Servicio Militar y Guerra de África de Andrés Barrero Rodríguez

            Mi padre Cipriano Barrero Barajas era un albañil castellano de treinta y tres años de edad, que vivía, cuando yo nací, el 30 de noviembre de 1898, onomástica de san Andrés, en la calle de San Pedro número 19 de Pozal de Gallinas (Valladolid), junto con mi madre, María Rodríguez Bayón y, también, mis hermanos mayores Quirina, Eustasio y Agustín[1]. Todos habían nacido en el mismo pueblo.         

Fotografía de estudio de Andrés Barrero con el traje de recluta de la primera puesta del día de la Jura. Tarragona, abril de 1920. Colección familiar.

Mi infancia y juventud transcurrió en la Tierra de Medina, donde aprendí a leer y a escribir y, gracias a lo cual, pude colocarme como dependiente en un comercio, donde me ganaba la vida y ayudaba a mi familia, hasta que, tras someterme a la toma de mis medidas corporales, en las que obtuve un metro y cincuenta y seis centímetros y un perímetro torácico de ochenta centímetros quedé filiado en 1919 para ser soldado. Permanecí registrado en la Caja de reclutas de Medina del Campo desde el 1 de agosto del mismo año. El 6 de octubre siguiente se me entregó mi cartilla militar nº 281899, y, algunos meses después, me presenté al acto de la concentración para el sorteo el 20 de febrero de 1920. Reconocido facultativamente resulté útil y fui destinado al Regimiento de Infantería Almansa nº 18 en Tarragona, al cual me incorporé el día 28 de febrero[2], donde inicié mi período de instrucción. Allí también se encontraba otro regimiento, el Luchana nº 28.

Presté juramento de fidelidad a las banderas del Regimiento en la Rambla Nova de la ciudad ante la asistencia de numeroso público el domingo 25 de abril. Todas las fuerzas nos encontrábamos formadas, con el traje de día festivo los veteranos y los reclutas con la primera puesta, frente al monumento de Roger de Lauria (almirante de la flota de la Corona de Aragón y de Sicilia durante el reinado de Pedro III el Grande) a las 10.45 de la mañana donde al pie del mismo se levantaba el altar de campaña en el que se celebró la Santa Misa[3].

Jura de Bandera en la Rambla Nova de la ciudad de Tarragona.

            A las 11.00 comenzó el acto religioso el capellán del Almansa y luego tuvo lugar la jura con el ceremonial de costumbre. Acto seguido, tras situarse el gobernador militar, con todo su Estado mayor y escolta, frente a la calle del Conde de Rius, desfilamos las tropas que pasamos en columna de honor por el paseo de la Rambla con el general al frente. Ese día se nos sirvió rancho extraordinario[4].           

Por mi primera puesta de vestuario militar, tuve que abonar 85 pesetas en el Regimiento[5], que se me descontó de la paga a la que tenía derecho por mi servicio. Ese mismo año, mediante una Real Orden de 19 de abril, se intentó introducir el uniforme caqui en todo el Ejército, pero por razones económicas desaconsejaron la medida.

Jura de Bandera en la Rambla Nova de la ciudad de Tarragona, 6 de enero 1919.

            Por aquel entonces la ciudad contaría con poco más de 23.000 habitantes, y la ida y venida de los soldados del campo de instrucción era uno de los pocos espectáculos gratuitos que gozaban los tarraconenses en general y la chiquillería en particular. Era habitual que la fuerza franca del Regimiento de Almansa (que era conocido también con el sobrenombre de “El atrevido”) formada con sección ciclista, escuadra, banda y música, y organizada en un batallón de dos compañías de fusiles y la de ametralladoras con el material, al mando del comandante, saliéramos para los Paranys (descampado situado a unos tres kilómetros de la ciudad), de la carretera de Barcelona, a fin de realizar la instrucción en orden abierto. Las prácticas de tiro, que también entrenábamos, las realizábamos en el fuerte de la Reina o en el campo de tiro de pichón[6].

            Además de esas ejecuciones de armas, entre el 11 y el 21 de octubre de 1920 asistí a las maniobras militares en las Escuelas Prácticas del Regimiento que tuvieron lugar en Alforja y Arbolí, poblaciones montañosas del Baix Camp, a 27 kilómetros de la ciudad donde me encontraba de guarnición[7].

            Los lugares donde nos ejercitábamos en la instrucción, las marchas y el tiro no variaron durante el reinado de Alfonso XIII, así como tampoco la alternancia de los dos regimientos en los acuartelamientos del Carro y de san Agustín, que acabaría siendo sede del Regimiento Almansa. El mando principal del Regimiento durante 1920 recaía en el coronel Juan Jimeno Acosta, pero cesó el 4 de agosto de 1921, al ser ascendido a general de Brigada, supliéndole con carácter interino, el teniente coronel Esteban Solanes Roca, jefe del 2º batallón al cual pertenecía yo.

Una de las actividades castrenses que realizaban los soldados de los Regimientos era la de ciclista de servicio en el Gobierno militar. Colección familiar. Tarragona 1920.

            Aparte de los acontecimientos militares, la guarnición tarraconense amenizábamos nuestra vida y la de las gentes con los conciertos que ofrecían semanalmente las músicas regimentales.           

Una de las actividades que algunos soldados realizábamos dentro de nuestras obligaciones castrenses era el de ciclista de servicio en el Gobierno militar, en el que también nos alternábamos los miembros de las secciones de ciclistas de Almansa y de Luchana. Los ciclistas de los regimientos desempeñábamos las funciones de auxiliares de la comunicación, una suerte de correos rápidos.

            El 8 de marzo de 1921, el presidente de Gobierno, Eduardo Dato, fue acribillado a balazos en Madrid por un anarquista de Valls (Tarragona) llamado Pedro Matheu. El magnicida había cumplido el servicio militar en 1918 en las filas de nuestro Regimiento. El capitán García estaba consternado porque tuvo a Matheu en su compañía. Según él, era un joven atento y servicial, un poco tímido y reservado, con pocos amigos y parecía no ser capaz de hacer daño a nadie[8].

            Con motivo de la situación anormal y trágica ocasionada por los sucesos en África, que más tarde pasó a la historia con el nombre de El desastre de Annual, y que se iniciaron el 22 de julio de 1921, se dispuso la incorporación a filas de todos los individuos fuera de las mismas, en primera situación de servicio activo, incorporación que se verificó con muy pocos faltos a ella.

Este hecho vino a romper la rutinaria calma de nuestra cotidianeidad; hizo que tuvieran que ser enviadas urgentemente tropas peninsulares a tierras africanas, convirtiéndose el puerto de Tarragona en uno de los principales puntos de partida. Cualquiera que fueran las fuerzas expedicionarias que abordaban los buques, eran despedidas en el muelle por toda la población, presidida por las autoridades civiles y militares. El acto de embarque se hacía a los sones de las músicas militares mientras diversas compañías con bandera y banda rendían honores. En nuestro Regimiento también se dispuso la organización de un batallón expedicionario, y a mí me correspondió junto a otros compañeros formar parte del mismo. Por una Real Orden del 10 de agosto, embarqué junto a mi batallón al mando del teniente coronel Joaquín Guerra Zagala con rumbo a Melilla en el vapor “Vicente Puchol”. Si aquellas ceremonias de despedida eran impresionantes, la emoción devino inenarrable cuando lo hicimos nosotros, 1.047 hombres embarcamos en el vapor en las instalaciones portuarias tarraconenses. Días después, en menor número, nos siguieron fuerzas del otro Regimiento de la ciudad, Luchana. La manifestación de simpatía, y también de pesar, fue muy conmovedora según nos contaron cuando nos encontramos nuevamente en África. Nosotros llegamos a la plaza de Melilla el día 14 del mismo mes, quedando el batallón de guarnición y de servicios de campaña en Cabrerizas Altas[9].

Andrés Barrero, con uniforme de expedicionario, recién desembarcado en Melilla, septiembre 1921.

            El envío de aquellas tropas y la violenta represión de los conflictos laborales mediante la tristemente célebre Ley de fugas, fueron duramente criticados en Tarragona por el semanario Fructidor, publicación que fue suspendida por la autoridad militar y cuyos responsables fueron sometidos a Consejo de Guerra, celebrado en Tarragona el 8 de agosto. Alfonso XIII terminó aquel triste verano alegremente “en la playa de Deauville mientras nuestros soldados defendían los últimos puestos de la Comandancia de Melilla o yacían en el cautiverio. Las gentes dijeron que no compartía las angustias del país y su popularidad comenzó a decrecer” [10].

            Aunque antes de la fecha de nuestra llegada ya había trasladados en África numerosos batallones de refuerzo, se había optado por una inicial serenidad antes de precipitarse por una rápida recuperación del terreno que podría haber acabado en fracaso y, por lo tanto, se preparó la campaña con algo más de reflexión que asegurase el éxito de la toma de las posiciones perdidas durante la grave crisis militar.

            Durante los últimos días de agosto continuaron las agresiones contra nuestros puestos avanzados de la plaza, así como contra los convoyes diarios encargados del suministro de fuertes y blocaos de la línea exterior[11]. También los servicios de aprovisionamiento muchos días tenían que librar duros combates para realizar su cometido, sufriéndose bajas de personas y pérdidas en los convoyes.

            El día 19 formé parte de una columna a las órdenes del teniente coronel del batallón, Joaquín Guerra, que salió en marcha de servicio de exploración a la Bokana de Mar Chica; regresamos sin ninguna novedad a Cabrerizas[12]. Se puede decir que esta fue mi primer servicio en una campaña de guerra real. El 20, y con otra columna a las órdenes, esta vez, del general de brigada Francisco Neila, participé en la protección de la instalación de un blocao, y la conducción de un convoy a las posiciones avanzadas de Hidum en cuya operación sostuvimos fuego contra el enemigo; cuando finalizamos, regresamos al campamento sin ninguna novedad. El día 24 y a las órdenes del coronel del Regimiento de caballería Alcántara, Emilio Fernández, asistí a la operación que tuvo por objeto conducir un convoy a la posición de Ait Aixa, y relevar, con dos compañías, la fuerza que la guarnecía. Durante la marcha el enemigo, con el que sostuvimos combate, nos hostilizó duramente, resultando dos de nuestros soldados heridos muy graves. Quedamos destacados en la posición durante tres días la 1ª y 2ª compañías, al mando del comandante segundo jefe. El fuego enemigo prosiguió durante la primera noche que permanecimos allí hasta la madrugada que se retiró. Tras esta dura acción supe lo que era entrar en combate. El día 25 fue nuevamente hostilizada la posición, especialmente durante la noche. El 26 arreció en sus ataques y, el 27, intentó impedir la aproximación de un convoy del que formaban parte las 3ª y 4ª compañías que se dirigían hacia nuestra posición para relevarnos, sosteniéndose por tal motivo un vivo fuego, tras el cual pudieron llegar hasta nosotros; los hombres que habíamos permanecido allí durante varios días, regresamos a Cabrerizas Altas en donde acampamos y continuamos de servicio de campaña, ya fuera del peligro inminente.

Soldados expedicionarios participando en la protección de la instalación de un blocao en posiciones avanzadas.

El día 29 pasé nuevamente a la posición de Ait Aixa en la que quedé destacado, sosteniendo durante dicho día y el 30 y 31 de agosto un vivísimo fuego contra el enemigo. Durante la noche aprovechaban para atacar nuestra guarnición de blocaos; numerosos enemigos nos arrojaban granadas de mano y consiguieron ocasionarnos 7 muertos y 8 heridos entre nuestros defensores. Uno de los caídos, el sargento Ricardo Mañas Roig, a pesar de haber sido herido varias veces sostuvo la defensa y alentó a sus soldados, hasta que una granada que intentó devolverla al campo enemigo estalló en sus manos dejándole destrozado. Su conducta fue apreciada como heroica y distinguida.

El 2 de septiembre nuestro teniente coronel, con la compañía de ametralladoras, pasó a nuestra posición de Ait Aixa y se hizo cargo del mando de la misma, y aunque fue atacada por el enemigo para apoderarse de ella, éste fue rechazado. Especialmente virulento fue el intento del día 4 en el que fue bombardeada y cañoneada, pero igualmente con el mismo resultado, aunque nos ocasionó varios heridos.

Los días sucesivos no cesó de provocar ligeros tiroteos y ataques en la posición aunque siempre era rechazado. El 28 por la noche atacó con gran intensidad a la guarnición del blocao Lobo empleando granadas de mano; ataque que duró hasta el amanecer siendo replegado, ocasionándonos un herido y 7 contusos.

Las fuerzas de nuestro batallón que nos encontrábamos allí permanecimos hasta el día 4 de octubre en que fuimos relevados por otras del Regimiento Gravelinas, tras lo cual regresé con mis compañeros a la explanada de Cabrerizas Altas.

El 10 de octubre formando parte de la Columna del Excmo. Señor General de Brigada Don Miguel Cabanellas asistí a la operación que tuvo por objeto ocupar las mesetas de Bu-Aiden y fortificar el pico del Bayo, y terminado el objetivo regresamos con todo el Batallón a Nador en donde quedamos de vivac. El 11 pasamos a Cabrerizas; el 23 por jornadas ordinarias, con todo el Batallón á Zeluán; el 24 y a las órdenes del Excmo. Señor General Don José Sanjurjo asistimos a la operación que tuvo por objeto la toma de Monte Arruit regresando a Zeluán el mismo día. El 25 y por jornadas ordinarias, me trasladé junto con mi Batallón a Cabrerizas. El 2 de noviembre y a las órdenes del Excmo. Señor General de Brigada Don Francisco Neyla, me trasladó en marcha ordinaria al Zoco el Hach de Benisicar con objeto de asistir a la operación para la toma de Zaenada, regresando al siguiente día a Cabrerizas. El 6 con todo el Batallón marché al Zoco el Hach; el 7 tomé parte en la operación que bajo la dirección del citado General Neyla se realizó para la ocupación de la meseta de Igueriben, regresando al campamento sin novedad.

Blocao defendido por las tropas españolas.

El 11 y a las órdenes del Coronel del Regimiento de África Don Francisco Jiménez asistí a la operación que se hizo para la ocupación de la loma de Timardin y los poblados de Jasanen y Tifasor, sosteniendo fuego con el enemigo, regresando al campamento de Zoco el Hach el mismo día. El 17 de noviembre y a las órdenes del repetido General Neyla, salí con la Columna que se formó para la ocupación de las alturas de Imehioten y barranco de Bahua y una vez terminados dichos objetivos regresé a Cabrerizas en donde continué hasta el 25 que me trasladé a Zeluán formando parte de la Columna a las órdenes del General Cabanellas y allí continué acampado en dicho sitio.

Andrés Barrero, tras los primeros combates en los que participó, donde se aprecia la cara desencajada y ojerosa debido a la carencia de comida y agua.

El 30 asistí a la operación para la ocupación de la posición de Taurias Narich regresando a Zeluán en el que quedé de servicio avanzado. El 17 de diciembre asistí a la operación que tuvo por objeto ocupar la posición de Batel en la que quedé destacado hasta el final del año 1921.

Destacado en Batel el 9 de enero de 1922 tomé parte en el combate que se libró para la toma y ocupación de Dar Asuga.

El 10 en la operación para la ocupar Dar Drius. El 12 y 14 a la conducción de convoyes hasta Ras Rusada y Al-Bal Iloripa.

El 21 al mando del Comandante del Batallón, pasé con mi compañía hasta Al-Ba-Hugot, quedando allí destacado, hasta el 28 de febrero que pasé al campamento de Batel.

El 3 de marzo a las órdenes del Comandante, tomé parte de la columna mixta para cubrir los boquetes de Si-Dia-Hug, regresando al campamento el mismo día. Continué junto con todo el Batallón hacia Ras-Busago, y lo mismo el 17, regresando ambos días al anochecer al campamento.

El 14 tomé parte en el combate que se libró para ocupar las posiciones de Ibu-Iba y Carreta, regresando a Batel el mismo día.

El 6 de abril salimos toda la compañía para Kandussi, donde asistimos a la maniobra para ocupar las posiciones de Kaharabal quedando en Kandussi acampados.

El 9 la columna militar, protegimos la conducción de un convoy a Dar-Quebdani regresando al campamento el mismo día. El 17 todo el Batallón, protegimos la instalación de un Blokao en el caserio de Kudia, regresando a Kandussi donde continuamos acampados.

El 1º de mayo a las órdenes del Tte. Coronel del Batallón, protegimos la conducción de un convoy a “Ambar-Oriental”, regresando al campamento el mismo día.

En el campamento nos dedicamos a los servicios de campaña. El 29, a las órdenes del Jefe del Batallón, condujimos un convoy a “Ambar-Oriental”.

Andrés Barrero, posando en la ciudad de Tarragona, recién regresado a la Península, esperando el día de su licencia.

El 8 de junio salí formando parte de la Columna mixta, al mando del Jefe del Batallón, avanzamos hasta “Bu-Hermana” donde confrontamos con otra Columna procedente de “Dar Quebdani”, regresando al campamento el mismo día. El 13 a las órdenes del Comandante del Batallón salimos para proteger la conducción de un convoy a “Ambar-Oriental” regresando al campamento.

El 18 de junio, formando parte de la Columna mixta al mando del Tte. Coronel del Batallón, pasamos a “Yazamen” donde confrontamos con otras dos columnas que salieron de “Ras-Medua” y Seganga, regresando al Campamento sin novedad, donde continuamos de servicio avanzado.

Continué de servicio de campaña en Kandussi, prestando las labores de conducción de convoyes a “Ambar-Oriental”, hasta el 11 de agosto que pasé a Dar-Drius donde quedé acampado.

El 26 asistí a la operación que, a las órdenes del General Don José Palau, se realizó para la ocupación de Asit-de-Mider regresando al campamento el mismo día, siendo atacados al anochecer por el enemigo que fue rechazado y continuando en Dar-Drius de servicio de campaña hasta el dia 22 de septiembre que por haberse dispuesto el relevo de la quinta de 1919 (la mía) pasé a Melilla y embarqué para la Península llegando a Tarragona el 27 de septiembre de 1922, y quedando de guarnición hasta el 26 de diciembre que marché a mi casa en Pozal de Gallinas (Valladolid) en uso de licencia ilimitada y con el disfrute de la misma finó el año 1922 y mi Servicio Militar obligatorio a la Patria.


[1] Acta de nacimiento de Andrés Barrero. Juzgado de Paz de Pozal de Gallinas (Valladolid).

[2] Archivo General Militar de Guadalajara (AGMG)., Expediente del servicio militar de Andrés Barrero.

[3] Didac Bertran Vallvé y Manuel Gramunt de Moragas, (2000), Los regimientos de guarnición en Tarragona: 1700-1931: de Felipe V a Alfonso XIII Ministerio de Defensa, Madrid, 2000, pp. 251-252.

[4] Ibídem.

[5] Expediente del servicio militar, opus cit.

[6] Didac Bertran Vallvé y Manuel Gramunt de Moragas, (2000), opus cit., p. 268.

[7] AGMG., Expediente del servicio militar de Andrés Barrero.

[8]    Archivo Llagostera-Ciuró (En adelante A.L.C.). Legajo 12-B. Carpeta de 1916-1920. Documento nº 61.

[9]   Instituto de Historia y Cultura Militar. Madrid (En adelante IHCMM). Historial del Regimiento de Infantería Almansa nº 18.

[10] Terrero, J.: Historia de España. Barcelona, Editorial Ramón Sopena, S.A. 1958, p. 648.

[11] Servicio Histórico Militar: Historia de las campañas de Marruecos. Madrid, Imprenta Ideal 1981, p. 484.

[12] Archivo General Militar Guadalajara (En adelante:AGMG). Expediente del servicio militar de Andrés Barrero.

Publicado en 1920, 1921, 1922, Biografías, Combates, Fortificación, Genealogía, Investigaciones, Operaciones | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Las localidades del Vinalopó, acantonamientos de la 109ª Brigada Mixta en organización

Primeramente, diremos que la 109ª Brigada Mixta no fue la primera unidad cuya base y lugar de emplazamiento se constituyó en Villena, fijada por el Ministerio de la Guerra. Allí anteriormente, la 19ª Brigada Mixta Nacional, se había formado bajo la responsabilidad del Estado Mayor de la División Territorial con plaza en Albacete.

Configurada mayoritariamente por fuerzas del Ejército de Voluntarios y las Milicias del 5º Regimiento, que se iban concentrando en dicha capital.

Este contingente militar había quedado en disposición para entrar en campaña, entre los días 25 y 30 de noviembre de 1936.

Origen y formación

La 109ª Brigada Mixta, se organizó a comienzos de la primavera de 1937, a lo largo de las localidades que forman las comarcas del río Vinalopó con cabecera principal en Villena (Alicante). Sus integrantes eran individuos pertenecientes al cupo de instrucción, de los años 1935, 1934, 1933 y 1932, así como los correspondientes al primero y segundo llamamiento del reemplazo de 1936.

Reclutas marchando hacia el lugar de su concentración.

Previamente, habían sido concentrados en sus Cajas de recluta correspondientes, entre el 15 y 17 de marzo. 3.148 soldados para ser repartidos entre sus cuatro batallones y planas mayores, escuadrones motorizados, baterías artilleras y servicios de municionamiento, Transmisiones y compañías mixtas de Zapadores, Intendencia y Sanidad.

Así lo indicaba la circular del Diario Oficial del Ministerio de la Guerra de 9 de marzo de 1937.

 

Estado de los contingentes que las Cajas dan a la Plana Mayor y Batallones de la 109ª Brigada Mixta

Cajas Brigada 109ª Total
  Plana Mayor Batallones  
Caja D   1.298 1.298
Caja N 7 934 941
Total 7 2.232 2.239

Estado de los contingentes que las Cajas dan a los escuadrones motorizados de la 109ª Brigada Mixta

Cajas Brigada 109ª Total
     
Caja D 125 125

Estado de los contingentes que las Cajas dan a las Baterías y Servicios de Municionamiento de la 109ª Brigada Mixta

Cajas Brigada 109ª Total
  Baterías Servicio de Municionamiento  
Caja D 60 112 172

Operadores de transmisiones, observados de cerca por dos tenientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estado de los contingentes que las Cajas dan a las Secciones mixtas de Transmisiones y Compañías mixtas de Zapadores de la 109ª Brigada Mixta

Cajas Brigada 109ª Total
  Transmisiones Zapadores  
Caja D 95 233 328

Estado de los contingentes que las Cajas dan a las Compañía de Intendencia de la 109ª Brigada Mixta

Cajas Brigada 109ª Total
     
Caja D 153 153

Estado de los contingentes que las Cajas dan al Grupo de Sanidad de la 109ª Brigada Mixta

Cajas Brigada 109ª Total
     
Caja D 131 131

Contingente total que las Cajas dan a la 109ª Brigada Mixta

  Caja D Caja N Total
Brigada 109ª 2.207 941 3.148

El primer jefe nombrado para esta unidad, fue el teniente coronel Antonio Gil Otero, que el 18 de julio de 1936, era comandante mayor del Regimiento Albuera nº 16 de Lérida (D.O. Mº Guerra nº 68, 19 marzo 1937). Este fue destinado al Ejército del Este, y seguramente no llegó a presentarse en la ciudad cabecera de la Brigada. Fue reemplazado a principios de abril, por el mayor de Infantería, Luis Pedreño Ramírez (D.O. Mº Guerra nº 88, 12 abril 1937) que, al estallar la guerra, residía en Alcoy como capitán retirado por la Ley de Azaña.

Organización del 433º Batallón

645 Combatientes de la 46ª División. 40

Reclutas pertrechados con su equipo militar.

El día 20 de marzo de 1937, a las dos de la madrugada, se produjo la llegada a Villena, del contingente inicial de hombres del 433º Batallón, el primero de los cuatro que formaban la Brigada. Procedentes de la Caja de reclutas de Albacete, una de las dos de las que se nutrió esta unidad al comienzo. Fueron recibidos y alojados, en el cuartel que se había habilitado en el recinto de los Salesianos, por el teniente Carlos Poblador y el comisario de la Brigada, Ernesto Herrero Falagan.

Organizado con seis compañías numeradas de la 1ª hasta la 4ª, además de la de Ametralladoras y la de Eventualidades. También había una sección de especialidades donde estaban agrupados los hombres con oficio.

Al día siguiente, se incorporaron procedentes de la localidad de Villarrobledo (Albacete), los sargentos y cabos instructores que se iban a ocupar de adiestrar a la tropa. Unos días más tarde, también se incorporaron el comisario propiamente del Batallón, Ricardo Charlan Bravo y el capitán jefe del mismo, Julio Lobo Echemendia, que residía en Tarragona. Junto a ellos los tenientes Francisco Pérez Valles, Jesús Rives Martínez y Dionisio Hernández Alba.

En abril, su tropa, ya había comenzado la instrucción de tiro, así como la táctica por compañías. Aunque los oficiales no estaban todavía familiarizados con la técnica de los ejercicios de gimnasia, esta se practicaba diariamente.

También había empezado la instrucción con armas automáticas, así como la de los cuadros de mando.

Entre los supuestos tácticos que realizó la unidad como aprendizaje militar, preparó una organización defensiva en la localidad Campo de Mirra. También llevó a cabo una marcha de maniobra por la carretera de Villena a El Salse (Beneixama), con un objetivo táctico.

Para la preparación y desarrollo de las escaramuzas, aconsejaban dotar a los oficiales de los Batallones con alguna cartografía, con preferencia de la zona de sus respectivos acantonamientos, que por lo visto todavía faltaba.

No disponían tampoco, de las cornetas ni tambores necesarios para la instrucción, los actos del servicio, difundir órdenes, etc.

Organización del 436º Batallón

12 50

Plana Mayor del 436º Batallón de la 109ª Brigada.

El teniente Juan Pedro Fernández del Campo, cumpliendo cuanto disponía la Orden General de la Brigada, el 28 de marzo, procedió a la organización del 436º Batallón. Otro de los que componían la Gran unidad.

Trasladó la fuerza desde su lugar de concentración, la plaza de Villena, a la de Novelda, en donde quedó de servicio de guarnición. Como comisario accidental de la unidad, lo acompañaba Francisco Véliz. La gran mayoría de estos hombres, provenían de la segunda de las Cajas de las que se alimentaba la Brigada, la de Alcañiz, en Teruel. Por lo tanto, el acoplamiento de las fuerzas, ya no era tanto, como en un principio cabía esperar, por su ideología política sino, en función de su origen geográfico.

También realizaba marchas de resistencia y velocidad dentro de su programa de instrucción, desde la carretera de Novelda a Elche, hasta las proximidades de Canax o hasta Santa Bárbara. Otro día, desarrolló un simulacro, que consistió en la organización de una ofensiva, desde el pueblo de Baños de Orito, contra el enemigo, que se encontraba en Ventas de Agost. Volvió a repetir otra marcha de 30 kilómetros, desde Novelda hasta Elche.

Aspectos generales de la organización de la Brigada

Sabemos que, la 109ª Brigada, entre los días 8 al 12 de abril, ya tenía terminada la organización básica de todas sus unidades, vestidos los hombres y repartido el armamento, aunque la fuerza estaba aún sin filiar.

No se había designado todavía de forma oficial el mando principal de la Brigada, ni tampoco el de una gran parte de los de Batallón y de Compañía. Hasta ese momento se habían presentado un Mayor, cinco Capitanes y 37 oficiales, y no tenía todavía asignado un oficial médico.

Existía escasez general de subalternos y de clases. No estaban todavía completos los efectivos de reclutas que sufrían frecuentes cambios, por las consiguientes altas y bajas, por incorporaciones tardías o por destino a otros Cuerpos. Circunstancias determinantes para que la organización presentase algunos fallos que la perjudicaban e influían esencialmente en el retraso con el que se llevaba cabo el encuadramiento de las unidades.

6 Tropas de la 21ª Brigada Mixta en formación en una plaza del barrio madrileño de Usera 75

Tropas de un Batallón en formación haciendo instrucción.

Retraso que ya fue inicial, de seis a ocho días, por la lentitud de la concentración en las propias Cajas. Y que se acentuó por las causas indicadas, contribuyendo también a él, la carencia absoluta de medios de transporte para la distribución, entre los diferentes acantonamientos de la Brigada, del armamento, vestuario, utensilio y material diverso. Además, esta falta de vehículos, imposibilitaba la inspección de las fuerzas por el jefe en sus acuartelamientos, y el suministro de las comidas, que a veces se distribuían con dos y tres horas de retraso debido a la imposibilidad de acarrear los víveres.

El constante movimiento de fuerzas republicanas en la cuenca del Vinalopó, era vigilado por uno de los servicios secretos de los que disponía, por aquel entonces, el Ejército franquista, el SIFNE (Servicio de Información del Nordeste de España). En un informe del 18 de abril de 1937, recoge que “En Villena, Novelda, Sax y Elda hay constantemente de 800 a 1000 hombres practicando la instrucción en cada una de las localidades y sirviendo de lugar de reposo para los que regresan del frente. En Novelda están terminando una fábrica de municiones que empezará a funcionar a fines de mes”.

En realidad, a mediados de abril los reclutas presentados eran 2.501. De los hombres que faltaban, unos estaban pendientes de incorporarse y otra gran mayoría eran desertores en los primeros días, hasta que se incorporó en comisión, el Mayor Pedreño, nombrado comandante accidental de la Brigada, con dos oficiales que, junto al Comisario político, tomaron medidas aplicando fuertes sanciones contra los desertores que se iban presentando.

Esa actuación fue contrarrestada por otro jefe militar con cierto peso, el Mayor Agnelio Losada Gómez, que pertenecía al POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y que llevando unos días en la Brigada se le responsabilizaba por realizar una labor derrotista.

La disciplina en general, no era la que debiera ser, no se cumplían los signos externos ni saludos marciales reglamentarios, pues masas de hombres que durante no pocos días habían estado huérfanos de mando, sin encuadrarse en una unidad, sin sentir acción coercitiva alguna, y sin tener una tarea, se habían acostumbrado a una moral relajada, reflejándose todo ello en perjuicio de la obediencia y subordinación debidas.

Contribuyó a ello la actuación de la CNT que obró perjudicialmente sobre la fuerza, con propagandas también derrotistas y desmoralizadoras, singularmente en Elda, donde habían colocado un altavoz frente al cuartel, mediante el cual exhortaban a la indisciplina. Se llegó a detener a un orador, que fue entregado a la policía, pero esta lo puso en libertad.

Como consecuencia de todo ello, se aconsejó quitar ese acantonamiento, y trasladar la fuerza a Petrel, pueblo inmediato a Sax, pero debido a la premura del tiempo no se debió llevar a efecto.

Los uniformes entregados en un principio habían sido de invierno, y apuntando ya el calor como sucedía, era mayor el riesgo de que, a medida que iban pasando los días, se acentuaran los casos de fatiga en la tropa, y así como previsión, ante el avance de la estación calurosa, se dotó a la fuerza de monos y prendas más ligeras que la de paño, para las ulteriores operaciones.

Ya se ha comentado más arriba que la unidad no disponía de oficiales médicos, y su enfermería aumentaba con pacientes que se atendían con reclutas estudiantes de medicina, pues los médicos civiles de los acantonamientos, alegando exceso de trabajo en los hospitales de sangre, no prestaban sus servicios debidamente a las fuerzas.

Otro problema que había que tener en cuenta y que gestionaban los servicios sanitarios, era el de que era preciso atender a los presuntos inútiles, resolviendo su situación, ya que si se les obligaba a practicar la instrucción, se originaban incidentes de carácter afectivo, aprovechados por los elementos perturbadores, y si se les eximía de ella, el resto de la tropa se desmoralizaba, ya que no faltaba quien buscara en supuestas enfermedades o inutilidades pretexto para burlar la instrucción.

Además, faltaban, no ya solo para cuando fuesen a salir hacia el frente, sino para el periodo de instrucción, en el que eran precisos, por si había ocasión de accidentes en ejercicios de tiro, materiales sanitarios (camillas, ambulancias, bolsas individuales de curación, botiquines de batallón y compañía, etc.)

Los enfermeros también eran necesarios para la vacunación de la tropa, a la cual todavía no se había procedido, puesto que no habían recibido los sueros necesarios.

74dispensario en la primavera de 1937 donde se vacuna a la población contra el tifus. (ABC. Ejército Popular llevó sistemáticamente a cabo campañas de vacunación 50

Dispensario en la primavera de 1937 donde se vacuna contra el tifus. Ejército Popular llevó sistemáticamente a cabo campañas de vacunación. ABC.

Este hecho traía como consecuencia que, ante el retraso acumulado que ya existía en la fuerza, para cumplir los plazos inevitables para recibir la instrucción militar, antes de ser destinado al frente, se acumularan, tras la obligatoria vacunación contra el tifus y la viruela, los días necesarios que, por la reacción fisiológica que se producía en los hombres, podían considerarse también como perdidos para la instrucción.

Circunstancia por la que se había solicitado un plazo ampliatorio que permitiera capacitar con garantías a los hombres, que se otorgó hasta el 30 de abril, entendiendo que los días que se aumentaban, aun y todo, eran inferiores en número al de los perdidos.

Así la Jefatura determinó, proceder a la rectificación de las fechas topes para las diversas fases de la instrucción, en la forma siguiente:

 

-Terminación de la instrucción de Compañía……………. el 21 de abril;

– Terminación de la instrucción de Batallón……………….. el 26 de abril;

-Instrucción de conjunto de la Brigada, con todos sus elementos, del 27 al 30 de abril, que ya se llevó a cabo en tierras extremeñas.

Es necesario un breve inciso para explicar que, durante el periodo de encuadramiento e instrucción militar de la unidad, se había estado proyectando una ofensiva republicana, que partiría de Extremadura para aislar Andalucía del territorio franquista.

El Plan P, como fue denominado, había sido diseñado por el general Vicente Rojo. Exigía la constitución de un nuevo Cuerpo de Ejército en el Frente Extremeño, el VII, que tenía su Cuartel General en la localidad pacense de Cabeza del Buey.

Agrupaba a las divisiones 36ª y 37ª, que cubrían los frentes toledano y extremeño, respectivamente.

La División 37ª en un principio se componía de las tres Brigadas Mixtas, que se ubicaban en el Nordeste de la provincia de Badajoz, la 20ª, la 63ª y la 91ª. Pero la 109ª apareció para participar en la ofensiva antes aludida desde Levante, y permaneció en este frente durante toda la guerra, tras la suspensión definitiva de la ambiciosa maniobra estratégica.

Regresando al eje central de este apartado, su aspecto organizativo, mencionaremos que la instrucción de los hombres que se iban a ocupar del manejo de las baterías de artillería y la de las secciones de transmisiones, que también pudieran ir retrasadas, habría de estar terminada, para que el día 26 se incorporasen a sus respectivas unidades de la Brigada, ya que para adquirir dicha capacitación habían tenido que trasladarse hasta los Centros de Chinchilla (Albacete) y Castellón, respectivamente.

Biografía del primer jefe de la Brigada, Mayor Pedreño

Aun con todo lo comentado hasta aquí, la impresión general de la Brigada por parte de los jefes del Estado Mayor en Valencia, era bastante aceptable, merced a la labor intensiva y acertada del Mayor Luis Pedreño, que de momento solo estaba en comisión, y cuyo destino definitivo como Jefe de la 109ª Brigada aconsejaban que sería conveniente.

Pedreño Ramírez, Luis 50

Mayor Luis Pedreño, jefe de la 109ª Brigada Mixta.

Era un militar profesional que había nacido en Cartagena (Murcia) el 27 de marzo de 1902. Ingresó en la Academia de Infantería en septiembre de 1919, y alcanzó el grado de alférez a finales de 1921. Dos años más tarde ascendió a teniente por antigüedad, y obtuvo el cargo de capitán en noviembre de 1928. Pedreño ejerció su carrera en varias unidades militares, y destacó su paso por el Regimiento de Infantería nº 60. Al proclamarse la República se encontraba en el tercio de la Legión (Ceuta), si bien a finales de 1931 accedía a la situación de retirado por voluntad propia.

Al estallar la guerra se incorporó a las tropas republicanas, tomando el mando de las fuerzas que integraban la “Columna Guadix” en la zona de Granada. Más tarde recibió el encargo del general Martínez Cabrera, ante la petición de las autoridades de Baza (Granada), de formar e instruir un batallón de milicias, denominado “Pedro Galindo”, del que fue “elegido” comandante por aclamación de sus integrantes. De esta unidad, en abril de 1937, pasó a organizar la 109ª Brigada en Villena.

Sin embargo, apenas tuvo tiempo para dirigir esta Brigada, pues el día 13 de junio, a las pocas semanas de llegar al Frente Extremeño, fallecía a consecuencia de las heridas producidas en un bombardeo enemigo durante los combates acaecidos en la Sierra de los Argallanes alrededor de Higuera de la Serena (Badajoz).

Organización del 434º Batallón

704 50También durante el mes de abril, los hombres del 434º Batallón formado en Sax, al mando de su capitán Timoteo Reboiro Giménez, se incorporaron a la localidad de Villena, donde se unieron a las fuerzas del 433º Batallón. Componían el cuadro de oficiales de aquella unidad, el capitán de la 1ª compañía, Manuel Prieto Méndez y los tenientes Bernardino Martínez Gómez y Modesto Calle Ortega. La 2ª compañía la formaban, su capitán José Marco Gil y el teniente Marcelino Torrado Felipe. La 3ª compañía el teniente comandante Cándido Lope Iranzo. La 4ª, su teniente comandante, Enrique López Mendía y Antonio González Amo como oficial. La de Ametralladoras, su teniente comandante Juan Canet, y la Plana Mayor el teniente Cesáreo Cabañas Lizana.

Ambas unidades, a las órdenes del antes citado, mayor Agnelio Losada y del comisario del 433º Batallón, Santiago Aliques Bermúdez, embarcaron en la estación del ferrocarril en dirección a Cabeza del Buey (Badajoz) en el frente de extremeño, adonde llegaron el 28 de abril.

435º Batallón

Las compañías del 435º Batallón, actuaban realizando marchas por la carretera de Elda a Novelda, hasta las proximidades del puente del Vinalopó, y otras por la misma vía, hacia Monóvar. También se dedicaban a la instrucción con armamento y correaje en orden de combate, al que debían acudir con su indumentaria color kaki, así como al manejo de armas. Realizaron otra marcha de 15 kilómetros, cuyo itinerario los conducía por la carretera hasta Xinorlet, Hondon y Soda [¿Sonca?], y que, en un supuesto táctico, trataban de ser ocupadas por el enemigo, del cual debían defenderlas desde las posiciones que ocupaban.

A mediados del mes abril trasladaron esta unidad al Cantón Santa Bárbara, donde se le entregó a sus compañías los fusiles ametralladores y las máquinas ametralladoras a la compañía de las mismas. Hubieron de realizar otro supuesto táctico de la toma de Elda, en el cual el Batallón se suponía era el eje de ataque, estando concentrado en los Baños de Salineta [Salinetes], tratando de mantener el enlace con las demás unidades de la Brigada, regresando tras finalizar al Cantón. Completó su periodo de instrucción en tierras alicantinas, emprendiendo una marcha de 30 kilómetros de recorrido, con todo el equipo, cuyo itinerario comprendía desde Santa Bárbara al Hondón [Fondó], regresando tras finalizarla al Cantón.

El mismo día en que los dos primeros batallones de la Brigada llegaron al frente de Extremadura, el 435º Batallón recibe la  la orden de marcha por carretera con sus elementos a la estación de Sax, para embarcar en tren militar, haciéndose el transporte de todo el material en camiones. El embarque se hace sin novedad y se pernocta en Villena. A las seis de la tarde, marchaba el tren con dirección a Cabeza del Buey, siendo el punto de salida Villena.  El viaje se realizó durante la noche sin ninguna novedad.

Las fuerzas del 436º Batallón por su parte, en virtud de la orden de la Brigada, el 28 de abril salieron de la plaza de Novelda con dirección a Villena, al mando de su mayor jefe, Roberto Cereceda, embarcando en otro tren militar a las 17.00 horas, llegando a la citada plaza a las 20.00 horas, donde vivaqueó hasta las 14.00 horas del día 29, desde donde en tren militar emprendió la marcha a Cabeza del Buey, llegando el día 30 de dicho mes a la citada ciudad, donde quedó de servicio de instrucción y guarnición.

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Videoconferencia de Fernando Barrero Arzac para la Seu Universitària de Petrer, Universitat d´Alacant, 25 de marzo de 2021

Publicado en 1937, 433 Bon, 434 Bon, 435 Bón., 436 Bon, Batallones, Brigadas Mixtas, Instrucción táctica, Investigaciones, Jefes, Maniobras, oficiales y comisarios, SIFNE, Táctica | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Reanudación de las operaciones militares en La Siberia extremeña durante el mes de agosto de 1938, narradas por sus protagonistas y descritas en sus documentos

Extractos de las Memorias y de las Hojas de servicio de los militares protagonistas durante las operaciones de la Batalla en el Llano y en los Montes de La Siberia extremeña

1 al 16 de agosto de 1938

Francisco Buj Pastor, escribiente de las compañías. Ejército de Extremadura republicano. 37ª División. 109ª Brigada Mixta. 436º Batallón[1]

[Después de los combates durante la ofensiva de la bolsa de la Serena del Ejército sublevado del mes de julio de 1938, el Cuartel General, oficinas y las unidades de Servicios se refugiaron en Esparragosa de Lares. Así describe la llegada de la unidad a aquel entorno]:

“Nos llevaron unos días de descanso a Esparragosa de los Lares. Las oficinas las instalamos en el coro de la iglesia. Ésta, llena de refugiados, huidos de la zona franquista. Muchos eran de Azuaga […]. En Esparragosa no lo pasábamos mal, donde se reorganizó el [436º] Batallón, diezmado en el cerco de Villanueva [bolsa de la Serena]”.

“[…] Una noche nos trasladaron en camiones a un nuevo sector, desconocido totalmente por nosotros, los soldados. Hasta llegar al destino, incorporados ahora al [436º] Batallón, hubo que sortear varios peligros en la noche: hubo prohibición de encender el mechero, nada de fumar; de pie, apretujados en la caja del camión, callados, pasamos -nos lo dijeron después del viajecito- muy cerca de las posiciones fascistas durante un largo trayecto. Solo se oía el pesado ronroneo de los motores de los camiones, entremezclados con los de los fachas, que reforzaban asimismo sus posiciones en el Sector de Villanueva, en una noche, débilmente iluminada por la luz de la luna en su cuarto menguante.

Ignoro los kilómetros recorridos, pero puedo asegurar que aquellas tres horas, con aquella lentitud y precauciones, nos parecieron eternas.

“todavía en la margen derecha del Guadiana. Así, sin bajar de los camiones, con gran peligro, descendió el nuestro por la rampa hasta la plataforma de la barcaza, desprovista de protección lateral y frontal. Poco faltó para que nuestro camión se sumergiera también en el río, como le sucedió al precedente […]”

¿Dónde nos llevarán?, decíamos. Al fin paró el convoy y, cuando nos disponíamos a bajar para descansar en tierra unos minutos, se nos prohíbe hacerlo: estábamos en zona enemiga; todavía en la margen derecha del Guadiana. Así, sin bajar de los camiones, con gran peligro, descendió el nuestro por la rampa hasta la plataforma de la barcaza, desprovista de protección lateral y frontal. Poco faltó para que nuestro camión se sumergiera también en el río, como le sucedió al precedente que, afortunadamente, en la orilla todos pudieron asirse a la compuerta en pocos minutos, ya que allí la profundidad no era excesiva.

Llegados a nuestra orilla, descansamos un rato y vimos cómo los zapadores estaban preparando unas trincheras propias para enanos, para disfrute del enemigo, tal era la profundidad de las mismas.

Al amanecer contemplamos una gran llanura, sin un solo árbol. Era el mes de julio (sic) [agosto] de 1938. Pensé en los mayores de mi tierra, cuando nos hablaban de Marruecos, y opiné que esto debía ser aún peor. El sol caía a plomo. De poco nos servía el gorro de miliciano sobre nuestras cabezas; solo para aumentar la sudoración. Buscamos una fuente o algo parecido en retaguardia, claro, pues en el Guadiana solo los “escuchas” podían llenar las cantimploras, por la noche. Una charca lejana, en dirección a Talarrubias: agua embarrada, que mitigaba la sed de los caballos y ovejas y de los combatientes. ¡Y los mosquitos! del amigo “anófeles”, que ya formaba parte del ejército y nos era hasta simpático y familiar, pues todos, más o menos, éramos palúdicos a los quince días de nuestra llegada a Extremadura. Poco nos aliviaba la pastilla diaria de quinina que nos obligaban a ingerir en ayunas; en cambio nuestros oídos se embotaban con tanta medicación, sin dosificar convenientemente.

Aguantar aquel sol, sin más protección que el gorro y un pañuelo, en la oficina, a campo descubierto en la pequeña desenfilada, creo no lo aguanta ser humano alguno. Con cuatro fusiles, clavadas las bayonetas checas, y con una manta por techo, así, buscando la protección de la sombra constantemente, nos íbamos arreglando: todos apretados, las cabezas casi juntas, envueltas en intenso sudor; los cuerpos, quemados a los dos días, tuvimos que protegerlos con nuestras ropas, y aumentar la sudoración pues era preferible sudar. ¡Y a beber agua de charca, como los segadores de mi tierra! No había otro remedio.

A los pocos días, estábamos afectos de unas grandes molestias en garganta, de la que a veces salía sangre, con crecientes ahogos. ¿Tuberculosis? Así lo temía el doctor al comienzo de los síntomas. Los soldados -los peor alimentados- fuimos los primeros en acusar las molestias. Cada día aumentaban los casos. Hasta que un reconocimiento hecho por el veterinario al caballo del jefe dio por resultado la extracción de una enorme sanguijuela de la garganta realizada por su asistente. Esto hizo que muchos fuéramos intervenidos fácilmente en el Hospital de Talarrubias, antes convento, quedando libres de aquellos molestos ahogos, producidos por las pequeñas sanguijuelas.

La estancia en el sector sin árboles, sin una cueva africana al menos, amenazaba seriamente nuestra salud, y hubo que hacer una especie de casa subterránea (mejor, una galería topera) por las noches. Lo preciso para albergarnos agachados, libres de los rayos de Febo. Apenas llevábamos dos semanas disfrutando, es un decir, de tanta comodidad y confort, luego de tanto trabajar a destajo, cuando llega otra orden de traslado. ¿Recuerda, mi capitán? No eran las balas ni los morteros lo que todos temíamos ahora, sino las incomodidades inaguantables, a pesar de nuestra juventud.

[10 de agosto de 1938. A las 11’05 horas un aparato de reconocimiento y bombardeo ha evolucionado por líneas propias ametrallando al P.C., Puesto de Mando, del el 436º Bón, La Barca y sus inmediaciones.

A las 13’20 h. aparecen 7 bimotores “Heinkel” que evolucionan por Casas de Don Pedro y carretera de Talarrubias a dicho pueblo, bombardeando y ametrallando por espacio de media hora][2].

” […] Se lanzaba un avión sobre nuestras cabezas ametrallándonos; bajaba otro y “repasaba”, y el otro, y otro […]”

Salimos, como siempre, de noche. Y al amanecer, aún en la llanura… ¡¡Cuerpo a tierra!!, sin nada que nos pudiera proteger. Unos cuatro o cinco aviones pequeños -cazas-, cual buitres al acecho, nos coronaban. Unos segundos más tarde, nos hicieron la “noria” (el gran invento del franquista García Morato). Se lanzaba un avión sobre nuestras cabezas ametrallándonos; bajaba otro y “repasaba”, y el otro, y otro. Yo vi cómo un piloto, no contento aún con los estragos que hacía el de la cola con la ametralladora, nos lanzaba bombas de piña. Media hora calculo que estuvieron defendiendo a España los valerosos aviadores fascistas. Nosotros, cogidos por sorpresa, en vano podíamos defendernos. Algunos aún les dispararon nerviosos. Fue un momento eterno para nosotros, breve para el enemigo. Suponemos que, como recompensa a tanto crimen aquel día, en Burgos la “Gloriosa escuadrilla de Morato” sería tan vitoreada como maldecida por el Pueblo; por sus soldados, concretamente, que no iniciaron la guerra. Éramos todos de las quintas, labradores la mayor parte, gente buena, sencilla, pacifista, deseosos de Paz y Justicia: no la de las armas. Éramos los que sufríamos, desde nuestra cuna, las consecuencias de la ambición de los poderosos. Allí, aquel día imborrable de nuestros dolores, no sólo se maldijo a la escuadrilla de la Muerte, sino que también hubo un recuerdo al Cristo Crucificado, en cada soldado acribillado en tamaña “Cruzada”. Como corderos que llevan al matadero, así nuestros compañeros también lo fueron, injustamente, bárbaramente.

Terminada la guerra, ante la presencia de Franco y demás generales y tropa, hubo en Madrid una exhibición Especial:  García Morato iba a dar a conocer, en sus ejercicios [aéreos], las maravillas de su Noria o Rueda, que tanto contribuyó al avance de las fuerzas franquistas. Ante los aplausos y admiración de los vencedores, finalizadas las piruetas, el avión pilotado por Morato, como si todos los caídos por su causa protestaran desde sus tumbas ante el Cielo… García Morato, repito, al final de su exhibición mordió el polvo de su Victoria ante su Caudillo, estrellándose en picado… Que Dios le tenga donde Él quiera.

¿Recuerda, mi Comandante? Por la tarde, después de comer, la incursión, la descubierta de la caballería mora, que osaron atravesar el Guadiana; más la moral de los soldados, después del ametrallamiento, fue tan elevada que los moros tuvieron que replegarse a sus posiciones con toda rapidez.

Recién incorporado el nuevo practicante [durante los hechos narrados más arriba], voluntario, procedente de Barcelona, con sus 18 años, inexperto (su padre le había hecho presentarse para combatir al fascismo, no en la retaguardia, sino en el frente), me decía que esto era horrible, que no comprendía la decisión de su padre. Se llamaba Ideal Porvenir Ayerbe. Tan apocado él, creía que le traerían los heridos al lugar donde nos encontrábamos. Le convencí y, cogiendo el cestón entre los dos, nos adentramos en la inmediata retaguardia de los compañeros. Allí permanecimos, en la pequeña vaguada y él procedió a la cura de varios heridos, que fueron llevados a Talarrubias en los mulos. Poco tiempo después (pienso que “tras ver las orejas al lobo feroz de la guerra”), su padre debió de interceder en Capitanía. Y fue destinado a un hospital catalán. Aún lo recuerdo con simpatía […]”[3].

 

Mario González Revenga, teniente coronel de Estado Mayor y jefe del SIPM y fuerzas de Policía y Ocupación del Ejército del Sur[4].

La jefatura del SIPM de Ejército del Sur la ocupaba el teniente coronel Mario González Revenga.

[1938] […] se le concede el empleo de Teniente Coronel por antigüedad en propuesta extraordinaria con la de 18 de marzo de 1938 y efectividad de 27 del mismo mes y año. Como Jefe del S.I.P.M. y fuerzas de Policía y Ocupación [del Ejército del Sur] tomó parte en las operaciones que dieron comienzo el 20 de julio [1938] para ocupar la Zona de la Serena. Por Orden de S.E. el Generalísimo de 22 de octubre de 1938, se conceptúan los servicios por los Jefes y Oficiales en el S.I.P.M. como los sectores de vanguardia como de frente. En esta situación finó el año.

 

Victorino Baena Rubio, teniente de complemento, jefe del Grupo C del Sector C-10 del Ejército del Centro[5].

[El] 1º de julio que fue destinado por el Excmo Sr General Jefe de la 7ª Región Militar al Bón de guarnición y Orden Público nº 338 del Regimiento Infantería La Victoria nº 28 al que se incorporó el día 8 del expresado mes [julio] en la plaza de Trujillo (Cáceres) siendo destinado a la 3ª Cía del expresado Bón en Jaraicejo (Cáceres) marchando a hacerse cargo del destacamento del Puente de Almaraz sobre el río Tajo hasta el 22 de julio que por orden del expresado Jefe del Batallón marchó a Logrosán (Cáceres) para hacerse cargo del mando accidental de la 1ª Cía del Bón. El 19 de agosto y al mando de dicha compañía salió para Puente del Arzobispo (Toledo) según orden de la Superioridad, quedando a las órdenes del Sr. Coronel Jefe de los Servicios de Etapas del Ejército del Centro para prestar los servicios de custodia de prisioneros y conducción de los mismos con motivo de la liberación de los pueblos de La Estrella, Campillo de la Jara, Nava de Ricomalillo (Toledo) quedando destacada su compañía entre los pueblos de Campillo y Puerto de San Vicente (Toledo) en donde continuó hasta el 9 de septiembre que por orden de la Superioridad marchó con la Compañía para incorporarse a la Plana Mayor del Batallón en Logrosán (Cáceres) y prestando los servicios de campaña y emboscadas hasta el 22 de diciembre que pasó agregado para servicio del S.I.P.M. del Sector C-10, haciéndose cargo del mando del Grupo C de dicho Sector en el que finó el año […].

 

Juan Alvárez del Barco, teniente provisional. Ejército del Sur sublevado. Regimiento Infantería Castilla nº 3. 302º Batallón de Guarnición[6].

El 16 de julio de 1938 fui trasladado a Cáceres, de esta plaza a Madrigalejo [Cáceres], de esta a Navalvillar de Pela [Badajoz], de esta a Casas de Don Pedro [Badajoz], de esta, el 12 de agosto de 1938, la 3ª y 4ª Compañías pernoct[amos] en el kilómetro 67,500 de la carretera de Villanueva de la Serena [Badajoz] a Guadalupe [Cáceres], tomando parte en la operación y toma del pueblo de Valdecaballeros [Badajoz] donde permanecimos hasta el 13 de enero de 1939 […].

 

Faustino Múñoz Paniagua, capitán provisional Infantería. Ejército del Sur sublevado. 21ª División. 4º Batallón-Bandera Falange y de las JONS de Badajoz[7].

[…] tomando parte con el [4º Batallón de Falange de Badajoz] en la marcha ofensiva que se hizo el veintiséis [de julio], desde los Naranjales a Castuera y desde este pueblo a Quintana [de la Serena], desde donde con aquel [4º Batallón de Falange de Badajoz] se trasladó al “Cortijo de la Alhambra” y el seis de agosto a las Minas de “Miraflores”. El día nueve [de agosto] y formando parte el [4º Batallón de Falange de Badajoz] de la primera media Brigada de la segunda Brigada de la veintiuna División, salió con el mismo, yendo su Centuria a vanguardia, haciendo contacto con las fuerzas enemigas, a las cuales batió con fuego de fusil y armas automáticas, ocupándose toda la extensión de terreno señalada por el mando y llegando hasta el “Cortijo del Toril del Muchacho”, en donde quedó establecido el Batallón en línea defensiva, último objetivo señalado en la fase. El día dieciséis del referido mes de agosto y desde el cruce de la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer partió el Batallón, formando parte en reserva de la media Brigada a que pertenece, en dirección al “Cortijo de la Hoya Baja” donde quedó situado en posición; permaneciendo en las posiciones de la orilla izquierda del río Zújar este oficial […].

 

Juan Calzada Calle, teniente provisional de Infantería. Ejército del Sur sublevado. 21ª División. 4º Batallón-Bandera Falange y de las JONS de Badajoz[8].

[…] Por orden de fecha veintiuno de julio de este año [1938] (Boletín Oficial del Estado número veintitrés), se le concede a este alférez el empleo de teniente provisional de su arma por antigüedad y con la de veinticuatro de abril del mismo año, con cuyo nuevo empleo y por otra orden del jefe de su Batallón-Bandera, pasa a continuar sus servicios a la primera Centuria del mismo. El día nueve y diez de agosto, una vez reanudadas las operaciones, cooperó con su Batallón-Bandera a la toma de la Casa del Moro y posiciones que ocupaban los rojos, dominando el puente del río Zújar, quedando con su Centuria a vanguardia, rechazando durante el día y la noche, varios ataques del enemigo […].

 

Ignacio Múñoz Aycuens, Comandante de Infantería. Ejército del Sur sublevado. 21ª División. Comandante jefe del 4º Batallón-Bandera Falange y de las JONS de Badajoz[9].

[…] Hasta el día 9 de agosto que formando parte de una columna al mando del Sr. teniente coronel Gómez Cobian, tomó parte al mando de su Bandera [4º Batallón de Falange de Badajoz] en al ataque a la Casa del Moro, y pasando a vanguardia de la columna continuó el avance desalojando al enemigo y tomando posiciones sobre el río Almorchón donde quedó establecida la línea el día 10 [de agosto] y, continuando el avance, asaltó con su Bandera la Loma de los Caserones sobre el río Zújar, venciendo la resistencia del enemigo bien dotado de armas automáticas y apoyado por su Artillería y siete carros blindados, quedando guarneciendo la línea alcanzada. Por este hecho fue felicitado, como asimismo la Bandera a sus órdenes por los mandos de la columna. El día 15 [de agosto] y tomando parte en un nuevo avance pasó a guarnecer posiciones sobre el río Zújar al Este de la Casa Setecientas, […].

 

Fernando Fernández Aguado, teniente provisional Infantería. Ejército del Sur sublevado. 21ª División. 4º Batallón-Bandera Falange y de las JONS de Badajoz[10].

Fernando Fernández Aguado, comandante militar de Puebla de Alcocer (Badajoz), entre mayo y junio de 1939.

Nacido el veintiséis de enero de 1907, en Fuente de Cantos (Badajoz). Voluntario en Falange Española y de las J.O.N.S. de Badajoz desde el 6 de agosto de 1936. El 18 de mayo de 1937 terminó los cursillos para ascender a alférez provisional de Infantería. El 18 de enero de 1938 fue nombrado teniente provisional por antigüedad.

[…] Haciéndose cargo el día primero de agosto por orden del jefe del mismo [4º Batallón-Bandera de FET de Badajoz], del mando de la tercera Centuria, el nueve [de agosto] tomó parte con aquel [4º Batallón-Bandera de FET de Badajoz] en la operación verificada para la ocupación de la Casa del Moro y alturas del río Almorchón, con resistencia por parte del enemigo, siendo batido este por la Artillería, haciéndole la Centuria de este oficial tres prisioneros, recibiendo orden el mismo, a las doce horas del día diez [de agosto] de proteger desde su posición con fuego intenso el avance del resto [4º Batallón-Bandera de FET de Badajoz] que marchaba a vanguardia de la columna, pasando el río Almorchón y desalojando al enemigo de sus posiciones, consiguiendo dominar el puente sobre el río Zújar, tomándose a la vez el cruce de la carretera de Castuera a Puebla de Alcocer y Cabeza del Buey. Una vez conseguido los objetivos, se incorporó con su Centuria al resto del [4º Batallón-Bandera de FET de Badajoz], teniendo que lamentar aquel, las bajas de un muerto y diez y ocho heridos, causándole al enemigo dos muertos y cogiéndole siete prisioneros, siendo felicitado el día catorce [de agosto] el [4º Batallón-Bandera de FET de Badajoz] por su actuación en las anteriores operaciones por los tenientes coroneles Gómez Cobian y Díaz Olaverria, jefes de la primera Brigada y segundo Regimiento respectivamente, pasando el repetido [4º Batallón-Bandera de FET de Badajoz] de reserva de la primera Brigada en dicho día a la Casa del Montero, una vez relevado por el segundo de Castilla […].

 

 Los combates de la Batalla en el Llano y en los Montes de La Siberia extremeña ocurridos los días 10 y 13 de agosto, en sus documentos

1 al 16 de agosto de 1938

[Resumen del movimiento de las fuerzas de la 109ª Brigada entre los días 1 al 16 de agosto de 1938][11], [12]

1º agosto [1938]

La 2ª compañía del 433º Bón que se encontraba guarneciendo posiciones en las inmediaciones de la Casa de la Bodeguilla, ha sido trasladada al Palacio, ocupando nuevas posiciones, tomando contacto con fuerzas del 436º Bón.

Día 4 [agosto]

Aproximadamente sobre las 8 horas del día de hoy fue relevado de las posiciones (451-490), (450-488), (450-484) el 434º Batallón por el Batallón Disciplinario del VII Cuerpo de Ejército, que se trasladó a las inmediaciones de la Barca en la carretera de Talarrubias a Casas de Don Pedro (461-500).

Día 5 [agosto]

En el día de hoy y a las 3,30 h. terminó de efectuarse el relevo de dos compañías de la 91ª Brigada por fuerzas del 434º Batallón, que pasan a ocupar las posiciones del Risquillo (456-499), Vértice Atalaya (455-500), Km. 14 de la carretera de Casas de Don Pedro a Navalvillar de Pela; Casa de Chiva (455-503) y Campofrío (457-504).

Día 6 [agosto]

A las 0,30 h. una compañía del 436º Batallón que se encontraba [en] (460-498) fue trasladada por jornadas ordinarias a Casas de Don Pedro, quedando a las órdenes del 434º Batallón de esta Brigada.

Día 10 [agosto]

A consecuencia de los combates sostenidos con el enemigo nuestras fuerzas guarnecen las posiciones siguientes:

Desde la Barca hasta Casa de la Bodeguilla (451-490) en la margen izquierda del Guadiana; quedando el 435º Batallón en las mismas posiciones que ocupaban a excepción de las fuerzas de esta unidad que se encontraban en Pico Rostro y tuvieron que replegarse.

