La labor investigadora y represiva del Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) durante la Guerra de España / Fernando Barrero Arzac

 

El punto de partida: La base documental

Desde el inicio de la acción violenta rebelde, el 18 de julio de 1936, los salvadores de la Patria, eran conscientes de que ésta debía ser eminentemente ofensiva y, así, en la Instrucción Reservada número 1 del general Mola una de sus bases técnicas establecía que “la acción ha de ser en extremo violenta, para reducir lo antes posible al enemigo […]. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos, para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas”[1].

Pero como consecuencia del fracaso inicial del Golpe militar de los sublevados y la consiguiente Guerra Civil en la cual convirtieron los mismos la situación española, tuvieron que lucubrar y replantear su estrategia inicial de exterminio ideológico de una forma mucho más planificada, sistematizada y oculta. ¿Cómo detener, encarcelar, aplicar castigos sin una base informativa precisa, sin un aparato de obtención, procesado y suministro puntual de antecedentes y datos de millones de personas desafectas?[2] En 1937, la persona clave entre Mola y Franco para desarrollar la ingente tarea de información y represión que se avecinaba fue Marcelino de Ulibarri y Eguilaz, designado para llevar a cabo una tarea “noble y completa” en su grandeza de servicio al “Glorioso Alzamiento Nacional”: la creación del mayor depósito de información con fines represivos de la historia de España[3].

El 20 de abril, Franco dicta una Orden por la que se crea en Salamanca y bajo dependencia de su Secretaría, la Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista (OIPA), y la Delegación Nacional de Asuntos Especiales, por otra del 29 de mayo[4]. La primera tenía claramente unos fines contra propagandísticos, mientras que la segunda centraba sus actividades en los asuntos referentes a las sectas secretas, cuya documentación debía recoger para crear un archivo que permitiera “conocer, desenmascarar y sancionar a los enemigos de la Patria”.

A este desabrido cuadro pintado más arriba se le añadió el hecho de que las tropas franquistas desde el inicio de la contienda se preocuparon por recoger y acopiar pruebas que pudieran suministrar información referente a la actuación de sus enemigos, tanto dentro de la zona liberada como de la que iba cayendo a medida que sus éxitos militares favorecían la toma de nuevas plazas. Mediante el Decreto de 26 de abril de 1938, se creó la “Delegación del Estado para la Recuperación de Documentos” del Ministerio del Interior. Este nuevo servicio se fusionó junto con el de Asuntos Especiales, bajo la dependencia de la persona citada más arriba, y se coordinó con las Divisiones del Ejército que ocupaban los nuevos pueblos del frente conquistado.

Configuración del Servicio Secreto sublevado

En 1932, siendo Manuel Azaña ministro de la Guerra, se creó la Sección del Servicio Especial del Estado Mayor Central (SSE), con la función de controlar el antiextremismo. Durante la guerra, la SSE en la zona rebelde fue absorbida por el SIM (Servicio de Información Militar). El 14 de septiembre de 1936, el general Miguel Cabanellas Ferrer, máxima autoridad nominal de la Junta de Defensa Nacional, ordenó al coronel de infantería Salvador Múgica Buhigas que organizara un servicio secreto. El Cuartel General del nuevo SIM se estableció en los números 23-25 de la calle Almirante Bonifaz de Burgos[5].

Un objetivo primordial del recién creado SIM fue controlar las actividades y la filiación política de los españoles que vivían en las zonas ocupadas por los republicanos, “que a pesar de no tener una participación activa en el movimiento hayan prestado su colaboración con carácter voluntario a favor de los marxistas”[6].

Tras la dirección del coronel Múgica, en marzo de 1937 ocupó la máxima autoridad del control del SIM, el comandante Escartín, que lo hizo hasta mediados de mayo de 1937, en que fue sustituido en el cargo por el coronel Ungría, que fue el tercer jefe del SIM que se nombró en apenas siete meses, recomendado por el propio Generalísimo que sabía que era un hombre muy válido para el puesto.

Coronel José Ungría, máximo responsable del SIPM.

Ungría pretendía realizar un cambio y reorientar los objetivos de los servicios secretos hacia la situación de guerra y el personal militar, por lo cual debía llevarse a cabo en estrecha colaboración con el Cuartel General de Franco, razón por la cual era necesario trasladar físicamente la oficina central del SIM más cerca de la persona del Caudillo[7]. Sin embargo, la separación entre los asuntos políticos y los militares era más difícil de trazar de lo que él pensaba en un principio. Al dar al SIM una orientación política y militar, la cantidad de trabajo de la organización no disminuyó, sino que, por el contrario, se incrementó.

Pero el verdadero cambio dentro de los servicios se produjo cuando el 30 de noviembre de 1937 Franco firmó una orden secreta destinada a los Ejércitos de Operaciones. Dicha orden anunciaba la creación del SIPM y describía cuáles serían sus principales áreas de actuación dentro del campo de la inteligencia militar. El artículo primero afirmaba que el anterior Servicio de Información Militar (SIM) cambiaba su nombre a partir de entonces por el de Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) [8].

Organización de la Sección del SIPM en el Ejército del Centro

Hasta marzo de 1938 no se ordenó poner en marcha la organización de la nueva estructura y distribución del servicio secreto que había promulgado Franco en 1937, y en lo que le concernió a la Sección SIPM de Ejército del Centro, su zona de acción fue dividida en diez Sectores correspondientes a otras tantas Comandancias[9]. A cargo de la máxima responsabilidad de esta Sección SIPM de Ejército se encontraba el comandante de Estado Mayor, Antonio Cores Fernández de Cañete, y su 2º jefe el capitán de artillería Antonio Fungairiño Nebot. El enlace con la 2ª Sección (Información) del Estado Mayor del Ejército de Operaciones del Centro, era el capitán Felipe Bertran Güell. El resto de las cabeceras quedaron repartidas en la forma que muestra la siguiente tabla.

