Instrucciones del Estado Mayor Central para el desarrollo de la maniobra dirigido a los Ejércitos y al Estado Mayor de la 37ª División, del día 21 de septiembre de 1937

Instrucciones generales para el desarrollo de la maniobra. Ofensiva de conjunto, I (1)

Avance republicano en el frente.

Avance republicano en el frente.

La mayoría de nuestras fuerzas han actuado ofensivamente y han desarrollado una actitud maniobrera que ha permitido obtener éxitos importantísimos como los conseguidos en la ofensiva del Ejército del Centro en julio [1937] y los del Ejército del Este en agosto y septiembre [1937], entre los que se han hecho al enemigo más de cuatro mil prisioneros y ocupado más de 800 km cuadrados. No obstante parece oportuno recordar normas a veces olvidadas, con objeto de eliminar el mayor número de defectos y sacar el máximo provecho del esfuerzo heroico de nuestros combatientes.  Los jefes de todas las categorías repasarán las presentes instrucciones con preferencia a fin de cumplimentarlas exactamente ya que son fruto de experiencias costosas que nadie tiene el derecho de olvidar.

Se han numerado dándolas forma de articulado que permite recordar fácilmente a los jefes de todas las categorías el cumplimiento de aquellos artículos más interesantes en determinados momentos.

I.- Sorpresa y secreto.

1.- Las maniobras que se ejecuten estarán fundadas en la sorpresa. Todos los jefes de unidad deben mantener un secreto absoluto cortando la difusión de las órdenes verbales o escritas que reciban, principalmente al sostener conversaciones sobre operaciones.

II.- No atacar de frente. Pasar de largo las vanguardias y envolver los gruesos.

2.- Las direcciones de ataque que se elijan, preferirán puntos débiles de la línea enemiga contra las que no debe empeñarse si no es estrictamente indispensable, un combate por el fuego, pues toda la maniobra, tanto de las pequeñas como de las grandes unidades, ha de caracterizarse por la audacia de acción, tanto para infiltrarse entre las organizaciones enemigas como para profundizar, sin temor a dejar los flancos descubiertos en la seguridad de que otras fuerzas de retaguardia tienen la misión de apoyar y crear la seguridad de las que profundicen.

3.- La penetración profunda en la retaguardia enemiga constituye una de las bases del éxito.

III.- Caballería

Escuadrón de sables de la Caballería republicana.

Escuadrón de sables de la Caballería republicana.

4.- Al emplear unidades de caballería ha de cuidarse de evitar el rápido desgaste de esta arma. La caballería se empleará preferentemente en misiones de reconocimiento, enlace y limpieza de la retaguardia. Una vez lograda la rotura del frente enemigo, las unidades de caballería serán enviadas lo más lejos posible para ampliar al máximo la zona dominada por nuestras fuerzas y obligar a los refuerzos que envíe el enemigo a desplegar lo más lejos posible.

Es indispensable que esta arma se emplee sacándole todo su rendimiento en los momentos iniciales obteniendo efectos de sorpresa más que de rapidez. Los dos primeros días de ofensiva la caballería (como las fuerzas motorizadas), no deben temer separarse mucho del grueso de las columnas. Ello será fácil, pues desde los primeros momentos operarán en zonas de retaguardia, donde el enemigo no está organizado y su actitud no puede ser otra que la de desconcierto y débil resistencia.

La caballería, con un ancho frente, bien enlazadas las secciones por la vista (empleo de grandes banderas, véase párrafo enlace) producirá un efecto moral desastroso para el enemigo.

Deberá cortar las comunicaciones telefónicas y telegráficas enemigas, y si es posible, empalmando aparatos y dándole órdenes falsas de repliegue. Esto no debe retrasar la velocidad de avance de la caballería.

IV.- Conducta de los mandos. Empleo de las reservas.

5.- Todos los mandos, penetrados en la responsabilidad que les incumbe, tienen el deber ineludible de cumplir exactamente todas las órdenes de operaciones que reciben. Ellos a su vez, darán órdenes claras cuyo cumplimiento exacto exigirán. No ordenar más que lo que se puede cumplir. Si una orden no se puede cumplir hasta el fin, se informa enseguida al que la dio para no inducir a error al creer que se cumplirá. De esta manera de proceder dependen centenares de vidas y el éxito de las operaciones. La veracidad, por amarga que sea, debe ser norma. De cada misión debe haber un jefe responsable y solo uno.

Mandos republicanos en campaña.

Mandos republicanos en campaña.

6.- Los mandos deben emplear sus tropas de la manera más técnica posible. Que no sean frases vacías los preceptos de los reglamentos. Si no se tienen conocimientos profundos asesorarse de los oficiales de E.M., que sean efectivos el escalonamiento en profundidad y el enlace. Repasar continuamente las órdenes, los reglamentos y los manuales.