Sobre las 14 horas la compañía del 436º Batallón que se encontraba afecta al 434º Batallón y en Casas de Don Pedro, pasó nuevamente a su Batallón quedando guarneciendo línea.

Las fuerzas que guarnecían las posiciones de Campofrío y sucesivas hasta Pico Rostro, se replegaron por orden de la Superioridad a los montículos contiguos a Pico Rostro.

Puesto de mando situado, al parecer, en un pozo.

Por motivo de los últimos combates sostenidos con el enemigo en el Sector que guarnece esta [109ª] Brigada, han sido trasladados los P.P. C.C. [Puestos de Mando] del 433º, 434º y 436º Bónes que se encontraban en (455-492), (458-502) y (461-498) respectivamente a las cuadrículas (452-491), (461-498) y (458-496).

Día 11 [agosto]

En virtud de orden de la Superioridad se hace el límite de este Sector por la parte Norte en Casa de Pacha (464-502), asignando a esta Brigada el Subsector Nº 2, que comprende desde Casa de la Bodeguilla hasta la cota 356 (461-500) en la margen izquierda del Guadiana, pasando por Casa de las Setecientas, Cerro del Olivarón, Molino del Quemado, El Almendral, El Riberón y Sierra del Integral.

El 435º Batallón de esta Brigada queda afecto desde el día de hoy a las órdenes de la 29ª División.

P.C. [Talarrubias] agosto de 1938

El jefe de la Brigada

[Timoteo Reboiro]

El Comisario de la Brigada

 

Día 1 de agosto de 1938

[Informe sobre la situación y distribución de fuerzas de la 109ª Brigada Mixta de 1 de agosto de 1938][13]

El frente defensivo asignado a esta Brigada de Norte a Sur comprende desde La Gargantilla (462-532), hasta el arroyo del Rubial (450-483), pasando por La Trinidad (462-529), Vértice Calderona (464-528), Cota 506 (463-525), Curva de nivel 500, Atalaya (463-515), Puerto de Carrascal (460-512), Pico Rostro (457-509), Camino de Guadalupe a Casas de Don Pedro, Campofrío, Casa de Chiva (455-503), Atalaya (455-500), Cota 362 (456-499), margen izquierda del Guadiana hasta Peñaflor (450-490) siguiendo por cerro de Casa Bodeguilla (451-489), Cerro del Cardo, Vértice 430 (451-466), Hernán Cabrera y Chozas (450-484).

Descripción geográfica del mismo

Para la descripción geográfica de este frente debemos considerarlo en dos zonas, que de Norte a Sur pueden ser:

Vista hacia el Sur del valle del arroyo de Valdelavieja, que termina en la Sierra de la Chimenea. Fotografía cedida por Ismael Clemente.

Zona primera: Es la comprendida desde La Gargantilla (462-532), hasta Pico Rostro (457-509). Caracteriza a esta zona un terreno escabroso e inaccesible, situado al Oeste del Guadiana, parecen ser estribaciones y ramales de la Cordillera de Guadalupe. Presenta una gran defensa natural y nos coloca con relación al enemigo, en condiciones de superioridad defensiva. Se haya poblada de monte alto y bajo y dada la pronunciación de sus accidentes topográficos no se presta a la construcción rápida de caminos y carreteros fáciles a la evacuación y entrada del material de transportes de tracción mecánica.

Los ataques enemigos en esta zona pudieran ser dos:

Uno, el que partiendo del Vértice Puertollano (457-532) y siguiendo el macizo de Sierra Gargantilla y de Trinidad se apoyara en el camino de Guadalupe a Valdecaballeros y los ríos Silvadillo y Guadalupejo, conquistar el macizo de sierras al Suroeste de Valdecaballeros y Herrera del Duque para ganar estos dos pueblos y el de Castilblanco.

Otro ataque enemigo pudiera tener el mismo fin y servirle así mismo de eje el camino citado de Guadalupe a Valdecaballeros, pero dirigiendo a su vez el esfuerzo principal por Pico del Rostro, y margen derecha del Guadiana.

Segunda zona: Es la comprendida desde Casas de Don Pedro y siguiendo la margen izquierda del Guadiana hasta la margen derecha del Zújar, en el puente de la carretera de Puebla de Alcocer a Castuera, sobre el citado río.

Sin ser llano, esta zona, no presenta accidentes fuertes de terreno, sin embargo, son constantes sus depresiones y protuberancias, singularmente en la parte comprendida entre el río Guadiana y su afluente el Zújar, estas ondulaciones del terreno no siguen una dirección regular, no obstante, es un terreno perfectamente practicable y accesible, presentando caminos carreteros aptos para el rodaje de medios mecánicos. Es terreno de cultivo en su mayor parte despoblado de árboles, casi a lo largo de nuestra línea defensiva, sin embargo, a retaguardia de la misma, se halla medianamente poblado de monte alto. A lo largo de esta campiña existen numerosas casas de labor situadas de tal forma que pudieran organizarse defensivamente a base de elementos de resistencia y puntos de apoyo. Considerando la topografía de esta zona y la escasez de agua del Guadiana en la actual época, los ataques enemigos en este frente pudieran ser iniciados a todo lo largo de la línea de cobertura sirviéndoles de eje y apoyo la carretera de Castuera a la de Puebla de Alcocer o de Navalvillar de Pela a Talarrubias.

La defensa propia de este Sector, de organizarse el terreno para el combate a base de elementos de resistencia pudiera resultar inmejorable.

Considerando la línea defensiva asignada a esta unidad que mide aproximadamente una extensión de 60 kilómetros, lo diezmada que ha quedado la misma en fuerzas y armamento, a juicio del Jefe que suscribe, no cabe otra distribución de fuerzas que las que en el adjunto superpuesto se marca, ya que a través de toda la línea solo existen destacamentos de pelotón y sección y que algunos solo tienen enlace con los colindantes por la vista, por cuyo motivo esta unidad no cuenta con reserva de Batallón y Brigada. En la actualidad se halla en este Sector en calidad de reserva, el Batallón Disciplinario del VII Cuerpo de Ejército.

Dentro de las posibilidades de armamento y fuerzas, se tienen estudiados los puntos de penetración enemiga para batirlos con fuego de flancos y revés, así como barreras de fuego a crear, en caso de que el ataque enemigo así lo exigiera.

Líneas a fortificar. La primera línea actual, solamente se halla fortificada a base de puntos de apoyo en la Barca, sobre el río Guadiana en la carretera de Talarrubias a Casas de Don Pedro, en Casa de Chiva (455-503) y Pico del Rostro (457-509), debiendo fortificarse a todo lo largo de la línea a base de elementos de resistencia y puntos de apoyo.

Máquina ametralladora con sus servidores.

Otra línea a fortificar sería la que partiendo de El Rubial (455-485), siguiera la curva de nivel 400, La Cabeza (458-490), Peñón del Morrón, El Manantial (459-492), camino de Casas [de Don Pedro] a Puebla de Alcocer (460-495), en el Hornillo (461-497), fortificaciones de la Barca de Casas de Don Pedro, El Montecillo (461-565), Peñablanca, Mesas de las Burras (461-510), Collado de Sierra de la Zarza, cruces de camino de Villanueva de la Serena a Herrera del Duque con el de Casas de Don Pedro a Valdecaballeros, San Simón, Raña de Jorge (467-529).

Pudiera fortificarse otra línea en el Puerto de Puebla de Alcocer, Ermita de la Virgen, Coronada (465-496), alturas próximas al arroyo de Santa Bárbara (465-501), margen izquierda del Guadiana, Sierra de la Chimenea (466-507), Cerro del Manzano (469-510), Valdecaballeros.

P.C. [Talarrubias] uno de agosto de 1938

El Jefe de la Brigada

[Timoteo Reboiro]

[Es copia]

 

Diario de operaciones de algunas unidades militares de ambos Ejércitos, durante la ocupación de las localidades de Casas de Don Pedro, Valdecaballeros y Cabeza del Buey

 [Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][14]   

A consecuencia de los combates sostenidos por esta unidad con el enemigo en los últimos días del pasado mes de julio ha quedado formado este Estado Mayor e instalados los P.C. [Puestos de Mando] de sus unidades en la siguiente forma:

Cuartel General de la Brigada                                en Siruela [Badajoz]

P.C. de la Brigada                                                      en Talarrubias [Badajoz]

433º Bón P.C. (455-492)                                  Jefe Mayor D. Gerónimo Vida Romay

434º Bón P.C. En Mestilla (452-486)               Jefe Capitán D. Jesús Rives Martínez

435º Bón P.C. En San Simón (466-520)           Jefe Mayor D. Joaquín Monllor García

436º Bón P.C. En El Chozo (461-498)              Jefe Capitán D. Modesto García Ruiz

 

Jefe de la Brigada Mayor D. Timoteo Reboiro Giménez

Jefe de Estado Mayor D. Juan Pedro Fernández del Campo

Teniente Ayudante de Brigada D. Benjamín Robledo Gómez

Jefe 2ª Sección teniente D. Juan María Revelles López

Jefe 3ª y 5ª Sección alférez D. Alejandro Pérez Alvárez

Jefe 1ª y 2ª Sección teniente D. Francisco Payá Martínez

Unidades de la Brigada

Se encuentran en Talarrubias los servicios de Transmisiones, Municionamiento, Cuerpo Tren, Intendencia y Sanidad. Estos dos últimos se encuentran en parte en Siruela.

1º        Actividad propia.- En el día de hoy se ordenó a una sección del 1er Escuadrón de Caballería del 5º Regimiento, hacer una descubierta por el Risquillo, Atalaya, La Manchuela, Casa de Chiva y Campofrío, regresando a las 21 horas sin novedad.

Gerónimo Vida Romay, Mayor jefe del 433º Batallón de la 109ª Brigada Mixta.

Actividad enemiga.- Durante el día de hoy el enemigo no ha tenido actividad ninguna. En la mañana del día de hoy en (463-523) se han oído tres ráfagas de ametralladora. También se han oído por toda la mañana, nueve explosiones por la parte de [Navalvillar de] Pela y una por el Sur Oeste de Cogolludo. También se ve cómo el enemigo se dedica a fortificar en (454-497) y al Sur Oeste de Cogolludo.

Aviación.- A las 13,45, once aparatos propios bombardean por la parte [de] Don Benito-Villanueva [de la Serena], oyéndose unas diez explosiones, desapareciendo por dirección Este. Por la parte de Campanario el enemigo les ha hecho disparo de algunas ráfagas de ametralladora.

2º        Bajas.- A las 24 horas del día de ayer, se notó la falta del soldado del 433º Batallón de esta Brigada, Cayetano Molina del Valle, que se supone haya desertado al campo enemigo por (454-492).

Altas.- Un sargento, un cabo y nueve soldados, recuperados en el día de hoy por el 434º Batallón de esta Brigada.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 1 de agosto de 1938

[El Jefe de Estado Mayor

Rúbrica de Juan Pedro Fernández del Campo

Sello impreso: 109ª Brigada Mixta. Sección 1ª. Organización]

[V. B.

El Jefe de la 109ª Brigada

Firmado con rúbrica Timoteo Reboiro]

 Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[15]

[Día] 1 [de agosto de 1938].

Entre los presentados y prisioneros hechos en el día de hoy suman 17.

Resultó muerto un soldado de la Cía de Automovilismo por disparos enemigos.

 

Día 2 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][16]   

2 agosto [1938]

1º        Actividad propia.- Las fuerzas de esta Brigada continúan guarneciendo las posiciones que les tienen asignadas.

Descubierta con Caballería republicana.

Habiéndose efectuado en el día de ayer una descubierta con caballería propia al vértice Atalaya (455-500) y el Risquillo (456-499), y no habiéndose encontrado en dichos puntos fuerzas enemigas, se dio orden a la 2ª compañía del 4º Bón de la 91ª Brigada para que ocuparan dichos puntos, quedando totalmente ocupados a las 16 horas de hoy.

Actividad enemiga.- A las 9´05 horas, de un olivar que hay al norte de Navalvillar de Pela, ha salido un escuadrón de Caballería con dirección Oeste, desapareciendo entre las encinas.

A las 16 horas en (456-530) se han oído cuatro ráfagas de ametralladora.

6º        Consumo de municiones.- Cien cartuchos del 7´62 en prueba de armamento.

8º        Variación de la primera línea propia.- La que se consigna en el apartado primero.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 2 de agosto de 1938

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[17]

[Día] 2 [de agosto de 1938].

Se presentó un soldado de Caballería rojo con caballo y armamento.

 

Día 3 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][18]   

3 agosto [1938]

1º        Actividad propia.- Las fuerzas de esta Brigada se dedican a la vigilancia y fortificación de sus posiciones.

Actividad enemiga.- Durante toda la mañana de hoy se han oído unas veinticinco explosiones de aviación y unos ciento cuarenta disparos de artillería sobre las inmediaciones de Castuera, no habiéndose podido identificar si son nuestros o del enemigo.

A las 21 horas el enemigo ocupa Casa de la Cucaña (455-497), con dos secciones de caballería.

En (450-496) se nota un destacamento de unas dos secciones de caballería.

En (448-500) se han oído explosiones al parecer de barrenos.

A las 9 horas se ve salir una compañía de Infantería de Cogolludo, pasando el río por (449-491). Estas fuerzas se dedican al trabajo de fortificación y colocación de alambradas en (449-490 y 450-490).

En (450-410) se ven llegar dos camiones con fuerza, marchando éstas a pie con dirección Sur, regresando los camiones vacíos por la carretera de Guadalupe.

En (459-532) se han oído tres ráfagas de ametralladora.

2º        Bajas.- Día 1º, un corneta y cinco soldados por pase al hospital. Día 2, un teniente, un cabo y diez soldados por pase al hospital.

Altas.- Día 1, un capitán, un teniente, un alférez practicante, un sargento, tres cabos y cuatro soldados del hospital. Día 2, un teniente, dos sargentos, tres cabos y nueve soldados del hospital. Doce soldados recuperados: tres de la compañía en depósito, 6 del 436º Bón y tres del 434º Bón.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 3 de agosto de 1938

 

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[19]

[Día] 3 [de agosto de 1938]

La Aviación enemiga [republicana] con siete aparatos bombardeó desde las inmediaciones de Castuera hasta el Cortijo de Chantre.

 

Día 4 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][20]   

4 agosto [1938]

1º        Actividad propia.- A las 8 de la mañana de hoy terminó de efectuarse el relevo del 434º Bón por el Disciplinario del VII Cuerpo de Ejército, siendo a su vez relevada la compañía de la 25ª Brigada por una del 434º Bón, quedando vivaqueando el resto del [434º] Bón en las inmediaciones de la Barca, en la carretera de Talarrubias a Casas de Don Pedro (461-500).

A las 14 horas se dio orden de marcha a la compañía de la 25ª Brigada para esperar a los camiones en la carretera de Puebla [de Alcocer] a Castuera.

Escuadrón de Caballería nacional

Actividad enemiga.- A las 8´30, de la Casa Cogolludo, salen tres secciones de caballería con dirección Noroeste, ocultándose en (451-455) regresando a las 10´40 a su punto de partida.

En (450-490) algunas ráfagas de ametralladora.

A las 13 horas aparece un aparato por el Noroeste y desaparece por [el] Suroeste.

A las 13´50 [horas] se han oído unas 40 explosiones de aviación por las inmediaciones del Castillo Benquerencia, Castuera y estación de ésta [última población], no habiéndose podido identificar. Por la misma parte se han oído unas 50 explosiones de artillería pesada.

Desde (449-490) el enemigo ha disparado próximo a nuestras posiciones de (450-490) con morteros de 50 m/m (7 disparos), sin consecuencias por nuestra parte.

2º        Bajas.- Un sargento y dos soldados por pase al hospital.

Altas.- Dos soldados y un corneta del hospital. Recuperados un cabo y tres soldados por el 436º Bón.

8º        Variación de la primera línea propia.- La consignada en el apartado primero.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 4 de agosto de 1938

 

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[21]

[Día] 4 [de agosto de 1938]

Nueve aparatos de bombardeo y siete cazas enemigos bombardearon la Sierra de Castuera.

 

Día 5 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][22]   

5 agosto [1938]

1º        Actividad propia.- Las fuerzas de esta Brigada continúan guarneciendo y fortificando las posiciones encomendadas para su defensa.

Una breve parada durante la marcha de relevo.

En el día de hoy a las tres treinta (3`30) horas, terminó de efectuarse el relevo de las dos compañías de la 91ª Brigada por fuerzas del 434º Bón, en las posiciones que se consignan en el apartado octavo.

Actividad enemiga.- Durante la mañana y la tarde de hoy se han oído 26 explosiones de barreno en (459-534) y 8 explosiones más por Sierra de Pela. A las 8`45 aparecen dos secciones de caballería por (447-494) con dirección Este, desapareciendo por (452-495). A las 9`30 dos secciones de caballería en servicio de descubierta llegan a Casa de la Cucaña (455-497) ocultándose por (448-495).

Aviación.- A las 16`30 un aparato de reconocimiento enemigo, procedente del Oeste desaparece en dirección Este.

6º        Consumo de municiones.- 100 cartuchos del 7`62 en prueba de armamento.

8º        Variación de la primera línea propia.- Las posiciones ocupadas por el 434º Bón son las que se expresan: Risquillo (456-499); Vértice Atalaya (455-500); kilómetro 14 de la carretera de Casas de Don Pedro a Navalvillar de Pela; Casa de Chiva (455-503) y Campofrío (457-504).

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 5 de agosto de 1938

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[23]

[Día] 5 [de agosto de 1938]

Algunos disparos de Artillería sobre grupos enemigos en el Cortijo de Ptº [Puerto] Laje.

 

Día 6 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][24]   

6 agosto [1938]

Se aprecia un zigzag característico de este tipo de construcciones de trincheras y su profundidad, incluso hoy en día llenas de sedimento. Foto cedida por Ismael Clemente.

1º        Actividad propia.- Las fuerzas de cobertura continúan dedicándose a la vigilancia y fortificación de las posiciones que guarnecen.

La compañía de Zapadores de esta Brigada, siguen sus trabajos de fortificación.

Actividad enemiga.- A las 9 horas se han oído 8 ráfagas de ametralladora en (450-493).

Durante la jornada de hoy continúan oyéndose explosiones de barreno, [por] lo que se ve el enemigo continúa fortificándose.

2º        Bajas.- Esta madrugada al intentar pasarse al enemigo por posición Atalaya (447-526) fue muerto por nuestra vigilancia un sargento perteneciente al 434º Bón.

8º        [Variación de la primera línea propia].- A las 23 horas del día de ayer una compañía del 436º Bón que se encontraba en (460-498) fue trasladada en jornadas ordinarias a Casas de Don Pedro, quedando a las órdenes del 434º Bón de esta Brigada.

En el día de hoy causan baja en las diferentes Secciones:

Teniente D. Francisco Payá Martínez de la 1ª y 4ª Sección.

Alférez D. Alejandro Pérez Eusebio de la 3ª y 5ª Sección.

Teniente D. Benjamín Robledo Gómez teniente Ayudante.

El teniente Payá marcha a incorporarse al 436º Bón; el teniente Robledo se hace cargo de la 1ª y 4ª Sección y el alférez Pérez de Ayudante de la Brigada.

Igualmente se hace cargo de la 3ª Sección el teniente D. Julio Abril Noguera, incorporado del 433º Bón al que pertenecía.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 6 de agosto de 1938

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[25]

[Día] 6 [de agosto de 1938]

Se presentó un soldado rojo de Caballería, con armas, y se hicieron 43 prisioneros que estaban en Don Benito, por el Servicio de Policía de la [21ª] División.

 

Día 7 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][26]   

7 agosto [1938]

1º        Actividad propia.- Nuestras fuerzas continúan dedicándose  a los trabajos de fortificación y guarnición de las líneas que guarnecen.

Fuerzas leales atrincherando el terreno a defender.

La compañía de Zapadores de la Brigada sigue dedicándose a los trabajos de fortificación.

Actividad enemiga.- Esta madrugada el enemigo desde (458-524) ha hecho algunos disparos de fusil individual sobre nuestras posiciones de (461-522) sin consecuencias.

[Aviación].- A las 11’20 horas se ha registrado el paso de 4 aparatos con dirección Este a Oeste sin poder identificarse debido a la gran altura que volaban.

A las 11’25 y también procedentes del Este aparecen uno de bombardeo y cinco cazas, internándose por Campanario. A las 12’10 con dirección N[orte] a S[ur] 6 cazas y 1 bombardeo, desapareciendo por N[or]E[ste].

  1. Bajas.- A las 7 horas se ha notado la falta de un soldado perteneciente al 433º Bón suponiendo haya desertado al enemigo por posición (452-493).

2 sargentos, 4 cabos y 22 soldados que pasan al hospital por enfermos.

Altas.- 1 teniente, 1 alférez, y 18 soldados procedentes del hospital. 17 soldados recuperados.

VIII.      [Variación de la primera línea propia].- En virtud de orden de esa División, ha sido relevado a las 6’30 horas el Batallón Disciplinario que se encontraba en (452-487) por el 363º Bón de la 91ª Brigada Mixta, que queda guarneciendo las mismas posiciones que ocupaba anteriormente dicho Bón Disciplinario.

Con esta fecha queda afecto a este Sector el 361º Bón de la 91ª Brigada Mixta que se encuentra en (462-500) donde queda vivaqueando en calidad de reserva.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 7 de agosto de 1938

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[27]

[Día] 7 [de agosto de 1938]

Son voladas varias minas enemigas sobre la carretera de Castuera a Puebla [de Alcocer], siendo heridos al hacerlo, por fuego de fusil enemigo, tres soldados de la 21ª Cía de Ingenieros.

Se presentaron 5 soldados rojos.

La Aviación enemiga arrojó varias bombas en las proximidades de Campillo de Llerena sin consecuencias.

Nuestra Aviación bombardeó el Castillo de Alcocer y alrededores.

 

Día 8 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][28]   

8 agosto [1938]

1º        Actividad propia.- Las fuerzas de cobertura continúan dedicándose a la vigilancia y fortificación de las posiciones que guarnecen.

La compañía de Zapadores de esta Brigada sigue [con] los trabajos de fortificación.

Soldados nacionales servidores de una máquina ametralladora.

Actividad enemiga.- A las 8 horas se han oído procedentes del N[or]O[este] de Cogolludo unos 1.000 disparos de armas automáticas, suponiendo se trate en prueba de máquinas.

A las 10 h. el enemigo desde (465-523) ha efectuado 10 ráfagas de ametralladora a nuestras posiciones, sin consecuencias.

A las 11’15 h. aparecen 8 aparatos por N[or]O[este] con dirección E[ste] evolucionando por líneas propias, desapareciendo por el O[este].

A las 11’45 h. aparecen por el O[este] 6 aparatos evolucionando sobre el pueblo de Cabeza del Buey, donde han arrojado unas 20 bombas en el casco de la población, ignorando consecuencias y desapareciendo con dirección S[ur].

  1. Bajas.- 1 cabo y 9 soldados que pasan al hospital por enfermos.

Altas.- 1 sargento y 6 soldados procedentes del hospital.

1 sargento y 6 soldados recuperados.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 8 de agosto de 1938

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[29]

[Día] 8 [de agosto de 1938]

Cuatro soldados del 13º Bón son heridos leves por explosión de una bomba.

Se presentaron cuatro paisanos y un soldado por las posiciones de la 1ª Brigada.

 

Parte Oficial de Guerra del Cuartel General del Generalísmo. Salamanca 8 de agosto de 1938. Tercer Año Triunfal. De orden de S.E. El general jefe de E.M. Francisco Martín[30]

En el sector de Extremadura, la aviación roja, huyendo de la zona militar, bien defendida, ha bombardeado varios pueblos pacíficos de la retaguardia, continuando su criminal y destructora labor contra los mismos pueblos que habían sufrido con la dominación roja centenares de crímenes.

Las bajas causadas fueron civiles. Sólo un pastor, tres mujeres y seis niños han sido las víctimas de la criminal agresión.

 

Día 9 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][31]   

9 agosto [1938]

I           Actividad propia.- Las fuerzas de cobertura siguen dedicándose a la vigilancia y fortificación de las posiciones que guarnecen.

La compañía de Zapadores de esta Brigada sigue dedicándose a los trabajos de fortificación.

Actividad enemiga.- En la madrugada de hoy el enemigo [hizo] ligero tiroteo con los guerrilleros en (460-521) viéndose éstos obligados a regresar a nuestras líneas sin consecuencias.

A las 17’15 horas se han visto tres aparatos “Junkers” con dirección O[este] a E[ste].

Durante la jornada de hoy se ha visto gran movimiento de circulación de vehículos por parte del enemigo.

II          Bajas.- 1 alférez practicante, 2 cabos, 1 corneta, 1 tambor y 30 soldados que pasan al hospital por enfermos.

Altas.- 1 Alférez practicante, 1 sargento, 3 cabos, 1 corneta, y 14 soldados procedentes del hospital.

VI         [Consumo de municiones].- 10 cartuchos del 7’62.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 9 de agosto de 1938

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[32]

[Día] 9 [de agosto de 1938]

Continúan las operaciones, ocupando las fuerzas de la 1ª Brigada los objetivos 33, 34 y 35, con fuerte resistencia en la Casa del Moro. Las fuerzas de la 2ª Brigada ocuparon los objetivos 36, 37 y 38, Casa de la Filanera, Casa de la Mula, caserío del Toril del Muchacho, Cerro Dorado, Casa de las Piedras Blancas y Peña Lobosa, adelantando la línea hasta el arroyo Almorchón, después de vencer la dura resistencia del enemigo.

Se hicieron prisioneros a un oficial y 28 de tropa rojos.

Bajas: Un teniente herido, u alférez herido, dos suboficiales heridos, 19 soldados heridos y dos soldados muertos.

Parte Oficial de Guerra. Cuartel General del Generalísimo. Salamanca 9 de agosto de 1938. Tercer Año Triunfal. De orden de S.E. El general jefe de E.M. Francisco Martín[33]

Página una revista militar con los distintos tipos de aviones, facistas y republicanos, para su identificación por parte de los soldados.

En Extremadura, sector de Castuera, se ha llevado a cabo en el día de hoy por nuestras tropas un brillante avance, en extenso frente y en una profundidad media de diez kilómetros, habiéndose derrotado a las fuerzas rojas que intentaron oponerse, a las que causaron más de doscientos muertos y se les hicieron ciento ochenta prisioneros.

Entre los cadáveres recogidos figuran los de varios oficiales y un comisario político.

Se ha cogido mucho armamento y material.

También han quedado hoy en nuestro poder dos tanques rusos.

Actividad de la Aviación

En combate aéreo han sido derribados hoy dos aviones rojos, uno de ellos tipo “Curtis” y el otro “Natacha” y por nuestra artillería antiaérea otro de bombardeo.

 

Día 10 de agosto de 1938

Informe sobre la situación del frente e inspecciones verificadas [10 de agosto][34]

Vista del valle del Arroyo desde las trincheras republicanas. Foto cedida por Ismael Clemente.

El frente defensivo asignado a esta Brigada de Norte a Sur comprende desde La Gargantilla [462-532], hasta el Arroyo del Rubial [450-483], pasando por La Trinidad [462-529], Vértice Calderona [464-528], Cota 506 [463-525], Curva de nivel 500, Atalaya [463-515], Puerto de Carrascal [460-512], Pico Rostro [457-509], camino de Guadalupe a Casas de Don Pedro, Campofrío, Casa de Chiva [455-503], Laguna de la Dehesa, cota 346, Casa de Galapagueros, margen izquierda del Guadiana hasta Peñaflor [450-490], siguiendo por cerro de Casa Bodeguilla [451-489], Cerro del Cardo, Vértice 430 [451-466], Hernán Cabrera y Chozas [450-484].

Todas las posiciones ocupadas por nuestras fuerzas han sido inspeccionadas diariamente por el jefe de la Brigada, jefe de Estado Mayor y oficiales del mismo, habiendo podido comprobar la elevada moral, tanto de mandos como de tropa a pesar de las recientes operaciones llevadas a cabo en este Sector, gozando de un gran espíritu combativo.

Todos los jefes de Batallones y unidades inferiores hacen practicar a sus unidades un gran trabajo de instrucción teórica.

El frente que ocupa las fuerzas de esta Brigada, tiene fortificaciones conceptuadas como buenas en el sitio denominado La Barca, margen izquierda del Guadiana (461-500)(462-501) y Campofrío; teniendo además una ligera fortificación en Casa Chiva, Pico Rostro, Atalaya y, San Simón.

Esta Brigada no cuenta en la actualidad con ninguna artillería.

Durante todo el tiempo que nuestra Brigada está en estas posiciones, los mandos, en general, cumplen satisfactoriamente su cometido y se hallan perfectamente disciplinados.

Por ningún concepto se ha ausentado de su puesto ningún jefe u oficial sin orden de la superioridad.

Los componentes de esta unidad se encuentran revestidos de un alto grado de disciplina y una gran moral, como ha sido comprobado en los últimos combates.

La Brigada cuenta con 1.076 fusiles individuales, 33 fusiles ametralladores, 16 ametralladoras y dos morteros, siendo insuficientes para el personal de la misma por lo que sería conveniente dotarla con arreglo a plantilla.

En el primer escalón de municiones tenemos: 238.000 cartuchos, y en reserva 191.273, todos ellos del 7´62, 367 bombas ofensivas y 1.927 defensivas y 200 granadas de morteros.

Soldados republicanos, de transmisiones, tendiendo el cableado para enlazar las posiciones.

Las líneas telefónicas establecidas en este Sector en su mayoría son aéreas y de aluminio. Siendo escaso el tendido por carecer del material suficiente, a pesar de los reiterados pedidos que se hacen a la Jefatura de Transmisiones de esta División.

La Brigada cuenta con tres camiones y cinco coches ligeros, teniendo en cuenta que se pueden considerar como inservibles ya que éstos se encuentran bastante deteriorados y constantemente están en reparación, aparte de la imperiosa necesidad de más vehículos por las grandes distancias en que se encuentran unas unidades de otras, los medios de transporte no responden a las necesidades de la Brigada.

La situación del vestuario de la tropa es gravísimo, siendo de absoluta necesidad el envío de ropa, especialmente mantas cuyo pedido se ha hecho recientemente.

El personal empleado en funciones que le aparte de la línea del frente, es estrictamente el necesario para el buen desenvolvimiento de los trabajos de esta Brigada.

P.C. [Talarrubias] a 10 de agosto de 1938

El Jefe de la Brigada

[Timoteo Reboiro]

El Comisario Acctal. de la Brigada

 

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][35]   

10 agosto [1938]

I           Actividad propia.- A las 7’30 h. aproximadamente el enemigo con un efectivo de tres a cuatro compañías ataca nuestras posiciones de Atalaya, las que después de intenso fuego logra desbordar por el flanco izquierdo a pesar de la heroica resistencia de nuestras tropas. Han demostrado asimismo un alto espíritu combativo en todas las posiciones que el enemigo con todo lujo de armamento ha atacado y solamente cuando la resistencia de nuestras posiciones era imposible continuar en ellas, viéronse obligadas a replegarse de forma ordenada a las posiciones que como consecuencia de este repliegue se le había ordenado.

Actividad enemiga.- A las 6´15 horas [el enemigo inició un intenso fuego de artillería sobre nuestras posiciones de Casas de Don Pedro y (458-500). A las 7’30 h. el enemigo con un efectivo de tres a cuatro compañías ataca nuestra posición de Atalaya, la que lograron desbordar tras intenso fuego, por el flanco izquierdo con dirección a Risquillo. El enemigo, una vez ocupada esta posición se dirige entre el río Guadiana y Atalaya hacia Casas de Don Pedro, donde se entabla un fuerte combate con una compañía propia que estaba en dicho pueblo. Al mismo tiempo que se operaba en este sitio, el enemigo ataca nuestras posiciones de Casa Chiva con dos batallones y un escuadrón de caballería, entablándose un intenso fuego de morteros, donde se les causó buen número de bajas según soldados nuestros que pudieron salir.

Caballería mora.

Conseguido este objetivo se dirige el enemigo a Campofrío, cogiendo de revés nuestras posiciones, pudiendo nuestras fuerzas que las guarnecían replegarse a nuestras posiciones del río Guadiana.

Una vez ocupadas por el enemigo las anteriores posiciones, se dirigen hacia Pico Rostro a cuyas fuerzas enemigas se unen más tarde seis compañías que partiendo de Casas de Don Pedro se dirigen con la misma dirección con cuyas fuerzas atacan entre dos luces nuestras posiciones de Pico Rostro que tras intenso combate nuestras fuerzas se ven obligadas a replegarse sobre Atalaya, sin que se sepa a la hora de cerrar este parte los pormenores de estos combates en el transcurso del cual se han oído intenso fuego de bombas de mano.

A las 11’05 horas un aparato de reconocimiento y bombardeo ha evolucionado por líneas propias ametrallando al P.C. [Puesto de Mando] del el 436º Bón, La Barca y sus inmediaciones.

A las 13’20 h. aparecen 7 bimotores “Heinkel” que evolucionan por Casas de Don Pedro y carretera de Talarrubias a dicho pueblo, bombardeando y ametrallando por espacio de media hora.

II          Bajas.- Se desconoce el número exacto de bajas que hasta la presente hemos tenido, calculándose en unos 25 heridos y 150 desaparecidos.

III         [Bajas enemigas].- Se desconoce el número de bajas causadas al enemigo, pero los intensos combates nos hacen creer que el enemigo ha tenido gran número de bajas.

1 evadido procedente de campo faccioso.

Detalle de los combates del día 10 de agosto de 1938 en las inmediaciones de Casas de Don Pedro. Hernán Fernández López.

VIII       [Variación de la primera línea propia].- En virtud de orden de la 37ª División queda afecta a este sector una Batería con 4 piezas del 7’5 que llegaron a las 15 horas, quedando emplazadas en la Calera de la cuadrícula (463-498).

La línea propia ha sufrido las siguientes modificaciones:

433º Bón, no ha sufrido modificación alguna.

436º Bón, sigue también en sus mismas posiciones.

434º Bón, ocupa la margen izquierda del Guadiana enlazando con el 436º Bón hasta la Barca.

435º Bón, las mismas que ocupaba a excepción de las que enlazaban con el 434º Bón que se han replegado a nuestras posiciones de Atalaya.

361º Bón de la 91ª Brigada, en la margen izquierda del Guadiana desde La Barca hasta Molino Casa de Pacha (464-502).

Por nuestro flanco izquierdo el 362º Bón de la misma Brigada [91ª], en las posiciones que anteriormente ocupaban.

A las 14 horas la compañía del 436º Bón que se encontraba en Casas de Don Pedro a las órdenes del 434º Bón, llegó a las posiciones que ocupa el 436º Bón, donde quedó guarneciendo línea.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 11 de agosto de 1938[36]

Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Agosto de 1938[37].

Combates del día 10 de agosto de 1938 en las inmediaciones de Casas de Don Pedro. Hernán Fernández López.

El día 10 de agosto, en cooperación con una Brigada de la División 11ª y la Brigada de Caballería, rompen en un brioso ataque la línea enemiga al Norte del Guadiana, avanzándose más de 15 kilómetros en profundidad y liberándose el pueblo de Casas de Don Pedro.

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[38]

[Día] 10 [de agosto de 1938]

Un soldado herido del 15º Bón de Castilla por Artillería enemiga. Por la tarde continuó el avance de nuestras fuerzas que tras de vencer al enemigo que con 15 blindados opuso tenaz resistencia, se ocupó por la primera Brigada el objetivo nº 5, estableciendo una cabeza de puente sobre el Zújar.

Bajas: Un capitán herido, y 18 soldados del 2º Bón de Castilla.

Entre prisioneros y presentados suman en el día de hoy 52 milicianos.

Bajas: 4ª Bón Bandera [FET de Badajoz]: un sargento herido, un cabo muerto y dieciocho soldados heridos. 12º Bón [de Castilla]: un alférez herido, un soldado muerto y seis heridos. 8º Bón [de Castilla]: un alférez herido.

Parte Oficial de Guerra. Cuartel General del Generalísimo. Salamanca 10 de agosto de 1938. Tercer Año Triunfal. De orden de S.E. El general jefe de E.M. Francisco Martín[39]

Fuerzas del Ejército del Centro han llevado a cabo en Extremadura un brillante avance entre los ríos Gargáligas y Guadiana, en un frente de 16 kilómetros y de una profundidad de 12, venciendo las resistencias del enemigo y ocupando y rebasando el pueblo de Casas de Don Pedro y otras muchas posiciones, entre ellas Los Moñinos, Los Rosales, Media Legua, Losas Grandes y Las Lobillas.

Fuerzas del Ejército del Sur han proseguido hoy con extraordinario éxito el avance que iniciaron ayer en el sector de Castuera, derrotando brillantemente al enemigo y ocupando y rebasando Quinto de los Lebreles, Quinto de la Casilla, Quinto Carrillo, el Castillo y el caserío de Almorchón, la Sierra de Rinconada, El Ensambladero, La Anchuela, el pueblo de El Helechal y otras posiciones.

Se ha recogido a los rojos gran número de muertos, prisioneros y material, cuya cantidad se desconoce porque todavía sigue la operación en el momento de dar el parte.

Entre los prisioneros figura un jefe de batallón.

El avance ha sido muy profundo y en un frente muy extenso y tanto en este sector como en el del Norte del Guadiana, nuestras tropas han dado nuevas pruebas de su alto espíritu y su gran resistencia.

 

Día 11 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][40]   

11 agosto [1938]

I           Actividad propia.- A las 19’45 horas la artillería propia efectuó 4 disparos sobre una compañía que se encontraba por inmediaciones de Casas de Don Pedro, habiéndolo hecho con bastante eficacia, pero ignorando resultados.

Nuestras fuerzas continúan dedicándose a la vigilancia y fortificación de las posiciones que guarnecen.

Las compañías de Zapadores siguen dedicándose a los trabajos de fortificación.

Actividad enemiga.- En la mañana de hoy el enemigo ha disparado unos 10 morterazos sobre nuestras posiciones de la Barca (parte O[este] a 1 km.).

En la jornada de hoy se ha notado gran movimiento de circulación de vehículos por parte del enemigo.

II          Bajas.- 2 tenientes, 2 sargentos, 7 cabos y 47 soldados que pasan al hospital por enfermos.

Altas.- 1 alférez practicante, 5 sargentos, 12 cabos y 55 soldados procedentes del hospital.

2 cabos y 15 soldados recuperados.

IV         En el día de ayer fueron desaparecidos el siguiente material:

81 fusiles individual[es].

2 fusiles ametralladores.

36 bayonetas.

43 granadas ofensivas.

9 cintas de 250 cartuchos.

5 discos de fusil ametrallador.

3 cañones de respeto.

3 cajas de respeto.

2 tambores.

42 correajes.

VI         [Consumo de municiones].- 27.245 cartuchos del 7’62 consumidos en el día de ayer.

VIII       [Variación de la primera línea propia].- Por haberse hecho el límite de este Sector por la parte N[orte] en Casa de Pacha (464-502) el 435º Bón de esta Brigada queda afecto desde el día de hoy a las órdenes de la 29ª División.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 11 de agosto de 1938

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[41]

[Día] 11 [de agosto de 1938]

Sin novedad.

Se presentaron algunos milicianos rojos.

Parte Oficial de Guerra. Cuartel General del Generalísimo. Salamanca 11 de agosto de 1938. Tercer Año Triunfal. De orden de S.E. El general jefe de E.M. Francisco Martín[42]

Marcha de unidades moras de Infantería.

En el sector de Extremadura ha continuado el brillantísimo avance de nuestras tropas, que han arrollado todas las resistencias enemigas, adelantando nuestra línea en una profundidad de doce kilómetros, conquistando las posiciones que dominan por el Norte, Sur y Oeste, Cabeza del Buey [Badajoz] y prosiguiendo la operación a la hora de dar el parte.

Los prisioneros pasan de ochocientos y los muertos ascienden a varios centenares. Se han recogido más de cincuenta armas automáticas y un millar de fusiles.

El número de kilómetros cuadrados conquistados en dos días de operaciones pasa de 1.750 hasta la línea Puertollano, Valdecaballeros, Sierra de la Osa y río Zújar.

 

Día 12 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][43]   

12 agosto [1938]

I           Actividad propia.- Nuestras fuerzas continúan dedicándose a la vigilancia y fortificación de las posiciones que guarnecen.

La compañía de Zapadores sigue los trabajos de fortificación.

Actividad enemiga.- Durante la jornada de hoy no ha habido ninguna, por parte del enemigo. Únicamente algunos ligeros tiroteos.

  1. Bajas.- 4 soldados que pasan al hospital por enfermos.

1 sargento herido por fuego enemigo.

Altas.- 1 sargento y 3 soldados procedentes del hospital.

VIII       [Variación de la primera línea propia].- Durante la mañana ha sido relevado el 363º Bón de la 91ª Brigada Mixta que se encontraba en la margen izquierda del Guadiana hasta Casa Pacha por fuerzas del 77º Bón de la 20ª Brigada, que queda guarneciendo las mismas posiciones que ocupaba el citado 363º Bón de la 91ª Brigada.

Por orden de la 37ª División, en el día de hoy queda afecta esta Brigada al Sector de la 20ª Brigada, del cual es jefe, el mayor de la misma, siéndonos asignado el Subsector nº 2 que comprende la línea actual de cobertura desde Casa de la Bodeguilla margen izquierda del Guadiana hasta la cota 356 (461-500), pasando por Casa de las Setecientas, cerro de Olivarón, Molino del Quemado, el Almendral, cota 344 (453-494), el Riberón (454-494), toda la margen izquierda del Guadiana, Sierra del Integral (457-496), Cuerda de Quejigada, siguiendo toda la margen izquierda del Guadiana hasta la cota 356.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 12 de agosto de 1938

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[44]

[Día] 12 [de agosto de 1938]

Algunos disparos de nuestra Artillería sobre concentraciones enemigas en Puente Llano.

Se presentaron 14 milicianos, algunos con armamento. Sin novedad.

Parte Oficial de Guerra. Cuartel General del Generalísimo. Salamanca 12 de agosto de 1938. Tercer Año Triunfal. De orden de S.E. El general jefe de E.M. Francisco Martín[45]

Llegada al recodo del río Zújar. Croquis nº 14. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 240

En el frente de Extremadura ha proseguido el arrollador avance de nuestras tropas, que han ocupado y rebasado varias posiciones muy importantes, entre ellas los vértices Gama y Cabezuela, la sierra de Torozo y sierra de las Cabras, rodeando el pueblo de Cabeza del Buey, que también ha sido ocupado y en el que la horda roja ha incendiado, según su costumbre, varios edificios antes de abandonarlo.

El enemigo, que opuso resistencia a nuestro avance en varios sitios, fue arrollado y deshecho, habiéndose recogido los cadáveres de cuatro oficiales y ciento cuarenta y siete milicianos rojos y haciéndosele más de doscientos prisioneros entre ellos un capitán.

También se han cogido muchas armas automáticas y de repetición, una ambulancia con su conductor y practicante y diverso y numeroso material.

Actividad de la Aviación

En un combate aéreo sostenido hoy en el frente de Extremadura, han sido derribados cuatro “Curtis” rojos y en otro en el sector del Ebro, un “Boeing” y tres Katiuskas; en total ocho aviones enemigos abatidos, sin pérdida alguna por nuestra parte.

 

Día 13 de agosto de 1938

Zoom de la vista Sur del valle donde se aprecia el vértice Atalaya con unas naves de ganado brillantes en su falda. Foto cedida por Ismael Clemente.

El día 13 agosto[46] la 11ª División, partiendo de la zona Norte del despliegue, conquista el vértice Atalaya y las primeras estribaciones del macizo de la Chimenea, venciendo enorme resistencia. A las dos y media de la tarde se ocupa Valdecaballeros y las alturas serranas en que se encuentra enclavado el pueblo, causándose gran número de bajas al enemigo. La 11ª se ve apoyada por fuerzas de la 19ª División.

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][47]   

13 agosto [1938]

I           Actividad propia.- Nuestras fuerzas continúan dedicándose a la vigilancia de las posiciones que guarnecen.

La compañía de Zapadores sigue dedicándose a los trabajos de fortificación.

Actividad enemiga.- A las 11 horas aparece un aparato de reconocimiento que evoluciona por el pueblo de Talarrubias, ametrallando el mismo.

A las 15’35 h. procedente del E[ste] un aparato de reconocimiento que evoluciona por líneas propias.

VI         [Consumo de municiones].- 72 cartuchos del 7’62.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 13 de agosto de 1938

Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Agosto de 1938[48]

El día 13 [agosto], partiendo de la línea alcanzada el día 10, avanzan en dirección Oeste fuerzas de esta División, sosteniendo combate con el enemigo, a quien va tomando sucesivas posiciones en dirección a la Casa de Don Rafael y las lomas de las Veras; logrando desalojarle de un cortijo existente en la última de éstas con bombas de mano a la 1 hora de la madrugada del día 14.

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[49]

[Día] 13 [de agosto de 1938]

Sin novedad.

Se presentaron treinta y tres milicianos y se hicieron dos prisioneros.

Parte Oficial de Guerra. Cuartel General del Generalísimo. Salamanca 13 de agosto de 1938. Tercer Año Triunfal. De orden de S.E. El general jefe de E.M. Francisco Martín[50]

En el frente de Extremadura, sector de Valdecaballeros, se ha llevado a cabo un importante avance, habiéndose ocupado dicho pueblo, alcanzando en toda su extensión la línea la línea del río Guadalupejo y llegando al Guadiana. Nuestras tropas continuaban su progresión a la hora de dar el parte.

“[…] se recogieron 450 muertos, entre los que figuraban un comandante jefe de una brigada, dos capitanes y un oficial […]”. El jefe de Brigada al que hacía referencia el parte, caído durante las operaciones, era el comandante Joaquín Monllor García que lo había sido de la 109ª.

Los rojos opusieron resistencia que fue vencida con escasas bajas nuestras, merced a una hábil maniobra y por el empuje de nuestros soldados que se han sobrepuesto a la fatiga producida por la rapidez con que se ha llevado a cabo la operación y por el excesivo calor.

Se han hecho más de doscientos prisioneros y se han recogido cuatrocientos cincuenta muertos de los rojos, entre los que figuran un comandante que mandaba una brigada, dos capitanes y un oficial, habiéndose deshecho por completo dos batallones enemigos.

En el pueblo de Valdecaballeros se encontró un hospital completo con heridos rojos y dos ambulancias, siendo mucho el material recogido.

En el sector de Cabeza del Buey se ha efectuado hoy una rectificación a vanguardia de nuestra línea y se ha limpiado de enemigos el terreno ocupado ayer y hoy.

En el pueblo de Cabeza del Buey también se encontró un hospital completo.

 

Día 14 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][51]   

14 agosto [1938]

I           Actividad propia.- Durante la mañana ligeros tiroteos sin consecuencias.

A las 14’30 h. han pasado 10 aparatos por Sector de la 29ª División, habiéndose observado bombardeo y ametrallamiento por posiciones enemigas en inmediaciones de Pico Rostro.

La artillería propia ha hecho sobre unos 25 disparos sobre posiciones enemigas de Casas de Don Pedro.

Actividad enemiga.- De 6’15 a 7’15 h. el enemigo ha efectuado 5 ráfagas de ametralladora desde posiciones N[or]O[este] de Cogolludo a nuestras posiciones. 5 ráfagas más de ametralladora desde posiciones en proximidades de la carretera a posiciones propias a la derecha de la Barca.

Durante la mañana ligeros tiroteos por ambas partes.

A las 13’50 aparecen 6 aparatos con dirección N[orte] a S[ur] sin identificar, debido a la gran altura a que volaban.

A las 15’50 h. empezó la artillería enemiga a efectuar disparos sobre nuestras posiciones y emplazamientos de artillería, carretera e inmediaciones de la Barca estando por espacio de 5 h. y habiendo efectuado unos 400 disparos, sin consecuencias.

II          Bajas.- 3 soldados que pasan al hospital por enfermos.

VI         [Consumo de municiones].- 906 cartuchos del 7’62.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 14 de agosto de 1938

Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Agosto de 1938[52]

El día 13 [agosto], partiendo de la línea alcanzada el día 10, avanzan en dirección Oeste fuerzas de esta División, sosteniendo combate con el enemigo, a quien va tomando sucesivas posiciones en dirección a la Casa de Don Rafael y las lomas de las Veras; logrando desalojarle de un cortijo existente en la última de éstas con bombas de mano a la 1 hora de la madrugada del día 14. Continuando el avance durante este día, subiendo por el puerto de Juan Aceite, se logra alcanzar los crestones más altos de la sierra de la Chimenea, estableciéndose contacto con fuerzas de la 11ª División.

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[53]

[Día] 14 [de agosto de 1938]

Se presentaron 12 milicianos, algunos con armamento.

Sin novedad.

Parte Oficial de Guerra. Cuartel General del Generalísimo. Salamanca 14 de agosto de 1938. Tercer Año Triunfal. De orden de S.E. El general jefe de E.M. Francisco Martín[54]

En el sector de Valdeballeros ha continuado la explotación de la victoria obtenida ayer por nuestras tropas. Se ha conquistado y limpiado de enemigos toda la zona montañosa de Sierra de las Chimeneas y en ella los importantes puntos de Paso de Valdehornos y Valle de la Fuente. Los muertos abandonados por los rojos en su huida se aproximan a 200 y los prisioneros pasan de 50. El material recogido es numeroso.

En el sector de Cabeza del Buey también el avance de nuestras columnas ha sido de gran profundidad. El pueblo de Zarza Capilla, al Nordeste de Cabeza del Buey, ha sido rebasado y ocupada toda la Sierra del mismo nombre y vértices de Pedregales y Colmenilla.

En dirección al Este de Cabeza del Buey, se ha progresado igualmente a lo largo del ferrocarril de Ciudad Real y se ha dominado toda la zona montañosa entre dicho ferrocarril y el río Zújar, ocupando entre otras posiciones importantes el Cerro Dos Ríos y el vértice de Las Mangadas.

El castigo infligido al enemigo en este sector ha sido grande, recogiéndole numerosos muertos y prisioneros.

 

Día 15 de agosto de 1938

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][55]   

15 agosto [1938]

I           Actividad propia.- Durante la mañana ligeros tiroteos de posiciones a posiciones, sin consecuencia.

Nuestras fuerzas continúan dedicándose a la vigilancia y fortificación de las posiciones que guarnecen.

La compañía de Zapadores sigue dedicándose a los trabajos de fortificación.

Actividad enemiga.- A las 21 horas del día de ayer 15 ráfagas de ametralladora a nuestras posiciones al S[ur] del Molino de S[an] Andrés (448-489).

A las 24 horas el enemigo hace sobre nuestras posiciones de la Barca unos 20 disparos de morteros y algunas ráfagas de ametralladora.

Durante la noche y mañana ligeros tiroteos de posiciones a posiciones todo ello, sin consecuencias.

II          Bajas.- 1 Sargento y 3 soldados que pasan al hospital por enfermos.

1 Teniente destinado a las órdenes de la 36 División.

Altas.- 1 Teniente, 3 cabos y 10 soldados procedentes del hospital.

3 Cabos y 10 soldados recuperados.

VI        [Consumo de municiones].- 3.010 cartuchos del 7’62 y 5 granadas de mortero.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 15 de agosto de 1938

Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Agosto de 1938[56]

Extraído del Diario de Buenaventura Leris Sanagustín, cortesía de su hijo Ventura Leris i Quiles. Fotografia, Detalle de la obra de Albert Álvarez Marsal.

El día 15 logra el enemigo realizar algunas infiltraciones durante la noche, pasando el río Guadiana y ocupando el crestón oriental de la sierra de la Chimenea, protegido por el fuego de armas automáticas de las posiciones rojas al otro lado del río. Previa una ligera preparación artillera, se inicia el avance, partiendo de la Casa de las Veras, logrando a las 22 horas, en brioso ataque con bombas de mano, ocupar los crestones y poner en fuga al enemigo que, favorecido por la oscuridad de la noche, logra repasar el río.

Se sostienen pequeños tiroteos con el enemigo durante los siguientes días, […].

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[57]

[Día] 15 [de agosto de 1938]

En la tarde de ayer y mañana de hoy, nuestras fuerzas continuaron el avance, estableciendo unas líneas en la margen izquierda del río Zújar desde el cruce de la carretera [de] Sancti-Spiritus hasta Los Caserones, siendo hostilizados por el enemigo con armas automáticas que acalló nuestra Artillería, teniendo ocho heridos por nuestra parte de la 2ª Media Brigada. Nuestra Artillería efectuó fuego de hostigamiento sobre la Casa de Puente Llano.

Las bajas de los dos días fueron: un sargento herido del 15º Bón [de Castilla], un soldado muerto y cinco heridos del 13º Bón [de Castilla], tres falangistas del 5º Bón Bandera [FET Badajoz], y un soldado herido del 6º Bón [de Castilla].

Parte Oficial de Guerra. Cuartel General del Generalísimo. Salamanca 15 de agosto de 1938. Tercer Año Triunfal. De orden de S.E. El general jefe de E.M. Francisco Martín[58]

En el sector de Valdecaballeros se ha limpiado de enemigos las sierras de Zarza, Manzano y Caldero en cuyas fragosidades habían quedado grupos cortados, que han sido unos disueltos y otros aniquilados, dejando abandonado numeroso material y ocasionándole numerosas bajas.

En el sector de Cabeza del Buey nuestras columnas han seguido operando y extendiéndose por la zona norte de dicho pueblo, llegando en varios puntos a la margen del Zújar.

En el avance por la región oriental de esta zona se ha entrado en el pueblo de Zarza Capilla, que había sido ayer rebasado, y también se han ocupado posiciones importantes, entre ellas el vértice Argallanes y castillo de Maltreñiz.

Se han recogido más de 500 muertos abandonados por el enemigo en su huida.

Los prisioneros capturados lo son en número superior a 800 y el material que ha caído en nuestro poder, es así mismo muy numeroso.

 

Día 16 de agosto de 1938

Informe [que emite el jefe que suscribe sobre la situación del frente e inspecciones verificadas] de hoy [16 de agosto], y sobre [las necesidades de abastecimiento, municionamiento y fortificación][62]

a) Estado moral de mandos y tropa: Las fuerzas de este Subsector a pesar de los recientes combates y los diezmados que han quedado en fuerzas y armamento, están revestidos de una buena moral, habiendo demostrado en todo momento un alto espíritu de sacrificio los mandos y un concepto elevado de la disciplina sus subordinados.

y c) Disponibilidades de fuego en relación con las necesidades del Subsector y situación táctica y necesidad de fuerzas (con relación a caminos de infiltración del enemigo, etc.: Teniendo en cuenta las características topográficas de este Subsector, la extensión del mismo, y que los tres Batallones que lo guarnecen se hayan mermados en un [40] por ciento de sus efectivos (fuerza y armamento), se ha ordenado que la distribución de fuerzas y el emplazamiento de armas automáticas respondan y dispongan de fuegos que, permita batir de lejos los puntos de penetración más fácil del enemigo; no obstante y dada la escasez de armas automáticas y las de [ilegible] topográficos de esta hora, no puede decirse que están batidos en la eficacia de desear todos los pasos obligados del enemigo, toda vez que motivo a la situación actual, en que [ilegible] es reprimido en este Subsector; por lo que el jefe que suscribe concibe debiera contar este Subsector con alguna reserva local, que en momento necesario pudiera ser llevada al punto donde el ataque enemigo lo requiriera, con el objeto de dividir una superioridad de fuego o sobre el adversario.

d) Dificultades y necesidades de abastecimiento, municionamiento, [transporte], evacuación, etc.: El abastecimiento de víveres y municionamiento a pesar de los escasísimos medios de transportes y lo alejados que se hallan los depósitos de municionamiento superiores se hacen con toda normalidad, quedando las fuerzas en todo momento abastecidas estas necesidades tan primordiales.

No sucede así con la evacuación de heridos y enfermos, los que si bien, se ven atendidos, no se hace con la humanidad que los mismos exigen, ya que esta [109ª] Brigada en la actualidad no [ilegible].

e) Necesidades de las fuerzas, vestidos, calzados, ropa, y [tareas] de fortificación: El estado de las fuerzas [de esta Brigada sobre todo en cuanto] a calzado se refiere, se ha remediado en parte, no en cuanto a vestuario, a cuya situación debía darse solución en la medida posible.

Fortificación: En la actualidad se hallan fortificando tres compañías del Batallón de Obras y Fortificaciones nº 50 en las posiciones entre Vado de la Magdalena (458-498) y Vado del Andandillo (460-500), así como la compañía de Zapadores de esta Brigada en el Molino (459-498), en la margen izquierda del río Guadiana, siendo de necesidad organizar este terreno para el combate en el sentido de profundidad

P.C. [Talarrubias] a las dieciséis horas del día dieciséis de agosto de 1938

El Jefe de la Brigada

[Timoteo Reboiro]

[Puesto de Mando de la 109ª Brigada Mixta, Talarrubias (Badajoz)][59]   

16 agosto [1938]

I           Actividad propia.- Durante la jornada de hoy ligeros tiroteos de posiciones a posiciones.

Las fuerzas de cobertura continúan dedicándose a la vigilancia y fortificación de las posiciones que guarnecen.

La compañía de Zapadores sigue dedicándose a los trabajos de fortificación.

Actividad enemiga.- Durante toda la noche, por la parte de Puerto Peña, el enemigo ha efectuado disparos de mortero, ráfagas de ametralladora y disparos de fusil individual.

En la jornada de hoy ligeros tiroteos.

A las 18’30 h. la artillería enemiga abre fuego sobre nuestras posiciones de la Barca, carretera Casas [de Don Pedro] a Talarrubias y (463-498), efectuando 15 disparos.

A las 20 h[oras] la artillería bate el P.C. [Puesto de Mando] del 434º Bón (461-499) y (461-498) efectuando 52 disparos, aunque con mayor intensidad en el P.C. de dicho [434º] Bón que logran colocar 3 disparos en la misma casa, aunque sin consecuencias.

II          Bajas.- 4 Soldados que pasan al hospital por enfermos.

Altas.- 1 Alférez, 1 sargento y 3 soldados procedentes del hospital.

1 Soldado recuperado.

III         A las 4’30 se ha presentado a nuestras filas por posición el Palacio, un soldado evadido, procedente de campo faccioso.

VI         [Consumo de municiones].- 372 cartuchos del 7’62.

P.C. [Puesto de Mando] (Talarrubias) 16 de agosto de 1938

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Agosto de 1938[60]

[Día] 16 [de agosto de 1938]

Fuego de nuestros morteros sobre emplazamientos de máquinas enemigas en mogote de Casa Barquilla que hostilizan la carretera de Castuera a Puebla de Alcocer.

Se han presentado 12 milicianos algunos de ellos con armas.

 

Parte Oficial de Guerra. Cuartel General del Generalísimo. Salamanca 16 de agosto de 1938. Tercer Año Triunfal. De orden de S.E. El general jefe de E.M. Francisco Martín[61]

En el sector de Valdecaballeros ha continuado la limpieza de la sierra de la Chimenea, siendo muy grande la cantidad de milicianos que se presentan a nuestras tropas.

En el sector de Cabeza del Buey ha sido enérgicamente rechazado un contraataque de los rojos contra las posiciones últimamente ocupadas por nuestras fuerzas en Zarza Capilla.

 

Bibliografía

[1] Buj Pastor, Francisco. Memorias de la Guerra Civil (1936-1939). Tarrasa, 1980. Inédita. Pp.41-43. El acceso a largos párrafos de las mismas ha sido posible gracias a la labor de su hijo Francisco Buj Vallés, al cual agradecemos lgada a labor de búsqueda de los datos que llenan este trabajo.

[2] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[3] Este oficial sanitario regresó otra vez a la unidad del frente de Talarrubias (Badajoz) puesto que figura en la relación nominal del Campo de Concentración de Zaldívar elaborada el 5 de abril de 1939 cuando la 109ª Brigada Mixta se entregó completa en el vado del Guadiana entre la citada localidad y Casas de Don Pedro.

[4]Archivo General Militar Segovia. Hoja de Servicios del general de Brigada de Estado Mayor de Mario González Revenga.

[5]Archivo General Militar Segovia. Hoja de Servicios del teniente de Infantería Victorino Baena Rubio.

[6] Archivo General Militar Segovia. Hoja de Servicios del teniente provisional del Regimiento de Infantería Castilla nº 3 Juan Alvárez del Barco.

[7] Archivo General Militar de Segovia. Hoja de Servicio del capitán provisional de Infantería Faustino Múñoz Paniagua.

[8] Archivo General Militar de Segovia. Hoja de Servicios del general de Infantería Ignacio Múñoz Aycuens.

[9] Archivo General Militar de Segovia. Hoja de Servicios del general de Infantería Ignacio Múñoz Aycuens.

[10] Archivo General Militar de Segovia. Hoja de Servicios del teniente provisional Fernando Fernández Jurado.

[11] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). 109ª Brigada. Estado Mayor. Sección Tercera. Operaciones. Movimiento de fuerzas: “Escritos sobre el movimiento de fuerzas de esta Brigada [109]. 1937 y 1938”. AGMAV, A. 76, L. 1236, C. 8, D. 6.

[12] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 19.