 

Tabla con las cabeceras de los sectores del SIPM de Ejército del Centro y sus comandantes (Elaboración propia)[10]

Sector Localidad (Cabecera) Comandante
C-1 Sigüenza (Guadalajara) Capitán (Guardia Civil)

Enrique García de la Sierra

C-2 Sepúlveda (Segovia) Capitán

Justo Jiménez Ortoneda

C-3 Segovia Capitán

Joaquín García del Castillo

C-4 Cebreros (Ávila) Capitán (Guardia Civil)

Julio Pérez

C-5 Villa del Prado (Madrid) Comandante

Francisco Bonet

C-6 Villaviciosa de Odón (Madrid) Capitán (Guardia Civil)

Emilio Lledos Muñoz

C-7 Griñón (Madrid) Capitán (Guardia Civil)

Ángel González Prieto

C-8 Toledo Capitán (Guardia Civil)

Manuel Vila Rodríguez

C-9 Talavera de la Reina (Toledo) Capitán (Guardia Civil)

Rodrigo Arellano Requena

C-10 Trujillo (Cáceres) Capitán

Manuel Navarro Manzanares

 

La Comandancia que se encontraba en Trujillo (C-10), y cuyo comandante era el capitán Manuel Navarro Manzanares, jefe del Servicio de Información y Policía Militar del Sector, coincidía con el límite desde donde comenzaba ya la jurisdicción del Sector de la Sección SIPM del Ejército del Sur.

Los jefes de Sector podían proponer a la Sección del SIPM un oficial del Ejército o la Guardia Civil que actuara como 2º jefe y, al mismo tiempo, responsable del grupo B o de información, grupo policial, compuesto por personal que no llevaba uniforme. Se encargaban de reunir noticias procedentes de la zona enemiga y de realizar misiones secretas en su retaguardia.

Guardia Civil patrullando a pie la carretera. Foto de Dmitri Kessel.

Las fuerzas de la Guardia Civil de este Ejército, también desempeñaron las misiones características del nuevo Servicio de Información y Policía Militar y pasaron a depender de sus respectivos jefes de Sector, aunque el coronel de la Institución benemérita ejercía funciones de mando e inspección sobre los servicios peculiares de la misma. También se reforzó el servicio de vigilancia y orden público en todos los sectores de la zona de vanguardia que ocupaba el Ejército del Centro. Por ejemplo, en el Sector C-10, se utilizó el Batallón 338º, cuya Plana Mayor se encontraba también en Trujillo (Cáceres), y cuya unidad militar tenía repartidas el resto de sus compañías entre las localidades de Miajadas (Cáceres), Logrosán (Cáceres), Cañamero (Cáceres) y Navalvillar de Pela (Badajoz). Estas fuerzas eran empleadas por los comandantes de Sector de Policía Militar encuadradas con las de la Guardia Civil de que pudiesen disponer para ser distribuidas para la especial misión para la cual habían sido organizadas. Las nuevas unidades del SIPM estaban compuestas por personal de la reserva, desde el reemplazo de 1929 y anteriores. Creía Franco que sus miembros tenían que reclutarse en la región en la que fueran a operar los nacionales, y que debían ser hombres que conocieran bien la zona y tuvieran “intereses efectivos de venganza que les impulse a la acción que se trata de conseguir[11]”.

Los jefes del SIPM dentro de cada Sector estaban a disposición de los comandantes de cada División, quienes debían tener acceso a la información sobre la situación en campo enemigo a través de la red de agentes del SIPM. Por consiguiente, se establecía una relación permanente entre el SIPM y Estado Mayor de cada unidad militar. Además, los jefes del SIPM en el ámbito local debían comunicar diariamente al general de cada División la información reunida sobre el territorio enemigo. Esa misma información se hacía llegar al jefe del SIPM en Burgos, es decir al coronel Ungría, que a su vez informaba a Franco en su Cuartel General de lo más importante reunido sobre la situación enemiga[12]. Los comandantes de Policía Militar de Sector, mantenían un oficial o agente de enlace cerca de la 2ª sección de la División a que correspondiese su zona de acción.

Además de los Sectores y Comandancias del SIPM, dependían de la Sección SIPM de Ejército del Centro, las Redes provinciales de Policía Militar de Valladolid, Cáceres, Ávila, Segovia y Toledo. Cada una tenía su propio jefe que ocupaba su oficina en el Gobierno Militar y, para el caso de la provincia de Cáceres, este puesto lo asumía Manuel Navarro Manzanares, al mismo tiempo que ostentaba la comandancia del Sector C-10. Para demostrar la autoridad por la que eran revestidos durante el desempeño de sus servicios, estas fuerzas, disponían de unos distintivos para brazalete, que los distinguían del resto de las unidades.

Por último, ya hemos referido antes la misión de los grupos B o de Información que había en las zonas de cada Sector de Policía Militar, pero junto a éstos, existían otros dos tipos de grupos con diferentes cometidos: los grupos A o de vigilancia tenían como objetivo primordial la seguridad de las líneas de comunicación (ferrocarriles, puentes, carreteras, etc.) y el mantenimiento del orden entre la población. También era responsabilidad suya emprender acciones contra cualquier grupo de guerrillas o unidades mixtas republicanas que quisieran o lograran infiltrarse en el sector. Los grupos C o de exploración se ocupaban de las tareas de carácter más peligroso: incursiones, asaltos y sabotajes en el territorio republicano. Además debían colaborar con los grupos “A” para impedir que el enemigo llevara a cabo el mismo tipo de operaciones “irregulares” en la zona nacional[13].

