Operaciones militares de la bolsa de La Serena entre el 1 y 13 de agosto de 1938 y ocupación de Casas de Don Pedro, Valdecaballeros y Cabeza del Buey

Espera de la Contraofensiva del Ejército Popular[1]

Operaciones en Extremadura. Croquis. Estado Mayor del Ejército. Servicio Histórico Militar. Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939. 1968.

En la víspera de la Batalla del Ebro, 24 de julio, del Cuartel General de Franco salía una orden para continuar las operaciones en los frentes de Extremadura.

El optimismo de las fuerzas “nacionales” era muy grande. Por contra, el Ejército Popular de Extremadura sufría una comprensible crisis de pesimismo. El coronel Burillo fue sustituido. El general Miaja puso en su lugar al coronel Adolfo Prada Vaquero.

El coronel Prada se encontró una situación militar deficiente tras las operaciones y batallas de julio. Sin embargo, Prada lograría imponer de nuevo una verdadera moral de guerra, a la vez que reorganizaba el ejército[2].

Entonces, la misión fundamental de Queipo de Llano era ocupar el importante nudo ferroviario de Almorchón para después proseguir hasta Cabeza del Buey, Belalcázar e Hinojosa del Duque, desde donde el frente empalmaría con el de Peñarroya.

El día 9 de agosto de 1938, las divisiones 112ª y 60ª “nacionales” se introducen por las llanuras de La Serena, al norte de Benquerencia, La Nava y Helechal, llegando al kilómetro 333 del ferrocarril Ciudad Real-Mérida.

Al sur, las divisiones 122ª y 24ª llegan hasta el kilómetro 7 de la línea de ferrocarril Almorchón-Bélmez, donde se entabla combate siendo rechazados. Desde Helechal llegan a la zona grupos de campesinos, milicianos y tropas de la División “Zújar”, del Ejército de Extremadura. Las divisiones “nacionales” sufren numerosas bajas y se ven obligadas a retroceder hasta sus puntos de partida.

Sin embargo, el día 10 [agosto], la 122ª alcanza y domina la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer. Partiendo desde [Navalvillar de] Pela, la 11ª [División] llega hasta Casas de Don Pedro. El cerco seguía cerrándose para las tropas populares, y éstas sin reaccionar.

El día 11 [agosto], en Zarza Capilla, el Ejército Popular destroza prácticamente las fuerzas de las 60ª y 112ª divisiones “nacionales”, que anteriormente habían bombardeado con fuego de artillería insistentemente el pueblo.

Dos días después, a las dos y media de la tarde, Valdecaballeros cae, pero en Zarza Capilla las tropas de Prada siguen resistiendo y hacen retroceder a los hombres de la División 60ª de Franco, causando gran número de bajas.

Aquel mismo día, los “nacionales” entran en Cabeza del Buey. El pueblo había sido, prácticamente, evacuado en los días anteriores.

Ocupación nacionalista de Cabeza del Buey. Ofensiva republicana antes de quedar fijado el frente[3]

[Tras el impacto que supuso la pérdida de La Serena… se] procedió a reorganizar el Ejército [Popular], nombrando nuevos cargos para sus tres [Cuerpos de Ejército], a los que asignó el siguiente territorio: VI [Cuerpo de Ejército], entre los ríos Algodor, en su confluencia con el Tajo, y el Guadiana; VII, desde el Guadiana al Zújar; y VIII, desde el Zújar al Guadalquivir. Su ámbito geográfico, por tanto, se acortaba de forma significativa con la pérdida de La Serena, lo que no significaba que estuviesen dispuestos a perderlo con la misma facilidad que el anterior. En ese propósito jugó a su favor el hecho de que un día después del cierre de la Bolsa de la Serena se iniciase la batalla del Ebro. Ello introdujo modificaciones en las tropas franquistas destacadas en Extremadura, pues un contingente importante de sus efectivos fue enviado a Aragón, lo que les restó eficacia.

Entre el 24 de julio y el 8 de agosto, no se contabilizaron nuevas operaciones en suelo extremeño. Durante esos días, las tropas franquistas se dedicaron a consolidar lo conseguido, tomando el control de los municipios conquistados y efectuando labores de “limpieza” sobre la población desafecta. El Cuartel General de estas tropas se instaló en Villanueva de la Serena. También su aviación bombardeó algunos pueblos republicanos, como en la jornada del 25 de julio sobre Cabeza del Buey, originando numerosas pérdidas de vidas humanas. Una tensa calma, sólo modificada por esas acciones de la aviación, se apoderó de las líneas del frente, donde se esperaba la reanudación de los combates.

Eso sucedió el 9 de agosto, cuando el Ejército del Sur rompió de nuevo el frente desde sus posiciones más meridionales, avanzando por las sierras de Castuera y Benquerencia las divisiones 112ª y 60ª, y por la zona de Almorchón las 122ª y 24ª. Pero a diferencia de la ofensiva anterior, desde los primeros combates se apreció una fuerte oposición por parte del adversario, apoyados por sus tanques y algunas piezas de artillería, lo que entorpecía notablemente la progresión de las divisiones franquistas. En esa jornada se encontraron en el aire las aviaciones de ambos bandos, registrándose combates aéreos.

Los avances conseguidos ese día por las tropas de Queipo de Llano fueron poco importantes. Entre los puntos alcanzados destacamos los conocidos por Minas del Apostolado, Arroyo de las Puercas, Hinojo del Bercial y vértice Alcantarilla, entre otros. Sin embargo, el desgaste acumulado fue importante, como se hacía constar en el siguiente parte de su Estado Mayor:

“Las fuerzas, dado el enorme cansancio que sienten, puesto que comenzaron a operar anteayer a las 11 de la noche, se han dedicado en el día de hoy, 10 de agosto, a descansar y cambiar los emplazamientos de la artillería. Tan pronto esté emplazada comenzarán a operar”[4].

Combates del día 10 de agosto de 1938 en las inmediaciones de Casas de Don Pedro. Hernán Fernández López.

El día 10 [agosto] iniciaba su incursión por la zona norte del frente el Ejército del Centro, que esa misma jornada ocupaba su primer objetivo importante: Casas de Don Pedro. Se encargaron de esa operación fuerzas a las órdenes del coronel Manuel Alvárez Díaz, que tomaron el pueblo no sin dificultad. Por su parte, por la noche, el Ejército del Sur, tras vencer fuerte resistencia, tomaba el vértice Almagrera, al oeste de Cabeza del Buey; también las sierras de la Osa y del Calvario. Al terminar esas conquistas hacían balance: “325 prisioneros, 1 ametralladora, 2 fusiles-ametralladores, 207 fusiles de repetición y 173 escopetas”. El 11 de agosto transcurrió sin actividad por: “necesidades de acoplamiento”, es decir, para desplazar la artillería que había quedado retrasada y también incorporar nuevas fuerzas para continuar el ataque.

En su avance por el este, las fuerzas de Queipo de Llano llegaron a las cercanías del pueblo de Zarza Capilla, donde los republicanos hicieron valer tanto las mejoras experimentadas en materia de organización como los refuerzos recibidos, y les hicieron retroceder.

La progresión de las tropas nacionales era más bien lenta, ya que topaba con enclaves como el pueblo citado o el macizo montañoso situado entre el río Zújar y el ferrocarril, donde se defendía con tenacidad e indudable eficacia. Se confirmaba, por tanto, que la resistencia de las tropas gubernamentales en esta fase era más fuerte y organizada, y sus adversarios tuvieron que redoblar los esfuerzos para conseguir avanzar, sobre todo en la parte más meridional del frente.

Pese a esas dificultades, el avance, aunque lento, continuaba. Así, el 13 de agosto las tropas a las órdenes del teniente coronel Baturone ocupaban otra importante localidad, Cabeza del Buey, que desde la pérdida de Castuera desempeñaba las funciones de capital de la República en Extremadura. Su población, ante la difícil situación en que se encontraba, debido a la proximidad del enemigo, había sido evacuada casi en su totalidad previamente. Ante este fracaso, la capital pasó a Puebla de Alcocer.

Por su parte, la Brigada de Caballería del Ejército del Centro, superada la sierra de las Chimeneas, se dirigió a Valdecaballeros, que fue controlado, alcanzando la línea del río Guadalupejo y llegando al Guadiana por esta parte de la provincia, limítrofe con la de Cáceres.

En los días siguientes, la actividad militar se desarrollará en el otro sector, el de Cabeza del Buey. Ahí, los batallones del Ejército Sur seguían empeñados en ocupar Zarza Capilla, donde ya habían sido rechazados. Se encargó de esa misión la División 60ª, que avanzó el día 14 [agosto] en esa dirección. Sus adversarios presentaron seria resistencia, para lo que habían concentrado con rapidez en toda esta zona hasta diez batallones. Para hacerles frente, las fuerzas de Queipo de Llano tuvieron que emplear a fondo tanto la aviación como su artillería.

 

Intervención de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República durante los combates del 9 al 13 de agosto de 1938 en La Serena[5]

Ejército de Extremadura gubernamental

El 31 de julio de 1938 fue destituido [como jefe del Ejército el coronel Ricardo] Burillo por los resultados de la batalla de la bolsa de La Serena, y reemplazado por el coronel de Infantería Adolfo Prada Vaquero […].

4ª Brigada Mixta

[…] Pasó a formar parte de la 7ª División del II Cuerpo de Ejército en el frente de Madrid.

El 31 de julio de 1938, pasó con la 37ª División a incorporarse al VII Cuerpo de Ejército en el frente de Extremadura, llegando a Campillo de la Jara para su reorganización, y, una vez terminada ésta, a Cabeza del Buey. Había asumido el mando, en estos momentos, el mayor de milicias Vicente Alcalde Butler. En Cabeza del Buey participó en los combates del mes de agosto [1938], de los que salió malparada, retirándose a Peloche para reponer bajas.

20ª Brigada Mixta

De los restos maltrechos de la 20ª Brigada Mixta se hizo cargo el mayor de milicias Gabriel Pareja Núñez que reorganizó sus fuerzas para reintegrarse a su sector frente a Castuera, donde permaneció hasta el final de la guerra.

25ª Brigada Mixta

Al finalizar el mes [julio 1938], quedó incorporada a la 51ª División y, al terminar la ofensiva y contraofensiva, se situó en vanguardia en la Sierra del Torozo.

46ª Brigada Mixta

Fuerzas republicanas en un momento de descanso.

Bajo el mando accidental del mayor de milicias Silvestre Gómez Sánchez fue enviada, el 18 de julio, a Puente del Arzobispo como reserva en la batalla de la bolsa de La Serena. Sin embargo, al día siguiente, tuvo que acudir al centro de gravedad de los combates para intentar salvar del copo al grueso de las fuerzas propias, quedando en línea en el sector del Puente del Arzobispo a Puerto Llano.

66ª Brigada Mixta

[El comandante de Infantería Juan Andrés Vivó del Toro jefe de la 66ª Brigada desde el 15 de mayo de 1937, fue relevado por el mayor de milicias José del Rey, guardia de Asalto que se hizo famoso por su participación en el asesinato de Calvo Sotelo, en junio de 1938. Esta unidad, había sido incorporada a la reserva del Ejército del Centro en Loeches, Madrid].

El 22 de julio de 1938, la 66ª BM fue enviada al frente de Extremadura, integrándose en la División del Zújar que, luego, sería la 51ª. El 2 de agosto, la Brigada entró en línea y, el día 9, trató de oponerse al avance nacional en dirección a Cabeza del Buey, sin lograrlo. Se fue replegando desde Sierra Buitrera y Sierra Rinconada hasta situarse al Sur del río Zújar.

81ª Brigada Mixta

[Desde la costa de Castellón de la Plana, se desplazó al frente de Extremadura].

Tras la victoria nacional en el cierre de La bolsa de La Serena, quedó definitivamente incorporada a la 41ª División del VII Cuerpo de Ejército. Ya no se movería del frente extremeño hasta el final de la guerra.

88ª Brigada Mixta

[S]u actuación más destacada fue durante la ofensiva nacional para el cierre de la bolsa de La Serena, cubriendo el flanco Este de la línea de resistencia, desde el pueblo de Los Blázquez [Córdoba], cruzando la línea del ferrocarril de Almorchón y La Granjuela a Los Perales y El Gamonal, donde enlazaba con la 115ª BM, mientras en Los Blázquez lo hacía con la 103ª. Después de la batalla quedó en vanguardia en la orilla derecha del Zújar.

91ª Brigada Mixta

[Q]uedó copada en la bolsa y deshecha [tras las operaciones nacionales para la liquidación de la bolsa de La Serena]. Ya no volvió a intervenir en ninguna acción bélica posterior. [Dos de sus batallones cubrieron línea en la margen izquierda del río Guadiana, durante el mes de agosto, junto a las fuerzas de la 109ª Brigada Mixta].

103ª Brigada Mixta

Con motivo de la batalla del cierre de la bolsa de Mérida [La Serena], retornó a vanguardia ocupando el sector desde Sierra Navarra hasta el [río] Zújar.

109ª Brigada Mixta

Durante esta batalla de la bolsa de Mérida, el jefe de la Brigada, mayor de Blas, pasó a mandar la 29ª División y cedió el mando de la 109ª BM al mayor de milicias Timoteo Reboiro Jiménez. La Brigada fue reconstituida bajo el mando del mayor de milicias Juan Guijarro Iniesta.

 

Intervención de las Divisiones del Ejército Nacional durante los combates del 9 al 13 de agosto de 1938 en La Serena[6]

Ejército del Centro sublevado

11ª División

El éxito de la operación anterior [el cierre de la bolsa de La Serena] animó al Mando nacional a repetirla cerrando una nueva bolsa al encontrarse los Ejércitos del Sur y del Centro en La Puebla de Alcocer. A la 11ª División se le encomendó el flanco Sur del Ejército del Centro y, el día 10 de agosto, la 1ª Brigada partiendo de Navalvillar de Pela se apoderó de Casas de Don Pedro, venciendo una fuerte resistencia. Durante la noche, la División fue relevada de primera línea y trasladada al extremo Norte del radio de acción del Ejército del Centro. Aquí, el día 13, tomó al asalto el Vértice Atalaya, las primeras estribaciones de la Sierra de la Chimenea y la localidad de Valdecaballeros, completando, al día siguiente, la ocupación de todo el macizo montañoso ante una creciente resistencia.

21ª División

Loma de Los Caserones.

En un segundo intento de encerrar las tropas republicanas en una nueva bolsa, emprendido el 10 de agosto, la 21ª División estableció una cabeza de puente sobre el Zújar, cortando las carreteras de Puebla a Castuera y situándose en posición ventajosa en la loma de Los Caserones. Aunque la operación no dio sus frutos, la División mantuvo, de momento, las posiciones conquistadas.

60ª División

En la segunda fase de la batalla [del cierre de la bolsa de La Serena], la 2ª Brigada fue encargada de romper el frente en cooperación con la 112ª División para proseguir el avance. El 9 de agosto, avanzó por el llano frente a la Sierra de Benquerencia y ocupó la loma Matasanos, los vértices Perro y Cabezas y la laguna de La Retama, mientras la 1ª Brigada cortaba el ferrocarril de Ciudad Real a Mérida en el kilómetro 333. Al día siguiente y venciendo una resistencia cada vez más tenaz, la 2ª Brigada asaltó la Loma de Los Lebreles y el vértice de Cabezarrubia. La División otra vez reunida, pues la 1ª Brigada había tenido que regresar precipitadamente de Segovia, donde se hallaba como reserva de la Agrupación de Divisiones Somosierra-Guadarrama, fue relevada en Sierra Almagrera por la 122ª División, para operar, el día 12 [de agosto], sobre la Sierra de las Cabras, pero sin poder entrar en Zarza Capilla debido a la fuerte resistencia encontrada.

112ª División

El éxito de la operación del cierre de la bolsa de Mérida impulsó al Mando nacional a repetir el intento de copar nuevamente a las Brigadas Mixtas, avanzando en dos direcciones sobre la Puebla de Alcocer. A la 112ª División se le encomendó la misión de constituir la columna Norte del flanco derecho del ataque, avanzando sobre Almorchón y posteriormente hacia Cabeza del Buey. El día 9 de agosto, las tropas del coronel Baturone rompieron el frente y produciendo su hundimiento, ocuparon la Sierra Almagrera, donde se sostuvieron hasta ser relevadas, el día 11. A continuación la División asaltó las sierras de las Cabras y del Torozo, intentando entrar en Zarza Capilla, pero la fuerte resistencia encontrada se lo impidió. En los días siguientes, aún pudo avanzar ligeramente, llegando hasta el recodo que forma el río Zújar, pero el enemigo logró impedir toda maniobra posterior.

122ª División

El 7 de agosto, la División se trasladó a la zona del El Helechal-Las Minas, como base de partida para la nueva ofensiva, que comenzó dos días más tarde, en dirección al Puerto de Almorchón. La 1ª Media Brigada llegó al kilómetro 5 del ferrocarril de Belalcázar a Almorchón y la 2ª se apoderó del Vértice Hinojo, luego se atravesaron el Zújar y la línea del ferrocarril. En esta operación el Batallón de Infantería de Marina recibió su bautismo de fuego y un importante quebranto por fuego de la artillería. Al día siguiente, prosiguió el avance con la conquista del Cerro del Quintillo y la Casa de Manuel Donoso, alcanzando los batallones distintos objetivos: el 4º de Lepanto se apoderó de la Sierra de La Rinconada, la Bandera de Badajoz de las casas y las lomas del Rincón y el Tercio de San Rafael el Vértice de Casa Hatoquedo. El día 11 [agosto], se alcanzó el Puerto de Las Navas y se relevó a la 112ª y 60ª Divisiones en la Sierra Almagrera. El 12, el Tabor de Regulares tomó el Puerto Blanco de la Venta, mientras otras unidades lo hacían con la Loma de los Arbolitos.

2ª División de Caballería

El 9 de agosto, la División se dividió en dos columnas, la primera con los Regimientos 2º y 4º, al mando del general Gete, y la segunda con los Regimientos 1º y 3º, al mando del coronel Monasterio. La primera columna avanzó siguiendo la carretera de Castuera a La Puebla de Alcocer, reconociendo los pasos sobre el Zújar, el día 12 [agosto], y envolviendo Zarza Capilla, el 14.

 

Tropas en un frente olvidado: El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil[7]


El cierre de la bolsa de Mérida. Croquis nº 13. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981.

En primer lugar, debe destacarse que el frente extremeño [después de la ofensiva del cierre de la bolsa de La Serena] quedaba ampliamente reducido, de hecho, la “cuña” que se insertaba en la zona franquista había desaparecido. La nueva línea del frente extremeño comenzaba al norte de Alía, de allí descendía en dirección suroeste hasta el río Gargáligas para seguir el curso de este río hasta la perpendicular de Casas de Don Pedro. Desde esta última localidad, que prácticamente se ubicaba en primera línea del frente, bajaba para encontrar el Guadiana, atravesarlo y llegar hasta el Zújar, en una zona que podemos situar al este de la carretera Orellana La Vieja-Campanario (ambas poblaciones en manos franquistas). Se pasaba a continuación al margen izquierdo del Zújar, concretamente a un punto entre el río Guadalefra y el arroyo Almorchón, para dirigirse hacia el este al poblado de Helechal y de allí hasta la Estación Zújar, ya en tierras cordobesas. Tras esta primera línea se encontraban, en zona republicana, las localidades de Alía, Valdecaballeros, Casas de Don Pedro, Puebla de Alcocer, Esparragosa de Lares, los poblados de Helechal y Almorchón y Cabeza del Buey, capital de la Extremadura republicana tras la pérdida de Castuera[8].

Una vez fijado el nuevo frente, los mandos militares republicanos intentan por todos los medios intensificar la recuperación de las tropas y acelerar los trabajos de organización del terreno. De hecho, en estos momentos el propio jefe del Ejército de Extremadura, Ricardo Burillo, decide reorganizar las tropas republicanas:

Posteriormente agrupo el mando de las Brigadas 20ª, 91ª y 109ª en Puebla de Alcocer, División 37ª; de la División Zújar en Almorchón con las Brigadas 66ª, 21ª y 81ª y la de Belalcázar con las dos Brigadas 189ª y 191ª de la División 68ª agregándole la [Brigada] 88ª bis. La primera mandada por el comandante Cano, la segunda por el comandante Sánchez Carmona y la tercera por el Jefe que trae, comandante López Mejías, marcando zonas de acción, puestos de mando, y líneas a fortificar designadas por el General Jefe del Grupo de Ejércitos […][9].

Igualmente, Burillo da las pertinentes instrucciones a fin de conocer “el estado definitivo de personal recuperado, material y armamento. Pero el jefe del Ejército de Extremadura no pudo llevar a cabo estos propósitos reorganizativos, pues el día 31 de julio [1938] era cesado desde el G.E.R.C., siendo sustituido en esta alta responsabilidad militar por el coronel de Infantería Adolfo Prada Vaquero.

El nuevo jefe del Ejército de Extremadura se dirigió a todos los integrantes de esta gran unidad militar al día siguiente. En su discurso, Prada daba ánimos a los combatientes para seguir luchando por la causa republicana, pero a renglón seguido afirmaba que “en cumplimiento de mi deber estoy decidido a llegar donde sea, porque todos vosotros cumpláis el vuestro”. Las palabras del coronel Prada mostraban la necesidad de una profunda reorganización del ejército que hasta el día anterior había estado dirigido por el coronel Burillo.

En primera instancia, se produjeron trascendentes cambios en la propia estructuración del Ejército de Extremadura. Así, el 4 de agosto el jefe del G.E.R.C., el general Miaja propone al máximo responsable del Estado Mayor Central republicano, el general Rojo, la disposición de tres Cuerpos de Ejército en vez de los dos anteriores (VII y VIII Cuerpos de Ejército). De esta manera surge el VI C.E., nueva unidad que se encargaría de la defensa de la línea del Tajo, concretamente desde el río Algodor hasta el río Uso -en la zona más cercana al Guadiana- (en definitiva, el frente toledano). Desde este último punto hasta la Estación del Zújar (cerca de Cabeza del Buey y ya en el límite con la provincia de Córdoba) correspondería al VII C.E., y finalmente el VIII C.E. atendería al frente cordobés. Como puede comprobarse, el VII C.E. era la unidad encargada de defender el nuevo frente extremeño.

El día 12 de agosto ya se constata la nueva organización del Ejército de Extremadura, si bien todavía de carácter provisional:

En tanto se llevan a cabo las adaptaciones de divisiones a los tres cuerpos de Ejército en que se ha dividido el Ejército, dependerán de cada Jefe aquellas grandes unidades las siguientes fuerzas:

 

VI Cuerpo Ejército

División 36ª (Brigada 47ª, 113ª y 148ª)
División 29ª (Brigada 46ª 109ª; 194ª esta última sin armar)
VII Cuerpo Ejército División 37ª (Brigadas 20ª, 91ª y 193ª)
División 41ª (Brigadas 4ª y 81ª)
 

 

 

VIII Cuerpo Ejército

División 51ª (Brigadas 25ª, 66ª y 210ª)
División 38ª (Brigadas 88ª, 115ª y 105ª esta última sin armar)
División 63ª (Brigadas 86ª, 114ª y 61ª esta última sin armar)
División 68ª (Brigadas 189ª, 191ª y 192ª esta última sin armar)

 

El traspaso de la Brigada 193ª y de la División 51ª del C.E. VIII se hará por este Ejército en el momento oportuno.

El grado de complejidad del Ejército de Extremadura aumentaba de un modo notable, y este hecho también se reflejaba en el frente extremeño.

Frente tras comenzar la ofensiva del día 9 de agosto de 1938. “Diario de la Marina” La Habana. 12 de agosto de 1938.

Además, y paralelamente a este proceso de reestructuración del Ejército de Extremadura, se produjo una nueva ofensiva franquista en tierras extremeñas. De nuevo la acción conjunta de los Ejércitos del Sur y del Centro franquistas pretendía profundizar en el avance realizado del 19 al 24 de julio. El día 9 de agosto se reiniciaban los ataques franquistas, que fueron detenidos seis días más tarde. Con esta acción el Ejército que mandaba Queipo de Llano logró conquistar un territorio situado al sur del Zújar, ubicado entre el río Guadalefra, la localidad de Zarza Capilla y la carretera Castuera-Cabeza del Buey. Cabeza del Buey y Zarza Capilla pasaban a manos franquistas, además del poblado de Helechal y el núcleo ferroviario de Almorchón. Por otra parte, el Ejército dirigido por Saliquet lograba ocupar Casas de Don Pedro y Valdecaballeros, convirtiéndose el Guadiana en verdadera frontera entre ambos contendientes (sólo Castilblanco permanecía en manos de los republicanos, en la margen derecha de dicho río).

Ante esta nueva ofensiva franquista, los altos mandos militares republicanos (Rojo y Miaja) ordenaron el envío de importantes refuerzos, una medida que hay que relacionar con el temor de perder la riqueza minera de Almadén. En concreto se enviaron cinco divisiones, tres de ellas (6ª, 19ª y 28ª) a la zona del VII C.E., que empezaron a llegar el 16 de agosto.

El día 22 [agosto] los republicanos pasaron a la contraofensiva y recuperaron parte del territorio perdido (la localidad de Zarza Capilla y parte del territorio situado al este del río Guadalefra), si bien Cabeza del Buey, Casas de Don Pedro y Valdecaballeros quedaron definitivamente en poder franquista[10]. Hacia fines de mes se estabiliza el frente, y ya las operaciones militares apenas se producen durante los meses siguientes.

Resulta, pues, evidente que la llegada de nuevas unidades militares republicanas a partir del 24 de julio tras la primera ofensiva franquista (las brigadas mixtas 4ª, 66ª, 88ª, 88ª bis, 189ª y 191ª, estas dos últimas dentro de la 68ª División), la organización de otras en la misma zona (brigadas mixtas 192ª, 193ª y 194ª) y finalmente el arribo de más fuerzas desde mediados de agosto (las divisiones antes aludidas) daban cierta transitoriedad a la nueva organización del Ejército de Extremadura, y por ende a la unidad que cubría el nuevo frente extremeño, el VII C.E.

Así, dos semanas después de la primera reorganización del Ejército de Extremadura, el VII C.E. aparecía ya formado por tres divisiones: la 37ª (con las brigadas mixtas 4ª, 20ª y 109ª), la 41ª (brigadas mixtas 81ª, 91ª y 193ª) y la 68ª (brigadas mixtas 189ª, 191ª y 194ª). La estructura sufría cierta variación en el organigrama del Ejército de Extremadura correspondiente al 1 de octubre de 1938:

Cuadro XXXVIII: Organigrama del Ejército de Extremadura (1 de octubre 1938)

Cuerpo de Ejército División Brigadas Mixtas
VI 36ª

29ª

47ª-113ª

46ª-148ª-192ª

 

VII

41ª

37ª

68ª

66ª-81ª-91ª

4ª-20ª-109ª

189ª-191ª-194ª

 

VIII

38ª

63ª

51ª

25ª-88ª-103ª

61ª-86ª-114ª

115ª-210ª

Esta organización era la que existía cuando Adolfo Prada cesó en el mando del Ejército de Extremadura el día 19 de octubre de 1938. Fue sustituido el día 23 del mismo mes por el general Antonio Escobar Huertas, mando que ocupaba al finalizar la guerra el 1 de abril de 1939.

Llegada al recodo del río Zújar. Croquis nº 14. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 240.

Las consecuencias militares de la derrota republicana eran notorias. Un nuevo frente y una nueva organización militar caracterizaban la defensa de la ahora reducida Extremadura republicana. Antes de cerrar estas notas sobre la nueva organización militar, conviene al menos apuntar los efectos que había tenido la victoria franquista en la cadena de mando republicano, aunque sólo prestaremos atención a aquellas unidades militares que desde hacía tiempo se habían encargado de la defensa de las tierras extremeñas afectas al gobierno republicano. Los cambios en los mandos no eran sino una muestra de la enérgica actuación del nuevo jefe del Ejército de Extremadura, el coronel Adolfo Prada, que manifestó al hacerse cargo del mando y ante la situación hallada:

 

[…] hubo necesidad de proceder enérgicamente a poner remedio a los mismos, relevando en unos casos a los mandos de las Grandes Unidades y pidiendo en otros el relevo de los mismos que se han efectuado en casi su totalidad.

El cariz de completa remodelación fue plenamente percibido por el general Vicente Rojo al visitar el frente extremeño los días 9, 10 y 11 de agosto:

Han sido relevados entre la dolosa actuación de los Tribunales de justicia por su desastroso comportamiento algunos jefes y comisarios de unidad, han sido relevados por no merecer confianza su actuación otros jefes y han sido sustituidos finalmente algunos mandos para modificar radicalmente la acción del mando sobre las tropas. Entre ellos se citan […].

Tales relevos de mando se han hecho extrayendo de otros frentes jefes de reconocido prestigio y autoridad y además se han incorporado diversos jefes, capitanes, tenientes de otros frentes para remozar los mandos de las pequeñas unidades modificando también el ambiente de éstas y cubrir las bajas habidas en las operaciones.

Ya hemos señalado cómo el 31 de julio de 1938 Ricardo Burillo era cesado del mando del Ejército de Extremadura, ocupándolo Adolfo Prada. Este coronel relegó a todo el Estado Mayor de su antecesor, así, por ejemplo, el coronel de E.M. Ramón Ruiz Fornells sustituyó al teniente coronel de E.M. Javier Linares Aranzabe como máximo responsable de dicho organismo. Además, un viejo conocido de tierras extremeñas, el ahora coronel de infantería José Ruiz Farrona, fue nombrado segundo de dicho Estado Mayor.

El teniente coronel Rubert de la Iglesia había sido cesado en el mando del VII C.E. sólo unas horas antes que el propio Burillo. En un primer momento, esta responsabilidad militar fue ocupada por el teniente coronel de infantería Manuel Márquez Sánchez, que hasta la fecha había dirigido el VIII C.E. Sin embargo, el día 12 de agosto era cesado por Prada, recayendo el mando del VII C.E. en el teniente coronel de infantería Martín Calvo Calvo, anterior mando de la 51ª División. En la jefatura de Estado Mayor de esta gran unidad continuó el mayor de milicias Agustín Barrios del Castillo.

En cuanto a la 37ª División, ya vimos que, en plena batalla, concretamente el 23 de julio, el teniente coronel Alejandro Sánchez-Cabezudo fue privado del mando por Burillo, y pasó al Estado Mayor del Ejército de Extremadura. Para ocupar el puesto vacante, Burillo nombró al mayor de milicias Antonio de Blas, jefe hasta entonces de la 109ª BM. Sin embargo, de Blas fue hecho prisionero el 25 de julio y ese mismo día el jefe de la 20ª BM, el coronel mejicano Juan Bautista Gómez, se hizo cargo de la División. Este último militar fue revelado de dicho mando por el mayor Antonio Cano Chacón el 31 de julio, un puesto que apenas ocupó unos días, pues el mayor de milicias de procedencia cenetista José Sabín Pérez se hizo cargo de esta unidad.

Tal y como hemos apuntado más arriba, en las brigadas mixtas 20ª y 109ª se produjeron cambios en sus jefaturas durante las mismas operaciones al asumir sus mandos responsabilidades superiores. Así, la 20ª B.M. pasó a ser dirigida accidentalmente por uno de sus jefes de batallón, el mayor Luis Cernuda Campillo, aunque el mayor de milicias Gabriel Pareja Núñez asumió el mando de dicha brigada el 4 de agosto.

Al ocupar un nuevo puesto el mayor de milicias Antonio de Blas, el mando de la 109ª BM, recayó en el mayor de milicias Timoteo Reboiro, de orientación cenetista y probablemente jefe de uno de los batallones de la brigada [el 434º], mando que mantuvo durante los meses siguientes.

Finalmente, en la 91ª BM se producen también varios cambios. Su jefe, el mayor de milicias Diego Martín Montilla, fue hecho prisionero el 24 o 25 de julio. En un primer momento asume el mando uno de los jefes de batallón, y el 2 de agosto pasa a este puesto el mayor Copérnico Ballesteros, que al ser herido el 15 del mismo mes es reemplazado por el mayor de milicias Olegario Pachón Núñez, de filiación cenetista[11].

Bunker con defensas fortificadas exteriores de Casas de Don Pedro.

A pesar de la profunda renovación en la estructura de mando del Ejército de Extremadura, seguía latente uno de los problemas de dicho ejército, las tensiones entre los jefes de las diferentes unidades militares por cuestión de afiliación política o sindical. Eso al menos es lo que se desprende de las palabras que, casi cuarenta años más tarde, escribió Olegario Pachón, nuevo jefe de la 91ª BM:

En el aspecto militar, la 91ª Brigada continuaba siendo heterogénea en el sentido político, pero con la llegada de algunos oficiales y comisarios, el equilibrio de fuerzas era favorable a la CNT. No obstante, la lucha por el predominio político continuaba exactamente igual. Además de eso se había producido entre tanto un hecho nuevo que reforzaba nuestra posición en el Ejército de Extremadura, porque de Valencia había llegado la 81ª Brigada, que antes de la militarización, los componentes de la misma eran los que constituían la columna Torres Benedicto, que eran todos de la CNT. La brigada en cuestión la mandaba el compañero Figueras y el comisario de la misma el compañero Esteven. Las dos brigadas formaban parte de la 41ª División y la tercera brigada que completaba la División, era la 66ª que estaba controlada al cien por cien por el Partido Comunista, de las tres brigadas que componían la división, dos estaban xontroladas por la CNT.[12]

El panorama de enfrentamiento larvado entre los mandos de las diferentes unidades militares contrastaba notablemente con las apreciaciones que el jefe del E.M.C. [Estado Mayor Central] republicano, el general Vicente Rojo, daba a la tropa:

Finalmente debe el Gral. que suscribe hacer presente que ha podido apreciar en este frente como en los anteriores la inmejorable calidad de nuestro soldado, al que no puede imputarse nada de lo malo que ocurra pues en realidad responde como debe al ambiente que le rodea[13].

 

Trincheras de la República, 1938: desde Valdecaballeros hasta el límite con la provincia cordobesa[14]

Tras la gran derrota republicana, el coronel Burillo emprendió el consiguiente castigo de los mandos. Destituyó a Antonio Rúbert al frente del VII C. de Ejército y nombró en su lugar al teniente coronel Manuel Márquez, jefe entonces del VIII Cuerpo. Para el mando de éste se designó a Julián del Castillo Sánchez. Pero la oleada de destituciones fue más lejos y el general Miaja destituyó al propio coronel Burillo, siendo designado para el mando del Ejército de Extremadura el coronel Adolfo Prada[15]. Después fue destituido Manuel Márquez en el mando del VII Cuerpo, y le sustituyó Francisco Gómez Palacios, sustituido a su vez días después por el teniente coronel Martín Calvo, que se incorporó el 15 de agosto, llevando como comisario a José Laín Entralgo, dirigente nacional de las JSU. En la 37ª División, ya vimos que en plena batalla fue sustituido su jefe, Alejandro Sánchez-Cabezudo, y sustituido por el mayor de Milicias Antonio de Blas, que estaba al mando de la 109ª Brigada. De Blas cayó prisionero y le sustituyó el conocido coronel Juan Bautista Gómez, mejicano, que del mando de la 20ª BM pasó al mando de la 37ª División, pero de manera fugaz, porque el 31 de julio pasó a mandar la División el mayor Antonio Cano Chacón, anarquista (al que conocimos al mando de la 114ª Brigada en Villanueva de Córdoba).

En cuanto al VIII C. de Ejército, el 12 de agosto llegó de nuevo a Córdoba (Pozoblanco) como jefe del mismo el mítico Joaquín Pérez Salas, que sustituía a Julián del Castillo. Se trataba, pues, de una reorganización a fondo en el Ejército de Extremadura y Córdoba, según una orden general fechada el 11 de agosto[16].

Frente que cubría la 68ª División republicana. Plano cedido por Roberto Penas.

El VIII C. de Ejército seguía defendiendo todo el Norte de Córdoba, desde el río Zújar al Yeguas, con tres Divisiones: la 39ª, mandada por el mayor Ubaldo Gañán Fornells, con las Brigadas: 88ª (mayor Francisco Rodríguez Múñoz), 103ª (mayor Bartolomé Fernández) y la 115ª (mayor de Infª Juan Guerrero Reina); la 63ª División, al mando del mayor de Milicias Ildefonso Castro Ruiz, con las Brigadas: 61ª (Luis García Vega), 86ª (la célebre de Aldo Morandi, que ahora mandaba el alemán Ernest Düdel, y después, el mayor Lino Carrasco) y la 114ª (Isidoro Banderas Fueyo). Finalmente, la 68ª División, mandada por el mayor López Mejías, con las Brigadas 189ª, 191ª y 194ª. Al mando del VIII C. de Ejércitos, nuevamente Pérez Salas.

Con estos precedentes, llegamos a una nueva batalla extremeña-cordobesa, en agosto de 1938, La Ofensiva y Contraofensiva del Zújar. Los franquistas quisieron aprovechar el éxito de la batalla anterior y apoderarse de todo el recodo del Zújar, con su localidad importante, Cabeza del Buey. Pero los republicanos esta vez no se dejaron amedrentar y los echaron para atrás, aunque Cabeza del Buey la perdieron para siempre.

El cuartel general de Franco, con una infravaloración excesiva del Ejército republicano, ordenó proseguir el avance en agosto de 1938, en explotación del éxito inicial. Se trataba ahora de apoderarse de todo el recodo del Zújar, llegando hasta Zarza Capillo, próxima a los límites con Ciudad Real. Desde allí, la cuenca minera de Almadén quedaba ya a la vista. Al mismo tiempo, también se contemplaba una próxima acción contra Córdoba: Belalcázar, Hinojosa y Pozoblanco, “base de partida para futuras operaciones sobre la zona de Almadén”.

En consecuencia, se desencadenó la nueva ofensiva franquista el 9 de agosto de 1938. La iniciativa la llevaron las Divisiones 112ª (al mando de Baturone) y la 122ª División (coronel Luis Redondo, el de los requetés). Participó también la 21ª División y algunas fuerzas de la 60ª.

Ofensiva franquista recodo río Zújar (9-15 agosto 1938). Moreno Gómez, Francisco, Trincheras de la República, 1937-1939: Desde Córdoba al Bajo Aragón, al destierro y al olvido. La gesta de una democracia acosada por el fascismo, Córdoba, El Páramo, 2013. P. 389.

En esa primera jornada de ofensiva, los coroneles Baturone y Redondo lograron romper el frente republicano por el Sur de Badajoz, desde los pueblos de Monterrubio y Benquerencia, próximos a los límites con Córdoba. El avance seguía la dirección de Cabeza del Buey y el ferrocarril de Ciudad Real, dejando el río Zújar a la derecha. Baturone (el que sembró el terror en Palma del Río) consiguió llegar al nudo ferroviario de Almorchón, pero Redondo tuvo que superar un valiente contraataque republicano desde Helechal, con Artillería y trenes blindados, lo cual no pudo impedir la llegada del franquista al ferrocarril Almorchón-Córdoba, en el Km. 7. El flanco derecho sufrió otro ataque republicano con tanques cerca de la estación de Belalcázar, pero los franquistas lograron cruzar el Zújar y penetrar en esa zona de Córdoba, estableciendo una cabeza de puente. Al día siguiente, 10 de agosto, continuó el avance franquista. La 112ª División, hasta la sierra Almagrera, que domina Cabeza del Buey, y la 122ª al Sur de la misma localidad, ocupando los vértices Rincón y Loboso, tras vencer fuerte resistencia de sus ocupantes. También avanzó este día 9 la 21ª División, desde Campanario, y logró cruzar el Zújar por la Loma de los Caserones, de gran valor estratégico. A su vez, por el Norte, las fuerzas del general Múgica (Divisiones 11ª y 19ª) rompieron también el frente, y llegaron al pueblo de Casas de Don Pedro y al Guadiana.

El 11 de agosto fue de reorganización. El día 12 se reanudó la ofensiva franquista, pero ya de manera difícil y penosa, ante la gran resistencia republicana. Las Divisiones 60ª y 112ª llegaron al Sur de Zarza Capilla (sierra del Torozo) e intentaron inútilmente entrar en este pueblo. Las líneas republicanas eran aquí muy sólidas, y se dejaba notar la reorganización llevada a cabo por el coronel Adolfo Prada. La División 122ª, más al Sur, sufría también durísimos combates. No en vano el frente republicano se había fortalecido con la llegada de cuatro nuevas Divisiones (6ª, 19ª, 28ª y 52ª, además de la 71ª, que se situó en la reserva). Sin embargo, la llamada “División Zújar”, mandada por Sánchez Carmona, había sido completamente arrollada en la zona de Cabeza del Buey, por lo que su jefe fue destituido.

El 13 de agosto fue ya el fin de la ofensiva franquista. Este día quedó rebasada la localidad de Cabeza del Buey, una vez ocupada. Pero las cuatro divisiones franquistas se veían ya impotentes para proseguir cualquier avance: la 21ª no se movió; la 60ª persistió en su inútil intento por ocupar Zarza Capilla; la 112ª avanzó ligeramente; y la 122ª operó en la sierra del Calvario. El ímpetu inicial había sido contenido y las antiguas pretensiones de Queipo por entrar en Almadén se veían de nuevo en el fracaso. Lo último que pudieron conseguir fue entrar en Zarza Capilla el día 15 de agosto, final de la ofensiva.

 

[1] Vila Izquierdo, Justo, Extremadura en la Guerra Civil, Badajoz, Universitas, [1ª ed. 1983], 2002. Pp. 145-147.

[2] El Ejército Popular de Extremadura quedaría formado entonces por el VI Cuerpo de Ejército, fracción del VII, extendido entre la confluencia del río Algodor con el Tajo y el río Guadiana, con cuartel general en Navahermosa y teniendo como teniente coronel a José Gallego Calatayud; el VII Cuerpo, con cuartel general en Chillón (teniente coronel Martín Calvo); y el VIII, que cubría desde el Zújar (coronel Joaquín Pérez Salas). Prada fijaría una línea sobre Casas de Don Pedro, Puebla de Alcocer, Almorchón y la Estación del Zújar.

[3] Chaves Palacios, Julián, La Guerra Civil en Extremadura: Operaciones militares (1936-1939), Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1997. Pp. 252-254.

[4] Servicio Histórico Militar, Zona Nacional, Legajo 340.

[5] Engel, Carlos, Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República, Madrid, Almena, 1999. Pp. 12; 35; 39; 54; 67; 79; 84; 86; 96; 100.

[6] Engel, Carlos, Historia de las Divisiones del Ejército Nacional. Madrid, Almena, 2000. Pp. 31-32; 65; 111; 170-171; 174; 190.

[7] Hinojosa Durán, José. Tropas en un frente olvidado: El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009. Pp. 378-385; 401-403.

[8] Según una fuente franquista, ABC (Sevilla), 26-VII-1938, el frente se había reducido 70 kilómetros respecto al existente antes de las operaciones de la segunda quincena de julio de ese año.

[9] Archivo General Militar de Ávila, Documentación Roja, Leg. 473, Carp. 4, Docum. 1, Fol. 19.

[10] En este contexto, el Ejército del Centro franquista realiza un avance en la zona sur toledana que le lleva a tomar varios pueblos de esta provincia y la localidad cacereña de Alía.

[11] Olegario Pachón fue uno de los organizadores del batallón cenetista Pío Sopena en tierra extremeñas y había estado en los frentes extremeños y toledano hasta la primavera de 1938.

[12] Pachón, O., Recuerdos y consideraciones…, op. cit. Pp.61-62.

[13] AHN, Archivo del General Rojo, Caja 2/3-4. Cerraba Rojo su informe con una valoración global de lo sucedido en el Frente del Ejército de Extremadura: “Por lo demás en este frente pueden acusarse los mismos vicios y defectos que vienen acusándose en todos los frentes con ocasión de operaciones activas, a saber: información extraordinariamente defectuosa y falsa en la mayor parte de los casos; ligereza en las determinaciones de los mandos; falta de competencia en la mayor parte de éstos para apreciar y decidir; insuficiencia abrumadora de los medios de combate, vestuario y transporte; Cuarteles Generales pobremente dotados de recursos y personal para dirigir de modo medianamente eficaz a las unidades que manejan; irresponsabilidad de algunos mandos subalternos; persistencias de criterios arbitrarios en materia de organización; falta de compenetración y colaboración entre los mandos militares y comisarios; abandono de posiciones sin combate por falta de iniciativa en los jefes y falta de austeridad en el ambiente general de vida del ejército y población civil”.

[14] Moreno Gómez, Francisco, Trincheras de la República, 1937-1939: Desde Córdoba al Bajo Aragón, al destierro y al olvido. La gesta de una democracia acosada por el fascismo, Córdoba, El Páramo, 2013. Pp. 389-391.

[15] Adolfo Prada cesó en el mando del Ejército de Extremadura el 19 de octubre de 1938, sustituido por el general Antonio Escobar Huertas, hasta el día de la victoria, y al que le cupo la desgracia de tener que entregar sus tropas republicanas a los vencedores.

[16] Vicente Rojo visitó el Ejército de Extremadura durante los días 9, 10 y 11 de agosto.

Publicado en 1938, Brigadas Mixtas, Casas de Don Pedro, Combates, Operaciones | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Ocupación de las localidades pacenses de Cabeza del Buey, Casas de Don Pedro y Valdecaballeros durante la reanudación de las operaciones militares de la bolsa de La Serena entre el 9 y 13 de agosto de 1938, según los historiógrafos franquistas

Síntesis de las operaciones militares de la bolsa de La Serena durante la primera fase del mes de agosto de 1938 expuestas por el Estado Mayor Central del Ejército en 1968[1]

Operaciones en Extremadura. Croquis. Estado Mayor del Ejército. Servicio Histórico Militar. Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939. 1968.

La crisis militar provocada por la infiltración roja en la gran curva del Ebro obligó a reducir la amplitud de las operaciones previstas para una segunda fase en este sector [extremeño], a pesar de lo cual, tales operaciones se reanudaron el 9 de agosto, conquistando las fuerzas del Ejército del Sur el empalme ferroviario de Almorchón y los pueblos de Cabeza del Buey y Zarza-Capilla, y avanzando las del Ejército del Centro hasta alcanzar la línea del Guadiana y de su afluente el Guadalupejo, desde Orellana la Vieja hasta Alía.

 

 

 

Reanudación de la ofensiva franquista sobre la bolsa de La Serena durante la fase del 1 al 13 de agosto de 1938 en la Historia del Ejército Popular de la República de Salas Larrazabal[2]

Prada, a restañar los vidrios rotos

Las consecuencias del desastre no se hicieron esperar y Miaja destituye a Rúbert del mando del VII Cuerpo de Ejército, en el que le sustituye Márquez, y para ocupar la jefatura del VIII viene de Levante el veterano de Cuba, laureado, valeroso y dinámico anciano Julián del Castillo Sánchez, que deja el mando de la 50ª División al mayor José Castelló Manzano, que hasta entonces había mandado la División Extremadura, en la que le releva Recalde. El fantástico Burillo había premiado el día 26 con la Medalla al Valor a de Blas, Sánchez Carmona, Guijarro y Barrios, con la del deber a Madroñero, Luque y Rúbert, y con la de la libertad a Gómez; también premió con la Medalla del Deber a los jefes de los tanques y blindados y al de la columna motorizada y expresó su disgusto por la destitución de Rúbert, medida que le “parece mal”, pero Miaja, lejos de darle satisfacción, le desautoriza y le destituye a su vez, lo que le hace exclamar: “Ante mi firme voluntad de ganar la guerra, hago abstracción de la puñalada recibida en el corazón.

El nuevo jefe del Ejército es el coronel Prada, que parecía predestinado a heredar situaciones catastróficas, pues así le sucedió en Madrid y en el Norte. Después de su breve mando del Ejército de Andalucía, Prada vivía la plácida existencia de comandante militar de Murcia, la capital de la huerta, ciudad pacífica, acogedora, amable y tranquila, a la que, por su carácter apacible, se la conocía en zona republicana por el sobrenombre de “El Vaticano”. De allí le sacaron precipitadamente el día 31 de julio, cuando los nacionales habían frenado su ímpetu ante las noticias que venían de Cataluña, que obligaron el mismo día 25 [julio] a enviar a toda prisa a la 74ª División del general Múgica y a la 102ª del general Solans.

Prada adopta los mismos enérgicos procedimientos que puso en práctica en Asturias y, a poco de su llegada, informaba a Miaja en los siguientes términos: “Debo señalar, cumpliendo un deber de lealtad y justicia, que la moral de los mandos de las grandes unidades estaba deprimida en tal forma que no sería posible contar con ellos en caso de insistente ataque enemigo, y desgraciadamente la realidad así lo confirmó obligando a este mando a imponer penas severísimas, que fueron ejecutadas durante los días 11, 12 y 13 [agosto], en que, ya relevados la mayoría de los mandos de las grandes unidades (cuerpos de ejército, divisiones y brigadas), se logró imponer una verdadera moral de guerra, conteniendo el desordenado retroceso de las tropas en línea”.

Siempre lo mismo, a una súbita desmoralización sucede una rapidísima e increíble recuperación. Los medios empleados se mantienen idénticos: tropas abundantes de refresco, mandos enérgicos para imponerse a la situación y severa represión de los desgastados y derrotados.

Burillo fue sometido a expediente y el encargado de instruirlo fue el general Asensio. El hombre acusado de traición y objeto de todo género de ultrajes pasaba de juzgado a juzgador; de acusado a fiscal. La cárcel debió serenar su espíritu, pues en sus conclusiones no había ni el menor destello de deseo de venganza. La forzada y prolongada inacción del general encontró campo propicio a su actividad y el expediente, exhaustivo, comprende siete legajos completos del Servicio Histórico Militar. Muy pocos hubieran bastado para poner de manifiesto la incapacidad de Burillo, la falta de serenidad de Sánchez Cabezudo y lo ancho que le venía el puesto a Rúbert. Sólo Barrios, el jefe de Estado Mayor del VII Cuerpo de Ejército, que no era profesional, parece a la altura de las circunstancias.

Prada solicitó refuerzos de Miaja y se lanzó a una reorganización a fondo del Ejército. Destituyó también a Márquez, que halló acogida en sus correligionarios del Ejército del Ebro, donde fue nombrado segundo jefe del XV Cuerpo de Ejército; del VII se encargó accidentalmente Francisco Gómez Palacios, jefe de la 36ª División y antiguo lugarteniente de Uribarry en Ibiza y el Tajo, que luego mandó la columna Uribe-Palacios y más tarde la 21ª Brigada Mixta, una de las que acudieron a reforzar su nuevo Cuerpo de Ejército. A la 36ª División pasó el sindicalista Neira Jarabo, que hasta su disolución en el Alfambra había mandado la 59ª Brigada Mixta.

De Levante, ya libre de peligro, llegó el Cuartel General del disuelto XIII Cuerpo de Ejército, cuyas tropas habían quedado absorbidas por el Cuerpo de Ejército “B”, que heredaría su numeración, y con él la División 41ª, de la que ya estaba en Extremadura la 81ª Brigada Mixta, y que trajo las brigadas 4ª y 61ª. Llegó mandada por Damián Fernández Calderón, el comunista asturiano que estuvo siempre en el asedio de Oviedo, y las brigadas 4ª, 61ª y 81ª por Vicente Alcalde, Luis García Vega y Felipe Figueres. Además, en Extremadura completaron su organización, con reservistas de los años 25 y 26, tres nuevas brigadas que llevaron los números 192ª, 193ª y 194ª, y de las que se nombró jefe a Abelardo Belenguer, Blas Coronado y Manuel de la Mata Serrano, respectivamente.

Con estos refuerzos, Prada reorganizó sus tropas que quedaron estructuradas en la O.G. del Ejército de fecha 11 de agosto.

En la línea del Tajo apareció un nuevo Cuerpo de Ejército, que tomó el número VI, con lo que de nuevo quedaba completa la relación de los mismos; estableció su Cuartel General en Navahermosa y se nombró para mandarlo al teniente coronel de Artillería José Gallego Calatayud, antiguo jefe del disuelto XIII Cuerpo de Ejército, cuyo Cuartel General retuvo consigo. Lo integraban las divisiones 36ª y 29ª, la primera con las brigadas 47ª, 113ª y 148ª, y la otra con las brigadas 46ª y 192ª. Mandaron las divisiones Frías y Monasterio, respectivamente.

Saliente de Cabeza del Buey y Sector de Valdecaballeros. “Diario de la Marina”. La Habana. 13 agosto 1938.

El límite de la zona de acción del nuevo Cuerpo de Ejército se situó en el río Uso y de allí a los Blázquez, con Puesto de Mando en Chillón, se extendía el VII Cuerpo de Ejército, del que se hizo cargo el teniente coronel Martín Calvo, del inexhausto vivero del batallón de ametralladoras de Castellón, que fue sustituido en la 54ª División por el sindicalista montañés Francisco Fervenza, antiguo jefe de la Brigada móvil santanderina. Calvo se incorporó el día 15 de agosto y fue su comisario José Laín Entralgo, el dirigente de la J.S.U., antiguo director de la escuela de comisarios y preconizado comisario general del Ejército del Norte. Al frente de su Estado Mayor continuaba Agustín Barrios.

Las tropas del VII Cuerpo de Ejército eran en ese momento la 37ª División, al mando del sindicalista José Sabín Pérez, que cesa en el de la 15ª División, en la que le releva Guijarro. Son sus brigadas la Cuarta, la 20ª, que pasa a mandar Gabriel Pareja Núñez, que sustituye a Eduardo Robledo González, caído prisionero a poco de hacerse cargo de la unidad antes mandada por el coronel Gómez, y la 109ª, donde sigue el también sindicalista Timoteo Reboiro; la División 41ª, en la que se integra la Brigada 91ª, cuyo jefe, Ignacio López Montilla, había caído prisionero; reemplazado por Copérnico Ballester, éste cayó, a su vez, herido el día 15 [agosto] y de la unidad se hizo cargo finalmente el cenetista extremeño Olegario Pachón, y las brigadas 81ª y 193ª, que continúan con sus jefes anteriores. La tercera División del Cuerpo de Ejército es la 68ª, en la que se integran las 189ª y 191ª [Brigadas], que de siempre le pertenecieron, y la nueva 194ª en sustitución de la 190ª, disuelta.

En Los Blázquez comenzaba el VIII Cuerpo de Ejército, cuyo Puesto de Mando se mantenía en Pozoblanco, y en el que el coronel Joaquín Pérez Salas sustituye el 12 de agosto a Julián del Castillo, que pasó a Almería como comandante militar. De esta manera, Pérez Salas vuelve al escenario que le vio actuar desde el principio de la guerra y del que estaba ausente desde finales de noviembre del año anterior. El prestigioso artillero tiene a su mando las divisiones 38ª, 63ª y una nueva que tomó el número 51ª. La 38ª estaba mandada por Ubaldo Gañán Fornells, sustituido en la 115ª Brigada por el mayor de Infantería Juan Guerrero Reina; las otras dos brigadas de la División eran la 103ª, de la que se nombró jefe a Bartolomé Fernández, anteriormente jefe del tercer Batallón de la 73ª Brigada Mixta en la 19ª División, y la 88ª, en la que continua Francisco Rodríguez Múñoz. De la División 63ª se encargó eventualmente el veterano Castillo, relevado posteriormente por Ildefonso Castro Ruiz, y contaba con las brigadas 86ª, en la que Lino Carrasco sustituyó a Ernest Düdel al ser retirados los internacionales, y las brigadas 61ª y 114ª, donde no hubo cambio. La nueva División 51ª, prevista en el plan del Estado Mayor Central de abril del 1938 a base de las brigadas 198ª, 199ª y 200ª que se encuadraban en las divisiones 71ª y 65ª, se constituyó efectivamente con las brigadas 25ª, 66ª y 210ª, siendo esta última la antigua 88 bis. Tomó el mando de la División el mayor de milicias Antonio García Molina y al frente de las brigadas continuaban Quintiliano, José del Rey, el conocido guardia de asalto, ya famoso en 1934 y hombre clave en el asesinato de Calvo Sotelo y Coronado.

En conjunto, Prada dispone de ocho divisiones, con 23 brigadas mixtas, una de Asalto y otra de Caballería. Al frente del Estado Mayor del Ejército, Ramón Ruiz Fornells, eterno comodín para las situaciones difíciles sustituye a Linares, que pasa al Estado Mayor del Ejército de Tierra; sigue como comisario el socialista Nicolás Jiménez Molino y con todos estos cambios Prada se dispone a hacer frente a la situación. La batalla del Ebro le ha dado un amplio respiro, pues las fuerzas de Saliquet y Queipo detuvieron su ofensiva para reorganizar su dispositivo de ataque, al perder dos de las divisiones de maniobra y todo su apoyo aéreo. Aquéllas ya vimos que fueron las divisiones 74ª y 102ª, que a finales de julio ya luchaban en el Ebro, y las fuerzas aéreas que apoyaron la ofensiva de La Serena estaban constituidas por los grupos de caza de Morato y Salas, la escuadra de Ju-52 de Eduardo González Gallarza y el grupo de reconocimiento de He-70. Sólo este último permaneció en Extremadura; todos los demás acudieron al ruido del cañón al otro extremo de la península.

Esta nueva organización fue propuesta por Miaja a Rojo con fecha 4 de agosto, pidiéndole autorización para modificar la Instrucción reservada de 10 de mayo, que reorganizaba el conjunto del Ejército Popular en lo que se refería al de Extremadura, el cual quedaría como queda dicho, pero pocos días después Miaja, de acuerdo con lo propuesto por Prada, autoriza un pequeño reajuste del despliegue, que definitivamente quedó así:

VI Cuerpo de Ejército

División 36ª: brigadas mixtas 47ª, 113ª y 148ª.

División 29ª: brigadas mixtas 46ª, 109ª y 144ª.

VII Cuerpo de Ejército

División 37ª: brigadas mixtas 20ª y 91ª.

División 41ª: brigadas mixtas 4ª, 81ª y 193ª.

División 51ª: brigadas mixtas 25ª, 66ª y 210ª.

VIII Cuerpo de Ejército

División 39ª: brigadas mixtas 88ª, 103ª y 115ª.

División 63ª: brigadas mixtas 61ª, 86ª y 114ª.

División 68ª: brigadas mixtas 189ª, 191ª y 192ª.

Apenas había dado cima Prada a su tarea reconstructora, realizada a cubierto de la línea Casas de Don Pedro-Puebla de Alcocer-Almorchón-Zújar, cuando los nacionales reemprenden de nuevo su ofensiva a pesar de la disminución de sus fuerzas y de la ausencia de protección aérea. Al parecer, el mando nacional sólo intentaba tantear el frente para comprobar la capacidad de resistencia del enemigo y el nivel que había alcanzado su reconstrucción, y en sus planes no entraba el mantener su actividad ofensiva más que en el caso de que el frente cediera con facilidad, como lo había hecho en julio, en cuyo caso sus tropas profundizarían en dirección a Almadén explotando el éxito.

El día 9 de agosto, totalmente limpia la extensa bolsa del valle de La Serena, los nacionales se lanzan de nuevo al ataque, con base en Castuera, siguiendo la línea de penetración del ferrocarril y la carretera que desde ese punto lleva a Cabeza del Buey por Almorchón. Su idea era adelantar el frente hasta apoyarlo en todo el curso del río Zújar, en el gran arco que describe, y eventualmente seguir hasta Almadén, el importante centro minero de la provincia de Ciudad Real.

Contra lo que cabía esperar, pues para entonces las fuerzas de la defensa eran superiores a las de ataque, el frente salta en pedazos y el éxito más rotundo acompaña a la acción de las tropas de Queipo que arrollan a la División del Zújar en vías de transformarse en 51ª División. Su jefe, Sánchez Carmona, se vio totalmente desbordado y el día 11 [agosto] fue relevado del mando y expedientado después de haber cedido al enemigo el cruce de Cabeza del Buey y Zarza Capilla, clave de las comunicaciones del valle del Guadalquivir con la Extremadura oriental y más concretamente con Córdoba. Una nueva e importante porción de la región extremeña cae en manos de Queipo, cuyas tropas establecen un entrante ofensivo muy agudo en dirección a la vital cuenca minera de Almadén.

El cierre de la bolsa de Mérida durante la reanudación de la ofensiva sublevada de los días 9 al 13 de agosto de 1938 según el Servicio Histórico Militar de 1981[3]

 Explotación (9-13 agosto)

Los propósitos para la reanudación de la ofensiva

Llegada al recodo del río Zújar. Croquis nº 14. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 240.

El 24 de julio -víspera de la batalla del Ebro- el general Martín Moreno, jefe del Cuartel General del Generalísimo, firmaba una Instrucción general para continuar las operaciones[4]. Se decía allí que el enemigo seguía acumulando en Levante la mayor parte de sus fuerzas, sacadas algunas de los Ejércitos del Centro y del Sur; esto y la debilidad mostrada por aquel durante el desarrollo de las operaciones de la bolsa de Mérida, “cediendo fácilmente el terreno y no reaccionando”, aconsejaban actuar en este último teatro de operaciones, en una tácita explotación del éxito. El propósito era cuádruple: liberar fuerzas, mejorar las líneas, ocupar zonas económicamente ricas y mantener la iniciativa.

Continuarían operando simultáneamente las Divisiones de los Ejércitos del Centro y del Sur. El primero, siguiendo el eje de marcha Casas de Don Pedro-Talarrubias-Puebla de Alcocer y buscando el apoyo en el curso inferior del río Guadalemar; el Ejército del Sur, según la dirección Puerto de Godoy [Mejara]-Cabeza del Buey, apoyándose en el río Zújar, para alcanzar la orilla izquierda del mismo hasta su confluencia con el Guadalemar. El enlace de ambas fuerzas se verificaría en la citada confluencia.

Agregábase que el Ejército del Sur, una vez alcanzada la línea del Zújar, tendría prevista una acción sobre Belalcázar, Hinojosa del Duque, El Viso y Pozoblanco, a fin de ocupar posteriormente posiciones “base de partida para futuras operaciones sobre la zona de Almadén”.

El propósito era, pues, lógicamente ambicioso, y el optimismo grande, como nacido de la fulminante ofensiva última.

¿Explotación inmediata?

No se hablaba del tiempo, y el tiempo era aquí muy importante. Es verdad que en la idea inicial que presidía estas operaciones, se había puesto de manifiesto la conveniencia de operar por tractos no sucesivos, por golpes aislados, que procuraran resultados muy rentables, pero de radio limitado, a fin de emplear pocas fuerzas. Ello traía consigo el que no se hablase de persecución, y sin embargo después de la gran derrota que culminó el 24 de julio la persecución parecía absolutamente obligada, como prometedora de triunfos inmediatos y considerables.

A estas consideraciones había que agregar un hecho en el que no se había pensado: el 25 de julio tenía lugar, a la noche, el espectacular paso del Ebro que daría lugar a la batalla de este nombre, y al día siguiente se concentraban a retaguardia las divisiones 74ª y 102ª, dos grandes unidades que habían operado excelentemente, a fin de marchar con toda urgencia al nuevo campo de batalla. Los efectivos de los generales Saliquet y Queipo de Llano disminuían así.

El nuevo Ejército de Extremadura

Pelotón de fuerzas republicanas cubriendo su avance tras un carro de combate.

El coronel Prada se encontró un panorama militar en ruinas y su informe a Miaja no pudo ser más sombrío: “Debo señalar, cumpliendo un deber de lealtad y justicia, que la moral de los mandos de las grandes unidades estaba deprimida en tal forma que no sería posible contar con ellos en caso de insistente ataque enemigo, y desgraciadamente la realidad así lo confirmó, obligando a este mando a imponer penas severísimas, que fueron ejecutadas durante los días 11, 12 y 13 [agosto], en que, ya relevados la mayoría de los mandos de las grandes unidades (cuerpos de ejército, divisiones y brigadas), se logró imponer una verdadera moral de guerra, conteniendo el desordenado retroceso de las tropas en línea”.

De Levante llegó un Cuartel General -el del disuelto XIII Cuerpo- con todo su aparato técnico y burocrático, y con él, la División 41ª, es decir sus dos brigadas 4ª y 61ª, pues su 81ª se encontraba ya en Extremadura.

