Tres traiguerinos (Traiguera, Castellón), que cayeron entre los ejecutados en el olivar del cortijo La Boticaria (Badajoz), el 15 de mayo de 1939

José Bort Monroig, Carlos Esteller Borrás y Juan Sans Climent fueron tres traiguerinos (Traiguera, Castellón), fusilados en el olivar del cortijo de La Boticaria el 15 de mayo de 1939 junto con otros cincuenta o cien prisioneros republicanos. Dos de ellos aparecen en el listado nominal de comisarios elaborado por la unidad que los custodiaba en el Campo de Concentración de Zaldívar (contiguo al cortijo de La Boticaria y a dos o tres kilómetros de la localidad pacense de Casas de Don Pedro), Juan Sanz Climent y José Bort Monroig, no obstante, este último aparece con los apellidos alterados (José Boix Ulorroig) y, el tercero, Carlos Esteller, aunque no figura en el mismo, en su localidad natal “siempre se oyó decir que los tres eran comisarios políticos en el frente del Ejército republicano”[1].

José Bort Monroig, (Traiguera, Castellón, 1915 – La Boticaria 15 mayo 1939), comisario del 323º de la 81ª Brigada Mixta, línea del frente de Castilblanco (Badajoz).

José junto a sus hermanos, tenían un taller de fabricación y venta de materiales de construcción, sabía escribir a máquina y llevar las cuentas además de otras tareas. Carlos que había nacido en Traiguera en 1914, era hijo de una pequeña familia de propietarios de la localidad que trabajaba como labrador. Además, tocaba en la banda de música y poseía una pequeña biblioteca cuyos libros alguien se encargó de quemarlos tras la ocupación de la población en abril de 1938. También escribía en un diario de ámbito provincial llamado “Agitación”. Los tres eran personas letradas.

Al poco de producirse la sublevación militar de julio de 1936, ocuparon responsabilidades políticas en el Comité local de Traiguera. Carlos, que por aquellas fechas tendría veintidós años, pertenecía a la CNT, y José, comisario de Abastos que militaba en UGT, un año menor, escondieron a un presbítero de la localidad que tendría aproximadamente su edad. Más tarde este sacerdote se debió ocultar en una caseta de campo, pero finalmente alguien le debió descubrir y acabaron fusilándole. Esta muerte junto a la del cartero del pueblo, constaba en la Causa General de Traiguera y, aunque, esta recoge que ellos no habían sido los responsables, ni la instigaron, ya que, como se comprobó en la misma, Vicente Naquer, exaltado responsable del Comité traiguerino, había sido el culpable, posteriormente, este hecho, pesó sobre ellos. De Juan Sanz Climent sabemos únicamente que militaba en la FAI.

Cuando la ofensiva franquista avanza por el frente de Alcañiz (Teruel), que ocasiona el corte de la zona republicana con la llegada de los nacionales al Mediterráneo y la caída de Vinaroz (Castellón), se produce la desbandada de la población de las localidades aledañas y de las tropas que defendían la zona. Es en este contexto cuando los tres traiguerinos se incorporan a las filas del Ejército Popular, aspecto evidenciado por el hecho de que José Bort todavía, hasta días antes que entraran los franquistas en Traiguera, firmara las actas del Comité revolucionario municipal.

El teniente Benjamín Rubio Domenech, compañero de nuestros tres protagonistas en la 81ª Brigada Mixta, había ingresado anteriormente como voluntario en la columna Torres Benedito, encuadrada posteriormente en el 2º batallón de la mencionada gran unidad y, más tarde, tras las operaciones militares de Teruel donde ascendió, trasladado a Sagunto (Valencia) para la reorganización de las fuerzas. De allí, a Benjamín, le pasaron al 3º batallón (323º) de guarnición en Denia y Santa Pola (Alicante), donde conoció a los tres amigos de Traiguera, José, Carlos y Juan.

Seguramente que también fue durante aquellos días, cuando José Bort visita a su hermano, que se encontraba convaleciente de un pie en el Hospital militar de Villalgordo de Júcar (Albacete) antes de que le trasladasen a otro en Alicante, en el transcurso de un pequeño permiso y, el herido, le aconseja a su hermano José que huyera a Francia. Como estaba convencido que si no tenía “las manos manchadas de sangre” no debía porqué temer  decidió continuar en el Ejército Popular.

El 22 de julio de 1938, la 81ª Brigada fue desplazada al frente de Extremadura, donde se incorporó a la División “A”, para pasar luego a la División “Zújar” en el sector de Almorchón (Badajoz). Tras la victoria nacional en el cierre de la bolsa de La Serena, quedó definitivamente incorporada a la 41ª División del VII Cuerpo de Ejército. Ya no se movería del frente extremeño hasta el final de la guerra[2].

Carlos Esteller Borrás, (Traiguera, Castellón, 1914 – La Boticaria 15 mayo 1939), fotografiado en 1938.

En febrero de 1939, cuando el 323º batallón de la 81ª Brigada Mixta se hallaba guarneciendo la línea frente al río Guadiana, cerca de Castilblanco (Badajoz), Benjamín Rubio ejercía como teniente de máquinas ametralladoras. Allí, durante su permanencia en la unidad, trabó relación, además que con los traiguerinos mencionados, con otros combatientes castellonenses, como el teniente Canet, jefe de la 4ª compañía de su mismo batallón, y con José Vinuesa Sorli y Francisco Puig, ambos de Alcalá de Chivert (Castellón), de este último recordaba que fue cabo furriel. Aquel mismo mes, fue requerido por el comandante jefe del batallón, José María Belenguer Lucena, que le notificó que había sido seleccionado para que, en compañía de otros oficiales y sargentos, asistiera a un curso de capacitación y preparación para el mando de compañía, en la Academia Militar ubicada en Paterna (Valencia). Fue el motivo por el que perdió el contacto con los compañeros de su Brigada, ya que, a partir de esa fecha, los acontecimientos se precipitaron, hasta producirse el desmoronamiento postrero que enlutó a toda la nación[3].

Mientras tanto, en Extremadura, durante el final de la guerra, la situación se complicó aún más. El día 3 de marzo se celebró en Siruela (Badajoz), una reunión de los jefes y comisarios de todas las unidades del VII Cuerpo de Ejército, con el general en jefe del Ejército de Extremadura, Antonio Escobar. En ella no se habló más que de unión y acatamiento a sus órdenes que a los mandos de ideología comunista asistentes no les agradó porque lo entendieron como un paso previo a la rendición sin condiciones. El día 5 se produjo el pronunciamiento del coronel Casado en Madrid, tras lo cual se creó el Consejo Nacional de Defensa que pretendió derrocar al Gobierno de Negrín. Entonces los jefes y comisarios extremeños, que habían participado en la asamblea, no conformes con la nueva situación política, se dan cuenta de la connivencia del general de su Ejército con el Golpe militar que Casado había dado en Madrid. Hubo jefes, como Damián Fernández y Martín Navarro, jefe y comisario de la 41ª División respectivamente, que llevaron a cabo su plan para hacerse con el control de las fuerzas: “[el día 6 de marzo] En cuanto llegamos a la División [Cuartel General de Herrera del Duque, (Badajoz)] tomamos una serie de medidas escogiendo gente de confianza para la vigilancia y poniendo en guardia al camarada del Rey, jefe de la 66ª Brigada Mixta, para que tuviera alertada a su gente y en la mano […] [el día 7] Procedimos a detener a los jefes de las 81ª y 91ª Brigada así como a sus comisarios y jefes de Estado Mayor, lo que se realizó sin dificultad y sin violencia”[4]. La mayor parte de las tropas extremeñas eran afectas al Consejo Nacional, por lo que “Ese protagonismo comunista en la zona duró sólo horas, pues esa misma jornada el general Escobar mandó a Siruela [donde se encontraba el Cuartel General del VII C. de E.] dos batallones de la 20ª BM que se hicieron con el control de la población y de las fuerzas allí destacadas. Muchos comunistas se echaron al monte antes de ser detenidos, y otros se internaron en la provincia de Ciudad Real”[5].

Carlos Esteller Borras, junto a un grupo de compañeros de su unidad militar durante 1938. De pie y a la izquierda.

Tras estos trepidantes sucesos, y después de varias entrevistas entre representantes del Consejo Nacional de Defensa republicano y del Cuartel General de Generalísimo en las dependencias del aeródromo de Gamonal (Burgos), el Consejo acepta la rendición sin condiciones. A partir de ese momento en la línea de todo el frente extremeño que ocupaban la 81ª y 109ª Brigadas, deciden enviar un grupo de emisarios para parlamentar, compuesto por varios oficiales, que se encaminaron hacia las líneas enemigas. Lo que ocurrió durante esa conferencia lo recoge el testimonio documental nacionalista en el parte de operaciones que el jefe del Primer Regimiento de la 19ª División envió al general jefe de la misma, Salvador Múgica Buhigas, el día 28 de marzo de 1939:

“A V.E. da parte el jefe del expresado Regimiento, de que en la noche del 27 al 28 del

actual, se presentaron en nuestras líneas y fueron trasladados al Subsector de Casas de

Don Pedro, tres Oficiales Rojos, los cuales manifestaron que la 109 Brigada Mixta, se

rendía a nuestras fuerzas, uno de los citados Oficiales rojos, marchó a Talarrubias con

orden de que dicha Brigada se trasladara con su armamento a la orilla del Guadiana, el

cual vadearía, dejando el armamento e impedimenta en la orilla roja, como lo efectuaron en

todo el día de hoy, siendo trasladado su personal al Campo de Concentración de Zaldívar,

donde quedaron convenientemente custodiados. En el mismo día un Batallón de la 81

Brigada Mixta, se rindió a fuerzas del 185 Batallón de la Victoria, dicho Batallón rojo vadeó

el Guadiana frente al Valle de Casarente, siendo trasladado su personal al citado Campo de Concentración de Zaldívar”[6].

José Bort Monroig, con un grupo de compañeros. Se encuentra situado a la izquierda de rodillas.

Los soldados de las unidades franquistas citadas en el párrafo anterior, son testigos de la entrega honrosa del 323º batallón de la 81ª Brigada y de la 109ª Brigada republicanas que se encontraban enfrente, durante los últimos días del mes de marzo de 1939. Inmediatamente sus combatientes son conducidos al Campo de Concentración.

Juan, Carlos, José y un cuarto amigo traiguerino, Pedro Compte Ferreres, se hallaban entre los miles de prisioneros que llegaron a Zaldívar. A los pocos días de permanecer allí, aparecieron otros tres soldados conocidos y amigos, uno de Cervera del Maestre (Castellón) y los otros dos de San Jorge (Castellón), poblaciones colindantes con Traiguera. Al principio, cuando los vieron, se alegraron, pero el más viejo del grupo, Pedro, no hacía más que expresar que estaban perdidos.

El Campo se regía por una serie de normas que debían ser aplicadas a los prisioneros. Entre ellas estaba la de una selección escrupulosa, teniendo en cuenta antecedentes, conducta, profesión, etc., para designar los individuos susceptibles de ser empleados en las funciones de mando e información. “Los seleccionados para el Mando, ejercerán este cargo como Jefes de Grupo y serán dados a conocer ante los prisioneros, advirtiéndoles que les deben absoluta obediencia. A dicho fin, se estimará como grupo el que se compone por los que integran un Batallón enemigo. Los Jefes de Grupo se entenderán directamente con el Jefe del Batallón Nacional que ejerza las funciones de custodia y vigilancia”[7].

Pero la labor más rastrera que desempeñaban, era la realizada por los seleccionados para el servicio de información, puesto que además de que “serán advertidos de la grave responsabilidad que contraen, si a sabiendas o por falta de elementos de juicio, informaran maliciosa o erróneamente al Tribunal de Clasificación, emitiendo informes falsos o silenciando antecedentes que deban ser conocidos, los informadores darán cuenta inmediata al Presidente del Tribunal de los datos que posean o vayan adquiriendo. El número de los seleccionados para este cometido será variable, en atención a los que se consideren capacitados para el mismo; pero en general, debe ser siempre inferior al de 15, procurando tener un informador por cada Batallón prisionero”[8].

Quizá por ello Pedro tenía sobrados motivos para pensar que más pronto que tarde serían delatados por sus paisanos, aunque los más jóvenes pensaban, como había prometido Franco, que no tenían nada que perder porque además de ser aquellos amigos, nada les ocurriría si no tenían las manos manchadas de sangre como ellos pensaban.

Pedro, una noche, tuvo la oportunidad de abandonar el Campo y, cuando lo hizo, en vez de dirigirse a su pueblo huye a Francia, donde permanecería muchos años hasta que pudo retornar a España. Para los que se quedaron transcurren los días en el Campo y como sus paisanos los delatan y descubren que son comisarios políticos, debieron ser trasladados a la dependencia donde permanecían los incomunicados.

Por una instrucción del Ejército del Centro franquista de 31 de marzo de 1939, se dictaron unas normas para que las grandes unidades de la Agrupación Tajo-Guadiana, entre ellas la 19ª División (los prisioneros se habían entregado a una de las unidades de esta División), entregaran al Ejército del Sur todos los campos de concentración que tuvieran establecidos en la provincia de Badajoz, y además, se puntualiza que el día y la hora en la que las nuevas normas tienen que entrar en vigor debe ser antes de las 0 horas del día 28 de abril de 1939.

Efectivamente, anticipándose en unas horas a la entrada en vigor de la orden para que se entregaran los campos establecidos en la provincia de Badajoz, el día 26 de abril los 2.284 prisioneros encerrados en Zaldívar pasan a manos del Ejército del Sur y, en teoría, este Campo deja de funcionar. Pero, aunque oficialmente se liquida, ya no aparece entre la documentación militar, no fue así lo que ocurrió. Ya hemos leído antes que el núcleo concentracionario denominado Zaldívar, en realidad, lo formaban dos cortijos: Casa de Zaldívar y Casa de La Boticaria. Pues bien, durante los días anteriores muchos de ellos serán puestos en libertad, como Pedro Compte Ferreres, pero otra gran parte de los prisioneros continuaron todavía allí, mientras esperaban ser trasladados a Castuera, y, por último, otro amplio grupo seleccionado por su mayor responsabilidad política, social y militar, fueron trasladados al cortijo Casa de La Boticaria. Entre estos últimos se encontrarían los tres amigos traiguerinos y otro compañero conocido de su misma unidad militar, Francisco Puig, el cabo furriel de Alcalá de Chivert.

Anverso de la carta con forma de poema. Es una hoja de papel, con texto escrito por las dos caras, invisible con zumo de limón, aparentemente en blanco, y solo legible el texto al trasluz.

Cuando ya se ven perdidos en La Boticaria, después de haberles ubicado allí, ingenian la elaboración de una carta a la que dan forma de poema, para que atraviese la férrea censura militar y llegue a las manos de sus familiares sin generar sospechas, denunciando lo que había sucedido y a sus delatores, pero bajo un código lingüístico especial. La carta propiamente es una hoja de papel, con texto escrito por las dos caras, invisible con zumo de limón, aparentemente en blanco, y solo legible el texto al trasluz. Seguramente el autor del romance fue Carlos Esteller, que lo elaboró para que llegara a manos de su madre. Así ocurrió, pero dos años más tarde, después de que la sacara del Campo, Francisco Puig, que milagrosamente pudo salir de allí y antes de ser detenido en su localidad, entregársela a otra persona, para que el 26 de julio de 1941, llegase a manos de la madre de Carlos.

A lo largo del texto del poema, el autor indicaba de forma camuflada, quiénes eran los que les habían denunciado, aunque con unos determinados códigos sociales que haría imposible descifrarlos a los que no fueran oriundos de la comarca, ya que eran conocidos de pueblos vecinos. A un delator le llama “testigo” y dice que es de Cervera del Maestre y sobre los otros dos chivatos, indica que son dos ancianos de San Jorge (cuando en realidad no eran ancianos, sino que estaban haciendo ver que eran los responsables de su futura desgracia). Además, señala el día en que sucedió la delación, 9 de mayo de 1939, es decir unos pocos días antes de los fusilamientos.

El copista que calcó el texto sobrescrito de la cuartilla, lo transcribe sobre el limón ya con su letra. Aunque sobre las marcas que había dejado el autor original del poema, Carlos Esteller. Por eso se explica la fecha de esta labor que viene al final “26 de julio de 1941”.

Reverso de la misma carta.

Francisco Puig debió permanecer prisionero en La Boticaria, hasta el día anterior de las ejecuciones, y cuando llegó a Alcalá, antes de presentarse en el ayuntamiento de su localidad comunicó los nombres de las personas de la comarca que se habían quedado cautivos allí en Extremadura. Este joven fue apresado en su pueblo y conducido a la prisión de Benicarló (Castellón), donde después de algún tiempo y de habérsele conmutado la pena de muerte varias veces, finalmente fue fusilado. Pero para entonces, ya había regresado la familia de Carlos Esteller del exilio, y tuvieron ocasión de visitarle y entrevistarse varias veces antes de que falleciese. Por este último motivo explicado, las familias de los Traiguerinos represaliados en La Boticaria, ya conocían

Fotografía de 1978 que Felisa Casatejada envió a las familias traiguerinas después de colocar los nombres de los caídos en la lápida del panteón.

lo que les había sucedido.

 

Otro de los compañeros de la Brigada que debió permanecer hasta última hora en el fatídico Campo de Concentración extremeño, fue José Vinuesa Sorli, que tuvo la oportunidad de salir de aquel lugar, pero continuó su desdichado periplo en la cárcel de Castellón. En aquel recinto penitenciario, Benjamín Rubio que, durante la guerra, había sido teniente de su mismo batallón, e ingresado después de ser detenido en su localidad natal, Borriol (Castellón), en aquel mismo sitio, tras algunos meses de estancia, tuvo ocasión de contactar con José Vinuesa, que ya estaba juzgado y condenado a muerte, a pesar de que, por esta última razón, se hallaba incomunicado. En esa situación, tuvo la oportunidad de hablar un par de minutos con él, en el desarrollo de los cuales le pudo informar de lo acaecido en Casas de Don Pedro al entregarse a las fuerzas fascistas las unidades republicanas de aquel sector. Benjamín quedó horrorizado al saber lo de los tres traiguerinos y todos sus compañeros. Se enteró que cayeron bastantes más, tanto comisarios como oficiales, “fue por lo visto una masacre”. José Vinuesa Sorli, no tardó mucho en caer junto con otros en el cementerio de Castellón.

Pero no es hasta que se publica el artículo titulado El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza[9], en la revista “Interviú”, cuando Rosa Esteller Borrás[10], hermana de Carlos, desaparecido en La Boticaria, se pone en contacto con los vecinos y promotores de la exhumación de 1978 en Casas de Don Pedro, Celedonio González y Felisa Casatejada, mujer que había perdido dos hermanos en aquella ocasión. Rosa les envía una carta el 22 de junio de 1978 explicándoles que entre aquellos restos estarían los de su hermano y dos personas más de la misma localidad, a partir de la cual se inician las gestiones para que en la lápida del panteón donde habían colocado los tres féretros con los huesos exhumados, al mismo tiempo que con todos los nombres de los asesinados figurasen los de los tres traiguerinos que habían acabado sus días en el olivar. Celedonio y Felisa acceden a ello y mediante el pago de 6.000 pesetas de la época, se inscriben los nombres de los vecinos de Traiguera en la parte inferior de la lápida. Felisa les envía dos fotografías, una con los féretros que contenían los restos y otra del panteón con los nombres de los tres muchachos ya inscritos, junto con la documentación que la obra generó. Ningún familiar de los represaliados de Traiguera ha visitado aún el panteón dedicado a todos los caídos aquel 15 de mayo de 1939 en el cementerio de Casas de Don Pedro.

Inmediatamente después de enviar la carta a la familia González Casatejada, el 26 de junio de 1978, remite otro escrito a Benjamín Rubio, que tras penar por cárceles y colonias penitenciarias hasta 1945 y formar parte del maquis y quedar libre de toda responsabilidad en 1949, sobrevivió a aquellos años nefandos del franquismo. Supo de este a través de otro familiar, y como sabía también que había sido compañero en la misma unidad militar que su hermano, le escribe para indicarle que se había publicado la información referida en “Interviú”, por si conocía y le podía contar algo más. Benjamín le detalla que la referencia que había leído sobre lo ocurrido en Casas de Don Pedro “solo mencionaba las represalias de la gentuza fascista contra la población izquierdista”. El texto no aclaraba nada respecto de los militares de las fuerzas republicanas.

Detalle con los nombres de los represaliados de Traiguera (Castellón) en la parte inferior. 1978.

 

Carta que Rosa Esteller Borrás escribió a Felisa Casatejada el 22 de junio de 1978

Traiguera 22-6-78

Estimada señora, me dirijo a usted por ver qué informe me da sobre la matanza del 15 de mayo del año 1939, pues tenía un hermano que siempre nos han dicho que lo mataron en este pueblo de Casas de Don Pedro. Era comisario. Soy de la provincia de Castellón, estamos muy cerca de Cataluña, lo cual como usted podrá ver estamos muy lejos y me he enterado por la revista “Interviú” de que han recogido sus restos. Mi hermano lo mataron en Los Boticarios.

Señora si usted recibe esta carta me gustaría que contestase y me diera algún detalle de lo ocurrido.

Aunque no la conozca reciba mi más sincero cariño.

Felisa Casabezada (sic)

Casas de Don Pedro

Badajoz

[Firma con rúbrica]

Rosita [Esteller Borrás]

[hermana de Carlos Esteller, desaparecido en La Boticaria]

 

Romance escrito por Carlos Esteller Borrás en secreto con “tinta invisible” en el Campo de Concentración del cortijo de La Boticaria. 9 de mayo de 1939

“Verso”

Era la primavera,

entrando en el mes de mayo,

nos venimos a juntar,

cuatro amigos muy amados.

 

Era en Extremadura

en un pueblo muy nombrado

de nombre tiene “Don”

el cual no tiene perdón.

 

Casas de Don Pedro se llama,

en donde fue la batalla,

tan dura y encarnizada,

pues lo voy a contar.

 

Estábamos reunidos,

y no diré detenidos,

eran tan buenos amigos

que nos ponemos a pensar

de la alegría pesar.

 

Pues vamos a discutir

y por dónde bien salir,

el más viejo nos habló de esta manera,

y nos dijo con voz muy lenta.

¿Sabéis qué podemos hacer?

es pues dejarnos de tristezas

y ¡pensar en el comer!

¡Este plan quedó aprobado!

y el trabajo en las manos,

unos fueron a buscar la leña,

otros el conejo, ¡bravo!

ya está todo preparado.

 

Con el vino con abundancia,

nos ponemos a comer

y al mismo tiempo a beber,

y tomamos un acuerdo,

que allá se quedaron tres,

y los cuales se llamaban

¡Juan! ¡Carlitos! Y ¡José!

 

Y si así no lo crees,

cerca de ti hay testigos,

es un pueblo muy pendiente,

y lo bautizó la gente,

y de nombre le pusieron

“Cervera del Maestre”

y aun con más confianza

te lo explicaré todo,

dos ancianos de San Jorge,

lo presenciaron todo,

el día 9 de mayo de 1939.

 

[Traiguera a 26 de julio de 1941]

[Rúbrica de firma ilegible]

 

Comentario del texto realizado por el analista literario y profesor Francisco Buj Vallés

Breve preámbulo

El poema que nos ocupa, lleno de sinceridad y hasta de “oído popular”, tiene sin embargo mucho más valor documental y testimonial que el estrictamente literario. En otras palabras: su valor ético -y autobiográfico, y de compromiso, e incluso social- supera bastante a su calidad estética.

Respecto al modo semiclandestino en que fue elaborado (en secreto, con “tinta invisible”, con el temor a ser descubierto) añade un componente humano de primera calidad. Trágicamente humano. Recuerdo cómo mis padres, maestros rurales, me enseñaron en los años 50 a escribir con tinta simpática; al calentar, posteriormente, el papel, podía leerse claramente en cifrado mensaje. Asimismo, un tío mío, prestidigitador aficionado, tenía un manual sobre cómo ocultar mensajes, con diversos procedimientos de escritura no patente, a primera vista.

Notas literarias

Los cuarenta y siete versos del poema, agrupados en ocho estrofas de factura irregular, tienen un comienzo que las asemeja a la clásica “Copla en asonante”. Ese comienzo abarca tres estrofillas de cuatro versos, una más de cinco y otro de cuatro. Antes de perderse en otras estrofas algo más extensas, de ocho, de siete y de once versos.

En cuanto a la rima, nos evoca la tan popular de los “Romances”, tan propios del castellano, así hablado como rimado por gentes no estrictamente pertenecientes al mundillo literario. Así es que encontramos octosílabos pares que riman en asonante, como en las coplas y romances. Otras veces, el autor resuelve los versos con una “Rima de pareado”. Ejemplo de esto último: los finales en “o” tónica (Don / perdón) o en “a”, igualmente tónica (Pensar / pesar). Este ejemplo contiene, además, una valiosa “Paronomasia” (dos palabras que suenan casi igual, con diferencia de apenas un fonema, aunque signifiquen conceptos que no tienen nada o poco que ver entre sí).

El poema adolece de falta de “Isometría”. Es decir, bastantes versos “cojean” o “tropiezan”, sea por falta de alguna sílaba -para ser perfectos octosílabos-, sea por exceso de una o dos.

Valores ético-estéticos del conjunto son, a mi juicio:

* Finalidad didáctico-moralizante.

* Responsabilidad para que no se pierdan valiosas -y dramáticas- informaciones.

* Dar más importancia al fondo que a la forma; a las responsabilidades sociales que a florituras lúdicas.

* Deseo de que pasado el tiempo, se haga justicia. (Noble ideal presente en El Quijote, por ejemplo).

* Astucia en la elaboración, guarda y entrega de tan valioso documento.

* Bellas perífrasis para, semiencriptadamente, aludir a pueblos y personajes de “Tierras del Maestre”.

En resumen, mi admiración quiero que quede clara y sincera. Estoy orgulloso de haber podido colaborar en la valoración, en el aprecio de tan valiente como logrado testimonio escrito.

Cordialmente,

   Francisco Buj Vallés / Calanda y Granada, mayo de 2019

 

Referencias

[1] Información facilitada por Albert Siset Bort, sobrino nieto de José Bort Monroig, al cual agradecemos su colaboración.

[2] Engel, Carlos. Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República. Madrid, Almena, 1999, pp. 78-79.

[3] Carta enviada por Benjamín Rubio Domenech a Rosa Esteller Borrás, hermana de Carlos Esteller, julio 1978, Nules (Castellón). Agradecemos a Rosa Compte Esteller la cesión de la documentación. Archivo familia Compte Esteller.

[4] Archivo del PCE (APCE). “Informe del comisario de la 41ª División, Martín Navarro”. Sección de tesis y manuscritos, carpeta 66.

[5] Chaves, Julián. La guerra civil en Extremadura: Operaciones militares (1936-1939). Editora Regional de Extremadura, 1997, p. 264.

[6] Archivo General Militar de Ávila (AGMAv,). Documentación Nacional (DN). “19 División.- Operaciones.- Partes de Operaciones.- De varias unidades de la División 19.- Marzo 1939”. C.1625, Cp.12, D.1/2.

[7] AGMAv, (DN).“Información. Instrucciones generales.- Instrucción nº 4, del día 10 [de abril] Campos de Concentración de prisioneros.- Abril 1939”. AGMAv, C.1501, Cp.34, D.1/4.

[8] AGMAv, (DN).“Información. Instrucciones generales.- Instrucción nº 4, del día 10 [de abril] Campos de Concentración de prisioneros.- Abril 1939”. AGMAv, C.1501, Cp.34, D.1/5.

[9] Catalán Deus, José. El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza, en “Interviú” n.19 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[10] La mayor parte de la información local de Traiguera (Castellón), ha sido una aportación de Rosa Compte Esteller, a quien agradecemos su colaboración y cesión de la documentación y fotografías.

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Biografía del capitán y jefe del Estado Mayor de la 109ª Brigada Mixta, Juan Pedro Fernández del Campo

Biografía e informe de descargo del capitán y jefe del Estado Mayor de la 109ª Brigada Mixta, Juan Pedro Fernández del Campo (1)

 

Juan Pedro Fernández del Campo, cuando comenzó la guerra, era soltero, de 23 años de edad.  Natural de Viso del Marqués (Ciudad Real), partido judicial de Valdepeñas, vecino de San Lorenzo de Calatrava (Ciudad Real). Oficial y jefe de la 109ª Brigada Mixta desde que se constituyó en Villena (Alicante), durante el mes de marzo de 1937 hasta que se entregó el 26 de marzo de 1939 en Casas de Don Pedro (Badajoz).

Hombre de excelente conducta, ideológicamente de derechas así como toda su familia, ni antes ni después del “Movimiento” [Golpe de Estado] perteneció a  ningún partido político ni organización sindical aunque sí a Acción Católica.

Oficinas del Estado Mayor del 436º Bón.

Oficinas del Estado Mayor del 436º Bón.

El 1 de julio de 1933 ingresó en el Ejército como voluntario en el Regimiento de Infantería nº 1 de Madrid. Al iniciarse el “Glorioso Movimiento Nacional” [Golpe de Estado],  se encontraba en San Lorenzo de Calatrava, disfrutando de un mes de permiso. Encontrándose en dicha situación, recibió el aviso que se presentase en el Regimiento, lo que efectuó en unión de otras personas que había en el pueblo y que se encontraban en las mismas condiciones que él. Al llegar a Madrid, y por temer que no lo recibieran bien en el Regimiento nº 1 porque le conocían, efectuó su presentación en el Regimiento de Infantería nº 4, de donde a los pocos días lo sacaron detenido varios compañeros del Regimiento nº 1.

Todos los que eran cabos con anterioridad al “Movimiento” [Golpe de Estado] como él, ascendieron a sargentos en agosto de 1936, no así él que no lo fue hasta octubre del mismo año; posteriormente por Decreto del Diario Oficial del Ejército ascendió a teniente igual que sus compañeros de profesión, y en octubre de 1938 ascendió a capitán.

La primera parte de la campaña estuvo destinado en el frente de Madrid y después en Extremadura, pero nunca estuvo en primera línea. Ese fue el motivo por el que no se pasó al bando de los militares sublevados, y además porque su familia se encontraba bastante perseguida en el pueblo. Hasta el 26 de marzo de 1939, día en el que se presentó a las tropas franquistas, ostentó los empleos de cabo, sargento, teniente y capitán y sirvió en la Plana Mayor del Regimiento de Infantería nº 1 de Madrid y del Regimiento de Infantería  nº 4, en el 436º Batallón de la 109ª Brigada Mixta, así como teniente ayudante en la misma Brigada Mixta y, por último, como Jefe del Estado Mayor de la mencionada Brigada.

Presentado en Casas de Don Pedro (Badajoz), el 26 de marzo de 1939 y recluido en el Campo de Concentración de Zaldívar, tras presentar un aval político firmado por el alcalde, primer y segundo teniente alcalde de Talarrubias (Badajoz), el 9 de mayo de 1939 es trasladado al Campo de Castuera (Badajoz), desde donde es ingresado en la prisión de Almodóvar del Campo (Ciudad Real) y en donde el 12 de abril de 1940 es condenado por el Consejo de Guerra  en la misma ciudad, por un delito de Auxilio a la rebelión, a doce años y un día de reclusión menor, pero que a los cinco días se le conmuta por la pena de seis años y un día de prisión mayor. Aunque el 26 de agosto de 1941 termina de cumplirla, bajo “prisión atenuada” en su domicilio.

En un pliego de descargo que realiza para desmentir la responsabilidad del empleo y puesto militar que ocupó durante la guerra, que le imputaba una mujer, familiar de una víctima, expone una serie de circunstancias muy interesantes para interpretar el pasado con las categorías del pasado. Están extraídas de su expediente judicial y viene a explicar que:

“1º La verdad de mi empleo y cargos son los que han motivado el expediente que se me ha seguido por el Juzgado de Almodóvar del Campo… el que ha visto en juicio el 12 de abril [1940]… y por el cual me encontraba en “prisión atenuada” en mi domicilio.

“2º El que suscribe el 26 de marzo de 1939 en unión de un 70% del personal de la Brigada, entre Jefes, oficiales y soldados después de haber huido el Jefe de la Brigada y [el] Comisario, se entregó a las Fuerzas nacionales en el punto en que estaba de guarnición [La Barca, río Guadiana, término de Casas de Don Pedro]. Formaron un solo campo para todos nosotros [Zaldívar], los de la misma Brigada; allí cada uno de los que nos entregamos hubo de decir la verdad a los jefes de las Fuerzas nacionales a quienes nos presentamos como quieran eran (sic) los que estaban enfrente, de cuántos tenían ficheros completos, según ellos nos manifestaron a todos nosotros, y sabían quiénes éramos cada uno; tan pronto llegamos empezó la selección.

“3º No obstante lo narrado a todos los Jefes y Oficiales se nos obligó a suscribir una ficha que obrará en mi expediente, y se nos invitó a que cada uno expusiera la actividad de los demás que conociera y dijera su [empleo] y sus cargos conforme se puede averiguar por la ficha dicha.

“4º También a todos los soldados y por la misma Junta clasificadora se les llamó y se les

El Ejército Popular marcha por las solitarias carreteras, camino a la "Entrega honrosa".

El Ejército Popular marcha por las solitarias carreteras, camino a la “Entrega honrosa”.

preguntó iguales datos y la actividad de sus oficiales y Jefes, con lo cual fueron encerrados oficiales y soldados, pudiendo el que suscribe significar hoy (como premio a mi conducta y actividad derechista dentro de la unidad y de los que me conocían, y en recta justicia) no haber sido señalado por nadie, ni por soldados ni Jefes, estando en la obligación mis denunciantes de hoy, de haberlo hecho en aquella fecha, que hubiera tenido comprobación rápida y el mentís más rotundo entre los 3.000 o 4.000 [hombres] que de las distintas unidades de la Brigada estábamos.

“5º Un servidor puede dar nombres de cuantos han estado conmigo en las oficinas y he dado y puedo dar los nombres de todos los Jefes que ha tenido la Brigada.

“6º También pueden informarse de que yo no he sido Comandante ni Jefe de Brigada, por los DD.OO [Diarios Oficiales] rojos y por los ficheros de aquellas unidades nacionales que estuvieron enfrente de la Brigada a que yo pertenecía, y que eran unidades del [Regimiento] Castilla [nº 3] y [4ª] Banderas [de Falange] de Badajoz.

“7º Jamás tuve mando de fuerzas, ni como teniente ni como capitán, lo que me hace hipotetizar si tendrían en el Comisariado conocimiento de mi filiación derechista.

Oficiales republicanos.

Oficiales republicanos.

“8º Por otra parte, Sr. Juez, la Jefatura de Brigada como Ud. conoce sobradamente estaba reservada al empleo de Comandante o superior, puesto que era [una] Gran Unidad, y dentro de éstos, para aquellos individuos que tenían un matiz político con anterioridad al G.A.N. [Glorioso Alzamiento Nacional] y eran de confianza de los partidos políticos, que eran los [que los] elegían. Nunca pertenecí a partidos de izquierdas, ni pisé sus locales. Con anterioridad a la guerra pertenecí a las Juventudes Católicas y toda mi familia [era] de derechas. Estos extremos están probados en mi anterior expediente, y por los que del presente se acompañan.

“9º Como todo cuanto digo es el evangelio, y mis denunciantes o me confunden con alguno de los Jefes de Brigada, o están llenos de una mala fe que no debe tolerar la Justicia, por la que siempre luché, solicito un careo con ellos para ver si al reconocerme se atreven a seguir afirmando.

“10º Prueba, puede ser también evidente, de la mala fe y de que no podrán justificar los denunciantes su denuncia, es que enterados por un hermano mío de que yo lo más que he sido es capitán, y que siempre estuve en oficinas en retaguardia, es que también, en este caso, me hace preguntas como la de que “si he sido capitán de la Plana Mayor debe saber los informes que de mi hermano hubieran dado las autoridades rojas del pueblo”. Con respecto a esta pregunta que tiene muy mal fondo como el quererme hacer el Jefe de la Brigada, contesto informando a S.S. [Su Señoría] que las oficinas en que he prestado mis servicios han sido: Pagaduría del 436º Bón, Oficinas de Instrucción de Máscaras Antigás, Sección Cartográfica del Estado Mayor y encargado del mismo finalmente. Así que [si] dichos informes son políticos, no es que no pueda conocer los suyos, sino que tampoco he logrado saber los míos y ver que después que V.S. [Vuestra Señoría] conozca y compruebe mis antecedentes no me serán muy favorables en aquellos.

“11º Como V.S. conocerá en el Ejército Rojo estaba el Comisariado Político, organismo que tenía esa función específica [conocer los informes políticos], por lo que será a él a quién tocará informar de estas cuestiones.

7“12º Por otro lado si por la Brigada han pasado 10.000 o 12.000 hombres, puesto que lo [ilegible] la era de ser mixtas, y mis servicios han sido en oficinas creo no poder conocer más que aquellos que por instancias de trabajo o cosa semejante trabajasen a mi alrededor.

“13º Dice la denunciante que su hermano pertenecía a una de las compañías del 435º Batallón; en este caso concibe el que suscribe que serán las oficinas y los Jefes de su Bón y compañía y Comisarios respectivos los que puedan informarles, pues las oficinas de compª y Batallón son las que llevan la filiación del personal de su plantilla.

“14º Quiero significar a S.S., cómo un hermano mío ha logrado hablar con la denunciante sobre los primeros días de septiembre de este año. Me llamó el Jefe local de Falange y me preguntó: “¿Tú has sido Comandante y Jefe de Brigada?”. Respondiéndole con la verdad, que él ya sabía, y le pregunté que quién decía tales cosas, contestándome que una Sra llamada Anita Serrano, de Cenizate (Albacete). Así las cosas, y sin saber por qué hacía aquella pregunta tan disparatada, haciendo viaje mi hermano, se acercó a saludarla, y para ver si podía enterarse el porqué de aquella pregunta que tanto me subía de categoría. Informándose mi hermano e informando a dicha señora de que yo sólo había llegado a capitán y que estaba en el Estado Mayor al finalizar la guerra. Y probablemente esto, por lo informada que de mi hermano quedó, por lo persuadida que ella debe estar de que yo no he sido ni Comandante ni Jefe de Brigada, es por lo que lanza estas otras preguntas, creyendo que Brigada es una compañía, pero desde luego con mala fe.

10“15º También me pregunta que por qué se destruyeron los papeles en las oficinas. Seguramente la denunciante no sabe que cuantos documentos obraban en la de mi cargo fueron entregados al Jefe de las Fuerzas Nacionales de Ocupación, así como toda clase de material, como obrará en la ficha y antecedente, en mi otro expediente. Si en el Comisariado, oficinas de Batallón o de otra clase lo hicieran concibo que yo nada tendré que ver.

“16º Quiero hacer constar que mis relaciones con elementos de notoria desafección a la causa nacional se limitaron a las oficiales indispensables.

“17º Mis ideales de derechas antes del G.A.N. [Glorioso Alzamiento Nacional] es fácil comprobar y con la continuación de los mismos en la Brigada por los testigos de descargo y fuera de la Brigada por otros que puedo citar.

“18º Testigos de descargo. Sacramento del Amor, Vicente del Campo en Viso del Marqués, D. Eduardo Piedrabuena Ocaña, veterinario de Argamasilla de Calatrava y Miguel Pérez Ayala, médico en Ciudad Real.

“19º De esta forma son mis relaciones y conducta antes de la guerra, y en la guerra, y se me detiene por el sólo hecho de una denuncia de mala fe, puesto que nada ni nadie podría probar más que mi inocencia, y una adhesión y colaboración desde mi sitio al triunfo de la causa que siempre consideré mía y de mis familiares.

“20º Por todo lo expuesto, que es el evangelio, y en apoyo de las razones que al final expongo, pido que con conocimiento de mi inocencia, que no puede ni debe manchar la calumnia, se castigue a los que entorpezcan la Justicia, y a mí, con mi libertad, vuelva mi honor mancillado, y a mi familia la tranquilidad a que tienen derecho por sus ideales de siempre:

“a) Mi filiación política de derechas con anterioridad al G.A.N. y la de toda mi familia (Fui de Acción Católica).

“b) Que no obstante ser cabo en el Ejército con anterioridad al G.A.N., y estar en activo, no me incorporé al Ejército Rojo hasta ser llamado mi reemplazo.

“c) Que fui detenido en los primeros días del G.A. logrando escaparme, después de ser maltratado. De todos estos extremos obran documentos en el expediente anterior en esa Juzgado de Almodóvar.

“d) Que el padre de mi novia fue vilmente asesinado en Castellón de Santiago en los primeros días del G.A.N.

“f) Que se me ha seguido expediente por mi cargo, y me encontraba en libertad como premio a mi recta forma de proceder.

“g) Que jamás hice sino vivir oculto a aquellos que me conocían y si hoy se puede hacer caso a una denuncia tan injustificada, por el sólo hecho de que yo haya estado en aquella Brigada y haber sido capitán, cuyas revelaciones hice el primer día a las autoridades, presentándome a ellas, con todos los que me conocían, y con la alegría natural, por igual razón me recrimino contra aquellos mis denunciantes calumniadores, creyendo haber alegado pruebas bastantes y consideraciones a tener en cuenta.”

(1) Archivo General e Histórico de Defensa, Procedimiento Sumarísimo 5871/39 Juan Pedro Fernández del Campo

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Juan María Revelles López, el teniente poeta en el Frente extremeño

Breve biografía vital y militar de Juan María Revelles López

Por Fernando Barrero Arzac

 

Juan María Revelles López, hijo de Francisco y de María, nació en Alcalá la Real (Jaén) el 6 de marzo de 1912. De niño, durante su residencia en aquella ciudad jienense perteneció a los coros de la Sección “Adoradora Nocturna”. Como su padre era maestro, se trasladaron a Granada, donde estuvo desempeñando su profesión en el Grupo Escolar Mariana Pineda de la ciudad.

Retrato de Maruchi Tejada, esposa del teniente Juan María Revelles que acompañó a su marido a los frentes durante la contienda.

Cursó estudios universitarios en la ciudad granadina “formando parte de la Estudiantina universitaria durante más de cuatro años. Era un muchacho con un formidable espíritu de justicia y de magníficos sentimientos, dispuesto a sacrificar, en todo momento, su propia comodidad por el bien de los demás. Ecuánime persona que nunca consentía injusticias ni caprichos de los que le acompañaban”[1]. Allí también, mientras estudiaban la carrera de Magisterio, conoció a Maruchi, la que con el tiempo sería su mujer.

Juan María Revelles con el uniforme de oficial de la Escuela Popular de Guerra de Paterna (Valencia). 6 de marzo de 1937. “Siempre en tí, mi cariño. Juan Mª”.

Al sublevarse el Ejército en África, huyó de Granada el día 17 de Julio por la noche, caminando con un amigo, hasta llegar al frente de Guadix que estaba en manos republicanas, ya que los simpatizantes fascistas le hubieran detenido y asesinado por el terrible delito de confraternizar con las ideas socialistas y pertenecer a la F.U.E. (Federación Universitaria Escolar) y a la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza. Por aquellas fechas, se reencontró con su novia Maruchi, que vivía con sus tíos, los cuales eran también maestros. Se unió con los voluntarios del Capitán Cortés, jefe militar que había destacado como dinamitero, y, poco después, fue movilizado por el Ejército gubernamental desde los primeros días de enero de 1937, sirviendo como escribiente de su compañía en el primer Batallón de la 78ª Brigada Mixta durante tan solo 15 días, hasta que se trasladó, ese mismo mes, a Paterna (Valencia), a la Escuela de Guerra, desde donde salió destinado a la 109ª Brigada Mixta con el grado de Teniente en Campaña, que era como se les llamaban a los nuevos oficiales[2].

Como a su unidad, la Brigada citada más arriba, la habían trasladado al frente de Extremadura en plena guerra, marchó hacia aquella región, donde al comienzo fue destinado como pagador de su Batallón. Juan María se enteró allí del asesinato de su padre Francisco, cometido por los fascistas en Granada, en medio del conflicto armado. Siempre le pesó no haber podido evitar su muerte, ya que aquella capital andaluza había quedado en territorio sublevado.

Seguramente se trata de la 109ª Brigada Mixta, recién llegada con su indumentaria levantina desde Alicante, desfilando en Cabeza del Buey (Badajoz) el 1 de mayo de 1937.

Cuando llegó a las tierras extremeñas, su unidad, todavía se encontraba en la retaguardia, en la localidad de Cabeza del Buey (Badajoz), con la que se trasladó hasta un vivac junto a Don Benito (Badajoz), pero al poco tiempo pasó a la localidad de Villanueva de la Serena (Badajoz), hasta que marcharon cerca del frente a la población de Zalamea de la Serena (Badajoz). Allí ocuparon línea en los montes de Valle de la Serena (Badajoz) en las posiciones de Tamburrero, Mina y Castilrrubio. En aquellos lugares se dedicaron a la fortificación y construcción de trincheras y a guarnecerlos. Por aquellas fechas en los montes de las sierras cercanas, se registraron fuertes combates en los que participaron activamente dos batallones de su Brigada, aunque su unidad se mantuvo a la expectativa. Tras ser retirados de las avanzadas, permanecieron en otro vivac cercano a la población de Malpartida de la Serena (Badajoz), hasta que otra vez, cuando finalizaba el mes de junio, pasan a cubrir la línea en la Sierra de Argallanes, cerca de la localidad de Higuera de la Serena (Badajoz), donde a mediados de mes se habían librado violentos enfrentamientos. El día 7 de julio de 1937, durante su permanencia en la sierra, realiza su primera operación de guerra, de cierto calibre, contra el enemigo, produciéndole un serio castigo con bajas. También participó en la toma de los montes de la Sierra Perolito, La Pizarrita y Morro Vivares, en cuya operación su unidad registró un muerto y diez heridos.

Detalle del acta de su matrimonio, donde tras pasar por la Escuela de Guerra y haber obtenido el empleo de teniente, aquí figura su profesión como “militar”.

A pesar de que él se había incorporado a su destino extremeño tras salir de la academia, Maruchi y Juan María, continuaron su noviazgo hasta que, aprovechando algún permiso, el día 20 de julio de 1937 se casaron en Huéscar (Granada), siendo él ya teniente del Ejército republicano, como ya hemos dejado dicho, y figurando como “militar de profesión” en el propio certificado de matrimonio[3]. Recién casados y cuando se encontraban en la ciudad de Alicante, seguramente, disfrutando de su corta luna de miel, coincidieron con el bombardeo a la ciudad del buque acorazado de bolsillo alemán Deutschland. Así describió Juan María, en clave poética, cuando tres años después, desde la prisión de Jaén, rememoraba su enlace con Maruchi:

“Carta de Juan María a su mujer Maruchi, desde la Prisión Militar de Jaén

Jaén 20 de julio de 1940

                “Queridísima e inolvidable María: He querido que se destaque un poquitín la fecha del encabezamiento de esta carta al objeto de llamarte la atención sobre algo que como tú no olvido y que tanta importancia tuvo en nuestra vida.