Otro servicio que prestaban estas unidades era la recogida física de la documentación enemiga cuando ocupaban una nueva localidad. Acompañaban a la vanguardia de las unidades de operaciones del Ejército cuando éstas tomaban el lugar y acaparaban cualquier documento que ellos entendieran que fuera útil para ser utilizado como incriminación contra sus enemigos. Así lo corroboran las instrucciones secretas recibidas por las Divisiones[14].

Sobre este gran entramado documental, se sustentaron los ficheros que, los diversos Sectores que componían cada Sección SIPM de Ejército en que estaba organizado la masa total del Ejército sublevado al finalizar la guerra, utilizaron durante la inmediata posguerra, en los mismos frentes de combate, antes de que las tropas republicanas entregadas a las Divisiones franquistas pasaran a los campos de la retaguardia fascista, para que sin demora, pudieran ser acusados, bajo el correspondiente procedimiento sumarísimo, y tras  la urgentísima aprobación del fallo, se llevase a cabo la ejecución de la necesaria ejemplaridad de las sanciones a los individuos más significados con la República.

Organización de la Sección del SIPM en el Ejército del Sur

La jefatura del SIPM de Ejército del Sur la ocupaba el teniente coronel Mario González Revenga.

La jefatura del SIPM de Ejército del Sur la ocupaba el teniente coronel Mario González Revenga[15], nacido en Irún (Guipúzcoa) en 1893, al inicio del enfrentamiento bélico, desde el 3 de noviembre de 1936 hasta el 18 de abril de 1937, había permanecido preso en las cárceles de Porlier y Modelo de Madrid como prisionero de guerra. Fue puesto en libertad y tras huir a Francia volvió a entrar a España por Irún el 30 de enero de 1938. Destinado el 3 de marzo al cuartel general del Ejército del Sur, efectuó su incorporación en Sevilla el día 19, haciéndose cargo del mando del SIPM:

“Como Jefe del SIPM y fuerzas de Policía y Ocupación tomó parte en las operaciones que dieron comienzo el 20 de julio [1938] para ocupar la zona de la Serena […]. Desde 1º de enero [de 1939] como finó el año anterior al mando de los Batallones y Escuadrones que accidentalmente y como refuerzo de las tropas afectas al SIPM. fueron puestas a sus órdenes para perseguir a las Brigadas de Guerrilleros rojos infiltrados en Territorio Nacional en el sector de Montefrío (Granada) incorporándose seguidamente al cuartel General del Ejército establecido accidentalmente en Córdoba a consecuencia de la ofensiva Roja sobre el sector de Valsequillo y operaciones subsiguientes regresando a Sevilla el día 26 del mismo mes una vez terminada la contraofensiva propia. Asistió igualmente con el Cuartel General establecido inicialmente en Peñarroya (Córdoba) a las operaciones finales de la Campaña durante el mes de marzo al mando de las fuerzas del SIPM del Ejército del Sur, que para su misión de ocupación fueron reforzadas con nueve Batallones de Infantería, estableciendo los destacamentos en todos los pueblos desocupados de las provincias de Badajoz, Ciudad Real, Córdoba, Jaén, Granada y Almería”[16].

A mediados del mes de diciembre de 1938, se comunica a las fuerzas militares desde Sevilla, donde se encontraba la jefatura de la Sección SIPM de Ejército del Sur, que se modificaba la distribución en Sectores de la Policía Militar de la zona de vanguardia del Ejército, para organizar el Grupo del SIPM del IV Cuerpo de Ejército. La nueva estructura quedaba dispuesta de la siguiente forma:

Tabla con los Sectores de Policía Militar de la zona de vanguardia del Ejército del Sur. Diciembre de 1938 (Elaboración propia) [17].

Grupo SIPM Localidad de residencia del Grupo Sector Localidad de cabecera
 

II Cuerpo de Ejército

 

Villanueva de la Serena (Badajoz)

S-1 Villanueva de la Serena (Badajoz)
S-2 Monterrubio de la Serena (Badajoz)
 

IV Cuerpo de Ejército

 

Córdoba

S-3 Pueblonuevo (Córdoba)
S-4 Fuenteagría (Córdoba)
S-5 Bujalance (Córdoba)
 

III Cuerpo de Ejército

 

Granada

S-8 Cabra (Córdoba)
S-6 Granada
S-7 Lanjarón (Granada)

 

La Policía Militar del Sector S-1, cuya cabecera se localizaba en Villanueva de la Serena, era la que cubría la parte colindante o de contacto en la zona de vanguardia, con la unidad paralela del Sector C-10 de la Sección SIPM de Ejército del Centro, estudiada más arriba.

Así estaban las cosas en 1938, pero para el 20 de marzo de 1939, cuando ya se presentía el desplome enemigo en todos los frentes próximos que cubrían las Divisiones nacionales, la Sección SIPM de Ejército del Sur, ante la disyuntiva de ir teniendo que avanzar y liberar nuevos territorios, previendo la masa ingente de prisioneros que en un breve espacio de tiempo iban a caer en sus manos, recogió en unas nuevas directrices, la acción del Servicio que correspondería llevar a la práctica, a partir de entonces, a los Grupos, Sectores y Agrupación Móvil de Policía[18]. Entre otras pautas, se indicó que la zona ocupada quedaría en manos de las autoridades militares, manteniendo en ella el Estado de Guerra durante el tiempo que fuese preciso. También se estableció que cuando en el Sector hubiera una guarnición permanente de fuerzas militares, correspondería al jefe de las tropas la responsabilidad del orden público, en cuyo caso el jefe del Sector SIPM permanecería en calidad de delegado a las órdenes del jefe militar, aunque sus hombres y los puestos de la Guardia Civil ubicados en el Sector seguirían dependiendo del jefe del SIPM. Otro detalle que llama la atención, es que la Sección SIPM de Ejército del Sur urgía, en caso de avance de los Sectores, que sus ficheros pasaran a cargo de las Redes provinciales que fueron las que facilitaron los antecedentes de las personas registradas en ellos. Con esta medida mantenían centralizado y a salvo de extravíos, el aparato delator que daba cobertura a sus agentes para facilitar su conocimiento acerca del cargo y la significación político-social de los prisioneros.