7.- Deberes principales de los mandos:

a) Obedecer, cumplir exactamente la misión recibida.

b) No estar inactivo.

c) Estar bien enlazado.

d) Informarse del enemigo y de la verdadera situación de sus tropas.

e) Dar cuenta cada hora a su inmediato superior de la situación de sus tropas. Se sancionaran con energía los informes falsos. Por ello se han malogrado muchas operaciones.

f) Tener siempre dispuestas a actuar reservas grandes y ser avaro en su empleo.

8.- Al cumplir la misión recibida debe comprobar si efectivamente, sus tropas han efectuado los movimientos ordenados. Especialmente los primeros días no han de preocuparse de que sus vecinos se retrasen. En la ofensiva no hay que temer tener los flancos descubiertos, ni el envolvimiento.

9.-Las órdenes hay que darlas con mucha anticipación para que lleguen a tiempo. Decidirse y redactarlas sin pérdida de tiempo.

10.- Tener la voluntad de vencer y poner para ellos todos los medios. El que no crea en el éxito de una operación que deje el mando.

11.- La acción del mando en todos los escalones se manifiesta por un perfecto conocimiento de la situación (enemigo, terreno, tropas propias) y sobre todo el empleo de las reservas. Dosificar con cuidado éstas. No quedarse nunca sin ellas. No pretender [una] línea continua. En las operaciones de Madrid, algunos jefes emplearon demasiado pronto sus reservas y se detuvo el avance antes de tiempo. La capacidad ofensiva se agota cuando nos quedamos sin reservas. A veces donde bastaría enviar una compañía se envía un Batallón. Hoy que se tienen muchas máquinas automáticas hay que disminuir los efectivos que se destinen a cada misión.

12.- Los mandos no deben estar alejados de las fuerzas. Tener buenos observatorios. Los puestos de mando no deben estar a más de 600 metros de la línea, los de Batallón; a más de 2.000 los de Brigada; ni a más de 3.000 los de División.

Soldados de la 43°División, combatiendo en Aragón. 1937.

Soldados de la 43°División, combatiendo en Aragón. 1937.

13.- La experiencia de las operaciones desarrolladas en el frente de Aragón aconsejan insistir sobre varios extremos que en ningún momento deben de olvidarse por los mandos: 1º, no quedarse nunca sin reservas. 2º, evitar el agotamiento de sus fuerzas.

Para lo primero es indispensable una dosificación cuidadosa de las fuerzas que se desplieguen. No pretender formar una línea continua, basta ocupar los caminos, las carreteras y los puntos dominantes del terreno. Son más útiles las fuerzas en reserva que formando una débil línea. Algunos argumentan que cuando se tiene un frente extenso es imposible tener reservas. Esto es un error. Cuando se tiene un frente extenso es cuando hay que tener reservas, pues si con ellas acudimos a donde el ataque enemigo podremos detenerle, pero si tenemos nuestras fuerzas desperdigadas, en cualquier punto donde ataque nos arrollará.

En cuanto a evitar el agotamiento de las fuerzas, podrá conseguirse en primer lugar, disponiendo de parte en reserva y en segundo, procurando que una parte de la reserva esté, desde el primer día, en condiciones de reposo, es decir, fuera de la acción de la artillería, oculta a la aviación, y en sitio donde pueda lavarse, dormir y comer caliente. Si además se lleva un sistema de relevos que impida el agotamiento de las fuerzas, (por ejemplo, seis días en línea y tres en reserva) y se lleva al convencimiento de las fuerzas que la ofensiva ha de desarrollarse en plena actividad durante veinte días, por lo menos, podrá estar la tropa preparada física y moralmente para un largo esfuerzo.

14.- Los mandos deberán tener presente que no contarán con más fuerzas que las que tienen inicialmente a su disposición y que de su buen empleo dependerá que su gestión sea afortunada o no. No es buen principio militar el solicitar refuerzos para terminar las operaciones emprendidas, pues ello indica que no se calculó bien el empleo de los medios disponibles. Todo jefe debe ingeniarse para cumplir la misión recibida, con los medios que tiene en su mano.

15.- Los mandos se esforzarán en la perfecta e íntegra conservación del armamento y material de guerra, haciéndolo bajo recibo a los usufructuarios y pasando frecuentes revistas.

[FINAL PARTE (I)]

Valencia 21 de septiembre de 1937

El coronel jefe del E/M/C [Estado Mayor Central].

Vicente Rojo

 

(1) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Instrucciones del E.M. Central para los Ejércitos y del E.M. de esta Brigada [109ª] 1937, 1938 y 1939”. AGMAV Armario (A) 76 / Legajo (L) 1236 / Carpeta (C) 8 / Documento (D) 2 / 1-11

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