[13] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. 109ª Brigada Mixta. Estado Mayor. Sección Tercera:  Operaciones. “Informes sobre la situación y distribución de fuerzas de la Brigada [109ª] 1937, 1938 y 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C)7 / 29.

[14] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[15] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[16] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[17] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[18] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[19] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[20] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[21] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[22] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[23] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[24] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[25] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[26] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[27] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[28] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[29] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[30] Diario de Córdoba, 9/8/1938, p. 1.

[31] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[32] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[33] Diario de Córdoba, 10/8/1938, p. 1.

[34] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. 109ª Brigada Mixta. Estado Mayor. Sección Tercera:  Operaciones. “Informes sobre la situación y distribución de fuerzas de la Brigada [109ª] 1937, 1938 y 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C)7 / 30.

[35] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[36] Nótese que el parte del día 10 de agosto lleva fecha del 11 de agosto, lo que indica que la intensidad de los combates durante las operaciones militares del mismo día 10 impidieron realizarlo, y tuvieron que esperar al día siguiente para elaborarlo.

[37] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[38] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[39] Diario de Córdoba, 11/8/1938, p. 1.

[40] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[41] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[42] Diario de Córdoba, 12/8/1938, p. 1.

[43] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[44] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[45] Diario de Córdoba, 13/8/1938, p. 1.

[46] Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 247-; 357-360.

[47] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[48] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[49] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[50] Diario de Córdoba, 14/8/1938, p. 1.

[51] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[52] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[53] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[54] Diario de Córdoba, 16/8/1938, p. 1.

[55] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[56] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[57] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[58] Diario de Córdoba, 16/8/1938, p. 1.

[59] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[60] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[61] Diario de Córdoba, 17/8/1938, p. 1.

[62] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. 109ª Brigada Mixta. Estado Mayor. Sección Tercera:  Operaciones. “Informes sobre la situación y distribución de fuerzas de la Brigada [109ª] 1937, 1938 y 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C)7 / 31.

Publicado en 1938, 433 Bon, 434 Bon, 435 Bón., 436 Bon, Órdenes, Batallones, Brigadas Mixtas, Casas de Don Pedro, Combates, Estrategia, Investigaciones, Operaciones, Táctica | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

La batalla en el Llano y en los Montes de La Siberia extremeña: Casas de Don Pedro y Valdecaballeros, del 10 al 13 de agosto de 1938

José Bort Monroig, Carlos Esteller Borrás y Juan Sanz Climent, fueron tres traiguerinos (Traiguera, Castellón), fusilados en el olivar del cortijo de La Boticaria, cercano a la localidad pacense de Casas de Don Pedro, junto con otros cincuenta o cien prisioneros republicanos más, en mayo de 1939. Junto con ellos también se encontraba un cuarto amigo que pudo salir de allí, Pedro Compte Ferreres.

Carlos Esteller Borrás, (Traiguera, Castellón, 1914), fotografiado en 1938. Foto cedida por Rosa Compte Esteller.

Pertenecían al 323º Bón de la 81ª Brigada Mixta, unidad militar que, antes de partir para Extremadura, se encontraba repartida de guarnición entre Denia y Santa Pola (Alicante). El 22 de julio de 1938, la Brigada fue desplazada al frente extremeño, donde se incorporó a la División “A”, para pasar luego a la División “Zújar” en el sector de Almorchón (Badajoz). Tras la victoria nacional con el cierre de la bolsa de La Serena, quedó definitivamente incorporada a la 41ª División del VII Cuerpo de Ejército. Ya no se movería de aquel frente hasta el final de la guerra[1].

Antes de su fusilamiento, cuando ya los amigos se vieron perdidos en el Campo de Concentración del cortijo, después de haberles ubicado allí, ingenian la elaboración de una carta a la que dan forma de poema, para que atraviese la férrea censura militar y llegue a las manos de sus familiares sin generar sospechas, denunciando lo que había sucedido y a sus delatores, pero bajo un código lingüístico especial. La carta propiamente es una hoja de papel, con texto escrito por las dos caras, invisible con zumo de limón, aparentemente en blanco, y el texto solo legible al trasluz. Seguramente el autor del romance fue Carlos Esteller, que lo elaboró para que llegara a manos de su madre.

En algunos versos de la escritura del poema, el autor refiere la virulencia de los combates que se libraron para conquistar, casi un año antes, el citado pueblo de la comarca de La Siberia extremeña donde ahora se encontraban encerrados:

Era la primavera,

entrando en el mes de mayo,

nos venimos a juntar,

cuatro amigos muy amados.

Era en Extremadura

en un pueblo muy nombrado

de nombre tiene “Don”

el cual no tiene perdón.

Casas de Don Pedro se llama,

en donde fue la batalla,

tan dura y encarnizada,

pues lo voy a contar[2].

Anverso de la carta con forma de poema. Es una hoja de papel, con texto escrito por las dos caras, invisible con zumo de limón, aparentemente en blanco, y solo legible el texto al trasluz. Documento cedido por Rosa Compte Esteller.

Este testimonio constata la crudeza con la que se debieron librar los combates el 10 de agosto de 1938. Unas fuerzas, las unidades franquistas del Ejército del Centro, para tratar de tomar la localidad, y llegar hasta el río Guadiana, y la otra, la Brigada republicana, para impedirlo.

Aunque seguramente ellos no participaron directamente en los enfrentamientos porque de la cobertura de aquella línea en aquel frente se encargaba la 109ª Brigada, sí que debieron ser testigos presenciales de primera mano, ya que se encontraban cubriendo la continuación de la cadena defensiva hacia el Norte cuya geografía era más elevada y montañosa.

Esta batalla no trascendió a los anales de la historia de la Guerra Civil, pero de ella guardaron memoria sus protagonistas. Ahora trataremos de reelaborar la historia de este episodio armado a través de las fuentes primarias y secundarias.

El 20 de julio[3] de 1938, la 1ª Brigada de la 11ª División sublevada había cruzado el río Ruecas en las cercanías de Madrigalejos (Cáceres) y ocupado el Vértice La Mata y, después de establecer una cabeza de puente sobre el río Gargáligas, conquistado el pueblo de Acedera (Badajoz) y el Vértice Jaroso, llegando así a la Sierra de Pela. Al día siguiente, 21 julio, la División prosiguió su avance ante una débil resistencia dominando el Vértice Mesas Altas y la loma de El Bohonal y entrando en Orellana de la Sierra y Orellana la Vieja (Badajoz). En una acción nocturna, atravesó el Guadiana por unos vados, estableciendo sobre el río una nueva cabeza de puente que se fue reforzando al día siguiente. El día 23, la 2ª Brigada avanzó, sin encontrar oposición por la zona situada entre los ríos Gargáligas y Guadiana, apoderándose del Cerro Acebuchal, los Vértices Tamborrio, Pelado, Almendro y Cabeza Pelada y el Castillo de la Encomienda. El día 24, y tras vencer alguna resistencia al Sur del río Zújar, atravesó éste y, ante un enemigo en franca huida, llegó a ocupar la población de Campanario (Badajoz), donde estableció contacto con la 112ª División del Ejército del Sur y cerró así la bolsa dejando en su interior dos brigadas mixtas y mucho material.

El éxito de la operación anterior animó al Mando Nacional a repetirla cerrando una nueva bolsa, donde los Ejércitos del Sur y del Centro volverían a confluir en un nuevo punto. A la 11ª División, que más adelante tomará un importante protagonismo, se le encomendó el flanco Sur del Ejército del Centro.

El día 9 de agosto, definitivamente los nacionales reemprenden de nuevo su ofensiva. Continuarían operando simultáneamente las Divisiones de los Ejércitos del Centro y del Sur sublevadas. Las primeras, siguiendo el eje de marcha Casas de Don Pedro-Talarrubias-Puebla de Alcocer y buscando el apoyo en el curso inferior del río Guadalemar; las del Ejército del Sur, según la dirección Puerto de Mejara-Cabeza del Buey, apoyándose en el río Zújar, para alcanzar la orilla izquierda del mismo hasta su confluencia con el Guadalemar. El enlace entre ambas fuerzas se verificaría en la junta de ambos ríos[4].

Por otro lado, Prada, jefe del Ejército de Extremadura republicano, trató de establecer a sus combatientes a cubierto, tras una línea fijada sobre las localidades de Casas de Don Pedro, Puebla de Alcocer y Almorchón y la estación de Zújar, proyectando crear tres nuevos escalones fortificados. Una orden de 29 de julio disponía la intensificación de los trabajos por parte de todos, junto con la recuperación de unidades y la reorganización de los servicios tras el embate de la ofensiva de la bolsa de La Serena. En los trabajos se emplearía el máximo de personal[5].

Fortín republicano en Navalvillar de Pela. Foto cedida por Roberto Carlos Fernández Sánchez.

El frente defensivo que tenían asignado las fuerzas de la 109ª Brigada republicana que defendían la línea del Guadiana, comprendía de Norte a Sur, desde la posición La Gargantilla, hasta el Arroyo del Rubial, pasando por La Trinidad, Vértice Calderona, la Cota 506, la Curva de nivel 500, la posición de Atalaya, Puerto de Carrascal, Pico Rostro, camino de Guadalupe a Casas de Don Pedro, Campo Frío, Casa de Chiva, Laguna de la Dehesa, cota 346, Casa de Galapagueros, margen izquierda del Guadiana hasta Peñaflor, siguiendo por cerro de la Casa Bodeguilla, Cerro del Cardo, Vértice 430, hasta Hernán Cabrera y Chozas[6].

Las avanzadas que ocupaban las unidades de la Brigada tenían fortificaciones muy buenas en el entorno denominado La Barca, margen izquierda del Guadiana, y en la posición Campofrío que defendía por el flanco derecho el casco urbano de Casas de Don Pedro, estando además las defensas de Casa Chiva, Pico Rostro, Atalaya y San Simón ligeramente fortificadas.

La Brigada no disponía de ninguna artillería. Contaba con 1.076 fusiles individuales, 33 fusiles ametralladores, 16 ametralladoras y dos morteros, siendo insuficientes para el personal de la misma ya que no dotaba las necesidades para cubrir las plantillas estipuladas. El primer escalón de municiones constaba de 238.000 cartuchos, y en reserva 191.273, todos ellos del calibre 7´62, 367 bombas ofensivas y 1.927 defensivas más 200 granadas de morteros.

Las líneas telefónicas establecidas en el Sector en su mayoría eran aéreas y de aluminio, siendo escaso el tendido por carecer del material suficiente.

La Brigada contaba con tres camiones y cinco coches ligeros inservibles, ya que éstos últimos se encontraban bastante deteriorados y constantemente tenían que ser reparados, aparte de la imperiosa necesidad de más vehículos por las grandes distancias en que se encontraban unas unidades de otras, claramente los medios de transporte no respondían a las necesidades de la Brigada.

El personal empleado en funciones que le podían apartar de la línea del frente era el estrictamente necesario para el buen desenvolvimiento de las operaciones de esta Brigada.

El día 5 de agosto, el 434º Bón había realizado la última variación de la primera línea republicana. Las posiciones ocupadas en la vanguardia del frente por donde cinco días más tarde iba a entrar la ofensiva enemiga defendían El Risquillo, el Vértice Atalaya, el kilómetro 14 de la carretera de Casas de Don Pedro a Navalvillar de Pela, la Casa de Chiva y Campofrío. Todos estos enclaves cubrían el posible asalto a la localidad de Casas de Don Pedro.

Frente tras comenzar la ofensiva del día 10 de agosto de 1938. “Diario de la Marina” La Habana.

La Agrupación Múgica, del Ejército del Centro sublevado, rompió el 10 de agosto la línea del frente por el sector de Casas de Don Pedro (Badajoz). A las 6´15 de la mañana su artillería inició un intenso fuego sobre las posiciones de la localidad.

Casi una hora después, a las 7 de la mañana, tras ser batido y despejado el terreno de la ofensiva, las patrullas de exploración franquistas, de la 1ª Brigada de la 11ª División al mando del teniente coronel Casto González-Rojas, partiendo de Navalvillar de Pela, apoyada por fuerzas de Caballería y de la 2ª Brigada de la 19ª División, tomaron contacto con las fuerzas del 434º Bón, generalizándose el fuego, siendo el primer punto de choque las posiciones comprendidas en la dirección del eje de la carretera que conducía desde Navalvillar de Pela a Casas de Don Pedro en el kilómetro 14, defendida por una sección procedente de la 3ª Brigada Divisionaria pero afecta al 434º Bón, que sin resistencia alguna se replegó para protegerse como unos 200 metros a unas paredes de piedra que allí había[7].

Enterados de este hecho, el capitán Jesús Rives Martínez y José Huertas, jefe y comisario respectivamente del citado batallón, se trasladaron a este lugar, colocando nuevamente las fuerzas de esta sección en su sitio. Este mismo jefe, dio órdenes para que la compañía del 436º Bón que se encontraba de reserva en Casas de Don Pedro contraatacara, pero el enemigo obligó por medio de su numeroso fuego de armas automáticas a desplegar las fuerzas republicanas, impidiendo que pasara más adelante de las paredes de piedra antes citadas.

Simultáneamente a esta arremetida, tres o cuatro compañías de un batallón de la 11ª División nacional a la vanguardia, acometen el emplazamiento defensivo de Atalaya, las tropas atacantes abrieron fuego con morteros y artillería sobre esta posición, consiguiendo su infiltración por las inmediaciones de la carretera para entrar de frente y de costado, logrando desbordarla, tras la intensa refriega, por el flanco izquierdo en dirección a  El Risquillo, a pesar de la heroica resistencia de las tropas republicanas, que demostraron un alto espíritu combativo en la defensa de todas las posiciones que el enemigo con todo lujo de armamento atacó, y que solamente cuando aquella situación se hizo imposible de defender, las fuerzas que la defendían, al verse sobrepasadas y amenazadas por la espalda, y además castigadas por el intenso bombardeo de la artillería, inician la retirada viéndose obligadas a replegarse de forma ordenada a los puestos que como consecuencia de este retroceso se les había ordenado.

El jefe del 434º Bón, estuvo en contacto con la Jefatura de la Brigada situada en la localidad de Talarrubias, poniéndola al corriente de la marcha de las operaciones, contestándole esta última que resistieran a toda costa.

La avanzadilla sublevada, una vez ocupada aquella última posición, prosiguió su avance metódicamente, entre el río Guadiana y Atalaya tomando las alturas y adelantándose en profundidad por la parte izquierda, tratando de envolver el municipio de Casas de Don Pedro. Las fuerzas de la compañía del 436º Bón agregados al 434º Bón son trasladadas a dicha localidad con objeto de organizar su defensa. Esta compañía resiste de tal forma que el enemigo tiene que emplear toda clase de armas y efectivos para tratar de conseguir la conquista del mencionado pueblo.

Caballería mora cargando a galope.

Al mismo tiempo que se operaba dentro de esta población, las unidades franquistas atacan las posiciones gubernamentales de Casa Chiva con dos batallones y un escuadrón de caballería, amenazándolas además con un nutrido fuego de morteros, a pesar de lo cual las fuerzas republicanas les causaron buen número de bajas.

Conseguido este último objetivo, las tropas de la 11ª División, se dirigieron a otra avanzada, la de Campofrío, cogiendo de revés estas posiciones republicanas, aunque los soldados que las guarnecían pudieron salir de allí y retroceder a sus ubicaciones en el río Guadiana.

Hay que hacer constar que las compañías del 434º Bón favoreciéronse el repliegue unas a otras y que lo hicieron cuando ya era imposible sostenerse en las posiciones que se les había confiado.

Entre las unidades atacantes se encontraban el Batallón “A” de Cazadores de Melilla nº3, 1er Tabor de Regulares de Alhucemas nº5, Batallón “B” de Cazadores del Serrallo nº8, 4º Bón de Cazadores de Ceuta nº7 y el Tercio de Requetés de Navarra al mando del comandante irunés Cástor Tellechea Galfarsoro. Tuvieron muchas bajas, sobre todo las unidades moras que debieron ser las que ocuparon los puestos más arriesgados del asalto.

Una vez ocupados por parte de la División franquista los anteriores objetivos, concentraron su esfuerzo hacia Pico Rostro, a cuyos hombres se unen más tarde otras seis compañías, que partiendo de Casas de Don Pedro continúan en la misma dirección, con cuyas fuerzas atacan entre dos luces las defensas republicanas del citado pico que, tras intenso combate, estas últimas se ven obligadas a abandonar y replegarse sobre la cresta Atalaya. Durante el transcurso de estos combates, sobretodo se oía el fuego de las bombas de mano.

Tras detenerse las operaciones sobre el terreno, a las once y cinco de la mañana, un aparato de reconocimiento y bombardeo, evolucionó sobre las líneas republicanas ametrallando el Puesto de Mando del el 436º Bón, en La Barca y sus inmediaciones.

Más tarde, a la una y veinte de la tarde, nuevamente aparecieron siete bimotores “Heinkel” que sobrevolaron por Casas de Don Pedro y la carretera de Talarrubias a dicho pueblo, bombardeando y ametrallando por espacio de media hora.

Durante la primera fase de estas operaciones en La Siberia, las fuerzas del Ejército del Centro franquista llevaron a cabo un brillante avance entre los ríos Gargáligas y Guadiana, en un frente de 16 kilómetros y de una profundidad de 12, venciendo las resistencias de su enemigo republicano, ocupando y rebasando el pueblo de Casas de Don Pedro y otros lugares como Los Moñinos, Los Rosales, Media Legua, Losas Grandes y Las Lobillas, así como el resto de las posiciones señaladas más arriba[8].

Camilleros recogen un compañero herido en el campo de batalla.

Aunque al final de la jornada bélica, las fuentes republicanas desconocían el número exacto de bajas que habían tenido, estimaban las mismas en unos 25 heridos y 150 desaparecidos. Hay que suponer que la mayor parte de estos desaparecidos fueron víctimas de los combates. Las bajas franquistas debieron ser todavía más elevadas, sobre todo soldados moros que integraban los batallones y compañías que actuaron a la vanguardia de la ofensiva.

A la noche, las tropas de la 11ª División que habían soportado el grueso de los combates, son relevadas por otras de la 19ª, marchando aquellas a concentrarse en una zona más al Norte, a fin de tomar parte en las operaciones de envolvimiento y limpieza de Sierra de la Chimenea[9].

Por orden de la 37ª División republicana, la 109ª Brigada fue reforzada con una Batería con 4 piezas del 7’5 que llegaron a las tres de la tarde del día siguiente, quedando emplazadas en la posición Calera.

En realidad, la primera línea de cobertura en la margen izquierda del Guadiana no se había alterado en extremo. El 433º Bón, continuaba por el subsector Molino[10], extendiendo su vigilancia desde Peñaflor, dentro del término de Esparragosa de Lares (Badajoz), hasta el vértice La Hoya, pasando por Cogolludo, Molino Quemado, El Almendral y Riberón, o sea, siguiendo toda la ribera del río. El 436º Bón, también continuaba en sus mismos reductos del subsector La Barca, cubriendo la línea por la Sierra del Integral, por toda la orilla izquierda del Guadiana hasta Casa de Galapagueros. El 434º Bón, se encontraba en las inmediaciones de la carretera de Talarrubias a Casas de Don Pedro enlazando con el 436º Bón hasta La Barca, recuperándose de las importantes bajas que había sufrido, puesto que fue la unidad que tuvo que hacer frente en los puestos avanzados al fuerte embate sublevado.

La única unidad que tuvo que variar su línea fue el 435º Bón, que defendía el subsector de Valdecaballeros durante la ofensiva, y enlazaba por el Suroeste con las posiciones de vanguardia que había ocupado el 434º Bón alrededor de Casas de Don Pedro, que había tenido que retirarse de Pico Rostro, teniendo que retrasarse sus hombres hasta las fortificaciones del cerro Atalaya, y cuyos destacamentos continuaban cubriendo aquel frente por el Vértice Calderona, La Trinidad, La Gargantilla hasta el Puesto de Mando de la unidad, en el cortijo San Simón, cercano al Vértice del mismo nombre, altura aledaña a la localidad de Valdecaballeros (Badajoz).

Además, al día siguiente, por haberse hecho el corte del límite del Sector que guarnecía la 109ª Brigada, por la parte Norte, a partir de la Casa de Pacha, el 435º Bón quedó afecto a las órdenes de la 29ª División. Así que, tres días más tarde, cuando las fuerzas nacionales reanudan las operaciones desde las últimas posiciones conquistadas de Pico Rostro, es este batallón quien tiene que contener la fuerte embestida que a través de la zona más montañosa, acomete su enemigo.

Posición defensiva con ametralladora Maxim.

El día 13 agosto la 11ª División[11], partiendo de la zona Norte del despliegue, conquista el Vértice Atalaya y las primeras estribaciones del macizo de la Chimenea, venciendo la enorme resistencia del 435º Bón. A las dos y media de la tarde ocupa Valdecaballeros y todas las alturas serranas en que se encuentra enclavado el pueblo, causándose gran número de bajas al adversario. La 11ª se ve apoyada por fuerzas de la 19ª, y así, esta última División, durante el mismo día, partiendo de la línea alcanzada el día 10[12], avanza en dirección Oeste, sosteniendo combate con el enemigo, a quien va tomando sucesivas posiciones en dirección a la Casa de Don Rafael y las lomas de Las Veras, logrando desalojarle de un cortijo existente en la última de éstas con bombas de mano a la una de la madrugada del día 14.

El balance del avance nacional por el frente montañoso de La Siberia extremeña, se saldó con la ocupación del pueblo de Valdecaballeros, alcanzando en toda su extensión, la línea del río Guadalupejo y llegando al Guadiana[13].

Las tropas de las brigadas del Ejército Popular opusieron una tenaz resistencia, aunque vencida, con escasas bajas por parte de los franquistas, gracias a una hábil maniobra y al empuje de las unidades militares que se sobrepusieron a la fatiga producida por la rapidez con la que se llevó a cabo la operación y al desmesurado calor. Eso es por lo menos lo que recogió el parte nacionalista, pero los vecinos de los montes y casas de los alrededores relataron que la aviación franquista barrió toda la zona. Se hicieron más de 200 prisioneros y se recogieron 450 muertos, entre los que figuraban un comandante jefe de una brigada, dos capitanes y un oficial, habiéndose deshecho por completo dos batallones republicanos. Al entrar en el pueblo de Valdecaballeros se encontraron un hospital completo con “heridos rojos” y dos ambulancias, siendo abundante el material recogido[14].

El jefe de Brigada al que hacía referencia el parte, caído durante las operaciones, era el comandante Joaquín Monllor García que lo había sido accidentalmente de la 109ª.

Joaquin Monllor García con los galones de capitán republicano junto a su mujer y sus hijas. Foto cedida por Juan Luis Bonet Monllor.

Al comenzar la guerra era oficial de Infantería en el Regimiento Vizcaya 51 de Alcoy (Alicante), por lo tanto, era militar profesional. Nacido el 29 de enero de 1901, en Benilloba (Alicante), había comenzado su servicio en África, en el Regimiento de Infantería 68 de guarnición en Melilla, el 27 de julio de 1922. Ascendió a cabo el 1 de abril de 1923 y a sargento el 1 de diciembre de 1923, figurando en el escalafón del año 1936 con el empleo de brigada.

El testimonio recogido a una testigo de Valdecaballeros que vivió aquel episodio comenta que en una ocasión hubo un bombardeo aéreo en el alto de San Simón donde mataron a muchos milicianos. Francisca Parralejo venía de allí y vio un camión lleno de cadáveres de soldados que estaban quemando. La aviación franquista había barrido la zona y con ella el destacamento o el batallón de soldados que allí había. Isabel hija de Francisca, recuerda que el humo se veía desde el pueblo durante varios días, “como si hubieran quemado una dehesa, ¡¡pero eran personas!! Eran soldados, que cuántas madres estarían llorando por ellos, y cuántos hijos estarían sin padre. Los criminales estos, no les dará vergüenza, ¡¡que la que me tienen liá!! ¡¡La que tienen liá!!” -venía diciendo Francisca.

            Pasaba por allí también un vecino del pueblo, y le preguntó a Francisca que qué pasaba: “¿No ve usté, los criminales estos la que tienen allí liá? ¡Ahí tenían que estar ellos!”. Francisca estuvo unos meses encarcelada. Más tarde, cuando le leyeron los cargos por los que estaba en la cárcel, le dijeron que había sido porque aquel paisano del pueblo la había acusado de difamar a los franquistas. El aludido parroquiano de la villa fue durante los primeros meses del dominio franquista de Valdecaballeros el comisionado para facilitar caballerías y carros a las fuerzas militares, y es posible que fuese él quien informase de su desafección al régimen[15].


[1] Engel, Carlos. Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República. Madrid, Almena, 1999, pp. 78-79.

[2] Romance escrito por Carlos Esteller Borrás en secreto con “tinta invisible” en el Campo de Concentración del cortijo de La Boticaria (Casas de Don Pedro, Badajoz). 9 de mayo de 1939.

[3] Engel, Carlos, Historia de las Divisiones del Ejército Nacional. Madrid, Almena, 2000. Pp. 31-32.

[4] Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 247-; 357-360.

[5] Ibídem.

[6] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. 109ª Brigada Mixta. Estado Mayor. Sección Tercera:  Operaciones. “Informes sobre la situación y distribución de fuerzas de la Brigada [109ª] 1937, 1938 y 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C)7 / 30.

[7] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 4-13; 16-17.

[8] Diario de Córdoba, 11/8/1938, p. 1.

[9] Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 247-; 357-360.

[10] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). 109ª Brigada. Estado Mayor. Sección Tercera. Operaciones. Movimiento de fuerzas: “Escritos sobre el movimiento de fuerzas de esta Brigada [109]. 1937 y 1938”. AGMAV, A. 76, L. 1236, C. 8, D. 6.

[11] Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 254.

[12]Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[13] Diario de Córdoba, 14/8/1938, p. 1.

[14] Ibídem.

[15] Testimonio recogido por Hernán Fernández López a su abuela Isabel López Parralejo hija de Domingo López Blanco fusilado en Mérida en 1941 y de Francisca Parralejo Leal. 24 abril 2020, Valdecaballeros (Badajoz).

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Operaciones militares de la bolsa de La Serena entre el 1 y 13 de agosto de 1938 y ocupación de Casas de Don Pedro, Valdecaballeros y Cabeza del Buey

Espera de la Contraofensiva del Ejército Popular[1]

Operaciones en Extremadura. Croquis. Estado Mayor del Ejército. Servicio Histórico Militar. Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939. 1968.

En la víspera de la Batalla del Ebro, 24 de julio, del Cuartel General de Franco salía una orden para continuar las operaciones en los frentes de Extremadura.

El optimismo de las fuerzas “nacionales” era muy grande. Por contra, el Ejército Popular de Extremadura sufría una comprensible crisis de pesimismo. El coronel Burillo fue sustituido. El general Miaja puso en su lugar al coronel Adolfo Prada Vaquero.

El coronel Prada se encontró una situación militar deficiente tras las operaciones y batallas de julio. Sin embargo, Prada lograría imponer de nuevo una verdadera moral de guerra, a la vez que reorganizaba el ejército[2].

Entonces, la misión fundamental de Queipo de Llano era ocupar el importante nudo ferroviario de Almorchón para después proseguir hasta Cabeza del Buey, Belalcázar e Hinojosa del Duque, desde donde el frente empalmaría con el de Peñarroya.

El día 9 de agosto de 1938, las divisiones 112ª y 60ª “nacionales” se introducen por las llanuras de La Serena, al norte de Benquerencia, La Nava y Helechal, llegando al kilómetro 333 del ferrocarril Ciudad Real-Mérida.

Al sur, las divisiones 122ª y 24ª llegan hasta el kilómetro 7 de la línea de ferrocarril Almorchón-Bélmez, donde se entabla combate siendo rechazados. Desde Helechal llegan a la zona grupos de campesinos, milicianos y tropas de la División “Zújar”, del Ejército de Extremadura. Las divisiones “nacionales” sufren numerosas bajas y se ven obligadas a retroceder hasta sus puntos de partida.

Sin embargo, el día 10 [agosto], la 122ª alcanza y domina la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer. Partiendo desde [Navalvillar de] Pela, la 11ª [División] llega hasta Casas de Don Pedro. El cerco seguía cerrándose para las tropas populares, y éstas sin reaccionar.

El día 11 [agosto], en Zarza Capilla, el Ejército Popular destroza prácticamente las fuerzas de las 60ª y 112ª divisiones “nacionales”, que anteriormente habían bombardeado con fuego de artillería insistentemente el pueblo.

Dos días después, a las dos y media de la tarde, Valdecaballeros cae, pero en Zarza Capilla las tropas de Prada siguen resistiendo y hacen retroceder a los hombres de la División 60ª de Franco, causando gran número de bajas.

Aquel mismo día, los “nacionales” entran en Cabeza del Buey. El pueblo había sido, prácticamente, evacuado en los días anteriores.

Ocupación nacionalista de Cabeza del Buey. Ofensiva republicana antes de quedar fijado el frente[3]

[Tras el impacto que supuso la pérdida de La Serena… se] procedió a reorganizar el Ejército [Popular], nombrando nuevos cargos para sus tres [Cuerpos de Ejército], a los que asignó el siguiente territorio: VI [Cuerpo de Ejército], entre los ríos Algodor, en su confluencia con el Tajo, y el Guadiana; VII, desde el Guadiana al Zújar; y VIII, desde el Zújar al Guadalquivir. Su ámbito geográfico, por tanto, se acortaba de forma significativa con la pérdida de La Serena, lo que no significaba que estuviesen dispuestos a perderlo con la misma facilidad que el anterior. En ese propósito jugó a su favor el hecho de que un día después del cierre de la Bolsa de la Serena se iniciase la batalla del Ebro. Ello introdujo modificaciones en las tropas franquistas destacadas en Extremadura, pues un contingente importante de sus efectivos fue enviado a Aragón, lo que les restó eficacia.

Entre el 24 de julio y el 8 de agosto, no se contabilizaron nuevas operaciones en suelo extremeño. Durante esos días, las tropas franquistas se dedicaron a consolidar lo conseguido, tomando el control de los municipios conquistados y efectuando labores de “limpieza” sobre la población desafecta. El Cuartel General de estas tropas se instaló en Villanueva de la Serena. También su aviación bombardeó algunos pueblos republicanos, como en la jornada del 25 de julio sobre Cabeza del Buey, originando numerosas pérdidas de vidas humanas. Una tensa calma, sólo modificada por esas acciones de la aviación, se apoderó de las líneas del frente, donde se esperaba la reanudación de los combates.

Eso sucedió el 9 de agosto, cuando el Ejército del Sur rompió de nuevo el frente desde sus posiciones más meridionales, avanzando por las sierras de Castuera y Benquerencia las divisiones 112ª y 60ª, y por la zona de Almorchón las 122ª y 24ª. Pero a diferencia de la ofensiva anterior, desde los primeros combates se apreció una fuerte oposición por parte del adversario, apoyados por sus tanques y algunas piezas de artillería, lo que entorpecía notablemente la progresión de las divisiones franquistas. En esa jornada se encontraron en el aire las aviaciones de ambos bandos, registrándose combates aéreos.

Los avances conseguidos ese día por las tropas de Queipo de Llano fueron poco importantes. Entre los puntos alcanzados destacamos los conocidos por Minas del Apostolado, Arroyo de las Puercas, Hinojo del Bercial y vértice Alcantarilla, entre otros. Sin embargo, el desgaste acumulado fue importante, como se hacía constar en el siguiente parte de su Estado Mayor:

“Las fuerzas, dado el enorme cansancio que sienten, puesto que comenzaron a operar anteayer a las 11 de la noche, se han dedicado en el día de hoy, 10 de agosto, a descansar y cambiar los emplazamientos de la artillería. Tan pronto esté emplazada comenzarán a operar”[4].

Combates del día 10 de agosto de 1938 en las inmediaciones de Casas de Don Pedro. Hernán Fernández López.

El día 10 [agosto] iniciaba su incursión por la zona norte del frente el Ejército del Centro, que esa misma jornada ocupaba su primer objetivo importante: Casas de Don Pedro. Se encargaron de esa operación fuerzas a las órdenes del coronel Manuel Alvárez Díaz, que tomaron el pueblo no sin dificultad. Por su parte, por la noche, el Ejército del Sur, tras vencer fuerte resistencia, tomaba el vértice Almagrera, al oeste de Cabeza del Buey; también las sierras de la Osa y del Calvario. Al terminar esas conquistas hacían balance: “325 prisioneros, 1 ametralladora, 2 fusiles-ametralladores, 207 fusiles de repetición y 173 escopetas”. El 11 de agosto transcurrió sin actividad por: “necesidades de acoplamiento”, es decir, para desplazar la artillería que había quedado retrasada y también incorporar nuevas fuerzas para continuar el ataque.

En su avance por el este, las fuerzas de Queipo de Llano llegaron a las cercanías del pueblo de Zarza Capilla, donde los republicanos hicieron valer tanto las mejoras experimentadas en materia de organización como los refuerzos recibidos, y les hicieron retroceder.

La progresión de las tropas nacionales era más bien lenta, ya que topaba con enclaves como el pueblo citado o el macizo montañoso situado entre el río Zújar y el ferrocarril, donde se defendía con tenacidad e indudable eficacia. Se confirmaba, por tanto, que la resistencia de las tropas gubernamentales en esta fase era más fuerte y organizada, y sus adversarios tuvieron que redoblar los esfuerzos para conseguir avanzar, sobre todo en la parte más meridional del frente.

Pese a esas dificultades, el avance, aunque lento, continuaba. Así, el 13 de agosto las tropas a las órdenes del teniente coronel Baturone ocupaban otra importante localidad, Cabeza del Buey, que desde la pérdida de Castuera desempeñaba las funciones de capital de la República en Extremadura. Su población, ante la difícil situación en que se encontraba, debido a la proximidad del enemigo, había sido evacuada casi en su totalidad previamente. Ante este fracaso, la capital pasó a Puebla de Alcocer.

Por su parte, la Brigada de Caballería del Ejército del Centro, superada la sierra de las Chimeneas, se dirigió a Valdecaballeros, que fue controlado, alcanzando la línea del río Guadalupejo y llegando al Guadiana por esta parte de la provincia, limítrofe con la de Cáceres.

En los días siguientes, la actividad militar se desarrollará en el otro sector, el de Cabeza del Buey. Ahí, los batallones del Ejército Sur seguían empeñados en ocupar Zarza Capilla, donde ya habían sido rechazados. Se encargó de esa misión la División 60ª, que avanzó el día 14 [agosto] en esa dirección. Sus adversarios presentaron seria resistencia, para lo que habían concentrado con rapidez en toda esta zona hasta diez batallones. Para hacerles frente, las fuerzas de Queipo de Llano tuvieron que emplear a fondo tanto la aviación como su artillería.

 

Intervención de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República durante los combates del 9 al 13 de agosto de 1938 en La Serena[5]

Ejército de Extremadura gubernamental

El 31 de julio de 1938 fue destituido [como jefe del Ejército el coronel Ricardo] Burillo por los resultados de la batalla de la bolsa de La Serena, y reemplazado por el coronel de Infantería Adolfo Prada Vaquero […].

4ª Brigada Mixta

[…] Pasó a formar parte de la 7ª División del II Cuerpo de Ejército en el frente de Madrid.

El 31 de julio de 1938, pasó con la 37ª División a incorporarse al VII Cuerpo de Ejército en el frente de Extremadura, llegando a Campillo de la Jara para su reorganización, y, una vez terminada ésta, a Cabeza del Buey. Había asumido el mando, en estos momentos, el mayor de milicias Vicente Alcalde Butler. En Cabeza del Buey participó en los combates del mes de agosto [1938], de los que salió malparada, retirándose a Peloche para reponer bajas.

20ª Brigada Mixta

De los restos maltrechos de la 20ª Brigada Mixta se hizo cargo el mayor de milicias Gabriel Pareja Núñez que reorganizó sus fuerzas para reintegrarse a su sector frente a Castuera, donde permaneció hasta el final de la guerra.

25ª Brigada Mixta

Al finalizar el mes [julio 1938], quedó incorporada a la 51ª División y, al terminar la ofensiva y contraofensiva, se situó en vanguardia en la Sierra del Torozo.

46ª Brigada Mixta

Fuerzas republicanas en un momento de descanso.

Bajo el mando accidental del mayor de milicias Silvestre Gómez Sánchez fue enviada, el 18 de julio, a Puente del Arzobispo como reserva en la batalla de la bolsa de La Serena. Sin embargo, al día siguiente, tuvo que acudir al centro de gravedad de los combates para intentar salvar del copo al grueso de las fuerzas propias, quedando en línea en el sector del Puente del Arzobispo a Puerto Llano.

66ª Brigada Mixta

[El comandante de Infantería Juan Andrés Vivó del Toro jefe de la 66ª Brigada desde el 15 de mayo de 1937, fue relevado por el mayor de milicias José del Rey, guardia de Asalto que se hizo famoso por su participación en el asesinato de Calvo Sotelo, en junio de 1938. Esta unidad, había sido incorporada a la reserva del Ejército del Centro en Loeches, Madrid].

El 22 de julio de 1938, la 66ª BM fue enviada al frente de Extremadura, integrándose en la División del Zújar que, luego, sería la 51ª. El 2 de agosto, la Brigada entró en línea y, el día 9, trató de oponerse al avance nacional en dirección a Cabeza del Buey, sin lograrlo. Se fue replegando desde Sierra Buitrera y Sierra Rinconada hasta situarse al Sur del río Zújar.

81ª Brigada Mixta

[Desde la costa de Castellón de la Plana, se desplazó al frente de Extremadura].

Tras la victoria nacional en el cierre de La bolsa de La Serena, quedó definitivamente incorporada a la 41ª División del VII Cuerpo de Ejército. Ya no se movería del frente extremeño hasta el final de la guerra.

88ª Brigada Mixta

[S]u actuación más destacada fue durante la ofensiva nacional para el cierre de la bolsa de La Serena, cubriendo el flanco Este de la línea de resistencia, desde el pueblo de Los Blázquez [Córdoba], cruzando la línea del ferrocarril de Almorchón y La Granjuela a Los Perales y El Gamonal, donde enlazaba con la 115ª BM, mientras en Los Blázquez lo hacía con la 103ª. Después de la batalla quedó en vanguardia en la orilla derecha del Zújar.

91ª Brigada Mixta

[Q]uedó copada en la bolsa y deshecha [tras las operaciones nacionales para la liquidación de la bolsa de La Serena]. Ya no volvió a intervenir en ninguna acción bélica posterior. [Dos de sus batallones cubrieron línea en la margen izquierda del río Guadiana, durante el mes de agosto, junto a las fuerzas de la 109ª Brigada Mixta].

103ª Brigada Mixta

Con motivo de la batalla del cierre de la bolsa de Mérida [La Serena], retornó a vanguardia ocupando el sector desde Sierra Navarra hasta el [río] Zújar.

109ª Brigada Mixta

Durante esta batalla de la bolsa de Mérida, el jefe de la Brigada, mayor de Blas, pasó a mandar la 29ª División y cedió el mando de la 109ª BM al mayor de milicias Timoteo Reboiro Jiménez. La Brigada fue reconstituida bajo el mando del mayor de milicias Juan Guijarro Iniesta.

 

Intervención de las Divisiones del Ejército Nacional durante los combates del 9 al 13 de agosto de 1938 en La Serena[6]

Ejército del Centro sublevado

11ª División

El éxito de la operación anterior [el cierre de la bolsa de La Serena] animó al Mando nacional a repetirla cerrando una nueva bolsa al encontrarse los Ejércitos del Sur y del Centro en La Puebla de Alcocer. A la 11ª División se le encomendó el flanco Sur del Ejército del Centro y, el día 10 de agosto, la 1ª Brigada partiendo de Navalvillar de Pela se apoderó de Casas de Don Pedro, venciendo una fuerte resistencia. Durante la noche, la División fue relevada de primera línea y trasladada al extremo Norte del radio de acción del Ejército del Centro. Aquí, el día 13, tomó al asalto el Vértice Atalaya, las primeras estribaciones de la Sierra de la Chimenea y la localidad de Valdecaballeros, completando, al día siguiente, la ocupación de todo el macizo montañoso ante una creciente resistencia.

21ª División

Loma de Los Caserones.

En un segundo intento de encerrar las tropas republicanas en una nueva bolsa, emprendido el 10 de agosto, la 21ª División estableció una cabeza de puente sobre el Zújar, cortando las carreteras de Puebla a Castuera y situándose en posición ventajosa en la loma de Los Caserones. Aunque la operación no dio sus frutos, la División mantuvo, de momento, las posiciones conquistadas.

60ª División

En la segunda fase de la batalla [del cierre de la bolsa de La Serena], la 2ª Brigada fue encargada de romper el frente en cooperación con la 112ª División para proseguir el avance. El 9 de agosto, avanzó por el llano frente a la Sierra de Benquerencia y ocupó la loma Matasanos, los vértices Perro y Cabezas y la laguna de La Retama, mientras la 1ª Brigada cortaba el ferrocarril de Ciudad Real a Mérida en el kilómetro 333. Al día siguiente y venciendo una resistencia cada vez más tenaz, la 2ª Brigada asaltó la Loma de Los Lebreles y el vértice de Cabezarrubia. La División otra vez reunida, pues la 1ª Brigada había tenido que regresar precipitadamente de Segovia, donde se hallaba como reserva de la Agrupación de Divisiones Somosierra-Guadarrama, fue relevada en Sierra Almagrera por la 122ª División, para operar, el día 12 [de agosto], sobre la Sierra de las Cabras, pero sin poder entrar en Zarza Capilla debido a la fuerte resistencia encontrada.

112ª División

El éxito de la operación del cierre de la bolsa de Mérida impulsó al Mando nacional a repetir el intento de copar nuevamente a las Brigadas Mixtas, avanzando en dos direcciones sobre la Puebla de Alcocer. A la 112ª División se le encomendó la misión de constituir la columna Norte del flanco derecho del ataque, avanzando sobre Almorchón y posteriormente hacia Cabeza del Buey. El día 9 de agosto, las tropas del coronel Baturone rompieron el frente y produciendo su hundimiento, ocuparon la Sierra Almagrera, donde se sostuvieron hasta ser relevadas, el día 11. A continuación la División asaltó las sierras de las Cabras y del Torozo, intentando entrar en Zarza Capilla, pero la fuerte resistencia encontrada se lo impidió. En los días siguientes, aún pudo avanzar ligeramente, llegando hasta el recodo que forma el río Zújar, pero el enemigo logró impedir toda maniobra posterior.

122ª División

El 7 de agosto, la División se trasladó a la zona del El Helechal-Las Minas, como base de partida para la nueva ofensiva, que comenzó dos días más tarde, en dirección al Puerto de Almorchón. La 1ª Media Brigada llegó al kilómetro 5 del ferrocarril de Belalcázar a Almorchón y la 2ª se apoderó del Vértice Hinojo, luego se atravesaron el Zújar y la línea del ferrocarril. En esta operación el Batallón de Infantería de Marina recibió su bautismo de fuego y un importante quebranto por fuego de la artillería. Al día siguiente, prosiguió el avance con la conquista del Cerro del Quintillo y la Casa de Manuel Donoso, alcanzando los batallones distintos objetivos: el 4º de Lepanto se apoderó de la Sierra de La Rinconada, la Bandera de Badajoz de las casas y las lomas del Rincón y el Tercio de San Rafael el Vértice de Casa Hatoquedo. El día 11 [agosto], se alcanzó el Puerto de Las Navas y se relevó a la 112ª y 60ª Divisiones en la Sierra Almagrera. El 12, el Tabor de Regulares tomó el Puerto Blanco de la Venta, mientras otras unidades lo hacían con la Loma de los Arbolitos.

2ª División de Caballería

El 9 de agosto, la División se dividió en dos columnas, la primera con los Regimientos 2º y 4º, al mando del general Gete, y la segunda con los Regimientos 1º y 3º, al mando del coronel Monasterio. La primera columna avanzó siguiendo la carretera de Castuera a La Puebla de Alcocer, reconociendo los pasos sobre el Zújar, el día 12 [agosto], y envolviendo Zarza Capilla, el 14.

 

Tropas en un frente olvidado: El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil[7]


El cierre de la bolsa de Mérida. Croquis nº 13. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981.

En primer lugar, debe destacarse que el frente extremeño [después de la ofensiva del cierre de la bolsa de La Serena] quedaba ampliamente reducido, de hecho, la “cuña” que se insertaba en la zona franquista había desaparecido. La nueva línea del frente extremeño comenzaba al norte de Alía, de allí descendía en dirección suroeste hasta el río Gargáligas para seguir el curso de este río hasta la perpendicular de Casas de Don Pedro. Desde esta última localidad, que prácticamente se ubicaba en primera línea del frente, bajaba para encontrar el Guadiana, atravesarlo y llegar hasta el Zújar, en una zona que podemos situar al este de la carretera Orellana La Vieja-Campanario (ambas poblaciones en manos franquistas). Se pasaba a continuación al margen izquierdo del Zújar, concretamente a un punto entre el río Guadalefra y el arroyo Almorchón, para dirigirse hacia el este al poblado de Helechal y de allí hasta la Estación Zújar, ya en tierras cordobesas. Tras esta primera línea se encontraban, en zona republicana, las localidades de Alía, Valdecaballeros, Casas de Don Pedro, Puebla de Alcocer, Esparragosa de Lares, los poblados de Helechal y Almorchón y Cabeza del Buey, capital de la Extremadura republicana tras la pérdida de Castuera[8].

Una vez fijado el nuevo frente, los mandos militares republicanos intentan por todos los medios intensificar la recuperación de las tropas y acelerar los trabajos de organización del terreno. De hecho, en estos momentos el propio jefe del Ejército de Extremadura, Ricardo Burillo, decide reorganizar las tropas republicanas:

Posteriormente agrupo el mando de las Brigadas 20ª, 91ª y 109ª en Puebla de Alcocer, División 37ª; de la División Zújar en Almorchón con las Brigadas 66ª, 21ª y 81ª y la de Belalcázar con las dos Brigadas 189ª y 191ª de la División 68ª agregándole la [Brigada] 88ª bis. La primera mandada por el comandante Cano, la segunda por el comandante Sánchez Carmona y la tercera por el Jefe que trae, comandante López Mejías, marcando zonas de acción, puestos de mando, y líneas a fortificar designadas por el General Jefe del Grupo de Ejércitos […][9].

Igualmente, Burillo da las pertinentes instrucciones a fin de conocer “el estado definitivo de personal recuperado, material y armamento. Pero el jefe del Ejército de Extremadura no pudo llevar a cabo estos propósitos reorganizativos, pues el día 31 de julio [1938] era cesado desde el G.E.R.C., siendo sustituido en esta alta responsabilidad militar por el coronel de Infantería Adolfo Prada Vaquero.

El nuevo jefe del Ejército de Extremadura se dirigió a todos los integrantes de esta gran unidad militar al día siguiente. En su discurso, Prada daba ánimos a los combatientes para seguir luchando por la causa republicana, pero a renglón seguido afirmaba que “en cumplimiento de mi deber estoy decidido a llegar donde sea, porque todos vosotros cumpláis el vuestro”. Las palabras del coronel Prada mostraban la necesidad de una profunda reorganización del ejército que hasta el día anterior había estado dirigido por el coronel Burillo.

En primera instancia, se produjeron trascendentes cambios en la propia estructuración del Ejército de Extremadura. Así, el 4 de agosto el jefe del G.E.R.C., el general Miaja propone al máximo responsable del Estado Mayor Central republicano, el general Rojo, la disposición de tres Cuerpos de Ejército en vez de los dos anteriores (VII y VIII Cuerpos de Ejército). De esta manera surge el VI C.E., nueva unidad que se encargaría de la defensa de la línea del Tajo, concretamente desde el río Algodor hasta el río Uso -en la zona más cercana al Guadiana- (en definitiva, el frente toledano). Desde este último punto hasta la Estación del Zújar (cerca de Cabeza del Buey y ya en el límite con la provincia de Córdoba) correspondería al VII C.E., y finalmente el VIII C.E. atendería al frente cordobés. Como puede comprobarse, el VII C.E. era la unidad encargada de defender el nuevo frente extremeño.

El día 12 de agosto ya se constata la nueva organización del Ejército de Extremadura, si bien todavía de carácter provisional:

En tanto se llevan a cabo las adaptaciones de divisiones a los tres cuerpos de Ejército en que se ha dividido el Ejército, dependerán de cada Jefe aquellas grandes unidades las siguientes fuerzas:

 

VI Cuerpo Ejército

División 36ª (Brigada 47ª, 113ª y 148ª)
División 29ª (Brigada 46ª 109ª; 194ª esta última sin armar)
VII Cuerpo Ejército División 37ª (Brigadas 20ª, 91ª y 193ª)
División 41ª (Brigadas 4ª y 81ª)
 

 

 

VIII Cuerpo Ejército

División 51ª (Brigadas 25ª, 66ª y 210ª)
División 38ª (Brigadas 88ª, 115ª y 105ª esta última sin armar)
División 63ª (Brigadas 86ª, 114ª y 61ª esta última sin armar)
División 68ª (Brigadas 189ª, 191ª y 192ª esta última sin armar)

 

El traspaso de la Brigada 193ª y de la División 51ª del C.E. VIII se hará por este Ejército en el momento oportuno.

El grado de complejidad del Ejército de Extremadura aumentaba de un modo notable, y este hecho también se reflejaba en el frente extremeño.

Frente tras comenzar la ofensiva del día 9 de agosto de 1938. “Diario de la Marina” La Habana. 12 de agosto de 1938.

Además, y paralelamente a este proceso de reestructuración del Ejército de Extremadura, se produjo una nueva ofensiva franquista en tierras extremeñas. De nuevo la acción conjunta de los Ejércitos del Sur y del Centro franquistas pretendía profundizar en el avance realizado del 19 al 24 de julio. El día 9 de agosto se reiniciaban los ataques franquistas, que fueron detenidos seis días más tarde. Con esta acción el Ejército que mandaba Queipo de Llano logró conquistar un territorio situado al sur del Zújar, ubicado entre el río Guadalefra, la localidad de Zarza Capilla y la carretera Castuera-Cabeza del Buey. Cabeza del Buey y Zarza Capilla pasaban a manos franquistas, además del poblado de Helechal y el núcleo ferroviario de Almorchón. Por otra parte, el Ejército dirigido por Saliquet lograba ocupar Casas de Don Pedro y Valdecaballeros, convirtiéndose el Guadiana en verdadera frontera entre ambos contendientes (sólo Castilblanco permanecía en manos de los republicanos, en la margen derecha de dicho río).

Ante esta nueva ofensiva franquista, los altos mandos militares republicanos (Rojo y Miaja) ordenaron el envío de importantes refuerzos, una medida que hay que relacionar con el temor de perder la riqueza minera de Almadén. En concreto se enviaron cinco divisiones, tres de ellas (6ª, 19ª y 28ª) a la zona del VII C.E., que empezaron a llegar el 16 de agosto.

El día 22 [agosto] los republicanos pasaron a la contraofensiva y recuperaron parte del territorio perdido (la localidad de Zarza Capilla y parte del territorio situado al este del río Guadalefra), si bien Cabeza del Buey, Casas de Don Pedro y Valdecaballeros quedaron definitivamente en poder franquista[10]. Hacia fines de mes se estabiliza el frente, y ya las operaciones militares apenas se producen durante los meses siguientes.

Resulta, pues, evidente que la llegada de nuevas unidades militares republicanas a partir del 24 de julio tras la primera ofensiva franquista (las brigadas mixtas 4ª, 66ª, 88ª, 88ª bis, 189ª y 191ª, estas dos últimas dentro de la 68ª División), la organización de otras en la misma zona (brigadas mixtas 192ª, 193ª y 194ª) y finalmente el arribo de más fuerzas desde mediados de agosto (las divisiones antes aludidas) daban cierta transitoriedad a la nueva organización del Ejército de Extremadura, y por ende a la unidad que cubría el nuevo frente extremeño, el VII C.E.

Así, dos semanas después de la primera reorganización del Ejército de Extremadura, el VII C.E. aparecía ya formado por tres divisiones: la 37ª (con las brigadas mixtas 4ª, 20ª y 109ª), la 41ª (brigadas mixtas 81ª, 91ª y 193ª) y la 68ª (brigadas mixtas 189ª, 191ª y 194ª). La estructura sufría cierta variación en el organigrama del Ejército de Extremadura correspondiente al 1 de octubre de 1938:

Cuadro XXXVIII: Organigrama del Ejército de Extremadura (1 de octubre 1938)

Cuerpo de Ejército División Brigadas Mixtas
VI 36ª

29ª

47ª-113ª

46ª-148ª-192ª

 

VII

41ª

37ª

68ª

66ª-81ª-91ª

4ª-20ª-109ª

189ª-191ª-194ª

 

VIII

38ª

63ª

51ª

25ª-88ª-103ª

61ª-86ª-114ª

115ª-210ª

Esta organización era la que existía cuando Adolfo Prada cesó en el mando del Ejército de Extremadura el día 19 de octubre de 1938. Fue sustituido el día 23 del mismo mes por el general Antonio Escobar Huertas, mando que ocupaba al finalizar la guerra el 1 de abril de 1939.

Llegada al recodo del río Zújar. Croquis nº 14. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 240.

Las consecuencias militares de la derrota republicana eran notorias. Un nuevo frente y una nueva organización militar caracterizaban la defensa de la ahora reducida Extremadura republicana. Antes de cerrar estas notas sobre la nueva organización militar, conviene al menos apuntar los efectos que había tenido la victoria franquista en la cadena de mando republicano, aunque sólo prestaremos atención a aquellas unidades militares que desde hacía tiempo se habían encargado de la defensa de las tierras extremeñas afectas al gobierno republicano. Los cambios en los mandos no eran sino una muestra de la enérgica actuación del nuevo jefe del Ejército de Extremadura, el coronel Adolfo Prada, que manifestó al hacerse cargo del mando y ante la situación hallada:

 

[…] hubo necesidad de proceder enérgicamente a poner remedio a los mismos, relevando en unos casos a los mandos de las Grandes Unidades y pidiendo en otros el relevo de los mismos que se han efectuado en casi su totalidad.

El cariz de completa remodelación fue plenamente percibido por el general Vicente Rojo al visitar el frente extremeño los días 9, 10 y 11 de agosto:

Han sido relevados entre la dolosa actuación de los Tribunales de justicia por su desastroso comportamiento algunos jefes y comisarios de unidad, han sido relevados por no merecer confianza su actuación otros jefes y han sido sustituidos finalmente algunos mandos para modificar radicalmente la acción del mando sobre las tropas. Entre ellos se citan […].

Tales relevos de mando se han hecho extrayendo de otros frentes jefes de reconocido prestigio y autoridad y además se han incorporado diversos jefes, capitanes, tenientes de otros frentes para remozar los mandos de las pequeñas unidades modificando también el ambiente de éstas y cubrir las bajas habidas en las operaciones.

Ya hemos señalado cómo el 31 de julio de 1938 Ricardo Burillo era cesado del mando del Ejército de Extremadura, ocupándolo Adolfo Prada. Este coronel relegó a todo el Estado Mayor de su antecesor, así, por ejemplo, el coronel de E.M. Ramón Ruiz Fornells sustituyó al teniente coronel de E.M. Javier Linares Aranzabe como máximo responsable de dicho organismo. Además, un viejo conocido de tierras extremeñas, el ahora coronel de infantería José Ruiz Farrona, fue nombrado segundo de dicho Estado Mayor.

El teniente coronel Rubert de la Iglesia había sido cesado en el mando del VII C.E. sólo unas horas antes que el propio Burillo. En un primer momento, esta responsabilidad militar fue ocupada por el teniente coronel de infantería Manuel Márquez Sánchez, que hasta la fecha había dirigido el VIII C.E. Sin embargo, el día 12 de agosto era cesado por Prada, recayendo el mando del VII C.E. en el teniente coronel de infantería Martín Calvo Calvo, anterior mando de la 51ª División. En la jefatura de Estado Mayor de esta gran unidad continuó el mayor de milicias Agustín Barrios del Castillo.

En cuanto a la 37ª División, ya vimos que, en plena batalla, concretamente el 23 de julio, el teniente coronel Alejandro Sánchez-Cabezudo fue privado del mando por Burillo, y pasó al Estado Mayor del Ejército de Extremadura. Para ocupar el puesto vacante, Burillo nombró al mayor de milicias Antonio de Blas, jefe hasta entonces de la 109ª BM. Sin embargo, de Blas fue hecho prisionero el 25 de julio y ese mismo día el jefe de la 20ª BM, el coronel mejicano Juan Bautista Gómez, se hizo cargo de la División. Este último militar fue revelado de dicho mando por el mayor Antonio Cano Chacón el 31 de julio, un puesto que apenas ocupó unos días, pues el mayor de milicias de procedencia cenetista José Sabín Pérez se hizo cargo de esta unidad.

Tal y como hemos apuntado más arriba, en las brigadas mixtas 20ª y 109ª se produjeron cambios en sus jefaturas durante las mismas operaciones al asumir sus mandos responsabilidades superiores. Así, la 20ª B.M. pasó a ser dirigida accidentalmente por uno de sus jefes de batallón, el mayor Luis Cernuda Campillo, aunque el mayor de milicias Gabriel Pareja Núñez asumió el mando de dicha brigada el 4 de agosto.

Al ocupar un nuevo puesto el mayor de milicias Antonio de Blas, el mando de la 109ª BM, recayó en el mayor de milicias Timoteo Reboiro, de orientación cenetista y probablemente jefe de uno de los batallones de la brigada [el 434º], mando que mantuvo durante los meses siguientes.

Finalmente, en la 91ª BM se producen también varios cambios. Su jefe, el mayor de milicias Diego Martín Montilla, fue hecho prisionero el 24 o 25 de julio. En un primer momento asume el mando uno de los jefes de batallón, y el 2 de agosto pasa a este puesto el mayor Copérnico Ballesteros, que al ser herido el 15 del mismo mes es reemplazado por el mayor de milicias Olegario Pachón Núñez, de filiación cenetista[11].

Bunker con defensas fortificadas exteriores de Casas de Don Pedro.

A pesar de la profunda renovación en la estructura de mando del Ejército de Extremadura, seguía latente uno de los problemas de dicho ejército, las tensiones entre los jefes de las diferentes unidades militares por cuestión de afiliación política o sindical. Eso al menos es lo que se desprende de las palabras que, casi cuarenta años más tarde, escribió Olegario Pachón, nuevo jefe de la 91ª BM:

En el aspecto militar, la 91ª Brigada continuaba siendo heterogénea en el sentido político, pero con la llegada de algunos oficiales y comisarios, el equilibrio de fuerzas era favorable a la CNT. No obstante, la lucha por el predominio político continuaba exactamente igual. Además de eso se había producido entre tanto un hecho nuevo que reforzaba nuestra posición en el Ejército de Extremadura, porque de Valencia había llegado la 81ª Brigada, que antes de la militarización, los componentes de la misma eran los que constituían la columna Torres Benedicto, que eran todos de la CNT. La brigada en cuestión la mandaba el compañero Figueras y el comisario de la misma el compañero Esteven. Las dos brigadas formaban parte de la 41ª División y la tercera brigada que completaba la División, era la 66ª que estaba controlada al cien por cien por el Partido Comunista, de las tres brigadas que componían la división, dos estaban xontroladas por la CNT.[12]

El panorama de enfrentamiento larvado entre los mandos de las diferentes unidades militares contrastaba notablemente con las apreciaciones que el jefe del E.M.C. [Estado Mayor Central] republicano, el general Vicente Rojo, daba a la tropa:

Finalmente debe el Gral. que suscribe hacer presente que ha podido apreciar en este frente como en los anteriores la inmejorable calidad de nuestro soldado, al que no puede imputarse nada de lo malo que ocurra pues en realidad responde como debe al ambiente que le rodea[13].

 

Trincheras de la República, 1938: desde Valdecaballeros hasta el límite con la provincia cordobesa[14]

Tras la gran derrota republicana, el coronel Burillo emprendió el consiguiente castigo de los mandos. Destituyó a Antonio Rúbert al frente del VII C. de Ejército y nombró en su lugar al teniente coronel Manuel Márquez, jefe entonces del VIII Cuerpo. Para el mando de éste se designó a Julián del Castillo Sánchez. Pero la oleada de destituciones fue más lejos y el general Miaja destituyó al propio coronel Burillo, siendo designado para el mando del Ejército de Extremadura el coronel Adolfo Prada[15]. Después fue destituido Manuel Márquez en el mando del VII Cuerpo, y le sustituyó Francisco Gómez Palacios, sustituido a su vez días después por el teniente coronel Martín Calvo, que se incorporó el 15 de agosto, llevando como comisario a José Laín Entralgo, dirigente nacional de las JSU. En la 37ª División, ya vimos que en plena batalla fue sustituido su jefe, Alejandro Sánchez-Cabezudo, y sustituido por el mayor de Milicias Antonio de Blas, que estaba al mando de la 109ª Brigada. De Blas cayó prisionero y le sustituyó el conocido coronel Juan Bautista Gómez, mejicano, que del mando de la 20ª BM pasó al mando de la 37ª División, pero de manera fugaz, porque el 31 de julio pasó a mandar la División el mayor Antonio Cano Chacón, anarquista (al que conocimos al mando de la 114ª Brigada en Villanueva de Córdoba).