Traslado de las tropas “nacionales” hacía su zona de concentración.

El 29 de marzo mediante la Instrucción general nº 27 del Ejército del Sur, se señalaba  a los escalones del SIPM, la nueva zona que se asignaba a cada uno de ellos[19] tras el rebasamiento inicial de las líneas enemigas. Previamente, habían sido agregados nueve batallones a los Sectores de reciente creación. Para montar los nuevos Sectores que se crearon en la provincia de Jaén, los que existían hasta entonces, es decir, los Sectores S-8, S-4 y S-5 se concentraron divididos en tres grupos cada uno. Dichos grupos se trasladaron respectivamente a Andújar (Jaén), Porcuna (Córdoba) y Baena (Córdoba), con objeto de seguir inmediatamente a los nuevos Sectores que se les asignaban (Jaén 1, Jaén 2 y Jaén 3), unidas a las fuerzas del Ejército de Ocupación (C. de E. de Andalucía al norte del Guadalquivir y C. de E. de Córdoba al sur del mismo río). Las unidades con las que se reforzaron en este caso fueron: 171 Bon América nº 23, 145 Bon Granada nº 6 y 156 Bon Argel nº 27, respectivamente, y su jefe superior era el comandante Canis.

Los Sectores de la provincia de Granada se establecieron concentrándose, para el caso del Sector S-1, a la inmediación de la columna que realizaba el recorrido Guadix-Baza (Granada) y, para el caso del Sector S-6, dividido en tres grupos, se colocaron a la inmediación de la columna antes citada uno de ellos, de la columna que marchaba de Granada a Iznalloz (Granada) el segundo grupo, y de la que marchaba de Motril (Granada) a Albuñol (Granada) el grupo restante. Estos Sectores se reforzaron con el: 160 Bon Arapiles nº 7 y el 146 Bon Lepanto nº 5; su jefe era el comandante Carracedo, del C. de E. de Extremadura.

Los Sectores de Almería, lo hicieron formando tres grupos con las fuerzas del Sector S-7, uno de los grupos siguió a la columna que marchaba a Guadix (Granada), Baza (Granada) y Purchena (Granada), a la columna que siguió la dirección Guadix (Granada)-Gergal (Almeria) otro, y el último grupo, siguió el avance con la columna de la costa desde Motril (Granada). La Agrupación Móvil, se concentró en Granada para marchar al Sector A-2, siguiendo a las dos columnas que partieron de Guadix (Granada). Al igual que los anteriores se reforzaron con el: 151 Bon Toledo nº 26 y 149 Bon La Victoria nº 28, respectivamente, y su jefe era el capitán Machado.

El mismo día 29 también quedaron establecidas las fuerzas de los nuevos Sectores de Ciudad Real y Córdoba-Badajoz. Se reforzaron con el: 159 Bon del Regimiento Oviedo nº 8 y el 148 Bon del Regimiento Cádiz nº 33, respectivamente, y su jefe era el comandante Ampliato.

 

Zona asignada a la Sección SIPM de Ejército del Sur. 29 marzo 1939 (Elaboración propia) [20].

Provincia Sector existente Zona de concentración Nuevo sector Unidad militar de refuerzo Jefe
Jaén S-8 Andújar (Jaén) J-1 (Jaén 1) 171 Bón

América nº 23

Comandante Canis
S-4 (Porcuna, Córdoba) J-2 (Jaén 2) 145 Bón

Granada nº 6

S-5 (Baena, Córdoba) J-3 (Jaén 3) 156 Bón

Argel nº27

Granada S-6 Guadix-Baza (Granada)  

160 Bón

Arapiles nº 7

 

 

146 Bón

Lepanto nº 5

 

Comandante Carracedo
Granada-Iznalloz

(Granada)

Motril-Albuñol (Granada)
Almería S-7 Guadix-Baza-Purchena (Granada) 151 Bón

Toledo nº 26

 

 

Capitán

Machado

Guadix-Gergal (Almería)
Motril (Granada)
Agrupación Móvil A-2 Granada A-2 (Almería 2) 149 Bón

La Victoria nº 28

Capitán

Machado

Ciudad Real 159 Bón

Oviedo nº 8

Comandante Ampliato
Córdoba-Badajoz 149 Bón

Cádiz nº 33

Comandante Ampliato

 

Dos compañías de infantería afectas circunstancialmente a la Agrupación Móvil, se concentraron en Pueblonuevo (Córdoba), relevando en los Campos de concentración de La Granjuela, Los Blázquez y Valsequillo (todos en la provincia de Córdoba) a las fuerzas del Sector S-1, quedaron encargadas de la custodia de los prisioneros.