“Era el 20 de julio de 193… curiosas las calles abrían los ojos rectangulares para beber la nota discorde de su ritmo letal. El tránsito cansino de los que ya han llegado quedaba quieto y embobados con la admiración de lo visto pocas veces, se apiñaban en los esquinazos verdinegros por ver de cerca el cortejo triunfal.

Viaje de novios del teniente Juan María Revelles y “Maruchi” Tejada. Alicante, 1937. “Hasta la muerte juntos. Maruchi”. Foto cedida por su hijo Antero Revelles.

“Una vieja renegra, reseca y refea, traspuestos los ojos en las cuencas, mascullaba con sonsonete de salmo: “Las mujeres de ahora están locas”. “Las mujeres de ahora están locas”; y lo repetía como si fuese un rito. La muchachita de la ventana saledeña clavaba su mirada azul con la fuerza de dos picas sobre el cromo ambulante. No sé por qué, me parecieron sus ojos aprobatorios y animosos, y que a la vieja enteca la hubiese petrificado de ser ella sacerdotisa poderosa del amor. Había blancuras níveas y brillos de medias cañas confundidos. El sol ponía celajes de oro en el verde radiante de las acacias en flor.

“Te diré que el corazón me brincaba como a un alucinado y que las sienes ardíanme borrachas de álgidos presentimientos.

“Frágil, etérea, pálida de emoción, galana y con la belleza total de un desarrollo armónico, bordaba nuevos caminos mi novia única.

“Ya está. Para un apunte sobra cuando las cosas ni duermen todavía. La pena, lo triste, es recordar esto por carta y perder una ocasión más de emocionarse, mejor, de sublimarse con la palabra y el detalle subido. No por esto, porque no nos miremos, vamos a callar lo que es bello hasta en la memoria, aunque sea confundido con los sufrimientos de hoy. Pero estaría así dispuesto, que muy pronto, aquellos protagonistas se viesen separados en el segundo, en el tercer aniversario de su desfloración amorosa.

“Bueno, sin más divagaciones, para el cuarto aniversario, seguro, segurísimo que estaremos juntos y entonces, de bis a bis, recordaremos este día cumbre sin que estas sombras nublen de nuevo el cariño que nos unió. Del pasado solo queda lo que nos fue grato. Así nosotros solo tendremos memoria para las horas felices, olvidando las calamitosas de nuestra actualidad, que tal vez así nos parezcan, aunque con ellas se esté fraguando nuestra dicha y la de todos los españoles. Pero somos los hombres tan egoístas que solo vemos lo nuestro y de ello que me sea tan triste el hoy.

“Ya tengo el paquete en mi poder. No vuelvas a mandarme nada y dime mejor que lo pones en los nenes de mi corazón o en ti que para mí será un goce y no así que me pesa el guardármelo. Créeme, querida Maruchi, considero que con lo que tienes ya es bastante para sentirte agobiada. El sueño he perdido pensando tantas cosas de dolor que te pasaran cuando yo para mi niña preciosa quería lo mejor del mundo.

“Hasta la tuya próxima. Que estoy muy bien te repito. Da a papá, los niños y hermanos muchos besos y tú recibe el cariño eterno de tu esposo.

[Rubricado: Juan M.]”

 

Posteriormente, como Juan María debía seguir cumpliendo con sus responsabilidades militares, regresó a la población de Cabeza del Buey, donde se encontraba su batallón, el 435Bón, desde los primeros días del mes de agosto de 1937, mientras Maruchi, también se trasladó junto con él, viviendo prácticamente así hasta el final de la guerra.

Fotofrafía de estudio donde se observa sentado a Juan María Revelles de miliciano en el frente de Guadix (Granada), junto a unos amigos. Foto cedida por su hijo Antero Revelles Tejada.

Poco después, su unidad militar, partió en ferrocarril hasta el Sector de Medellín (Badajoz), ocupando el frente desde la estación hasta el pueblo. Su línea era continuamente bombardeada, causando la muerte de un soldado por la explosión de un obús. El último día de septiembre de 1937, las fuerzas del 435Bón son relevadas, regresando hasta la población de Don Benito. Durante su estancia por aquellos lugares por donde iba desplazándose el batallón, el matrimonio era acogido en domicilios particulares de las localidades más cercanas.

El 10 octubre de 1937, con los dos batallones de la 109ª Brigada que se encontraban en Peraleda del Zaucejo (Badajoz), el 433Bón  y el 436Bón , y con el 435Bón  que estaba situado en aquel momento a la derecha de la carretera de Higuera de la Serena, se constituyó el Subsector de Peraleda, que mandaba el jefe de la 109ª BM, y que extendía sus líneas de vigilancia y seguridad desde la Casa de la Nava hasta las posiciones de Pedreño, pasando la línea por la Sierra de Alcorcón, Acebuche, Gévora, Madroño y Pedreño (margen izquierda del río Zújar). Como fuerzas eventuales, quedaron agregadas, una compañía de Ametralladoras del VII Cuerpo de Ejército, un escuadrón del 5º Regimiento de Caballería y una compañía de obreros de Fortificación del 11º Batallón. Los servicios del nuevo Subsector eran servidos por personal de la plantilla de la 109ª Brigada, que tenía su Puesto de Mando en Peraleda. La misión de todo este dispositivo era conservar a toda costa la línea principal de resistencia, manteniendo constantemente una sección en los Puertos de Granja de Torrehermosa (Badajoz) y Campillo de Llerena (Badajoz). Disponía también de un Batallón de reserva. Mantenía enlace por su derecha con el 249Bón de la 63ª Brigada, y por la izquierda con fuerza del VIII Cuerpo de Ejército. La línea de vigilancia de este Subsector tenía una longitud aproximada de unos 20 kilómetros. La citada línea se caracterizaba por alcanzar las mayores alturas con relación al enemigo y ser un terreno escabroso. Sus observatorios principales estaban situados en el Peñón de Alcorcón, Acebuche, Madroño y Pedreño.

El caso de Maruchi, que acompañaba a Juan María en todos los desplazamientos que su unidad efectuaba a los frentes, no debía ser inusual, y por este motivo el mando de la 37ª División a la que pertenecía el batallón de su marido, en una orden del mes de octubre decide que para evitar exponer a un peligro innecesario a los familiares de sus tropas:

Retrato de Maruchi Tejada, esposa del teniente Juan María Revelles que acompañó a su marido a los frentes durante la contienda.

“Se viene observando, de día en día, [que] se aumenta el número de jefes y oficiales y soldados de este [VII] Cuerpo de Ejército, que tienen junto a sí, en distintos lugares comprendidos en el Sector del mismo, a sus compañeras o familiares, la mayoría de ellos las tienen en la zona avanzada y, algunos, en la proximidad de las líneas de contacto. Se comprende, desde luego, que ello obedece, en la mayoría de los casos, a razones de índole sentimental y, hasta a veces, a necesidades materiales provocadas por distintas causas, pero por ser todo esto muy respetable y digno de tenerse en cuenta, otras razones están, desde luego, por encima de aquellas, las cuales aconsejan proceder en forma contraria. No se puede negar, en efecto, que en momentos como los actuales, en que las 24 horas del día, por decirlo así, son pocas para dedicarlas exclusivamente a la guerra y a los problemas que ella plantea, nuestro Ejército Popular, en momentos, en que el afán de conquistar una vida mejor para todo el pueblo español, debe observar toda la actividad [que representa] el combatiente, [que] manifiesta el tener a su lado a los seres queridos por cuya felicidad se lucha en lugares de peligro material o en sitios donde la responsabilidad del trabajo es tan grande que no deja espacio para distraer la atención en problemas que no sean estrictamente militares. Y estos son los motivos que imponen de un modo general, sin excepciones que bajo ningún pretexto tienen justificación, la separación de las familias de la zona avanzada. Por lo expuesto, espero que con la mayor urgencia todos los jefes, oficiales, clases y soldados afectados por esta orden situarán a retaguardia de la zona avanzada o sea a distancia mayor de 15 km. de la línea de contacto a todas las personas no combatientes con las cuales conviven en la actualidad. Lo que se publica en la General para conocimiento y más exacto cumplimiento”[4].

Accidentalmente y por algún motivo que desconocemos, el 11 de noviembre de 1937, se tuvo que hacer cargo del mando del 435Bón, del que continuaba formando parte Juan María, el capitán Modesto Ruiz, cesando el que lo hacía hasta entonces, su capitán, Joaquín Montllor García.

Mientras tanto la situación de fuerzas de la Brigada a excepción del 434º Batallón que se encontraba en Don Benito, a las órdenes del jefe de la 20ª Brigada, continuaban prácticamente en la misma situación.

El capitán del 435º Bón, Ignacio Nuevo García, sobre unos bolos de granito de la zona de Quintana o Malpartida (Badajoz). Foto cedida por su hijo Carlos Nuevo.

A primeros del mes de diciembre, es relevado el 435Bón que se encontraba cubriendo posiciones, por el 249Bón de la 63ª Brigada Mixta, y una vez relevada la unidad, se traslada por sus propios medios a Peraleda del Zaucejo, donde quedó concentrada en espera de las órdenes posteriores.

Por aquel entonces, a finales del mismo mes, a excepción de los batallones 433Bón y 434Bón que se encontraban, nuevamente, en los Sectores de Higuera de la Serena y Valle de la Serena, respectivamente, las restantes fuerzas de Infantería de la 109ª Brigada, tenían a su cargo la vigilancia y seguridad del Sector Puebla de Alcocer.

Al comenzar el nuevo año de 1938, la Brigada recibe órdenes de la superioridad de que pase a la reserva, dedicándose a la formación e instrucción militar en sus respectivos acantonamientos que, por entonces, eran los siguientes: 433Bón, en Quintana de la Serena (Badajoz), al igual que el Cuartel General y varias unidades de servicios; el 434Bón, en Campanario (Badajoz); el 435Bón, en La Haba (Badajoz) y el 436Bón, en Peraleda del Zaucejo (Badajoz)[5].

Refuerzos Internacionales para ocupar las posiciones en el frente. Batallón Dombrowski de la XIII Brigada Internacional.

Durante el mes de febrero la Brigada tuvo la misión de contener al enemigo que había desatado una operación en el Sector Puerto de la Granja-Puerto de Campillo-Puerto de la Nava, para lo cual el 435Bón debía realizar una acción ofensiva de contraataque que desarrolló desde la base de partida del castillo de Argallanes[6] en la sierra del mismo nombre. Al día siguiente fue relevado de la posición Los Pinos donde había permanecido tras la refriega. Cerca del lugar donde se encontraba el batallón, estaba situado también el Puesto de Campaña de la XIII Brigada Internacional, con la que las fuerzas de la unidad de Juan María, mantenían estrechas relaciones, y que tenían colocado el emplazamiento de una batería de Artillería del 15´5 mandada al parecer por checos o rumanos que cada vez que daban la orden de ¡¡fuego!!, decían ¡¡agon!!, cosa que a los soldados españoles les hacía mucha gracia, ya que eran muy certeros.

La Plazuela de Talarrubias (Badajoz).

El día 20 de marzo, el mayor jefe de la Brigada, Antonio Blas García, da las órdenes oportunas a su jefe de Estado Mayor, para que, durante el día y la noche del mismo, fuese trasladado el Cuartel General y Puesto de Campaña, sitos en Quintana y Pozo Porquero, respectivamente, a Talarrubias (Badajoz)[7]. A partir de entonces, la nueva ubicación del Puesto de Campaña del 435Bón se sitúa en la localidad de Valdecaballeros (Badajoz), adonde llegaría Juan María con su unidad y con su mujer, Maruchi, por aquella fecha. En la nueva organización del Sector Villanueva de la Serena-Valdecaballeros, a la unidad de nuestro biografiado, que tenía su Puesto de Mando en un lugar del contorno denominado Atalaya, le correspondió mantener todos sus efectivos en línea. Su batallón tenía destacado un pelotón de enlace por su flanco derecho con la 46ª Brigada Mixta. Establecieron destacamentos de sección o de pelotón en los sitios dominantes desde el punto de vista táctico, fortificando con sus propios medios donde no hubiera muralla o defensa, siendo su misión la resistencia a toda costa.

Una orden particular del 3 de abril, encomienda a la 29ª División, a cuyo mando con carácter accidental había sido nombrado el mayor Antonio Blas, hasta entonces jefe de la 109ª Brigada, la misión de romper el frente del Subsector de Valdelacasa, en la cabeza de puente del Puente del Arzobispo (Toledo) y ocupar las poblaciones de Villar del Pedroso (Cáceres), Carrascalejo (Cáceres) y Navatrasierra (Cáceres). Intervendrían como fuerzas de maniobra tres batallones de la 63ª Brigada, uno de la 46ª y otro de la 109ª, el 435Bón, una sección de guerrilleros, un escuadrón de Caballería y tres baterías. Se daba libertad de acción al jefe de la 29ª División quien debía cubrir sus objetivos antes del día 5 de abril.

A petición de Suárez Planerías, el comunista asturiano jefe de la 63ª Brigada Mixta que sustituyó en el mando a José Bertomeu cuando éste pasó, como jefe de Estado Mayor del Ejército de Extremadura, el ataque, que debía iniciarse el día 5 de abril, se aplazó para el 6, pero el 250ª batallón que había de ocupar la vanguardia no se enteró del aplazamiento y atacó en la fecha inicialmente prevista situándose a retaguardia de Carrascalejo entre el puerto de Navatrasierra y La Serrana. Ello obligó a empeñar el 182Bón de la 46ª Brigada (con la cual la unidad de Juan María mantenía enlace por su flanco derecho) y posteriormente al resto de las fuerzas y a otras que vinieron en su auxilio, dos batallones de la 216ª Brigada y uno de la 217ª de la 67ª División. El día 8 de abril alcanzan Carrascalejo que ocuparon sin más excepción que la casa cuartel de la Guardia Civil, pero un contraataque les obligó a desalojar el pueblo y regresar a las bases de partida. El mayor Blas volvió a su Brigada, la 109ª, y con él el 435Bón, entregando el mando de la 29ª División[8].

Debido a su afiliación a la Unión General de Trabajadores (UGT), Juan María, representó como delegado de la 109ª Brigada Mixta a la unidad, en un Congreso organizado por el Partido Socialista Obrero Español en Valencia, en el que también participó Largo Caballero.

Detalle del acta de nacimiento del primer hijo de Juan María, Francisco Revelles Tejada, en la propia 109ª Brigada Mixta en pleno frente de Valdecaballeros (Badajoz)

Tras los combates de principios de mes en el Subsector de Valdelacasa, y un poco antes de desencadenarse la importante ofensiva enemiga del mes de junio, el 22 de abril de 1938 nació en pleno frente, en Valdecaballeros, su primer hijo, Francisco. Curioso es observar que, en su acta de nacimiento, se menciona como domicilio paterno la propia “109ª Brigada Mixta”[9].

Tras las operaciones franquistas de los meses de junio y julio que se conocieron por el nombre de la Bolsa de la Serena, extensos kilómetros cuadrados de territorio republicano fueron perdidos y las tropas gubernamentales tuvieron que retroceder y cruzar al margen izquierdo del río Guadiana para defender las escasas poblaciones extremeñas que quedaban en sus manos. Durante los combates de aquellos días también desaparecieron el jefe de la Brigada Antonio Blas y el comandante jefe del 435Bón Joaquín Montllor García, jefe superior de Juan María, el primero fue hecho prisionero y el segundo falleció en acto de guerra.

Retrato de Juan María Revelles, en su época de miliciano. Fotografía cedida por su hijo Antero Revelles Tejada.

El 31 de julio de 1938, después del nefasto repliegue, se realiza una reestructuración del Cuartel General de la Brigada, que continuaba en la población de Talarrubias, pasando a formar parte de él hasta el final de la guerra el teniente Juan María Revelles, primero ocupándose de la Sección de Información y más tarde de la de Operaciones. Por estas fechas, también se nombra un nuevo jefe de la unidad, el mayor Juan Guijarro Iniesta. El 20 de diciembre de 1938, Juan María es designado definitivamente, jefe de Operaciones del Estado Mayor, puesto relevante que ya no abandonaría hasta el final de la guerra. Sus principales cometidos durante el desempeño de este puesto eran la elaboración de los planes militares estratégicos y tácticos, así como su coordinación con los de Sector y la División. Ello le obligaba a desplazarse constantemente a las posiciones y observatorios avanzados de todas las unidades que conformaban la primera línea del frente. Debido a su cargo tenía una visión completa y real de la situación bélica que le haría pisar con los pies en la tierra. Durante su estancia en Talarrubias, Maruchi y Juan María, estuvieron hospedados en el domicilio de María Josefa y María Antonia Tastet Cano y María Eugenia Romeo Cano, vecinas del municipio, “por espacio de dos a tres meses, observando durante el transcurso de dicho tiempo una conducta intachable y muy buen comportamiento”[10]. “También hacemos constar que, el referido Revelles, sentía ideas religiosas, solo en su presencia podíamos invocar el nombre de Dios. Cuando las hordas Rojas (sic) nos hicieron evacuar la población y marchar al campo, al poco de estar en él tuvimos que regresar por enfermedad y tan pronto se enteró de ello dicho Señor (sic), nos proporcionó medicamentos para tratarnos[11].

Durante los últimos estertores de la guerra, para convencer a su mujer Maruchi, de que debía abandonar el Sector donde se encontraba junto con su hijo, en Talarrubias, le acercó hasta un puesto de observación militar, para que viese los preparativos de la ofensiva final que los franquistas iniciarían en breve y fuera consciente de que debía salir cuanto antes, a la vista del cariz que estaban tomando los acontecimientos. Maruchi, con el niño de un año y embarazada de otro, casi obligada por su marido, salió de allí con dirección a Huéscar, en una ambulancia con una pareja rusa que pudieron acercarles hasta dicha localidad donde nació su segundo hijo, Manuel.

La 109ª BM marcha hacia las líneas enemigas para entregarse

Prisioneros republicanos recorren el trayecto desde sus posiciones al lugar de entrega.

Juan María, al acabar la guerra, se presentó en la localidad de Casas de Don Pedro (Badajoz) el día 28 de marzo de 1939, y fue recluido en el Campo de Concentración de La  Boticaria[12], lo que nos hace suponer que no lo hizo junto con el resto de los compañeros de la Brigada, en el vado del río Guadiana llamado La Barca, a poca distancia de la localidad de Casas de Don Pedro, sino un día más tarde, ya que de lo contrario hubiera sido confinado en el Campo de Concentración de Zaldívar, donde fueron encerrados todos los que se entregaron en aquel lugar, aunque figurase en la relación conjunta que recoge el listado de prisioneros bajo el epígrafe de “Zaldívar”, pero es que, en el caso de no existir lugares capaces de albergar a todos los efectivos y fuerzas de custodia, podían señalarse varios cortijos o establecimientos próximos que para los efectos se consideraban como uno solo, con la denominación del de mayor capacidad[13], que es lo que ocurrió con estos dos Campos cuyos terrenos eran contiguos.

Permaneció durante seis semanas en aquel Campo, hasta que lo condujeron custodiado junto al resto de prisioneros, desde La Boticaria, seguramente la víspera de la ejecución masiva de un amplio grupo de militares compañeros suyos y civiles (en torno a los setenta) en el olivar de dicho campo, el 15 de mayo de 1939, al Campo de Concentración de Castuera (Badajoz), adonde llegó antes del día 21 de mayo, y donde estuvo durante los meses de junio y julio. A este Campo fue conducido sin haber sido clasificado, por lo que de ello se encargó la Comisión Clasificadora de Castuera.

En agosto fue trasladado y encarcelado en la Prisión de Sevilla, donde durante su reclusión coincidió con el dirigente socialista Ramón Rubial. Mientras tanto, el 31 de octubre de 1939, el Servicio de Justicia de la Auditoría de Guerra del Ejército de Operaciones del Sur, de Jaén, da inicio a la instrucción de su Procedimiento Sumarísimo de Urgencia. El 11 de noviembre del mismo año, fue reclamado por el Auditor de la 5ª zona de la Auditoria de Guerra de la 2º Región Militar para que fuese trasladado a la Prisión Militar de Jaén (recordemos que Juan María había nacido en Alcalá la Real, localidad de dicha provincia), al coronel Delegado de la Inspección de Prisioneros de Guerra en el Ejército del Sur. Este le respondió a aquel, que el Campo de Concentración de prisioneros de Castuera dependía de la Delegación de Prisioneros de Guerra de la 1ª Región, sita en Madrid, a la que debería solicitar su traslado, y no de la Delegación de la 2ª Región en Sevilla. Por fin, el 6 de marzo de 1940, conducido por la Guardia Civil, procedente de la Prisión Provincial de Sevilla, ingresa, en calidad de preso preventivo, en la Prisión Militar de Jaén.

Portada del Procedimiento Sumarísimo de Urgencia nº 44957.

El 19 de octubre de 1940, acuerdan la conversión del Procedimiento Sumarísimo de Urgencia que se le estaba siguiendo, por otro Procedimiento Sumario Ordinario[14], que le otorgaba ciertas garantías. Ambos sumarísimos se sustentaban en la celeridad de las actuaciones, pero el de urgencia obviaba algunos pasos de trámite ordinario, como la lectura de cargos al procesado con asistencia de su defensor, lo que suponía una merma en la labor letrada. Así mismo, se impedía el acto de recusación, es decir, la sustitución de algún miembro del tribunal que ostentara sospechosa parcialidad. Además, el procedimiento no mencionaba nada acerca de la discusión de la prueba[15].

Sumido en la rutina carcelaria y esperando con nostalgia que se celebrase de una vez su Consejo de Guerra, con la confianza de abandonar de una vez por todas aquellas paredes oscuras y tristes, aprovecha la licencia que la autoridad de la prisión concede por la entrada del Nuevo Año, para escribir a su mujer y sus hijos, manifestándoles sus rencores e ilusiones personales:

[16]”Santa Úrsula [Jaén] 1º Enero 194…1

“Inolvidable María: Te escribo hoy muy contento por hacerlo en este primer día del año. La verdad, con el año que ha muerto, estoy muy disgustado, pues el ingrato me ha tenido sus 365 días encerrado. Le llamo ingrato, mala persona, cruel y otras cosas, porque haciendo caso omiso de la emoción que yo siento del tiempo, me apartó de él todo un año. Para sentir el tiempo es preciso llenarlo de cosas, de emociones, de color, de cariño activo y este antipático que murió no ha querido. Por eso estoy contento cuando se ha marchado y me regocijo con su ausencia.

“No sucederá nada de esto con este precioso 1941. Ya verás cómo se porta bien con nosotros y permite que goce de la belleza de sus días libres. Es en este año cuando volveré a tenerte, vida mía. Cuando otra vez me hieran las flechas de tus ojos, su luz que ya 21 mes no brilla real y efectiva en mi camino. ¿Te explicas ahora porqué estoy contento?

Correspondencia epistolar enviada desde la Prisión Militar de Jaén a su mujer Maruchi, 1 de enero de 1941. Documento cedido por su hijo Antero Revelles.

“Por aquí también hace mucho frio y como estoy algo acatarrado y para estos días ha habido “mollate” (vino) y yo creo a pie juntillas en los refranes y había que divertirse algo, anoche sin ir más lejos, me arrimé unos jarrazos chipen, y resultó, ¡oh mi nenita guapa! que te quise mucho más de lo que yo puedo, que te vi más linda todavía de lo que eres, que soñé contigo toda la noche y sucedió todo como si fuese verdad. El refrán ese de “al catarro con el jarro” que me decías, me ha traído todas estas bellas cosas. Pero no bebería más, aunque hubiese, porque me pongo muy triste, más de lo que estoy sin ti y eso no es bueno.

“Me alegro, que no os mudéis de la casa y que concurran esas circunstancias higiénicas que me refieres. En mi anterior habrás visto cómo me apercibo de las molestias que para papá significaba el pueblecillo.

“Me decía mi madre que no recibía carta hace tiempo de ti. ¿Le has escrito ya? No sabes cómo siento se perdiera la foto de Manolillo, porque se la hubiera mandado y se pondría tan contenta. Me dicen que Pepito está trabajando de albañil.

“Date cuenta cómo están las cosas.

“Aunque tarde, felicita a papá en mi nombre por su día y a Manolo le das un tironcillo de orejas y a Paquillo también.

“Ya hablaremos en otra de eso que me dices que estarás más fea por los hijos, etc. ¿eso puede ser nena?

“Abrazo a Charo, a todos, y tu encanto de mis ojos, recibe mi vida.

[Rubricado: Juan M.]”

Por fin el día 14 de junio de 1941 en la Sala de vista de la Audiencia Provincial de Jaén, se celebró el Consejo de Guerra Sumarísimo Ordinario de Pleno, condenándole el Tribunal, “a la pena de Seis años y un día como autor responsable de un delito de auxilio a la rebelión militar”[17].

Al alcanzar la gracia del Decreto del 2 de septiembre de 1941, el día 1 de octubre de 1941, se le conceden los beneficios de la prisión atenuada, por ello fue puesto en libertad con destierro, obligándole a fijar su residencia en la localidad zamorana de Toro, donde rehízo su vida alejado de su entorno. Juan María no dejó cumplida su condena hasta el 28 de marzo de 1945, es decir, aunque de una manera mitigada, saldó los Seis años a que le condenaron en un principio, proscrito en lo que se ha venido denominando exilio interior.

Mientras tanto su familia continuaba en Huéscar, y una vez cumplida la pena llegó él. Posteriormente le destinaron a Madrid, pasando a esta capital con su mujer y sus dos hijos. El año 1960 se pudo haber incorporado al ámbito de su magisterio para ejercer como maestro, pero ya no quiso hacerlo. Había montado en Madrid una empresa tipográfica en la que también ejercieron algunos de sus hijos.

Juan María aparte de maestro, “guerrero-combatiente” y poeta, fue un virtuoso músico, que rescató el himno de la 109ª Brigada Mixta, cuya letra y música había compuesto el comandante de la misma, Antonio Blas García, como parte del legado de la lucha militarista española contra el fascismo imperante:

La 109 avanzará potente y valerosa,
la 109 avanzará derrochando valor.
Para el mundo librar del fascismo agresor,
con las armas vengo a luchar.
Soy soldado leal que arrastrará el valor
del Ejército Popular.
Y en la lucha sabré con mi fusil, ¡atacar!
sabré siempre marchar sin vacilar…
Atacar, atacar, sin descanso ni temor
¡por el bien de nuestro ideal!

Como los fascistas granadinos habían acabado con la vida de su padre Francisco durante la guerra, nunca quiso volver a la ciudad de Granada, y con aquella pena murió en 1981. Solo regresó para el entierro de su madre en 1960.

 

Notas

[1] ATMSS (Archivo Territorial Militar Segundo de Sevilla). Jaén. Sumarísimo Urgencia nº 44957/39, Juan María Revelles López. Legajo 611, folio 18.

[2]  Diario Oficial Ministerio de Guerra, nº 99, 24 abril 1937.

[3] Acta de matrimonio de Juan María Revelles López y María Tejada García. Registro Civil de Huéscar (Granada). Este y otros documentos utilizados para la elaboración de la biografía han sido cedidos por Antero Revelles Tejada, hijo de Juan María, a quien agradecemos su apoyo.

[4] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Copiador de las Ordenes Generales de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. AGMAV, C. 1063, 6.

[5]Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L)1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 2 / 1-2.

[6]Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Orden General de Operaciones del E.M. de esta Brigada [109].- 1938 y 1939”. AGMAV, C. 1064, Cp. 11; D. 2; 14-15.

[7]Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 2 / 18-22.

[8] Ramón Salas Larrazabal, Historia del Ejército Popular de la República, Madrid, Editora Nacional, 1973, pp. 2059-2060.

[9] Acta de nacimiento de Francisco Revelles López Tejada. Registro Civil de Valdecaballeros (Badajoz).

[10] ATMSS (Archivo Territorial Militar Segundo de Sevilla). Jaén. Sumarísimo Urgencia nº 44957/39, Juan María Revelles López. Legajos 611, Folio 28.

[11] ATMSS (Archivo Territorial Militar Segundo de Sevilla). Jaén. Sumarísimo Ordinario nº 649/41, Juan María Revelles López. Legajo 19.841. Folio 47.

[12] ATMSS (Archivo Territorial Militar Segundo de Sevilla). Jaén. Sumarísimo Urgencia nº 44957/39, Juan María Revelles López. Legajo 611.

[13] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), (DN).“Información. Instrucciones generales.- Instrucción nº 4, del día 10 [de abril] Campos de Concentración de prisioneros.- Abril 1939”. A.23/ L.1, C. 34, D.1. También en: Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), C.1501, Cp.34.

[14] ATMSS (Archivo Territorial Militar Segundo de Sevilla). Jaén. Sumarísimo Ordinario nº 649/41, Juan María Revelles López. Legajo 19.841. Folios 32-33.

[15] Pablo Gil Vico. La noche de los generales. Militares y represión en la época de Franco, Ediciones B, Barcelona, 2004, Pág. 145.

[16] Documentación personal de la Familia Revelles Tejada, cedida por Antero Revelles Tejada, al cual agradecemos su amable colaboración.

[17] ATMSS (Archivo Territorial Militar Segundo de Sevilla). Jaén. Sumarísimo Ordinario nº 649/41, Juan María Revelles López. Legajo 19.841. Folio 49.

 

Obra poética de Juan María Revelles López

Esta obra poética vivida, sufrida y escrita durante su cautiverio en la Prisión Provincial de Jaén por el autor, fue compuesta entre marzo de 1940 y octubre de 1941. La tituló “Romancero Popular”, al cual nos hemos permitido agregar como título alternativo, conociendo ya a posteriori las vicisitudes de su vida, el de “Cancionero de un prisionero de ausencias”.

Aspectos críticos del “Romancero Popular o Cancionero de un prisionero de ausencias”

Francisco Buj Vallés, Granada, enero 2019

 

Poemas: “Caminos cortos” y “Esperanza”

El autor de estos poemas es una persona culta, muy culta:

  1. ) Por la riqueza de su vocabulario.
  2. ) Se nota que ha leído a Lorca y a otros poetas.
  3. ) Dominio casi total de la métrica y la estrófica.
  4. ) Adecuación estudiada entre fondo y forma.
  5. ) En fin: una maravilla; ya previsible desde el mero primer vistazo grafológico a su letra.

Poemas: “Loquito” y “Desgracia de razas”

Se observa en los poemas titulados “Loquito” y “Desgracia de razas”, una cierta caída o descenso de calidad, respecto a los titulados “Caminos cortos” y “Esperanza”.

¿Razones?:

  1. ) Rima, a menudo, cuatro versos seguidos en la misma asonancia.
  2. ) Ensaya versos de variada métrica, más dificultosos que el tan espontáneo e hispánico octosílabo.
  3. ) Algunas imágenes resultan o bastante tópicas, o demasiado osadas.
  4. ) Pero quede claro: no merecerían los poemas “Loquito” y “Desgracia de razas”, un 9; aunque sí un 7, un notable. Calidad asegurada.

Romances: “Casaderita” y “La aldea de nadie”

¡Qué maravilla de Romancero! Revelles ha sabido captar:

Metáforas, a la vez, populares y delicadas.

Con perfecta ortografía. ¡Y caligrafía!

Variadas escenas de lo cruel de la guerra.

Y de las rupturas: personales, estacionales, telúricas.

Su creatividad, anclada siempre en la tradición literaria (comme il faut, certainement!), ha logrado altas metas: neologismos, captación empática de los sentimientos de la muchacha, etc.

Un defecto: concretamente, en los romances “Casaderita” y “La aldea de nadie”, el cambio de rima a mitad de una estrofa; o la monorrima entre dos versillos seguidos. El romance, por sencillo o popular que sea, debiera siempre respetar el siguiente esquema:

8 –

8 a

8 –

8 a

8 –

8 a…   (O sea, rima asonante en los versos pares. Los impares, libres, sueltos).

Romances: “La huida” y “Evocación”

Como se aprecia la perfección ortográfica y estilística de los romances es casi total.

No se comenta el contenido ético, ideológico, etc.

Romances: “El romancillo de la fragua” y “Lo que yo le daría”

El crítico de esta obra, Francisco Buj, a propósito del verso: “Cuando deje de ser un vencido” del poema “Lo que yo le daría”, comenta de una forma muy personal el fondo de su texto:

Fernando Barrero Arzac, como nieto de derrotado-fusilado; Francisco Buj Vallés, como hijo de un maestro que marcó sus infancias (la de Francisco y la de dos de sus hermanos) con el síndrome de “Paranoico con causa”; el profesor interino de “griego” que compartió Francisco Buj en el Instituto de Las Gabias, etc., jamás superaran del todo esa duradera -y muy injusta- experiencia. Han sido, son y, probablemente, seguirán siendo perdedores, derrotados, vencidos. Al menos, respecto a la demostración pública y profesional de una autoestima “comme il faut”. Uno de los mejores amigos de Francisco, filósofo cordobés en Terrassa, de inteligencia privilegiada y hábitos misántropos, decía con frecuencia acerca de él: “Paco: ese genio desaprovechado”. O desubicado, añade él. A veces sueña con una biografía imposible de su persona…”Creo que hubiera sido más feliz, más realizado en la Inglaterra de finales del siglo XIX”. ¿Serán meras fantasías de autoengaño? Lo que puede decir es que la mayoría de sus convecinos, de sus parientes, ni saben quién es ni se les ve interés por averiguarlo. Creo que, por poeta, más bien compadecen su condición. Y, por hipercrítico, molesta con sus argumentos.

Romances: “Habrá boda” y “Espérame”

Abundante utilización de dialectalismos y coloquialismos: Alevanta! (muy usado y efectivo).

Un fragmento de la letra castellana, por ejemplo, del zortziko vasco, “En el Monte Gorbea”, dice: “Al son de los cencerros, / los arrebaños / a pastorear se van”. O en el villancico andaluz: “Abajaban los pastores / por el cerro de Belén”. Etc.

El dominio que demuestra tener el autor de muchos y variados registros queda bien patente en sus romances. Igual emplea una alusión mitológica, que imita un diálogo a voces entre gentes campesinas. ¡Y sabe tener oído para la Épica castellana y para los romances populares!

Romance: “¡Vete, amigo del alma!”

Se trata de una despedida hacia lo trágico. Trágico y casi inmediato.

Otros aspectos:

* Ambivalencia en los cambiantes estados de ánimo del poeta, amigo del preso.

* Contundencia de las expresiones de terror, reforzadas con la abundancia de frases exclamativas.

* Influjo claro -pero, al mismo tiempo, discreto- de la famosa elegía “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”. Lo que para García Lorca era la “vista”, es aquí el “oído”:

“¡Que no quiero verla!  // ¡Que no quiero oírte!”

“¡Que no quiero verla!”, aparece en la 2ª serie estrófica del “Llanto”.

Comienza así el canto fúnebre (de esa segunda parte) y va reapareciendo como un ritornello o breve estribillo, entre soleá y soleá. Ese “verla” rima, en asonante, con “arena”. La luna, testigo mudo y leal.

* En cualquier caso, se trata de un poema construido a secos golpes de emoción, “a hachazos líricos” podríamos decir. Su fuerza es extraordinaria: evidencia una amistad inquebrantable, expresada justo cuando una dramática despedida va a producirse.

* “Amigo del alma” nos lleva, inevitablemente, a “compañero del alma”. Paralelismo claro. Identificación total en el sustantivo “Alma”. No se trata de amistades convencionales, sino sinceras, diáfanas y profundas. En este caso, es otra la elegía que ejerce de paradigma: la que Miguel Hernández escribió a la muerte de Ramón Sijé.

 

Lectura de los poemas y romances

Caminos cortos (1)

 

Se le clavaban detrás

cuatro luceros del alba

con sus guiños de mujer

y sonrisas afiladas:

Se le clavaban detrás

y le hacían musarañas.

Un repiqueteo de brisa,

de brisa de madrugadas,

se cortaba en dos pedazos

por el filo de su cara;

y en su caminar ligero,

como llevada en volandas,

iba despertando presta

a las sombras trasnochadas.

Se cruzó con tres guardianes

de la numerosa guardia

y tres ¡alto! le silbaron

con voces pulimentadas.

Pero tiesas como juncos

y tan claras como el agua,

las letras de aquel papel

puertas de hierro forzaban.

Rasgando el alba corrían

con espadas aguzadas

cuatro rondas de luceros

dando paso a la mañana;

que cansina, perezosa,

de imperceptible mirada,

se estiraba bostezando

por los llanos y montañas.

Al sentirse libre, suelto,

sin líneas que limitaran

 

su deseo de caminos,

su horizonte de esperanzas,

su galope de ilusiones,

su vehemencia de miradas,

al sentirse libre, viento

por la carretera blanca,

corrió Vicente Ruiz,

como las noticias malas.

Primero cuadrado grávido,

después carita cuadrada,

se le fue perdiendo el campo

entre brumas aguadas.

El pericón de la noche

se descorrió en la ventana

al tiempo que se encendían

dos hemisferios de plata.

Un silencio de penumbras,

de flores que se desmayan,

revoloteó en la alcoba

en un suspiro de ansias.

Quietos los campos entonan

sonsonete de cigarras,

un beso corta perfiles

en líneas armonizadas.

Jinete a lomo de nardos

hora tras hora cabalga

por caminos infinitos

de sombrías hondonadas.

Y el pericón de la noche

canta locuras de alba,

a quien no sintió fatigas

[y] segunda caminata.

 

Esperanza (2)

 

Como se acabó la guerra

se puso el vestido nuevo,

y se prendió gayas cintas

por las guedejas del pelo.

Pasadores de brillantes,

abalorios verdinegros,

puntillas de blonda fina

ribeteando los vuelos.

Un friso de caracoles

corrió por el terciopelo

de su carita morena

como la miel del romero.

A sus ojos subió el brillo

de impuros resentimientos,

y un tibio rubor le corre

de los muslos a los pechos.

Como se acabó la guerra,

se puso el vestido nuevo

y despertaron rabiosas

las saetas del recuerdo.

De nieve se han puesto todas

las copas de los almendros.

Un regimiento de flores

despliega por los linderos.

Todo se vistió de fiesta

para esperar al guerrero.

El arroyo se hizo espuma,

el pajarito parlero.

 

 

Pero no vino aquel día

el mocito por el pueblo,

ni el menguante lo pintó

con sus azules reflejos.

Ella lo espera a la puerta

más guapa que los luceros

y se derrite en las mieles

de dulces presentimientos.

Pero no vino, tampoco,

en el creciente tercero:

Ahora ya, solo son verdes

las copas de los almendros.

Ella lo espera a la puerta

sin adornos en el pelo:

El pajarito no canta

con la emoción del requiebro.

“¿Vendrá para Navidad?”

“¿Vendrá par el Año Nuevo?”

A las noches se les pegan

las sábanas en su sueño.

Una congoja le aprieta

como tenazas el cuello:

La guadaña de los días

tarda la siega del tiempo.

Como se acabó la guerra

y su mocito no ha vuelto…

¡Ella lo sigue esperando

metidita en un convento!

 

Loquito (3)

 

 

Loquito es un preso que no siente

el paso de los días ni los meses:

desde que nace el sol hasta poniente,

durmiendo lo verás, las más de veces.

Le abulta la barriga, agradecida

de la caricia de aire de “gaveta”;

caricia muchas veces, repetida,

pues mi loquito traga sin “chaveta”.

Untoso el belfo, tenso el abdomen,

el ángulo del patio lo cobija;

al cielo muy azul, sus ojos fija,

que dejó de mirar mientras que come.

 

 

 

Una manta mugrienta solo tiene

y un pantalón prendido en mil harapos,

donde anidan curianas, y los sapos,

y donde se le ve más que conviene.

No salió a la “visita”, ni una carta

recibió de familia, no tenía;

algunas veces llora y otras canta

en monorrítmo sutil de letanía.

Estupefacto, dichoso viviría

si no estuviesen presos los “chorizos”;

que con escandalera de jauría

rompen el xilofón de sus hechizos.

Pues, señor, yo bien quisiera

cambiarme para siempre por loquito;

y así las amarguras no sintiera

de verme preso sin cometer delito.

 

Desgracia de razas (4)

 

 

A la verde sombra de floridas cañas,

una vieja pasa y reza dos plegarias.

– La tarde se sube por las estiradas,

dulces, sonrosadas macetas de malva-

Parece de hueso la vieja enlutada

que riza plegarias en blondas de plata.

– Se baja la noche pintando las ramas

por las madreselvas de la rinconada-

Un tris tras de cuentas, y el frufrú de rayas,

roban el silencio que la noche canta.

 

 

–  Por los ojos secos, viene la mañana,

de una sombra negra que reza plegarias:

“Mi hijo…, mi nieto… ¡Vírgenes del cielo,

cortad la batalla

que los hombres prendieron a tiempo

en tierras de España!

A la verde sombra de floridas cañas,

se siguen oyendo las mismas plegarias.

Un padre y un hijo –desgracia de razas-,

frente a las trincheras se besan con balas.

 

Casaderita (5)

 

 

Casaderita, casada,

la del cortijo de nieve;

la de los ojos azules,

la del zapatito breve.

Casada, casaderita;

la del talle de palmera;

la de los limones verdes,

la de armoniosa cadera.

La casadita orgullosa,

arrogante y postinera;

la que se casó, valiente,

sin que acabara la guerra.

La que lució como a un chal

ebria de gusto y juncal

al díscolo miliciano;

la que supo bien gozar

quince noches luminosas

de un misticismo pagano.

La hambrienta de amor, “la loca”,

criticada, “la perdía”,

la novia de un solo día;

la que regaló su boca

al pedírsela, sincera,

la casadita de cera

blanca de confitería.

 

Ya no va la casadita

ni viene ya tan alegre;

la quebrada de cintura,

la del corpiño de nieve.

Ya no va la casadita,

la de armoniosa cadera,

erguida como el capullo

de una frondosa rosálida.

Ya no son de azul sus ojos

ni tiene los labios rojos.

ya no ríe, ya no canta;

ya, más parece una santa,

una inocente monjita;

ya el seno no le palpita

bajo la gasa del velo.

¡Ya tiene la casadita

el corazón como el hielo!

¿Y por qué, señor, por qué?…

¿Qué ojos le hicieron mal?…

¡Por qué murió, como tantos,

mi miliciano leal!

 

 

La aldea de nadie (6)

 

 

Todos se fueron llorando, gimiendo,

por el caminito de la pina cuesta.

… … … … … … … … …

Se quiebran los cardos,

los brezos silbean,

toícos se fueron…,

los echó la guerra.

… … … … … … … … …

Allá en la solana

de suave ladera,

se queda solita

la risueña aldea:

Tan blanca, tan verde,

tan limpia, tan quieta,…

con el agua clara cantando

el romance de puras doncellas.

El molino roto,

la corriente suelta,

el cristal de la presa

se ha vuelto turbio

y ya no refleja

los olmos gigantes;

ni los ojos ardientes, muy negros,

de la molinera.

Florecen los guindos,

los prados verdean,

fecundan las mieses

las cabrillas trepan.

Y el duro silencio

que la marcha deja,

zumba en los oídos

y la sangre hiela.

Toícos tuvieron que irse,

toícos por fuerza,

del remanso apacible, dorado,

que era su aldea.

… … … … … … … … …

 

Una moza morena recuenta,

entre pena y pena,

los bordados, enaguas y flores,

que en su arca quedan:

La planta de albahaca,

la colcha de seda,

los zarcillos, pulseras y dijes,

y otras baratijas de cuando hubo feria.

La semblanza rugosa del viejo

toma transparencias de pálida cera;

y un quejido que ahoga las almas,

por la caravana, de uno en uno, vuela.

… … … … … … … … …

Doblaron la cima

de la pina cuesta.

Antes del descenso,

antes de perderla,

convergieron en haz las miradas

en la estampa dulce

de la triste aldea.

Ya no era de nadie;

en medio se queda

de dos bandos que luchan a muerte

por opuestas que dicen ideas.

… … … … … … … … …

Éxodo de espinas.

¡Maldita la guerra!

Toícos se fueron llorando,

toícos por fuerza.

Los que se quedaron

sobre las callejas,

riman las salmodias

de la paz eterna.

          FIN

 

La huida (7)

 

 

Languidecía una estrella

a las dos de la mañana.

La luna bordaba encajes

con sus agujas de plata.

Un mochuelo enamorado

salió de las sombras pardas

marcando en posado vuelo

trayectorias enredadas.

El cañero se ha olvidado

cortar la llave del agua,

y los silencios se rompen,

y los chorros se desatan.

“Ave María Purísima…,

las dos y estrellado”. Canta

el sereno con su voz

de aguardiente y hojalata.

Otra vez viene el silencio

con suspiros de agua clara.

Se aprisionan con ternura

las flores de las acacias.

 

“¡Si no te vienes conmigo

esta noche, Candelaria,

yo te juro por mi madre

que te ha de pesar mañana!”.

Como de amor se estremece

tras la reja luneada

y la estrella le hace guiños,

y el silencio la relaja.

Como la llaman melosas

miradas tornasoladas,

y son veinte primaveras

las que cuenta Candelaria,

antes que cante el sereno:

“Las tres de la madrugada”,

una pareja se pierde

por penumbras encantadas.

A las cuatro ya es de día.

A las cinco el sol resbala

por músculos en tensión

con fondo de telas blancas.

A las seis florecen rosas

entre perfumes de nalgas.

Y a las siete, las comadres

se santiguan en la plaza.

                 FIN

 

 

Evocación (8)

 

 

Y volverán tranquilas

las noches en que la reja

latía como la tarde:

Cuando la tarde se quiebra.

Y volverán las verdes

praderas de hierba fresca

en laxitud enervante

de florida adolescencia.

El esquilo de las vacas

turbará con sus cadencias,

la acuarela que los chopos

y el remanso dulce prestan.

Todo volverá, todico,

menos las negras ausencias:

El trigo dorado al troje,

el limón a la ponchera,

y un temblor de sensitiva

a tus pechos de canela.

 

Los cabritillos azules

bordarán como con perlas

el pastizal de los bajos;

y quizás de sus piruetas

te rías como capullo

cuando de sol se revienta.

¡Lo que ha muerto para siempre!

¡Lo que nunca más despierta!

Es azul mi afán liviano

de fecundar nuevas tierras.

Todo volverá, todico,

menos las ausencias negras:

El trigo dorado al trigo,

el limón a la ponchera,

y un temblor de rosa viva

a tus pechos de canela.

             FIN

 

El romancillo de la fragua (9)

 

 

El hierro es noble de ley:

-compadre ¿qué tiene usted?;

el yunque bebe sus fuerzas

como besos de un querer.

-Compadre, las fuerzas mías

se van a todo correr;

me abandonan traicioneras

como una mala mujer:

Anoche lloró la luna

entre las dos y las tres.

-¿Lloraba de azul la luna?