En cuanto al VIII C. de Ejército, el 12 de agosto llegó de nuevo a Córdoba (Pozoblanco) como jefe del mismo el mítico Joaquín Pérez Salas, que sustituía a Julián del Castillo. Se trataba, pues, de una reorganización a fondo en el Ejército de Extremadura y Córdoba, según una orden general fechada el 11 de agosto[16].

Frente que cubría la 68ª División republicana. Plano cedido por Roberto Penas.

El VIII C. de Ejército seguía defendiendo todo el Norte de Córdoba, desde el río Zújar al Yeguas, con tres Divisiones: la 39ª, mandada por el mayor Ubaldo Gañán Fornells, con las Brigadas: 88ª (mayor Francisco Rodríguez Múñoz), 103ª (mayor Bartolomé Fernández) y la 115ª (mayor de Infª Juan Guerrero Reina); la 63ª División, al mando del mayor de Milicias Ildefonso Castro Ruiz, con las Brigadas: 61ª (Luis García Vega), 86ª (la célebre de Aldo Morandi, que ahora mandaba el alemán Ernest Düdel, y después, el mayor Lino Carrasco) y la 114ª (Isidoro Banderas Fueyo). Finalmente, la 68ª División, mandada por el mayor López Mejías, con las Brigadas 189ª, 191ª y 194ª. Al mando del VIII C. de Ejércitos, nuevamente Pérez Salas.

Con estos precedentes, llegamos a una nueva batalla extremeña-cordobesa, en agosto de 1938, La Ofensiva y Contraofensiva del Zújar. Los franquistas quisieron aprovechar el éxito de la batalla anterior y apoderarse de todo el recodo del Zújar, con su localidad importante, Cabeza del Buey. Pero los republicanos esta vez no se dejaron amedrentar y los echaron para atrás, aunque Cabeza del Buey la perdieron para siempre.

El cuartel general de Franco, con una infravaloración excesiva del Ejército republicano, ordenó proseguir el avance en agosto de 1938, en explotación del éxito inicial. Se trataba ahora de apoderarse de todo el recodo del Zújar, llegando hasta Zarza Capillo, próxima a los límites con Ciudad Real. Desde allí, la cuenca minera de Almadén quedaba ya a la vista. Al mismo tiempo, también se contemplaba una próxima acción contra Córdoba: Belalcázar, Hinojosa y Pozoblanco, “base de partida para futuras operaciones sobre la zona de Almadén”.

En consecuencia, se desencadenó la nueva ofensiva franquista el 9 de agosto de 1938. La iniciativa la llevaron las Divisiones 112ª (al mando de Baturone) y la 122ª División (coronel Luis Redondo, el de los requetés). Participó también la 21ª División y algunas fuerzas de la 60ª.

Ofensiva franquista recodo río Zújar (9-15 agosto 1938). Moreno Gómez, Francisco, Trincheras de la República, 1937-1939: Desde Córdoba al Bajo Aragón, al destierro y al olvido. La gesta de una democracia acosada por el fascismo, Córdoba, El Páramo, 2013. P. 389.

En esa primera jornada de ofensiva, los coroneles Baturone y Redondo lograron romper el frente republicano por el Sur de Badajoz, desde los pueblos de Monterrubio y Benquerencia, próximos a los límites con Córdoba. El avance seguía la dirección de Cabeza del Buey y el ferrocarril de Ciudad Real, dejando el río Zújar a la derecha. Baturone (el que sembró el terror en Palma del Río) consiguió llegar al nudo ferroviario de Almorchón, pero Redondo tuvo que superar un valiente contraataque republicano desde Helechal, con Artillería y trenes blindados, lo cual no pudo impedir la llegada del franquista al ferrocarril Almorchón-Córdoba, en el Km. 7. El flanco derecho sufrió otro ataque republicano con tanques cerca de la estación de Belalcázar, pero los franquistas lograron cruzar el Zújar y penetrar en esa zona de Córdoba, estableciendo una cabeza de puente. Al día siguiente, 10 de agosto, continuó el avance franquista. La 112ª División, hasta la sierra Almagrera, que domina Cabeza del Buey, y la 122ª al Sur de la misma localidad, ocupando los vértices Rincón y Loboso, tras vencer fuerte resistencia de sus ocupantes. También avanzó este día 9 la 21ª División, desde Campanario, y logró cruzar el Zújar por la Loma de los Caserones, de gran valor estratégico. A su vez, por el Norte, las fuerzas del general Múgica (Divisiones 11ª y 19ª) rompieron también el frente, y llegaron al pueblo de Casas de Don Pedro y al Guadiana.

El 11 de agosto fue de reorganización. El día 12 se reanudó la ofensiva franquista, pero ya de manera difícil y penosa, ante la gran resistencia republicana. Las Divisiones 60ª y 112ª llegaron al Sur de Zarza Capilla (sierra del Torozo) e intentaron inútilmente entrar en este pueblo. Las líneas republicanas eran aquí muy sólidas, y se dejaba notar la reorganización llevada a cabo por el coronel Adolfo Prada. La División 122ª, más al Sur, sufría también durísimos combates. No en vano el frente republicano se había fortalecido con la llegada de cuatro nuevas Divisiones (6ª, 19ª, 28ª y 52ª, además de la 71ª, que se situó en la reserva). Sin embargo, la llamada “División Zújar”, mandada por Sánchez Carmona, había sido completamente arrollada en la zona de Cabeza del Buey, por lo que su jefe fue destituido.

El 13 de agosto fue ya el fin de la ofensiva franquista. Este día quedó rebasada la localidad de Cabeza del Buey, una vez ocupada. Pero las cuatro divisiones franquistas se veían ya impotentes para proseguir cualquier avance: la 21ª no se movió; la 60ª persistió en su inútil intento por ocupar Zarza Capilla; la 112ª avanzó ligeramente; y la 122ª operó en la sierra del Calvario. El ímpetu inicial había sido contenido y las antiguas pretensiones de Queipo por entrar en Almadén se veían de nuevo en el fracaso. Lo último que pudieron conseguir fue entrar en Zarza Capilla el día 15 de agosto, final de la ofensiva.

 

[1] Vila Izquierdo, Justo, Extremadura en la Guerra Civil, Badajoz, Universitas, [1ª ed. 1983], 2002. Pp. 145-147.

[2] El Ejército Popular de Extremadura quedaría formado entonces por el VI Cuerpo de Ejército, fracción del VII, extendido entre la confluencia del río Algodor con el Tajo y el río Guadiana, con cuartel general en Navahermosa y teniendo como teniente coronel a José Gallego Calatayud; el VII Cuerpo, con cuartel general en Chillón (teniente coronel Martín Calvo); y el VIII, que cubría desde el Zújar (coronel Joaquín Pérez Salas). Prada fijaría una línea sobre Casas de Don Pedro, Puebla de Alcocer, Almorchón y la Estación del Zújar.

[3] Chaves Palacios, Julián, La Guerra Civil en Extremadura: Operaciones militares (1936-1939), Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1997. Pp. 252-254.

[4] Servicio Histórico Militar, Zona Nacional, Legajo 340.

[5] Engel, Carlos, Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República, Madrid, Almena, 1999. Pp. 12; 35; 39; 54; 67; 79; 84; 86; 96; 100.

[6] Engel, Carlos, Historia de las Divisiones del Ejército Nacional. Madrid, Almena, 2000. Pp. 31-32; 65; 111; 170-171; 174; 190.

[7] Hinojosa Durán, José. Tropas en un frente olvidado: El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009. Pp. 378-385; 401-403.

[8] Según una fuente franquista, ABC (Sevilla), 26-VII-1938, el frente se había reducido 70 kilómetros respecto al existente antes de las operaciones de la segunda quincena de julio de ese año.

[9] Archivo General Militar de Ávila, Documentación Roja, Leg. 473, Carp. 4, Docum. 1, Fol. 19.

[10] En este contexto, el Ejército del Centro franquista realiza un avance en la zona sur toledana que le lleva a tomar varios pueblos de esta provincia y la localidad cacereña de Alía.

[11] Olegario Pachón fue uno de los organizadores del batallón cenetista Pío Sopena en tierra extremeñas y había estado en los frentes extremeños y toledano hasta la primavera de 1938.

[12] Pachón, O., Recuerdos y consideraciones…, op. cit. Pp.61-62.

[13] AHN, Archivo del General Rojo, Caja 2/3-4. Cerraba Rojo su informe con una valoración global de lo sucedido en el Frente del Ejército de Extremadura: “Por lo demás en este frente pueden acusarse los mismos vicios y defectos que vienen acusándose en todos los frentes con ocasión de operaciones activas, a saber: información extraordinariamente defectuosa y falsa en la mayor parte de los casos; ligereza en las determinaciones de los mandos; falta de competencia en la mayor parte de éstos para apreciar y decidir; insuficiencia abrumadora de los medios de combate, vestuario y transporte; Cuarteles Generales pobremente dotados de recursos y personal para dirigir de modo medianamente eficaz a las unidades que manejan; irresponsabilidad de algunos mandos subalternos; persistencias de criterios arbitrarios en materia de organización; falta de compenetración y colaboración entre los mandos militares y comisarios; abandono de posiciones sin combate por falta de iniciativa en los jefes y falta de austeridad en el ambiente general de vida del ejército y población civil”.

[14] Moreno Gómez, Francisco, Trincheras de la República, 1937-1939: Desde Córdoba al Bajo Aragón, al destierro y al olvido. La gesta de una democracia acosada por el fascismo, Córdoba, El Páramo, 2013. Pp. 389-391.

[15] Adolfo Prada cesó en el mando del Ejército de Extremadura el 19 de octubre de 1938, sustituido por el general Antonio Escobar Huertas, hasta el día de la victoria, y al que le cupo la desgracia de tener que entregar sus tropas republicanas a los vencedores.

[16] Vicente Rojo visitó el Ejército de Extremadura durante los días 9, 10 y 11 de agosto.

Publicado en 1938, Brigadas Mixtas, Casas de Don Pedro, Combates, Operaciones | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Ocupación de las localidades pacenses de Cabeza del Buey, Casas de Don Pedro y Valdecaballeros durante la reanudación de las operaciones militares de la bolsa de La Serena entre el 9 y 13 de agosto de 1938, según los historiógrafos franquistas

Síntesis de las operaciones militares de la bolsa de La Serena durante la primera fase del mes de agosto de 1938 expuestas por el Estado Mayor Central del Ejército en 1968[1]

Operaciones en Extremadura. Croquis. Estado Mayor del Ejército. Servicio Histórico Militar. Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939. 1968.

La crisis militar provocada por la infiltración roja en la gran curva del Ebro obligó a reducir la amplitud de las operaciones previstas para una segunda fase en este sector [extremeño], a pesar de lo cual, tales operaciones se reanudaron el 9 de agosto, conquistando las fuerzas del Ejército del Sur el empalme ferroviario de Almorchón y los pueblos de Cabeza del Buey y Zarza-Capilla, y avanzando las del Ejército del Centro hasta alcanzar la línea del Guadiana y de su afluente el Guadalupejo, desde Orellana la Vieja hasta Alía.

 

 

 

Reanudación de la ofensiva franquista sobre la bolsa de La Serena durante la fase del 1 al 13 de agosto de 1938 en la Historia del Ejército Popular de la República de Salas Larrazabal[2]

Prada, a restañar los vidrios rotos

Las consecuencias del desastre no se hicieron esperar y Miaja destituye a Rúbert del mando del VII Cuerpo de Ejército, en el que le sustituye Márquez, y para ocupar la jefatura del VIII viene de Levante el veterano de Cuba, laureado, valeroso y dinámico anciano Julián del Castillo Sánchez, que deja el mando de la 50ª División al mayor José Castelló Manzano, que hasta entonces había mandado la División Extremadura, en la que le releva Recalde. El fantástico Burillo había premiado el día 26 con la Medalla al Valor a de Blas, Sánchez Carmona, Guijarro y Barrios, con la del deber a Madroñero, Luque y Rúbert, y con la de la libertad a Gómez; también premió con la Medalla del Deber a los jefes de los tanques y blindados y al de la columna motorizada y expresó su disgusto por la destitución de Rúbert, medida que le “parece mal”, pero Miaja, lejos de darle satisfacción, le desautoriza y le destituye a su vez, lo que le hace exclamar: “Ante mi firme voluntad de ganar la guerra, hago abstracción de la puñalada recibida en el corazón.

El nuevo jefe del Ejército es el coronel Prada, que parecía predestinado a heredar situaciones catastróficas, pues así le sucedió en Madrid y en el Norte. Después de su breve mando del Ejército de Andalucía, Prada vivía la plácida existencia de comandante militar de Murcia, la capital de la huerta, ciudad pacífica, acogedora, amable y tranquila, a la que, por su carácter apacible, se la conocía en zona republicana por el sobrenombre de “El Vaticano”. De allí le sacaron precipitadamente el día 31 de julio, cuando los nacionales habían frenado su ímpetu ante las noticias que venían de Cataluña, que obligaron el mismo día 25 [julio] a enviar a toda prisa a la 74ª División del general Múgica y a la 102ª del general Solans.

Prada adopta los mismos enérgicos procedimientos que puso en práctica en Asturias y, a poco de su llegada, informaba a Miaja en los siguientes términos: “Debo señalar, cumpliendo un deber de lealtad y justicia, que la moral de los mandos de las grandes unidades estaba deprimida en tal forma que no sería posible contar con ellos en caso de insistente ataque enemigo, y desgraciadamente la realidad así lo confirmó obligando a este mando a imponer penas severísimas, que fueron ejecutadas durante los días 11, 12 y 13 [agosto], en que, ya relevados la mayoría de los mandos de las grandes unidades (cuerpos de ejército, divisiones y brigadas), se logró imponer una verdadera moral de guerra, conteniendo el desordenado retroceso de las tropas en línea”.

Siempre lo mismo, a una súbita desmoralización sucede una rapidísima e increíble recuperación. Los medios empleados se mantienen idénticos: tropas abundantes de refresco, mandos enérgicos para imponerse a la situación y severa represión de los desgastados y derrotados.

Burillo fue sometido a expediente y el encargado de instruirlo fue el general Asensio. El hombre acusado de traición y objeto de todo género de ultrajes pasaba de juzgado a juzgador; de acusado a fiscal. La cárcel debió serenar su espíritu, pues en sus conclusiones no había ni el menor destello de deseo de venganza. La forzada y prolongada inacción del general encontró campo propicio a su actividad y el expediente, exhaustivo, comprende siete legajos completos del Servicio Histórico Militar. Muy pocos hubieran bastado para poner de manifiesto la incapacidad de Burillo, la falta de serenidad de Sánchez Cabezudo y lo ancho que le venía el puesto a Rúbert. Sólo Barrios, el jefe de Estado Mayor del VII Cuerpo de Ejército, que no era profesional, parece a la altura de las circunstancias.

Prada solicitó refuerzos de Miaja y se lanzó a una reorganización a fondo del Ejército. Destituyó también a Márquez, que halló acogida en sus correligionarios del Ejército del Ebro, donde fue nombrado segundo jefe del XV Cuerpo de Ejército; del VII se encargó accidentalmente Francisco Gómez Palacios, jefe de la 36ª División y antiguo lugarteniente de Uribarry en Ibiza y el Tajo, que luego mandó la columna Uribe-Palacios y más tarde la 21ª Brigada Mixta, una de las que acudieron a reforzar su nuevo Cuerpo de Ejército. A la 36ª División pasó el sindicalista Neira Jarabo, que hasta su disolución en el Alfambra había mandado la 59ª Brigada Mixta.

De Levante, ya libre de peligro, llegó el Cuartel General del disuelto XIII Cuerpo de Ejército, cuyas tropas habían quedado absorbidas por el Cuerpo de Ejército “B”, que heredaría su numeración, y con él la División 41ª, de la que ya estaba en Extremadura la 81ª Brigada Mixta, y que trajo las brigadas 4ª y 61ª. Llegó mandada por Damián Fernández Calderón, el comunista asturiano que estuvo siempre en el asedio de Oviedo, y las brigadas 4ª, 61ª y 81ª por Vicente Alcalde, Luis García Vega y Felipe Figueres. Además, en Extremadura completaron su organización, con reservistas de los años 25 y 26, tres nuevas brigadas que llevaron los números 192ª, 193ª y 194ª, y de las que se nombró jefe a Abelardo Belenguer, Blas Coronado y Manuel de la Mata Serrano, respectivamente.

Con estos refuerzos, Prada reorganizó sus tropas que quedaron estructuradas en la O.G. del Ejército de fecha 11 de agosto.

En la línea del Tajo apareció un nuevo Cuerpo de Ejército, que tomó el número VI, con lo que de nuevo quedaba completa la relación de los mismos; estableció su Cuartel General en Navahermosa y se nombró para mandarlo al teniente coronel de Artillería José Gallego Calatayud, antiguo jefe del disuelto XIII Cuerpo de Ejército, cuyo Cuartel General retuvo consigo. Lo integraban las divisiones 36ª y 29ª, la primera con las brigadas 47ª, 113ª y 148ª, y la otra con las brigadas 46ª y 192ª. Mandaron las divisiones Frías y Monasterio, respectivamente.

Saliente de Cabeza del Buey y Sector de Valdecaballeros. “Diario de la Marina”. La Habana. 13 agosto 1938.

El límite de la zona de acción del nuevo Cuerpo de Ejército se situó en el río Uso y de allí a los Blázquez, con Puesto de Mando en Chillón, se extendía el VII Cuerpo de Ejército, del que se hizo cargo el teniente coronel Martín Calvo, del inexhausto vivero del batallón de ametralladoras de Castellón, que fue sustituido en la 54ª División por el sindicalista montañés Francisco Fervenza, antiguo jefe de la Brigada móvil santanderina. Calvo se incorporó el día 15 de agosto y fue su comisario José Laín Entralgo, el dirigente de la J.S.U., antiguo director de la escuela de comisarios y preconizado comisario general del Ejército del Norte. Al frente de su Estado Mayor continuaba Agustín Barrios.

Las tropas del VII Cuerpo de Ejército eran en ese momento la 37ª División, al mando del sindicalista José Sabín Pérez, que cesa en el de la 15ª División, en la que le releva Guijarro. Son sus brigadas la Cuarta, la 20ª, que pasa a mandar Gabriel Pareja Núñez, que sustituye a Eduardo Robledo González, caído prisionero a poco de hacerse cargo de la unidad antes mandada por el coronel Gómez, y la 109ª, donde sigue el también sindicalista Timoteo Reboiro; la División 41ª, en la que se integra la Brigada 91ª, cuyo jefe, Ignacio López Montilla, había caído prisionero; reemplazado por Copérnico Ballester, éste cayó, a su vez, herido el día 15 [agosto] y de la unidad se hizo cargo finalmente el cenetista extremeño Olegario Pachón, y las brigadas 81ª y 193ª, que continúan con sus jefes anteriores. La tercera División del Cuerpo de Ejército es la 68ª, en la que se integran las 189ª y 191ª [Brigadas], que de siempre le pertenecieron, y la nueva 194ª en sustitución de la 190ª, disuelta.

En Los Blázquez comenzaba el VIII Cuerpo de Ejército, cuyo Puesto de Mando se mantenía en Pozoblanco, y en el que el coronel Joaquín Pérez Salas sustituye el 12 de agosto a Julián del Castillo, que pasó a Almería como comandante militar. De esta manera, Pérez Salas vuelve al escenario que le vio actuar desde el principio de la guerra y del que estaba ausente desde finales de noviembre del año anterior. El prestigioso artillero tiene a su mando las divisiones 38ª, 63ª y una nueva que tomó el número 51ª. La 38ª estaba mandada por Ubaldo Gañán Fornells, sustituido en la 115ª Brigada por el mayor de Infantería Juan Guerrero Reina; las otras dos brigadas de la División eran la 103ª, de la que se nombró jefe a Bartolomé Fernández, anteriormente jefe del tercer Batallón de la 73ª Brigada Mixta en la 19ª División, y la 88ª, en la que continua Francisco Rodríguez Múñoz. De la División 63ª se encargó eventualmente el veterano Castillo, relevado posteriormente por Ildefonso Castro Ruiz, y contaba con las brigadas 86ª, en la que Lino Carrasco sustituyó a Ernest Düdel al ser retirados los internacionales, y las brigadas 61ª y 114ª, donde no hubo cambio. La nueva División 51ª, prevista en el plan del Estado Mayor Central de abril del 1938 a base de las brigadas 198ª, 199ª y 200ª que se encuadraban en las divisiones 71ª y 65ª, se constituyó efectivamente con las brigadas 25ª, 66ª y 210ª, siendo esta última la antigua 88 bis. Tomó el mando de la División el mayor de milicias Antonio García Molina y al frente de las brigadas continuaban Quintiliano, José del Rey, el conocido guardia de asalto, ya famoso en 1934 y hombre clave en el asesinato de Calvo Sotelo y Coronado.

En conjunto, Prada dispone de ocho divisiones, con 23 brigadas mixtas, una de Asalto y otra de Caballería. Al frente del Estado Mayor del Ejército, Ramón Ruiz Fornells, eterno comodín para las situaciones difíciles sustituye a Linares, que pasa al Estado Mayor del Ejército de Tierra; sigue como comisario el socialista Nicolás Jiménez Molino y con todos estos cambios Prada se dispone a hacer frente a la situación. La batalla del Ebro le ha dado un amplio respiro, pues las fuerzas de Saliquet y Queipo detuvieron su ofensiva para reorganizar su dispositivo de ataque, al perder dos de las divisiones de maniobra y todo su apoyo aéreo. Aquéllas ya vimos que fueron las divisiones 74ª y 102ª, que a finales de julio ya luchaban en el Ebro, y las fuerzas aéreas que apoyaron la ofensiva de La Serena estaban constituidas por los grupos de caza de Morato y Salas, la escuadra de Ju-52 de Eduardo González Gallarza y el grupo de reconocimiento de He-70. Sólo este último permaneció en Extremadura; todos los demás acudieron al ruido del cañón al otro extremo de la península.

Esta nueva organización fue propuesta por Miaja a Rojo con fecha 4 de agosto, pidiéndole autorización para modificar la Instrucción reservada de 10 de mayo, que reorganizaba el conjunto del Ejército Popular en lo que se refería al de Extremadura, el cual quedaría como queda dicho, pero pocos días después Miaja, de acuerdo con lo propuesto por Prada, autoriza un pequeño reajuste del despliegue, que definitivamente quedó así:

VI Cuerpo de Ejército

División 36ª: brigadas mixtas 47ª, 113ª y 148ª.

División 29ª: brigadas mixtas 46ª, 109ª y 144ª.

VII Cuerpo de Ejército

División 37ª: brigadas mixtas 20ª y 91ª.

División 41ª: brigadas mixtas 4ª, 81ª y 193ª.

División 51ª: brigadas mixtas 25ª, 66ª y 210ª.

VIII Cuerpo de Ejército

División 39ª: brigadas mixtas 88ª, 103ª y 115ª.

División 63ª: brigadas mixtas 61ª, 86ª y 114ª.

División 68ª: brigadas mixtas 189ª, 191ª y 192ª.

Apenas había dado cima Prada a su tarea reconstructora, realizada a cubierto de la línea Casas de Don Pedro-Puebla de Alcocer-Almorchón-Zújar, cuando los nacionales reemprenden de nuevo su ofensiva a pesar de la disminución de sus fuerzas y de la ausencia de protección aérea. Al parecer, el mando nacional sólo intentaba tantear el frente para comprobar la capacidad de resistencia del enemigo y el nivel que había alcanzado su reconstrucción, y en sus planes no entraba el mantener su actividad ofensiva más que en el caso de que el frente cediera con facilidad, como lo había hecho en julio, en cuyo caso sus tropas profundizarían en dirección a Almadén explotando el éxito.

El día 9 de agosto, totalmente limpia la extensa bolsa del valle de La Serena, los nacionales se lanzan de nuevo al ataque, con base en Castuera, siguiendo la línea de penetración del ferrocarril y la carretera que desde ese punto lleva a Cabeza del Buey por Almorchón. Su idea era adelantar el frente hasta apoyarlo en todo el curso del río Zújar, en el gran arco que describe, y eventualmente seguir hasta Almadén, el importante centro minero de la provincia de Ciudad Real.

Contra lo que cabía esperar, pues para entonces las fuerzas de la defensa eran superiores a las de ataque, el frente salta en pedazos y el éxito más rotundo acompaña a la acción de las tropas de Queipo que arrollan a la División del Zújar en vías de transformarse en 51ª División. Su jefe, Sánchez Carmona, se vio totalmente desbordado y el día 11 [agosto] fue relevado del mando y expedientado después de haber cedido al enemigo el cruce de Cabeza del Buey y Zarza Capilla, clave de las comunicaciones del valle del Guadalquivir con la Extremadura oriental y más concretamente con Córdoba. Una nueva e importante porción de la región extremeña cae en manos de Queipo, cuyas tropas establecen un entrante ofensivo muy agudo en dirección a la vital cuenca minera de Almadén.

El cierre de la bolsa de Mérida durante la reanudación de la ofensiva sublevada de los días 9 al 13 de agosto de 1938 según el Servicio Histórico Militar de 1981[3]

 Explotación (9-13 agosto)

Los propósitos para la reanudación de la ofensiva

Llegada al recodo del río Zújar. Croquis nº 14. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 240.

El 24 de julio -víspera de la batalla del Ebro- el general Martín Moreno, jefe del Cuartel General del Generalísimo, firmaba una Instrucción general para continuar las operaciones[4]. Se decía allí que el enemigo seguía acumulando en Levante la mayor parte de sus fuerzas, sacadas algunas de los Ejércitos del Centro y del Sur; esto y la debilidad mostrada por aquel durante el desarrollo de las operaciones de la bolsa de Mérida, “cediendo fácilmente el terreno y no reaccionando”, aconsejaban actuar en este último teatro de operaciones, en una tácita explotación del éxito. El propósito era cuádruple: liberar fuerzas, mejorar las líneas, ocupar zonas económicamente ricas y mantener la iniciativa.

Continuarían operando simultáneamente las Divisiones de los Ejércitos del Centro y del Sur. El primero, siguiendo el eje de marcha Casas de Don Pedro-Talarrubias-Puebla de Alcocer y buscando el apoyo en el curso inferior del río Guadalemar; el Ejército del Sur, según la dirección Puerto de Godoy [Mejara]-Cabeza del Buey, apoyándose en el río Zújar, para alcanzar la orilla izquierda del mismo hasta su confluencia con el Guadalemar. El enlace de ambas fuerzas se verificaría en la citada confluencia.

Agregábase que el Ejército del Sur, una vez alcanzada la línea del Zújar, tendría prevista una acción sobre Belalcázar, Hinojosa del Duque, El Viso y Pozoblanco, a fin de ocupar posteriormente posiciones “base de partida para futuras operaciones sobre la zona de Almadén”.

El propósito era, pues, lógicamente ambicioso, y el optimismo grande, como nacido de la fulminante ofensiva última.

¿Explotación inmediata?

No se hablaba del tiempo, y el tiempo era aquí muy importante. Es verdad que en la idea inicial que presidía estas operaciones, se había puesto de manifiesto la conveniencia de operar por tractos no sucesivos, por golpes aislados, que procuraran resultados muy rentables, pero de radio limitado, a fin de emplear pocas fuerzas. Ello traía consigo el que no se hablase de persecución, y sin embargo después de la gran derrota que culminó el 24 de julio la persecución parecía absolutamente obligada, como prometedora de triunfos inmediatos y considerables.

A estas consideraciones había que agregar un hecho en el que no se había pensado: el 25 de julio tenía lugar, a la noche, el espectacular paso del Ebro que daría lugar a la batalla de este nombre, y al día siguiente se concentraban a retaguardia las divisiones 74ª y 102ª, dos grandes unidades que habían operado excelentemente, a fin de marchar con toda urgencia al nuevo campo de batalla. Los efectivos de los generales Saliquet y Queipo de Llano disminuían así.

El nuevo Ejército de Extremadura

Pelotón de fuerzas republicanas cubriendo su avance tras un carro de combate.

El coronel Prada se encontró un panorama militar en ruinas y su informe a Miaja no pudo ser más sombrío: “Debo señalar, cumpliendo un deber de lealtad y justicia, que la moral de los mandos de las grandes unidades estaba deprimida en tal forma que no sería posible contar con ellos en caso de insistente ataque enemigo, y desgraciadamente la realidad así lo confirmó, obligando a este mando a imponer penas severísimas, que fueron ejecutadas durante los días 11, 12 y 13 [agosto], en que, ya relevados la mayoría de los mandos de las grandes unidades (cuerpos de ejército, divisiones y brigadas), se logró imponer una verdadera moral de guerra, conteniendo el desordenado retroceso de las tropas en línea”.

De Levante llegó un Cuartel General -el del disuelto XIII Cuerpo- con todo su aparato técnico y burocrático, y con él, la División 41ª, es decir sus dos brigadas 4ª y 61ª, pues su 81ª se encontraba ya en Extremadura.

Con nuevos reservistas se formó, además, precipitadamente otras tres brigadas -192ª, 193ª y 194ª- y con tales refuerzos, teóricos o reales, y otras aportaciones se organizó el nuevo Ejército de Extremadura, del que sería jefe de Estado Mayor el teniente coronel Ramón Ruiz Fornells, que sustituiría así a Linares.

El esquema del Ejército quedó formado así:

VI Cuerpo (fracción del antiguo VII). Extendido entre los ríos Algodor, en su confluencia con el Tajo y el Guadiana. Jefe: teniente coronel José Gallego Calatayud. Cuartel General, Navahermosa. Fuerzas: División 36ª (mayor Frías, brigadas 47ª, 113ª y 148ª), y 29ª (mayor Monasterio, brigadas 46ª, 109ª y 114ª [116ª]).

VII Cuerpo. Desde el Guadiana al Zújar en su rama superior. Jefe, teniente coronel Martín Calvo Calvo. Jefe de Estado Mayor, mayor de Milicias Agustín Barrios. Cuartel General: Chillón [Ciudad Real]. Fuerzas: 37ª División (mayor Sabín Pérez, brigadas 20ª y 91ª), 41ª (mayor Damián Fernández, brigadas 4ª, 81ª y 193ª) y 51ª (mayor Antonio García Molina, brigadas 25ª, 66ª y 210ª).

VIII Cuerpo. Desde el Zújar, en su rama superior al Guadalquivir, en su confluencia con el río Yeguas. Jefe, coronel Joaquín Pérez Salas, Fuerzas: divisiones 39ª (mayor Ubaldo Gañán, brigadas 88ª, 103ª y 115ª), 63ª (mayor de Milicias Ildefonso Castro Ruiz, brigadas 61ª, 86ª y 114ª) y 68ª (mayor López Mejías Ruiz, brigadas 189ª, 191ª y 193ª).

Prada trató de establecerse a cubierto, tras una línea fijada sobre las localidades de Casas de Don Pedro, Puebla de Alcocer y Almorchón y la estación de Zújar, proyectando crear tres nuevos escalones fortificados. Una orden de 29 de julio disponía la intensificación de los trabajos por parte de todos, junto con la recuperación de unidades y la reorganización de los servicios. En los trabajos se emplearía el máximo de personal.

La operación al detalle

Una columna de legionarios del ejército sublevado marcha para tomar posiciones.

La idea que iba a presidir la nueva operación y de la que ya hemos dado una visión general, era simple repetición de aquella que había conducido a cerrar la bolsa de Mérida, lo que resultaba perfectamente lógico, teniendo en cuenta el éxito alcanzado. Dos flechas lanzadas se unirían al Norte de Puebla de Alcocer, formando una segunda bolsa.

A la orden dada y de que se habló anteriormente, se unía una Nota complementaria, sin fecha, en la que se detallaba la verdadera misión y maniobra del Ejército del Centro, el cual conquistaría la Sierra de la Chimenea, alcanzando una línea apoyada en Puerto Llano, curso superior del río Silvadillo, río Guadalupejo hasta su confluencia con el Guadiana, y éste hasta que se enlazara con las fuerzas del Ejército del Sur. Y el 8 de agosto el Generalísimo dispondría que esta operación se realizase en una sola fase, combinando el envolvimiento que se iba a hacer de la Sierra de Chimenea por el Norte, desde Puerto Llano al vértice Atalaya, con una segunda acción de Oeste a Este, que efectuarían otras fuerzas.

El día 6 de agosto el Ejército del Centro daba una Instrucción general a la Agrupación “Guadiana”, que redactaría dos días después la orden correspondiente. La Agrupación Múgica contaría con las Brigadas 1ª de las Divisiones 11ª y 19ª, la Brigada de Caballería Aldecoa, cuatro grupos de Artillería de Cuerpo -aparte, por lo mismo, de la de las divisiones-, una batería antitanque y dos baterías y dos secciones antiaéreas.

Las fuerzas partirían del recodo superior del [río] Gargaligas y de los vértices Noguer y Cogolludo, entre aquel río y el Guadiana, constituyendo tres columnas, que operarían sobre Casas de Don Pedro: la del Norte con las fuerzas de la 19ª; la del Sur, con las de la 11ª, y la del Centro formada por la Caballería de Aldecoa [3º Grupo de Escuadrones del Regimiento Farnesio nº 10]. La del Norte debería ocupar, inicialmente, Pico del Rostro, y la del Sur desbordar Casas de Don Pedro y barrear [cerrar] los pasos al Sur de la Sierra de Chimenea.

La misión de las fuerzas del Ejército del Sur, según Instrucción de 1 de agosto, consistiría en conseguir primero el nudo de comunicación de Almorchón, y posteriormente Cabeza del Buey, -ocupando el gran recodo del Zújar-, Belalcázar e Hinojosa del Duque desde donde el frente conseguido empalmaría con el de Peñarroya.

El Cuerpo de Ejército del general Solans estaría formado por tres columnas: Norte, con la División 112ª y la 2ª Brigada de la 60ª; Sur, con la División 122ª y 1ª Brigada de la 24ª, y columna de enlace con el Ejército del Centro, constituida por la División 21ª. Como reserva figuraba la otra Brigada de la 60ª. La División de Caballería se organizaría en dos columnas a dos Regimientos y un escuadrón de auto-ametralladoras-cañón, para que operasen con cada una de las dos fuerzas de Infantería.

La División 21ª tenía una misión específica: llegar al Zújar y formar una cabeza de puente en su orilla derecha y en la carretera de Castuera a Puebla de Alcocer. La 24ª División, otra semejante: cruzar aquel río, y ocupar en su orilla derecha la altura llamada Doscientas.

En artillería, y aparte de la divisionaria, la Columna Norte dispondría de una batería de Montaña, una antitanque y dos antiaéreas; la Sur, de dos de Montaña, una antitanque y dos antiaéreas. La artillería de Cuerpo de Ejército o de Acción de Conjunto se compondría de dos baterías ligeras y cuatro pesadas.

Antes de comenzar la nueva operación, la División 21ª cubría el frente desde el río Zújar, en su curso inferior, al puerto de Godoy; desde aquí hasta la carretera de Monterrubio a El Helechal desplegaba media Brigada de la División 60ª; y a continuación fuerzas de la 24ª División.

El Mando nacional no ignoraba que, con el tiempo transcurrido, el enemigo había reconstituido en lo posible las unidades anteriormente quebrantadas, reforzándolas con otras nuevas y fortificando el terreno. En un Boletín de Información de 17 de agosto, del Ejército del Sur, se decía: “Desde el 31 de julio último, el enemigo ha reforzado considerablemente su frente, así como efectuado una reorganización de las fuerzas.

El avance

Día 9 [agosto]. Rotura del frente en el sur

En el Ejército del Sur, la columna Norte, formada, como sabemos, por la División 112ª y la 2ª Brigada de la 60ª, al mando conjunto del coronel Baturone, rompe el frente, llevando a cabo seguidamente, un avance espectacular. Las fuerzas de la 60ª División, extendiéndose rápidamente por el llano situado al Nordeste de Benquerencia, ocupan entre otros objetivos la loma Matasanos, el vértice Perro y el vértice Cabezas y la laguna de la Retama, alcanzando, más al Sur, la otra Brigada, el kilómetro 333 del ferrocarril de Ciudad Real a Mérida.

Tropas nacionales marchan por la carretera.

La columna Sur (122ª División, con el flanqueo de fuerzas de la 24ª, bajo el mando conjunto del coronel Redondo) avanza igualmente según dos direcciones. La más septentrional sigue por Casa de la Burlera hasta el kilómetro 7 del ferrocarril de Almorchón a Bélmez; aquí sufren los atacantes un duro fuego de artillería y de trenes blindados y un valiente contraataque desde el caserío El Helechal. En la dirección de avance más meridional, se pasa por la Casa de la Mina y el vértice Hinojo, donde tiene lugar un duro combate con tanques y un contraataque que trata de envolver el flanco derecho de las fuerzas, que atraviesan luego la línea del ferrocarril y cruzan el Zújar, donde alguna unidad queda a caballo.

Al terminar la jornada esta columna Sur queda disuelta y el jefe de la 24ª División recupera el mando de su unidad, relevando a las fuerzas de la 122ª situadas en la orilla derecha del Zújar. La División 21ª, a su vez, releva a las de la División 60ª, y en su avance general llega hasta el arroyo Almorchón.

De nuevo se ha producido un total hundimiento del frente, pese a las resistencias locales encontradas.

Día 10. Rotura del frente en el norte

La 2ª Brigada de la 60ª División llega en este día a la loma de los Lebreles y luego, venciendo dura oposición del enemigo, apoyado por tanques y fuego de artillería, hasta el vértice Cabezarrubia. La 112ª, alcanza Sierra Almagrera, dominando la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer.

La 122ª División, por el cerro de Quintillo se apodera de Sierra de la Rinconada, tras vencer fuerte resistencia de sus ocupantes; y más al Sur, de la loma de El Rincón, el puerto de La Nava y el vértice Loboso.

La 21ª División establece una cabeza de puente sobre el Zújar en la carretera de Puebla a Castuera, ocupando la importante loma de Los Caserones, de gran valor táctico.

La Agrupación Múgica, del Ejército del Centro, rompe, a su vez, en este día la línea del frente. La 1ª Brigada de la 11ª División, partiendo de Navalvillar de Pela, ocupa no fácilmente el pueblo de Casas de Don Pedro, apoyada por fuerzas de Caballería y locales de la 19ª División. A la noche las de la 11ª son relevadas por otra de la 19ª, marchando aquellas a concentrarse en una zona más al Norte, a fin de tomar parte en las operaciones de envolvimiento y limpieza de Sierra de la Chimenea [Inexplicablemente el 4 de agosto la 1ª Brigada de la [11ª] División había marchado a la zona Segovia-La Granja, como reserva general de la Agrupación de Divisiones Somosierra-Guadarrama, regresando precipitadamente para operar en la madrugada del día 10. El nuevo traslado de la Brigada al terminar esta jornada, de dura operación, indica la penuria abrumadora de fuerzas de que se adolecía].

Día 11. Reorganización

En la 60ª División se reúne con la 2ª, la 1ª Brigada, quedando completa la unidad y bajo el mando de su jefe propio, el coronel Hidalgo. Por otra parte, fuerzas de la 122ª División, que ocupan la Sierra de las Vacas, relevan a las divisiones 60ª y 112ª en Sierra Almagrera.

Día 12. Fuertes resistencias

Caballería sublevada en marcha hacia su objetivo.

Las divisiones 60ª y 112ª ocupan las Sierras de las Cabras y del Torozo, intentando entrar en el pueblo de Zarza Capilla, sin conseguirlo, dada la oposición encontrada. La 122ª, más al Sur, gana la Sierra del Calvario. El diario de esta última unidad dice: “El combate por la División de este día ha sido muy duro por la naturaleza del terreno”.

La Caballería alcanza la Casa de la Higuera, en la unión de las carreteras que desde Cabeza del Buey se dirigen a Puebla y Sancti Spíritus, reconociendo los pasos vecinos sobre el Zújar, y avanzando luego por la orilla izquierda de este río y paralelamente a su curso hasta llegar a las proximidades de Zarza Capilla.

Día 13 [agosto]. Aumenta la resistencia general

La 11ª División, partiendo de la zona Norte del despliegue, conquista el vértice Atalaya y las primeras estribaciones del macizo de la Chimenea, venciendo enorme resistencia. A las dos y media de la tarde se ocupa Valdecaballeros y las alturas serranas en que se encuentra enclavado el pueblo, causándose gran número de bajas al enemigo. La 11ª se ve apoyada por fuerzas de la 19ª.

Las fuerzas del mayor Joaquín Monllor García, jefe del 435º Batallón de la 109º Brigada, defendían el Subsector de Valdecaballeros. Este comandante republicano fue una de las bajas que cayeron.

Al Sur, la 21ª División no se mueve, la 60ª intenta, sin éxito, apoderarse de Zarza Capilla, la 112ª avanza ligeramente, la 122ª alcanza el llamado Puerto Blanco de la Venta, a la caída de la Sierra del Calvario y alturas vecinas, llegando hasta el kilómetro 318 del ferrocarril de Almadén y quedando dominada la carretera de Belalcázar. Se entra en Cabeza del Buey, totalmente rebasado. El parte de la 122ª División dice: “Estas posiciones fueron contraatacadas violentamente”. Y el del Ejército del Sur declara, por su parte: “El enemigo opuso seria resistencia a nuestro avance en dirección de la carretera de Zarza Capilla, donde han aparecido nuevos refuerzos, así como en dirección a Peña Lobosa, donde apenas se ha progresado, por la resistencia que desde el Sur del Zújar ha opuesto la Artillería y por haber quedado todavía dos compañías en los altos de la Sierra del Calvario, desde donde han hostilizado nuestra marcha, habiendo habido necesidad de limpiarla totalmente”.

Resulta claro que la acción del coronel Prada sobre aquel Ejército derrotado en la bolsa de Mérida ha sido eficacísima.

 Anexo: Documento número 1

Explotación, tras el cierre de la bolsa de Mérida

(D.N. -Cuartel General del Generalísimo -L.370-C.20)

Cuartel General del Generalísimo. Estado Mayor. 3ª Sección (Operaciones)

Núm. 2922

Asunto: Operaciones en la Bolsa de Mérida. SECRETO.

Instrucción General núm. 6

En mi Cuartel General de Burgos a 24 de julio de 1938, III Año Triunfal

I. El desarrollo de las operaciones de Levante, en cuyo frente el enemigo sigue acumulando la mayor parte de sus fuerzas, sacadas algunas recientemente de los frentes de los Ejércitos del Centro y Sur, así como la debilidad demostrada por el enemigo durante el desarrollo de las operaciones realizadas en la bolsa de Mérida, cediendo fácilmente el terreno y no reaccionando, hasta ahora, en fuerzas para oponerse a nuestro avance, aconsejan actuar en este último teatro de operaciones con el fin de

a) Mejorar nuestra situación estratégica.

b) Liberar fuerzas actualmente estabilizadas.

c) Ocupar zonas ricas.

d) Mantener la iniciativa de las operaciones en varios frentes.

II. Por lo expuesto y para aprovechar las circunstancias favorables que el enemigo presenta en las zonas de operaciones de los Ejércitos del Centro y del Sur, me ratifico en las previsiones consignadas en la Instrucción General número 5, dada en mi Puesto de Mando de “Terminus” en fecha 2 del actual [julio], y decido:

Operar simultáneamente con fuerzas de los Ejércitos del Centro y del Sur en las siguientes direcciones:

A.- Masa operatoria del Ejército del Sur:

Puerto de Godoy – Cabeza del Buey, apoyándose en el río Zújar, para alcanzar materialmente la orilla oeste de dicho río hasta su confluencia con el Guadalemar.

B.- Masa operatoria del Ejército del Centro:

Casas de Don Pedro – Talarrubias – Puebla de Alcocer, buscando el apoyo en el curso inferior del río Guadalemar.

C.- Ambas acciones deberán coordinarse perfectamente en tiempo y el enlace de las fuerzas de ambos Ejércitos se establecerá en la confluencia de los ríos Zújar y Guadalemar.

D.- El Ejército del Sur, una vez alcanzada la línea del río Zújar, tendrá prevista una acción sobre Belalcázar, Hinojosa del Duque, El Viso y Pozoblanco, para posteriormente ocupar los pasos de la Sierra de Alcudia como base de partida para futuras operaciones sobre la zona de Almadén.

III. Objeto de estas acciones:

Acción A:

Ocupar el pueblo de Cabeza del Buey.

Liberar el caserío de Almorchón y el enlace del ferrocarril de Mérida a Almorchón con el de Bélmez y la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer.

Utilizar el río Zújar como fase de la nueva línea que se señala.

Acción B:

Liberar por completo la carretera de Casas de Don Pedro a Talarrubias y Puebla de Alcocer.

IV. Modalidad de la maniobra:

a) Rapidez empleando la Caballería por tratarse de una explotación de éxito y efectuar pasos de línea que permitan acelerar el ritmo de la maniobra.

b) Mantener continuamente el contacto con el enemigo lanzando en todo momento patrullas de reconocimiento para poder conseguir una mejor explotación del éxito.

c) Avanzar con el frente reducido dando profundidad al dispositivo de ataque.

V. Fuerzas que cubrirán la nueva línea a alcanzar:

Zona al Norte del Guadiana: Ejército del Centro.

Zona al Sur del Guadiana y a partir de este río: Ejército del Sur.

VI. Operaciones complementarias:

Deben tenerse previstas las siguientes:

a) Descongestionar por completo el ferrocarril de Almorchón.

b) Liberar la carretera de Villanueva de la Serena a Guadalupe (en el trozo comprendido entre el vértice Gorbea y Puerto Llano) mejorando el frente actual de Zorita – Logrosán y economizando parte de las fuerzas que actualmente lo cubren.

VII. Aviación:

La Aviación seguirá cooperando en la forma que lo ha realizado actualmente, durante el tiempo indispensable para la ejecución de la maniobra, a cuyo fin el General jefe del Aire recibirá mis instrucciones.

VIII.       Los generales jefes de los Ejércitos del Sur y Centro dictarán con la máxima urgencia sus decisiones, poniéndolas en ejecución sin someterlas previamente a mi aprobación.

De orden de S.E.

El General Jefe del Estado Mayor,

                (Firmado: Francisco Martín Moreno. Rubricado. Hay un sello de color gris que dice: Cuartel General del Generalísimo. Estado Mayor.)

Destinatarios:

Para cumplimiento:

General Jefe del Ejército del Centro.

General Jefe del Ejército del Sur.

General Jefe del Aire.

Para conocimiento:

General Jefe del Ejército del Norte.

General Jefe del C.T.V.

General Jefe de la Legión Cóndor.

[1] Estado Mayor Central del Ejército, Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939, Madrid, Servicio Histórico Militar, 1968, P. 124.

[2] Ramón Salas Larrazabal, Historia del Ejército Popular de la República, Madrid, Editora Nacional, 1973, pp. 2068-20.

[3] Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 247-; 357-360.

[4] Anexo: Documento número 1.

Publicado en 1938, Brigadas Mixtas, Casas de Don Pedro, Operaciones | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Las operaciones militares de la bolsa de La Serena durante el mes de julio, narradas por sus protagonistas y descritas en sus documentos, y IV

Extractos de las Memorias y de las Hojas de servicio de militares protagonistas durante las operaciones de la bolsa de La Serena

1 al 31 de julio de 1938

Lamberto López Elías, alférez provisional. Ejército del Centro sublevado. 19ª División. Regimiento Infantería La Victoria nº 28. 338º Batallón. Oficial del SIPM del Sector C-10 (Trujillo). Comandante Militar de Navalvillar de Pela (Badajoz)[1].

Lamberto López Elías, alférez provisional. 19ª División. 338º Batallón. Oficial del SIPM del Sector C-10. Comandante Militar de Navalvillar de Pela (Badajoz).

“En su anterior situación hasta el día 1º de marzo que marchó a Pamplona al objeto de tomar parte en los cursos de alféreces provisionales de Infantería para batallones de Guarnición y Orden Público. El día 27 de marzo prestó juramento de fidelidad a las banderas ante la de la Academia Militar de Pamplona como Alférez, continuando en la misma situación hasta que por Orden de 31 de marzo (B.O. nº 530) fue promovido al empleo de Alférez Provisional de Infantería y siendo destinado por la misma Orden a disposición del Excmo Sr General Jefe de la 7ª Región Militar quien a su vez le destinó al Regimiento de Infantería nº 28, pasando a prestar sus servicios a la 3ª Compañía del 425º Batallón de Orden Público, de guarnición en la plaza de Salamanca, quedando de Instructor de reclutas hasta el día 17 de mayo que fue pasaportado para la Plana Mayor del Batallón 338º del mismo Regimiento el cual se encontraba destacado de guarnición en el frente de Extremadura, cuyo destino le fue confirmado según Orden de la Secretaría del Ejército de fecha 19 de mayo (B.O. nº 577) al cual se incorporó en Trujillo (Cáceres) el día 20 [de mayo 1938] el cual estaba mandado por el Capitán Don Hermenegildo Pérez, prestando servicios a las órdenes del Capitán Don Manuel Navarro Jefe del Servicio de Información y Policía Militar de Vanguardia del Sector C-10. El día 23 [de mayo 1938] pasó destinado provisionalmente a la 2ª compañía destacada en Miajadas (Cáceres) donde quedó prestando servicios propios del S.I.P.M. hasta el día 11 de junio [de 1938] que por Orden del Jefe del Batallón fue destinado a la 4ª compañía destacada en Logrosán quedando prestando los mismos servicios del S.I.P.M. hasta el día 27 [junio] que marchó a Zorita (Cáceres) donde se hizo cargo de una Sección de la misma allí destacada y de la Comandancia Militar de la Plaza cuyo cometido desempeñó hasta el 16 de julio que cesó en este último cometido. El día 19 [julio] se concentró en la Plaza el resto de la Compañía y el día 20 en camiones se trasladó a Madrigalejo (Cáceres) donde quedó de servicios de organización de tráfico hasta el día 21 [julio] que al ser tomado el pueblo de Navalvillar de Pela [Badajoz], salió en camiones para dicho pueblo al mando de su Sección y dos Compañías de Trabajadores de cuya Plaza fue nombrado Comandante Militar, en cuya situación y de los servicios del S.I.P.M. finó el año”.

 

Francisco Buj Pastor, escribiente de las compañías. Ejército de Extremadura republicano. 37ª División. 109ª Brigada Mixta. 436º Batallón[2]

“[…] Una noche nos trasladaron en camiones [desde el campamento del cortijo de Quintana de la Serena donde habíamos permanecido durante varios meses] a un nuevo sector, desconocido totalmente por nosotros, los soldados. Hasta llegar al destino, incorporados ahora al [436º] Batallón, hubo que sortear varios peligros en la noche: hubo prohibición de encender el mechero, nada de fumar; de pie, apretujados en la caja del camión, callados, pasamos -nos lo dijeron después del viajecito- muy cerca de las posiciones fascistas durante un largo trayecto. Solo se oía el pesado ronroneo de los motores de los camiones, entremezclados con los de los fachas, que reforzaban asimismo sus posiciones en el Sector de Villanueva, en una noche, débilmente iluminada por la luz de la luna en su cuarto menguante.

Ignoro los kilómetros recorridos, pero puedo asegurar que aquellas tres horas, con aquella lentitud y precauciones, nos parecieron eternas.

Vehículos motorizados atravesando el vado fluvial sobre unos pontones improvisados.

¿Dónde nos llevarán?, decíamos. Al fin paró el convoy y, cuando nos disponíamos a bajar para descansar en tierra unos minutos, se nos prohíbe hacerlo: estábamos en zona enemiga; todavía en la margen derecha del Guadiana. Así, sin bajar de los camiones, con gran peligro, descendió el nuestro por la rampa hasta la plataforma de la barcaza, desprovista de protección lateral y frontal. Poco faltó para que nuestro camión se sumergiera también en el río, como le sucedió al precedente que, afortunadamente, en la orilla todos pudieron asirse a la compuerta en pocos minutos, ya que allí la profundidad no era excesiva.

Llegados a nuestra orilla, descansamos un rato y vimos cómo los zapadores estaban preparando unas trincheras propias para enanos, para disfrute del enemigo, tal era la profundidad de las mismas.

Al amanecer contemplamos una gran llanura, sin un solo árbol. Era el mes de julio de 1938. Pensé en los mayores de mi tierra, cuando nos hablaban de Marruecos, y opiné que esto debía ser aún peor. El sol caía a plomo. De poco nos servía el gorro de miliciano sobre nuestras cabezas; solo para aumentar la sudoración. Buscamos una fuente o algo parecido en retaguardia, claro, pues en el Guadiana solo los “escuchas” podían llenar las cantimploras, por la noche. Una charca lejana, en dirección a Talarrubias: agua embarrada, que mitigaba la sed de los caballos y ovejas y de los combatientes. ¡Y los mosquitos! del amigo “anófeles”, que ya formaba parte del ejército y nos era hasta simpático y familiar, pues todos, más o menos, éramos palúdicos a los quince días de nuestra llegada a Extremadura. Poco nos aliviaba la pastilla diaria de quinina que nos obligaban a ingerir en ayunas; en cambio nuestros oídos se embotaban con tanta medicación, sin dosificar convenientemente.

Aguantar aquel sol, sin más protección que el gorro y un pañuelo, en la oficina, a campo descubierto en la pequeña desenfilada, creo no lo aguanta ser humano alguno. Con cuatro fusiles, clavadas las bayonetas checas, y con una manta por techo, así, buscando la protección de la sombra constantemente, nos íbamos arreglando: todos apretados, las cabezas casi juntas, envueltas en intenso sudor; los cuerpos, quemados a los dos días, tuvimos que protegerlos con nuestras ropas, y aumentar la sudoración pues era preferible sudar. ¡Y a beber agua de charca, como los segadores de mi tierra! No había otro remedio.

A los pocos días, estábamos afectos de unas grandes molestias en garganta, de la que a veces salía sangre, con crecientes ahogos. ¿Tuberculosis? Así lo temía el doctor al comienzo de los síntomas. Los soldados -los peor alimentados- fuimos los primeros en acusar las molestias. Cada día aumentaban los casos. Hasta que un reconocimiento hecho por el veterinario al caballo del jefe dio por resultado la extracción de una enorme sanguijuela de la garganta realizada por su asistente. Esto hizo que muchos fuéramos intervenidos fácilmente en el Hospital de Talarrubias, antes convento, quedando libres de aquellos molestos ahogos, producidos por las pequeñas sanguijuelas.

La estancia en el sector sin árboles, sin una cueva africana al menos, amenazaba seriamente nuestra salud, y hubo que hacer una especie de casa subterránea (mejor, una galería topera) por las noches. Lo preciso para albergarnos agachados, libres de los rayos de Febo. Apenas llevábamos dos semanas disfrutando, es un decir, de tanta comodidad y confort, luego de tanto trabajar a destajo, cuando llega otra orden de traslado. ¿Recuerda, mi capitán? No eran las balas ni los morteros lo que todos temíamos ahora, sino las incomodidades inaguantables, a pesar de nuestra juventud.

Francisco Buj Pastor, escribiente de las compañías. Ejército de Extremadura republicano. 37ª División. 109ª Brigada Mixta. 436º Batallón. Foto cedida por Francisco Buj Vallés.

Salimos, como siempre, de noche. Y al amanecer, aún en la llanura… ¡¡Cuerpo a tierra!!, sin nada que nos pudiera proteger. Unos cuatro o cinco aviones pequeños -cazas-, cual buitres al acecho, nos coronaban. Unos segundos más tarde, nos hicieron la “noria” (el gran invento del franquista García Morato). Se lanzaba un avión sobre nuestras cabezas ametrallándonos; bajaba otro y “repasaba”, y el otro, y otro. Yo vi cómo un piloto, no contento aún con los estragos que hacía el de la cola con la ametralladora, nos lanzaba bombas de piña. Media hora calculo que estuvieron defendiendo a España los valerosos aviadores fascistas. Nosotros, cogidos por sorpresa, en vano podíamos defendernos. Algunos aún les dispararon nerviosos. Fue un momento eterno para nosotros, breve para el enemigo. Suponemos que, como recompensa a tanto crimen aquel día, en Burgos la “Gloriosa escuadrilla de Morato” sería tan vitoreada como maldecida por el Pueblo; por sus soldados, concretamente, que no iniciaron la guerra. Éramos todos de las quintas, labradores la mayor parte, gente buena, sencilla, pacifista, deseosos de Paz y Justicia: no la de las armas. Éramos los que sufríamos, desde nuestra cuna, las consecuencias de la ambición de los poderosos. Allí, aquel día imborrable de nuestros dolores, no sólo se maldijo a la escuadrilla de la Muerte, sino que también hubo un recuerdo al Cristo Crucificado, en cada soldado acribillado en tamaña “Cruzada”. Como corderos que llevan al matadero, así nuestros compañeros también lo fueron, injustamente, bárbaramente.

Terminada la guerra, ante la presencia de Franco y demás generales y tropa, hubo en Madrid una exhibición Especial:  García Morato iba a dar a conocer, en sus ejercicios [aéreos], las maravillas de su Noria o Rueda, que tanto contribuyó al avance de las fuerzas franquistas. Ante los aplausos y admiración de los vencedores, finalizadas las piruetas, el avión pilotado por Morato, como si todos los caídos por su causa protestaran desde sus tumbas ante el Cielo… García Morato, repito, al final de su exhibición mordió el polvo de su Victoria ante su Caudillo, estrellándose en picado… Que Dios le tenga donde Él quiera.

¿Recuerda, mi Comandante? Por la tarde, después de comer, la incursión, la descubierta de la caballería mora, que osaron atravesar el Guadiana; más la moral de los soldados, después del ametrallamiento, fue tan elevada que los moros tuvieron que replegarse a sus posiciones con toda rapidez.

Puesto de Mando del 436º Batallón de la 109ª Brigada. Francisco Buj mecanografía en su máquina de escribir. Foto cedida por Luis Pérez Gallego.

Recién incorporado el nuevo practicante [durante los hechos narrados más arriba], voluntario, procedente de Barcelona, con sus 18 años, inexperto (su padre le había hecho presentarse para combatir al fascismo, no en la retaguardia, sino en el frente), me decía que esto era horrible, que no comprendía la decisión de su padre. Se llamaba Ideal Porvenir Ayerbe. Tan apocado él, creía que le traerían los heridos al lugar donde nos encontrábamos. Le convencí y, cogiendo el cestón entre los dos, nos adentramos en la inmediata retaguardia de los compañeros. Allí permanecimos, en la pequeña vaguada y él procedió a la cura de varios heridos, que fueron llevados a Talarrubias en los mulos. Poco tiempo después (pienso que “tras ver las orejas al lobo feroz de la guerra”), su padre debió de interceder en Capitanía. Y fue destinado a un hospital catalán. Aún lo recuerdo con simpatía[3].

[El] “27 julio[4] las fuerzas correspondientes a los 434º y 436º Batallones replegadas por las inmediaciones de este P.C. [Puesto de Mando] a consecución de los combates sostenidos en estos días, se están reorganizando en este P.C. de Talarrubias. [El] 28 julio “El 436º Batallón sigue en este P.C. (Talarrubias) dedicado a la reorganización del mismo”.

[La situación y distribución de las fuerzas en el] “Subsector La Barca[5].  [Cuya] línea de vigilancia queda definida por [la] Sierra de Integral, [y] toda la margen izquierda del Guadiana hasta Casa de Galapagueros. [Su] jefe el del 436º Bon [capitán Modesto García Ruiz]. [Sus] Fuerzas: El 436º Batallón de la 109ª. [Además la] 2ª Compañía del 4º Batallón de la 91ª Brigada, 2 Ametralladoras del Batallón Autónomo del VII Cuerpo de Ejército [y] un pelotón de la 3ª Brigada Divisionaria de la 37ª División”.

“Al ocupar por fuerzas del 436º Batallón[6] las posiciones de la Barca sobre el río Guadiana en la carretera de Talarrubias a Casas de Don Pedro, la compañía de la 91ª Brigada Mixta que guarnecía estas posiciones pasa a ocupar las fortificaciones existentes en Campofrío y Casa de Chiva, delante de Casas de Don Pedro […]”.

 

Faustino Múñoz Paniagua, capitán provisional Infantería. Ejército del Sur sublevado. 21ª División. 4º Batallón-Bandera Falange y de las JONS de Badajoz[7].