Los nuevos Sectores que se crearon se denominaron abreviadamente por sus iniciales y números, y sus cabeceras radicaban en los siguientes lugares: la del Sector C.R. en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), la del Sector B.C. [Badajoz-Córdoba] en Pozoblanco (Córdoba), la del Sector J-1 en Jaén, la del Sector J-2 en Linares (Jaén), la del Sector J-3 en Villacarrillo (Jaén), la del Sector G-1 en Guadix (Granada), la del Sector G-2 en Baza (Granada), la del Sector A-1 en Almería, y la del Sector A-2 en Huercal Overa (Almería).

 

Denominación de los nuevos sectores asignada a la Sección SIPM de Ejército del Sur. 29 marzo 1939 (Elaboración propia)  [21].

Nuevo sector Localidad de cabecera
C.R. (Ciudad Real) Almodóvar del Campo (Ciudad Real)
B.C. (Badajoz-Córdoba) Pozoblanco (Córdoba)
J-1 (Jaén 1) Jaén
J-1 (Jaén 2) Linares (Jaén)
J-1 (Jaén 3) Villacarrillo (Jaén)
G-1 (Granada 1) Guadix (Granada)
G-2 (Granada 2) Baza (Granada)
A-1 (Almería 1) Almería
A-2 (Almería 2) Huercal Overa (Almería)

 

Pero días después, una nueva circular secreta de la Sección SIPM de Ejército del Sur a los Grupos y Sectores, el 7 de abril de 1939, informaba que por resolución del Generalísimo la zona de acción del Ejército del Sur quedaba incrementada con la parte de la provincia de Badajoz que había sido liberada, cediendo al Ejército del Centro la parte de Ciudad Real que anteriormente se le había señalado. Como consecuencia de ello, los Sectores de Policía Militar se agruparon de la siguiente forma[22]:

Sectores que forman Grupos Mando de cada Grupo
Sector de Badajoz Comandante de la Guardia Civil

Manuel Carracedo

Sector de Córdoba
Sectores de Jaén Comandante de Infantería

Antonio Ampliato

Sectores de Granada Comandante de la Guardia Civil

Luis Canis

Sectores de Almería Capitán de la Guardia Civil

Manuel M Machado

 

Las fuerzas del Ejército del Sur relevan al Ejército del Centro en todos los pueblos de la provincia de Badajoz

Portalón de entrada al cortijo que fuera campo de concentración Zaldívar.

Cuando se dictaron las órdenes para que las grandes unidades del Ejército del Centro ocuparan los Campos de Concentración que existían en las provincias de Cáceres y Toledo, y que éstas, a su vez, entregaran al Ejército del Sur todos los Campos que tuvieran establecidos en la provincia de Badajoz, se puntualizaron el día y la hora en la que las nuevas normas tenían que entrar en vigor, y se marcó para ello las 0 horas del día 28 de abril[23]. Anticipándose en unas horas a la entrada en vigor de la Orden, el día 26 de abril los 2.284 prisioneros encerrados en uno de los Campos de Concentración llamado Zaldívar, pasan a manos del Ejército del Sur[24]. Lo mismo sucedió, más adelante, con los de Siruela, Fuenlabrada de los Montes, Castilblanco, Palacio Cíjara, Jaeña y Valdecaballeros, todos en la provincia de Badajoz, y mucho nos tememos que durante estos primeros días de la caída de los frentes republicanos, un plan sistematizado de localización y eliminación de los más destacados y significados combatientes, fuese aplicado en éstos y otros lugares de internamiento y suplicio, como Los Blázquez, La Granjuela y Valsequillo, en la provincia de Córdoba, o Lillo, Alcubillete, Cabrillo-Calaña, Mora, Ocaña, San Bernardo, San Martín de Pusa y Talavera, en las provincias de Toledo y Ciudad Real.

Como puede observarse por lo dicho hasta aquí, todo estaba muy bien dispuesto para caer sobre los soldados republicanos conforme las operaciones realizadas en la zona, bajo la denominada Ofensiva de la Victoria, iban proporcionando sus frutos, conquistando territorio enemigo. Porque paralelamente al avance de los Ejércitos de Operaciones, es decir, de las fuerzas regulares, iban deslizándose y tomando posiciones, estas otras unidades que podemos denominar como la policía política de Franco.

Una gran ventaja para los nacionales fue el hecho de que pudieran apoyarse en los servicios secretos alemanes e italianos siempre que necesitaron información adicional, adiestramiento o medios tecnológicos para mejorar sus operaciones[25]. En julio de 1938 se había firmado un importante acuerdo secreto de colaboración entre las policías nazi y franquista. Su finalidad era estimular una estrecha colaboración entre una y otra. Los encargados de firmar este documento fueron el general Martínez Anido, ministro de Orden Público y Himmler, el siniestro jefe de las SS y la policía[26]. A cambio de las buenas relaciones con los servicios secretos del Eje, el régimen de Franco consiguió prolongar la afluencia hacia España de conocimientos técnicos que había dado comienzo en 1936 y que permitió a su propio aparato de seguridad alcanzar un buen nivel de eficacia que, de no haber sido así, habría resultado imposible para una potencia aislada y de segunda fila como España[27].

Estas fuerzas especiales de policía y ocupación estaban preparadas para limpiar de forma coordinada y sistematizada cualquier pequeño atisbo de resistencia durante su avance final. Ya sabemos que nuevos batallones fueron agregados a estas unidades ante la gran cantidad de pueblos que fueron cayendo y Campos de Concentración provisionales de prisioneros que se establecieron sobre la marcha, y que necesitaban ser custodiados y controlados por este tipo de tropas. Por ello los batallones enumerados más arriba fueron afectos al SIPM del Ejército del Sur[28].