-Lloraba, compadre, hiel

más amarga que la pena

de un desengaño. -¿Lo ves?

Tienes las fuerzas amargas

y el macho no forja bien.

-Anoche lloró la luna

y la afiló mi Isabel:

lloraba a su esposo muerto

murió de muerte cruel.

-Avívate llama roja,

que quiero una verja hacer

de plata con dos luceros

antes del atardecer.

-Compadre, me voy al Campo

Santo que quiero ver

al esposo de la luna

de cuerpo presente -Ve

y ponle estos dos cuchillos

a la vera de sus pies.

 

-¿Dos cuchillos para un muerto?

-Y mejor que fueran cien.

-Compadre, cuando se apague

la fragua al atardecer,

no ponga nuevas candelas,

que yo no pienso volver.

-Ni yo, compadre, tampoco

candelas le prenderé

hasta que otra vez florezca

la vara de San José

y otros dos de madrugada,

con sonrisas desmayás

y ojeriza en las miradas.

La mataron porque era

de la luna enamorada.

… … … … … … … … …

Terminó la comitiva

con su preciosa compaña.

La tierra, que le dio flores

recibe su flor, intacta.

Y por los campos que cruzan

hijos de morenas razas,

hoces de odio se alzaron

en curvaturas de plata.

 

Lo que yo le daría [10]

 

 

Para ti,

mi músculo.

Para ti,

mi idea.

Para ti,

hijo mío,

mi esfuerzo

y mis pensamientos

líricos.

Para ti,

mis besos ardientes,

mi beso de trinos

y los lívidos.

Para ti,

tierno hijo,

mis caballos blancos,

mis lírios azules,

y mis castillos.

Para ti,

los lagos tranquilos

de mis sueños

floridos.

Para ti,

empezar un nuevo

camino;

que por el que iba,

lo he perdido.

Para ti,

mi virgen de armar;

-azúcar hecha suspiro.-

Con el compromiso

de que guardes sus ojos,

que he cambiado,

por los tuyos,

a un impío.

 

Para ti,

hijo mío,

mi corazón sin

latidos.

Confórmate,

que yo no puedo cambiarlo

porque no tengo

amigos.

Para ti,

mi amor limpio

y mis delirios.

Las dulces noches

de estío,

para ti,

tierno hijo,

con sus estrellas locas

de caminos.

Para ti,

también,

mis campos azules

de lirios.

Mi esfuerzo,

mi idea

y mis castillos

entre las rocas altivas

y frente a un mar

cristalino.

Para ti,

mis luces de un Bósforo

con sus veleros típicos;

con flores de loto

y espumosos

rizos.

Para ti, hijo que nacer he visto,

la armonía que en los libros

han descrito.

… … … … … … … … …

¡Todo te daré, mi vida,

cuando deje de ser un vencido!

 

Habrá boda [11]

 

 

¡Geromaaaa!…

-Por las ondas la voz corre

sutil, ardiente, aromática.-

¡Panlequeeee!…

-Va dejando una cadencia

de voz fresca, satinada.-

¡Geromaaaa!…

-De música en los oidos.-

¡Panlequeeee!…

-De calor en las entrañas.-

¡Geromaaaa!…

-De cromo en los ojos negros.-

¡Panlequeeee!…

-Que llegue como una daga.-

Es pasión, es calentura

la voz por las ondas mansas.

***

 

-Geroma, en tu verde prado

¿habrá rosas encarnadas?

-En mi prado verde tienes,

gitano, rositas inmaculadas.

-¡Gitana, te seré fiel

como es la flor a la rama!

***

El cobre brilla en las ollas

y el dorado en las tumbagas.

-¡Comadre, beba usted vino!

-¡Padrino honrao, alevanta!.

 

¡Espérame! [12]

 

 

¡Espérame!…

¡Que nadie te oiga esperarme!

¡Espérame en silencio!

¡Espérame sin lágrimas!

Espérame, con las pupilas

de cuando me esperabas:

de cuando tú y yo éramos

encendida mirada.

¡Espérame!

Que yo iré mañana

con el frio de una ausencia

larga!

¡Espérame!

Que yo iré por la noche,

que yo iré por la noche,

o por la madrugada.

Pero ten la absoluta

confianza,

que iré contigo, casta

mujer de primavera

cálida.

Espérame en silencio.

Espérame sin lágrimas.

 

 

Aguarda:

Que pronto iré contigo

a las nupciales albas,

por un desierto de oro

en rica caravana.

Tú serás la Antinea.

-Antinea con alma

que no se olvida nunca-

de mi Atlántida.

¡Espérame en silencio!

¡Espérame sin lágrimas!:

Que un pueblo de chacales

clavar quieren sus garras

en las caperucitas

que lloran la redada.

¡Que no te oiga nadie!

¡Aguarda!

(¡Lucía!)

Que me haces falta. Falta

para marchar muy juntos

a las nupciales albas

por un desierto de oro

en rica caravana.

 

¡Vete, amigo del alma! [13]

 

 

Cuando vayas, mi amigo.

Cuando vengan por ti los abismos.

Cuando emprendas el postrer camino,

yo no quiero verte.

Cuando suene la última hora

que marcaron relojes sin freno.

Cuando te detengas en la vida,

yo no quiero verte.

Cuando un pálido ¿nieve? te invada.

Cuando tiemble, al salir, tu palabra

armoniosa, de arpegios,

yo no quiero verte.

Y si fuese una tarde,

cuando el sol ya trasponga las cumbres

y las suaves colinas reflejen sus rayos,

una tarde linda,

te irás -¡qué ironía!-

junto a un horizonte de fríos rectángulos.

Yo no quiero oírte,

mi amigo…, mi hermano…,

ni ver en tus ojos

un paisaje de agua marina;

ni ver a tus manos

describir el “adiós” encorvado

que sigue preciso,

a los viajes largos.

¡Que no quiero oírte!:

Tu última palabra

sería para mí una saeta

más, en mi alma.

Cuando vayas, entrañable amigo,

para no tornar a estas playas

risueñas ayer, risueñas

como una caricia,

 

yo no quiero verte

porque sé que tú, vas a robarme

el suspiro que queda en mi alma;

y entonces, mi amigo,

¿qué hago yo sin suspiros, sin lágrimas,

con un temblor de agonía,

con un paisaje de escarcha,

con una palabra última,

con más saetas clavadas

en mi corazón,

y quizás, con una carta

que tú me dejes?

¿Qué hago yo, si me harán falta?

¡Oh, no. Vete…, vete!…

Que no quiero saber nada

de ti. Ni de nadie quiero

saber que emprende la marcha

y no tornará a estos pueblos,

que fueron trinos de ansias.

¡Vete, amigo del alma!

¡Que no quiero oírte!:

Pero iré contigo, palabra,

una tarde zulina, sin rayos

sin rayos de sol en las cumbres,

y en suaves colinas un pálido

reflejo de vida;

que yo iré volando,

con un paisaje en mis ojos, también,

de blancos, fríos, rectángulos.

 

Un entierro [14]

 

 

Ven. Y esparce en las brumas de otros ojos,

mi silencio:

¡que ya no puedo más con sus montañas

de indefinible peso!

¡Que ya no puedo más seguir muriendo

con recuerdos!

Te daré, no la flor inmortal de una caricia

en las noches fundidas de deseos:

de las risas henchidas de entusiasmos,

de los tupidos besos,

de los cuentos con sus finales rosa,

del amor encendido en aleteo,

del encanto de aquel que vuelve a verse.

Te daré lo que tengo,

aquello que me oprime las entrañas:

¡mi silencio!

 

Alma blanca [15]

 

 

Quizás cuando yo vuelva

ya no sea azulada

la fontanica umbrosa

de la peña quebrada.

 

Quizás, muerta de tedio,

cual ruiseñor en plata,

no curse por el cielo la cigüeña

de remembranzas raudas.

 

Quizás aquellos lotos

de las orillas plácidas,

si no sintieron el reflejo de tu dicha,

huyeran con las aguas.

 

Los sauces encantados

quizás curven sus ramas

con un esfuerzo cumbre de cansancio,

de muerte deseada.

 

¿Será tardía vuelta

la mañana temprana,

brusca la tarde quieta,

negras las noches claras?

 

Quizás aquella risa transparente

se quede en tu garganta;

y el aire de cristal no sea tan libre

en las praderas mansas.

 

Tus ojos, que tan bellos

grabáronme nostalgias,

quizás miren queditos las verdosas

llanuras limitadas.

 

Y aquella flor perenne

de tu armonía fausta,

quizás con la carrera de los años

decline en suave marcha.

 

Pero siempre llenando

anhelos de mi alma,

serás lo que ayer fuiste: brote fresco;

aunque tus sienes pálidas

se adornen con las galas otoñales

de una mortaja blanca.

 

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Reacción republicana en el frente extremeño-cordobés durante los últimos días de junio de 1938

21 al 30 de junio de 1938

Contraofensiva republicana de finales del mes de junio de 1938 para frenar la ofensiva enemiga (1)

[Tras la pérdida del frente definido por la Sierra de Santa Inés, el puerto de Castuera, la loma de El Quejigal, las sierras de Torozo, Mesagara, Trapera y Patuda, etc. y los pueblos de Valsequillo y La Granjuela (Córdoba) y Peraleda del Zaucejo (Badajoz)] Burillo formó entonces tres Agrupaciones: la de la Derecha, al mando de Frutos, con la División 10ª; la del Centro (teniente coronel Sánchez Cabezudo), a base de la División 37ª y la XII Brigada de Asalto, y la de la Izquierda, de la que sería jefe Madroñero, con la 38ª División. Al parecer, sus propósitos se centraban en la recuperación del puerto de Castuera, de cuya misión se encargaría Sánchez Cabezudo.

Una de las bajas al lanzar a la 206ª Brigada Mixta, contra las posiciones enemigas fue el soldado Olegario Manzaneque Rojo, de quien su familia está tratando, aún hoy en día, de recuperar su cuerpo tras aquel choque. Foto cedida por la familia Manzaneque.

Según los partes republicanos, el Puerto [de Castuera] “llegó a estar rebasado por ambos flancos”, lo que nos parece una exageración, ya que, en conjunto la contraofensiva, iniciada el día 24 [de junio] y prolongada hasta el 1 de julio, fracasó totalmente. Burillo dijo que se combatió con “intensidad y éxito varios días”, consiguiendo algunos objetivos, “no todos”, desgastando considerablemente a las fuerzas de Queipo y frenando su ofensiva: agregó que se causó al contrario 3.000 bajas, sufriendo él solamente 1.083, “a pesar de emplear el enemigo aviación sin tenerla nosotros”, lo que resulta igualmente exagerado. Los ataques principales se lanzaron sobre el Puerto de Calabar.

Pero por otra parte al hablar de estas operaciones Burillo se muestra muy duro con sus soldados y jefes subordinados. Menciona una serie de posiciones, algunas muy importantes -como Puerto Castuera-, que dícese perdieron “sin combate ni bajas”, resultando quebrantadas particularmente la 148ª Brigada, la 12ª de Asalto y las 206ª y 207ª, es decir, las que formaban la 10ª División.

El jefe de la [10ª], Víctor de Frutos, habla con bastante detalle de la operación (Los que no perdieron la guerra, págs. 140 y ss.). He aquí sus palabras:

“Nuestra base de partida se encontraba a un kilómetro de las posiciones avanzadas del enemigo. Los tanques debían proteger nuestro avance en el terreno llano que debíamos atravesar, mientras la artillería haría los preparativos para reforzar la protección y ablandar al enemigo, en tanto alcanzábamos, marchando en orden de combate, las proximidades de las trincheras enemigas, para colocarnos a distancia de asalto.

“El avance se produjo con lentitud, porque el fuego enemigo batía fácilmente a nuestras fuerzas desde sus tan favorables posiciones por la altura. Los tanques avanzaban lentos, manteniendo el mismo ritmo de la infantería.

“Nuestro ataque carecía de un factor muy importante: la sorpresa. El enemigo tuvo oportunidad de emplazar las piezas antitanques de tal forma que, a mitad de recorrido entre nuestras posiciones y las enemigas, habíamos perdido la mitad de los tanques, dejando a nuestra infantería desamparada. Por esta misma lentitud, los tanques que aún continuaban ilesos, debieron regresa a repostar combustible mientras nuestros hombres, pegados al terreno, sufrían el fuego enemigo que los colocaba en evidente situación de desventaja. En el lapso en que nuestros tanques hábiles repostaban, el enemigo prepara mejor aún su defensa antitanque de forma tal que, cuando se incorporaban o intentaban incorporarse al frente de nuestra infantería, sufrían impactos antes de llegar a la altura de nuestros soldados, que esperaban este apoyo para lanzarse al asalto.

“Para completar el cuadro de desventaja, nuestra artillería dejó de actuar cuando la proximidad de nuestra infantería a las líneas franquistas era tan reducida, que los proyectiles hacían tantas o más bajas en nuestros hombres como entre el enemigo.

“En este sucederse llegaba la noche sin otra disyuntiva que la de esperar la oscuridad para iniciar el repliegue. Un anochecer se cursó la orden de mantenerse, cuerpo a tierra en el terreno conquistado. Protegidos por las sombras de la noche, la vulnerabilidad era muchísimo menor. Además, el enemigo debía suponer lógicamente que nos estábamos replegando hacia nuestras posiciones.

Derecho de Habientes (esposa y cuatro hijos) del soldado Olegario Manzaneque, muerto en combate en Extremadura el 25 de junio de 1938. Pagaduría del Ejército de Tierra del Ministerio de Defensa Nacional. Documento cedido por la familia Manzaneque.

“No podíamos resignarnos a perder una batalla que, luego de la destrucción de la mayoría de los tanques, sería más difícil reiniciar en el siguiente día. Encontraríamos al enemigo con más moral, dada su eficaz resistencia y con las armas mejor emplazadas y posiblemente reforzadas. Tomamos una resolución que estaba ajustada, según nuestros cálculos, a darnos, si no ventajas por lo menos a ponernos en igualdad de condiciones con el enemigo.

“Decidimos que a las doce en punto de la noche la 206ª Brigada, partiendo de las posiciones conquistadas, próximas al enemigo, se lanzara al asalto de la posición que le fue encomendada como objetivo al iniciar el ataque mañanero.”

Reacción republicana (2)

La reacción republicana no se hizo esperar. Burillo formó tres agrupaciones al mando de Frutos, Sánchez Cabezudo y Madroñero, respectivamente, con el fin de recuperar el Puerto de Castuera.

La contraofensiva comenzó el 24 de junio y se prolongaría hasta el día 1 de julio. El puerto fue rebasado por fuerzas de Sánchez Cabezudo. La batalla fue muy dura y hubo un desgaste de fuerzas por ambas partes.

Por de pronto se había frenado la ofensiva franquista, a pesar de que las tropas de Queipo fueron apoyadas por la aviación. Sin embargo, Puerto Castuera se volvería a perder tan sólo unos días después.

Contraataque en el Sector de Peñarroya (Córdoba) y en Peraleda del Zaucejo (Badajoz) (3)

Pero la reacción republicana [tras la pérdida del frente definido por la Sierra de Santa Inés, el puerto de Castuera, la loma de El Quejigal, las sierras de Torozo, Mesagara, Trapera y Patuda, etcétera y los pueblos de Valsequillo y La Granjuela (Córdoba) y Peraleda del Zaucejo (Badajoz)] no se hizo esperar. Las unidades a las órdenes de Burillo, tras recibir refuerzos procedentes de Madrid y Andalucía, contraatacaron el sector de Peñarroya [Córdoba] y Peraleda del Zaucejo, y auxiliados por tanques y blindados, consiguieron después de varios días de lucha detener el avance nacionalista. Eran las primeras escaramuzas de unos movimientos militares de mayor envergadura, que tendrían su continuación dos semanas después.

Combates durante los días 24 al 30 de junio de 1938 de las brigadas que cubrían el frente extremeño-cordobés (4)

En junio de 1938, se hallaba la 148ª BM acantonada en Andújar y acudió en auxilio del Ejército de Extremadura durante la ofensiva nacional en Valsequillo, siendo adscrita a la 37ª División del VII Cuerpo de Ejército y pasando a cubrir la primera línea en Los Blázquez, en apoyo de las 88ª y 103ª BM. Del 24 de junio al 1º de julio, sufrió grandes pérdidas en el contraataque efectuado en los puertos de Castuera y Calabar, quedando en línea en la orilla izquierda del Zújar.

La 206ª Brigada Mixta se formó en Hortaleza [Madrid] en el mes de mayo de 1938, y fue adscrita a la 14ª División del XVI Cuerpo de Ejército, reserva del Grupo de Ejércitos de la Región Central (GERC). Su jefe era el mayor de milicias Antonio Sempere Colomina. Al terminar su periodo de instrucción, fue cedida a la 10ª División del XXI Cuerpo de Ejército, con la que acudió urgentemente, en el mes de junio, al frente de Extremadura para enfrentarse a la ofensiva nacional sobre Valsequillo. Del 24 de junio hasta finales de mes, la Brigada cooperó en los contraataques sobre los puertos de Castuera y Calabar, en los que sufrió fuertes pérdidas, hasta el punto de ser retirada de primera línea y enviada a Levante para su reorganización.

En mayo de 1938 se organizó en Chamartín la 207ª Brigada Mixta, en un esfuerzo desesperado, pero considerable, de crear nuevas unidades con que alimentar la batalla de Levante. Así nacieron las Brigadas Mixtas 180ª a 208ª. Asumió el mando de la unidad el mayor de milicias Herminio Rodríguez Alvárez. En junio [la 207ª] acudió como integrante de la 10ª División del XXI Cuerpo de Ejército, en apoyo del Ejército de Extremadura, presionado por la ofensiva adversaria en el sector de Valsequillo, para cerrar una considerable bolsa. Con sus hermanas las Brigadas 206ª y 208ª, intervino en unos cruentos contraataques sobre los puertos de Castuera y Calabar durante los días 24 de junio a 1º de julio. Como las otras unidades participantes, resultó muy quebrantada y tuvo que ser retirada a retaguardia, a un sector protegido por el río Zújar.

Contraofensiva republicana desde el Cerro Mirón, en tierras cordobesas, hasta Puerto Castuera, en tierras pacenses (5)

[…] El mando del Ejército de Extremadura preparó una contraofensiva, cuyo objetivo central no fue la zona cordobesa de Valsequillo sino la colindante, concretamente la línea que, desde el Cerro Mirón (en tierras cordobesas y al NE de la Sierra del Torozo) y pasando por la Sierra del Quebrajo (ya en tierras pacenses), culmina en el Puerto Castuera [Puerto de las Hoyas en la actualidad]. La decisión se tomó al considerar inoportuno el traslado de fuerzas que defendían este frente al cordobés debido a las concentraciones enemigas en la zona de Peraleda [del Zaucejo]-Granja de Torrehermosa-Azuaga. Además, se temía un nuevo ataque enemigo más al oeste, concretamente en dirección Higuera de la Serena y Zalamea, cuyo objetivo principal fuera la toma de Castuera.

Para esta operación, al mando del propio Burillo, se constituyeron tres agrupaciones o columnas: A, B y C. La actuación de la primera y la segunda se desarrolló en el frente extremeño, y la última en el cordobés. La Agrupación A estaba formada por fuerzas de la 10ª División (que había sido traslada del frente del Centro) y tenía como objetivo tomar Puerto Castuera. La columna B debía conseguir “la ocupación de las Cotas Quemadas, del valle de la Ventura y del Puerto Ventura”, y contaba para ello con tropas de la 12ª Brigada de Asalto, del Batallón Disciplinario del VII C.E. y caballería, todas ellas mandadas por el jefe de la 37ª División, Alejandro Sánchez-Cabezudo. Finalmente, la Agrupación C se hallaba constituida por unidades de la 67ª División (VIII C.E.), y había de conquistar las posiciones correspondientes al frente cordobés, ya en el margen derecho del río Zújar. Resultaba evidente entonces que las dos primeras agrupaciones debían actuar en el frente extremeño, concretamente en los subsectores de Zalamea y Monterrubio de la Serena respectivamente.

Caídos durante el combate son recogidos por los camilleros.

La operación se inició el día 25 de junio y prosiguió durante varias jornadas. La columna A consiguió tomar dos de las tres posiciones del ejército franquista, y aunque su progresión en profundidad no fue muy grande suscitó muchas bajas en el frente contrario. Por su parte, la Columna B, aunque avanzó fácilmente el primer día, apenas progresó en los siguientes. De hecho, el propio Burillo que había conseguido algunos de los objetivos marcados, llegó a afirmar que habían causado unas 3.000 bajas al enemigo frente a 1.083 propias (“a pesar de emplear el enemigo aviación sin nosotros tenerla”). Al final, la valoración que se hizo de esta contraofensiva resultó positiva:

“El resultado del contraataque fue grande, elevándose la moral de nuestras tropas y paralizándose el ataque en la dirección Higuera-Zalamea”.

Tal valoración contrastaba notablemente con la realizada por el comisario del Ejército de Extremadura, Nicolás Jiménez Molina, quien el 5 de julio aseveraba:

“En estas operaciones no se han conseguido los objetivos propuestos, por varias razones: Falta de contacto debido entre las tres Agrupaciones organizadas; indecisión de los Mandos; agotamiento de algunas de las fuerzas que han intervenido y porque el enemigo preparado para nuestro ataque tuvo más decisión de resistencia, que nosotros de ataque”.

La mayor actividad bélica de este segundo semestre puso a prueba la aptitud militar de algunos de los altos mandos de las unidades asentadas en la Extremadura republicana. […]

[…] (C)reemos interesante ofrecer unas notas generales sobre los mandos intermedios (jefes de batallón, compañía, etc.). Así resulta paradigmático el informe de 25 de junio [de 1938] que sobre la situación general de la 91ª BM elaboró el mayor Juan Guijarro Iniesta, sólo tres días después de ser nombrado jefe de dicha unidad [Posteriormente, el 1 de octubre de 1938, este mayor pasaría a ser el jefe de la 109ª BM hasta el final de la guerra]. En este informe se trazaba un panorama poco halagüeño, y de hecho se ponía de manifiesto que:

“Al hacerme cargo de la Brigada precisé que tanto los soldados como los mandos, particularmente éstos no se encontraban a la altura de las circunstancias. No respondían adecuadamente a las exigencias concretas de estos momentos ya que llegaban inclusive a discutir las órdenes que telefónicamente se les daban, originando con ello un retraso lamentable que causaba sin duda alguna, perjuicio a la guerra. Han llegado estos mandos a mostrarse reacios a cumplir una orden dada, teniendo últimamente que concretarla de forma tajante y sin admitir réplica alguna.

[…]

Son muchos los ejemplos que podría presentar a la superioridad y que demostraría de forma clara y precisa, las razones convincentes que me acompañan para exponer la situación general de esta Brigada.

Entre ellas, y como cuestión verdaderamente esencial tengo que presentar si no la falta de capacidad de los Mandos sí por lo menos, la relativa negligencia observada en ellos, la indebida costumbre de replicar órdenes originando quebranto a la rapidez con que se tenían que cumplimentar, a la escasez de energía suficiente y precisa para estas circunstancias […].”

Este jefe de Brigada comunicaba al responsable de la 37ª División, destinatario del informe, la toma de un haz de medidas correctoras para mejorar la situación, aunque dudamos de que pudiera hacerlo ya que una semana más tarde era cesado de dicha jefatura y se le asignaba la organización de la tercera Brigada de la División.

Jefe republicano ordenando una acción a un soldado.

Parece claro que una de las causas que generaban deficiencias de los mandos intermedios se relaciona con la propia escasez de ellos. Así, en la 109ª BM la carencia de oficiales se debía a varios motivos que iban desde el traslado de oficiales de esta brigada a unidades superiores, pasando por las bajas por enfermedades y por destinos a otros frentes y también el hecho de no destinarse nuevos mandos a dicha unidad. En efecto, y siguiendo con la 109ª BM, en tales fechas dos de sus batallones se hallaban regidos por capitanes y uno incluso por un teniente, a ello se le agregaba que la mayoría de las compañías estaban mandadas por tenientes y las secciones por sargentos [Debemos recordar que el mando de los batallones era asignado a mayores, el de las compañías a capitanes, el de secciones a tenientes y el de pelotones a sargentos].

[…] Este comisario [Benigno Cardeñoso, comisario del VII C.E.] consideró la contraofensiva republicana como un fracaso notorio, fracaso que no imputaba a la tropa “sino a la parte directora”. Así, y ciñéndose a lo realizado por la Agrupación mandada por Sánchez-Cabezudo, apuntó lo siguiente:

“En cuanto a esta Agrupación B, y su Mando, estimo que pudo dar más rendimiento que el aportado durante estas jornadas. Respecto del Mando tengo que mantener en primer lugar una pereza sin límite en los relevos, sino propia de la serie de oficiales de que se rodea este jefe tan abundante en cantidad como ineptos y despreocupados, sobre lo que he intervenido cerca de este Mando, consiguiendo al fin que queden los precisos en su Cuartel General.

De este jefe tengo que hacer constar que tan pronto se observa en él un espíritu optimista y dinámico, como un temperamento aplomado y pesimista en exageración. Me hacen dudar estos cambios tan bruscos como rápidos, pero me parece acertado manifestar que, si bien se trata de un hombre organizados, no reúne las condiciones necesarias como hombre de combate.

En una palabra, los hechos me obligan a mantener que, las fuerzas combatientes, en estas jornadas, son merecedoras de los mayores elogios, no así los Mandos que en su generalidad han dejado mucho que desear, algunos de los cuales han sido destituidos y otros llevados ante el Tribunal Permanente.”

 Contraataque para presionar las líneas del frente perdidas, durante el último ataque sublevado (6)

Hasta el 24 de junio no pudieron tener a punto los republicanos un contraataque, que presionó sobre las líneas últimamente perdidas, pero sin resultados. El 25 de junio lanzaron un fuerte contraataque contra el puerto Calabar (carretera de Zalamea de la Serena a Peraleda del Zaucejo), con tanques y blindados, pero fueron rechazados y perdieron varios tanques. Así se llegó a finales de junio, con repetidos contraataques, siempre infructuosos, hasta que de nuevo se impuso la inactividad y la tregua.

 

Día 21 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (7)   

[Día 21 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 21 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (8)

Despliegue de tropas sublevadas sobre el llano del valle.

Después de rectificada la línea e inexistente todo intento de actividad por parte del enemigo, dedícanse las fuerzas propias a organización del terreno y a efectuar reconocimientos por la zona últimamente ocupada, encontrando en algunos de ellos diverso material.

 

 

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (9)

[Día] 21 [de junio de 1938]

Nuestra Artillería bombardea Don Benito, estación de Medellín y trincheras en el Sector de Santa Amalia.

En el Campillo [de Llerena] se bombardea Sierra de Pinos y Peña Roja, contestando la Artillería enemiga sobre Los Pollos y Puerto del Águila.

Se rechazaron varios contraataques enemigos sobre las posiciones últimamente conquistadas.

 

Día 22 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (7)

[Día 22 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 22 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (9)

[Día] 22 [de junio de 1938]

Ráfagas de ametralladoras sobre Batanejos contestadas en igual forma.

Se incorporan a la División 21ª y en el Sector de Campillo, los Batallones 4º de Lepanto y 3º de Cádiz, pertenecientes a la 122ª [División].

Plano topográfico donde se observa la posición Batanejo, republicanos en el llano, rebeldes en la loma.

En el anterior Sector continúa el avance de nuestras fuerzas y tras violenta preparación artillera y de Aviación propia, se tomó Peña Roja venciendo la dura resistencia del enemigo fuertemente atrincherado en la misma. En la operación resultaron las siguientes bajas: 1 comandante, 1 capitán, 2 brigadas, y 1 sargento contusos. 2 tenientes, 4 alféreces, 1 sargento y 50 soldados heridos. 1 teniente, y 9 soldados muertos.

Al enemigo se le cogieron 13 muertos, 18 prisioneros y distinto material de guerra. Se presentaron 6 milicianos. Por el Sector Santa Amalia ráfagas de ametralladoras sobre Batanejos. Nuestra Artillería bombardeó el cortijo Hernández, Sierra Abulagar y trincheras sobre llanura de Higuera [de la Serena].

La Artillería enemiga bombardeó nuestras posiciones últimamente tomadas, siendo calladas por el fuego de nuestras baterías.

 

Día 23 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (7)

[Día 23 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 23 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (9)

[Día] 23 [de junio de 1938]

Nuestra Artillería hostiliza la pista de Rincón Porquero a Abulagar, Sierra de este nombre y carretera de Castuera a Higuera disparando convoyes de camiones.

Fuego de fusilería del enemigo sobre Peña Roja, contestando en igual forma.

Se presentaron 4 milicianos, 4 de ellos con armas.

La Aviación enemiga, bombardeó unas lomas entre Campillo y Retamal, produciendo un violento incendio.

La Aviación Nacional, bombardeó las alturas y pueblo de Zalamea.

 

Día 24 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (7)

[Día 24 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 24 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (9)

[Día] 24 [de junio de 1938]

Ráfagas de ametralladoras sobre Sierra Batanejos, contestando en igual forma.

Nuestra Artillería hostilizó la carretera de Higuera a Castuera, la pista y Cortijo de Rincón Porquero y lomas de Abulagar.

Se presentaron 3 soldados rojos, 3 de ellos con armamento.

 

Día 25 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (7)

Nido de ametralladora diseñado por los republicanos. Archivo General Militar Ávila.

[Día 25 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

 

 

 

 

 

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 25 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (9)

[Día] 25 [de junio de 1938]

Nuestra Artillería con su fuego impide la circulación de camiones por la carretera de Castuera a Higuera, Cortijo de Rincón Porquero y Sierra de Abulagar.

Ráfagas de ametralladoras enemigas sobre Cerro Gordo, resultando soldado muerto del 1º Bón Bandera [de FET] de Badajoz, y otro herido del mismo.

Ráfagas de ametralladoras sobre Batanejos sin consecuencias.

Se presentaron 6 soldados rojos con armas.

 

Día 26 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (7)

[Día 26 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 26 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (9)

[Día] 26 [de junio de 1938]

Ráfagas cortas de ametralladora sobre Batanejos, y ligero tiroteo sobre Cerro Gordo, resultando un soldado herido del 1º Bón Bandera [de FET] de Badajoz.

Por el 10º Bón [Regimiento] de Castilla se ocupó en el Sector de Campillo, la posición Frontoncillo nº 2, sin bajas.

Se presentó un soldado rojo con armas.

 

Día 27 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (7)

[Día 27 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 27 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (9)

Aviación bombardeando posiciones junto al río.

[Día] 27 [de junio de 1938]

Tiroteo sobre nuestras posiciones de Cerro Gordo y ráfagas de ametralladora sobre Batanejos, contestadas en igual forma.Carr

La Artillería propia bombardea lomas 657 al O. de la carretera de Zalamea-Peraleda.

Se presentaron dos milicianos rojos de la 206ª Brigada Mixta y 7º Grupo de Caballería, este con caballo y armamento. Se hizo un prisionero por el Navazo.

La Aviación Nacional bombardeó la cota 657.

 

Día 28 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (7)

[Día 28 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 28 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (9)

[Día] 28 [de junio de 1938]

Tiroteos sobre Cerro Gordo y ráfagas de ametralladoras sobre Batanejos, contestadas en igual forma.

Nuestra Artillería bombardeó las posiciones enemigas de Cancho Blanco y Casa de Mina Guadamez.

Nuestra Aviación bombardeó la cota 657 por la mañana y tarde.

 

Día 29 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (7)

[Día 29 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 29 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (9)

Tropas falangistas por los campos.

[Día] 29 [de junio de 1938]

Ráfagas cortas de ametralladora sobre Batanejos, contestadas en igual forma.

Es herido un soldado del 1º Bón Bandera [de FET] de Badajoz en la posición de Cerro Gordo.

Nuestra Artillería efectúa varios disparos sobre el pueblo de Higuera, y trincheras del llano al O. del mismo.

Se presentó por el Frontoncillo nº 2 un miliciano rojo sin armas.

Por la mañana y tarde nuestra Aviación bombardeó Sierra Guapero y cota 657.

 

Día 30 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (7)

[Día 30 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 30 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (8)

En la madrugada del día 1º de julio fueron relevadas las fuerzas de la División 107ª que guarnecían Vértice Quesera por otras de esta División.

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (9)

[Día] 30 [de junio de 1938]

Ráfagas cortas de ametralladoras enemigas sobre casa Veguilla y Batanejos, contestadas en igual forma.

En Cerro Gordo es herido por tiroteo enemigo un soldado del 1º Bón Bandera [de FET] de Badajoz.

La Artillería propia bombardea Sierra Abulagar y caseta peones camineros del Km. 102 al 103, de la carretera Retamal-Higuera.

 

(1) Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981, Pp. 220-222.

(2) Vila Izquierdo, Justo, Extremadura en la Guerra Civil, Badajoz, Universitas, [1ª ed. 1983], 2002. P. 138.

(3) Chaves Palacios, Julián, La Guerra Civil en Extremadura: Operaciones militares (1936-1939), Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1997. P. 245.

(4) Engel, Carlos, Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República, Madrid, Almena, 1999. Pp. 127-128; 143-144.

(5) Hinojosa Durán, José, Tropas en un frente olvidado: El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009.Pp. 243-247.

(6) Moreno Gómez, Francisco, Trincheras de la República, 1937-1939: Desde Córdoba al Bajo Aragón, al destierro y al olvido. La gesta de una democracia acosada por el fascismo, Córdoba, El Páramo, 2013. Pp. 373-374.

(7) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 82, 387-388.

(8) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

(9) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Nacional (ZN). “21ª División. Operaciones. Situación de unidades de la 21ª División y otras no denominadas. Sin fechas”. Armario (A)42 / Legajo (L)3 / Carpeta (C) 93 / Num. Del 1 al 5.

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Ofensiva republicana en el frente extremeño en la zona de Rena (Badajoz), y operaciones del Ejército de Queipo para reforzar la línea del Alto Zújar

1 al 20 de junio de 1938

Ataque de las fuerzas de Queipo de Llano por el Sector límite de los VII y VIII Cuerpos de Ejércitos republicanos (1)

Durante los combates de los días 7 y 8 de abril en Carrascalejo y Villar del Pedroso, la torre de la iglesia de Carrascalejo quedó de la manera que se aprecia. Foto Roberto Félix García.

Después de la acción de Carrascalejo [Cáceres], 8 de abril 1938, el Ejército [sublevado] de Extremadura entró de nuevo en una fase de calma de la que saldría en junio cuando, a iniciativa de los generales Queipo y Saliquet, se combatió primero en el sector de la Granja de Torrehermosa [Badajoz] y más tarde en el de La Serena [Badajoz]. En junio las fuerzas de Queipo de Llano atacaron por el sector que limitaba las zonas de acción de los Cuerpos de Ejército VII y VIII y en pocos días de combates ocuparon todo el territorio que los gubernamentales habían conquistado en su contraofensiva de abril de 1937 hacia Peñarroya [Córdoba] y algo más. Las tropas de Queipo se apoderaron de Los Blázquez, Valsequillo, La Granjuela [Córdoba] y Sierra Trapera incluidos los puertos de Castuera y Venturada [Ventura] y rechazaron a las divisiones 37ª y 67ª que tuvieron que ser reforzadas por la 148ª Brigada Mixta de la reserva del Ejército de Andalucía y la 10ª División que vino desde Madrid. Con las tres divisiones y la 12ª Brigada de Asalto, Burillo logró contener al enemigo al quinto día de avances y cuando ya Queipo había conseguido una magnífica base de partida para la ofensiva [posterior] de julio que coincidió en su desencadenamiento con el segundo aniversario de la guerra.

La 10ª División procedía del disuelto VI Cuerpo de Ejército y la constituyeron inicialmente las brigadas 206ª, 207ª y 208ª, todas ellas de nueva creación, después de que las antiguas se distribuyeran entre otras divisiones del I y II Cuerpo de Ejército. Mandaba la División Víctor de Frutos, el argentino carabanchelero que se había distinguido a lo largo de la guerra en las milicias socialistas “Primero de mayo” y que luego de combatir en las sierras, mandó una brigada en Madrid y brigada y división en el Ejército vasco. Las brigadas tuvieron a su frente a Antonio Sempere Colomina, Herminio Rodríguez Alvárez y Artemio Precioso Ugarte y de ellas sólo dos, las Brigadas 206ª y 207ª, se trasladaron a Extremadura, la 208ª fue a Levante y se integró definitivamente en la División 53ª que al principio se llamó División “F” o de “Franquelo”.

Esa nueva División con número antiguo recibió orden el día 17 de junio de marchar al frente de Levante donde debía de concentrarse en la zona Liria-Benalgüacil y Puebla de Vallbona [Valencia], pero como consecuencia del ataque de Queipo, la orden se modificó al día siguiente y se la señaló, como nuevo destino, Cabeza del Buey [Badajoz]. Terminadas las operaciones en el frente cordobés del Ejército de Extremadura, recibió de nuevo orden de marchar hacia Levante lo que efectuó entre los días 2 y 4 de julio y pocas fechas más tarde la seguía la 67ª División que el día 15 de julio reforzaba al tan agobiado como nutrido Ejército de Levante.

Ricardo Burillo Stholle, nombrado jefe del Ejército de Extremadura. Aquí le vemos caracterizado como comandante.

Con estos movimientos Burillo vio a su Ejército reducido a cinco divisiones distribuidas entre los Cuerpos de Ejército VII y VIII pero muy pronto se dispuso que la 68ª División reconstruida sustituyera a la 67ª como R.G. [Reserva General] del Ejército. Había marchado a Levante apenas estuvo dispuesta y allí permutó con la 67ª; cuando volvió a Extremadura había perdido una de sus Brigadas, la 190ª que fue disuelta y repartidos sus restos entre las otras dos, todas ellas muy castigadas. Con todas estas modificaciones el Ejército quedaba integrado en la forma siguiente:

Ejército [republicano de Extremadura]:

Jefe, coronel de Infantería, Ricardo Burillo Stholle.

Jefe de Estado Mayor, teniente coronel de E.M., Javier Linares Aranzabe.

R.E. [Reserva de Ejército] 68ª División

Jefe, mayor de Infantería, Justo López Mejías.

Jefe de Estado Mayor, mayor de Infantería, Jesús Lanuza Borrás.

189ª Brigada Mixta: mayor de Artillería, Juan Francisco García Pina.

191ª Brigada Mixta: mayor de milicias, Bataller.

194ª Brigada Mixta: mayor de milicias, Manuel de la Mata Serrano.

Tercera Brigada de Caballería: teniente coronel de Caballería, Moisés Crespo Coslado.

VII Cuerpo de Ejército

Jefe, teniente coronel de Infantería, Antonio Rúbert de la Iglesia.

Jefe de Estado Mayor, mayor de milicias, Agustín Barrios del Castillo.

29ª División

Teniente coronel G.N.R. [Guardia Nacional Republicana], Fernando Monasterio Bustos.

Jefe de Estado Mayor, mayor de Infantería, Luis Recuenco Gómez.

46ª Brigada Mixta: mayor de Milicias, David Alfaro Xiqueiros.

109ª Brigada Mixta: mayor de milicias, Antonio de Blas García.

25ª Brigada Mixta: mayor de milicias, Quintiliano.

36ª División

Teniente coronel de Infantería, Francisco Gómez Palacios.

Jefe de Estado Mayor, capitán en campaña, José L. del Pino Tomás.

47ª Brigada Mixta: mayor de Milicias, Ildefonso Castro Ruiz.

113ª Brigada Mixta: mayor de milicias, Ángel Carrasco Nolasco.

114ª Brigada Mixta: mayor de milicias, Isidro Banderas Fueyo.

37ª División

Jefe, teniente coronel de Infantería, Alejandro Sánchez Cabezudo.

Jefe de Estado Mayor, mayor de Infantería, Manuel Luque Mollinedo.

20ª Brigada Mixta: jefe, coronel mejicano, Juan Bautista Gómez Ortíz.

91ª Brigada Mixta: jefe, mayor de milicias, Juan Guijarro Iniesta.

148ª Brigada Mixta: jefe, mayor de Infantería, Damián Contreras Moreno.

VIII Cuerpo de Ejército

Jefe, teniente coronel de Infantería, Manuel Sánchez de Movellán.

Jefe de Estado Mayor, mayor de Infantería, Juan Ibáñez Lugea.

38ª División

Jefe, mayor de Infantería, Carlos Ruiz García Quijada.

Jefe de Estado Mayor, mayor de milicias, Copérnico Ballester Francés.

88ª Brigada Mixta: jefe, mayor de Milicias, Francisco Rodríguez Múñoz.

103ª Brigada Mixta: jefe, mayor de milicias, Juan García López.

115ª Brigada Mixta: mayor de milicias, Ubaldo Gañán Fornés.

63ª División

Jefe, mayor de Infantería, José Frías González Nouvelles.

Jefe de Estado Mayor, capitán de Infantería, Enrique Trigo Bru.

86ª Brigada Mixta: jefe, mayor de Milicias, Lino Carrasco Ortíz.

114ª Brigada Mixta: jefe, mayor de milicias, Isidoro Banderas Fueyo.

88ª Brigada Mixta: mayor de milicias, Antonio Coronado Alcántara.

Era C.G.A. [Comandante General de Artillería] del Ejército el coronel de Artillería, José Valcázar Crespo: C.P.A. del VII Cuerpo de Ejército el mayor de Artillería, José Fernández Caravera y del VIII el mayor de Artillería Fernando de Sousa y Sousa. La Comandancia General de Ingenieros la ocupaba el teniente coronel, Pedro Fraile Sánchez y las de los Cuerpos de Ejército VII y VIII los mayores Ramón Fernández Soler y José Collar Fernández.

Guardias de Asalto republicanos. BNE.

Completaban las fuerzas del Ejército de Extremadura la 12ª Brigada de Asalto al mando del mayor de Infantería Ángel Sánchez Carmona y la 200ª División de Guerrilleros del mayor de milicias Miguel Julio Justo. La región aérea que comprendía la zona de acción del Ejército era la V, y la mandaba el teniente coronel Pereira Basanta.

La Artillería de los Cuerpos de Ejército se reunía en sendas Agrupaciones que mandaban el mayor Vicente Juan Matienzo y el capitán Alfonso Grau Font, que disponían de tres Grupos y una batería independientemente y cuatro Grupos y dos baterías respectivamente. El día primero de julio el número de piezas del VII Cuerpo de Ejército era de 41 y el VIII de 39, después de haber perdido en los combates de junio tres baterías: una de montaña, una de 155 y una antitanque. Además de estas piezas habría que contar las de acompañamiento de las brigadas, en su mayoría antitanques de 45 mm. y las que mantuviera como R.G. [Reserva General] el Ejército. Aún, así las disponibilidades artilleras del Ejército eran reducidas pues a las tres baterías que perdieron en los combates de Córdoba se unieron otras tres (séptima, novena y 10ª), que se enviaron al frente de Levante, pero con todo el total general superaba las 100 piezas. Los efectivos del Ejército los cifraba el Estado Mayor Central en su informe de 1 de abril de 1938 en 74.995 hombres.

 

El Ejército de Queipo de Llano desarticula y desborda por la primera cadena de elevaciones montañosas a las fuerzas republicanas (2)

[Estudio y proyecto de largo alcance]

[…] La “bolsa [de la Serena]” se descompone allí en cinco zonas, que supondrían otras tantas fases de la operación. A saber: 1ª, la de Medellín, Don Benito y Villanueva de la Serena; 2ª, la de Zalamea, Higuera y Malpartida; 3ª, la de Monterrubio; 4ª, la de Hinojosa y Belalcázar, y 5ª, la de Puebla de Alcocer y Cabeza de Buey. Castuera podría ocuparse en la segunda fase, mediante doble envolvimiento.

[…] tras rechazar las denominaciones acostumbradas para definir los hechos bélicos, hemos acudido al vulgar, pero no comprometido título de “cierre de la bolsa [de la Serena]”, que responde, sin discusión, a la realidad de los hechos y, como tal, significa exactitud.

Fases

Sobre esta base vamos a considerar los diferentes períodos que tuvieron lugar en relación con la decisión de hacer desaparecer la bolsa de Mérida.

El primer período corre entre el 14 y el 20 de junio de 1938. Operación previa, su objetivo es alejar el frente de la débil línea Peñarroya-Granja de Torrehermosa, llevándole mucho más allá, a otra línea más segura, que sirva de base de partida para la operación principal.

[…]

Operación previa. Reforzamiento de la línea del Alto Zújar

(14-20 de junio de 1938)

La línea Peñarroya-Granja de Torrehermosa

Los combates en el valle del río Zújar. Martínez Bande.

Una de las dos masas de maniobra destinadas a cerrar la bolsa de la Serena debería partir de una línea enormemente conflictiva y en la que se había combatido frecuentemente, sin que ninguna de las dos partes pudiera apuntarse aquí un verdadero triunfo. Es más: aún después de esta batalla y ya en las postrimerías de la guerra, vendría otra, sobre el mismo teatro de operaciones.

En toda la región el río principal es el Zújar, afluente del Guadiana, que fluye de Sur a Norte, pero no por un valle desahogado y bien definido, sino cortando una serie de alineaciones dirigidas sensiblemente de Sureste a Noroeste. No se trata aquí de serranías continuas sino de conjunto de pequeñas sierras, entre las que suelen aparecer boquetes, practicables para masas de tropas.

La línea tan disputada a lo largo de los meses procedentes trataba de proteger el frente desde Peñarroya a Granja de Torrehermosa [Badajoz], pasando por Fuente Obejuna [Córdoba], pero entre la sierra Tejonera, al Norte de Peñarroya [Córdoba], y la Sierra de Grana había uno de esos boquetes, y otra más al Oeste.

Lo que se trataba ahora era no sólo reconstruir esta línea sino saltar luego sin descanso, a otras tres, de gran valor defensivo. La primea venía definida, a grandes rasgos, por las sierras Gamarra, Acebuche, Quemada, Ducado y Herrera; la segunda, por los cerros y sierras del Risco, Castillejo, Sancha, Enriadero, Coscojo, Cabrón, Castillo de los Blázquez, Castillejos, Sierra Noria y Sierra del Perú; la tercera, en fin, por Los Pollos, La Sierra Traviesa, la de Santa Inés, los llamados Cuchillares de la Sierpe, de Calabar y de Roche, el vértice Corchito, el Quejigo, y las sierras de Torozo, Mesegara, Trapera y Patuda, hasta enlazar con la fuerte posición de El Médico.

 Idea de Maniobra y fuerzas para llevarla a cabo

El primer documento que hemos encontrado relativo a esta operación es un proyecto muy detallado del general Solans, de feche 19 de mayo de 1938. Hija del mismo sería la orden del 4 de junio del mismo general. El frente que debía alcanzarse como resultado de la operación estaría definido fundamentalmente por la Sierra de Santa Inés, el puerto de Castuera, la loma de El Quejigal, las sierras de Torozo, Mesegara y Patuda y los cerros La Antigua y Cansino.