En la anterior posición, siendo relevado de las posiciones de “Mingo-Rubio” el [4º] Batallón-Bandera, marchó con el mismo a guarnecer las de “Sierra Lázaro”, marchando destacado con la segunda Centuria (antes trece) a la “Acebuchosa”. El trece de abril fue destacado a la Osa y el quince del mismo [abril] al cortijo de los “Hoyos”, donde el Batallón quedó en situación de reserva, marchando con su Centuria el veintisiete del mismo [abril] mes a cubrir el destacamento de una de las posiciones de la “Dehesilla”, pasando el treinta de mayo al mando de su Centuria a “Sierra Gamarra” y el seis de junio en situación de reserva al Cortijo de “Cencerrilla”, hasta el doce de junio citado que con el Batallón es destacado a las “Sierras de Argallen”, y el veinticuatro del mismo [junio] al “Cortijo de “Argallen Bajo”, en cuya posición y en el expresado día intervino con su unidad en rechazar tres ataques enemigos a las posiciones de “Cerro Gordo”. En cinco de julio marchó con su Centuria en unión del Batallón a las posiciones del “Arbolito” y el diecisiete del mismo [julio] a Peraleda del Zaucejo en donde fue agregado aquel, a la [102ª] División del coronel Castejón, interviniendo en las operaciones de “Cerro Burro”, “Loma Verde”, “El Bonar” y Esparragosa al mando de su Centuria, cuyas operaciones tuvieron lugar durante los días veinte al veinticinco [julio] ambos inclusive del expresado mes, tomando parte con el Batallón en la marcha ofensiva que se hizo el veintiséis [julio], desde los Naranjales a Castuera y desde este pueblo a Quintana [de la Serena], desde donde con aquel se trasladó al “Cortijo de la Alhambra” y el seis de agosto a las Minas de “Miraflores”. […]

 

Vicent Mahiques Alberola, teniente jefe sección compañía. Ejército de Extremadura republicano. VII Cuerpo de Ejército. Batallón Motorizado de Ametralladoras nº 7[8]

Miembros del Batallón de ametralladoras nº 7, el teniente Antonio Picó Giner, es el que está de rodillas a la derecha, sin gorra y en pantalón corto, Vicent Mahiques Alberola, el que está sentado en el suelo en el centro de la imagen. Foto cedida por Vicent Mahiques Roig.

El sector que defendía su sección era Higuera de la Serena, a 10 kilómetros de Malpartida. Allí normalmente había poca actividad, de manera que solía dormir en una caseta que estaba en el costado de las trincheras. Él se encargaba también de dar clases a la tropa, y a los cabos y sargentos. De cuando en cuando, desde las posiciones nacionales, disparaban algún tiro al aire que los hacía agacharse algún momento. Como no repetían se levantaban y continuaban tranquilamente con la actividad diaria. Un día llegó el comandante con el teniente ayudante para inspeccionar la zona. Bajaron del vehículo junto a la caseta que hacía de puesto de mando. Inmediatamente Vicent se presentó a recibirles, como era su obligación, y en ese preciso momento los fascistas lanzaron un obús que les pasó a todos por el costado. No les dio tiempo ni a asustarse. Debían estar vigilados desde sus trincheras, situadas en una posición más elevada, y al ver un oficial de alta graduación decidieron disparar.

Pero los días pasaban sin demasiados sustos y la tropa había de buscarse alguna diversión que otra. Un tal Valls, de Alzira, con muy buena pierna, se recorría a menudo cinco o seis kilómetros a lo largo de las trincheras buscando colillas. Después, con el poco tabaco que recuperaba, se liaba unos cuantos cigarrillos. Otros, que sabían que los fascistas vigilaban constantemente, llenaron unos pantalones y una jaca vieja con paja, le pusieron un sombrero y le ataron una cuerda que pasaron entre dos árboles. Escondidos zarandeaban la cuerda y el muñeco se movía ostensiblemente. Esto excitaba el instinto asesino de los nacionales que empezaban a disparar como locos.

Las visitas y las caras nuevas no eran frecuentes por aquella parte del frente. El pueblo, Higuera, había sido evacuado y aparecía, cuando ocasionalmente se acercaban, como un pueblo fantasma. Las puertas de algunas ventanas batían contra la pared al hacer un poco de viento y la broza iba ocupando lentamente las calles que nadie pisaba. La llegada de un nuevo compañero, un alférez extremeño, se decidió celebrarla con cierta prestancia: prepararían una paella, como correspondía a una sección militar con gran número de valencianos. Recogieron los ingredientes, encendieron la leña y empezaron a cocinarla. Las bromas y los chistes empezaron al mismo tiempo que se puso la paella al fuego. La preparación de esta comida comunitaria, festiva, es toda una liturgia que exige también, como parte fundamental de la misma, la risa y el comentario ingenioso. El alférez recién llegado, no conocía la zona y prefirió, mientras se preparaba la comida, ir a dar una ojeada por las líneas. Mientras, sofreían la carne, vertían el caldo y el arroz. Comenzaban, ahora uno, después el otro, a meter la cuchara para probar la paella y hacer la valoración correspondiente.

Se acabó de hacer la paella y el alférez no había vuelto aún. Esperaron unos minutos y como no venía y tampoco era cuestión que se enfriara el arroz, fueron a buscarlo en la dirección en que le habían visto irse. No tardaron en encontrarle acostado detrás del margen de un bancal que había junto a las trincheras. Estaba cara arriba y enseguida supieron que estaba muerto. Tenía los ojos abiertos, la mirada fija. Cuando le levantaron la cabeza por la parte de atrás se le esparció la masa encefálica. En la frente no tenía más que una puntada. Se había encontrado con su destino nada más llegar. Una bala se había metido por un hueco de entre las piedras y le cogió al jefe de lleno. Hasta ese momento en la sección no habían tenido ninguna víctima, ni muerto ni herido, ni tendrían ninguna otra mientras estuvieron allí.

A pesar de estar en el frente recibía noticias de casa, a veces preocupantes, como los bombardeos que sufría Gandía. Por eso hacía tiempo que en las cartas que escribía a su padre y su hermana les pedía que estuvieran en Ador o Quatretonda, lugares más seguros.

El día 5 [de julio] desertó un soldado de la 1ª compañía que estaba en Higuera y que le habían destinado allí el día 3 después de haber llegado desde la zona fascista.

En el mes de julio el batallón de ametralladoras nº 7 contaba con 660 hombres y debía disponer de 238 fusiles, 4 fusiles-ametralladores y 32 ametralladoras. Dos compañías del batallón -seguramente una de ellas era la 1ª- se asentaban en el sector del frente cubierto por la 20ª BM.

Había, sobre todo en la 1ª compañía, algunos casos de paludismo, enfermedad, por lo que se ve, endémica en aquella zona y que, por falta de quinina, se hacía difícil evitar. La semana del 3 al 10 de julio, el médico del batallón hizo una visita a la 1ª compañía. También el aspecto cultural era atendido y Vicent era el encargado de las clases a su compañía tal y como dice un informe del Comisario Delegado Luis Gómez García-Risco fechado el 12 de julio del 38:

Grupo de soldados de una Brigada Mixta en el Hogar del Combatiente.

El trabajo cultural es una de las cosas mejores organizadas en el Batallón pues –a excepción de la 1ª Compañía- en todas hay técnicos de la enseñanza que dedican sus actividades a enseñar a la tropa y a dar clases de capacitación a los cabos y sargentos. En la 1ª Compañía este cometido está a cargo del Teniente Don Vicente Mahiquez y del Delegado. Los progresos de los soldados son evidentes.

El Capitán de la 4ª Compañía había ordenado que se dejaran las clases y se atendieran los trabajos de fortificación y el ejercicio del tiro. Como no son incompatibles las atenciones de estos servicios con la asistencia a clase se lo hice notar así y desde entonces se señaló una hora para clase y después el Maestro va máquina por máquina poniendo ejercicios, leyendo notas y comentando la Prensa.

Días después Vicent compró un cochinillo para organizar una cena con la gente que conocía y que estaba destinada por la zona. Había conocidos de Bonete [Albacete], donde había estado viviendo con el tío Emili cuando este era maestro en aquel pueblo manchego, también estaba el Xato, Emili Culera…

Los de Bonete estaban en la 109ª [BM], que ocupaba un sector a un lado de sus posiciones. Habían sido movilizados por su quinta y muchos estaban casados y tenían hijos.

También Emili Tarrassó, Culera, amigo de la infancia, aunque un poco mayor que él, estaba por allí esos días. Era cartero militar. Había participado en un intento de desembarco republicano en Mallorca y también había estado en Guadalajara, bajo las órdenes de Cipriano Mera, cuando zurraron a los italianos. Cipriano Mera, al empezar la guerra, era un simple obrero afiliado a la C.N.T. Pero la acabó con el grado de teniente coronel, habiendo sido el jefe de la 14ª División y del IV Cuerpo de Ejército. Era de extracción humilde, autodidacta, luchador, valiente y de una gran capacidad, por eso se convirtió en un líder muy estimado. Culera, en la batalla de Guadalajara, se había subido detrás de una tanqueta -en realidad un coche “fortificado” con maderas y planchas metálicas- y lo habían visto avanzar hacia el enemigo delante de todos. Cuando, acabados los combates, comprobaron que no volvía todos pensaron que lo habían matado. Pero al cabo de dos horas y ante la sorpresa de todo el mundo, lo vieron llegar a pie y con un herido al hombro. En Villalonga [Valencia] vivía con sus 5 hermanas solteras que no se perdían ningún oficio religioso ningún día de la semana y que le habían llenado la habitación de estampas con imágenes de santos. Pero él no ponía los pies en la iglesia[9].

El soparet[10] fue una pequeña fiesta cerca de las trincheras entre bromas y canciones.

Al día siguiente de la asada del cochinillo, el capitán Francisco Cayuela Fonseca, llamó a Vicent y le dijo confidencialmente:

Maïques, estamos copados.

Se lo dijo a él solo con la intención de que no cundiera el pánico entre la tropa. Finalmente había ocurrido lo que ya sospechaba que acabaría pasando desde el mismo momento en que lo habían destinado a La Serena.

Emblema de la 102ª División del Ejército del Sur sublevado. “Historia de las Divisiones del Ejército Nacional 1936-1939″, Carlos Engel, 2000.

Las operaciones del cierre de la bolsa de La Serena habían empezado el día 20 de julio. Las tropas nacionales avanzaron desde varios frentes. El general Saliquet mandaba las tropas de la Ejército del Centro y Queipo de Llano las del Ejército del Sur. Por el norte atacaron las divisiones 11ª y 74ª, quedando la 19ª en el segundo escalón. Por el sur atacaron la 102ª, la 112ª y la 122ª. Por el lado republicano, el coronel Ricardo Burillo estaba entonces al cargo del Ejército de Extremadura. El frente del Tajo estaba cubierto por la 36ª División republicana con las brigadas 47ª y 113ª en línea. A su izquierda estaba la 29ª División que defendía las cabezas de puente sobre el Guadiana con las brigadas 25ª y 109ª. Al fondo de la bolsa, frente a Guareña, ocupaban posiciones las brigadas 20ª y 91ª de la 37ª División que enlazaba por su izquierda con la 148ª Brigada Mixta y la 12ª Brigada de Asalto. El jefe de la 37ª División era el teniente coronel de Infantería Alejandro Sánchez Cabezudo y el jefe de la 20ª Brigada Mixta el coronel mexicano Juan Bautista Gómez Ortiz. Burillo era consciente de la gravedad de la situación y reuniendo los jefes de sus Cuerpos de Ejército les pidió que mantuvieran las posiciones a toda costa. Los nacionales tomaban Monterrubio el día 22 [julio], mientras colas de refugiados abandonaban los pueblos ante el avance enemigo. El día 23 caía el Castillo de la Encomienda y desde el sur los fascistas entraban en Castuera cortando las comunicaciones republicanas a lo largo del frente. Las colas de refugiados, cada vez más numerosas, eran ametralladas por la aviación fascista mientras se dirigían a Cabeza de Buey.

Posición cubierta por una ametralladora.

El día 22 de julio, la 1ª compañía del Batallón Motorizado de Ametralladoras estaba situada en la posición “República” del subsector de Higuera. La 2ª compañía estaba en las Gameras, en el sector de Don Benito. La 4ª en Nambroca [Toledo]. Cada una de estas compañías tenía agregado un pelotón de la compañía de fusileros como protección. La sección de Transmisiones estaba repartida en cuatro grupos entre los diferentes compañías y la sección de Zapadores tenía un sargento y 10 hombres en la 1ª compañía y el resto agregado a la 3ª.

En las trincheras de Higuera de la Serena esperaron disciplinadamente la consigna de retirada –Madrid– pero no llegó. Tenían órdenes estrictas de no moverse del lugar hasta que llegara la consigna. Hacia la una de la madrugada del día 24 llegó por fin, pero ya era demasiado tarde. La bolsa de La Serena estaba a punto de ser eliminada y sería ya muy difícil llegar a territorio leal. Solo recibieron la consigna, marcharon hacia el cruce con Malpartida y Zalamea. Allí tenían que acudir efectivos de otras posiciones para tratar de retirarse juntos y en orden. Esperaron, pero no llegó nadie más, el cruce era un desierto. Estaba claro que la mayor parte se había retirado antes de recibir la consigna y muchos, probablemente, habrían conseguido pasar.

El capitán, a la vista de la situación, se dirigió a la tropa para intentar dar valor:

-La situación es muy complicada, lo tenéis que saber. Estamos cercados por el enemigo, pero tenemos que salir. Tenemos que salir como sea. Nos lanzaremos, si hace falta, contra las líneas fascistas a morir matando y quien pueda que se salga.

Vicent se atrevió a hablar. Se mostró dispuesto a cumplir las órdenes, pero opinaba que dentro de la bolsa quedarían todavía muchos grupos copados. Quizás sería mejor reunirse con ellos para formar un grupo mayor e intentar atravesar con más posibilidades las líneas franquistas. Allí solo estaban una compañía de unos 120 hombres, presa fácil para un enemigo muy preparado y en buena posición. La mayor parte de la gente consideró mejor la posibilidad del reagrupamiento. Lanzarse a la desesperada contra el enemigo era prácticamente el suicidio y el último recurso. El capitán Cayuela, después de la excitación de su arenga, se calmó y aceptó la sugerencia.

La unidad realiza una marcha.

La compañía empezó a recular de nuevo en dirección a Higuera de la Serena. Al llegar a un barranco que pasaba por debajo del camino, el capitán decidió lanzar el camión con todo lo que llevaban dentro y hacerlo estallar. Allí, Vicent, vio quemarse en su interior su maleta con todos sus papeles y sus escasas pertenencias, quedándose tan solo con lo que llevaba puesto. Tampoco creía que necesitaría ya nada más. La marcha la harían en parte campo a través y el camión no les iba a servir para nada. En todo caso delataría rápidamente su presencia y ofrecería un mejor blanco. La explosión del vehículo sonó en sus oídos como un aviso, como la señal que les decía que a partir de entonces estaban a merced de su suerte. Solo podrían confiar en sus fuerzas.

De madrugada, con una jaca y arrastrando tres ametralladoras, iniciaron una marcha incierta en busca de compañeros o de un lugar por donde atravesar las líneas. Cuando aparecieron las primeras claridades del día se habían acercado a una prudente distancia de las posiciones enemigas. Cuando desde estas los vieron empezaron a disparar. Imposible atravesar por allí. Había que adentrarse de nuevo en la bolsa y seguir andando. La marcha era lenta, las ametralladoras cada vuelta pesaban más, eran una carga cada vez más pesada y probablemente inútil. Uno de Carlet [Valencia] –quizás de nombre Antoni Mendoza-, con las piernas hinchadas, reventado de arrastrar la ametralladora, se sentó agotado debajo de un árbol:

-Teniente Maïques, no puedo más. ¡Pégueme un tiro aquí mismo, no puedo seguir y no quiero que me cojan los fascistas, pégueme un tiro!

Lo pudo convencer para que siguiera. Abandonaron las ametralladoras. Eran ya muchas horas sin descansar, sin comida, sin beber. Emili Culera, que no llevaba armas, decidió buscar suerte por su cuenta y Vicent le encomendó que si llegaba a casa contara a la familia lo que había pasado. Más tarde, se enteraron, que le habían cogido y que había ido a parar a una prisión en Córdoba.

Se dirigieron hacia Quintana de la Serena. En dirección contraria vieron llegar, probablemente huyendo, un vejete a caballo de una burra. Cuando se encontraron los informó que Quintana ya estaba ocupada. Les contó cómo había visto subir a un camión a todos los oficiales capturados, de sargento hacia arriba, para fusilarlos a todos inmediatamente, incluido el comandante de la 20ª BM –este último dato no es seguro, el que sí es seguro es el fusilamiento del jefe de la 109ª BM. Entre los ejecutados estaba un teniente compañero suyo. La noche anterior había intentado pasarse a los nacionales confiando que al tener un hermano comandante de Regulares lo salvaría.

Retrocedieron y decidieron dirigirse hacia Campanario. Pero este pueblo también estaba ocupado. De hecho, fue allí el punto donde el ejército mandado por Saliquet y el dirigido por Queipo de Llano se encontraron cerrando así la bolsa. En Campanario fusilarían a un amigo suyo de la Pobla Llarga [Valencia], soldado de artillería. Había cumplido su deber de soldado y había ofrecido resistencia cuando el enemigo atacó. Esto era delito suficiente para los ocupantes que no iban con contemplaciones.

Prisioneros republicanos. Biblioteca Nacional de España.

Vicent pensó que era evidente que no estaban ya en condiciones de seguir rodando sin rumbo por la comarca ni parecía posible atravesar las líneas por ningún lugar. Le sugirió al capitán que quizás era la hora de darse por vencidos. Tomaron la decisión de entrar en Campanario y entregarse. Tranquilizaron a los soldados diciéndoles que ellos, los oficiales -el capitán y los dos tenientes y unos cuántos sargentos-, asumirían toda la responsabilidad. No se quitarían los galones y entrarían delante de la tropa.

Campanario había sido ocupado por los franquistas hacia la primera hora de la noche del día 24. La bolsa había quedado completamente cerrada. Unos 550 kilómetros cuadrados quedaban sin salida, con pueblos grandes como Villanueva, Don Benito, Higuera, Malpartida, Quintana…

Un comunicado del ejército fascista explicaba:

El enemigo encerrado en la Bolsa, a las 0.30 horas del día 25 intentó escapar sin conseguirlo, entre el cementerio de Magacela y la carretera de Campanario. Al parecer se trata de tres Batallones de la 20ª Brigada Mixta, dos Compañías de Ametralladoras y dos o tres unidades de la 21ª Brigada. Fueron derrotados en el encuentro. Fuerzas de otra Brigada, la 91ª, chocaron también con nuestras líneas por la zona de Campanario-La Haba. Las informaciones recibidas por el Ejército del Sur apuntan a que habían dentro de la Bolsa la 103ª y la 91ª Brigada, y parte de la 25ª y la 109ª, junto a algunos escuadrones de Caballería…

La 21ª División franquista iniciaba a partir de entonces operaciones de limpieza para aniquilar los grupos del Ejército Popular cortados dentro de la bolsa.

[Prisioneros de los nacionales]

Era la mañana del 25 de julio de 1938, fiesta de San Jaime. En la entrada de Campanario tres moros con sorprendente buen aspecto los detuvieron. La madrugada de ese día el Ejército Popular de la República había cruzado el Ebro y aplastaba las defensas franquistas.

Los condujeron sucios, cansados y desmoralizados, a la plaza del pueblo. En aquella pequeña plaza ligeramente en pendiente, vieron, dispersos sobre la tierra, unas mantas que cubrían los cadáveres de tres marroquíes. Todavía estarían calientes. Los acababan de ejecutar allí mismo por indisciplina. Los problemas se resolvían expeditivamente. Contempló también a los regulares y las otras tropas nacionales que pasaban por allí: muy equipados, con uniformes en condiciones, caballos, armas en abundancia. El contraste era desesperante. Reconoció una cara entre la gente que iba y venía por la plaza. Era el capitán de la compañía de moros, López Gómez. Había sido teniente ayudante del batallón de Cazadores de Llerena en Al Hoceima[11] y sabía que no era mala persona. A pesar de todo no le quiso decir nada. No sabía cuál podía ser su reacción y estimó que lo mejor era pasar desapercibido.

Estando en la plaza formados se le acercó un moro:

Eh, paisa. ¿Querer agua?

Sorprendido ante la pregunta le contesta que sí. Le alargó la cantimplora, vacía de hacía horas. El moro la cogió con un movimiento rápido del brazo y se perdió entre la gente por siempre jamás.

Lo condujeron a una casa grande. En una habitación que había, entrando a la derecha, paraban unas 14 o 15 personas más, todos oficiales prisioneros. Desde una ventana de aquel aposento podían ver las tropas franquistas trajinando arriba y abajo por las calles. Notaba profesionalidad en su aspecto, en su organización. Las palabras entre los detenidos no eran muchas, no había demasiadas ganas de bromas. Cada cual se mantenía abstraído en sus pensamientos dejando pasar el tiempo. En esto, todo decidido, entró un personaje con peinado de beato seminarista en la habitación. No le gustó el aspecto que llevaba este sujeto que a continuación, como un carroñero, le obligó a darle la pluma y el reloj, prácticamente lo único de valor sentimental y material que conservaba. No saciado con este botín, el buitre hizo que se descalzara para hurtarle también las botas. Se pudo quedar únicamente con un pequeño anillo de plata de escaso valor que había hecho un soldado en el frente y se lo había regalado. Inmediato se fue la hiena, que debió de husmear el olor a muerte, entró un sargento que, con voz cortante, gritó:

-A ver, ¡todos a la habitación de enfrente! ¡Allí está el cura, pasad y confesaros!

Solo pasaron dos capitanes, uno de ellos capitán médico. Como el sacerdote esperaba que se llenara el cuarto, al ver entrar solo dos personas gritó:

-Sargento, ¡dígales a esos que pasen de una vez!

Nadie se movió. Exasperado por la silenciosa rebeldía, el cura se levantó y a gritos y empujones los hizo pasar a todos y los ordenó que se arrodillaran.

-Confesaos, ¡que os van a fusilar dentro de un momento! -berreó dentro de la tétrica sotana. Venga, rezad, ¡rezad un padrenuestro y dos avemarías!

Allí permanecían todos, arrodillados, con la cabeza bajada, pero en silencio. Un sargento que llegó con un grupo de soldados armados libró al sacerdote de su desesperación:

-Encomendaos a Dios y a la Virgen, que os van a fusilar.

Nadie reaccionó al oír estas palabras, como si hubiera sido el final de una historia conocida.

Prisioneros republicanos. Biblioteca Nacional de España.

Inmediatamente, formados en fila de tres, salieron de la casa hacia la plaza del pueblo. De la plaza cogieron una calle que descendía hacia las afueras de la localidad. Las calles de Campanario tienen algunas buenas casas, espaciosas, de grandes portaladas. Bordeadas con piedra de noble aspecto incluso se ve algún que otro escudo nobiliario, labrado en piedra, en las fachadas de las casas más pomposas. Notables propietarios debían de haber tenido residencia en este pueblo.

Camino de la tapia del cementerio un grupo de fascistas locales, seguramente los amos de alguna de estas casas principales, los increpaba:

-Rojos, ¡asesinos, ¡Arriba España!

Delante de la triste comitiva caminaban arrastrando los pies los dos capitanes que se habían confesado. Iban asustados, se ahogaban y levantaban penosamente el brazo haciendo la señal fascista cuando este grupo les insultaba. El resto iba conformado. La resistencia al cura había sido su última pequeña victoria.

Cerca de Vicent iba Castelló, un sargento de Xeraco [Jaraco, Valencia]. Muchos años después lo vio en Gandia cuando este iba al trinquete. Castelló, excitado, al verlo, gritó a los que le acompañaban: –¡Este era mi teniente! ¡Este era mi teniente! ¡Un tío valiente!

Pasaban ya ante las últimas casas de Campanario, a la vista del cementerio. Lo veían allí delante con su tapia blanca que mira hacia el pueblo esperándolos. Entonces llegó un sargento corriendo hasta el grupo gritando al que lo mandaba:

-Espérate, que hay contraorden.

-Quedaos donde estáis que voy a preguntar –dijo el que conducía la comitiva.

Biblioteca Nacional de España.

Esperaron unos minutos. No habían sentido ni alegría ni esperanza al ver que los paraban. Estaban ya resignados. Sabían ya de tantos fusilamientos y asesinatos que no se hacían esperanzas. Volvió de nuevo el sargento confirmando la contraorden. La columna dio, a continuación, media vuelta con la misma resignación. Solo los dos capitanes parecieron haber recuperado un poco de ánimo.

Al llegar a la plaza había un camión esperándolos. Los subieron y dejaron Campanario camino de La Coronada, un pueblecito pocos kilómetros más en el norte siguiendo la carretera que va a Villanueva. Encima de la caja del camión, el capitán Cayuela le comentó:

-Parece que las nubes se esparcen.

En efecto, salir de Campanario los había dado un poco de aliento.

El viaje hacia La Coronada es corto. Entraron en el pueblo y fueron hacia la plaza donde se detuvo el camión y les obligaron a bajar. Un oficial de la Guardia Civil, flaco, con bigote y tricornio, paseaba tranquilamente, charlando con un sacerdote con rigurosa sotana. Se sentían los amos, seguros de su dominio. Esta presencia, la primera que vieron en la plaza, les recordó que la tormenta no había pasado todavía.

En el pueblo estaba instalada la Comandancia del General Saliquet. Le metieron dentro de las dependencias de la misma y le preguntaron mecánicamente por el campo de aviación. Contestó que él de eso no sabía nada. No insistieron. Con un ¡¡Venga, fuera, todos igual, coño, pareces idiota!! se acabó el interrogatorio.

Custodiados, como siempre, fueron junto a una gran almazara que había a la salida del pueblo. Los dejaron en lugar donde se almacenaban las olivas antes de prensarlas y les dieron unos bocadillos.

Entre los que iban y venían por la almazara reconoció cuatro muchachos extremeños que habían estado a las órdenes del teniente Mondedéu cuando estaban en Higuera de la Serena. Iban vestidos con una camisa azul flamante. Se acordaba perfectamente de ellos porque, cuando estaban en el frente, el capitán les daba continuamente permisos. Vicent había ido a quejarse de esto al capitán diciéndole que los otros soldados también tenían derecho a beneficiarse de algún permiso. En efecto, a partir de entonces los cuatro se quedaron sin permisos. Verlos por allí, vestidos de azul, le causó una cierta desazón. Los habían liberado porque eran soldados movilizados a la fuerza.

Cuando lo vieron se le acercaron los cuatro, con la nada tranquilizadora camisa falangista:

-Teniente Maïques, si necesita algo, pídalo, si quiere algún aval también se lo conseguiremos. Ahora, ¡si hubiésemos atrapado a Mondedéu, ese sí que no se libraba!

Prisioneros. Biblioteca Nacional de España.

No estuvo más que algunas horas en La Coronada. Al poco, lo trasladaron junto a todos los oficiales que quedaban vivos a Trujillo. En este pueblo los encerraron en la plaza de toros. Como en muchos otros pueblos, habían habilitado la plaza como Campo de Concentración de prisioneros. Ofrecía espacio suficiente para la gran cantidad de presos que había y que crecía día a día. Allí dentro eran muy fáciles de vigilar desde los altos de los graderíos. Esperaría allí encerrado no sabía todavía qué. ¿Un juicio?, ¿otro traslado?

También estaba allí encerrado, claro está, el capitán médico que se había confesado en Campanario. Acobardado, dócil con los carceleros, había acusado falsamente a su teniente ayudante de haber quemado Mengabril. Aportó como prueba unas manchas de aceite que llevaba este en la camisa. Quería salvarse al precio que fuera. Las manchas se las había hecho su teniente con el bocadillo de atún que les habían dado estando en la almazara de La Coronada. A Cristóbal Ruiz, que era el nombre del teniente, por el simple hecho de ser acusado, lo encerraron en una habitación completamente oscura con otros siete u ocho también acusados de hechos graves. Cuando salía de esta celda para el corto paseo diario, lo veían cruzar la plaza cubriéndose los ojos, incapaz de soportar la claridad del sol. Era de Águilas [Murcia] y vivía en Lorca. Volvieron a verse un tiempo después en Badajoz desde donde lo enviaron a un batallón de trabajadores.

A Vicent no le hacía demasiada gracia que le rondara el capitán Cayuela de quien no se fiaba. No hacía todavía muchos días que estaban en Trujillo cuando este se le acercó. Le dijo que había hablado de él a un teniente nacional que estaba recogiendo información para instruir la causa. Le había dicho de él que mandaba muy bien la instrucción. Cayuela, cada día más asustado, quería mostrarse colaborador con los carceleros. Vicent, al oírlo, le respondió encendido:

-De ahora en adelante se defiende usted como quiera, pero solo a usted. ¡A mí no me nombre para nada!

Quería pasar desapercibido.

Al capitán Cayuela se lo veía cada día más desmoralizado. Paulatinamente dejó de juntarse con nadie y se pasaba el día acostado. Llevaban allí unos quince días cuando se enteró que trasladaban al capitán. Fue a despedirse. Cuando lo encontró, estaban ya allí los guardias civiles que habían ido a recogerlo. Cayuela le pidió un favor en un gesto desesperado de ganar tiempo: que le bajara la cuchara que se le había olvidado arriba. Ya sabía dónde se lo llevaban y en su desesperada desorientación hacía aquella extraña petición para pedir algo, para respirar unos pocos momentos más. Lo fusilaron en Trujillo mismo.

A pesar de las circunstancias el trato a los presos no era malo. Cuando llegó estaba al cargo de la plaza un teniente coronel de carabineros ya mayor y bondadoso que no complicaba innecesariamente la vida de los prisioneros. En una ocasión, el coronel superior suyo le gritó, ante todos, diciéndole que con los prisioneros vara y que si alguno no reaccionaba con la vara que lo fusilaron allí mismo sin contemplaciones. Pronto reemplazaron al carabinero. Su lugar lo ocupó un teniente alto y elegante que era marqués y que también se comportó razonablemente con ellos.

Prisioneros republicanos. Biblioteca Nacional de España.

Los peores momentos allí dentro eran las ruedas de reconocimiento. Tomó parte en más de diez. En aquellos días cualquier resentido podía hacer una acusación contra alguien que estuviera encerrado. Recibida la acusación se formaba una rueda de presos alrededor del denunciante. Este iba pasando lentamente la mirada por todos los presentes hasta completar la rueda. El instante de cruzar la mirada con el acusador era terrible. Sabía que muchas de estas acusaciones eran falsas, que no tenían a nadie a quién culpar de nada ante ellos y que el propio afán de venganza o el resentimiento contra aquellos que habían luchado contra los suyos podía hacer que acabara señalando a cualquiera. Aquel que era señalado era sacado de la rueda de un empujón y sin que hubiera ninguna formación de causa ni ninguna comprobación de evidencias ni testigos le pegaban dos tiros.

De Trujillo lo trasladaron a Badajoz. Cuando iban a sacarlo de la plaza de toros un guardián, muy educadamente, se le acerca:

-Perdóneme, pero sueño órdenes. Y lo esposó.

Turbado por este trato exquisito pensó: Caramba, vamos mejorando. Educadamente esposado, subió al autobús sin más en la panza que el plato de sopa negra que los daban cada mañana. No sabía qué era lo que le daba aquel color oscuro, pero, en cualquier caso, el sabor era prácticamente de agua.

Entre los neumáticos del vehículo y el líquido del desayuno, cuando bajaron en Cáceres estaba en situación límite. Además, durante todo el viaje un soldado nacional los había estado predicando sobre las virtudes y las heroicidades del Caudillo: necesitaba mear con urgencia. Confiado, se dirigió al amable guardián y le pidió permiso para aligerarse. Este, con los ojos fuera de las órbitas, contestó:

-¡¡Noooo!!

En Cáceres los subieron a un tren que los llevó hasta Mérida. Cuando bajaron del tren en la estación de esta ciudad, lloviznaba. Los condujeron a la antigua fábrica de tabaco habilitada ahora como campo de concentración. Vieron al pasar esposados, cerca suyo, el teatro romano. El patio donde los encerraron estaba a tope. El suelo, lleno de barro, se estancaba. Se apoyaron a una pared, el único lugar que les daba la sensación de no estar a la pura intemperie. Estando allí contemplaron como unos guardias cogían un preso y se lo llevaban hacia el “cuartelillo”. No llegó, un ataque al corazón le ahorró la tortura. Allí, apoyados a la pared, pasaron la noche.

Al día siguiente hicieron la última etapa: llegaron a Badajoz. Era el 28 de noviembre del año 1938. La prisión que los recibió era un edificio blanco con planta baja y dos pisos. Las ventanas y balcones de la primera planta se abrían, rematados por unos rellenos de aspecto neoclásico, a una pequeña plaza. Del balcón central colgaba llamativa la bandera del nuevo régimen. Las espaldas de la prisión miraban al Guadiana.

Coronel Yagüe en esta fotografía ya como general.

Badajoz llevaba a la mente de todos, el recuerdo de la terrible represión que sufrió la ciudad cuando cayó en manos de los rebeldes en agosto del 36. Las tropas de moros y legionarios del teniente coronel Yagüe no hacían prisioneros. La plaza de toros fue habilitada como campo de concentración donde llevaban los centenares de sospechosos por simpatías republicanas. Casi todos eran civiles puesto que la mayoría de los soldados habían muerto en la defensa. Moros y legionarios pasaron noches recorriendo, embriagados por el alcohol y la sangre, las calles de la ciudad sacando gente de las casas, violando y matando. Falangistas locales o miembros del clero les señalaban a quién tenían que matar. A los que llevaban a la plaza de toros no los esperaba mejor suerte. Ametrallados desde las gradas, cosidos a bayonetazos o torturados como bueyes de lidia, la sangre de sus cadáveres enrojeció la arena durante días.

Al entrar en la prisión se cerraron unas grandes puertas de hierro detrás suyo. Los tomaron la filiación uno tras otro y penetraron definitivamente hacia el interior. Más puertas metálicas se cerraron a sus espaldas. Un millar de presos debía de haber, todos, salvo dos, políticos.

La primera celda suya estaba en la cámara y tenía un techo muy bajito. Buscó un rincón para él y se acomodó. Uno de los que llevaba más de diez días allí encerrado los mostró un ejemplar del diario Hoy. Los señaló un listado de nombres. Había treinta. Según el diario habían muerto en el Hospital Provincial. No era así. Los treinta los habían sacado en perfecto estado de salud esa semana de la prisión. Cada semana era lo mismo. Fusilaban unos treinta prisioneros y cínicamente aparecían después contabilizados como muertes en el hospital por causas naturales.

Dos días más tarde lo trasladaron a una celda a la planta baja. La celda número 8.  eran veintidós allí dentro. Tenían que dormir de lado, sin espacio para poder girarse: dos filas de diez enfrentando los pies y en los pocos centímetros que quedaban entre las dos filas, dos presos más. Para cubrirse tenían una manta ruin y colgando de la contraventana de la pequeña puerta, un cubo para hacer las necesidades. Algunas madrugadas se abría la puerta inesperadamente y un guardia gritaba el nombre de un preso. El destino para el requerido era la tapia del cementerio. Nunca volvía nadie vivo de este lúgubre paseo.

Uno de los dos presos comunes era Canchales. Grandote y fuerte, tendría unos sesenta años. Lo habían encerrado por el asesinato de un cuñado suyo. Era el hombre de confianza de los carceleros y, está claro, todos le conocían. Se encargaba del recuento de prisioneros y de cerrar las puertas de las celdas.

Cada mañana les daban un brebaje negro con un trocito de pan flotando. Era el desayuno y el almuerzo juntos. Solía sacar el trocito de pan y guardárselo para la comida y así hacer como si tuviera al menos una comida diaria decente.

Durante las comidas, durante las largas horas en la celda o paseando por el patio, tenían tiempo de preguntarse qué había sido de unos y otros. Siempre que se nominaba algún nombre había quién lo conocía o había oído hablar de él. Así fue como se enteró de la suerte de los dos hermanos Melgarejo. Tenientes ambos y extremeños, conocían los pasos y las sendas del país. Habían pasado, después de cerrada la bolsa de La Serena, a Portugal, pensando escapar así del asedio. Pero el gobierno de Portugal era un fiel colaborador del gobierno de Burgos y, como había hecho con tantos otros republicanos, militares o no, los entregó a las tropas franquistas que los fusilaron.

Las noticias que les llegaban sobre la marcha de la guerra tampoco eran buenas. Cuando los republicanos atravesaron el Ebro en julio del 38, casi a la vez que caía la bolsa de La Serena, pareció que la República todavía contaba con recursos y moral para enderezar la situación. La esperanza reverdecía con pocas gotas de buenas nuevas. Pero fue un espejismo más. El frente del Ebro se estabilizó para después hundirse y dejar ya prácticamente libre el avance nacional hacia Barcelona. Por noviembre del 38 acabó la Batalla del Ebro, aproximadamente por las mismas fechas en que había ingresado en aquella prisión.

 

Antonio Blas García, Jefe de División y de Brigada. Ejército de Extremadura republicano. 37ª División

Día 22 de julio de 1938. Mando [Brigada 109ª]. En el día de hoy y en virtud de orden telefónica el Mayor D. Antonio Blas García, hace entrega del mando de la Brigada, al Mayor Don Timoteo Reboiro Jiménez, pasando el Mayor Blas a hacerse cargo del mando de la 37ª División[12].

En cuanto a la 37ª División, […] el 23 de julio […] Para ocupar el puesto vacante, Burillo nombró al mayor de milicias Antonio Blas, jefe hasta entonces de la 109ª BM. Sin embargo, Blas fue hecho prisionero el 25 de julio y ese mismo día el jefe de la 20ª BM, […] se hizo cargo de la División[13] […].

[…] Los datos facilitados por prisioneros y evadidos se convirtieron en la base de los partes de información diarios de las unidades franquistas. Como puede suponerse, la calidad de la información adquirida se hallaba directamente relacionada con el grado militar del interrogado. En este sentido, sobresalen los interrogatorios realizados a algún mando y varios oficiales republicanos que aportaron gran cantidad de datos.

Los presos retratados parecen ser objeto de interrogatorio por sus captores. Biblioteca Nacional de España.

Así lo manifiesta el interrogatorio que algunos miembros de la sección de información del Estado Mayor de la Agrupación de Divisiones del Guadiana realizaron al Mayor de milicias Antonio de Blas García, jefe de la 109ª BM, desde mediados de 1937 y que, tal y como hemos visto, fue nombrado jefe de la 37ª División en plenas operaciones [de La Bolsa de la Serena] (el 23 de julio). Dicho mando militar republicano fue capturado el 25 de julio, a 8 kilómetros al Norte de la localidad de Campanario [Badajoz] cuando dirigió un intento de ruptura del cerco por parte de una fracción de las tropas republicanas, y que concluyó con fracaso. Blas llegó a ofrecer una información realmente completa del dispositivo militar republicano en tierras extremeñas y parece ser que fue ejecutado posteriormente[14].

Junto a él fueron hechos prisioneros varios miembros del Estado Mayor de la unidad que dirigía. Se interrogó al teniente Daniel Sáenz Arenzana, jefe de su primera sección del Estado Mayor de la 37ª División y al también teniente Vicente Ríos Estévez, que ocupaba la 2ª sección de E.M. de dicha División. Tanto uno como otro habían accedido a estas responsabilidades dos días antes, al igual que su jefe, pues formaban parte del E.M. de la 109ª BM.

 

Fernando Fernández Jurado, teniente provisional Infantería. Ejército del Sur sublevado. 21ª División. 4º Batallón-Bandera Falange y de las JONS de Badajoz[15].

Nacido el veintiséis de enero de 1907, en Fuente de Cantos (Badajoz). Voluntario en Falange Española y de las J.O.N.S. de Badajoz desde el 6 de agosto de 1936. El 18 de mayo de 1937 terminó los cursillos para ascender a alférez provisional de Infantería. El 18 de enero de 1938 fue nombrado teniente provisional por antigüedad.

1937 […] Por oficio de fecha veinticuatro de dicho mes [mayo] del Teniente Coronel Jefe Provincial de Milicias Nacionales se le comunica a este oficial ha sido destinado en su nuevo empleo a Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. de Badajoz, incorporándose el veintiséis del repetido mes de mayo a la sexta Bandera de dicha Falange destacada en Oliva de Mérida, unidad que por reorganización pasó a ser el cuarto Batallón-Bandera, prestando servicios en dicha plaza, en cuya situación y servicios de campaña finó el año.

Fernando Fernández Aguado, comandante militar de Puebla de Alcocer (Badajoz), entre mayo y junio de 1939. Archivo General Militar Segovia.

El día ocho de enero [1938] marchó con su [4º] Batallón-Bandera [de Badajoz] destacado a “La China”, con objeto de guarnecer las distintas posiciones, donde permaneció con aquél [Batallón-Bandera] hasta el seis de abril en cuya fecha y por haber sido relevados marchó con el mismo a Guareña, permaneciendo en este pueblo hasta el día seis de julio [1938] que con su Batallón-Bandera partió a la “Sierra de Monsalud” y montes de Salvaleón, con el fin de desalojar de ella a los rojos que se habían infiltrado, regresando al Guareña el diez del mismo mes [julio], marchando el diecisiete a las proximidades del pueblo de la Manchita, donde permaneció hasta que una vez comenzada las operaciones por el frente de Don Benito, marchó con su Batallón-Bandera a dicho pueblo, dirigiéndose desde este el veinticinco [julio] hacia el de La Haba, Magacela y La Coronada, vivaqueando el veintiséis [julio] a las orillas del río Zújar, desde donde al siguiente día salió con aquel hacia las proximidades de Campanario y Dehesa “Tercio Malillo”. Por orden de fecha veintidós de julio (Boletín Oficial del Estado número veinticuatro) se le confiere a este alférez el empleo de teniente provisional de Milicia por antigüedad y con la de doce de abril del año del margen [1938]. El veintisiete de julio se constituyó por Orden superior en reserva del segundo Regimiento de la primera Brigada de la veintiuna División, pasando al cortijo de los “Barrancos” donde se cogió abundante material abandonado por los rojos en su huida, el veintinueve [julio] se trasladó nuevamente con su Batallón-Bandera a “Tercio Malillo” […]

 

Mario González Revenga, teniente coronel de Estado Mayor y jefe del SIPM y fuerzas de Policía y Ocupación del Ejército del Sur sublevado[16]

La jefatura del SIPM de Ejército del Sur la ocupaba el teniente coronel Mario González Revenga. Archivo General Militar Segovia.

[1938] […] se le concede el empleo de Teniente Coronel por antigüedad en propuesta extraordinaria con la de 18 de marzo de 1938 y efectividad de 27 del mismo mes y año. Como Jefe del S.I.P.M. y fuerzas de Policía y Ocupación [del Ejército del Sur] tomó parte en las operaciones que dieron comienzo el 20 de julio [1938] para ocupar la Zona de la Serena. Por Orden de S.E. el Generalísimo de 22 de octubre de 1938 se conceptúan los servicios por los Jefes y Oficiales en el S.I.P.M. como los sectores de vanguardia como de frente. En esta situación finó el año.

 

José Manuel Coloma y Escrivá de Romaní, teniente auditor de 2ª. Auditoría de Guerra del Ejército del Sur sublevado[17]

Nacido en Madrid el seis de octubre de 1908, el 21 de julio de 1930 consigue el empleo de teniente auditor de 3ª por oposición. El 19 de abril de 1934 asciende a teniente auditor de 2ª por antigüedad y el 30 de diciembre de 1939, también por antigüedad, asciende a teniente auditor de 1ª.

[1937] […] En igual situación. Con fecha 7 de febrero marchó a Antequera, al objeto de incorporarse a las fuerzas participantes en la ocupación de Málaga, para prestar en dicha plaza servicios de Justicia, a cuya plaza llegó el día 8 quedando en la misma como Oficial receptor de prisioneros hasta el 15 [de febrero] que pasó a actuar como vocal Ponente en el Consejo Permanente de Urgencia nº 2, con el que se desplazó en varias ocasiones a Vélez-Málaga, Antequera y Estepona. El 29 de marzo [1937] cesó en el Consejo de Guerra dicho, por haber sido designado Delegado del Ilmo. Sr. Auditor de Guerra del Ejército del Sur para la plaza y provincia de Málaga con residencia en dicha capital […] continuando en el cargo de Delegado en Málaga, hasta el 28 de octubre [1937] que cesó, incorporándose a su destino en la Auditoría de Guerra y finó el año[18].

[1938] En su destino de plantilla en la Auditoria de Guerra del Ejército del Sur. Durante este año, en diversas ocasiones se desplazó a Badajoz, Cádiz, Jerez de la Frontera, Córdoba, Málaga y Huelva en comisión del servicio. Y en la misma situación y destino finó el año.

  

 Diario de operaciones de algunas unidades durante las hostilidades militares de la bolsa de La Serena. 1 al 31 de julio de 1938.

Día 1 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][19]   

[Día 1º de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 1º de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Julio de 1938[20].

En la madrugada del día 1º de julio fueron relevadas las fuerzas de la División 107ª que guarnecían Vértice Quesera por otras de esta División.

 Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[21].

[Día] 1 [de julio de 1938].

Ráfagas cortas de ametralladoras sobre Batanejos y ligero tiroteo sobre Cerro Gordo, sin consecuencias.

Día 2 de julio de 1938

[Día 2 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 2 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[22].

[Día] 2 [de julio de 1938].

Plano topográfico donde se observa la posición Batanejos, republicanos en el llano, rebeldes en la loma. Grabado cedido por Andrés Calderón.

Ráfagas de ametralladoras sobre Casa Veguilla y Batanejos contestadas en igual forma.

En Cerro Gordo es herido un soldado del 1º Bón Bandera.

Se presentaron un cabo de Zapadores y un miliciano del 4º Bón ambos de la 20ª Brigada Mixta, por Sierra Gorda y Ávila con unas bombas de mano.

Día 3 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][23]   

[Día 3 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 3 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[24].

[[Día] 3 [de julio de 1938]

Tiroteo sobre Cerro Gordo y ráfagas de ametralladoras contestadas en igual forma.

 

Día 4 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][25]   

[Día 4 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 4 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[26].

[Día] 4 [de julio de 1938]

Varios disparos de nuestros morteros sobre Loma Verde y de nuestra Artillería sobre la loma al N. de Avulagar dispersando fuerzas enemigas en trabajos de fortificación. Bombardeo de nuestra Artillería sobre Loma Verde y Puentecillo (frente a Puerto Azuaga).

Ligeras ráfagas de ametralladora sobre Batanejos desde la casa Veguilla y el molino Marcelo siendo contestado en igual forma.

Se presentaron un miliciano rojo por Sierra de los Pinos con unas bombas de mano y un soldado del Regimiento de Granada que había sido hecho prisionero anteriormente en el frente de Peñarroya.

 

Día 5 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][27]   

[Día 5 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 5 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[28].

[Día] 5 [de julio de 1938]

Ligeros tiroteos sobre Cerro Gordo, y ráfagas de ametralladoras por Batanejos contestadas en igual forma.

Ráfagas de ametralladoras desde nuestras posiciones del Remondo sobre grupos enemigos que les causaron bajas vistas. Disparos de nuestra Artillería para batir la carretera a Rincón Porquero, y Cortijo a la izquierda de la Charca de Zalamea, así como sobre Loma Verde. Desde Peña Roja, se batió con nuestros morteros la Sierra de Avulagar.

 

Día 6 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][29] [Día 6 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 6 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[30].

[Día] 6 [de julio de 1938]

Regresa de Campillo [de Llerena] el Puesto de Mando de la División, instalándose nuevamente en Almendralejo.

Ligeras ráfagas de ametralladoras sobre Batanejos que son contestadas en igual forma. Nuestra Artillería bombardea Rincón Porquero, Puentecillo y Loma Verde.

Se presentó un miliciano de la 91ª Brigada Mixta con armas por el Cortijo Argallanes.

 

Día 7 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][31]   

[Día 7 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 7 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[32].

[Día] 7 [de julio de 1938]

Tiroteos enemigos sobre nuestras sobre nuestras posiciones el Gordo y Sierra Pinos sin consecuencias. Nuestra Artillería bombardeó Puentecillo y Loma Verde.

 

Día 8 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][33]   

[Día 8 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 8 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[34].

[Día] 8 [de julio de 1938]

Algunos disparos de nuestra Artillería sobre Puentecillo. Se presentaron dos milicianos de la 91ª Brigada por casa Castillo Argallanes y Puerto Azuaga, uno de ellos con armas.

 

Día 9 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Posición, Badajoz][35]

[Día 9 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Posición a 9 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[36].

[Día] 9 [de julio de 1938]

Disparos de nuestra Artillería sobre Puentecillo.

 

Día 10 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Posición, Badajoz][37]   

[Día 10 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Posición a 10 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[38].

[Día] 10 [de julio de 1938]

Nuestra Artillería bombardeó las posiciones enemigas del Puerto de Azuaga y por nuestros morteros del 81 bombardearon Sierra de Avulagar.

 

Día 11 de julio de 1938

 [Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][39]

[Día 11 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 11 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[40].

[Día] 11 [de julio de 1938]

Algunos disparos de nuestra Artillería sobre Loma Verde y mortero 81 sobre Avulagar.

En la posición de Americanos fue herido un soldado del 14º Bón y otro en Puerto de Zalamea del 15º de Castilla.

Día 12 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][41]

[Día 12 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 12 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[42].

[Día] 12 [de julio de 1938]

Disparos de nuestra Artillería sobre Puentecillo y de mortero sobre Sierra Pinos y Avulagar.

Día 13 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][43]   

[Día 13 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 13 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[44].

[Día] 13 [de julio de 1938]

Nuestra Artillería bombardea las posiciones enemigas al E. de Higuera y alrededores de dicho pueblo. En Peña Roja es herido un soldado del 14º Bón de Castilla.

La Aviación enemiga con 17 aparatos bombardeó Mérida haciendo 3 muertos y 14 heridos, y desperfectos en el Matadero Industrial.

Día 14 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][45]   

[Día 14 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 14 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[46].

[Día] 14 [de julio de 1938]

Fuego lento de nuestros morteros y Artillería en el sector de Campillo sobre posiciones enemigas de las Morenillas y Cortijo de Rincón Porquero, Higuera y distintas posiciones enemigas.

Día 15 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][47]   

[Día 15 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 15 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[48].

[Día] 15 [de julio de 1938]

Fuego de hostigamiento por nuestra Artillería sobre Cortijo Rincón Porquero, Higuera y distintas posiciones enemigas.

Día 16 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][49]

[Día 16 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 16 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[50].

[Día] 16 [de julio de 1938]

Hostigamiento de nuestra Artillería sobre Rincón Porquero y E. y S. de Higuera.

Día 17 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][51]   

[Día 17 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 17 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[52].

[Día] 17 [de julio de 1938]

Disparos de nuestra Artillería sobre posiciones al E. y S. de Higuera, y trincheras sobre la carretera de Don Benito a Guareña, Gameras y Avulagar.

Día 18 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][53]   

[Día 18 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Cota 314 a 18 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[54].

[Día] 18 [de julio de 1938]

Tiro de hostigamiento por nuestra Artillería durante mañana y tarde sobre la estación de Medellín, Gameras y carretera de Guareña a Don Benito.

Día 19 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][55]

[Día 19 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Rafael Rodríguez Redondo

Sargento: D. Sebastián Pérez López

Cota 314 a 19 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[56].

[Día] 19 [de julio de 1938]

Sin novedad.

Día 20 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 20 [julio]

1ª Sección: A las 3 horas el teniente D. Eduardo Sancho Sifres, recibió orden por escrito del jefe de la 109ª Brigada que mandaba las fuerzas del Subsector de Acedera, para que a las 5 horas estuvieran los 6 carros (1ª y 3ª sección) colocados en la carretera de Villanueva de la Serena a Guadalupe, desde el km. 10 al 16, poniéndose a las órdenes del jefe del 4º [436º] Batallón de dicha [109ª] Brigada, que estaba situado en el Castillo de la Encomienda. A las 11 horas del mismo día por orden del jefe del 4º [436º] Batallón entraron las dos secciones en acción en protección de las fuerzas propias que se encontraban presionadas por las fuerzas enemigas, dichos carros protegieron a nuestras fuerzas hasta el último momento que fueron retiradas por orden del Mando.

A las 14 horas quedaron los carros situados en el mismo sitio de la mañana. A las 17 horas se recibió orden por escrito del jefe del 4º [436º] Batallón de la 109ª Brigada para que se trasladase la 3ª Sección a Mesas Altas.

Soldados republicanos subidos a un carro T-26. Fotografía Mayo.

Inmediatamente de recibida esta orden emprendió la marcha dicha Sección al Mando del teniente D. Eduardo Soler Boner, el cual fue recibido por el comandante De Blas acompañándole su teniente Ayudante, para indicarle adonde había de colocar los carros. Le fue ordenado que colocara un carro próximo al Puesto de Mando (flanco derecho) para batir la vaguada y las lomas próximas. Otro carro se colocó en el flanco izquierdo batiendo la vaguada, parte de la loma baja y la carretera, y el tercer carro quedó colocado en el centro de los dos carros un poco más avanzado formando la Sección un vértice con el ángulo adelantado. Al anochecido, el teniente jefe de la Sección se puso al habla con el comandante De Blas para hacerle comprender que los carros no podían batir ni conseguir ningún objetivo de noche, y que, por la situación del frente, y la falta de protección de Infantería, no podía dejar los carros en primera línea, ya que corrían gran riesgo y se podía perder el material. Sobre este punto insistió repetidas veces el jefe de la Sección, y pidió permiso para retirar los carros, y volverlos a colocar en el sitio designado con la primera clara del día.

No fue atendida la petición del jefe de la Sección, diciéndole que el material no corría ningún peligro, que replegara los tres carros al Puesto de Mando y que oportunamente le daría nuevas instrucciones.

La 1ª Sección, se retiró al anochecer, a unos doscientos metros del punto asignado, a guarnecer [los] kms. 10 a 16 de la carretera de Villanueva de la Serena a Guadalupe.

2ª Sección: Sobre las 10 horas de la mañana recibió orden telefónica el jefe de la 2ª Sección, teniente D. Felipe García Múñoz, del jefe de la 12ª Brigada de Asalto, de situar la Sección de autos blindados a su Mando, en el camino S.E. del pueblo de Monterrubio (días antes reconocido por el jefe de la Sección y el jefe de la compañía) y se pusieran a las órdenes del jefe del 37º Grupo de Asalto.

Al recibo de esta orden, el jefe de la Sección procedió al rápido traslado del material (autos blindados) que se encontraba en la carretera de Monterrubio a El Helechal, Km. 2 del antes dicho camino que indicaba la orden. Cuando se trasladaba la Sección a dicho camino encontró Infantería propia en completo desorden y de retirada. No obstante, el jefe de la Sección montó en los blindados toda la Infantería posible y la subió nuevamente a las posiciones, saliendo este teniente para ponerse al habla con el jefe del 37º Grupo, según se le indicaba en la orden, no obstante haber hecho todo lo posible para ponerse al habla con el mencionado jefe, no lo consiguió por encontrarse el enemigo [en] donde anteriormente se encontraba el Puesto de Mando. Viendo esta situación y sin forma de enlazar con dicho jefe, el teniente de la Sección procedió a obrar de acuerdo con las circunstancias. Por este motivo y viendo el repliegue desordenado de nuestras fuerzas, ordenó el repliegue de los carros lentamente, y situándose continuamente a un kilómetro aproximadamente de nuestra Infantería, haciendo frente al enemigo, evitando de esta forma el copo completo de la Infantería propia y pérdida de una batería. Tan pronto como se recibió la orden telefónica arriba mencionada y, en vista de encontrarse el jefe de la compañía con dicha Sección, se trasladó rápidamente al Puesto de Mando de la 12ª Brigada de Asalto, situado en la pista de Monterrubio a Peraleda, a ponerse al habla con el jefe de esta [12ª] Brigada; según verbalmente le fue comunicado por el Jefe de la 12ª Brigada de Asalto, la situación propia se encontraba bastante bien.

Al momento, no obstante, se recibió aviso telefónico a ese Puesto de Mando de que tres batallones enemigos habían roto nuestras líneas sobre el ala izquierda y se internaban en nuestro terreno intentando envolver el Sector en el cual se encontraba la Sección de blindados.

Rápidamente, el jefe de la compañía, acompañado del teniente Laso, de este Puesto de Mando se trasladaron al mencionado punto, recibiendo este último orden terminante de organizar el frente “fuera como fuera, costara lo que costara”.

El teniente Laso y el jefe de la compañía de blindados, al hacerse cargo de la situación, ordenaron pistola en mano, a las fuerzas propias, que se replegaban desordenadamente, se situaran en las alturas lindantes a derecha e izquierda del pueblo de Monterrubio y ordenando a los carros se situaran frente al pueblo para evitar la entrada del enemigo por ese punto. De esta forma parece ser que el enemigo al ver la resistencia opuesta hizo su intento de infiltración bastante a la izquierda de este pueblo, consiguiendo llegar su Caballería a la carretera de Monterrubio al El Helechal sobre el Km. 4 aproximadamente.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][57]   

[Día 20 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Rafael Rodríguez Redondo

Sargento: D. Sebastián Pérez López

Cota 314 a 20 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

 Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Julio de 1938[58].

Avances propios

Constituida la Agrupación de Divisiones del Guadiana, asisten fuerzas de esta División a todas las operaciones que realiza aquélla.

Emblema de la 19ª División sublevada. I Cuerpo de Ejército. Ejército del Centro. “Historia de las Divisiones del Ejército Nacional 1936-1939″, Carlos Engel, 2000.

El día 20 de julio, con precisión matemática, consiguieron las fuerzas de la 19ª División los objetivos marcados en su avance por el flanco derecho del dispositivo general. Tomó al asalto la Casa Torrevirote, en el bosque inmediato a Villar de Rena, no obstante, el fuego de seis carros blindados del enemigo. Por otra parte, se logró la ocupación de Rena, el puente sobre el [río] Ruecas, del que cortan los hilos que para volarlo tenía el enemigo tendidos, y se impide el paso por la carretera Villanueva [de la Serena]-Guadalupe.

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[59].

[Día] 20 [de julio de 1938]

Nuestra Artillería efectuó varios disparos sobre las trincheras al E. y N. de Medellín, O. de la Sierra Ortigas y hostilizó los trabajos de fortificación del enemigo en Rincón Porquero, Sierra Pinos y Puentecillo.

Día 21 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 21 [julio]

1ª Sección: Pasó todo el día en el Castillo de la Encomienda, limpiando el material y repasando el mismo, esperando órdenes del jefe del 4º [436º] Batallón.

2ª Sección: A las 13 horas aproximadamente, recibió orden telefónica del jefe de la 12ª Brigada de Asalto, de trasladar el material al camino al S.O. de Monterrubio, con el fin de evitar un movimiento envolvente a las fuerzas propias, haciéndole ver al jefe de la 12ª Brigada de Asalto el peligro que corría el material en dicho camino por estar el pueblo de Monterrubio en peligro y no habiendo otra salida sino la de dicho pueblo. El jefe de la Brigada, convencido de la situación, ordenó [que] se replegaran los carros a la carretera de Monterrubio a Castuera en la que permanecieron hasta las últimas horas del día.

3ª Sección: Sobre las 2 horas de la madrugada, fue llamado el jefe de la Sección por el comandante De Blas, el cual así lo hizo, acompañado del sargento D. Ignacio Priebens. El comandante ordenó marchara la Sección al pueblo de Orellana [la Vieja] tan pronto como él lo hiciera con su coche y siguiendo la pista de éste, llegando esta Sección sobre las 3 de la madrugada al pueblo de Orellana, trasladándose rápidamente el jefe de la Sección al Puesto de Mando de la Brigada a recibir órdenes. Sobre las 13 horas el enemigo daba vista al pueblo y batía con fusiles y ametralladoras contestándole nuestros carros con el fuego de sus ametralladoras.

Poco después se recibió orden de retirada, la cual se inició cuidando antes de incendiar el trigo de las eras, el que momentos después era pasto de las llamas. Esta Sección, por orden superior, fue colocada en la margen izquierda del río [Guadiana], batiendo la carretera del pueblo [Orellana], e impidiendo el paso del enemigo por el río. Durante la tarde se estuvo batiendo con nuestras armas a los distintos nidos de ametralladoras que el enemigo tenía situados en el pueblo de Orellana. Sobre las [00.30], después de haber consultado el capitán de la compañía y el teniente de la Sección, D. Eduardo Soler Bonar, con el jefe de la 109ª Brigada, se ordenó [que] se retiraran los carros al pueblo de Campanario.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, El Pirulito, Medellín, Badajoz][60]

Día 21 de julio [1938]. En la tarde de hoy ha sido trasladada una máquina que permanecía situada en la cota 314, siendo emplazada en la 303 (observatorio) como antiaérea ocupando dicho puesto anterior otra máquina de la 25ª Brigada. También ha sido trasladada otra máquina de la [cota] 314 a la 303, quedando efectuados dichos emplazamientos.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Rafael Rodríguez Redondo

Sargento: D. Sebastián Pérez López

El Pirulito [Medellín] a 21 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[61].

[Día] 21 [de julio de 1938]

Fuego de hostigamiento de nuestra Artillería sobre la estación de Medellín y fortificaciones próximas, y Sierra Pinos.

Por nuestros morteros y lanza minas se efectúan varios disparos sobre Sierra Avulagar y otras posiciones rojas.

Día 22 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 22 [julio]

Carros blindados avanzan sobre el terreno.