Bajo el criterio de lo recogido más arriba, adquiere mayor solidez la idea de que el cambio de jurisdicción de los prisioneros recluidos en los Campos de Concentración de la provincia de Badajoz, también se efectuó entre este tipo de unidades policiales y, no solo, entre unidades de fuerzas regulares. Todo el plan de represión y exterminio se llevó bajo el más absoluto secreto. La nota secreta que el 26 de abril, la Sección SIPM de Ejército del Sur envió a las Redes Provinciales, Sección Regional, Comandancias de la Guardia Civil, 1ª, 2ª, 3ª y 4ª secciones de E.M., Jefatura del SIPM destacada de Cataluña y secciones SIPM de los Ejércitos del Centro y Levante, indicaba que:

 

“[Sello impreso “Secreto”] Se acompaña un cuadro expresivo de los partidos judiciales que comprende cada uno de los Sectores de Policía militar dependientes de esta Sección de Ejército en la cual destacan las cabeceras de dichos Sectores y la denominación abreviada de cada uno de ellos.

Ejército del Sur. Sección del S.I.P.M.

 

Tabla con las cabeceras de los diferentes sectores de SIPM de Ejército del Sur (Elaboración propia).[29]

Sector Policía Militar

(SIPM)

Cabecera Partidos Judiciales

 

B [Badajoz] Talarrubias (Badajoz) Herrera del Duque

Puebla de Alcocer

C [Córdoba] Pozoblanco (Córdoba) Hinojosa del Duque

Montoro

J-1 [Jaén-1] Jaén Andújar

Martos

Alcalá la Real

J-2 [Jaén-2] Linares (Jaén) La Carolina

Baeza

Mancha Real

Úbeda

Huelma

J-3 [Jaén-3] Villacarrillo Orcera

Cazorla

G-1 [Granada-1] Guadix Iznalloz

Ugijar

Albuñol

G-2 [Granada-2] Baza Huescar
A-1 [Almería-1] Almería Purchena

Gergal

Canjovar

Berja

A-2 [Almería-2] Huercal Overa Vélez Rubio

Cabo de Vera

Vera

Sorbas

 

Brazalete distintivo de los miembros del SIPM,

¿De quién dependía orgánicamente el SIPM? En otras palabras: ¿ante quién era responsable? La respuesta la daba el artículo 1 del nuevo reglamento: “La Jefatura del SIPM dependerá directamente de S.E. el Generalísimo, cursando todos los asuntos corrientes por conducto del General Jefe del E. M. General”. La dependencia orgánica recaía pues directamente en Franco, mientras que la gestión diaria de los servicios sería una atribución del general Martín Moreno[30].

Los prisioneros del Campo de Concentración de Zaldívar, por ejemplo, respetaban el recuerdo del general Franco, y comentaban entre ellos, que el trato denigrante y despiadado que estaban recibiendo, no lo podría haber ordenado el Generalísimo. Pero sus guardianes les recalcaban siempre lo mismo, “que eran órdenes de Franco”[31]. Otro testimonio que corrobora el absoluto conocimiento e implicación, por parte del Jefe del Estado, de lo que estaba sucediendo en los Campos de Concentración provisionales, es el del escribiente de las compañías de la 109ª Brigada Mixta, Francisco Buj, al que como no le llegaban los avales que había solicitado a su familia para salir del Campo, recurre a la amistad de unas muchachas de Navalvillar de Pela (Badajoz), de las cuales se entera que una de ellas era hija del alcalde. Éste y su hija se presentan en el Campo, interceden por el preso al que reconocen y del cual respondían, pero el jefe del Campo esgrimía muchas negativas aun siendo compañeros como habían sido, la de más peso era que “Son órdenes de Franco y no puedo dejar salir a nadie hasta que se reciban los avales de sus pueblos”[32].

Franco elaboró personalmente, mediante las instrucciones del 27 de marzo y 6 de abril de 1939, las normas con las que se debían organizar los primeros Campos de Concentración provisionales. Pero los jefes de las Divisiones nacionales tenían potestad para establecer el sitio más conveniente por razones de higiene, vías de comunicación y emplazamiento del lugar donde iba a realizarse la entrega, y en el caso de no existir lugares capaces para albergar a todo el contingente previsto, señalar varios cortijos que se considerarían como uno solo[33]. En las inmediaciones de Casas de Don Pedro (Badajoz), se habían acondicionado el citado cortijo “Casa de Zaldívar” y otro cortijo cercano “Casa de la Boticaria”, pero fue el primero el que dio nombre al complejo concentracionario. Este Campo provisional, tuvo como objeto primordial servir como escalón intermedio entre el Puesto de mando del Regimiento que los había recogido, “en el que al propio tiempo que se llevan a cabo el cumplimiento de misiones que no admiten demora, se hacía posible una permanencia mayor de los prisioneros y presentados”, y el Centro de Reunión, es decir, el gran Campo de Concentración de Castuera, a donde iban a parar,”[34].

Organización de los Servicios de Justicia en la zona del frente

Prisioneros republicanos recostados sobre la tierra.