La idea de maniobra consistía en romper por Sierra Navarra, para ocupar rápida y audazmente las sierras del Coscojo y Cabrón y el vértice Castillo de Los Blázquez, desde donde se saltaría a las Sierras Mesegara y Trapera. Desde allí y por medio de amplios desbordamientos se alcanzarían las posiciones de Los Pollos y Mano de Hierro, quedando enlazadas en este nuevo frente las Divisiones 21ª, 24ª y 22ª.

Una operación de esta envergadura requería una masa muy fuerte y diestra. La formarían las Divisiones de reserva y maniobra 102ª y 112ª, la 24ª salvo media Brigada, media Brigada de la 22ª, una compañía de carros, tres Regimientos y dos escuadrones de Caballería. Dentro de la Artillería figurarían dos Agrupaciones de antitanques, dos secciones de ametralladoras antiaéreas, la divisionaria de las unidades, tres grupos y una batería para reforzar la artillería de la División 102ª, un grupo y dos baterías para reforzar la de la 112ª, y una masa de Cuerpo de Ejército y de Ejército formada por tres grupos y una sección. En Ingenieros, seis compañías.

Por la izquierda operaría la División 102ª, muy reforzada, que rompería el frente al Oeste de Sierra Navarra; por la derecha, la 112ª, también muy reforzada, partiría de Cerro Mijano. La ruptura sería seguida de la acción de la Caballería.

Las fuerzas del Ejército Popular

Soldados republicanos en lo alto de un valle. BNE.

El río Zújar separaba el despliegue de los Cuerpos de Ejército VII y VIII. En la orilla izquierda (Oeste) de aquel río, se encontraba la 91ª Brigada de la 37ª División (teniente coronel Sánchez Cabezudo), perteneciente al VII Cuerpo; ocupaba la serie de alturas situadas delante y al Suroeste de Peraleda del Zaucejo [Badajoz]: Cerro del Risco, Sierra Lengua, vértice Castillejo y loma Sancha, con una avanzada en Cerro Vega.

Al Este del Zújar se encontraba la 38ª División (mayor Madroñero), del VIII Cuerpo. Su Brigada 103ª ocupaba toda la Sierra de Navarra hasta aquel río; a continuación, se extendía la 88ª por la explanada situada ante el pueblo de Los Blázquez [Córdoba], llegando, tras cruzar el ferrocarril de Almorchón y La Granjuela, a Los Perules y El Gamonal [todos estos pueblos en la provincia de Córdoba]; más allá estaba la 115ª.

Un batallón de Ametralladoras, del XX Cuerpo (que combatía en Levante) tenía dos compañías con la Brigada 91ª; otro batallón de igual tipo, perteneciente al VIII Cuerpo, tenía una compañía con la Brigada 103ª. Había dos escuadrones en los pueblos de Hinojosa y Valsequillo [ambos en Córdoba], unidades de carros, y baterías en el Sector Peraleda (dos), Sierra Navarra (dos) y Los Blázquez-Valsequillo (una). Como Brigada de reserva figuraba la 148ª.

Burillo ponderó enormemente su labor durante el tiempo que había permanecido con el Ejército de Extremadura: había potenciado la moral del soldado, superado los defectos de organización y robustecido el frente con numerosas obras. Consiguiendo, además que se le agregasen varios batallones de Fortificación, marcando sus preferencias en este aspecto por tres zonas, una de ellas la del valle del Zújar.

La fortificación había sido, en efecto, incrementada considerablemente en los últimos meses. Eran corrientes las trincheras escalonadas en profundidad, con obras bien construidas, habiendo algunos pozos de tirador, caminos cubiertos, refugios contra artillería y aviación, y observatorios blindados. Por contraste, bastantes posiciones se encontraban pobremente protegidas.

En cuanto a la elevación de la capacidad material y moral de las tropas las inmediatas operaciones quitarían la razón a Burillo.

La ruptura del frente (14 de junio de 1938)

El 14 de junio se rompe el frente de modo espectacular y de forma positiva. El parte nacional dice sólo: “Nuestras fuerzas efectuaron una rectificación a vanguardia, ocupando Cerro Enriadero, Sierras Navarra, del Coscojo, Cabrón, Cerro Mariscal, Castillo de los Blázquez, Piedras Gordas, La Morala y el pueblo de Los Blázquez, cogiendo al enemigo tres piezas antitanques y diverso material de guerra, dejando abandonados 100 cadáveres y haciéndole más de 200 prisioneros”.

La Columna de la “Izquierda” había ocupado, además, las lomas Rayo y Siete Cuchillos y la de la Derecha se había extendido desde la Sierra del Cabrón hasta la loma Castillejos, habiendo ganado al Sur la Loma de La Raña. No operó la Caballería.

En realidad, lo que se había conseguido en este día era irrumpir en la cadena intermedia, desarticulando la defensa general del enemigo, que quedaba desbordado en las zonas de la primera cadena de elevaciones aún poseída por él.

Burillo acusó inmediatamente el golpe y consideró esta jornada como muy desgraciada.

La explotación por el flanco derecho (15 a 17 de junio)

El éxito inicial había sido completo para las fuerzas de Queipo de Llano y daría lugar a la orden del 15, destinada a continuar la progresión, bien que operándose sólo por el flanco derecho. La llamada Columna de la “Izquierda” debía ocupar El Quejigo, Sierra del Torozo y Cerro Mirón; hecho lo cual la Caballería, que habría seguido por el camino de Monterrubio [de la Serena, Badajoz], se lanzaría en amplio y espectacular movimiento sobre las Sierras de Mesegara, Trapera y Patuda, que envolvería “por el Norte”, procurando alcanzar finalmente el vértice Cohete, ya muy alejado. En tanto, la Columna de la “Derecha” avanzaría desde Castillo de los Blázquez a Los Cerrejoncillos, y otras fuerzas, luego que fuese ocupada la loma La Nava, progresarían desde aquí a Fuente de Barba, “formando un fuerte flanqueo”. Desde Los Cerrejoncillos se asaltarían -una vez que hubiesen sido desbordadas por la Caballería- las Sierras de Mesegara, Trapera y Patuda, para ocupar finalmente los cerros La Antigua y Cansino y enlazar con Mano de Hierro. Fuerzas de la 24ª División ocuparían, a su vez, Choza Alta y Cerro Matallana, relevando a las fuerzas de la 112ª que hubiesen llegado a Castillejos.

El parte nacional del día 15 decía, refiriéndose a esta operación: “Nuestras fuerzas prosiguieron su avance iniciado el día anterior, ocupando Sierra del Torozo, Cerro Mirón, Los Cerrejoncillos y las sierras Mesegara y Trapera”. En el botín figuraba una batería pesada, habiéndose hecho 194 prisioneros. Evidentemente no se había cumplido todos los objetivos, pero sí la mayor parte de ellos.

Al día siguiente, 16 [de junio], se ganaba Sierra Patuda y Sierra Noria, con los pueblos de Valsequillo y La Granjuela, y el 17, Peñón de Montenegro, El Gamonal y los cerros de La Antigua y Cansino.

La alimentación del combate en el Ejército de Extremadura

El general Miaja al teléfono.

Probablemente la misma noche del 14 de junio, Burillo debió ordenar el movimiento de las reservas locales que tenía a mano, pidiendo, a la vez, auxilio a su jefe natural, el general Miaja.

A la margen Noroccidental, izquierda del Zújar, allí donde combatía la 91ª Brigada de la 37ª División (VII Cuerpo) acudieron dos compañías de la Brigada 20ª, de la misma División, y otras dos compañías de la Brigada 109ª, que defendía el frente de Cáceres y pertenecía también al VII Cuerpo.

A la zona Suroriental, margen derecho del río, donde estaban situadas las Brigadas 103ª y 88ª de la 38ª División (VIII Cuerpo), marcharía inmediatamente un batallón de la 25ª Brigada, de la 63ª División, unidad vecina, también del VIII Cuerpo, y luego toda o parte de la 67ª División (mayor González Gómez, Brigadas 215, 216 y 217), y aun la 148ª Brigada, ésta del Ejército de Andalucía (20ª División, IX Cuerpo).

También acudieron el XII Grupo de Asalto y un batallón Disciplinario, pertenecientes al Ejército de Extremadura.

Finalmente, Miaja enviaría una División, la 10ª, mandada por el mayor Víctor de Frutos, División que a pesar de su bajo número era totalmente bisoña, con Brigadas de nueva formación -206ª, 207ª y 208ª- de las que, además, una de ellas se encontraba combatiendo en Levante.

La explotación por el flanco izquierdo (18 a 20 de junio)

La orden general de operaciones del II Cuerpo fechada el día 16 [de junio] disponía la futura dislocación, relevo y reorganización de las fuerzas que operaban por el flanco derecho, detallando, a la vez, la maniobra que debería llevarse a cabo en el flanco izquierdo. Según la orden, fuerzas de la 102ª División atacarían la divisoria Quejigo-Mojón Blanco, ocupando sucesivamente Cerro Pozoporquera, Cuchillar del Roche y Cuchillar del Calabar, “pasando de unos a otros objetivos” y “desbordándolos por sus faldas Norte”, indudablemente porque las posiciones y obras defensivas estaban establecidas por la falda Sur, como era lógico.

Otras fuerzas avanzarían por esa falda Sur, aunque retrasadas.

El día 18 la División 102ª ocupaba el Quejigo, cerro Mojón Blanco, Cerro Conchito, Pozoporquera, el Cuchillar del Roche y los Puertos Urraco y Castuera, defendido éste por la 109ª Brigada, llegando hasta el Cuchillar del Calabar. Fuerzas de la 24ª División ocupaban el Cerro Vega, la loma Sancho, el vértice Castillejo y el Cerro del Risco, mientras que otras fuerzas entraban en el pueblo de Peraleda del Zaucejo.

El 19 [de junio] se ocupaba el macizo de Santa Inés, el Cuchillar de la Sierra y la Sierra Traviesa, y finalmente el día 20 se ganaba el Cuchillar de la Sierpe, enlazándose directamente con Los Pollos.

La batalla había terminado.

 

Ocupación franquista de las sierras del Torozo, Meseguera y Trapera, y los pueblos del Valsequillo y La Granjuela (3)

Villanueva y Don Benito eran los pueblos más importantes en manos republicanas. En Castuera comienzan una serie de sierras, hasta Cabeza del Buey, que iban a ser escenario de los combates más cruentos en las operaciones proyectadas por Franco para estrangular el entrante que suponía la bolsa de la Serena.

Legionarios avanzando por la carretera. Servicio Histórico.

Las carreteras principales eran dos que se cruzaban en Castuera, desde donde se podía ir a Villanueva de la Serena y Mérida, Puebla de Alcocer y Ciudad Real, Almendralejo y Sevilla, y Cabeza del Buey e Hinojosa del Duque.

Desde Don Benito y Villanueva partía el ferrocarril que antes del verano del 36 unía a estos pueblos con Mérida. Por Castuera, Almorchón y Cabeza del Buey, llevaba a las proximidades de Almadén y Puertollano. Su importancia era grande como vía logística capaz de alimentar, si los nudos ferroviarios eran tomados por los “nacionales”, el avance de los ejércitos.

Esta comarca había sido fortificada considerablemente en las zonas de Castuera y Villanueva-Don Benito, puntos donde se librarían importantes batallas, como veremos en su momento.

La idea de estrangular la bolsa de La Serena aparece ya claramente en la orden dada por Franco a Queipo de Llano con fecha 10 de junio de 1937, donde se hablaba de ocupar el “valle de La Serena”. Dos masas de fuerzas del ejército del Centro, que partirían de Retamal y Miajadas-Logrosán, debían alcanzar Quintana de La Serena y Campanario, mientras que fuerzas franquistas del ejército del Sur caerían sobre Malpartida de La Serena y Zalamea. En una segunda fase se ganaría Puebla de Alcocer y Cabeza del Buey.

Queipo fijaba dos direcciones posibles de penetración en la bolsa: la de la carretera de Almendralejo a Don Benito y la de Llerena a Castuera.

En el mes de mayo de 1938, un estudio hecho por el Cuartel General de Franco descompone la bolsa en cinco zonas: 1ª, la de Medellín, Don Benito y Villanueva de la Serena; 2ª, la de Zalamea, Higuera y Malpartida; 3ª, la de Monterrubio; 4ª, la de Hinojosa y Belalcázar, y 5ª, la de Puebla de Alcocer y Cabeza de Buey. Castuera pensaba ocuparse en una segunda fase, mediante doble envolvimiento.

Una operación de esta envergadura requería una masa [de hombres] muy fuerte.

El frente se iba a romper el día 14 de junio de 1938, ocupando los franquistas durante los días 15 y 16 la Sierra del Torozo, Cerro Mirón, Los Cerrejoncillos, las sierras Meseguera y Trapera y los pueblos de Valsequillo y la Granjuela.

El día 18, la División 102ª “nacional” ocupaba Puerto Hurraco u Puerto de Castuera. Otras fuerzas entraban en Peraleda del Zaucejo.

 

Ataque republicano sobre Villar de Rena, Rena (Badajoz) y Madrigalejo (Cáceres), rechazado (4)

En los primeros días de junio volvió a registrarse otro ataque republicano contra los pueblos de Villar de Rena [Badajoz], Rena [Badajoz] y Madrigalejo [Cáceres], con un despliegue de fuerzas relevante. Se registraron fuertes combates, tanto en esa ofensiva como en otras que hubo en jornadas posteriores, que también fueron rechazadas. Deben subrayarse las vicisitudes que pasó el último de los pueblos citados, Madrigalejo, separado del frente en apenas cinco kilómetros -los combates se libraron muy cerca del casco urbano-, por lo que su corporación municipal se vio obligada a adoptar algunas medidas excepcionales. Una de ellas fue utilizar como cementerio el de Zorita, ya que el del municipio estaba muy próximo al lugar donde se combatía, y representaba un grave riesgo efectuar enterramientos en él. Una situación que se prolongó, según consta en el Registro Civil de la localidad, hasta finales de julio, en que el cierre de la Bolsa de la Serena eliminó la presión que hasta entonces habían ejercido las fuerzas del otro bando sobre todo su término.

 

Hechos de armas durante los primeros veinte días del mes de junio de las brigadas que cubrían el frente extremeño-cordobés (5)

Al iniciarse las operaciones nacionales para la liquidación de la bolsa de La Serena, la 91ª BM se hallaba cubriendo el frente en las alturas delante de Peraleda del Zaucejo, Cerro del Risco, Sierra Lengua, Vértice Castillejo y Loma Sancha. En los primeros combates, su jefe, López Montilla, cayó prisionero y su sucesor, el mayor de milicias Copérnico Ballester Francés, herido, asumiendo el mando el mayor de milicias Olegario Pachón Núñez, de la CNT.

En la primera fase de la batalla de la bolsa de Mérida, en junio de 1938, acudieron dos compañías de la [109ª] Brigada para auxiliar a la 91ª BM que defendía la orilla del río Zújar y, el 18 de junio, perdió el Puerto de Castuera.

Hombres de una compañía republicana acuden para auxiliar a los que defienden las posiciones.

En junio de 1938, se hallaba la 148ª BM acantonada en Andújar y acudió en auxilio del Ejército de Extremadura durante la ofensiva nacional en Valsequillo, siendo adscrita a la 37ª División del VII Cuerpo de Ejército y pasando a cubrir la primera línea en Los Blázquez, en apoyo de las 88ª y 103ª BM.

La 206ª Brigada Mixta se formó en Hortaleza [Madrid] en el mes de mayo de 1938, y fue adscrita a la 14ª División del XVI Cuerpo de Ejército, reserva del Grupo de Ejércitos de la Región Central (GERC). Su jefe era el mayor de milicias Antonio Sempere Colomina. Al terminar su periodo de instrucción, fue cedida a la 10ª División del XXI Cuerpo de Ejército, con la que acudió urgentemente, en el mes de junio, al frente de Extremadura para enfrentarse a la ofensiva nacional sobre Valsequillo.

En mayo de 1938 se organizó en Chamartín la 207ª Brigada Mixta, en un esfuerzo desesperado, pero considerable, de crear nuevas unidades con que alimentar la batalla de Levante. Así nacieron las Brigadas Mixtas 180ª a 208ª. Asumió el mando de la unidad el mayor de milicias Herminio Rodríguez Alvarez.

En junio [la 207ª] acudió como integrante de la 10ª División del XXI Cuerpo de Ejército, en apoyo del Ejército de Extremadura, presionado por la ofensiva adversaria en el sector de Valsequillo, para cerrar una considerable bolsa.

[La 215ª BM] Regresó al frente de Extremadura [desde el frente de Aragón] y, el 1º de junio [de 1938], intervino en un ataque fallido en Rena y Villar de Rena, sufriendo dos de sus batallones tales bajas que tuvieron que ser retirados para su reestructuración, mientras que los otros dos permanecían en la orilla derecha del Zújar.

[La 216ª BM] en la batalla del cierre de la bolsa de Mérida, colaboró en una operación sin éxito contra Rena y Villar de Rena.

[La 217ª BM] el 14 de junio acudió a Los Blázquez en apoyo de las BM 88ª y 103ª […]

 

Hechos de armas y operaciones militares durante los veinte primeros días del mes de junio de las divisiones del Ejército Nacional (6)

El 1º de junio [de 1938], la [19ª] División tuvo que repeler un fuerte ataque en Villar de Rena [Badajoz].

En las operaciones previas al cierre de la bolsa de La Serena se rectificó el frente, de forma que el sector asignado a la [21ª] División se extendía desde Santa Amalia a la Sierra de los Pollos. El 17 de junio, ocupó el puerto de Azuaga, y las lomas del Cuervo y Torel, el 19 lo hacía con la Loma Navazo, Sierra de Sierpes, Sierra Traviesa y La Peladilla y, el 20 y 21 las posiciones de Navazo y Peña Roda.

Del 14 al 20 de junio, la 24ª División cooperó en la batalla preparatoria del cierre de la bolsa de La Serena, atacando Peraleda del Zaucejo y Los Blázquez con la 2ª Brigada, mientras la 1ª relevó a la 102ª División en las sierras de Torozos y de Mesegara, ocupando Choza Alta y el Cerro Matallana. Tras las operaciones preliminares que finalizaron, el 20 de junio, la División permaneció guarneciendo el sector desde Los Pollos hasta la Sierra del Torozo.

En las operaciones realizadas para el refuerzo de la línea del Alto Zújar la 102ª División partió de Sierra Navarra, el 14 de junio y ocupó Cerro Enriadero y las lomas Rayo y Siete Cuchillos. El avance continuó, al día siguiente, por la Sierra Torozo y Cerro Mirón. El día 18, fuerzas de la [102ª] División tomaban posesión de El Quejigo, Cerro Mojón Blanco, Cerro Corchito, Pozoporquera, El Cuchillar del Roche, El Cuchillar de Calabar y los puertos Urraco y Castuera, concluyendo aquí la batalla.

El 14 de junio, en una operación de gran envergadura destinada a consolidar la línea por la que se venía combatiendo desde hacía nueve meses, la [112ª] División, partiendo de Cerro Majano, rompió el frente y avanzó por la Sierra del Cabrón hasta la Loma Castillejos, ocupando el castillo y el pueblo de Los Blázquez, Esparraguera y Los Prados. Al día siguiente, el avance prosiguió por las sierras Mesegara y Trapera. El día 16, se ocupaban las sierras Patuda y Noria y las localidades del Valsequillo y La Granjuela, mientras fuerzas de la 102ª División completaban la operación, el 17 [de junio], con la ocupación de Peraleda del Zaucejo, dando por terminada la batalla, habiendo logrado consolidar la defensa de Peñarroya.

El 20 de junio, el Alto Mando nacional decidió copar a las tropas republicanas en la bolsa que se había formado frente a Mérida. En esta operación, con un día de retraso sobre el inicio de la ofensiva, la 112ª División rompió el frente desde la Sierra Mesegara y ocupó el vértice Sijuela y el Puerto de los Vuelos, donde tuvo que rechazar varios contraataques.

El 19 de junio, la 2ª Media Brigada [de la 122ª División] fue agregada a la 21ª División y, al día siguiente, ocupó las lomas del cordal de la Sierra de Argallanes, mientras la 5ª Bandera de Sevilla hacía lo propio con las lomas 1ª y 2ª de la misma sierra. Durante el día siguiente, sufrió intensos ataques infructuosos.

 

Ofensiva republicana para estabilizar la zona de Rena (Badajoz) y distraer fuerzas franquistas de otros frentes (7)

A finales de mayo se preparó de nuevo una operación ofensiva sobre las sierras cercanas a la localidad de Rena (Sierra de Rena, Suárez y Villar de Rena), emplazamiento que había pasado a manos franquistas meses antes. Esta operación pretendía “conquistar y consolidar el macizo para asegurar y estabilizar la zona de Don Benito-Medellín y liberar Madrigalejo”, pero también perseguía “llamar la atención del enemigo hacia estos frentes y obligarle a distraer fuerzas auxiliando así la acción del Ejército de Levante, cooperando en esta forma, a la idea del Mando Supremo”.

Para esta acción se constituyeron dos agrupaciones de fuerzas que debían desplegarse simultáneamente. La primera, dirigida por el teniente coronel Alejandro Sánchez-Cabezudo, había de actuar en los alrededores de Rena y en pueblos cercanos, con lo que recaía en ella la principal misión de esta nueva ofensiva republicana. La otra agrupación tenía como misión distraer a las fuerzas enemigas, y para ello debía amenazar y tomar, si fuera posible, la localidad cacereña de Madrigalejo, esta fuerza estaba mandada por el jefe de la 109ª BM, Antonio de Blas.

Las tropas a cargo de Sánchez-Cabezudo estaban formadas por el Batallón disciplinario del VII C.E. y la 215ª BM como fuerza de maniobra y tres batallones de la 216ª BM como reserva, un dispositivo reforzado con tres compañías del Batallón Autónomo de Ametralladoras de XX C.E., una compañía de tanques, el grupo de escuadrones del VII C.E. y un escuadrón de armas automáticas del 5º Regimiento de Caballería del Ejército de Extremadura. Por su parte, Antonio de Blas dirigía un Batallón de la 109ª BM, una compañía de blindados, una compañía del Batallón Autónomo de Ametralladoras del XX C.E., dos escuadrones de caballería del 5º Regimiento y finalmente, como reserva, un Batallón de la 216ª BM.

Las operaciones se iniciaron el día uno de junio, las tropas republicanas lograron avanzar durante la mañana, aunque fueron totalmente paralizadas por la tarde. Al día siguiente empezó un nuevo ataque que contó con una gran preparación artillera. Tras un inicial y pequeño avance el combate se estabilizó, en gran medida por la llegada de reservas enemigas y la actuación de su aviación. Al final de la tarde, se ordenó la retirada a las posiciones de partida: se repetían nuevamente las experiencias de los meses precedentes, pues una acción ofensiva republicana comenzaba con cierto éxito inicial, pero al poco tiempo esta operación se frustraba.

No obstante, podríamos aducir un nuevo elemento para explicar esta incapacidad de éxito ofensivo. El general Asensio Torrado, en un análisis que hizo de estas operaciones unos meses más tarde (enero de 1939), dejó entrever una falta grave de responsabilidad de uno de los altos mandos del frente extremeño:

Una operación planteada sobre la base de acción simultánea de dos Agrupaciones con efecto de sorpresa y acción rápida en el ataque […]. El plan de operaciones es puesto en práctica por la primera Agrupación [Antonio de Blas] como si todo hubiera sido perfectamente normal y en cambio la segunda [Alejandro Sánchez-Cabezudo] se retrasa, con lo que apercibido el enemigo de nuestras intenciones y observando la magnitud del ataque queda desechada la sorpresa y no existe la posibilidad de desmoralizar al enemigo, por el mal empleo de las fuerzas. El teniente coronel Sánchez-Cabezudo ordena que la Caballería haga una descubierta a la hora fijada, es decir, que se procede como si se quisiera comunicar al enemigo nuestros propósitos, toda vez que sabía que la Infantería no estaba todavía en sus posiciones de partida.

Esta percepción parece confirmarse, si tenemos en cuenta las declaraciones que hace un testigo en julio de 1939 ante el Tribunal militar que juzgaba a Sánchez-Cabezudo. El testigo no dudó en declarar:

[…] que el propio VII Cuerpo quiso hacer una operación sobre Rena, Villar de Rena y Puerto Castuera donde el VII Cuerpo tomó la dirección de la misma, pero el Sr. Sánchez-Cabezudo logró retrasar esta operación algunas horas, tiempo suficiente para que los nacionales se diesen cuenta de la misma y poder mandar los refuerzos necesarios: con motivo de esta operación fue llamado por el entonces coronel Burillo tratándole este de fascista y siendo procesado […].

Aparte de esta especulación, lo cierto es que en dos meses y medio el Ejército de Extremadura había realizado tres acciones ofensivas en apoyo a las fuerzas de otros frentes (Teruel y Levante). En un primer momento tales ofensivas consiguieron tomar algunas de las posiciones del enemigo, pero al poco tiempo eran detenidas y rechazadas, y se retornaba a la situación inicial.

A mediados de junio se reinició la actividad bélica al producirse ataques del ejército franquista en varios puntos de la línea cubierta por el Ejército de Extremadura, combates que también afectaron al frente extremeño. En este sentido nos interesa destacar el llevado a cabo por las tropas del Ejército del Sur franquista en la zona de enlace del VII y VIII C.E. el día 15 de junio, y cuya finalidad era adelantar la línea del frente para situarla al norte de las localidades cordobesas de Valsequillo y Los Blázquez, y la pacense de Peraleda del Zaucejo. Se pretendían tomar aquellas sierras y accidentes geográficos que permitieran una fácil defensa tras su conquista (en dirección N.W., cerros Cansino y La Antigua, sierras Patuda, Trapera, Mesegara y del Torozo -en la provincia cordobesa-, y las actuales sierras del Quebrajo y de Los Frontillos y parte de la Sierra de la Traviesa -en la provincia pacense-). Coronada esta ofensiva franquista con éxito, este conjunto de territorios, iban a suponer una excelente base para posteriores operaciones.

Como puede comprobarse, la parte más suroriental del frente extremeño aparecía entre los objetivos de este ataque franquista; esta línea se hallaba defendida por los hombres de la 91ª BM. Aunque la unidad fue reforzada con tropas de la 20ª BM, el Batallón Disciplinario del VII C.E. y la 12ª Brigada de Asalto, las fuerzas franquistas consiguieron tomar durante los días 19 y 20 [de junio de 1938] las sierras señaladas, de manera que se perdieron posiciones de gran valor estratégico (“el Túnel, el Peñón, Puerto Castuera y Puerto Ventura”), además de la localidad de Peraleda del Zaucejo.

 

La operación del cierre de la bolsa de Los Blázquez, La Granjuela, Valsequillo y Peraleda del Zaucejo (8)

La llamada “batalla defensiva de Peñarroya”, con su capítulo final e importante del cierre de la bolsa de Los Blázquez, La Granjuela, Valsequillo y Peraleda (14-17 de junio, 1938), daría paso a operaciones de gran envergadura: el cierre de la bolsa de La Serena (20-24 de julio, 1938) y la ofensiva del Zújar (9-15 de agosto, 1938), que implicaron tangencialmente a Córdoba, y la gran contraofensiva republicana (16-29 de agosto, 1938), donde la participación de Córdoba fue mayor. El final de este frente del Sur sería espectacular, con la última gran batalla de la República, “la batalla de Córdoba-Extremadura”, en enero-febrero de 1939, cargando Córdoba con el peso doloroso de la última confrontación.

Croquis del cierre de la bolsa de Los Blázquez. Francisco Moreno.

La bolsa de Los Blázquez y Valsequillo consistía en un entrante republicano, en cuyo seno se hallaban tres pueblos de Córdoba (Valsequillo, La Granjuela y Los Blázquez), más otro de Badajoz (Peraleda del Zaucejo). El entrante quedaba comprendido entre la sierra de Argallén y macizo de Los Pollos (Badajoz), conquistado por los franquistas en febrero, y por otro lado, en tierras de Córdoba, la altura de Mano de Hierro (Norte de Peñarroya), que había caído en manos franquistas el 29 de marzo. Este entrante republicano estaba así configurado desde los días de la contraofensiva de abril de 1937. Muchas veces intentaron los franquistas deshacer el entrante, sin conseguirlo. Ahora, en junio de 1938, Queipo de Llano quiso recuperar lo perdido en abril de 1937.

El plan consistía en romper el frente por cerro Navarra, cerca de Los Blázquez, siendo los objetivos más codiciados las sierras Mesegara y Trapera, cerca de Hinojosa. Para el proyecto el mando franquista se sirvió de la 102ª División, muy reforzada por el flanco izquierdo, y la 112ª División, también reforzada, por el flanco derecho. Las divisiones franquistas habituales en este sector eran, de izquierda a derecha, por este orden, la 21ª, 24ª y 22ª.

En el lado opuesto, las tropas republicanas que habrían de sufrir la embestida eran las siguientes. Al Oeste del Zújar, defendiendo Peraleda, en los cerros Risco, Lengua, Castillejo y Sancha, se encontraba la 91ª Brigada (37ª División, del teniente coronel Sánchez Cabezudo) y dos compañías de ametralladoras del XX C. de Ejército. Al Este del Zújar, es decir, delante de Los Blázquez, se encontraba la 103ª Brigada (38ª División, del mayor Madroñero) y una compañía de ametralladoras, desde el cerro Navarra hasta el río Zújar. Más al Este, continuaba la 88ª Brigada, protegiendo Los Blázquez, La Granjuela, el ferrocarril de Almorchón, etc. Continuaba a la izquierda la 115ª Brigada. Además, se disponía de dos escuadrones de Caballería en Hinojosa y en Valsequillo, más algunas unidades de carros y cinco baterías. No era gran cosa, desde luego, para resistir mínimamente un gran ataque franquista, que puso en acción el doble de efectivos.

Lo operación cierre de la bolsa de Los Blázquez se desencadenó en la mañana del 4 de junio de 1938, utilizando el factor sorpresa con pleno éxito. Dejando el río Zújar como frontera izquierda, los franquistas avanzaron por un amplio espacio que comprendía desde el Zújar hasta sierra Grana. Rompieron enseguida las líneas republicanas. Sólo en el primer día de ataque ocuparon los cerros Enriadero, Navarra y La Raña. Después, el pueblo de Los Blázquez y el macizo de cerros situados al Norte: cerro Coscojo, sierra del Cambrón, castillo de Los Blázquez, Piedras Gordas y cerro Castillejos. Según el parte franquista (tal vez exagerado), cogieron al enemigo tres piezas antitanque, 100 cadáveres y 200 prisioneros.

El 15 de junio, roto ya el frente republicano, el objetivo era explotar al máximo el éxito inicial. Por ello, continuó el avance en línea recta, en el mismo sentido de la jornada anterior. El resultado no pudo ofrecer mejores ventajas estratégicas, porque lograron situarse en una inmejorable muralla montañosa, las formadas por las pequeñas sierras del Torozo, Mesegara y Trapera. El parte de bajas franquista (que oculta siempre las propias) menciona este día 194 prisioneros, “grandes bajas enemigas” y la captura de una pieza de 15´5.

El 16 de junio se desvió el ataque por el flanco derecho, sobre los pueblos de La Granjuela y Valsequillo, que fueron ocupados, además de dos importantes posiciones: sierra Noria, tantas veces disputadas en combates anteriores, y sierra Patuda, que enlazaba con la Trapera, conquistada el día anterior. El parte de bajas, no propio, sino ajeno, citaba este día 105 muertos y 200 prisioneros. El día 17 se dedicó a redondear estas conquistas del flanco derecho y se apoderaron de los cerros que enlazan con Mano de Hierro (Montenegro, El Gamonal, Cansino y La Antigua). Quedó cortado el ferrocarril Almorchón-Belmez, en el km. 24.

El día 18 de junio, las operaciones se acometieron por el flanco izquierdo, al Oeste del Zújar, ya por tierras de Badajoz. La 102ª División fue ocupando los cerros que enlazan con sierra del Torozo, a saber: El Quejigo, Mojón Blanco, Corchito, además de los puertos Hurraco y Castuera, en avance envolvente que cortó la carretera de Peraleda a Monterrubio, en el km. 9, y la de Zalamea de La Serena, en el puerto de Calabar. La retirada de Peraleda quedaba así cortada por el Norte. Por el Sur atacó la 24ª División, ocupando la Loma de la Vega, y los cerros Risco, Lengua, Castillejo y Sancha, con lo que se llegó a la vista de Peraleda, de cuya ocupación se encargó la 21ª División. Unidades de esta división habían conquistado también el puerto de Azuaga.

El 19 de junio, las tropas franquistas se dedicaron a mejorar sus posiciones y redondear el cierre de la bolsa del Zújar, ocupando en el extremo del flanco izquierdo las sierras de Navazo, Traviesa, La Sierpe y el vértice Santa Inés. Los objetivos de Queipo se cumplieron esta vez de manera rotunda.

Las tropas republicanas, incapaces de rehacerse de la ruptura inicial del frente, se vieron en una grave situación en el frente cordobés-extremeño. El mando republicano hizo llegar rápidamente a la 148ª Brigada, de la reserva del Ejército de Andalucía, y la 10ª División, que vino desde Madrid. También llegó el refuerzo de la 12ª Brigada de Asalto. Con estas fuerzas y las dos divisiones del sector se evitó por parte del coronel Burillo que la victoria inicial franquista se transformara en desastre. Los días 19 y 20, contraatacaron ya los republicanos los cerros de La Antigua y Cansino (Norte de Peñarroya), pero infructuosamente.

 

[Partes y diarios de operaciones de los ejércitos en liza]

Día 1 de junio de 1938

[Antes de proseguir con la descripción de las crónicas de los ejércitos en liza, queremos ubicar el frente que ocupaban las fuerzas de la 109ª Brigada Mixta el mes mayo de 1938. En el último informe se había consignado que las líneas avanzadas de esta Brigada constituían el Sector de Castillo de la Encomienda, Navalvillar de Pela (Badajoz) y Valdecaballeros (Badajoz), con una longitud de frente de noventa kilómetros y medio].

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 1º de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 1º de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (10)

[Orígenes de su formación]

Por Orden General de Organización número 1 de 24 de marzo de 1938, el Ejército del Centro crea la División 19ª, a base de la Brigada Independiente de Cáceres y fuerzas de los Sectores de Trujillo [Cáceres] y Navalmoral de la Mata [Cáceres], dando el mando accidentalmente al coronel Don José Puente Ruiz, quien instala su P.C. [Puesto de Mando] en Trujillo.

En 14 de abril, y por adicción a la Orden General citada, se nombra jefe de la División al coronel Don Saturnino González Badia y jefe de Estado Mayor al comandante del Cuerpo Don Leocadio Ramírez López-Aguirre que lo era de la Brigada Independiente de Cáceres.

Posteriormente, es designado jefe de la misma el general de Brigada Don Salvador Múgica Buhigas, que toma el mando el 8 de mayo de dicho año.

El Sector divisionario corría por la línea que, partiendo de las posiciones de Perolito y Sierra Suárez, seguía por Campo Lugar, Alcollarín [Cáceres], Zorita [Cáceres], Madrigalejo [Cáceres], Río Ruecas, Logrosán [Cáceres], Cañamero [Cáceres], Puertollano, Guadalupe [Cáceres], Posiciones intermedias, Puerto del Hospital, Navatrasierra [Cáceres], Cerro Burguilla, Villar del Pedroso [Cáceres], Carrascalejo [Cáceres], Puerto de Arrebatacapas, en Sierra de Altamira, hasta enlazar con la 107ª División en las posiciones de la Cabeza de Puente de Puente del Arzobispo [Toledo].

Tan extensísimo frente, unido al hecho de hallarse en organización la División y a la escasez de guarnición disponible, hizo que se apreciase como necesidad de primera urgencia, antes de intentar rectificaciones que podían haber mejorado la línea, la de organizar debidamente el terreno, sin olvidar ni dejar de atender por eso los problemas que planteaba la composición de la Gran Unidad.

[Día 1 de junio de 1938].

Ataques enemigos

[…] Deseoso el enemigo de romper la línea por algún punto, a las 7 horas aproximadamente del día 1º de junio, fueron atacadas con nutrido fuego de cañón y armas automáticas, camiones blindados y tres tanques las posiciones propias de Madrigalejo [Cáceres], siendo briosamente rechazado en cuantos asaltos intentó llevar a efecto contra aquel.

Simultáneamente, otras fuerzas enemigas, previa una gran preparación artillera, con gran profusión de armas automáticas y seis tanques rusos, atacan el pueblo de Villar de Rena, consiguiendo envolverlo. Como quiera que nuestras fuerzas resistieran heroicamente el empuje enemigo, este intensificó el ataque hacia las 14 horas con cinco tanques más, consiguiendo llegar los 11 artefactos hasta muy cerca de nuestras posiciones, logrando nuestras fuerzas apoderarse de uno de ellos en perfecto estado, inutilizar dos y hacer huir a los restantes, no obstante, no disponer de Artillería propia hasta muy entrada la tarde.

 

Situación de las unidades de la 21ª División y de otras no divisionarias. [Inicios del mes de junio de 1938]. (11)

División 21ª
Mando Coronel de Infantería Don Eduardo Cañizares Navarro
Jefe de E.M. Tte. Coronel Don Luis Rute Villanova
C.G. [Cuartel General] Almendralejo [Badajoz]
Primera Brigada Mixta
Mando Tte. Coronel de Infantería Don Alfonso Gómez Cobián
P.C. [Puesto de Mando] Mérida [Badajoz]
Primera Media Brigada
2º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3
2º Bón de FET de Badajoz
Segunda Media Brigada
8º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3
12º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3
4º Bón de FET de Badajoz
9º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3
Artillería
23ª Batería de 75 del 3º Ligero
12º Batería de 75 del 3º Ligero
Segunda Brigada Mixta
Mando Tte. Coronel de Caballería Don Vicente Fernández de Heredia
P.C. [Puesto de Mando] Campillo de Llerena [Badajoz]
Primera Media Brigada
10º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3
13º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3
14º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3
5º Bón Bandera FET de Badajoz (En organización)
3º Bón Bandera FET de Badajoz
Segunda Media Brigada
4º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3
6º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3
7º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3
1º Bón Bandera FET de Badajoz
Artillería
Grupo de obuses 105 12ª Batería 1º Costa
1ª Batería 14º Ligero
22ª Batería de 75 del 3º Ligero

 

Tropas y servicios divisionarios no incluidos en las Brigadas Mixtas
 

 

 

 

 

Infantería

 

2 Cías. 4º Bón Trabajadores del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Guareña [Badajoz]
2 Cías. 4º Bón Trabajadores del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Campillo-Retamal [Badajoz]
4 piezas de 70 m/m Regimiento Infantería Castilla nº 3 2ª Brigada [Campillo de Llerena]
1 Cía. Lanzaminas Regimiento Infantería Castilla nº 3 [Posición de Los] Americanos
 

 

Caballería

 

2ª Agrupación
3ª Agrupación
Una Sección del 3º Escuadrón D. Recría y Doma de Jerez (Estafetas y enlaces) Almendralejo
 

 

 

Artillería

 

Columna de municiones Villafranca de los Barros [Badajoz]
Parque Divisionario Almendralejo
 

Depósitos

Almendralejo

Mérida

Villagonzalo [Badajoz]

Santa Amalia [Badajoz]

 

 

 

Ingenieros

 

Parque Divisionario Almendralejo
21ª Compañía Zapadores nº 2 Retamal [Badajoz]
14ª Compañía Zapadores nº 2 Guareña [Badajoz]
2ª Compañía Grupo de Transmisiones Almendralejo
 

 

 

 

 

Intendencia

 

6ª Compañía de Montaña Retamal
Parque Divisionario Villafranca de los Barros
 

 

Depósitos

Mérida

Santa Amalia

Guareña

Campillo

Llerena

Una sección de la 1ª Cía de Campaña En Parques y Depósitos
Almacén Divisionario Vestuario y Equipo Villafranca de los Barros
 

 

Automovilismo

 

21ª Compañía Automovilismo Almendralejo
Parque Almendralejo
Taller de Reparaciones Mérida
 

 

 

Sanidad

 

Una Sección Mixta de Montaña y Auto-Ambulancias del 2º Grupo  

Retamal-Campillo

Una Sección Mixta de Montaña y Auto-Ambulancias del 2º Grupo  

Santa Amalia

 

 

 

 

Hospitales

Mérida

Santa Amalia

Guareña

Almendralejo

Villafranca de los Barros

Hornachos

Retamal

Campillo

Llerena

 

 

Remonta

 

Depósito Villafranca de los Barros
Sección Móvil Llerena
Secciones Móviles Mérida
 

 

Veterinaria

 

Una Sección Móvil de Evacuación Mérida
Destacamento Llerena
Hospital de ganado (En organización) Mérida

 

Resumen de unidades tipo Batallón en primera línea y en reserva
Primera Brigada Mixta
Primera Media Brigada
2º Bón de FET de Badajoz Santa Amalia
Reserva:
2º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Santa Amalia
Segunda Media Brigada
8º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Guadamez
4º Bón de FET de Badajoz Gameros
9º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Oliva-Palomas
Reserva:
12º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Guareña
Segunda Brigada Mixta
Primera Media Brigada
13º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Lázaro-Artezuela
10º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Osa-Ávila
3º Bón Bandera FET de Badajoz Americanos
Reservas:
14º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Km. 95
Segunda Media Brigada
7º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Argallen-Puerto Zalamea
6º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Pollos-Cencerrillo
1º Bón Bandera FET de Badajoz Abrevadero-Dehesilla
Reserva:
4º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 Cencerrillo

 

Unidades no divisionarias, actualmente en el territorio de la División
Infantería:
8º Tabor Regulares Alhucemas nº 5 (División 112) Campillo
1º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 (División 112) Hornachos
11º Bón del Regimiento Infantería Castilla nº 3 (División 112) Ribera Fresno
2º Tabor Regulares Melilla nº 2 (División 112) Alange
1ª Bon.-Bandera FET de Cádiz (División 112) Almendralejo
2º Bon. Infantería Cádiz (División 112) Mérida
8º Bon. Infantería Lepanto (División 112) Llerena
15º Bon. Infantería Castilla nº 3 (Disp. E. del Sur) Retamal
Una Sección 2ª Btª Anti-tanque II C.E. En todo el frente 2ª Brigada
104º Bon. de Trabajadores Mérida-Alange-Almendralejo
Auto-Ametralladoras-Cañón
Una Sección del Escuadrón perteneciente al Ejtº Campillo

 

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 1 [de junio de 1938].

El enemigo atacó por el Sector de Villar de Rena [Badajoz] a inmediaciones del flanco izquierdo de la 1ª Brigada que sigue su situación de alerta en el Sector de Santa Amalia. Ráfagas cortas de ametralladoras sobre sierra Enfrente, Artezuela, Los Pollos y Castillo de Argallanes, haciendo también fuego de fusilería con explosiva. Desde Artezuela se contestó con el mortero sobre las posiciones enemigas de las Peñas. Por la mañana y tarde, la pieza del Castillo de Medellín bombardeó los cortijos de Ramblazo y Batanejos. Nuestra artillería bombardeó Don Benito [Badajoz]. Por la posición del Humilladero se presentaron dos rojos uno Delegado de Intendencia de la Jefatura Comarcal de Campanario afecta al 7º Cuerpo de Ejército y un paisano de La Haba [Badajoz] con una escopeta cada uno.

 

Día 2 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 2 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 2 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (10)

En la madrugada del día 2 [de junio], volvió a atacar el enemigo las posiciones que defendían Villar de Rena [Badajoz], alternando los ataques con intenso fuego artillero y siendo en todos ellos rechazado. A las últimas horas de la tarde de este día, se rompía el cerco y se estableció contacto con las fuerzas que tan heroicamente defendieron el pueblo.

El enemigo, derrotado, se retiró sin atreverse a producir nuevos ataques, salvo uno intensísimo sobre la posición 11 bis de Madrigalejo [Cáceres], precedido de intenso fuego artillero que desmantela y destruye las defensas de la posición, pero sin lograr otra cosa que una nueva derrota.

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 2 [de junio de 1938].

Continuaron los ataques del enemigo por el Sector de Villar de Rena y la 1ª Brigada en la misma situación [Sector Santa Amalia]. Durante la noche la artillería propia bombardeó Don Benito y de 10 a 11 de la mañana las posiciones de sierra Minas, cerro de los Aviones, sierra del Médico, Quintana [de la Serena, Badajoz], Hermosa y alrededores de Tamburrero. Desde el Castillo de Medellín [Badajoz] el enemigo hostilizó los coches que transitaron por la carretera de Ramblazo.

Ráfagas de ametralladora y fuego de fusil enemigo sobre el Castillo de Argallanes que fueron contestadas en igual forma por nuestra parte. Presentaciones: se presentaron por Manantial un miliciano cabo de la 4ª Cía del 77º Bón de la 20ª BM sin armas.

 

Día 3 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 3 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 3 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 3 [de junio de 1938]

Ráfagas cortas de ametralladora sobre el Castillo de Argallanes contestadas en igual forma. Desde el Castillo de Medellín el cañón emplazado en el mismo, hostilizó la carretera de Ramblazo y sierra Remondo, contestándole una pieza anti-tanque desde dicha sierra. Durante toda la noche nuestra artillería hostilizó Don Benito con fuego lento. Nuestros morteros batieron las fortificaciones y cortijo de Cancho Blanco. Tres aparatos nacionales bombardearon [el castillo de la] “La Encomienda”.

 

Día 4 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 4 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 4 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 4 [de junio de 1938]

Sin novedad.

 

Día 5 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 5 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 5 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 5 [de junio de 1938]

Ráfagas cortas de ametralladora sobre sierras de Batanejos y las Lomas 7 y 8. Desde el castillo de Medellín el enemigo hizo unos disparos con piezas de 4,5 sobre sierra Remondo sin consecuencias. Desde nuestras posiciones se bombardeó con mortero del 81 y cañón el cortijo y fortificaciones de Cancho Blanco. Un trimotor nacional bombardeó Quintana de la Serena [Badajoz].

 

Día 6 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 6 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 6 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 6 [de junio de 1938]

Ráfagas cortas de ametralladora sobre nuestra posición de Batanejos E. [Este] que fueron contestadas en igual forma.

 

Día 7 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 7 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 7 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (10)

En la madrugada del 7, vuelve el enemigo a atacar el pueblo y posiciones de Madrigalejo, siendo una vez más rechazado, después de causarle innumerables bajas vistas y hacerle gran número de prisioneros. A las 9,30, con preparación artillera, lánzase al asalto otra vez la Infantería enemiga, que dirige el ataque principalmente sobre la posición 11 bis, mientras escuadrones de Caballería intentaban envolver el pueblo. Rechazado este nuevo ataque, se limitó durante el resto del día a hostilizar con fuego de cañón el pueblo.