Con nuevos reservistas se formó, además, precipitadamente otras tres brigadas -192ª, 193ª y 194ª- y con tales refuerzos, teóricos o reales, y otras aportaciones se organizó el nuevo Ejército de Extremadura, del que sería jefe de Estado Mayor el teniente coronel Ramón Ruiz Fornells, que sustituiría así a Linares.

El esquema del Ejército quedó formado así:

VI Cuerpo (fracción del antiguo VII). Extendido entre los ríos Algodor, en su confluencia con el Tajo y el Guadiana. Jefe: teniente coronel José Gallego Calatayud. Cuartel General, Navahermosa. Fuerzas: División 36ª (mayor Frías, brigadas 47ª, 113ª y 148ª), y 29ª (mayor Monasterio, brigadas 46ª, 109ª y 114ª [116ª]).

VII Cuerpo. Desde el Guadiana al Zújar en su rama superior. Jefe, teniente coronel Martín Calvo Calvo. Jefe de Estado Mayor, mayor de Milicias Agustín Barrios. Cuartel General: Chillón [Ciudad Real]. Fuerzas: 37ª División (mayor Sabín Pérez, brigadas 20ª y 91ª), 41ª (mayor Damián Fernández, brigadas 4ª, 81ª y 193ª) y 51ª (mayor Antonio García Molina, brigadas 25ª, 66ª y 210ª).

VIII Cuerpo. Desde el Zújar, en su rama superior al Guadalquivir, en su confluencia con el río Yeguas. Jefe, coronel Joaquín Pérez Salas, Fuerzas: divisiones 39ª (mayor Ubaldo Gañán, brigadas 88ª, 103ª y 115ª), 63ª (mayor de Milicias Ildefonso Castro Ruiz, brigadas 61ª, 86ª y 114ª) y 68ª (mayor López Mejías Ruiz, brigadas 189ª, 191ª y 193ª).

Prada trató de establecerse a cubierto, tras una línea fijada sobre las localidades de Casas de Don Pedro, Puebla de Alcocer y Almorchón y la estación de Zújar, proyectando crear tres nuevos escalones fortificados. Una orden de 29 de julio disponía la intensificación de los trabajos por parte de todos, junto con la recuperación de unidades y la reorganización de los servicios. En los trabajos se emplearía el máximo de personal.

La operación al detalle

Una columna de legionarios del ejército sublevado marcha para tomar posiciones.

La idea que iba a presidir la nueva operación y de la que ya hemos dado una visión general, era simple repetición de aquella que había conducido a cerrar la bolsa de Mérida, lo que resultaba perfectamente lógico, teniendo en cuenta el éxito alcanzado. Dos flechas lanzadas se unirían al Norte de Puebla de Alcocer, formando una segunda bolsa.

A la orden dada y de que se habló anteriormente, se unía una Nota complementaria, sin fecha, en la que se detallaba la verdadera misión y maniobra del Ejército del Centro, el cual conquistaría la Sierra de la Chimenea, alcanzando una línea apoyada en Puerto Llano, curso superior del río Silvadillo, río Guadalupejo hasta su confluencia con el Guadiana, y éste hasta que se enlazara con las fuerzas del Ejército del Sur. Y el 8 de agosto el Generalísimo dispondría que esta operación se realizase en una sola fase, combinando el envolvimiento que se iba a hacer de la Sierra de Chimenea por el Norte, desde Puerto Llano al vértice Atalaya, con una segunda acción de Oeste a Este, que efectuarían otras fuerzas.

El día 6 de agosto el Ejército del Centro daba una Instrucción general a la Agrupación “Guadiana”, que redactaría dos días después la orden correspondiente. La Agrupación Múgica contaría con las Brigadas 1ª de las Divisiones 11ª y 19ª, la Brigada de Caballería Aldecoa, cuatro grupos de Artillería de Cuerpo -aparte, por lo mismo, de la de las divisiones-, una batería antitanque y dos baterías y dos secciones antiaéreas.

Las fuerzas partirían del recodo superior del [río] Gargaligas y de los vértices Noguer y Cogolludo, entre aquel río y el Guadiana, constituyendo tres columnas, que operarían sobre Casas de Don Pedro: la del Norte con las fuerzas de la 19ª; la del Sur, con las de la 11ª, y la del Centro formada por la Caballería de Aldecoa [3º Grupo de Escuadrones del Regimiento Farnesio nº 10]. La del Norte debería ocupar, inicialmente, Pico del Rostro, y la del Sur desbordar Casas de Don Pedro y barrear [cerrar] los pasos al Sur de la Sierra de Chimenea.

La misión de las fuerzas del Ejército del Sur, según Instrucción de 1 de agosto, consistiría en conseguir primero el nudo de comunicación de Almorchón, y posteriormente Cabeza del Buey, -ocupando el gran recodo del Zújar-, Belalcázar e Hinojosa del Duque desde donde el frente conseguido empalmaría con el de Peñarroya.

El Cuerpo de Ejército del general Solans estaría formado por tres columnas: Norte, con la División 112ª y la 2ª Brigada de la 60ª; Sur, con la División 122ª y 1ª Brigada de la 24ª, y columna de enlace con el Ejército del Centro, constituida por la División 21ª. Como reserva figuraba la otra Brigada de la 60ª. La División de Caballería se organizaría en dos columnas a dos Regimientos y un escuadrón de auto-ametralladoras-cañón, para que operasen con cada una de las dos fuerzas de Infantería.

La División 21ª tenía una misión específica: llegar al Zújar y formar una cabeza de puente en su orilla derecha y en la carretera de Castuera a Puebla de Alcocer. La 24ª División, otra semejante: cruzar aquel río, y ocupar en su orilla derecha la altura llamada Doscientas.

En artillería, y aparte de la divisionaria, la Columna Norte dispondría de una batería de Montaña, una antitanque y dos antiaéreas; la Sur, de dos de Montaña, una antitanque y dos antiaéreas. La artillería de Cuerpo de Ejército o de Acción de Conjunto se compondría de dos baterías ligeras y cuatro pesadas.

Antes de comenzar la nueva operación, la División 21ª cubría el frente desde el río Zújar, en su curso inferior, al puerto de Godoy; desde aquí hasta la carretera de Monterrubio a El Helechal desplegaba media Brigada de la División 60ª; y a continuación fuerzas de la 24ª División.

El Mando nacional no ignoraba que, con el tiempo transcurrido, el enemigo había reconstituido en lo posible las unidades anteriormente quebrantadas, reforzándolas con otras nuevas y fortificando el terreno. En un Boletín de Información de 17 de agosto, del Ejército del Sur, se decía: “Desde el 31 de julio último, el enemigo ha reforzado considerablemente su frente, así como efectuado una reorganización de las fuerzas.

El avance

Día 9 [agosto]. Rotura del frente en el sur

En el Ejército del Sur, la columna Norte, formada, como sabemos, por la División 112ª y la 2ª Brigada de la 60ª, al mando conjunto del coronel Baturone, rompe el frente, llevando a cabo seguidamente, un avance espectacular. Las fuerzas de la 60ª División, extendiéndose rápidamente por el llano situado al Nordeste de Benquerencia, ocupan entre otros objetivos la loma Matasanos, el vértice Perro y el vértice Cabezas y la laguna de la Retama, alcanzando, más al Sur, la otra Brigada, el kilómetro 333 del ferrocarril de Ciudad Real a Mérida.

Tropas nacionales marchan por la carretera.

La columna Sur (122ª División, con el flanqueo de fuerzas de la 24ª, bajo el mando conjunto del coronel Redondo) avanza igualmente según dos direcciones. La más septentrional sigue por Casa de la Burlera hasta el kilómetro 7 del ferrocarril de Almorchón a Bélmez; aquí sufren los atacantes un duro fuego de artillería y de trenes blindados y un valiente contraataque desde el caserío El Helechal. En la dirección de avance más meridional, se pasa por la Casa de la Mina y el vértice Hinojo, donde tiene lugar un duro combate con tanques y un contraataque que trata de envolver el flanco derecho de las fuerzas, que atraviesan luego la línea del ferrocarril y cruzan el Zújar, donde alguna unidad queda a caballo.

Al terminar la jornada esta columna Sur queda disuelta y el jefe de la 24ª División recupera el mando de su unidad, relevando a las fuerzas de la 122ª situadas en la orilla derecha del Zújar. La División 21ª, a su vez, releva a las de la División 60ª, y en su avance general llega hasta el arroyo Almorchón.

De nuevo se ha producido un total hundimiento del frente, pese a las resistencias locales encontradas.

Día 10. Rotura del frente en el norte

La 2ª Brigada de la 60ª División llega en este día a la loma de los Lebreles y luego, venciendo dura oposición del enemigo, apoyado por tanques y fuego de artillería, hasta el vértice Cabezarrubia. La 112ª, alcanza Sierra Almagrera, dominando la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer.

La 122ª División, por el cerro de Quintillo se apodera de Sierra de la Rinconada, tras vencer fuerte resistencia de sus ocupantes; y más al Sur, de la loma de El Rincón, el puerto de La Nava y el vértice Loboso.

La 21ª División establece una cabeza de puente sobre el Zújar en la carretera de Puebla a Castuera, ocupando la importante loma de Los Caserones, de gran valor táctico.

La Agrupación Múgica, del Ejército del Centro, rompe, a su vez, en este día la línea del frente. La 1ª Brigada de la 11ª División, partiendo de Navalvillar de Pela, ocupa no fácilmente el pueblo de Casas de Don Pedro, apoyada por fuerzas de Caballería y locales de la 19ª División. A la noche las de la 11ª son relevadas por otra de la 19ª, marchando aquellas a concentrarse en una zona más al Norte, a fin de tomar parte en las operaciones de envolvimiento y limpieza de Sierra de la Chimenea [Inexplicablemente el 4 de agosto la 1ª Brigada de la [11ª] División había marchado a la zona Segovia-La Granja, como reserva general de la Agrupación de Divisiones Somosierra-Guadarrama, regresando precipitadamente para operar en la madrugada del día 10. El nuevo traslado de la Brigada al terminar esta jornada, de dura operación, indica la penuria abrumadora de fuerzas de que se adolecía].

Día 11. Reorganización

En la 60ª División se reúne con la 2ª, la 1ª Brigada, quedando completa la unidad y bajo el mando de su jefe propio, el coronel Hidalgo. Por otra parte, fuerzas de la 122ª División, que ocupan la Sierra de las Vacas, relevan a las divisiones 60ª y 112ª en Sierra Almagrera.

Día 12. Fuertes resistencias

Caballería sublevada en marcha hacia su objetivo.

Las divisiones 60ª y 112ª ocupan las Sierras de las Cabras y del Torozo, intentando entrar en el pueblo de Zarza Capilla, sin conseguirlo, dada la oposición encontrada. La 122ª, más al Sur, gana la Sierra del Calvario. El diario de esta última unidad dice: “El combate por la División de este día ha sido muy duro por la naturaleza del terreno”.

La Caballería alcanza la Casa de la Higuera, en la unión de las carreteras que desde Cabeza del Buey se dirigen a Puebla y Sancti Spíritus, reconociendo los pasos vecinos sobre el Zújar, y avanzando luego por la orilla izquierda de este río y paralelamente a su curso hasta llegar a las proximidades de Zarza Capilla.

Día 13 [agosto]. Aumenta la resistencia general

La 11ª División, partiendo de la zona Norte del despliegue, conquista el vértice Atalaya y las primeras estribaciones del macizo de la Chimenea, venciendo enorme resistencia. A las dos y media de la tarde se ocupa Valdecaballeros y las alturas serranas en que se encuentra enclavado el pueblo, causándose gran número de bajas al enemigo. La 11ª se ve apoyada por fuerzas de la 19ª.

Las fuerzas del mayor Joaquín Monllor García, jefe del 435º Batallón de la 109º Brigada, defendían el Subsector de Valdecaballeros. Este comandante republicano fue una de las bajas que cayeron.

Al Sur, la 21ª División no se mueve, la 60ª intenta, sin éxito, apoderarse de Zarza Capilla, la 112ª avanza ligeramente, la 122ª alcanza el llamado Puerto Blanco de la Venta, a la caída de la Sierra del Calvario y alturas vecinas, llegando hasta el kilómetro 318 del ferrocarril de Almadén y quedando dominada la carretera de Belalcázar. Se entra en Cabeza del Buey, totalmente rebasado. El parte de la 122ª División dice: “Estas posiciones fueron contraatacadas violentamente”. Y el del Ejército del Sur declara, por su parte: “El enemigo opuso seria resistencia a nuestro avance en dirección de la carretera de Zarza Capilla, donde han aparecido nuevos refuerzos, así como en dirección a Peña Lobosa, donde apenas se ha progresado, por la resistencia que desde el Sur del Zújar ha opuesto la Artillería y por haber quedado todavía dos compañías en los altos de la Sierra del Calvario, desde donde han hostilizado nuestra marcha, habiendo habido necesidad de limpiarla totalmente”.

Resulta claro que la acción del coronel Prada sobre aquel Ejército derrotado en la bolsa de Mérida ha sido eficacísima.

 Anexo: Documento número 1

Explotación, tras el cierre de la bolsa de Mérida

(D.N. -Cuartel General del Generalísimo -L.370-C.20)

Cuartel General del Generalísimo. Estado Mayor. 3ª Sección (Operaciones)

Núm. 2922

Asunto: Operaciones en la Bolsa de Mérida. SECRETO.

Instrucción General núm. 6

En mi Cuartel General de Burgos a 24 de julio de 1938, III Año Triunfal

I. El desarrollo de las operaciones de Levante, en cuyo frente el enemigo sigue acumulando la mayor parte de sus fuerzas, sacadas algunas recientemente de los frentes de los Ejércitos del Centro y Sur, así como la debilidad demostrada por el enemigo durante el desarrollo de las operaciones realizadas en la bolsa de Mérida, cediendo fácilmente el terreno y no reaccionando, hasta ahora, en fuerzas para oponerse a nuestro avance, aconsejan actuar en este último teatro de operaciones con el fin de

a) Mejorar nuestra situación estratégica.

b) Liberar fuerzas actualmente estabilizadas.

c) Ocupar zonas ricas.

d) Mantener la iniciativa de las operaciones en varios frentes.

II. Por lo expuesto y para aprovechar las circunstancias favorables que el enemigo presenta en las zonas de operaciones de los Ejércitos del Centro y del Sur, me ratifico en las previsiones consignadas en la Instrucción General número 5, dada en mi Puesto de Mando de “Terminus” en fecha 2 del actual [julio], y decido:

Operar simultáneamente con fuerzas de los Ejércitos del Centro y del Sur en las siguientes direcciones:

A.- Masa operatoria del Ejército del Sur:

Puerto de Godoy – Cabeza del Buey, apoyándose en el río Zújar, para alcanzar materialmente la orilla oeste de dicho río hasta su confluencia con el Guadalemar.

B.- Masa operatoria del Ejército del Centro:

Casas de Don Pedro – Talarrubias – Puebla de Alcocer, buscando el apoyo en el curso inferior del río Guadalemar.

C.- Ambas acciones deberán coordinarse perfectamente en tiempo y el enlace de las fuerzas de ambos Ejércitos se establecerá en la confluencia de los ríos Zújar y Guadalemar.

D.- El Ejército del Sur, una vez alcanzada la línea del río Zújar, tendrá prevista una acción sobre Belalcázar, Hinojosa del Duque, El Viso y Pozoblanco, para posteriormente ocupar los pasos de la Sierra de Alcudia como base de partida para futuras operaciones sobre la zona de Almadén.

III. Objeto de estas acciones:

Acción A:

Ocupar el pueblo de Cabeza del Buey.

Liberar el caserío de Almorchón y el enlace del ferrocarril de Mérida a Almorchón con el de Bélmez y la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer.

Utilizar el río Zújar como fase de la nueva línea que se señala.

Acción B:

Liberar por completo la carretera de Casas de Don Pedro a Talarrubias y Puebla de Alcocer.

IV. Modalidad de la maniobra:

a) Rapidez empleando la Caballería por tratarse de una explotación de éxito y efectuar pasos de línea que permitan acelerar el ritmo de la maniobra.

b) Mantener continuamente el contacto con el enemigo lanzando en todo momento patrullas de reconocimiento para poder conseguir una mejor explotación del éxito.

c) Avanzar con el frente reducido dando profundidad al dispositivo de ataque.

V. Fuerzas que cubrirán la nueva línea a alcanzar:

Zona al Norte del Guadiana: Ejército del Centro.

Zona al Sur del Guadiana y a partir de este río: Ejército del Sur.

VI. Operaciones complementarias:

Deben tenerse previstas las siguientes:

a) Descongestionar por completo el ferrocarril de Almorchón.

b) Liberar la carretera de Villanueva de la Serena a Guadalupe (en el trozo comprendido entre el vértice Gorbea y Puerto Llano) mejorando el frente actual de Zorita – Logrosán y economizando parte de las fuerzas que actualmente lo cubren.

VII. Aviación:

La Aviación seguirá cooperando en la forma que lo ha realizado actualmente, durante el tiempo indispensable para la ejecución de la maniobra, a cuyo fin el General jefe del Aire recibirá mis instrucciones.

VIII.       Los generales jefes de los Ejércitos del Sur y Centro dictarán con la máxima urgencia sus decisiones, poniéndolas en ejecución sin someterlas previamente a mi aprobación.

De orden de S.E.

El General Jefe del Estado Mayor,

                (Firmado: Francisco Martín Moreno. Rubricado. Hay un sello de color gris que dice: Cuartel General del Generalísimo. Estado Mayor.)

Destinatarios:

Para cumplimiento:

General Jefe del Ejército del Centro.

General Jefe del Ejército del Sur.

General Jefe del Aire.

Para conocimiento:

General Jefe del Ejército del Norte.

General Jefe del C.T.V.

General Jefe de la Legión Cóndor.

[1] Estado Mayor Central del Ejército, Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939, Madrid, Servicio Histórico Militar, 1968, P. 124.

[2] Ramón Salas Larrazabal, Historia del Ejército Popular de la República, Madrid, Editora Nacional, 1973, pp. 2068-20.

[3] Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 247-; 357-360.

[4] Anexo: Documento número 1.

Publicado en 1938, Brigadas Mixtas, Casas de Don Pedro, Operaciones | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Las operaciones militares de la bolsa de La Serena durante el mes de julio, narradas por sus protagonistas y descritas en sus documentos, y IV

Extractos de las Memorias y de las Hojas de servicio de militares protagonistas durante las operaciones de la bolsa de La Serena

1 al 31 de julio de 1938

Lamberto López Elías, alférez provisional. Ejército del Centro sublevado. 19ª División. Regimiento Infantería La Victoria nº 28. 338º Batallón. Oficial del SIPM del Sector C-10 (Trujillo). Comandante Militar de Navalvillar de Pela (Badajoz)[1].

Lamberto López Elías, alférez provisional. 19ª División. 338º Batallón. Oficial del SIPM del Sector C-10. Comandante Militar de Navalvillar de Pela (Badajoz).

“En su anterior situación hasta el día 1º de marzo que marchó a Pamplona al objeto de tomar parte en los cursos de alféreces provisionales de Infantería para batallones de Guarnición y Orden Público. El día 27 de marzo prestó juramento de fidelidad a las banderas ante la de la Academia Militar de Pamplona como Alférez, continuando en la misma situación hasta que por Orden de 31 de marzo (B.O. nº 530) fue promovido al empleo de Alférez Provisional de Infantería y siendo destinado por la misma Orden a disposición del Excmo Sr General Jefe de la 7ª Región Militar quien a su vez le destinó al Regimiento de Infantería nº 28, pasando a prestar sus servicios a la 3ª Compañía del 425º Batallón de Orden Público, de guarnición en la plaza de Salamanca, quedando de Instructor de reclutas hasta el día 17 de mayo que fue pasaportado para la Plana Mayor del Batallón 338º del mismo Regimiento el cual se encontraba destacado de guarnición en el frente de Extremadura, cuyo destino le fue confirmado según Orden de la Secretaría del Ejército de fecha 19 de mayo (B.O. nº 577) al cual se incorporó en Trujillo (Cáceres) el día 20 [de mayo 1938] el cual estaba mandado por el Capitán Don Hermenegildo Pérez, prestando servicios a las órdenes del Capitán Don Manuel Navarro Jefe del Servicio de Información y Policía Militar de Vanguardia del Sector C-10. El día 23 [de mayo 1938] pasó destinado provisionalmente a la 2ª compañía destacada en Miajadas (Cáceres) donde quedó prestando servicios propios del S.I.P.M. hasta el día 11 de junio [de 1938] que por Orden del Jefe del Batallón fue destinado a la 4ª compañía destacada en Logrosán quedando prestando los mismos servicios del S.I.P.M. hasta el día 27 [junio] que marchó a Zorita (Cáceres) donde se hizo cargo de una Sección de la misma allí destacada y de la Comandancia Militar de la Plaza cuyo cometido desempeñó hasta el 16 de julio que cesó en este último cometido. El día 19 [julio] se concentró en la Plaza el resto de la Compañía y el día 20 en camiones se trasladó a Madrigalejo (Cáceres) donde quedó de servicios de organización de tráfico hasta el día 21 [julio] que al ser tomado el pueblo de Navalvillar de Pela [Badajoz], salió en camiones para dicho pueblo al mando de su Sección y dos Compañías de Trabajadores de cuya Plaza fue nombrado Comandante Militar, en cuya situación y de los servicios del S.I.P.M. finó el año”.

 

Francisco Buj Pastor, escribiente de las compañías. Ejército de Extremadura republicano. 37ª División. 109ª Brigada Mixta. 436º Batallón[2]

“[…] Una noche nos trasladaron en camiones [desde el campamento del cortijo de Quintana de la Serena donde habíamos permanecido durante varios meses] a un nuevo sector, desconocido totalmente por nosotros, los soldados. Hasta llegar al destino, incorporados ahora al [436º] Batallón, hubo que sortear varios peligros en la noche: hubo prohibición de encender el mechero, nada de fumar; de pie, apretujados en la caja del camión, callados, pasamos -nos lo dijeron después del viajecito- muy cerca de las posiciones fascistas durante un largo trayecto. Solo se oía el pesado ronroneo de los motores de los camiones, entremezclados con los de los fachas, que reforzaban asimismo sus posiciones en el Sector de Villanueva, en una noche, débilmente iluminada por la luz de la luna en su cuarto menguante.

Ignoro los kilómetros recorridos, pero puedo asegurar que aquellas tres horas, con aquella lentitud y precauciones, nos parecieron eternas.

Vehículos motorizados atravesando el vado fluvial sobre unos pontones improvisados.

¿Dónde nos llevarán?, decíamos. Al fin paró el convoy y, cuando nos disponíamos a bajar para descansar en tierra unos minutos, se nos prohíbe hacerlo: estábamos en zona enemiga; todavía en la margen derecha del Guadiana. Así, sin bajar de los camiones, con gran peligro, descendió el nuestro por la rampa hasta la plataforma de la barcaza, desprovista de protección lateral y frontal. Poco faltó para que nuestro camión se sumergiera también en el río, como le sucedió al precedente que, afortunadamente, en la orilla todos pudieron asirse a la compuerta en pocos minutos, ya que allí la profundidad no era excesiva.

Llegados a nuestra orilla, descansamos un rato y vimos cómo los zapadores estaban preparando unas trincheras propias para enanos, para disfrute del enemigo, tal era la profundidad de las mismas.

Al amanecer contemplamos una gran llanura, sin un solo árbol. Era el mes de julio de 1938. Pensé en los mayores de mi tierra, cuando nos hablaban de Marruecos, y opiné que esto debía ser aún peor. El sol caía a plomo. De poco nos servía el gorro de miliciano sobre nuestras cabezas; solo para aumentar la sudoración. Buscamos una fuente o algo parecido en retaguardia, claro, pues en el Guadiana solo los “escuchas” podían llenar las cantimploras, por la noche. Una charca lejana, en dirección a Talarrubias: agua embarrada, que mitigaba la sed de los caballos y ovejas y de los combatientes. ¡Y los mosquitos! del amigo “anófeles”, que ya formaba parte del ejército y nos era hasta simpático y familiar, pues todos, más o menos, éramos palúdicos a los quince días de nuestra llegada a Extremadura. Poco nos aliviaba la pastilla diaria de quinina que nos obligaban a ingerir en ayunas; en cambio nuestros oídos se embotaban con tanta medicación, sin dosificar convenientemente.

Aguantar aquel sol, sin más protección que el gorro y un pañuelo, en la oficina, a campo descubierto en la pequeña desenfilada, creo no lo aguanta ser humano alguno. Con cuatro fusiles, clavadas las bayonetas checas, y con una manta por techo, así, buscando la protección de la sombra constantemente, nos íbamos arreglando: todos apretados, las cabezas casi juntas, envueltas en intenso sudor; los cuerpos, quemados a los dos días, tuvimos que protegerlos con nuestras ropas, y aumentar la sudoración pues era preferible sudar. ¡Y a beber agua de charca, como los segadores de mi tierra! No había otro remedio.

A los pocos días, estábamos afectos de unas grandes molestias en garganta, de la que a veces salía sangre, con crecientes ahogos. ¿Tuberculosis? Así lo temía el doctor al comienzo de los síntomas. Los soldados -los peor alimentados- fuimos los primeros en acusar las molestias. Cada día aumentaban los casos. Hasta que un reconocimiento hecho por el veterinario al caballo del jefe dio por resultado la extracción de una enorme sanguijuela de la garganta realizada por su asistente. Esto hizo que muchos fuéramos intervenidos fácilmente en el Hospital de Talarrubias, antes convento, quedando libres de aquellos molestos ahogos, producidos por las pequeñas sanguijuelas.

La estancia en el sector sin árboles, sin una cueva africana al menos, amenazaba seriamente nuestra salud, y hubo que hacer una especie de casa subterránea (mejor, una galería topera) por las noches. Lo preciso para albergarnos agachados, libres de los rayos de Febo. Apenas llevábamos dos semanas disfrutando, es un decir, de tanta comodidad y confort, luego de tanto trabajar a destajo, cuando llega otra orden de traslado. ¿Recuerda, mi capitán? No eran las balas ni los morteros lo que todos temíamos ahora, sino las incomodidades inaguantables, a pesar de nuestra juventud.

Francisco Buj Pastor, escribiente de las compañías. Ejército de Extremadura republicano. 37ª División. 109ª Brigada Mixta. 436º Batallón. Foto cedida por Francisco Buj Vallés.

Salimos, como siempre, de noche. Y al amanecer, aún en la llanura… ¡¡Cuerpo a tierra!!, sin nada que nos pudiera proteger. Unos cuatro o cinco aviones pequeños -cazas-, cual buitres al acecho, nos coronaban. Unos segundos más tarde, nos hicieron la “noria” (el gran invento del franquista García Morato). Se lanzaba un avión sobre nuestras cabezas ametrallándonos; bajaba otro y “repasaba”, y el otro, y otro. Yo vi cómo un piloto, no contento aún con los estragos que hacía el de la cola con la ametralladora, nos lanzaba bombas de piña. Media hora calculo que estuvieron defendiendo a España los valerosos aviadores fascistas. Nosotros, cogidos por sorpresa, en vano podíamos defendernos. Algunos aún les dispararon nerviosos. Fue un momento eterno para nosotros, breve para el enemigo. Suponemos que, como recompensa a tanto crimen aquel día, en Burgos la “Gloriosa escuadrilla de Morato” sería tan vitoreada como maldecida por el Pueblo; por sus soldados, concretamente, que no iniciaron la guerra. Éramos todos de las quintas, labradores la mayor parte, gente buena, sencilla, pacifista, deseosos de Paz y Justicia: no la de las armas. Éramos los que sufríamos, desde nuestra cuna, las consecuencias de la ambición de los poderosos. Allí, aquel día imborrable de nuestros dolores, no sólo se maldijo a la escuadrilla de la Muerte, sino que también hubo un recuerdo al Cristo Crucificado, en cada soldado acribillado en tamaña “Cruzada”. Como corderos que llevan al matadero, así nuestros compañeros también lo fueron, injustamente, bárbaramente.

Terminada la guerra, ante la presencia de Franco y demás generales y tropa, hubo en Madrid una exhibición Especial:  García Morato iba a dar a conocer, en sus ejercicios [aéreos], las maravillas de su Noria o Rueda, que tanto contribuyó al avance de las fuerzas franquistas. Ante los aplausos y admiración de los vencedores, finalizadas las piruetas, el avión pilotado por Morato, como si todos los caídos por su causa protestaran desde sus tumbas ante el Cielo… García Morato, repito, al final de su exhibición mordió el polvo de su Victoria ante su Caudillo, estrellándose en picado… Que Dios le tenga donde Él quiera.

¿Recuerda, mi Comandante? Por la tarde, después de comer, la incursión, la descubierta de la caballería mora, que osaron atravesar el Guadiana; más la moral de los soldados, después del ametrallamiento, fue tan elevada que los moros tuvieron que replegarse a sus posiciones con toda rapidez.

Puesto de Mando del 436º Batallón de la 109ª Brigada. Francisco Buj mecanografía en su máquina de escribir. Foto cedida por Luis Pérez Gallego.

Recién incorporado el nuevo practicante [durante los hechos narrados más arriba], voluntario, procedente de Barcelona, con sus 18 años, inexperto (su padre le había hecho presentarse para combatir al fascismo, no en la retaguardia, sino en el frente), me decía que esto era horrible, que no comprendía la decisión de su padre. Se llamaba Ideal Porvenir Ayerbe. Tan apocado él, creía que le traerían los heridos al lugar donde nos encontrábamos. Le convencí y, cogiendo el cestón entre los dos, nos adentramos en la inmediata retaguardia de los compañeros. Allí permanecimos, en la pequeña vaguada y él procedió a la cura de varios heridos, que fueron llevados a Talarrubias en los mulos. Poco tiempo después (pienso que “tras ver las orejas al lobo feroz de la guerra”), su padre debió de interceder en Capitanía. Y fue destinado a un hospital catalán. Aún lo recuerdo con simpatía[3].

[El] “27 julio[4] las fuerzas correspondientes a los 434º y 436º Batallones replegadas por las inmediaciones de este P.C. [Puesto de Mando] a consecución de los combates sostenidos en estos días, se están reorganizando en este P.C. de Talarrubias. [El] 28 julio “El 436º Batallón sigue en este P.C. (Talarrubias) dedicado a la reorganización del mismo”.

[La situación y distribución de las fuerzas en el] “Subsector La Barca[5].  [Cuya] línea de vigilancia queda definida por [la] Sierra de Integral, [y] toda la margen izquierda del Guadiana hasta Casa de Galapagueros. [Su] jefe el del 436º Bon [capitán Modesto García Ruiz]. [Sus] Fuerzas: El 436º Batallón de la 109ª. [Además la] 2ª Compañía del 4º Batallón de la 91ª Brigada, 2 Ametralladoras del Batallón Autónomo del VII Cuerpo de Ejército [y] un pelotón de la 3ª Brigada Divisionaria de la 37ª División”.

“Al ocupar por fuerzas del 436º Batallón[6] las posiciones de la Barca sobre el río Guadiana en la carretera de Talarrubias a Casas de Don Pedro, la compañía de la 91ª Brigada Mixta que guarnecía estas posiciones pasa a ocupar las fortificaciones existentes en Campofrío y Casa de Chiva, delante de Casas de Don Pedro […]”.

 

Faustino Múñoz Paniagua, capitán provisional Infantería. Ejército del Sur sublevado. 21ª División. 4º Batallón-Bandera Falange y de las JONS de Badajoz[7].

En la anterior posición, siendo relevado de las posiciones de “Mingo-Rubio” el [4º] Batallón-Bandera, marchó con el mismo a guarnecer las de “Sierra Lázaro”, marchando destacado con la segunda Centuria (antes trece) a la “Acebuchosa”. El trece de abril fue destacado a la Osa y el quince del mismo [abril] al cortijo de los “Hoyos”, donde el Batallón quedó en situación de reserva, marchando con su Centuria el veintisiete del mismo [abril] mes a cubrir el destacamento de una de las posiciones de la “Dehesilla”, pasando el treinta de mayo al mando de su Centuria a “Sierra Gamarra” y el seis de junio en situación de reserva al Cortijo de “Cencerrilla”, hasta el doce de junio citado que con el Batallón es destacado a las “Sierras de Argallen”, y el veinticuatro del mismo [junio] al “Cortijo de “Argallen Bajo”, en cuya posición y en el expresado día intervino con su unidad en rechazar tres ataques enemigos a las posiciones de “Cerro Gordo”. En cinco de julio marchó con su Centuria en unión del Batallón a las posiciones del “Arbolito” y el diecisiete del mismo [julio] a Peraleda del Zaucejo en donde fue agregado aquel, a la [102ª] División del coronel Castejón, interviniendo en las operaciones de “Cerro Burro”, “Loma Verde”, “El Bonar” y Esparragosa al mando de su Centuria, cuyas operaciones tuvieron lugar durante los días veinte al veinticinco [julio] ambos inclusive del expresado mes, tomando parte con el Batallón en la marcha ofensiva que se hizo el veintiséis [julio], desde los Naranjales a Castuera y desde este pueblo a Quintana [de la Serena], desde donde con aquel se trasladó al “Cortijo de la Alhambra” y el seis de agosto a las Minas de “Miraflores”. […]

 

Vicent Mahiques Alberola, teniente jefe sección compañía. Ejército de Extremadura republicano. VII Cuerpo de Ejército. Batallón Motorizado de Ametralladoras nº 7[8]

Miembros del Batallón de ametralladoras nº 7, el teniente Antonio Picó Giner, es el que está de rodillas a la derecha, sin gorra y en pantalón corto, Vicent Mahiques Alberola, el que está sentado en el suelo en el centro de la imagen. Foto cedida por Vicent Mahiques Roig.

El sector que defendía su sección era Higuera de la Serena, a 10 kilómetros de Malpartida. Allí normalmente había poca actividad, de manera que solía dormir en una caseta que estaba en el costado de las trincheras. Él se encargaba también de dar clases a la tropa, y a los cabos y sargentos. De cuando en cuando, desde las posiciones nacionales, disparaban algún tiro al aire que los hacía agacharse algún momento. Como no repetían se levantaban y continuaban tranquilamente con la actividad diaria. Un día llegó el comandante con el teniente ayudante para inspeccionar la zona. Bajaron del vehículo junto a la caseta que hacía de puesto de mando. Inmediatamente Vicent se presentó a recibirles, como era su obligación, y en ese preciso momento los fascistas lanzaron un obús que les pasó a todos por el costado. No les dio tiempo ni a asustarse. Debían estar vigilados desde sus trincheras, situadas en una posición más elevada, y al ver un oficial de alta graduación decidieron disparar.

Pero los días pasaban sin demasiados sustos y la tropa había de buscarse alguna diversión que otra. Un tal Valls, de Alzira, con muy buena pierna, se recorría a menudo cinco o seis kilómetros a lo largo de las trincheras buscando colillas. Después, con el poco tabaco que recuperaba, se liaba unos cuantos cigarrillos. Otros, que sabían que los fascistas vigilaban constantemente, llenaron unos pantalones y una jaca vieja con paja, le pusieron un sombrero y le ataron una cuerda que pasaron entre dos árboles. Escondidos zarandeaban la cuerda y el muñeco se movía ostensiblemente. Esto excitaba el instinto asesino de los nacionales que empezaban a disparar como locos.

Las visitas y las caras nuevas no eran frecuentes por aquella parte del frente. El pueblo, Higuera, había sido evacuado y aparecía, cuando ocasionalmente se acercaban, como un pueblo fantasma. Las puertas de algunas ventanas batían contra la pared al hacer un poco de viento y la broza iba ocupando lentamente las calles que nadie pisaba. La llegada de un nuevo compañero, un alférez extremeño, se decidió celebrarla con cierta prestancia: prepararían una paella, como correspondía a una sección militar con gran número de valencianos. Recogieron los ingredientes, encendieron la leña y empezaron a cocinarla. Las bromas y los chistes empezaron al mismo tiempo que se puso la paella al fuego. La preparación de esta comida comunitaria, festiva, es toda una liturgia que exige también, como parte fundamental de la misma, la risa y el comentario ingenioso. El alférez recién llegado, no conocía la zona y prefirió, mientras se preparaba la comida, ir a dar una ojeada por las líneas. Mientras, sofreían la carne, vertían el caldo y el arroz. Comenzaban, ahora uno, después el otro, a meter la cuchara para probar la paella y hacer la valoración correspondiente.

Se acabó de hacer la paella y el alférez no había vuelto aún. Esperaron unos minutos y como no venía y tampoco era cuestión que se enfriara el arroz, fueron a buscarlo en la dirección en que le habían visto irse. No tardaron en encontrarle acostado detrás del margen de un bancal que había junto a las trincheras. Estaba cara arriba y enseguida supieron que estaba muerto. Tenía los ojos abiertos, la mirada fija. Cuando le levantaron la cabeza por la parte de atrás se le esparció la masa encefálica. En la frente no tenía más que una puntada. Se había encontrado con su destino nada más llegar. Una bala se había metido por un hueco de entre las piedras y le cogió al jefe de lleno. Hasta ese momento en la sección no habían tenido ninguna víctima, ni muerto ni herido, ni tendrían ninguna otra mientras estuvieron allí.

A pesar de estar en el frente recibía noticias de casa, a veces preocupantes, como los bombardeos que sufría Gandía. Por eso hacía tiempo que en las cartas que escribía a su padre y su hermana les pedía que estuvieran en Ador o Quatretonda, lugares más seguros.

El día 5 [de julio] desertó un soldado de la 1ª compañía que estaba en Higuera y que le habían destinado allí el día 3 después de haber llegado desde la zona fascista.

En el mes de julio el batallón de ametralladoras nº 7 contaba con 660 hombres y debía disponer de 238 fusiles, 4 fusiles-ametralladores y 32 ametralladoras. Dos compañías del batallón -seguramente una de ellas era la 1ª- se asentaban en el sector del frente cubierto por la 20ª BM.

Había, sobre todo en la 1ª compañía, algunos casos de paludismo, enfermedad, por lo que se ve, endémica en aquella zona y que, por falta de quinina, se hacía difícil evitar. La semana del 3 al 10 de julio, el médico del batallón hizo una visita a la 1ª compañía. También el aspecto cultural era atendido y Vicent era el encargado de las clases a su compañía tal y como dice un informe del Comisario Delegado Luis Gómez García-Risco fechado el 12 de julio del 38:

Grupo de soldados de una Brigada Mixta en el Hogar del Combatiente.

El trabajo cultural es una de las cosas mejores organizadas en el Batallón pues –a excepción de la 1ª Compañía- en todas hay técnicos de la enseñanza que dedican sus actividades a enseñar a la tropa y a dar clases de capacitación a los cabos y sargentos. En la 1ª Compañía este cometido está a cargo del Teniente Don Vicente Mahiquez y del Delegado. Los progresos de los soldados son evidentes.

El Capitán de la 4ª Compañía había ordenado que se dejaran las clases y se atendieran los trabajos de fortificación y el ejercicio del tiro. Como no son incompatibles las atenciones de estos servicios con la asistencia a clase se lo hice notar así y desde entonces se señaló una hora para clase y después el Maestro va máquina por máquina poniendo ejercicios, leyendo notas y comentando la Prensa.

Días después Vicent compró un cochinillo para organizar una cena con la gente que conocía y que estaba destinada por la zona. Había conocidos de Bonete [Albacete], donde había estado viviendo con el tío Emili cuando este era maestro en aquel pueblo manchego, también estaba el Xato, Emili Culera…

Los de Bonete estaban en la 109ª [BM], que ocupaba un sector a un lado de sus posiciones. Habían sido movilizados por su quinta y muchos estaban casados y tenían hijos.

También Emili Tarrassó, Culera, amigo de la infancia, aunque un poco mayor que él, estaba por allí esos días. Era cartero militar. Había participado en un intento de desembarco republicano en Mallorca y también había estado en Guadalajara, bajo las órdenes de Cipriano Mera, cuando zurraron a los italianos. Cipriano Mera, al empezar la guerra, era un simple obrero afiliado a la C.N.T. Pero la acabó con el grado de teniente coronel, habiendo sido el jefe de la 14ª División y del IV Cuerpo de Ejército. Era de extracción humilde, autodidacta, luchador, valiente y de una gran capacidad, por eso se convirtió en un líder muy estimado. Culera, en la batalla de Guadalajara, se había subido detrás de una tanqueta -en realidad un coche “fortificado” con maderas y planchas metálicas- y lo habían visto avanzar hacia el enemigo delante de todos. Cuando, acabados los combates, comprobaron que no volvía todos pensaron que lo habían matado. Pero al cabo de dos horas y ante la sorpresa de todo el mundo, lo vieron llegar a pie y con un herido al hombro. En Villalonga [Valencia] vivía con sus 5 hermanas solteras que no se perdían ningún oficio religioso ningún día de la semana y que le habían llenado la habitación de estampas con imágenes de santos. Pero él no ponía los pies en la iglesia[9].

El soparet[10] fue una pequeña fiesta cerca de las trincheras entre bromas y canciones.

Al día siguiente de la asada del cochinillo, el capitán Francisco Cayuela Fonseca, llamó a Vicent y le dijo confidencialmente:

Maïques, estamos copados.

Se lo dijo a él solo con la intención de que no cundiera el pánico entre la tropa. Finalmente había ocurrido lo que ya sospechaba que acabaría pasando desde el mismo momento en que lo habían destinado a La Serena.

Emblema de la 102ª División del Ejército del Sur sublevado. “Historia de las Divisiones del Ejército Nacional 1936-1939″, Carlos Engel, 2000.

Las operaciones del cierre de la bolsa de La Serena habían empezado el día 20 de julio. Las tropas nacionales avanzaron desde varios frentes. El general Saliquet mandaba las tropas de la Ejército del Centro y Queipo de Llano las del Ejército del Sur. Por el norte atacaron las divisiones 11ª y 74ª, quedando la 19ª en el segundo escalón. Por el sur atacaron la 102ª, la 112ª y la 122ª. Por el lado republicano, el coronel Ricardo Burillo estaba entonces al cargo del Ejército de Extremadura. El frente del Tajo estaba cubierto por la 36ª División republicana con las brigadas 47ª y 113ª en línea. A su izquierda estaba la 29ª División que defendía las cabezas de puente sobre el Guadiana con las brigadas 25ª y 109ª. Al fondo de la bolsa, frente a Guareña, ocupaban posiciones las brigadas 20ª y 91ª de la 37ª División que enlazaba por su izquierda con la 148ª Brigada Mixta y la 12ª Brigada de Asalto. El jefe de la 37ª División era el teniente coronel de Infantería Alejandro Sánchez Cabezudo y el jefe de la 20ª Brigada Mixta el coronel mexicano Juan Bautista Gómez Ortiz. Burillo era consciente de la gravedad de la situación y reuniendo los jefes de sus Cuerpos de Ejército les pidió que mantuvieran las posiciones a toda costa. Los nacionales tomaban Monterrubio el día 22 [julio], mientras colas de refugiados abandonaban los pueblos ante el avance enemigo. El día 23 caía el Castillo de la Encomienda y desde el sur los fascistas entraban en Castuera cortando las comunicaciones republicanas a lo largo del frente. Las colas de refugiados, cada vez más numerosas, eran ametralladas por la aviación fascista mientras se dirigían a Cabeza de Buey.

Posición cubierta por una ametralladora.

El día 22 de julio, la 1ª compañía del Batallón Motorizado de Ametralladoras estaba situada en la posición “República” del subsector de Higuera. La 2ª compañía estaba en las Gameras, en el sector de Don Benito. La 4ª en Nambroca [Toledo]. Cada una de estas compañías tenía agregado un pelotón de la compañía de fusileros como protección. La sección de Transmisiones estaba repartida en cuatro grupos entre los diferentes compañías y la sección de Zapadores tenía un sargento y 10 hombres en la 1ª compañía y el resto agregado a la 3ª.

En las trincheras de Higuera de la Serena esperaron disciplinadamente la consigna de retirada –Madrid– pero no llegó. Tenían órdenes estrictas de no moverse del lugar hasta que llegara la consigna. Hacia la una de la madrugada del día 24 llegó por fin, pero ya era demasiado tarde. La bolsa de La Serena estaba a punto de ser eliminada y sería ya muy difícil llegar a territorio leal. Solo recibieron la consigna, marcharon hacia el cruce con Malpartida y Zalamea. Allí tenían que acudir efectivos de otras posiciones para tratar de retirarse juntos y en orden. Esperaron, pero no llegó nadie más, el cruce era un desierto. Estaba claro que la mayor parte se había retirado antes de recibir la consigna y muchos, probablemente, habrían conseguido pasar.

El capitán, a la vista de la situación, se dirigió a la tropa para intentar dar valor:

-La situación es muy complicada, lo tenéis que saber. Estamos cercados por el enemigo, pero tenemos que salir. Tenemos que salir como sea. Nos lanzaremos, si hace falta, contra las líneas fascistas a morir matando y quien pueda que se salga.

Vicent se atrevió a hablar. Se mostró dispuesto a cumplir las órdenes, pero opinaba que dentro de la bolsa quedarían todavía muchos grupos copados. Quizás sería mejor reunirse con ellos para formar un grupo mayor e intentar atravesar con más posibilidades las líneas franquistas. Allí solo estaban una compañía de unos 120 hombres, presa fácil para un enemigo muy preparado y en buena posición. La mayor parte de la gente consideró mejor la posibilidad del reagrupamiento. Lanzarse a la desesperada contra el enemigo era prácticamente el suicidio y el último recurso. El capitán Cayuela, después de la excitación de su arenga, se calmó y aceptó la sugerencia.

La unidad realiza una marcha.

La compañía empezó a recular de nuevo en dirección a Higuera de la Serena. Al llegar a un barranco que pasaba por debajo del camino, el capitán decidió lanzar el camión con todo lo que llevaban dentro y hacerlo estallar. Allí, Vicent, vio quemarse en su interior su maleta con todos sus papeles y sus escasas pertenencias, quedándose tan solo con lo que llevaba puesto. Tampoco creía que necesitaría ya nada más. La marcha la harían en parte campo a través y el camión no les iba a servir para nada. En todo caso delataría rápidamente su presencia y ofrecería un mejor blanco. La explosión del vehículo sonó en sus oídos como un aviso, como la señal que les decía que a partir de entonces estaban a merced de su suerte. Solo podrían confiar en sus fuerzas.

De madrugada, con una jaca y arrastrando tres ametralladoras, iniciaron una marcha incierta en busca de compañeros o de un lugar por donde atravesar las líneas. Cuando aparecieron las primeras claridades del día se habían acercado a una prudente distancia de las posiciones enemigas. Cuando desde estas los vieron empezaron a disparar. Imposible atravesar por allí. Había que adentrarse de nuevo en la bolsa y seguir andando. La marcha era lenta, las ametralladoras cada vuelta pesaban más, eran una carga cada vez más pesada y probablemente inútil. Uno de Carlet [Valencia] –quizás de nombre Antoni Mendoza-, con las piernas hinchadas, reventado de arrastrar la ametralladora, se sentó agotado debajo de un árbol:

-Teniente Maïques, no puedo más. ¡Pégueme un tiro aquí mismo, no puedo seguir y no quiero que me cojan los fascistas, pégueme un tiro!

Lo pudo convencer para que siguiera. Abandonaron las ametralladoras. Eran ya muchas horas sin descansar, sin comida, sin beber. Emili Culera, que no llevaba armas, decidió buscar suerte por su cuenta y Vicent le encomendó que si llegaba a casa contara a la familia lo que había pasado. Más tarde, se enteraron, que le habían cogido y que había ido a parar a una prisión en Córdoba.

Se dirigieron hacia Quintana de la Serena. En dirección contraria vieron llegar, probablemente huyendo, un vejete a caballo de una burra. Cuando se encontraron los informó que Quintana ya estaba ocupada. Les contó cómo había visto subir a un camión a todos los oficiales capturados, de sargento hacia arriba, para fusilarlos a todos inmediatamente, incluido el comandante de la 20ª BM –este último dato no es seguro, el que sí es seguro es el fusilamiento del jefe de la 109ª BM. Entre los ejecutados estaba un teniente compañero suyo. La noche anterior había intentado pasarse a los nacionales confiando que al tener un hermano comandante de Regulares lo salvaría.

Retrocedieron y decidieron dirigirse hacia Campanario. Pero este pueblo también estaba ocupado. De hecho, fue allí el punto donde el ejército mandado por Saliquet y el dirigido por Queipo de Llano se encontraron cerrando así la bolsa. En Campanario fusilarían a un amigo suyo de la Pobla Llarga [Valencia], soldado de artillería. Había cumplido su deber de soldado y había ofrecido resistencia cuando el enemigo atacó. Esto era delito suficiente para los ocupantes que no iban con contemplaciones.

Prisioneros republicanos. Biblioteca Nacional de España.

Vicent pensó que era evidente que no estaban ya en condiciones de seguir rodando sin rumbo por la comarca ni parecía posible atravesar las líneas por ningún lugar. Le sugirió al capitán que quizás era la hora de darse por vencidos. Tomaron la decisión de entrar en Campanario y entregarse. Tranquilizaron a los soldados diciéndoles que ellos, los oficiales -el capitán y los dos tenientes y unos cuántos sargentos-, asumirían toda la responsabilidad. No se quitarían los galones y entrarían delante de la tropa.

Campanario había sido ocupado por los franquistas hacia la primera hora de la noche del día 24. La bolsa había quedado completamente cerrada. Unos 550 kilómetros cuadrados quedaban sin salida, con pueblos grandes como Villanueva, Don Benito, Higuera, Malpartida, Quintana…

Un comunicado del ejército fascista explicaba:

El enemigo encerrado en la Bolsa, a las 0.30 horas del día 25 intentó escapar sin conseguirlo, entre el cementerio de Magacela y la carretera de Campanario. Al parecer se trata de tres Batallones de la 20ª Brigada Mixta, dos Compañías de Ametralladoras y dos o tres unidades de la 21ª Brigada. Fueron derrotados en el encuentro. Fuerzas de otra Brigada, la 91ª, chocaron también con nuestras líneas por la zona de Campanario-La Haba. Las informaciones recibidas por el Ejército del Sur apuntan a que habían dentro de la Bolsa la 103ª y la 91ª Brigada, y parte de la 25ª y la 109ª, junto a algunos escuadrones de Caballería…

La 21ª División franquista iniciaba a partir de entonces operaciones de limpieza para aniquilar los grupos del Ejército Popular cortados dentro de la bolsa.

[Prisioneros de los nacionales]

Era la mañana del 25 de julio de 1938, fiesta de San Jaime. En la entrada de Campanario tres moros con sorprendente buen aspecto los detuvieron. La madrugada de ese día el Ejército Popular de la República había cruzado el Ebro y aplastaba las defensas franquistas.

Los condujeron sucios, cansados y desmoralizados, a la plaza del pueblo. En aquella pequeña plaza ligeramente en pendiente, vieron, dispersos sobre la tierra, unas mantas que cubrían los cadáveres de tres marroquíes. Todavía estarían calientes. Los acababan de ejecutar allí mismo por indisciplina. Los problemas se resolvían expeditivamente. Contempló también a los regulares y las otras tropas nacionales que pasaban por allí: muy equipados, con uniformes en condiciones, caballos, armas en abundancia. El contraste era desesperante. Reconoció una cara entre la gente que iba y venía por la plaza. Era el capitán de la compañía de moros, López Gómez. Había sido teniente ayudante del batallón de Cazadores de Llerena en Al Hoceima[11] y sabía que no era mala persona. A pesar de todo no le quiso decir nada. No sabía cuál podía ser su reacción y estimó que lo mejor era pasar desapercibido.

Estando en la plaza formados se le acercó un moro:

Eh, paisa. ¿Querer agua?

Sorprendido ante la pregunta le contesta que sí. Le alargó la cantimplora, vacía de hacía horas. El moro la cogió con un movimiento rápido del brazo y se perdió entre la gente por siempre jamás.

Lo condujeron a una casa grande. En una habitación que había, entrando a la derecha, paraban unas 14 o 15 personas más, todos oficiales prisioneros. Desde una ventana de aquel aposento podían ver las tropas franquistas trajinando arriba y abajo por las calles. Notaba profesionalidad en su aspecto, en su organización. Las palabras entre los detenidos no eran muchas, no había demasiadas ganas de bromas. Cada cual se mantenía abstraído en sus pensamientos dejando pasar el tiempo. En esto, todo decidido, entró un personaje con peinado de beato seminarista en la habitación. No le gustó el aspecto que llevaba este sujeto que a continuación, como un carroñero, le obligó a darle la pluma y el reloj, prácticamente lo único de valor sentimental y material que conservaba. No saciado con este botín, el buitre hizo que se descalzara para hurtarle también las botas. Se pudo quedar únicamente con un pequeño anillo de plata de escaso valor que había hecho un soldado en el frente y se lo había regalado. Inmediato se fue la hiena, que debió de husmear el olor a muerte, entró un sargento que, con voz cortante, gritó:

-A ver, ¡todos a la habitación de enfrente! ¡Allí está el cura, pasad y confesaros!

Solo pasaron dos capitanes, uno de ellos capitán médico. Como el sacerdote esperaba que se llenara el cuarto, al ver entrar solo dos personas gritó:

-Sargento, ¡dígales a esos que pasen de una vez!

Nadie se movió. Exasperado por la silenciosa rebeldía, el cura se levantó y a gritos y empujones los hizo pasar a todos y los ordenó que se arrodillaran.

-Confesaos, ¡que os van a fusilar dentro de un momento! -berreó dentro de la tétrica sotana. Venga, rezad, ¡rezad un padrenuestro y dos avemarías!

Allí permanecían todos, arrodillados, con la cabeza bajada, pero en silencio. Un sargento que llegó con un grupo de soldados armados libró al sacerdote de su desesperación:

-Encomendaos a Dios y a la Virgen, que os van a fusilar.

Nadie reaccionó al oír estas palabras, como si hubiera sido el final de una historia conocida.

Prisioneros republicanos. Biblioteca Nacional de España.

Inmediatamente, formados en fila de tres, salieron de la casa hacia la plaza del pueblo. De la plaza cogieron una calle que descendía hacia las afueras de la localidad. Las calles de Campanario tienen algunas buenas casas, espaciosas, de grandes portaladas. Bordeadas con piedra de noble aspecto incluso se ve algún que otro escudo nobiliario, labrado en piedra, en las fachadas de las casas más pomposas. Notables propietarios debían de haber tenido residencia en este pueblo.

Camino de la tapia del cementerio un grupo de fascistas locales, seguramente los amos de alguna de estas casas principales, los increpaba:

-Rojos, ¡asesinos, ¡Arriba España!

Delante de la triste comitiva caminaban arrastrando los pies los dos capitanes que se habían confesado. Iban asustados, se ahogaban y levantaban penosamente el brazo haciendo la señal fascista cuando este grupo les insultaba. El resto iba conformado. La resistencia al cura había sido su última pequeña victoria.

Cerca de Vicent iba Castelló, un sargento de Xeraco [Jaraco, Valencia]. Muchos años después lo vio en Gandia cuando este iba al trinquete. Castelló, excitado, al verlo, gritó a los que le acompañaban: –¡Este era mi teniente! ¡Este era mi teniente! ¡Un tío valiente!

Pasaban ya ante las últimas casas de Campanario, a la vista del cementerio. Lo veían allí delante con su tapia blanca que mira hacia el pueblo esperándolos. Entonces llegó un sargento corriendo hasta el grupo gritando al que lo mandaba:

-Espérate, que hay contraorden.

-Quedaos donde estáis que voy a preguntar –dijo el que conducía la comitiva.

Biblioteca Nacional de España.

Esperaron unos minutos. No habían sentido ni alegría ni esperanza al ver que los paraban. Estaban ya resignados. Sabían ya de tantos fusilamientos y asesinatos que no se hacían esperanzas. Volvió de nuevo el sargento confirmando la contraorden. La columna dio, a continuación, media vuelta con la misma resignación. Solo los dos capitanes parecieron haber recuperado un poco de ánimo.

Al llegar a la plaza había un camión esperándolos. Los subieron y dejaron Campanario camino de La Coronada, un pueblecito pocos kilómetros más en el norte siguiendo la carretera que va a Villanueva. Encima de la caja del camión, el capitán Cayuela le comentó:

-Parece que las nubes se esparcen.

En efecto, salir de Campanario los había dado un poco de aliento.

El viaje hacia La Coronada es corto. Entraron en el pueblo y fueron hacia la plaza donde se detuvo el camión y les obligaron a bajar. Un oficial de la Guardia Civil, flaco, con bigote y tricornio, paseaba tranquilamente, charlando con un sacerdote con rigurosa sotana. Se sentían los amos, seguros de su dominio. Esta presencia, la primera que vieron en la plaza, les recordó que la tormenta no había pasado todavía.

En el pueblo estaba instalada la Comandancia del General Saliquet. Le metieron dentro de las dependencias de la misma y le preguntaron mecánicamente por el campo de aviación. Contestó que él de eso no sabía nada. No insistieron. Con un ¡¡Venga, fuera, todos igual, coño, pareces idiota!! se acabó el interrogatorio.

Custodiados, como siempre, fueron junto a una gran almazara que había a la salida del pueblo. Los dejaron en lugar donde se almacenaban las olivas antes de prensarlas y les dieron unos bocadillos.

Entre los que iban y venían por la almazara reconoció cuatro muchachos extremeños que habían estado a las órdenes del teniente Mondedéu cuando estaban en Higuera de la Serena. Iban vestidos con una camisa azul flamante. Se acordaba perfectamente de ellos porque, cuando estaban en el frente, el capitán les daba continuamente permisos. Vicent había ido a quejarse de esto al capitán diciéndole que los otros soldados también tenían derecho a beneficiarse de algún permiso. En efecto, a partir de entonces los cuatro se quedaron sin permisos. Verlos por allí, vestidos de azul, le causó una cierta desazón. Los habían liberado porque eran soldados movilizados a la fuerza.

Cuando lo vieron se le acercaron los cuatro, con la nada tranquilizadora camisa falangista:

-Teniente Maïques, si necesita algo, pídalo, si quiere algún aval también se lo conseguiremos. Ahora, ¡si hubiésemos atrapado a Mondedéu, ese sí que no se libraba!

Prisioneros. Biblioteca Nacional de España.

No estuvo más que algunas horas en La Coronada. Al poco, lo trasladaron junto a todos los oficiales que quedaban vivos a Trujillo. En este pueblo los encerraron en la plaza de toros. Como en muchos otros pueblos, habían habilitado la plaza como Campo de Concentración de prisioneros. Ofrecía espacio suficiente para la gran cantidad de presos que había y que crecía día a día. Allí dentro eran muy fáciles de vigilar desde los altos de los graderíos. Esperaría allí encerrado no sabía todavía qué. ¿Un juicio?, ¿otro traslado?

También estaba allí encerrado, claro está, el capitán médico que se había confesado en Campanario. Acobardado, dócil con los carceleros, había acusado falsamente a su teniente ayudante de haber quemado Mengabril. Aportó como prueba unas manchas de aceite que llevaba este en la camisa. Quería salvarse al precio que fuera. Las manchas se las había hecho su teniente con el bocadillo de atún que les habían dado estando en la almazara de La Coronada. A Cristóbal Ruiz, que era el nombre del teniente, por el simple hecho de ser acusado, lo encerraron en una habitación completamente oscura con otros siete u ocho también acusados de hechos graves. Cuando salía de esta celda para el corto paseo diario, lo veían cruzar la plaza cubriéndose los ojos, incapaz de soportar la claridad del sol. Era de Águilas [Murcia] y vivía en Lorca. Volvieron a verse un tiempo después en Badajoz desde donde lo enviaron a un batallón de trabajadores.

A Vicent no le hacía demasiada gracia que le rondara el capitán Cayuela de quien no se fiaba. No hacía todavía muchos días que estaban en Trujillo cuando este se le acercó. Le dijo que había hablado de él a un teniente nacional que estaba recogiendo información para instruir la causa. Le había dicho de él que mandaba muy bien la instrucción. Cayuela, cada día más asustado, quería mostrarse colaborador con los carceleros. Vicent, al oírlo, le respondió encendido:

-De ahora en adelante se defiende usted como quiera, pero solo a usted. ¡A mí no me nombre para nada!

Quería pasar desapercibido.

Al capitán Cayuela se lo veía cada día más desmoralizado. Paulatinamente dejó de juntarse con nadie y se pasaba el día acostado. Llevaban allí unos quince días cuando se enteró que trasladaban al capitán. Fue a despedirse. Cuando lo encontró, estaban ya allí los guardias civiles que habían ido a recogerlo. Cayuela le pidió un favor en un gesto desesperado de ganar tiempo: que le bajara la cuchara que se le había olvidado arriba. Ya sabía dónde se lo llevaban y en su desesperada desorientación hacía aquella extraña petición para pedir algo, para respirar unos pocos momentos más. Lo fusilaron en Trujillo mismo.

A pesar de las circunstancias el trato a los presos no era malo. Cuando llegó estaba al cargo de la plaza un teniente coronel de carabineros ya mayor y bondadoso que no complicaba innecesariamente la vida de los prisioneros. En una ocasión, el coronel superior suyo le gritó, ante todos, diciéndole que con los prisioneros vara y que si alguno no reaccionaba con la vara que lo fusilaron allí mismo sin contemplaciones. Pronto reemplazaron al carabinero. Su lugar lo ocupó un teniente alto y elegante que era marqués y que también se comportó razonablemente con ellos.

Prisioneros republicanos. Biblioteca Nacional de España.

Los peores momentos allí dentro eran las ruedas de reconocimiento. Tomó parte en más de diez. En aquellos días cualquier resentido podía hacer una acusación contra alguien que estuviera encerrado. Recibida la acusación se formaba una rueda de presos alrededor del denunciante. Este iba pasando lentamente la mirada por todos los presentes hasta completar la rueda. El instante de cruzar la mirada con el acusador era terrible. Sabía que muchas de estas acusaciones eran falsas, que no tenían a nadie a quién culpar de nada ante ellos y que el propio afán de venganza o el resentimiento contra aquellos que habían luchado contra los suyos podía hacer que acabara señalando a cualquiera. Aquel que era señalado era sacado de la rueda de un empujón y sin que hubiera ninguna formación de causa ni ninguna comprobación de evidencias ni testigos le pegaban dos tiros.

De Trujillo lo trasladaron a Badajoz. Cuando iban a sacarlo de la plaza de toros un guardián, muy educadamente, se le acerca:

-Perdóneme, pero sueño órdenes. Y lo esposó.

Turbado por este trato exquisito pensó: Caramba, vamos mejorando. Educadamente esposado, subió al autobús sin más en la panza que el plato de sopa negra que los daban cada mañana. No sabía qué era lo que le daba aquel color oscuro, pero, en cualquier caso, el sabor era prácticamente de agua.

Entre los neumáticos del vehículo y el líquido del desayuno, cuando bajaron en Cáceres estaba en situación límite. Además, durante todo el viaje un soldado nacional los había estado predicando sobre las virtudes y las heroicidades del Caudillo: necesitaba mear con urgencia. Confiado, se dirigió al amable guardián y le pidió permiso para aligerarse. Este, con los ojos fuera de las órbitas, contestó:

-¡¡Noooo!!

En Cáceres los subieron a un tren que los llevó hasta Mérida. Cuando bajaron del tren en la estación de esta ciudad, lloviznaba. Los condujeron a la antigua fábrica de tabaco habilitada ahora como campo de concentración. Vieron al pasar esposados, cerca suyo, el teatro romano. El patio donde los encerraron estaba a tope. El suelo, lleno de barro, se estancaba. Se apoyaron a una pared, el único lugar que les daba la sensación de no estar a la pura intemperie. Estando allí contemplaron como unos guardias cogían un preso y se lo llevaban hacia el “cuartelillo”. No llegó, un ataque al corazón le ahorró la tortura. Allí, apoyados a la pared, pasaron la noche.

Al día siguiente hicieron la última etapa: llegaron a Badajoz. Era el 28 de noviembre del año 1938. La prisión que los recibió era un edificio blanco con planta baja y dos pisos. Las ventanas y balcones de la primera planta se abrían, rematados por unos rellenos de aspecto neoclásico, a una pequeña plaza. Del balcón central colgaba llamativa la bandera del nuevo régimen. Las espaldas de la prisión miraban al Guadiana.