Al constituirse los Servicios de Justicia de los frentes durante el mes de marzo de 1939, las Divisiones militares habían habilitado un mecanismo propio, mediante el cual a los soldados que se habían entregado, antes de trasladarlos bajo la responsabilidad de la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros (ICCP), para una mayor y más rápida resolución de los asuntos de justicia, se les hacía pasar por una primera criba. Es aquí donde tiene sentido la frase anteriormente recogida: se llevan a cabo el cumplimiento de misiones que no admiten demora. El objeto de esta medida, no podía ser otro que el de localizar al mayor número de prisioneros con cargos y denuncias para ponerlos a disposición de la Auditoría del Ejército de Ocupación, y que ésta dispusiera en el plazo más breve posible la ejecución de la sentencia. Así se infiere de un telegrama que envía la Sección SIPM del Cuartel General del Ejército del Sur al Auditor del Ejército del Sur, en agosto de 1938 desde Sevilla:

“Con esta fecha digo al Ilmo. Sr. Auditor de este Ejército:

Disponga V.E. lo conveniente, para que en lo sucesivo se proceda en todo caso, aún en aquellos en que se deduzcan gravísimas responsabilidades imputables a prisioneros o presentados, a la formación inmediata del correspondiente procedimiento sumarísimo, interesando si ello es necesario, urgentísima aprobación del fallo que se dicte para la necesaria ejemplaridad de las sanciones. Lo que traslado para conocimiento y efectos.- Acuse recibo. Firmado por el Coronel Jefe de Estado Mayor”[35].

Llama la atención en este telegrama, que sea la propia Sección SIPM de Ejército la que recomiende, a la propia Auditoría, que forme un Procedimiento Judicial Sumarísimo, aún en aquellos casos en que se vea claramente gravísimas responsabilidades en los individuos, sin que por ello hubiese necesidad de tener la obligación de instruirlo (para acabar con el detenido hubiera sido suficiente la aplicación del Bando de Guerra). Como si fuese la propia Sección la más interesada en revestir cada ejecución como una representación de legalidad.

En las ciudades importantes más cercanas a los frentes donde las Divisiones del Ejército del Sur tenían prevista la entrega en masa de las tropas republicanas se constituyeron nuevos Consejos de Guerra y Juzgados militares:

“1º En cada una de las plazas de Villanueva de la Serena, Pueblonuevo, Córdoba, Bujalance, Baena, Granada y Lanjarón se constituirá un Consejo de Guerra Permanente, y un número de Juzgados militares proporcionado que, entenderá en los procedimientos que haya que incoarse en las demarcaciones que se asignen a dichas plazas, que son las siguientes:

“1.ª Villanueva de la Serena.- Toda la zona de Badajoz.

2ª Pueblonuevo.- Partidos Judiciales de Hinojosa del Duque y Pozoblanco.

3ª Córdoba.- El resto de la provincia.

4ª Bujalance.- Partidos judiciales de Andújar, Linares y La Carolina.

5ª Baena.- Jaén, Martos, Mancha Real, Huelma, Ubeda, Villacarrillo, Cazorla, Orcera y Baeza.

6ª Granada.- Zona N. de las provincias de Granada y Almería

7ª Lanjarón.- Zona Sur de las provincias de Granada y Almería

2º Los Jueces instructores se trasladarán a las distintas plazas de las Demarcaciones respectivas conforme se vayan liberando, para instruir las causas que habrán de seguirse por el procedimiento Sumarísimo de Urgencia.

Los Consejos de Guerra se podrán trasladar también a cualquier plaza de las localidades de su zona, si el número y gravedad de los procedimientos lo requiere, o bien funcionar, en la población que se considere más apropiada, todo a juicio del Auditor o su Delegado”[36].

Campo de concentración situado a 700 metros de la línea de trincheras y en el que fueron internados en condiciones penosas 4.000 soldados republicanos vigilados por tropas.

Para ilustrar con un caso esta situación recogemos lo escrito en el texto del expediente del teniente auditor de 2ª, José Manuel Coloma y Escriva de Romaní que:

“al constituirse los llamados servicios de Justicia de los frentes y dividirse a los efectos en varias zonas el territorio del Ejército del Sur, fue designado por el Ilmo. Sr. Auditor con fecha 14 de marzo [de 1939] Delegado de su Autoridad y Jefe de dichos Servicios en la zona 4ª comprensiva de los Partidos Judiciales de Linares, Andújar y La Carolina; el día 25 del propio mes marchó a la plaza de Bujalance para organizar los servicios de la Delegación, presentándose al General Jefe de la División 31. Los días 30 y 31 del propio mes marchó a las plazas de Andújar, Bailén y Linares al ser liberadas, constituyendo en ellas las comisiones gestoras y pernoctando en la primera de las citadas plazas, desde la que regresó el día 31 [marzo] a Bujalance. El 1º [de abril] se trasladó a Linares donde instaló los servicios de la Jefatura a cuyo frente permaneció hasta el 22 de noviembre […]”[37].

Se crean expresamente para el momento concreto de la primera represión nada más derrumbado y entregado el ejército republicano, los Servicios de Justicia de los Frentes, a los cuales se dota de personal militar jurídico. Sabemos quién era el Delegado del Auditor del Ejército en la plaza de Bujalance (Córdoba) y su demarcación, que estaba bajo la autoridad del jefe de la 31ª División nacional y con el que “todas las Autoridades tanto militares como civiles cooperarán con el mayor celo a esta acción rápida de la justicia, complemento esencial del éxito militar, dando toda clase de facilidades para instalación, traslados, información y cuantos medios requieran los Consejos y Juzgados. En especial habrán de mantener el más perfecto acuerdo en sus funciones con las Autoridades Judiciales, los Servicios de Información, Guardia Civil, Orden Público y Policía”[38].

 

[1] Beltrán Güell, Felipe (1939). Preparación y desarrollo del Alzamiento Nacional. Ensayo histórico, Librería Santarén, Valladolid, pp. 119-123. El subrayado es mío.

[2] Navarro Bonilla, Diego. Morir matando. Espuela de Plata, Sevilla, 2012, p. 261.

[3] Ibid., p. 260.

[4]Turrión, María José. El Censo Rojo franquista: tres millones de sospechosos. “El País”. http://blogs.elpais.com/historias/2014/05/el-censo-rojo-franquista.html. [Leído, 16/V/2016].