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 7 [de junio de 1938]

Ráfagas de ametralladora sobre Batanejos contestada en igual forma. Un soldado herido de la 1ª Cía del 7º Bón de Castilla, por el enemigo en el objetivo nº 8.

 

Día 8 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 8 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 8 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 8 [de junio de 1938]

Desde nuestra posición de Los Americanos se hostilizó al enemigo en sus posiciones del llano de Higuera [de la Serena] y N. [Norte] de la carretera de Castuera, con ráfagas de ametralladoras, morteros del 81 y Artillería.

 

Día 9 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 9 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 9 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 9 [de junio de 1938]

Ráfagas de ametralladoras enemigas sobre Batanejos. Presentaciones: se presentaron por el [sic] cortijo de la Osa y Manantial dos milicianos con armamento y municiones pertenecientes a la 20ª BM.

 

Día 10 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 10 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 10 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 10 [de junio de 1938]

Sin novedad.

 

Día 11 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 11 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 11 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (10)

Rectificaciones a vanguardia de la línea propia

Despejada la situación general, después de los repetidos fracasos del enemigo, y ya organizada la [19ª] División, se procede a rectificar la línea propia, efectuándose reconocimientos preparatorios de futuros avances por el Subsector de Valdelacasa, durante el día 11 de junio.

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 11 [de junio de 1938]

El cañón enemigo del 4,5 emplazado en el castillo de Medellín bombardeó el Duende y Remondo sin consecuencias.

 

Día 12 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 12 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 12 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 12 [de junio de 1938]

Ráfagas cortas de ametralladoras sobre Batanejos que fueron contestadas en igual forma. Presentaciones: Se presentó un miliciano de la 20ª BM por el Sector de Guareña.

El puesto de mando de la División se traslada a Campillo de Llerena donde queda a fin de preparar las operaciones que van a realizarse.

 

Día 13 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 13 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Sebastián Pérez López

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 13 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 13 [de junio de 1938]

La pieza enemiga del 4,5 del castillo de Medellín bombardea la sierra de Remondo sin novedad.

 

Día 14 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 14 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Sebastián Pérez López

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 14 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (10)

El día 14, una Agrupación de la 2ª Brigada de la División y otra de la División 20ª rompen la línea enemiga al Sur del Tajo, ocupando las posiciones del vértice La Oliva y cerro del Toro, continuando el avance hasta ocuparse las cotas 496 y 501, estableciendo contacto con las fuerzas de la División 107ª que partieron de la Cabeza de Puente de Puente del Arzobispo.

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 14 [de junio de 1938]

Ráfagas de ametralladoras enemigas sobre Batanejos y sierra de Enfrente contestadas en igual forma, resultando herido un soldado del 2º Bón de Castilla.

En la Loma nº 8 son heridos por ráfagas de ametralladora enemigas, dos soldados del 1º Bón Bandera de Badajoz. Se presentó un soldado por la Loma anterior.

La aviación nacional bombardea intensamente las posiciones enemigas de Los Blázquez, y otros aparatos también nuestros las posiciones del Puerto de Peraleda.

 

Día 15 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 15 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Sebastián Pérez López

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 15 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (10)

En días sucesivos [al 14 de junio], cooperan fuerzas de esta Gran Unidad a la conquista de las posiciones cerro Blanco, Navalmoralejo, vértice Tejonera, Cabeza Eza, Casa Gómez y Aldehuela.

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 15 [de junio de 1938]

Nuestra artillería por la mañana y tarde bombardea Don Benito. Ráfagas de ametralladora enemiga sobre el Puente de Hierro resultando un soldado herido del 15º Bón Oviedo. Se presentó por Oliva de Mérida un soldado procedente de Campanario con dos caballos.

Nuestra aviación bombardeó las posiciones enemigas del Sector de Los Blázquez.

 

Día 16 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 16 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 16 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (10)

Después de rectificada la línea e inexistente todo intento de actividad por parte del enemigo, dedícanse las fuerzas propias a organización del terreno y a efectuar reconocimientos por la zona últimamente ocupada, encontrando en algunos de ellos diverso material.

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 16 [de junio de 1938]

La artillería propia bombardeó Don Benito y posiciones enemigas entre la estación de Medellín y caseta de Peones Camineros. En Los Americanos se hizo fuego de mortero sobre la posición enemiga de loma Roja y la compañía de Lanzaminas bombardeó las posiciones enemigas del Arbolito y Peña Roja. Resultó un soldado herido del 14º Bón de Castilla por el fuego de fusil enemigo.

 

Día 17 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 17 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 17 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (10)

Después de rectificada la línea e inexistente todo intento de actividad por parte del enemigo, dedícanse las fuerzas propias a organización del terreno y a efectuar reconocimientos por la zona últimamente ocupada, encontrando en algunos de ellos diverso material.

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 17 [de junio de 1938]

Nuestra artillería bombardeó por la mañana y tarde Don Benito y trincheras a las inmediaciones a la estación de Medellín y Gameras, la carretera de Castuera y posiciones enemigas de Cancho Blanco y O. [Oeste] de la caseta de camineros del km. 102 de la carretera de Castuera, los Frontocillos, sierra Palomas y Puerto de Azuaga. Los lanzaminas y morteros del 81 bombardearon desde la posición Arbolito la enemiga de Peña Roja. Se presentó un miliciano de la 20ª BM por nuestra posición de Ávila.

Ejército sublevado. Relación de los principales hechos de armas realizados por la 21ª División. Junio de 1938. (13)

Año 1938. Junio

El 17, se ocuparon las posiciones enemigas de Puerto de Azuaga, Loma del Cuervo y Loma de Torel.

 

Día 18 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 18 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 18 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (10)

Después de rectificada la línea e inexistente todo intento de actividad por parte del enemigo, dedícanse las fuerzas propias a organización del terreno y a efectuar reconocimientos por la zona últimamente ocupada, encontrando en algunos de ellos diverso material.

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 18 [de junio de 1938]

Se concentran en el Puerto de Ávila los Batallones 4º, 7º, 8º y 10º [Regimiento Castilla nº3] y 5ª de FET de Badajoz. La aviación propia bombardeó los objetivos enemigos del Puerto de la Sierpe y Azuaga.

Nuestra artillería bombardea distintas posiciones de los Frontocillos y carretera de Peraleda [del Zaucejo]. La artillería enemiga contesta con fuegos de contrabatería.

Los Batallones 7º y 10º [del Regimiento Castilla nº3] venciendo la gran resistencia del enemigo que estaba fuertemente atrincherado con gran cantidad de armas automáticas, ocuparon tras brioso ataque la línea enemiga del Puerto de Azuaga, mientras el 5º Bón fijaba al enemigo en la derecha e izquierda en sierra Traviesa, el 4º Bón después de violenta preparación de artillería atacó y ocupó la loma del Cuervo y de allí avanzó ocupando la de Toril, consiguiendo con gran éxito todos los objetivos marcados.

En la operación hubo las siguientes bajas: -Muertos dos alféreces y 19 soldados. Heridos, dos tenientes, 5 alféreces, 11 sargentos y 95 soldados.

Se presentó un sargento, un cabo y tres soldados rojos con armas. Se le recogieron 14 muertos rojos entre ellos un teniente, dos heridos y 44 prisioneros y abundante material de guerra.

En la operación intervinieron también los Batallones 8º, 6º y 15º [del Regimiento Castilla nº 3].

 

Día 19 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)    

[Día 19 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 19 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (10)

Después de rectificada la línea e inexistente todo intento de actividad por parte del enemigo, dedícanse las fuerzas propias a organización del terreno y a efectuar reconocimientos por la zona últimamente ocupada, encontrando en algunos de ellos diverso material.

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 19 [de junio de 1938]

[El 5º Bón Bandera de FET de Badajoz] Protegió el avance de nuestras fuerzas, ocupando [las dos Lomas del Navazo], después de vencer la fuerte resistencia enemiga.

El 4º Bón de Castilla ocupó sierra de Sierpes y el 6º realizó un reconocimiento sobre sierra Traviesa, que abandonó el enemigo ante nuestro avance, ocupando ésta y la de Peladilla, todo ello sin bajas.

La artillería propia bombardeó Don Benito, Gamera y estación de Medellín.

Ráfagas de ametralladoras sobre Batanejos contestadas en igual forma.

La artillería enemiga bombardeó las posiciones ocupadas recientemente, Los Pollos y vaguadas del Puerto de Ávila, causando las bajas de un guardia civil de la escolta del II Cuerpo de Ejército y un soldado del Grupo [del] 7,5 muertos, y dos soldados de éste Grupo, otro de Transmisiones y un sargento de la P.M. [Plana Mayor] del 25 Grupo de Artillería heridos.

Se incorporan a la División a las órdenes del coronel Cañizares la 2ª Media Brigada de la 122ª División y dos Grupos de Artillería de la misma.

Se presentaron 2 milicianos y se cogieron 17 prisioneros con material de guerra.

Ejército sublevado. Relación de los principales hechos de armas realizados por la 21ª División. Junio de 1938. (13)

Año 1938. Junio

El 19 [se ocuparon], lomas de Navazo, sierra de Sierpes, sierra Traviesa, y La Peladilla.

 

Día 20 de junio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (9)   

[Día 20 de junio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento Int.: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 20 de junio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Junio de 1938. (10)

Después de rectificada la línea e inexistente todo intento de actividad por parte del enemigo, dedícanse las fuerzas propias a organización del terreno y a efectuar reconocimientos por la zona últimamente ocupada, encontrando en algunos de ellos diverso material.

Ejército sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Junio de 1938. (12)

[Día] 20 [de junio de 1938]

Nuestra artillería bombardeó Don Benito, La Gamera y Medellín y el Sector de Santa Amalia.

En el Sector de Campillo continua nuestro avance ocupando las posiciones enemigas entre el Navazo y Peña Roja, tomando parte en la operación la 2ª Media Brigada de la 122ª División a las órdenes del jefe de la 21ª, coronel Cañizares compuesta por el 11º Bón del Regimiento de Pavía, 6º Tabor de Regulares de Ceuta, 5º Bón Bandera de Sevilla y 6º Bón de Castilla de la 21ª División.

El enemigo se opuso al avance con un violento fuego artillero, ametralladoras y fusiles siendo desalojado violentamente de las posiciones que se conquistaron en la cuerda de Loma Roja hasta la anterior a ésta. Hubo las siguientes bajas: 2 capitanes, 3 tenientes, 14 alféreces, 4 sargentos, 234 soldados heridos y 2 alféreces y 37 soldados muertos.

Se recogieron al enemigo 5 muertos y 17 prisioneros y distinto material de guerra.

Ejército sublevado. Relación de los principales hechos de armas realizados por la 21ª División. Junio de 1938. (13)

Año 1938. Junio

El 20 [se ocuparon], las posiciones enemigas entre Navazo y Peña Roja. Y el día 21 esta última posición. Todas del Sector de Campillo.

 

(1) Ramón Salas Larrazabal, Historia del Ejército Popular de la República, Madrid, Editora Nacional, 1973, pp. 2061-2063.

(2) Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981, P. 212-220.

(3) Vila Izquierdo, Justo, Extemadura en la Guerra Civil, Badajoz, Universitas, 2002. Pp. 136-137.

(4) Chaves Palacios, Julián, La Guerra Civil en Extremadura: Operaciones militares (1936-1939), Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1997. P. 243.

(5) Engel, Carlos, Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República, Madrid, Almena, 1999. Pp. 86; 99-100; 127; 143-144; 148.

(6) Engel, Carlos, Historia de las Divisiones del Ejército Nacional, Madrid, Almena, 2000. Pp. 59; 65; 71; 159; 170; 172.

(7) Hinojosa Durán, José, Tropas en un frente olvidado: El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009.Pp. 239-242.

(8) Moreno Gómez, Francisco, Trincheras de la República, 1937-1939: Desde Córdoba al Bajo Aragón, al destierro y al olvido. La gesta de una democracia acosada por el fascismo, Córdoba, El Páramo, 2013. Pp. 369-373.

(9) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 82, 381-387.

(10) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

(11) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Nacional (ZN). “21ª División. Operaciones. Situación de unidades de la 21ª División y otras no denominadas. Sin fechas”. Armario (A)42 / Legajo (L)3 / Carpeta (C) 93 / Num. Del 1 al 5.

(12) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

(13) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diario de Operaciones. 21ª División. (1º de enero a 29 de julio 1939). (Relación de los principales hechos realizados por esta División durante la Campaña. Varias fechas). Mayo 1937 a julio 1939”. Armario (A) 10, Carpeta (C) 22, Legajo (L) 452, Núm. 1 al 16.

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Ocupación militar de la zona de vanguardia en el Noreste de Badajoz durante la ofensiva de “La Victoria” y “misiones que no admiten demora”: El SIPM y sus víctimas (y 3ª parte)

Trabajo Fin del Máster “Memoria social y derechos humanos: Ciencias sociales y forenses ante los conflictos contemporáneos”. Madrid, enero 2018

 Fernando Barrero Arzac

 

Índice

  1. Las fuerzas del Ejército del Sur relevan al Ejército del Centro en los pueblos ocupados y campos de concentración que forman parte de los Partidos Judiciales de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer (Badajoz)
  • Puesto de Mando del 1er Regimiento de la 21ª División sublevada: Talarrubias (Badajoz)

Fuerzas: 4º Batallón-Bandera FET y de las JONS de Badajoz

  • Cabecera del “Sector Badajoz” de la Sección SIPM de Ejército del Sur: Talarrubias

Fuerzas: 6º Batallón del Regimiento Castilla nº 3. Partidos Judiciales: Herrera del Duque, Puebla de Alcocer

  1. Justicia Militar
  • Auditoría del Ejército de Ocupación
  • Organización de los “Servicios de Justicia de los Frentes”, en el Ejército del Sur. Mediados de marzo 1939
  • Consejo de Guerra Permanente y Juzgados Militares
  • Procedimiento Sumarísimo de Urgencia y ejemplaridad de las sanciones
  • Aplicación del Bando de Estado de Guerra
  • Circunstancias situacionales previas a la ejecución
  • Fusilamientos en el olivar del cortijo “La Boticaria”
  • Situación del territorio tras las ejecuciones
  1. Búsqueda familiar del paradero del prisionero Andrés Barrero Rodríguez durante la posguerra
  • Vano intento inmediato de la familia por localizarlo. Los prisioneros del Campo de Zaldívar fuera del control de la ICCP (Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros)
  • Inscripción diferida de la defunción. Juzgado de Primera Instancia nº 9 de Madrid, 1945

Conclusión y colofón: Promotores de las primeras exhumaciones de víctimas del franquismo en Extremadura

  • La dignificación de los caídos en las fosas comunes
  • Exhumación de las fosas en el olivar del cortijo “La Boticaria”: 13 y 14 de mayo de 1978
  • Traslado, misa y entierro de los restos en el panteón construido exprofeso para las personas sepultadas: 15 de mayo de 1978

Bibliografía y archivos consultados

 

  1. Las Fuerzas del Ejército del Sur relevan a la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana en los pueblos ocupados y campos de concentración que forman parte de los Partidos Judiciales de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer (Badajoz)

Situación de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana al finalizar la guerra.

Habíamos comentado más arriba, que se dictaron unas normas para que, las unidades del Ejército del Centro que se encontraban frente a las últimas poblaciones pacenses de la República, ocupasen éstas, y más tarde, continuando su avance, las grandes unidades de la Agrupación Tajo-Guadiana, se adelantasen hacia el territorio y los campos de concentración de las provincias de Cáceres y Toledo, por lo cual, como podemos apreciar en la orden recogida más abajo, debía entregar al Ejército del Sur, todas las poblaciones y campos de concentración provisionales, que tuviera establecidos en la provincia de Badajoz, entre ellos el de Zaldívar, que lo custodiaba la 19ª División:

“La División 19 entregará al Ejército del Sur todos los Campos que tenga establecidos en la Provincia de Badajoz.

i). La entrega y posesión de diversos Campos de Prisioneros que tenga que hacerse entre las Grandes Unidades de este Ejército como consecuencia de las zonas de acción que se les asigna se llevarán a cabo entendiéndose directamente entre sí los Cuerpos de Ejército, Agrupaciones de Divisiones y Divisiones 17 y II Agrupación de Reserva, respectivamente”[1].

En otra Orden posterior, del 26 de abril de 1939 de la Agrupación Tajo-Guadiana, dirigida a sus divisiones, definitivamente, se puntualiza el día y la hora en el que, las nuevas normas, tienen que entrar en vigor, y se marca para ello las 0 horas del día 28 de abril:

“Orden General número 3

Objeto. Organización de las fuerzas de ocupación en la zona asignada.

En mi P.C. de Torrijos [Toledo] a las veinte (20) horas del día veintiséis (26) de abril de mil novecientos treinta y nueve (1939)

[…]

VI.- Entrada en vigor y partes.

De la presente Orden, que entrará en vigor a las 0 horas del día 28 [de abril], se acusará recibo por T/P., remitiéndose con urgencia a mi P.C. por las Grandes Unidades subordinadas dos ejemplares de las órdenes que para su cumplimiento dicten”[2].

Periódicamente, desde el 13 de abril de 1939, el Estado Mayor de la Agrupación de Divisiones del Tajo-Guadiana, estacionado en Torrijos (Toledo), había comenzado a recoger informes, con los estados de los movimientos de prisioneros, en los campos organizados, en principio, por las divisiones 107ª y 19ª. Los movimientos de presos para el caso de Zaldívar son los siguientes:

Tabla con el estado de movimientos de prisioneros en el Campo de concentración de Zaldívar, durante los días 13 al 26 de abril de 1939 (elaboración propia)[3].

Fecha (1939) Total (prisioneros) Entradas Salidas Quedan
13 de abril 3.876 48 3.924
14 de abril 3.924 1 (muerto) 3.923
15 de abril 3.923 3.923
16 de abril 3.923 31 3.954
17 de abril 3.954 3.954
18 de abril 3.954 20 3.974
19 de abril 3.974 100 3.874
20 de abril 3.874 8 336 3.546
21 de abril 3.546 1 370 + 1 (fallecido) 3.176
22 de abril 3.176 3.176
23 de abril 3.176 376 2.800
24 de abril 2.800 24 532 2.292
25 de abril 2.292 8 (libertad) 2.284
26 de abril 2.284 2.284 (Pasan al Ejército del Sur

 

Efectivamente, de la relación anterior, podemos apreciar cómo, dentro del margen cronológico establecido por la orden, para que se entregasen los campos establecidos en la provincia de Badajoz, el día 26 de abril, los 2.284 prisioneros encerrados en Zaldívar, custodiados por fuerzas de la 19ª División, pasan a manos del Ejército del Sur.

Un grupo de prisioneros cuyas caras lo dicen todo.

Nos llama la atención que el extracto del estadillo anterior transcrito, refiera dos salidas bajo los conceptos de “muerto” y “fallecido”, los días 14 y 21 de abril, respectivamente. Es decir, se reconocen dos fallecimientos dentro del campo, independientemente de que muchas veces entraran fuerzas militares, guardia civil o falangistas y se llevaran cautivos a los que ejecutaban o fusilaban, una vez ya fuera del campo de concentración. Pensamos que uno de estos dos óbitos se refiera al caso que nos cuentan a continuación las memorias de Francisco Buj:

“Había un compañero de la provincia de Jaén, creo (siento no recordar el pueblo, pero me suena si era de Villacarrillo), que era sordo. Ya el primer día de entrada en Zaldívar se nos dijo que estaba prohibido salir de la alambrada. No debió enterarse, ni nadie le advirtió, porque, apocado él, no hablaba ni gesticulaba casi nunca. Caminaba como sonámbulo. Iba desatándose la correa del pantalón y llegó hacía una de las puertas, sobre las once de la mañana. Mientras el centinela daba el paseo, oímos:

¡Alto! ¡alto! ¡alto!, seguidas las tres voces; y un disparo.

Allí, en la puerta de entrada del Campo, cayó el soldado casi desconocido, El Sordo. Por tan grave delito, así, con tan mala sombra, acabó de sufrir. (Muchos que estaban cerca le habían gritado: ¡No salgas!, pero fue inútil. Ni tiempo de advertir al centinela que era sordo. Cumplían con rapidez las órdenes, cual fieles perros policías)”[4].

El mismo día 26 de abril el comisario Andrés Barrero, aprovechando el desconcierto del trasvase de prisioneros entre ambos ejércitos o, porque, al darla curso libre, sus captores pretendían atrapar algún camarada, logra enviar su segunda y última carta a su familia. En ella se advierte que el número de la estafeta que indica a dónde deben enviarle la correspondencia sus allegados, ya no era el “43”, que correspondía a la 19ª División, sino el “97” perteneciente a la 21ª División nacional del Ejército del Sur:

El borrón del número indica una precipitada corrección de la dirección “Campo de Concentración Zaldívar. Estafeta 97 (97), 2º Batallón”.

“26 de abril del año 1939. ¡Arriba España! Querida esposa e hijos me alegraré que al recibo de estas cortas letras os encontréis bien; yo quedo bien hasta el presente a Dios gracias. Petra no sé si habrás recibido otra carta mía en la que te decía que estaba bueno y al mismo tiempo te mandé la dirección para que si pudiera ser me contestarais para saber cómo estáis todos; dirás a madre que si pueda vaya a ver a Don Victoriano, y a Eustasio que se vea con el Sr. Ramón. No sé si un día de éstos irá un compañero a esa a saludaros en mi nombre. No dejéis de contestarme lo antes posible pues tengo grandes deseos de saber de todos vosotros. Muchos recuerdos para todos, con besos para Padres, hermanos y demás familia; vosotros recibid un millón de besos y abrazos de éste que mucho os quiere vuestro Andrés. “Las señas son Campo de Concentración (Zaldívar) Estafeta nº 97, 2º Batallón”[5].

Después de aquel 26 de abril de 1939, la familia de Andrés Barrero no volvió a saber nada más de él. Oficialmente está desaparecido desde aquella fecha.

Puesto de Mando del Primer Regimiento de la 21ª División sublevada: Talarrubias (Badajoz)

Fuerzas: 4º Batallón-Bandera FET y de las JONS de Badajoz

Volviendo al relato cronológico de aquellos hechos, los prisioneros ya habían pasado a manos del Ejército del Sur, más exactamente, de la 21ª División nacionalista. Pero ¿qué nueva unidad tipo batallón o compañía se hizo cargo de la vigilancia de los prisioneros que aún quedaban en Zaldívar-La Boticaria? Nos lo relata el testimonio de un joven de la quinta del biberón, Narciso Domínguez Fernández, nacido en Valencia del Ventoso (Badajoz), integrado en la 4ª Cía del 4º Batallón de Falange Española de las JONS de Badajoz[6]:

“Al acabar la guerra, nos enviaron a los campos de concentración situados en las fincas Zaldívar y “La Boticaria”, en el término de Casas de don Pedro. En el primero de ellos había unos cinco mil detenidos y el cortijo de la finca era tan grande que tenía hasta un molino de aceite. Los presos pasaban mucha hambre y cuando les dábamos la comida se apiñaban contra las alambradas, como los cerdos, gritando y golpeándose entre ellos para conseguir algo de alimento. A los recién llegados los registrábamos para retirarles cualquier objeto punzante (navajas, tijeras, etc.). Yo le requisé a uno un artilugio muy raro que llevaba envuelto en un pañuelo y, cuando me fui a la barraca, pude comprobar que aquel cacharro se podía estirar y si mirabas por un cristal te acercaba las cosas. Se lo enseñé al capitán y dijo que era un catalejo, me dió las gracias y se lo quedó. Algunas veces los guardias jugábamos a las cartas con los presos y en una partida reconocí a un paisano de Valencia del Ventoso, que por vergüenza no había querido llamarme la atención (Narciso Domínguez. Entrevista personal)”[7].

Durante el avance final de las tropas, el 27 de marzo de 1939, la 4ª Bandera de Falange Española de las JONS de Badajoz, confluye en el Vértice Marroquí, junto con otras unidades del Primer Regimiento. Al día siguiente se desplaza al pueblo de Capilla (Badajoz), el cual ocupa y permanece hasta el final de abril, cuando se desplaza el:

” [24 de abril] El 1º Regimiento queda en la siguiente forma: P.C. en Talarrubias. – 8º Bon de Cadiz : P.M. y tres Compañías en Cabeza de Buey. 13 Bon Castilla: P.M. y una Compañía en Siruela. Una Compañía en Garbayuela.  Una en Tamurejos. Una en Garlitos. 4º Bon Bandera F.E.T.  de Badajoz: P.M. y una Compañía en Talarrubias, una Compañía en Puebla de Alcocer, Una Compañía en Santi Spiritus, Una en Casa de Zaldivar. 3º Bon de Granada: P.M. en Herrera del Duque, una Compañía en Fuenlabrada de los Montes, una en Villaharta de los Montes, una en Castillo de Cijara y una en Castilblanco”[8].

Por lo tanto a partir del 24 de abril de 1939, el Primer Regimiento de la 21ª División, una vez que las fuerzas del Ejército del Centro se desplazan hacia las provincias de Cáceres, Toledo y Ciudad Real, y dejan libre el territorio para que comiencen a ocuparlo ahora las tropas del Ejército del Sur, sitúa su puesto de mando en Talarrubias, así como la plana mayor del 4º Batallón de Falange Española de las JONS de Badajoz, que envía una compañía, a “Casa de Zaldívar”, llevando así a cabo, el relevo de la custodia de los prisioneros, que se materializa el día 26; en este caso, por el testimonio de Narciso Domínguez que pertenecía a la 4ª compañía del Batallón de Falange, conocemos que fue ésta unidad quien lo efectuó.

La composición de un batallón tipo de milicias nacionales era fija: “(tres compañías de fusiles, otra de ametralladoras y los elementos de servicios indispensables). Actúa siempre dentro del marco divisionario aprovechándose de él para el combate y para obtener lo preciso para su vida. La compañía de ametralladoras con una sección de morteros provee del fuego necesario para el apoyo de las compañías de fusiles”[9]. La 4ª Cía era la de ametralladoras, hecho que explica que fuera esta unidad la que tomase el relevo en la custodia de Zaldívar ya que, para el control y vigilancia de tal volumen de detenidos, hacía falta un arma con rápida capacidad de fuego.

Patio del Campo de Concentración de Zaldívar. Foto Ángel Olmedo

El hasta entonces jefe del Campo, Lamberto López Elías, estuvo como responsable en el mismo “hasta el día 25 de abril que por jornadas ordinarias y ferrocarril se trasladó con la compañía a Almadén (Ciudad Real)”[10]. Al día siguiente el oficial al mando de la 4ª Cía de la 4ª Bandera de F.E.T. de Badajoz, es el nuevo responsable de la custodia de los cinco mil prisioneros que, como dice el soldado nacionalista Narciso, quedaban todavía en los cortijos de Zaldívar y de “La Boticaria”, la mayoría a la espera de ser trasladados al Campo de concentración de Castuera o ser evacuados a sus respectivas poblaciones de residencia, pero otros permanecen allí mientras se llevan a cabo el cumplimiento de misiones que no admiten demora.

El soldado Narciso Domínguez, también refiere que, el artilugio que requisó a un prisionero se lo enseñó a su capitán, que le dijo que se trataba de un catalejo, tras lo cual se lo quedó. Este detalle es muy importante, porque solo había un oficial con esa graduación en todo el 4º Batallón de F.E.T. de Badajoz, el capitán Faustino Muñoz. En la ficha-estado del batallón del día 20 de abril de 1939, el cuadro de mandos y tropa indica que esta unidad dispone de: 1 comandante: Ignacio Muñoz Aycuéns, 1 capitán: Faustino Muñoz Paniagua, 10 tenientes, 7 alféreces, 1 alférez-capellán, 1 teniente-médico, 42 sargentos y 675 soldados de tropa[11].

Faustino Muñoz Paniagua nacido en Villafranca de los Barros (Badajoz), el 15 de octubre de 1916, se había afiliado a Falange Española y de las JONS en 1934. Se incorpora al Movimiento Nacional, en clase de falangista, el 9 de agosto de 1936. En octubre marcha a la Academia Militar de Sevilla, para realizar los cursillos de alférez provisional de infantería. En septiembre de 1937 es nombrado teniente provisional de infantería por terminación de cursillos en la Academia de Toledo. En enero de 1939, marcha a la Academia Militar de Tehuima para realizar los cursillos de ascenso a capitán provisional de infantería, cuyo empleo logra el 20 de febrero “incorporándose a su Batallón-Bandera el trece [de marzo de 1939] del mismo haciéndose cargo de la Centuria de Ametralladoras. Por ausencia del Comandante Jefe del Batallón Bandera [4º Bon FET de Badajoz], tomó el mando accidental del mismo el día 17 del referido mes de marzo, cesando el 20 del mismo por regreso del citado Jefe. El 27 del repetido mes se concentró con su dicho Batallón Bandera en las Minas de Miraflores, emprendiendo la marcha hasta la caseta del kilómetro 13 de la carretera a Navalpino (objetivo señalado), donde pernoctó, saliendo el 29 en camiones al pueblo de Capilla, donde quedó destacado. El día 15 de abril y por ausencia del Comandante Jefe de su Batallón Bandera, se hizo cargo del mando accidental del mismo cesando el 18 [de abril] por incorporación de dicho Jefe, haciéndose cargo nuevamente con igual carácter el día 20 [de abril] del mando de aquel, hasta el 24 [de abril] que pasó por enfermo al hospital de Castuera siendo dado de alta en el mismo para el servicio el día 29 de dicho mes en cuyo día se volvió a hacer cargo del mando accidental del Batallón Bandera, que se hallaba destacado en el pueblo de Talarrubias (Badajoz), cesando en dicho cargo accidental el 22 de mayo y quedando en los mismos servicios hasta el día 22 de julio que con su unidad y Bandera se trasladó al pueblo de Villanueva de la Serena […]”[12].

Es decir, que el día 29 de abril, Faustino Muñoz, tras su salida del hospital de Castuera, toma el mando de la 4ª Bandera de F.E.T. de Badajoz hasta el 22 de mayo. Secuencia cronológica que encaja, para que fuese el capitán, quien asumiera el mando de las fuerzas de custodia de los prisioneros que, el 15 de mayo de 1939, perpetraron el asesinato de decenas de hombres sin ningún juicio ni garantía.

Alejandro Lizarriturri, soldado vasco republicano encuadrado en el Batallón de Trabajadores nº 104, debió llegar a Casas de Don Pedro a mediados de mayo de 1939. Su trabajo en este tipo de unidades, consistía en recuperar el material de las trincheras abandonadas tiempo atrás, a consecuencia del avance de las tropas franquistas. En las memorias que dejó escritas, cuenta que al llegar a este lugar:

Actual puente para cruzar el pantano de Orellana entre Talarrubias y Casas de Don Pedro.

“Así llegamos a Magacela de donde partimos hacia Casas de Don Pedro pasando por Puebla de Alcocer y Talarrubias (Badajoz). De Talarrubias a Casas de Don Pedro pasamos por medio del pantano de Orellana. Había un puente para cruzar el pantano, pero lo habían destruido y tuvimos que utilizar la antigua gabarra que atravesaba el pantano. Al llegar al pueblo me dio la impresión de que estaba dejado de la mano de Dios; las calles, si se les puede llamar así, eran peñascosas, no conocían la luz eléctrica por eso de noche circulaban con lámparas de carburo.

A causa de la guerra estos pueblos estaban en constante tensión, habían sido muy castigados con fusilamientos y todavía seguían. A la hija de un vecino del pueblo le prometieron salvar la vida de su padre, pero a cambio se aprovecharon de ella y a los dos días mataron a su padre. En el pueblo había una bandera falangista.

El alférez de esta bandera era un chico de veinte años […]”[13].

Alejandro no menciona las ejecuciones del 15 de mayo porque, para entonces, todavía no habría llegado al pueblo. Pero sí oyó hablar de ellas y, también, pudo conocer al jefe de la compañía destacada allí, que confunde con un alférez, cuando en realidad era capitán, ya que Faustino Muñoz a pesar de poseer esa graduación, era muy joven, ya que no había cumplido todavía los 22 años de edad.

Faustino estuvo como jefe de la unidad militar hasta el 22 de mayo, porque a partir de ese día, se reincorpora su comandante Ignacio Muñoz Aycuens que, desde el día 15 de abril hubo de hacerse cargo del mando del Primer Regimiento en Talarrubias:

“[…] permaneciendo en el mismo [pueblo de Capilla, Badajoz] hasta el día 15 [abril] que nuevamente se hizo cargo del mando del Regimiento, trasladándose el día 26 del mismo [abril] a Talarrubias una vez establecidos los Batallones en el sector de vanguardia asignado, desempeñando el mando de Jefe accidental del Regimiento hasta el 13 de mayo que por incorparación del Sr. Teniente Coronel, cesó en el mismo”[14].

Como también cuenta Alejandro, Ignacio Muñoz era abogado, y había desempeñado el cargo de juez eventual en Málaga, desde que la plaza fue ocupada por los nacionalistas hasta el 11 de abril de 1937[15].

“Ahora os voy a presentar al nuevo alférez, era un abogado sevillano con porte de falangista con un fino bigote, mujeriego pero buena persona, tenía unos cuarenta años. Era él quien alegraba las noches con mujeres que traía de Campanario […]”[16].

Ignacio Muñoz, después de ejercer el mando del Regimiento hasta el día 13 de mayo, disfruta de un permiso del que se reincorpora días más tarde, el 22, como recoge la diligencia que envía al camarada jefe provincial de Milicias de FET y de las JONS de Badajoz:

“Tengo el honor de manifestarte que habiéndome incorporado del permiso que disfrutaba, me hago cargo en el día de hoy del mando de esta Unidad [4ª Bandera “José Antonio”], cesando en el mismo el Capitán D. Faustino Muñoz Paniagua que lo desempeñaba accidentalmente […] P.C. 22 de mayo de 1939”[17].

Cabecera del “Sector Badajoz” de la Sección SIPM de Ejército del Sur: Talarrubias

Fuerzas: 6º Batallón del Regimiento Castilla nº 3. Partidos Judiciales: Herrera del Duque y Puebla de Alcocer

Situación de los Sectores SIPM del Ejército del Sur, inmediata a la caída de todos los frentes durante el mes de marzo de 1939.

Una circular secreta de la Sección SIPM de Ejército del Sur a los Grupos y Sectores, del 7 de abril de 1939, informaba que, por resolución del Generalísimo, la zona de acción de dicha Gran Unidad, quedaba incrementada con la parte de la provincia de Badajoz que había sido liberada. Como consecuencia de ello, los Sectores de Policía Militar de Badajoz y Córdoba, quedaron al mando del comandante de la Guardia Civil, Manuel Carracedo[18].

Tras la ofensiva final, el Ejército del Sur, había reforzado sus fuerzas del SIPM, en principio, con nueve batallones de infantería, con el fin de situar destacamentos en todos los pueblos ocupados, pero más adelante necesitó ampliar el número, como recogen las siguientes órdenes que afectan a dos de ellos:

“[Mayo, 10] De Orden del General Jefe del Ejército del Sur, el 6º Bon de Castilla queda a las órdenes del Jefe del S.I.P.M. de dicho Ejército.

“[Mayo, 20] De Orden del Jefe del S.I.P.M.  del Ejército del Sur, las fuerzas del 11º Bon Castilla salen para diversos pueblos de las provincias de Badajoz y Córdoba”[19].

Estas fuerzas especiales de policía estaban preparadas para “limpiar” de forma coordinada y sistematizada cualquier pequeño atisbo de resistencia durante su avance final. Nuevos batallones fueron agregados a estas unidades ante la gran cantidad de pueblos que fueron “cayendo” y campos de concentración provisionales que se establecieron sobre la marcha, y que necesitaban ser custodiados por este tipo de unidades. Por ello los batallones 6º Bon y 11º Bon del Regimiento Castilla nº 3, 171º Bon América nº 23, y una amplia nómina de ellos ya citados más arriba, fueron afectos al SIPM de Ejército del Sur.

Nueva división de los Sectores SIPM de Ejército del Sur, con sus cabeceras y partidos judiciales, tras dictarse la orden secreta del 26 de abril de 1939. Archivo General Militar Ávila.

Bajo el criterio de lo recogido más arriba, adquiere mayor solidez, la idea de que el cambio de jurisdicción de los prisioneros recluidos en Zaldívar, también se efectuó entre este tipo de unidades policiales, y todo el plan de represión y exterminio se llevó bajo la  más absoluta reserva. Así se trasluce de la nota secreta que con fecha 26 de abril de 1939, la sección del SIPM de Ejército del Sur envió a las Redes Provinciales, Sección Regional, Comandancias de la Guardia Civil, 1ª, 2ª, 3ª y 4ª de E.M., Jefatura del SIPM destacada de Cataluña y secciones SIPM de los Ejércitos del Centro y Levante:

“[Sello impreso] “Secreto”. Se acompaña un gráfico expresivo de los partidos judiciales que comprende cada uno de los Sectores de Policía militar dependientes de esta Sección de Ejército en la cual destacan las cabeceras de dichos Sectores y la denominación abreviada de cada uno de ellos.

Ejército del Sur. Sección del S.I.P.M.

[Denominación abreviada de la provincia de Badajoz][Sector]: B, [Cabecera]: Talarrubias, [Partidos judiciales]: Herrera del Duque, Puebla de Alcócer”[20].

Detalle de la cabecera (Talarrubias) del “Sector B” del SIPM en la provincia de Badajoz con sus correspondientes Partidos Judiciales.

Es decir, Talarrubias se convirtió en la cabecera del “Sector B” del SIPM, que comprendía los últimos partidos judiciales ocupados en la provincia de Badajoz: Puebla de Alcocer y Herrera del Duque, donde, además, lo volvemos a repetir, se encontraba el puesto de mando del Primer Regimiento de la 21ª División. Desde esta misma localidad se habían estado organizando e impartiendo las instrucciones represivas hasta el 26 de abril, cuando todavía se encontraba bajo la jurisdicción de la unidad del SIPM agregada a la 19ª División del Centro, y, desde ella, nuevamente seguían emanando las directrices punitivas ordenadas por la Sección SIPM de Ejército del Sur a partir de entonces, cuya unidad ejecutora, en este caso, era el 6º Bon del Regimiento Castilla nº 3, y cuyo jefe del Sector, era el comandante Manuel Carracedo, que, seguramente, tendría su puesto de operaciones en aquella localidad.

Pueblos como Helechosa, Villarta de los Montes, Castilblanco, Valdecaballeros, Peloche, Fuenlabrada, Garbayuela, Tamurejo, Siruela, Garlitos, Casas de Don Pedro y la misma localidad de Talarrubias, que pertenecían al partido de Herrera del Duque, o Baterno, Risco, Sancti Spiritus, Esparragosa de Lares, Navalvillar de Pela, Orellana de la Sierra, Orellana la Vieja, Acedera que pertenecían al partido de Puebla de Alcocer y que habían caído a última hora, tras la última ofensiva, eran escudriñados desde la comandancia del SIPM en Talarrubias.

Así como sabemos que, las fincas de Zaldívar y “La Boticaria”, donde permanecían detenidos los militares republicanos, estaban custodiadas por la 4ª Cía del 4º Batallón de Falange Española de las JONS de Badajoz, también conocemos por la documentación que, en Puebla de Alcocer, donde los días 21 y 25 del mes de mayo de 1939, se fusiló en dos sacas a 11 y 26 hombres, respectivamente[21], se encontraba otro destacamento de la misma compañía del 4º Batallón de Falange Española de las JONS de Badajoz, formada por 80 hombres, al mando del teniente Rafael Trujillo Díez, junto con un alférez, siete sargentos y diez y seis cabos. La comandancia militar de la plaza, la ocupaba otro teniente de la misma unidad, Fernando Fernández Aguado[22].

Fernando Fernández Aguado, comandante militar de Puebla de Alcocer (Badajoz), entre mayo y junio de 1939.

Pero no solo eso, sino que, en otro documento, al que hemos tenido acceso, por esas mismas fechas, también en la localidad de Puebla de Alcocer, se encontraba una sección de Policía Militar destacada, que pertenecía a la 4ª Cía del 6º Bon del Regimiento Castilla nº 3, al mando del sargento Manuel Prieto Campos, unidad que, como hemos visto más arriba, estaba afecta al SIPM de Ejército, desde el 10 de mayo de 1939. Estos hechos nos hacen pensar que el patrón estudiado para el caso del Complejo concentracionario de Zaldívar, es el mismo que el encontrado en la localidad de Puebla de Alcocer. Así que en Zaldívar-La Boticaria o en Casas de Don Pedro, además de una compañía falangista del Regimiento, custodiando el recinto, con toda probabilidad, se hallaba otra unidad de Policía Militar, que también estaría integrada en la 4ª Cía del 6º Bon del Regimiento Castilla nº 3, realizando labores indagatorias, bajo el mando operativo que se pergeñaba desde Talarrubias, coordinadas y supervisadas por el comandante del Sector SIPM, Manuel Carracedo.

 

  1. Justicia Militar

 Auditoría del Ejército de Ocupación

La Auditoría de Guerra del Ejército de Ocupación, manifestó una capacidad y operatividad para desplegarse con total rapidez, en zonas de difícil acceso como, por ejemplo, era la vanguardia del Ejército de Operaciones, cuando una nueva localidad era ganada al enemigo[23].

La División “Múgica”, apellido de su coronel, por la que era también conocida la 19ª División, cuando entró en la población de Casas de Don Pedro, el 11 de agosto de 1938, en el contexto de la denominada operación de “La Bolsa de la Serena”, tuvo que nombrar a un comandante militar en la plaza ocupada, que garantizara la designación de la Comisión gestora provisional, restableciendo la vida civil en la localidad. Normalmente se seguía para ello, las instrucciones que la Asesoría Jurídica daba al Auditor del Ejército de ocupación[24], y eran los oficiales honoríficos del Cuerpo Jurídico Militar a las órdenes de uno de la escala activa, los que se encargaban de que sus órdenes se cumplieran. Estos también emitían una memoria de los delitos cometidos durante la dominación “rojo-marxista”.

En el artículo de José Catalán “El pueblo desentierra sus muertos” de la revista Interviú, se menciona que, al acabar la guerra, a partir de los primeros días de abril de 1939, se reúne una Junta clasificadora en casa de un vecino, y se cita a un oficial “El capitán de las tropas -Pérez Coloma parecen sus apellidos- está presente, toma nota, y ejecuta sentencia”[25]. Pero nosotros a pesar de que consultamos la relación nominal de todos los jefes y oficiales de la División que nos ocupa, no hemos encontrado ningún mando con este nombre. Lo que sí hemos localizado con uno de esos apellidos, es la hoja de servicio militar del, por entonces, teniente auditor de 2ª, José Manuel Coloma y Escrivá de Romaní.

Durante los juicios se discernía completamente quiénes eran las víctimas y quiénes pertenecían al estamento.

Precisamente, por la época a la que nos referimos, cuando cae en poder del Ejército nacional Casas de Don Pedro, en agosto de 1938, este jurídico formaba parte de la plantilla en la Auditoria de Guerra del Ejército del Sur. Y en dicho documento se confirma que “[d]urante este año [1938], en diversas ocasiones se desplazó a Badajoz, Cádiz, Jerez de la Frontera, Córdoba, Málaga y Huelva en comisión de servicio”[26]. Con ello no queremos decir que se trate de la misma persona. Pero es una posibilidad remota que bien pudiera ser este oficial quien, después de la toma de Casas de Don Pedro, hubiera podido acudir a organizar la gestora municipal en el pueblo, y no en abril de 1939, como nos hace entender José Catalán en su artículo.

Aunque inicialmente, la ocupación militar de esta zona geográfica recayó sobre el Ejército del Centro, podría haber ocurrido, que la administración de justicia fuera en aquel lugar, responsabilidad del Ejército del Sur, pues ya sabemos que muchas veces las demarcaciones se entendían “como provisionales y sin carácter jurisdiccional, pudiendo en cada caso el auditor o su delegado disponer que los jueces, Consejos de Guerra  y comisiones intervengan en zonas que no les estén asignadas, cuando el mejor servicio lo requiera”[27].

No sabemos a ciencia cierta si este oficial jurídico pudo estar en Casas de Don Pedro entre los meses de agosto y septiembre de 1938, pero sí conocemos por su hoja de servicio dónde estuvo antes. Este madrileño, el 8 de febrero de 1937, se incorporó a las fuerzas, en la ocupación de Málaga como “oficial receptor de prisioneros hasta el 15 [de febrero] que pasó a actuar como vocal Ponente en el Consejo Permanente de Urgencia nº 2, con el que se desplazó en varias ocasiones a Vélez-Málaga, Antequera y Estepona. El 29 de marzo [1937] cesó en el Consejo de Guerra dicho, por haber sido designado Delegado del Ilmo. Sr. Auditor de Guerra del Ejército del Sur para la plaza y provincia de Málaga con residencia en dicha capital […] continuando en el cargo de Delegado en Málaga, hasta el 28 de octubre [1937] que cesó, incorporándose a su destino en la Auditoría de Guerra y finó el año”[28].

Hay que pensar que la Auditoría de Guerra se puso en marcha a comienzos de 1937[29], tras lo toma de Málaga, etapa que culminó en abril del mismo año, por lo tanto, este oficial fue uno de los primeros ejecutores jurídicos del poder político y militar que emanó en torno a la figura del general Franco.

Ya sabemos, como se había comentado más arriba que, en los campos de concentración de prisioneros, para el Tribunal de clasificación, la más determinante para la depuración de las responsabilidades, era la conceptuada como segunda clasificación. Dependiendo de los datos facilitados por los informadores, se procedía a la separación de los que habían desempeñado cargos como comisarios políticos, jefes y oficiales del ejército rojo. Inmediatamente se los reducía a prisión en un lugar convenientemente vigilado y se les hacía rellenar la ficha de clasificación y, con la mayor urgencia, eran puestos a disposición del Auditor del Ejército de Ocupación que hubiere realizado el apresamiento, en este caso, el del Centro.

La ficha clasificadora se rellenaba por duplicado, y también se remitían los originales y las copias a la Auditoría del Ejército, a fin de que por la misma se les diera el curso prevenido en las instrucciones del 11 de marzo de 1937[30].

Organización de los “Servicios de Justicia de los Frentes”, en el Ejército del Sur. Mediados de marzo de 1939

Hacia la mitad del mes de marzo de 1939 se constituyeron los “Servicios de Justicia de los frentes”, con el fin de conseguir mayor rapidez en la resolución de los asuntos de justicia en la zona del frente próxima a liberarse. El objeto de esta medida, tuvo que haber sido, el de localizar al mayor número de prisioneros con cargos y denuncias, en las mismas líneas del frente, antes que los prisioneros pasaran a la retaguardia, bajo la responsabilidad de la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros (ICCP), para ponerlos a disposición de la Auditoría del Ejército de Ocupación, para que ésta, a su vez, dispusiera en el plazo más breve posible la ejecución de una sentencia.