1ª Sección: Viendo el capitán, y el teniente jefe de esta Sección, D. Eduardo Sancho Sifres, la mala situación para pernoctar dicha Sección en la anterior Base, por encontrarse esta en una difícil situación para una posible salida nocturna, ya que estaba a la margen derecha del río Guadiana, frente a Villanueva. Se trasladó el capitán y el teniente al Castillo de la Encomienda, Puesto de Mando del 4º [436º] Batallón de la 109ª Brigada, a ponerse al habla con el jefe de este mismo [436º] Batallón, haciéndole ver el peligro que dicha Sección corría, comunicándoles, el citado jefe, que él, por sí solo, no podía ordenar la retirada de la Sección para otra Base más lejana. En vista de eso, rápidamente, el jefe de la compañía de Blindados, se trasladó al Puesto de Mando de la 109ª Brigada, que estaba situado en la carretera de Campanario a Orellana, haciéndole ver al jefe de la Brigada la mala situación de esta Sección, y consiguiendo obtener orden de pernoctar en la margen izquierda del río Guadiana. A las 11 horas del mismo día, el jefe de dicha Sección, recibió orden telefónica de trasladarse a la carretera de Villanueva de la Serena a Guadalupe, para sostener una infiltración de fuerzas enemigas. Hecho este servicio por orden del Mando, la Sección se trasladó a la izquierda del río Guadiana, al final de nuestras posiciones, pasando toda la tarde de vigilancia para impedir una infiltración de las fuerzas enemigas que atacan por dicho punto. Esta Sección al anochecer y por orden del capitán de la compañía se retiró al pueblo de Campanario.

2ª Sección: Se encontraba situada en el Km. 12 de la carretera de Castuera a Monterrubio. A primera hora del día, se recibió orden del jefe de la 12ª Brigada de Asalto de evitar un corte en la carretera, siendo cumplida esta orden.

3ª Sección: Se situó al amanecer en la carretera de Orellana a Campanario, para evitar la posible infiltración del enemigo por dicho punto.

Sobre las 14 horas, recibió el capitán de la compañía orden de contraataque, marcando como objetivo final el río Zújar. Rápidamente el capitán se trasladó a esta Sección, dando las órdenes oportunas para este contraataque en el cual se cubrió a la máxima perfección el objetivo indicado. Este contraataque fue iniciado a las 17 horas, retirándose la Sección al anochecer al pueblo de Campanario.

Cuartel General de la 109ª Brigada Mixta, [Fuenlabrada de los Montes, Badajoz][62]

Julio 22 [1938]

Mando. En el día de hoy y en virtud de orden telefónica el Mayor D. Antonio Blas García, hace entrega del mando de la Brigada, al Mayor D. Timoteo Reboiro Jiménez, pasando el Mayor Blas a hacerse cargo del mando de la 37ª División.

 [Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, El Pirulito, Medellín, Badajoz][63]

[Día 22 de julio 1938].

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Rafael Rodríguez Redondo

Sargento: D. Sebastián Pérez López

El Pirulito [Medellín] a 22 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

 

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[64].

[Día] 22 [de julio de 1938]

Fuego de nuestras baterías sobre Sierra Ortigas, posiciones enemigas frente al Puerto de Azuaga y camino de Zalamea a Puente Higueras.

Día 23 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 23 [julio]

1ª Sección: A las seis de la mañana salió esta de la Base de Villanueva de la Serena, una vez en dicho lugar recibió orden para que regresara de este pueblo al de Campanario, colocándose los carros de vigilancia en la carretera de Castuera a Campanario, para impedir una posible infiltración de las fuerzas enemigas que estaban situadas en las proximidades del pueblo de Castuera, defendiendo esta Sección el camino de Campanario a Puebla de Alcocer.

Fuerzas de infantería avanzan resguardados tras las carros de combate.

2ª Sección: Sobre las 10 horas del día 23, recibió orden el jefe de esta Sección del comandante jefe de la 12ª Brigada de Asalto, comandante Valero, de proteger el flanco izquierdo de Monterrubio, no dejando pasar Caballería enemiga que venía en dirección de Castuera. El jefe de la citada Sección, cumplimentando esta orden, salió en dirección al pueblo de Monterrubio, situándose en el Km. 2, aproximadamente, del citado pueblo, adonde ordenó fuego sobre las fuerzas enemigas, Caballería y tanques que marchaban por el ala izquierda con dirección a Castuera, tanto la Caballería como los tanques enemigos se situaron fuera del alcance de fuego de nuestros blindados, situándose la primera en vanguardia y cambiando de dirección a Benquerencia, la 2ª arma enemiga se replegó a Monterrubio.

Al observar el jefe de nuestra Sección un repliegue de soldados de nuestra Infantería, se puso en contacto con el jefe de la 12ª Brigada de Asalto, comandante Valero, el cual ordenó impidiera el paso desordenado de nuestra Infantería hacia Castuera, ordenándole así mismo, situara nuestra Infantería en la posición Puerto Urraco. Sobre las 17 horas, y por encontrarse nuestros carros completamente abandonados por la Infantería propia, por haber ésta abandonado de nuevo y desordenadamente las posiciones que anteriormente ocupaba, viendo el jefe de la Sección la gravedad de la situación, por ser la única salida para el material a su Mando la carretera de Castuera a Puebla de Alcocer, por encontrarse la de Castuera a Cabeza del Buey cortada por el enemigo, el jefe de la Sección se trasladó rápidamente a Castuera a ponerse al habla con el jefe de la 12ª Brigada de Asalto, comandante Valero, al cual el jefe de la Sección le indicó la situación de los blindados y pidiéndole al mismo tiempo situación de la Infantería propia, a lo cual contestó el comandante Valero que no lo sabía. Ante esta desorganización y previniendo el jefe de la Sección de Blindados el corte de la carretera de Puebla de Alcocer, única salida para los Blindados, insistió con exigencia al jefe de la 12ª Brigada de Asalto, comandante Valero, que le fuera dada la orden de repliegue por la carretera de Castuera a Puebla de Alcocer para, de esta manera, evitar el copo del material y personal a su mando y la pérdida del mismo, ya que se veía claramente el inminente peligro con el corte de la citada carretera.

Todas estas observaciones fueron rechazadas por el comandante Valero, diciéndole que no se preocupara, puesto que el material se retiraría tan pronto como él lo hiciera, advirtiéndole, además, dicho comandante, que antes que se efectuara el corte de la carretera se le comunicaría y ordenaría la retirada de los blindados. Dando a conocer de esta forma la completa ignorancia del posible corte de la citada carretera.

No obstante, el jefe de la Sección, siguió insistiendo en la retirada de los blindados, no pudiéndolo conseguir hasta las 19.20 horas. A esta hora y cuando ya ondeaba la bandera fascista en las montañas al noroeste de Castuera y era completamente batido por el fuego enemigo, le fue dada la orden de defender la carretera de Castuera a Puebla de Alcocer.

Al recibo inmediato de esta orden, salieron los carros con dirección a Puebla de Alcocer, abriéndose paso con intenso fuego contra la Caballería enemiga. En el Km. 3, aproximadamente, de esta carretera, y después de haber rechazado el envolvimiento de los carros propios por la Caballería enemiga, se encontró situados y camuflados tres carros de cañón enemigos, los cuales abrieron intenso fuego de cañón sobre nuestros carros, que como único medio de defensa poseían dos ametralladoras.

No obstante, nuestros carros intentaron la defensa disparando con sus máquinas con bala perforadora, siendo inútil este esfuerzo, pues a unos diez metros de los carros enemigos, fueron impedidos por el intenso fuego de cañón de los carros contrarios, dos carros propios e inutilizado el tercero por completo, no siendo posible efectuar nuestro intento de ponerlos en marcha ni utilizar las máquinas para poder seguir haciendo fuego sobre los carros enemigos. Viendo la imposibilidad de salvar el material, el jefe de la Sección procedió a la salvación del personal, lo cual consiguió después de desesperados esfuerzos, gracias a su tranquilidad y sangre fría apareciendo a nuestras líneas con el personal a sus órdenes perfectamente reunido sin una sola baja aunque completamente extenuados.

3ª Sección: Todo el día de vigilancia en la carretera de Campanario a Orellana.

Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Julio de 1938[65].

El día 23 [de julio], venciendo tenacísima resistencia del enemigo, se ocupó el campo atrincherado Acehuchal, Mocoso (o Pirulito), Castillo de la Encomienda, Silla y Potril, situado entre el río Ruecas y el Guadiana; se atraviesa éste y, tras un nuevo asalto, se ocupa la posición de Tamborrío, entre el Guadiana y el Zújar, llave por el Norte de todo el Valle de la Serena. Se ocuparon también los Vértices Almendro, Cabeza Pelada y Chiquero.

 Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[66].

[Día] 23 [de julio de 1938]

Nuestra Artillería y morteros bombardean las posiciones enemigas de Sierra Pinos, Sierra Avulagar, lomas próximas a Sierra de Oro y las Morenillas.

Tiro de hostigamiento al E. de las Gameras.

Día 24 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 24 [julio]

1º Sección: Se situó a primera hora de la mañana de vigilancia en la carretera de Castuera a Campanario por orden del jefe de la 109ª Brigada, comandante De Blas, para proteger el camino de Campanario a Puebla de Alcocer. El jefe de la misma Sección, fue a reconocer las inmediaciones de dicha carretera, para ver si encontraba un camino para, en un momento apurado, trasladarse de dicha carretera al camino de Campanario a Puebla de Alcocer, no habiendo otra salida que la que sale desde el pueblo de Campanario.

A la vista de esto, le indicó al jefe de la 109ª Brigada, el peligro en que se encontraban los carros en caso de un ataque por la parte de Castuera hacia el pueblo de Campanario y, al mismo tiempo, pidió permiso para trasladar los carros de dicha carretera al camino de Campanario a Puebla de Alcocer, para la mejor defensa de ese material, manifestándole que en dicha carretera los carros la podían defender mejor, y dicho Jefe comandante Valero, le manifestó al jefe de la Sección de Blindados, que no había peligro de ninguna clase, y ante dicha orden, quedaron dichos carros en la misma carretera que estaban emplazados. El referido jefe de la Sección de Blindados, observó una concentración de fuerzas enemigas en las proximidades de Campanario, compuesta de Infantería, Caballería y tanques y se lo comunicó al jefe de la 109ª Brigada jefe del Sector, a quien estaba afecto, quien envió a uno de sus ayudantes a fin de cerciorarse si era cierto. Comprobado su veracidad, ordenó al jefe de los blindados que estableciese contacto con estas fuerzas en la carretera, manifestando éste al jefe de la [109ª] Brigada, que eran superiores las fuerzas y armas del enemigo a las que disponía y que, por lo tanto, era conveniente dirigirse a la pista de Campanario a Puebla de Alcocer, toda vez que estos autos blindados no disponían de gasolina suficiente y el enemigo podía acercarse al pueblo con facilidad, a lo que se negó rotundamente el jefe de la Brigada Comandante De Blas, amenazando con fusilar al jefe de los blindados, ya que este exponía las razones y tácticas, y ante esta amenaza obedeció la orden superior, saliendo a esperar por la carretera de Campanario a Castuera con cuatro carros blindados y dos por la carretera de Campanario a Puebla de Alcocer, siendo inutilizado este material por la superioridad del enemigo en el momento de tomar contacto con él y entablar combate, ya que el enemigo disponía de carros de cañón. Uno de los carros, el número 26, tripulado por el teniente D. Eduardo Soler Benarol, [el] cabo Luis Alarcos Ruiz, y el soldado Ursicino Pérez García, al ver la imposibilidad de salvar el material, le prendieron fuego con gasolina, salvándose toda esta tripulación.

Se desconoce hasta la fecha el paradero de 4 equipos completos de estos carros (12 hombres).

3ª Sección: Por la mañana estuvo de vigilancia en la carretera de Campanario a Orellana. A las 17 horas se reunió con la 1 ª Sección operando con la misma, quedando su operación resumida a lo anteriormente escrito.

Datos relacionados con este informe

“Tanques al ataque”. Jaume Pahissa (c. 1939).

Sobre las 10 horas del día 23 [julio] y previniendo los acontecimientos, se entrevistaron con el jefe de la 37ª División, teniente coronel Sánchez Cabezudo, el comandante jefe del 2º Batallón de Blindados, su capitán Ayudante y el capitán de la 3ª compañía del mismo Batallón, para informarse de la situación clara del momento.

Les fue comunicado que no había novedad y que estuviéramos tranquilos, siéndoles dicho verbalmente por el jefe de la 37ª División Teniente coronel Sánchez Cabezudo que preparáramos dinamita que tendríamos que volar muchos carros y blindados.

Números de los carros destruidos

Carro nº Marca Motor Núm. de ametralladoras (Tokarev)
21 3.H.C. 174.944 6094 y 4959
22 174.999 946 y 3448
23 175.373 973 y 3221
24 175.968 3675 y 1832
25 175.174 3258 y 598
26 174.832 2722 y 821
28 175.099 2439 y 421
29 174.984 8425 y 4223
30 175.420 3198 y 5374

Nombres y clases de los camaradas desaparecidos

Clase Nombre Número
Sargento D. Antonio Ranchal Alamillo 1
D. Ignacio Priebens G. Blanco 1
D. Manuel Navarro Ibañez 1
Total 3
Cabo José Ambil Vivas 1 conductor
Suma 1
Soldado Francisco Romero Borlado 1 conductor
Agustín Machado Leal 1 conductor
Francisco Delgado Manrique 1 conductor
José Torres Alcaide 1 J[efe] carro
Felipe Montero Martín 1 Tirador
José Santiago González 1 Tirador
Francisco Ruiz Gil 1 Tirador
Manuel García Sarmiento 1 Tirador
Suman 8

Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Julio de 1938[67].

El día 24 [de julio] se cruza el Zújar por el camino de Campanario, en donde se establece contacto con el Ejército del Sur, después de tomar Magacela y La Coronada, cerrándose así la bolsa de la Serena, que comprendía 23 pueblos y 2.700 kilómetros cuadrados de terreno fértil, haciéndose gran cantidad de prisioneros, entre ellos el Jefe de la 109ª Brigada Mixta y su Estado Mayor.

Posteriormente, con la Brigada de Caballería, contribuye a la total liberación de la carretera Guadalupe-Villanueva de la Serena hasta su cruce en la posición propia de Puertollano.

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[68].

[Día] 24 [de julio de 1938]

El Puesto de Mando de la División se traslada a Guareña con motivo de las operaciones que se realizan por las fuerzas del Sur.

A las 3,25 el enemigo vuela los puentes de Medellín a Don Benito, sobre la carretera y línea férrea. Tiro de hostigamiento de nuestra Artillería sobre Rincón Porquero y Sierra Pinos.

Por fuerzas de la División se ocuparon las lomas Morenillas, Sierra Pinos, Rincón Porquero, Sierra Avulagar y los pueblos de Mengabril, Medellín, Higuera, y Zalamea, Don Benito, Valle de la Serena y Esparragosa.

Ejército del Sur sublevado. Relación de los principales Hechos de armas de la 21ª División. Julio de 1938[69].

En la operación de la Bolsa de la Serena, fueron ocupados por fuerzas de la División el día 24 [de julio], las Lomas de la Morenilla, Sierra Pinos, Rincón Porquero, Sierra Arbulagar y los pueblos de Memgabril, Medellín, Zalamea, Don Benito, Valle de la Serena y Esparragosa.

Día 25 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 25 [julio].

Se recibe orden del VII Cuerpo de Ejército, para que se traslade la compañía a su Brigada en Daimiel [Ciudad Real]. Sobre las 18 horas y cumplimentando la orden que arriba menciona y de acuerdo con el jefe de la Agrupación de Fuerzas Blindadas de Extremadura, sale la compañía en dirección al P.C. de la Brigada en Daimiel.

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[70].

[Día] 25 [de julio de 1938]

Siguió la operación del día anterior ocupando los pueblos de Higuera, Quintana, Villanueva, Coronada, Campanario, Magacela y La Haba.

Se presentaron 46 soldados rojos, la mayor parte con armamento.

Ejército del Sur sublevado. Relación de los principales Hechos de armas de la 21ª División. Julio de 1938[71]

El día 25 se ocuparon los pueblos de Higuera, Quintana, Villanueva de la Serena, La Coronada, Magacela y La Haba.

Día 26 de julio de 1938

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[72].

[Día] 26 [de julio de 1938]

Continúan limpiando las fuerzas el terreno embolsado haciendo gran cantidad de prisioneros y recogiendo mucho material.

Se traslada la [21ª] División a Quintana.

Se presentan con 195 soldados rojos de distintas armas y Cuerpos.

Día 27 de julio de 1938

Puesto de Mando [P.C.] de la 109ª Brigada Mixta, 3ª Sección, Operaciones. Talarrubias, Badajoz[73]

27 julio [1938]

La Brigada cubre el frente extremando las precauciones.

[Apartado] I. Actividad propia: Las fuerzas del 433º y 435º Batallón de esta Brigada guarnecen sus posiciones según se detalla en el apartado octavo.

Las fuerzas correspondientes al 434º y 436º Batallón replegadas por las inmediaciones de este P.C. [Puesto de Mando] a consecución de los combates sostenidos en estos días, se están reorganizando en este P.C. de Talarrubias.

Actividad enemiga: Durante el día de hoy se ha observado gran movimiento de fuerzas frente a nuestras posiciones de Cogolludo.

A las 19.20 horas, 3 aparatos de Navalvillar de Pela han cruzado nuestras líneas con dirección a Guadalupe.

[Apartado] VIII. La línea propia queda definida por: Molino de Andrés (449-490); margen izquierda del río Guadiana hasta la barca de Casas de Don Pedro (461-500); Casa de Chiva (456-503); Campo frío (457-504); (456-503), (457-502), (457-503), (457-505), (458-506), (458-507), (458-509), (459-509), (457-510), (456-510), (463-515), (465-521), (461-523), (463-525), (463-529), (462-532). A partir de aquí empieza el enlace con la 46ª Brigada.

P.C. (Talarrubias) a 27 de julio de 1938

Puesto de Mando de Talarrubias, Badajoz. 109ª Brigada Mixta. Parte de Operaciones del día 27 de julio de 1938 [86]

  1. Actividad propia:

Las fuerzas del 433º y 435º Batallón de esta Brigada guarnecen sus posiciones según se detalla en el apartado octavo.

Las fuerzas correspondientes al 434º y 436º Bones replegadas por las inmediaciones de este P.C. a consecuencia de los combates sostenidos en estos días, se están reorganizando en este P.C. de (Talarrubias).

Actividad enemiga:

Durante el día de hoy se ha observado gran movimiento de fuerzas frente a nuestras posiciones de Cogolludo.

A las 19,20 horas, 3 aparatos de Navalvillar de Pela han cruzado nuestras líneas con dirección a Guadalupe.

II. Bajas: Ninguna.

Altas: Ninguna.

III. Ninguno.

IV. Ninguno.

V. Ninguno.

VI. Ninguno.

VII. Ninguno.

VIII. La línea propia queda definida por: Molino de Andrés (449-490), margen izquierda del río Guadiana hasta la Barca de Casas de Don Pedro (461-500). Casa de Chiva (456-503), Campofrío (457-504), (456-503), (457-502), (457-503), (457-505),(458-507), (558-509), (457-510), (456-510), (463-515), (465-521), (461-523), (463-525), (464-525), (463-529), (462-532), a partir de aquí empieza el enlace con la 46ª Brigada Mixta.

P.C. [de Talarrubias, Badajoz] a veintisiete de julio de 1938.

El Jefe de Estado Mayor

[Juan Pedro Fernández del Campo]

V.B.

El Jefe acctal. de la [109] Brigada

[Timoteo Reboiro]

[Sello impreso: “109ª Brigada Mixta. Organización. Sección 1ª. Estado Mayor”]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[74].

[Día] 27 [de julio de 1938]

Heridos tres soldados del 10º Bon por ametralladoras de 16 cazas rojos que volaron sobre Campanario. Se continúa recogiendo prisioneros y material.

Se presentaron 162 milicianos, entre los cuales estaba, un comandante, un Comisario Político y varios oficiales.

La Aviación enemiga ametralló Campanario arrojando también varias bombas incendiarias.

Día 28 de julio de 1938

Puesto de Mando [P.C.] de la 109ª Brigada Mixta, 3ª Sección, Operaciones. Talarrubias, Badajoz[75]

28 julio [1938]

[Apartado] I. Actividad propia: A las tres (3) horas del día de hoy, el 434º Batallón de esta Brigada, emprende la marcha para ocupar las posiciones que se detallan en el apartado octavo.

Campamento de una unidad republicana.

A las cero treinta (0,30) horas del día de hoy, ha llegado a este P.C. el Batallón Disciplinario del VII Cuerpo de Ejército y una compañía Especial, los cuales quedaron vivaqueando en los lugares que en su oficio 27 actual [julio] -Sección 3ª- número 878 señalaban, emprendiendo de nuevo la marcha por orden de esa División, a las veinte (20) horas con dirección a Estrella de Lajara, la compañía Especial.

El 433º y 435º Batallón continúan guarneciendo las posiciones que se detallaban en el parte de ayer.

El 436º Batallón sigue en este P.C. (Talarrubias) dedicado a la reorganización del mismo.

Actividad enemiga: Durante el día de hoy el enemigo ha hecho varios disparos de armas automáticas desde (456-530).

A las 7,50 [horas] ocho aparatos, al parecer propios, procedentes de Herrera [del Duque] han evolucionado por espacio de cinco minutos sobre Madrigalejo, desapareciendo por dicho pueblo.

A las 9,10 [horas] nueve aparatos, al parecer enemigos, han evolucionado de Guadalupe a [Navalvillar de] Pela.

A las 13,30 horas ocho aparatos procedentes de Villanueva marchan en dirección Puente del Arzobispo.

A las 13,40 horas nueve aparatos aparecen por Guadalupe y desaparecen por Madrigalejo.

A las 20,35 [horas] dos aparatos procedentes de Guadalupe van en dirección Madrigalejo, virando hacia Orellana donde desaparecen.

[Apartado] VIII. Con fuerzas del 434º Batallón se ha prolongado la línea propia por (451-489), 451-487, 450-486 hasta el cruce de caminos de Campanario a Esparragosa con curva de nivel 300 en la cuadrícula 450-484.

P.C. (Talarrubias) a 28 de julio de 1938

Puesto de Mando de Talarrubias, Badajoz. 109ª Brigada Mixta. Parte de Operaciones del día 28 de julio de 1938 [86]

I. Actividad propia:

A las tres (3) horas del día de hoy, el 434º Batallón de esta Brigada, emprende la marcha para ocupar las posiciones que se detallan en el apartado octavo.

A las (0´30) cero treinta horas del día de hoy, ha llegado a este P.C. [Talarrubias], el Batallón Disciplinario del VII Cuerpo de Ejército y una Compañía Especial, los cuales quedaron vivaqueando en los lugares que en su oficio 27 actual -Sección 3ª- número 878 señalaban, emprendiendo de nuevo la marcha por orden de esa [37ª] División, a las veinte horas (20) con dirección a [La] Estrella de La jara [Toledo], la Compañía Especial.

El 433º y 435º Batallón continúan guarneciendo las posiciones que se detallaban en el parte de ayer.

El 436º Batallón sigue en este P.C. (Talarrubias) dedicado a la reorganización del mismo.

Actividad enemiga:

Durante el día de hoy el enemigo ha hecho varios disparos de armas automáticas desde (456-530).

A las 7´50 ocho aparatos, al parecer propios, procedentes de Herrera [del Duque] han evolucionado por espacio de cinco minutos sobre Madrigalejo, desapareciendo por dicho pueblo.

A las 9´10 nueve aparatos, al parecer enemigos, han evolucionado de Guadalupe a [Navalvillar de] Pela.

A las 13´30 h. ocho aparatos procedentes de Villanueva marchan en dirección Puente del Arzobispo.

A las 13´40 h. nueve aparatos aparecen por Guadalupe y desaparecen por Madrigalejo.

A las 20´35 h. dos aparatos procedentes de Guadalupe van en dirección Madrigalejo virando hacia Orellana donde desaparecen.

II. Bajas: Ningunas.

Altas: Ningunas.

III. Ninguna.

IV. Ninguno.

V. Ninguno.

VI. Ninguno.

VII. Ninguno.

VIII. Con fuerzas del 434º Batallón se ha prologando la línea propia por (451-489), (451-487), (450-486) hasta el cruce de caminos de Campanario a Esparragosa con la curva de nivel 300 en la cuadrícula (454-484).

P.C. [de Talarrubias, Badajoz] a veintiocho de julio de 1938.

El Jefe de Estado Mayor

[Ilegible]

V.B.

El Jefe acctal. de la [109] Brigada

[Timoteo Reboiro]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[76].

[Día] 28 [de julio de 1938]

Se han hecho prisioneros y presentados 216 soldados entre los que se encuentran un Jefe y varios Oficiales y un Comisario.

Día 29 de julio de 1938

Informe sobre la situación y distribución de fuerzas de la 109ª Brigada Mixta de 29 de julio de 1938[77]

La nueva línea de cobertura de este Sector, según instrucciones recibidas de la Superioridad, es la que a continuación se define, dividida en los cuatro Subsectores siguientes:

Subsector Mestilla

                Comprende su línea de vigilancia desde el arroyo del Rubial (450-483) hasta la altura de Casas de la Bodeguilla (451-489) pasando por Chozas (450-484) vértice 430 (451-486) y Cerro del Cardo.

Jefe: El del 434º Bon.

Fuerzas: El 434º Batallón de la 109ª.

P.C. [Puesto de Mando] Mestilla.

Subsector Molino

               Se extiende su línea de vigilancia desde “Peñaflor” (450-490) hasta vértice La Hoya (456-493) pasando por Cogolludo, Molino Quemado, el Almendral y Riberón, o sea, siguiendo toda la margen izquierda del Guadiana.

Jefe: El del 433º Bon.

Fuerzas: El 433º Batallón de la 109ª.

Una compañía del 98º Bon. y un Escuadrón de Caballería.

P.C. Sobre el camino viejo del Vado de Casas (455-492).

Subsector La Barca

                Su línea de vigilancia queda definida por Sierra de Integral (457-495), toda la margen izquierda del Guadiana hasta Casa de Galapagueros (463-501).

Jefe: El del 436º Bon.

Fuerzas: El 436º Batallón de la 109ª.

2ª Compañía del 4º Bon. de la 91ª Brigada.

2 Ametralladoras del Bon. Autónomo del VII Cuerpo de Ejército.

Un pelotón de la 3ª Brigada Divisionaria de la 37ª División.

Las fuerzas del mayor Joaquín Monllor García, jefe del 435º Batallón del la 109º Brigada, defendían el Subsector Pico Rostro-Valdecaballeros. Foto cedida por Juan Luis Bonet Monllor.

Subsector Pico-Rostro-Valdecaballero

               Empieza su línea de vigilancia en la cota 346 (458-500). Continua por la Laguna de la Dehesa-Casa de Chiva (435-503)-Campo Frío-camino de Casas de Don Pedro a Guadalupe hasta Pico Rostro (457-509)-Puerto del Carrascal (460-512)-Atalaya (463-515)-continua la curva de nivel 500-cota 506 (463-525)-vértice Calderona (434-528)-la Trinidad (462-529)-la Gargantilla (462-532).

Jefe: El del 435º Batallón de la 109ª.

La 4ª Compañía del 2º Bon de la 91ª Brigada.

Una Sección de la 3ª Brigada de la 37ª División.

P.C. Pico Rostro y San Simón.

Los Jefes del Subsector harán una distribución de fuerzas a base de destacamentos aislados que no serán más pequeños de Sección, procurando que unas posiciones y otras estén enlazadas con la vista y fuego.

Talarrubias a 29 de julio de 1938

[Firma autógrafa jefe de la 109ª Brigada]

Timoteo Reboiro

Puesto de Mando [P.C.] de la 109ª Brigada Mixta, 3ª Sección, Operaciones. Talarrubias, Badajoz[78]

29 julio [1938]

[Apartado] I. Actividad propia: Al ocupar por fuerzas del 436º Batallón las posiciones de la Barca sobre el río Guadiana en la carretera de Talarrubias a Casas de Don Pedro, la cuarta compañía de la 91ª Brigada Mixta que guarnecía estas posiciones pasa a ocupar las fortificaciones existentes en Campofrío y Casa de Chiva, delante de Casas de Don Pedro, cuadrículas (457-504) y (455-503).

En descubierta hecha en el día de hoy por una sección del 1º Escuadrón del 5º Regimiento de Caballería, me comunica haber encontrado fuerzas sobre el cortijo Cornocalejo en un número de una compañía, aproximada, que trataba de hacer un movimiento envolvente.

Actividad enemiga: Durante el día de hoy se ha observado gran movimiento de circulación de vehículos por parte del enemigo.

A las 24 horas de ayer y por el flanco izquierdo de las posiciones que guarnece el 433º Batallón y a unos dos o tres metros han cruzado el río un escuadrón de Caballería y dos batallones de Infantería con dirección carretera Castuera-Puebla [de Alcocer] encontrándose hoy a la altura de Orellanita a unos cinco kilómetros de Casas de los Cogolludos, donde quedan vivaqueando.

P.C. (Talarrubias) a 29 de julio de 1938

Puesto de Mando de Talarrubias, Badajoz. 109ª Brigada Mixta. Parte de Operaciones del día 29 de julio de 1938 [86]

I. Actividad propia. Al ocupar por fuerzas del 436º Batallón las posiciones de la Barca sobre el río Guadiana en la carretera de Talarrubias a Casas de Don Pedro, la cuarta compañía de la 91ª Brigada Mixta que guarnecía estas posiciones pasa a ocupar las fortificaciones existentes en Campofrío y Casa de Chiva, delante de Casas de Don Pedro, cuadrículas (457-504) y (455-503).

En descubierta hecha en el día de hoy por una sección del 1º Escuadrón del 5º Regimiento de Caballería, me comunica haber encontrado fuerzas sobre el cortijo Cornocalejo en un número de una compañía, aproximada, que trataba de hacer un movimiento envolvente.

Actividad enemiga. Durante el día de hoy se ha observado gran movimiento de circulación de vehículos por parte del enemigo.

A las 24 horas de ayer y por el flanco izquierdo de las posiciones que guarnece el 433º Batallón y a unos dos o tres metros han cruzado el río un escuadrón de Caballería y dos batallones de Infantería con dirección carretera Castuera-Puebla [de Alcocer] encontrándose hoy a la altura de Orellanita a unos cinco kilómetros de Casas de los Cogolludos, donde quedan vivaqueando.

II. Bajas: Ningunas.

Altas: Ningunas.

III. Ninguna.

IV. Ninguna.

V. Ninguno.

VI. Ninguno.

VII. Ninguno.

VIII. Ninguno.

P.C. [de Talarrubias, Badajoz] a veintinueve de julio de 1938.

El Jefe de Estado Mayor

[Ilegible]

V.B.

El Jefe acctal. de la [109] Brigada

[Timoteo Reboiro]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[79].

[Día] 29 [de julio de 1938]

Entre los presentados y prisioneros rojos el día de hoy suman 203 de distintos Cuerpos.

Día 30 de julio de 1938

Puesto de Mando [P.C.] de la 109ª Brigada Mixta, 3ª Sección, Operaciones. Talarrubias, Badajoz[80]

30 julio [1938]

[Apartado] I. Actividad propia: Las fuerzas de esta Brigada continúan guarneciendo las posiciones que se les tiene asignadas.

Actividad enemiga: Durante el día de hoy se ha observado bastante movimiento del enemigo, principalmente por El Sotillo (447-489) no pudiendo precisar si el personal que se ha visto se estabilizará en dicho punto o, por lo contrario, es preparación de una nueva agresión, también se está observando bastante movimiento de personal, un batallón aproximadamente, por Casa Copas (452-512).

A las 7,5 horas del día de hoy se ha oído una explosión de barreno por el Sur de [Navalvillar de] de Pela. A las 18,30 horas y por Sierra de Pela, se ha oído otra explosión de barreno.

[Apartado] II. Bajas: 1 cabo, por accidente de automóvil (herido). 1 soldado muerto en accidente de automóvil, 2 soldados heridos por accidente de automóvil, 2 tenientes al hospital, 1 sargento y 31 soldados al hospital, 3 cabos al hospital.

Altas: 1 teniente, 1 cabo y 4 soldados del hospital.

P.C. (Talarrubias) a 30 de julio de 1938

Puesto de Mando de Talarrubias, Badajoz. 109ª Brigada Mixta. Parte de Operaciones del día 30 de julio de 1938 [86]

I. Actividad propia:

Las fuerzas de esta Brigada continúan guarneciendo las posiciones que se les tiene asignadas.

Actividad enemiga:

Durante el día de hoy, se ha observado bastante movimiento del enemigo, principalmente por El Sotillo (447-489), no pudiendo precisar si el personal que se ha visto, se estabilizara en dicho punto o por lo contrario es preparación de una nueva agresión, también se está observando bastante movimiento de personal, un Batallón aproximadamente, por Casas Copas (452-512).

A las 7´5 h. del día de hoy se ha oído una explosión de barreno por el Sur de [Navalvillar de] Pela, se ha oído otra explosión de barreno.

II. Bajas: 1 cabo, por accidente de automóvil (herido). 1 soldado, muerto en accidente de automóvil, 2 soldados, heridos por accidente de automóvil, 2 tenientes al hospital, 1 sargento y 31 soldados al hospital, 3 cabos, al hospital.

Altas: 1 teniente, 1 cabo y 4 soldados del hospital.

III. Ninguna.

IV. Ninguno.

V. Ninguno.

VI. Ninguno.

VII. Ninguno.

VIII. Ninguna.

P.C. [de Talarrubias, Badajoz] a treinta de julio de 1938.

El Jefe de Estado Mayor

[Juan Pedro Fernández del Campo]

V.B.

El Jefe acctal. de la [109] Brigada

[Timoteo Reboiro]

[Sello impreso: “109ª Brigada Mixta. Sección 4ª. Servicios”]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[81].

[Día] 30 [de julio de 1938]

Sigue la limpieza de días anteriores haciéndose algún prisionero, que con los presentados son 24 en el día de hoy.

Diez cazas enemigos disparan varias ráfagas de ametralladora hacia la Sierra de Benquerencia.

Día 31 de julio de 1938

Cuartel General de la 109ª Brigada Mixta, [Fuenlabrada de los Montes, Badajoz][82]

Julio 31 [1938]

Por orden de esta Superioridad son incorporados a este C.G. [Cuartel General] los tenientes D. Juan Mª Revelles López de 435º Batallón, D. Benjamín Robredo Gómez y D. Francisco Payá Martínez del 436º Batallón, haciéndose cargo de la 2ª Sección, Ayudante de la Brigada y 1ª y 4ª Sección respectivamente.

Puesto de Mando [P.C.] de la 109ª Brigada Mixta, 3ª Sección, Operaciones. Talarrubias, Badajoz[83]

31 julio [1938]

[Apartado] I. Actividad propia: Los batallones de esta Brigada se dedican a la vigilancia y defensa de las posiciones que se les ha asignado.

En descubierta hecha en el día de hoy por una sección de Caballería del 1º Escuadrón del 5º Regimiento, después de internarse hasta dar vista al río Zújar, regresó sin novedad.

Actividad enemiga: A las 6 horas en (459-531) se han oído dos explosiones al parecer de bombas de mano. A las 9 horas en (449-490) el enemigo ha disparado algunas ráfagas de armas automáticas.

En (449-490) se ha visto durante el día de hoy fortificar una sección. A las 14 horas, en Sierra Cogolludos se ha oído una explosión de barreno.

                P.C. (Talarrubias) a 31 de julio de 1938

                Por orden de la Superioridad es incorporado a este C.G. [Cuartel General], D. Juan María Rebelles López del 435º Batallón, D. Benjamín Robledo Gómez y Don Francisco Payá Martínez del 436º Batallón, haciéndose cargo de la 2ª Sección, Ayudante de la Brigada y 1ª y 4ª Sección respectivamente.

P.C. (Talarrubias) a 31 de julio de 1938

Unidades de la Brigada

Se encuentran en Talarrubias los servicios de Transmisiones, Municionamiento, Cuerpo Tren, Intendencia y Sanidad. Estos dos últimos se encuentran en parte en Siruela.

Puesto de Mando de Talarrubias, Badajoz. 109ª Brigada Mixta. Parte de Operaciones del día 31 de julio de 1938 [86]

I. Actividad propia:

Los batallones de esta Brigada se dedican a la vigilancia y defensa de las posiciones que se les ha asignado.

En descubierta hecha en el día de hoy por una sección de Caballería del 1º Escuadrón del 5º Regimiento, después de internarse hasta dar vista al río Zújar regresó sin novedad.

Actividad enemiga:

A las 6 horas en (459-531) se han oído dos explosiones al parecer de bombas de mano. A las 9 horas en (449-490) el enemigo ha disparado algunas ráfagas de armas automáticas.

En (449-490) se ha visto durante el día de hoy fortificar una sección. A las 14 horas, en Sierra Cogolludos se ha oído una explosión de barreno.

II. Ningunas.

III. Ninguna.

IV. Ninguna.

V. Ninguno.

VI. Ninguno.

VII. Ninguno.

VIII. Ninguna.

P.C. [de Talarrubias, Badajoz] a treinta y uno de julio de 1938.

El Jefe de Estado Mayor

[Juan Pedro Fernández del Campo]

V.B.

El Jefe acctal. de la [109] Brigada

[Timoteo Reboiro]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[84].

[Día] 31 [de julio de 1938]

En el día de hoy se presentaron 34 soldados rojos de distintas unidades.

 

[1] Archivo General Militar de Segovia. Hoja de servicio del alférez Lamberto López Elías.

[2] Buj Pastor, Francisco. Memorias de la Guerra Civil (1936-1939). Tarrasa, 1980. Inédita. Pp.41-43. El acceso a largos párrafos de las mismas ha sido posible gracias a la labor de su hijo Francisco Buj Vallés, al cual agradecemos la labor de búsqueda de los datos que llenan este trabajo.

[3] Este oficial sanitario regresó otra vez a la unidad del frente de Talarrubias (Badajoz) puesto que figura en la relación nominal del Campo de Concentración de Zaldívar elaborada el 5 de abril de 1939 cuando la 109ª Brigada Mixta se entregó completa en el vado del Guadiana entre la citada localidad y Casas de Don Pedro.

[4] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[5] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. 109ª Brigada Mixta. Estado Mayor. Sección Tercera:  Operaciones. “Informes sobre la situación y distribución de fuerzas de la Brigada [109ª] 1937, 1938 y 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C)7 / 27-28.

[6] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[7] Archivo General Militar de Segovia. Hoja de Servicio del capitán provisional de Infantería Faustino Múñoz Paniagua.

[8] Mahiques Alberola, Vicent. [Relatos anotados y contextualizados de Vicent Mahiques Alberola]. [Valencia: Autoedición], 1995. Pp. 36-38. Redacción revisada por Vicent Mahiques Roig.

[9] Después de acabada la guerra se fue a Argentina. Allí trabajó de carnicero y ganó mucho dinero, pero se lo jugaba enseguida, igual como lo ganaba, lo perdía. Ya mayor y enfermo de cáncer regresó a morir a Vilallonga.

[10] Plato muy humilde y tradicional valenciano que se toma en las Hogueras de San Juan, compuesto de sardina de bota (en salazón), tomate seco, ajos tiernos junto con huevos y patatas fritas.

[11] Alhucemas, ciudad marroquí donde había servido durante su servicio militar obligatorio.

[12] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 2 / 22.

[13] Hinojosa Durán, José, Tropas en un frente olvidado: El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009. P. 384.

[14] Su interrogatorio en AGMAV, D.N., Ejército del Sur, L. 11, C. 34, D. 1, Fs. 2-12 y en cuanto a su ejecución en AGMAV, D.R., L. 474-1, C. 1, D. 1, F. 28 según esta fuente (de procedencia cenetista) también fueron fusilados los miembros de su Estado Mayor.

[15] Archivo General Militar de Segovia. Hoja de Servicios del teniente provisional Fernando Fernández Jurado.

[16]Archivo General Militar Segovia. Hoja de Servicios del general de Brigada de Estado Mayor de Mario González Revenga.

[17]Archivo General Militar de Segovia. (AGMSg). Hoja de Servicios del teniente coronel auditor José Manuel Coloma y Escriva de Romaní.

[18]AGMSg, “Expediente compulsado de la Hoja de Servicios de D. José Manuel Coloma y Escrivá de Romaní”.

[19] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[20] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[21] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[22] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[23] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[24] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[25] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[26] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[27] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[28] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[29] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[30] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[31] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[32] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[33] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[34] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[35] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[36] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[37] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[38] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[39] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[40] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[41] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[42] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[43] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[44] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[45] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[46] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[47] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[48] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[49] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[50] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[51] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[52] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[53] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[54] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[55] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[56] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[57] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[58] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[59] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[60] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[61] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[62] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 2 / 22.

[63] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[64] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[65] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[66] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[67] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[68] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[69] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diario de Operaciones. 21ª División. (1º de enero a 29 de julio 1939). (Relación de los principales hechos realizados por esta División durante la Campaña. Varias fechas). Mayo 1937 a julio 1939”. Armario (A) 10, Carpeta (C) 22, Legajo (L) 452, Núm. 1 al 16.

[70] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[71] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diario de Operaciones. 21ª División. (1º de enero a 29 de julio 1939). (Relación de los principales hechos realizados por esta División durante la Campaña. Varias fechas). Mayo 1937 a julio 1939”. Armario (A) 10, Carpeta (C) 22, Legajo (L) 452, Núm. 1 al 16.

[72] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[73] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[74] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[75] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[76] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[77] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. 109ª Brigada Mixta. Estado Mayor. Sección Tercera:  Operaciones. “Informes sobre la situación y distribución de fuerzas de la Brigada [109ª] 1937, 1938 y 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C)7 / 27-28.

[78] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[79] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[80] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[81] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[82] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 2 / 22.

[83] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[84] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[85] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Informe de la 3ª Compañía de la Brigada de Blindados sobre las operaciones realizadas en Extremadura. 20 al 24 de julio de 1938”. Armario (A)77 / Legajo (L) 1270 / Carpeta (C) 4 / Documento (D) 3 / 1-10.

[86] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. “Partes de Operaciones: del E.M. de esta Brigada [109]. Febrero a diciembre 1938 (incompleto)”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1236 / Carpeta (C) 12 / Documento (D) 1 / Numerado 76-80.

Publicado en 1938, 436 Bon, Brigadas Mixtas, Casas de Don Pedro, Investigaciones, Operaciones, SIPM | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

En la campiña verde, de la finca de “La Boticaria”, debajo de sus olivos, quedó grabada una mancha con sangre republicana

La memoria es “topófila”: se vincula a territorios, itinerarios, espacios públicos, fronteras, etc.[1] La noción de “lugar de memoria” fue popularizada por Pierre Nora. Este autor ha tratado de dotarla de un sentido referido al locus memoriae de la retórica romana, artificio con el que el orador se fija una idea o un lugar, un punto de apoyo, para hilvanar su discurso. Los lugares de memoria nacen y viven del sentimiento de que no hay una memoria espontánea, y que es necesario mantener aniversarios, celebraciones, archivos para que la memoria no se pierda.

Con la crisis de la memoria tradicional y espontánea surge un nuevo tipo de memoria “moderna”, que ya no es espontánea, sino indirecta: es múltiple, descentralizada y democrática, y ya no está controlada por la familia, la Iglesia o el Estado; se basa más en la rememoración que en la repetición; tiene componentes más psicológicos, individuales y subjetivos que colectivos y se experimenta más como un deber que como una rutina.[2]

Hablar de lugares de memoria en la España contemporánea en relación a la guerra civil, implica dirigir la atención a una clase especialmente controvertida de lieux, aquellos referidos al pasado traumático y a la sucesión histórica de políticas públicas de memoria y movimientos memorialistas de diversa índole relacionados con él.[3]

Fosas abiertas en el olivar del cortijo "Casa de la Boticaria".

Fosas abiertas en el olivar del cortijo “Casa de la Boticaria”.

Nosotros vamos a fijar el foco de atención en un punto de apoyo, un lugar, alrededor de un hecho trágico, un asesinato en masa, que podríamos tipificar como genocidio, acaecido en el olivar de un cortijo denominado “Casa de la Boticaria”.

Al acabar la guerra, una unidad militar republicana que estaba luchando en el frente extremeño, la 109ª Brigada Mixta, se encontraba en las cercanías de la localidad de Talarrubias (Badajoz). El día 27 de marzo de 1939, sus hombres, se entregaron en masa a las fuerzas militares de Franco, en el vado del río Guadiana denominado Barca. De allí los trasladaron al pueblo de Casas de Don Pedro (Badajoz), donde fueron encerrados y pasaron la primera noche en un salón de actos destartalado.

Al día siguiente, los 2.000 o 3.000 prisioneros, fueron conducidos caminando, durante tres kilómetros, a un cortijo llamado Casa de Zaldívar, acondicionado como Campo de Concentración.

 Los detenidos en la finca "La Boticaria", fueron ejecutados en el olivar el 15 de mayo de 1939.

Los detenidos en la finca “La Boticaria”, fueron ejecutados en el olivar el 15 de mayo de 1939.

Oficialmente el Campo de Concentración de Zaldívar (y con él el de La Boticaria que formaban un complejo concentracionario), se clausuró como tal el 26 de abril de 1939,[4] y la mayoría de los 2.284 prisioneros que continuaban todavía allí, fueron trasladados al Campo de Concentración de Castuera (Badajoz), y, otro grupo más reducido, al cercano cortijo Casa de La Boticaria (como lugar de detención), donde se unieron con el resto de los que ya se encontraban en él, en total unos 200 cautivos, mientras “se llevan a cabo el cumplimiento de misiones que no admiten demora”.[5] Permanecieron bajo la custodia de las fuerzas militares de una bandera falangista, que seleccionó a una parte de ellos, mientras al resto los enviaron a Castuera. Los que continuaron en aquel lugar, fueron ejecutados en el olivar el 15 de mayo de 1939, y allí quedaron en medio del sembrado, hasta que la memoria popular, inagotable, los exhumó para “darles un entierro como a seres humanos”[6], con gran acompañamiento de familiares, durante los días 13 y 14 de mayo de 1978, reuniéndolos en varios féretros y trasladándolos al cementerio, tras el debido luto que exige la dignidad humana, el 15 de mayo.[7]

Seguiremos el término, “lugares de la memoria”, acuñado por Nora, para explicar cómo se transforma la relación entre los grupos sociales, la memoria y la historia bajo el impacto de la globalización y el desanclaje de los procesos locales con su pasado[8].

Las fosas comunes de los derrotados, como en este caso, las generadas ya en la retaguardia sublevada durante la inmediata posguerra en cualquier punto del país, han pasado de estar consideradas como desechos políticos, emocionales y simbólicos, factores perturbadores del mecanismo expeditivo franquista, a convertirse en lugares de memoria, con una fuerte e inquietante carga de movilización del debate público.

Puerta de entrada del cortijo "Casa de Zaldívar".

Puerta de entrada del cortijo “Casa de Zaldívar”.

Cuando ocurrieron los trágicos hechos descritos más arriba, en realidad había dos campos de concentración cercanos a la localidad de Casas de Don Pedro; uno era el que daba nombre al complejo concentracionario, “el cortijo o casa Zaldívar […] pertenece al término municipal de Puebla de Alcocer [Badajoz], […] polígono 7, parcela 336”[9], y el otro contiguo al primero, “[la casa o cortijo] La Boticaria, polígono 7, parcela 432”[10]. Ambos cortijos, sitos a escasos tres kilómetros de la localidad de Casas de Don Pedro, estaban orientados a la explotación y transformación de los recursos agropecuarios, función con la que continúan en la actualidad. Cuando las autoridades militares decidieron que, para dar un escarmiento ejemplarizante, había que ejecutar una cantidad indeterminada de prisioneros, necesitaron un lugar apropiado para llevar a cabo la salvaje acción. El dueño de la finca Casa de Zaldívar, aunque inicialmente concedió que fuera empleado el cortijo como lugar de reclusión, más tarde se negó a que en sus campos fueran asesinadas y enterradas un considerable número de personas. Pero Doña ‘Natis’, la registradora, propietaria de la ‘Casa de la Boticaria’ no era del mismo parecer. “Le dijo a la Guardia Civil: «Traigan aquí a todos los rojos de España para matarlos»”[11].

Tras conseguir acometer con éxito todos los pasos previos del día de la exhumación de 1978, solo quedaba obtener el permiso de la dueña de la finca La Boticaria, una descendiente de la terrateniente contemporánea de los hechos, la cual no puso objeción, imponiendo como única condición que, tras finalizar los trabajos, los terrenos quedasen repuestos[12].

La primera jornada bastó para realizar la exhumación, y emplearon los otros dos días hasta la fecha del traslado al cementerio, para velar en la misma finca, durante el día y la noche, los restos encontrados. Una trovadora analfabeta, Inés Mansilla Espinosa[13], hija de uno de los represaliados, Angelillo Mansilla, compuso una serie de romances y coplas, que repentizó durante los desenterramientos en el mismo olivar[14].
img_0070El cortijo Casa de La Boticaria y su olivar, era una finca privada que continúa siéndolo. Durante el desenterramiento llevado a cabo el año 1978, fue suficiente la localización y exhumación de los restos donde se sabía que se había perpetrado una acción ejemplarizante, una atrocidad humana, un hecho genocida en la actualidad. Estos sucesos ya se habían contemplado que ocurrirían desde la publicación, en 1936, de la “Instrucción reservada número 1” del general Mola, que recogía en una de sus bases que “se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta, para reducir lo antes posible al enemigo”.[15] Este término “acción”, evoca los acontecimientos que acaecieron más tarde por toda Europa, durante la ocupación nazi de los territorios invadidos, cuando bajo un plan sistematizado, entraban en los pueblos y ciudades para llevar a cabo una “Aktion”, contra parte de sus habitantes.

Panteón del cementerio municipal de Casas de Don Pedro donde reposan los restos. Mayo de 1978.

Panteón del cementerio municipal de Casas de Don Pedro donde reposan los restos. Mayo de 1978.

Tampoco, en plena Transición como nos encontrábamos, se contemplaban políticas de memoria que pudieran recoger los valores que los Derechos Humanos universales, preconizaban ya por aquel entonces de verdad, justicia y reparación. Además, aquel lugar de memoria y recuerdo, de culto, se trasladó desde su origen, las fosas del olivar, hasta el panteón del cementerio municipal de Casas de Don Pedro, donde se habían depositado los restos encontrados. Había sido colocada una lápida colectiva, sencilla, con un frente en mármol blanco y flanqueada por unas columnas con capitales y un escalón, con unos cincuenta nombres, adornada con claveles rojos. El párroco de Casas de Don Pedro, en representación de los familiares, solicitó al Arzobispado de Toledo la concesión de la sepultura perpetua en el cementerio parroquial, “a favor de los muertos en acción de guerra en dicha localidad”[16]. Le fue concedida la propiedad del panteón nº 220, compuesto de cuatro nichos, el 7 de noviembre de 1978 “en favor de las personas cuyos restos mortales están sepultados en el mencionado panteón”[17]. Allí, desde entonces, cada 1 de noviembre, día de “Todos los Santos” y cada 15 de mayo, fecha de la terrible tragedia, podían visitar a sus familiares desaparecidos, y hacer uso de la memoria, recordarles. Eso quien conocía lo que había sucedido, principalmente se trataba de personas de los pueblos de los alrededores, o que habían visto publicado el reportaje en la revista “Interviú” y lo relacionaron con la última referencia del lugar donde sabían que había estado su ancestro, que fueron muy pocas. Para muchas otras, el hecho permaneció y permanece ignorado. Ha sido investigando, entrando en los foros que las nuevas tecnologías han posibilitado, cómo se han ido conociendo nuevos familiares de aquellas personas asesinadas.

Anverso de una de las dos últimas cartas que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar. 1 de abril de 1939.

Anverso de una de las dos últimas cartas que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar. 1 de abril de 1939.

Mi propio ejemplo, como nieto de uno de aquellos militares republicanos desaparecidos, tal vez, sirva de ejemplo paradigmático. Tratando de apoyar y ayudar en el esclarecimiento de lo sucedido a su padre desaparecido, para que su madre, como viuda de un comisario del Ejército Popular de la República, tuviese derecho a su pensión, nuestro padre y dos hijos varones, nos dirigimos durante la primavera de 1979, desde la localidad guipuzcoana de Renteria, hasta el municipio vizcaíno de Zaldíbar. Todo porque los últimos indicios que tenía la familia de su paradero, eran las dos últimas cartas que había enviado desde el campo de concentración donde estaba recluido, que indicaba: “109ª Brigada, 434º Batallón Ametralladoras. Campo de concentración Zaldívar, Estafeta 43”.[18] Allí nos entrevistamos con el alcalde, Juan Mª Garitonandia, nacionalista vasco, que nos explicó que allí no había existido nunca ningún campo de concentración franquista, lo más que había llegado a haber fue un destacamento de prisioneros penados, dedicados a obras de reconstrucción.

Reverso de la carta que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar, Andrés Barrero. 1 de abril de 1939.

Reverso de la carta que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar, Andrés Barrero. 1 de abril de 1939.

En los años 1940, Petra Calvo, la viuda del desaparecido Andrés Barrero, al ver que no regresaba, tuvo que inscribir la defunción de su marido, instada, seguramente, por el Decreto número 67 de 10 de noviembre de 1936, que argumentaba la inscripción de ausencias, desapariciones o fallecimientos, donde los desaparecidos pasarían a la categoría de “presunción de muerte”[19] a los cinco años de su inscripción. Lo hizo con fecha de 28 de noviembre de 1945, es decir, bajo el tipo de inscripción “diferida”. Pero además no dijo o no pudo decir la verdad, porque, aunque sabía que hasta el día 26 de abril de 1939, su marido, había permanecido con vida, declaró que “falleció en el mes de enero de mil novecientos treinta y nueve, según resulta del testimonio del auto dictado con fecha veintiséis del actual [noviembre 1945], por el Juzgado de Primera Instancia número nueve de esta capital [Madrid]”[20].

Pasaron los años, y, como el trámite administrativo de 1945, garantizó que ella era una viuda y sus hijos huérfanos, pudieron subsistir en el Madrid de la posguerra. Pero, como ya se ha comentado más arriba, se posibilitó, que las viudas de los miembros del Ejército republicano pudiesen beneficiarse de la “ley de pensiones” de septiembre de 1979.[21]

Supuestamente, sus beneficiarios[22] más numerosos fueron los familiares de las personas asesinadas por los sublevados, a los que se aludía como desaparecidos en el frente o en otro lugar, cuando pueda esclarecerse una presunción de fallecimiento, que se encontraron con el problema, que como sus difuntos no habían sido registrados en ningún juzgado, no poseían la documentación probatoria, por lo que la administración obligó a las familias a realizar las inscripciones fuera de plazo, para lo cual tenían que demostrar su muerte en circunstancias violentas o desaparición.

Lo que se hizo, fue obligar a la gente que carecía de inscripción, a que consiguiese testigos del fallecimiento y lo declarasen ante un juzgado o notario, como hizo mi abuela el año 1980, que tuvo que cambiar la declaración realizada en 1945, por otra en la que hacía constar: ”Que su esposo Andrés Barrero fue Comisario Político (Partido Comunista), que al terminar la Guerra, fue ingresado en el Campo de Concentración de Zaldívar, con el que mantuvo correspondencia hasta abril de 1939 […]”.[23] Además, la Ley dejaba al capricho del funcionario la aprobación o denegación de la pensión. Como, además, tanto en los ayuntamientos, que fueron los que gestionaron estas solicitudes, como en los juzgados, quedaban, en aquellos años, suficientes funcionarios afines al régimen franquista, no se facilitó para nada el procedimiento.

Artículo de José Catalán Deus. "El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza", en la revista “Interviú” nº.109 (15/21-VI-1978).

Artículo de José Catalán Deus. “El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”, en la revista “Interviú” nº.109 (15/21-VI-1978).

Ocupada como estuvo mi familia, entre los años 1978 y 1980, para que, la “viuda de guerra del comisario republicano”, tuviese acceso a su pensión, pasó desapercibida para toda ella, la información que apareció en una publicación periódica durante junio de 1978.[24] A pesar de que una de las hijas del represaliado, disponía de una librería donde se vendía la revista mensual Interviú, no pudo relacionar el contenido de un reportaje de una exhumación, aparecida en ella, titulado “El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”, con la desaparición de su ancestro. Entre otras cosas porque en él, no aparecía ninguna referencia al Campo de concentración “Zaldívar”, sino a la finca de “Los Boticarios”, ni que, en el pueblo de Casas de Don Pedro, se encontrase el cortijo “Zaldívar”.

Pero la familia, a través de la constancia investigadora de sus nietos, durante el otoño del año 2001, tuvo ocasión de entrevistarse por primera vez, en el pueblo extremeño donde habían tenido lugar los trágicos sucesos de 1939, con una de las protagonistas que participaron durante la exhumación de 1978[25].

Esta le puso al corriente de todas las vicisitudes atravesadas hasta conseguir el objetivo de dignificar a parte de todas aquellas víctimas asesinadas.

Veinticinco años después, una vez descubierta la trama del suceso, el 15 de mayo de 2003, se desplazaron diez miembros de la familia de Andrés Barrero, hasta el olivar, para dignificar el lugar de memoria, donde otro 15 de mayo de 1939, quedaron los cuerpos inertes de decenas de personas.

Veinticinco años después, una vez descubierta la trama del suceso, el 15 de mayo de 2003, se desplazaron diez miembros de la familia de Andrés Barrero, hasta el olivar, para dignificar el lugar de memoria, donde otro 15 de mayo de 1939, quedaron los cuerpos inertes de decenas de personas.

La familia del soldado Andrés Barrero, no pudo dignificar su memoria aquel año de 1978, porque la desaparición de su cuerpo impidió localizar su rastro. Fue veinticinco años más tarde, una vez descubierta la trama del suceso, cuando el 15 de mayo de 2003, se desplazaron diez miembros de la misma hasta la localidad, para visitar el panteón del cementerio, donde reposan sus restos y, en cuyo lugar, inscrito en la lápida, se hallaba su nombre que se había mandado grabar. Con ellos, se encontraba Felisa Casatejada, una de las activistas que propició la exhumación, ya anciana, igual que los hijos de Andrés, quien les explicó los hechos y les acompañó para mostrarles los “lugares de la memoria”.

 

          CAMPO  DE  DESOLACIÓN[26]

(Octava  acróstica)

             Z arandeados por la guerra,

         A llá por la Extremadura,

                   L os soldados  -cuerpo a tierra-

    D errota digieren dura.

                 I  ndigna y cruel, la posguerra

V aciará su galanura.

   A llí  -olivos y matojos-

       R eposaron sus despojos.

 

[1] Candau, Joel. Antropología de la memoria, Buenos Aires, Nueva Visión, 2002.

[2] Ferrándiz, Francisco (2011), “Lugares de memoria”, en Rafael Escudero (coord.), Diccionario de la memoria histórica, Madrid, Catarata, pág. 27.

[3] Ibid. P. 28.

[4] Archivo General Militar de Ávila, DN, “Información. Prisioneros.- Estados del movimiento de prisioneros en los Campos de Concentración dependientes de esta Agrupación, en los días 13 al 30.- Abril 1939”.A.23/L.1/C.36, D.1.

5 Barrero Arzac, Fernando (2009), Historia y tragedia de la 109ª BM en el Campo de Zaldívar (Badajoz). http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/historia-tragedia-la-109a-bm-en-el-campo-zaldivar-badajoz

[6] Catalán Deus, José. El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza, en “Interviú” n.109 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[7] Barrero Arzac, Fernando (2009), Historia y tragedia de la 109ª BM en el Campo de Zaldívar (Badajoz). http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/historia-tragedia-la-109a-bm-en-el-campo-zaldivar-badajoz

[8] Ferrándiz, Francisco (2011), “Lugares de memoria”, en Rafael Escudero (coord.), Diccionario de la memoria histórica, Madrid, Catarata, pág. 29.

[9] Comunicación mediante correo electrónico. Archivo Histórico Municipal de Puebla de Alcocer. 4 de marzo de 2016. Sigpac.gobex.es

[10] Ibid.

[11] López, Olga. Felisa Casatejada: dos de sus hermanos fueron fusilados en Casas de Don Pedro, en “Hoy digital” (15-VII-2005).

[12] Fernández Sánchez, A.M.; López Ruiz, J.L.; Orellana Arroba, M. y Fernández Sánchez, R.C. (2012). Pioneros de la memoria: Excavación de la fosa de represaliados republicanos en la finca “Las Boticarias” en Casas de Don Pedro (Badajoz) en la primavera de 1978. Seminario Internacional “Memoria y derecho. Reparación de víctimas e investigación histórica”. Proyecto de la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura; Departamento de Derecho Constitucional de la Universidad de Extremadura. Cáceres el 7 y 8 de noviembre de 2012.

[13] Testimonio de Rakel Barroso Morilla, nieta Inés Mansilla Espinosa. Entrevista realizada a través de las redes sociales (Facebook). 4 de octubre de 2016.

[14] Versos que insertamos en el anexo nº 1, y que forman parte de la colección de romances y coplas recitados por Inés Mansilla Espinosa, una trovadora de setenta y cuatro años en 1978, durante los desenterramientos en el olivar de las Boticarias y en otros lugares de Casas de Don Pedro, durante la primavera-verano de 1978. Romances y coplas cedidas por Felisa Casatejada. Transcripción de Fernando Barrero Arzac. Adaptación y arreglos de Paco Buj Vallés.

[15] Beltrán Güell, Felipe (1939). Preparación y desarrollo del Alzamiento Nacional. Ensayo histórico, Librería Santarén, Valladolid, p. 119.