Coronel Yagüe en esta fotografía ya como general.

Badajoz llevaba a la mente de todos, el recuerdo de la terrible represión que sufrió la ciudad cuando cayó en manos de los rebeldes en agosto del 36. Las tropas de moros y legionarios del teniente coronel Yagüe no hacían prisioneros. La plaza de toros fue habilitada como campo de concentración donde llevaban los centenares de sospechosos por simpatías republicanas. Casi todos eran civiles puesto que la mayoría de los soldados habían muerto en la defensa. Moros y legionarios pasaron noches recorriendo, embriagados por el alcohol y la sangre, las calles de la ciudad sacando gente de las casas, violando y matando. Falangistas locales o miembros del clero les señalaban a quién tenían que matar. A los que llevaban a la plaza de toros no los esperaba mejor suerte. Ametrallados desde las gradas, cosidos a bayonetazos o torturados como bueyes de lidia, la sangre de sus cadáveres enrojeció la arena durante días.

Al entrar en la prisión se cerraron unas grandes puertas de hierro detrás suyo. Los tomaron la filiación uno tras otro y penetraron definitivamente hacia el interior. Más puertas metálicas se cerraron a sus espaldas. Un millar de presos debía de haber, todos, salvo dos, políticos.

La primera celda suya estaba en la cámara y tenía un techo muy bajito. Buscó un rincón para él y se acomodó. Uno de los que llevaba más de diez días allí encerrado los mostró un ejemplar del diario Hoy. Los señaló un listado de nombres. Había treinta. Según el diario habían muerto en el Hospital Provincial. No era así. Los treinta los habían sacado en perfecto estado de salud esa semana de la prisión. Cada semana era lo mismo. Fusilaban unos treinta prisioneros y cínicamente aparecían después contabilizados como muertes en el hospital por causas naturales.

Dos días más tarde lo trasladaron a una celda a la planta baja. La celda número 8.  eran veintidós allí dentro. Tenían que dormir de lado, sin espacio para poder girarse: dos filas de diez enfrentando los pies y en los pocos centímetros que quedaban entre las dos filas, dos presos más. Para cubrirse tenían una manta ruin y colgando de la contraventana de la pequeña puerta, un cubo para hacer las necesidades. Algunas madrugadas se abría la puerta inesperadamente y un guardia gritaba el nombre de un preso. El destino para el requerido era la tapia del cementerio. Nunca volvía nadie vivo de este lúgubre paseo.

Uno de los dos presos comunes era Canchales. Grandote y fuerte, tendría unos sesenta años. Lo habían encerrado por el asesinato de un cuñado suyo. Era el hombre de confianza de los carceleros y, está claro, todos le conocían. Se encargaba del recuento de prisioneros y de cerrar las puertas de las celdas.

Cada mañana les daban un brebaje negro con un trocito de pan flotando. Era el desayuno y el almuerzo juntos. Solía sacar el trocito de pan y guardárselo para la comida y así hacer como si tuviera al menos una comida diaria decente.

Durante las comidas, durante las largas horas en la celda o paseando por el patio, tenían tiempo de preguntarse qué había sido de unos y otros. Siempre que se nominaba algún nombre había quién lo conocía o había oído hablar de él. Así fue como se enteró de la suerte de los dos hermanos Melgarejo. Tenientes ambos y extremeños, conocían los pasos y las sendas del país. Habían pasado, después de cerrada la bolsa de La Serena, a Portugal, pensando escapar así del asedio. Pero el gobierno de Portugal era un fiel colaborador del gobierno de Burgos y, como había hecho con tantos otros republicanos, militares o no, los entregó a las tropas franquistas que los fusilaron.

Las noticias que les llegaban sobre la marcha de la guerra tampoco eran buenas. Cuando los republicanos atravesaron el Ebro en julio del 38, casi a la vez que caía la bolsa de La Serena, pareció que la República todavía contaba con recursos y moral para enderezar la situación. La esperanza reverdecía con pocas gotas de buenas nuevas. Pero fue un espejismo más. El frente del Ebro se estabilizó para después hundirse y dejar ya prácticamente libre el avance nacional hacia Barcelona. Por noviembre del 38 acabó la Batalla del Ebro, aproximadamente por las mismas fechas en que había ingresado en aquella prisión.

 

Antonio Blas García, Jefe de División y de Brigada. Ejército de Extremadura republicano. 37ª División

Día 22 de julio de 1938. Mando [Brigada 109ª]. En el día de hoy y en virtud de orden telefónica el Mayor D. Antonio Blas García, hace entrega del mando de la Brigada, al Mayor Don Timoteo Reboiro Jiménez, pasando el Mayor Blas a hacerse cargo del mando de la 37ª División[12].

En cuanto a la 37ª División, […] el 23 de julio […] Para ocupar el puesto vacante, Burillo nombró al mayor de milicias Antonio Blas, jefe hasta entonces de la 109ª BM. Sin embargo, Blas fue hecho prisionero el 25 de julio y ese mismo día el jefe de la 20ª BM, […] se hizo cargo de la División[13] […].

[…] Los datos facilitados por prisioneros y evadidos se convirtieron en la base de los partes de información diarios de las unidades franquistas. Como puede suponerse, la calidad de la información adquirida se hallaba directamente relacionada con el grado militar del interrogado. En este sentido, sobresalen los interrogatorios realizados a algún mando y varios oficiales republicanos que aportaron gran cantidad de datos.

Los presos retratados parecen ser objeto de interrogatorio por sus captores. Biblioteca Nacional de España.

Así lo manifiesta el interrogatorio que algunos miembros de la sección de información del Estado Mayor de la Agrupación de Divisiones del Guadiana realizaron al Mayor de milicias Antonio de Blas García, jefe de la 109ª BM, desde mediados de 1937 y que, tal y como hemos visto, fue nombrado jefe de la 37ª División en plenas operaciones [de La Bolsa de la Serena] (el 23 de julio). Dicho mando militar republicano fue capturado el 25 de julio, a 8 kilómetros al Norte de la localidad de Campanario [Badajoz] cuando dirigió un intento de ruptura del cerco por parte de una fracción de las tropas republicanas, y que concluyó con fracaso. Blas llegó a ofrecer una información realmente completa del dispositivo militar republicano en tierras extremeñas y parece ser que fue ejecutado posteriormente[14].

Junto a él fueron hechos prisioneros varios miembros del Estado Mayor de la unidad que dirigía. Se interrogó al teniente Daniel Sáenz Arenzana, jefe de su primera sección del Estado Mayor de la 37ª División y al también teniente Vicente Ríos Estévez, que ocupaba la 2ª sección de E.M. de dicha División. Tanto uno como otro habían accedido a estas responsabilidades dos días antes, al igual que su jefe, pues formaban parte del E.M. de la 109ª BM.

 

Fernando Fernández Jurado, teniente provisional Infantería. Ejército del Sur sublevado. 21ª División. 4º Batallón-Bandera Falange y de las JONS de Badajoz[15].

Nacido el veintiséis de enero de 1907, en Fuente de Cantos (Badajoz). Voluntario en Falange Española y de las J.O.N.S. de Badajoz desde el 6 de agosto de 1936. El 18 de mayo de 1937 terminó los cursillos para ascender a alférez provisional de Infantería. El 18 de enero de 1938 fue nombrado teniente provisional por antigüedad.

1937 […] Por oficio de fecha veinticuatro de dicho mes [mayo] del Teniente Coronel Jefe Provincial de Milicias Nacionales se le comunica a este oficial ha sido destinado en su nuevo empleo a Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. de Badajoz, incorporándose el veintiséis del repetido mes de mayo a la sexta Bandera de dicha Falange destacada en Oliva de Mérida, unidad que por reorganización pasó a ser el cuarto Batallón-Bandera, prestando servicios en dicha plaza, en cuya situación y servicios de campaña finó el año.

Fernando Fernández Aguado, comandante militar de Puebla de Alcocer (Badajoz), entre mayo y junio de 1939. Archivo General Militar Segovia.

El día ocho de enero [1938] marchó con su [4º] Batallón-Bandera [de Badajoz] destacado a “La China”, con objeto de guarnecer las distintas posiciones, donde permaneció con aquél [Batallón-Bandera] hasta el seis de abril en cuya fecha y por haber sido relevados marchó con el mismo a Guareña, permaneciendo en este pueblo hasta el día seis de julio [1938] que con su Batallón-Bandera partió a la “Sierra de Monsalud” y montes de Salvaleón, con el fin de desalojar de ella a los rojos que se habían infiltrado, regresando al Guareña el diez del mismo mes [julio], marchando el diecisiete a las proximidades del pueblo de la Manchita, donde permaneció hasta que una vez comenzada las operaciones por el frente de Don Benito, marchó con su Batallón-Bandera a dicho pueblo, dirigiéndose desde este el veinticinco [julio] hacia el de La Haba, Magacela y La Coronada, vivaqueando el veintiséis [julio] a las orillas del río Zújar, desde donde al siguiente día salió con aquel hacia las proximidades de Campanario y Dehesa “Tercio Malillo”. Por orden de fecha veintidós de julio (Boletín Oficial del Estado número veinticuatro) se le confiere a este alférez el empleo de teniente provisional de Milicia por antigüedad y con la de doce de abril del año del margen [1938]. El veintisiete de julio se constituyó por Orden superior en reserva del segundo Regimiento de la primera Brigada de la veintiuna División, pasando al cortijo de los “Barrancos” donde se cogió abundante material abandonado por los rojos en su huida, el veintinueve [julio] se trasladó nuevamente con su Batallón-Bandera a “Tercio Malillo” […]

 

Mario González Revenga, teniente coronel de Estado Mayor y jefe del SIPM y fuerzas de Policía y Ocupación del Ejército del Sur sublevado[16]

La jefatura del SIPM de Ejército del Sur la ocupaba el teniente coronel Mario González Revenga. Archivo General Militar Segovia.

[1938] […] se le concede el empleo de Teniente Coronel por antigüedad en propuesta extraordinaria con la de 18 de marzo de 1938 y efectividad de 27 del mismo mes y año. Como Jefe del S.I.P.M. y fuerzas de Policía y Ocupación [del Ejército del Sur] tomó parte en las operaciones que dieron comienzo el 20 de julio [1938] para ocupar la Zona de la Serena. Por Orden de S.E. el Generalísimo de 22 de octubre de 1938 se conceptúan los servicios por los Jefes y Oficiales en el S.I.P.M. como los sectores de vanguardia como de frente. En esta situación finó el año.

 

José Manuel Coloma y Escrivá de Romaní, teniente auditor de 2ª. Auditoría de Guerra del Ejército del Sur sublevado[17]

Nacido en Madrid el seis de octubre de 1908, el 21 de julio de 1930 consigue el empleo de teniente auditor de 3ª por oposición. El 19 de abril de 1934 asciende a teniente auditor de 2ª por antigüedad y el 30 de diciembre de 1939, también por antigüedad, asciende a teniente auditor de 1ª.

[1937] […] En igual situación. Con fecha 7 de febrero marchó a Antequera, al objeto de incorporarse a las fuerzas participantes en la ocupación de Málaga, para prestar en dicha plaza servicios de Justicia, a cuya plaza llegó el día 8 quedando en la misma como Oficial receptor de prisioneros hasta el 15 [de febrero] que pasó a actuar como vocal Ponente en el Consejo Permanente de Urgencia nº 2, con el que se desplazó en varias ocasiones a Vélez-Málaga, Antequera y Estepona. El 29 de marzo [1937] cesó en el Consejo de Guerra dicho, por haber sido designado Delegado del Ilmo. Sr. Auditor de Guerra del Ejército del Sur para la plaza y provincia de Málaga con residencia en dicha capital […] continuando en el cargo de Delegado en Málaga, hasta el 28 de octubre [1937] que cesó, incorporándose a su destino en la Auditoría de Guerra y finó el año[18].

[1938] En su destino de plantilla en la Auditoria de Guerra del Ejército del Sur. Durante este año, en diversas ocasiones se desplazó a Badajoz, Cádiz, Jerez de la Frontera, Córdoba, Málaga y Huelva en comisión del servicio. Y en la misma situación y destino finó el año.

  

 Diario de operaciones de algunas unidades durante las hostilidades militares de la bolsa de La Serena. 1 al 31 de julio de 1938.

Día 1 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][19]   

[Día 1º de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 1º de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Julio de 1938[20].

En la madrugada del día 1º de julio fueron relevadas las fuerzas de la División 107ª que guarnecían Vértice Quesera por otras de esta División.

 Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[21].

[Día] 1 [de julio de 1938].

Ráfagas cortas de ametralladoras sobre Batanejos y ligero tiroteo sobre Cerro Gordo, sin consecuencias.

Día 2 de julio de 1938

[Día 2 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 2 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[22].

[Día] 2 [de julio de 1938].

Plano topográfico donde se observa la posición Batanejos, republicanos en el llano, rebeldes en la loma. Grabado cedido por Andrés Calderón.

Ráfagas de ametralladoras sobre Casa Veguilla y Batanejos contestadas en igual forma.

En Cerro Gordo es herido un soldado del 1º Bón Bandera.

Se presentaron un cabo de Zapadores y un miliciano del 4º Bón ambos de la 20ª Brigada Mixta, por Sierra Gorda y Ávila con unas bombas de mano.

Día 3 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][23]   

[Día 3 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Atanas Georgieff Llazacieff

Sargento Int.: D. Miguel Ciller Múñoz

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 3 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[24].

[[Día] 3 [de julio de 1938]

Tiroteo sobre Cerro Gordo y ráfagas de ametralladoras contestadas en igual forma.

 

Día 4 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][25]   

[Día 4 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 4 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[26].

[Día] 4 [de julio de 1938]

Varios disparos de nuestros morteros sobre Loma Verde y de nuestra Artillería sobre la loma al N. de Avulagar dispersando fuerzas enemigas en trabajos de fortificación. Bombardeo de nuestra Artillería sobre Loma Verde y Puentecillo (frente a Puerto Azuaga).

Ligeras ráfagas de ametralladora sobre Batanejos desde la casa Veguilla y el molino Marcelo siendo contestado en igual forma.

Se presentaron un miliciano rojo por Sierra de los Pinos con unas bombas de mano y un soldado del Regimiento de Granada que había sido hecho prisionero anteriormente en el frente de Peñarroya.

 

Día 5 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][27]   

[Día 5 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 5 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[28].

[Día] 5 [de julio de 1938]

Ligeros tiroteos sobre Cerro Gordo, y ráfagas de ametralladoras por Batanejos contestadas en igual forma.

Ráfagas de ametralladoras desde nuestras posiciones del Remondo sobre grupos enemigos que les causaron bajas vistas. Disparos de nuestra Artillería para batir la carretera a Rincón Porquero, y Cortijo a la izquierda de la Charca de Zalamea, así como sobre Loma Verde. Desde Peña Roja, se batió con nuestros morteros la Sierra de Avulagar.

 

Día 6 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][29] [Día 6 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 6 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Nicolás García Amat]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[30].

[Día] 6 [de julio de 1938]

Regresa de Campillo [de Llerena] el Puesto de Mando de la División, instalándose nuevamente en Almendralejo.

Ligeras ráfagas de ametralladoras sobre Batanejos que son contestadas en igual forma. Nuestra Artillería bombardea Rincón Porquero, Puentecillo y Loma Verde.

Se presentó un miliciano de la 91ª Brigada Mixta con armas por el Cortijo Argallanes.

 

Día 7 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][31]   

[Día 7 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 7 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[32].

[Día] 7 [de julio de 1938]

Tiroteos enemigos sobre nuestras sobre nuestras posiciones el Gordo y Sierra Pinos sin consecuencias. Nuestra Artillería bombardeó Puentecillo y Loma Verde.

 

Día 8 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Castillo de la Encomienda, Villanueva de la Serena, Badajoz][33]   

[Día 8 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Castillo de la Encomienda [Villanueva de la Serena, Badajoz] a 8 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[34].

[Día] 8 [de julio de 1938]

Algunos disparos de nuestra Artillería sobre Puentecillo. Se presentaron dos milicianos de la 91ª Brigada por casa Castillo Argallanes y Puerto Azuaga, uno de ellos con armas.

 

Día 9 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Posición, Badajoz][35]

[Día 9 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Posición a 9 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[36].

[Día] 9 [de julio de 1938]

Disparos de nuestra Artillería sobre Puentecillo.

 

Día 10 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Posición, Badajoz][37]   

[Día 10 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Posición a 10 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[38].

[Día] 10 [de julio de 1938]

Nuestra Artillería bombardeó las posiciones enemigas del Puerto de Azuaga y por nuestros morteros del 81 bombardearon Sierra de Avulagar.

 

Día 11 de julio de 1938

 [Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][39]

[Día 11 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 11 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[40].

[Día] 11 [de julio de 1938]

Algunos disparos de nuestra Artillería sobre Loma Verde y mortero 81 sobre Avulagar.

En la posición de Americanos fue herido un soldado del 14º Bón y otro en Puerto de Zalamea del 15º de Castilla.

Día 12 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][41]

[Día 12 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 12 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[42].

[Día] 12 [de julio de 1938]

Disparos de nuestra Artillería sobre Puentecillo y de mortero sobre Sierra Pinos y Avulagar.

Día 13 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][43]   

[Día 13 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 13 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[44].

[Día] 13 [de julio de 1938]

Nuestra Artillería bombardea las posiciones enemigas al E. de Higuera y alrededores de dicho pueblo. En Peña Roja es herido un soldado del 14º Bón de Castilla.

La Aviación enemiga con 17 aparatos bombardeó Mérida haciendo 3 muertos y 14 heridos, y desperfectos en el Matadero Industrial.

Día 14 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][45]   

[Día 14 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 14 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[46].

[Día] 14 [de julio de 1938]

Fuego lento de nuestros morteros y Artillería en el sector de Campillo sobre posiciones enemigas de las Morenillas y Cortijo de Rincón Porquero, Higuera y distintas posiciones enemigas.

Día 15 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][47]   

[Día 15 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 15 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[48].

[Día] 15 [de julio de 1938]

Fuego de hostigamiento por nuestra Artillería sobre Cortijo Rincón Porquero, Higuera y distintas posiciones enemigas.

Día 16 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][49]

[Día 16 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 16 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[50].

[Día] 16 [de julio de 1938]

Hostigamiento de nuestra Artillería sobre Rincón Porquero y E. y S. de Higuera.

Día 17 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][51]   

[Día 17 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Miguel Ciller Múñoz

Sargento Int.: D. Francisco Sandoval Martínez

Cota 314 a 17 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[52].

[Día] 17 [de julio de 1938]

Disparos de nuestra Artillería sobre posiciones al E. y S. de Higuera, y trincheras sobre la carretera de Don Benito a Guareña, Gameras y Avulagar.

Día 18 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][53]   

[Día 18 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial: D. Ángel Donate Salvador

Sargento Int.: D. Rafael Rodríguez Redondo

Cota 314 a 18 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[54].

[Día] 18 [de julio de 1938]

Tiro de hostigamiento por nuestra Artillería durante mañana y tarde sobre la estación de Medellín, Gameras y carretera de Guareña a Don Benito.

Día 19 de julio de 1938

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][55]

[Día 19 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Rafael Rodríguez Redondo

Sargento: D. Sebastián Pérez López

Cota 314 a 19 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[56].

[Día] 19 [de julio de 1938]

Sin novedad.

Día 20 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 20 [julio]

1ª Sección: A las 3 horas el teniente D. Eduardo Sancho Sifres, recibió orden por escrito del jefe de la 109ª Brigada que mandaba las fuerzas del Subsector de Acedera, para que a las 5 horas estuvieran los 6 carros (1ª y 3ª sección) colocados en la carretera de Villanueva de la Serena a Guadalupe, desde el km. 10 al 16, poniéndose a las órdenes del jefe del 4º [436º] Batallón de dicha [109ª] Brigada, que estaba situado en el Castillo de la Encomienda. A las 11 horas del mismo día por orden del jefe del 4º [436º] Batallón entraron las dos secciones en acción en protección de las fuerzas propias que se encontraban presionadas por las fuerzas enemigas, dichos carros protegieron a nuestras fuerzas hasta el último momento que fueron retiradas por orden del Mando.

A las 14 horas quedaron los carros situados en el mismo sitio de la mañana. A las 17 horas se recibió orden por escrito del jefe del 4º [436º] Batallón de la 109ª Brigada para que se trasladase la 3ª Sección a Mesas Altas.

Soldados republicanos subidos a un carro T-26. Fotografía Mayo.

Inmediatamente de recibida esta orden emprendió la marcha dicha Sección al Mando del teniente D. Eduardo Soler Boner, el cual fue recibido por el comandante De Blas acompañándole su teniente Ayudante, para indicarle adonde había de colocar los carros. Le fue ordenado que colocara un carro próximo al Puesto de Mando (flanco derecho) para batir la vaguada y las lomas próximas. Otro carro se colocó en el flanco izquierdo batiendo la vaguada, parte de la loma baja y la carretera, y el tercer carro quedó colocado en el centro de los dos carros un poco más avanzado formando la Sección un vértice con el ángulo adelantado. Al anochecido, el teniente jefe de la Sección se puso al habla con el comandante De Blas para hacerle comprender que los carros no podían batir ni conseguir ningún objetivo de noche, y que, por la situación del frente, y la falta de protección de Infantería, no podía dejar los carros en primera línea, ya que corrían gran riesgo y se podía perder el material. Sobre este punto insistió repetidas veces el jefe de la Sección, y pidió permiso para retirar los carros, y volverlos a colocar en el sitio designado con la primera clara del día.

No fue atendida la petición del jefe de la Sección, diciéndole que el material no corría ningún peligro, que replegara los tres carros al Puesto de Mando y que oportunamente le daría nuevas instrucciones.

La 1ª Sección, se retiró al anochecer, a unos doscientos metros del punto asignado, a guarnecer [los] kms. 10 a 16 de la carretera de Villanueva de la Serena a Guadalupe.

2ª Sección: Sobre las 10 horas de la mañana recibió orden telefónica el jefe de la 2ª Sección, teniente D. Felipe García Múñoz, del jefe de la 12ª Brigada de Asalto, de situar la Sección de autos blindados a su Mando, en el camino S.E. del pueblo de Monterrubio (días antes reconocido por el jefe de la Sección y el jefe de la compañía) y se pusieran a las órdenes del jefe del 37º Grupo de Asalto.

Al recibo de esta orden, el jefe de la Sección procedió al rápido traslado del material (autos blindados) que se encontraba en la carretera de Monterrubio a El Helechal, Km. 2 del antes dicho camino que indicaba la orden. Cuando se trasladaba la Sección a dicho camino encontró Infantería propia en completo desorden y de retirada. No obstante, el jefe de la Sección montó en los blindados toda la Infantería posible y la subió nuevamente a las posiciones, saliendo este teniente para ponerse al habla con el jefe del 37º Grupo, según se le indicaba en la orden, no obstante haber hecho todo lo posible para ponerse al habla con el mencionado jefe, no lo consiguió por encontrarse el enemigo [en] donde anteriormente se encontraba el Puesto de Mando. Viendo esta situación y sin forma de enlazar con dicho jefe, el teniente de la Sección procedió a obrar de acuerdo con las circunstancias. Por este motivo y viendo el repliegue desordenado de nuestras fuerzas, ordenó el repliegue de los carros lentamente, y situándose continuamente a un kilómetro aproximadamente de nuestra Infantería, haciendo frente al enemigo, evitando de esta forma el copo completo de la Infantería propia y pérdida de una batería. Tan pronto como se recibió la orden telefónica arriba mencionada y, en vista de encontrarse el jefe de la compañía con dicha Sección, se trasladó rápidamente al Puesto de Mando de la 12ª Brigada de Asalto, situado en la pista de Monterrubio a Peraleda, a ponerse al habla con el jefe de esta [12ª] Brigada; según verbalmente le fue comunicado por el Jefe de la 12ª Brigada de Asalto, la situación propia se encontraba bastante bien.

Al momento, no obstante, se recibió aviso telefónico a ese Puesto de Mando de que tres batallones enemigos habían roto nuestras líneas sobre el ala izquierda y se internaban en nuestro terreno intentando envolver el Sector en el cual se encontraba la Sección de blindados.

Rápidamente, el jefe de la compañía, acompañado del teniente Laso, de este Puesto de Mando se trasladaron al mencionado punto, recibiendo este último orden terminante de organizar el frente “fuera como fuera, costara lo que costara”.

El teniente Laso y el jefe de la compañía de blindados, al hacerse cargo de la situación, ordenaron pistola en mano, a las fuerzas propias, que se replegaban desordenadamente, se situaran en las alturas lindantes a derecha e izquierda del pueblo de Monterrubio y ordenando a los carros se situaran frente al pueblo para evitar la entrada del enemigo por ese punto. De esta forma parece ser que el enemigo al ver la resistencia opuesta hizo su intento de infiltración bastante a la izquierda de este pueblo, consiguiendo llegar su Caballería a la carretera de Monterrubio al El Helechal sobre el Km. 4 aproximadamente.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, Cota 314, Badajoz][57]   

[Día 20 de julio 1938]. Ha transcurrido sin novedad alguna, siguiendo todas las máquinas [ametralladoras] en el mismo emplazamiento.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Rafael Rodríguez Redondo

Sargento: D. Sebastián Pérez López

Cota 314 a 20 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

 Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Julio de 1938[58].

Avances propios

Constituida la Agrupación de Divisiones del Guadiana, asisten fuerzas de esta División a todas las operaciones que realiza aquélla.

Emblema de la 19ª División sublevada. I Cuerpo de Ejército. Ejército del Centro. “Historia de las Divisiones del Ejército Nacional 1936-1939″, Carlos Engel, 2000.

El día 20 de julio, con precisión matemática, consiguieron las fuerzas de la 19ª División los objetivos marcados en su avance por el flanco derecho del dispositivo general. Tomó al asalto la Casa Torrevirote, en el bosque inmediato a Villar de Rena, no obstante, el fuego de seis carros blindados del enemigo. Por otra parte, se logró la ocupación de Rena, el puente sobre el [río] Ruecas, del que cortan los hilos que para volarlo tenía el enemigo tendidos, y se impide el paso por la carretera Villanueva [de la Serena]-Guadalupe.

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[59].

[Día] 20 [de julio de 1938]

Nuestra Artillería efectuó varios disparos sobre las trincheras al E. y N. de Medellín, O. de la Sierra Ortigas y hostilizó los trabajos de fortificación del enemigo en Rincón Porquero, Sierra Pinos y Puentecillo.

Día 21 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 21 [julio]

1ª Sección: Pasó todo el día en el Castillo de la Encomienda, limpiando el material y repasando el mismo, esperando órdenes del jefe del 4º [436º] Batallón.

2ª Sección: A las 13 horas aproximadamente, recibió orden telefónica del jefe de la 12ª Brigada de Asalto, de trasladar el material al camino al S.O. de Monterrubio, con el fin de evitar un movimiento envolvente a las fuerzas propias, haciéndole ver al jefe de la 12ª Brigada de Asalto el peligro que corría el material en dicho camino por estar el pueblo de Monterrubio en peligro y no habiendo otra salida sino la de dicho pueblo. El jefe de la Brigada, convencido de la situación, ordenó [que] se replegaran los carros a la carretera de Monterrubio a Castuera en la que permanecieron hasta las últimas horas del día.

3ª Sección: Sobre las 2 horas de la madrugada, fue llamado el jefe de la Sección por el comandante De Blas, el cual así lo hizo, acompañado del sargento D. Ignacio Priebens. El comandante ordenó marchara la Sección al pueblo de Orellana [la Vieja] tan pronto como él lo hiciera con su coche y siguiendo la pista de éste, llegando esta Sección sobre las 3 de la madrugada al pueblo de Orellana, trasladándose rápidamente el jefe de la Sección al Puesto de Mando de la Brigada a recibir órdenes. Sobre las 13 horas el enemigo daba vista al pueblo y batía con fusiles y ametralladoras contestándole nuestros carros con el fuego de sus ametralladoras.

Poco después se recibió orden de retirada, la cual se inició cuidando antes de incendiar el trigo de las eras, el que momentos después era pasto de las llamas. Esta Sección, por orden superior, fue colocada en la margen izquierda del río [Guadiana], batiendo la carretera del pueblo [Orellana], e impidiendo el paso del enemigo por el río. Durante la tarde se estuvo batiendo con nuestras armas a los distintos nidos de ametralladoras que el enemigo tenía situados en el pueblo de Orellana. Sobre las [00.30], después de haber consultado el capitán de la compañía y el teniente de la Sección, D. Eduardo Soler Bonar, con el jefe de la 109ª Brigada, se ordenó [que] se retiraran los carros al pueblo de Campanario.

[Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, El Pirulito, Medellín, Badajoz][60]

Día 21 de julio [1938]. En la tarde de hoy ha sido trasladada una máquina que permanecía situada en la cota 314, siendo emplazada en la 303 (observatorio) como antiaérea ocupando dicho puesto anterior otra máquina de la 25ª Brigada. También ha sido trasladada otra máquina de la [cota] 314 a la 303, quedando efectuados dichos emplazamientos.

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Rafael Rodríguez Redondo

Sargento: D. Sebastián Pérez López

El Pirulito [Medellín] a 21 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[61].

[Día] 21 [de julio de 1938]

Fuego de hostigamiento de nuestra Artillería sobre la estación de Medellín y fortificaciones próximas, y Sierra Pinos.

Por nuestros morteros y lanza minas se efectúan varios disparos sobre Sierra Avulagar y otras posiciones rojas.

Día 22 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 22 [julio]

Carros blindados avanzan sobre el terreno.

1ª Sección: Viendo el capitán, y el teniente jefe de esta Sección, D. Eduardo Sancho Sifres, la mala situación para pernoctar dicha Sección en la anterior Base, por encontrarse esta en una difícil situación para una posible salida nocturna, ya que estaba a la margen derecha del río Guadiana, frente a Villanueva. Se trasladó el capitán y el teniente al Castillo de la Encomienda, Puesto de Mando del 4º [436º] Batallón de la 109ª Brigada, a ponerse al habla con el jefe de este mismo [436º] Batallón, haciéndole ver el peligro que dicha Sección corría, comunicándoles, el citado jefe, que él, por sí solo, no podía ordenar la retirada de la Sección para otra Base más lejana. En vista de eso, rápidamente, el jefe de la compañía de Blindados, se trasladó al Puesto de Mando de la 109ª Brigada, que estaba situado en la carretera de Campanario a Orellana, haciéndole ver al jefe de la Brigada la mala situación de esta Sección, y consiguiendo obtener orden de pernoctar en la margen izquierda del río Guadiana. A las 11 horas del mismo día, el jefe de dicha Sección, recibió orden telefónica de trasladarse a la carretera de Villanueva de la Serena a Guadalupe, para sostener una infiltración de fuerzas enemigas. Hecho este servicio por orden del Mando, la Sección se trasladó a la izquierda del río Guadiana, al final de nuestras posiciones, pasando toda la tarde de vigilancia para impedir una infiltración de las fuerzas enemigas que atacan por dicho punto. Esta Sección al anochecer y por orden del capitán de la compañía se retiró al pueblo de Campanario.

2ª Sección: Se encontraba situada en el Km. 12 de la carretera de Castuera a Monterrubio. A primera hora del día, se recibió orden del jefe de la 12ª Brigada de Asalto de evitar un corte en la carretera, siendo cumplida esta orden.

3ª Sección: Se situó al amanecer en la carretera de Orellana a Campanario, para evitar la posible infiltración del enemigo por dicho punto.

Sobre las 14 horas, recibió el capitán de la compañía orden de contraataque, marcando como objetivo final el río Zújar. Rápidamente el capitán se trasladó a esta Sección, dando las órdenes oportunas para este contraataque en el cual se cubrió a la máxima perfección el objetivo indicado. Este contraataque fue iniciado a las 17 horas, retirándose la Sección al anochecer al pueblo de Campanario.

Cuartel General de la 109ª Brigada Mixta, [Fuenlabrada de los Montes, Badajoz][62]

Julio 22 [1938]

Mando. En el día de hoy y en virtud de orden telefónica el Mayor D. Antonio Blas García, hace entrega del mando de la Brigada, al Mayor D. Timoteo Reboiro Jiménez, pasando el Mayor Blas a hacerse cargo del mando de la 37ª División.

 [Diario de operaciones de la Cía de Ametralladoras del 436º Batallón, 109ª Brigada Mixta, El Pirulito, Medellín, Badajoz][63]

[Día 22 de julio 1938].

Servicio de Semana

Oficial Int[erino]: D. Rafael Rodríguez Redondo

Sargento: D. Sebastián Pérez López

El Pirulito [Medellín] a 22 de julio de 1938

El Tte[teniente] Comte [Comandante]

[Atanas Georgieff Llazacieff]

 

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[64].

[Día] 22 [de julio de 1938]

Fuego de nuestras baterías sobre Sierra Ortigas, posiciones enemigas frente al Puerto de Azuaga y camino de Zalamea a Puente Higueras.

Día 23 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 23 [julio]

1ª Sección: A las seis de la mañana salió esta de la Base de Villanueva de la Serena, una vez en dicho lugar recibió orden para que regresara de este pueblo al de Campanario, colocándose los carros de vigilancia en la carretera de Castuera a Campanario, para impedir una posible infiltración de las fuerzas enemigas que estaban situadas en las proximidades del pueblo de Castuera, defendiendo esta Sección el camino de Campanario a Puebla de Alcocer.

Fuerzas de infantería avanzan resguardados tras las carros de combate.

2ª Sección: Sobre las 10 horas del día 23, recibió orden el jefe de esta Sección del comandante jefe de la 12ª Brigada de Asalto, comandante Valero, de proteger el flanco izquierdo de Monterrubio, no dejando pasar Caballería enemiga que venía en dirección de Castuera. El jefe de la citada Sección, cumplimentando esta orden, salió en dirección al pueblo de Monterrubio, situándose en el Km. 2, aproximadamente, del citado pueblo, adonde ordenó fuego sobre las fuerzas enemigas, Caballería y tanques que marchaban por el ala izquierda con dirección a Castuera, tanto la Caballería como los tanques enemigos se situaron fuera del alcance de fuego de nuestros blindados, situándose la primera en vanguardia y cambiando de dirección a Benquerencia, la 2ª arma enemiga se replegó a Monterrubio.

Al observar el jefe de nuestra Sección un repliegue de soldados de nuestra Infantería, se puso en contacto con el jefe de la 12ª Brigada de Asalto, comandante Valero, el cual ordenó impidiera el paso desordenado de nuestra Infantería hacia Castuera, ordenándole así mismo, situara nuestra Infantería en la posición Puerto Urraco. Sobre las 17 horas, y por encontrarse nuestros carros completamente abandonados por la Infantería propia, por haber ésta abandonado de nuevo y desordenadamente las posiciones que anteriormente ocupaba, viendo el jefe de la Sección la gravedad de la situación, por ser la única salida para el material a su Mando la carretera de Castuera a Puebla de Alcocer, por encontrarse la de Castuera a Cabeza del Buey cortada por el enemigo, el jefe de la Sección se trasladó rápidamente a Castuera a ponerse al habla con el jefe de la 12ª Brigada de Asalto, comandante Valero, al cual el jefe de la Sección le indicó la situación de los blindados y pidiéndole al mismo tiempo situación de la Infantería propia, a lo cual contestó el comandante Valero que no lo sabía. Ante esta desorganización y previniendo el jefe de la Sección de Blindados el corte de la carretera de Puebla de Alcocer, única salida para los Blindados, insistió con exigencia al jefe de la 12ª Brigada de Asalto, comandante Valero, que le fuera dada la orden de repliegue por la carretera de Castuera a Puebla de Alcocer para, de esta manera, evitar el copo del material y personal a su mando y la pérdida del mismo, ya que se veía claramente el inminente peligro con el corte de la citada carretera.

Todas estas observaciones fueron rechazadas por el comandante Valero, diciéndole que no se preocupara, puesto que el material se retiraría tan pronto como él lo hiciera, advirtiéndole, además, dicho comandante, que antes que se efectuara el corte de la carretera se le comunicaría y ordenaría la retirada de los blindados. Dando a conocer de esta forma la completa ignorancia del posible corte de la citada carretera.

No obstante, el jefe de la Sección, siguió insistiendo en la retirada de los blindados, no pudiéndolo conseguir hasta las 19.20 horas. A esta hora y cuando ya ondeaba la bandera fascista en las montañas al noroeste de Castuera y era completamente batido por el fuego enemigo, le fue dada la orden de defender la carretera de Castuera a Puebla de Alcocer.

Al recibo inmediato de esta orden, salieron los carros con dirección a Puebla de Alcocer, abriéndose paso con intenso fuego contra la Caballería enemiga. En el Km. 3, aproximadamente, de esta carretera, y después de haber rechazado el envolvimiento de los carros propios por la Caballería enemiga, se encontró situados y camuflados tres carros de cañón enemigos, los cuales abrieron intenso fuego de cañón sobre nuestros carros, que como único medio de defensa poseían dos ametralladoras.

No obstante, nuestros carros intentaron la defensa disparando con sus máquinas con bala perforadora, siendo inútil este esfuerzo, pues a unos diez metros de los carros enemigos, fueron impedidos por el intenso fuego de cañón de los carros contrarios, dos carros propios e inutilizado el tercero por completo, no siendo posible efectuar nuestro intento de ponerlos en marcha ni utilizar las máquinas para poder seguir haciendo fuego sobre los carros enemigos. Viendo la imposibilidad de salvar el material, el jefe de la Sección procedió a la salvación del personal, lo cual consiguió después de desesperados esfuerzos, gracias a su tranquilidad y sangre fría apareciendo a nuestras líneas con el personal a sus órdenes perfectamente reunido sin una sola baja aunque completamente extenuados.

3ª Sección: Todo el día de vigilancia en la carretera de Campanario a Orellana.

Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Julio de 1938[65].

El día 23 [de julio], venciendo tenacísima resistencia del enemigo, se ocupó el campo atrincherado Acehuchal, Mocoso (o Pirulito), Castillo de la Encomienda, Silla y Potril, situado entre el río Ruecas y el Guadiana; se atraviesa éste y, tras un nuevo asalto, se ocupa la posición de Tamborrío, entre el Guadiana y el Zújar, llave por el Norte de todo el Valle de la Serena. Se ocuparon también los Vértices Almendro, Cabeza Pelada y Chiquero.

 Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[66].

[Día] 23 [de julio de 1938]

Nuestra Artillería y morteros bombardean las posiciones enemigas de Sierra Pinos, Sierra Avulagar, lomas próximas a Sierra de Oro y las Morenillas.

Tiro de hostigamiento al E. de las Gameras.

Día 24 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 24 [julio]

1º Sección: Se situó a primera hora de la mañana de vigilancia en la carretera de Castuera a Campanario por orden del jefe de la 109ª Brigada, comandante De Blas, para proteger el camino de Campanario a Puebla de Alcocer. El jefe de la misma Sección, fue a reconocer las inmediaciones de dicha carretera, para ver si encontraba un camino para, en un momento apurado, trasladarse de dicha carretera al camino de Campanario a Puebla de Alcocer, no habiendo otra salida que la que sale desde el pueblo de Campanario.

A la vista de esto, le indicó al jefe de la 109ª Brigada, el peligro en que se encontraban los carros en caso de un ataque por la parte de Castuera hacia el pueblo de Campanario y, al mismo tiempo, pidió permiso para trasladar los carros de dicha carretera al camino de Campanario a Puebla de Alcocer, para la mejor defensa de ese material, manifestándole que en dicha carretera los carros la podían defender mejor, y dicho Jefe comandante Valero, le manifestó al jefe de la Sección de Blindados, que no había peligro de ninguna clase, y ante dicha orden, quedaron dichos carros en la misma carretera que estaban emplazados. El referido jefe de la Sección de Blindados, observó una concentración de fuerzas enemigas en las proximidades de Campanario, compuesta de Infantería, Caballería y tanques y se lo comunicó al jefe de la 109ª Brigada jefe del Sector, a quien estaba afecto, quien envió a uno de sus ayudantes a fin de cerciorarse si era cierto. Comprobado su veracidad, ordenó al jefe de los blindados que estableciese contacto con estas fuerzas en la carretera, manifestando éste al jefe de la [109ª] Brigada, que eran superiores las fuerzas y armas del enemigo a las que disponía y que, por lo tanto, era conveniente dirigirse a la pista de Campanario a Puebla de Alcocer, toda vez que estos autos blindados no disponían de gasolina suficiente y el enemigo podía acercarse al pueblo con facilidad, a lo que se negó rotundamente el jefe de la Brigada Comandante De Blas, amenazando con fusilar al jefe de los blindados, ya que este exponía las razones y tácticas, y ante esta amenaza obedeció la orden superior, saliendo a esperar por la carretera de Campanario a Castuera con cuatro carros blindados y dos por la carretera de Campanario a Puebla de Alcocer, siendo inutilizado este material por la superioridad del enemigo en el momento de tomar contacto con él y entablar combate, ya que el enemigo disponía de carros de cañón. Uno de los carros, el número 26, tripulado por el teniente D. Eduardo Soler Benarol, [el] cabo Luis Alarcos Ruiz, y el soldado Ursicino Pérez García, al ver la imposibilidad de salvar el material, le prendieron fuego con gasolina, salvándose toda esta tripulación.

Se desconoce hasta la fecha el paradero de 4 equipos completos de estos carros (12 hombres).

3ª Sección: Por la mañana estuvo de vigilancia en la carretera de Campanario a Orellana. A las 17 horas se reunió con la 1 ª Sección operando con la misma, quedando su operación resumida a lo anteriormente escrito.

Datos relacionados con este informe

“Tanques al ataque”. Jaume Pahissa (c. 1939).

Sobre las 10 horas del día 23 [julio] y previniendo los acontecimientos, se entrevistaron con el jefe de la 37ª División, teniente coronel Sánchez Cabezudo, el comandante jefe del 2º Batallón de Blindados, su capitán Ayudante y el capitán de la 3ª compañía del mismo Batallón, para informarse de la situación clara del momento.

Les fue comunicado que no había novedad y que estuviéramos tranquilos, siéndoles dicho verbalmente por el jefe de la 37ª División Teniente coronel Sánchez Cabezudo que preparáramos dinamita que tendríamos que volar muchos carros y blindados.

Números de los carros destruidos

Carro nº Marca Motor Núm. de ametralladoras (Tokarev)
21 3.H.C. 174.944 6094 y 4959
22 174.999 946 y 3448
23 175.373 973 y 3221
24 175.968 3675 y 1832
25 175.174 3258 y 598
26 174.832 2722 y 821
28 175.099 2439 y 421
29 174.984 8425 y 4223
30 175.420 3198 y 5374

Nombres y clases de los camaradas desaparecidos

Clase Nombre Número
Sargento D. Antonio Ranchal Alamillo 1
D. Ignacio Priebens G. Blanco 1
D. Manuel Navarro Ibañez 1
Total 3
Cabo José Ambil Vivas 1 conductor
Suma 1
Soldado Francisco Romero Borlado 1 conductor
Agustín Machado Leal 1 conductor
Francisco Delgado Manrique 1 conductor
José Torres Alcaide 1 J[efe] carro
Felipe Montero Martín 1 Tirador
José Santiago González 1 Tirador
Francisco Ruiz Gil 1 Tirador
Manuel García Sarmiento 1 Tirador
Suman 8

Ejército del Centro sublevado. Diario de Operaciones de la 19ª División. Extracto. Julio de 1938[67].

El día 24 [de julio] se cruza el Zújar por el camino de Campanario, en donde se establece contacto con el Ejército del Sur, después de tomar Magacela y La Coronada, cerrándose así la bolsa de la Serena, que comprendía 23 pueblos y 2.700 kilómetros cuadrados de terreno fértil, haciéndose gran cantidad de prisioneros, entre ellos el Jefe de la 109ª Brigada Mixta y su Estado Mayor.

Posteriormente, con la Brigada de Caballería, contribuye a la total liberación de la carretera Guadalupe-Villanueva de la Serena hasta su cruce en la posición propia de Puertollano.

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[68].

[Día] 24 [de julio de 1938]

El Puesto de Mando de la División se traslada a Guareña con motivo de las operaciones que se realizan por las fuerzas del Sur.

A las 3,25 el enemigo vuela los puentes de Medellín a Don Benito, sobre la carretera y línea férrea. Tiro de hostigamiento de nuestra Artillería sobre Rincón Porquero y Sierra Pinos.

Por fuerzas de la División se ocuparon las lomas Morenillas, Sierra Pinos, Rincón Porquero, Sierra Avulagar y los pueblos de Mengabril, Medellín, Higuera, y Zalamea, Don Benito, Valle de la Serena y Esparragosa.

Ejército del Sur sublevado. Relación de los principales Hechos de armas de la 21ª División. Julio de 1938[69].

En la operación de la Bolsa de la Serena, fueron ocupados por fuerzas de la División el día 24 [de julio], las Lomas de la Morenilla, Sierra Pinos, Rincón Porquero, Sierra Arbulagar y los pueblos de Memgabril, Medellín, Zalamea, Don Benito, Valle de la Serena y Esparragosa.

Día 25 de julio de 1938

Puesto de Mando de la Brigada de Blindados, 2º Batallón, 3ª Compañía. Extremadura, julio de 1938[85]

Día 25 [julio].

Se recibe orden del VII Cuerpo de Ejército, para que se traslade la compañía a su Brigada en Daimiel [Ciudad Real]. Sobre las 18 horas y cumplimentando la orden que arriba menciona y de acuerdo con el jefe de la Agrupación de Fuerzas Blindadas de Extremadura, sale la compañía en dirección al P.C. de la Brigada en Daimiel.

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[70].

[Día] 25 [de julio de 1938]

Siguió la operación del día anterior ocupando los pueblos de Higuera, Quintana, Villanueva, Coronada, Campanario, Magacela y La Haba.

Se presentaron 46 soldados rojos, la mayor parte con armamento.

Ejército del Sur sublevado. Relación de los principales Hechos de armas de la 21ª División. Julio de 1938[71]

El día 25 se ocuparon los pueblos de Higuera, Quintana, Villanueva de la Serena, La Coronada, Magacela y La Haba.

Día 26 de julio de 1938

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[72].

[Día] 26 [de julio de 1938]

Continúan limpiando las fuerzas el terreno embolsado haciendo gran cantidad de prisioneros y recogiendo mucho material.

Se traslada la [21ª] División a Quintana.

Se presentan con 195 soldados rojos de distintas armas y Cuerpos.

Día 27 de julio de 1938

Puesto de Mando [P.C.] de la 109ª Brigada Mixta, 3ª Sección, Operaciones. Talarrubias, Badajoz[73]

27 julio [1938]

La Brigada cubre el frente extremando las precauciones.

[Apartado] I. Actividad propia: Las fuerzas del 433º y 435º Batallón de esta Brigada guarnecen sus posiciones según se detalla en el apartado octavo.

Las fuerzas correspondientes al 434º y 436º Batallón replegadas por las inmediaciones de este P.C. [Puesto de Mando] a consecución de los combates sostenidos en estos días, se están reorganizando en este P.C. de Talarrubias.

Actividad enemiga: Durante el día de hoy se ha observado gran movimiento de fuerzas frente a nuestras posiciones de Cogolludo.

A las 19.20 horas, 3 aparatos de Navalvillar de Pela han cruzado nuestras líneas con dirección a Guadalupe.

[Apartado] VIII. La línea propia queda definida por: Molino de Andrés (449-490); margen izquierda del río Guadiana hasta la barca de Casas de Don Pedro (461-500); Casa de Chiva (456-503); Campo frío (457-504); (456-503), (457-502), (457-503), (457-505), (458-506), (458-507), (458-509), (459-509), (457-510), (456-510), (463-515), (465-521), (461-523), (463-525), (463-529), (462-532). A partir de aquí empieza el enlace con la 46ª Brigada.

P.C. (Talarrubias) a 27 de julio de 1938

Puesto de Mando de Talarrubias, Badajoz. 109ª Brigada Mixta. Parte de Operaciones del día 27 de julio de 1938 [86]

  1. Actividad propia:

Las fuerzas del 433º y 435º Batallón de esta Brigada guarnecen sus posiciones según se detalla en el apartado octavo.

Las fuerzas correspondientes al 434º y 436º Bones replegadas por las inmediaciones de este P.C. a consecuencia de los combates sostenidos en estos días, se están reorganizando en este P.C. de (Talarrubias).

Actividad enemiga:

Durante el día de hoy se ha observado gran movimiento de fuerzas frente a nuestras posiciones de Cogolludo.

A las 19,20 horas, 3 aparatos de Navalvillar de Pela han cruzado nuestras líneas con dirección a Guadalupe.

II. Bajas: Ninguna.

Altas: Ninguna.

III. Ninguno.

IV. Ninguno.

V. Ninguno.

VI. Ninguno.

VII. Ninguno.

VIII. La línea propia queda definida por: Molino de Andrés (449-490), margen izquierda del río Guadiana hasta la Barca de Casas de Don Pedro (461-500). Casa de Chiva (456-503), Campofrío (457-504), (456-503), (457-502), (457-503), (457-505),(458-507), (558-509), (457-510), (456-510), (463-515), (465-521), (461-523), (463-525), (464-525), (463-529), (462-532), a partir de aquí empieza el enlace con la 46ª Brigada Mixta.

P.C. [de Talarrubias, Badajoz] a veintisiete de julio de 1938.

El Jefe de Estado Mayor

[Juan Pedro Fernández del Campo]

V.B.

El Jefe acctal. de la [109] Brigada

[Timoteo Reboiro]

[Sello impreso: “109ª Brigada Mixta. Organización. Sección 1ª. Estado Mayor”]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[74].

[Día] 27 [de julio de 1938]

Heridos tres soldados del 10º Bon por ametralladoras de 16 cazas rojos que volaron sobre Campanario. Se continúa recogiendo prisioneros y material.

Se presentaron 162 milicianos, entre los cuales estaba, un comandante, un Comisario Político y varios oficiales.

La Aviación enemiga ametralló Campanario arrojando también varias bombas incendiarias.

Día 28 de julio de 1938

Puesto de Mando [P.C.] de la 109ª Brigada Mixta, 3ª Sección, Operaciones. Talarrubias, Badajoz[75]

28 julio [1938]

[Apartado] I. Actividad propia: A las tres (3) horas del día de hoy, el 434º Batallón de esta Brigada, emprende la marcha para ocupar las posiciones que se detallan en el apartado octavo.

Campamento de una unidad republicana.

A las cero treinta (0,30) horas del día de hoy, ha llegado a este P.C. el Batallón Disciplinario del VII Cuerpo de Ejército y una compañía Especial, los cuales quedaron vivaqueando en los lugares que en su oficio 27 actual [julio] -Sección 3ª- número 878 señalaban, emprendiendo de nuevo la marcha por orden de esa División, a las veinte (20) horas con dirección a Estrella de Lajara, la compañía Especial.

El 433º y 435º Batallón continúan guarneciendo las posiciones que se detallaban en el parte de ayer.

El 436º Batallón sigue en este P.C. (Talarrubias) dedicado a la reorganización del mismo.

Actividad enemiga: Durante el día de hoy el enemigo ha hecho varios disparos de armas automáticas desde (456-530).

A las 7,50 [horas] ocho aparatos, al parecer propios, procedentes de Herrera [del Duque] han evolucionado por espacio de cinco minutos sobre Madrigalejo, desapareciendo por dicho pueblo.

A las 9,10 [horas] nueve aparatos, al parecer enemigos, han evolucionado de Guadalupe a [Navalvillar de] Pela.

A las 13,30 horas ocho aparatos procedentes de Villanueva marchan en dirección Puente del Arzobispo.

A las 13,40 horas nueve aparatos aparecen por Guadalupe y desaparecen por Madrigalejo.

A las 20,35 [horas] dos aparatos procedentes de Guadalupe van en dirección Madrigalejo, virando hacia Orellana donde desaparecen.

[Apartado] VIII. Con fuerzas del 434º Batallón se ha prolongado la línea propia por (451-489), 451-487, 450-486 hasta el cruce de caminos de Campanario a Esparragosa con curva de nivel 300 en la cuadrícula 450-484.

P.C. (Talarrubias) a 28 de julio de 1938

Puesto de Mando de Talarrubias, Badajoz. 109ª Brigada Mixta. Parte de Operaciones del día 28 de julio de 1938 [86]

I. Actividad propia:

A las tres (3) horas del día de hoy, el 434º Batallón de esta Brigada, emprende la marcha para ocupar las posiciones que se detallan en el apartado octavo.

A las (0´30) cero treinta horas del día de hoy, ha llegado a este P.C. [Talarrubias], el Batallón Disciplinario del VII Cuerpo de Ejército y una Compañía Especial, los cuales quedaron vivaqueando en los lugares que en su oficio 27 actual -Sección 3ª- número 878 señalaban, emprendiendo de nuevo la marcha por orden de esa [37ª] División, a las veinte horas (20) con dirección a [La] Estrella de La jara [Toledo], la Compañía Especial.

El 433º y 435º Batallón continúan guarneciendo las posiciones que se detallaban en el parte de ayer.

El 436º Batallón sigue en este P.C. (Talarrubias) dedicado a la reorganización del mismo.

Actividad enemiga:

Durante el día de hoy el enemigo ha hecho varios disparos de armas automáticas desde (456-530).

A las 7´50 ocho aparatos, al parecer propios, procedentes de Herrera [del Duque] han evolucionado por espacio de cinco minutos sobre Madrigalejo, desapareciendo por dicho pueblo.

A las 9´10 nueve aparatos, al parecer enemigos, han evolucionado de Guadalupe a [Navalvillar de] Pela.

A las 13´30 h. ocho aparatos procedentes de Villanueva marchan en dirección Puente del Arzobispo.

A las 13´40 h. nueve aparatos aparecen por Guadalupe y desaparecen por Madrigalejo.

A las 20´35 h. dos aparatos procedentes de Guadalupe van en dirección Madrigalejo virando hacia Orellana donde desaparecen.

II. Bajas: Ningunas.

Altas: Ningunas.

III. Ninguna.

IV. Ninguno.

V. Ninguno.

VI. Ninguno.

VII. Ninguno.

VIII. Con fuerzas del 434º Batallón se ha prologando la línea propia por (451-489), (451-487), (450-486) hasta el cruce de caminos de Campanario a Esparragosa con la curva de nivel 300 en la cuadrícula (454-484).

P.C. [de Talarrubias, Badajoz] a veintiocho de julio de 1938.

El Jefe de Estado Mayor

[Ilegible]

V.B.

El Jefe acctal. de la [109] Brigada

[Timoteo Reboiro]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[76].

[Día] 28 [de julio de 1938]

Se han hecho prisioneros y presentados 216 soldados entre los que se encuentran un Jefe y varios Oficiales y un Comisario.

Día 29 de julio de 1938

Informe sobre la situación y distribución de fuerzas de la 109ª Brigada Mixta de 29 de julio de 1938[77]

La nueva línea de cobertura de este Sector, según instrucciones recibidas de la Superioridad, es la que a continuación se define, dividida en los cuatro Subsectores siguientes:

Subsector Mestilla

                Comprende su línea de vigilancia desde el arroyo del Rubial (450-483) hasta la altura de Casas de la Bodeguilla (451-489) pasando por Chozas (450-484) vértice 430 (451-486) y Cerro del Cardo.

Jefe: El del 434º Bon.

Fuerzas: El 434º Batallón de la 109ª.

P.C. [Puesto de Mando] Mestilla.

Subsector Molino

               Se extiende su línea de vigilancia desde “Peñaflor” (450-490) hasta vértice La Hoya (456-493) pasando por Cogolludo, Molino Quemado, el Almendral y Riberón, o sea, siguiendo toda la margen izquierda del Guadiana.

Jefe: El del 433º Bon.

Fuerzas: El 433º Batallón de la 109ª.

Una compañía del 98º Bon. y un Escuadrón de Caballería.

P.C. Sobre el camino viejo del Vado de Casas (455-492).

Subsector La Barca

                Su línea de vigilancia queda definida por Sierra de Integral (457-495), toda la margen izquierda del Guadiana hasta Casa de Galapagueros (463-501).

Jefe: El del 436º Bon.

Fuerzas: El 436º Batallón de la 109ª.

2ª Compañía del 4º Bon. de la 91ª Brigada.

2 Ametralladoras del Bon. Autónomo del VII Cuerpo de Ejército.

Un pelotón de la 3ª Brigada Divisionaria de la 37ª División.

Las fuerzas del mayor Joaquín Monllor García, jefe del 435º Batallón del la 109º Brigada, defendían el Subsector Pico Rostro-Valdecaballeros. Foto cedida por Juan Luis Bonet Monllor.

Subsector Pico-Rostro-Valdecaballero

               Empieza su línea de vigilancia en la cota 346 (458-500). Continua por la Laguna de la Dehesa-Casa de Chiva (435-503)-Campo Frío-camino de Casas de Don Pedro a Guadalupe hasta Pico Rostro (457-509)-Puerto del Carrascal (460-512)-Atalaya (463-515)-continua la curva de nivel 500-cota 506 (463-525)-vértice Calderona (434-528)-la Trinidad (462-529)-la Gargantilla (462-532).

Jefe: El del 435º Batallón de la 109ª.

La 4ª Compañía del 2º Bon de la 91ª Brigada.

Una Sección de la 3ª Brigada de la 37ª División.

P.C. Pico Rostro y San Simón.

Los Jefes del Subsector harán una distribución de fuerzas a base de destacamentos aislados que no serán más pequeños de Sección, procurando que unas posiciones y otras estén enlazadas con la vista y fuego.

Talarrubias a 29 de julio de 1938

[Firma autógrafa jefe de la 109ª Brigada]

Timoteo Reboiro

Puesto de Mando [P.C.] de la 109ª Brigada Mixta, 3ª Sección, Operaciones. Talarrubias, Badajoz[78]

29 julio [1938]

[Apartado] I. Actividad propia: Al ocupar por fuerzas del 436º Batallón las posiciones de la Barca sobre el río Guadiana en la carretera de Talarrubias a Casas de Don Pedro, la cuarta compañía de la 91ª Brigada Mixta que guarnecía estas posiciones pasa a ocupar las fortificaciones existentes en Campofrío y Casa de Chiva, delante de Casas de Don Pedro, cuadrículas (457-504) y (455-503).

En descubierta hecha en el día de hoy por una sección del 1º Escuadrón del 5º Regimiento de Caballería, me comunica haber encontrado fuerzas sobre el cortijo Cornocalejo en un número de una compañía, aproximada, que trataba de hacer un movimiento envolvente.

Actividad enemiga: Durante el día de hoy se ha observado gran movimiento de circulación de vehículos por parte del enemigo.

A las 24 horas de ayer y por el flanco izquierdo de las posiciones que guarnece el 433º Batallón y a unos dos o tres metros han cruzado el río un escuadrón de Caballería y dos batallones de Infantería con dirección carretera Castuera-Puebla [de Alcocer] encontrándose hoy a la altura de Orellanita a unos cinco kilómetros de Casas de los Cogolludos, donde quedan vivaqueando.

P.C. (Talarrubias) a 29 de julio de 1938

Puesto de Mando de Talarrubias, Badajoz. 109ª Brigada Mixta. Parte de Operaciones del día 29 de julio de 1938 [86]

I. Actividad propia. Al ocupar por fuerzas del 436º Batallón las posiciones de la Barca sobre el río Guadiana en la carretera de Talarrubias a Casas de Don Pedro, la cuarta compañía de la 91ª Brigada Mixta que guarnecía estas posiciones pasa a ocupar las fortificaciones existentes en Campofrío y Casa de Chiva, delante de Casas de Don Pedro, cuadrículas (457-504) y (455-503).

En descubierta hecha en el día de hoy por una sección del 1º Escuadrón del 5º Regimiento de Caballería, me comunica haber encontrado fuerzas sobre el cortijo Cornocalejo en un número de una compañía, aproximada, que trataba de hacer un movimiento envolvente.

Actividad enemiga. Durante el día de hoy se ha observado gran movimiento de circulación de vehículos por parte del enemigo.

A las 24 horas de ayer y por el flanco izquierdo de las posiciones que guarnece el 433º Batallón y a unos dos o tres metros han cruzado el río un escuadrón de Caballería y dos batallones de Infantería con dirección carretera Castuera-Puebla [de Alcocer] encontrándose hoy a la altura de Orellanita a unos cinco kilómetros de Casas de los Cogolludos, donde quedan vivaqueando.

II. Bajas: Ningunas.

Altas: Ningunas.

III. Ninguna.

IV. Ninguna.

V. Ninguno.

VI. Ninguno.

VII. Ninguno.

VIII. Ninguno.

P.C. [de Talarrubias, Badajoz] a veintinueve de julio de 1938.

El Jefe de Estado Mayor

[Ilegible]

V.B.

El Jefe acctal. de la [109] Brigada

[Timoteo Reboiro]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[79].

[Día] 29 [de julio de 1938]

Entre los presentados y prisioneros rojos el día de hoy suman 203 de distintos Cuerpos.

Día 30 de julio de 1938

Puesto de Mando [P.C.] de la 109ª Brigada Mixta, 3ª Sección, Operaciones. Talarrubias, Badajoz[80]

30 julio [1938]

[Apartado] I. Actividad propia: Las fuerzas de esta Brigada continúan guarneciendo las posiciones que se les tiene asignadas.

Actividad enemiga: Durante el día de hoy se ha observado bastante movimiento del enemigo, principalmente por El Sotillo (447-489) no pudiendo precisar si el personal que se ha visto se estabilizará en dicho punto o, por lo contrario, es preparación de una nueva agresión, también se está observando bastante movimiento de personal, un batallón aproximadamente, por Casa Copas (452-512).

A las 7,5 horas del día de hoy se ha oído una explosión de barreno por el Sur de [Navalvillar de] de Pela. A las 18,30 horas y por Sierra de Pela, se ha oído otra explosión de barreno.

[Apartado] II. Bajas: 1 cabo, por accidente de automóvil (herido). 1 soldado muerto en accidente de automóvil, 2 soldados heridos por accidente de automóvil, 2 tenientes al hospital, 1 sargento y 31 soldados al hospital, 3 cabos al hospital.

Altas: 1 teniente, 1 cabo y 4 soldados del hospital.

P.C. (Talarrubias) a 30 de julio de 1938

Puesto de Mando de Talarrubias, Badajoz. 109ª Brigada Mixta. Parte de Operaciones del día 30 de julio de 1938 [86]

I. Actividad propia:

Las fuerzas de esta Brigada continúan guarneciendo las posiciones que se les tiene asignadas.

Actividad enemiga:

Durante el día de hoy, se ha observado bastante movimiento del enemigo, principalmente por El Sotillo (447-489), no pudiendo precisar si el personal que se ha visto, se estabilizara en dicho punto o por lo contrario es preparación de una nueva agresión, también se está observando bastante movimiento de personal, un Batallón aproximadamente, por Casas Copas (452-512).

A las 7´5 h. del día de hoy se ha oído una explosión de barreno por el Sur de [Navalvillar de] Pela, se ha oído otra explosión de barreno.

II. Bajas: 1 cabo, por accidente de automóvil (herido). 1 soldado, muerto en accidente de automóvil, 2 soldados, heridos por accidente de automóvil, 2 tenientes al hospital, 1 sargento y 31 soldados al hospital, 3 cabos, al hospital.

Altas: 1 teniente, 1 cabo y 4 soldados del hospital.

III. Ninguna.

IV. Ninguno.

V. Ninguno.

VI. Ninguno.

VII. Ninguno.

VIII. Ninguna.

P.C. [de Talarrubias, Badajoz] a treinta de julio de 1938.

El Jefe de Estado Mayor

[Juan Pedro Fernández del Campo]

V.B.

El Jefe acctal. de la [109] Brigada

[Timoteo Reboiro]

[Sello impreso: “109ª Brigada Mixta. Sección 4ª. Servicios”]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[81].

[Día] 30 [de julio de 1938]

Sigue la limpieza de días anteriores haciéndose algún prisionero, que con los presentados son 24 en el día de hoy.

Diez cazas enemigos disparan varias ráfagas de ametralladora hacia la Sierra de Benquerencia.