Consejo de Guerra Permanente y Juzgados Militares

En las ciudades importantes más cercanas a los frentes, donde las divisiones del Ejército del Sur tenían prevista la entrega en masa de las tropas republicanas, se constituyeron nuevos Consejos de Guerra y Juzgados militares. El más cercano a nuestra zona de acción se constituyó en Villanueva de la Serena:

“1º En cada una de las plazas de Villanueva de la Serena, Pueblonuevo, Córdoba, Bujalance, Baena, Granada y Lanjarón se constituirá un Consejo de Guerra Permanente, y un número de Juzgados militares proporcionado que, entenderá en los procedimientos que haya que incoarse en las demarcaciones que se asignen a dichas plazas, que son las siguientes:

“1.ª Villanueva de la Serena.- Toda la zona de Badajoz.

2ª Pueblonuevo.- Partidos Judiciales de Hinojosa del Duque y Pozoblanco.

3ª Córdoba.- El resto de la provincia.

4ª Bujalance.- Partidos judiciales de Andújar, Linares y La Carolina.

5ª Baena.- Jaén, Martos, Mancha Real, Huelma, Ubeda, Villacarrillo, Cazorla, Orcera y Baeza.

6ª Granada.- Zona N. de las provincias de Granada y Almería

7ª Lanjarón.- Zona Sur de las provincias de Granada y Almería

“2º Los Jueces instructores se trasladarán a las distintas plazas de las Demarcaciones respectivas conforme se vayan liberando, para instruir las causas que habrán de seguirse por el procedimiento Sumarísimo de Urgencia.

Procesados ante un Consejo de Guerra.

Los Consejos de Guerra se podrán trasladar también a cualquier plaza de las localidades de su zona, si el número y gravedad de los procedimientos lo requiere, o bien funcionar, en la población que se considere más apropiada, todo a juicio del Auditor o su Delegado”[31].

El segundo apartado aclaraba que, tanto los jueces instructores como los Consejos de Guerra Permanentes, podrían trasladarse a las distintas plazas o localidades de sus respectivas zonas o demarcaciones, si la gravedad de los procedimientos lo exigía. Es lo que ocurrió, como hemos visto, con el teniente auditor, José Manuel Coloma que, tras la ocupación de Málaga, en 1937, pasó a actuar como vocal Ponente en el Consejo Permanente de Urgencia nº 2, con el que se desplazó en varias ocasiones a Vélez-Málaga, Antequera y Estepona.

Volvemos a echar mano del expediente de este teniente auditor, para ilustrar con su caso, la situación en la que quedó la jurisdicción del territorio que había ocupado la 31ª División, entre las provincias de Jaén y Córdoba que:

“al constituirse los llamados servicios de Justicia de los frentes y dividirse a los efectos en varias zonas el territorio del Ejército del Sur, fue designado por el Ilmo. Sr. Auditor con fecha 14 de marzo [de 1939] Delegado de su Autoridad y Jefe de dichos Servicios en la zona 4ª comprensiva de los Partidos Judiciales de Linares, Andujar y La Carolina; el día 25 del propio mes marchó a la plaza de Bujalance para organizar los servicios de la Delegación, presentándose al General Jefe de la División 31. Los días 30 y 31 del propio mes marchó a las plazas de Andújar, Bailén y Linares al ser liberadas, constituyendo en ellas las comisiones gestoras y pernoctando en la primera de las citadas plazas, desde la que regresó el día 31 [marzo] a Bujalance. El 1º [de abril] se trasladó a Linares donde instaló los servicios de la Jefatura a cuyo frente permaneció hasta el 22 de noviembre […]”[32].

En este texto comprobamos dos hechos. Primero que, efectivamente, se crean expresamente para el momento concreto de la primera represión, nada más derrumbado y entregado el ejército republicano, los Servicios de Justicia de los Frentes, a mediados del mes de marzo, a los cuales se dota de personal militar jurídico. También llegamos a conocer, quién era el Delegado del Auditor del Ejército en la plaza de Bujalance [Córdoba] y su demarcación, que estaba bajo la autoridad del jefe de la 31ª División nacional y con el que “todas las Autoridades tanto militares como civiles cooperarán con el mayor celo a esta acción rápida de la justicia, complemento esencial del éxito militar, dando toda clase de facilidades para instalación, traslados, información y cuantos medios requieran los Consejos y Juzgados. En especial habrán de mantener el más perfecto acuerdo en sus funciones con las Autoridades Judiciales, los servicios de Información, Guardia Civil, Orden Público y Policía”[33].

Procedimiento Sumarísimo de Urgencia y ejemplaridad de las sanciones

Como se ha indicado más arriba, la Auditoría también disponía de un fichero general con los antecedentes de cada uno de los prisioneros. Aunque a los que se les imputara algún delito en Zaldívar, después de rellenar su hoja declaratoria o ficha clasificadora, les correspondiera ser “puestos a disposición del Iltmo. Sr. Auditor del Ejército que hubiere realizado el apresamiento…”[34], en este caso, el del Ejército del Centro, ya que la 19ª División pertenecía al mismo, bien es verdad, que todo estaba preparado para que acabaran en manos del Ejército del Sur. Así en el estadillo de prisioneros confeccionado con los datos de los distintos Cuerpos del Ejército del Sur, el día 20 de abril de 1939, son ya también contabilizados los que aparecen en los Campos de concentración bajo supervisión de la 19ª División del Centro y que para el ”Caserío de Zaldívar, son 3.874”[35], aunque, por esa fecha, todavía no se había realizado el relevo entre los Ejércitos.

Encabezamiento de la ficha de un detenido por el SIPM en Fuenlabrada de los Montes (Badajoz) en mayo de 1939, donde se aprecia la cadena de subordinación de las unidades militares: Ejército del Sur [Sevilla. Estado Mayor SIPM].- Sector B [Talarrubias, Cabecera SIPM].- Subsector Herrera del Duque [Cabecera del Partido Judicial].- Fuenlabrada.

A todos los mandos republicanos que habían sido reducidos a prisión dentro del Campo de Zaldívar, la Auditoría les pudo abrir un primer expediente. Luego, no hacía falta más que comprobaran en sus propios archivos, las fichas con sus antecedentes, prestasen declaración los prisioneros ante un juez militar y, tras la formación de un procedimiento sumarísimo, se dictara con urgencia el fallo. Así se infiere de un telegrama que envió la Sección SIPM del Cuartel General del Ejército del Sur, al Auditor del Ejército del Sur, en agosto de 1938 desde Sevilla:

“Con esta fecha digo al Ilmo. Sr. Auditor de este Ejército: Disponga V.E. lo conveniente, para que en lo sucesivo se proceda en todo caso, aún en aquellos en que se deduzcan gravísimas responsabilidades imputables a prisioneros o presentados, a la formación inmediata del correspondiente procedimiento sumarísimo, interesando si ello es necesario, urgentísima aprobación del fallo que se dicte para la necesaria ejemplaridad de las sanciones. Lo que traslado para conocimiento y efectos. Acuse recibo. Firmado por el Coronel Jefe de Estado Mayor”[36].

Pero el estado de la investigación actual, confirma que, de las personas que pudieron formar parte de las cuerdas de presos que salieron desde el cortijo hasta el olivar donde murieron fusilados, no se ha encontrado ningún sumario judicial con su nombre, lo que nos hace pensar que en realidad no fueron juzgados.

Aplicación del Bando de Estado de Guerra

Informe de 1941, .de la Guardia Civil de Aldeacentenera (Cáceres), de donde era originario el comisario de la 109ª BM, Victoriano Sáez Herrero, fusilado en La Boticaria, por la aplicación del Bando de Estado de Guerra.

Algo dejó de cumplirse en la cadena jurídico-burocrática de la Auditoría adscrita a las Divisiones que tuvieron, bajo su responsabilidad, a los prisioneros de Zaldívar y “La Boticaria”. Tras más de quince años investigando e interrogando a los Archivos Territoriales Militares Togados, no hemos podido, tan siquiera, encontrar ningún expediente con las diligencias previas de las personas que sospechamos desaparecieron en el fatídico Campo de concentración.

Es posible, que lo que se cruzara en el camino, fuera el Bando de Guerra, es decir, el fusilamiento sin contemplaciones ni garantías procesales ninguna. Las zonas ocupadas quedaban en manos de la autoridad militar, es decir, del jefe de la División que invadía el territorio, quien tenía potestad para mantener en él, el Estado de Guerra, durante el tiempo que fuese preciso.

Pero de haber sido así, hubiera tenido que aparecer, por lo menos, la documentación de la que eran despojados nada más entrar en el campo, como la cartilla militar, los documentos que acreditaban su profesión, empleo militar, etc., o las diligencias iniciales que se tramitaban, que eran introducidas en sobres personales para ser examinados en la oficina de investigación y selección de documentos. Porque con todo ello se elaboraba, bajo un modelo normalizado, un estado-parte que era enviado al escalón militar inmediatamente superior para que llegara al Cuerpo de Ejército y, por último, a la Auditoría del Ejército, donde quedaba archivado para su consulta.

Si los detenidos que figuraban en la relación nominal, que fue leída la víspera de la ejecución, mientras debían salir de la fila, hubieran sido juzgados, tendría que haber sido el oficial jurídico de la Auditoría de Ocupación, quien hubiera hecho llegar la providencia al comandante militar de la localidad donde se encontraba el recinto en el que eran retenidos, y éste, a su vez, ordenar a las fuerzas, que formasen un piquete encargado del fusilamiento. Y si fueron ejecutadas de forma extrajudicial, por aplicación del Bando, como cabe pensar, bastaba con que la lista, hubiera sido elaborada por el jefe superior de las fuerzas del Regimiento, o, de la unidad de policía militar agregada a la sección del SIPM de Ejército del Sur. Pero, de una forma u otra, le debería haber llegado al juez municipal de la localidad, la relación de las personas fusiladas, para su inscripción en el Registro Civil, cosa que tampoco ocurrió[37].

Un ejemplo que ilustra cómo se procedía a la hora de impartir justicia “legal” dentro de las divisiones nacionales, durante esta primera represión, lo encontramos en el diario de operaciones del 76º Bon del Regimiento de la Victoria nº 28 de la 107ª División que, junto a la 19ª, formaban la Agrupación Tajo-Guadiana. Al ocupar el territorio de la provincia de Toledo, se encargó de la custodia en las cárceles del partido judicial de Orgaz (Toledo), durante los meses de mayo y junio de 1939:

“23 mayo.

Se monta una compañía de servicio en las cárceles del Partido [Orgaz] y de las Escuelas para la custodia de 810 presos, dedicándose la fuerza franca de servicio a instrucción.

[…]

4 junio.

La fuerza franca oye misa en la Iglesia Parroquial del pueblo de Orgaz, desfilando después ante el Comandante Militar de la Plaza. Son nombrados Jueces Instructores los Oficiales D. Virgilio Delgado Oreja, D. José Cerda Olmedo y D. Diego Sánchez de Puerta Rosal.

[…]

8 junio.

El Bon. oye misa a las 9 horas en la Iglesia Parroquial y a las 11.15 cubre la carrera para el Santísimo la 1ª Cía. con Bandera escuadra de escolta al Santísimo después de la procesión desfila el Bon. ante el Comandante Militar.

[…]

Prisioneros esperando a ser fusilados.

10 junio.

Por la mañana instrucción práctica y por la tarde se recibe orden de la Comandancia Militar de que del Bon. marche un piquete encargado del fusilamiento de 6 reclusos  condenados a muerte por la Auditoria de Guerra del Ejército de Ocupación, montando un servicio de vigilancia por el pueblo para asegurar el orden”[38].

Circunstancias situacionales previas a la ejecución

Bajo la atenta vigilancia de la compañía de la Bandera falangista, entre el 26 de abril y el 14 de mayo de 1939, los cientos de prisioneros que aún permanecían en Zaldívar, fueron enviados escalonadamente a Castuera, y otros destacados comisarios, jefes y oficiales republicanos, fueron trasladados al cortijo de “La Boticaria”, donde engrosaron el número de los civiles y algún otro militar, que ya se encontraban allí[39].

Un testimonio muy interesante, que narra y describe la tensión de los prisioneros en la instalación concentracionaria, aquellos últimos días, es el de Felisa Casatejada que, entre aquellos presos que todavía quedaban allí, tenía a dos hermanos, Julián y Alfonso, de 19 y 17 años de edad respectivamente, que ya no pudieron salir vivos. Ella con su familia, uno o dos días antes del trágico hecho, se acercaron para pasar un rato con Julián (Alfonso todavía estaba preso en la ermita del pueblo, y no le trasladaron a “La Boticaria” hasta el mismo día de la ejecución):

“En ese turrumote que hay ahí fue la última vez que yo comí habichuelas blancas con mi hermano y mi madre. Los dejaban bajar al arroyo, pero había una guardia con caballo por si alguno intentaba escaparse. Ahí, en esa piedra estuvimos cuando llegó el del caballo.

– Ni comiendo peces tardas tantas horas, ve terminando que ya es hora de que vayas para arriba. Era ‘Vidal el Rabioso’ de Casas de don Pedro”[40].

Listado de una parte de los jefes, comisarios y oficiales prisioneros en el Campo de Concentración de Zaldívar. Archivo General Militar de Ávila.

Los militares prisioneros en el cortijo de Zaldívar fueron seleccionados, evacuados y reunidos con los que estaban en el cortijo de “La Boticaria”. El relato de Manuel Ruíz Martín, que había sido uno de los primeros incomunicados en el doblao del cortijo de “La Boticaria”, recinto donde se encontraba desde el 14 de abril de 1939, menciona la llegada de su hermano Anselmo, comisario de la 109ª BM, seguramente el 26 de abril, junto con el resto de militares republicanos apartados en Zaldívar, y nos añade una pincelada de su interior, aquellos días postreros, para conocer los pormenores ocurridos:

“Hasta que llegó la hora de que ya esto se desalojó, y nos quedamos todos aquí [los prisioneros de Zaldívar junto a los de “La Boticaria”]. [Consideraron que ya habían hecho la clasificación]. Sí, éstos [los prisioneros de Zaldívar] fueron todos allí [a “La Boticaria”]. [Anselmo] venía de Zaldívar, [contaba] que él creía que los que tenían metidos -yo no me fiaba-, que los tenían que hacer un juicio de guerra. Pero no hay juicio de guerra, no hay más que, que nos van a matar a todos de punta a punta. Digo: “Vámonos a la sierra. Nos tiramos a ellos una noche, los matamos, cogemos el armamento y nos vamos”. Dice: “No hables que te van a matar”. Digo: “Sí, que me van a matar, lo sé yo”. Yo [cuando me entregué] estaba [con] mi madre y dos hermanas mías en el pueblo [Orellana la Vieja]. Y dice mi hermano: “Que, si nos vamos, a madre y nuestras hermanas las matan”. Digo: “Voy al pueblo y le pego fuego, de punta a punta”. Cuando llega la hora, mientras más duro eres, más tranquilo me quedo. [Mi hermano intentó convencerme]: “Que te matan”. “Que lo sé que me matan. Si es que nos van a matar, a ti y a mí”. Y claro, no me podía mover.

Yo en Zaldívar no estuve, estuve en “Las Boticarias”. Todos los que [vinieron de Zaldívar y llegaron a “Las Boticarias”] los fusilaron. [Cuando los fusilaron, se los llevaron] a “Las Boticarias”. De Zaldívar a Las Boticarias. Mi hermano [Anselmo] estuvo en Zaldívar, y luego lo pasaron a “Las Boticarias”.”[41].

El 14 de mayo, víspera de la ejecución, los hicieron formar dentro del cortijo, para separar a los que habían de permanecer allí. Había reunidos alrededor de 200 prisioneros, de los cuales, los nombrados, iban saliendo de la formación para quedarse para siempre. Uno de los señalados fue Anselmo, hermano de Manuel:

Entonces fue cuando hicieron la clasificación. Ellos iban leyendo: “El que vaya leyendo, ¡venga a formar todos ahí, todos formados!”. Y yo estaba detrás de mi hermano. Y al salir, digo: “Tira para allá, que voy yo”. [Pensando que también me iban a llamar a mí]. Dirían: “Bueno, a éste no lo matamos, pero, aunque sea, lo matarán más adelante. Para que les vamos a matar a los dos antes”, dirían. Aquí estaba él, allí estaban de militar, los fascistas, estaban de militar. Escoltando, escoltando a la gente. [Allí había] una compañía [militar].

Yo estaba detrás de mi hermano formado. Cuando nos sacaron [a Castuera], íbamos tres camiones, los llenaron, y los demás se quedaron allí, y entonces yo iba… Estaba formado detrás de él, y al nombrarle, digo: “Tira para adelante que ahora voy yo”. Y entonces, al ver yo algo… Yo sabía para lo que era [para fusilarlo], a ver. Entonces yo, a un sargento llamado Benito, del cuartel, digo: “Mi sargento, mire usted, que tengo una toalla aquí, de un muchacho, que ha entrado [que la ha metido] aquí, en mi macuto, y como se queda aquí, quería entregársela”. Dice: “Tira para allá si no te quieres quedar aquí”[42].

Fusilamientos en el olivar del cortijo de “La Boticaria”

El 15 de mayo de 1939, se llevan a cabo el cumplimiento de misiones que no admiten demora, los fusilamientos, bajo la custodia y organización de la 4ª Cía del 4º Batallón de Falange Española de las JONS de Badajoz del Ejército del Sur. Lucía fuerte el sol cuando, a los prisioneros incomunicados en el cortijo de “La Boticaria”, los vieron por última vez, cavando sobre la tierra en el olivar, lo que se suponía iba a ser su tumba.

Ese mismo día, el padre y el hermano pequeño de los dos jóvenes de la familia Casatejada, uno de los cuales estaba detenido en la finca de “La Boticaria”, se habían acercado para llevarle el almuerzo. Alcanzan a verle junto a otros incomunicados abriendo dos zanjas paralelas en medio del olivar:

“- Yo qué sé, yo qué sé, eso no se sabe… pero allí en el pueblo se decía que unos ciento y pico, sus ciento y pico… Ellos los sacaron por allí, cuando vino mi padre aquí; y aquí se paró la bestia. Había un guardia, aquí, en la puerta y otro guardia allí; y aquéllos les decían a éstos: ‘que se vaya ese señor de ahí, y si no se quiere ir le disparáis’.

– Y mi padre pedía por favor: ‘que salga mi hijo, aunque sea a la puerta que yo lo vea’. Y los muchachos le decían: ‘pero señor, si le estamos diciendo la verdad; ellos no están, no están ninguno ahí; ellos están en el olivar, allí detrás de la casa; que están abriendo una fosa para orinar y cagar allí; porque ellos meaban y cagaban’.

Croquis del Campo de concentración La Boticaria.

– Era en los trojes de aquellas paredes [donde] ya no hay nada (Felisa señala el vacío de un terreno adosado a las casas actuales), los trojes para echar las aceitunas; y claro, eso olía muy mal. Lo que estaban era abriendo las fosas de ellos que iban el otro día a matarlos; y entonces áquellos dijeron: ‘¡Eh, o le disparáis o le disparamos!’ Y se salieron ahí para fuera y se echaron el fusil a la cara para dispararles.

– Entonces la guardia civil le dijo: ‘por favor, aquí hay muertes, márchese usted’; y mi padre dijo: ‘pues mátenme a mí porque van a matar a mi hijo’.

– Y entonces mi hermano, el de 12 años, se abrazó a mi padre y se echó a llorar. Los muchachos le dijeron: ‘abuelo, por Dios, que nos parte el alma; márchese con este niño, siquiera por este niño’. ‘Padre, por favor, que lo matan. Qué voy a hacer yo sólo con las bestias’.

– Mi padre siguió para adelante, pero llevaba un temblor de piernas que ya no pudo hacer nada en su finca.

– Los sacaron por allí y los mataron… sí. Llegabas aquí y estaba todo lleno de soldados… y los que eran del pueblo recibieron la visita de los familiares [el día 14] porque los iban a trasladar; y sí que los trasladaron, pero al olivar, para toda la vida”[43].

Un poco antes de mediodía, el padre y el hermano, mientras están trabajando en unas tierras cercanas, escuchan las primeras descargas. Los piquetes encargados de los fusilamientos dispararon sus ametralladoras, seguramente las conocidas Hotchkiss. Para asegurar el orden en los alrededores de la campiña, se habría montado un servicio de vigilancia, que evitaría el paso a extraños que pudieran ser testigos del crimen genocida.

“- A las doce de la mañana, pa-pa-pa, porque mi madre lo estuvo sintiendo todo; aquí, aquí estaba la primera guardia, señalando desde el camino un lugar próximo al cortijo de ‘Las Boticarias’ “[44].

Manuel Ruiz Martín, sobreviviente de los Campos de Concentración Zaldívar-La Boticaria y Castuera. Noviembre 2004. Foto cedida por José Ramón González.

Manuel Ruiz, acumula en el siguiente testimonio, con extrema rapidez y brevedad al nombrarlos y describirlos, tremendos datos, un tanto desordenados, rasgos que se adecúan a los hechos relatados que confiere una fortísima intensidad a este trágico final donde son eliminados tantos hombres.

[A Anselmo le llamaron estando en el Campo de “La Boticaria”, hicieron un llamamiento], una lista, a los que se iban a quedar allí. A los que no nombraron, esos a los camiones, y a los que nombraron para fusilarlos.

Entonces mi hermano, al sacarlo(s) [a los primeros que llevaron al olivar], quedaron a él y a otro comisario, a un comisario, -que fue el primero que detuvieron [en el doblao] a él, y luego detuvieron a un comandante y luego a mí, en la casa, al doblao. Entonces, [a] mi hermano -que es a lo que iba-, cuando sacaron a los primeros [para fusilarlos], a mi hermano, lo dejaron, los del pueblo, para divertirse un poco con él. [Lo dejaron allí en la prensa]. A él y al comisario, a los dos. Entonces mi hermano abrió un boquete en la prensa, para darse a la fuga, pero el escombro cayó para el lado de fuera, y entonces al estruendo de caerse el escombro, pues un centinela, le vio, y entonces, le pegó un tiro. [Se dio cuenta]. Y luego le llevaron [donde los estaban fusilando], y uno de aquí, le pegó un tiro en un muslo, conforme llegó, allí, donde los estaban matando. Sí, donde les habían fusilado ya a los otros. [Anselmo fue en una segunda tanda]. Pero fue el mismo día. Al comisario y a mi hermano los dejaron para los últimos. Y entonces a mi hermano, pues ya digo, le pegaron un tiro en el muslo, ya que llevaba al otro [comisario, atado], para que no se pudiera mover, escapar, le pegaron en el muslo y [así] salía. [Ese destrozo que armó cuando intentó fugarse, fue] cuando lo sacaron, habían sacado a los otros ya [para fusilarlos]. Y él y el comisario, los quedaron allí para divertirse[45].

Las versiones sobre el número de asesinados ese día varían. Una habla de “51 soldados del ejército republicano”[46], otra como la que se recoge en la Causa General habla de los 70 “paseados” de Casas de Don Pedro (Badajoz)[47], por último, fuentes también cercanas a los sucesos hablan de “Yo qué sé, yo qué sé, eso no se sabe… pero allí en el pueblo se decía que unos ciento y pico, sus ciento y pico…”[48]. El caso es que los soldados derrotados caen entre lamentos y gemidos, unos encima de otros, mientras agonizan, con los brazos atados con alambres, en el hoyo que, un rato antes, habían cavado. Por lo visto, junto a ellos, son también fusilados dos soldados nacionales, que se negaron a disparar sus ametralladoras al oír las palabras de despedida de uno de los cautivos.

Situación del territorio tras las ejecuciones

A lo largo del periodo en que el primer Regimiento de la 21ª División, desarrolló su misión política y militar, desde su cabecera en Talarrubias, orientada hacia las localidades de los dos partidos judiciales sobre los que recaía su jurisdicción, en la localidad de Casas de Don Pedro y sus alrededores, continuaron los fusilamientos. Los hubo en El Montecillo, en La Paridera, en El Fortín. Murieron setenta personas, mujeres incluidas, junto con treinta personas de otros pueblos llevados a morir a aquella población: “Diez días después de las últimas ejecuciones, el destacamento militar parte y el pueblo queda en manos exclusivas de ricos y falangistas auxiliados por los siete miembros del puesto de la Guardia Civil”[49]. El día 22 de julio, la 4ª Bandera de FET de Badajoz, parte en camiones a Villanueva de la Serena, donde se encontraba el cuartel general del Cuerpo de Ejército, y, el 25, hace lo propio la Plana Mayor del primer Regimiento de la 21ª División, desde Talarrubias a Villanueva:

“22 julio

Marcha en camiones desde Talarrubias a Villanueva de la Serena el 4º Bon Bandera de F.E.T. de Badajoz…

25 julio

Y también se trasladan en camiones la P.M. del 1º Regimiento desde Talarrubias a Villanueva de la Serena”[50].

Junto con su Bandera parte la centuria de la que era capitán Faustino Muñoz:

“[…] y quedando en los mismos servicios hasta el día veintidós de julio que con su Unidad y Bandera se trasladó al pueblo de Villanueva de la Serena en la que continúa en los mismos servicios”[51].

Compañía de prisioneros Trabajadores.

Algunos días antes, había partido precipitadamente, la compañía del 104º Batallón de trabajadores con la misma dirección, pero recorriendo el trayecto de cuarenta kilómetros que distaba hasta Villanueva andando:

“Al cabo de unos días nos dió la orden de trasladarnos rápidamente a Villanueva de la Serena a una distancia de cuarenta kilómetros. Teníamos que irnos después de comer, así que emprendimos la marcha una tarde muy calurosa y después de dos horas de caminata divisamos una charca tan grande como una plaza de toros. En ella nadaban unos pequeños patos”[52].

Antes de disolverse la Bandera falangista, durante el mes de septiembre de 1939, volvió a prestar servicio de custodia de campos de concentración, esta vez en Castuera:

“[…] y en Septiembre del referido año fue trasladada a Castuera, prestando servicios en el Campo de Concentración hasta el 30 de dicho mes que por orden de la Superioridad fue disuelta la Bandera pasando su personal de tropa a diversos Regimientos”[53].

“El día 9 de septiembre se traslada al mando de su Unidad y con su Bandera al pueblo de Castuera donde queda de servicios de vigilancia de campos de concentración y cárceles hasta el día 6 de octubre que por disolución de su Bandera se incorpora en Badajoz a su Plaza Mayor como sobrante de plantilla”[54].

 

  1. Búsqueda familiar del paradero del prisionero Andrés Barrero Rodríguez durante la posguerra

 Vano intento inmediato de la familia por localizarlo. Los prisioneros del Campo de concentración de Zaldívar fuera del control de la ICCP (Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros)

Habíamos indicado en la introducción, que esta investigación había surgido con el propósito por conocer las circunstancias de la desaparición de Andrés Barrero Rodríguez, abuelo de los autores de la misma, durante la inmediata posguerra, cuando permanecía detenido en un campo de concentración. Además, coincidió este interés, con el inicio y emergencia de lo que más tarde se ha venido denominando “Movimiento por la Recuperación de la Memoria Histórica”, lo cual fue un revulsivo para comenzar a clarificar y obtener datos y hechos concretos que nos orientaran sobre su paradero.

Las primeras cartas enviadas el 1 de abril de 1939 por Andrés Barrero y Juan Moraño, también cautivo en el mismo campo, son contestadas por sus familiares inmediatamente, pero estos envíos no llegan a manos de los prisioneros y son devueltos; así en el caso de los familiares de Andrés, es su esposa, Petra Calvo, quien desde Madrid donde residía la familia, en un intento de ponerse en contacto con su marido, le remite un correo con matasello del 22 de abril de 1939 dirigido a: “Andrés Barrero 109 Brigada 434 Bon Ametralladoras. Campo de Concentración (Zaldívar) Estafeta nº 43”[55]. La correspondencia es contestada por la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros negativamente:

Formulario de la Inspección Campos de Concentración de Prisioneros, en la que se notifica a la familia de Andrés Barrero que no disponían de datos del prisionero.

“Inspección Campos de Concentración de Prisioneros. Servicio de Información nº 2. Dña. Petra Calvo desea saber paradero del prisionero. Apellidos: Barrero Rodríguez Nombre: Andrés. Edad: 39 años. Naturaleza: Pozal de Gallinas (Valladolid). Información. Se encuentra: No hay datos[56].

Los prisioneros del Campo provisional de Zaldívar no estaban bajo la tutela de la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros (por ello a Petra este organismo no le pudo haber informado en positivo), sino de la División del Ejército que los había capturado, en espera de una primera limpieza ideológica ocultada que no admite demora, en el mismo frente de batalla, antes de que continuaran su periplo carcelario, a partir de entonces, ya sí declarado, para que todo pareciera que se hacía bajo la más escrupulosa legalidad.

El envío de los familiares de Juan, como ya hemos dejado dicho, también es devuelto con matasello de 20 de abril del 39 a su familia: “Juan Moraño Valle 109ª Brigada Mixta 434 Batallón. 4ª Compañía ‘Campo de Concentración Zaldívar’. Estafeta 43”[57].

Desde abril de 1937, el trabajo en materia de prisioneros de guerra, entre la Jefatura a nivel nacional, ligada al mando único de Franco y su Cuartel General, y las autoridades territoriales, operantes a través de las Comisiones Clasificadoras dependientes de las Auditorías de Guerra, era conjunto. Sin embargo, éstas, en el escalafón, dependían de los Cuerpos de Ejército, éstos de los Ejércitos y éstos, a su vez, también del Cuartel General de Franco. Es decir, que el mando único quedaba en manos del Jefe del Gobierno del Estado[58].

También, desde el año 1937, los prisioneros eran clasificados por las Auditorías de Guerra, la mayoría de las veces en los mismos campos de concentración, a través de las Comisiones al uso. Se trató de una medida masiva, e ilegal, ya que no hubo condena ni juicio ni tribunal alguno para los prisioneros, solamente clasificación y trabajo forzado. Desde aquel momento, además, los campos se mantuvieron en directa relación con el establecimiento de los Tribunales Militares para la realización de Consejos de Guerra sobre los prisioneros clasificados de manera negativa[59].

Consciente de la última oportunidad para salir del Campo, Andrés Barrero solicita a su mujer:: “Dirás a madre que si puede vaya a ver a Don Victoriano, y a Eustasio que se vea con el Sr. Ramón”.

Detrás de una máscara de supuesta reglamentación, la misión de la ICCP no estaba aún -ni lo estaría nunca- especificada por disposición oficial alguna, su dependencia oficial no había sido concretada (aunque de hecho dependiese exclusivamente del Cuartel General del Generalísimo, CGG) y, además, los límites de su jurisdicción eran confusos e imprecisos, tanto en la clasificación de los prisioneros, que correspondía a los Cuerpos de Ejército y Divisiones por medio de las Comisiones Clasificadoras, como en la creación de BB.TT. (Batallones de Trabajadores), que corría a cargo de la Jefatura de MIR (Movilización, Instrucción y Recuperación[60].

Más arriba ya habíamos hecho constar que Andrés Barrero, el mismo día 26 de abril, fecha de la transferencia de prisioneros entre los dos Ejércitos, había tenido oportunidad de enviar una segunda y última carta a su familia.

Su mujer vuelve a intentar ponerse en contacto con él, y envía un nuevo correo con las nuevas señas, que correspondían al Ejército del Sur: “Estafeta nº 97”, y tiempo más tarde recibe otra vez, la carta devuelta con matasello de “Badajoz de 29 de septiembre de 1939”. Así mismo, vuelven a responderle desde la ICCP:

“Inspección Campos de Concentración de Prisioneros. Servicio de Información. Dña. Petra Calvo desea saber paradero del prisionero, Apellidos: Barrero Rodríguez. Nombre: Andrés. Edad: 40 años. Naturaleza: Pozal de Gallinas (Valladolid). Información. Se encuentra: No hay datos[61]

Inscripción diferida de la defunción. Juzgado de Primera Instancia nº 9 de Madrid, 1945

Las mujeres viudas de los desaparecidos, sufrieron toda posible indefensión a nivel jurídico al no reconocérseles su estado civil dado que no existía acta de defunción del marido, lo que era imposible que sucediera sin contar con el cuerpo del difunto. Mujeres convertidas en esposas de fantasmas que sufrían el ninguneo legal impidiéndoseles gestionar bienes de titularidad del marido, cobrar herencias o, volverse a casar[62].

En los años 1940, Petra Calvo, la viuda del desaparecido Andrés Barrero, al ver que no regresaba, tuvo que inscribir la defunción de su marido, instada, seguramente, por el Decreto número 67 de 10 de noviembre de 1936, que argumentaba la inscripción de ausencias, desapariciones o fallecimientos, donde los desaparecidos pasarían a la categoría de “presunción de muerte”[63] a los cinco años de su inscripción, cuando se le abrió la posibilidad de registrar a su difunto marido. Lo hizo con fecha de 28 de noviembre de 1945, es decir, fuera de plazo, bajo el tipo de inscripción “diferida”, siguiendo lo decidido por las autoridades franquistas: no podían ser inscritas más de cierta cantidad, para no inflar los registros civiles, la inscripción en el registro solo la hacía el juez después de pasados cinco años desde la solicitud y en el apartado de “causas de fallecimiento” nunca podía figurar que había muerto fusilado. Por eso no dijo o no pudo decir la verdad, porque, aunque sabía que hasta el día 26 de abril de 1939, su marido, había permanecido con vida, declaró que “falleció en el mes de enero de mil novecientos treinta y nueve, según resulta del testimonio del auto dictado con fecha veintiséis del actual [noviembre 1945], por el Juzgado de Primera Instancia número nueve de esta capital [Madrid]”[64]. Lo mismo sucedía con otras documentaciones, como el padrón, -en el que a lo sumo debía figurar como “desaparecido”-, y con las misérrimas ayudas que en la posguerra se dieron a los hijos de estas viudas, para lo cual debía firmar un documento que reconocía a sus difuntos como “fallecidos por causas de guerra”.

Pasaron los años, y, como el trámite administrativo de 1945, garantizó que ella era una viuda y sus hijos huérfanos, pudieron subsistir en el Madrid de la posguerra.

 

Conclusión y colofón: promotores de las primeras exhumaciones de víctimas del franquismo en Extremadura

 La dignificación de los caídos en las fosas comunes

Felisa Casatejada junto con la hija de otro represaliado con el autor de este trabajo.

La dictadura franquista que dio comienzo el 18 de julio de 1936, fue la más grande tragedia de nuestra historia contemporánea. Es un agravio que continúa trascendiendo y cerrándose, ya que aún persiste en la memoria de varias generaciones, el terror y la violencia desarrollada en aquella época, así como también el tratamiento insatisfactorio que se la dio durante la Transición.

El Ejército franquista con todos los medios represivos a su alcance, impuso el silencio, ejecutó mediante procedimientos sumarísimos y encerró en cárceles y batallones disciplinarios a miles de hombres y mujeres, ocultó a otros tantos miles de desaparecidos que aún, hoy en día, siguen en fosas y cunetas.

Ni en nuestra primera etapa democrática, ni aún ahora, la defensa de los Derechos Humanos se ha manifestado de forma contundente por parte del Estado español.

Su mayor fracaso ha sido su incompetencia para arropar a todo el país, alejar a todos los españoles del régimen franquista y llevarlos a la democracia. Para muchos supervivientes, la transición no llegó a tiempo. Solo a las fosas comunes exhumadas ha entrado la democracia. El resto permanece, fuera del tiempo y, contra todo sentido común, en la oscuridad franquista.

Pero ni siquiera las exhumaciones traen la libertad anhelada por la democracia a las víctimas. Muchos familiares cerraran su ciclo de aflicción y deshonra solo cuando estén convencidos de que la verdad sobre sus anónimos allegados sea conocido. Necesitan sentir que aquellos crímenes que acabaron con la vida de sus seres queridos han sido reconocidos y que el carácter injusto e ilegítimo de los mismos es incontestable. En ausencia de una verdadera justicia transicional y restaurativa, sin una Comisión de la Verdad, las víctimas han tenido que construir sus propios espacios de comunicación de la verdad y restitución en el imaginario nacional.

La historia de la familia Casatejada, que reflejaremos en esta conclusión, cuyos dos hermanos fueron asesinados y enterrados en la fosa del olivar del cortijo de “La Boticaria” (Badajoz) en 1939, nos servirá para comprender la utilidad social que una investigación tiene. La recuperación de sus cuerpos, sepultados junto con el resto de los soldados republicanos de la 109ª Brigada Mixta, entre 51 y 100 personas, se hizo en la primavera de 1978, fue la primera exhumación de la guerra realizada en Extremadura, durante la inmediata Transición. Felisa Casatejada, hermana de los muchachos desaparecidos, gestionó con el resto de familias el desenterramiento, la construcción del panteón con la lápida en el cementerio de Casas de Don Pedro, el funeral en la iglesia del pueblo y la nueva inhumación de los restos recogidos.

Por los testimonios de algunos supervivientes que lograron salir de allí, sabemos que, en general, fueron ofendidos y humillados, mientras permanecieron cautivos. El trato fue en todo momento vejatorio, e incluso las palizas fueron algo habitual. Les despojaron de sus documentos oficiales que les hicieron entregar para su identificación inicial, pero también les saquearon las pocas pertenencias que poseían. A los militares que fueron seleccionando para formar parte del paredón, les incomunicaron durante las semanas que permanecieron allí. La comida que recibían era a todas luces escasa, y era algo habitual contraer el paludismo y el tifus, por lo que muchos perecían en los hospitales a los que eran conducidos. La posibilidad de correspondencia con el exterior, estaba limitada a la posesión de medios materiales para disponer de papel y pluma, así como a unas normas epistolares formales, donde no cabían las quejas ni denuncias, sino todo lo contrario, la exaltación y el buen trato que recibían, además estaba supeditada a unos determinados días de envío.

El escarnio fue permitido hasta la hora de su fusilamiento, momento durante en el que también se ensañaron con los prisioneros que iban a morir, aplicando durante esos precisos instantes el máximo rigor y violencia. Previamente, durante las horas anteriores, les hicieron acudir al olivar donde iban a ser ejecutados, con la excusa de la construcción de letrinas para sus necesidades, donde cavaron sobre la tierra lo que se suponía iba a ser su tumba.

Exhumación de las fosas en el olivar del cortijo “La Boticaria”: 13 y 14 de mayo de 1978

La losa del miedo incrustado en el cerebro de todos y cada uno de los familiares de los represaliados durante el franquismo, comenzó a abrirse durante los primeros meses de 1978 en Casas de Don Pedro. La familia de dos hermanos ejecutados aquel 15 de mayo de 1939, apellidada Casatejada, inició las acciones para buscar los restos de todos los fusilados y “darles un entierro como a seres humanos” [65]. Pierre Nora, ha acuñado el término “lugares de la memoria”, para explicar cómo se transforma la relación entre los grupos sociales, la memoria y la historia bajo el impacto de la globalización y el desanclaje de los procesos locales con su pasado[66].

La familia Casatejada se tuvo que enfrentar con las autoridades civiles de la Transición para realizar la exhumación. Foto cedida por Felisa Casatejada.

La familia Casatejada, se dirige en primer lugar al ayuntamiento del pueblo para dar a conocer al entonces alcalde, Juan Grande, sus intenciones. Éste no la pone ningún tipo de objeción, remitiendo el caso al Gobernador Civil de Badajoz para que fuese él quien diese su consentimiento en última instancia[67]. De esta manera, pasado un tiempo, Felisa Casatejada, en calidad de representante del grupo de familiares, es llamada a declarar ante el Gobernador. Inicialmente es instada a hacerlo sola, sin testigos, a lo cual se opone con vehemencia su marido, que la acompañaba. Este hecho refleja el miedo y el recelo que por aquel entonces seguían aún muy presentes en la sociedad[68]. El Gobernador le preguntó a Felisa por sus intenciones a lo que ésta respondió que su única intención era desenterrar los restos de sus familiares para darles cristiana sepultura, tras lo cual dio su permiso, no sin antes hacer una clara advertencia a Felisa: “quedarán prohibidas banderas, vítores y cualquier otro tipo de manifestación política”[69]. En caso de que esta advertencia fuera incumplida, Felisa fue amenazada con el encarcelamiento inmediato. Incluso, se la advirtió de la presencia durante los actos de personas que vigilarían su cumplimiento.

Una vez obtenido el consentimiento del ayuntamiento y de Gobernación, solo quedaba el permiso de la dueña de la finca, una descendiente de la terrateniente contemporánea de los hechos, la cual no pone objeción, imponiendo como única condición que, tras finalizar los trabajos, los terrenos queden repuestos[70].

Superados con éxito todos los escollos, aún quedaba reunir los medios materiales necesarios para realizar la exhumación. A pesar de que la iniciativa se acogió favorablemente en el pueblo, nadie en el lugar estaba dispuesto a ceder una excavadora, debido probablemente a posibles represalias posteriores. Por ello se tuvo que acudir a una localidad vecina para conseguir una excavadora. Fueron los propios familiares quienes solidariamente se hicieron cargo de los gastos ocasionados por los trabajos necesarios.

Acordaron que la exhumación de los restos y el funeral religioso, de manera simbólica, habrían de ser celebrados durante los días 13 al 15 de mayo, éste último día además festividad local de san Isidro. Durante el primer día se reunieron en el olivar de Casa de “La Boticaria” el grupo de familiares, acompañados por un elevado número de vecinos, algunos de los cuales acudieron para ayudar.

La forma de llevar a cabo la exhumación, tuvo muy poco que ver con los sofisticados métodos actuales de excavación, documentación y tratamiento de los restos humanos. Foto Felisa Casatejada.

La forma de llevar a cabo la exhumación, tuvo muy poco que ver con los sofisticados métodos actuales de excavación, documentación y tratamiento de los restos humanos[71]. La excavadora hundía la pala en el terreno, extraía montones de tierra y los allí presentes se encargaban de remover a mano la tierra extraída en busca de restos óseos. No tardaron en aparecer los primeros objetos, la suela de una alpargata, que produjo entre los familiares las primeras reacciones emotivas y de dolor. Conforme fueron avanzando los trabajos, los restos aumentaron. Entre los objetos recogidos se reconocieron efectos personales de sus seres queridos. Aparecieron los alambres con los que habían sido atados por los antebrazos los hermanos de Felisa y unas cananas de los militares franquistas que se habían negado a disparar contra los prisioneros y que, por ello, fueron también fusilados. El hedor que desprendía la fosa se hizo insoportable. Los huesos y objetos encontrados, fueron ordenados pulcramente sobre unas sábanas blancas que más tarde se colocaron en varios féretros.

Gracias a las nuevas tecnologías de hoy en día, conocemos con precisión las coordenadas de referencia donde se encuentra la fosa, situada en 39º08´23.1”N y 5º20´23.6”W, en el término municipal de Puebla de Alcocer (Badajoz). Siempre quedará la duda de si esta exhumación se realizó íntegramente o quedó alguna sección sin excavar, ya que el volumen de los restos encontrados (tres féretros llenos de huesos) no coincide con el número mínimo de personas que pudieron ser ejecutadas aquel día, cuyas fuentes hablan siempre de cifras por encima de 51 individuos.

A pesar de las advertencias gubernativas, viendo que no se ejercía ningún tipo de vigilancia en el lugar de los trabajos de excavación, no faltaron las manifestaciones de índole político, se cantaron himnos izquierdistas y se mostraron banderas con los emblemas comunistas y republicanos, dando así paso a la exaltación contenida que flotaba en el ambiente.

Tras la primera jornada, que bastó para realizar la exhumación, emplearon los otros dos días hasta la fecha del traslado al cementerio, para velar en la misma finca, durante el día y la noche, los restos encontrados. Una trovadora, Inés Mansilla Espinosa[72], hija de uno de los represaliados, Angelillo Mansilla, compuso una serie de romances y coplas, que repentizó durante los desenterramientos en el mismo olivar.

ROMANCE I[73]

Llegaron los asesinos,

los criminales vinieron

para sacarlos del campo

y sacrificar su cuerpo

y después “afusilarlos”

y tirarlos como perros.

Eso ha sido lo que hicieron

los fascistas de mi pueblo

que mataron a mi padre.

¡Sólo mataron su cuerpo,

que la sangre de sus venas

en las mías va corriendo!

Y también sus ideales

quedaron en mi cerebro.

Sé que descansa en la Gloria

junto con sus compañeros,

donde irán también sus hijos,

que los dejaron pequeños.

 

Pulsa y escucha el resto de los romances, seguidillas y coplas

http://www.ivoox.com/romances-seguidillas-coplas-a-muerte-de_md_3959707_wp_1.mp3″

 

Y léelos

 

Traslado, misa y entierro de los restos en el panteón construido exprofeso para las personas sepultadas: 15 de mayo de 1978

El traslado de los restos desde las fosas a la iglesia parroquial se hizo con gran acompañamiento de familiares. Foto Felisa Casatejada.

La exhumación se realizó con gran acompañamiento de familiares, reuniéndolos en varios féretros y trasladándolos al cementerio, tras el debido luto que exige la dignidad humana, el 15 de mayo.[74] Tampoco, en plena Transición como nos encontrábamos, se contemplaban políticas de memoria que pudieran recoger los valores que los Derechos Humanos universales, preconizaban ya por aquel entonces de verdad, justicia y reparación.

Como colofón a una de las primeras exhumaciones de fosas organizadas de represaliados republicanos de la Guerra Civil, mencionaremos que el párroco de Casas de Don Pedro, en representación de los familiares, solicitó al Arzobispado de Toledo la concesión de la sepultura perpetua en el cementerio parroquial, “a favor de los muertos en acción de guerra en dicha localidad”[75]. Le fue concedida la propiedad del panteón nº 220, compuesto de cuatro nichos, el 7 de noviembre de 1978 “en favor de las personas cuyos restos mortales están sepultados en el mencionado panteón”[76].

Allí, desde entonces, cada 1 de noviembre, día de “Todos los Santos” y cada 15 de mayo, fecha de la terrible tragedia, podían visitar a sus familiares desaparecidos, y hacer uso de la memoria, recordarles. Eso quien conocía lo que había sucedido, que principalmente se trataba de personas de los pueblos de los alrededores, o que habían visto publicado el reportaje en la revista Interviú y lo relacionaron con la última referencia del lugar donde sabían que había estado su ancestro, que fueron muy pocas. Para muchas otras, el hecho permaneció y permanece ignorado. Ha sido investigando, entrando en los foros que las nuevas tecnologías han posibilitado, cómo se han ido conociendo nuevos familiares de aquellas personas asesinadas.

La familia del soldado Andrés Barrero, no pudo dignificar su memoria aquel año de 1978, porque la desaparición de su cuerpo impidió localizar su rastro. Fue veinticinco años más tarde, una vez descubierta la trama del suceso, cuando el 15 de mayo de 2003, se desplazaron diez miembros de la misma hasta la localidad, para visitar el panteón del cementerio, donde reposan sus restos y, en cuyo lugar, inscrito en la lápida, se hallaba su nombre que se había mandado grabar. Con ellos, se encontraba Felisa Casatejada, una de las activistas que propició la exhumación, ya anciana, igual que los hijos de Andrés, quien les explicó los hechos y los acompañó por los alrededores de la localidad, para mostrarles los “lugares de la memoria”.