[16] Documentación generada durante la construcción del Panteón para depositar los restos de los fusilados en la localidad durante el año 1939. Octubre-noviembre de 1978.

[17] Ibid

[18] Correspondencia enviada por Andrés Barrero desde el Campo de concentración de Zaldívar. 26 de abril de 1939.

[19] Decreto núm. 67/1936, de 10 de noviembre. (BOE núm. 27, 11 de noviembre de 1936).

[20] Inscripción de defunción de Andrés Barrero. Juzgado de Primera Instancia núm. 9 de Madrid. 28 de noviembre de 1945.

[21] Ley 5/1979, de 18 de septiembre, sobre reconocimientos de pensiones, asistencia médico-farmacéutica y asistencia social a favor de las viudas, hijos y demás familiares de los españoles fallecidos como consecuencia de la Guerra Civil. (BOE núm. 233, de 28 de septiembre de 1979).

[22] Archivo del Ministerio de Hacienda. Delegación de Madrid. Dirección General de Costes de Personal y Pensiones Públicas. Expediente 5005. Madrid. Febrero de 1980.

[23] Ayuntamiento de Madrid. Dirección General de Política Interior. Expediente de Petra Calvo. Marzo de 1979.

[24] Catalán Deus, José. El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza, en “Interviú”, n.109 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[25] Testimonio recogido a Felisa Casatejada en Casas de Don Pedro (Badajoz). Noviembre de 2001.

[26] Poema acróstico realizado exprofeso para la memoria del tristemente conocido Campo de Concentración de Zaldívar. Paco Buj Vallés. Mayo de 2009.

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Las operaciones militares de la bolsa de La Serena, durante su primera fase del mes de julio de 1938: hundimiento y ocupación del territorio republicano extremeño, III

El hundimiento del Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil[1]

El frente extremeño se mueve

La primera quincena del mes de julio trajo de nuevo la calma a este frente olvidado, cuya extensión se había visto reducida al ocupar las tropas franquistas la localidad de Peraleda del Zaucejo [Badajoz] y sierras adyacentes a mediados de junio.

Las fuerzas militares republicanas encargadas de defender el frente extremeño se hallaban encuadradas en las brigadas mixtas 20ª, 91ª y 109ª, integradas las dos primeras en la 37ª División y la última [en] la 29ª (si bien parte del territorio asignado a la 109ª BM dependía tácticamente de la 37ª [División] desde finales de mayo [1938]). A su vez estas dos grandes unidades, junto a la 36ª División, dependían del VII CE que con el VIII CE constituían el Ejército de Extremadura.

Operaciones en Extremadura. Croquis. Estado Mayor del Ejército. Servicio Histórico Militar. Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939. 1968.

Por estas fechas los efectivos del Ejército de Extremadura debían ascender a unos 66.000 o 67.000 hombres, para defender un frente de algo menos de 600 kilómetros que se extendía desde el río Algodor (Toledo) hasta el río Yeguas (Córdoba). De ellos, algo más de 59.000 militares estaban encuadrados en los Cuerpos de Ejército VII y VIII (31.401 y 27.726). A ellos se sumaban la tropa de la 148ª BM (21ª División, IX CE, Ejército de Andalucía) que procedente de Andújar (Jaén) había llegado al frente extremeño a mediados de junio (ofensiva franquista en la zona de Peraleda del Zaucejo) y que actuaba como reserva de ejército; la 12ª Brigada de Asalto (unidad formada por 1.434 guardias de asalto y que dependía directamente  del Ejército de Extremadura); el 5º Regimiento de Caballería (unos 800 hombres según fuentes franquistas) y la dotación correspondiente de artillería (la Comandancia general, el Parque de Ejército y tres baterías, que agrupaban 358 hombres), más el personal del Cuartel General y los servicios auxiliares del Ejército.

Tal y como hemos indicado más arriba, el frente de la gran unidad dirigida por el coronel Ricardo Burillo se organizaba en dos grandes sectores: el asignado al VII CE, que se extendía desde el río Algodor (provincia de Toledo) hasta el río Zújar (límite entre las provincias de Badajoz y Córdoba), y el defendido por el VIII CE que iba desde este último río Yeguas (provincia de Córdoba).

Al encontrarse el frente extremeño en el ámbito del VII CE, conviene dar algunos datos generales de esta gran unidad, que cubría una línea de 388 kilómetros y que, como hemos dicho, agrupaba a casi 31.500 hombres en el mes de julio. La misión asignada a la unidad era de un claro carácter defensivo, al carecer de reservas para realizar maniobras ofensivas. Por otra parte, en este Cuerpo de Ejército se integraban en tres divisiones, la 36ª, que cubría el sector comprendido entre el río Algodor y el río Uso (por lo tanto en la zona toledana), la 29ª, del río Uso hasta la unión del río Zújar con el Guadiana (parte del área toledana pero también de la extremeña), y finalmente la 37ª, cuyas fuerzas cubrían el sector más amplio del frente extremeño, es decir, desde la confluencia de ríos antes citados hasta la conexión con el VIII CE en el Zújar (a la altura de la desembocadura del arroyo del Lobo).

Estas unidades, integradas en el VII CE, contaban con los siguientes efectivos a principios del mes de julio:

Cuadro XXXIII: Efectivos de las divisiones del VII CE (julio de 1938)

Unidad Nº de efectivos
VII Cuerpo de Ejército. Cuartel General 67
VII Cuerpo de Ejército Unidades dependientes 5.523
36ª División 10.669
29ª División 7.378
37ª DivisiónFrancisco 7.912
Total 31.279

[Como se puede ver, la cifra total de 31.279 efectivos, muestra cierta variación con respecto a la cifra señalada más arriba (31.401), pero ello se debe a no contabilizarse en esta nueva fuente a los comisarios (28) y los delegados políticos (6 efectivos), Comandancia principal de Artillería (1.001), Transmisiones (469), Intendencia (8), Grupo Intendencia (571), servicios de Sanidad (152), servicios de Farmacia (6), Servicios de Veterinaria (2), Retaguardia y Transportes (261), Batallón disciplinario (786), Batallón de ametralladoras nº 7 (660), Batallón de ametralladoras nº 20 (390) y Batallón de Zapadores (881). Por otra fuente sabemos que en la Comandancia principal de Artillería había una presencia importante de extranjeros, que debía rondar el 15% o 20%].

Era sobre todo la 37ª División, con sus brigadas 20ª y 91ª, las encargadas de defender gran parte del frente extremeño.

Tal y como hemos señalado, era sobre todo la 37ª División, con sus brigadas 20ª y 91ª, las encargadas de defender gran parte del frente extremeño. En la 29ª División era la 109ª BM la unidad que tenía asignada la zona extremeña, aunque, tal y como hemos indicado más arriba a finales de mayo gran parte de ella había pasado a depender tácticamente de la 37ª División, por lo que prácticamente todo el frente extremeño se encontraba bajo la custodia de esta última unidad.

Un frente, el extremeño, que en estos momentos tenía una extensión de unos 180 o 190 kilómetros, y en el cual las unidades antes mencionadas se asentaban de la siguiente manera. El radio de acción de la 109ª BM se iniciaba al sureste de Guadalupe, pasando  por el puente de la carretera Villanueva de la Serena-Guadalupe sobre el río Gargáligas, siguiendo el curso de este río hacia el oeste, dejando al norte la localidad de Madrigalejo (en manos del Ejército franquista) y al sur el pueblo de Acedera (en zona republicana), hasta las cercanías de Villanueva de la Serena, concretamente en la confluencia del Zújar con el Guadiana, aproximadamente unos 96 kilómetros [Aunque el general Asensio señala en un documento que la longitud del frente cubierto por la 109ª BM era de 46 kilómetros, creemos que se trata de un error; la longitud correcta es de 96, tal y como señaló el comisario del VII CE Benigno Cardeñoso].

En este punto comenzaba el sector asignado a la 20ª BM, siguiendo el curso del Guadiana hasta Medellín, y de ahí bajaba hacia el sureste aprovechando el curso del río Guádamez hasta las proximidades de la localidad de Higuera de la Serena, un sector cuya longitud se elevaba a 64 kilómetros. A continuación, se encontraban las fuerzas de la 91ª BM, que ocupaban una línea dirección sureste que terminaba en la confluencia entre el arroyo del Lobo y la carretera de Zalamea a Peraleda del Zaucejo (concretamente en el kilómetro 12) y que suponía 16 kilómetros. Finalmente, la 12ª Brigada de Asalto, que actuaba como fuerza del Ejército de Extremadura, tenía sus fuerzas situadas en este sector. De hecho, se encargaban de la defensa del terreno comprendido entre la confluencia antes señalada hasta el río Zújar, actuando como enlace con el VIII CE.

Todas estas unidades encuadraban en estas fechas un total de 12.612 hombres, distribuidos de la siguiente forma:

Cuadro XXXIV: Efectivos de las unidades asentadas en el frente extremeño (1 julio de 1938)

Unidad Nº de efectivos
37ª División (Cuartel General) 171
20ª Brigada Mixta 3.718
91ª Brigada Mixta 4.023
109ª Brigada Mixta 3,478
12ª Brigada Asalto 1.222
Total 12.612

 

La siguiente tabla ofrece tales datos desglosados según el grado de los efectivos:

Cuadro XXXV: Efectivos por grados de las unidades asentadas en el frente extremeño (1 julio de 1938)

Unidad Jefes Capit. Ttes. Médicos Veterin. CASE Sgtos. Cabos Soldad. Total
37ª D. 3 2 8 8 20 130 171
20ª BM 3 13 55 6 1 9 173 736 2.722 3.718
91ª BM 3 15 72 5 1 18 123 558 3.228 4.023
109ª BM 3 13 77 5 1 17 90 517 2.755 3.478
12ª BA. 2 43 2 1 43 1.131 1.222
Total 14 43 255 18 3 45 437 1.831 9.966 12.612

[En estos momentos tanto la 20ª como la 91ª BM tenían un importante número de nuevos reclutas, 336 la primera y 863 la segunda].

Miembros del Batallón de ametralladoras nº 7, el teniente Antonio Picó Giner, es el que está de rodillas a la derecha, sin gorra y en pantalón corto, Vicent Mahiques Alberola, el que está sentado en el suelo en el centro de la imagen. Foto cedida por Vicent Mahiques Roig.

A estas fuerzas se fueron añadiendo otras en fechas próximas. Así, en el sector de la 109ª también se ubicaba el Batallón Disciplinario del VII CE, dos de los cuatro escuadrones del 5º Regimiento de Caballería y una compañía del Batallón de Ametralladoras nº 20. Igualmente, en el sector de la 20ª BM se asentaba otra de las compañías del Batallón de Ametralladoras nº 20, junto con otras dos del Batallón de Ametralladoras nº 7, que al igual que la anterior eran fuerzas del VII CE.

Debemos decir que, a mediados de julio, entre el flanco izquierdo de la 91ª BM y el flanco derecho de la 12ª Brigada de Asalto se asentaron en primera línea dos batallones de la 148ª BM, que actuaban de reserva del Ejército de Extremadura, y que contaba con sus otros dos batallones en retaguardia en la misma zona. [Según Antonio de Blas, jefe de la 109ª BM, a mediados de julio se habían movilizado en la zona republicana los hombres comprendidos entre los reemplazos de 1925 y 1941 (ambos inclusive), es decir individuos entre 18 y 34 años (o por cumplirlos en 1938). Los de más edad (33, 34 y 35) estaban siendo encuadrados en unidades de Obras y fortificación, y los más jóvenes ingresaban en los Centros de Instrucción y Movilización republicanos. Además, consideraba inminente la movilización del reemplazo de 1942].

[Con los datos de 766 capturados originarios de las unidades militares del frente extremeño, hemos constatado que el 12,40 % del total de estos prisioneros tenía de 17 a 19 años, el 29,24 % de 20 a 24 años, el 29,89 % de 25 a 29 años, el 18,92 % de 30 a 34 años, el 8,61 % de 35 a 39 años y los mayores de 40 años suponían el 0,91 %].

Debemos decir que, a mediados de julio, entre el flanco izquierdo de la 91ª BM y el flanco derecho de la 12ª Brigada de Asalto se asentaron en primera línea dos batallones de la 148ª BM, que actuaban de reserva del Ejército de Extremadura, y que contaba con sus otros dos batallones en retaguardia en la misma zona. [La 148ª BM tenía 3.517 efectivos en la segunda quincena de julio. A principios de julio se encontraba en el frente extremeño la 25ª BM (63ª División, VIII CE) que con toda probabilidad había sido trasladada al frente extremeño para participar en las operaciones del mes anterior [junio], sin embargo, el 14 y 15 de julio sus cuatro batallones fueron trasladados al sector de Hinojosa del Duque (Córdoba)].

No sería pues descabellado, teniendo en cuenta todo lo anterior, pensar que a mediados de julio el total de hombres instalados en el frente extremeño ascendería como mucho a unos 20.500. [Incluimos también en esta cifra los 881 efectivos del Batallón de Zapadores que en estos momentos se encontraba en el frente de la 37ª División y la mitad de los miembros de las fuerzas directamente dependientes del VII CE no señaladas anteriormente (1.300). En estas mismas fechas se estaba organizando la 3ª Brigada de la 37ª División en la zona de Capilla-Zarza Capilla-Peñalsordo, si bien carecía de armamento y apenas se le había dotado de mandos por lo que no se encontraba dispuesta para el combate. Además, en el frente de la 37ª División se encontraban cinco batallones de Obras y Fortificaciones y seis compañías de carreteras]. Este dispositivo militar poseía un claro carácter defensivo, tal y como hemos apuntado antes, lo que justificaba la existencia de todo un sistema de fortificaciones.

Soldados republicanos posando ante las alambradas para obstaculizar los golpes de manos enemigos.

En efecto, debemos indicar que en el sector de la 109ª BM sólo se había realizado una serie de obras de fortificación en torno a las localidades de Alía, Navalvillar de Pela y Acedera, además del paso sobre el Guadiana en la carretera de Casas de Don Pedro a Talarrubias. Como podemos apreciar, estos núcleos fortificados, que contaban con algunas alambradas, se situaban al norte del Guadiana, pues dicho [río] se erigía como verdadera línea defensiva.

Más consistencia poseía la línea del sector de la 20ª BM, especialmente la denominada “cabeza de puente sobre el Guadiana”. Allí existía un complejo sistema de fortificaciones, consistente en algunos asentamientos para armas automáticas, un “un centro de resistencia” cerca de Don Benito (concretamente entre las carreteras de Medellín y Guareña a dicha localidad) y finalmente, ya en plana vanguardia, se había fortificado el castillo de Medellín con trincheras y asentamientos para armas pesadas. Al girar el frente al suroeste de Medellín por la vertiente oriental del río Guadámez, se había construido una línea de trinchera, con alambradas, asentamientos y abrigos, apoyándose en un centro de resistencia cerca del vértice “Ortigas”. Desde este centro hasta la localidad de Valle de la Serena no existía obra alguna, debido a lo escabros del terreno y la ausencia de vías de comunicación. Este pueblo y el paso del Guadámez estaban también fortificados (“medianamente defendidos”). Desde aquí hasta Higuera de la Serena se conformó una línea defensiva unida con la anterior por una serie de trincheras.

Finalmente, ya en el sector de la 91ª BM y de la 12ª Brigada de Asalto, y a raíz de las pérdidas en la ofensiva franquista de junio, se estaban llevando a cabo algunas obras, si bien tanto la zona de enlace con el VIII CE como en la zona de Monterrubio no existían fortificaciones. Este sistema defensivo se completaba con la existencia de una serie de centros de resistencia con asentamientos de máquinas y abrigos en retaguardia, concretamente en las localidades de Castuera, Almorchón y Cabeza del Buey.

Tal línea defensiva, al margen de su propia consistencia, mostraba, tal y como puso de manifiesto más tarde el general Asensio, “dos zonas débiles: […] una en el Guadiana, en el sector Acedera, medianamente fortificada, y otra en las inmediaciones de Monterrubio”.

De modo parejo a la fortificación del terreno, la dotación del armamento constituía otro elemento fundamental para su defensa. Aunque no disponemos de información para todas las unidades antes señaladas, sí podemos ofrecer un compendio de datos que ilustran sobre este aspecto. Según las plantillas teóricas las brigadas mixtas debían disponer de un armamento, compuesto, entre otro, por fusiles individuales, fusiles ametralladores, ametralladoras, lanzabombas, morteros y cañones ligeros. En este sentido, he aquí, la dotación de armamento de las unidades más arriba estudiadas al iniciarse el mes de julio:

 

Cuadro XXXVI: Armamento de las Brigadas Mixtas 20ª, 91ª y 109ª y de la 12ª Brigada de Asalto (1 julio de 1938)

Unidad Fusiles Fusiles ametralladores Ametralladoras Lanzabombas Morteros Cañones

ligeros

20ª BM 1.869 43 25 12 3 0
91ª BM 1.870 38 23 13 0 0
109ª BM 1.703 44 24 12 2 0
12ª BA 1.387 16 16 0 1 0
Total 6.829 141 72 49 6 0

A estos datos referentes a las brigadas mixtas y la brigada de asalto habría que sumarle, por un lado, el armamento de las unidades dependientes tanto del VII CE y del Ejército de Extremadura asentadas en el frente extremeño, y por otro el de la 148ª BM. En vista de todo lo anterior, no es descabellado pensar que el armamento disponible en el frente extremeño ascendería en estos momentos, como mucho, a unos 9.600 fusiles, 195 fusiles ametralladores, 162 ametralladoras, 55 lanzabombas y 17 morteros. [La dotación global de armamento de las unidades que dependían directamente del VII CE se correspondían de tal manera que el Batallón Disciplinario tenía 441 fusiles para sus 786 hombres; el Batallón de Ametralladoras nº 7 tenía una dotación total de 238 fusiles, 4 fusiles ametralladoras y 32 ametralladoras para sus 660 efectivos, y finalmente los 390 componentes del Batallón de Ametralladoras nº 20 disponían de 90 fusiles, 6 fusiles ametralladoras y 32 ametralladoras; el resto de las unidades apenas poseían armamento, y sumaban entre todas ellas 135 fusiles (de ellos 111 de la Comandancia principal de Artillería), 1 fusil ametrallador, 2 ametralladoras y 9 morteros. No tenemos los datos numéricos del 5º Regimiento de Caballería del Ejército de Extremadura, si bien sus miembros estaban armados de “carabinas, mosquetones y fusiles, todos ellos de tipo “Mauser”; 18 carabinas ametralladoras “Labora” del 9 largo; 2 fusiles-ametralladores y al parecer alguna ametralladora].

Resulta obvio que estas cifras apenas dicen nada si no calibramos la adecuación y calidad del armamento. Respecto a lo primero resulta muy significativo el cotejo de la dotación teórica diseñada por los mandos republicanos con la real de algunas de estas unidades.

 

Cuadro XXXVII: Armamento según plantilla teórica y armamento existente en las Brigadas Mixtas 20ª, 91ª y 109ª (1 julio de 1938)

Armamento Plantilla

Teórica

Armamento

Existente

Diferencia %
Fusiles 8.954 5.442 – 3.512 – 39,2
Fusiles ametrall. 294 126 – 169 – 57,4
Ametralladoras 96 72 – 24 – 25
Morteros 304 5 – 299 – 98
Cañones ligeros 27 0 – 27 – 100

No cabe duda de que, si consideramos estas cifras, el número de armas, al menos de estas tres brigadas mixtas, resultaba claramente insuficiente.

En cuanto a la calidad, las fuentes republicanas consultadas apenas nos ofrecen datos. Cuando se proporcionan, además del número de armas, se indica el calibre de las mismas. Así, debemos apuntar que la mayoría del armamento (fusiles, fusiles ametralladores y ametralladoras) correspondían al calibre 7,62, y solamente los fusiles del Batallón Disciplinario y del Batallón de Ametralladoras nº 20 mostraban un calibre diferente (7 y 7,92 los del primero y 7,92 los del segundo).

Son las fuentes del Ejército franquista las que recogen algunas características sobre el armamento de algunas de estas unidades. Así y al ser hecho prisionero, el jefe de la 109ª BM, Antonio de Blas, declaró a los responsables de Información del Estado Mayor de la Agrupación de Divisiones del Guadiana (franquista) que:

“1º.- Los fusiles de la 109ª Brigada Mixta, son del modelo ruso 1917, calibre 7,62 excepto el 2º Bón. que tiene 410 fusiles del modelo ruso 1937 e idéntico calibre.- La calidad de estos fusiles es mala.

2º.- Las armas automáticas por lo que se refiere a ametralladoras, en la 109ª Brigada Mixta, son rusas del tipo “Massing” calibre 7´62, siendo el número total de ametralladoras en la Brigada el de 24. Los fusiles ametralladores son también de procedencia rusa tipo “Tocaren” calibre 7´62, siendo el número total de la Brigada el de 48. La calidad tanto de las máquinas ametralladoras como la de los fusiles-ametralladores es muy buena.

3º.- 2 morteros de 50, y 12 lanzabombas, los morteros de tipo “Valero” y los lanza-bomba fabricación española ignorando su marca.

[…]

6º.- La dotación por individuos de municiones es de 150 cartuchos, 2.500 para fusil ametrallador y 5.000 para ametralladora; los batallones carecen de reserva de municiones, teniendo las brigadas obligación de tener como reserva, dos módulos base de 100 cartuchos por individuo, 1.500 por fusil ametrallador y 3.000 para ametralladora. Reserva de la que carecían bastantes Brigadas.-

La dotación de granadas de mano es, por lo que se refiere a la 109ª Brigada Mixta es la de 500 granadas por Batallón y 2.000 en reserva de la Brigada.”

Por declaraciones de otros prisioneros sabemos que el 78º Bón de la 20ª BM también poseía fusiles rusos (aunque no se indica la fecha de fabricación), y al menos dos compañías del Batallón de Ametralladoras nº 20 disponían de 12 ametralladoras de carro tipo “Maxin”, siendo sus fusiles de nacionalidad checa.

Finalmente, tal sistema defensivo se complementaba con una dotación artillera. Este tipo de armamento dependía directamente del VII CE, y a principios de julio sumaban un total de 38 cañones (17 del calibre 7.5, 6 del 10.7, 5 del 11.43, 6 del 15.2 y 4 del 15.5). En cuanto al frente extremeño, nos encontramos que en el sector de la 109ª BM no existía dotación artillera alguna, en el sector de la cabeza de puente del Guadiana había una batería 7.5 Ansaldo, y en el sector de Monterrubio se hallaba instalada otra batería de 10.7. Teniendo en cuenta estos datos, el general Asensio concluía:

“La Artillería en este frente no llegaba ni a la dotación mínima, puede decirse que era insignificante, una batería en el sector del Guadiana y otra en el de Monterrubio, en el sector de la 109ª Brigada no había ni una pieza, es decir, 6 piezas para 150 kilómetros de frente”.

[Sin embargo, otra fuente documental localizada, corrige lo indicado por las anteriores, de hecho, en este documento se afirma que, en estas fechas, en el frente de la 109ª BM sí existía artillería, concretamente una batería de obuses de tres piezas del 11.43, una batería del 7.5 de tres piezas y otra batería del 7.5 también de tres piezas].

Todo este entramado militar se estructuraba en un sistema de mando que, tal y como hemos visto, sufrió importantes cambios durante el primer semestre de 1938 respecto al año anterior. Nos encontramos que los máximos responsables de las unidades militares asentadas en el frente extremeño a mediados de julio de 1938 eran[2]:

Ejército de Extremadura:

Mando: Coronel de Seguridad, Ricardo Burillo Stholle.

Jefe E.M.: Teniente Coronel de E.M., Javier Linares Aranzabe.

5º Regimiento de Caballería:

Mando: Mayor de Caballería, Rafael Vicente Lago

12ª Brigada de Asalto:

Mando: Mayor de Seguridad, M. Ángel Sánchez Carmona.

Jefe E.M.: Mayor de Seguridad, Valero Arnal.

148ª Brigada Mixta:

VII Cuerpo de Ejército:

Mando: Teniente Coronel de Infantería, Antonio Rubert de la Iglesia.

Jefe E.M.: Mayor de Milicias de Ingenieros, Agustín Barrios del Castillo.

37ª División:

Mando: Teniente Coronel de Seguridad, Alejandro Sánchez-Cabezudo Fernández.

Jefe E.M.: Mayor de Seguridad, Manuel Luque Molinello.

20ª Brigada Mixta:

Mando: Coronel de Infantería, Juan Bautista Gómez Ortiz (mejicano).

Jefe E.M.: Capitán de Infantería, Juan Pérez Rodríguez.

91ª Brigada Mixta:

Mando: Mayor de Milicias, Diego Martín Montilla.

Jefe E.M.: Capitán en campaña de Infantería, Pedro Tirado Navarro.

109ª Brigada Mixta:

Mando: Mayor de Milicias, Antonio de Blas García.

Jefe E.M.: Teniente de Infantería, Juan Pedro Fernández del Campo.

 

El hundimiento del frente extremeño. Derrotados y “embolsados”

Durante los días 18 y 19 de julio, los efectivos republicanos que defendían el frente extremeño celebraron el segundo aniversario del inicio de la guerra civil.

El jefe del Ejército de Extremadura, el coronel Burillo, se dirigió por tal motivo tanto a los “españoles” como a sus “Camaradas de la Zona del Ejército, soldados del Ejército de Extremadura”. En este último mensaje concluía que la victoria estaba próxima y solicitaba a los soldados “confianza, confianza y confianza”.

Parada militar de las Brigadas.

Además de la alocución, desde la misma jefatura se adoptaron unas medidas que sin duda pretendían elevar la moral de los combatientes. Así, se ordenó que se repartiera “con cargo al fondo material de las Brigadas […] una cajetilla por combatiente y con cargo al Estado, ración extraordinaria de licor los días 19 y 20 de julio”. Por otro lado, en las sedes de las diferentes divisiones se ordenaba que se organizaran “actos de promesa a la Bandera”, tras los cuales debía leerse a la fuerza participante el mensaje del Ministro de Defensa y Presidente de Gobierno, Juan Negrín, con motivo de dicho aniversario. En último lugar, habían de ser puestos en libertad aquellos presos y arrestados que no estuvieran sometidos a procedimiento judicial alguno; además para los “condenados” que hubieran luchado en algunos de los dos batallones disciplinarios del Ejército de Extremadura se les solicitaría la libertad condicional y el indulto.

Sin embargo, durante la celebración de este aniversario, concretamente el día 19 de julio, se produjo un ataque franquista en el sector del Puente del Arzobispo (frente toledano). Al día siguiente se producían dos fuertes embates del enemigo, uno en la zona norte del frente extremeño (desde el noreste de Villanueva de la Serena hasta Navalvillar de Pela) y otro en el sector sur, concretamente cerca de Monterrubio de la Serena.

Ya vimos que el frente franquista en Extremadura se había estructurado en dos sectores guarnecidos por efectivos de grandes unidades militares distintas. En la localidad pacense de Santa Amalia confluían ambos sectores, uno hacia el noreste (Villar de Rena, Miajadas, Madrigalejo, Logrosán y Guadalupe) bajo la cobertura ahora del denominado Ejército del Centro, y otro hacia el sureste (Valdetorres, Guareña, Manchita, Retamal de Llerena, Campillo de Llerena y Granja de Torrehermosa) en la zona de acción del Ejército del Sur, que mandaba el general Queipo de Llano.

En la zona situada al norte del río Guadiana, los efectivos franquistas se agrupaban en la 19ª División (antigua Brigada de Cáceres) que dependía directamente del mando del Ejército del Centro. Por otra parte, en la zona meridional del frente franquista se asentaba la 21ª División, que formaba parte del II Cuerpo de Ejército dentro del Ejército del Sur. Sin embargo, estas fuerzas sólo fueron una fracción, y no precisamente la protagonista, de la ofensiva franquista en tierras extremeñas.

Posiblemente, el origen de los planes de los mandos militares franquistas para eliminar el “saliente” republicano en Extremadura se hallen íntimamente vinculados a la ofensiva republicana proyectada por Largo Caballero durante la primavera de 1937. No en vano en el Estado Mayor del Ejército del Sur franquista se recibía el 2 de junio de 1937 un telegrama cifrado, cuya autoridad remitente no era otra que “el Generalísimo”, en el que entre otras recomendaciones se indicaba:

El cierre de la bolsa de Mérida. Croquis nº 13. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 224.

Ante el ataque probable en dirección Mérida se impone una organización más rápida en el centro Guadámez La China hasta Mérida con sucesivas líneas y tener preparada y en potencia operación de Retamal Campillo de Llerena sobre Higuera de la Serena, Malpartida de la Serena, Valle de la Serena y Quintana de la Serena. De parte Ejército Norte, se lleva a cabo concentración División Africana en la zona de Miajadas, Logrosán, Trujillo operación preparada en potencia sobre las Orellanas, Coronada y Campanario. Para el caso de que el enemigo intente desencadenar ataques sobre Mérida es necesario preparar estas operaciones. Nuestra operación deberá ser la respuesta al ataque enemigo.

El día 18 de junio de 1937, un día antes de la caída de Bilbao en manos de las tropas franquistas, el 2º jefe del Estado Mayor de Franco (el general Francisco Martín Moreno) remitía a Queipo de Llano la “decisión” de operar en el “frente Cáceres-Mérida”. En este documento quedaba claro que los altos mandos franquistas habían diseñado un conjunto de operaciones que tenían como fin último eliminar la presencia republicana en Extremadura. Toda esta estrategia se estructuraba en varias etapas, cada una con unos objetivos muy concretos.

En primera instancia, había que llevar a cabo lo descrito en el telegrama del 2 de junio, que se concretaba de la siguiente forma:

En un principio el 1º día de la acción, ésta debe desarrollarse en la dirección Retamal-Higuera de la Serena y Retamal-Zalamea de la Serena.

El 2º día deberá alcanzarse, en marcha rápida, en las últimas de la noche Acedera y Las Orellanas para caer sobre ellas al amanecer e inmediatamente seguir sobre Campanario y su estación y Coronada.

La fuerza del Sur el 2º de estos días deberían hacer su esfuerzo sobre Quintana de la Serena para caer el 3º día sobre Malpartida y Zalamea de la Serena.

Caso de resistencia y acumulación de fuerzas enemigas permitiera hacerlo con facilidad se avanzará en una nueva etapa sobre Castuera.

En una segunda etapa, se preveía avanzar desde Casas de Don Pedro para tomar Talarrubias y Puebla de Alcocer, para posteriormente conquistar Cabeza del Buey en unión de fuerzas que saldrían de Castuera.

Finalmente, una tercera etapa había de convertir en objetivo a Hinojosa del Duque (Córdoba), y para ello se operaría desde Cabeza del Buey y Peñarroya (Córdoba).

La primera etapa se desarrollaría “tan pronto tengamos franca la situación en el Norte y despejada la amenaza de Aragón”. En esta comunicación, se le solicitaba a Queipo de Llano que estudiara la zona de concentración de fuerzas, la organización de la caballería y la dotación de elementos para todas ellas.

Un mes más tarde, el 18 de julio [1937], el propio Franco elaboró unas “Directivas para operaciones en la Bolsa de Mérida” que insistían en lo anteriormente expuesto.

Emblema del Cuerpo de Ejército de Extremadura o II C.E. del Ejército del Sur.

A mediados de agosto, el 18, el Ejército del Sur concretaba su posible actuación en la primera de las etapas en un denominado “Anteproyecto para la Ocupación del Valle de la Serena”. En tal anteproyecto quedaba ya claramente definido el carácter ofensivo de un movimiento en el que intervendrían “dos grandes Unidades”, una procedente de la zona de Miajadas-Logrosán que en dirección norte-sur se dirigiría a Campanario (Ejército del Centro), y otra que, desde la Sierra de los Argallanes (carretera Llerena-Castuera, km. 100), seguiría dirección sur-norte y tendría como objetivo Quintana de la Serena (Ejército del Sur). Para realizar esta operación, que se iniciaría en la zona meridional, el Ejército del Sur podría contar con un total de 28.667 hombres.

Ahora bien, la marcha general de la guerra, el avance franquista en el Norte, la ofensiva republicana en Belchite (del 24 de agosto al 28 de septiembre [1937]) y la llegada de las lluvias en otoño, con el consiguiente aumento de caudal del río Guadiana y la dificultad de su paso, influyeron con toda probabilidad en la paralización de las operaciones proyectadas.

Durante el resto de 1937 y en los primeros meses de 1938 continuó la elaboración de planes para la supresión de la ya denominada por los franquistas “bolsa de Mérida”. De hecho, la ofensiva franquista sobre Valencia, la conquista de la zona de Peraleda del Zaucejo-Los Blázquez-Valsequillo y la llegada del verano aceleraron la posible puesta en marcha de estos proyectos.

A finales de mayo o principios de junio se entrevistaron Franco, Saliquet (jefe del Ejército del Centro) y Queipo de Llano (jefe del Ejército del Sur) para abordar el cierre de dicha bolsa. Al parecer, en dicha reunión “hubo solamente un amplio cambio de impresiones”, pero sí se acordó la acción combinada de los dos ejércitos desde las bases señaladas en proyectos anteriores.

Sin embargo, el 26 de junio [1938] el jefe de Estado Mayor del Ejército del Sur (José Cuesta Monereo) indicaba a los responsables del Estado Mayor del ejército franquista (entre ellos, Antonio Barroso Sánchez-Guerra) la inoportunidad para su ejército de atacar desde la línea del río Guadámez. Proponía en cambio partir de las posiciones recientemente tomadas en la zona de Peraleda del Zaucejo (desde Puerto Castuera hasta el río Zújar); esta nueva base tendría ventajas considerables:

1ª.- Partir de un frente roto (57 kms.) no teniendo por tanto necesidad de romper por otro sitio, que por cierto está muy fortificado (Guadámez, estación Medellín, Las Gameras, Sierra Ortigas).

2ª.- Efectuar la concentración completamente a cubierto, aunque de hecho está hecha, por no haberse movido las Divisiones 102ª, 112ª y 122ª que han actuado en ese frente.

3ª.- Salvar las Sierras de Castuera y Monterrubio, cogiéndolas de revés y que caerían solas o barriendo de O. a E., apenas se cerrara sobre Cabeza del Buey.

4ª.- Seguridad de coger muchos prisioneros y extraordinario botín, salvando muchas obras de fábrica, de carretera y ferrocarril, que no les daría tiempo a volar y que seguramente irían volando sucesivamente, al ir de frente.

5ª.- Seguridad de coger el ferrocarril Peñarroya-Almorchón, indispensable para nuestros abastecimientos en la línea que quedara y que tal vez no pudiéramos alcanzar al venir de frente.

6ª.- Dificultades de avance, partiendo de la línea del Guádamez […]. Pudiera suceder que nos encontráramos en el llano de Quintana, queriendo acometer Castuera, que encontraríamos de frente, aunque se intentara desbordar y las Sierras de Castuera y Benquerencia, en pésima situación.

En esta comunicación se señalaba la necesidad de disponer de una división más (la 60ª), así como contar con más medios artilleros y camiones.

Fotografía de Antonio Barroso Sánchez-Guerra, jefe del Estado Mayor del Cuartel General del Generalísimo, durante la Guerra Civil, en una época posterior ya como general.

Al día siguiente, Cuesta Monereo se dirigía a los responsables del Estado Mayor del Ejército del Centro (Antonio Uguet Torres). En esta ocasión, aparte de señalar la idoneidad de realizar la operación sobre “Cabeza del Buey” e insistir en la necesidad de tener más hombres y medios, establecía como condición indispensable para que el Ejército del Sur actuase, que el Ejército del Centro diera “las máximas garantías de paso del Guadiana y su llegada al Zújar”. Finalmente, afirmaba que no sería posible hacer un “plan definitivo” mientras no se conocieran perfectamente las fuerzas republicanas, reforzadas en la zona de Peraleda durante esos días debido a la contraofensiva republicana[3].

El 28 de junio [1938] de nuevo José Cuesta se dirigió a Antonio Barroso, le informó de por dónde se pretendía atacar a las unidades republicanas asentadas en el frente republicano, e insistía en la necesidad de disponer de más efectivos y medios. De igual manera le exponía:

“que el éxito de la operación sobre Cabeza del Buey en la forma proyectada, estriba a juicio del General y mío en dos cosas.

1º.- Rapidez en la maniobra de cierre sobre dicho pueblo, mucho más que en ninguna otra operación, con el fin de asegurar el montar en la Sierra de Cabeza del Buey […].

Ello requiere, por tanto, la necesidad tantas veces expuesta de camiones o 2 compañías de transporte por ocho o diez días a lo sumo resolverían la situación.

2º.- Seguridad de enlazar con el Ejército del Centro, esto es que éste, no sólo ocupe las Orellanas, Acedera, Navalvillar de Pela y Cabezas [sic] de Don Pedro, sino que pase el Guadiana y llegue a la orilla derecha del Zújar; con lo cual el enlace estará verificado de hecho con la Caballería”.

Las gestiones del coronel Cuesta corrían paralelas a una mayor concreción en los proyectos para gran parte de la zona afecta a la República en Extremadura, y a un mayor conocimiento de las tropas republicanas en el frente extremeño. En relación a este último aspecto, hay que señalar que los servicios de información de las unidades franquistas tenían un conocimiento exhaustivo tanto de la organización interna como de la disposición territorial de las fuerzas republicanas. Eso es al menos lo que se deduce al leer los boletines de información franquistas, como el de la Agrupación de Divisiones Guadiana correspondiente al 27 de junio, o el del día siguiente, de la 21ª División.

En estos boletines se recoge un análisis detallado de las fuerzas republicanas situadas frente a las unidades franquistas aludidas. El estudio comienza con unas notas sobre la organización del Ejército de Extremadura, el VII CE y las Divisiones 29ª y 37ª (cuartel general, mandos y constitución), y realiza después una descripción pormenorizada de las brigadas mixtas, hasta descender a nivel de batallón (mandos y despliegue).

El servicio de información tenía conocimiento de las tropas republicanas asentadas tradicionalmente en el frente extremeño, pero también de la llegada de otras nuevas. Así, el primero de julio se sabía perfectamente que la 67ª División (del XX CE) con sus Brigadas 215ª y 216ª actuaba de reserva del Ejército de Extremadura, y tenía su cuartel general en Cabeza del Buey. Por otra parte, también se conocía la presencia de la 10ª División (del VI CE) formada por las Brigadas 206ª, 207ª y 208ª, con su puesto de mando en Zalamea de la Serena y que había arribado durante la segunda mitad de junio a la zona para participar en la contraofensiva republicana cerca de Peraleda del Zaucejo. Además, en estas fechas también se había asentado en este frente la 148ª BM (21ª División, IX CE).

Todas estas circunstancias se concretaron finalmente el día 2 de julio cuando desde el puesto de mando del ejército franquista el propio Franco emitía la “Instrucción general para la supresión de la Bolsa de Mérida”. El objeto de la maniobra era claro:

1º.- Suprimir la llamada Bolsa de Mérida, reduciendo el frente que actualmente ocupan nuestras fuerzas en 90 kilómetros.

2º.- Liberar una zona de más de 5.000 kilómetros cuadrados, con muchos pueblos, entre ellos Don Benito, Castuera, Villanueva de la Serena y Medellín, de gran riqueza, tanto agrícola como ganadera.

3º.- Liberar en el caso que se decida continuar las operaciones sobre Cabeza del Buey, el ferrocarril Almorchón-Villanueva de la Serena-Mérida, lo que nos proporcionar duplicar el tráfico de Andalucía con Mérida, descongestionándose extraordinariamente la única línea existente.

4º.- Hacer al enemigo, llevando la operación con la necesaria rapidez, una considerable cantidad de prisioneros y material de guerra.

5º.- Aproximar, en su caso, nuestra línea a Almadén por una parte y a los puertos del Rey y San Vicente por otra, lo que nos pone en postura favorable para emprender operaciones que nos lleven a la conquista de estos importantes objetivos y aún de otros de más envergadura.

6ª.- Descongestionar, aunque sólo sea temporalmente y de algunas fuerzas, los otros frentes, especialmente el de Levante.

Emblema de la 19ª División sublevada. I C.E. del Ejército del Centro.

Las fuerzas actuantes serían una “masa operativa del Ejército del Centro” y otra “masa operativa del Ejército Sur”, esta última tendría finalmente como base de partida las posiciones al este de Puerto Castuera (carretera Peraleda-Zalamea) hasta el río Zújar; las gestiones de Cuesta Monereo, parece, pues, que dieron sus frutos. Además, se explicitaban las modalidades de la maniobra, se indicaba el cariz que debía tener la aviación y se insistía en la necesidad de acuerdo entre los jefes de ambos ejércitos respecto a emprender simultáneamente esta acción.

Sin embargo, y aun emitida la instrucción el día 2 de julio, el ataque no se produjo hasta el 19 del mismo mes. Esta diferencia de algo más de quince días ha de relacionarse con la propia marcha de la guerra en otros frentes, concretamente el de Levante (recuérdese el objetivo 6º de la instrucción).

La bibliografía sobre la guerra civil ya ha insistido sobre tal relación. Así, se ha indicado que esta operación se había planeado “simultáneamente al asalto final de Valencia, con lo que, de paso se descongestionaría el frente de Levante” e incluso se ha llegado a afirmar que “el objeto fundamental de la maniobra era, sin embargo, evitar que nuevas reservas gubernamentales fueran extraídas de los frentes del Sur y dirigidas a Levante donde por aquellos días se libraban los combates decisivos en la línea X-Y-Z. No les debe faltar razón a estos autores si recordamos la marcha de una brigada de cada una de las divisiones del VII CE (62ª, 104ª y 63ª) entre abril y mayo. A finales de mayo también se dirigió a Levante la 68ª División, cuyas brigadas (189ª, 190ª y 191ª) se habían formado sacando “el mejor Bón, de veteranos” de cada una de las doce brigadas del Ejército de Extremadura.

Además, dos de las divisiones que habían participado en el contraataque republicano de finales de junio en la zona suroriental del frente extremeño (cerca de Peraleda del Zaucejo) y en la zona noroccidental del frente cordobés ponían rumbo a Levante en la primera quincena de julio. Así, la 10ª División partió nada más iniciarse dicho mes y a la 67ª División (brigadas mixtas 215ª y 216ª) se le ordenó marchar el 13 de julio[4]. Para no dejar desguarnecido el frente que ocupaba la 67ª División, se trasladó la 25ª BM, que en aquellos momentos se encontraba en el frente extremeño.

Resulta evidente, entonces, que la operación conjunta diseñada era la mejor forma de eludir el trasiego de fuerzas hacia Levante. Además, la retirada de estas tropas representaba una considerable reducción de los efectivos del Ejército de Extremadura situados en la zona de enlace del VII y VIII CE, y en consecuencia se debilitaba claramente el frente extremeño. Los mandos franquistas poseían clara conciencia de ambas circunstancias.

En estos días se aceleraron los preparativos previos, organizándose las dos masas de maniobra que participarían: por parte del Ejército del Centro, la “Agrupación de Divisiones del Guadiana” al mando del general Múgica y compuesta por las Divisiones 19ª, 11ª y 74ª, más una brigada de caballería, artillería propia (siete grupos) y zapadores; respecto al Ejército del Sur se constituyó el denominado “Cuerpo de Ejército de Maniobra”, cuya máxima responsabilidad la ostentaba el general Solans, y que estaba formado por las Divisiones 102ª, 112ª, 122ª, 24ª y 21ª, más una brigada de la 60ª División y una brigada de caballería.

Carga de los jinetes de la división del General Monasterio.

En la zona norte, el protagonismo del ataque había de corresponder a las Divisiones 11ª y 74ª, mientras, la 19ª División serviría de elemento de fijación de las fuerzas republicanas asentadas en la línea del frente; y un regimiento de la 74ª División actuaría de reserva. En la fracción meridional la actuación ofensiva iba a correr a cargo de las Divisiones 102ª, 112ª y 122ª. Las Divisiones 21ª y 24ª tendrían como objetivo fundamental evitar la salida de tropas republicanas de la línea del frente; finalmente la brigada de la 60ª División se convertía en reserva de esta fuerza.

A todo este operativo se le agregarían efectivos de aviación, concretamente “una escuadra y una escuadrilla de Bombardeo, dos grupos de Caza, una escuadrilla de Gran Bombardeo y un grupo de Cooperación. Se utilizaría los aeródromos de Badajoz, Mérida, Trujillo, Calzadilla de los Barros y los que se designaran eventualmente.

Las operaciones se iniciaron el 19 de julio, con el ataque franquista en el sector toledano del Puente del Arzobispo defendido por las tropas de las 46ª BM (29ª División, VII CE). En realidad, se trataba de una acción previa de sondeo, pues la verdadera ofensiva comenzaba al día siguiente con un doble embate, uno que desde el noreste de Villanueva de la Serena llegaba hasta Navalvillar de Pela, y el otro en el sector de Monterrubio de la Serena.

Tanto en el norte como en el sur las tropas franquistas consiguieron romper el frente ese día. Las fuerzas de Múgica consiguieron cruzar el río Gargáligas al sur de Madrigalejo, y tomar el pueblo de Acedera al final de la jornada. En la otra vertiente los efectivos dirigidos por Solans se abrieron paso hacia Monterrubio.

El día 21 [julio] las fuerzas de la Agrupación de Divisiones del Guadiana conquistaron Navalvillar de Pela, Orellana de la Sierra y Orellana La Vieja y llegaron al Guadiana, consiguiéndolo vadear al anochecer. En el sur, los atacantes ocuparon las sierras en torno a Monterrubio.

La siguiente jornada supone la caída de Monterrubio en manos de los soldados de Queipo, quienes además cortaron la carretera Castuera-Cabeza del Buey. En el norte La Coronada cayó en manos de los franquistas.

Durante el 23, se eliminó la fuerte resistencia republicana de días anteriores al noreste de Villanueva de la Serena (macizo Aceuchal, Castillo de la Encomienda y Tamborrío) y continuó el avance hacia los objetivos: Magacela y Campanario. Ese mismo día, cae primero Benquerencia y más tarde Castuera.

Finalmente, el día 24, tropas de estas dos grandes masas operativas contactaron en Campanario, de modo que la denominada bolsa de Mérida ha quedado cerrada por las tropas franquistas.

En tan sólo cinco días el ejército franquista había reducido en gran medida la “cuña Don Benito-Castuera”. No cabe duda de que las tropas franquistas habían cumplido a la perfección lo planificado por sus mandos, ahora bien, ¿cuál había sido el comportamiento del ejército republicano encargado de la defensa de este frente?

Castillo de La Encomienda (Villanueva de La Serena).

Las fuerzas atacadas en un primer momento (19 julio) no son otras que las agrupadas en la 46ª BM (29ª División, VII CE), que guarnecía la zona meridional del frente toledano. Pero durante la madrugada del día siguiente dos nuevas ofensivas tienen lugar una en la zona comprendida entre Villanueva de la Serena-Navalvillar de Pela, y la otra en el sector de Monterrubio de la Serena. Las tropas franquistas se encontraron en la zona norte a los efectivos de la 109ª BM, concretamente al batallón 436º, cuyo puesto de combate se ubicaba en el Castillo de la Encomienda y al 434º que tenía el suyo en Acedera [El puesto de combate de la 109ª BM se encontraba entre Acedera y Orellana la Vieja]. En la zona sur el terreno atacado estaba defendido por la 12ª BA (grupos 24º y 37º) en la margen izquierda del Zújar y por los batallones 409º y 410º de la 103ª BM (38ª División, VIII CE) en la margen derecha del dicho río, a saber, en la zona de enlace entre los cuerpos de Ejército VII y VIII.

En primera instancia, el alto mando del Ejército de Extremadura estimó que el ataque más peligroso era el realizado en el sector del Puente del Arzobispo. De hecho, la debilidad de las fuerzas defensoras (la 46ª BM)[que contaba con 3.180 hombres armados con 1.300 fusiles para atender un frente de 82 kilómetros] y la dureza de tal acometida conllevó la orden de enviar a la 148ª BM (que actuaba de reserva del Ejército de Extremadura y se encontraba en las inmediaciones de Zalamea de la Serena) y a los batallones 98º y 100º de la 25ª BM (en esos momentos asentados cerca de Hinojosa del Duque).

Sin embargo, la orden de traslado de tropas no llegó a ejecutarse, de hecho el jefe del Estado Mayor del VII CE (el mayor de milicias, Agustín Barrios), al advertir la mayor gravedad de los ataques franquistas en la zona de Acedera y en la de Monterrubio, logra convencer a Burillo para que rectifique dicha orden. Así, la mayor parte de la 148ª BM permanecerá en Castuera y los dos batallones de la 25ª marcharán hacia Acedera. No obstante, algunas fuerzas fueron enviadas a la zona del Puente del Arzobispo (un batallón de la 148ª BM, el Batallón Disciplinario nº 7 y 200 guerrilleros, entre otras) y, junto a las tropas de la 46ª BM, logran resistir los ataques franquistas de los días 20 y 21. [El jefe de la 29ª División republicana, el teniente coronel Fernando Monasterios, señaló que las tropas franquistas abandonaron más de 300 cadáveres de las “fuerzas moras”].

La misma tarde del día 20, a las 20,40 horas, el jefe del Ejército de Extremadura ordena constituir la denominada “División Zújar” que debía defender el sector atacado en la zona meridional y debía coordinar una serie de fuerzas de diversa procedencia. De esta manera, la nueva unidad se constituyó con las fuerzas que estaban siendo atacadas (la 12ª BA y los dos batallones de la 103ª BM), y dos batallones de la 148ª BM que esperaban en Castuera, a los que se sumaron los batallones 97ª y 99ª de la 25ª BM que habían partido de Alcaracejos y de Valsequillo respectivamente. Se agregó también una serie de pequeñas unidades motorizadas, en total unos 5.000 hombres. Al mayor Sánchez Carmona, hasta ese día máximo responsable de la 12ª BA, se le encomendó el mando de esta particular división.

La aparición de la División Zújar implicaba en la práctica que la 37ª División dejaba de actuar en la zona más meridional del frente extremeño. Por otra parte, estaba clara la actuación de los máximos responsables del Ejército de Extremadura, tropas de reserva (las brigadas 25ª y 148ª) debían ayudar a las fuerzas atacadas (12ª BA, 103ª BM y 109ª BM) a taponar las dos brechas que intentaba abrir el enemigo, quedando las demás unidades en sus posiciones del frente (las brigadas 20ª y 91ª).

Tal y como hemos indicado, el ataque franquista a las posiciones defendidas por la 109ª BM se inicia en la madrugada del día 20 [julio]. En un primer momento las tropas republicanas se defienden bien, de hecho Benigno Cardeñoso (comisario del VII CE y en esos momentos comisario accidental del Ejército de Extremadura) pudo entrevistarse ese mismo día primero con el jefe de la 109ª BM, el mayor de Blas, quien le “informó sobre la cantidad del enemigo y la resistencia magnífica que estaban haciendo las fuerzas propias”, y después con el responsable de la 37ª División, el teniente coronel Sánchez-Cabezudo, “quien encomió extraordinariamente la magnífica resistencia de la tropa, pero lamentándose de la falta de reservas.

Los dos batallones de la 25ª BM toman posiciones cerca de la localidad de Acedera esa misma tarde. A pesar de la resistencia de los efectivos de la 109ª BM y del refuerzo que suponen los de la 25ª BM, las tropas franquistas conquistan el pueblo de Acedera al anochecer y toda la primera línea republicana de este sector, excepto el macizo Aceuchal.

Al día siguiente, el 21, la ofensiva franquista se concentra en las posiciones republicanas de Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra, Sierra de Pela y Navalvillar de Pela. En un primer momento los embates son contenidos, pero la llegada de nuevas tropas enemigas y la inexistencia de reservas propias obligan a las fuerzas republicanas a replegarse y abandonar dichas posiciones.

Durante estas dos jornadas los soldados republicanos han dado varios ejemplos de dura resistencia ante el ataque enemigo. Así, dos batallones defendieron en lucha cuerpo a cuerpo la localidad de Acedera y un episodio similar se produjo en Orellana la Vieja. El propio Benigno Cardeñoso, el mismo día 21, dejó constancia escrita de varias actuaciones dignas de mención:

Soldados republicanos equipados y armados con un fusil ametrallador.

[…] una compañía de la 109ª Brigada Mixta defendía la cota 322 y para conquistarla el enemigo tiene que causarse 20 muertos y 50 heridos; otra compañía de la misma Brigada defiende el Cortijo Torrevirote y lo tiene que ceder cuando es destrozada durante tres ataques, diezmando antes dos Batallones. Las Talarrubias son defendidas durante todo el día con brío y coraje, aún viéndose rebasados por el enemigo en varios kilómetros, viéndose obligadas a cederlas por la noche. Tres Compañías de la misma Brigada permanecen durante todo el día envueltas por el enemigo, se baten heroicamente, no se rinden y consiguen por fin romper el cerco por la noche.

El día 22 [julio] los ataques se centran al noreste de Villanueva de la Serena, concretamente en las elevaciones de Tamborrío, situadas al sur del Guadiana y al noreste de la confluencia de dicho río con el Zújar. Las tropas franquistas (dos compañías) logran tomar esta posición, sin embargo, tres compañías republicanas (una de la 20ª BM, otra de la 109ª BM y la tercera de la 25ª BM) reconquistan este punto y obligan al enemigo a cruzar de nuevo el Guadiana.

Durante esa misma jornada, se pueden contener los ataques lanzados por los franquistas al sur de Orellana la Vieja y hacia Casas de Don Pedro, aunque efectivos atacantes logran vadear el Guadiana al suroeste de Orellana la Vieja, a unos tres kilómetros de la carretera Orellana la Vieja-Campanario.

A las nueve de la mañana del día siguiente, el 23, las fuerzas franquistas atacan violentamente, en la zona del macizo del Aceuchal y el Castillo de la Encomienda, posiciones situadas en la orilla derecha del Guadiana. Tras una intensa preparación artillera y un posterior bombardeo se ocupan dichos lugares, y se retiran los republicanos al sur del Guadiana, donde resisten. Sánchez-Cabezudo describió este episodio:

“El macizo del Aceuchal ha sido completamente machacado por la Aviación y Artillería enemiga. Igualmente ha sido bombardeado con mucha intensidad el Castillo de la Encomienda.

La guarnición de la cota 303 del macizo Aceuchal ha quedado materialmente enterrada entre el bombardeo de la Aviación y artillería; el enemigo la rebasó y ocupó sin que nuestras fuerzas se replegaran; después el ataque fue dirigido entre el castillo y el macizo. Las fuerzas que lograron replegarse lo hicieron sobre Tamborrío. Este Batallón de la 109ª me comunicó su jefe que había tenido más del 60% de bajas”.

Sin embargo, horas más tarde las posiciones al sur del Guadiana (Tamborrío) fueron ocupadas por los atacantes, que avanzan hacia Villanueva de la Serena. La resistencia republicana va cesando.

Esa misma jornada, las fuerzas franquistas que el día antes habían vadeado el Guadiana al sur de Orellana la Vieja, marchan por la carretera que une esta localidad con la de Campanario, incluso algunas patrullas de caballería llegan a las inmediaciones de este último pueblo. El avance ya no encuentra resistencia republicana alguna. Por contra, al suroeste de Casas de Don Pedro los esfuerzos del enemigo por cruzar el Guadiana resultan vanos ante la actuación de las tropas republicanas (433º Bón. de la 109ª BM).

El día 24, las fuerzas republicanas apenas oponen resistencia en este sector, y ello permite a los efectivos del Ejército del Centro franquista ocupar las localidades de Magacela y La Coronada y finalmente contactar con tropas del Ejército del Sur en Campanario. La “bolsa”, pues había sido cerrada.

Un soldado observa el paso de la aviación.

Aunque el cerco se había completado, debemos señalar que una buena parte de las tropas que habían combatido en este sector (de Villanueva de la Serena a Navalvillar de Pela) lograron replegarse a territorio republicano (la mayoría de la 109ª BM, batallones de la 25ª BM y algunas fuerzas de la 20ª BM). En el repliegue destacó la labor realizada por el comisario accidental de la 37ª División, Francisco López Real y por un miembro del Estado Mayor de la 37ª División, el teniente Díaz, quienes con ayuda del comisario accidental de la 109ª BM (Eugenio Humanes Ruiz) y el también accidental de la 20ª BM (Ramón Aragonés Castillo) dirigieron un contingente de unos 1.200 hombres hacia zona republicana. [También destacó la acción realizada por el comisario del 80º Bón. de la 20ª BM, Juan Parejo, quien dirigió la retirada de dichas tropas al pasarse el comandante de dicho batallón al enemigo].

A pesar de ser derrotadas, la actuación de estas tropas fue bien valorada por algunos altos responsables militares y del comisariado. Fernando Monasterios, jefe de la 29ª División republicana, afirmó a finales de agosto que las tropas de la 109ª BM fueron las que mejor combatieron, pues no huyeron o se desmoralizaron en ningún momento. Tales apreciaciones coinciden con las realizadas en las mismas fechas por el Comisario del Ejército de Extremadura, Jiménez Molina; además de señalar la alta moral de estas tropas, incidió en “que en todo momento cedieron terreno peleando con heroísmo constante, pero insuficiente en absoluto en número”.

Tampoco faltaron juicios de altos mandos militares ajenos al Ejército de Extremadura. El propio general Vicente Rojo, máximo responsable del Estado Mayor Central republicano, tras visitar a principios de agosto lo que quedaba de frente extremeño reconoció abiertamente que la 109ª BM había luchado bien.

A tenor de todo lo descrito anteriormente, puede afirmarse que en la zona norte del frente extremeño las tropas republicanas tuvieron un comportamiento aceptable, si bien la superioridad en número de hombres y medios materiales del enemigo terminó con su resistencia.

Si esto ocurrió en el sector defendido inicialmente por la 109ª BM, ¿qué sucedió en la zona sur? En este caso, el comportamiento de las fuerzas republicanas y su constante trasiego durante esos días hace dificultoso el análisis. Además, no debemos olvidar que en el sector atacado se producía el enlace entre el VII y VIII CE, y que dos de las unidades afectadas eran ajenas al frente extremeño. La 103ª BM pertenecía a la 38ª División del VIII CE (frente cordobés), y la 148ª BM (20ª División, IX CE, Ejército de Andalucía) llegó a tierras extremeñas procedente de Andújar (Jaén) para ayudar a contener la ofensiva franquista de mediados de junio, y desde entonces actuaba de reserva del Ejército de Extremadura, tal y como hemos apuntado más arriba.

En cualquier caso, el ataque franquista se inicia en el sector ocupado por el 24º Grupo de la 12ª BA situado al sur de Sierra Picuda, y que logró rechazar la embestida. Ante esta resistencia se produce otro ataque de las tropas franquistas en la zona defendida por dos batallones de la 103ª BM (margen derecha del río Zújar frente a Monterrubio de la Serena). Las fuerzas republicanas resisten cuatro asaltos, iniciándose el primero a las 7,10.  A pesar de ello, y ante el importante número de hombres y medios del enemigo durante la última acometida, éste consigue:

Una columna de soldados sublevados camino de las posiciones del frente.

Envolver sobre las 1,20 de la tarde […] a todo el segundo batallón y parte del primero de la 103ª Brigada. Situación tan comprometida no llega aún a provocar el desconcierto en nuestras fuerzas, las que pegadas al terreno, sin ceder posiciones hacen frente al enemigo llegándose a luchar cuerpo a cuerpo, empleando bayonetas las que los tenían y enarbolando el fusil por el cañón los que carecían de ella. Después de una lucha violentísima en las que nuestras fuerzas quedaron diezmadas se logró salir del cerco, haciéndolo por algunos núcleos, haciéndolos unos por la zona del VII Cuerpo y otros por nuestras posiciones intermedias y la tercera línea. Uno de los batallones de la 103ª Brigada Mixta, se queda tres veces sin Jefe al caer dos de ellos heridos y uno muerto durante la lucha. El 409º Bón. ha quedado con un efectivo de 220 hombres y el 410º Bón. con 100; en cambio una vez recuperado este personal fue inmediatamente puesto en línea.

Esta actuación ofensiva propicia el retraso de la línea ofensiva de las tropas republicanas, cerca de Monterrubio. Ya indicamos que el mismo día 20 [julio] por la tarde se organiza una nueva unidad para defender el sector atacado, la División Zújar, que va a agrupar tanto a las fuerzas atacadas como a los refuerzos que llegarán al día siguiente. El día 21 y para fortalecer la línea republicana llegan a la zona los batallones de las brigadas 25ª y 148ª. A las fuerzas de la 148ª BM se le encarga la defensa de Monterrubio, y para ello se sitúan en las alturas que dominan esta localidad al sur y sureste. Durante la jornada del 22, las posiciones se pierden y las tropas se retiran; ello provoca que “dada la flojísima actuación de estas fuerzas se ordena proceder judicialmente contra sus Mandos”. Al fin, la localidad es ocupada por los franquistas a las 16,50 h. de ese día.

Paralelamente a todos estos hechos y ante el avance de las tropas franquistas, se intenta reforzar las líneas republicanas con nuevos efectivos. En la madrugada del día 22 (2 horas) se ordena sacar una compañía de cada uno de los batallones en línea de la 91ª BM, y marchan hacia la zona. Tras un rocambolesco viaje y en medio de la gran confusión del momento, sólo dos compañías llegan a la zona de los combates, las otras dos aparecen una en Cabeza del Buey y otra en Capilla. Un batallón de la 20ª BM (el 77º) también es enviado a la zona de los combates, concretamente cerca de la localidad de Puerto Hurraco.