Día 31 de julio de 1938

Cuartel General de la 109ª Brigada Mixta, [Fuenlabrada de los Montes, Badajoz][82]

Julio 31 [1938]

Por orden de esta Superioridad son incorporados a este C.G. [Cuartel General] los tenientes D. Juan Mª Revelles López de 435º Batallón, D. Benjamín Robredo Gómez y D. Francisco Payá Martínez del 436º Batallón, haciéndose cargo de la 2ª Sección, Ayudante de la Brigada y 1ª y 4ª Sección respectivamente.

Puesto de Mando [P.C.] de la 109ª Brigada Mixta, 3ª Sección, Operaciones. Talarrubias, Badajoz[83]

31 julio [1938]

[Apartado] I. Actividad propia: Los batallones de esta Brigada se dedican a la vigilancia y defensa de las posiciones que se les ha asignado.

En descubierta hecha en el día de hoy por una sección de Caballería del 1º Escuadrón del 5º Regimiento, después de internarse hasta dar vista al río Zújar, regresó sin novedad.

Actividad enemiga: A las 6 horas en (459-531) se han oído dos explosiones al parecer de bombas de mano. A las 9 horas en (449-490) el enemigo ha disparado algunas ráfagas de armas automáticas.

En (449-490) se ha visto durante el día de hoy fortificar una sección. A las 14 horas, en Sierra Cogolludos se ha oído una explosión de barreno.

                P.C. (Talarrubias) a 31 de julio de 1938

                Por orden de la Superioridad es incorporado a este C.G. [Cuartel General], D. Juan María Rebelles López del 435º Batallón, D. Benjamín Robledo Gómez y Don Francisco Payá Martínez del 436º Batallón, haciéndose cargo de la 2ª Sección, Ayudante de la Brigada y 1ª y 4ª Sección respectivamente.

P.C. (Talarrubias) a 31 de julio de 1938

Unidades de la Brigada

Se encuentran en Talarrubias los servicios de Transmisiones, Municionamiento, Cuerpo Tren, Intendencia y Sanidad. Estos dos últimos se encuentran en parte en Siruela.

Puesto de Mando de Talarrubias, Badajoz. 109ª Brigada Mixta. Parte de Operaciones del día 31 de julio de 1938 [86]

I. Actividad propia:

Los batallones de esta Brigada se dedican a la vigilancia y defensa de las posiciones que se les ha asignado.

En descubierta hecha en el día de hoy por una sección de Caballería del 1º Escuadrón del 5º Regimiento, después de internarse hasta dar vista al río Zújar regresó sin novedad.

Actividad enemiga:

A las 6 horas en (459-531) se han oído dos explosiones al parecer de bombas de mano. A las 9 horas en (449-490) el enemigo ha disparado algunas ráfagas de armas automáticas.

En (449-490) se ha visto durante el día de hoy fortificar una sección. A las 14 horas, en Sierra Cogolludos se ha oído una explosión de barreno.

II. Ningunas.

III. Ninguna.

IV. Ninguna.

V. Ninguno.

VI. Ninguno.

VII. Ninguno.

VIII. Ninguna.

P.C. [de Talarrubias, Badajoz] a treinta y uno de julio de 1938.

El Jefe de Estado Mayor

[Juan Pedro Fernández del Campo]

V.B.

El Jefe acctal. de la [109] Brigada

[Timoteo Reboiro]

Ejército del Sur sublevado. Diario de Operaciones de la 21ª División. Julio de 1938[84].

[Día] 31 [de julio de 1938]

En el día de hoy se presentaron 34 soldados rojos de distintas unidades.

 

[1] Archivo General Militar de Segovia. Hoja de servicio del alférez Lamberto López Elías.

[2] Buj Pastor, Francisco. Memorias de la Guerra Civil (1936-1939). Tarrasa, 1980. Inédita. Pp.41-43. El acceso a largos párrafos de las mismas ha sido posible gracias a la labor de su hijo Francisco Buj Vallés, al cual agradecemos la labor de búsqueda de los datos que llenan este trabajo.

[3] Este oficial sanitario regresó otra vez a la unidad del frente de Talarrubias (Badajoz) puesto que figura en la relación nominal del Campo de Concentración de Zaldívar elaborada el 5 de abril de 1939 cuando la 109ª Brigada Mixta se entregó completa en el vado del Guadiana entre la citada localidad y Casas de Don Pedro.

[4] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[5] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. 109ª Brigada Mixta. Estado Mayor. Sección Tercera:  Operaciones. “Informes sobre la situación y distribución de fuerzas de la Brigada [109ª] 1937, 1938 y 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C)7 / 27-28.

[6] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[7] Archivo General Militar de Segovia. Hoja de Servicio del capitán provisional de Infantería Faustino Múñoz Paniagua.

[8] Mahiques Alberola, Vicent. [Relatos anotados y contextualizados de Vicent Mahiques Alberola]. [Valencia: Autoedición], 1995. Pp. 36-38. Redacción revisada por Vicent Mahiques Roig.

[9] Después de acabada la guerra se fue a Argentina. Allí trabajó de carnicero y ganó mucho dinero, pero se lo jugaba enseguida, igual como lo ganaba, lo perdía. Ya mayor y enfermo de cáncer regresó a morir a Vilallonga.

[10] Plato muy humilde y tradicional valenciano que se toma en las Hogueras de San Juan, compuesto de sardina de bota (en salazón), tomate seco, ajos tiernos junto con huevos y patatas fritas.

[11] Alhucemas, ciudad marroquí donde había servido durante su servicio militar obligatorio.

[12] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 2 / 22.

[13] Hinojosa Durán, José, Tropas en un frente olvidado: El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009. P. 384.

[14] Su interrogatorio en AGMAV, D.N., Ejército del Sur, L. 11, C. 34, D. 1, Fs. 2-12 y en cuanto a su ejecución en AGMAV, D.R., L. 474-1, C. 1, D. 1, F. 28 según esta fuente (de procedencia cenetista) también fueron fusilados los miembros de su Estado Mayor.

[15] Archivo General Militar de Segovia. Hoja de Servicios del teniente provisional Fernando Fernández Jurado.

[16]Archivo General Militar Segovia. Hoja de Servicios del general de Brigada de Estado Mayor de Mario González Revenga.

[17]Archivo General Militar de Segovia. (AGMSg). Hoja de Servicios del teniente coronel auditor José Manuel Coloma y Escriva de Romaní.

[18]AGMSg, “Expediente compulsado de la Hoja de Servicios de D. José Manuel Coloma y Escrivá de Romaní”.

[19] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[20] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[21] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[22] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[23] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[24] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[25] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[26] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[27] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[28] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[29] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[30] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[31] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[32] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[33] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[34] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[35] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[36] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[37] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[38] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[39] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[40] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[41] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[42] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[43] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[44] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[45] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[46] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[47] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[48] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[49] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[50] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[51] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[52] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[53] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[54] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[55] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[56] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[57] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[58] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[59] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[60] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[61] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[62] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 2 / 22.

[63] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 436º [y 435º] Batallón de esta Brigada [109].- 1937 y 1938”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C) 2 / Documento (D) 2, 41; 84-86.

[64] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[65] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[66] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[67] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. Ejército del Centro. “Campaña. Diario de Operaciones [de la] Div. 19ª. Varios de [1938-1939]”. Caja (C) 1186, Carpeta (C) 13, Num. 1 al 11.

[68] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[69] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diario de Operaciones. 21ª División. (1º de enero a 29 de julio 1939). (Relación de los principales hechos realizados por esta División durante la Campaña. Varias fechas). Mayo 1937 a julio 1939”. Armario (A) 10, Carpeta (C) 22, Legajo (L) 452, Núm. 1 al 16.

[70] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[71] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diario de Operaciones. 21ª División. (1º de enero a 29 de julio 1939). (Relación de los principales hechos realizados por esta División durante la Campaña. Varias fechas). Mayo 1937 a julio 1939”. Armario (A) 10, Carpeta (C) 22, Legajo (L) 452, Núm. 1 al 16.

[72] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[73] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[74] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[75] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[76] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[77] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. 109ª Brigada Mixta. Estado Mayor. Sección Tercera:  Operaciones. “Informes sobre la situación y distribución de fuerzas de la Brigada [109ª] 1937, 1938 y 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L)1236 / Carpeta (C)7 / 27-28.

[78] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[79] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[80] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[81] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[82] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 2 / 22.

[83] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Diario de Operaciones: del 2º [434º] Batallón de esta [109ª] Brigada. Abril a julio 1937 [y de la 109ª Brigada] enero a diciembre de 1938 y enero y febrero 1939”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1235 / Carpeta (C) 14 / Documento (D) 3 / 1-4.

[84] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Nacional. “Diarios de Operaciones de esta [21ª] División (enero 1938 a julio 1939).- Enero a julio 1939”. Caja (C) 1678, Carpeta (Cp) 87, Documento (D) 2.

[85] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Zona Roja (ZR). “Informe de la 3ª Compañía de la Brigada de Blindados sobre las operaciones realizadas en Extremadura. 20 al 24 de julio de 1938”. Armario (A)77 / Legajo (L) 1270 / Carpeta (C) 4 / Documento (D) 3 / 1-10.

[86] Archivo General Militar de Avila (AGMAv.), Documentación Roja. “Partes de Operaciones: del E.M. de esta Brigada [109]. Febrero a diciembre 1938 (incompleto)”. Armario (A)76 / Legajo (L) 1236 / Carpeta (C) 12 / Documento (D) 1 / Numerado 76-80.

Publicado en 1938, 436 Bon, Brigadas Mixtas, Casas de Don Pedro, Investigaciones, Operaciones, SIPM | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

En la campiña verde, de la finca de “La Boticaria”, debajo de sus olivos, quedó grabada una mancha con sangre republicana

La memoria es “topófila”: se vincula a territorios, itinerarios, espacios públicos, fronteras, etc.[1] La noción de “lugar de memoria” fue popularizada por Pierre Nora. Este autor ha tratado de dotarla de un sentido referido al locus memoriae de la retórica romana, artificio con el que el orador se fija una idea o un lugar, un punto de apoyo, para hilvanar su discurso. Los lugares de memoria nacen y viven del sentimiento de que no hay una memoria espontánea, y que es necesario mantener aniversarios, celebraciones, archivos para que la memoria no se pierda.

Con la crisis de la memoria tradicional y espontánea surge un nuevo tipo de memoria “moderna”, que ya no es espontánea, sino indirecta: es múltiple, descentralizada y democrática, y ya no está controlada por la familia, la Iglesia o el Estado; se basa más en la rememoración que en la repetición; tiene componentes más psicológicos, individuales y subjetivos que colectivos y se experimenta más como un deber que como una rutina.[2]

Hablar de lugares de memoria en la España contemporánea en relación a la guerra civil, implica dirigir la atención a una clase especialmente controvertida de lieux, aquellos referidos al pasado traumático y a la sucesión histórica de políticas públicas de memoria y movimientos memorialistas de diversa índole relacionados con él.[3]

Fosas abiertas en el olivar del cortijo "Casa de la Boticaria".

Fosas abiertas en el olivar del cortijo “Casa de la Boticaria”.

Nosotros vamos a fijar el foco de atención en un punto de apoyo, un lugar, alrededor de un hecho trágico, un asesinato en masa, que podríamos tipificar como genocidio, acaecido en el olivar de un cortijo denominado “Casa de la Boticaria”.

Al acabar la guerra, una unidad militar republicana que estaba luchando en el frente extremeño, la 109ª Brigada Mixta, se encontraba en las cercanías de la localidad de Talarrubias (Badajoz). El día 27 de marzo de 1939, sus hombres, se entregaron en masa a las fuerzas militares de Franco, en el vado del río Guadiana denominado Barca. De allí los trasladaron al pueblo de Casas de Don Pedro (Badajoz), donde fueron encerrados y pasaron la primera noche en un salón de actos destartalado.

Al día siguiente, los 2.000 o 3.000 prisioneros, fueron conducidos caminando, durante tres kilómetros, a un cortijo llamado Casa de Zaldívar, acondicionado como Campo de Concentración.

 Los detenidos en la finca "La Boticaria", fueron ejecutados en el olivar el 15 de mayo de 1939.

Los detenidos en la finca “La Boticaria”, fueron ejecutados en el olivar el 15 de mayo de 1939.

Oficialmente el Campo de Concentración de Zaldívar (y con él el de La Boticaria que formaban un complejo concentracionario), se clausuró como tal el 26 de abril de 1939,[4] y la mayoría de los 2.284 prisioneros que continuaban todavía allí, fueron trasladados al Campo de Concentración de Castuera (Badajoz), y, otro grupo más reducido, al cercano cortijo Casa de La Boticaria (como lugar de detención), donde se unieron con el resto de los que ya se encontraban en él, en total unos 200 cautivos, mientras “se llevan a cabo el cumplimiento de misiones que no admiten demora”.[5] Permanecieron bajo la custodia de las fuerzas militares de una bandera falangista, que seleccionó a una parte de ellos, mientras al resto los enviaron a Castuera. Los que continuaron en aquel lugar, fueron ejecutados en el olivar el 15 de mayo de 1939, y allí quedaron en medio del sembrado, hasta que la memoria popular, inagotable, los exhumó para “darles un entierro como a seres humanos”[6], con gran acompañamiento de familiares, durante los días 13 y 14 de mayo de 1978, reuniéndolos en varios féretros y trasladándolos al cementerio, tras el debido luto que exige la dignidad humana, el 15 de mayo.[7]

Seguiremos el término, “lugares de la memoria”, acuñado por Nora, para explicar cómo se transforma la relación entre los grupos sociales, la memoria y la historia bajo el impacto de la globalización y el desanclaje de los procesos locales con su pasado[8].

Las fosas comunes de los derrotados, como en este caso, las generadas ya en la retaguardia sublevada durante la inmediata posguerra en cualquier punto del país, han pasado de estar consideradas como desechos políticos, emocionales y simbólicos, factores perturbadores del mecanismo expeditivo franquista, a convertirse en lugares de memoria, con una fuerte e inquietante carga de movilización del debate público.

Puerta de entrada del cortijo "Casa de Zaldívar".

Puerta de entrada del cortijo “Casa de Zaldívar”.

Cuando ocurrieron los trágicos hechos descritos más arriba, en realidad había dos campos de concentración cercanos a la localidad de Casas de Don Pedro; uno era el que daba nombre al complejo concentracionario, “el cortijo o casa Zaldívar […] pertenece al término municipal de Puebla de Alcocer [Badajoz], […] polígono 7, parcela 336”[9], y el otro contiguo al primero, “[la casa o cortijo] La Boticaria, polígono 7, parcela 432”[10]. Ambos cortijos, sitos a escasos tres kilómetros de la localidad de Casas de Don Pedro, estaban orientados a la explotación y transformación de los recursos agropecuarios, función con la que continúan en la actualidad. Cuando las autoridades militares decidieron que, para dar un escarmiento ejemplarizante, había que ejecutar una cantidad indeterminada de prisioneros, necesitaron un lugar apropiado para llevar a cabo la salvaje acción. El dueño de la finca Casa de Zaldívar, aunque inicialmente concedió que fuera empleado el cortijo como lugar de reclusión, más tarde se negó a que en sus campos fueran asesinadas y enterradas un considerable número de personas. Pero Doña ‘Natis’, la registradora, propietaria de la ‘Casa de la Boticaria’ no era del mismo parecer. “Le dijo a la Guardia Civil: «Traigan aquí a todos los rojos de España para matarlos»”[11].

Tras conseguir acometer con éxito todos los pasos previos del día de la exhumación de 1978, solo quedaba obtener el permiso de la dueña de la finca La Boticaria, una descendiente de la terrateniente contemporánea de los hechos, la cual no puso objeción, imponiendo como única condición que, tras finalizar los trabajos, los terrenos quedasen repuestos[12].

La primera jornada bastó para realizar la exhumación, y emplearon los otros dos días hasta la fecha del traslado al cementerio, para velar en la misma finca, durante el día y la noche, los restos encontrados. Una trovadora analfabeta, Inés Mansilla Espinosa[13], hija de uno de los represaliados, Angelillo Mansilla, compuso una serie de romances y coplas, que repentizó durante los desenterramientos en el mismo olivar[14].
img_0070El cortijo Casa de La Boticaria y su olivar, era una finca privada que continúa siéndolo. Durante el desenterramiento llevado a cabo el año 1978, fue suficiente la localización y exhumación de los restos donde se sabía que se había perpetrado una acción ejemplarizante, una atrocidad humana, un hecho genocida en la actualidad. Estos sucesos ya se habían contemplado que ocurrirían desde la publicación, en 1936, de la “Instrucción reservada número 1” del general Mola, que recogía en una de sus bases que “se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta, para reducir lo antes posible al enemigo”.[15] Este término “acción”, evoca los acontecimientos que acaecieron más tarde por toda Europa, durante la ocupación nazi de los territorios invadidos, cuando bajo un plan sistematizado, entraban en los pueblos y ciudades para llevar a cabo una “Aktion”, contra parte de sus habitantes.

Panteón del cementerio municipal de Casas de Don Pedro donde reposan los restos. Mayo de 1978.

Panteón del cementerio municipal de Casas de Don Pedro donde reposan los restos. Mayo de 1978.

Tampoco, en plena Transición como nos encontrábamos, se contemplaban políticas de memoria que pudieran recoger los valores que los Derechos Humanos universales, preconizaban ya por aquel entonces de verdad, justicia y reparación. Además, aquel lugar de memoria y recuerdo, de culto, se trasladó desde su origen, las fosas del olivar, hasta el panteón del cementerio municipal de Casas de Don Pedro, donde se habían depositado los restos encontrados. Había sido colocada una lápida colectiva, sencilla, con un frente en mármol blanco y flanqueada por unas columnas con capitales y un escalón, con unos cincuenta nombres, adornada con claveles rojos. El párroco de Casas de Don Pedro, en representación de los familiares, solicitó al Arzobispado de Toledo la concesión de la sepultura perpetua en el cementerio parroquial, “a favor de los muertos en acción de guerra en dicha localidad”[16]. Le fue concedida la propiedad del panteón nº 220, compuesto de cuatro nichos, el 7 de noviembre de 1978 “en favor de las personas cuyos restos mortales están sepultados en el mencionado panteón”[17]. Allí, desde entonces, cada 1 de noviembre, día de “Todos los Santos” y cada 15 de mayo, fecha de la terrible tragedia, podían visitar a sus familiares desaparecidos, y hacer uso de la memoria, recordarles. Eso quien conocía lo que había sucedido, principalmente se trataba de personas de los pueblos de los alrededores, o que habían visto publicado el reportaje en la revista “Interviú” y lo relacionaron con la última referencia del lugar donde sabían que había estado su ancestro, que fueron muy pocas. Para muchas otras, el hecho permaneció y permanece ignorado. Ha sido investigando, entrando en los foros que las nuevas tecnologías han posibilitado, cómo se han ido conociendo nuevos familiares de aquellas personas asesinadas.

Anverso de una de las dos últimas cartas que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar. 1 de abril de 1939.

Anverso de una de las dos últimas cartas que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar. 1 de abril de 1939.

Mi propio ejemplo, como nieto de uno de aquellos militares republicanos desaparecidos, tal vez, sirva de ejemplo paradigmático. Tratando de apoyar y ayudar en el esclarecimiento de lo sucedido a su padre desaparecido, para que su madre, como viuda de un comisario del Ejército Popular de la República, tuviese derecho a su pensión, nuestro padre y dos hijos varones, nos dirigimos durante la primavera de 1979, desde la localidad guipuzcoana de Renteria, hasta el municipio vizcaíno de Zaldíbar. Todo porque los últimos indicios que tenía la familia de su paradero, eran las dos últimas cartas que había enviado desde el campo de concentración donde estaba recluido, que indicaba: “109ª Brigada, 434º Batallón Ametralladoras. Campo de concentración Zaldívar, Estafeta 43”.[18] Allí nos entrevistamos con el alcalde, Juan Mª Garitonandia, nacionalista vasco, que nos explicó que allí no había existido nunca ningún campo de concentración franquista, lo más que había llegado a haber fue un destacamento de prisioneros penados, dedicados a obras de reconstrucción.

Reverso de la carta que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar, Andrés Barrero. 1 de abril de 1939.

Reverso de la carta que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar, Andrés Barrero. 1 de abril de 1939.

En los años 1940, Petra Calvo, la viuda del desaparecido Andrés Barrero, al ver que no regresaba, tuvo que inscribir la defunción de su marido, instada, seguramente, por el Decreto número 67 de 10 de noviembre de 1936, que argumentaba la inscripción de ausencias, desapariciones o fallecimientos, donde los desaparecidos pasarían a la categoría de “presunción de muerte”[19] a los cinco años de su inscripción. Lo hizo con fecha de 28 de noviembre de 1945, es decir, bajo el tipo de inscripción “diferida”. Pero además no dijo o no pudo decir la verdad, porque, aunque sabía que hasta el día 26 de abril de 1939, su marido, había permanecido con vida, declaró que “falleció en el mes de enero de mil novecientos treinta y nueve, según resulta del testimonio del auto dictado con fecha veintiséis del actual [noviembre 1945], por el Juzgado de Primera Instancia número nueve de esta capital [Madrid]”[20].

Pasaron los años, y, como el trámite administrativo de 1945, garantizó que ella era una viuda y sus hijos huérfanos, pudieron subsistir en el Madrid de la posguerra. Pero, como ya se ha comentado más arriba, se posibilitó, que las viudas de los miembros del Ejército republicano pudiesen beneficiarse de la “ley de pensiones” de septiembre de 1979.[21]

Supuestamente, sus beneficiarios[22] más numerosos fueron los familiares de las personas asesinadas por los sublevados, a los que se aludía como desaparecidos en el frente o en otro lugar, cuando pueda esclarecerse una presunción de fallecimiento, que se encontraron con el problema, que como sus difuntos no habían sido registrados en ningún juzgado, no poseían la documentación probatoria, por lo que la administración obligó a las familias a realizar las inscripciones fuera de plazo, para lo cual tenían que demostrar su muerte en circunstancias violentas o desaparición.

Lo que se hizo, fue obligar a la gente que carecía de inscripción, a que consiguiese testigos del fallecimiento y lo declarasen ante un juzgado o notario, como hizo mi abuela el año 1980, que tuvo que cambiar la declaración realizada en 1945, por otra en la que hacía constar: ”Que su esposo Andrés Barrero fue Comisario Político (Partido Comunista), que al terminar la Guerra, fue ingresado en el Campo de Concentración de Zaldívar, con el que mantuvo correspondencia hasta abril de 1939 […]”.[23] Además, la Ley dejaba al capricho del funcionario la aprobación o denegación de la pensión. Como, además, tanto en los ayuntamientos, que fueron los que gestionaron estas solicitudes, como en los juzgados, quedaban, en aquellos años, suficientes funcionarios afines al régimen franquista, no se facilitó para nada el procedimiento.

Artículo de José Catalán Deus. "El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza", en la revista “Interviú” nº.109 (15/21-VI-1978).

Artículo de José Catalán Deus. “El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”, en la revista “Interviú” nº.109 (15/21-VI-1978).

Ocupada como estuvo mi familia, entre los años 1978 y 1980, para que, la “viuda de guerra del comisario republicano”, tuviese acceso a su pensión, pasó desapercibida para toda ella, la información que apareció en una publicación periódica durante junio de 1978.[24] A pesar de que una de las hijas del represaliado, disponía de una librería donde se vendía la revista mensual Interviú, no pudo relacionar el contenido de un reportaje de una exhumación, aparecida en ella, titulado “El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”, con la desaparición de su ancestro. Entre otras cosas porque en él, no aparecía ninguna referencia al Campo de concentración “Zaldívar”, sino a la finca de “Los Boticarios”, ni que, en el pueblo de Casas de Don Pedro, se encontrase el cortijo “Zaldívar”.

Pero la familia, a través de la constancia investigadora de sus nietos, durante el otoño del año 2001, tuvo ocasión de entrevistarse por primera vez, en el pueblo extremeño donde habían tenido lugar los trágicos sucesos de 1939, con una de las protagonistas que participaron durante la exhumación de 1978[25].

Esta le puso al corriente de todas las vicisitudes atravesadas hasta conseguir el objetivo de dignificar a parte de todas aquellas víctimas asesinadas.

Veinticinco años después, una vez descubierta la trama del suceso, el 15 de mayo de 2003, se desplazaron diez miembros de la familia de Andrés Barrero, hasta el olivar, para dignificar el lugar de memoria, donde otro 15 de mayo de 1939, quedaron los cuerpos inertes de decenas de personas.

Veinticinco años después, una vez descubierta la trama del suceso, el 15 de mayo de 2003, se desplazaron diez miembros de la familia de Andrés Barrero, hasta el olivar, para dignificar el lugar de memoria, donde otro 15 de mayo de 1939, quedaron los cuerpos inertes de decenas de personas.

La familia del soldado Andrés Barrero, no pudo dignificar su memoria aquel año de 1978, porque la desaparición de su cuerpo impidió localizar su rastro. Fue veinticinco años más tarde, una vez descubierta la trama del suceso, cuando el 15 de mayo de 2003, se desplazaron diez miembros de la misma hasta la localidad, para visitar el panteón del cementerio, donde reposan sus restos y, en cuyo lugar, inscrito en la lápida, se hallaba su nombre que se había mandado grabar. Con ellos, se encontraba Felisa Casatejada, una de las activistas que propició la exhumación, ya anciana, igual que los hijos de Andrés, quien les explicó los hechos y les acompañó para mostrarles los “lugares de la memoria”.

 

          CAMPO  DE  DESOLACIÓN[26]

(Octava  acróstica)

             Z arandeados por la guerra,

         A llá por la Extremadura,

                   L os soldados  -cuerpo a tierra-

    D errota digieren dura.

                 I  ndigna y cruel, la posguerra

V aciará su galanura.

   A llí  -olivos y matojos-

       R eposaron sus despojos.

 

[1] Candau, Joel. Antropología de la memoria, Buenos Aires, Nueva Visión, 2002.

[2] Ferrándiz, Francisco (2011), “Lugares de memoria”, en Rafael Escudero (coord.), Diccionario de la memoria histórica, Madrid, Catarata, pág. 27.

[3] Ibid. P. 28.

[4] Archivo General Militar de Ávila, DN, “Información. Prisioneros.- Estados del movimiento de prisioneros en los Campos de Concentración dependientes de esta Agrupación, en los días 13 al 30.- Abril 1939”.A.23/L.1/C.36, D.1.

5 Barrero Arzac, Fernando (2009), Historia y tragedia de la 109ª BM en el Campo de Zaldívar (Badajoz). http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/historia-tragedia-la-109a-bm-en-el-campo-zaldivar-badajoz

[6] Catalán Deus, José. El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza, en “Interviú” n.109 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[7] Barrero Arzac, Fernando (2009), Historia y tragedia de la 109ª BM en el Campo de Zaldívar (Badajoz). http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/historia-tragedia-la-109a-bm-en-el-campo-zaldivar-badajoz

[8] Ferrándiz, Francisco (2011), “Lugares de memoria”, en Rafael Escudero (coord.), Diccionario de la memoria histórica, Madrid, Catarata, pág. 29.

[9] Comunicación mediante correo electrónico. Archivo Histórico Municipal de Puebla de Alcocer. 4 de marzo de 2016. Sigpac.gobex.es

[10] Ibid.

[11] López, Olga. Felisa Casatejada: dos de sus hermanos fueron fusilados en Casas de Don Pedro, en “Hoy digital” (15-VII-2005).

[12] Fernández Sánchez, A.M.; López Ruiz, J.L.; Orellana Arroba, M. y Fernández Sánchez, R.C. (2012). Pioneros de la memoria: Excavación de la fosa de represaliados republicanos en la finca “Las Boticarias” en Casas de Don Pedro (Badajoz) en la primavera de 1978. Seminario Internacional “Memoria y derecho. Reparación de víctimas e investigación histórica”. Proyecto de la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura; Departamento de Derecho Constitucional de la Universidad de Extremadura. Cáceres el 7 y 8 de noviembre de 2012.

[13] Testimonio de Rakel Barroso Morilla, nieta Inés Mansilla Espinosa. Entrevista realizada a través de las redes sociales (Facebook). 4 de octubre de 2016.

[14] Versos que insertamos en el anexo nº 1, y que forman parte de la colección de romances y coplas recitados por Inés Mansilla Espinosa, una trovadora de setenta y cuatro años en 1978, durante los desenterramientos en el olivar de las Boticarias y en otros lugares de Casas de Don Pedro, durante la primavera-verano de 1978. Romances y coplas cedidas por Felisa Casatejada. Transcripción de Fernando Barrero Arzac. Adaptación y arreglos de Paco Buj Vallés.

[15] Beltrán Güell, Felipe (1939). Preparación y desarrollo del Alzamiento Nacional. Ensayo histórico, Librería Santarén, Valladolid, p. 119.

[16] Documentación generada durante la construcción del Panteón para depositar los restos de los fusilados en la localidad durante el año 1939. Octubre-noviembre de 1978.

[17] Ibid

[18] Correspondencia enviada por Andrés Barrero desde el Campo de concentración de Zaldívar. 26 de abril de 1939.

[19] Decreto núm. 67/1936, de 10 de noviembre. (BOE núm. 27, 11 de noviembre de 1936).

[20] Inscripción de defunción de Andrés Barrero. Juzgado de Primera Instancia núm. 9 de Madrid. 28 de noviembre de 1945.

[21] Ley 5/1979, de 18 de septiembre, sobre reconocimientos de pensiones, asistencia médico-farmacéutica y asistencia social a favor de las viudas, hijos y demás familiares de los españoles fallecidos como consecuencia de la Guerra Civil. (BOE núm. 233, de 28 de septiembre de 1979).

[22] Archivo del Ministerio de Hacienda. Delegación de Madrid. Dirección General de Costes de Personal y Pensiones Públicas. Expediente 5005. Madrid. Febrero de 1980.

[23] Ayuntamiento de Madrid. Dirección General de Política Interior. Expediente de Petra Calvo. Marzo de 1979.

[24] Catalán Deus, José. El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza, en “Interviú”, n.109 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[25] Testimonio recogido a Felisa Casatejada en Casas de Don Pedro (Badajoz). Noviembre de 2001.

[26] Poema acróstico realizado exprofeso para la memoria del tristemente conocido Campo de Concentración de Zaldívar. Paco Buj Vallés. Mayo de 2009.

Publicado en 1939, Campos de concentración, Casas de Don Pedro, Desaparición forzosa, Exhumaciones, Investigaciones, Las Boticarias, Zaldívar | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 4 comentarios

Las operaciones militares de la bolsa de La Serena, durante su primera fase del mes de julio de 1938: hundimiento y ocupación del territorio republicano extremeño, III

El hundimiento del Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil[1]

El frente extremeño se mueve

La primera quincena del mes de julio trajo de nuevo la calma a este frente olvidado, cuya extensión se había visto reducida al ocupar las tropas franquistas la localidad de Peraleda del Zaucejo [Badajoz] y sierras adyacentes a mediados de junio.

Las fuerzas militares republicanas encargadas de defender el frente extremeño se hallaban encuadradas en las brigadas mixtas 20ª, 91ª y 109ª, integradas las dos primeras en la 37ª División y la última [en] la 29ª (si bien parte del territorio asignado a la 109ª BM dependía tácticamente de la 37ª [División] desde finales de mayo [1938]). A su vez estas dos grandes unidades, junto a la 36ª División, dependían del VII CE que con el VIII CE constituían el Ejército de Extremadura.

Operaciones en Extremadura. Croquis. Estado Mayor del Ejército. Servicio Histórico Militar. Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939. 1968.

Por estas fechas los efectivos del Ejército de Extremadura debían ascender a unos 66.000 o 67.000 hombres, para defender un frente de algo menos de 600 kilómetros que se extendía desde el río Algodor (Toledo) hasta el río Yeguas (Córdoba). De ellos, algo más de 59.000 militares estaban encuadrados en los Cuerpos de Ejército VII y VIII (31.401 y 27.726). A ellos se sumaban la tropa de la 148ª BM (21ª División, IX CE, Ejército de Andalucía) que procedente de Andújar (Jaén) había llegado al frente extremeño a mediados de junio (ofensiva franquista en la zona de Peraleda del Zaucejo) y que actuaba como reserva de ejército; la 12ª Brigada de Asalto (unidad formada por 1.434 guardias de asalto y que dependía directamente  del Ejército de Extremadura); el 5º Regimiento de Caballería (unos 800 hombres según fuentes franquistas) y la dotación correspondiente de artillería (la Comandancia general, el Parque de Ejército y tres baterías, que agrupaban 358 hombres), más el personal del Cuartel General y los servicios auxiliares del Ejército.

Tal y como hemos indicado más arriba, el frente de la gran unidad dirigida por el coronel Ricardo Burillo se organizaba en dos grandes sectores: el asignado al VII CE, que se extendía desde el río Algodor (provincia de Toledo) hasta el río Zújar (límite entre las provincias de Badajoz y Córdoba), y el defendido por el VIII CE que iba desde este último río Yeguas (provincia de Córdoba).

Al encontrarse el frente extremeño en el ámbito del VII CE, conviene dar algunos datos generales de esta gran unidad, que cubría una línea de 388 kilómetros y que, como hemos dicho, agrupaba a casi 31.500 hombres en el mes de julio. La misión asignada a la unidad era de un claro carácter defensivo, al carecer de reservas para realizar maniobras ofensivas. Por otra parte, en este Cuerpo de Ejército se integraban en tres divisiones, la 36ª, que cubría el sector comprendido entre el río Algodor y el río Uso (por lo tanto en la zona toledana), la 29ª, del río Uso hasta la unión del río Zújar con el Guadiana (parte del área toledana pero también de la extremeña), y finalmente la 37ª, cuyas fuerzas cubrían el sector más amplio del frente extremeño, es decir, desde la confluencia de ríos antes citados hasta la conexión con el VIII CE en el Zújar (a la altura de la desembocadura del arroyo del Lobo).

Estas unidades, integradas en el VII CE, contaban con los siguientes efectivos a principios del mes de julio:

Cuadro XXXIII: Efectivos de las divisiones del VII CE (julio de 1938)

Unidad Nº de efectivos
VII Cuerpo de Ejército. Cuartel General 67
VII Cuerpo de Ejército Unidades dependientes 5.523
36ª División 10.669
29ª División 7.378
37ª DivisiónFrancisco 7.912
Total 31.279

[Como se puede ver, la cifra total de 31.279 efectivos, muestra cierta variación con respecto a la cifra señalada más arriba (31.401), pero ello se debe a no contabilizarse en esta nueva fuente a los comisarios (28) y los delegados políticos (6 efectivos), Comandancia principal de Artillería (1.001), Transmisiones (469), Intendencia (8), Grupo Intendencia (571), servicios de Sanidad (152), servicios de Farmacia (6), Servicios de Veterinaria (2), Retaguardia y Transportes (261), Batallón disciplinario (786), Batallón de ametralladoras nº 7 (660), Batallón de ametralladoras nº 20 (390) y Batallón de Zapadores (881). Por otra fuente sabemos que en la Comandancia principal de Artillería había una presencia importante de extranjeros, que debía rondar el 15% o 20%].

Era sobre todo la 37ª División, con sus brigadas 20ª y 91ª, las encargadas de defender gran parte del frente extremeño.

Tal y como hemos señalado, era sobre todo la 37ª División, con sus brigadas 20ª y 91ª, las encargadas de defender gran parte del frente extremeño. En la 29ª División era la 109ª BM la unidad que tenía asignada la zona extremeña, aunque, tal y como hemos indicado más arriba a finales de mayo gran parte de ella había pasado a depender tácticamente de la 37ª División, por lo que prácticamente todo el frente extremeño se encontraba bajo la custodia de esta última unidad.

Un frente, el extremeño, que en estos momentos tenía una extensión de unos 180 o 190 kilómetros, y en el cual las unidades antes mencionadas se asentaban de la siguiente manera. El radio de acción de la 109ª BM se iniciaba al sureste de Guadalupe, pasando  por el puente de la carretera Villanueva de la Serena-Guadalupe sobre el río Gargáligas, siguiendo el curso de este río hacia el oeste, dejando al norte la localidad de Madrigalejo (en manos del Ejército franquista) y al sur el pueblo de Acedera (en zona republicana), hasta las cercanías de Villanueva de la Serena, concretamente en la confluencia del Zújar con el Guadiana, aproximadamente unos 96 kilómetros [Aunque el general Asensio señala en un documento que la longitud del frente cubierto por la 109ª BM era de 46 kilómetros, creemos que se trata de un error; la longitud correcta es de 96, tal y como señaló el comisario del VII CE Benigno Cardeñoso].

En este punto comenzaba el sector asignado a la 20ª BM, siguiendo el curso del Guadiana hasta Medellín, y de ahí bajaba hacia el sureste aprovechando el curso del río Guádamez hasta las proximidades de la localidad de Higuera de la Serena, un sector cuya longitud se elevaba a 64 kilómetros. A continuación, se encontraban las fuerzas de la 91ª BM, que ocupaban una línea dirección sureste que terminaba en la confluencia entre el arroyo del Lobo y la carretera de Zalamea a Peraleda del Zaucejo (concretamente en el kilómetro 12) y que suponía 16 kilómetros. Finalmente, la 12ª Brigada de Asalto, que actuaba como fuerza del Ejército de Extremadura, tenía sus fuerzas situadas en este sector. De hecho, se encargaban de la defensa del terreno comprendido entre la confluencia antes señalada hasta el río Zújar, actuando como enlace con el VIII CE.

Todas estas unidades encuadraban en estas fechas un total de 12.612 hombres, distribuidos de la siguiente forma:

Cuadro XXXIV: Efectivos de las unidades asentadas en el frente extremeño (1 julio de 1938)

Unidad Nº de efectivos
37ª División (Cuartel General) 171
20ª Brigada Mixta 3.718
91ª Brigada Mixta 4.023
109ª Brigada Mixta 3,478
12ª Brigada Asalto 1.222
Total 12.612

 

La siguiente tabla ofrece tales datos desglosados según el grado de los efectivos:

Cuadro XXXV: Efectivos por grados de las unidades asentadas en el frente extremeño (1 julio de 1938)

Unidad Jefes Capit. Ttes. Médicos Veterin. CASE Sgtos. Cabos Soldad. Total
37ª D. 3 2 8 8 20 130 171
20ª BM 3 13 55 6 1 9 173 736 2.722 3.718
91ª BM 3 15 72 5 1 18 123 558 3.228 4.023
109ª BM 3 13 77 5 1 17 90 517 2.755 3.478
12ª BA. 2 43 2 1 43 1.131 1.222
Total 14 43 255 18 3 45 437 1.831 9.966 12.612

[En estos momentos tanto la 20ª como la 91ª BM tenían un importante número de nuevos reclutas, 336 la primera y 863 la segunda].

Miembros del Batallón de ametralladoras nº 7, el teniente Antonio Picó Giner, es el que está de rodillas a la derecha, sin gorra y en pantalón corto, Vicent Mahiques Alberola, el que está sentado en el suelo en el centro de la imagen. Foto cedida por Vicent Mahiques Roig.

A estas fuerzas se fueron añadiendo otras en fechas próximas. Así, en el sector de la 109ª también se ubicaba el Batallón Disciplinario del VII CE, dos de los cuatro escuadrones del 5º Regimiento de Caballería y una compañía del Batallón de Ametralladoras nº 20. Igualmente, en el sector de la 20ª BM se asentaba otra de las compañías del Batallón de Ametralladoras nº 20, junto con otras dos del Batallón de Ametralladoras nº 7, que al igual que la anterior eran fuerzas del VII CE.

Debemos decir que, a mediados de julio, entre el flanco izquierdo de la 91ª BM y el flanco derecho de la 12ª Brigada de Asalto se asentaron en primera línea dos batallones de la 148ª BM, que actuaban de reserva del Ejército de Extremadura, y que contaba con sus otros dos batallones en retaguardia en la misma zona. [Según Antonio de Blas, jefe de la 109ª BM, a mediados de julio se habían movilizado en la zona republicana los hombres comprendidos entre los reemplazos de 1925 y 1941 (ambos inclusive), es decir individuos entre 18 y 34 años (o por cumplirlos en 1938). Los de más edad (33, 34 y 35) estaban siendo encuadrados en unidades de Obras y fortificación, y los más jóvenes ingresaban en los Centros de Instrucción y Movilización republicanos. Además, consideraba inminente la movilización del reemplazo de 1942].

[Con los datos de 766 capturados originarios de las unidades militares del frente extremeño, hemos constatado que el 12,40 % del total de estos prisioneros tenía de 17 a 19 años, el 29,24 % de 20 a 24 años, el 29,89 % de 25 a 29 años, el 18,92 % de 30 a 34 años, el 8,61 % de 35 a 39 años y los mayores de 40 años suponían el 0,91 %].

Debemos decir que, a mediados de julio, entre el flanco izquierdo de la 91ª BM y el flanco derecho de la 12ª Brigada de Asalto se asentaron en primera línea dos batallones de la 148ª BM, que actuaban de reserva del Ejército de Extremadura, y que contaba con sus otros dos batallones en retaguardia en la misma zona. [La 148ª BM tenía 3.517 efectivos en la segunda quincena de julio. A principios de julio se encontraba en el frente extremeño la 25ª BM (63ª División, VIII CE) que con toda probabilidad había sido trasladada al frente extremeño para participar en las operaciones del mes anterior [junio], sin embargo, el 14 y 15 de julio sus cuatro batallones fueron trasladados al sector de Hinojosa del Duque (Córdoba)].

No sería pues descabellado, teniendo en cuenta todo lo anterior, pensar que a mediados de julio el total de hombres instalados en el frente extremeño ascendería como mucho a unos 20.500. [Incluimos también en esta cifra los 881 efectivos del Batallón de Zapadores que en estos momentos se encontraba en el frente de la 37ª División y la mitad de los miembros de las fuerzas directamente dependientes del VII CE no señaladas anteriormente (1.300). En estas mismas fechas se estaba organizando la 3ª Brigada de la 37ª División en la zona de Capilla-Zarza Capilla-Peñalsordo, si bien carecía de armamento y apenas se le había dotado de mandos por lo que no se encontraba dispuesta para el combate. Además, en el frente de la 37ª División se encontraban cinco batallones de Obras y Fortificaciones y seis compañías de carreteras]. Este dispositivo militar poseía un claro carácter defensivo, tal y como hemos apuntado antes, lo que justificaba la existencia de todo un sistema de fortificaciones.

Soldados republicanos posando ante las alambradas para obstaculizar los golpes de manos enemigos.

En efecto, debemos indicar que en el sector de la 109ª BM sólo se había realizado una serie de obras de fortificación en torno a las localidades de Alía, Navalvillar de Pela y Acedera, además del paso sobre el Guadiana en la carretera de Casas de Don Pedro a Talarrubias. Como podemos apreciar, estos núcleos fortificados, que contaban con algunas alambradas, se situaban al norte del Guadiana, pues dicho [río] se erigía como verdadera línea defensiva.

Más consistencia poseía la línea del sector de la 20ª BM, especialmente la denominada “cabeza de puente sobre el Guadiana”. Allí existía un complejo sistema de fortificaciones, consistente en algunos asentamientos para armas automáticas, un “un centro de resistencia” cerca de Don Benito (concretamente entre las carreteras de Medellín y Guareña a dicha localidad) y finalmente, ya en plana vanguardia, se había fortificado el castillo de Medellín con trincheras y asentamientos para armas pesadas. Al girar el frente al suroeste de Medellín por la vertiente oriental del río Guadámez, se había construido una línea de trinchera, con alambradas, asentamientos y abrigos, apoyándose en un centro de resistencia cerca del vértice “Ortigas”. Desde este centro hasta la localidad de Valle de la Serena no existía obra alguna, debido a lo escabros del terreno y la ausencia de vías de comunicación. Este pueblo y el paso del Guadámez estaban también fortificados (“medianamente defendidos”). Desde aquí hasta Higuera de la Serena se conformó una línea defensiva unida con la anterior por una serie de trincheras.

Finalmente, ya en el sector de la 91ª BM y de la 12ª Brigada de Asalto, y a raíz de las pérdidas en la ofensiva franquista de junio, se estaban llevando a cabo algunas obras, si bien tanto la zona de enlace con el VIII CE como en la zona de Monterrubio no existían fortificaciones. Este sistema defensivo se completaba con la existencia de una serie de centros de resistencia con asentamientos de máquinas y abrigos en retaguardia, concretamente en las localidades de Castuera, Almorchón y Cabeza del Buey.

Tal línea defensiva, al margen de su propia consistencia, mostraba, tal y como puso de manifiesto más tarde el general Asensio, “dos zonas débiles: […] una en el Guadiana, en el sector Acedera, medianamente fortificada, y otra en las inmediaciones de Monterrubio”.

De modo parejo a la fortificación del terreno, la dotación del armamento constituía otro elemento fundamental para su defensa. Aunque no disponemos de información para todas las unidades antes señaladas, sí podemos ofrecer un compendio de datos que ilustran sobre este aspecto. Según las plantillas teóricas las brigadas mixtas debían disponer de un armamento, compuesto, entre otro, por fusiles individuales, fusiles ametralladores, ametralladoras, lanzabombas, morteros y cañones ligeros. En este sentido, he aquí, la dotación de armamento de las unidades más arriba estudiadas al iniciarse el mes de julio:

 

Cuadro XXXVI: Armamento de las Brigadas Mixtas 20ª, 91ª y 109ª y de la 12ª Brigada de Asalto (1 julio de 1938)

Unidad Fusiles Fusiles ametralladores Ametralladoras Lanzabombas Morteros Cañones

ligeros

20ª BM 1.869 43 25 12 3 0
91ª BM 1.870 38 23 13 0 0
109ª BM 1.703 44 24 12 2 0
12ª BA 1.387 16 16 0 1 0
Total 6.829 141 72 49 6 0

A estos datos referentes a las brigadas mixtas y la brigada de asalto habría que sumarle, por un lado, el armamento de las unidades dependientes tanto del VII CE y del Ejército de Extremadura asentadas en el frente extremeño, y por otro el de la 148ª BM. En vista de todo lo anterior, no es descabellado pensar que el armamento disponible en el frente extremeño ascendería en estos momentos, como mucho, a unos 9.600 fusiles, 195 fusiles ametralladores, 162 ametralladoras, 55 lanzabombas y 17 morteros. [La dotación global de armamento de las unidades que dependían directamente del VII CE se correspondían de tal manera que el Batallón Disciplinario tenía 441 fusiles para sus 786 hombres; el Batallón de Ametralladoras nº 7 tenía una dotación total de 238 fusiles, 4 fusiles ametralladoras y 32 ametralladoras para sus 660 efectivos, y finalmente los 390 componentes del Batallón de Ametralladoras nº 20 disponían de 90 fusiles, 6 fusiles ametralladoras y 32 ametralladoras; el resto de las unidades apenas poseían armamento, y sumaban entre todas ellas 135 fusiles (de ellos 111 de la Comandancia principal de Artillería), 1 fusil ametrallador, 2 ametralladoras y 9 morteros. No tenemos los datos numéricos del 5º Regimiento de Caballería del Ejército de Extremadura, si bien sus miembros estaban armados de “carabinas, mosquetones y fusiles, todos ellos de tipo “Mauser”; 18 carabinas ametralladoras “Labora” del 9 largo; 2 fusiles-ametralladores y al parecer alguna ametralladora].

Resulta obvio que estas cifras apenas dicen nada si no calibramos la adecuación y calidad del armamento. Respecto a lo primero resulta muy significativo el cotejo de la dotación teórica diseñada por los mandos republicanos con la real de algunas de estas unidades.

 

Cuadro XXXVII: Armamento según plantilla teórica y armamento existente en las Brigadas Mixtas 20ª, 91ª y 109ª (1 julio de 1938)

Armamento Plantilla

Teórica

Armamento

Existente

Diferencia %
Fusiles 8.954 5.442 – 3.512 – 39,2
Fusiles ametrall. 294 126 – 169 – 57,4
Ametralladoras 96 72 – 24 – 25
Morteros 304 5 – 299 – 98
Cañones ligeros 27 0 – 27 – 100

No cabe duda de que, si consideramos estas cifras, el número de armas, al menos de estas tres brigadas mixtas, resultaba claramente insuficiente.

En cuanto a la calidad, las fuentes republicanas consultadas apenas nos ofrecen datos. Cuando se proporcionan, además del número de armas, se indica el calibre de las mismas. Así, debemos apuntar que la mayoría del armamento (fusiles, fusiles ametralladores y ametralladoras) correspondían al calibre 7,62, y solamente los fusiles del Batallón Disciplinario y del Batallón de Ametralladoras nº 20 mostraban un calibre diferente (7 y 7,92 los del primero y 7,92 los del segundo).

Son las fuentes del Ejército franquista las que recogen algunas características sobre el armamento de algunas de estas unidades. Así y al ser hecho prisionero, el jefe de la 109ª BM, Antonio de Blas, declaró a los responsables de Información del Estado Mayor de la Agrupación de Divisiones del Guadiana (franquista) que:

“1º.- Los fusiles de la 109ª Brigada Mixta, son del modelo ruso 1917, calibre 7,62 excepto el 2º Bón. que tiene 410 fusiles del modelo ruso 1937 e idéntico calibre.- La calidad de estos fusiles es mala.

2º.- Las armas automáticas por lo que se refiere a ametralladoras, en la 109ª Brigada Mixta, son rusas del tipo “Massing” calibre 7´62, siendo el número total de ametralladoras en la Brigada el de 24. Los fusiles ametralladores son también de procedencia rusa tipo “Tocaren” calibre 7´62, siendo el número total de la Brigada el de 48. La calidad tanto de las máquinas ametralladoras como la de los fusiles-ametralladores es muy buena.

3º.- 2 morteros de 50, y 12 lanzabombas, los morteros de tipo “Valero” y los lanza-bomba fabricación española ignorando su marca.

[…]

6º.- La dotación por individuos de municiones es de 150 cartuchos, 2.500 para fusil ametrallador y 5.000 para ametralladora; los batallones carecen de reserva de municiones, teniendo las brigadas obligación de tener como reserva, dos módulos base de 100 cartuchos por individuo, 1.500 por fusil ametrallador y 3.000 para ametralladora. Reserva de la que carecían bastantes Brigadas.-

La dotación de granadas de mano es, por lo que se refiere a la 109ª Brigada Mixta es la de 500 granadas por Batallón y 2.000 en reserva de la Brigada.”

Por declaraciones de otros prisioneros sabemos que el 78º Bón de la 20ª BM también poseía fusiles rusos (aunque no se indica la fecha de fabricación), y al menos dos compañías del Batallón de Ametralladoras nº 20 disponían de 12 ametralladoras de carro tipo “Maxin”, siendo sus fusiles de nacionalidad checa.

Finalmente, tal sistema defensivo se complementaba con una dotación artillera. Este tipo de armamento dependía directamente del VII CE, y a principios de julio sumaban un total de 38 cañones (17 del calibre 7.5, 6 del 10.7, 5 del 11.43, 6 del 15.2 y 4 del 15.5). En cuanto al frente extremeño, nos encontramos que en el sector de la 109ª BM no existía dotación artillera alguna, en el sector de la cabeza de puente del Guadiana había una batería 7.5 Ansaldo, y en el sector de Monterrubio se hallaba instalada otra batería de 10.7. Teniendo en cuenta estos datos, el general Asensio concluía:

“La Artillería en este frente no llegaba ni a la dotación mínima, puede decirse que era insignificante, una batería en el sector del Guadiana y otra en el de Monterrubio, en el sector de la 109ª Brigada no había ni una pieza, es decir, 6 piezas para 150 kilómetros de frente”.

[Sin embargo, otra fuente documental localizada, corrige lo indicado por las anteriores, de hecho, en este documento se afirma que, en estas fechas, en el frente de la 109ª BM sí existía artillería, concretamente una batería de obuses de tres piezas del 11.43, una batería del 7.5 de tres piezas y otra batería del 7.5 también de tres piezas].

Todo este entramado militar se estructuraba en un sistema de mando que, tal y como hemos visto, sufrió importantes cambios durante el primer semestre de 1938 respecto al año anterior. Nos encontramos que los máximos responsables de las unidades militares asentadas en el frente extremeño a mediados de julio de 1938 eran[2]:

Ejército de Extremadura:

Mando: Coronel de Seguridad, Ricardo Burillo Stholle.

Jefe E.M.: Teniente Coronel de E.M., Javier Linares Aranzabe.

5º Regimiento de Caballería:

Mando: Mayor de Caballería, Rafael Vicente Lago

12ª Brigada de Asalto:

Mando: Mayor de Seguridad, M. Ángel Sánchez Carmona.

Jefe E.M.: Mayor de Seguridad, Valero Arnal.

148ª Brigada Mixta:

VII Cuerpo de Ejército:

Mando: Teniente Coronel de Infantería, Antonio Rubert de la Iglesia.

Jefe E.M.: Mayor de Milicias de Ingenieros, Agustín Barrios del Castillo.

37ª División:

Mando: Teniente Coronel de Seguridad, Alejandro Sánchez-Cabezudo Fernández.

Jefe E.M.: Mayor de Seguridad, Manuel Luque Molinello.

20ª Brigada Mixta:

Mando: Coronel de Infantería, Juan Bautista Gómez Ortiz (mejicano).

Jefe E.M.: Capitán de Infantería, Juan Pérez Rodríguez.

91ª Brigada Mixta:

Mando: Mayor de Milicias, Diego Martín Montilla.

Jefe E.M.: Capitán en campaña de Infantería, Pedro Tirado Navarro.

109ª Brigada Mixta:

Mando: Mayor de Milicias, Antonio de Blas García.

Jefe E.M.: Teniente de Infantería, Juan Pedro Fernández del Campo.

 

El hundimiento del frente extremeño. Derrotados y “embolsados”

Durante los días 18 y 19 de julio, los efectivos republicanos que defendían el frente extremeño celebraron el segundo aniversario del inicio de la guerra civil.

El jefe del Ejército de Extremadura, el coronel Burillo, se dirigió por tal motivo tanto a los “españoles” como a sus “Camaradas de la Zona del Ejército, soldados del Ejército de Extremadura”. En este último mensaje concluía que la victoria estaba próxima y solicitaba a los soldados “confianza, confianza y confianza”.

Parada militar de las Brigadas.

Además de la alocución, desde la misma jefatura se adoptaron unas medidas que sin duda pretendían elevar la moral de los combatientes. Así, se ordenó que se repartiera “con cargo al fondo material de las Brigadas […] una cajetilla por combatiente y con cargo al Estado, ración extraordinaria de licor los días 19 y 20 de julio”. Por otro lado, en las sedes de las diferentes divisiones se ordenaba que se organizaran “actos de promesa a la Bandera”, tras los cuales debía leerse a la fuerza participante el mensaje del Ministro de Defensa y Presidente de Gobierno, Juan Negrín, con motivo de dicho aniversario. En último lugar, habían de ser puestos en libertad aquellos presos y arrestados que no estuvieran sometidos a procedimiento judicial alguno; además para los “condenados” que hubieran luchado en algunos de los dos batallones disciplinarios del Ejército de Extremadura se les solicitaría la libertad condicional y el indulto.

Sin embargo, durante la celebración de este aniversario, concretamente el día 19 de julio, se produjo un ataque franquista en el sector del Puente del Arzobispo (frente toledano). Al día siguiente se producían dos fuertes embates del enemigo, uno en la zona norte del frente extremeño (desde el noreste de Villanueva de la Serena hasta Navalvillar de Pela) y otro en el sector sur, concretamente cerca de Monterrubio de la Serena.

Ya vimos que el frente franquista en Extremadura se había estructurado en dos sectores guarnecidos por efectivos de grandes unidades militares distintas. En la localidad pacense de Santa Amalia confluían ambos sectores, uno hacia el noreste (Villar de Rena, Miajadas, Madrigalejo, Logrosán y Guadalupe) bajo la cobertura ahora del denominado Ejército del Centro, y otro hacia el sureste (Valdetorres, Guareña, Manchita, Retamal de Llerena, Campillo de Llerena y Granja de Torrehermosa) en la zona de acción del Ejército del Sur, que mandaba el general Queipo de Llano.

En la zona situada al norte del río Guadiana, los efectivos franquistas se agrupaban en la 19ª División (antigua Brigada de Cáceres) que dependía directamente del mando del Ejército del Centro. Por otra parte, en la zona meridional del frente franquista se asentaba la 21ª División, que formaba parte del II Cuerpo de Ejército dentro del Ejército del Sur. Sin embargo, estas fuerzas sólo fueron una fracción, y no precisamente la protagonista, de la ofensiva franquista en tierras extremeñas.

Posiblemente, el origen de los planes de los mandos militares franquistas para eliminar el “saliente” republicano en Extremadura se hallen íntimamente vinculados a la ofensiva republicana proyectada por Largo Caballero durante la primavera de 1937. No en vano en el Estado Mayor del Ejército del Sur franquista se recibía el 2 de junio de 1937 un telegrama cifrado, cuya autoridad remitente no era otra que “el Generalísimo”, en el que entre otras recomendaciones se indicaba:

El cierre de la bolsa de Mérida. Croquis nº 13. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 224.

Ante el ataque probable en dirección Mérida se impone una organización más rápida en el centro Guadámez La China hasta Mérida con sucesivas líneas y tener preparada y en potencia operación de Retamal Campillo de Llerena sobre Higuera de la Serena, Malpartida de la Serena, Valle de la Serena y Quintana de la Serena. De parte Ejército Norte, se lleva a cabo concentración División Africana en la zona de Miajadas, Logrosán, Trujillo operación preparada en potencia sobre las Orellanas, Coronada y Campanario. Para el caso de que el enemigo intente desencadenar ataques sobre Mérida es necesario preparar estas operaciones. Nuestra operación deberá ser la respuesta al ataque enemigo.

El día 18 de junio de 1937, un día antes de la caída de Bilbao en manos de las tropas franquistas, el 2º jefe del Estado Mayor de Franco (el general Francisco Martín Moreno) remitía a Queipo de Llano la “decisión” de operar en el “frente Cáceres-Mérida”. En este documento quedaba claro que los altos mandos franquistas habían diseñado un conjunto de operaciones que tenían como fin último eliminar la presencia republicana en Extremadura. Toda esta estrategia se estructuraba en varias etapas, cada una con unos objetivos muy concretos.

En primera instancia, había que llevar a cabo lo descrito en el telegrama del 2 de junio, que se concretaba de la siguiente forma:

En un principio el 1º día de la acción, ésta debe desarrollarse en la dirección Retamal-Higuera de la Serena y Retamal-Zalamea de la Serena.

El 2º día deberá alcanzarse, en marcha rápida, en las últimas de la noche Acedera y Las Orellanas para caer sobre ellas al amanecer e inmediatamente seguir sobre Campanario y su estación y Coronada.

La fuerza del Sur el 2º de estos días deberían hacer su esfuerzo sobre Quintana de la Serena para caer el 3º día sobre Malpartida y Zalamea de la Serena.

Caso de resistencia y acumulación de fuerzas enemigas permitiera hacerlo con facilidad se avanzará en una nueva etapa sobre Castuera.

En una segunda etapa, se preveía avanzar desde Casas de Don Pedro para tomar Talarrubias y Puebla de Alcocer, para posteriormente conquistar Cabeza del Buey en unión de fuerzas que saldrían de Castuera.

Finalmente, una tercera etapa había de convertir en objetivo a Hinojosa del Duque (Córdoba), y para ello se operaría desde Cabeza del Buey y Peñarroya (Córdoba).

La primera etapa se desarrollaría “tan pronto tengamos franca la situación en el Norte y despejada la amenaza de Aragón”. En esta comunicación, se le solicitaba a Queipo de Llano que estudiara la zona de concentración de fuerzas, la organización de la caballería y la dotación de elementos para todas ellas.

Un mes más tarde, el 18 de julio [1937], el propio Franco elaboró unas “Directivas para operaciones en la Bolsa de Mérida” que insistían en lo anteriormente expuesto.

Emblema del Cuerpo de Ejército de Extremadura o II C.E. del Ejército del Sur.

A mediados de agosto, el 18, el Ejército del Sur concretaba su posible actuación en la primera de las etapas en un denominado “Anteproyecto para la Ocupación del Valle de la Serena”. En tal anteproyecto quedaba ya claramente definido el carácter ofensivo de un movimiento en el que intervendrían “dos grandes Unidades”, una procedente de la zona de Miajadas-Logrosán que en dirección norte-sur se dirigiría a Campanario (Ejército del Centro), y otra que, desde la Sierra de los Argallanes (carretera Llerena-Castuera, km. 100), seguiría dirección sur-norte y tendría como objetivo Quintana de la Serena (Ejército del Sur). Para realizar esta operación, que se iniciaría en la zona meridional, el Ejército del Sur podría contar con un total de 28.667 hombres.

Ahora bien, la marcha general de la guerra, el avance franquista en el Norte, la ofensiva republicana en Belchite (del 24 de agosto al 28 de septiembre [1937]) y la llegada de las lluvias en otoño, con el consiguiente aumento de caudal del río Guadiana y la dificultad de su paso, influyeron con toda probabilidad en la paralización de las operaciones proyectadas.

Durante el resto de 1937 y en los primeros meses de 1938 continuó la elaboración de planes para la supresión de la ya denominada por los franquistas “bolsa de Mérida”. De hecho, la ofensiva franquista sobre Valencia, la conquista de la zona de Peraleda del Zaucejo-Los Blázquez-Valsequillo y la llegada del verano aceleraron la posible puesta en marcha de estos proyectos.

A finales de mayo o principios de junio se entrevistaron Franco, Saliquet (jefe del Ejército del Centro) y Queipo de Llano (jefe del Ejército del Sur) para abordar el cierre de dicha bolsa. Al parecer, en dicha reunión “hubo solamente un amplio cambio de impresiones”, pero sí se acordó la acción combinada de los dos ejércitos desde las bases señaladas en proyectos anteriores.

Sin embargo, el 26 de junio [1938] el jefe de Estado Mayor del Ejército del Sur (José Cuesta Monereo) indicaba a los responsables del Estado Mayor del ejército franquista (entre ellos, Antonio Barroso Sánchez-Guerra) la inoportunidad para su ejército de atacar desde la línea del río Guadámez. Proponía en cambio partir de las posiciones recientemente tomadas en la zona de Peraleda del Zaucejo (desde Puerto Castuera hasta el río Zújar); esta nueva base tendría ventajas considerables:

1ª.- Partir de un frente roto (57 kms.) no teniendo por tanto necesidad de romper por otro sitio, que por cierto está muy fortificado (Guadámez, estación Medellín, Las Gameras, Sierra Ortigas).

2ª.- Efectuar la concentración completamente a cubierto, aunque de hecho está hecha, por no haberse movido las Divisiones 102ª, 112ª y 122ª que han actuado en ese frente.

3ª.- Salvar las Sierras de Castuera y Monterrubio, cogiéndolas de revés y que caerían solas o barriendo de O. a E., apenas se cerrara sobre Cabeza del Buey.

4ª.- Seguridad de coger muchos prisioneros y extraordinario botín, salvando muchas obras de fábrica, de carretera y ferrocarril, que no les daría tiempo a volar y que seguramente irían volando sucesivamente, al ir de frente.

5ª.- Seguridad de coger el ferrocarril Peñarroya-Almorchón, indispensable para nuestros abastecimientos en la línea que quedara y que tal vez no pudiéramos alcanzar al venir de frente.

6ª.- Dificultades de avance, partiendo de la línea del Guádamez […]. Pudiera suceder que nos encontráramos en el llano de Quintana, queriendo acometer Castuera, que encontraríamos de frente, aunque se intentara desbordar y las Sierras de Castuera y Benquerencia, en pésima situación.

En esta comunicación se señalaba la necesidad de disponer de una división más (la 60ª), así como contar con más medios artilleros y camiones.

Fotografía de Antonio Barroso Sánchez-Guerra, jefe del Estado Mayor del Cuartel General del Generalísimo, durante la Guerra Civil, en una época posterior ya como general.

Al día siguiente, Cuesta Monereo se dirigía a los responsables del Estado Mayor del Ejército del Centro (Antonio Uguet Torres). En esta ocasión, aparte de señalar la idoneidad de realizar la operación sobre “Cabeza del Buey” e insistir en la necesidad de tener más hombres y medios, establecía como condición indispensable para que el Ejército del Sur actuase, que el Ejército del Centro diera “las máximas garantías de paso del Guadiana y su llegada al Zújar”. Finalmente, afirmaba que no sería posible hacer un “plan definitivo” mientras no se conocieran perfectamente las fuerzas republicanas, reforzadas en la zona de Peraleda durante esos días debido a la contraofensiva republicana[3].