 

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Buj Vallés.

Casatejada.

Infante Navarrete.

Ruiz Martín

 

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AGMGu, Archivo General Militar de Guadalajara.

AGMSg, Archivo General Militar de Segovia.

AHMPA, Archivo Histórico Municipal de Puebla de Alcocer.

AHN, Archivo Histórico Nacional.

AMH, Archivo Ministerio de Hacienda.

APCE, Archivo del Partido Comunista de España.

ATMTP, Archivo Territorial Militar Togado Primero de Madrid.

ATMTS, Archivo Territorial Militar Togado Segundo de Sevilla.

 

[1] AGMAv. (DN). “Información. Instrucciones generales. Instrucción nº 8, del día 31 [de marzo] sobre prisioneros. Marzo 1939”. A.23/L.1/C.3, D. 1. También en: AGMAv, C.1501, Cp.31, D.1.

[2] AGMAv, DN, “Operaciones. Ordenes generales. Órdenes núms. 2 y 3 de los días 3 y 26 [de abril], de esta Agrupación. Abril 1939”. A.23/L.2/C.31, D.1. También en: AGMAv, C.1502, Cp. 31, Carpeta.

[3] AGMAv, DN, “Información. Prisioneros. Estados del movimiento de prisioneros en los Campos de Concentración dependientes de esta Agrupación, en los días 13 al 30. Abril de 1939”. A.23/L.1/C.36, D.1.

[4] Buj Pastor, Francisco. Memorias de la Guerra Civil (1936-1939). Tarrasa, 1980.

[5] Correspondencia personal enviada a su familia desde el campo de concentración de Zaldívar, por Andrés Barrero Rodríguez, 26 abril 1.939. En: Torres, Rafael. Desaparecidos de la Guerra de España (1936-?), La Esfera de los Libros, 2002, pp. 262-264.

[6] AGMAv, “Expediente militar nº 248 de D. Narciso Domínguez Fernández”.

[7] Gragera, Francisco. La quinta del biberón, RBA, Barcelona, 2005, pp. 143-144.

[8] AGMAv, DN. “21 División, Operaciones.Diario de Operaciones de esta [21]División. Enero 1938 a julio 1939”. A.42/L.3/C.87. D.2. También en: AGMAv, C.1678, Cp 87, D. 2. La cursiva y el subrayado es nuestro.

[9] Casas de la Vega, Rafael. Las milicias nacionales, Madrid, 1977, p. 347.

[10] AGMSg, “Expediente compulsado de la Hoja de Servicios de D. Lamberto López Elias”.

[11] AGMAv, DN. “21 División, Organización. Estados de fuerza de las unidades de esta [21]División. Abril 1939”. A.42/L.1/C.30. D.1, Num. 21.

[12] AGMAv, “Expediente militar nº 28 de D. Faustino Muñoz Paniagua”. La cursiva es nuestra.

[13] Lizarriturri, Alejandro. Memorias de un combatiente de la Guerra Civil. Eibar, 1996; p. 78.

[14] AGMAv, “Expediente militar nº 299 de D. Ignacio Muñoz Aycuens”.

[15] Ibid.

[16] Lizarriturri, Alejandro. Memorias de un combatiente de la Guerra Civil, Eibar, 1996; p. 81.

[17] AGMAv, “Expediente militar nº 299 de D. Ignacio Muñoz Aycuens”.

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[19] AGMAv, DN. “Diario de Operaciones. 21 División (1º de enero a 29 de julio de 1939)”. A.10/L.452/C.22. D.12. También en:  AGMAv, C.2671, Cp.22/14.

[20] AGMAv, DN. “Ejército del Sur. Información. Nota informativa del S.I.P.M. Abril 1939”. A.18/L.17/C.19. D.1. También en:  AGMAv, C.1275, Cp.19/1-2.

[21] Sánchez-Paniagua, José. Primeros resultados de la exhumación [en Puebla de Alcocer]. En http://jspaniagua.blogspot.com.es/p/exhumacion.html. Consultado el 19 de octubre 2017.

[22] Documentación que nos ha hecho llegar el investigador Antonio D. López, al cual agradecemos su amabilidad.

[23] Bravo Gómez, Gutmaro, “Los Servicios de Información de Franco: vigilancia, represión y contundencia”. La aventura de la historia, nº 228, (octubre 2017), p. 21.

[24] AGMAv. DN. “Instrucción. Dirección del Servicio de Etapas. Sin fecha”. A.16/L.25/C.17/D1.

[25] Catalán Deus, José. “El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”. Interviú, nº 109 (15/21-VI-1978), p. 87.

[26] Archivo General Militar de Segovia. (AGMSg), “Expediente compulsado de la Hoja de Servicios de D. José Manuel Coloma y Escrivá de Romaní”.

[27]AGMAv. DN. “Organización. Ordenes generales del Ejército del Sur. Marzo 1939”. A.18/L.5/C.20/D1. También en: C.1259/C.20/D.1.

[28] AGMSg. “Expediente compulsado de la Hoja de Servicios de D. José Manuel Coloma y Escrivá de Romaní”.

[29] Gómez Bravo, Gutmaro. Geografía humana de la represión franquista: Del Golpe a la Guerra de ocupación (1936-1941), Cátedra, Madrid, 2017, p. 24.

[30] AGMAv, (DN). “Información. Instrucciones generales. Instrucción nº 4, del día 10 [de abril] Campos de Concentración de prisioneros. Abril 1939”. A.23/ L.1, C. 34, D.1. También en: AGMAv. C.1501, Cp.34, D.1/7.

[31] AGMAv, (DN). “Organización. Ordenes generales del Ejército del Sur, Marzo 1939: Organización de los Servicios de Justicia en la zona del Frente”. A.18/ L.5, C. 20, D.1. También en: AGMAv, C.1259, Cp.20, D.1/20.

[32] AGMSg. “Expediente compulsado de la Hoja de Servicios de D. José Manuel Coloma y Escrivá de Romaní”.

[33] AGMAv. (DN). “Organización. Ordenes generales del Ejército del Sur, Marzo 1939: Organización de los Servicios de Justicia en la zona del Frente”. A.18/ L.5, C. 20, D.1. También en: AGMAv, C.1259, Cp.20, D.1/20. El subrayado es nuestro.

[34] AGMAv, (DN). “Información. Instrucciones generales. Instrucción nº 4, del día 10 [de abril] Campos de Concentración de prisioneros. Abril 1939”. A.23/ L.1, C. 34, D.1. También en: AGMAv. C.1501, Cp.34.

[35] AGMAv. (DN). Ejército del Sur. “Organización. Prisioneros y presentados, Abril 1939”. A.18/ L.5/ C.27/D.1/1. También en: AGMAv, C.1260, Cp.27, D.1/1.

[36] Referencia hecha llegar por Antonio D. López Rodríguez, investigador y autor de Cruz, bandera y Caudillo: El Campo de Concentración de Castuera. CEDER-La Serena, 2006.

[37] Gallardo Moreno, Jacinta. La Guerra Civil en la Serena, Diputación Provincial de Badajoz, 1994, p. 136.

[38] AGMAv, (DN). “Diario de Operaciones del Regimiento de La Victoria nº 28 [Batallón 76, División 107]”. A.10/L.460/C.12 bis/D.1. También en: AGMAv, C.2679, Cp12 BIS. La cursiva es nuestra.

[39] Barrero Arzac, Fernando (2009), Historia y tragedia de la 109ª BM en el Campo de Zaldívar (Badajoz). http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/historia-tragedia-la-109a-bm-en-el-campo-zaldivar-badajoz.  Consultado el 3 de agosto del 2017.

[40] Testimonio de Felisa Casatejada, recogido en septiembre de 2003. En: Memoria histórica y Guerra Civil. Represión en Extremadura. Julian Chaves Palacios, coord. Diputación de Badajoz, 2004.

[41] Extracto de la entrevista realizada a Manuel Ruiz Martín, superviviente de los campos de concentración de Zaldívar-La Boticaria y de Castuera, en Orellana la Vieja (Badajoz), por José Ramón González Cortés el 27 de noviembre del 2004. Transcripción magnetofónica por Fernando Barrero Arzac.

[42] Ibid.

[43] Testimonio de Felisa Casatejada, recogido en septiembre de 2003. En: Memoria histórica y Guerra Civil. Represión en Extremadura. Julian Chaves Palacios, coord. Diputación de Badajoz, 2004.

[44] Ibid.

[45] Extracto de la entrevista realizada a Manuel Ruiz Martín, superviviente de los campos de concentración de Zaldívar-La Boticaria y de Castuera, en Orellana la Vieja (Badajoz), por José Ramón González Cortés el 27 de noviembre del 2004. Transcripción magnetofónica por Fernando Barrero Arzac.

[46] Catalán Deus, José.El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”, en Interviú; n.109 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[47] Juliá, Santos (Coord.). Víctimas de la guerra civil. Madrid, Ed. Temas de hoy, 2004, p. 334.

[48] Chaves, Julián (Coord.). Memoria histórica y Guerra Civil: Represión en Extremadura. Diputación de Badajoz, 2004, pp. 301-303.

[49] Catalán Deus, José. “El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”, en Interviú n.109 (15/21-VI-1978), p. 87.

[50] AGMAv. DN. “Diario de Operaciones. 21 División (1º de enero a 29 de julio de 1939)”. A.10/L.452/C.22/D.12. También en: AGMAv, C.2671, Cp.22/16.

[51] AGMAv. “Expediente militar nº 28 de D. Faustino Muñoz Paniagua”.

[52] Lizarriturri, Alejandro. Memorias de un combatiente de la Guerra Civil, Eibar, 1996; p. 82.

[53] AGMAv. DN. “Historial de la Cuarta Bandera de Badajoz”. S.n.

[54] AGMAv. “Expediente militar nº 28 de D. Faustino Muñoz Paniagua”.

[55] Anverso del sobre de la correspondencia personal enviada a Andrés Barrero Rodríguez por su esposa Petra Calvo. 22 de Abril 1939.

[56] Formulario de contestación de la Inspección Campos de Concentración de Prisioneros, Servicio de Información. Enviado en abril de 1939. En: Torres, Rafael. Desaparecidos de la Guerra de España (1936-?), La Esfera de los Libros, 2002, p. 263. El subrayado es nuestro.

[57] Anverso del sobre de la correspondencia personal enviada a Juan Moraño Valle por su padre, Manuel Moraño Navarrete. 20 de abril 1939.

[58] Rodrigo, Javier. Los campos de concentración franquistas: Entre la historia y la memoria. Madrid, Siete Mares, 2007, p. 68.

[59] Ibid. p. 72.

[60] Ibid. p. 95.

[61] Formulario del Servicio de Información de la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros. En: Rafael Torres. Desaparecidos de la Guerra de España (1.936-?), Madrid, 2.002; pp. 256-275.

[62] Fernández de Mata, Ignacio. Lloros vueltos puños: El conflicto de los “desaparecidos” y vencidos de la Guerra Civil española. Granada, Comares, 2016, pp. 62-63.

[63] Decreto núm. 67/1936, de 10 de noviembre. (BOE núm. 27, 11 de noviembre de 1936).

[64] Inscripción de defunción de Andrés Barrero. Juzgado de Primera Instancia núm. 9 de Madrid. 28 de noviembre de 1945.

[65] Catalán Deus, José.El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”, en Interviú .109 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[66] Ferrándiz, Francisco (2011), “Lugares de memoria”, en Rafael Escudero (coord.), Diccionario de la memoria histórica, Madrid, Catarata, pág. 29.

[67] VV.AA. (2012). Pioneros de la memoria: Excavación de la fosa de represaliados republicanos en la finca “Las Boticarias” en Casas de Don Pedro (Badajoz) en la primavera de 1978.

[68] Ibid.

[69] Ibid.

[70] Ibid.

[71] Herrasti Erlogorri, L.; Jiménez Sánchez, J.M. “Excavación arqueológica de los enterramientos colectivos de la Guerra Civil”, Boletín Galego de Medicina Legal e Forense, nº 18, 2012, pp. 29-45.

[72] Testimonio de Rakel Barroso Morilla, nieta Inés Mansilla Espinosa. Entrevista realizada a través de las redes sociales (Facebook). 4 de octubre de 2016.

[73] Estos versos que insertamos a continuación, forman parte de la colección de poemas recitados por la trovadora de setenta y cuatro años, Inés Mansilla Espinosa, durante los desenterramientos en el olivar de “La Boticaria” y en otros lugares de Casas de Don Pedro durante la primavera-verano de 1978. Romances y coplas cedidas por Felisa Casatejada. Transcripción de Fernando Barrero Arzac. Adaptación y arreglos métricos de los versos de Paco Buj Vallés.

[74] Barrero Arzac, Fernando (2009), Historia y tragedia de la 109ª BM en el Campo de Zaldívar (Badajoz). http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/historia-tragedia-la-109a-bm-en-el-campo-zaldivar-badajoz

[75] Documentación generada durante la construcción del panteón para depositar los restos de los fusilados en la localidad durante el año 1939. Octubre-noviembre de 1978.

[76] Ibid.

Publicado en 1939, Brigadas Mixtas, Campos de concentración, Desaparición forzosa, Exhumaciones, Investigaciones, SIPM, Violencia, Zaldívar | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Ocupación militar de la zona de vanguardia en el noreste de Badajoz durante la ofensiva de “La Victoria” y “misiones que no admiten demora”: El SIPM y sus víctimas (2ª parte)

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Trabajo Fin del Máster “Memoria social y derechos humanos: Ciencias sociales y forenses ante los conflictos contemporáneos”. Madrid, enero 2018  Fernando Barrero Arzac   Índice  3. Origen, organización y funcionamiento de la Sección SIPM de Ejercito Configuración del Servicio de Información … Seguir leyendo

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Ocupación militar de la zona de vanguardia en el noreste de Badajoz durante la ofensiva de “La Victoria” y “misiones que no admiten demora”: El SIPM y sus víctimas (1ª parte)

Trabajo Fin del Máster “Memoria social y derechos humanos: Ciencias sociales y forenses ante los conflictos contemporáneos”. Madrid, enero 2018

 Fernando Barrero Arzac

 

Índice

 Introducción, metodología y fuentes documentales

  1. Final de la guerra para la 109ª Brigada Mixta
  • Situación del Cuartel General y de los Puestos de Mando de las unidades de la 109ª Brigada Mixta durante el final de la guerra
  • Termina la guerra para la 109ª Brigada Mixta
  • Instrucciones de los sublevados para la entrega del Ejército Republicano
  • Entrega sin resistencia: Rendición de la 109ª Brigada Mixta
  1. Ofensiva final del Ejército del Centro sublevado
  • Agrupación de Divisiones del Tajo-Guadiana
  • Ocupación sin resistencia de los territorios republicanos de Badajoz y Ciudad Real
  1. Origen, organización y funcionamiento de la Sección SIPM de Ejercito
  • Configuración del Servicio de Información Militar sublevado (Burgos)
  • Organización de la Sección SIPM de Ejército del Centro (Valladolid)
  • Organización de la Sección SIPM de Ejército del Sur (Sevilla)
  1. Ejército del Centro sublevado: Organización de los prisioneros republicanos
  • Inicio del cautiverio
    • Identificación de los prisioneros
  • Campos de concentración provisionales: personal técnico (interrogadores: SIPM), de custodia y de escolta
    • Fuerzas: 338º Batallón del Regimiento La Victoria nº 28. 4ª Cía. Dependiente de la Jefatura de Policía Militar del Sector C-10
  • Complejo concentracionario / Campo de Concentración provisional de Zaldívar
    • El cortijo de Zaldívar y el cortijo de “La Boticaria”
    • Ermita de la Virgen de los Remedios (Casas de Don Pedro)
  • Tribunales provisionales de clasificación: presidente, oficiales y un capellán
    • Clasificación de prisioneros. Prisioneros con función de mando. Prisioneros informadores
    • Resolución
    • Avales para salir del Campo: correspondencia cautiva vigilada
  1. Las fuerzas del Ejército del Sur relevan al Ejército del Centro en los pueblos ocupados y campos de concentración que forman parte de los Partidos Judiciales de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer (Badajoz)
  • Puesto de Mando del 1er Regimiento de la 21ª División sublevada: Talarrubias (Badajoz)
  •       Fuerzas: 4º Batallón-Bandera FET y de las JONS de Badajoz
  • Cabecera del “Sector Badajoz” de la Sección SIPM de Ejército del Sur: Talarrubias
  •       Fuerzas: 6º Batallón del Regimiento Castilla nº 3. Partidos Judiciales: Herrera del Duque, Puebla de Alcocer
  1. Justicia Militar
  • Auditoría del Ejército de Ocupación
  • Organización de los “Servicios de Justicia de los Frentes”, en el Ejército del Sur. Mediados de marzo 1939
  • Consejo de Guerra Permanente y Juzgados Militares
  • Procedimiento Sumarísimo de Urgencia y ejemplaridad de las sanciones
  • Aplicación del Bando de Estado de Guerra
  • Circunstancias situacionales previas a la ejecución
  • Fusilamientos en el olivar del cortijo “La Boticaria”
  • Situación del territorio tras las ejecuciones
  1. Búsqueda familiar del paradero del prisionero Andrés Barrero Rodríguez durante la posguerra
  • Vano intento inmediato de la familia por localizarlo. Los prisioneros del Campo de Zaldívar fuera del control de la ICCP (Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros)
  • Inscripción diferida de la defunción. Juzgado de Primera Instancia nº 9 de Madrid, 1945

Conclusión y colofón: Promotores de las primeras exhumaciones de víctimas del franquismo en Extremadura

  • La dignificación de los caídos en las fosas comunes
  • Exhumación de las fosas en el olivar del cortijo “La Boticaria”: 13 y 14 de mayo de 1978
  • Traslado, misa y entierro de los restos en el panteón construido exprofeso para las personas sepultadas: 15 de mayo de 1978

Bibliografía y archivos consultados

 

Introducción, metodología y fuentes documentales

Introducción

El estudio de la guerra civil y la dictadura desde una perspectiva puramente política y militar, ha restado la posibilidad para analizar la violencia aplicada durante su pervivencia, bajo el enfoque de la historia social del castigo. También es verdad que ha sido difícil hasta hace poco, disponer de la documentación militar y judicial reservada necesaria, para conocer la lógica del sistema represivo franquista. Pero aún y todo, es tan intrincado y sutil el hallazgo con el que nos encontramos al analizar los papeles militares en el archivo, que muchas veces tenemos que jugar con los indicios que nos proporcionan una determinada orden, o una tenue frase autoritaria que encierra la ejecución de una atroz acción o “misión”, como prefiere denominarla el argot militar, para entrever el alcance de su significado.

La apertura pública de los archivos y la toma de conciencia por parte de la ciudadanía de la emergencia de la figura de la víctima de la represión franquista, ha facilitado la construcción de un campo científico que antes no existía. Aunque tenemos que reconocer que lo que nos llevó a este tipo de investigación, en un principio, fue nuestra adscripción como nietos de un desaparecido durante la guerra civil española y la dictadura. Ante la imposibilidad de obtener datos y hechos concretos que nos orientaran sobre su paradero, nos vimos conducidos por este intento de búsqueda de referencias del abuelo. Pero por un azar, por un indicio a través del camino que recorríamos, tomamos conciencia de la urdimbre policial y punitiva, con el que estaba tejido al aparato político militar del Ejército nacionalista.

Es así, a través de un pequeño estudio de caso, como hemos tenido que ir desentrañando, la casuística generalizada de la puesta en escena de la violencia franquista, que ya venía pergeñada desde meses antes del propio golpe de estado del 18-J de 1936.

Tras la subjetiva observación original, pero también objetiva de los datos y testimonios personales que íbamos obteniendo, se traslucía una sistematización y sincronización de las operaciones militares, policiales y jurídicas. Ocupar el territorio ganado al enemigo, recoger y recabar información sensible y secreta del sospechoso ideológico, depositarla en un voluminoso y unificado archivo, para analizarla y extraer de ella los datos necesarios para clasificar a los individuos y aplicarle una justicia “a su manera”, constituían las fases del proceso que el “Movimiento” político-militar se propuso aplicar desde que se alzó en 1936.

Anverso de una de las dos últimas cartas que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar. 1 de abril de 1939.

Los últimos indicios[1] que tenía la familia del abuelo, comisario político, Andrés Barrero Rodríguez, de su paradero, eran las dos postreras cartas que había enviado, durante el mes de abril de 1939, desde el campo de concentración donde estaba recluido, que indicaban: “109ª Brigada, 434º Batallón Ametralladoras. Campo de concentración Zaldívar, Estafeta 43”[2]. Desde aquel preciso instante, su familia siempre trató de localizar aquel lugar.

A lo largo del texto se describirá, partiendo de esta huella, el entramado represivo, materializado por un sistemático aparato militar informativo, concentracionario, jurídico y ejemplarizante, durante el final de la guerra, en un sector del frente de Extremadura, que recayó, principalmente, sobre las unidades militares republicanas entregadas y hechas prisioneras, aunque también fueron objeto de él, civiles de los pueblos que componían el Partido Judicial. Pero el análisis de este caso que explica el modus operandi de la Policía militar del Ejército y de uno de los organismos de los que se valió, la Auditoría del Ejército de Ocupación, para aplicar su justicia, pretende dar a conocer el mecanismo que desplegó en todos los frentes del enemigo republicano que cayeron, durante la última fase de la guerra, y no solo en el límite noreste de la provincia de Badajoz.

Durante el primer capítulo se ha tratado de ubicar al lector en el lugar que defendían las fuerzas republicanas al término de la guerra en el frente extremeño, y el conflicto que genera en estas tropas la posibilidad de entregarse a los franquistas, los cuales imponen una serie de condiciones y normas para su rendición. El segundo, muestra la forma en que los vencedores ocupan el territorio conquistado, haciendo hincapié en el ritual que los militares utilizaban como demostración de poder. El tercer capítulo, uno de los más extensos de toda la investigación, es un análisis exhaustivo del entramado del cuerpo del que se dotaron las fuerzas militares de operaciones, para el total control del territorio y de la población, el Servicio de Información y Policía Militar (SIPM). Aunque esta red policial recibía distintas denominaciones en función del objetivo hacia el que estuviera orientada, dentro de las unidades militares, estos destacamentos formaban parte de los estados mayores de los Ejércitos, y así eran mencionados con el apelativo de “Sección SIPM de Ejército”. Por el caso especial que representan estos cautivos represaliados, que en un primer momento cayeron bajo la jurisdicción del Ejército del Centro, pero que acabaron sus días mientras estaban siendo custodiados por fuerzas del Ejército del Sur, se ha estudiado la organización de las secciones SIPM de ambos ejércitos. El cuarto apartado describe el desarrollo de las instrucciones y normas elaboradas por el Cuartel General del Generalísimo para la clasificación de prisioneros y presentados en campos de concentración. Desde su identificación, pasando por la creación de los tribunales de clasificación hasta la resolución y puesta a disposición de la Auditoría correspondiente. Al mismo tiempo se van describiendo los cortijos o campos de internamiento y las condiciones en que los cautivos permanecen en aquellos lugares. El quinto muestra la precisión militar bajo la cual los ejércitos realizan la operación de relevo sobre el territorio y los campos de concentración ocupados, entre sus respectivas divisiones. Ante la ausencia de una constatación documental que clarifique responsabilidades, indaga, a través de los indicios recogidos durante el estudio del movimiento de avance de las tropas nacionales, las unidades y los oficiales que fueron los responsables materiales de la desaparición de un amplio número se jefes, oficiales, comisarios y civiles republicanos prisioneros, en el momento de los hechos. En el sexto, el más trágico por sus consecuencias, describimos los aparatos de los que se valieron los militares para aplicar su justicia. Organismos como la Auditoría del Ejército de Ocupación, Consejos de Guerra Permanentes y los Juzgados militares, el Procedimiento Sumarísimo de Urgencia, la organización de los Servicios de Justicia de los Frentes y la aplicación del Bando de Estado de Guerra. Incluye esta sección las circunstancias previas a la desgracia, así como el propio fusilamiento o asesinato. El último capítulo, trae a la memoria el vano intento familiar para ponerse en contacto con Andrés Barrero en el campo de concentración. Aunque no logró su objetivo, sacarlo de allí, sí dejó huellas que permanecieron a través del tiempo: el intercambio epistolar y la evidencia del ocultamiento con que nacía el nuevo Estado, a través de la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros, encubriendo la identidad de un prisionero.

Metodología y fuentes documentales

Archivo General Militar de Ávila. Foto Ricardo Munoz Martin.

El ámbito de este trabajo se circunscribe principalmente a la documentación hallada en los archivos[3] militares, judiciales y municipales, aunque se utiliza también material bibliográfico[4] junto a memorias[5] orales y manuscritas inéditas. Los militares vencedores de la Guerra Civil de 1936, trataron de negar todo aquel pasado que desmintiese su propia explicación y rebatiese sus propios argumentos de los hechos. Lo consiguieron de alguna manera, manteniendo la potestad sobre la gestión de los documentos que generaron el conflicto y la represión, durante los años de la dictadura, en sus archivos. Allí pudieron expurgar lo que no interesaba mostrar, orientando con esta acción el ulterior análisis y lectura que podría haberse realizado cuando las condiciones lo hubieran permitido. Por ello cuando, durante nuestra labor de indagación, nos percatamos, que hay huellas que han sido borradas, trazamos otra ruta, y vemos la forma de hallar pequeños rastros que la historia, la verdad, ha dejado por el camino. No podemos esperar encontrar en los papeles oficiales, por ejemplo, el hecho de ver caer el peso de la injusticia sobre un represaliado, pero sí que podemos recogerlo a través de los testimonios de los propios actores que lo han dejado escrito o te lo cuentan personalmente durante una entrevista. Es lo que ocurrió con el rico caudal de testimonios aportados por los supervivientes a partir del año 2000, coincidiendo con el auge de la Recuperación de la Memoria Histórica, aunque la voz de muchas víctimas nunca pudo ser expresada por no haber llegado a tiempo.

Durante la Guerra hubo dos grupos en conflicto, los vencedores y los que a la postre resultaron vencidos. Pero los vencedores, con ánimo de utilizarla como prueba incriminatoria, acopiaron, no solo la documentación militar y política que ellos generaron, sino la de sus enemigos. Desde una perspectiva archivística y documental, esta coyuntura ha resultado positiva cuando hemos tratado de completar tramas represivas para continuar la pista de un hecho concreto. Ocurre que el suceso en cuestión, originalmente lo observábamos inmerso entre una determinada tipología documental, pero la misma no se encontraba completa, bien pudiera ser que, por extravío o expurgo deliberado, entonces era la ocasión para continuar el hilo con otro tipo de fondo archivístico, el generado durante el desarrollo de las actividades bélicas y burocráticas del enemigo, por ejemplo. Así conseguimos dar respuesta a muchas de las preguntas que nos asaltan por la senda de la investigación.

Para llevar a cabo una tarea de estas características nos hallamos con la contradicción de que la mayor parte de la documentación procede de las instituciones franquistas: los sumarios de los Consejos de guerra y los expedientes de responsabilidades políticas, denuncias, resúmenes de los jueces instructores y la Causa General, por lo cual imprime a la misma una acentuada tendencia sectaria, dada su finalidad, lo que obliga al investigador a confrontar la información, determinar el mayor número posible de personas aludidas, tanto víctimas como autores o testigos, intentando situar a cada uno en su lugar y su contexto; lo que al mismo tiempo permite alumbrar algunas situaciones, descubrir los verdaderos autores de los hechos y mostrar las auténticas intenciones de los testimonios y declaraciones.

La labor que más nos ha acercado a la tragedia, a la ejecución de aquellos hombres encerrados en el campo de concentración, acaecida en el olivar del cortijo, sin duda, fue el trabajo de recogida y puesta en valor, de las coplas y romances que se repentizaron tras la exhumación de la gran fosa común, aquellos días de mayo de 1978[6]. Habían sido recogidas en una cinta magnética cuando se recitaron por primera vez. Bajo la más pura tradición coplera y romancística española que también se desarrolló en plena guerra, tuvimos constancia de su pervivencia todavía durante el último cuarto del siglo XX, asociadas a la desdicha, como forma de recuerdo y dignificación de lo que había sucedido hacía casi cuarenta años. Primero se realizó una labor de transcripción, para posteriormente adaptar el texto con la medida de versificación más adecuada, teniendo en cuenta el tipo de género literario. El resultado conseguido fue el relato de aquellos hechos narrados desde la catarsis colectiva del dolor de los supervivientes y familiares, que había permanecido en la memoria, sin haberlo podido liberar durante tanto tiempo.

Todavía nos acordamos cómo al ponernos en contacto con un colega documentalista, el director del Archivo de la Diputación de Badajoz, tratando de recabar información sobre el Campo de Concentración de Zaldívar, única referencia topográfica que se reflejaba en las dos últimas cartas que nuestro abuelo pudo enviar desde el lugar donde estaba prisionero, aquel nos envió, vía fax (corría el año 2000), un párrafo del libro titulado La Guerra Civil en La Serena, que recogía un lugar denominado “Zaldiva”. Como el libro en cuestión, había sido editado por la propia Diputación Provincial de Badajoz, pudimos conseguir ponernos en contacto con su autora, Jacinta Gallardo Moreno. Ella había investigado la represión en seis localidades pertenecientes a las comarcas pacenses de La Serena y La Siberia. Dio la casualidad que durante el desarrollo del estudio, recogió la ubicación de varios campos de concentración situados en la zona; uno de ellos se llamaba “Zaldiva”, en el que además había estado prisionero un tío suyo llamado Francisco Exojo Gallardo, guardia de Asalto republicano, situado a escasos tres kilómetros de la localidad de Casas de Don Pedro. Para que nos informáramos más exhaustivamente sobre el mismo, nos posibilitó ponernos en contacto con una vecina de la localidad, llamada Felisa Casatejada. Esta mujer había sido promotora, junto a otras personas, de las primeras exhumaciones realizadas en Extremadura, en 1978. Ella, por teléfono, nos explicó lo que había sucedido en dos cortijos próximos a su pueblo, al acabar la guerra, en mayo de 1939. Así nos enteramos que habían sido fusilados, asesinados, un numeroso grupo de republicanos en el olivar de una de las fincas. Como nos separaba una distancia de más de 260 kilómetros, concertamos una cita, y así en el mes de noviembre del año 2001, nos desplazamos hasta Casas de Don Pedro para que Felisa nos pusiera en antecedentes. Ella fue quien nos entregó las fotografías realizadas durante la exhumación de 1978, también el artículo publicado en la revista Interviú con el reportaje de aquel acontecimiento, así como la cinta magnetofónica donde se habían grabado las coplas y romances que se habían repentizado durante aquellos actos. Nos permitió hacer una copia de todo. Fue la primera pista fundamental que encontramos y que motivó la investigación en la que se convirtió posteriormente. Nos explicó que, aunque habían fusilado a muchos civiles, entre ellos dos hermanos suyos, la mayor parte de los ejecutados eran militares republicanos que habían permanecido prisioneros, primero en Zaldívar y posteriormente en “La Boticaria”. En aquel momento no tuvimos ninguna duda de que los días de nuestro abuelo habían acabado allí.

Durante aquellas mismas jornadas del primer viaje que hicimos a la población, también pudimos entrevistarnos con Manuel Ruiz, que había estado prisionero en “La Boticaria” pero que milagrosamente había sobrevivido. Así mismo, lo pudimos hacer con Francisco Exojo Gallardo. Pero para ser francos, de aquellas primeras y “aceleradas” entrevistas, sacamos en limpio menos de lo que nos hubiera gustado. Sobre todo, porque no esperábamos encontrarnos durante esta fugaz visita, tanta información que no estábamos preparados para asimilar, ni humana, ni técnicamente. Además, estaba el problema de los sentimientos que aún transmitían todos los entrevistados al recordar aquellas lejanas tragedias, pero tan presentes en su memoria. Hubo otro inconveniente que fue el lenguaje. Nuestra cultura norteña, nos impedía comprender muchos de los localismos que aquellas personas utilizaban con uso frecuente, amén del marcado acento extremeño al que no estábamos acostumbrados. Pero aún, así, a nuestro regreso, pudimos trazar un pequeño resumen escrito de los hallazgos más destacados que realizamos. Este fue nuestro primer contacto con la “Memoria Histórica”.

Anverso del sobre que envió el teniente Juan Moraño desde el Campo de Concentración de Zaldívar que lleva el sello del Batallón 338º adscrito al SIPM.

Dejamos sedimentar y asimilar todo lo que encontramos durante nuestra visita a Extremadura por algún tiempo. Pero en cuanto tuvimos oportunidad, comenzamos a marcarnos una estrategia para conocer y comprender qué es lo que ocurrió en aquellos cortijos-campos de concentración, durante los meses de abril y mayo de 1939. Como nuestro perfil profesional (durante aquellos días ocupábamos la dirección de la Biblioteca Samaranch del Centro Internacional de Documentación e Investigación del Baloncesto, en Alcobendas, Madrid) nos permitía acceder a determinados recursos tecnológicos en la red, enseguida comenzamos a publicar nuestro caso en las webs que por aquel entonces comenzaban a surgir, recabando información sobre represaliados y desaparecidos. Así es como tuvimos la suerte, allá por el año 2003, de comenzar a coincidir con otros familiares que también habían perdido la pista de su padre, hermano, abuelo, tío, etc., en aquellos campos de concentración y que habían pertenecido a la 109ª Brigada Mixta cuando dejaron de tener noticias suyas. Comenzamos a intercambiar información, documentación y fotografías. Por ejemplo, un detalle curioso, uno de los hilos que nos ayudó a esclarecer algunas circunstancias, fueron los sobres que había guardado la familia del teniente Juan Moraño Valle, prisionero en Zaldívar, de las cartas que también pudo enviar desde el Campo. Aunque el matasello estaba algo borroso y le faltaba tinta sobre la superficie, pudimos descifrar el nombre del batallón nacionalista que figuraba en el mismo: “Regimiento de Infantería la Victoria nº 28, Batallón 338º, 4ª compañía”. Por aquel entonces ya habíamos comenzado a frecuentar los archivos militares, y habíamos trabajado con la “Documentación Roja” como con la “Documentación Nacional”, depositada en el Archivo Histórico Militar de Ávila, y conocíamos la División Nacional que hizo prisioneros a nuestros hombres republicanos, así como el resto de unidades militares que formaban esta Gran Unidad, y, efectivamente, ya sabíamos también que el 338º Batallón era una unidad militar de Orden Público, que entre otras funciones, tenía encomendada la vigilancia de los campos de concentración. Por lo tanto, ya teníamos localizada a la fuerza militar que custodiaba el recinto, queríamos saber algo más, los nombres de los perpetradores, para lo cual, nos bastó hallar el estadillo de organización de la División. En el mismo se encontraban los nombres de todos los jefes y oficiales que formaban sus unidades. Allí se recogían los apellidos de los mandos del 338 Batallón. Con esos datos, contactamos con el Archivo General Militar de Segovia, donde entre otros fondos, se encuentran los expedientes históricos de todos los militares de carrera españoles. La relación de oficiales era amplia, pero nos bastó revisar los dos o tres primeros que cayeron en nuestras manos, para hallar un dato que veníamos buscando: “Durante los primeros meses de 1939 siguió en la misma situación hasta el día 28 de marzo que por jornadas ordinarias se trasladó al Campo de Concentración de prisioneros de Casa Zaldívar (Badajoz) el cual quedó organizado y custodiando como Jefe del mismo y Vocal de la Comisión Clasificadora hasta el día 25 de abril que por jornadas ordinarias y ferrocarril se trasladó con la compañía a Almadén (Ciudad Real)”[7]. Se trataba del historial profesional del alférez Lamberto López Elías que, aunque pertenecía al Batallón, también aparecía como agente adscrito al SIPM, y además actuó como jefe del Campo desde su creación.

Lamberto López Elías, jefe del Campo de Concentración de Zaldívar, y oficial interrogador del SIPM.

Nuestra labor continuó alternando la visita a los archivos junto con la lectura de manuales y libros de historia militar. Pero lo que no hallábamos en la bibliografía, sino a duras penas, era información sobre un organismo al que sabíamos estaba adscrito el Batallón 338º, el Servicio de Información y Policía Militar (SIPM). Por aquel entonces los archivos militares estaban todavía en proceso de catalogación e indización de algunos fondos que habían sido desclasificados recientemente, este fue el caso del SIPM. Este material se puso a disposición pública durante el final de la primera década del siglo XXI. Estudiando y analizando su documentación pudimos vislumbrar la labor reservada y sistemática que tenían asignadas las unidades que pertenecían a la misma. Ocupación, control del territorio ocupado al enemigo y recogida de información acerca de la población, para poder ejercer una de sus funciones más características, la lucha antiextremista con fines represivos.

Las relaciones entre los familiares de los militares que habían pertenecido a la 109ª Brigada Mixta, seguían su curso y, puntualmente, al grupo continuaban incorporándose nuevas personas. Así en la primavera del año 2009, localizamos en otro foro de Internet, un profesor jubilado que había subido un comentario que recogían las memorias de su padre ya fallecido, donde se mencionaba un cortijo llamado Zaldívar en el que este había estado recluido. Parte de las vacaciones de aquel verano, las utilizamos para desplazarnos desde San Sebastián, donde vivíamos por aquel entonces, hasta Granada, ciudad donde residía el hijo del escribiente de las compañías de la 109ª, que había dejado unas extensas memorias, aunque sin publicar, sobre su experiencia, prácticamente desde junio de 1937 hasta que salió del Campo de concentración, el día 25 de abril de 1939. Este familiar, aunque no nos facilitó una copia de las memorias, puesto que la publicación de las mismas, no estaba autorizada por parte de alguno de los hijos que se oponían a ello, sí que nos proporcionó el acceso a largos párrafos del texto. Ello permitió, contextualizar la historia de aquella tragedia y dotarla de elementos que han clarificado la particularidad de aquellos sucesos. Por ejemplo, entre sus descripciones, encontramos la caracterización de los guardianes del campo, entre ellos también la de su jefe: “Sólo podían utilizar el agua de referencia los de casa. Estos la constituían: el Jefe, un alto y espigado alférez. Siempre con una porra en su mano derecha, paseaba su figura uniformada con relucientes polainas y zapatos, volteando constantemente su porra, casi como lo hacen hoy la majorettes […] Eso sí: hablar, no hablaba, De ello se encargaban los Doce; doce soldados gallegos todos ellos, que transmitían las órdenes”[8].

En la actualidad, el estado de la cuestión permanece, en términos científicos de conocimiento del suceso, como de la identificación del amplio número de personas que fueron asesinadas, efectivamente, casi como al principio. Se ha avanzado, pero con mucha sobriedad, de la cual este trabajo es notable exponente. Además, pensamos que, con las condiciones políticas y sociales con las que se llevó a cabo aquella exhumación de 1978, donde la presión de las fuerzas fácticas que habían ejercido el poder hasta la fecha, estaba todavía presente, los plazos para cumplir con el requisito estaban marcados por la autoridad lo cual imprimía cierta celeridad al proceso, y que, también, el único testigo presencial del fusilamiento, un pastor que fue obligado a revelar el lugar exacto donde podían encontrarse los restos, ya que no querría verse señalado como cómplice de aquel crimen, tendría extraordinarios motivos para acabar cuanto antes su colaboración, fueron muchos los argumentos que hacen posible pensar que no se llegó a completar la totalidad de la excavación. Las fuentes de información hablan siempre de más de 51 personas, posiblemente cerca de 100, las que podrían haber sido ejecutadas aquel día.

Por ello esta investigación pretende ser un primer acercamiento a un trabajo integral, donde confluyan las tareas de especialistas en diversas áreas de conocimiento, para que, de una vez por todas, se averigüe, qué es lo que realmente sucedió en aquel cortijo, y quiénes eran las personas que cayeron en las fosas aquel 15 de mayo de 1939.

  1. Final de la guerra para la 109ª Brigada Mixta

Situación del Cuartel General y de los Puestos de Mando de las unidades de la 109ª Brigada Mixta durante el final de la guerra

Combatientes republicanos avanzan para tomar una posición en La Granjuela (Córdoba) cerca del frente extremeño.

El último intento republicano para atacar al Ejército sublevado en la unión de las tierras pacenses con las cordobesas, “predestinado a ser testigo de la última batalla de la guerra civil”[9], fue ejecutado por el Ejército de Extremadura al mando del general Antonio Escobar cuyo cuartel general estaba en Almadén (Ciudad Real). “La acción se puso en marcha trece días después de comenzar la ofensiva de Cataluña. […] la mañana del 5 de enero de 1939”[10]. Fue conocida como Batalla de Valsequillo o de Peñarroya.

Llegaron a penetrar 40 kilómetros en territorio sublevado, pero el 11 de enero comenzó a llover fuertemente, hasta el punto de que las unidades acorazadas y el resto de las fuerzas se vieron, literalmente, hundidas en el fango sin poder avanzar, tiempo que aprovechó el enemigo para traer sus tropas de reserva y frenar el avance gubernamental.

Tras el fracaso de la ofensiva republicana, la ligera actividad bélica volvió a ser la característica del frente que defendía la 109ª Brigada Mixta (en adelante: BM). Su parte de operaciones del día 1 de febrero situaba a esta Brigada:

“instalados los P.P. C.C. [Puestos de Campaña] de las unidades de la   siguiente forma:

Cuartel General de la Brigada:              En Talarrubias [Badajoz].

P.C. de la Brigada:                               En el Manantial.

Batallones en línea:

P.C. 434 Bon:    Cota 371          Jefe Mayor D. Vicente Martí Miñana.

P.C. 436 Bon:    En la Calera      Jefe Capitán D. Enrique Santamaría Bertó.

P.C. Bón Divisionario: Hernán Cabrera  Jefe Mayor D. Andrés Antón.

Batallones en reserva:

P.C. 433 Bon:    Casa Mantequera         Jefe Mayor D. Jerónimo Vida Romay.

P.C. 435 Bon:    Esparragosa de Lares [Badajoz] Jefe Mayor D. Nicolás.Ochaita.

Jefe de la Brigada:                   Mayor D. Juan Guijarro Iniesta.

Jefe de Estado Mayor:              Capitán D. Juan P. Fernández del Campo.

Ayudante de la Brigada:            Teniente D. Benjamín Robredo Gómez.

Jefe de la 2ª Sección:               Teniente D. Julio Abril Nogueras.

Jefe de la 3ª y 5ª Sección:        Teniente D. Juan Mª Revelles López

Jefe de la 1ª Sección:               Teniente D. Francisco Martí Soler.

Jefe de la 4ª Sección:               Alférez D. Bernardo Nogués Pérez

Unidades de la Brigada:

Todos los Servicios de la Brigada se encuentran en el pueblo de Talarrubias:     Transmisiones, Municionamiento, Cuerpo Tren, Intendencia, Sanidad y “Veterinaria”[11].

Termina la guerra para la 109ª Brigada Mixta

 A estas alturas, la suerte de la contienda estaba decantada claramente y, dentro del devenir en el territorio extremeño, a partir, sobre todo, de los primeros días del mes de febrero de 1939, el goteo de deserciones comienza a ser continuo. Se convierte en causa de desmoralización entre las fuerzas, el abandono de sus puestos por algunos soldados rasos, pero luego también por jefes y oficiales[12].

Pero la situación se complica todavía aún más. El día 3 de marzo se celebra una reunión en Siruela (Badajoz), de los jefes y comisarios de todas las unidades del VII Cuerpo de Ejército (en adelante: C.E.), al que pertenece la 37ª División (donde está encuadrada la 109ª BM), junto con la 41ª y la 51ª, con el General Escobar, máximo responsable del Ejército de Extremadura. En ella no se habla más que de unión y acatamiento a sus órdenes, que a los comunistas asistentes no agrada. El día 5 se produce el pronunciamiento del coronel Casado en Madrid, que derriba el gobierno de Negrín, partidario de la resistencia a ultranza de la República, y, entonces, se dan cuenta de la connivencia de aquel con este golpe de Casado.

Pero no todos los jefes comunistas de Extremadura se oponen a esta solución, hubo quien se adhirió al Consejo Nacional de Defensa creado por Casado, como hecho consumado, entre ellos, el jefe y el comisario del VII C.E., Martín Calvo y Cardeñoso, respectivamente. Y hubo, también, jefes del mismo partido, como Damián Fernández y Martín Navarro, jefe y comisario de la 41ª División, respectivamente, que llevaron a cabo su plan para hacerse con el control de las fuerzas. “[El día 6] en cuanto llegamos a la División [Herrera del Duque, Badajoz] tomamos una serie de medidas escogiendo gente de confianza para la vigilancia y poniendo en guardia al camarada del Rey, jefe de la 66ª BM, para que tuviera alertada a su gente y en la mano […] [el día 7] Procedimos a detener a los jefes de las 81ª BM y 91ª BM así como a sus comisarios y jefes de E.M. lo que se realizó sin dificultad y sin violencia”[13].

Pero la mayor parte de las tropas extremeñas eran afectas al Consejo por lo que “ese protagonismo comunista en la zona duró sólo horas, pues esa misma jornada el general Escobar mandó a Siruela dos batallones de la 20ª BM que se hicieron con el control de la población y de las fuerzas allí destacadas. Muchos comunistas se echaron al monte antes de ser detenidos, y otros se internaron en la provincia de Ciudad Real”[14].

Fuerzas militares marchan por una pista sin asfaltar.

Una vez sujeta la situación por el Consejo Nacional de Defensa en Extremadura, los jefes del 436º Batallón, una de las unidades de la 109ª BM, que se encontraba cerca del pantano de Cíjara cubriendo línea, formaron a la tropa y les dijeron: “La guerra ha terminado. Hay órdenes de entregar el armamento en Piedrabuena (Ciudad Real)”[15]. Esta localidad, junto con Almadén, también albergaba algunos de los servicios y dependencias del Ejército de Extremadura.

El comisario previendo lo que se avecinaba si el enemigo recuperaba cualquier tipo de filiación o identificación, que sirviera para establecer responsabilidades políticas y militares, ordena al escribiente de las compañías, recoger la documentación del batallón y hacerla desaparecer:

“Por mi parte, recogí la documentación del [436º] Batallón por orden del Comisario y fui     llevando las carpetas al mulo del amigo de San Agustín, que él iba colocando como podía, sujetándolas con unos cordeles. […]. Apenas hubimos salido de las posiciones, me dan la orden de ir quemando las carpetas de las filiaciones políticas; luego, más adelante, otra más y luego otra, sin aminorar la marcha; pronto el mulo quedó libre de este peso. Sólo las cajas de munición en sus pacientes costillas. Y allá a las doce de la noche, arribamos a la carretera de Castuera, dirección al desvío de Piedrabuena [Ciudad Real]”[16].