Ante la pérdida de Monterrubio, los mandos republicanos ordenan su inmediata reconquista, sin embargo, esta operación no empieza hasta las nueve de la mañana del día siguiente (el 23). Para ello se ha constituido dos columnas atacantes; una formada por un batallón de la 25ª BM, el otro de la 148ª BM, dos compañías de la 91ª BM, el batallón disciplinario del VIII CE y una compañía de camiones y blindados. Esta columna parece que tiene una actuación destacada: “De magníficos resultados durante toda la mañana, en que nuestros tanques llegaron a las inmediaciones de Monterrubio, donde se recogieron monturas de caballos enemigos”. Sin embargo, la otra columna, formada por los dos batallones de la 148ª BM que el día anterior habían perdido Monterrubio, no parece actuar de igual manera, pues sus integrantes se baten en retirada sin apenas entrar en combate:

Por medio del Comisario de la Brigada [148ª], que desde Castuera me telefonea que ha sido envuelto uno de sus Batallones y rechazado otro. La realidad era que los dos Bones. sin previo anuncio de ataque enemigo y ante la simple aparición de éste se disolvieron con tal rapidez y maña.

La retirada no sólo supone la imposibilidad de tomar de nuevo Monterrubio, sino también que el enemigo se infiltre por el sector asignado a estos dos batallones de la 148ª BM y pueda marchar hacia Benquerencia de la Serena. Aunque las tropas republicanas intentan resistir, durante la tarde del día 23 cae en manos de los atacantes dicha localidad. Desde Benquerencia las tropas franquistas avanzan hacia Castuera, que es tomada hacia las diez de la noche de tal jornada sin apenas resistencia.

Al día siguiente se realiza un contraataque republicano sobre Castuera, operación que se ejecuta a sabiendas de la escasez de efectivos y medios frente a los acumulados por el enemigo. La actuación se explica en función del objetivo perseguido, que era que el repliegue de las brigadas 20ª y 91ª, unidades cuya mayoría de combatientes había permanecido en sus líneas durante estos días sin llegar a entrar en combate.

Con esta operación no se consiguió el objetivo táctico perseguido (la toma de Castuera), pero se alcanzó en parte el objetivo estratégico, pues:

 

[…] la Brigada de Asalto, la 20ª Brigada y restantes fuerzas de la bolsa pudieron salir en considerable proporción. Entre estas Unidades venían […] los dos Batallones de la 25ª Brigada […] y tres Cías. de la 91ª Briagada.

 

A pesar de todo, el día 24 las tropas del Ejército del Sur franquista convergían con las del Ejército del Centro en Campanario durante esa tarde, y la bolsa quedaba igualmente cerrada.

Soldado de una sección de ametralladoras defendiendo su posición.

Como se ha podido comprobar, la mayoría de las tropas republicanas situadas en la zona meridional del frente extremeño habían dado muestras de combatividad frente a un enemigo más numeroso y mejor armado. No obstante, en esta zona la desorganización e improvisación resultó ser mayor que en la zona norte; además algunas de las tropas tuvieron un comportamiento poco aceptable a tenor de las valoraciones realizadas posteriormente. En este sentido, resulta clara la alusión que hizo Benigno Cardeñoso al enjuiciar globalmente el comportamiento de los combatientes republicanos durante estos días:

 

Examinadas estas jornadas con la debida reflexión, la consecuencia final que saco no me hace cambiar de criterio en cuanto al comportamiento de la tropa se refiere. Éste ha sido extremadamente heroico, no obstante, la rápida progresión del enemigo, acusando una elevadísima moral […].

La única excepción que cabe hacer en tal sentido y esto es a partir del cuarto día de lucha, tiene relación con la 148ª Brigada, de la que se desmoralizaron rápida y totalmente los dos Batallones de la División “Zújar”, obedeciendo ésta a mi juicio al hecho de tratarse de una Brigada que jamás intervino en combates serios y las de la 12ª Brigada de Asalto de cuyo estado de desmoralización todos teníamos conocimiento.

Tal y como hemos podido comprobar, las medidas iniciales adoptadas por los mandos republicanos se mostraban insuficientes. Ante ello, el día 21 [julio], en una reunión de los “Jefes de Gran Unidad” celebrada en Cabeza del Buey se acuerdan algunas acciones para evitar el avance enemigo. En primera instancia, el propio Burillo se ve obligado a pedir refuerzos al Grupo de Ejércitos de la Región Centro (se solicitan al menos dos brigadas); igualmente se reitera la orden “de defender a toda costa la línea del Guadiana”, y finalmente se cesa al teniente coronel Alejandro Sánchez-Cabezudo como jefe de la 37ª División (“cuya actuación hasta este momento ha dejado mucho que desear por su nerviosismo, falta de seguridad y espíritu y por estar encerrado en Castuera”), siendo sustituido por el máximo responsable de la 109ª BM, el mayor de milicias Antonio de Blas. Además, concretamente a las 12 horas, se ordena sacar esa misma noche un batallón de la 20ª BM y otro de la 91ª (fuerzas en línea) para enviarlos a la zona del Zújar, a los que se les debía añadir los dos batallones de la 25ª BM que luchaban en la zona de Acedera.

A pesar de que estas órdenes se llevan a cabo en parte (los batallones de la 25ª BM no pudieron ser retirados debido al avance enemigo en la zona norte), la situación se sigue agravando. Durante la madrugada del día siguiente, las tropas franquistas logran vadear el Guadiana al suroeste de Orellana la Vieja. Ese mismo día (el 22) Burillo recibe en Almadén al coronel Manuel Matallana, jefe de Estado Mayor del Grupo de Ejércitos de la Región Central para abordar la situación. Precisamente en el transcurso de la entrevista, el teniente coronel Linares da la noticia de la pérdida de Monterrubio, que resulta errónea pues dicha localidad no caerá en manos franquistas hasta las 17 h.

Probablemente el avance de las tropas franquistas y la propia confusión del ejército republicano (nombramiento de nuevos mandos -Sánchez Carmona-, cese de otros -Sánchez-Cabezudo, noticias contradictorias -pérdida de Monterrubio-, etc.), propiciaron la llegada del general Miaja, jefe del G.E.R.C., al “frente de Extremadura” a las nueve de la mañana del día 23. El alto mando militar republicano ordena que se establezca “como línea de resistencia la de Puebla de Alcocer-Almorchón-Belalcázar”, siguiendo la propuesta que Matallana hizo el día anterior. Al mediodía de esa misma jornada (13,30 horas), Burillo, Matallana y el mayor Antonio Garijo (del Estado Mayor del G.E.R.C.) llegan a Cabeza del Buey y mantienen una reunión con el jefe del VII CE, Rubert de la Iglesia, que les informa de la situación. A las 17 horas regresan a Almadén, y es posiblemente esa misma tarde y considerando la nueva línea de resistencia marcada por Miaja, cuando se opta por “replegar las fuerzas a la línea del río Zújar”. Rubert “propone el repliegue de las Brigadas 20ª, 91ª y 109ª” a las tres de la madrugada del día 24 [de julio], aprobándose esta medida a las 4,20 horas. Pero la decisión llegaba tarde, pues buena parte de las tropas quedaron cercadas ese mismo día.

En torno a esta última cuestión, es decir, la evacuación de efectivos militares republicanos (y de la población civil) ante un posible cierre de la bolsa, se habían producido importantes diferencias de opinión entre los altos responsables del VII CE por un lado y los del Ejército de Extremadura por otro. Ello, en cierto modo, nos habla de la capacitación militar de los máximos responsables militares del frente extremeño.

A finales de junio y en una reunión de mandos celebrada a raíz de la pérdida de la zona de Peraleda del Zaucejo, Los Blázquez y Valsequillo, tanto el Comisario Inspector del Ejército de Extremadura, Nicolás Jiménez, como el Comisario del VII CE, Benigno Cardeñoso, expusieron al jefe del Ejército de Extremadura, Ricardo Burillo, la “necesidad imperiosa y urgentísima” de evacuar a la población civil, los víveres y el ganado. Sin embargo, tal petición no fue aceptada por Burillo y ello a pesar de los convincentes razonamientos que Jiménez Molina señaló en dicha reunión:

 

[…] después de perdidos los pueblos de Valsequillo, Los Blázquez, Peraleda-Puerto Castuera y otras posiciones, expuse la necesidad -en vista de la difícil situación en que quedaba nuestra línea y suponiendo que el enemigo insistiría nuevamente hasta cortar si le era posible nuestras comunicaciones con los pueblos del fondo de la cuña, e incluso verificar el cierre total de ella- de proceder a la evacuación de toda la población civil, víveres y ganado con lo que se darían facilidades a nuestras fuerzas en caso de lucha, a la vez que se salvaban los víveres y ganado que suponían una gran riqueza y la población civil que en esa zona se encontraba. Se rechazó esta propuesta mía, alegando que ello desmoralizaría a los combatientes.

El mismo día del inicio de los combates, el 19, se reúnen el jefe del VII CE, el teniente coronel Rubert de la Iglesia, su jefe de Estado Mayor, el mayor de milicias Barrios y el comisario de dicha fuerza, Cardeñoso. En el encuentro se analiza la situación y se concluye “que el objetivo del enemigo no podía ser otro que la conquista de la cuña Don Benito-Castuera”, por lo que se acuerda proponer dos iniciativas con carácter urgente: la primera, la evacuación de la población civil (víveres y ganado) de las localidades “comprendidas en la expresada cuña” y la segunda “el repliegue de la 20ª y 91ª Brigadas Mixtas […] al objeto de establecer una línea más resistente que pudiera comprender Monterrubio-Castuera-Campanario, a enlazar con las fuerzas de la 25ª y 109ª Brigadas Mixtas.

Estas conclusiones son trasladadas al mando del Ejército de Extremadura al día siguiente, pero no son tenidas en cuenta. El día 21 por la tarde, en una reunión convocada por Burillo y a la que asisten los jefes de las grandes unidades (mandos de divisiones y cuerpos de ejército), nuevamente los responsables del VII CE exponen sus propuestas, y de nuevo son rechazadas por el jefe del Ejército de Extremadura.

Paralelamente a todas estas situaciones, se desarrollan una serie de iniciativas adoptadas por el gobernador civil de la provincia, Alfonso Orallo. El cargo institucional se entera de las operaciones en marcha el día 20, cuando es visitado por el jefe de intendencia del VII CE. Éste le informó “de la necesidad apremiante de ordenar la evacuación de productos y ganados en los pueblos de Pela, Orellana y Orellanita, no hablándoseme nada por nadie en cuanto a la población civil. Ese mismo día Orallo tiene conocimiento del ataque en la zona de Monterrubio de la Serena, lo que le lleva a trasladarse a Almadén con intención de entrevistarse con el propio Burillo. Sin embargo, éste no lo recibe “pretextando que tenía mucho que hacer”. Ante la negativa, a primera hora de la mañana del día 21 se dirige a Cabeza del Buey, donde mantiene un encuentro con los máximos responsables del VII CE, Rubert de la Iglesia y Barrios.

Ricardo Burillo Stholle, nombrado jefe del Ejército de Extremadura. Aquí le vemos caracterizado como comandante.

El Señor Gobernador Civil hace una detallada historia de las gestiones por él realizadas cerca de las autoridades militares y en colaboración con el Frente Popular Provincial […]. Las circunstancias militares, cada día más graves, hacían prever un corte que afectase a la mayor parte de nuestra zona extremeña y el ordenar una evacuación total de dichos pueblos afectados probablemente, implicaba una grave responsabilidad en el caso de que los acontecimientos militares no hiciesen que esta evacuación fuese necesaria. Para tener una información real que hiciese ver claramente el momento de ordenar la evacuación, visita al Comandante Barrios y al jefe del Cuerpo de Ejército, quienes de una manera particular le exponen la conveniencia de una rápida evacuación, pero le manifiestan que no pueden proporcionarles medios para realizarla:- En estas condiciones se destaca a los pueblos más directamente afectados por la guerra una comisión del Frente Popular, integrada por los compañeros Casado, Orozco y López para dar normas de esta evacuación con la consigna de que de los pueblos afectados habían de salir todos los hombres útiles para la guerra, los familiares de las personas de izquierda destacadas, la riqueza existente en cada pueblo y aquellas personas que voluntariamente quisieran hacerlo, sin obligar a las mujeres, niños y ancianos a evacuar, evitando así un peso muerto que en nuestra guerra crea graves dificultades.

Como puede apreciarse, las diferencias entre los máximos responsables del VII CE y el jefe del Ejército de Extremadura empezaban a tener consecuencias en la propia población civil. De hecho, durante el día 22 acontecen varios sucesos que ponen aún más de manifiesto estas discrepancias.

Ese día, el Gobernador Civil consigue mantener una entrevista con Burillo, y éste le manifiesta la improcedencia de la evacuación de la población civil que se está realizando, ya que según él ello suponía el hundimiento de la retaguardia y la desmoralización de las tropas. Ante tal apreciación Orallo “no ordena oficialmente la evacuación de los pueblos afectados”.

Por su parte, desde la jefatura del VII CE, se solicita al mando del Ejército de Extremadura una orden de repliegue de las brigadas mixtas 20ª, 91ª y por otra parte se envía otra a la 37ª División. En ésta se indicaba “Disponga que la 20ª y 91ª Brigadas estén dispuestas para si llegara el momento necesario efectuar repliegue para unirse a fuerzas del interior en ordenada retirada. El momento será determinado por este Mando. Si faltase el enlace proceda V.S. según aconsejen las circunstancias”, aunque en realidad se estaba produciendo en esos momentos.

Todo parece mostrar que la orden solicitada al Ejército de Extremadura fue denegada, e incluso puede que a partir de esos momentos cualquier acción relacionada con tal repliegue ya no dependiera de los mandos del VII CE, sino del propio Burillo. Al menos eso se puede deducir del testimonio del que en esos momentos era el jefe de Estado Mayor de la 91ª BM, Pedro Tirado Navarro:

 

Pasa el día 21 y el día 22 es llamado urgentemente a Castuera por el jefe de la Div. Teniente Coronel Cabezudo. Llegado a Castuera se le ordena al informante que redacte urgentemente una orden de repliegue de la 91ª Brigada incluyendo la evacuación de todos los pueblos a retaguardia de la Brig. Puesto que él era el mejor conocedor del terreno por su larga permanencia en este Ejército. Antes de ordenar el repliegue consulta al Cuerpo de Ejército el caso. El Cuerpo de Ejército le contesta que el asunto lo lleva directamente el Ejército, ya que él había consultado varias veces el repliegue de todo el sector que guarnecía la 20ª y 91ª Brig. En vista de ello el Teniente Coronel Sánchez Cabezudo llama por teléfono al Jefe del Ejército. Le plantea el problema del repliegue y la situación grave que se creaba con no retirar hacia las líneas de resistencia de Castuera a la 91º Brigada. El mencionado Jefe del Ejército contesta al Jefe de la Divi. 37ª que eran exageraciones suyas, que la situación no era tan grave como él la pintaba a lo que le contesta el Jefe de la Div. que una cosa era estar en Castuera y otra en Almadén. El Jefe del Ejército manifiesta que él tenía la suficiente hombría para trasladar su P.M. a Castuera. El Jefe de la Div. le dice que él ya sabe que tiene suficiente valentía para permanecer en el mencionado pueblo pero que él no se lo dice con mala intención solamente lo hace para demostrarle que las cosas a 60 Kms. de la primera línea se veían muy diferentemente que donde tenía el P.M. este mencionado Jefe. Entonces el Teniente Coronel Cabezudo dirigiéndose al que suscribe le manifiesta la situación en estos términos “Habrás visto Tirado, que no hay nada que hacer, el Ejército no me hace caso, duda que la situación sea tal como en realidad es”.

Habrá que esperar, tal y como hemos visto, a la madrugada del día 24 para que se ordene el repliegue de las brigadas. Sin embargo, a primeras horas de la tarde de ese día se completaba el cierre de la bolsa y un buen número de combatientes republicanos quedaron cercados, especialmente los componentes de la 20ª y 91ª BM.

No cabe duda de que las diferencias entre el jefe del Ejército de Extremadura y los máximos mandos del VII CE en torno al repliegue de las fuerzas que se mantenían en línea y que no habían entrado en combate hasta el momento (la mayor parte tanto de la 20ª BM como de la 91ª BM) supusieron al final el cerco de un importante contingente de fuerzas en zona enemiga.

Gran parte de las tropas republicanas que habían quedado en el interior de la bolsa intentan salir durante la madrugada del día 25. Así, tres batallones de la 20ª BM (78º, 79º y 80º), una compañía del Batallón de Ametralladoras nº 7 y otra del nº 20, y elementos sin encuadrar de las brigadas 25ª y 109ª y alguna fuerza de caballería forman una columna para intentar pasar a líneas republicanas. Se reúnen a cuatro kilómetros de Campanario (en dirección Magacela) y avanzan hacia Puebla de Alcocer a las 0,30 de dicho día. No obstante, son sorprendidas por fuerzas franquistas que consiguen dispersarla tras provocar un buen número de bajas y prisioneros. Por su parte, tropas de la 91ª BM hicieron un intento similar entre Campanario y La Haba, pero también fracasaron.

La llegada de la 66ª BM (procedente del frente madrileño) y la 81ª BM (del frente valenciano) en los días 24 y 25, y la intervención de la aviación republicana a partir del día 24 (antes no había participado) habían supuesto el reforzamiento defensivo de las líneas republicanas. Por otro lado, prácticamente a la misma hora en que algunos soldados republicanos intentaban romper el cerco franquista en Extremadura, un importante contingente de sus compañeros de armas, iniciaban el paso del Ebro, y empezaba la batalla más dura de la guerra civil. Esta acción ofensiva republicana acarreaba inmediatas consecuencias en Extremadura, pues las divisiones franquistas 74ª y 102ª recibieron la orden de marchar hacia Cataluña el día 25, donde llegarán el día 27 y entrarán en combate el 28.

Militar republicano preparado para el combate.

Tanto el aumento de la capacidad defensiva republicana [en Extremadura, a la que llegarán tropas de la 4ª BM desde el frente madrileño a Cabeza del Buey el día 29 de julio], como la merma de fuerzas franquistas debido al inicio de la batalla del Ebro, suponen por el momento el cese de la actividad ofensiva de las fuerzas franquistas en el frente extremeño. [Aunque el 28 se produce un nuevo ataque franquista en el sector del Puente del Arzobispo en el frente toledano, no afecta al ya reducido frente extremeño]. Y así, una vez rechazados los intentos republicanos por romper el cerco, la misión de las tropas franquistas no fue otra que ocupar el territorio conquistado y “limpiar” la bolsa.

Consecuencias de una derrota

El día 4 de agosto de 1938 el Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Defensa republicano, Juan Negrín, ordenaba que se abriera una “información” sobre lo acontecido en tierras extremeñas. […].

[…] Esta tarea fue encomendada al general José Asensio Torrado. Fue el Secretario General del Ministerio de Defensa, Julián Zugazagoitia, quien transmitió en persona a Asensio la misión asignada:

 

Última encomienda del mismo día [4 de agosto de 1938], ésta del Presidente: que el general Asensio se traslade a la zona del Ejército de Extremadura para informar sobre el desastre que ha sufrido. Instrucciones: que el informe sea exclusivamente militar y determine si todavía es tiempo de corregir la derrota, dando la jefatura de aquellas fuerzas al propio Asensio, en el caso de que se le puedan facilitar los elementos que en su memoria señale como necesario. Llamo al general a mi despacho y se muestra dispuesto a cumplir su encargo con la mejor voluntad, pero suscita temor de que no encuentra ninguna facilidad para su trabajo y apunta la creencia de que revivan antiguos odios, acallados de momento, por razón de táctica política. Le aconsejo que visite al Presidente, lo que me prometer intentar.

[…] Acompañado de tres oficiales, Asensio se trasladó al Almadén el 12 agosto; se inicia así una extensa investigación sobre el “hundimiento del frente de Extremadura, que ha provocado la pérdida de la región de Castuera-Don Benito”. La tarea finalizó el 22 de enero de 1939 cuando remitió al ministro de Defensa (Juan Negrín) la siguiente comunicación:

Excmo. Sr.:

Cumplimentada la orden comunicada de 4 de agosto, me honro en elevarle a V.E. la información instruida en el Ejército de Extremadura, que consta de seis carpetas con un volumen de mil seiscientos cuarenta y seis folios y el informe personal que suscribe con setenta y nueve folios y catorce estados.

 

Antes de dicha fecha, concretamente el 22 de agosto, Asensio elevó un informe al general Miaja en el que se solicitaba la inmediata retirada del mando a algunos responsables de las unidades militares afectadas por el desastre, si bien dejaba claro que esta separación se debía a una clara ineptitud militar, ya que hasta el momento no había encontrado “ningún indicio racional de criminalidad” que pudiera suponer “materia delictiva”. [Los oficiales aludidos eran, además los miembros del Estado Mayor del Ejército de Extremadura y los responsables de artillería, ingenieros e intendencia de dicho ejército, algunos de los jefes de las unidades asentadas en el frente extremeño: el teniente coronel Antonio Rubert (jefe del VII CE), el teniente coronel Alejandro Sánchez-Cabezudo (jefe de la 37ª División), el comandante Sánchez Carmona (jefe de la 12ª Brigada de Asalto y posteriormente de la División Zújar) y el coronel Juan Bautista Gómez (jefe de la 20ª BM)].

[…] El propio general Asensio exponía de una manera exhaustiva las que a su juicio fueron las causas de la derrota. Éstas se hallan intrínsecamente vinculadas al origen y desarrollo del Ejército de Extremadura (“el último constituido”) y a la marcha de la guerra. El alto mando militar las materializa en un listado de errores cometidos. La responsabilidad fue:

 

Del Jefe del Ejército, por tolerar o no conocer el funcionamiento, prescindir en ocasiones de los elementos auxiliares del Mando y dejarse dirigir o influenciar por personas que no tenían responsabilidad ni en la labor militar ni en la política.

Del Jefe del Estado Mayor del Ejército por no recabar el ejercicio pleno de sus funciones, tolerar personal incompetente en los servicios y dedicarse con sus murmuraciones a entorpecer la labor del Mando, dejando de ser un asesor y un auxiliar del mismo, en una palabra, ha faltado al lema del Cuerpo al que pertenece de “Lealtad y trabajo” y es uno de los principales responsables del desorden que existía en el Ejército.

Los Jefes de los Servicios por no desempeñar el ejercicio de sus funciones con entera autonomía y actividad.

El Comisariado por falta de energía para exigir el ejercicio de su alta misión y permitir acciones políticas sin su control e intervención, autorizando críticas y reuniones extrarreglamentarias.

El reclutamiento de los Mandos superiores, hecho en forma caprichosa, sin sujetarse a lo dispuesto por la Superioridad y atendiendo a consideraciones de órdenes que se salen del terreno militar y no teniendo ni valor ni competencia técnica.

El reclutamiento de la tropa realizado con parcialidad y no corregido oportunamente por quienes tenían esta obligación.

Si estos cargos pueden hacerse en el aspecto político y político-militar, no permite tampoco el militar hacer elogios en cuanto a organización, régimen, instrucción y disciplina se refiere.

[…] También resultaba problemático para Asensio el origen de la oficialidad. De hecho este alto mando estimaba que lo idóneo hubiera sido contar con oficiales que poco a poco adquirieran una capacitación militar “uniforme”. Sin embargo, la realidad ofrecía un cuadro muy diferente: “Escalas profesionales, de Milicias, de Escuelas Populares o en Campaña y, dentro de ellas, aún con la diferenciación de Oficiales de Cuerpos dependientes del Ministerio de Gobernación y del resto”. La procedencia heterogénea conllevaba evidentes dificultades a la hora de mandar de manera “uniforme” a la tropa.

Republicanos hechos prisioneros por los fascistas.

Tampoco Asensio estimaba aceptable el sistema de reclutamiento de la tropa. Para justificar su apreciación, apuntaba dos causas; la primera, el origen territorial de los soldados, la mayor parte de ellos oriundos de la zona (“sistema regional”). Esta circunstancia favorecía la comunicación con sus familias, y ello “hacía que se viviera una vida muelle y cómoda”. [Conocemos la procedencia geográfica de la mayoría de los 962 militares republicanos capturados por la 21ª División franquista durante la tercera decena del mes de julio. Sin tener en cuenta a los que no pertenecían a las unidades asentadas tradicionalmente en el frente extremeño, resulta que 532 eran originarios de Extremadura, (sobre todo de la provincia de Badajoz -523-) y 368 eran oriundos de otras tierras (de 32 provincias en total). De los primeros, 445 eran vecinos de 39 localidades situadas en la retaguardia republicana extremeña (destacaban los procedentes de Villanueva de la Serena -83-, Don Benito -48-, Quintana de la Serena -38-, Campanario -32- y Malpartida de la Serena -30-) y el resto (86) eran antiguos residentes de 38 municipios extremeños, ahora en manos franquistas. En cuanto a los llegados de otras zonas, sobresalían los militares originarios de las provincias de Valencia (48), Jaén (44), Ciudad Real (42), Toledo (34), Murcia (28), Alicante (27) y Córdoba (20)].

La segunda causa se refiere a la procedencia militar de la tropa, pues Asensio consideraba que como el Ejército de Extremadura se constituyó el último, todavía “se conservaban muchos hábitos de las heroicas milicias populares de partido”, y en especial señalaba dos: la relacionada con la disciplina militar (entendía que este ejército todavía “no había suficientemente disciplinado”) y la existencia de “quintacolumnistas” en las filas republicanas. Según el general, el Ejército de Extremadura todavía “no había sido suficientemente depurado”, y ello permitía la existencia de:

 

[…] algunos elementos enemigos del régimen o espías al servicio del enemigo, que incrustados en nuestras unidades, servían para informar de nuestro estado, organización y planes, que aprendían con nosotros táctica e instrucción, y luego la aprovechaban en el campo faccioso […]

 

Además de estos errores el general Asensio reconocía la existencia de otros aspectos que habían favorecido la derrota. Entre ellos, la gran extensión del frente que debían cubrir las diferentes unidades militares, la escasez de material bélico, la prolongada estancia de la tropa en las trincheras y la inexistencia de reservas, ante la marcha de unidades a otros frentes republicanos.

Esta última circunstancia, tal y como hemos visto en el apartado anterior, se vio agravada días antes de la derrota republicana en Extremadura. El propio informador recoge la referencia a una reunión de todos los jefes de los ejércitos republicanos con el ministro de Defensa (Juan Negrín) el día 14 de junio de 1938, donde:

 

[…] se manifestó que no se pusieran obstáculos a la salida de las fuerzas pedidas desde Levante, por estimar que toda la atención debía estar concentrada en este frente y ser los demás secundarios a la Causa que se defendía salvando Valencia.

 

[El mayor Antonio Cano Chacón, jefe de la 3ª Sección del E.M. del Ejército de Extremadura (operaciones) de mayo a julio de 1938 señalaba a mediados de agosto de ese año: “… el Coronel Jefe del Ejército apuró hasta el fin el pedir unidades del Ejército de Levante toda vez que según una reunión celebrada el día 12 y 13 de julio del corriente año en Valencia, ante el Sr. Presidente del Consejo de Ministros quedaron los Jefes de Ejército en enviar el máximum de reservas de cada Ejército para el de Levante, aunque se sacrificase el terreno en otras regiones, ya que la situación de Levante era por aquellos día dificilísima].

Recuérdese que dos divisiones (la 10ª y la 67ª) del Ejército de Extremadura

marcharon hacia tierras levantinas durante la primera quincena de julio, con lo que se agrandó la debilidad de dicho ejército. Asensio considera la medida desacertada, de hecho, afirma que si el Estado Mayor del Ejército de Extremadura, en concreto su servicio de información, hubiera funcionado correctamente (y hubieran conocido los propósitos del enemigo) se debería haber impedido esta marcha.

Ahora bien, y a pesar de todas estas reflexiones, el apartado dedicado a consideraciones generales se cierra apuntando a causas ajenas al ejército republicano, pues alude al enemigo, al ejército franquista:

 

Y, explicada la situación del territorio del Ejército de Extremadura y con ello las causas determinantes de los sucesos, pasaremos a examinar los hechos, que fueron ineludible consecuencias de tales causas y de una más que hemos de señalar y es la superioridad de medios del enemigo en blindados y elementos motorizados, mejor utilizados los enlaces tácticos entre las armas y de la cooperación de la aviación.

 

El ejército republicano asentado en tierras extremeñas en julio de 1938 era derrotado por otro ejército superior en número y en medios, y dotado además de una organización militar más eficiente.

En conclusión, todas estas causas deben vincularse al propio origen del Ejército de Extremadura (unidades que defendían frentes secundarios), a su escaso desarrollo en el tiempo (se constituyó a finales de 1937) y a su imbricación en la marcha de la guerra en otros frentes (cesión de reservas), pues como bien apuntaba Asensio “El Ejército de Extremadura, con anterioridad fue condenado al olvido” y con él también el frente extremeño.

[…] El territorio conquistado correspondía a un total de 21 poblaciones, tal como señaló el gobernador republicano de Badajoz a principios de agosto de 1938:

Relación de pueblos perdidos.

Tropas nacionales en formación militar tras la entrada en una población.

Los pueblos que al tomar Castuera y al correrse el enemigo por la zona de Campanario quedaron en la Bolsa y por tanto fueron perdidos, son los siguientes: Castuera-Villanueva de la Serena-Medellín-Acedera-Don Benito-Mengabril-La Haba-Coronada-Magacela-Campanario-Quintana de la Serena-Valle de la Serena-Zalamea de la Serena-Higuera de la Serena-Monterrubio de la Serena-Esparragosa de la Serena-Malpartida-Benquerencia-Orellana la Vieja-Orellana la Sierra y Navalvillar de Pela. [El parte de guerra franquista del 24 de julio de 1938 eleva a veintitrés el número de poblaciones conquistadas, pues a las anteriores les añade Manchita (que estaba en manos franquistas desde finales de septiembre de 1936) y Rena (que estaba en poder de las tropas franquistas al menos desde mayo de 1938).

[…] Los datos facilitados por prisioneros y evadidos se convirtieron en la base de los partes de información diarios de las unidades franquistas. Como puede suponerse, la calidad de la información adquirida se hallaba directamente relacionada con el grado militar del interrogado. En este sentido, sobresalen los interrogatorios realizados a algún mando y varios oficiales republicanos que aportaron gran cantidad de datos.

Así lo manifiesta el interrogatorio que algunos miembros de la sección de información del Estado Mayor de la Agrupación de Divisiones del Guadiana realizaron al Mayor de milicias Antonio de Blas García, jefe de la 109ª BM, desde mediados de 1937 y que, tal y como hemos visto, fue nombrado jefe de la 37ª División en plenas operaciones [de La Bolsa de la Serena] (el 23 de julio). Dicho mando militar republicano fue capturado el 25 de julio, a 8 kilómetros al Norte de la localidad de Campanario [Badajoz] cuando dirigió un intento de ruptura del cerco por parte de una fracción de las tropas republicanas, y que concluyó con fracaso. De Blas llegó a ofrecer una información realmente completa del dispositivo militar republicano en tierras extremeñas y parece ser que fue ejecutado posteriormente.

Junto a él fueron hechos prisioneros varios miembros del Estado Mayor de la unidad que dirigía. Se interrogó al teniente Daniel Sáenz Arenzana, jefe de su primera sección del Estado Mayor de la 37ª División y al también teniente Vicente Ríos Estévez, que ocupaba la 2ª sección de E.M. de dicha División. Tanto uno como otro habían accedido a estas responsabilidades dos días antes, al igual que su jefe, pues formaban parte del E.M. de la 109ª BM […].

 

 Operaciones militares, ocupación y represión de las poblaciones extremeñas[5]

El cierre de la bolsa de La Serena

Así llegamos a las operaciones más importantes de 1938 en el frente cordobés-extremeño, ahora más directamente en tierras de Badajoz, en lo que se llamó El cierre de la “Bolsa de la Serena” (20-24 de julio, 1938), sin saber que esas fechas la República iba a lanzar la gran ofensiva del Ebro. El cierre de la “Bolsa de La Serena”, más que una batalla (que también lo fue) hay que considerarlo una catástrofe republicana, preludio y comienzo de lo que sería el final.

Campaña franquista del cierre de la bolsa de La Serena (20-24 de julio de 1938. Francisco Moreno Gómez, 2013.

Esta bolsa o entrante republicano era una especie de embudo, con una abertura de unos 100 kms. y una profundidad de unos 60. Por el Norte, se extendía hasta el pueblo cacereño de Logrosán (franquista), y por el Sur se delimitaba por las sierras Mesegara y Trapera (Córdoba), ocupadas hacía poco por los franquistas. Los pueblos republicanos del arco de esa bolsa eran (de Norte a Sur): Villanueva de La Serena, Don Benito, Medellín, Manchita (el pueblo más en el embudo), y en el Sur: Higuera de La Serena, Zalamea y Monterrubio. La estrategia de los franquistas consistió en una pinza, lanzándose desde el Norte (Logrosán y Madrigalejo) y desde el Sur (Retamal, Peraleda y Sierra Trapera), para cerrar en un punto de encuentro, que fue Campanario. En el fondo de la bolsa fueron encerradas, de manera trágica, las Brigadas republicanas 20ª y 91ª, sobre todo, entre otros efecticos.

Este entrante republicano hacia Mérida había atraído siempre la atención de cualquier observador de ambas zonas. Por aquí quiso operar Largo Caballero (y Pérez Salas) en mayo de 1937, y en otoño dio materia para el “Plan P” de Vicente Rojo, pero siempre fue aplazado por los imperativos de los frentes del Norte, en los que se decidió la guerra. Cuando al fin se optó por este “Plan P”, en enero de 1939, como veremos, ya era muy tarde, de manera irremediable y fatal.

El Gobierno de la República no parecía preocupado por la situación extremeña en el verano de 1938, obsesionado como estaba por el frente de Levante y por el inicio de la gran batalla del Ebro, donde la República se lo jugó todo a una sola carta (y también el PCE, en cierto modo, que se autoinmoló en aras de una victoria que Hitler y Mussolini habían convertido en imposible), una partida infausta y aciaga para la causa de la democracia española. Después de la pérdida de Teruel, todo era ya triste y aciago para la causa republicana, y comenzó a extenderse la sombra de la claudicación y del armisticio (entre los anarquistas, los socialistas no negrinistas, ciertos republicanos, militares profesionales, nacionalistas vascos y catalanes, además del propio presidente Manuel Azaña, que en el fondo venían a coincidir con el espectro de la Quinta Columna. Todos soñaban cada vez más con el armisticio, del que Franco se burlaría de manera inmisericorde). De nuevo el recuerdo de la cita clásica: Quos Zeus perdere vult, prius dementat.

En una reunión de jefes en Madrid se había coincidido en que “una pulgada de terreno en Levante tenía el mismo valor que el de muchos kilómetros en Extremadura”. Y efectivamente, en el momento del desastre de la bolsa de La Serena, los contingentes republicanos, al mando de Ricardo Burillo (del PCE), eran muy poco consistentes.

Las fuerzas franquistas que se lanzaron al cierre de la bolsa eran muy superiores a las republicanas. Por el Norte, tres divisiones (11ª, 19ª y 74ª) y las brigadas de Caballería del coronel Aldecoa, todas al mando del general Múgica. Al Sur, cuatro divisiones (22ª, 102ª, 112ª y 122ª), más la brigada de Caballería de Andalucía, bajo el mando conjunto del general Solans.

Servidores de una máquina ametralladora.

Las tropas republicanas desplegadas en aquellas fechas a lo largo del frente eran las siguientes, de flanco derecho a izquierdo, y de Norte a Sur: las Brigadas 47ª y 113ª (36ª División), cubriendo el frente del Tajo. Las Brigadas 25ª y 109ª (29ª División), sobre la zona del Guadiana. Las Brigadas 20ª y 91ª (37ª División), sobre las que pendía un destino trágico, al fondo de la bolsa. Seguían a su izquierda: la 148ª Brigada, la 12ª de Asalto y, ya en la zona de Hinojosa, la 103ª Brigada. Estas últimas, de la 38ª División republicana. El conjunto de estas tropas padecía las secuelas de una larga inactividad, se hallaban mal coordinadas y cubrían un frente amplísimo, difícil de controlar eficazmente. Por si esto era poco, el jefe Ricardo Burillo incurrió en errores garrafales de táctica y previsión, que acentuarían el desastre republicano. En principio, no acertó el punto de ataque franquista, dejándose confundir por una acción de distracción por Puente del Arzobispo, el 19 de julio. Allí envió al Batallón Disciplinario del VII C. de Ejército y la 46ª Brigada, pero el 29 de julio asistió sorprendido al fragor de la verdadera ofensiva, contra la bolsa de Mérida. Otro gran error del coronel Burillo fueron sus vacilaciones para ordenar la retirada de las Brigadas 20ª y 91ª del fondo de la bolsa, así como la población civil de muchos pueblos.

El 20 de julio, al amanecer, las líneas republicanas sufrieron la ruptura de sus líneas, por el Norte y por el Sur. Por aquí, los franquistas (Divisiones 24ª, 102ª y 122ª) rompieron el frente desde las sierras Mesegara y Trapera (cerca de Hinojosa), en dirección a Monterrubio (Badajoz), mientras la Caballería cruzaba el río Zújar en la misma dirección, hasta cerca de Monterrubio. Por el Norte, la 74ª División rompió el frente por el pueblo de Madrigalejo (Cáceres), llegando hasta el río Gargáligas, donde hubieron de detenerse, porque los republicanos provocaron un gran incendio en las mieses y arboleda en la cuenca del río, aprovechando la ola de calor y elevadísimas temperaturas, de las que se lamentan varios partes de guerra de aquellos días. A la parte Norte, el pueblo de Acedera, acudieron como refuerzo dos batallones de la 25ª BM, uno desde Valsequillo y otro desde Villanueva del Duque, los cuales ese día defendieron el pueblo hasta llegar a la lucha cuerpo a cuerpo, pero los franquistas lo ocuparon al llegar la noche. La 109ª Brigada, en la misma zona Norte, también resistió de manera ejemplar, hasta merecer los elogios del general Vicente Rojo, cuando visitó este frente en agosto.

Durante el primer día de ofensiva, Burillo se hallaba pesimista y desconcertado, y ordena defender a toda costa el nudo ferroviario de Almorchón, encomendando esta misión a la División “del Zújar”, creada en el mismo día, al mando del mayor Sánchez Carmona, que había mandado la 12ª Brigada de Asalto.

El 21 de julio, la 74ª División franquista logró por el Norte un avance impresionante de 22 kilómetros, llegando a las márgenes del Guadiana, el cual vadean por varios puntos con la caída de la noche. Por el Sur, la iniciativa corre a cargo de la 112ª División, flanqueada por la 122ª (derecha) y la 102ª (izquierda), que consumen la jornada asegurando la ocupación de la sierra de Monterrubio y el puerto de Los Vuelos, encontrando una fuerte resistencia republicana que, al menos en la 102ª División franquista, causó 341 bajas.

El 22 de julio, las divisiones franquistas siguen avanzando por el Sur, la 102ª por la sierra de Monterrubio, y la 112ª ocupa este pueblo después de desbordarlo por ambos lados, poniendo en fuga a las fuerzas de la 148ª Brigada republicana, que lo defendían. La 122ª División franquista avanzó por la derecha, cortando la carretera de Castuera a Cabeza del Buey, mientras la Caballería realizaba una incursión hasta Helechal, capturando 25 prisioneros. Por el Norte, las tropas del general Múgica llegaron al pueblo pacense de La Coronada. Tres compañías republicanas obligaron a los franquistas a cruzar el Guadiana para atrás.

Mientras tanto, Burillo seguía en su empecinamiento de no valorar la ofensiva franquista en toda su gravedad y en no prever la retirada de las Brigadas 20ª y 91ª, y tampoco la población civil, ganados y víveres, confiando en los nuevos auxilios que le enviaba Miaja (tres brigadas más y la 68ª División completa). Cuando el día 24 transmitió, por fin, la orden de retirada ya era tarde.

El día 23 prosiguió el avance franquista por el Norte, en dirección a Magacela y Campanario. Un batallón de la 109ª BM llegó a oponerse con tanto arrojo que perdió más de la mitad de sus efectivos. En cambio, las tropas del Sur, tras vencer por la noche los intentos republicanos por recuperar Monterrubio, ocuparon la sierra y el pueblo de Benquerencia y, al anochecer, entraron en la importante localidad de Castuera, abandonada poco antes por Sánchez Cabezudo, jefe de la 37ª División, que había hecho lo mismo en Monterrubio, por lo cual fue destituido. El coronel Burillo ordenó inmediatamente al teniente coronel Rúbert la recuperación de Castuera, atacando desde el exterior la “División del Zújar” y, desde el interior de la bolsa, las fuerzas allí existentes de la 37ª División. La acción resultó baldía y vanos los intentos de oponerse al avance de la 112ª División franquista hacia Campanario.

En efecto, el 24 de julio por la tarde se producía en el pueblo de Campanario el enlace de las dos grandes columnas franquistas, la del Norte y la del Sur, con lo que se cerró “la bolsa de La Serena”. La orden de retirada de las Brigadas 20ª y 91ª llegó muy tarde, el día 24 de madrugada, y ambas quedaron atrapadas en el interior de la bolsa, salvo dos batallones de la 20ª, que habían escapado por Puerto Hurraco en los últimos momentos. Después, en la noche del 24 al 25 de julio, parte de los republicanos cercados (tres batallones de la 20ª BM, dos compañías de ametralladoras, más algunos elementos de las Brigadas 25ª y 109ª) se reúnen a cuatro kilómetros de Campanario (dirección Magacela) y avanzan en dirección a Puebla de Alcocer, pero son sorprendidos, muertos o apresados. Por otra parte, tropas de la 91ª BM hicieron un intento similar entre Campanario y La Haba, pero también fueron víctimas de los franquistas. Uno de los que se salvó fue el jefe de la 20ª BM, el mejicano y pintoresco coronel Gómez. No así, el jefe de la 91ª, el mayor de Milicias Diego Martín Montilla, que fue hecho prisionero. Se perdieron 21 pueblos, unos 3.000 kilómetros cuadrados, con unos 100.000 habitantes. Así pues, el desastre fue mayúsculo, y la catástrofe humanitaria, inenarrable.

Fotografía de un grupo de soldados conversando con el general Asensio Torrado.

Para evaluar la magnitud y causas del desastre, fue enviado al Ejército de Extremadura (Almadén) el general José Asensio. A él se debe un detallado informe, del que José Hinojosa (ob. Cit., p. 387 y ss.) ofrece algunos cuadros. En cuanto a material se perdieron 6.590 fusiles, entre otras armas y municiones, más once piezas de Artillería, 10 carros blindados, 51 camiones, etc. Las pérdidas humanas (muertos, heridos y prisioneros) ascendía a 6.678. Las grandes sacrificadas fueron las tres brigadas de la 37ª División: 20ª, 91ª y 109ª. Según fuentes franquistas, sólo los prisioneros ascendieron a 4.731 (más unos 1.500/1.600 enfermos o heridos, que quedaron tras las líneas republicanas, y unos 600/700 muertos en combate o liquidados in situ). Otra de las víctimas fue el jefe de la 109ª BM, mayor de Milicias Antonio de Blas García, que acabó fusilado.

Los prisioneros republicanos iniciaron un doloroso calvario. Los llevaron al interior franquista, como Campillo de Llerena o Guareña y a otros lugares donde se instalaron “Juntas Clasificatorias de Prisioneros y Presentados”. Otros, a los campos de concentración de Trujillo y Cáceres. Otros, enviados a Mérida (unos barracones a las afueras) o a Fuenteobejuna. Desde este último lugar pasaron luego a Córdoba capital. Entre los desertores del último momento hay que contar al mayor Leandro Sánchez Gallego, una especie de “quintacolumnista” encubierto. Abandonó su puesto y se presentó a las fuerzas franquistas en La Coronada, el día 23 de julio. En 1940 recuperó su escalafón en el Ejército de Franco. Otro entregado, aunque no tan abiertamente, fue el teniente Vicent Mahiques, de Ametralladoras, que, al ver la situación de cerco total, decidió entregarse con todos los suyos en Campanario, desfilando sin armas, con los mandos en cabeza […].

Coronel Antonio Castejón Espinosa, jefe de la 102ª División sublevada.

Las tropas de ocupación franquistas llevaron a cabo la consabida y programada matanza en los pueblos conquistados. De este programa de exterminio apenas se ocupan los historiadores, que prefieren las operaciones militares simplemente. Pero debe ya anotarse esta conclusión y no olvidarla: lo que realmente interesaba a Franco, más que la dominación del territorio, era la dominación de las personas. El simple estudio basado en operaciones militares siempre estará desenfocado. Más que la conquista de un pueblo, lo realmente importante era el programa de dominación, castigo, “limpieza, exterminio y exclusión social, que toda conquista conllevaba implícita. Lo importante no era un avance militar, sino la catástrofe humanitaria subsiguiente. Ni que decir que los Registros Civiles son completamente mudos con relación a estas matanzas. He recorrido algunos de estos pueblos de la bolsa de La Serena, y no consta nada de la matanza que en cada pueblo se dio tras la ocupación. Ni en Cabeza del Buey, Castuera, Benquerencia, etc. Sin embargo, he aquí una importante fuente oral con relación a Castuera. En diciembre de 2002, tuve ocasión de entrevistarme con Juan M. Sánchez Fernández, de Castuera, cuyo testimonio me confirmó mi intuición y sospecha:

 

“Mi padre, Wenceslao Sánchez Guisado, tenía entonces 50 años, ferroviario en la estación del pueblo, de la UGT, pero no de partidos. Mi madre era Consuelo Fernández Fuentes. Éramos 6 hermanos, entre 22 y 9 años, el más pequeño era yo.

“Llegó la fecha aciaga del 25 de julio de 1938. Mi madre era partidaria de marcharnos del pueblo, pero la radio decía ´que no pasaría nada a quienes no tuvieran manchadas las manos de sangre´. Y mi padre decía:  ´¿Y a dónde vamos a ir?´ Y se quedaron. La noche de la ocupación no salimos de casa. Pero al día siguiente, desfilaron las fuerzas y tuvimos que salir a la puerta, porque obligaron a todo el mundo a salir, con altavoces, ´a honrar a los vencedores´.

“Al día siguiente, mi padre fue a presentarse a las nuevas autoridades. Le dijeron que se fuera a su trabajo, pero todavía no ha llegado.

“Fue culpa de la gentuza que hay en el pueblo. Lo tuvieron preso en una casona vieja, repleta de gente. Los pelaban, los sacaban a limpiar las calles… Cinco días estuvo preso. Mi madre llenó cinco hojas de firmas y las presentó, como aval. Todos los días le llevaba el desayuno y la comida a la cárcel. El primero de agosto le dijeron que ´lo habían trasladado´.

“Mi madre regresó a casa y mandó a un sobrino de mi padre, para que averiguara algo. Supo la noticia, pero no vino a casa por miedo. Entonces, mandó a una hermana de mi madre, Anita, que se presentó en la casa de los caciques del pueblo, y le dijeron: ´Esta noche nos hemos cargado a tu hermano, y la próxima noche nos cargaremos a tu sobrina´ (mi hermana Práxedes).

“La amenaza no tardó en surtir efecto. Cuando mi madre regresó a casa, ya estaba allí la Guardia Civil revolviéndolo todo. La insultaron y se apropiaron de lo que les pareció: un reloj de oro de mi padre, pañuelos, ajuar, etc. Y se llevaron detenida a mi madre y a mi hermana Práxedes, y las pusieron en habitaciones diferentes de la cárcel. Pasó por allí un derechista pariente de mi padre y le dijo a mi hermana: ´¿Tú que haces aquí?´ Se fue, volvió con unos papeles, y llevó a mi hermana a la habitación de mi madre. Luego, supieron que la anterior habitación de mi hermana era de los destinados a la muerte. Es decir, que la tuvieron preparada para morir.

“Tras la detención de mi madre y de mi hermana, mis hermanos menores quedamos abandonados, dos niños y dos niñas. Dos hermanas de mi padre se hicieron cargo de nosotros, a pesar de sus carencias y de sus numerosos hijos. La familia de mi madre, de derechas, nos volvió la espalda.

“Luego supimos que mi padre, camino del cementerio, iba atado con la señora Carolina, que era la esposa de José Sayavera, comunista y del comité del pueblo. De esta familia de los Sayavera mataron a 6 personas. A José lo mataron luego. Carolina no murió en la descarga, salió herida corriendo pidiendo auxilio, pero la cogieron y la remataron. Fue en la noche del 31 de julio a 1 de agosto. Varios meses después, antes de terminar la guerra, una hermana de Carolina, Dolores, llegó a media noche a mi casa, con familiares que había llegado al pueblo. Mi madre les contó lo ocurrido y lo que habían hecho con la familia de los Sayavera. Entonces, aquellos familiares, dejaron allí sus equipajes y se marcharon de inmediato, andando toda la noche, 35 kilómetros, hasta Cabeza del Buey, y de allí se fueron a Sevilla. Esto les salvó la vida.

“Los principales culpables de la matanza fueron una familia de caciques, tan criminales que negaron auxilio a un yerno, al que dijeron ´que no querían rojos en su casa´. Era ferroviario, se fue al tren y se suicidió.

“Al poco de la detención de mi madre se rumoreó que la República iba a recuperar Castuera, y entonces a todos los detenidos se los llevaron a la Granja de Torrehermosa. Poco después -todavía no había terminado la guerra- mandaron a mi madre a casa, sin juicio ni nada. Cuando mi madre entró en casa, no había ningún mueble, sólo las cuatro paredes. Entonces, ella no aceptó caridad ni auxilio social. Montó un lavadero en el corral, y se puso a lavar y a despiojar la ropa de los soldados, de la 21ª División, de Automovilismo. Por alguno de estos soldados supimos algunas noticias más del fusilamiento de mi padre. Además, mi hermano de 11 años, nos había ocultado que el día del fusilamiento, había reconocido a nuestro padre entre los cadáveres, al lado de la tapia del cementerio, porque se pasaba por allí para ir al pilón, a darle agua a una yegua que teníamos, la cual también nos la quitaron. A mi padre lo enterraron con cal en una fosa, con 15 ó 20 más, en el centro del cementerio.

“Mi hermano mayor, Antonio, terminó la guerra en Levante y lo mandaron a Albatera. Mi madre se hizo con avales para traerlo. Vino lleno de piojos y de sarna, como un difunto. Yo estaba jugando en la calle y me asusté cuando lo vi llegar.

“Cuando se organizó en el pueblo el gran campo de concentración, mi madre alquilaba parte de la casa a familias que venían a ver a los presos, pero no les cobraba. Se acostaban en sacos en la cuadra, y las bestias allí también. Eran de pueblos cercanos, hasta de Cáceres, de donde venía una señora.

“A mi padre lo mataron, y ahí se acabó su sufrimiento. El vía crucis fue para mi madre y mi hermana. Mi madre, menudita y pequeñaja, fue una gran luchadora. Con 55 años ya parecía una anciana. Castuera ha sido un pueblo de enconos y rencillas. Mi madre nos pidió antes de morir que abandonáramos este pueblo, y lo hemos cumplido. A veces voy al cementerio y ni siquiera entro en el pueblo”.

 

De estas declaraciones del hijo de una víctima (entonces no tuvieron eso que se llama hoy apoyo psicológico o apoyo moral a las víctimas, ni reparación ni, por supuesto, indemnización. Dice el refrán que “las penas, con pan, son menos”. Entonces, pan ninguno, y penas, al máximo), de estas declaraciones, digo, cabe anotar varias conclusiones: 1) En todas las poblaciones ocupadas, el franquismo cometió siempre, sin excusa ni pretexto, una matanza; 2) Que de estas matanzas casi nunca quedó rastro en el Registro Civil, y que sólo se pueden conocer o vislumbrar o intuir a través de testimonios orales de las víctimas. Una gran aportación es el magnífico de Antonio M. López Rodríguez, sobre el Campo de Concentración de Castuera, al que aludiremos más adelante. 3) Que el Ejército de ocupación, para su “limpieza”, se hacía asesorar siempre por los caciques del lugar; 4) Que la práctica de estas matanzas, apresamientos y desapariciones forzadas, iban seguidas siempre, sin excepción, por la rapiña, el robo y el expolio y pillaje, sin más circunloquios; 5) Que de la matanza franquista (los negacionistas no quieren que se diga “genocidio”. Es un problema de desinformación) de Castuera, sólo tenemos noticia de la saca que ocurrió en la noche del 31 de julio al 1 de agosto de 1938, que fue de 15 ó 20 personas, “desaparecidas”, porque no hay constancia registral. Lógicamente, no fue la única saca, como lo demuestra López Rodríguez. De las demás, poco o nada sabemos.

Volviendo a la secuencia de los hechos, capítulo especialmente caótico y lamentable fue el éxodo de la población civil, una evacuación parcial, en el último momento, a la desesperada, por falta de previsión del E.M. de Almadén. José Hinojosa recoge un informe del gobernador civil republicano de Badajoz, Alonso Orallo, como testigo presencial: “… por visita personal mía a Castuera el día antes de su caída, mucha gente de los pueblos incursos, aún tuvo tiempo de evacuar, si bien mostrando una odisea de trágicos caracteres, sin medio alguno de transporte, motivo por el que muchos no pudieron salir; las poblaciones en masa, la carretera adelante, ametralladas en muchas ocasiones por la aviación enemiga, unos con sus carros y caballería, otros andando, descansando en los caminos bajo los olivares, que les preservaran de los rigores del sol: ancianos, mujeres y niños ponían a este doloroso cuadro la nota amarga de una evacuación trágica. Con muchas dificultades se va orientando la evacuación hacia la provincia de Ciudad Real…”.

Apenas pudo salvarse la intendencia, víveres, ganado, etc. Según este gobernador: “El ganado salvado afortunadamente lo fue en gran cantidad (…). En cuanto al trigo, que en la gran mayoría de los pueblos evacuados estaba en la propia era, como lógicamente se explica ante la celeridad de los acontecimientos y la carencia absoluta de medios de transporte, no pudo ser retirado y allí se quedó, salvo en algunas zonas como en la de Don Benito, que en parte pudo ser incendiado”.

La terrible realidad del ametrallamiento y bombardeo de la aviación franquista contra las columnas de personal civil desplazado fue método genocida que se practicó en las grandes evacuaciones durante toda la guerra. Jamás cosa semejante hizo nunca la República. Con relación a la evacuación de Don Benito, conservo el testimonio de la que fue vecina de mi casa en Getafe, Antonia García. Hablamos muchas veces y anoté lo siguiente: “Salimos de Don Benito cuando se dio la orden de evacuación, pero en Campanario nos cogió el corte: parte de los evacuados quedaron bajo dominio franquista, entre ellos mis hermanos y mi padre, iba conduciendo un cerdo y llevaba al hombro la máquina de coser. Otros hermanos quedamos en zona republicana, sin apenas provisiones ni agua, andando ocho días y ocho noches. Durante el camino, los aviones nos bombardeaban y ametrallaban. Los niños y los ancianos iban delante en carros, hasta que llegamos a la Estación de Veredas-Brazatortas, donde se constituyó nuestro Ayuntamiento ´en el exilio´. Nos alojaron en un polvorín”.

Sobre la autenticidad de los fusilamientos y bombardeos de Don Benito ha escrito Jacinta Gallardo, la cual ha podido relacionar un mínimo de 191 asesinados en esta localidad, entre julio-agosto de 1938, con motivo de la ocupación franquista. Y fueron ejecuciones de manera sumaria. Sirva esto para los que, desconociendo los hechos, siguen erre que erre manteniendo que a partir de 1937 sólo actúan “tribunales militares”. Tienen un grave problema de desinformación. En total, incluida la posguerra, el franquismo se llevó por delante en Don Benito 309 víctimas (49 eran mujeres). Y aporta un dato ilustrador: 90 víctimas por acción de la aviación en los días de la ocupación. Estas son las inscritas, pero otros eran refugiados anónimos y quedarían por las cunetas del trayecto. Con relación a Villanueva de la Serena, Jacinta Gallardo acertó a contabilizar un total de 210 víctimas en el pueblo (17 mujeres), de las que 59 lo fueron por ejecución sumaria en julio-agosto de 1938. También por ejecución sumaria cayeron 30 en abril de 1939. Existe otro estudio posterior, el de Agustina Merino, que ha realizado una gran revisión al alza en Villanueva de la Serena, cifrando en 336 el total de víctimas causadas por el franquismo (de ellas, 23 mujeres). Por el bombardeo de 1938, constan al menos 45 víctimas de esta localidad.

En cuanto los combatientes cercados, no pocos se refugiaron en los montes extremeños y trataron de subsistir en forma guerrillera, incluso llevando a cabo algunos sabotajes. Eran campesinos españoles, a los que el golpe militar y la guerra los había arrancado de sus campos y aldeas. Ahora se veían fugitivos por los matorrales de Badajoz, hasta que las tropas franquistas fueron acabando poco a poco con ellos, a medida que se iba consumando la “limpieza” del interior de la bolsa.

 

[1] Hinojosa Durán, José. Tropas en un frente olvidado: El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009.Pp. 306-316; 337-361; 363-367; 369-372; 402-403.

[2]AGMAV, D.R., L. 473, C. 7, D. 6, Fs. 4-5. Los datos ofrecidos por esta fuente han sido corregidos y completados por otras señaladas en este capítulo. Desconocemos los mandos de la 148ª BM. Al ser interrogado Antonio de Blas, tras su captura el 25 de julio [1938] por las tropas franquistas, afirmó que “se encuentra también agregado el E.M. del Ejército de Extremadura el Teniente Coronel del Ejército ruso Piotr, el cual actúa en dicho E.M. en calidad de asesor. AGMAV, D.N., Ejército del Sur, L. 11, C. 34, D. 1, F. 3.

[3] Hasta esos momentos, los servicios de información franquista habían localizado diversas unidades republicanas que anteriormente no se encontraban en la zona (brigadas mixtas 148ª, 206ª, 207ª, 216ª, 217ª; el Batallón Disciplinario del VII CE y el Batallón Autónomo de Ametralladoras del VII CE). Tal y como señalaba Cuesta Monereo a su interlocutor (Antonio Uguet): “Como ves, nos hemos traído la gente aquí y en cambio, a vosotros os han dejado tranquilos. Les ha hecho mucha pupa nuestro avance y acercarnos a Zalamea”.

[4] Esta unidad había sido enviada al Ejército de Extremadura en marzo de 1938, participando en diversos combates encontrándose en esos momentos en proceso de reorganización.

[5] Moreno Gómez, Francisco, Trincheras de la República, 1937-1939: Desde Córdoba al Bajo Aragón, al destierro y al olvido. La gesta de una democracia acosada por el fascismo, Córdoba, El Páramo, 2013. Pp. 374-389.

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Las operaciones militares de la bolsa de La Serena, durante su primera fase del mes de julio de 1938 y rasgos generales de la ocupación y represión nacionalista, estudiadas en la Transición a la Democracia, II

Relato del cierre de la bolsa de La Serena por Justo Vila[1]

Caballería mora.

A pesar de los ataques “nacionales”, fueron sacadas fuerzas populares de la zona. Por un lado, se sacó de línea, para ser enviada a Levante, la 10ª División, entre los días 2 y 4 de julio [de 1938]. Poco después saldría también para Levante la División 67ª.

A pesar de haber retirado estas fuerzas del frente de Extremadura, el Estado Mayor señalaba la necesidad de defender a toda costa los nudos de comunicaciones de Almorchón y Castuera, y restablecer el frente roto y la situación anterior.

2 de Julio: Franco firma una “Instrucción General para la supresión de la bolsa de Mérida”

El día 2 de julio firmaba Franco una “Instrucción General para la supresión de la bolsa de Mérida [La Bolsa de la Serena]”, que comenzaba señalando las condiciones en que se desarrollaban las operaciones en Levante y Teruel, donde la República había acumulado “todos los elementos disponibles”, con la consiguiente debilidad en que se habían dejado otros frentes, concretamente el extremeño.

En aquella instrucción, Franco ordenaba operar en el frente extremeño por los siguientes objetivos: supresión de la bolsa de Mérida, reduciendo el frente en 90 kilómetros; ocupación de una zona de más de 5.000 kilómetros cuadrados, de gran riqueza, tanto agrícola como ganadera; toma del ferrocarril Almorchón-Villanueva de La Serena-Mérida, lo que les permitía descongestionar el tráfico de Andalucía con Mérida; aproximación de la línea alcanzada a Almadén.

Las operaciones, siempre según este documento, se llevarían a cabo en dos grandes direcciones: por el norte y por el sur. Por el norte, fuerzas del Ejército del Centro partirían de Madrigalejo y llegarían a Orellana la Vieja, pasando el Guadiana y constituyendo aquí una cabeza de puente, mientras que otra fuerza alcanzaría Navalvillar de Pela y Casas de Don Pedro. Por el sur, fuerzas de Queipo de Llano partirían de sus posiciones e