[5] Heiberg, Morten y Ros Agudo, Manuel. La trama oculta de la Guerra Civil : Los servicios secretos de Franco (1936-1945). Crítica, Barcelona, 2006, p. 48.

[6] Ibid., p. 49.

[7] Ibid., p. 92.

[8] Ibid., p. 94.

[9] AGMAv, Cuartel General del Generalísimo (CGG) SIPM. “Órdenes de organización del Servicio de Información de Policía Militar (SIPM), 1938-39”. También en: C.2951, Cp.5, D.1-11.

[10] AGMAv, Cuartel General del Generalísimo (CGG) SIPM. “Órdenes de organización del Servicio de Información de Policía Militar (SIPM), 1938-39”. También en: C.2951, Cp.5, D.1-11.

[11] Heiberg, M. y Ros Agudo, M. (2006): op. cit., p. 185.

[12] Heiberg, M. y Ros Agudo, M. (2006): op. cit., p. 96.

[13] Heiberg, M. y Ros Agudo, M. (2006): op. cit., p. 95-96.

[14]AGMAv, (DN).”Información. Instrucciones sobre prisioneros y presentados y sobre recogida de documentación enemiga, de fecha 29 y para Comandantes Militares, de fecha 30. Marzo 1939”. A.23/L.1/C.34. AGMAv. C.1501, Cp.30, D.1.

[15] Fort, Roque. Irunés ilustre. El general de ‘Martindocenea’. En: Revista El Bidasoa, 28 de junio de 1960; nº 777.

[16] AGMSg, “Copia del Expediente compulsado de la Hoja de  Servicios de D. Mario González Revenga”.

17AGMAv, Cuartel General del Generalísimo (CGG) SIPM. “Correspondencia de Organización del SIPM en el Ejército del Sur, 1938-39”. También en: C.2917, Cp.26, D.4.

18 AGMAv, Cuartel General del Generalísimo (CGG) SIPM. “Correspondencia de Organización del SIPM en el Ejército del Sur, 1938-39”. C.2917, Cp.26, D.17.

19AGMAv, Cuartel General del Generalísimo (CGG) SIPM. C.2917, Cp.26, D.6-9.

20AGMAv, Cuartel General del Generalísimo (CGG) SIPM. “Correspondencia de Organización del SIPM en el Ejército del Sur, 1938-39”. También en: C.2917, Cp.26, D.4.

21AGMAv, Cuartel General del Generalísimo (CGG) SIPM. “Correspondencia de Organización del SIPM en el Ejército del Sur, 1938-39”. También en: C.2917, Cp.26, D.4.

22 AGMAv, Cuartel General del Generalísimo (CGG) SIPM. “Correspondencia de Organización del SIPM en el Ejército del Sur, 1938-39”. C.2917, Cp.26, D.18.

[23] AGMAv. DN, “Operaciones. Ordenes generales.- Ordenes núms. 2 y 3 de los días 3 y 26 [de abril], de esta Agrupación.-Abril 1939”. C.1502, Cp.31.

[24] AGMAv. DN, “Ejército del Sur.- Organización: prisioneros y presentados.-Abril 1939”. C.1260, Cp.27, D. 1-3.

25  Heiberg, M. y Ros Agudo, M. (2006): op. cit., p. 260.

[26]  Heiberg, M. y Ros Agudo, M. (2006): op. cit., p. 21.

[27] Heiberg, M. y Ros Agudo, M. (2006): op. cit., p. 266.

[28] Barrero Arzac, Fernando. Historia y tragedia de la 109ª BM en el Campo de Zaldívar (Badajoz). AMHyJA; CGT.A, 2010. pp., 64-65.

[29] AGMAv, Cuartel General del Generalísimo (CGG) SIPM. “Órdenes de organización del Servicio de Información de Policía Militar (SIPM), 1938-39”. También en: C.2951, Cp.5, D.1-11.

[30] Heiberg, M. y Ros Agudo, M. (2006): op. cit., p. 97.

[31] Buj Pastor, Francisco. Memorias de la Guerra Civil (1936-1939). Tarrasa, 1980: p. 48.

[32] Ibid., p. 48.

[33] AGMAv, (DN). “Información. Instrucciones generales.- Instrucción nº 4, del día 10  [de abril] Campos de Concentración de prisioneros.- Abril 1939”.  A.23/ L.1, C. 34, D.1. También en: AGMAv, C.1501, Cp.34.

[34] AGMAv, (DN).“Información. Instrucciones sobre prisioneros y presentados y sobre recogida de documentación enemiga, de fecha 29 y para Comandantes Militares, de fecha 30. Marzo 1939”. A.23/ L.1, C. 30, D.1. También en: AGMAv, C.1501, Cp.30.

[35] Referencia hecha llegar por Antonio D. López Rodríguez, investigador y autor de Cruz, bandera y Caudillo: El Campo de Concentración de Castuera. CEDER-La Serena, 2006.

[36] AGMAv, (DN).“Organización. Ordenes generales del Ejército del Sur, Marzo 1939: Organización de los Servicios de Justicia en la zona del Frente”. A.18/ L.5, C. 20, D.1. También en: AGMAv, C.1259, Cp.20, D.1/20.

[37] AGMSg, “Expediente compulsado de la Hoja de Servicios de D. José Manuel Coloma y Escrivá de Romaní”.

[38] AGMAv, (DN).“Organización. Ordenes generales del Ejército del Sur, Marzo 1939: Organización de los Servicios de Justicia en la zona del Frente”. A.18/ L.5, C. 20, D.1. También en: AGMAv, C.1259, Cp.20, D.1/20.

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