El 28 de junio [1938] de nuevo José Cuesta se dirigió a Antonio Barroso, le informó de por dónde se pretendía atacar a las unidades republicanas asentadas en el frente republicano, e insistía en la necesidad de disponer de más efectivos y medios. De igual manera le exponía:

“que el éxito de la operación sobre Cabeza del Buey en la forma proyectada, estriba a juicio del General y mío en dos cosas.

1º.- Rapidez en la maniobra de cierre sobre dicho pueblo, mucho más que en ninguna otra operación, con el fin de asegurar el montar en la Sierra de Cabeza del Buey […].

Ello requiere, por tanto, la necesidad tantas veces expuesta de camiones o 2 compañías de transporte por ocho o diez días a lo sumo resolverían la situación.

2º.- Seguridad de enlazar con el Ejército del Centro, esto es que éste, no sólo ocupe las Orellanas, Acedera, Navalvillar de Pela y Cabezas [sic] de Don Pedro, sino que pase el Guadiana y llegue a la orilla derecha del Zújar; con lo cual el enlace estará verificado de hecho con la Caballería”.

Las gestiones del coronel Cuesta corrían paralelas a una mayor concreción en los proyectos para gran parte de la zona afecta a la República en Extremadura, y a un mayor conocimiento de las tropas republicanas en el frente extremeño. En relación a este último aspecto, hay que señalar que los servicios de información de las unidades franquistas tenían un conocimiento exhaustivo tanto de la organización interna como de la disposición territorial de las fuerzas republicanas. Eso es al menos lo que se deduce al leer los boletines de información franquistas, como el de la Agrupación de Divisiones Guadiana correspondiente al 27 de junio, o el del día siguiente, de la 21ª División.

En estos boletines se recoge un análisis detallado de las fuerzas republicanas situadas frente a las unidades franquistas aludidas. El estudio comienza con unas notas sobre la organización del Ejército de Extremadura, el VII CE y las Divisiones 29ª y 37ª (cuartel general, mandos y constitución), y realiza después una descripción pormenorizada de las brigadas mixtas, hasta descender a nivel de batallón (mandos y despliegue).

El servicio de información tenía conocimiento de las tropas republicanas asentadas tradicionalmente en el frente extremeño, pero también de la llegada de otras nuevas. Así, el primero de julio se sabía perfectamente que la 67ª División (del XX CE) con sus Brigadas 215ª y 216ª actuaba de reserva del Ejército de Extremadura, y tenía su cuartel general en Cabeza del Buey. Por otra parte, también se conocía la presencia de la 10ª División (del VI CE) formada por las Brigadas 206ª, 207ª y 208ª, con su puesto de mando en Zalamea de la Serena y que había arribado durante la segunda mitad de junio a la zona para participar en la contraofensiva republicana cerca de Peraleda del Zaucejo. Además, en estas fechas también se había asentado en este frente la 148ª BM (21ª División, IX CE).

Todas estas circunstancias se concretaron finalmente el día 2 de julio cuando desde el puesto de mando del ejército franquista el propio Franco emitía la “Instrucción general para la supresión de la Bolsa de Mérida”. El objeto de la maniobra era claro:

1º.- Suprimir la llamada Bolsa de Mérida, reduciendo el frente que actualmente ocupan nuestras fuerzas en 90 kilómetros.

2º.- Liberar una zona de más de 5.000 kilómetros cuadrados, con muchos pueblos, entre ellos Don Benito, Castuera, Villanueva de la Serena y Medellín, de gran riqueza, tanto agrícola como ganadera.

3º.- Liberar en el caso que se decida continuar las operaciones sobre Cabeza del Buey, el ferrocarril Almorchón-Villanueva de la Serena-Mérida, lo que nos proporcionar duplicar el tráfico de Andalucía con Mérida, descongestionándose extraordinariamente la única línea existente.

4º.- Hacer al enemigo, llevando la operación con la necesaria rapidez, una considerable cantidad de prisioneros y material de guerra.

5º.- Aproximar, en su caso, nuestra línea a Almadén por una parte y a los puertos del Rey y San Vicente por otra, lo que nos pone en postura favorable para emprender operaciones que nos lleven a la conquista de estos importantes objetivos y aún de otros de más envergadura.

6ª.- Descongestionar, aunque sólo sea temporalmente y de algunas fuerzas, los otros frentes, especialmente el de Levante.

Emblema de la 19ª División sublevada. I C.E. del Ejército del Centro.

Las fuerzas actuantes serían una “masa operativa del Ejército del Centro” y otra “masa operativa del Ejército Sur”, esta última tendría finalmente como base de partida las posiciones al este de Puerto Castuera (carretera Peraleda-Zalamea) hasta el río Zújar; las gestiones de Cuesta Monereo, parece, pues, que dieron sus frutos. Además, se explicitaban las modalidades de la maniobra, se indicaba el cariz que debía tener la aviación y se insistía en la necesidad de acuerdo entre los jefes de ambos ejércitos respecto a emprender simultáneamente esta acción.

Sin embargo, y aun emitida la instrucción el día 2 de julio, el ataque no se produjo hasta el 19 del mismo mes. Esta diferencia de algo más de quince días ha de relacionarse con la propia marcha de la guerra en otros frentes, concretamente el de Levante (recuérdese el objetivo 6º de la instrucción).

La bibliografía sobre la guerra civil ya ha insistido sobre tal relación. Así, se ha indicado que esta operación se había planeado “simultáneamente al asalto final de Valencia, con lo que, de paso se descongestionaría el frente de Levante” e incluso se ha llegado a afirmar que “el objeto fundamental de la maniobra era, sin embargo, evitar que nuevas reservas gubernamentales fueran extraídas de los frentes del Sur y dirigidas a Levante donde por aquellos días se libraban los combates decisivos en la línea X-Y-Z. No les debe faltar razón a estos autores si recordamos la marcha de una brigada de cada una de las divisiones del VII CE (62ª, 104ª y 63ª) entre abril y mayo. A finales de mayo también se dirigió a Levante la 68ª División, cuyas brigadas (189ª, 190ª y 191ª) se habían formado sacando “el mejor Bón, de veteranos” de cada una de las doce brigadas del Ejército de Extremadura.

Además, dos de las divisiones que habían participado en el contraataque republicano de finales de junio en la zona suroriental del frente extremeño (cerca de Peraleda del Zaucejo) y en la zona noroccidental del frente cordobés ponían rumbo a Levante en la primera quincena de julio. Así, la 10ª División partió nada más iniciarse dicho mes y a la 67ª División (brigadas mixtas 215ª y 216ª) se le ordenó marchar el 13 de julio[4]. Para no dejar desguarnecido el frente que ocupaba la 67ª División, se trasladó la 25ª BM, que en aquellos momentos se encontraba en el frente extremeño.

Resulta evidente, entonces, que la operación conjunta diseñada era la mejor forma de eludir el trasiego de fuerzas hacia Levante. Además, la retirada de estas tropas representaba una considerable reducción de los efectivos del Ejército de Extremadura situados en la zona de enlace del VII y VIII CE, y en consecuencia se debilitaba claramente el frente extremeño. Los mandos franquistas poseían clara conciencia de ambas circunstancias.

En estos días se aceleraron los preparativos previos, organizándose las dos masas de maniobra que participarían: por parte del Ejército del Centro, la “Agrupación de Divisiones del Guadiana” al mando del general Múgica y compuesta por las Divisiones 19ª, 11ª y 74ª, más una brigada de caballería, artillería propia (siete grupos) y zapadores; respecto al Ejército del Sur se constituyó el denominado “Cuerpo de Ejército de Maniobra”, cuya máxima responsabilidad la ostentaba el general Solans, y que estaba formado por las Divisiones 102ª, 112ª, 122ª, 24ª y 21ª, más una brigada de la 60ª División y una brigada de caballería.

Carga de los jinetes de la división del General Monasterio.

En la zona norte, el protagonismo del ataque había de corresponder a las Divisiones 11ª y 74ª, mientras, la 19ª División serviría de elemento de fijación de las fuerzas republicanas asentadas en la línea del frente; y un regimiento de la 74ª División actuaría de reserva. En la fracción meridional la actuación ofensiva iba a correr a cargo de las Divisiones 102ª, 112ª y 122ª. Las Divisiones 21ª y 24ª tendrían como objetivo fundamental evitar la salida de tropas republicanas de la línea del frente; finalmente la brigada de la 60ª División se convertía en reserva de esta fuerza.

A todo este operativo se le agregarían efectivos de aviación, concretamente “una escuadra y una escuadrilla de Bombardeo, dos grupos de Caza, una escuadrilla de Gran Bombardeo y un grupo de Cooperación. Se utilizaría los aeródromos de Badajoz, Mérida, Trujillo, Calzadilla de los Barros y los que se designaran eventualmente.

Las operaciones se iniciaron el 19 de julio, con el ataque franquista en el sector toledano del Puente del Arzobispo defendido por las tropas de las 46ª BM (29ª División, VII CE). En realidad, se trataba de una acción previa de sondeo, pues la verdadera ofensiva comenzaba al día siguiente con un doble embate, uno que desde el noreste de Villanueva de la Serena llegaba hasta Navalvillar de Pela, y el otro en el sector de Monterrubio de la Serena.

Tanto en el norte como en el sur las tropas franquistas consiguieron romper el frente ese día. Las fuerzas de Múgica consiguieron cruzar el río Gargáligas al sur de Madrigalejo, y tomar el pueblo de Acedera al final de la jornada. En la otra vertiente los efectivos dirigidos por Solans se abrieron paso hacia Monterrubio.

El día 21 [julio] las fuerzas de la Agrupación de Divisiones del Guadiana conquistaron Navalvillar de Pela, Orellana de la Sierra y Orellana La Vieja y llegaron al Guadiana, consiguiéndolo vadear al anochecer. En el sur, los atacantes ocuparon las sierras en torno a Monterrubio.

La siguiente jornada supone la caída de Monterrubio en manos de los soldados de Queipo, quienes además cortaron la carretera Castuera-Cabeza del Buey. En el norte La Coronada cayó en manos de los franquistas.

Durante el 23, se eliminó la fuerte resistencia republicana de días anteriores al noreste de Villanueva de la Serena (macizo Aceuchal, Castillo de la Encomienda y Tamborrío) y continuó el avance hacia los objetivos: Magacela y Campanario. Ese mismo día, cae primero Benquerencia y más tarde Castuera.

Finalmente, el día 24, tropas de estas dos grandes masas operativas contactaron en Campanario, de modo que la denominada bolsa de Mérida ha quedado cerrada por las tropas franquistas.

En tan sólo cinco días el ejército franquista había reducido en gran medida la “cuña Don Benito-Castuera”. No cabe duda de que las tropas franquistas habían cumplido a la perfección lo planificado por sus mandos, ahora bien, ¿cuál había sido el comportamiento del ejército republicano encargado de la defensa de este frente?

Castillo de La Encomienda (Villanueva de La Serena).

Las fuerzas atacadas en un primer momento (19 julio) no son otras que las agrupadas en la 46ª BM (29ª División, VII CE), que guarnecía la zona meridional del frente toledano. Pero durante la madrugada del día siguiente dos nuevas ofensivas tienen lugar una en la zona comprendida entre Villanueva de la Serena-Navalvillar de Pela, y la otra en el sector de Monterrubio de la Serena. Las tropas franquistas se encontraron en la zona norte a los efectivos de la 109ª BM, concretamente al batallón 436º, cuyo puesto de combate se ubicaba en el Castillo de la Encomienda y al 434º que tenía el suyo en Acedera [El puesto de combate de la 109ª BM se encontraba entre Acedera y Orellana la Vieja]. En la zona sur el terreno atacado estaba defendido por la 12ª BA (grupos 24º y 37º) en la margen izquierda del Zújar y por los batallones 409º y 410º de la 103ª BM (38ª División, VIII CE) en la margen derecha del dicho río, a saber, en la zona de enlace entre los cuerpos de Ejército VII y VIII.

En primera instancia, el alto mando del Ejército de Extremadura estimó que el ataque más peligroso era el realizado en el sector del Puente del Arzobispo. De hecho, la debilidad de las fuerzas defensoras (la 46ª BM)[que contaba con 3.180 hombres armados con 1.300 fusiles para atender un frente de 82 kilómetros] y la dureza de tal acometida conllevó la orden de enviar a la 148ª BM (que actuaba de reserva del Ejército de Extremadura y se encontraba en las inmediaciones de Zalamea de la Serena) y a los batallones 98º y 100º de la 25ª BM (en esos momentos asentados cerca de Hinojosa del Duque).

Sin embargo, la orden de traslado de tropas no llegó a ejecutarse, de hecho el jefe del Estado Mayor del VII CE (el mayor de milicias, Agustín Barrios), al advertir la mayor gravedad de los ataques franquistas en la zona de Acedera y en la de Monterrubio, logra convencer a Burillo para que rectifique dicha orden. Así, la mayor parte de la 148ª BM permanecerá en Castuera y los dos batallones de la 25ª marcharán hacia Acedera. No obstante, algunas fuerzas fueron enviadas a la zona del Puente del Arzobispo (un batallón de la 148ª BM, el Batallón Disciplinario nº 7 y 200 guerrilleros, entre otras) y, junto a las tropas de la 46ª BM, logran resistir los ataques franquistas de los días 20 y 21. [El jefe de la 29ª División republicana, el teniente coronel Fernando Monasterios, señaló que las tropas franquistas abandonaron más de 300 cadáveres de las “fuerzas moras”].

La misma tarde del día 20, a las 20,40 horas, el jefe del Ejército de Extremadura ordena constituir la denominada “División Zújar” que debía defender el sector atacado en la zona meridional y debía coordinar una serie de fuerzas de diversa procedencia. De esta manera, la nueva unidad se constituyó con las fuerzas que estaban siendo atacadas (la 12ª BA y los dos batallones de la 103ª BM), y dos batallones de la 148ª BM que esperaban en Castuera, a los que se sumaron los batallones 97ª y 99ª de la 25ª BM que habían partido de Alcaracejos y de Valsequillo respectivamente. Se agregó también una serie de pequeñas unidades motorizadas, en total unos 5.000 hombres. Al mayor Sánchez Carmona, hasta ese día máximo responsable de la 12ª BA, se le encomendó el mando de esta particular división.

La aparición de la División Zújar implicaba en la práctica que la 37ª División dejaba de actuar en la zona más meridional del frente extremeño. Por otra parte, estaba clara la actuación de los máximos responsables del Ejército de Extremadura, tropas de reserva (las brigadas 25ª y 148ª) debían ayudar a las fuerzas atacadas (12ª BA, 103ª BM y 109ª BM) a taponar las dos brechas que intentaba abrir el enemigo, quedando las demás unidades en sus posiciones del frente (las brigadas 20ª y 91ª).

Tal y como hemos indicado, el ataque franquista a las posiciones defendidas por la 109ª BM se inicia en la madrugada del día 20 [julio]. En un primer momento las tropas republicanas se defienden bien, de hecho Benigno Cardeñoso (comisario del VII CE y en esos momentos comisario accidental del Ejército de Extremadura) pudo entrevistarse ese mismo día primero con el jefe de la 109ª BM, el mayor de Blas, quien le “informó sobre la cantidad del enemigo y la resistencia magnífica que estaban haciendo las fuerzas propias”, y después con el responsable de la 37ª División, el teniente coronel Sánchez-Cabezudo, “quien encomió extraordinariamente la magnífica resistencia de la tropa, pero lamentándose de la falta de reservas.

Los dos batallones de la 25ª BM toman posiciones cerca de la localidad de Acedera esa misma tarde. A pesar de la resistencia de los efectivos de la 109ª BM y del refuerzo que suponen los de la 25ª BM, las tropas franquistas conquistan el pueblo de Acedera al anochecer y toda la primera línea republicana de este sector, excepto el macizo Aceuchal.

Al día siguiente, el 21, la ofensiva franquista se concentra en las posiciones republicanas de Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra, Sierra de Pela y Navalvillar de Pela. En un primer momento los embates son contenidos, pero la llegada de nuevas tropas enemigas y la inexistencia de reservas propias obligan a las fuerzas republicanas a replegarse y abandonar dichas posiciones.

Durante estas dos jornadas los soldados republicanos han dado varios ejemplos de dura resistencia ante el ataque enemigo. Así, dos batallones defendieron en lucha cuerpo a cuerpo la localidad de Acedera y un episodio similar se produjo en Orellana la Vieja. El propio Benigno Cardeñoso, el mismo día 21, dejó constancia escrita de varias actuaciones dignas de mención:

Soldados republicanos equipados y armados con un fusil ametrallador.

[…] una compañía de la 109ª Brigada Mixta defendía la cota 322 y para conquistarla el enemigo tiene que causarse 20 muertos y 50 heridos; otra compañía de la misma Brigada defiende el Cortijo Torrevirote y lo tiene que ceder cuando es destrozada durante tres ataques, diezmando antes dos Batallones. Las Talarrubias son defendidas durante todo el día con brío y coraje, aún viéndose rebasados por el enemigo en varios kilómetros, viéndose obligadas a cederlas por la noche. Tres Compañías de la misma Brigada permanecen durante todo el día envueltas por el enemigo, se baten heroicamente, no se rinden y consiguen por fin romper el cerco por la noche.

El día 22 [julio] los ataques se centran al noreste de Villanueva de la Serena, concretamente en las elevaciones de Tamborrío, situadas al sur del Guadiana y al noreste de la confluencia de dicho río con el Zújar. Las tropas franquistas (dos compañías) logran tomar esta posición, sin embargo, tres compañías republicanas (una de la 20ª BM, otra de la 109ª BM y la tercera de la 25ª BM) reconquistan este punto y obligan al enemigo a cruzar de nuevo el Guadiana.

Durante esa misma jornada, se pueden contener los ataques lanzados por los franquistas al sur de Orellana la Vieja y hacia Casas de Don Pedro, aunque efectivos atacantes logran vadear el Guadiana al suroeste de Orellana la Vieja, a unos tres kilómetros de la carretera Orellana la Vieja-Campanario.

A las nueve de la mañana del día siguiente, el 23, las fuerzas franquistas atacan violentamente, en la zona del macizo del Aceuchal y el Castillo de la Encomienda, posiciones situadas en la orilla derecha del Guadiana. Tras una intensa preparación artillera y un posterior bombardeo se ocupan dichos lugares, y se retiran los republicanos al sur del Guadiana, donde resisten. Sánchez-Cabezudo describió este episodio:

“El macizo del Aceuchal ha sido completamente machacado por la Aviación y Artillería enemiga. Igualmente ha sido bombardeado con mucha intensidad el Castillo de la Encomienda.

La guarnición de la cota 303 del macizo Aceuchal ha quedado materialmente enterrada entre el bombardeo de la Aviación y artillería; el enemigo la rebasó y ocupó sin que nuestras fuerzas se replegaran; después el ataque fue dirigido entre el castillo y el macizo. Las fuerzas que lograron replegarse lo hicieron sobre Tamborrío. Este Batallón de la 109ª me comunicó su jefe que había tenido más del 60% de bajas”.

Sin embargo, horas más tarde las posiciones al sur del Guadiana (Tamborrío) fueron ocupadas por los atacantes, que avanzan hacia Villanueva de la Serena. La resistencia republicana va cesando.

Esa misma jornada, las fuerzas franquistas que el día antes habían vadeado el Guadiana al sur de Orellana la Vieja, marchan por la carretera que une esta localidad con la de Campanario, incluso algunas patrullas de caballería llegan a las inmediaciones de este último pueblo. El avance ya no encuentra resistencia republicana alguna. Por contra, al suroeste de Casas de Don Pedro los esfuerzos del enemigo por cruzar el Guadiana resultan vanos ante la actuación de las tropas republicanas (433º Bón. de la 109ª BM).

El día 24, las fuerzas republicanas apenas oponen resistencia en este sector, y ello permite a los efectivos del Ejército del Centro franquista ocupar las localidades de Magacela y La Coronada y finalmente contactar con tropas del Ejército del Sur en Campanario. La “bolsa”, pues había sido cerrada.

Un soldado observa el paso de la aviación.

Aunque el cerco se había completado, debemos señalar que una buena parte de las tropas que habían combatido en este sector (de Villanueva de la Serena a Navalvillar de Pela) lograron replegarse a territorio republicano (la mayoría de la 109ª BM, batallones de la 25ª BM y algunas fuerzas de la 20ª BM). En el repliegue destacó la labor realizada por el comisario accidental de la 37ª División, Francisco López Real y por un miembro del Estado Mayor de la 37ª División, el teniente Díaz, quienes con ayuda del comisario accidental de la 109ª BM (Eugenio Humanes Ruiz) y el también accidental de la 20ª BM (Ramón Aragonés Castillo) dirigieron un contingente de unos 1.200 hombres hacia zona republicana. [También destacó la acción realizada por el comisario del 80º Bón. de la 20ª BM, Juan Parejo, quien dirigió la retirada de dichas tropas al pasarse el comandante de dicho batallón al enemigo].

A pesar de ser derrotadas, la actuación de estas tropas fue bien valorada por algunos altos responsables militares y del comisariado. Fernando Monasterios, jefe de la 29ª División republicana, afirmó a finales de agosto que las tropas de la 109ª BM fueron las que mejor combatieron, pues no huyeron o se desmoralizaron en ningún momento. Tales apreciaciones coinciden con las realizadas en las mismas fechas por el Comisario del Ejército de Extremadura, Jiménez Molina; además de señalar la alta moral de estas tropas, incidió en “que en todo momento cedieron terreno peleando con heroísmo constante, pero insuficiente en absoluto en número”.

Tampoco faltaron juicios de altos mandos militares ajenos al Ejército de Extremadura. El propio general Vicente Rojo, máximo responsable del Estado Mayor Central republicano, tras visitar a principios de agosto lo que quedaba de frente extremeño reconoció abiertamente que la 109ª BM había luchado bien.

A tenor de todo lo descrito anteriormente, puede afirmarse que en la zona norte del frente extremeño las tropas republicanas tuvieron un comportamiento aceptable, si bien la superioridad en número de hombres y medios materiales del enemigo terminó con su resistencia.

Si esto ocurrió en el sector defendido inicialmente por la 109ª BM, ¿qué sucedió en la zona sur? En este caso, el comportamiento de las fuerzas republicanas y su constante trasiego durante esos días hace dificultoso el análisis. Además, no debemos olvidar que en el sector atacado se producía el enlace entre el VII y VIII CE, y que dos de las unidades afectadas eran ajenas al frente extremeño. La 103ª BM pertenecía a la 38ª División del VIII CE (frente cordobés), y la 148ª BM (20ª División, IX CE, Ejército de Andalucía) llegó a tierras extremeñas procedente de Andújar (Jaén) para ayudar a contener la ofensiva franquista de mediados de junio, y desde entonces actuaba de reserva del Ejército de Extremadura, tal y como hemos apuntado más arriba.

En cualquier caso, el ataque franquista se inicia en el sector ocupado por el 24º Grupo de la 12ª BA situado al sur de Sierra Picuda, y que logró rechazar la embestida. Ante esta resistencia se produce otro ataque de las tropas franquistas en la zona defendida por dos batallones de la 103ª BM (margen derecha del río Zújar frente a Monterrubio de la Serena). Las fuerzas republicanas resisten cuatro asaltos, iniciándose el primero a las 7,10.  A pesar de ello, y ante el importante número de hombres y medios del enemigo durante la última acometida, éste consigue:

Una columna de soldados sublevados camino de las posiciones del frente.

Envolver sobre las 1,20 de la tarde […] a todo el segundo batallón y parte del primero de la 103ª Brigada. Situación tan comprometida no llega aún a provocar el desconcierto en nuestras fuerzas, las que pegadas al terreno, sin ceder posiciones hacen frente al enemigo llegándose a luchar cuerpo a cuerpo, empleando bayonetas las que los tenían y enarbolando el fusil por el cañón los que carecían de ella. Después de una lucha violentísima en las que nuestras fuerzas quedaron diezmadas se logró salir del cerco, haciéndolo por algunos núcleos, haciéndolos unos por la zona del VII Cuerpo y otros por nuestras posiciones intermedias y la tercera línea. Uno de los batallones de la 103ª Brigada Mixta, se queda tres veces sin Jefe al caer dos de ellos heridos y uno muerto durante la lucha. El 409º Bón. ha quedado con un efectivo de 220 hombres y el 410º Bón. con 100; en cambio una vez recuperado este personal fue inmediatamente puesto en línea.

Esta actuación ofensiva propicia el retraso de la línea ofensiva de las tropas republicanas, cerca de Monterrubio. Ya indicamos que el mismo día 20 [julio] por la tarde se organiza una nueva unidad para defender el sector atacado, la División Zújar, que va a agrupar tanto a las fuerzas atacadas como a los refuerzos que llegarán al día siguiente. El día 21 y para fortalecer la línea republicana llegan a la zona los batallones de las brigadas 25ª y 148ª. A las fuerzas de la 148ª BM se le encarga la defensa de Monterrubio, y para ello se sitúan en las alturas que dominan esta localidad al sur y sureste. Durante la jornada del 22, las posiciones se pierden y las tropas se retiran; ello provoca que “dada la flojísima actuación de estas fuerzas se ordena proceder judicialmente contra sus Mandos”. Al fin, la localidad es ocupada por los franquistas a las 16,50 h. de ese día.

Paralelamente a todos estos hechos y ante el avance de las tropas franquistas, se intenta reforzar las líneas republicanas con nuevos efectivos. En la madrugada del día 22 (2 horas) se ordena sacar una compañía de cada uno de los batallones en línea de la 91ª BM, y marchan hacia la zona. Tras un rocambolesco viaje y en medio de la gran confusión del momento, sólo dos compañías llegan a la zona de los combates, las otras dos aparecen una en Cabeza del Buey y otra en Capilla. Un batallón de la 20ª BM (el 77º) también es enviado a la zona de los combates, concretamente cerca de la localidad de Puerto Hurraco.

Ante la pérdida de Monterrubio, los mandos republicanos ordenan su inmediata reconquista, sin embargo, esta operación no empieza hasta las nueve de la mañana del día siguiente (el 23). Para ello se ha constituido dos columnas atacantes; una formada por un batallón de la 25ª BM, el otro de la 148ª BM, dos compañías de la 91ª BM, el batallón disciplinario del VIII CE y una compañía de camiones y blindados. Esta columna parece que tiene una actuación destacada: “De magníficos resultados durante toda la mañana, en que nuestros tanques llegaron a las inmediaciones de Monterrubio, donde se recogieron monturas de caballos enemigos”. Sin embargo, la otra columna, formada por los dos batallones de la 148ª BM que el día anterior habían perdido Monterrubio, no parece actuar de igual manera, pues sus integrantes se baten en retirada sin apenas entrar en combate:

Por medio del Comisario de la Brigada [148ª], que desde Castuera me telefonea que ha sido envuelto uno de sus Batallones y rechazado otro. La realidad era que los dos Bones. sin previo anuncio de ataque enemigo y ante la simple aparición de éste se disolvieron con tal rapidez y maña.

La retirada no sólo supone la imposibilidad de tomar de nuevo Monterrubio, sino también que el enemigo se infiltre por el sector asignado a estos dos batallones de la 148ª BM y pueda marchar hacia Benquerencia de la Serena. Aunque las tropas republicanas intentan resistir, durante la tarde del día 23 cae en manos de los atacantes dicha localidad. Desde Benquerencia las tropas franquistas avanzan hacia Castuera, que es tomada hacia las diez de la noche de tal jornada sin apenas resistencia.

Al día siguiente se realiza un contraataque republicano sobre Castuera, operación que se ejecuta a sabiendas de la escasez de efectivos y medios frente a los acumulados por el enemigo. La actuación se explica en función del objetivo perseguido, que era que el repliegue de las brigadas 20ª y 91ª, unidades cuya mayoría de combatientes había permanecido en sus líneas durante estos días sin llegar a entrar en combate.

Con esta operación no se consiguió el objetivo táctico perseguido (la toma de Castuera), pero se alcanzó en parte el objetivo estratégico, pues:

 

[…] la Brigada de Asalto, la 20ª Brigada y restantes fuerzas de la bolsa pudieron salir en considerable proporción. Entre estas Unidades venían […] los dos Batallones de la 25ª Brigada […] y tres Cías. de la 91ª Briagada.

 

A pesar de todo, el día 24 las tropas del Ejército del Sur franquista convergían con las del Ejército del Centro en Campanario durante esa tarde, y la bolsa quedaba igualmente cerrada.

Soldado de una sección de ametralladoras defendiendo su posición.

Como se ha podido comprobar, la mayoría de las tropas republicanas situadas en la zona meridional del frente extremeño habían dado muestras de combatividad frente a un enemigo más numeroso y mejor armado. No obstante, en esta zona la desorganización e improvisación resultó ser mayor que en la zona norte; además algunas de las tropas tuvieron un comportamiento poco aceptable a tenor de las valoraciones realizadas posteriormente. En este sentido, resulta clara la alusión que hizo Benigno Cardeñoso al enjuiciar globalmente el comportamiento de los combatientes republicanos durante estos días:

 

Examinadas estas jornadas con la debida reflexión, la consecuencia final que saco no me hace cambiar de criterio en cuanto al comportamiento de la tropa se refiere. Éste ha sido extremadamente heroico, no obstante, la rápida progresión del enemigo, acusando una elevadísima moral […].

La única excepción que cabe hacer en tal sentido y esto es a partir del cuarto día de lucha, tiene relación con la 148ª Brigada, de la que se desmoralizaron rápida y totalmente los dos Batallones de la División “Zújar”, obedeciendo ésta a mi juicio al hecho de tratarse de una Brigada que jamás intervino en combates serios y las de la 12ª Brigada de Asalto de cuyo estado de desmoralización todos teníamos conocimiento.

Tal y como hemos podido comprobar, las medidas iniciales adoptadas por los mandos republicanos se mostraban insuficientes. Ante ello, el día 21 [julio], en una reunión de los “Jefes de Gran Unidad” celebrada en Cabeza del Buey se acuerdan algunas acciones para evitar el avance enemigo. En primera instancia, el propio Burillo se ve obligado a pedir refuerzos al Grupo de Ejércitos de la Región Centro (se solicitan al menos dos brigadas); igualmente se reitera la orden “de defender a toda costa la línea del Guadiana”, y finalmente se cesa al teniente coronel Alejandro Sánchez-Cabezudo como jefe de la 37ª División (“cuya actuación hasta este momento ha dejado mucho que desear por su nerviosismo, falta de seguridad y espíritu y por estar encerrado en Castuera”), siendo sustituido por el máximo responsable de la 109ª BM, el mayor de milicias Antonio de Blas. Además, concretamente a las 12 horas, se ordena sacar esa misma noche un batallón de la 20ª BM y otro de la 91ª (fuerzas en línea) para enviarlos a la zona del Zújar, a los que se les debía añadir los dos batallones de la 25ª BM que luchaban en la zona de Acedera.

A pesar de que estas órdenes se llevan a cabo en parte (los batallones de la 25ª BM no pudieron ser retirados debido al avance enemigo en la zona norte), la situación se sigue agravando. Durante la madrugada del día siguiente, las tropas franquistas logran vadear el Guadiana al suroeste de Orellana la Vieja. Ese mismo día (el 22) Burillo recibe en Almadén al coronel Manuel Matallana, jefe de Estado Mayor del Grupo de Ejércitos de la Región Central para abordar la situación. Precisamente en el transcurso de la entrevista, el teniente coronel Linares da la noticia de la pérdida de Monterrubio, que resulta errónea pues dicha localidad no caerá en manos franquistas hasta las 17 h.

Probablemente el avance de las tropas franquistas y la propia confusión del ejército republicano (nombramiento de nuevos mandos -Sánchez Carmona-, cese de otros -Sánchez-Cabezudo, noticias contradictorias -pérdida de Monterrubio-, etc.), propiciaron la llegada del general Miaja, jefe del G.E.R.C., al “frente de Extremadura” a las nueve de la mañana del día 23. El alto mando militar republicano ordena que se establezca “como línea de resistencia la de Puebla de Alcocer-Almorchón-Belalcázar”, siguiendo la propuesta que Matallana hizo el día anterior. Al mediodía de esa misma jornada (13,30 horas), Burillo, Matallana y el mayor Antonio Garijo (del Estado Mayor del G.E.R.C.) llegan a Cabeza del Buey y mantienen una reunión con el jefe del VII CE, Rubert de la Iglesia, que les informa de la situación. A las 17 horas regresan a Almadén, y es posiblemente esa misma tarde y considerando la nueva línea de resistencia marcada por Miaja, cuando se opta por “replegar las fuerzas a la línea del río Zújar”. Rubert “propone el repliegue de las Brigadas 20ª, 91ª y 109ª” a las tres de la madrugada del día 24 [de julio], aprobándose esta medida a las 4,20 horas. Pero la decisión llegaba tarde, pues buena parte de las tropas quedaron cercadas ese mismo día.

En torno a esta última cuestión, es decir, la evacuación de efectivos militares republicanos (y de la población civil) ante un posible cierre de la bolsa, se habían producido importantes diferencias de opinión entre los altos responsables del VII CE por un lado y los del Ejército de Extremadura por otro. Ello, en cierto modo, nos habla de la capacitación militar de los máximos responsables militares del frente extremeño.

A finales de junio y en una reunión de mandos celebrada a raíz de la pérdida de la zona de Peraleda del Zaucejo, Los Blázquez y Valsequillo, tanto el Comisario Inspector del Ejército de Extremadura, Nicolás Jiménez, como el Comisario del VII CE, Benigno Cardeñoso, expusieron al jefe del Ejército de Extremadura, Ricardo Burillo, la “necesidad imperiosa y urgentísima” de evacuar a la población civil, los víveres y el ganado. Sin embargo, tal petición no fue aceptada por Burillo y ello a pesar de los convincentes razonamientos que Jiménez Molina señaló en dicha reunión:

 

[…] después de perdidos los pueblos de Valsequillo, Los Blázquez, Peraleda-Puerto Castuera y otras posiciones, expuse la necesidad -en vista de la difícil situación en que quedaba nuestra línea y suponiendo que el enemigo insistiría nuevamente hasta cortar si le era posible nuestras comunicaciones con los pueblos del fondo de la cuña, e incluso verificar el cierre total de ella- de proceder a la evacuación de toda la población civil, víveres y ganado con lo que se darían facilidades a nuestras fuerzas en caso de lucha, a la vez que se salvaban los víveres y ganado que suponían una gran riqueza y la población civil que en esa zona se encontraba. Se rechazó esta propuesta mía, alegando que ello desmoralizaría a los combatientes.

El mismo día del inicio de los combates, el 19, se reúnen el jefe del VII CE, el teniente coronel Rubert de la Iglesia, su jefe de Estado Mayor, el mayor de milicias Barrios y el comisario de dicha fuerza, Cardeñoso. En el encuentro se analiza la situación y se concluye “que el objetivo del enemigo no podía ser otro que la conquista de la cuña Don Benito-Castuera”, por lo que se acuerda proponer dos iniciativas con carácter urgente: la primera, la evacuación de la población civil (víveres y ganado) de las localidades “comprendidas en la expresada cuña” y la segunda “el repliegue de la 20ª y 91ª Brigadas Mixtas […] al objeto de establecer una línea más resistente que pudiera comprender Monterrubio-Castuera-Campanario, a enlazar con las fuerzas de la 25ª y 109ª Brigadas Mixtas.

Estas conclusiones son trasladadas al mando del Ejército de Extremadura al día siguiente, pero no son tenidas en cuenta. El día 21 por la tarde, en una reunión convocada por Burillo y a la que asisten los jefes de las grandes unidades (mandos de divisiones y cuerpos de ejército), nuevamente los responsables del VII CE exponen sus propuestas, y de nuevo son rechazadas por el jefe del Ejército de Extremadura.

Paralelamente a todas estas situaciones, se desarrollan una serie de iniciativas adoptadas por el gobernador civil de la provincia, Alfonso Orallo. El cargo institucional se entera de las operaciones en marcha el día 20, cuando es visitado por el jefe de intendencia del VII CE. Éste le informó “de la necesidad apremiante de ordenar la evacuación de productos y ganados en los pueblos de Pela, Orellana y Orellanita, no hablándoseme nada por nadie en cuanto a la población civil. Ese mismo día Orallo tiene conocimiento del ataque en la zona de Monterrubio de la Serena, lo que le lleva a trasladarse a Almadén con intención de entrevistarse con el propio Burillo. Sin embargo, éste no lo recibe “pretextando que tenía mucho que hacer”. Ante la negativa, a primera hora de la mañana del día 21 se dirige a Cabeza del Buey, donde mantiene un encuentro con los máximos responsables del VII CE, Rubert de la Iglesia y Barrios.

Ricardo Burillo Stholle, nombrado jefe del Ejército de Extremadura. Aquí le vemos caracterizado como comandante.

El Señor Gobernador Civil hace una detallada historia de las gestiones por él realizadas cerca de las autoridades militares y en colaboración con el Frente Popular Provincial […]. Las circunstancias militares, cada día más graves, hacían prever un corte que afectase a la mayor parte de nuestra zona extremeña y el ordenar una evacuación total de dichos pueblos afectados probablemente, implicaba una grave responsabilidad en el caso de que los acontecimientos militares no hiciesen que esta evacuación fuese necesaria. Para tener una información real que hiciese ver claramente el momento de ordenar la evacuación, visita al Comandante Barrios y al jefe del Cuerpo de Ejército, quienes de una manera particular le exponen la conveniencia de una rápida evacuación, pero le manifiestan que no pueden proporcionarles medios para realizarla:- En estas condiciones se destaca a los pueblos más directamente afectados por la guerra una comisión del Frente Popular, integrada por los compañeros Casado, Orozco y López para dar normas de esta evacuación con la consigna de que de los pueblos afectados habían de salir todos los hombres útiles para la guerra, los familiares de las personas de izquierda destacadas, la riqueza existente en cada pueblo y aquellas personas que voluntariamente quisieran hacerlo, sin obligar a las mujeres, niños y ancianos a evacuar, evitando así un peso muerto que en nuestra guerra crea graves dificultades.

Como puede apreciarse, las diferencias entre los máximos responsables del VII CE y el jefe del Ejército de Extremadura empezaban a tener consecuencias en la propia población civil. De hecho, durante el día 22 acontecen varios sucesos que ponen aún más de manifiesto estas discrepancias.

Ese día, el Gobernador Civil consigue mantener una entrevista con Burillo, y éste le manifiesta la improcedencia de la evacuación de la población civil que se está realizando, ya que según él ello suponía el hundimiento de la retaguardia y la desmoralización de las tropas. Ante tal apreciación Orallo “no ordena oficialmente la evacuación de los pueblos afectados”.

Por su parte, desde la jefatura del VII CE, se solicita al mando del Ejército de Extremadura una orden de repliegue de las brigadas mixtas 20ª, 91ª y por otra parte se envía otra a la 37ª División. En ésta se indicaba “Disponga que la 20ª y 91ª Brigadas estén dispuestas para si llegara el momento necesario efectuar repliegue para unirse a fuerzas del interior en ordenada retirada. El momento será determinado por este Mando. Si faltase el enlace proceda V.S. según aconsejen las circunstancias”, aunque en realidad se estaba produciendo en esos momentos.

Todo parece mostrar que la orden solicitada al Ejército de Extremadura fue denegada, e incluso puede que a partir de esos momentos cualquier acción relacionada con tal repliegue ya no dependiera de los mandos del VII CE, sino del propio Burillo. Al menos eso se puede deducir del testimonio del que en esos momentos era el jefe de Estado Mayor de la 91ª BM, Pedro Tirado Navarro:

 

Pasa el día 21 y el día 22 es llamado urgentemente a Castuera por el jefe de la Div. Teniente Coronel Cabezudo. Llegado a Castuera se le ordena al informante que redacte urgentemente una orden de repliegue de la 91ª Brigada incluyendo la evacuación de todos los pueblos a retaguardia de la Brig. Puesto que él era el mejor conocedor del terreno por su larga permanencia en este Ejército. Antes de ordenar el repliegue consulta al Cuerpo de Ejército el caso. El Cuerpo de Ejército le contesta que el asunto lo lleva directamente el Ejército, ya que él había consultado varias veces el repliegue de todo el sector que guarnecía la 20ª y 91ª Brig. En vista de ello el Teniente Coronel Sánchez Cabezudo llama por teléfono al Jefe del Ejército. Le plantea el problema del repliegue y la situación grave que se creaba con no retirar hacia las líneas de resistencia de Castuera a la 91º Brigada. El mencionado Jefe del Ejército contesta al Jefe de la Divi. 37ª que eran exageraciones suyas, que la situación no era tan grave como él la pintaba a lo que le contesta el Jefe de la Div. que una cosa era estar en Castuera y otra en Almadén. El Jefe del Ejército manifiesta que él tenía la suficiente hombría para trasladar su P.M. a Castuera. El Jefe de la Div. le dice que él ya sabe que tiene suficiente valentía para permanecer en el mencionado pueblo pero que él no se lo dice con mala intención solamente lo hace para demostrarle que las cosas a 60 Kms. de la primera línea se veían muy diferentemente que donde tenía el P.M. este mencionado Jefe. Entonces el Teniente Coronel Cabezudo dirigiéndose al que suscribe le manifiesta la situación en estos términos “Habrás visto Tirado, que no hay nada que hacer, el Ejército no me hace caso, duda que la situación sea tal como en realidad es”.

Habrá que esperar, tal y como hemos visto, a la madrugada del día 24 para que se ordene el repliegue de las brigadas. Sin embargo, a primeras horas de la tarde de ese día se completaba el cierre de la bolsa y un buen número de combatientes republicanos quedaron cercados, especialmente los componentes de la 20ª y 91ª BM.

No cabe duda de que las diferencias entre el jefe del Ejército de Extremadura y los máximos mandos del VII CE en torno al repliegue de las fuerzas que se mantenían en línea y que no habían entrado en combate hasta el momento (la mayor parte tanto de la 20ª BM como de la 91ª BM) supusieron al final el cerco de un importante contingente de fuerzas en zona enemiga.

Gran parte de las tropas republicanas que habían quedado en el interior de la bolsa intentan salir durante la madrugada del día 25. Así, tres batallones de la 20ª BM (78º, 79º y 80º), una compañía del Batallón de Ametralladoras nº 7 y otra del nº 20, y elementos sin encuadrar de las brigadas 25ª y 109ª y alguna fuerza de caballería forman una columna para intentar pasar a líneas republicanas. Se reúnen a cuatro kilómetros de Campanario (en dirección Magacela) y avanzan hacia Puebla de Alcocer a las 0,30 de dicho día. No obstante, son sorprendidas por fuerzas franquistas que consiguen dispersarla tras provocar un buen número de bajas y prisioneros. Por su parte, tropas de la 91ª BM hicieron un intento similar entre Campanario y La Haba, pero también fracasaron.

La llegada de la 66ª BM (procedente del frente madrileño) y la 81ª BM (del frente valenciano) en los días 24 y 25, y la intervención de la aviación republicana a partir del día 24 (antes no había participado) habían supuesto el reforzamiento defensivo de las líneas republicanas. Por otro lado, prácticamente a la misma hora en que algunos soldados republicanos intentaban romper el cerco franquista en Extremadura, un importante contingente de sus compañeros de armas, iniciaban el paso del Ebro, y empezaba la batalla más dura de la guerra civil. Esta acción ofensiva republicana acarreaba inmediatas consecuencias en Extremadura, pues las divisiones franquistas 74ª y 102ª recibieron la orden de marchar hacia Cataluña el día 25, donde llegarán el día 27 y entrarán en combate el 28.

Militar republicano preparado para el combate.

Tanto el aumento de la capacidad defensiva republicana [en Extremadura, a la que llegarán tropas de la 4ª BM desde el frente madrileño a Cabeza del Buey el día 29 de julio], como la merma de fuerzas franquistas debido al inicio de la batalla del Ebro, suponen por el momento el cese de la actividad ofensiva de las fuerzas franquistas en el frente extremeño. [Aunque el 28 se produce un nuevo ataque franquista en el sector del Puente del Arzobispo en el frente toledano, no afecta al ya reducido frente extremeño]. Y así, una vez rechazados los intentos republicanos por romper el cerco, la misión de las tropas franquistas no fue otra que ocupar el territorio conquistado y “limpiar” la bolsa.

Consecuencias de una derrota

El día 4 de agosto de 1938 el Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Defensa republicano, Juan Negrín, ordenaba que se abriera una “información” sobre lo acontecido en tierras extremeñas. […].

[…] Esta tarea fue encomendada al general José Asensio Torrado. Fue el Secretario General del Ministerio de Defensa, Julián Zugazagoitia, quien transmitió en persona a Asensio la misión asignada:

 

Última encomienda del mismo día [4 de agosto de 1938], ésta del Presidente: que el general Asensio se traslade a la zona del Ejército de Extremadura para informar sobre el desastre que ha sufrido. Instrucciones: que el informe sea exclusivamente militar y determine si todavía es tiempo de corregir la derrota, dando la jefatura de aquellas fuerzas al propio Asensio, en el caso de que se le puedan facilitar los elementos que en su memoria señale como necesario. Llamo al general a mi despacho y se muestra dispuesto a cumplir su encargo con la mejor voluntad, pero suscita temor de que no encuentra ninguna facilidad para su trabajo y apunta la creencia de que revivan antiguos odios, acallados de momento, por razón de táctica política. Le aconsejo que visite al Presidente, lo que me prometer intentar.

[…] Acompañado de tres oficiales, Asensio se trasladó al Almadén el 12 agosto; se inicia así una extensa investigación sobre el “hundimiento del frente de Extremadura, que ha provocado la pérdida de la región de Castuera-Don Benito”. La tarea finalizó el 22 de enero de 1939 cuando remitió al ministro de Defensa (Juan Negrín) la siguiente comunicación:

Excmo. Sr.:

Cumplimentada la orden comunicada de 4 de agosto, me honro en elevarle a V.E. la información instruida en el Ejército de Extremadura, que consta de seis carpetas con un volumen de mil seiscientos cuarenta y seis folios y el informe personal que suscribe con setenta y nueve folios y catorce estados.

 

Antes de dicha fecha, concretamente el 22 de agosto, Asensio elevó un informe al general Miaja en el que se solicitaba la inmediata retirada del mando a algunos responsables de las unidades militares afectadas por el desastre, si bien dejaba claro que esta separación se debía a una clara ineptitud militar, ya que hasta el momento no había encontrado “ningún indicio racional de criminalidad” que pudiera suponer “materia delictiva”. [Los oficiales aludidos eran, además los miembros del Estado Mayor del Ejército de Extremadura y los responsables de artillería, ingenieros e intendencia de dicho ejército, algunos de los jefes de las unidades asentadas en el frente extremeño: el teniente coronel Antonio Rubert (jefe del VII CE), el teniente coronel Alejandro Sánchez-Cabezudo (jefe de la 37ª División), el comandante Sánchez Carmona (jefe de la 12ª Brigada de Asalto y posteriormente de la División Zújar) y el coronel Juan Bautista Gómez (jefe de la 20ª BM)].

[…] El propio general Asensio exponía de una manera exhaustiva las que a su juicio fueron las causas de la derrota. Éstas se hallan intrínsecamente vinculadas al origen y desarrollo del Ejército de Extremadura (“el último constituido”) y a la marcha de la guerra. El alto mando militar las materializa en un listado de errores cometidos. La responsabilidad fue:

 

Del Jefe del Ejército, por tolerar o no conocer el funcionamiento, prescindir en ocasiones de los elementos auxiliares del Mando y dejarse dirigir o influenciar por personas que no tenían responsabilidad ni en la labor militar ni en la política.

Del Jefe del Estado Mayor del Ejército por no recabar el ejercicio pleno de sus funciones, tolerar personal incompetente en los servicios y dedicarse con sus murmuraciones a entorpecer la labor del Mando, dejando de ser un asesor y un auxiliar del mismo, en una palabra, ha faltado al lema del Cuerpo al que pertenece de “Lealtad y trabajo” y es uno de los principales responsables del desorden que existía en el Ejército.

Los Jefes de los Servicios por no desempeñar el ejercicio de sus funciones con entera autonomía y actividad.

El Comisariado por falta de energía para exigir el ejercicio de su alta misión y permitir acciones políticas sin su control e intervención, autorizando críticas y reuniones extrarreglamentarias.

El reclutamiento de los Mandos superiores, hecho en forma caprichosa, sin sujetarse a lo dispuesto por la Superioridad y atendiendo a consideraciones de órdenes que se salen del terreno militar y no teniendo ni valor ni competencia técnica.

El reclutamiento de la tropa realizado con parcialidad y no corregido oportunamente por quienes tenían esta obligación.

Si estos cargos pueden hacerse en el aspecto político y político-militar, no permite tampoco el militar hacer elogios en cuanto a organización, régimen, instrucción y disciplina se refiere.

[…] También resultaba problemático para Asensio el origen de la oficialidad. De hecho este alto mando estimaba que lo idóneo hubiera sido contar con oficiales que poco a poco adquirieran una capacitación militar “uniforme”. Sin embargo, la realidad ofrecía un cuadro muy diferente: “Escalas profesionales, de Milicias, de Escuelas Populares o en Campaña y, dentro de ellas, aún con la diferenciación de Oficiales de Cuerpos dependientes del Ministerio de Gobernación y del resto”. La procedencia heterogénea conllevaba evidentes dificultades a la hora de mandar de manera “uniforme” a la tropa.

Republicanos hechos prisioneros por los fascistas.

Tampoco Asensio estimaba aceptable el sistema de reclutamiento de la tropa. Para justificar su apreciación, apuntaba dos causas; la primera, el origen territorial de los soldados, la mayor parte de ellos oriundos de la zona (“sistema regional”). Esta circunstancia favorecía la comunicación con sus familias, y ello “hacía que se viviera una vida muelle y cómoda”. [Conocemos la procedencia geográfica de la mayoría de los 962 militares republicanos capturados por la 21ª División franquista durante la tercera decena del mes de julio. Sin tener en cuenta a los que no pertenecían a las unidades asentadas tradicionalmente en el frente extremeño, resulta que 532 eran originarios de Extremadura, (sobre todo de la provincia de Badajoz -523-) y 368 eran oriundos de otras tierras (de 32 provincias en total). De los primeros, 445 eran vecinos de 39 localidades situadas en la retaguardia republicana extremeña (destacaban los procedentes de Villanueva de la Serena -83-, Don Benito -48-, Quintana de la Serena -38-, Campanario -32- y Malpartida de la Serena -30-) y el resto (86) eran antiguos residentes de 38 municipios extremeños, ahora en manos franquistas. En cuanto a los llegados de otras zonas, sobresalían los militares originarios de las provincias de Valencia (48), Jaén (44), Ciudad Real (42), Toledo (34), Murcia (28), Alicante (27) y Córdoba (20)].

La segunda causa se refiere a la procedencia militar de la tropa, pues Asensio consideraba que como el Ejército de Extremadura se constituyó el último, todavía “se conservaban muchos hábitos de las heroicas milicias populares de partido”, y en especial señalaba dos: la relacionada con la disciplina militar (entendía que este ejército todavía “no había suficientemente disciplinado”) y la existencia de “quintacolumnistas” en las filas republicanas. Según el general, el Ejército de Extremadura todavía “no había sido suficientemente depurado”, y ello permitía la existencia de:

 

[…] algunos elementos enemigos del régimen o espías al servicio del enemigo, que incrustados en nuestras unidades, servían para informar de nuestro estado, organización y planes, que aprendían con nosotros táctica e instrucción, y luego la aprovechaban en el campo faccioso […]

 

Además de estos errores el general Asensio reconocía la existencia de otros aspectos que habían favorecido la derrota. Entre ellos, la gran extensión del frente que debían cubrir las diferentes unidades militares, la escasez de material bélico, la prolongada estancia de la tropa en las trincheras y la inexistencia de reservas, ante la marcha de unidades a otros frentes republicanos.

Esta última circunstancia, tal y como hemos visto en el apartado anterior, se vio agravada días antes de la derrota republicana en Extremadura. El propio informador recoge la referencia a una reunión de todos los jefes de los ejércitos republicanos con el ministro de Defensa (Juan Negrín) el día 14 de junio de 1938, donde:

 

[…] se manifestó que no se pusieran obstáculos a la salida de las fuerzas pedidas desde Levante, por estimar que toda la atención debía estar concentrada en este frente y ser los demás secundarios a la Causa que se defendía salvando Valencia.

 

[El mayor Antonio Cano Chacón, jefe de la 3ª Sección del E.M. del Ejército de Extremadura (operaciones) de mayo a julio de 1938 señalaba a mediados de agosto de ese año: “… el Coronel Jefe del Ejército apuró hasta el fin el pedir unidades del Ejército de Levante toda vez que según una reunión celebrada el día 12 y 13 de julio del corriente año en Valencia, ante el Sr. Presidente del Consejo de Ministros quedaron los Jefes de Ejército en enviar el máximum de reservas de cada Ejército para el de Levante, aunque se sacrificase el terreno en otras regiones, ya que la situación de Levante era por aquellos día dificilísima].

Recuérdese que dos divisiones (la 10ª y la 67ª) del Ejército de Extremadura

marcharon hacia tierras levantinas durante la primera quincena de julio, con lo que se agrandó la debilidad de dicho ejército. Asensio considera la medida desacertada, de hecho, afirma que si el Estado Mayor del Ejército de Extremadura, en concreto su servicio de información, hubiera funcionado correctamente (y hubieran conocido los propósitos del enemigo) se debería haber impedido esta marcha.

Ahora bien, y a pesar de todas estas reflexiones, el apartado dedicado a consideraciones generales se cierra apuntando a causas ajenas al ejército republicano, pues alude al enemigo, al ejército franquista:

 

Y, explicada la situación del territorio del Ejército de Extremadura y con ello las causas determinantes de los sucesos, pasaremos a examinar los hechos, que fueron ineludible consecuencias de tales causas y de una más que hemos de señalar y es la superioridad de medios del enemigo en blindados y elementos motorizados, mejor utilizados los enlaces tácticos entre las armas y de la cooperación de la aviación.

 

El ejército republicano asentado en tierras extremeñas en julio de 1938 era derrotado por otro ejército superior en número y en medios, y dotado además de una organización militar más eficiente.

En conclusión, todas estas causas deben vincularse al propio origen del Ejército de Extremadura (unidades que defendían frentes secundarios), a su escaso desarrollo en el tiempo (se constituyó a finales de 1937) y a su imbricación en la marcha de la guerra en otros frentes (cesión de reservas), pues como bien apuntaba Asensio “El Ejército de Extremadura, con anterioridad fue condenado al olvido” y con él también el frente extremeño.

[…] El territorio conquistado correspondía a un total de 21 poblaciones, tal como señaló el gobernador republicano de Badajoz a principios de agosto de 1938:

Relación de pueblos perdidos.

Tropas nacionales en formación militar tras la entrada en una población.

Los pueblos que al tomar Castuera y al correrse el enemigo por la zona de Campanario quedaron en la Bolsa y por tanto fueron perdidos, son los siguientes: Castuera-Villanueva de la Serena-Medellín-Acedera-Don Benito-Mengabril-La Haba-Coronada-Magacela-Campanario-Quintana de la Serena-Valle de la Serena-Zalamea de la Serena-Higuera de la Serena-Monterrubio de la Serena-Esparragosa de la Serena-Malpartida-Benquerencia-Orellana la Vieja-Orellana la Sierra y Navalvillar de Pela. [El parte de guerra franquista del 24 de julio de 1938 eleva a veintitrés el número de poblaciones conquistadas, pues a las anteriores les añade Manchita (que estaba en manos franquistas desde finales de septiembre de 1936) y Rena (que estaba en poder de las tropas franquistas al menos desde mayo de 1938).

[…] Los datos facilitados por prisioneros y evadidos se convirtieron en la base de los partes de información diarios de las unidades franquistas. Como puede suponerse, la calidad de la información adquirida se hallaba directamente relacionada con el grado militar del interrogado. En este sentido, sobresalen los interrogatorios realizados a algún mando y varios oficiales republicanos que aportaron gran cantidad de datos.

Así lo manifiesta el interrogatorio que algunos miembros de la sección de información del Estado Mayor de la Agrupación de Divisiones del Guadiana realizaron al Mayor de milicias Antonio de Blas García, jefe de la 109ª BM, desde mediados de 1937 y que, tal y como hemos visto, fue nombrado jefe de la 37ª División en plenas operaciones [de La Bolsa de la Serena] (el 23 de julio). Dicho mando militar republicano fue capturado el 25 de julio, a 8 kilómetros al Norte de la localidad de Campanario [Badajoz] cuando dirigió un intento de ruptura del cerco por parte de una fracción de las tropas republicanas, y que concluyó con fracaso. De Blas llegó a ofrecer una información realmente completa del dispositivo militar republicano en tierras extremeñas y parece ser que fue ejecutado posteriormente.

Junto a él fueron hechos prisioneros varios miembros del Estado Mayor de la unidad que dirigía. Se interrogó al teniente Daniel Sáenz Arenzana, jefe de su primera sección del Estado Mayor de la 37ª División y al también teniente Vicente Ríos Estévez, que ocupaba la 2ª sección de E.M. de dicha División. Tanto uno como otro habían accedido a estas responsabilidades dos días antes, al igual que su jefe, pues formaban parte del E.M. de la 109ª BM […].

 

 Operaciones militares, ocupación y represión de las poblaciones extremeñas[5]

El cierre de la bolsa de La Serena

Así llegamos a las operaciones más importantes de 1938 en el frente cordobés-extremeño, ahora más directamente en tierras de Badajoz, en lo que se llamó El cierre de la “Bolsa de la Serena” (20-24 de julio, 1938), sin saber que esas fechas la República iba a lanzar la gran ofensiva del Ebro. El cierre de la “Bolsa de La Serena”, más que una batalla (que también lo fue) hay que considerarlo una catástrofe republicana, preludio y comienzo de lo que sería el final.

Campaña franquista del cierre de la bolsa de La Serena (20-24 de julio de 1938. Francisco Moreno Gómez, 2013.

Esta bolsa o entrante republicano era una especie de embudo, con una abertura de unos 100 kms. y una profundidad de unos 60. Por el Norte, se extendía hasta el pueblo cacereño de Logrosán (franquista), y por el Sur se delimitaba por las sierras Mesegara y Trapera (Córdoba), ocupadas hacía poco por los franquistas. Los pueblos republicanos del arco de esa bolsa eran (de Norte a Sur): Villanueva de La Serena, Don Benito, Medellín, Manchita (el pueblo más en el embudo), y en el Sur: Higuera de La Serena, Zalamea y Monterrubio. La estrategia de los franquistas consistió en una pinza, lanzándose desde el Norte (Logrosán y Madrigalejo) y desde el Sur (Retamal, Peraleda y Sierra Trapera), para cerrar en un punto de encuentro, que fue Campanario. En el fondo de la bolsa fueron encerradas, de manera trágica, las Brigadas republicanas 20ª y 91ª, sobre todo, entre otros efecticos.

Este entrante republicano hacia Mérida había atraído siempre la atención de cualquier observador de ambas zonas. Por aquí quiso operar Largo Caballero (y Pérez Salas) en mayo de 1937, y en otoño dio materia para el “Plan P” de Vicente Rojo, pero siempre fue aplazado por los imperativos de los frentes del Norte, en los que se decidió la guerra. Cuando al fin se optó por este “Plan P”, en enero de 1939, como veremos, ya era muy tarde, de manera irremediable y fatal.

El Gobierno de la República no parecía preocupado por la situación extremeña en el verano de 1938, obsesionado como estaba por el frente de Levante y por el inicio de la gran batalla del Ebro, donde la República se lo jugó todo a una sola carta (y también el PCE, en cierto modo, que se autoinmoló en aras de una victoria que Hitler y Mussolini habían convertido en imposible), una partida infausta y aciaga para la causa de la democracia española. Después de la pérdida de Teruel, todo era ya triste y aciago para la causa republicana, y comenzó a extenderse la sombra de la claudicación y del armisticio (entre los anarquistas, los socialistas no negrinistas, ciertos republicanos, militares profesionales, nacionalistas vascos y catalanes, además del propio presidente Manuel Azaña, que en el fondo venían a coincidir con el espectro de la Quinta Columna. Todos soñaban cada vez más con el armisticio, del que Franco se burlaría de manera inmisericorde). De nuevo el recuerdo de la cita clásica: Quos Zeus perdere vult, prius dementat.

En una reunión de jefes en Madrid se había coincidido en que “una pulgada de terreno en Levante tenía el mismo valor que el de muchos kilómetros en Extremadura”. Y efectivamente, en el momento del desastre de la bolsa de La Serena, los contingentes republicanos, al mando de Ricardo Burillo (del PCE), eran muy poco consistentes.

Las fuerzas franquistas que se lanzaron al cierre de la bolsa eran muy superiores a las republicanas. Por el Norte, tres divisiones (11ª, 19ª y 74ª) y las brigadas de Caballería del coronel Aldecoa, todas al mando del general Múgica. Al Sur, cuatro divisiones (22ª, 102ª, 112ª y 122ª), más la brigada de Caballería de Andalucía, bajo el mando conjunto del general Solans.

Servidores de una máquina ametralladora.

Las tropas republicanas desplegadas en aquellas fechas a lo largo del frente eran las siguientes, de flanco derecho a izquierdo, y de Norte a Sur: las Brigadas 47ª y 113ª (36ª División), cubriendo el frente del Tajo. Las Brigadas 25ª y 109ª (29ª División), sobre la zona del Guadiana. Las Brigadas 20ª y 91ª (37ª División), sobre las que pendía un destino trágico, al fondo de la bolsa. Seguían a su izquierda: la 148ª Brigada, la 12ª de Asalto y, ya en la zona de Hinojosa, la 103ª Brigada. Estas últimas, de la 38ª División republicana. El conjunto de estas tropas padecía las secuelas de una larga inactividad, se hallaban mal coordinadas y cubrían un frente amplísimo, difícil de controlar eficazmente. Por si esto era poco, el jefe Ricardo Burillo incurrió en errores garrafales de táctica y previsión, que acentuarían el desastre republicano. En principio, no acertó el punto de ataque franquista, dejándose confundir por una acción de distracción por Puente del Arzobispo, el 19 de julio. Allí envió al Batallón Disciplinario del VII C. de Ejército y la 46ª Brigada, pero el 29 de julio asistió sorprendido al fragor de la verdadera ofensiva, contra la bolsa de Mérida. Otro gran error del coronel Burillo fueron sus vacilaciones para ordenar la retirada de las Brigadas 20ª y 91ª del fondo de la bolsa, así como la población civil de muchos pueblos.

El 20 de julio, al amanecer, las líneas republicanas sufrieron la ruptura de sus líneas, por el Norte y por el Sur. Por aquí, los franquistas (Divisiones 24ª, 102ª y 122ª) rompieron el frente desde las sierras Mesegara y Trapera (cerca de Hinojosa), en dirección a Monterrubio (Badajoz), mientras la Caballería cruzaba el río Zújar en la misma dirección, hasta cerca de Monterrubio. Por el Norte, la 74ª División rompió el frente por el pueblo de Madrigalejo (Cáceres), llegando hasta el río Gargáligas, donde hubieron de detenerse, porque los republicanos provocaron un gran incendio en las mieses y arboleda en la cuenca del río, aprovechando la ola de calor y elevadísimas temperaturas, de las que se lamentan varios partes de guerra de aquellos días. A la parte Norte, el pueblo de Acedera, acudieron como refuerzo dos batallones de la 25ª BM, uno desde Valsequillo y otro desde Villanueva del Duque, los cuales ese día defendieron el pueblo hasta llegar a la lucha cuerpo a cuerpo, pero los franquistas lo ocuparon al llegar la noche. La 109ª Brigada, en la misma zona Norte, también resistió de manera ejemplar, hasta merecer los elogios del general Vicente Rojo, cuando visitó este frente en agosto.