Muchos soldados de esta unidad, en vista que el comisario pretende no rendirse, sino llevarlos obligados a resistir a la sierra, movidos por el instinto de supervivencia, se lanzan ladera abajo, por entre los olivares, tratando de escapar. Los hombres huidos, toman la decisión de dirigirse en busca del Estado Mayor de su unidad. Llegan al pueblo de Talarrubias donde se encontraba, que estaba lleno de soldados de su brigada. Sólo faltó al llamamiento del jefe del Estado Mayor de la 109ª BM su batallón. Todos los demás, desarmados ya, esperaban órdenes de las tropas franquistas[17].

A partir de entonces la situación fue desconcertante entre el personal de la brigada; por un lado se encontraban los que no estaban de acuerdo con lo que suponían una rendición, y, por otro, los que intentaban que todo aquello acabase de una vez por todas, como se describe en el testimonio del teniente del Estado Mayor de dicha unidad, Julio Abril Nogueras, detenido tiempo después en la Prisión Provincial de Huelva, el 23 de diciembre de 1940, de su expediente sumarial y que realiza como alegato exculpatorio: “El 27 de marzo de 1939 al finalizar la guerra y con objeto de evitar desmanes por elementos disconformes con tal solución, en el pueblo de Talarrubias (Badajoz) conseguí juntamente con otros oficiales desarmar dicha 109ª Brigada, hablándoles en la plaza pública de aquel pueblo [Talarrubias], aconsejándoles nos entregásemos (como lo hicimos) a las Fuerzas Nacionales situadas en las posiciones “Barca” de Casas de Don Pedro (Badajoz) y desde cuya fecha me encuentro detenido”[18].

Instrucciones de los sublevados para la entrega del Ejército Republicano

Anticipándose a una caída inminente del frente republicano, que suponían iba a ocurrir en breve, se habían dictado una serie de normas para la aplicación de las instrucciones del Generalísimo y, al mismo tiempo, para acoger en determinados lugares provisionales a los miles de prisioneros y presentados que iban a caer en sus manos:

“Los Jefes de las Divisiones, establecerán en los sitios que estimen más conveniente, por razones de higiene, vías de comunicación y emplazamiento de los Centros de Entrega, un Campo de Concentración por cada División enemiga o efectivos equivalentes en número a aquellas. Pudiendo en el caso de no existir lugares, capaces de albergar a estos efectivos y fuerzas de custodia, señalar varios Campos próximos, que para todos los efectos se considerarán como uno solo, con la denominación del de mayor capacidad”[19].

Prisioneros republicanos.

Así, en las inmediaciones de Casas de Don Pedro, localidad donde se encontraba el puesto de mando del Regimiento de la División sublevada a la que se entregaron, se habían acondicionado, en principio, como campos de concentración para esta unidad militar republicana, el cortijo o casa de Zaldívar y, cuando ya no dio abasto, el cercano cortijo o casa de “La Boticaria”, pero fue el primero el que dio nombre al complejo concentracionario. Este campo de concentración provisional tenía como objeto primordial “ante la imposibilidad de evacuar con la rapidez debida, los prisioneros y presentados a los centros de reunión, por el extraordinario número de aquellos, es necesario la creación de un escalón intermedio entre los PP.CC (puestos de mando) de los Regimientos y el centro de reunión, en el que al propio tiempo que, se llevan a cabo el cumplimiento de misiones que no admiten demora, se hace posible una permanencia mayor de los prisioneros y presentados que, si tuvieran que quedarse en los PP.CC. de los Regimientos, la cual es incompatible con la movilidad de estos”[20]. El lenguaje saca a la luz aquello que una persona quiere ocultar de forma deliberada, ante otros o ante sí mismo, y aquello que lleva dentro inconscientemente[21]. En este sentido, es clarificadora la frase, en cursiva, recogida de las órdenes militares que acabamos de leer, en la cual se deja intuir el oscuro final que albergaban para algunos prisioneros.

Entrega sin resistencia: Rendición de la 109ª Brigada Mixta

Definitivamente, en medio de aquellas desavenencias entre las fuerzas de los batallones republicanos de la 109ª Brigada, deciden enviar un grupo de emisarios para parlamentar, compuesto por varios oficiales, que se encaminaron hacia las líneas enemigas. Lo que ocurrió durante esa conferencia lo recoge el testimonio documental nacionalista en el parte de operaciones que el jefe del primer Regimiento de la 19ª División, teniente coronel José Calderón Goñi, envió al general jefe de la misma, Salvador Múgica Buhigas, el día 28 de marzo de 1939:

“A V[uestra] E[xcelencia] da parte el Jefe del expresado Regimiento, de que en la noche del 27 al 28 del actual, se presentaron en nuestras líneas y fueron trasladados al Subsector de Casas de Don Pedro, tres Oficiales Rojos, los cuales manifestaron que la 109 Brigada Mixta, se rendía a nuestras fuerzas, uno de los citados Oficiales rojos, marchó a Talarrubias con orden de que dicha Brigada se trasladara con su armamento a la orilla del Guadiana, el cual vadearía, dejando el armamento e impedimenta en la orilla roja, como lo efectuaron en todo el día de hoy, siendo trasladado su personal al Campo de Concentración de Zaldívar[22].

Los soldados de las quintas recordaban las recomendaciones que el enemigo les transmitía a través del altavoz, que les recordaba con insistencia machacona: “Rojillos: no temáis si no tenéis las manos manchadas de sangre. Los hicieron ir hasta Casas de Don Pedro (Badajoz) para presentarse a la Guardia Civil. Llovía, y todos se dirigieron allí en busca del pasaporte. Así durante los últimos quince kilómetros, siempre bajo la lluvia. Cruzaron el Guadiana por una vaguada poco profunda, el agua les cubría hasta el cuello y las maletas las llevaban sobre la cabeza”[23]. Tras llegar al pueblo, en la plaza y a cubierto de un soportal, la Guardia Civil ordenaba la formación de los soldados republicanos a grandes gritos. Lentamente, la formación iba entrando a un local que estaba completamente a oscuras. “Fuera, empezaba a anochecer. Seguía la lluvia insistentemente. Tropezando por todas partes, la gente protestaba por la oscuridad, pero también había quien tomaba la cosa a broma. Así pasaba el tiempo y pronto presintieron que se les empezaba a tratar como a prisioneros”[24]. “Nadie pudo pegar un ojo aquella noche. Los piojos les desvelaban apenas el sueño empezaba a apoderarse de sus fatigados cuerpos. Hubo quien entonó el himno de la Brigada y La Internacional. Se dieron cuenta que habían caído en una trampa. “Tras aquella interminable noche ya nadie hablaba y las caras aparecían serias y amenazantes de impotencia. Casi todos coincidían en lo idiota de su actitud al creer en sus palabras amables. Había cesado la lluvia y los mismos guardias de la noche anterior les hicieron salir a la plaza con la orden de llevar las maletas abiertas para proceder a un registro minucioso, uno por uno. Les desvalijaron las maletas y los petates y pudieron ver cómo aquellos guardias subían en un gran camión baúles, maletones y fardos que desaparecieron a lo lejos”[25].

  1. Ofensiva final del Ejército del Centro sublevado

Agrupación de Divisiones del Tajo-Guadiana

Situación de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana nacional al finalizar la guerra.

Cumplimentando la Orden de Ocupación franquista de la Agrupación de Divisiones del Tajo-Guadiana del Ejército del Centro, cuyo cuartel general se encontraba en Logrosán (Cáceres), formada por la 107ª y 19ª Divisiones, se había establecido que, como el enemigo vencido, deseaba entregarse, habiéndosele fijado unas normas para ello, debía abandonar sus posiciones de la línea del frente, permitiendo un rápido avance de los facciosos, en la que se denominó como Ofensiva de La Victoria.

El territorio que debía ocupar la 19ª División, como así lo hizo, fue el conformado por el vértice noreste de la provincia de Badajoz y algunos pueblos colindantes con Ciudad Real. Según la Orden, debía hacerse con la máxima rapidez, liberando cuanto antes las vías de penetración que habían de ser utilizadas por los servicios auxiliares sublevados. Durante el despliegue de fuerzas, el jefe del primer Regimiento, ubicó su puesto de mando, en Talarrubias, localidad donde había estado emplazado, hasta su entrega, el cuartel general de la unidad republicana objeto de nuestro estudio.

Su misión era ocupar los pueblos enclavados en su subsector y efectuar la limpieza del mismo, tomando lugares estratégicos. Para ello contaba con un Batallón de Orden Público, el 338º Bon, afecto al SIPM (Servicio de Información y Policía Militar) y fuerzas especiales de éste, de las que hablaremos más adelante.

Para la mayor eficacia y armonía de estos singulares servicios, los jefes del subsector y el de Policía Militar, mantenían un perfecto y constante enlace, auxiliándose en sus variados cometidos, de los cuales informaban a los jefes de las fuerzas militares en operaciones, que precisaban interesar[26].

Ocupación sin resistencia de los territorios republicanos de Badajoz y Ciudad Real

Las fuerzas de la 19ª División sublevada, durante la última ofensiva, habían ocupado esta parte del único territorio extremeño, en la provincia pacense, que quedaba en manos de la República. Todas las poblaciones que cayeron, estaban repartidas entre los partidos judiciales de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer: Helechosa, Villarta de los Montes, Castilblanco, Valdecaballeros, Peloche, Herrera del Duque, Fuenlabrada, Garbayuela, Tamurejo, Siruela, Garlitos, Baterno, Risco, Sancti Spiritus, Esparragosa de Lares, Puebla de Alcocer, Talarrubias, Casas de Don Pedro, Navalvillar de Pela, Orellana la Sierra, Orellana la Vieja, Acedera, Villar de Rena, Pantano de Cíjara y Casa de Valdeazores. Pronto fueron relevadas, el 26 de abril de 1939, por las del Ejército del Sur, más exactamente, por la 21ª División del II Cuerpo de Ejército o Cuerpo de Extremadura.

Las fuerzas del Cuerpo de Ejército del Maestrazgo, a su vez, relevaron a las de la Agrupación, en los pueblos limítrofes que habían tomado en la provincia de Ciudad Real: Anchuras, Horcajo de los Montes, Puebla de Don Rodrigo, Agudo y Valdemanco[27].

Normalmente el modus operandi de las ocupaciones en los pueblos, comenzaba con un paseo militar de una pequeña columna, que recorría el territorio asignado a la Gran Unidad, recogiendo el armamento abandonado o en poder de sus habitantes, identificando a los jefes, oficiales, clases (suboficiales), soldados y milicianos enemigos desmovilizados, enviándolos a los campos de concentración. Se hacían con los depósitos de materiales, víveres, vestuario, etc., que custodiaban, para así evitar incautaciones y requisas.

Proponían a los jefes de las Divisiones nacionales, que eran los que poseían la totalidad del mando y la jurisdicción sobre todo el territorio que se le había asignado, los nombres de las personas que consideraban aptas ideológicamente, para constituir las comisiones gestoras de cada uno de los pueblos donde aún no habían sido designadas. Estas operaciones de ocupación eran efectuadas exclusivamente por las tropas peninsulares, y estaban vedadas a las africanas, que quedaban como reserva en vivacs alejadas de las poblaciones[28].

La Dirección de los Servicios de Etapas, era quien nombraba al Comandante Militar en la localidad liberada y, el jefe de la División de quien dependía su jurisdicción, debía procurar facilitar la labor de aquel.

 

[1] Ginzburg, Carlo. Mitos, emblemas e indicios. Morfología e historia. Barcelona, Ed. Gedisa, 2008. Indicios, puede leerse como un intento de justificar en términos históricos y generales un determinado modo de realizar investigaciones.

[2] Correspondencia enviada por Andrés Barrero desde el Campo de concentración de Zaldívar. 26 de abril de 1939.

[3] La relación completa de los archivos con los que se ha trabaja8do viene reflejada al final de la Bibliografía.

[4] Sobresalen obras como las de: MARTÍNEZ BANDE, José Manuel. El final de la guerra civil. (Madrid, Ed. San Martín, 1985). La batalla de Pozoblanco y el cierre de la Bolsa de Mérida. (Madrid, Ed. San Martín, 1981); CHAVES, Julián. La guerra civil en Extremadura: Operaciones militares (1936-1939). (Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1997); HEIBERG, Morten y ROS AGUDO, Manuel. La trama oculta de la Guerra Civil: Los servicios secretos de Franco (1936-1945). (Barcelona, Crítica, 2006); ABOUT, Ilsen y DENIS, Vincent. Historia de la identificación de las personas. (Barcelona: Ariel, 2011); LÓPEZ RODRÍGUEZ, Antonio D. Cruz, bandera y caudillo: El Campo de Concentración de Castuera. (Badajoz: CEDER-La Serena, 2006); CASAS DE LA VEGA, Rafael. Las milicias nacionales. (Madrid: Editora Nacional, 1977); CATALÁN DEUS, José. “El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”. Interviú, nº.109 (1978); JULIÁ, Santos. (Coord.). Víctimas de la guerra civil. (Madrid: Ed. Temas de hoy, 2004); RODRIGO, J. Los campos de concentración franquistas. Entre la historia y la memoria. (Madrid, Siete Mares, 2003); HINOJOSA DURÁN, J. Tropas en un frente olvidado. El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil. (Mérida: Editora Regional de Extremadura, 2009).

[5] BUJ PASTOR, Francisco. Memorias de la Guerra Civil (1936-1939), Tarrasa, Inédito, 1980. Memorias de Narciso Domínguez recogidas durante una entrevista personal, en Gragera, Francisco. La quinta del biberón, Barcelona, RBA, 2005, pp. 143-144. LIZARRITURRI, Alejandro. Memorias de un combatiente de la Guerra Civil. (Eibar: Autoedición, 1996). LÓPEZ, Olga. “Felisa Casatejada: dos de sus hermanos fueron fusilados en Casas de Don Pedro”. (Hoy digital”, 15 julio 2005). Testimonio de Felisa Casatejada, recogido en septiembre de 2003, en Chaves Palacios, J. (coord.) Memoria histórica y Guerra Civil. Represión en Extremadura. (Diputación de Badajoz, 2004). Biografía de Juan Moraño Valle, prisionero y desaparecido en el Campo de Concentración de Zaldívar, realizada por su sobrina Trinidad Infante Moraño.  Entrevista realizada a Manuel Ruiz Martín, superviviente de los campos de concentración de “La Boticaria” y de Castuera, en Orellana la Vieja (Badajoz), por José Ramón González Cortés el 27 de noviembre del 2004, transcripción magnetofónica por Fernando Barrero Arzac, entrevista realizada por el autor a Francisco Exojo Gallardo, guardia de asalto republicano, prisionero en Zaldívar, Navalvillar de Pela, noviembre 2001. Entrevistas realizadas a Felisa Casatejada por el autor, en 2001, 2002, 2003, 2012, 2015 y 2016.

[6] Colección de poemas recitados por la trovadora de setenta y cuatro años, Inés Mansilla Espinosa, durante los desenterramientos en el olivar de “La Boticaria” y en otros lugares de Casas de Don Pedro durante la primavera de 1978. Romances y coplas cedidas por Felisa Casatejada. Transcripción de Fernando Barrero Arzac. Adaptación y arreglos métricos de los versos de Paco Buj Vallés.

[7] AGMSg, “Expediente compulsado de la Hoja de Servicios de D. Lamberto López Elias”.

[8] Buj Pastor, Francisco. Memorias de la Guerra Civil (1936-1939). Tarrasa, 1980 (Inédito).

[9] Martínez Bande, José Manuel. El final de la guerra civil. Madrid, Ed. San Martín, 1985, p. 30.

[10] Cardona, Gabriel. Historia militar de una guerra civil: Estrategias y tácticas de la guerra de España. Barcelona, Flor del viento, 2006, p. 325.

[11] Archivo General Militar de Ávila (En adelante AGMAv.), ZR. “Diario de Operaciones [109ª BM]: Enero-febrero 1939”. A.76/L.1235/C.14/D3.

[12] AGMAv., ZR. “Partes de Operaciones del E.M. de esta Brigada [109ª BM]. Enero a marzo 1939”. A.76/L.1236/C.13/D1; p. 60.

[13] Archivo del PCE (APCE). “Informe del comisario de la 41ª División, Martín Navarro”. Sección de tesis y manuscritos, carpeta 66.

[14] Chaves, Julián. La guerra civil en Extremadura: Operaciones militares (1936-1939). Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1997, p. 264.

[15] Buj Pastor, Francisco. Memorias de la Guerra Civil (1936-1939). Tarrasa, 1980, p. 40. Escribiente de las compañías del 436º Bón. El acceso a largos párrafos de las mismas ha sido posible gracias a la labor de su hijo Francisco Buj Vallés, al cual agradecemos la labor de búsqueda de los datos que llenan este trabajo.

[16] Buj Pastor, Francisco. Memorias de la Guerra Civil (1936-1939). Tarrasa, 1980, p. 40.

[17] Ibídem, p.41.

[18] Archivo Territorial Militar Togado Segundo de Sevilla (ATMTSS), HU. Expediente sumarial de Julio Abril Nogueras, teniente del Estado Mayor de la 109ª BM durante la Guerra Civil.

[19] AGMAv, (DN). “Información. Instrucciones generales. Instrucción nº 4, del día 10  [de abril] Campos de Concentración de prisioneros. Abril 1939”. A.23/ L.1/ C. 34, D.1. AGMAv, C.1501, Cp.34.

[20] AGMAv, (DN). “Información. Instrucciones sobre prisioneros y presentados y sobre recogida de documentación enemiga, de fecha 29 y para Comandantes Militares, de fecha 30. Marzo 1939”. A.23/ L.1/ C. 30, D.1. AGMAv, C.1501, Cp.30.

[21] Klemperer, Víctor. LTI. Apuntes de un filólogo. Barcelona, Ed. Minúscula, 2001, p. 25.

[22] AGMAv, Documentación Nacional (DN). “19 División. Operaciones.- Partes de Operaciones.- De varias unidades de la División 19.- Marzo 1939”. A.42/L.7/C.12. También en: C.1625, Cp.12, D.1/2.

[23] Buj Pastor, Francisco. Memorias de la Guerra Civil (1936-1939). Tarrasa, 1980. El subrayado es nuestro.

[24] Ibídem.

[25] Ibídem.

[26] AGMAv, Documentación Nacional (DN). “Agrupación de Divisiones Tajo Guadiana. Operaciones. Órdenes Generales. Orden General de Ocupación nº 2, del día 30, de la 19ª División sobre ocupación del territorio enemigo en los límites asignados a esta División. Marzo 1939”. A.23/L.2/C.29.

[27] AGMAv, Documentación Nacional (DN). “Agrupación de Divisiones Tajo Guadiana. Operaciones. Órdenes Generales. Orden General de Ocupación nº 2, del día 3 de abril de 1939”. A.23/L.2/C.31.

[28] Ibídem.

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Noventa kilómetros y medio de frente cubrían las líneas avanzadas de la 109ª Brigada, desde el Castillo de la Encomienda por Navalvillar de Pela hasta Valdecaballeros (Badajoz).

1 al 31 de mayo de 1938

Continua la calma tensa (1)

Combatientes a cubierto en plena acción.

Después de la acción de Carrascalejo [Cáceres, 8 de abril 1938], el Ejército [sublevado] de Extremadura entró de nuevo en una fase de calma de la que saldría en junio cuando, a iniciativa de los generales Queipo y Saliquet se combatió primero en el sector de la Granja de Torrehermosa [Badajoz] y más tarde en el de La Serena.

 

 

Frente Estabilizado (2)

En el mes de mayo y en el Cuartel General del Generalísimo se hace un estudio muy detallado sobre la futura batalla [de La bolsa de La Serena en un frente como el de Extremadura totalmente estabilizado] […]

La “bolsa” se descompone allí en cinco zonas, que supondrían otras tantas fases de la operación. A saber: 1ª, la de Medellín, Don Benito y Villanueva de la Serena; 2ª, la de Zalamea, Higuera y Malpartida; 3ª, la de Monterrubio; 4ª, la de Hinojosa y Belalcázar, y 5ª, la de Puebla de Alcocer y Cabeza de Buey. Castuera podría ocuparse en la segunda fase, mediante doble envolvimiento.

Críticas al sistema defensivo sublevado en el frente cacereño (3)

La organización defensiva del frente cacereño fue objeto de críticas por los mandos nacionalistas, según se desprende del siguiente informe:

“1.- Toda la organización defensiva del frente es del más viejo estilo: emplazamientos en las crestas, trincheras poco profundas, parapetos de piedra seca que no resistirían el más leve ataque de artillería, etc. Urge rectificarlo, ateniéndose a las instrucciones en esta materia.

2.- La defensa, por lo general, está circunscrita a la parte exterior de las poblaciones del frente y para eso, en un radio corto. En Zorita, Logrosán, Cañamero, etc. hay largas extensiones de terreno sin cubrir, con un servicio de descubierta harto precario […]. Para suplir este vacío del frente existen pocas unidades de reserva actualmente […]. Esta División no ha logrado el porcentaje de reservas de una cuarta parte de las fuerzas divisionarias, siendo prudente, dado los grandes claros que existen, aumentar las mismas y asignar al menos a la División una Sección de Transporte.

Llanuras de La Serena convertidas en campo de operaciones. AGA.

3.- Conveniente establecer puntos de apoyo de un servicio de descubierta en el río Ruecas, entre Villar de Rena y Madrigalejo. Conviene vigilar y batir el puente de Villar de Rena por donde pasa la carretera a Villanueva de la Serena, importante vía de penetración. El Batallón 261, que está en Valdelacasa, tiene ametralladoras de distintos tipos y calibres. Con él se podía atender los servicios montañosos de Guadalupe y Valdelacasa. Hace falta por lo menos otro grupo de campaña de 7´5 para el frente Miajadas-Logrosán, grupo que debería estar montado sobe ruedas para su desplazamiento rápido.

Esas conclusiones fueron fruto del análisis del frente cacereño por expertos militares, que estuvieron examinándolo durante el mes de mayo, aportando soluciones para que éste resultase más eficaz. Unos trabajos de inspección que no obedecían a labores rutinarias propias de la práctica castrense, sino que pretendían preparar el frente lo más adecuadamente posible para la ofensiva que tendría lugar meses después.

 

Días 1 al 12 de mayo de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

[Días 1 al 12 de mayo 1938]. Han transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana [1º de mayo]

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 1º de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

 [Nicolás García Amat]

 

Servicio de Semana [2 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 2 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

 [Nicolás García Amat]

 

Servicio de Semana [3 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 3 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [4 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 4 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [5 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Sebastián Pérez López

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 5 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [6 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Sebastián Pérez López

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 6 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [7 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Sebastián Pérez López

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 7 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [8 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Sebastián Pérez López

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 8 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [9 de mayo]

Oficial de Semana: D. Olegario Pérez Vicedo

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 9 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [10 de mayo]

Oficial de Semana: D. Olegario Pérez Vicedo

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 10 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [11 de mayo]

Oficial de Semana: D. Olegario Pérez Vicedo

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 11 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [12 de mayo]

Oficial de Semana: D. Olegario Pérez Vicedo

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 12 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Informe sobre la situación del frente de la 109ª Brigada Mixta e inspecciones verificadas. Sección de Operaciones. Estado Mayor [12 mayo de 1938] (5)

Combatiente con un fusil ametrallador.

I.- Las líneas avanzadas de esta Brigada constituye el Sector de Castillo de la Encomienda, Navalvillar de Pela [Badajoz] y Valdecaballeros [Badajoz], con una longitud de frente de noventa kilómetros y medio.

Todas las posiciones ocupadas por nuestras fuerzas han sido inspeccionadas semanalmente por el Jefe de la Brigada, Jefe de Estado Mayor y Jefe [de la] Sección de Operaciones.

II.- Todos los Jefes de Batallones y unidades inferiores, hacen practicar a sus unidades un gran trabajo de instrucción, tanto teóricamente como prácticamente, a excepción del Batallón 435º que su trabajo es mucho más sencillo a causa de la longitud de frente que ocupan y no tener ninguna compañía en reserva.

Aparte de los trabajos de instrucción a que se dedican los Batallones, también verifican maniobras prácticas por parte de la compañía en reserva de los Batallones 433º y 436º. Por lo tanto, el estado de instrucción se puede confirmar como satisfecha.

III.- El frente que ocupan las fuerzas de nuestra Brigada, tenía fortificaciones conceptuadas como buenas, las del Subsector de Villanueva y Pico Rostro y algunas en Legio y Puente de carretera de Villanueva a Guadalupe sobre el río Gargáligas. El resto de las fortificaciones se pueden considerar como pequeños atrincheramientos, no sirviendo en un momento dado para una resistencia seria.

Con Zapadores agregados del VII Cuerpo de Ejército, Zapadores de la Brigada y soldados de la misma, hemos reconstruido las malas trincheras y edificado otras nuevas en la mayoría de las posiciones que ocupan nuestras fuerzas. También hemos movilizado voluntarios de las poblaciones civiles de Orellana la Vieja [Badajoz], Orellana la Sierra [Badajoz], Acedera [Badajoz] y Valdecaballeros [Badajoz], para construir una segunda línea de resistencia.

En algunos sitios, nuestras líneas avanzadas han sido rectificadas, para tener una línea mejor de vigilancia y de resistencia, en caso de necesidad, y que son Casa Machal, Barrerón, Casa Copa y La Raña (flanco derecho de nuestra Brigada).

IV.- La Artillería Divisionaria del 10,7 que está emplazada al Sur [del] río Guadiana (cuadrícula 416-492) es el sitio más indicado para ella, ya que la posición que ocupa domina las posiciones enemigas de Sierra Rena, pueblo de Rena [Cáceres], Villar de Rena [Cáceres], puentes de carretera Rena-Villanueva sobre [el] río Ruecas y [el] puente del ferrocarril sobre [el] río Gargáligas. Así mismo, domina todo el terreno Este de la Sierra Acenchal, donde muy probablemente puede el enemigo hacer una infiltración.

V.- Durante todo el tiempo que nuestra Brigada está en estas posiciones, los mandos en general, cumplen satisfactoriamente su cometido y se hayan perfectamente disciplinados. Por ningún concepto se ha ausentado de su puesto ningún jefe u oficial sin orden de la Superioridad.

VI.- Hasta hace muy poco tiempo las oficinas de todos los Batallones se encontraban en los pueblos más inmediatos a donde estaba su unidad, pero visto los inconvenientes que se tenían por las grandes distancias a que se encontraban, por tratar de mejorar los trabajos, aparte de la gran necesidad de estar en continuo contacto con este Cuartel General, se ordenó su traslado a donde se encuentran éstas [oficinas del Cuartel General], como así mismo las oficinas del Habilitado de la Brigada y unidades independientes.

VII.- Los componentes de esta unidad se encuentran revestidos de un alto grado de disciplina y una gran moral, como se ha podido comprobar en los últimos combates obtenidos en Carrascalejo [Cáceres] por el Batallón 434º.

La Brigada cuenta con 1.780 fusiles individuales, 40 fusiles ametralladores y 24 ametralladoras, siendo insuficiente para el personal de esta Brigada, por lo que sería necesario dotarla con arreglo a plantilla.

En el primer escalón de municiones tenemos 367.000 cartuchos y en reserva 349.671, todos ellos del 7,62 m/m. Además 160 bombas de lanzabombas, 114 bombas ofensivas y 1.150 defensivas.

Las líneas telefónicas establecidas en este Sector, en su mayoría son aéreas y de aluminio. Para obtener un buen funcionamiento y el enlace necesario con todas las unidades de mi mando, se necesita nos manden 50 kms. [de] hilo bifilar, teléfonos, 35 pilas de teléfonos y de linternas, 3 helioscopos (aparatos completos) y cintas aisladoras.

La Brigada cuenta con diez coches ligeros y cinco camiones. Teniendo en cuenta [que] se pueden considerar como inservibles, ya que estos se encuentran bastante deteriorados y constantemente están en reparación, aparte de la imperiosa necesidad de más vehículos, por las grandes distancias en que se encuentran unas unidades de otras; los medios de transporte no corresponden a necesidades de la Brigada.

La situación del vestuario de la tropa de esta unidad es gravísima como podrá apreciar por la adjunta relación, pues en ella verá [que] necesitamos casi todo el completo vestuario.

Para activar los trabajos de fortificación, la Brigada necesita de cuantos materiales se precisa para ello, como son: picos, palas, alambre y dinamita en bastante cantidad.

VIII.- El personal empleado en funciones que le aparte de la línea del frente, es estrictamente el necesario para el buen desenvolvimiento de los trabajos de esta Brigada.

P.C. [Talarrubias/Casas de Don Pedro] 12 de mayo de 1938

.El Jefe de la Brigada

[Antonio Blas]

El Comisario acctal. [de la Brigada]

[Ernesto Herrero]

 

Días 13 al 24 de mayo de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

[Días 13 al 24 de mayo 1938]. Han transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana [13 de mayo]

Oficial de Semana: D. Olegario Pérez Vicedo

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 13 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [14 de mayo]

Oficial de Semana: D. Olegario Pérez Vicedo

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 14 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [15 de mayo]

Oficial de Semana: D. Olegario Pérez Vicedo

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 15 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [16 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 16 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [17 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 17 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [18 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 18 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [19 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 19 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [20 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 20 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [21 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 21 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [22 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 22 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [23 de mayo]

Oficial de Semana: D. Olegario Pérez Vicedo

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 23 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [24 de mayo]

Oficial de Semana: D. Olegario Pérez Vicedo

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 24 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Informe de la distribución de la fuerza de este [436º] Batallón [24 mayo de 1938] (6)

Primera compañía: Ocupa la cota 303 con dos fusiles ametralladores y una ametralladora.

Combatientes en las trincheras.

Segunda compañía: Una sección en la cota 314 con un fusil ametrallador y dos ametralladoras; dos pelotones con un fusil ametrallador en Torrebirote, tres escuadras con un fusil ametrallador en Tamborrio y tres escuadras prestando servicio de guardia en el Castillo Barca Guadiana y Barca Vinagre.

Tercera compañía: En reserva.

Cuarta compañía: Cubre desde el molino donde está situado un fusil ametrallador a la cota 283; un pelotón con un fusil ametrallador en el Puente del f.c. [ferrocarril]. Una sección que protege con un fusil ametrallador el cruce de la carretera con el f.c. [ferrocarril]; un pelotón con un fusil ametrallador en el Cerrito donde se encuentra situada la Casa de los Cerros. Esta compañía tiene a su cargo dos ametralladoras situadas, una en el cruce del camino de Alcántara con el f.c. [ferrocarril] y la otra en la cota 354. En esta cota otra ametralladora.

Artillería: Una Batería del 10´7 al respaldo de este Castillo [de la Encomienda].

Una centralita instalada en un nido de ametralladoras sobre el Puente volado de la carretera de Villanueva de la Serena a Guadalupe.

Observatorios: Uno en la cota 354 y otro en el Castillo [de la Encomienda].

Distribución de los lanzabombas

Castillo de la Encomienda.

En el Castillo de la Encomienda dos lanzabombas que cubriendo la carretera enlaza con la cota 314. En esta cota otros dos lanzabombas que enlazan con el Castillo y la Casa de los Cerros. En esta casa otro que enlaza con las cotas 314 y 303. En la cota 303 otros tres lanzabombas; uno que bate el flanco derecho y enlaza con la Casa de los Cerros, otro en el centro que bate el desnivel de la vía férrea y otro en el flanco izquierdo que enlaza con la cota 283. En esta cota otro lanzabombas que bate la línea férrea y enlaza con la cota 303. Dichos enlaces son perfectos por cuanto desde el Puente del f.c. al Castillo pasando por todas las cotas indicadas, no queda ninguna zona que no esté perfectamente batida.

Cerro Tamborrio.

La posición Tamborrio, tiene otro dos lanzabombas que cubren el flanco izquierdo con dirección Torrebirote.

La compañía en reserva [tiene] un lanzabombas

Nota. En el día de ayer la 4ª compañía de este Batallón relevó a la 3ª que quedó en reserva.

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena] 24 de mayo de 1938

El Jefe del [436º] Batallón

[Mayor D. Luis Vázquez Rodríguez]

El teniente ayudante [del 436º]

[Benjamín Robredo]

Firmas autógrafas del jefe del 436º Bón, Mayor Luis Vázquez Rodríguez y el teniente ayudante Benjamín Robredo.

Días 25 al 31 de mayo de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

[Días 25 al 31 de mayo 1938]. Han transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana [25 de mayo]

Oficial de Semana: D. Olegario Pérez Vicedo

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 25 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

Atanas Georgieff

 

Servicio de Semana [26 de mayo]

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 26 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

 

Servicio de Semana [27 de mayo]

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 27 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

 

Servicio de Semana [28 de mayo]

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 28 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

 

Servicio de Semana [29 de mayo]

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff Haracieff

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 29 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

 

Servicio de Semana [30 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 30 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

 

Servicio de Semana [31 de mayo]

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 31 de mayo de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

 

 

(1) Ramón Salas Larrazabal, Historia del Ejército Popular de la República, Madrid, Editora Nacional, 1973, pp. 2061.

(2) Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981, P. 211-212.

(3) Chaves Palacios, Julián, La Guerra Civil en Extremadura: Operaciones militares (1936-1939), Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1997. Pp. 242-243.

(4) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 82-83, 374-381.

(5) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. 109ª Brigada Mixta. Estado Mayor. Sección Tercera:  Operaciones. “Informes sobre la situación y distribución de fuerzas de la Brigada [109] 1937, 1938 y 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C)7 / 24-25.

(6) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. 109ª Brigada Mixta. Estado Mayor. Sección Tercera:  Operaciones. “Informes sobre la situación y distribución de fuerzas de la Brigada [109] 1937, 1938 y 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C)7 / 26.

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Los batallones de la 109ª Brigada ocupan el frente entre los sectores de Villanueva, Acedera y Valdecaballeros (Badajoz).

 17 al 30 de abril de 1938

Nueva fase de calma en el frente (1)

Después de la acción de Carrascalejo [Cáceres, 8 de abril 1938], el Ejército [nacional] de Extremadura entró de nuevo en una fase de calma de la que saldría en junio cuando, a iniciativa de los generales Queipo y Saliquet se combatió primero en el sector de la Granja de Torrehermosa [Badajoz] y más tarde en el de La Serena.

 

Propuesta para la organización de dos nuevos Cuerpos de Ejército nacionalistas: Extremadura y Jaén (2)

Las fuerzas nacionales cortan la España republicana en dos llegando al mar Mediterráneo.

El 25 de abril el general Franco comunicaba al general Queipo de Llano que, como consecuencia de la llegada de las fuerzas propias al Mediterráneo, por Vinaroz, y la división consiguiente del territorio enemigo, era conveniente organizar, lo más rápidamente posible, dos Cuerpos de Ejército de Maniobra, uno para operar en el sector de Extremadura y otro en el de Jaén. Dos nuevos Cuerpos de Ejército deberían encontrarse más adelante en condiciones de actuar, toda vez que su propósito era “poner en marcha todo el frente actualmente estabilizado”. Estas palabras revelaban el optimismo que produjo aquella llegada al Mediterráneo, verdaderamente trascendental.

 

Día 17 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día diecisiete de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

A causa del temporal de lluvias no ha habido actividad de ningún género en el Sector que ocupa esta Brigada.

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a diecisiete de abril de 1938.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

Día 17 [de abril 1938]. Sin novedad, continuando las máquinas [ametralladoras] en el mismo sitio emplazadas.

Servicio para hoy, día 17 [de abril] 1938

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff

Sargento de Semana: D. Olegario Pérez Vicedo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz]

 

Día 18 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día dieciocho de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Actividad propia:

Nuestra fuerza se ha dedicado a la vigilancia y fortificación de las posiciones que guarnece.

Actividad enemiga:

Ayer, de 18´15 a 18´30, se ha oído por Madrigalejo varias ráfagas de armas automáticas.

A las 12´40 horas del día de ayer, pasó por nuestras líneas del Sector Villanueva, un aparato trimotor de bombardeo enemigo, con dirección Sur-Norte.

Demás apartados, sin novedad.

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a 18 de abril de 1938.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

Día 18 [de abril 1938]. Ha transcurrido sin novedad.

Servicio de hoy, día 18 [de abril] 1938

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz]

 

Día 19 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día diecinueve de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Actividad propia:

En el día de hoy nuestra fuerza se ha dedicado a la vigilancia y fortificación de las posiciones que ocupa.

Actividad enemiga:

Mandos de la Brigada Flechas Azules en Campillo de Llerena (Badajoz).

El enemigo no ha dado muestra de actividad alguna en el transcurso de la jornada. Solo se observó a las 14´30 horas, el paso de una caravana compuesta de 7 vehículos, que procedente de Zorita [Cáceres] se dirigió a Madrigalejo [Cáceres].

Demás apartados, sin novedad.

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a 19 de abril de 1938.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

Día 19 [de abril 1938]. Ha transcurrido sin novedad.

Servicio para hoy día 19 [de abril] 1938

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Francisco Bonmati Pérez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz]

 

Día 20 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día veinte de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Actividad propia:

Al igual que en días anteriores, nuestra fuerza continúa dedicada a la vigilancia y fortificación de las posiciones que guarnece.

Actividad enemiga:

En el día de hoy el enemigo ha efectuado pequeños trabajos de fortificación en sierras Suárez y Rena.

Bajas enemigas:

A las 23´30 horas del día de hoy, por el Sector Valdecaballeros, se han presentado a nuestras filas cinco soldados, sin armamento, evadidos del campo faccioso.

Bajas propias:

3 soldados, enfermos, evacuados al hospital.

Demás apartados, sin novedad.

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a veinte de abril de 1938.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

Día 20 [de abril 1938]. Se ha continuado en la misma situación que en los días anteriores.

 

Servicio para hoy día 20 [de abril] 1938

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz]

 

Día 21 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día veintiuno de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Actividad propia:

Continúan nuestras fuerzas dedicadas a la vigilancia y fortificación de las posiciones que ocupan.

Actividad enemiga:

En el transcurso de la jornada, el enemigo no ha dado muestra alguna de actividad.

A las 9´30 horas con dirección O. a N., ha pasado por nuestras líneas del Sector Valdecaballeros un aparato que debido a la gran altura que volaba no se ha podido identificar.

Evacuados al Hospital:

5 soldados, enfermos.

Demás apartados, sin novedad.

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a veintiuno de abril de 1938.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

Día 21 [de abril 1938]. Sin novedad.

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] 21 [abril] [1938]

Servicio para hoy día 21 [de abril] 1938

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz]

 

Día 22 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día veintidós de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Actividad propia:

Continúan nuestras fuerzas dedicadas a la vigilancia y fortificación de sus posiciones, al igual que en día anteriores.

Actividad enemiga:

En el transcurso de la jornada, ha sido nula la actividad enemiga. Solamente a las 18 horas del día de ayer, se oyeron varias ráfagas de armas automáticas en vértice La Mata, suponiéndose obedecieran a pruebas de dichas armas.

Demás apartados, sin novedad.

 

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a veintidós de abril de 1938.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

Día 22 [de abril 1938]. Ha transcurrido sin novedad.

Servicio para hoy día 22 [de abril] 1938

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz]

 

Día 23 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día veintitrés de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Actividad propia:

Como en días anteriores, nuestra fuerza se ha dedicado a la vigilancia y fortificación de las posiciones que guarnece.

Actividad enemiga:

En el día de hoy ha sido completamente nula la actividad en campo enemigo.

Demás apartados, sin novedad.

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a veintitrés de abril de 1938.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

Día 23 [de abril 1938]. Sin novedad.

Servicio para hoy día 23 [de abril] 1938

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz]

 

Día 24 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día veinticuatro de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Actividad propia:

Nuestra fuerza dedicada como en días anteriores a la vigilancia y fortificación de las posiciones que ocupa.

Actividad enemiga:

En el día de hoy no se ha observado actividad alguna en campo enemigo.

Bajas enemigas:

A las 9 horas se han presentado a nuestras filas por [el] sector [de] Acedera [Cáceres] cuatro paisanos (2 mujeres y 2 hombres) evadidos del campo faccioso.

Evacuados al hospital:

Dos soldados, enfermos

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a 24 de abril de 1938.

 [Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

Día 24 [de abril 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna.

Servicio para hoy día 24 [de abril] 1938

Oficial de Semana: D. Ángel Donate Salvador

Sargento de Semana: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz]

 

Día 25 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día veinticinco de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Actividad propia:

Nuestra fuerza continúa dedicada como a la vigilancia y fortificación de sus posiciones.

Actividad enemiga:

Tropas de la I Brigada Mixta Flechas Azules.

Durante el día de hoy, el enemigo ha concentrado fuerzas de un efectivo aproximado de una Brigada y dos escuadrones de Caballería, en las inmediaciones de sierra de Rena, en donde se encuentran vivaqueando a la hora de cerrar este parte.

Demás apartados, sin novedad.

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a veinticinco de abril de 1938.

 [Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

Día 25 [de abril 1938]. Ha transcurrido sin novedad.

Servicio para hoy día 25 [de abril] 1938

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff

Sargento de Semana: D. Sebastián Pérez López

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz]

 

Instrucciones generales que se deben tener en cuenta para el uso del teléfono en campaña [25 de abril 1938] (5)

1º.-        Acordado por el Ministerio de Defensa Nacional que las conferencias telefónicas no excedan de tres minutos, ha de procurarse por el conferenciante que esto sea una realidad.

El fin que persigue esta disposición consiste en que pueda dejarse inmediatamente la línea franca para que otras comunicaciones urgentes tengan lugar al minimun de tiempo.

Por otra parte, la limitación del uso del teléfono supone un gran ahorro para el Estado, ya que las conferencias que han de concurrir por líneas que no sean militares las abonará el Ministerio de Defensa Nacional.

2º.-        La franquicia que puede disfrutarse es la siguiente:

Los mandos de compañía la tendrán hasta el Batallón; el de Batallón hasta el de Brigada; el de Brigada hasta el de División, etc.

En sentido inverso se comprenderá que cualquier jefe superior, disfrutará de dicha franquicia para con todos los inferiores.

Para los jefes de Servicio, queda también establecida franquicia telefónica, para la zona donde radique su intervención.

Fuera de los límites establecidos, podrán celebrarse conferencias oficiales de verdadera urgencia previa autorización del E.M. correspondiente.

Caso contrario, las conferencias interurbanas serán abonadas por el conferenciante y deberán, si son particulares, pedir igualmente autorización.

3º.-        Los centralistas militares que tengan enlace con las centrales civiles, llevarán un registro de conferencias interurbanas, en cuyo registro anotarán el nombre del expedidor, duración de la conferencia y abonado con quien la celebra. Esta anotación, se confrontarán con las que lleven las centrales civiles, cuya relación de conferencias, para que las abone el Ministerio de Defensa Nacional, tendrán que llevar el Vº Bº del jefe de E.M. de la localidad.

4º.-        No deben hacer consultas, no mantener conversaciones con los telefonistas, para evitar el retraso de otras comunicaciones.

El trato a dichos telefonistas debe ser afable. Está demostrado que el trato violento perturba el servicio, al producir, en el operador, un estado de azoramiento en la mayoría de los casos.

5º.-        En el campo de operaciones y en horas de combate no se consentirán otras conferencias que aquellas que se refieran a la marcha de operaciones y siempre con el laconismo que debe caracterizar a estos momentos.

El no cumplimiento de este apartado se castigará con el máximo rigor.

Cabeza del Buey [Badajoz], 25 de abril 1938

[Sello impreso: “109 Brigada Mixta. Transmisiones”]

 

Día 26 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día veintiséis de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Día 26. Sin novedad. El 434º Bón. de Mohedas a aquí.

[P.C. de Casas de Don Pedro, Badajoz]

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

[Día] 26 de abril [de 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio para hoy día 26 [de abril] 1938

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff

Sargento de Semana: D. Sebastián Pérez López

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz]

 

Día 27 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día veintisiete de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Día 27. Sin novedad.

[P.C. de Casas de Don Pedro, Badajoz]

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

Día 27 de abril de 1938. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas ametralladoras en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff

Sargento de Semana: D. Sebastián Pérez López

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz], 27 de abril de 1938

 

Día 28 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día veintiocho de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Actividad propia:

Continua nuestra fuerza dedicada como a la vigilancia y fortificación de las posiciones que guarnece.

Actividad enemiga:

En el transcurso de la jornada, el enemigo no ha dado muestra de actividad alguna. Solo a las 19 horas del día de ayer, se oyeron varias ráfagas de ametralladora en sierra Puertollano.

Demás apartados, sin novedad.

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a veintiocho de abril de 1938.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

[Día 28 de abril de 1938. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas ametralladoras en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz], 28 de abril de 1938

 

Día 29 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día veintinueve de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Actividad propia:

Al igual que en días anteriores, nuestras fuerzas se han dedicado a la fortificación y vigilancia de las posiciones que guarnecen.

Actividad enemiga:

Ha sido escasa, resaltando el paso de 20 camiones desde Madrigalejo a Rena.

En las proximidades de Madrigalejo hacen trabajos de fortificación.

Demás apartados, sin novedad.

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a veintinueve de abril de 1938.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

[Día 29 de abril de 1938. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas ametralladoras en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz], 29 de abril de 1938

 

Día 30 de abril de 1938

[Parte de Operaciones del día treinta de abril de 1938. Puesto de Mando de Casas de Don Pedro, Badajoz. 109ª Brigada Mixta] (3)

Actividad propia:

Continúan nuestras fuerzas como en días anteriores, dedicadas a la vigilancia y fortificación de sus posiciones.

Actividad enemiga:

En el transcurso de la jornada, ha sido nula la actividad enemiga.

Demás apartados, sin novedad.

P.C. [de Casas de Don Pedro, Badajoz] a treinta de abril de 1938.

El Jefe de Estado Mayor

[Juan Pedro Fernández del Campo]

El Jefe acctal. de la [109] Brigada

[Antonio Blas]

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz] (4)   

[Día 30 de abril de 1938. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas ametralladoras en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial de Semana: D. Atanas Georgieff

Sargento de Semana: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz], 30 de abril de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

 

(1) Ramón Salas Larrazabal, Historia del Ejército Popular de la República, Madrid, Editora Nacional, 1973, pp. 2061.

(2) Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981, P. 211.

(3) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. “Partes de Operaciones: del E.M. de esta Brigada [109]. Febrero a diciembre 1938 (incompleto)”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1236 / Carpeta (C) 12 / Documento (D) 1 / Numerado 63-70.

(4) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 80-82, 370-372.

(5) Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja (ZR). 109ª Brigada. Estado Mayor. Sección Tercera. Operaciones. “Instrucciones del Estado Mayor Central para los Ejércitos y del Estado Mayor de esta [109ª] Brigada. 1937, 1938 y 1939”. AGMAV, A. 76, L. 1236, C. 8. D. 1

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