Durante el primer día de ofensiva, Burillo se hallaba pesimista y desconcertado, y ordena defender a toda costa el nudo ferroviario de Almorchón, encomendando esta misión a la División “del Zújar”, creada en el mismo día, al mando del mayor Sánchez Carmona, que había mandado la 12ª Brigada de Asalto.

El 21 de julio, la 74ª División franquista logró por el Norte un avance impresionante de 22 kilómetros, llegando a las márgenes del Guadiana, el cual vadean por varios puntos con la caída de la noche. Por el Sur, la iniciativa corre a cargo de la 112ª División, flanqueada por la 122ª (derecha) y la 102ª (izquierda), que consumen la jornada asegurando la ocupación de la sierra de Monterrubio y el puerto de Los Vuelos, encontrando una fuerte resistencia republicana que, al menos en la 102ª División franquista, causó 341 bajas.

El 22 de julio, las divisiones franquistas siguen avanzando por el Sur, la 102ª por la sierra de Monterrubio, y la 112ª ocupa este pueblo después de desbordarlo por ambos lados, poniendo en fuga a las fuerzas de la 148ª Brigada republicana, que lo defendían. La 122ª División franquista avanzó por la derecha, cortando la carretera de Castuera a Cabeza del Buey, mientras la Caballería realizaba una incursión hasta Helechal, capturando 25 prisioneros. Por el Norte, las tropas del general Múgica llegaron al pueblo pacense de La Coronada. Tres compañías republicanas obligaron a los franquistas a cruzar el Guadiana para atrás.

Mientras tanto, Burillo seguía en su empecinamiento de no valorar la ofensiva franquista en toda su gravedad y en no prever la retirada de las Brigadas 20ª y 91ª, y tampoco la población civil, ganados y víveres, confiando en los nuevos auxilios que le enviaba Miaja (tres brigadas más y la 68ª División completa). Cuando el día 24 transmitió, por fin, la orden de retirada ya era tarde.

El día 23 prosiguió el avance franquista por el Norte, en dirección a Magacela y Campanario. Un batallón de la 109ª BM llegó a oponerse con tanto arrojo que perdió más de la mitad de sus efectivos. En cambio, las tropas del Sur, tras vencer por la noche los intentos republicanos por recuperar Monterrubio, ocuparon la sierra y el pueblo de Benquerencia y, al anochecer, entraron en la importante localidad de Castuera, abandonada poco antes por Sánchez Cabezudo, jefe de la 37ª División, que había hecho lo mismo en Monterrubio, por lo cual fue destituido. El coronel Burillo ordenó inmediatamente al teniente coronel Rúbert la recuperación de Castuera, atacando desde el exterior la “División del Zújar” y, desde el interior de la bolsa, las fuerzas allí existentes de la 37ª División. La acción resultó baldía y vanos los intentos de oponerse al avance de la 112ª División franquista hacia Campanario.

En efecto, el 24 de julio por la tarde se producía en el pueblo de Campanario el enlace de las dos grandes columnas franquistas, la del Norte y la del Sur, con lo que se cerró “la bolsa de La Serena”. La orden de retirada de las Brigadas 20ª y 91ª llegó muy tarde, el día 24 de madrugada, y ambas quedaron atrapadas en el interior de la bolsa, salvo dos batallones de la 20ª, que habían escapado por Puerto Hurraco en los últimos momentos. Después, en la noche del 24 al 25 de julio, parte de los republicanos cercados (tres batallones de la 20ª BM, dos compañías de ametralladoras, más algunos elementos de las Brigadas 25ª y 109ª) se reúnen a cuatro kilómetros de Campanario (dirección Magacela) y avanzan en dirección a Puebla de Alcocer, pero son sorprendidos, muertos o apresados. Por otra parte, tropas de la 91ª BM hicieron un intento similar entre Campanario y La Haba, pero también fueron víctimas de los franquistas. Uno de los que se salvó fue el jefe de la 20ª BM, el mejicano y pintoresco coronel Gómez. No así, el jefe de la 91ª, el mayor de Milicias Diego Martín Montilla, que fue hecho prisionero. Se perdieron 21 pueblos, unos 3.000 kilómetros cuadrados, con unos 100.000 habitantes. Así pues, el desastre fue mayúsculo, y la catástrofe humanitaria, inenarrable.

Fotografía de un grupo de soldados conversando con el general Asensio Torrado.

Para evaluar la magnitud y causas del desastre, fue enviado al Ejército de Extremadura (Almadén) el general José Asensio. A él se debe un detallado informe, del que José Hinojosa (ob. Cit., p. 387 y ss.) ofrece algunos cuadros. En cuanto a material se perdieron 6.590 fusiles, entre otras armas y municiones, más once piezas de Artillería, 10 carros blindados, 51 camiones, etc. Las pérdidas humanas (muertos, heridos y prisioneros) ascendía a 6.678. Las grandes sacrificadas fueron las tres brigadas de la 37ª División: 20ª, 91ª y 109ª. Según fuentes franquistas, sólo los prisioneros ascendieron a 4.731 (más unos 1.500/1.600 enfermos o heridos, que quedaron tras las líneas republicanas, y unos 600/700 muertos en combate o liquidados in situ). Otra de las víctimas fue el jefe de la 109ª BM, mayor de Milicias Antonio de Blas García, que acabó fusilado.

Los prisioneros republicanos iniciaron un doloroso calvario. Los llevaron al interior franquista, como Campillo de Llerena o Guareña y a otros lugares donde se instalaron “Juntas Clasificatorias de Prisioneros y Presentados”. Otros, a los campos de concentración de Trujillo y Cáceres. Otros, enviados a Mérida (unos barracones a las afueras) o a Fuenteobejuna. Desde este último lugar pasaron luego a Córdoba capital. Entre los desertores del último momento hay que contar al mayor Leandro Sánchez Gallego, una especie de “quintacolumnista” encubierto. Abandonó su puesto y se presentó a las fuerzas franquistas en La Coronada, el día 23 de julio. En 1940 recuperó su escalafón en el Ejército de Franco. Otro entregado, aunque no tan abiertamente, fue el teniente Vicent Mahiques, de Ametralladoras, que, al ver la situación de cerco total, decidió entregarse con todos los suyos en Campanario, desfilando sin armas, con los mandos en cabeza […].

Coronel Antonio Castejón Espinosa, jefe de la 102ª División sublevada.

Las tropas de ocupación franquistas llevaron a cabo la consabida y programada matanza en los pueblos conquistados. De este programa de exterminio apenas se ocupan los historiadores, que prefieren las operaciones militares simplemente. Pero debe ya anotarse esta conclusión y no olvidarla: lo que realmente interesaba a Franco, más que la dominación del territorio, era la dominación de las personas. El simple estudio basado en operaciones militares siempre estará desenfocado. Más que la conquista de un pueblo, lo realmente importante era el programa de dominación, castigo, “limpieza, exterminio y exclusión social, que toda conquista conllevaba implícita. Lo importante no era un avance militar, sino la catástrofe humanitaria subsiguiente. Ni que decir que los Registros Civiles son completamente mudos con relación a estas matanzas. He recorrido algunos de estos pueblos de la bolsa de La Serena, y no consta nada de la matanza que en cada pueblo se dio tras la ocupación. Ni en Cabeza del Buey, Castuera, Benquerencia, etc. Sin embargo, he aquí una importante fuente oral con relación a Castuera. En diciembre de 2002, tuve ocasión de entrevistarme con Juan M. Sánchez Fernández, de Castuera, cuyo testimonio me confirmó mi intuición y sospecha:

 

“Mi padre, Wenceslao Sánchez Guisado, tenía entonces 50 años, ferroviario en la estación del pueblo, de la UGT, pero no de partidos. Mi madre era Consuelo Fernández Fuentes. Éramos 6 hermanos, entre 22 y 9 años, el más pequeño era yo.

“Llegó la fecha aciaga del 25 de julio de 1938. Mi madre era partidaria de marcharnos del pueblo, pero la radio decía ´que no pasaría nada a quienes no tuvieran manchadas las manos de sangre´. Y mi padre decía:  ´¿Y a dónde vamos a ir?´ Y se quedaron. La noche de la ocupación no salimos de casa. Pero al día siguiente, desfilaron las fuerzas y tuvimos que salir a la puerta, porque obligaron a todo el mundo a salir, con altavoces, ´a honrar a los vencedores´.

“Al día siguiente, mi padre fue a presentarse a las nuevas autoridades. Le dijeron que se fuera a su trabajo, pero todavía no ha llegado.

“Fue culpa de la gentuza que hay en el pueblo. Lo tuvieron preso en una casona vieja, repleta de gente. Los pelaban, los sacaban a limpiar las calles… Cinco días estuvo preso. Mi madre llenó cinco hojas de firmas y las presentó, como aval. Todos los días le llevaba el desayuno y la comida a la cárcel. El primero de agosto le dijeron que ´lo habían trasladado´.

“Mi madre regresó a casa y mandó a un sobrino de mi padre, para que averiguara algo. Supo la noticia, pero no vino a casa por miedo. Entonces, mandó a una hermana de mi madre, Anita, que se presentó en la casa de los caciques del pueblo, y le dijeron: ´Esta noche nos hemos cargado a tu hermano, y la próxima noche nos cargaremos a tu sobrina´ (mi hermana Práxedes).

“La amenaza no tardó en surtir efecto. Cuando mi madre regresó a casa, ya estaba allí la Guardia Civil revolviéndolo todo. La insultaron y se apropiaron de lo que les pareció: un reloj de oro de mi padre, pañuelos, ajuar, etc. Y se llevaron detenida a mi madre y a mi hermana Práxedes, y las pusieron en habitaciones diferentes de la cárcel. Pasó por allí un derechista pariente de mi padre y le dijo a mi hermana: ´¿Tú que haces aquí?´ Se fue, volvió con unos papeles, y llevó a mi hermana a la habitación de mi madre. Luego, supieron que la anterior habitación de mi hermana era de los destinados a la muerte. Es decir, que la tuvieron preparada para morir.

“Tras la detención de mi madre y de mi hermana, mis hermanos menores quedamos abandonados, dos niños y dos niñas. Dos hermanas de mi padre se hicieron cargo de nosotros, a pesar de sus carencias y de sus numerosos hijos. La familia de mi madre, de derechas, nos volvió la espalda.

“Luego supimos que mi padre, camino del cementerio, iba atado con la señora Carolina, que era la esposa de José Sayavera, comunista y del comité del pueblo. De esta familia de los Sayavera mataron a 6 personas. A José lo mataron luego. Carolina no murió en la descarga, salió herida corriendo pidiendo auxilio, pero la cogieron y la remataron. Fue en la noche del 31 de julio a 1 de agosto. Varios meses después, antes de terminar la guerra, una hermana de Carolina, Dolores, llegó a media noche a mi casa, con familiares que había llegado al pueblo. Mi madre les contó lo ocurrido y lo que habían hecho con la familia de los Sayavera. Entonces, aquellos familiares, dejaron allí sus equipajes y se marcharon de inmediato, andando toda la noche, 35 kilómetros, hasta Cabeza del Buey, y de allí se fueron a Sevilla. Esto les salvó la vida.

“Los principales culpables de la matanza fueron una familia de caciques, tan criminales que negaron auxilio a un yerno, al que dijeron ´que no querían rojos en su casa´. Era ferroviario, se fue al tren y se suicidió.

“Al poco de la detención de mi madre se rumoreó que la República iba a recuperar Castuera, y entonces a todos los detenidos se los llevaron a la Granja de Torrehermosa. Poco después -todavía no había terminado la guerra- mandaron a mi madre a casa, sin juicio ni nada. Cuando mi madre entró en casa, no había ningún mueble, sólo las cuatro paredes. Entonces, ella no aceptó caridad ni auxilio social. Montó un lavadero en el corral, y se puso a lavar y a despiojar la ropa de los soldados, de la 21ª División, de Automovilismo. Por alguno de estos soldados supimos algunas noticias más del fusilamiento de mi padre. Además, mi hermano de 11 años, nos había ocultado que el día del fusilamiento, había reconocido a nuestro padre entre los cadáveres, al lado de la tapia del cementerio, porque se pasaba por allí para ir al pilón, a darle agua a una yegua que teníamos, la cual también nos la quitaron. A mi padre lo enterraron con cal en una fosa, con 15 ó 20 más, en el centro del cementerio.

“Mi hermano mayor, Antonio, terminó la guerra en Levante y lo mandaron a Albatera. Mi madre se hizo con avales para traerlo. Vino lleno de piojos y de sarna, como un difunto. Yo estaba jugando en la calle y me asusté cuando lo vi llegar.

“Cuando se organizó en el pueblo el gran campo de concentración, mi madre alquilaba parte de la casa a familias que venían a ver a los presos, pero no les cobraba. Se acostaban en sacos en la cuadra, y las bestias allí también. Eran de pueblos cercanos, hasta de Cáceres, de donde venía una señora.

“A mi padre lo mataron, y ahí se acabó su sufrimiento. El vía crucis fue para mi madre y mi hermana. Mi madre, menudita y pequeñaja, fue una gran luchadora. Con 55 años ya parecía una anciana. Castuera ha sido un pueblo de enconos y rencillas. Mi madre nos pidió antes de morir que abandonáramos este pueblo, y lo hemos cumplido. A veces voy al cementerio y ni siquiera entro en el pueblo”.

 

De estas declaraciones del hijo de una víctima (entonces no tuvieron eso que se llama hoy apoyo psicológico o apoyo moral a las víctimas, ni reparación ni, por supuesto, indemnización. Dice el refrán que “las penas, con pan, son menos”. Entonces, pan ninguno, y penas, al máximo), de estas declaraciones, digo, cabe anotar varias conclusiones: 1) En todas las poblaciones ocupadas, el franquismo cometió siempre, sin excusa ni pretexto, una matanza; 2) Que de estas matanzas casi nunca quedó rastro en el Registro Civil, y que sólo se pueden conocer o vislumbrar o intuir a través de testimonios orales de las víctimas. Una gran aportación es el magnífico de Antonio M. López Rodríguez, sobre el Campo de Concentración de Castuera, al que aludiremos más adelante. 3) Que el Ejército de ocupación, para su “limpieza”, se hacía asesorar siempre por los caciques del lugar; 4) Que la práctica de estas matanzas, apresamientos y desapariciones forzadas, iban seguidas siempre, sin excepción, por la rapiña, el robo y el expolio y pillaje, sin más circunloquios; 5) Que de la matanza franquista (los negacionistas no quieren que se diga “genocidio”. Es un problema de desinformación) de Castuera, sólo tenemos noticia de la saca que ocurrió en la noche del 31 de julio al 1 de agosto de 1938, que fue de 15 ó 20 personas, “desaparecidas”, porque no hay constancia registral. Lógicamente, no fue la única saca, como lo demuestra López Rodríguez. De las demás, poco o nada sabemos.

Volviendo a la secuencia de los hechos, capítulo especialmente caótico y lamentable fue el éxodo de la población civil, una evacuación parcial, en el último momento, a la desesperada, por falta de previsión del E.M. de Almadén. José Hinojosa recoge un informe del gobernador civil republicano de Badajoz, Alonso Orallo, como testigo presencial: “… por visita personal mía a Castuera el día antes de su caída, mucha gente de los pueblos incursos, aún tuvo tiempo de evacuar, si bien mostrando una odisea de trágicos caracteres, sin medio alguno de transporte, motivo por el que muchos no pudieron salir; las poblaciones en masa, la carretera adelante, ametralladas en muchas ocasiones por la aviación enemiga, unos con sus carros y caballería, otros andando, descansando en los caminos bajo los olivares, que les preservaran de los rigores del sol: ancianos, mujeres y niños ponían a este doloroso cuadro la nota amarga de una evacuación trágica. Con muchas dificultades se va orientando la evacuación hacia la provincia de Ciudad Real…”.

Apenas pudo salvarse la intendencia, víveres, ganado, etc. Según este gobernador: “El ganado salvado afortunadamente lo fue en gran cantidad (…). En cuanto al trigo, que en la gran mayoría de los pueblos evacuados estaba en la propia era, como lógicamente se explica ante la celeridad de los acontecimientos y la carencia absoluta de medios de transporte, no pudo ser retirado y allí se quedó, salvo en algunas zonas como en la de Don Benito, que en parte pudo ser incendiado”.

La terrible realidad del ametrallamiento y bombardeo de la aviación franquista contra las columnas de personal civil desplazado fue método genocida que se practicó en las grandes evacuaciones durante toda la guerra. Jamás cosa semejante hizo nunca la República. Con relación a la evacuación de Don Benito, conservo el testimonio de la que fue vecina de mi casa en Getafe, Antonia García. Hablamos muchas veces y anoté lo siguiente: “Salimos de Don Benito cuando se dio la orden de evacuación, pero en Campanario nos cogió el corte: parte de los evacuados quedaron bajo dominio franquista, entre ellos mis hermanos y mi padre, iba conduciendo un cerdo y llevaba al hombro la máquina de coser. Otros hermanos quedamos en zona republicana, sin apenas provisiones ni agua, andando ocho días y ocho noches. Durante el camino, los aviones nos bombardeaban y ametrallaban. Los niños y los ancianos iban delante en carros, hasta que llegamos a la Estación de Veredas-Brazatortas, donde se constituyó nuestro Ayuntamiento ´en el exilio´. Nos alojaron en un polvorín”.

Sobre la autenticidad de los fusilamientos y bombardeos de Don Benito ha escrito Jacinta Gallardo, la cual ha podido relacionar un mínimo de 191 asesinados en esta localidad, entre julio-agosto de 1938, con motivo de la ocupación franquista. Y fueron ejecuciones de manera sumaria. Sirva esto para los que, desconociendo los hechos, siguen erre que erre manteniendo que a partir de 1937 sólo actúan “tribunales militares”. Tienen un grave problema de desinformación. En total, incluida la posguerra, el franquismo se llevó por delante en Don Benito 309 víctimas (49 eran mujeres). Y aporta un dato ilustrador: 90 víctimas por acción de la aviación en los días de la ocupación. Estas son las inscritas, pero otros eran refugiados anónimos y quedarían por las cunetas del trayecto. Con relación a Villanueva de la Serena, Jacinta Gallardo acertó a contabilizar un total de 210 víctimas en el pueblo (17 mujeres), de las que 59 lo fueron por ejecución sumaria en julio-agosto de 1938. También por ejecución sumaria cayeron 30 en abril de 1939. Existe otro estudio posterior, el de Agustina Merino, que ha realizado una gran revisión al alza en Villanueva de la Serena, cifrando en 336 el total de víctimas causadas por el franquismo (de ellas, 23 mujeres). Por el bombardeo de 1938, constan al menos 45 víctimas de esta localidad.

En cuanto los combatientes cercados, no pocos se refugiaron en los montes extremeños y trataron de subsistir en forma guerrillera, incluso llevando a cabo algunos sabotajes. Eran campesinos españoles, a los que el golpe militar y la guerra los había arrancado de sus campos y aldeas. Ahora se veían fugitivos por los matorrales de Badajoz, hasta que las tropas franquistas fueron acabando poco a poco con ellos, a medida que se iba consumando la “limpieza” del interior de la bolsa.

 

[1] Hinojosa Durán, José. Tropas en un frente olvidado: El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009.Pp. 306-316; 337-361; 363-367; 369-372; 402-403.

[2]AGMAV, D.R., L. 473, C. 7, D. 6, Fs. 4-5. Los datos ofrecidos por esta fuente han sido corregidos y completados por otras señaladas en este capítulo. Desconocemos los mandos de la 148ª BM. Al ser interrogado Antonio de Blas, tras su captura el 25 de julio [1938] por las tropas franquistas, afirmó que “se encuentra también agregado el E.M. del Ejército de Extremadura el Teniente Coronel del Ejército ruso Piotr, el cual actúa en dicho E.M. en calidad de asesor. AGMAV, D.N., Ejército del Sur, L. 11, C. 34, D. 1, F. 3.

[3] Hasta esos momentos, los servicios de información franquista habían localizado diversas unidades republicanas que anteriormente no se encontraban en la zona (brigadas mixtas 148ª, 206ª, 207ª, 216ª, 217ª; el Batallón Disciplinario del VII CE y el Batallón Autónomo de Ametralladoras del VII CE). Tal y como señalaba Cuesta Monereo a su interlocutor (Antonio Uguet): “Como ves, nos hemos traído la gente aquí y en cambio, a vosotros os han dejado tranquilos. Les ha hecho mucha pupa nuestro avance y acercarnos a Zalamea”.

[4] Esta unidad había sido enviada al Ejército de Extremadura en marzo de 1938, participando en diversos combates encontrándose en esos momentos en proceso de reorganización.

[5] Moreno Gómez, Francisco, Trincheras de la República, 1937-1939: Desde Córdoba al Bajo Aragón, al destierro y al olvido. La gesta de una democracia acosada por el fascismo, Córdoba, El Páramo, 2013. Pp. 374-389.

Publicado en 1938, Combates, Estrategia, Operaciones, Violencia | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Las operaciones militares de la bolsa de La Serena, durante su primera fase del mes de julio de 1938 y rasgos generales de la ocupación y represión nacionalista, estudiadas en la Transición a la Democracia, II

Relato del cierre de la bolsa de La Serena por Justo Vila[1]

Caballería mora.

A pesar de los ataques “nacionales”, fueron sacadas fuerzas populares de la zona. Por un lado, se sacó de línea, para ser enviada a Levante, la 10ª División, entre los días 2 y 4 de julio [de 1938]. Poco después saldría también para Levante la División 67ª.

A pesar de haber retirado estas fuerzas del frente de Extremadura, el Estado Mayor señalaba la necesidad de defender a toda costa los nudos de comunicaciones de Almorchón y Castuera, y restablecer el frente roto y la situación anterior.

2 de Julio: Franco firma una “Instrucción General para la supresión de la bolsa de Mérida”

El día 2 de julio firmaba Franco una “Instrucción General para la supresión de la bolsa de Mérida [La Bolsa de la Serena]”, que comenzaba señalando las condiciones en que se desarrollaban las operaciones en Levante y Teruel, donde la República había acumulado “todos los elementos disponibles”, con la consiguiente debilidad en que se habían dejado otros frentes, concretamente el extremeño.

En aquella instrucción, Franco ordenaba operar en el frente extremeño por los siguientes objetivos: supresión de la bolsa de Mérida, reduciendo el frente en 90 kilómetros; ocupación de una zona de más de 5.000 kilómetros cuadrados, de gran riqueza, tanto agrícola como ganadera; toma del ferrocarril Almorchón-Villanueva de La Serena-Mérida, lo que les permitía descongestionar el tráfico de Andalucía con Mérida; aproximación de la línea alcanzada a Almadén.

Las operaciones, siempre según este documento, se llevarían a cabo en dos grandes direcciones: por el norte y por el sur. Por el norte, fuerzas del Ejército del Centro partirían de Madrigalejo y llegarían a Orellana la Vieja, pasando el Guadiana y constituyendo aquí una cabeza de puente, mientras que otra fuerza alcanzaría Navalvillar de Pela y Casas de Don Pedro. Por el sur, fuerzas de Queipo de Llano partirían de sus posiciones en Puerto de Castuera y se dirigirían hacia Zújar para marchar después en dirección a Monterrubio y Castuera.

Una vez llevados a cabo estos objetivos se debía operar sobre Cabeza del Buey, partiendo de Castuera y Monterrubio, y sobre Talarrubias y Pueblo de Alcocer, partiendo desde Casas de Don Pedro.

La aviación actuaría de la forma más intensamente posible. La caballería cubriría extensas zonas cuando se proveyeran grandes progresiones.

Operaciones en Extremadura. Croquis. Estado Mayor del Ejército. Servicio Histórico Militar. Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939. 1968.

Esta doble acción debía contar, en sus primeros momentos, con el factor sorpresa, pero Burillo y sus tropas no estaban ajenos a la maniobra. El Estado Mayor del Ejército Popular de Extremadura había sido, informado por refugiados y evadidos de la zona “nacional”. Se sabía que los rebeldes pretendían atacar Navalvillar de Pela y Villanueva de la Serena, llegando a extender el movimiento ofensivo hasta Don Benito.

En vísperas de la operación, el tiempo era muy caluroso. El ejército invasor se fue acercando o situando en sus posiciones de partida convenientemente. En el Ejército de Queipo de Llano, la 122ª División y las fuerzas de la 24ª se situaron al sur de la Sierra del Torozo; la 102ª, al suroeste de Monterrubio; la 112ª, en la comarca de Peraleda; en el Ejército del Centro, la Brigada de Caballería se situó al sur de Logrosán y las divisiones 11ª y 74ª a ambos lados de la carretera de Zorita a Madrigalejo.

El cierre de la bolsa de La Serena.

Día 20 de julio de 1938

Empiezan las operaciones. Desde Madrigalejo bajan tropas de la 74ª División “nacional” [que] las manda el teniente coronel Villalba Rubio. Intentan pasar el río Gargaligas, pero son detenidos.

Por la derecha de la 74ª División, la 1ª Brigada de la 11ª División, a las órdenes del teniente coronel González Rojas, rompen el frente por el río Ruecas y ocupan el vértice de La Mata, pueblo de Acedera y el vértice Jaroso, cerca de Pela.

Por la División 19ª actúan dos batallones, el 5º de Árgel y el 185º de la Victoria, que esa misma tarde llegan hasta el pueblo de Rena, cuyos habitantes se habían refugiado en tierras de La Serena y La Siberia.

Por su parte, el Ejército de Queipo de Llano cruzaba el Zújar, al sureste de Monterrubio, y la 122ª División, protegida a izquierda y derecha por las 102ª y 24ª Divisiones, llega hasta Los Berciales.

En la noche del 20, Burillo decide, caso de no poder detener al enemigo, marcar tres líneas que defiendan la dirección Puebla de Alcocer-Almorchón-Belalcázar. Asimismo, decide constituir una División, que sea reserva del Ejército Popular, con el mando en Almorchón y la misión de defender a toda costa su nudo ferroviario y detener a las divisiones de Queipo de Llano por la zona del Zújar. Por ello recibe el nombre de División “Zújar”, y estará a las órdenes de Sánchez Carmona. Contaba con las Brigadas de reserva 25ª y 12ª de Asalto.

Día 21. Paso del Guadiana. Traslado de presos

La 74ª División “nacional” cruza los ríos Gargaligas y Cubilar. Navalvillar de Pela cae en sus manos. La 11ª División ocupa Orellana de la Sierra y Orellana la Vieja. Esa noche, dos batallones cruzan el Guadiana por varios vados y se sitúan amenazando Villanueva de la Serena.

Emblema del Cuerpo de Ejército de Extremadura.

El Ejército del Sur avanza hacia Monterrubio. La 112ª División “nacional” se sitúa por la Sierra del Oro o de Monterrubio. La aviación bombardea esta localidad insistentemente y hace viajes de reconocimiento hasta Helechal.

En Monterrubio, desde 1937 al menos, existía un campo de trabajo para presos de derechas. Había en esta localidad unos 300 presos que fueron juzgados por los tribunales de Castuera, Cabeza del Buey y otros pueblos de la comarca. La mayoría de ellos eran falangistas y terratenientes de la zona. Los hombres estaban detenidos en las escuelas, las mujeres, éstas en menor número, en una casa particular. La casa “era grande, nueva, alegre, con patio corral y cerca; sin pared al final. Allí podíamos permitirnos el lujo de recibir visitas” -dice una de las presas-, en un pequeño saloncito que usaban al efecto.

Mientras la población civil era bombardeada desde el aire, los presos de derechas eran evacuados hasta Helechal. Un camión estuvo recorriendo de ida y vuelta los doce kilómetros que separan ambas localidades durante toda la noche, hasta que el último de los detenidos llegó a Helechal. Las primeras en salir de Monterrubio fueron las mujeres, que serían instaladas en el hospital. El comandante Soler, del Ejército de Extremadura, fue el encargado de organizar su evacuación.

A Helechal estuvieron llegando, asimismo, cientos de huidos de la cercana localidad de Monterrubio. Hombres, mujeres y niños, empezaban un largo éxodo que nadie sabía dónde tendría su punto final.

Durante todo el día y toda la noche no dejaron de llegar ambulancias al Hospital de Helechal. El capitán médico que estaba al frente del mismo, Fortunato Juárez, tuvo que habilitar varias casas para acoger a los heridos.

Burillo se dirigió aquella noche a los jefes de sus Cuerpos de Ejército, encareciendo la gravedad de la situación y la necesidad de exigir se defendieran las posiciones a toda costa.

Día 22. Cae Monterrubio. Éxodo hacia la ermita de Belén

Al amanecer se sostienen duros y sangrientos combates en la Sierra del Oro. Hacia mediodía cae Monterrubio en manos de los “nacionales”, y más concretamente en poder de la 112ª División. Las tropas republicanas se repliegan hacia las sierras Buitrera y Tiros donde se hacen fuertes. Sin embargo, al atardecer, la División 122ª de Queipo logra cortar la carretera Castuera-Cabeza del Buey.

Mientras tanto, las fuerzas de la 24ª División se sitúan sobre las alturas de la margen izquierda del Zújar y la caballería llega hasta las afueras de Helechal.

Savoia-Marchetti S.M. 81 italianos. Con estos medios aéreos los sublevados también consiguieron la superioridad aérea.

La aviación fascista somete a un intenso bombardeo este pueblo. Los daños causados son muy elevados. Algunas zonas del pueblo son totalmente destruidas. Al atardecer, la población civil empieza a refugiarse en las sierras; las escenas de espanto y terror se multiplican. Se organiza la huida hacia la ermita de Belén, a través de Navacerrá, paso entre las sierras Montón y Lucas, a la sombra del monte Tiros. No van en la columna solamente gentes de Helechal, van también los refugiados de Monterrubio, La Nava, Puerto Hurraco, Peraleda, etc. Los ancianos, los niños, los heridos hacían que la marcha fuese muy lenta. Eran pueblos enteros los que formaban la caravana, con borricos, gallinas, e incluso algún rebaño de cabras. Estaba visto que estas poblaciones no deseaban se repitieran con ellas las historias de Llerena, Almendralejo, Mérida, Badajoz…

Mientras tanto, la situación se dibuja dramática en el Cuartel General de Burillo, tras la caída de Monterrubio y la cabeza de puente del Guadiana. A la noche y sobre la marcha proyecta constituir un nuevo Cuerpo de Ejército, que será de maniobra, formado por tres divisiones, 37ª, “Zújar” y “A”. La 37ª, con base en La Coronada estará mandada por el mayor De Blas; la División “Zújar”, con base en Almorchón-Helechal-Benquerencia, por Sánchez Carmona; finalmente, la “A”, con cabecera en Belalcázar, estaría a las órdenes del mayor Frías.

Día 23. Castuera

La 11ª División “nacional” toma el Castillo de la Encomienda y el vértice de Tamborrios, apoyada por la 19ª División.

Se proyecta avanzar en dirección a Campanario y hacia la sierra de Magacela, con el fin de cortar por esta zona el ferrocarril Castuera-Don Benito.

En el Ejército del Sur, la 112ª División avanza sobre las sierras de Benquerencia, toman el pueblo de ese nombre y se dirigen hacia Castuera, donde entran a las nueve y media de la noche, tras mantener combate con la División “Zújar”.

Con la caída de Castuera en manos de franquistas, se creaba una grave dificultad al Ejército Popular para que sus fuerzas se comunicasen entre sí a lo largo del frente. Castuera era el más importante nudo de comunicaciones de toda la comarca.

Mientras tanto, miles de personas seguían llegando a las inmediaciones de Belén y Almorchón. Durante todo el día, cientos de refugiados de Castuera se unen a los evacuados de Helechal, Monterrubio… y toman el camino de Cabeza del Buey. Los presos de derechas marchan confundidos con la población civil, sin que en ningún momento se tomen represalias contra ellos.

En la carretera de Almorchón-Cabeza del Buey, la columna es ametrallada por la aviación fascista, sin embargo, se prosigue el camino, éxodo que no tendría ya fin, hasta llegar a tierra manchegas.

Día 24. Campanario. El cierre de la bolsa de La Serena

Croquis donde se muestra el avance nacional entre el Tajo y el Guadiana.

Fuerzas “nacionales” se han concentrado en el kilómetro 15 de la carretera de Villanueva a Acedera. La División 74ª pasa el Guadiana por el vado y paso de barcas situado al suroeste de aquel kilómetro. Más tarde cruzan el Zújar y se dirigen hacia La Coronada y Magacela, que caen en sus manos.

Mientras tanto, fuerzas de la 112ª División, en marchas forzadas, llegan hasta las inmediaciones de Campanario, que cae al atardecer. Desde este momento, prácticamente, la bolsa de La Serena estaba cerrada.

A partir de entonces, fuerzas de la 21ª División, antigua “de Badajoz”, se dedican a perseguir y acabar con los miembros del Ejército Popular que habían quedado cortados en diversos puntos de la comarca.

Dentro de la bolsa quedaban cortadas las brigadas 20ª y 91ª, en muy precarias condiciones de subsistencia. Burillo aprobó lo aconsejado por el teniente coronel Rubert sobre la evacuación de estas tropas hacia la zona del Zújar, pero ya era demasiado tarde. Las dos brigadas fueron copadas, y aunque en la mañana del día 25 [de julio] trataron de buscar una salida, atacando la línea Campanario-Zújar, fueron rechazadas por fuerzas “nacionales”. Las fuerzas de la 21ª División continuaron la “limpieza” de la bolsa, de oeste a este.

Mientras esto sucedía, la aviación extranjera bombardeaba Cabeza del Buey. Se seguía ametrallando a la población civil, entre la que causaron numerosas víctimas.

Tras el cierre de la bolsa de La Serena, quedaban sin salida, en una amplia zona de al menos 550 kilómetros cuadrados, Don Benito, Villanueva de la Serena, Medellín, Mengabril, La Haba, Cruces, La Guarda, Manchita, La Garza, Quintana, Valle, Malpartida, Zalamea e Higuera de la Serena.

 

Operaciones militares en la “Bolsa de la Serena” y rasgos generales del control y represión nacionalista estudiadas por Jacinta Gallardo[2]

Operaciones militares en la “Bolsa de la Serena”: 20-24 julio 1938. Repercusiones en nuestra zona de Estudio: Evacuados y huidos

Como han señalado Juan García Pérez y Fernando Sánchez Marroyo, “A lo largo de 1938, los dominios y posiciones del ejército rojo en tierras extremeñas iban a sufrir un extraordinario quebranto. El extenso y rico territorio que aún controlaban a principios de año (sureste de Cáceres y Valle de la Serena) quedaría reducido a sólo algunos pueblos limítrofes con las provincias de Córdoba y Ciudad Real”.

El cierre de la bolsa de Mérida. Croquis nº 13. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 224.

Del 20 al 24 de julio se producirá la acción principal en la gran ofensiva franquista del cierre de la “Bolsa de la Serena”, que será, en frase de Francisco Moreno Gómez, un “modelo de audacia y perfección”. Era muy importante para las tropas franquistas la adquisición de estos territorios, así como para los republicanos su conservación, ya que les podía servir para la ruptura de la zona nacionalista, de ahí los deseos frustrados de actuar en la zona de Largo Caballero en mayo de 1937 y el Plan “P” de Vicente Rojo. Los nacionales proyectaron en la ofensiva los siguientes objetivos:

  • Estratégicos: La estrangulación de la Bolsa, atacándola por sus dos flancos, permitiría avanzar hasta Almadén, proteger las comunicaciones existentes en zona nacional (Caminos Norte-Sur, que por la cercanía del saliente a Mérida podrían haber estado amenazados en caso de ofensiva republicana) e impedir que las fuerzas republicanas de la zona se trasladaran hacia Levante.
  • Económicos: El dominio del Valle de la Serena suponía adquirir un espacio con pueblos tan importantes como Villanueva, Don Benito y Castuera, y de un gran potencial agrícola y ganadero (calificado como uno de los grandes graneros de España).

El gobierno republicano parece que no se percató, en el verano del 1938, del peligro, atento como estaba al frente de Levante y a la gran batalla del Ebro; el Ejército de Extremadura, al mando de Burillo, era poco consistente y las tropas llevaban bastante tiempo inactivas, mientras que las fuerzas franquistas que intervinieron en la operación fueron considerables.

Se programaron dos masas de maniobra, operando coordinadamente a través de las tropas de las tropas del Ejército del Centro del general Saliquet y del Ejército del Sur, dirigido por Queipo de Llano; el primero seguiría el eje Logrosán-Madrigalejo-Villanueva de la Serena y el segundo el de Peraleda del Zaucejo-Monterrubio, debiendo confluir en la zona Castuera-Campanario.

El día 20 de julio las líneas republicanas sufrieron la ruptura y desmoronamiento por el Norte y por el Sur de la Bolsa y ya al siguiente día, el 21, por el Guadiana y ocupando los pueblos de Acedera, Navalvillar de Pela, Orellana de la Sierra y Orellana la Vieja, continuando igualmente el avance por el Sur. Proseguirán los avances en los tres días siguientes, ocupándose el día 23, entre otras posiciones, el pueblo de Castuera. El día 24, finalmente, las tropas franquistas cerraban la Bolsa, controlando poblaciones como Villanueva de la Serena y Don Benito (por la División 21ª), produciéndose el enlace de los Ejércitos del Centro y del Sur en Campanario.

Toma de casas por las tropas republicanas.

Las Brigadas 20ª y 91ª del Ejército Republicano quedaron atrapadas en el interior de la Bolsa, ya que la orden de retirada les había llegado tarde; un buen número de soldados perecieron, mientras más de 1.000 caían prisioneros. Un vecino de Orellana la Vieja, sargento en el Ejército Popular (Luciano Mendoza Cerro), vivió aquellas trágicas circunstancias y lo relata como un episodio verdaderamente triste para los soldados republicanos; fue hecho prisionero el día 25, siendo enviado a Cáceres donde pasó por Consejo de Guerra que lo condenó a 30 años de reclusión, si bien posteriormente le reducirían la condena. Algunos, sin embargo, conseguirían refugiarse en los montes cercanos engrosando las filas guerrilleras.

De esta forma, en sólo cuatro días, las tropas franquistas, bajo un asfixiante calor, habían [conquistado] unos 3.500 Km2, ocupando 23 pueblos con unos recursos humanos considerables y una riqueza agropecuaria importante. Las bajas republicanas (muertos, heridos o prisioneros), según cálculos del mando nacionalista, eran 5 jefes, 89 oficiales, 8 comisarios y 6.086 de tropa y suboficiales, además se había capturado abundante material bélico.

En cuanto a la resistencia republicana en las poblaciones de nuestra zona de estudio [Don Benito, Villanueva de la Serena, Navalvillar de Pela, Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra y Acedera] parece que fue mínima o nula, entrando las tropas franquistas en los pueblos casi como en un paseo militar. Sí fue destacada la resistencia en el pequeño pueblo de Acedera (nudo de comunicaciones hacia Orellana), el primero ocupado por la ofensiva franquista; se llevó a cabo en sus cercanías un sangriento combate, resistiendo también desde la torre de la iglesia, donde las fuerzas republicanas habían colocado una ametralladora, hasta que fueron hechos prisioneros.

[…]

Algunos de nuestros pueblos quedaban, en consecuencia, muy cerca de la línea de frente hasta la ofensiva de principios de 1939, así Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra y Navalvillar de Pela, muy próximos a pueblos controlados aún por los republicanos, como podían ser Puebla de Alcocer, Esparragosa de Lares… Estas circunstancias van a provocar que se viva en aquellos días una fuerte convulsión tanto para la población militar como para la civil. La población militar sufrió especialmente estas fechas con el recrudecimiento de los combates y la cercanía del frente […], las bajas por ambos bandos serán considerables, pero también la población civil va a vivir una de las fechas más dramáticas de toda la guerra.

Evacuación de una población por soldados republicanos.

En todos los pueblos, ante la inminente llegada de las tropas nacionalistas, las autoridades republicanas ordenan la evacuación de la población; casi toda la gente, familias enteras, se marchan de sus casas y en grupos numerosos se dispersan por lugares propicios. Las personas o familias más destacadas van a huir en gran número hacia las zonas más cercanas aún bajo control republicano, hacia Ciudad Real o Córdoba… Los huidos de nuestros pueblos se refugiarán, sobre todo, en la provincia de Ciudad Real, en pueblos como Ballesteros, Carrián de Calatrava, Villamayor de Calatrava…, aunque no es descartable que se dirigieran también a otras zonas como podría ser la provincia de Córdoba, pero preferentemente lo harán los de pueblos ocupados más al Sur de la provincia. Francisco Moreno Gómez ha escrito a este respecto:

“En el verano de 1938, con motivo de la ofensiva nacionalista por el Valle de la Serena y la cuenca del Zújar se produjo una nueva oleada de refugiados hacia Villanueva de Córdoba. El Socorro Rojo de la localidad inició una campaña de recaudaciones, a base de actuaciones de su Grupo Artístico y proyecciones de películas, para socorrer a las familias de los pueblos evacuados de Extremadura”. Esta masiva influencia de refugiados provocará, a menudo, tensiones y rechazos ante la aglomeración de personas y la intensificación de los problemas de abastecimiento y sanidad en los lugares de recepción.

Comentábamos en otro lugar cómo bastantes vecinos de nuestros pueblos que habían acogido a refugiados pasarán a ser ellos protagonistas de una situación análoga […].

No obstante, no toda la población va a huir hacia zona republicana tras la evacuación, una parte de ella, al conocer la “liberación” (así se ha denominado, durante mucho tiempo y en algunos sectores, a la ocupación por las tropas nacionalistas), va a volver a sus casas, encontrándose los pueblos destrozados, en primer lugar, por la actuación de las fuerzas de la República durante la retirada. En Orellana la Vieja, por ejemplo, incendian las mieses que había en la era, la fábrica de harina, el Registro Civil y casi la totalidad de los archivos municipales y parroquiales (sucediendo algo similar en Navalvillar de Pela y Acedera). En Villanueva de la Serena van a inutilizarse algunos hornos de pan y, al igual que en Don Benito y otros pueblos, se incendian las mieses y se producen otros destrozos.

El robo y el saqueo se generalizan en estos momentos de confusión y serán la nota característica en la entrada de las tropas nacionalistas, la gente recuerda como especialmente salvaje la actuación de los “moros”, soldados procedentes del Ejército de África, los cuales provocaron grandes destrozos en las casas, la mayoría vacías por la evacuación, llevándose lo poco que hubiera de valor o destrozando sin sacar provecho de ello.

Para remediar algo la situación, llegaba el día 22 de julio a Acedera, Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra y Navalvillar de Pela una expedición de Auxilio Social portando víveres para la población. El 25 llegaba, entre otros lugares, a Don Benito y Villanueva…

Así pues, las pérdidas materiales en estas fechas fueron bastante importantes, tanto para familias de derechas como de izquierdas; sin embargo, pese a las dificultades generales, con la vuelta a la “normalidad”, una vez ocupados los pueblos, la diferencia para unas y otras familias sería importante. Las primeras van a empezar a disfrutar de una larga tranquilidad, sobretodo aquellas que no tenían familiares expuestos a los peligros del frente; para las familias izquierdistas la suerte va a ser muy distinta, empezará para ellas el destierro, el exilio o la persecución que, terminará fatalmente con la muerte de los más destacados o más desafortunados.

Rasgos generales de los cambios surgidos en la etapa de control nacionalista

Comenzaba en julio de 1938 en los pueblos objeto de nuestro estudio, al igual que había ocurrido en todas las poblaciones ocupadas por los nacionalistas desde el inicio de la Guerra Civil, una reorganización en todos los niveles de la vida del municipio. Así sucederá en la vida político-administrativa; obviamente, desaparecen todos los órganos de poder de origen republicano (Consejos Municipales…), siendo sustituidas las autoridades civiles por militares que se impondrán en todos los ámbitos, no en vano los nacionalistas habían declarado desde el 28 de julio de 1936 el estado de guerra, mientras el bando gubernamental mantendrá el estado de alerta durante casi toda la Guerra Civil.

De esta forma, al ir ocupando los pueblos, las autoridades militares franquistas se harán con el control político de aquéllos, designando una Comisiones Gestoras con los individuos más derechistas.

En Don Benito se constituye el 25 de julio de 1938 la “Comisión Gestora Provisional”; la Auditoría de Guerra del Ejército del Sur nombra a las … personas […].

El mismo día se constituía en Villanueva de la Serena, será Ramón Prego García, oficial 1º. Honorario del Cuerpo Jurídico Militar, en nombre del General Jefe del Cuerpo del Ejército del Sur, quien nombre a los individuos que formarán parte de esta Comisión […].

En la misma fecha, 25 de julio, quedaba constituida la Comisión Gestora en Navalvillar de Pela, siendo nombrado alcalde, por el Teniente Militar de la plaza […]; más tarde, el 14 de agosto será modificada la Comisión Gestora, por orden de la Auditoría de Guerra […].

En las actas de Plenos municipales quedaba perfectamente reflejado el nuevo “espíritu” del poder municipal y el contraste con el periodo republicano, existe muy poca intervención de los gestores o vocales, normalmente es el Presidente el que expone los temas que se tratan, que, por otra parte, son muy reducidos, limitándose, a veces, a hacer referencia a las cuentas municipales o asuntos administrativos (reposición de funcionarios, depuración de otros…); el poder efectivo residía en el Comandante Militar (Jefe del Cuartel de la Guardia Civil, en muchos pueblos).

Para el mantenimiento del nuevo orden se forman Milicias patrióticas, será la Falange la organización que adquiera mayor protagonismo en este sentido, colaborando con las autoridades en la organización de manifestaciones, cánticos o insultos a izquierdistas y en las operaciones de “limpieza” y represión.

No es necesario insistir en un hecho tan evidente como es la ilegalización, prohibición de cualquier tipo de organización, partido o sindicato obrero, se clausuran las Casas del Pueblo y se incautan todos sus bienes…

[Represión nacionalista en los pueblos de La Serena]

Prisioneros republicanos.

Si en el período republicano se habían realizado detenciones, con el control nacionalista, prácticamente todos aquéllos que no habían huido hacia zona republicana y tuvieran un pasado ligeramente sospechoso de izquierdismo eran encarcelados, debiendo soportar un largo calvario o siendo eliminados a través de asesinatos, los cuales tienen un rasgo diferenciador con los practicados por las milicias republicanas y es que, en algunos casos, están avalados o son ejecutados por las mismas fuerzas del Ejército Nacionalista. Pero, además de las muertes irregulares, las muertes “legales” a través de juicios en Consejos de Guerra, se van a cobrar un buen número de víctimas, sobre todo en la posguerra. En Villanueva de la Serena y Don Benito se establecieron unos Juzgados Militares eventuales que condenarían a muerte y ejecutarían a algunas personas, muy pocas, la mayoría de los muertos por los nacionales fueron simplemente asesinados. Posteriormente pasarían Consejos de Guerra en Mérida, Badajoz, Castuera, Almendralejo o Cáceres individuos de esta zona, lo que quiere decir que en la posguerra no funcionó en nuestra zona ningún Consejo de Guerra, al menos no tenemos evidencia de ello por las inscripciones en el Registro Civil.

Van a ser factores fundamentales en la represión nacionalista el ajuste de cuentas, el revanchismo y la venganza que guiará a los que, de alguna manera, habían sufrido las consecuencias del “período rojo”; a las autoridades militares les impulsará, además, el deseo, de dejar limpia la retaguardia de elementos desafectos, dado el fuerte arraigo de las ideas y organizaciones de izquierda, a lo cual colaborará la Falange […].

En Don Benito, al igual que en los demás pueblos, la represión nacionalista nos ha planteado bastantes más problemas que la republicana; los datos que vamos a manejar (309 muertos) los hemos obtenido en base, fundamentalmente, al Registro Civil, por lo que no sería descartable que las cifras reales de las represalias franquistas sean mayores; así, por ejemplo, a través de la “Causa General” sabemos que 6 personas que sufren la represión franquista y no han sido inscritas en el Registro Civil de Don Benito, de ellas, 4 son asesinados en el propio Don Benito “en aplicación de un bando de guerra”, los otros dos probablemente (uno de ellos con certeza, Doroteo Sánchez Pajares, fusilado en Mérida el 21 de enero de 1941 e inscrito en el Registro Civil de esa ciudad) son fusilados por condena de Consejo de Guerra fuera de Don Benito.

Junto a estas fuentes, nos ha sido útil una “relación nominal de personas que resultaron muertas al ser ocupado el pueblo de Don Benito, en choque con la fuerza pública…”enviada por el Jefe de la Policía Militar [SIPM] de la 21ª División al Servicio Jurídico Militar de la referida División (el 6 de septiembre de 1938); en ella figuraban 178 personas, de las que aún no se han inscrito en el Registro Civil 30 y que probablemente ya no lo harán nunca, a pesar de que con fecha de 7 de septiembre de 1938 dicha relación fue remitida al Juez Municipal de Don Benito (Sr. Manzano) por el Capitán del Servicio Jurídico Militar para su inscripción.

En capilla, preparando su encuentro con la muerte.

Estas 178 personas mueren desde el 24 de julio hasta el 1 de septiembre de 1938, en poco más de 40 días, destacando algunos días del mes de agosto en la ejecución de estas muertes que no se producen por enfrentamientos bélicos como se quiere hacer creer con la expresión “choque con la fuerza pública”, sino que serán muertes irregulares, asesinatos por “aplicación de un bando de guerra” o, en último caso, (creemos que nada probable), serían ejecuciones por juicios sumarísimos de urgencia. En nuestra opinión, esta última posibilidad no sería muy viable ya que, si efectivamente hubiesen sido juzgados, sería el Juez Militar el encargado de confeccionar la lista y no el simple intermediario del envío entre la Policía Militar [SIPM] y el Juez Municipal […].

Definitivamente, podemos calificar a la mayoría de los óbitos producidos en Don Benito por los nacionalistas como asesinatos o muertes irregulares, con una particularidad respecto a otros pueblos que estudiaremos, y es la enorme responsabilidad de las fuerzas militares que se convierten en el verdadero poder en todos los sentidos, auxiliadas en las tareas de “limpieza” por las fuerzas civiles, destacando la Falange. La terminología utilizada para definir la causa de la muerte no deja de ser llamativa y viene a corroborar lo que venimos señalando; se utilizan expresiones como “choque con la fuerza pública”, “aplicación de un bando de guerra”, “acción de guerra” (aún en abril de 1939, cuando el conflicto había terminado) o “la cruzada de liberación”…, excepto en el último caso en Don Benito, que creemos atípico, en que se especifica “ejecutado a pena capital” (“según resulta de orden Judicial Militar. Manifestación del Juzgado Militar nº 53 de esta ciudad”).

[…] En definitiva, todo lo anterior nos viene a indicar el carácter de lucha de clases de la guerra civil española; con el estallido del conflicto la explotación a que habían sido sometidos los yunteros y jornaleros extremeños va a tener una vía de escape violenta, en ocasiones; por otra parte, su protagonismo en asentamientos campesinos por la Reforma Agraria o en otros temas, va a recibir, con la victoria nacionalista, un duro golpe no sólo en la conservación de sus tierras sino, a veces, de su propia vida. El alto número de jornaleros vendría explicado también por ser el sector más numeroso de la población extremeña, aunque, de todas formas, es significativo que por la represión republicana mueran bastantes menos que por la nacionalista.

[…] Lo que es cierto, en consonancia con lo que sucedía en Don Benito, es el carácter no incontrolado de las muertes irregulares cometidas en Villanueva [de la Serena], sino que, como las mismas fuentes franquistas reflejan (”aplicación de un bando de guerra”), la responsabilidad mayor residirá en las fuerzas militares, apoyadas por civiles.

[…] [En Navalvillar de Pela] La represión nacionalista va a ser aún más dura. Hemos podido conocer, por el Registro Civil de esta población, 103 represaliados por el bando vencedor, aunque seguramente la cifra sea mayor ya que, como hemos comprobado en otros casos, no todos los asesinados van a ser inscritos […].

[…] Al igual que en otras poblaciones, en las inscripciones, los asesinados por los vencedores figuran como muertos en “choque con la fuerza pública”, en todas las inscripciones realizadas antes de la democracia, y como “fusilados”, “muertos a consecuencia de la Guerra Civil española” …, en las practicadas a partir de 1979.

[…] En las fechas de la represión franquista, encontramos aquí [Navalvillar de Pela] (al igual que en Orellana la Vieja) una particularidad: su desencadenamiento tras el fin del conflicto; si en Villanueva y Don Benito las muertes se habían producido de forma masiva desde julio y agosto de 1938, extendiéndose durante la posguerra, en Navalvillar de Pela serán abril y mayo de 1939 los dos meses más destacados por el número de muertos, siendo más de 80 los individuos asesinados en esas fechas… Se habían producido, de todas formas, en Navalvillar de Pela asesinatos el mismo 21 de julio de 1938 (fecha de entrada de las tropas nacionalistas) y continúan el día 22; probablemente, según testimonios, serían ocasionados por los “moros”, fuerzas marroquíes que en esta zona tuvieron una actuación lamentable en toda clase de destrozos. Otras muertes aisladas se producen en otros meses de 1938 […].

 

La Guerra Civil en Extremadura durante las operaciones militares de julio de 1938 en La Serena por Julián Chaves[3]

Unidades operativas nacionales en Extremadura en julio de 1938
Cáceres Badajoz
I Cuerpo de Ejército II Cuerpo de Ejército
Divisiones destacadas en Cáceres Divisiones destacadas en Badajoz
Nº 11ª, al mando del general Bertoméu Nº 21ª, al mando del coronel Cañizares
Nº 19ª, al mando del general Múgica Nº 112ª, al mando del coronel Baturone
Nº 74ª, al mando del coronel Arias
Puesto de mando: Puestos de mando:
En Zorita y Trujillo, ambos a cargo del general Múgica En Llerena, el general Solans
En Almendralejo, coronel Cañizares
En Azuaga, coronel Baturone

La caballería acantonada esperando a entrar en combate.

El 2 de julio Franco firmaba una “Instrucción General para la supresión de la Bolsa de Mérida”, argumentando para ello que la acumulación de efectivos republicanos en los frentes de Levante y Teruel había debilitado el extremeño, posibilitando una ofensiva sobre el mismo. Sus informaciones eran bastante acertadas pues, efectivamente, a pesar de los previsibles ataques nacionales y el interés manifiesto de la República en conservar esta zona, el Gobierno Negrín ordenó la retirada de Extremadura y su envío a la zona levantina de la 10ª División entre los días 2 y 4 de julio, y para ese mismo destino, días después, de la 67ª División. Además de considerar que era el momento oportuno, apreciaba una serie de ventajas que se pueden sintetizar en los siguientes apartados:

  • Reducción del frente en unos 90 kilómetros.
  • Ocupación de una zona de más de 5.000 kilómetros cuadrados, de gran riqueza tanto agrícola como ganadera.
  • Liberación del ferrocarril Almorchón-Villanueva de la Serena-Mérida, lo que permitía duplicar el tráfico de Andalucía con Mérida, descongestionando la única línea férrea existente.
  • Aproximación de la línea alcanzada por una parte a Almadén y a los puertos del Rey, y por otra a San Vicente, permitiendo la futura conquista de todos esos objetivos.

Las operaciones nacionalistas se llevaron a cabo por el norte y por el sur del frente, e intervinieron en el primero las tropas del Ejército Centro a las órdenes de Saliquet, y en el segundo, las del Ejército Sur, mandadas por Queipo de Llano.

En lo referente a las fuerzas de Saliquet, en las jornadas previas al lanzamiento del ataque se concentraron unidades nacionalistas en las proximidades de los pueblos cacereños de Logrosán, Zorita y Madrigalejo. Para la operación fue constituida la Agrupación de Divisiones del Guadiana, al mando del general Múgica. Con fecha 15 de julio, el Jefe de Estado Mayor, con puesto de mando en Trujillo, daba por terminada la concentración de fuerzas, ordenando el dispositivo de despliegue, preliminar de futuras operaciones, que duró del 17 al 20 de julio, de acuerdo con la siguiente Orden:

“1) Las fuerzas quedarán concentradas a las 7 horas del día C + 4 que finaliza en las siguientes zonas. División 11ª: Zona de Zorita, Alcollarín, El Campo, Escurial, Miajadas, Villamesías y Abertura. División 74ª: Zona Conquista, Herguijuela, Garciaz y Madroñera. División 19ª: (Sólo los elementos que intervienen en futuras operaciones). Zona Villar de Rena: 1º Rgtº. Infantería, 25ª Cía. Zapadores, 31ª Batª Rgtº. Ligero. Zona Zorita: 20ª Cía. Zapadores. Zona Madrigalejo: 10 Escuadras Rgtº Calatrava y 4ª Cía. de Choque. Brigada Caballería Aldecoa: Zona Cañamero, Logrosán y Zorita.

2) Para pasar del dispositivo de concentración al de despliegue se dispone de los días 17, 18 y 19, debiendo terminar a las 2 horas del 20 [julio].

3) Zona de despliegue Columnas: Columna Oeste; al mando del General Bertoméu. Límites por el Oeste: Casa del Herradero; camino a los bosques próximos, y al norte de Madrigalejo: Cañada de la Laguna. Este: Línea Sur del Cerro de las Marías al Gamonal. Columna Este; al mando coronel Arias: Camino de Trevolosa al vado de la Isla. Guarda flanco izquierdo (Este); al mando del coronel Aldecoa. Destacamento occidental (Villar de Rena); al mando coronel Puente Ruiz. Reserva; al mando jefe de Brigada de la División teniente coronel Luis Blanco Novo. Situación inicial: Alcollarín -Campo Lugar […]”.

De acuerdo con el Ejército Sur, las operaciones se acometieron el 20 de julio. Esa jornada, las fuerzas al mando del general Múgica rompieron el frente en Madrigalejo, ocupando al día siguiente los pueblos de Acedera -en cuyas cercanías se registró un fuerte combate-, Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra y Navalvillar de Pela. Este último, al parecer, estaba evacuado cuando entraron las fuerzas. Esas conquistas prepararon el paso del río Guadiana, objetivo que consiguieron al día siguiente, superándolo por la zona sur de Orellana. Se procedió a continuación a ocupar posiciones próximas, con el fin de constituir una cabeza de puente. El avance efectuado en esos tres días de operaciones alcanzó una profundidad media de 17 kilómetros; el número de prisioneros republicanos superó las 500 personas, con unas 300 bajas.

Por otro lado, las tropas del sur avanzaban en sus posiciones el mismo día 20, una jornada en que encontraron tremendas dificultades atmosféricas debido al viento -según constaba en el parte de operaciones, se registró un “fortísimo ciclón” durante toda la tarde-, que hizo muy difícil el avance, cortando las comunicaciones telefónicas y ocasionando otros desperfectos que tuvieron que ser solucionados por la noche. Al día siguiente, las condiciones meteorológicas volvieron a la normalidad y pudieron continuar con los planes trazados, conquistando las posiciones de Mesa de Zaucejo, Vértice Picuda, Casas de Diego Peña, hasta llegar a las inmediaciones de Monterrubio de la Serena.

Por la tarde, la División 102ª ocupó el Puerto de los Vuelos, continuando la progresión por la sierra de Monterrubio, que fue controlada en la jornada del 22. Pese a ir cumpliendo los objetivos marcados, las tropas de Queipo encontraban en esta zona más resistencia que las del norte, ya que se enfrentaban a unidades republicanas bien pertrechadas, donde no faltaba la utilización de tanques, que hostilizaban continuamente su avance. El día 23 era ocupado Monterrubio por las Columnas a las órdenes de los coroneles Castejón y Redondo. Su población emprendió la huida en dirección a Helechal, llevándose con ellos a los derechistas que estaban detenidos en el campo de concentración. Ese mismo día, siete aviones republicanos bombardearon el municipio. Esta acción no pudo evitar el corte de la carretera que unía Castuera con Cabeza del Buey, y quedaron las fuerzas nacionales cerca de Helechal.

El jefe republicano del Ejército de Extremadura, Burillo, atemorizado por lo que estaba sucediendo, trató de tomar medidas urgentes con el fin de evitar lo peor. La más importante fue constituir un nuevo Cuerpo de Ejército compuesto por tres Divisiones: la 37ª, con base en La Coronada; la conocida por “Zújar”, con base en Almorchón-Helechal-Benquerencia; y la División “A” con cabecera en Belalcázar. Unas iniciativas que llegaban tarde y poco podían solucionar, como quedó demostrado con lo sucedido las jornadas siguientes.

Con las conquistas de días anteriores, los avances conseguidos por los dos Ejércitos franquistas habían profundizado, por uno y otro lado del frente, hacia posiciones que amenazaban ya al municipio de Castuera, capital hasta entonces de la Extremadura republicana.

El día 23 los hombres de Saliquet se adentraban en dirección a Magacela-Campanario. Un parte de operaciones de ese mismo día así lo confirmaba:

Después de una preparación artillera y de servicios de aviación se ha ocupado Tamborrio. Se continúa ensanchando la cabeza de puente del Guadiana, habiéndose ocupado el vértice Almendro y continuando las unidades progresando hacia el Sur para ocupar las alturas próximas al Zújar. En la operación de esta mañana para ocupar Acebuchal y posiciones inmediatas, se ocasionaron al enemigo 60 bajas, haciéndoles 75 prisioneros. La resistencia republicana es pequeña en general en todos los frentes”.

El párrafo final del parte es bastante ilustrativo sobre la falta de resistencia que estaban encontrando las fuerzas de Franco en su avance por el norte. Situación que de alguna forma contrastaba con el elevado número de republicanos que, ante la proximidad de las fuerzas nacionales, lejos de hacerles frente, parte se marchaba de sus pueblos hacia otros con menos peligro de ser ocupados, y otra parte se refugiaban en sierras próximas para evitar ser detenidos.

Pero el día 23 para el Ejército Centro aún no había concluido, y continuaba su marcha, pasando el río Zújar y marchando en dirección a los pueblos de Campanario y alturas de Magacela. Las autoridades republicanas, ante la gravedad de la situación, ordenaron la evacuación de la población. La aviación nacionalista informaba por la tarde de que numerosas personas comenzaban a huir de la Bolsa, sobre todo por la carretera de Castuera hacia Puebla de Alcocer, empleando para ello medios de transporte de todo tipo.

Por su parte, al llegar la noche, las tropas del Ejército Sur llegaron a Castuera, que quedó cercada. A las ocho de la mañana del día 24, las Columnas al mando de los coroneles Baturone y Castejón ocupaban el municipio, ocasionando a sus defensores 183 bajas y unos mil prisioneros. Con esa conquista las tropas nacionales se apoderaban de un importante centro de comunicaciones republicano, provocando el éxodo masivo de su población hacia la zona de Almorchón-Cabeza del Buey. Castuera significaba una importante pérdida para las posiciones gubernamentales en Extremadura, que veían con tremenda preocupación el inminente cierre de la Bolsa de la Serena.

A las 11 de la mañana del día 24 [de julio], las Columnas del Ejército Sur continuaron su avance hacia Campanario, pese a las hostilidades que presentaba la aviación gubernamental. De forma simultánea, su Caballería se desplegaba al norte del ferrocarril Almorchón-Castuera, haciendo numerosos prisioneros.

[…], la 21ª División ocupaba Medellín y su castillo, rodeando Mengabril y Don Benito. También avanzaban hacia el valle de la Serena, cercando Higuera de la Serena. Otras unidades se dirigían a Esparragosa. Esa misma jornada establecían comunicación con [otras] fuerzas de Queipo de Llano a la altura del Puerto de Los Vuelos, entre Peraleda y Monterrubio. Todo apuntaba que, de seguir esos avances y continuar encontrando tan escasa resistencia, la Bolsa quedaría cerrada por la tarde. Una previsión que se cumplió, horas después, con la ocupación de Campanario:

Una Brigada de la 112ª División -informaba un parte de operaciones del Ejército Sur fechado el día 24- ocupó Campanario, llevando en vanguardia Caballería, que cuando envolvió el municipio detuvo camiones republicanos con personal que ha quedado prisionero. El Ejército del Centro vino al encuentro y el enlace lo han hecho al norte de la población […]”.

Esa ocupación, por tanto, significó el cierre de la Bolsa de la Serena, quedando atrapados en su interior no sólo numerosa población civil sino también unidades de su Ejército como las Brigadas 20ª y 91ª, algunas de cuyas unidades intentaron escapar, sin éxito, al día siguiente:

El enemigo encerrado en la Bolsa -informaba un parte de operaciones nacionalista-, a las 0,30 horas del día 25 intentó escapar sin conseguirlo, entre el cementerio de Magacela y la carretera de Campanario. Al parecer se trata de tres Batallones de la 20ª Brigada Mixta, dos Compañías de Ametralladoras y dos o tres unidades de la 21ª (¿?) Brigada. Fueron derrotados en el encuentro. Fuerzas de otra Brigada, la 91ª, chocaron también con nuestras líneas por la zona de Campanario-La Haba. Las informaciones recibidas por el Ejército del Sur apuntan a que había dentro de la Bolsa la 103ª y 91ª Brigadas, y parte de la 25ª y 109ª, junto a algunos escuadrones de caballería […]”.

De esta forma concluían sus operaciones las tropas nacionalistas, que en tan sólo cinco días de combates habían conquistado unos 3.500 kilómetros cuadrados de esta fértil comarca extremeña, dotada de inmejorables recursos agrícolas y ganaderos que pasaban a formar parte de la España de Franco. Del mismo modo pasaban a estar bajo su control 22 pueblos, que en su conjunto suponían unos cuatrocientos mil habitantes. Un balance, pues, muy positivo, que en los días siguientes va a tratar de consolidar en todas sus posiciones.

Hasta aquí la primera fase de unas operaciones que ocasionaron numerosas pérdidas humanas a las tropas gubernamentales, que al parecer superaron los seis mil fallecidos. En el otro bando también las hubo, aunque en mucha menor proporción. El Ejército del Sur fue el más afectado, con unas setecientas bajas. También fue elevado el número de prisioneros republicanos, y no menor el éxodo de sus habitantes a otras zonas.

Sobre esto último es preciso decir que el descalabro republicano llevó a ingentes bolsas de población, como ya se ha indicado, a marcharse de la comarca antes de que ésta fuese controlada por las tropas de Franco. Parte trató de refugiarse, momentáneamente, en las poblaciones pacenses situadas más al nordeste de la provincia, pero la mayoría se marchó a tierras de Ciudad Real, concretamente a pueblos como Ballesteros, Carrián y Villamayor de Calatrava, etc. Su presencia en esas localidades originó, con frecuencia, tensiones con sus vecinos, que observaban cómo el aumento de población llevaba consigo problemas sanitarios y de abastecimiento. Debe distinguirse en ese sentido, la labor del centro de Evacuación y Refugiados de Ciudad Real, que se encargó de distribuir en pueblos al personal evacuado de la Serena.

Pueblos controlados por los nacionales con el cierre de la Bolsa de La Serena
Medellín

Magacela

Mengabril

Valle de la Serena

Malpartida de la Serena

Orellana la Vieja

Monterrubio de la Serena

Don Benito

La Haba

La Coronada

Quintana de la Serena

Esparragosa de la Serena

Benquerencia

Orellana de la Sierra

Villanueva de la Serena

Manchita

Campanario

Higuera de la Serena

Castuera

Acedera

Navalvillar de Pela

En cuanto a las pérdidas materiales, sólo citamos a título de ejemplo, que en las últimas operaciones del día 24 [julio] pasaron a manos nacionalistas una Batería de 3 piezas de 7,5 Ansaldo con sus correspondientes camiones, una Compañía completa de autos-blindados y una sección de antitanques.

En suma, un auténtico fiasco para la República, del que se pidieron responsabilidades. El coronel Ricardo Burillo, jefe hasta entonces del Ejército de Extremadura, fue destituido de su cargo, tras haberlo desempeñado durante ocho meses, siendo nombrado en su lugar el coronel Adolfo Prada, que cogió el mando en una situación de fuerzas muy precaria, hasta el punto, que, lo primero que tuvo que hacer fue tratar de elevar la moral de sus hombres tras el impacto que supuso la pérdida de la Serena.

 

Intervención de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República durante los combates de julio de 1938 en La Serena[4]

Ejército de Extremadura gubernamental

El 31 de julio de 1938 fue destituido [como jefe del Ejército el coronel Ricardo] Burillo por los resultados de la batalla de la bolsa de La Serena, y reemplazado por el coronel de Infantería Adolfo Prada Vaquero […].

20ª Brigada Mixta

Al iniciarse la ofensiva nacional en La Serena, en julio de 1938, la 20ª BM se hallaba en vanguardia en Guareña y pronto se vio en riesgo de ser copada, por lo que tuvo que retirarse a La Coronada para integrarse en una efímera División “B” que se creó y desapareció en un día. Formando parte de la División “A” intentó infructuosamente ocupar Castuera, el día 23 de julio. Al día siguiente, no pudo evitar un nuevo envolvimiento, del que sólo se salvaron los batallones 77º y 79º, que huyendo por Puerto Hurraco llegaron a la Puebla de Alcocer. Entre los desaparecidos estaba el nuevo jefe de la Brigada, el mayor de milicias Eduardo Robledo González, que, este mismo día, había sustituido al coronel Gómez. En la Operación la División [37ª] había perdido a su jefe, dos jefes de brigada, 89 oficiales, 8 comisarios y 6.086 cabos y tropa, además de 3.588 fusiles, 170 ametralladoras, 10 cañones y 10 tanques. De los restos maltrechos de a 20ª Brigada Mixta se hizo cargo el mayor de milicias Gabriel Pareja Núñez que reorganizó sus fuerzas para reintegrarse a su sector frente a Castuera, donde permaneció hasta el final de la guerra.

91ª Brigada Mixta

Al iniciarse las operaciones nacionales para la liquidación de la bolsa de La Serena, la 91ª BM se hallaba cubriendo el frente en las alturas delante de Peraleda del Zaucejo, Cerro del Risco, Sierra Lengua, Vértice Castillejo y Loma Sancha. En los primeros combates, su jefe, López Montilla, cayó prisionero y su sucesor, el mayor de milicias Copérnico Ballester Francés, herido, asumiendo el mando el mayor de milicias Olegario Pachón Núñez, de la CNT. El 20 de julio de 1938, defendía el frente Sur de la bolsa, en Guareña, y después de concentrarse en La Coronada, intentó reconquistar Castuera el día 23. Al día siguiente quedó copada en la bolsa y deshecha. Ya no volvió a intervenir en ninguna acción bélica posterior. Pachón tuvo como jefe de Estado Mayor al oficial de milicias Pedro Prieto y el comisario German Clemente, que lo había sido durante toda la existencia de la unidad, fue relevado una semana antes del final de la guerra por Vicente Pastor Vicario.

109ª Brigada Mixta

En la segunda fase [de la batalla de la bolsa de Mérida], en el mes de julio, la Brigada entró de lleno en combate al intentar impedir el paso del Guadiana por las fuerzas nacionales. La lucha se inició en el sector de la Casa de la Rana y prosiguió en el Vértice Gorbea, sin lograr detener el avance nacional hasta llegar al río Gargaligas, aunque sólo transitoriamente, pues poco después, la 109ª BM tuvo que retirarse a [localidad de] La Coronada. En esta operación la unidad sufrió relativamente pocas bajas en comparación con las demás brigadas participantes, pues sus efectivos después de los combates ascendían a 2.127 hombres, mientras que la 25ª BM había quedado reducida a 630, la 12ª de Asalto a 1.134, la 20ª a 1.552, la 91ª a 1.719 y la 148ª a 2.063. Sin embargo, al continuar la ofensiva la 109ª quedó atrapada en el fondo de la bolsa, siendo totalmente aniquilada. Durante esta batalla, el jefe de la Brigada, mayor de Blas, pasó a mandar la 29ª División y cedió el mando de la 109ª BM al mayor de milicias Timoteo Reboiro Jiménez. Aunque la Brigada fue reconstituida bajo el mando del mayor de milicias Juan Guijarro Iniesta, ya no llegó a participar en la ofensiva final del Ejército Popular en Extremadura, en enero de 1939.

25ª Brigada Mixta

En la ofensiva nacional del valle de la Serena, en julio de 1938, la 25ª BM fue encargada de las defensas de las cabezas de puente sobre el Guadiana, objetivo que no pudo cumplir, pues tuvo que replegarse a la otra orilla con grandes pérdidas, el día 19 [de julio]. Fue adscrita, entonces, a la División de Maniobra para defender la línea desde Casas de Don Pedro hasta Puente del Arzobispo. Dos días después, fue incluida en la División del Zújar en el frente Almorchón-Benquerencia y, al día siguiente, fracasó en su intento de reconquistar Castuera.

148ª Brigada Mixta

Del 24 de junio al 1º de julio, sufrió grandes pérdidas en el contraataque efectuado en los puertos de Castuera y Calabazar, quedando en línea en la orilla izquierda del Zújar. El 20 de julio cedió dos de sus batallones a la División de Maniobras para defender Monterrubio, que se perdió el día 22 [de julio]. Este mismo día, la Brigada pasó a formar parte de la División “A” en Belalcázar. Al terminar la batalla pasó a la 36ª División del VI Cuerpo de Ejército.

 

Intervención de las Divisiones del Ejército Nacional durante los combates de julio de 1938 en La Serena[5]

Ejército del Centro sublevado

74ª División

En julio de 1938, fue enviada al frente de Extremadura para participar en la batalla del cierre de la bolsa de La Serena. El 20 de julio, rompió espectacularmente el frente por la Casa de la Rana, al Este de Madrigalejo ocupando el vértice Gorbea, cruzando el río Cubilar y llegando al río Gargaligas, aunque tuvo que retirarse de nuevo al Cubilar por un incendio de la vegetación provocado por las fuerzas republicanas. Una vez apagado éste, al día siguiente se cruzaron los dos ríos, se ocupó Navalvillar de Pela y la sierra de su nombre, llegando a orillas del Guadiana. El día 24 [de julio], se concentraron las fuerzas en el vado y paso de la barca del camino vecinal de Navalvillar de Pela a Talarrubias y atravesaron el Guadiana y el Zújar, ocupando el vértice Jalías y los pueblos de La Coronada y Magacela y quedando cerrada la bolsa.

2ª División de Caballería

Después de roto el frente [de la bolsa de La Serena], el 14 de julio de 1938, [una Brigada de] la 2ª División de Caballería irrumpió en la retaguardia enemiga, a pesar de la resistencia encontrada, tomando El Helechal y salvando aquí de la voladura el puente sobre el Zújar, Benquerencia y Castuera. La División tuvo que repeler violentos contraataques como, posteriormente, en Campanario, donde se cerró la bolsa. Las cargas realizadas por los jinetes fueron espectaculares y efectivas ante un enemigo en movimiento e incapaz de reaccionar. Pie a tierra se distinguió la unidad en el sostenimiento de las líneas ante los contraataques enemigos.

11ª División

En la batalla del cierre de la bolsa de La Serena, la 11ª División constituyó el flanco Oeste de las fuerzas que intervinieron por parte del Ejército del Centro. El 20 de julio de 1938, la 1ª Brigada cruzó el río Ruecas en las cercanías de Madrigalejo y ocupó el Vértice La Mata y después de establecer una cabeza de puente sobre el río Gargaligas conquistó el pueblo de Acedera y el Vértice Jaroso, llegando así a la Sierra de Pela. Al día siguiente, la División prosiguió su avance ante una débil resistencia dominando el Vértice Mesas Altas y la loma de El Bohonal y entrando en Orellana de la Sierra y Orellana la Vieja. En una acción nocturna atravesó el Guadiana por unos vados, estableciendo sobre el río una nueva cabeza de puente que se fue reforzando, al día siguiente. El día 23 [julio], la 2ª Brigada avanzó, sin encontrar oposición por la zona situada entre los ríos Gargaligas y Guadiana, apoderándose del Cerro Acebuchal, los vértices Tamborrio, Pelado, Almendro y Cabeza Pelada y el Castillo de la Encomienda. El día 24, y tras vencer alguna resistencia al Sur del río Zújar, atravesó éste y, ante un enemigo en franca huida, llegó a ocupar la población de Campanario, donde estableció contacto con la 112ª División del Ejército del Sur y cerró la bolsa dejando en su interior dos.

Ejército del Sur Sublevado

122ª División

Emblema de la 112ª División de I Cuerpo de Ejército del Ejército del Sur.

El 4 de julio [de 1938], toda la División se concentró en Cerro Bonal y, el 12, el 4º Batallón del Regimiento Castilla nº 3 sustituyó al 10º de Oviedo que pasó a transformarse en batallón de Ametralladoras afecto a la División. El 20 de julio, la División con la 3ª Media Brigada en vanguardia rompió el frente, cruzó el Zújar, ocupó la cota 540, Las Casas Cortijos, la cota 514 y el Vértice Sijuela, tras atravesar tres líneas defensivas enemigas, envolviendo Monterrubio que quedó dominado tras apoderarse de las posiciones de Loma Roja y el cementerio. El 21 [julio], se conquistó el Puerto de los Vuelos, el 22, Monterrubio y, el 27, fue relevada por la 60ª División.

112ª División

El 20 de julio, el Alto Mando nacional decidió copar a las tropas republicanas en la bolsa que se había formado frente a Mérida. En esa operación, con un día de retraso sobre el inicio de la ofensiva, la 112ª División rompió el frente desde Sierra Mesegara y ocupó el vértice Sijuela y el Puerto de los Vuelos, donde tuvo que rechazar varios contraataques. La progresión se extendió a la Sierra de Monterrubio y la localidad del mismo nombre, que fueron ocupados el día 22, rechazando aquí también los intentos del enemigo para recuperar la plaza. El día 23, continuó su avance por la Sierra de Benquerencia, ocupando ésta y el pueblo de igual nombre y prosiguiendo hacia Castuera que tomó antes de caer la noche. Al día siguiente, las fuerzas de la División entraron en Campanario, contactando con la 11ª División y cerrando la bolsa formada, en la que quedaron encerradas las Brigadas Mixtas 20ª y 91ª. En esta operación la 112ª División sufrió 63 bajas.

102ª División

Emblema de la 102ª División del Ejército del Sur sublevado.

El éxito de esta operación [para refuerzo de la línea del Alto Zújar] sugirió al mando otra de mayor envergadura, como era el cierre de la bolsa, en que podía convertirse el saliente del frente republicano en la comarca de La Serena. En esta ofensiva la 102ª División debía tomar como eje de marcha la carretera de Peraleda del Zaucejo a Monterrubio y asaltar la Sierra del Oro. El 20 de julio, se inició el ataque con una espectacular penetración por parte de la 102ª División que logró rebasar tres líneas defensivas y ocupar una serie de alturas de la Sierra del Oro: loma Berciales, vértices Sijuela y Picuda y lomas de Saucea y Morrillo del Cuervo hasta alcanzar el Puerto de los Vuelos. En los días siguientes la unidad prosiguió su avance por la Sierra de Monterrubio y Sierra del Oro, cortando la carretera de Castuera a Monterrubio en las proximidades de Puerto Urraco. Al llegar las fuerzas de la 112ª División de Campanario se cerró la bolsa, copando en ella a dos brigadas republicanas y terminando así la batalla.

24ª División

En la batalla del cierre de la bolsa la 1ª Brigada actuó en el extremo derecho del dispositivo ofensivo, protegiendo el avance de la 122ª División y situándose en las alturas de la orilla izquierda del Zújar. Después de realizar el copo de dos brigadas republicanas en el interior de la bolsa, prosiguió la ofensiva, el 10 de julio, pero fue languideciendo ante la creciente resistencia enemiga. El día 23, las fuerzas republicanas lanzaron una fuerte contraofensiva contra las posiciones defendidas por la 21ª División, que provocó el derrumbamiento del frente. La 24ª División pudo defender sus posiciones en el puerto de Calabar sin ceder terreno al adversario. Al terminar estas operaciones, la División pasó a cubrir el sector desde el vértice de Loboso hasta el Este de la Sierra de Mesegara, rechazando varios ataques dirigidos a la posición del vértice Moritos.

60ª División

[…] En julio de 1938 fue llamada [desde su cuartel general de Écija, Sevilla] para constituir la reserva del Ejército del Sur en la batalla del cierre de la bolsa de La Serena. Cuando se aprestaba a entrar en línea, sufrió un intenso cañoneo que le produjo bastantes bajas, entre ellas las mortales del comandante Villalta, jefe del 22º Batallón del Zaragoza, y del capitán Bernabé Rodríguez Frías, jefe de una de sus compañías. También resultó herido el jefe del 4º Batallón de Cádiz, comandante Margelina. El 23 de julio, relevó a la 122ª División en la Sierra de Benquerencia.

21ª División

En la batalla subsiguiente [del cierre de la bolsa de La Serena] para el copo de las fuerzas republicanas, la 21ª División cubrió el fondo de la bolsa y luego procedió a limpiarla en la zona de Higuera de la Serena, Don Benito, Zalamea [de la Serena], Malpartida [de la Serena], Esparragosa [de Lares], Mengabril, Valle [de la Serena] y Quintana [de la Serena]. Después de estos combates la División quedó defendiendo el sector desde el curso inferior del río hasta el puerto de Godoy.

 

Crónica local del cierre de la bolsa de La Serena en Campanario[6]

La bolsa de La Serena se cierra en Campanario

El día 17 de julio, el Estado Mayor de la 21ª División del II Cuerpo de Ejército, Ejército del Sur, recibe la siguiente orden: “S.E. el Generalísimo ha ordenado que se continúe el avance para la toma de Castuera en un movimiento coordinado con el que realizará el Ejército del Centro que pasará el Guadiana y el Zújar por Navalvillar de Pela y Orellana, enlazando hacia Campanario los dos Ejércitos”.

La Caballería avanzará hacia Campanario siguiendo como eje la carretera de Castuera. [Esta caballería la formaban soldados marroquíes con sables. Alejandro Lizarriturri, soldado republicano encuadrado en el Batallón de Trabajadores Prisioneros nº 104, que una vez tomada la localidad de Castuera se encontraba prestando servicio en su hospital, recordaba que “Una mañana fui testigo de algo que no había visto en todo el tiempo que llevábamos en guerra. Pasó a la salida del trabajo, eran las seis de la mañana cuando apareció una tropa de caballería montada por unos jinetes de lo más estrafalarios y variopintos, con unos grandes aros en las orejas y con tranzas. Algunos llevaban huesos atravesados en la nariz y además iban medio desnudos, el color de sus pieles era entre negro y amarillo. Iban armados con unos sables o como se llamen, eran unas armas anchas muy brillantes. Uno de ellos hizo ademán de cortarme la cabeza para asustarme, y lo consiguió. Calculo que eran unos doscientos y según me pude enterar debían ser los que asaltaban las trincheras que solían estar en sitios llanos después de una preparación de artillería y bombardeo de aviones. Era la antítesis de la imagen que aparecía en el cuadro del apóstol Santiago donde los españoles cortaban el cuello a los moros. Desde luego los reclutadores de moros habían pasado por todas las cabilas que existían en África para reunir semejante gentuza.

“A eso del mediodía apareció una escuadrilla de aviones de bombardeo, venían en fila de a tres. Los quince aviones iban en dirección al campo enemigo mientras a lo lejos se oía retumbar los cañones; se estaba preparando el gran combate y, al mismo tiempo, trabajo para nosotros. Lo que ocurrió a continuación es digno de mención. Empezaron a aparecer unos caballos enloquecidos a trote, sin rumbo fijo, desperdigados, sin jinete alguno. Algunos jinetes a caballo trataban de recuperarlos, pero como es lógico, no se dejaban coger. ¿Qué había pasado? Más tarde, nos enteramos de que, la aviación, se había equivocado y había hecho una escabechina con la caballería mora, bombardeándola en pleno campo, y los caballos que quedaron vivos corrían para salvar el pellejo”[7]].

El Ejército del Centro avanzará por la carretera de Orellana [la Vieja], enlazando con el Ejército después de rebasar Campanario.

La mitad de la Brigada de la División 102ª, coronel Castejón, partirá de Castuera limpiando el triángulo Campanario-Quintana-Castuera y, después, el territorio al Este del río Ortigas hasta enlazar con las demás columnas.

Entre las prevenciones:

Las tropas no entrarán por ningún concepto en los pueblos; la ocupación real de éstos la efectuarán después de reconocidos, las fuerzas de policía, S.I.P.M., que marchen en las columnas.

Castigaré con el mayor rigor los desmanes de que tenga conocimiento.

Los prisioneros serán evacuados a Guareña o Campillo.

Por el capitán auditor de la División, se nombrará un oficial jurídico que marche en cada columna para entrar en los pueblos, dándoles instrucciones para el desempeño de su misión. [Esta misión no se señala, pero se refiere a la actuación para con la población civil y nombramiento de autoridades locales].

El jefe de cada columna designará un oficial o suboficial que actúe como secretario del oficial jurídico.

Las fuerzas de policía no permitirán que entre nadie, ni militar ni civil, hasta que el mando lo autorice.

Las unidades de trabajadores prisioneros se retirarán a Retaguardia.

Las mismas instrucciones se dan a la División 24ª, a la 112ª, coronel Baturone, y a la 112ª, coronel Redondo; el coronel de Estado Mayor de la 112ª introduce esta observación: “He visto con profundo dolor cómo algunos individuos se han dedicado a saquear y molestar al sufrido vecindario de la zona liberada con una actuación impropia del Ejército Nacional, advirtiendo a las unidades de su mando que ordenaré la formación de juicios sumarísimos a los autores de saqueos, aplicando diversas penas que por su ejemplaridad sirvan de referente”.

Soldados del bando sublevado entrando en Guareña.

En una orden del General Jefe del II Cuerpo de Ejército (del Sur) al jefe de la División 112ª, comunica al jefe de la División de Caballería que debe situar su Cuartel General en Campanario, en cuyas proximidades se situarán tres agrupaciones y otra al Sur de Benquerencia; las cuatro quedarán a las órdenes del general de la División de Caballería, “debiendo tener muy en cuenta su complejidad”. [Refiriéndose a su heterogeneidad; legión, tabores marroquíes (muy temidos éstos por los saqueos que llevaban a cabo en las poblaciones ocupadas; procedían del Protectorado Español de Marruecos y fueron enrolados por Franco en el Ejército de África con el que invadió la península)].

Ocupada Castuera la noche del día 23 de julio a las nueve horas, se instala el Cuartel General de la [112ª] División en ésta. Con una Brigada se deja guarnecido el pueblo y se ordena a la otra la marcha hacia Campanario que, en un rápido avance, ocupa a las 16 horas [del 24 de julio], estableciendo enlace con el Ejército del Centro (la 11ª División, general Bartoméu), en el vértice Ontanillas a las 20 horas después de haber rebasado ampliamente Campanario; la Caballería actuando entre las dos columnas -División 112ª, del Ejército del Sur, y la 11ª del Ejército del Centro- lleva a cabo el enlace entre las mismas.

La 112ª División en su parte del día califica de “muy distinguido por su valor personal y por la inteligente dirección de sus tropas y su actuación acertada en la conquista del pueblo de Campanario al comandante don Pascual Junquera de la Piñera del 8º Tabor de Regulares de Alhucemas”, si bien más adelante se tacha con lápiz rojo “muy” y “y por la inteligente dirección de sus tropas”, quedando en “distinguido”.

Entre los distinguidos en la operación, del 8º Tabor, figuran nombres árabes.

En el parte del día se dice que el Ejército Nacional tiene 2 muertos y 22 heridos y las tropas republicanas 340 muertos y 680 prisioneros. De una numerosa relación de presos en Castuera, julio 1938, por sus apellidos creemos podrían ser de Campanario unas treinta personas en la que se especifica edad y número de orden.

Posteriormente a la ocupación de Campanario, el General Jefe del II Cuerpo del Ejército del Sur ordena al jefe de la 112ª División que “debe desglosar y remitirme del parte de operaciones, la parte correspondiente a la ocupación de Campanario que remitiré directamente al General Jefe de la 2ª Brigada de Caballería por ser este General quien mandaba la columna según ordenó S.E. el Gral. Jefe del Ejército del Sur”.

Al no estar en Ávila esta documentación, nos priva de una preciosa información; la referida Brigada, a la que pertenecía el 8º Tabor de Regulares de Alhucemas, que ya no existe, tenía su sede en Melilla por lo que, de existir aún la documentación aludida, estaría allí o por lo menos no disponible en Ávila en agosto de 2000.

Las fuerzas del Ejército Popular que van a enfrentarse a la doble ofensiva nacional, ejércitos del Centro y Sur, es el Ejército de Extremadura, coronel don Ricardo Burillo, y cuyo Cuartel General se encuentra en Almadén, algo mermado pues ha enviado a Levante dos divisiones. En un documento, que reproduce Martínez Bande, se señala que “Las fuerzas de este Ejército han hecho una continua vida de trincheras, no han conocido el relevo ni mucho menos el permiso (…) la gente experimentada de los batallones iba disminuyendo progresivamente mientras que los mandos no estaban completos y en armamento había escasez de morteros, antitanques y artillería antiaérea”.

En el diario de Operaciones de la 11ª División [sublevada] leemos: “ocupada Castuera (una brigada de la 112ª División ocupa, como vimos, el día 24 [julio], Campanario), la División 11ª, del Ejército del Centro, cruza este río (Zújar), persiguiendo al enemigo y enlaza con las unidades anteriores en este pueblo (Campanario); a continuación, la 21ª División y la caballería comienzan la limpieza de la bolsa que habían formado”.

Las bajas nacionales -siguiendo a Martínez Bande- son: 535 hombres, entre ellos 44 jefes y oficiales (no figuran entre ellos las de la caballería); las del Ejército Popular: 6.306 hombres, incluidos 5 jefes, 89 oficiales y 8 comisarios; consiguiendo un importante botín en material de guerra.

El día 23 es evacuada de Campanario la población civil de izquierdas (aunque bastantes prefirieron quedarse) en dirección a Peñalsordo con destino a Abenoja y fincas de Alrededor, Almadén, Ciudad Real y a otras poblaciones; previamente se habían dado unas instrucciones por el mando militar para que la evacuación se hiciera por el orden siguiente:

  • Las personas no combatientes
  • La ganadería que radique en el término municipal saldrá hacia los sitios que se le señalen
  • Toda la riqueza de los pueblos que pueda ser útil al enemigo, tales como cereales, aceites, chacinas, lanas, pieles, etcétera

Y como medidas complementarias: En cada pueblo se quedará un grupo de compañeros de absoluta confianza y entereza que en caso de una absoluta evacuación, y siempre de acuerdo con el mando militar se encargará de destruir todo lo que pueda ser útil al enemigo tal como motores, hornos de pan, fábricas y demás elementos análogos, así como las fuentes públicas.

Se fueron en carros, [“unos doscientos carros conducidos por sus dueños, todas personas de derechas”], de intendencia o requisados a sus dueños, librándose así, bastantes de ellos, de una muerte segura, o, si se quiere -en muchos casos- la aplazaron un año.

Como dijimos, sólo el Hoy, diario de la editorial Católica es el único permitido en la provincia: el día 24 de julio de 1938, titula en primera página: “La Serena, liberada. 2.780 kilómetros cuadrados incorporados a España”. Y el día cuatro [de agosto], Reyes Huertas, convertido en corresponsal de guerra, recorre la zona informando de las atrocidades marxistas o de que después de dos años se ha vuelto a comer pescado en La Serena o que quedó íntegro el corte de lana del último año; también se refiere -el día 31 julio 1938- a los carreros de Campanario, unos treinta, que acompañan obligados a los evadidos –“la chusma criminal y sus cómplices”- a zona roja; indicando “que alguno ha aparecido asesinado”: lo que no es cierto [en Campanario se acabaron las muertes en octubre de 1936 y los labradores que, obligados, acompañaron a los evadidos, regresaron todos]. “Ayer -comenta Reyes Huertas, el 7 de agosto- se inauguró en Campanario el comedor de Auxilio Social, cerca de 200 niños vitorearon a España y al Caudillo”.

“De las Brigadas rojas, de la 20ª, 91ª y 109ª, no queda ya ni recuerdo: capitanes, comandantes, tenientes (…), de todo eso ha caído en abundancia en la redada y el que no quiso entregarse como el hijo del comandante Borrego, el conocido sargento de Badajoz, se suicidó. La cosecha de cereales -continua Reyes Huertas- ha quedado intacta; lo que pretendieron destruir los rojos en su huida de Campanario, se redujo al incendio del convento que utilizaron para cárcel, creyendo tal vez que estaban los presos dentro. Lo demás, almacenes de granos y víveres, cayeron íntegros en nuestro poder”.

Reyes Huertas es muy duro con los campanarienses vencidos. Ya conocemos su ideología conservadora y actitud crítica para con la República, también el difícil y dramático momento que se vive, pero el autor de La Sangre de la Raza, convertido en corresponsal de guerra de los vencedores, contribuye con su pluma a la ceremonia de la confusión de la que resulta que los vencidos son los malos, malísimos, y los vencedores más que buenos. [Después de hacer una descripción detallada de la “criminalidad roja”, Hoy, 28 agosto 1938, Reyes Huertas acaba: “Como contraste hemos de hacer otro día una información de nuestros campos de concentración de prisioneros para que se vea la diferencia entre unos y otros”. No la hizo].

Prisioneros esperando a ser fusilados.

La represión fue terrible. Fusilaron en grupos o individualmente en la Plazuela, en la Plaza, frente a la iglesia, en el Torronquero, en la cuesta del Calvario, en la Huerta Jerez, en caminos, a pocos metros del lugar de la detención y, después, en el cementerio y cementerios limítrofes [que sepamos en los de Quintana, Zalamea y Villanueva]; los muertos no fueron registrados en ningún organismo, ni registro civil, ni registro parroquial, aunque -eso sí- un sacerdote solía estar presente en los fusilamientos. [Posteriormente ante la reiterada pregunta del familiar de una víctima a un sacerdote le respondió, estando en el cementerio: “Ahí está enterrado tu abuelo”. Y señaló debajo de los nichos que hay a la entrada, a la izquierda].

Acabada la guerra, los inscribían en el registro civil de los pueblos donde estaban las cárceles en que los fusilaban (Villanueva, Don Benito, Mérida, Badajoz, Almendralejo), no así Castuera adonde fueron bastantes de los detenidos de Campanario.

Cuando en la década de los cincuenta un oficial de milicias, destinado en Melilla, reconoció por el nombre, que figuraba en una calle de nuestro pueblo [Campanario], a un general, en aquel entonces jefe, le saludó diciéndole: “Mi general yo soy de Campanario, todavía nos acordamos de V.E., la calle por la que entró el día de la liberación lleva su nombre”. Éste le respondió: “¡Ah sí! Pues no deberían acordarse ni de mí y menos de aquel día”.

Los exiliados volvieron a finales de abril de 1939; se les llamaba, comúnmente, “Los de Abenoja” [población de Ciudad Real], volvían en tren, en caballerías y andando y el recibimiento fue terrorífico, teniendo que intervenir en algunos casos los soldados para evitar linchamientos; el trayecto de la estación al pueblo solía ser una continua serie de insultos y golpes; según algunos testigos, los peores eran los neófitos: había que hacer méritos; a las mujeres  que venían andando con sus cestas -las famosas cestas de Abenoja- se les podía desvalijar y posteriormente, en muchos casos, darles un humillante paseo por la plaza después de hacerles tomar aceite de ricino.

La entrada más recordada y comentada fue la de don Francisco Albiac: descubierto y denunciado en la estación de Atocha de Madrid por un vecino de Campanario; lo trajeron detenido en el mismo tren en que vino su denunciante; llegó a la plaza convertido en un eccehomo y fusilado en la misma pocos días después; su esposa doña María Gallardo, que estaba embarazada, había sido fusilada unos días antes, a finales de abril, en el cementerio.

En los documentos posteriores, años cuarenta, que se refieren a los fusilados en estos días -por ejemplo, de Juan Gallardo, Francisco Albiac, Antonio Gallardo y otros-, cínicamente se utiliza para con ellos el eufemismo de desaparecidos, lo que evidencia que sus muertes no se registraron.

Los que no murieron conocieron las cárceles franquistas durante años; a algunos les conmutaron la pena de muerte, otros fueron condenados a cadena perpetua, a treinta años y un día, a veinte, a doce por un delito de Adhesión a Rebelión Militar, redimieron penas en campos de trabajo hasta el final de los años cuarenta en que salieron los últimos, aunque posteriormente debían presentarse con la periodicidad fijada en la Casa Cuartel.

 

[1] Vila Izquierdo, Justo, Extremadura en la Guerra Civil, Badajoz, Universitas, [1ª ed. 1983], 2002. Pp. 138-145.

[2] Gallardo Moreno, Jacinta, La Guerra Civil en la Serena, Badajoz, Diputación Provincial de Badajoz, 1994. Pp. 112-118; 131; 136; 139-140; 145; 157; 164.

[3] Chaves Palacios, Julián, La Guerra Civil en Extremadura: Operaciones militares (1936-1939), Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1997. Pp. 245-251.

[4] Engel, Carlos, Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República, Madrid, Almena, 1999. Pp. 35; 39; 86; 99-100; 127-128; 177.

[5] Engel, Carlos, Historia de las Divisiones del Ejército Nacional. Madrid, Almena, 2000. Pp. 31; 65; 71-72; 111; 133; 159; 170; 173; 190.

[6] Diego Jesús Barquero Caballero. “La década de los XXX. Eje cronológico, 1930-1941”, en [Historia de] Campanario: Tomo IV, Personajes y otros aspectos culturales, Ayuntamiento de Campanario (Badajoz), 2003. Pp. 408-410.

[7] Lizarriturri, Alejandro. Memorias de un combatiente de la Guerra Civil, Eibar, 1996; p. 72.

Publicado en 1938, Brigadas Mixtas, Combates, Operaciones, SIPM | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 Comentario

Las operaciones militares de la bolsa de La Serena, durante su primera fase del mes de julio de 1938 según los historiógrafos franquistas, I

 

Síntesis de las operaciones militares de la bolsa de La Serena durante la primera fase del mes de julio de 1938 expuestas por el Estado Mayor Central del Ejército en 1968[1]

Operaciones en Extremadura. En la región extremeña, después de los combates librados durante la marcha sobre Madrid, no se habían registrado acontecimientos bélicos de verdadera importancia, quedando establecido el frente de tal modo, que las posiciones rojas se adentraban profundamente en la zona nacional por la parte de Mérida y amenazaban muy de cerca las comunicaciones por ferrocarril y carretera entre Andalucía y el resto de dicha zona.

Operaciones en Extremadura. Croquis. Estado Mayor del Ejército. Servicio Histórico Militar. Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939. 1968.

Para corregir el desfavorable trazado del frente en dicho sector, alejando al enemigo de Mérida y liberando al mismo tiempo la extensa y rica comarca de La Serena, el Mando supremo nacional decidió en 2 de julio [de 1938] efectuar una operación en la que debían tomar parte dos agrupaciones de tropas: perteneciente la primera al Ejército del Centro (general Saliquet), con la misión de avanzar desde Madrigalejo [Cáceres] hacia Orellana la Vieja [Badajoz] y pasar el Guadiana por este punto, y la segunda, al Ejército del Sur (general Queipo de Llano), atacando esta última en la dirección Monterrubio-Castuera, para confrontar con la anterior y eliminar así el peligroso entrante rojo en la región extremeña. Seguidamente, ambas agrupaciones avanzarían hacia el Este, conquistando Talarrubias [Badajoz], la Puebla de Alcocer [Badajoz] y Cabeza del Buey [Badajoz].

Con anterioridad a la indicada fecha (del 14 al 18 de junio), el Ejército del Sur había rectificado a vanguardia sus posiciones en los sectores de Fuenteovejuna [Córdoba] y Granja de Torrehermosa [Badajoz], conquistando la Sierra Trapera y los pueblos de Peraleda del Zaucejo [Badajoz], Los Blázquez [Córdoba], La Granjuela [Córdoba] y Valsequillo [Córdoba]; lo que constituía una excelente base de partida para las subsiguientes operaciones.

El cierre de la denominada “bolsa de Mérida” se inició, pues, el 20 de julio, actuando por la parte Norte de aquella la Agrupación de Divisiones del Guadiana, a las órdenes del general Múgica, flanqueada hacia el este por una brigada de caballería, y, por la parte Sur de la misma, un Cuerpo de Ejército de maniobra, a las órdenes del general Solans, reforzado también por una brigada de caballería y otras unidades complementarias.

Las fuerzas del Ejército [por la parte] del Norte, avanzaron rápidamente sobre sus objetivos, cruzando el Guadiana el día 22 de [julio], y alcanzando en la jornada siguiente la rama septentrional de la curva del Zújar. Las del Ejército [de la parte] del Sur tropezaron en su avance con mayor resistencia, lo que no les impidió conquistar los pueblos de Monterrubio, Benquerencia y Castuera, y confrontar el día 24 con las anteriores en Campanario.

Cerrada así la citada bolsa, en días sucesivos fueron ocupados los pueblos de Medellín, Mengabril, Magacela, La Coronada, Don Benito, Villanueva de la Serena y otros de menor importancia; capturándose, al par, millares de prisioneros rojos y copioso botín de material.

 

Las operaciones militares de la bolsa de La Serena durante la primera fase del mes de julio de 1938 en la Historia del Ejército Popular de la República de Salas Larrazabal[2]

 El día primero de julio el número de piezas del VII Cuerpo de Ejército [republicano] era de 41 y el VIII de 39, después de haber perdido en los combates de junio tres baterías: una de montaña, una de 155 y una antitanque. Además de estas piezas habría que contar las de acompañamiento de las brigadas, en su mayoría antitanques de 45 mm. y las que mantuviera como R.G. [Reserva General] el Ejército. Aún, así las disponibilidades artilleras del Ejército eran reducidas pues a las tres baterías que perdieron en los combates de Córdoba se unieron otras tres (séptima, novena y 10ª), que se enviaron al frente de Levante, pero con todo el total general superaba las 100 piezas. Los efectivos del Ejército los cifraba el Estado Mayor Central en su informe de 1 de abril de 1938 en 74.995 hombres.

La bolsa de la Serena

El frente del Ejército [republicano] formaba un saliente muy pronunciado hacia Mérida por donde se acercaba peligrosamente a las comunicaciones por ferrocarril y carretera que unían a Andalucía con Castilla y que resultaban vitales para los nacionales. Era la zona con la que, casi desde el principio de la guerra, soñaba el mando gubernamental que siempre acarició la idea de realizar unas operaciones ofensivas que tuvieran por objetivo dividir en dos el territorio nacionalista. Era por allí por donde Largo Caballero quiso operar en mayo de 1937 con la intención de asestar a sus enemigos un golpe decisivo y ese mismo terreno fue el elegido por Rojo para su proyectado plan “P”. Precisamente en este territorio y con designio contrario el mando nacional proyectó en julio de 1938 una operación de carácter local, pero de cierta envergadura, para estrangular ese saliente que ponía en peligro sus comunicaciones y ocupar el gran valle de La Serena muy fértil y uno de los graneros de España. En caso favorable las tropas nacionales explotarían su éxito avanzando sobre Almadén [Ciudad Real]. El objeto fundamental de la maniobra era, sin embargo, evitar que nuevas reservas gubernamentales fueran extraídas de los frentes del Sur y dirigidas a Levante donde por aquellos días se libraban los combates decisivos en la línea X-Y-Z.

Ametralladora colocada para cortar el paso enemigo.

Para la operación los nacionales agruparon sus fuerzas en dos importantes masas de maniobra. Al Norte del Guadiana, en la zona de acción del Ejército del Centro nacional que mandaba el general Saliquet se constituyó, con la reserva del Ejército, una agrupación de divisiones, que se llamó del Guadiana, al mando del general Múgica y constituida por las divisiones 11ª, 19ª y 74ª y la Brigada de Caballería del general Aldecoa. En el sector de Peraleda del Zaucejo [Badajoz], el general Queipo de Llano reunió todas las divisiones de reserva del Ejército del Sur, constituyendo una masa de maniobra mandada por el general Solans e integrada por las divisiones 22ª, 102ª, 112ª y 122ª y la Brigada de Caballería de Andalucía. Según los informes de Burillo ambas masas de maniobra contaban con una masa artillera constituida por un número de baterías “que sobrepasan de 15”. Es decir, unos 60 cañones.

Por el Norte atacaron las divisiones 11ª, 74ª, quedando en segundo escalón la 19ª y por el Sur las divisiones 102ª, 112ª y 122ª manteniendo la 22ª en el frente pasivo. Era el 18 de julio de 1938.

Cubría el frente del Tajo la división 36ª con las brigadas 47ª y 113ª en línea. A su izquierda se encontraba la 29ª División, que defendía las cabezas de puente sobre el Guadiana con las brigadas 25ª y 109ª; al fondo de la bolsa, frente a Guareña, ocupaban posiciones las brigadas 20ª y 91º de la 37ª División que enlazaban por su izquierda con la 148ª Brigada Mixta y la 12ª Brigada de Asalto. En reserva, el Cuerpo de Ejército mantenía la Brigada 46ª, que estaba mandada accidentalmente por el mayor de milicias Silvestre Gómez Sánchez. Supongo que Alfaro [jefe de la 46ª Brigada], dedicaría su tiempo a proyectar algún mural de carácter épico revolucionario.

A la izquierda del VII Cuerpo de Ejército, ya en tierras cordobesas al otro lado del Zújar, el VIII Cuerpo de Ejército que solo se vio afectado marginalmente por las operaciones, salvo en el frente confiado a la 103ª Brigada de la 38ª División. En total, ocupaban el frente 15 brigadas mixtas, una de Asalto y una de caballería, de las que la 103ª y la 148ª estaban conceptuadas como muy malas.

Emblema de la 24ª División sublevada del Ejército del Sur.

La ofensiva nacional fue precedida por un amago en la cabeza de puente de [la localidad] Puente del Arzobispo [Toledo] y Burillo ordenó que marcharan inmediatamente en aquella dirección el Batallón disciplinario del VII Cuerpo de Ejército y dos batallones de la 25ª Brigada Mixta, pero Barrios, el jefe de Estado Mayor del VII Cuerpo de Ejército, estimó que el ataque principal se desarrollaría siguiendo los ejes Madrigalejo-Villanueva de la Serena y Peraleda-Monterrubio, como efectivamente sucedió, y dejó de cumplir la orden del Ejército, enviando únicamente en la dirección ordenada al Batallón disciplinario, y dejando los otros dos cubriendo las zonas que creía más amenazadas. Burillo también envió al Puente del Arzobispo la 46ª Brigada Mixta, reserva del Cuerpo de Ejército, con lo que se perdieron 12 horas, pues estos movimientos, efectuados el día 18 de julio, tuvieron que ejecutarse en sentido contrario en la jornada siguiente, ya que el día 19, se concretó perfectamente que, el ataque principal, seguía las direcciones supuestas por Barrios, contra las posiciones defendidas por las brigadas 25ª y 109ª al Norte y contra las líneas de enlace de los cuerpos VII y VIII al Sur.

El éxito acompañó a la acción nacional y las fuerzas del general Múgica alcanzaron pronto el Guadiana que vadearon inmediatamente en tanto las tropas del general Soláns, desde las bases de partida conquistadas en junio, en la sierra del Acebuche, avanzaban en dirección a Monterrubio de la Serena, perfilando ambas masas de maniobra el doble envolvimiento de las fuerzas del VII Cuerpo de Ejército situadas al fondo de la bolsa.

Fue en este momento cuando empezaron las vacilaciones de Burillo. El dilema era resistir en las posiciones frente a Mérida, con peligro de que quedaran envueltas, u ordenar el repliegue de todas ellas hasta una línea posterior y más corta, que pudiera ser defendida con energía. Burillo, después de haberse equivocado al ordenar el envío al Puente del Arzobispo de la 46ª Brigada, de dos batallones de la 25ª y del Batallón disciplinario del VII Cuerpo de Ejército, se decide por la resistencia sobre la línea establecida y dispone que la 29ª División, con las brigadas 46ª y 109ª refuercen a la 37ª [División] que defiende la bolsa. El día 20 [de julio] se decide a organizar una división de maniobra, a la que llama División del Zújar, que debía cubrir el hueco producido entre sus dos cuerpos de ejército y amenazar de flanco la penetración de Queipo de Llano. Para mandar la nueva gran unidad, designa al mayor Sánchez Carmona que nombra jefe de Estado Mayor a Luque Mollinedo y cede la jefatura de la 12ª Brigada de Asalto al mayor Valero Arnal, anterior jefe del 11º Grupo de Asalto. Componían la nueva División, la 25ª Brigada Mixta, la 12ª Brigada de Asalto, el 9º Regimiento de Caballería, el Batallón disciplinario del VIII Cuerpo de Ejército, dos batallones de la 148ª Brigada Mixta, una compañía de tanques, un tren blindado y dos baterías de 114, quedando formada la 37ª División por las brigadas 20ª, 91 y 109ª, el Batallón disciplinario del VII Cuerpo de Ejército, un tren blindado, el 5º Regimiento de Caballería y un Grupo de artillería de 75. La nueva División debía defender a todo trance, Casas de Don Pedro, al Oeste de la línea Guadiana-Monasterio-Puente del Arzobispo. Como reservas cuenta con la 46ª Brigada Mixta, un batallón de la 148ª, sendas baterías de 75 y 114 y una sección de 75. La 37ª División y, por lo tanto, todo el frente Sur de la penetración enemiga, la pone a disposición del VIII Cuerpo de Ejército y sustituye a su jefe por el mayor de Infantería Antonio Cano.

Tropas republicanas desfilan junto a su oficial.

El día 22 [de julio] los nacionales entran en Monterrubio que abandonan los dos batallones de la 148ª Brigada Mixta que lo cubrían y tropas del general Múgica alcanzan La Coronada. El VIII Cuerpo de Ejército solicita autorización para retirar las tropas de la bolsa a la línea Monterrubio-Castuera-Campanario, sobre la que enlazaría con las brigadas 25ª y 109ª que resistían en el Guadiana y así, a costa de abandonar al enemigo, la bolsa Don Benito-Zalamea, se evitaba la pérdida de las brigadas 91ª y 20ª. Esta fue ya la idea inicial de Barrios jefe del Estado Mayor del VII, pero Burillo se niega terminantemente y mantiene su criterio de resistencia a ultranza. La llegada de refuerzos procedentes del Centro le reafirma en su decisión y ordena constituir un Cuerpo de Ejército de maniobra, que dirigiría personalmente, compuesto de cuatro divisiones: la División del Zújar que se concentraría en la zona de Almorchón-Benquerencia, al mando de Sánchez Carmona con las brigadas 12ª, 25ª y 66ª, el Batallón disciplinario del VII Cuerpo de Ejército, el 5º Regimiento de Caballería y un grupo [de Artillería] de 75. La División “A” que se reuniría en Belalcázar al mando de Frías con las brigadas 88ª bis y 148ª, el Batallón disciplinario del VIII Cuerpo de Ejército, un regimiento de Caballería, un tren blindado, dos baterías de 114 y una de 107; la División 37ª al mando de de Blas, que se reuniría en La Coronada con las brigadas 91ª y 109ª, el batallón de ametralladoras del VII Cuerpo de Ejército y un escuadrón de Caballería, y la División “B”, que al mando del coronel Gómez estaría integrada por la Brigada 20ª, una nueva, una compañía de blindados, un escuadrón de Caballería y un grupo [de Artillería] de 75.

Sánchez Cabezudo, que había sido destituido por la pérdida de Monterrubio, pasó al Estado Mayor del Ejército; le sustituyó nominalmente de Blas y para la defensa inmediata de Castuera se designó comandante militar de la plaza al mayor de Infantería Luis Espinosa Briones, pero Sánchez Cabezudo abandonó la localidad sin hacerle entrega del mando, y muy pocas horas después las vanguardias de Sólans entraban en la ciudad.

El Cuerpo de Ejército de maniobra con el que soñaba Burillo ya no tenía posibilidades de constituirse y Burillo da contraorden reduciéndole a tres divisiones: la del Zújar, con la composición prevista, la “A”, reforzada con la 81ª Brigada, que acababa de mandar el G.E.R.C., y la 37ª, que mantenía sus brigadas 109ª y 91ª, a la que se unía la 20ª. El mejicano Gómez se queda sin división y se le nombra segundo jefe de la 37ª [División], en tanto Timoteo Reboiro sustituiría a de Blas en el mando de la 109ª Brigada. Se encontraban ya en la zona las brigadas 81ª y 66ª, procedentes de Levante y el Centro, y en camino la 21ª Brigada Mixta del Ejército del Centro y la División 68ª, que no había finalizado su relevo con la 67ª.

Caballería republicana avanza por la carretera.

El día 23 [de julio], Burillo ordena a Rubert que reconquiste a toda costa Castuera, ciudad que ataca Sánchez Carmona desde el exterior con toda la División del Zújar, mientras desde el interior de la bolsa lo hacía de Blas con los dos batallones de la 91ª ó de la 20ª Brigada Mixta y con el Batallón disciplinario del VII Cuerpo de Ejército, apoyados por un escuadrón de Caballería del Quinto Regimiento y el tren blindado. Cada una de las agrupaciones disponía de una compañía de tanques. El ataque fracasa completamente y el día 24, perdida toda esperanza de poderse mantener en la bolsa, se ordena la retirada de de Blas, que debía escapar por Campanario y establecer un frente desde Casas de Don Pedro al ferrocarril de Almadén, al Sur de Don Benito, pero la orden se cursó demasiado tarde y ya las tropas de Saliquet y Queipo habían enlazado en Campanario, consumando el cierre de la bolsa, donde quedó copada casi íntegra la 37ª División.

Durante los días siguientes, Burillo reagrupó una vez más sus fuerzas. Los restos de la 37ª División quedaron en La Puebla de Alcocer, al mando de Antonio Cano Chacón, hasta entonces jefe de operaciones del Ejército. En Almorchón situó la División del Zújar, que entonces quedó constituida con las brigadas 66ª, 21ª y 81ª, todas ellas de refuerzo, y en Belalcázar, la División 68ª, compuesta con las brigadas 189ª, 191ª y 88ª bis. Mientras los nacionales limpian la gran bolsa, que tenía más de 3.000 kilómetros cuadrados, y en la que quedaron incluidas las ciudades de Don Benito, Villanueva de la Serena, Zalamea, Monterrubio, Castuera, Campanario y La Coronada, Burillo intentaba constituir una nueva línea defensiva. El botín geográfico de la operación halló su complemento en la destrucción de la 37ª División, que, según datos oficiales del Ejército de Extremadura, perdió cinco jefes, entre ellos el de la División y los de sus dos brigadas, 89 oficiales, 8 comisarios y 6.086 suboficiales y tropa; 3.588 fusiles, 170 ametralladoras, 11 cañones y 10 tanques. Datos oficiales que deben pecar de optimistas, pues la comandancia de Artillería del Ejército daba como perdidas cinco baterías completas, de ellas cuatro en Campanario (primera, segunda y tercera del VII Cuerpo de Ejército y primera del VIII) y una en Castuera (la segunda del VIII), más una pieza antitanque a dos kilómetros de Campanario, es decir, 18 piezas, 11 de ellas del VII Cuerpo de Ejército y 7 del VIII, lo que nos induce a pensar que las cifras de Burillo se refieren exclusivamente a las pérdidas de la 37ª División, sin incluir las de la 103ª Brigada y las de las fuerzas que acudieron en apoyo de aquella; de ésta solamente se salvaron los batallones 77º y 79º de la 20ª Brigada, que escaparon por Puerto Urraco hacia Benquerencia, donde se unieron a la División del Zújar. El resto de la Brigada y las brigadas 91ª y 109ª quedaron totalmente aniquiladas. En el avance se había conquistado un terreno varias veces mayor que el que días más tarde conseguiría Modesto al Sur del Ebro y habían caído en poder del Ejército nacional un número bastante más elevado de prisioneros, lo que nos da idea de los límites a que debió quedar reducida la famosa batalla.

 

La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida durante la primera fase del mes de julio de 1938 según el Servicio Histórico Militar de 1981[3]

Despliegues tras la batalla del [14 de junio al 1 de julio] En el bando nacional, la 21ª División quedó defendiendo el frente hasta Los Pollos, inclusive; la División 24 se extendía hasta la sierra del Torozo, también incluida, y luego desplegaba la 22.

Croquis donde se muestra el avance nacional entre el Tajo y el Guadiana.

En el otro bando el frente de la 37ª División (orilla izquierda del Zújar) fue cubierto con las Brigadas 91ª (División 37ª) y 148ª (20ª División), figurando a retaguardia y orientadas de Noroeste a Sureste, un batallón de la 47ª [Brigada] (perteneciente a la División 36ª, que defendía la línea del Tajo), las brigadas de la 10ª División (Ejército del Centro), 206ª, 207ª, la 12ª de Asalto y el Batallón disciplinario. Quedaban, pues, más o menos destrozadas y bajo la precisión de ser retiradas inmediatamente para su reorganización, los restos de dos batallones de la 215ª (Reserva), el de la 25ª (63ª División) y partes de las fuerzas de Asalto.

En el frente de la 38ª División (Sur del Zújar, orilla derecha) se encontraban en línea los otros dos batallones de la Brigada 215ª, al parecer en mejor estado, un batallón de la 103ª, dos de la 216ª y la Brigada 88ª completa; en segunda línea, dos batallones de la 217ª y el resto de la 25ª Brigada.

La situación creada. Temores y proyectos. La ofensiva de Queipo de Llano tenía que producir lógicamente hondas preocupaciones en los más altos mandos del Ejército Popular. El terreno conquistado era considerable y su valor, táctico y estratégico, grande también. Por otra parte, las fuerzas empleadas ya no eran las endebles de un año antes. Pero la reacción de Vicente Rojo sería ambigua, bien es verdad que las circunstancias generales de la guerra la justificaban. Por un lado, sacó de línea, para ser enviada a Levante, la 10ª División, y en rigor dos brigadas de la misma, que se trasladaron entre los días 2 y 4 de julio, y pocas fechas después saldría de Extremadura, también para Levante, la División 67ª.

Y es que la situación cerca del Mediterráneo era verdaderamente angustiosa, tanto que a su lado quedaba pálida la extremeña. Pero todo resultaba relativo y la gravedad de esta última se reflejaba en una Instrucción de Rojo, de 19 de junio, en la que señalaba que el Ejército de Burillo debía limitarse a asegurar a toda costa la detención de la maniobra enemiga iniciada, cuyo propósito podía ser “la ocupación del nudo de comunicaciones de Castuera y la caída del frente de Don Benito”. Es más: Rojo consideraba que esta maniobra debía estar seguramente combinada con otra más enérgica por Puente del Arzobispo [Toledo] y dirigida hacia el Sur. Para evitar la conjunción de ambos ataques urgía la reunión de reservas en aquel frente, reservas que debería ser empleadas en el momento oportuno sobre el punto más débil del adversario.

Una instrucción del Estado Mayor del G.E.R.C. para el Ejército de Extremadura, con fecha de 20 de junio, señalaba la necesidad de defender a toda costa los nudos de comunicaciones de Almorchón [Badajoz] y Castuera y restablecer el frente roto y la situación anterior, reuniendo las reservas y empleándolas en dirección Este-Oeste sobre Valsequillo [Córdoba]. Otra instrucción del mismo Estado Mayor, dada ésta a los Ejércitos del Centro y Andalucía, con fecha 21 [junio], puntualizaba la necesidad de “mantenerse a la defensiva, intensificar la instrucción de las unidades de reserva dispuestas, regenerar las unidades desgastadas y fomentar la capacitación de los cuadros de mando”, todo al objeto de acudir en socorro de los Ejércitos de Levante y Extremadura.

El 20 de junio, Rojo decidía el estudio de una operación a cargo del Ejército de Andalucía, posiblemente en la región de Granada, a fin de que el enemigo desplazase allí reservas, desde Extremadura, contrarrestándose entonces las ganancias por él adquiridas.

Finalmente, el 14 de julio el general Rojo daba unas “Directivas” destinadas a todos los Ejércitos. En ellas se decía que el enemigo había desguarnecido notablemente el frente central, el de Cataluña y el de Andalucía, dedicando todo su esfuerzo al frente de Levante. Por consecuencia, en la Región Central se debía crear nuevas unidades de reserva, especialmente batallones de Ametralladoras, llevándose a cabo en Andalucía, en cuanto se dispusiese de medios, una acción local. El Ejército del Centro, en tanto, mantendría sus reservas a disposición de reforzar el Ejército de Levante, actuando sobre el flanco derecho enemigo, caso de que se produjese una amplia rotura en dirección a Utiel [Valencia] o Cañete [Cuenca], y empeñándose en una ofensiva local en el frente del Jarama y su confluencia con el Tajo, o en el de Brunete.

El cierre de la bolsa

(20 a 24 de julio de 1938)

Miembros de las fuerzas republicanas.

Las circunstancias favorables. El 17 de junio, la Sección 3ª del Cuartel General del Generalísimo, en una “cuenta” firmada por el teniente coronel don Antonio Barroso, decía que “las operaciones realizadas habían puesto de manifiesto la poca consistencia de las unidades enemigas y la débil moral de mandos y tropas”. Es más, los Estados Mayores de las unidades propias actuantes aseguraban que “de haber dispuesto de medios de transporte se habría podido fácilmente continuar la progresión, hasta dominar el Valle de la Serena y alcanzar Castuera, Cabeza del Buey y Almorchón, no siendo luego difícil el envolvimiento de las organizaciones defensivas de Pozoblanco [Córdoba] y la invasión del Valle de los Pedroches [Córdoba]”. Esta acción, combinada con otra del Ejército del Centro, de Norte a Sur, mediante la ruptura del frente entre Logrosán [Cáceres] y Cañamero [Cáceres], forzando el Guadiana, “permitirían liquidar la bolsa de Mérida”.

Idea táctica general

El 2 de julio firmaba el general Franco la Instrucción general número 5, que comenzaba señalando la acumulación de elementos enemigos en los frentes de Levante y Teruel, lo que había dejado en evidente debilidad el extremeño. Ello aconsejaba operar aquí, con las ventajas posibles siguientes:

  • Supresión de la bolsa de Mérida, reduciendo el frente en 90 kilómetros.
  • Ocupación de una zona de más de 5.000 kilómetros cuadrados, de gran riqueza, tanto agrícola como ganadera.
  • Liberación del ferrocarril Almorchón-Villanueva de la Serena-Mérida, lo que permitiría duplicar el tráfico de Andalucía con Mérida, descongestionando la única línea férrea existente.
  • Aproximación de la línea alcanzada a Almadén por una parte y a los puertos del Rey y San Vicente por otra, permitiendo la futura conquista de todos estos valiosos objetivos.

Teniendo en cuenta tales posibles ventajas, el Generalísimo decidía actuar según dos grandes direcciones, en una amplia operación combinada:

Por el Norte. En el Ejército del Centro, una fuerza, partiendo de Madrigalejo, llegaría a Orellana la Vieja, pasando el Guadiana y constituyendo aquí una cabeza de puente, mientras que otra fuerza alcanzaría Navalvillar de Pela, para envolver el macizo de Las Orellanas (vértice Repica), ocupando la línea del Guadiana por esa parte hasta Casas de Don Pedro.

                Por el Sur. El Ejército del Sur desembocaría de las posiciones al Este del Puerto de Castuera hasta el Zújar, apoyándose en este río, para marchar rápidamente en dirección Monterrubio-Castuera, apoderándose de Monterrubio y su zona, ocupando la Sierra del Oro o de Monterrubio y cayendo, después, con suma velocidad, sobre Castuera y sierras próximas.

Las dos acciones deberían estar perfectamente coordinadas y conseguido su enlace habría que limpiar el Valle de la Serena, previendo futuras acciones desde Monterrubio y Castuera sobre Cabeza de Buey, y desde Casas de Don Pedro sobre Talarrubias y Puebla de Alcocer.

Como características de la maniobra se señalaban el avance de las divisiones en frentes reducidos, dando profundidad tanto al dispositivo de ataque como al de defensa; el empleo de pasos de línea, a fin de acelerar la marcha, constituyendo, cuando se previeran grandes progresiones, destacamentos rápidos a base de Caballería y dejando entre las divisiones intervalos de 3 a 4 kilómetros, que cubrirían dichos destacamentos, evitando la tendencia general a los frentes continuos y manteniendo en lo posible un permanente contacto con el enemigo, llegando en los distintos saltos del avance a líneas naturales de defensa.

La Aviación actuaría de la forma más intensamente posible.

El Ejército del Centro y la Agrupación del Guadiana

El 12 de julio el general Franco daba la orden correspondiente al Ejército del Centro.

La idea general de maniobra consistiría en romper el frente enemigo por Madrigalejo [Cáceres], avanzando en dirección Acedera-Orellana la Vieja, cruzando el Guadiana y estableciendo una cabeza de puente. Una fracción de la masa, por el Oeste, envolvería las fortificaciones frente a Madrigalejo, cubriendo el flanco derecho del avance principal. A la vez otras fuerzas, partiendo de la zona al Sur de Logrosán avanzarían en dirección Navalvillar de Pela, envolviendo por el Este el macizo de Las Orellanas (vértice Repica), y ocupándolo. Fuerzas de Caballería protegerían el flanco izquierdo (Este) barreando la carretera a Casas de Don Pedro y vigilando el Guadiana. Establecida la cabeza de puente y conquistado el macizo de Las Orellanas, se ocuparía la zona entre el río Gargáligas y el Guadiana, al Oeste de la línea Acedera-Orellana.

Para la operación se constituía la Agrupación o Grupo de Divisiones del Guadiana, conocida también, más modestamente por Columna del general Múgica, al estar por él mandada.

Emblema del Cuerpo de Ejército de Extremadura.

Múgica dispondría, en definitiva, de una Columna Oeste (División 11ª, general Bartomeu), una Columna Este (una Brigada y un Regimiento de la División 74ª, coronel Arias), una fuerza de guardaflanco izquierdo (Este) con la Brigada de Caballería del coronel Aldecoa, un destacamento occidental, en Villar de Rena [Badajoz], con tres unidades de la División 19ª y un Regimiento de la 74ª, al mando del jefe de la II Brigada de esta última División (teniente coronel Luis Blanco Novo).

La Columna Oeste contaría con un total de diez baterías, la del Este con siete, las fuerzas de Caballería con dos, y el destacamento de Villar de Rena con cinco. Habría además, una Agrupación de Artillería de Ejército, a disposición del mando y compuesta de siete baterías.

La Aviación afecta contribuiría a destruir las fortificaciones enemigas en colaboración con la Artillería, llevando a cabo durante el desarrollo de la acción misiones de vigilancia para impedir la llegada de refuerzos y bombardeando las concentraciones que se observasen.

Dentro de la misión de los ingenieros sería destacado el montaje de puentes sobre el Gargáligas por Acedera y sobre el Guadiana al Sur de Orellana, aparte de prever la necesidad de establecer otros puentes en beneficio de la División 74ª y de la Brigada de Caballería, sobre los ríos Cubilar, Gargáligas y Ruecas.

El Ejército del Sur y el Cuerpo de Ejército de maniobra

En la “Decisión” del general Queipo de Llano de 9 de julio, se creaba un Cuerpo de Ejército de maniobra con las divisiones 102ª, 112ª y 122ª, más cuatro unidades de la 24ª, una Brigada de Caballería con tres regimientos y dos escuadrones de Auto-ametralladoras-cañón, una reserva formada por una Brigada de la División 60ª, y luego “posteriormente”, es decir, una vez en marcha las operaciones, las divisiones 21ª y 24ª, al completo. Como Aviación, actuaría la del Ejército del Sur, “debidamente reforzada”.

La idea de maniobra consistía en apoderarse primeramente del nudo de comunicaciones de Monterrubio y de la Sierra del Oro. Castuera se ocuparía fijándola por el Sur y envolviendo las sierras de Benquerencia y Castuera por el Norte, cortando la carretera y el ferrocarril a Almorchón. Se efectuaría el enlace con el Ejército del Centro sobre Campanario y finalmente se limpiaría la bolsa así formada con tropas del Cuerpo de maniobra y de la División 21ª.

Se organizarían tres columnas: una, con la División 112ª (coronel Baturone) y una Brigada menos dos batallones de la División 24ª; otra, con la División 122ª (coronel Redondo), y la tercera, con la 102ª (coronel Castejón). En Artillería, la divisionaria de la columna primera sería reforzada con seis baterías; la de la División 102ª, con dos, y la de la División 112ª, con tres.

Lo más importante del documento se refería a la ejecución de la maniobra. La 122ª rompería el frente enemigo desde el puerto comprendido entre las sierras de Torozo y Mesegara, girando luego hacia el Oeste, pasando el Zújar y ocupando Monterrubio tras envolverlo por la derecha. Las unidades de la División 24ª ocuparían posiciones de guarda flanco derecho.

La División 102ª, siguiendo la carretera de Peraleda a Monterrubio como eje de marcha, ocuparía una serie de alturas de la Sierra del Oro.

La División 112ª y la Brigada de la 60ª seguirían a continuación de la 102ª, y la Caballería protegería el flanco derecho de la 122ª, efectuando un amplio movimiento envolvente en torno a Monterrubio, cortando la carretera de este punto a El Helechal y protegiendo el puente del ferrocarril de Almorchón sobre el Zújar, para evitar su voladura.

Emblema de la 112ª División de I Cuerpo de Ejército del Ejército del Sur.

En la segunda fase, la División 112ª, desde el Norte de Monterrubio avanzaría por el camino a Benquerencia. Esta marcha -señalaba la orden, subrayando además las palabras-, sería precisamente “de noche”, para caer al amanecer sobre las alturas de la Sierra: una Brigada de la División quedaría defendiéndolas, continuando la otra Brigada en dirección a Castuera, tomando como eje de marcha el camino vecinal y el ferrocarril al Norte de los sucesivos macizos montañosos. El avance sería protegido a la derecha por la Caballería y la izquierda por una Brigada de la 102ª.

Las unidades de la División 24ª cubrirían, según fuese avanzando, el flanco derecho del dispositivo, la División 122ª se rebatiría hacia el Este, cubriendo igualmente el flanco derecho, y la División 60ª seguiría a la 112ª. La Caballería flanquearía también por el Este y a distancia la División 112ª, aparte de continuar protegiendo los puentes, ahora el del ferrocarril de Cabeza del Buey a Castuera.

En la tercera fase, las fuerzas de Caballería situadas en las inmediaciones de Castuera avanzarían sobre Campanario, tomando como eje de marcha la carretera entre las dos localidades, hasta enlazar con el Ejército del Centro a la altura del vértice Antanillas. La Brigada de la 102ª seguiría a la Caballería, apoderándose de la línea de alturas situadas al Oeste. El pueblo de Campanario sería ocupado por fuerzas del Ejército del Centro.

La División 21ª, a base de dos columnas, limpiaría, una de ellas -la llamada “de Americanos”- la zona de Higuera de la Serena, Zalamea, Malpartida, Valle, Quintana, etc., y la otra -la columna “del Guadámez”- Medellín, Mengabril, Don Benito, Villanueva, La Haba, Magacela y La Coronada.

El mando supremo correspondería al general Queipo de Llano, el del Cuerpo de Ejército de maniobra, al general Solans, y el de la Caballería, al general de la División del arma (Plácido Gete).

La Aviación

La orden de operaciones de 7 de julio firmada por el general Kindelán, jefe del Aire, señalaba las unidades que actuarían. Eran, en definitiva, una escuadra (Junkers Ju 52) y una escuadrilla (Heinkel He 70) de Bombardeo, dos grupos de Caza (CR. 32), una escuadrilla de Gran Bombardeo y un grupo de Cooperación. Se utilizarían los aeródromos de Badajoz, Mérida, Trujillo, Calzadilla de los Barros y los que se designaran eventualmente.

Las fuerzas del Ejército Popular

Pelotón de fuerzas republicanas cubriendo su avance tras un carro de combate.

El Ejército que va a enfrentarse con la doble ofensiva de las fuerzas nacionales del Centro y del Sur a partir del 20 de julio es el de Extremadura, que tiene por jefe al coronel Ricardo Burillo, estando al frente de su Estado Mayor el teniente coronel Javier Linares Aranzabe. El cuartel general se encuentra en Almadén.

Enviadas a Levante las divisiones 10ª y 67ª, la composición del Ejército es ahora la siguiente:

  • VII Cuerpo. Jefe, teniente coronel Antonio Rubert. Jefe de Estado Mayor, mayor de milicias Agustín Barrios del Castillo. Cuartel general, Cabeza del Buey. Fuerzas: Divisiones 29ª (teniente coronel Fernando Monasterio, brigadas 25ª, 46ª y 109ª), 36ª (teniente coronel Gómez Palacios, brigadas 47ª, 113ª y 114ª) y 37ª (teniente coronel Sánchez Cabezudo, brigadas 20ª, 91ª y 148ª).
  • VIII Cuerpo de Ejército. Jefe, teniente coronel Manuel Márquez. Jefe de Estado Mayor, mayor de milicias Copérnico Ballester. Cuartel General, Pozoblanco [Córdoba]. Unidades: División 38ª (mayor Ruiz García Quijada, brigadas 88ª, 103ª y 115ª) y 63ª (mayor Frías, brigadas 86ª, 88ª bis y 114ª).
  • Reservas y otras fuerzas: 68ª División (mayor López Mejías, brigadas 189ª, 190ª y 191ª), 12ª Brigada de Asalto, 5º Regimiento de Caballería, dos batallones de ametralladoras (uno del VII Cuerpo y otro del XX Cuerpo, que combatía en Levante), un Batallón disciplinario, uno de Guerrilleros (por lo menos con 200 hombres), tres grupos y una batería como Artillería del VII Cuerpo y cuatro grupos y dos baterías como Artillería del VIII.

De estas fuerzas la 36ª División defendía la línea del Tajo hasta el Puente del Arzobispo. A partir de aquí figuraba la 29ª hasta el Guadiana, con las brigadas 46ª y 109ª de Norte a Sur, separadas por Puerto Llano. En este frente estaban intercaladas tres compañías de ametralladoras y un escuadrón, todos de la reserva de Ejército. En cuanto a la Brigada divisionaria 25ª se encontraba a retaguardia.

A continuación de la División 29ª, figuraba la 37ª, con las brigadas 20ª y 91ª, situadas en el fondo de la bolsa de Mérida, desde Medellín a Higuera de la Serena, y la 12ª de Asalto (sacada de la reserva de Ejército), al Oeste de la margen izquierda del Zújar superior. La Brigada divisionaria 148ª se encontraba en reserva.

Luego aparecía el VIII Cuerpo de Ejército, con la 103ª Brigada de la 38ª División, en la margen derecha del mismo río. A continuación, las otras brigadas divisionarias, a 88ª y la 115ª, y luego la 63ª División, que se extendía hasta el río Yeguas, afluente del Guadalquivir, donde se establecía el enlace con el Ejército de Andalucía.

¿Cuál era la organización, disciplina y espíritu de estas fuerzas? Anteriormente y en diversas ocasiones hemos tocado estos puntos, creyendo oportuno agregar aquí algo de lo que dice un documento, al parecer redactado por Linares Aranzabe. Entre otras cosas señala: “Las fuerzas de este Ejército han hecho una continua vida de trincheras, no han conocido el relevo y mucho menos el permiso”. El aislamiento de las unidades, esparcidas por todo el frente, dificultaba en grado sumo la instrucción de especialistas. “Por otra parte -seguía Linares- la gente experimentada de los batallones iba disminuyendo progresivamente”, mientras que “los mandos no estaban completos”. Y en el armamento había escasez de morteros, antitanques y artillería antiaérea.

Los frentes de los Cuerpos de Ejército VII y VIII eran de 388 y 170 kilómetros, respectivamente.

El paso del Guadiana

Vehículos motorizados atravesando el vado fluvial sobre unos pontones improvisados.

En la operación proyectada era un episodio importante el paso del Guadiana, y aun el de varios afluentes suyos, bien que en esta época del año el caudal de todos ellos estuviese sensiblemente mermado.

El Estado Mayor del general Múgica llevó a cabo, a este respecto, un estudio en relación con la viabilidad del paso de dichos cursos de agua, muy interesante.

Según se ve en él, salvo el Guadiana, todos los otros ríos podían ser vadeados por varios puntos, incluso con carros. Y aunque las carreteras fuesen escasas, los caminos eran muchos y en general no suponían un obstáculo para el avance. La frase “transitable para toda clase de vehículos”, en relación con dichos caminos, era muy repetida.

Referente al Guadiana decía el estudio referido: “Es naturalmente el obstáculo más importante que tiene este frente, pero tiene también numerosos vados, que en esta época no ofrecen ningún peligro”. Los más indicados para las fuerzas que tenían que seguir la dirección Norte-Sur eran los llamados de Juntas y Chicarro, junto al camino de Rena a Villanueva de la Serena; el de Cabanillas, dos kilómetros aguas y por el que pasaba un camino de Rena a Don Benito; y el de Aceña, cruzado por el camino que iba a Don Benito desde Miajadas. Hacia el Este, eran de destacar el vado situado frente al Molino del Trompeta, dos kilómetros y medio al Este del vértice Tamborrio, y luego, el de la Casa del Molino en el meridiano de Madrigalejo.

Había cuatro pasos de barca: el correspondiente al camino vecinal de Navalvillar de Pela a Talarrubias, el camino de Orellana la Vieja a Campanario, el situado a dos kilómetros al Este del vértice Tamborrio y el de detrás del cerro de Aceuchal. Hablando de los dos primeros se decía: “Estas barcas pueden ser utilizadas para el transporte de elementos de gran peso”.

Queda por tratar el capítulo más importante en el paso de un río: los puentes.

En el ferrocarril en construcción de Guadalupe a Villanueva de la Serena estaba terminada su explanación, que podría ser utilizada como pista, y también tres puentes: uno sobre el río Ruecas, al Norte de Madrigalejo, que no interesaba por encontrarse en plena retaguardia nacional, otro, el del Gargáligas, dos kilómetros al Este de Rena, y el tercero sobre el Guadiana, al Sur del pueblo; estos últimos de futura gran utilidad si no eran destruidos por las fuerzas que se replegaran ante el avance de los batallones nacionales.

En cuanto a los puentes carreteros, se conservaba el de la carretera de Rena a Villanueva sobre el Ruecas, pero no el que salvaba el Guadiana y que había sido volado. El enemigo había desviado dicha carretera haciéndola pasar por el puente del ferrocarril.

Vísperas

La doble acción que el mando nacional preparaba no cogió de sorpresa al coronel Burillo ni a sus subordinados.

El 15 de julio el Boletín de Información del Ejército de Extremadura recogía rumores no confirmados de concentraciones de fuerzas en Zorita y Trujillo, agregándose que debía extremarse la vigilancia por “el sector de Cáceres y extremeño, donde el enemigo tiene concentradas fuerzas en los pueblos próximos a la línea”.

El 16 se acusa actividad general por carreteras y caminos y se dice como resumen de la información: “El enemigo concentra fuerzas en el sector extremeño, lo que hace temer una acción ofensiva por este frente, de la cual han oído hablar los evadidos llegados últimamente”.

El 17 la conclusión informativa es la siguiente: “Ante la intensa circulación observada, las frecuentes caravanas trasladando fuerzas y los rumores que los evadidos declaran haber oído, es de esperar una acción ofensiva del enemigo en las 48 horas próximas”.

La conclusión del día 18 está en perfecta consonancia con la realidad y señala: “Por evadidos se sabe que el enemigo tiene intenciones de atacar con propósito de ocupar Navalvillar de Pela y Villanueva de la Serena, llegando a extender el movimiento ofensivo hasta Don Benito”.

Acorde con esta información se dieron varias órdenes y directivas, y la del día 14 de julio encomendaba la mejor reorganización de las fuerzas y el reforzamiento de las reservas. Al parecer se completó la plantilla de todas las unidades y la organización de las terceras brigadas en las divisiones que sólo tenían dos.

Un plan de destrucciones preparado de antemano era muy extenso, con 95 en el terreno del VII Cuerpo y 56 en el del VIII; comprendiéndose aquí puentes, terraplenes, túneles, cruces de vías, estaciones de ferrocarril, “eses de caminos”, etc.

Emblema de la 102ª División del Ejército del Sur sublevado.

Víspera de la operación, las fuerzas nacionales se fueron acercando o situando en sus bases de partida, convenientemente. En el Ejército de Queipo de Llano, la 122ª División y las fuerzas de la 24ª, vivaqueaban al Sur de la Sierra del Torozo; la 102ª, al Suroeste de Monterrubio, en la carretera de esta localidad a Peraleda; la 112ª, en la comarca de Peraleda; la Brigada de la 60ª División entre la Sierra de Mesegara y Los Blázquez, y la Brigada de Caballería, bajo la Sierra de Mesegara. En el Ejército de Saliquet la Brigada de Caballería se situó al Sur de Logrosán y las Divisiones 11ª y 74ª a ambos lados de la carretera de Zorita a Madrigalejo.

El mes de julio había ofrecido quince primeros días de paralización total en los frentes andaluz y extremeño. Sólo el 16, la División 31ª (nacional) ocupaba mediante un hábil golpe de mano una posición del sector cordobés de Montoro, posición que sufriría luego varios contraataques los días 18 y 19.

El tiempo era calurosísimo, con fuertes vendavales de tierra y polvo.

La operación

Día 19. Ataque previo distractivo

Croquis que indica la ofensiva final del Ejército sublevado. Servicio Histórico Militar.

La operación principal fue precedida de un ataque por el Puente del Arzobispo [Toledo] el día 19, que tenía por objeto, sin duda, sembrar la confusión en el enemigo, hacer que distrajese hacia la zona afectada algunas de sus unidades y mejorar el despliegue propio con vistas a avances futuros e importantes.

En este ataque tomaron parte cuatro batallones de la División 107ª, cuatro de la 16ª y cinco baterías de diversas unidades, al mando conjunto del coronel Miguel Sanz de la Garza. Se llevó a cabo al amanecer del día 19, ocupándose sin dificultad los pueblos de Azután y Navalmoralejo y la loma de Fuentelapio. El enemigo huyó sorprendido.

Burillo temiendo que fuese esta la operación principal, decidió enviar allí parte de la 25ª Brigada, que sin embargo no se movió, el Batallón disciplinario, 200 guerrilleros y un escuadrón de armas automáticas.

Día 20. Múltiple rotura del frente

Una columna formada por fuerzas de la 74ª División, al mando del teniente coronel Villalba Rubio[4] rompe espectacularmente la línea enemiga frente a la llamada Casa de la Rana, al Este de Madrigalejo, ocupando luego el vértice Gorbea, próximo al río Cubilar, que cruza a la tarde, llegando hasta el río Gargáligas, del que tiene que retirarse al provocar el enemigo un incendio en la vegetación situada entre ambos cursos de agua[5].

Mientras, la Caballería, por la izquierda, ocupa el amplio macizo de Las Talarrubias, llegando en un impresionante avance de 10 kilómetros hasta la Casa del Fraile, en el río Gargáligas.

Por la derecha de la 74ª División, la 1ª Brigada de la 11ª División (teniente coronel González Rojas) rompe el frente por el paso del río Ruecas, al Este de Madrigalejo, envolviendo las líneas de resistencia enemigas, ocupando el vértice La Mata y, tras el cruce del Gargáligas, el pueblo de Acedera y el vértice Jaroso, ya en las estribaciones de la sierra de Pela. El diario de la División [11ª] señala: “Quedando el enemigo tan desmoralizado que apenas opondrá resistencia al día siguiente”.

De la División 19ª actúan dos batallones (el 5º de Árgel y 185º de La Victoria), ocupándose la Casa de Torrevirote y la parte inmediata del bosque en que aquella se encuentra, y el puente de la carretera sobre el río Ruecas, impidiendo su voladura, ya preparada. También se gana el pueblo de Rena.

En el Sector de El Puente del Arzobispo se alcanza el vértice Tejoneras.

Si efectiva es la rotura del frente del Ejército del Centro no es menor la que lleva a cabo el Ejército del Sur. La División 122ª, protegida a la derecha por fuerzas de la 24ª y a la izquierda por otras de la 102ª, ocupa sucesivamente tras líneas de fortificaciones, cruza el Zújar y llega a una línea definida por la Casa de Mataborrachas, loma Berciales, vértices Sijuela y Picuda y lomas de Saucea y Morrillo del Cuervo, avanzando sobre el Puerto de los Vuelos.

El calor es asfixiante, continuando los vendavales de polvo. El diario de operaciones de la 11ª División, después de hablar de las elevadísimas temperaturas del día 20, puntualiza que causaron el 50 % de las bajas, y que la falta de medios hizo que se condujera por hombres el material de ametralladoras y morteros.

Consecuencias. La División “Zújar”

Al terminar la jornada, la impresión de Burillo es sumamente pesimista. Prevé el cierre de la bolsa y decide fortificar, “caso de no poder detener al enemigo”, marcando tres líneas que defiendan la dirección Puebla de Alcocer-Almorchón-Belalcázar. Decide igualmente constituir una División independiente de los Cuerpos de Ejército -que sea reserva de su Ejército- con el mando en Almorchón y la misión de defender a toda costa su nudo ferroviario y detener la penetración enemiga por el valle del Zújar. Se llamará por eso División “Zújar” y estará a las órdenes de Sánchez Carmona, el cual contará como fuerzas con las Brigadas de reserva 25ª y 12ª de Asalto, un Regimiento de Caballería, un llamado “Batallón de Combate” (Disciplinario) del VIII Cuerpo, una compañía de tanques, otra de autos blindados, un tren blindado, un grupo de Artillería procedente de la 37ª División y ocasionalmente unos batallones de la 148ª Brigada, que se encuentran en su zona de acción.

Burillo pide, además, a Miaja el envío de Artillería.

Día 21. Paso del Guadiana

Legionario de Primera con fusil ametrallador.

La 74ª División cruza los ríos Cubilar y Gargáligas, ganando las alturas que dominan por el Oeste Navalvillar de Pela, localidad que es a su vez rebasada por el Este, quedando luego ocupada. Otras fuerzas se apoderan de las alturas al Noroeste de la Sierra de Pela, en tanto que los batallones afectos a la Caballería se establecen en una serie de posiciones a lo largo de la carretera de Villanueva a Guadalupe. Abatida en gran parte la resistencia enemiga se ocupa el resto de la Sierra de Pela, con el vértice Repica, llegando a la orilla derecha del Guadiana. El avance de 22 kilómetros ha sido impresionante.

La Caballería, flanqueando por la izquierda el avance de la 74ª, llega al vértice Noguer, que rebasa, cortando la carretera de Casas de Don Pedro.

Por su parte, la 11ª División se apodera del vértice Mesas Altas, loma El Bohonal y luego de las Orellanas, efectuando reconocimientos al Sur del Guadiana y explorando los caminos que conducen a Villanueva de la Serena. Por la noche cruzan el río dos batallones por varios vados.

En el Ejército del Sur entra en línea la 112ª División y se rechazan varios ataques a las posiciones conquistadas ante el Puerto de los Vuelos, que es totalmente ocupado por la noche, progresándose ligeramente por la Sierra del Oro o de Monterrubio, conjunto de intrincadas elevaciones, aptas para toda la defensa.

A la noche de este día Burillo se dirige a los jefes de sus dos Cuerpos de Ejército, encareciendo la gravedad de la situación y la necesidad de que todos los mandos “cumplan con el deber de exigir la defensa de las posiciones a toda costa, no abandonándolas sin previa y autorizada orden de la superioridad”. Agregando seguidamente: “No puede tolerarse ni un momento más el lamentable espectáculo de ver avanzar al enemigo con el arma colgada, sin que se le ponga la menor resistencia”. Al general Miaja, jefe supremo, Burillo, pide el envío de dos brigadas.

Día 22. Ocupación de Monterrubio

La División 74ª se extiende hasta el vértice Noguer, conquistado el día anterior.

Al medio día, el general Saliquet redacta una orden en la que se señala como misión de la Agrupación de Divisiones del Guadiana “continuar su avance y establecer contacto al Sur del Zújar con las fuerzas del Ejército del Sur”. Para ello se adelantaría la línea hasta el Zújar, entre el vértice Tamborrio y la loma Mingorramos; luego se cruzaría el río en dirección al camino de Campanario a Orellana, estableciendo una cabeza de puente desde aquella loma al río Guadalefra, incluido el vértice Culebras.

La 11ª División, de la que dos batallones habían cruzado ya el Guadiana, organiza aquí una pequeña cabeza de puente.

En el Ejército del Sur se tropieza con mayores dificultades. La División 102ª, por la izquierda, se extiende por la Sierra de Monterrubio; la 112ª avanza desde la base del vértice Sijuela sobre Monterrubio de la Serena, que ocupa, después de desbordarlo por la derecha e izquierda, rebasándolo ampliamente y rechazando luego fuertes contraataques; la División 122ª, desviándose hacia la derecha, progresa profundamente alcanzando la línea definida por el vértice Herradero y el vértice Buitrera, y cortando la carretera de Castuera a Cabeza del Buey. La Caballería hace una incursión hasta el pueblo de Helechal, y las fuerzas de la División 24ª van situándose sobre las alturas de la margen izquierda del Zújar.

Problema: abandono de la bolsa. ¿Un nuevo Cuerpo de Ejército?

La situación, con la ocupación de Monterrubio y la pequeña cabeza de puente en el Guadiana, se dibuja ya dramática para el coronel Burillo.

El primer problema que se le presenta se refiere a la situación de las Brigadas 20ª y 91ª (37ª División), que se encuentran en el fondo de la bolsa, amenazadas de copo. El mayor Barrios, jefe de Estado Mayor del VII Cuerpo, es partidario de su retirada, por tener, sin duda, una más cabal imagen de la situación; pero Burillo se opone, basándose en una supervaloración de sus fuerzas y en el hecho de haber puesto el general Miaja a su disposición una serie de unidades: las Brigadas 21ª, 66ª y 81ª, las dos primeras procedentes del Centro y la tercera de Levante, más la División 68ª completa, que también viene de Levante.

Rubert, jefe del VII Cuerpo, tampoco las tiene todas consigo y por eso envía un telegrama “urgentísimo” al jefe de la 37ª División, donde se le dice: “Disponga que 20ª y 91ª Brigadas estén dispuestas para que si llegara el momento necesario efectúen repliegue hasta unirse a fuerzas del interior en ordenada retirada. El momento será determinado por este mando y si faltara el enlace podría V.S. obrar según aconsejen las circunstancias”.

Mientras tanto y con la ayuda que envía o ha enviado ya Miaja, Burillo proyecta, a la noche, constituir sobre la marcha, un nuevo Cuerpo de Ejército, que será de Maniobra, formado en un principio por cuatro divisiones: 37ª, “Zújar”, “A” y “B”, si bien luego reducirá sus pretensiones a las tres primeras. La 37ª, con base en La Coronada, estaría mandada por el mayor De Blas, con las brigadas 20ª, 91ª y 109ª; la División “Zújar”, con base en Almorchón-Benquerencia y mando de Sánchez Carmona, tendría ahora las dos brigadas 12ª de Asalto y 25ª, más la 66ª, llegada del Centro; finalmente, la “A”, con el mayor Frías como jefe y su cabecera en Belalcázar, dispondría de las brigadas 88ª bis y 148ª.

Día 23. Ocupación de Castuera

Emblema de la 19ª División sublevada. I Cuerpo de Ejército. Ejército del Centro.

La 2ª Brigada de la 11ª División nacional, se extiende sin dificultades entre los ríos Gargáligas y Guadiana, ocupando el cerro Aceuchal y el Castillo de la Encomienda, más los vértices Tamborrios, Pelado, Almendro y Cabeza Pelada. Apoyan a la 11ª División fuerzas de la 19ª; la 74ª no se mueve, iniciando parte de sus efectivos, ante la nueva maniobra que se proyecta, un desplazamiento en dirección Oeste.

A la tarde el general Saliquet da una orden, donde se señala como misión de la Agrupación Múgica: “Continuar con la máxima rapidez nuestro avance hacia el Sur del Guadiana y del Zújar, en la dirección Orellana-Campanario, y a la vez hacia los altos de Magacela, para cortar por aquí la carretera a Guareña y el ferrocarril de Don Benito”.

En el Ejército del Sur, la 112ª División, después de rechazar a la noche varios contraataques dirigidos a la recuperación de Monterrubio, avanza sobre la sierra de Benquerencia, ocupándola, así como el pueblo de ese nombre; prosiguiendo a la tarde su impetuosa marcha, se dirige ahora sobre Castuera, donde entra a las nueve y media de la noche. La 122ª División releva a la anterior en la sierra de Benquerencia y es relevada, a su vez, en parte y por la noche, por una brigada de la 60ª; y la 102ª, por la Sierra de Oro, llega a la carretera Monterrubio-Castuera, cerca de Puerto Hurraco.

Para la operación, que ya se intuye definitiva, del siguiente día, las fuerzas despliegan así, en un gran arco, de izquierda a derecha: un Regimiento de Caballería, Divisiones 102ª, 112ª y 122ª, [otros] dos Regimientos de Caballería y fuerzas de la 24ª División.

Ha sido inútil que la División “Zújar”, desde el exterior de la ya inevitable bolsa, y la División 37ª, desde el interior de la misma, se opusieran a la maniobra de la 112ª División nacional.

La pérdida de Castuera y el pesimismo de Miaja

Castuera, población de cierta entidad, era el más importante nudo de comunicaciones de toda esta comarca, tanto que su posesión por las divisiones nacionales suponía una grave dificultad para que se comunicasen entre sí las fuerzas del Ejército Popular destacadas a todo lo largo del frente.

Por eso no debe extrañarnos que Burillo dispusiera para las seis de la mañana del día 24 su reconquista desde la sierra de Benquerencia, que se ganaría previamente, a cargo de la División “Zújar”.

De este día 23 conocemos el único documento de Miaja relativo a la situación y a las operaciones que tratamos. Es una Instrucción, donde se dan algunas vagas directivas, como el señalar que las acciones del Ejército de Extremadura deben caracterizarse por “la audacia y la maniobra”, pero el documento, en su conjunto, resulta totalmente pesimista, señalando que, dadas las circunstancias, habrá que “desechar toda idea de buscar, en un dispositivo esencialmente defensivo, la detención de la maniobra iniciada”.

Día 24. Ocupación de Campanario. Cierre de la bolsa

Las fuerzas del teniente coronel Villalba (74ª División) se han concentrado alrededor del kilómetro 15 de la carretera de Villanueva de la Serena a Acedera y desde allí parte de ellas, sin encontrar resistencia, cruzan el Guadiana por el vado y paso de barca situados ligeramente al Suroeste de aquel kilómetro, y más tarde el Zújar, ocupando primeramente el vértice Jalías y luego los pueblos de Magacela y La Coronada; otras fuerzas alcanzan unas lomas que dominan por el Este Villanueva de la Serena.

La 11ª División, que al mediodía tropieza con ligeras resistencias al Sur del Zújar, cruza este río, persiguiendo al enemigo, y en un avance rapidísimo enlaza con las unidades del otro Ejército al Norte de la localidad de Campanario.

Parte de la Caballería, actuando entre las dos columnas y adelantada, ha servido de enlace entre las mismas.

Sargento de Regulares.

En el Ejército del Sur ha sido una brigada de la 112ª División la que, en una marcha impetuosa, ha llegado a Campanario. La 122ª y la Caballería continúan defendiendo el flanco derecho del avance, rechazando ataques procedentes de Cabeza del Buey. [En el diario de operaciones de la 11ª División se recoge que el día 24] “Ocupado por el Ejército del Sur el pueblo de Castuera e iniciado su avance sobre Campanario, recibe orden la [11ª] División de iniciar rápidamente el avance para efectuar en este pueblo [Campanario] el enlace con el citado Ejército [del Sur], operación que comienza al mediar el día y en la que el enemigo, replegado en días anteriores en fortificaciones al Sur del Zújar, cortando la carretera y vados de éste, opone una tenaz resistencia que fue vencida en brioso ataque, consiguiéndose el paso de este río [Zújar]; motorizadas dos unidades se continúa la persecución del enemigo, que huye desmoralizado, y en rápido avance se enlaza en Campanario con la Caballería del Ejército del Sur y momentos después con su Infantería; se cierra con ello la bolsa de la Serena y se hacen al enemigo a más del elevadísimo número de muertos, 1.070 prisioneros, recogiéndosele dos piezas de artillería, numeroso material de ametralladoras, fusiles ametralladores y de repetición. En la madrugada de este día fueron deshechos dos batallones rojos que cerrados en la bolsa intentaban escapar, haciendo prisionero al personal que escapó con vida en los desesperados ataques que, para lograr su salida, intentaron repetidas veces por diferentes lugares de este frente”.

En la misma mañana de ese día [24 de julio] se iniciaba por fuerzas de la 21ª División y de Caballería la limpieza de la bolsa que ya en aquellos momentos se estaba formando.

Al Norte, las fuerzas de Caballería y de la 19ª División han alcanzado las serranías de Navas García y Campanitas y el vértice Copo.

El copo de la bolsa de Mérida

A la mañana el teniente coronel Rubert había dicho en un telegrama: “Teniendo presente situación frente Brigadas 20ª y 91ª, en el que solo existe una ligera línea de vigilancia y vista la acumulación de elementos por el enemigo, debieran replegarse estas fuerzas a Campanario y establecer una línea apoyada en el Zújar, continuando Campanario a carretera Quintana, con lo que evitaríamos la progresión del enemigo de Castuera a Puebla [de Alcocer] y, sobre todo, salvaríamos las fuerzas antes citadas de ser atacadas por retaguardia. Así mismo se debería establecer una cabeza de puente con la 109ª Brigada en Casas de Don Pedro, para evitar la progresión por Talarrubias a Puebla de Alcocer, otra línea en Cogolludo para evitar el paso a Puebla [de Alcocer]”. La respuesta del coronel Burillo fue ésta: “En vista de su telegrama sobre repliegue de las Brigadas 20ª y 91ª apoyándose en zona Zújar, lo apruebo en todas sus partes, debiendo proceder a su inmediata ejecución”.

Pero la aprobación de Burillo a la retirada de aquellas Brigadas llega demasiado tarde. El avance ha sido mucho más rápido que el previsto, incluso para las fuerzas nacionales, pues en la orden del día 23 del general Saliquet, de la que ya se ha hecho mención, se decía: “El 26 y el 27 seguirá el avance sobre Campanario, envolviéndolo…”.

Las dos Brigadas 20ª y 91ª fueron copadas, salvo un batallón de cada una de ellas, que habían sido enviados anteriormente para defender Puerto Hurraco. También se encontraban en la bolsa dos compañías de ametralladoras y artillería, según pronto veremos.

En la madrugada del día 25 las tropas encerradas trataron de buscar una salida, atacando la línea Campanario-Zújar, siendo rechazadas y sufriendo muchas bajas. Las fuerzas de la 21ª División continuaban la limpieza de la bolsa, de Oeste a Este.

Habían quedado en aquella zona sin salida, de unos 560 kilómetros cuadrados, las importantes localidades de Don Benito y Villanueva de la Serena, aparte de las de Medellín, Mengabril, La Haba, Cruces, La Guarda, Manchita, La Garza, Quintana, Valle, Malpartida, Zalamea e Higuera, las cinco últimas “de la Serena”.

Bajas y botín

El cierre de la bolsa de Mérida. Croquis nº 13. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 224.

Disponemos de los suficientes documentos oficiales como para poder hablar, sobre una base fidedigna, del tributo de sangre de ambos bandos y del botín capturado.

Las bajas nacionales fueron éstas: 21ª División, 8; 24ª División, 196; 102ª División, 341; 112ª División, 63; y 122ª División, 227. Total, 535; entre ellos, 44 jefes y oficiales. El mayor número de bajas de la 102ª se debe a su difícil conquista de la Sierra de Monterrubio. No figuran en la relación las bajas de las fuerzas de Caballería.

Las bajas del Ejército Popular fueron de 6.306 hombres, entre ellos 5 jefes, 89 oficiales y 8 comisarios. Burillo dio datos sobre el estado en que quedaron algunas Brigadas: 12ª de Asalto, 1.134 hombres; 20ª, 1.552 hombres; 25ª, 630; 91ª, 1.719; 109ª, 2.127, y 148ª, 2.063.

En cuanto al botín capturado por los Ejércitos nacionales, sus partidas más importantes fueron las siguientes: fusiles, 3.588; fusiles ametralladoras y ametralladoras, 170; tanques, 10, y cañones, 18. Había, además, 19 vagones de ferrocarril, con gasolina y víveres, un depósito completo de intendencia, un parque de Automovilismo, un polvorín completo con municiones de todas clases y 14 camiones.

Reflexiones y conclusiones

La oportunidad de una operación

Las operaciones reseñadas tuvieron lugar en un momento psicológico muy oportuno. Concentrada la atención de ambas partes en el frente de Levante, donde se luchaba de modo enconadísimo para alcanzar o defender Valencia, y más aún, puesta la atención del Estado Mayor Central, de su jefe, general Rojo, y del propio ministro de Defensa, Doctor Negrín, en la proyectada operación del paso del Ebro, en la que se fraguaban las máximas esperanzas, es claro que el frente de Extremadura estaba totalmente fuera de la atención de aquéllos.

Burillo contó, en un Informe, que “el día 14 de junio se celebró en la jefatura del Grupo de Ejércitos [Madrid] una reunión de jefes de Cuerpos de Ejército, bajo la presidencia del Presidente del Consejo y Ministro de Defensa, doctor Negrín, en la que se acordó que todos los Ejércitos facilitasen al jefe de Grupo de Ejércitos cuantos elementos precisase para la defensa del Frente de Levante, y que todos estuvieron conformes en que una pulgada de terreno en Levante tenía el mismo valor que el de muchísimos kilómetros en Extremadura”.

Esta última frase posee una elocuencia que nos dispensa de mayores consideraciones. Era, pues, lógico que en Extremadura se dispusiera de los menores efectivos posibles, pero si el enemigo, que tenía igualmente puesta su máxima atención en Levante, donde se encontraban luchando a mediados de julio no menos de diecisiete Divisiones, podía independientemente concentrar en tierras de Cáceres, Badajoz y Córdoba fuerzas suficientes y capaces como para cerrar aquella “espada de Damocles” lanzada sobre la geografía nacional de guerra, no debía desaprovechar la ocasión.

La realidad demostró que la empresa era perfectamente factible. El Ejército del Sur había mejorado notablemente y ello se vio de modo clarísimo en las operaciones del anterior mes de julio en la comarca del Zújar superior. Y el Ejército nacional del Centro tenía varias Divisiones excelentes y muy experimentadas. Además, las repetidas operaciones de junio habían demostrado la debilísima calidad de las Divisiones del Ejército Popular, de sus mandos y de sus Estados Mayores.

Una victoria fácil

Emblema de la 60º División sublevada del Ejército del Sur

Unas nueve Divisiones de Infantería y Caballería arrollaron a unos efectivos muy inferiores, no solamente en número sino, sobre todo, en calidad. Ya hemos apuntado cómo el general Saliquet no esperaba el cierre de la bolsa hasta dos o tres días después.

En líneas generales las fuerzas del Ejército Popular, aun las más selectas, no estaban preparadas para reaccionar ante la audaz operación del cierre de una bolsa. No tenían los mandos sentido de la iniciativa y los soldados prácticamente sólo sabían pegarse al terreno, contraatacar e infiltrarse de noche. Pero además las Divisiones extremeñas, como las andaluzas -y más aún éstas todavía-, eran las de más baja calidad de todo aquel Ejército. De aquí que no fuesen capaces de frenar el avance de las dos fuerzas que buscaban el contacto, o de atacarlas eficazmente por los flancos del avance.

En realidad, puede decirse que no dio tiempo a nada, dada la rapidez de la maniobra, como la formación de las Divisiones que el coronel Burillo proyectó y de las que apenas nació a la vida la División “Zújar”.

Cuando Burillo pasa de juzgar a la tropa a hacerlo con los mandos, su opinión cambia radicalmente y se endurece al máximo. La situación de esos mismos mandos es calificada por él de “caótica”. En todo momento -puntualiza- “dieron prueba de incapacidad, no ocupando ninguno el lugar que le correspondía”. Y explica: “Esto es simplemente producto de la política de sectarismo y despreocupación que se ha seguido en este Ejército, en el que con harta frecuencia se han concedido ascensos a individuos que no poseían otros méritos que un desmedido afán de trabajar y velar por los intereses de su Partido”. Burillo no exceptúa aquí ni a los jefes de Cuerpos de Ejércitos.

La casi totalidad de la oficialidad procedía de las Escuelas Populares, “siendo elementos poco curtidos en la lucha, que con su cobardía han dado lugar al actual desastre, debiendo recaer sobre ellos, exclusivamente, la responsabilidad de lo ocurrido”. Y en otra ocasión agrega: “La oficialidad, en particular, es de una ineptitud manifiesta”.

Sobre todo, la 37ª División -que fue la que sufrió la peor parte- acusaba “falta de moral combativa, exceso de pesimismo y seguridad de la pérdida”, trascendiendo al Estado Mayor de Burillo “el nerviosismo y azoramiento, aumentando el número de los efectivos atacantes y dificultando mis órdenes, no obedeciéndolas”.

Algunas torpes medidas

Fuerzas de Batallón de un Regimiento de nacional recibiendo una arenga de su comandante.

El jefe de Estado Mayor, Linares Aranzabe, consideró que las más importantes decisiones en estos días fueron: la del 22 [de julio], de sacar dos unidades de las Brigadas 20ª y 91ª, semiencerradas en el fondo de la bolsa; la autorización dada el día 24 al jefe del VII Cuerpo para replegarse con sus fuerzas a la zona del Zújar, autorización que llegó demasiado tarde; y la ocupación de los puntos de paso obligados entre Campanario, Puebla de Alcocer y Cabeza del Buey por la 81ª Brigada, en tanto se procedía a reorganizar la línea en esa zona, ocupación que no pudo llevarse a cabo.

Burillo confesó que había intentado sacar de línea toda la División 29ª, sustituyéndola por los guerrilleros y el Regimiento de Caballería, pero “la acción enemiga no dio lugar a que esta idea pudiese haber llegado a término”. Entonces decidió “ir desguarneciendo frentes, que por sí carecían en absoluto de firmeza”, liberando primeramente la 148ª Brigada, después las reservas de las Brigadas 20ª y 91ª, hasta que el día 22 de la orden tajante, en vista de los acontecimientos, “de sacar de línea el mayor número posible de unidades para impedir fuesen cortadas”. Según Burillo, en la bolsa de Mérida sólo se cogió “una cantidad poco importante de fuerzas”.

Castigos

Burillo presentó muy duros cargos, pero no podía borrar un hecho: que llevaba ocho meses al frente del Ejército de Extremadura.

Aquel Ejército nunca bien estimado, formado inicialmente por un aluvión de fuerzas mediocres, se vio de pronto sometido a una prueba muy dura. No podía decir, empero, que no había recibido sobrados avisos, y el más fuerte serían las operaciones del mes anterior, junio, cuando se adelantó rápida y decididamente la línea nacional del Zújar superior.

En definitiva, Burillo se encontró en una mala postura y su reacción natural se encaminó a la privación de mandos. Antonio Rubert, jefe del VII Cuerpo, fue quien primero sufrió esta medida. Encausado, quedó al frente del Cuerpo de Ejército en teniente coronel Manuel Márquez, que mandara el VIII, siendo sustituido en éste por el mayor José Castelló Manzano, que venía de Levante, donde precisamente fuera jefe de la División llamada “Extremadura”.

Pero los relevos no terminaron aquí, llegando al propio Ejército. El general Miaja hizo con Burillo lo mismo que éste había hecho con Rubert, encausándole también y reemplazándole por el coronel Adolfo Prada Vaquero.

El mayor Sánchez Cabezudo, jefe de la 148ª Brigada, y el comisario inspector del Ejército, Jiménez Molina, sufrieron igualmente el castigo de sus destituciones.

La acción distractiva por El Puente del Arzobispo

Iniciada los días 19 y 20 [de julio] con el propósito, que en parte se consiguió, de desorientar al enemigo sobre el carácter de la maniobra general, aquellas dos pequeñas acciones demostraron la suma debilidad de las fuerzas de la 46ª Brigada situadas en este Sector.

Ya realizado el cierre de la bolsa de Mérida y estabilizada la situación de conjunto, se decidió proseguir la presión en el Sector de El Puente, con el objetivo principal de liberar la carretera que desde dicha localidad se dirigía a Guadalupe, cortada entre Villar del Pedroso y Carrascalejo en una extensión de varios kilómetros.

Se habían sufrido 432 bajas, número seguramente excesivo, haciéndose al enemigo 97 prisioneros, con 19 pasados y “gran cantidad de muertos”, y habiéndose enterrado 195 cadáveres. Quedaban destrozados dos batallones de la 46ª Brigada (29ª División).

 

[1] Estado Mayor Central del Ejército, Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939, Madrid, Servicio Histórico Militar, 1968, Pp. 122-124.

[2] Ramón Salas Larrazabal, Historia del Ejército Popular de la República, Madrid, Editora Nacional, 1973, pp. 2063-2068.

[3] Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 221-246.

[4] Las unidades eran las siguientes: batallones 1º de Palma, 25º de Mérida y 285º de Tenerife, tercio de Requetés de Burgos-Sangüesa, banderas de FET de Soria, 2ª de Burgos y General Mola, y tres grupos de Artillería. Dos batallones de la División -7º de San Quintín y 184º de Árgel- fueron afectados a la Columna de Caballería.

[5] El diario de la 74ª [División] dice: “El enemigo, aprovechando el tiempo reinante incendia el bosque y los sembrados situados en la mencionada orilla del río [Gargáligas], lo que obliga a nuestras fuerzas a replegarse, repasando el arroyo Cubilar, no sin experimentarse 22 bajas, que perecieron bajo el fuego”.

Publicado en 1938, Maniobras | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Operaciones de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana sublevada durante la Ocupación de la comarca extremeña de La Siberia, del final de la guerra

Contexto de la ofensiva “de la Victoria” en el Ejército del Centro sublevado[1]

La posibilidad inminente del final de la guerra civil aparece ya en los días en que las fuerzas mal llamadas nacionales ocupaban Cataluña. Ya se veía entonces el próximo e inevitable derrumbe de los otros frentes donde aún combatía el enemigo republicano, lo que empujaba a organizar adecuadamente las operaciones militares en todos aquellos territorios, también en el extremeño.

Había que preparar un verdadero ataque, se llevase o no luego a cabo, aun antes de que terminase la ocupación de Cataluña.

Tropas regulares en una población.

Esta ofensiva, que se llamaría “de la Victoria”, en realidad resultó ser una tentativa, que se anunció ya el 13 de febrero de 1939, en una nueva resolución general del propio Franco, que sentenciaba: “Destruido el Ejército rojo en Cataluña y liberados los Cuerpos de Ejército que han constituido el Ejército del Norte, he decidido llevar la acción de nuestras tropas sobre la Zona Central de España, con el objeto de destruir al enemigo”.

En el Ejército del Centro, la cabeza de puente de Toledo sería la clave de la gran maniobra, que se complementaría con otras dos “operaciones de menor radio”: una sobre Valencia y otra en Extremadura, en los sectores de Cabeza del Buey y Peñarroya, para caer luego sobre Almadén y Almodóvar del Campo en un ataque convergente.

Órdenes posteriores de los diferentes jefes militares dibujarían al detalle la gran acción bélica final de la guerra, que para el caso extremeño podemos concretarla en que, por el norte, el Cuerpo de Ejército de Toledo, al mando del general Ponte, avanzaría alcanzando los montes de Toledo y relevando a las unidades del Cuerpo del Maestrazgo del general García-Valiño allí establecidas; siendo a su vez, apoyada tal operación -por el Oeste- por la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana del general Salvador Múgica Buhigas.

 

Ocupación militar en el noreste de Badajoz durante la ofensiva “de la Victoria” por la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana [2]

Caballería sublevada en marcha hacia su objetivo.

Las fuerzas del Ejército del Centro sublevado, durante su avance desde el Sur para aislar a su adversario situado en la zona “Madrid-Sierra” se apoyaban por el Oeste, con la Agrupación Tajo-Guadiana formada a finales del mes de marzo, por las Divisiones 19ª y 107ª (coroneles Puente y Santa Pau) y mandada por el general Múgica. Los tres regimientos de la 19ª División estaban enclavados a lo largo de las posiciones de la margen derecha del río Guadiana desde el 10 de agosto de 1938. Colocados de norte a sur, el 3er Regimiento, emplazado en Campillo de la Jara, cubría el subsector norte desplegado en la provincia de Toledo, que de cara a la presente explicación no nos interesa de la misma manera por salir fuera de nuestro ámbito geográfico. Van a ser los dos primeros, los responsables de la toma de las últimas poblaciones extremeñas al final de la guerra, localizadas la gran mayoría en la comarca actual de La Siberia, tanto en la zona de los montes como en su llanura, en el noreste de Badajoz. Pueblos adscritos en 1939 a los partidos judiciales de Puebla de Alcocer y Herrera del Duque.

El amplio subsector centro del despliegue divisionario sublevado, lo cubría el 2º Regimiento al mando del teniente coronel Francisco Adame Triana, y tenía su puesto de mando en el Pinar de la Romana, lugar cercano a la población de Cañamero, provincia de Cáceres, cuyo terreno montañoso era defendido por una red de centros de resistencia con máquinas y fusiles ametralladores.

Primeros prisioneros republicanos entregados

El subsector sur franquista en territorio pacense, con una orografía más llana, se encontraba protegido por el 1er Regimiento; sus fuerzas las lideraba el teniente coronel José Calderón Goñi. Tras la caída del frente enemigo, la noche del 27 al 28 de marzo, se presentaron en sus líneas, tres oficiales rojos que fueron trasladados a su puesto de mando que se hallaba en la localidad de Casas de Don Pedro, los cuales manifestaron que la 109ª Brigada Mixta, a la que pertenecían, se rendía. Inmediatamente, uno de los citados oficiales, marchó a Talarrubias, donde hasta entonces había estado el cuartel general de la unidad, con orden de que dicha Brigada al completo, se trasladara hasta la ribera del Guadiana, el cual vadearía, dejando el armamento e impedimenta en la orilla republicana. El día 28, mientras llovía, se dirigieron al lugar convenido, cruzaron el río por la vaguada menos profunda, con el agua al cuello, las maletas sobre la cabeza, pues, la barcaza que debía estar allí había sido volada. Así durante los últimos quince kilómetros que separaban ambas localidades, los 4.000 prisioneros, siempre bajo la lluvia, fueron llevados al Campo de Concentración de Zaldívar, donde quedaron convenientemente custodiados.

Ese mismo día, otras fuerzas de la 81º Brigada Mixta, también se rindieron a los hombres del 185º Batallón del Regimiento La Victoria, mandado por el comandante Antonio Rivera Alted; estos prisioneros atravesaron el Guadiana frente al Valle de Casarente, en la zona de Valdecaballeros, siendo custodiados también hasta el Campo de Concentración de Zaldívar.

Prisioneros republicanos.

La zona de los montes de la comarca extremeña de La Siberia que protegían las brigadas republicanas del VII Cuerpo de Ejército, como ya se ha dicho, tenían enfrente a las fuerzas enemigas divisionarias del 2º Regimiento, concretamente, el 6º Batallón América, al mando de Fernando Prada Canillas, la 4ª Bandera de Falange de Cáceres, de Bernardo Gómez Arroyo y el 505º Batallón San Marcial, capitaneado por Luis Martí Rufilanchas. Más al sur de este espacio, se encontraba el 1er Regimiento sublevado, constituido por unidades del 5º Batallón Argel, conducido por el comandante Francisco Jarque Amador, la 3ª Bandera de Falange de Cáceres dirigida por Fernando Fernández de Liencres y el 185º Batallón de la Victoria, por su jefe Antonio Rivera Alted.

Ocupación militar en el noreste de Badajoz durante la ofensiva “de la Victoria” por el 1er Reg. de la 19ª División de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana

Producido el derrumbamiento, unidades de este último Regimiento, el día 29 de marzo emprenden la marcha desde Casas de Don Pedro, vadean el Guadiana y sin resistencia ocupan el pueblo de Talarrubias, adonde la plana mayor del mismo se traslada, rindiéndose el enemigo que encontró a su paso, y constituyéndose su oficial superior como jefe de la Comandancia Militar, organizando los servicios y normalizando la vida local.

El día 30, prosiguió su avance el 5º Batallón Argel, atravesando a pie varios arroyos hasta llegar a la localidad de Garbayuela que quedó tomada sin resistencia por parte del adversario, procediéndose a su desarme y a la confiscación de todo el material que tenía en su poder, nombrando comandante militar al teniente José Rodríguez Palomino. El 261º Batallón de Cazadores de Ceuta, al mando de su jefe, Humberto García Alonso, continuó su expansión hasta los términos de Baterno y Tamurejo y el 185º Batallón de la Victoria, hizo lo propio en Siruela, Sancti-Spiritus y Risco, donde en la primera de ellas, la unidad militar se encargó de la escolta y custodia del Campo de Concentración, y en la que se quedó encauzando la vida ordinaria como comandante militar, el capitán Pedro García Rielves.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas en los tres últimos días rebasaba ya la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20ª, 81ª y 109ª Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura, que además de conducirlos al Campo de Zaldívar, como ya se ha indicado, serían repartidos con el que se estaba organizando en Siruela.

El 261º Batallón tras atravesar el río Guadiana en unión del 185º Batallón, continuó con su despliegue militar tomando Puebla de Alcocer, Esparragosa de Lares y Galizuela, enlazando con las posiciones que el Ejército del Sur dominaba, en la confluencia de dicho río con el Zújar. Por último, el 2 de abril, al pueblo de Garlitos, pasó una compañía del 261º.

Ocupación militar en el noreste de Badajoz durante la ofensiva “de la Victoria” por el 2º Reg. de la 19ª División de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana.

Por su parte el 2º Regimiento que tenía asignado el subsector centro, más o menos coincidente con el territorio de los montes en la misma comarca, y cuyos municipios correspondían en su totalidad al partido judicial de Herrera del Duque, a la seis de la mañana del día 29 de marzo, también lanzan sus unidades desde la base de partida de sus posiciones en la Cabeza de puente del río Guadalupejo, obedeciendo la Orden General de Ocupación nº 1 de la propia División.

Tropas africanas avanzando en plana marcha.

Al 6º Batallón América, se le designó como objetivo, Herrera del Duque, corriendo a su cargo la limpieza y clasificación de elementos del Ejército enemigo. La misión de la 4ª Bandera de Falange de Cáceres fue la conquista del pueblo de Castilblanco, que una vez alcanzado por la mañana, dejó una compañía en el lugar, marchando, el resto del Batallón al mediodía, a Palacio de Cíjara, siguiendo la carretera que en el cruce del paso de la barca conducía a Talavera de la Reina. El núcleo más numeroso de presentados, en este sector, se cogió en Herrera del Duque, hasta donde también había hecho adelantar el Regimiento su puesto de mando, haciendo un total de 2.030 prisioneros correspondientes a distintas unidades republicanas que estaban allí concentradas para su rendición y entrega, siendo el número recogido en Castilblanco de 35, aunque la cantidad era variable porque aumentaba por momentos.

El día 30 de marzo continuaron las operaciones ordenadas por el Estado Mayor, hasta ocupar los objetivos que aún restaban. El 505º Batallón San Marcial se apoderó de Fuenlabrada de los Montes, donde cayeron presos 289 milicianos, entre ellos varios sargentos y oficiales. La 4ª Bandera de Falange de Cáceres, saliendo de Palacio de Cíjara tomó Villarta de los Montes, apresando a 62 milicianos, 11 guardias de Asalto y 13 guardias urbanos. Tras seguir escalonadamente el orden de maniobra de las fuerzas, el 1er Batallón Mixto de Ametralladoras nº 7, atendió los servicios de vigilancia, policía y clasificación de presentados, y una sección del mismo, se destacó para ocupar el pueblo de Peloche, en donde no quedaba ninguna fracción ni individuo del ejército, haciéndose cargo y  asegurando las comunicaciones y la recogida de diverso material, ya que en dicho lugar había estado apostada una batería republicana del VII Cuerpo de Ejército, por lo que incautó, tres piezas de artillería de montaña del 6´5 y un pequeño depósito de munición de diversos calibres con proyectiles. Por último, una compañía del 2º Batallón Mixto Toledo, encabezado por el teniente Lucio Sierra Torres, llegó a Helechosa de los Montes donde se les entregó una sección de Guardias de Asalto, con un total de 26 individuos, recogiendo 2 cañones del 10´7 sin cierre, 100 proyectiles del 10’7, 3 escobillones de cañón, 6 cajas de espoletas del mismo calibre, 42 fusiles de varios tipos y 2 discos de fusil-ametrallador.

Sección SIPM de Ejército del Centro

Las fuerzas del subsector sur del primer regimiento del teniente coronel José Calderón, siguiendo las instrucciones sobre prisioneros de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana, habían conducido con escoltas a miles de hombres, hasta  las inmediaciones de Casas de Don Pedro, donde en el cortijo llamado Casa Zaldívar habían acondicionado un Campo de Concentración provisional que tenía como objeto primordial, “ante la imposibilidad de evacuar con la rapidez debida, los cautivos hasta los centros de reunión, por el extraordinario número de aquellos, servir como escalón intermedio entre los puestos de mando de los regimientos y el centro de reunión, en el que al propio tiempo que se llevaban a cabo el cumplimiento de misiones que no admitían demora, se hacía posible una mayor permanencia de los prisioneros y presentados”. Con este fin, llegaron a aquel amplio caserío rodeado de una alambrada espinosa que lo circundaba a lo largo de cantidad de metros. Penetraron en el recinto, por una entrada vigilada por unos soldados que portaban un brazalete en el brazo derecho que decía: “Policía”. Este grupo lo constituían, el jefe, un alto y espigado teniente, siempre con una porra en su mano derecha, que paseaba su figura uniformada con relucientes polainas y zapatos, volteando constantemente su porra, que no hablaba para nada. De ello se encargaban doce soldados, gallegos todos ellos, que transmitían las órdenes.

La identidad de esta unidad, la encontramos reflejada en el matasello de una de las cartas de un prisionero que, ya no salió vivo de allí, envió a su familia: “Regimiento de Infantería la Victoria nº 28, Batallón 338º, 4ª compañía. No fue difícil encontrar el nombre del oficial jefe de aquel campo de concentración hasta su clausura el 26 de abril de 1939, Lamberto López Elías. Tanto la unidad como este oficial, prestaban servicio a las órdenes del capitán Manuel Navarro Manzanares, jefe del Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) del Sector C-10, cuya comandancia se encontraba en la localidad de Trujillo.

En primer término con las estrellas de coronel, José Ungría jefe supremo del SIPM.

El 30 de noviembre de 1937 Franco había promulgado la Orden Reservada a los Ejércitos de Operaciones, modificando y ampliando los cometidos del referido Servicio de Información Militar. Con ella, se creaba una Sección del SIPM, cerca de cada Cuartel General de las Grandes Unidades sublevadas. De ésta última, dependerán las Jefaturas de Policía Militar de Sector de Vanguardia, como la de nuestro caso. Pero no es hasta marzo de 1938, cuando se ordenó poner en marcha la organización de la nueva estructura y distribución de este servicio secreto, y en lo que le concernió a la Sección SIPM de Ejército del Centro, su zona de acción fue dividida en diez Sectores con sus correspondientes Comandancias, la última de las cuales, al caer los frentes republicanos, ejerció su jurisdicción sobre las localidades de los partidos judiciales de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer, objeto de nuestro estudio. Además, el Sector C-10 al que correspondían estas fuerzas, era el límite de la zona de vanguardia, a partir del cual comenzaba a hacerse contacto con la Sección SIPM del Ejército del Sur para todo lo concerniente al control y ocupación del territorio y su población.

Los agentes del SIPM destinados en el Campo de Zaldívar, tenían sus ficheros completos allí mismo, según les manifestaron los propios guardianes a los confinados. Por ello, tan pronto como llegaron comenzó la selección. A todos los jefes y oficiales apresados, se les obligó a suscribir una ficha, y se les conminó a que cada uno dijera su empleo y cargos, y expusiera la actividad de los demás que conociera. También se les llamó a todos los soldados, y la Junta Clasificadora les preguntó los mismos datos y la actividad de sus mandos.

La misión de la policía del SIPM era el espionaje, contraespionaje, el Orden público en la zona de vanguardia y la información general, eran los conocedores de los antecedentes político-sociales de los vecinos y los que podían orientar sobre la conveniencia o no de facilitar pasaportes y salvoconductos, así como averiguar los que habían desempeñado cargos políticos para la República o habían sido autores de hechos delictivos.

Por eso su presencia en estos Campos provisionales de Vanguardia, subordinados a la máxima autoridad del Sector, el jefe de la División, cuya labor de policía había de tener todavía “carácter militar”, estableciéndose para ello el fuero de guerra, si al prisionero se le deducían e imputaban gravísimas responsabilidades para la necesaria ejemplaridad de las sanciones, donde no era obligatorio el inicio de la instrucción de un procedimiento judicial, era tan significativa; estos centros servían de escalones intermedios, donde se llevaban a cabo el cumplimiento de misiones que no admitían demora; había que encontrar a los rojos con evidencias de tener las manos manchadas de sangre, antes de trasladarlos a los Campos de retaguardia, donde tanto, a la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros, como a la Auditoría del Ejército de Ocupación, les correspondían tareas de clasificación, control y judiciales, pero también labores de información y difusión, acciones que de haber sido realizadas dentro de los campos de vanguardia, habrían obligado a tener que dar explicaciones comprometidas por las desapariciones, a los generales de las Divisiones militares.

Campos de Concentración provisionales bajo la organización de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana

Además del Campo de Zaldívar, bajo la administración de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana, en el territorio recientemente conquistado de la provincia de Badajoz, había otros cinco recintos concentracionarios con militares republicanos prisioneros: Palacio del Cíjara (cercano a Herrera del Duque) con 2.618 reos, Valdecaballeros con 350, en Castilblanco había 502, en Fuenlabrada de los Montes 651 y en Siruela permanecieron 4.624.

Pero con fecha 22 de abril de 1939, la otra gran unidad que radicaba en la demarcación, el Cuerpo de Extremadura del Ejército del Sur, recogía en un estadillo, 25.094 apresados bajo su custodia, de los cuales 5.950 estaban bajo la jurisdicción de la 21ª División, cuyas fuerzas actuaban desplegadas desde Castuera hasta el sector de Cabeza del Buey y que, tras derrumbarse las líneas enemigas, habían avanzado en todo el frente, alcanzando la línea del río Zújar.

Uno de los Campos que albergaba parte de este último contingente, se encontraba en Puebla de Alcocer, concretamente en el Convento de la Visitación. Aunque la población fue ocupada en un principio por militares del Ejército del Centro, seguramente, los prisioneros instalados en este lugar se entregaron a tropas del Sur, debido a su relativa cercanía geográfica.

Prisioneros republicanos.

Pero la mayor parte de las columnas franquistas que se habían encargado de apoderarse de los últimos municipios pacenses en manos de la República, al pertenecer al Ejército del Centro, alcanzadas las zonas asignadas en las Instrucciones iniciales, tenían que trasladarse a la provincia de Toledo. A su vez, estas unidades que abandonaron la comarca fueron relevadas, con la mayor rapidez posible, por las del Ejército del Sur en todos los pueblos de Badajoz, mientras se dedicaban a la limpieza de pequeños grupos enemigos, mediante batidas y emboscadas, haciéndose cargo también de los Campos de Concentración radicados en este espacio territorial. Estos reemplazos de fuerzas se cumplieron durante los últimos días del mes de abril, concretamente entre el 24 y 26. Tanto el puesto de mando del Primer Regimiento de la 21ª División, como la plana mayor y una compañía de la 4º Bandera de Falange de Badajoz, que se encontraba en la localidad de Capilla, se establecen en Talarrubias. Este último Batallón distribuye el resto de sus fuerzas entre Puebla de Alcocer, Sancti-Spiritus y Casa de Zaldívar. También lo hace el 13º Batallón de Castilla entre Siruela, Garbayuela, Tamurejo y Garlitos. Por último, el 3º Batallón de Granada, hace lo propio en Herrera del Duque, enviando patrullas avanzadas a las poblaciones de Fuenlabrada de los Montes, Villarta, Palacio de Cíjara y Castilblanco.

 

Extracto del Historial de las operaciones militares de la 19ª División sublevada en Extremadura durante los meses de 1939[3]

En la madrugada del día 28 [de enero], fue atacada la posición 111 (Casa Secretario), siendo rechazado el enemigo, así como en los intentos que casi simultáneamente efectuó sobre las posiciones 110, 112, 113 y 114, recogiéndosele algunos efectos, no produciéndose nuevos ataques a la línea hasta el día 3 de marzo, en que una partida de infiltrados, provistos de bombas de mano y subfusiles Schmeiser, intentó un golpe de mano sobre el pueblo de Valdecaballeros, que fue rechazado.

Durante estos días se intensifica el número de pasados a nuestras fuerzas, que culminaron el día 28 [de marzo] en presentaciones en nuestras líneas de Unidades completas del Ejército rojo.]

Constituida la Agrupación de Divisiones del Tajo-Guadiana, pasa esta División a formar parte de ella, en unión de la 107ª, y producido el derrumbamiento del frente enemigo, son dicho día 28 ocupados por fuerzas de la División los pueblos de Castilblanco, Herrera del Duque y Talarrubias, y en el día siguiente y en rápido avance, siguiendo las líneas de penetración previstas, se ocuparon más de veinte pueblos, pasando de 5.000 el número de prisioneros y cantidades enormes de armamento y material recogidos.

Continua la progresión durante los días 30, 31 y 1º de abril, hasta ocupar toda la zona que a esta Gran Unidad se señaló por el Ejército del Centro; haciendo gran número de prisioneros y presentados y recogiendo grandes cantidades de material.

Durante los siguientes días, se procede al reconocimiento del terreno ocupado, hasta que, fijada a esta Gran Unidad la zona Oeste de la provincia de Toledo, procede a ocuparla, intensificando los reconocimientos, especialmente en la zona de los Montes de Toledo, en cuyo cometido y zona continua hasta la fecha.

Torrijos, 2 de junio de1939.

[1] Martínez Bande, José Manuel. El final de la guerra civil, Madrid, Servicio Histórico Militar. Editorial San Martín, 1985.

[2] Martínez Bande, José Manuel. El final de la guerra civil, Madrid, Servicio Histórico Militar. Editorial San Martín, 1985.

[3] Archivo General Militar Ávila. Documentación Nacional. Ejército del Centro. Campaña. Diario de operaciones Div. 19ª. Mes de varios … De 24 marzo 1938 a 2 junio 1939. Extracto del Historial de esta División. Caja 1186, Carpeta 13.

 

Cuadro de operaciones militares de la 19ª División sublevada

División 19ª Cáceres. Estado Mayor. Ejército del Centro

Cuartel General: Logrosán (Cáceres)

General Jefe: General de Brigada Salvador Múgica Buhigas

Jefe de E.M.: Comandante Leocadio Ramírez López-Aguirre

19ª División: Primer Regimiento Subsector Sur: Tte.Coronel José Calderón Goñi (P.C. Casas de Don Pedro, Badajoz)
 
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
27 marzo 1939 Casas de Don Pedro 1º Reg. 19ª Div.

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

28 marzo 1939

“… la noche del 27 al 28 del actual, se presentaron en nuestras líneas y fueron trasladados al Subsector de Casas de Don Pedro, tres Oficiales Rojos, los cuales manifestaron que la 109ª Brigada Mixta, se rendía a nuestras fuerzas, uno de los citados Oficiales rojos, marchó a Talarrubias con orden de que dicha Brigada se trasladara con su armamento a la orilla del Guadiana, el cual vadearía, dejando el armamento e impedimenta en la orilla roja, como lo efectuaron en todo el día de hoy [28], siendo trasladado su personal al Campo de Concentración de Zaldívar, donde quedaron convenientemente custodiados. En el mismo día un Batallón de la 81ª Brigada Mixta, se rindió a fuerzas del 185º Batallón de la Victoria, dicho Batallón rojo vadeó el Guadiana frente al Valle de Casarente [Valdecaballeros], siendo trasladado su personal al citado Campo de Concentración de Zaldívar.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
28 marzo 1939 Casas de Don Pedro 1º Reg. 19ª Div.

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“Cumpliendo órdenes recibidas, el Batallón abandona el sector de posiciones que cubre y se incorpora a Casas de Don Pedro, con objeto de reunirse en dicho pueblo con los demás Batallones que componen el Primer Regimiento.”
28 marzo 1939 Casas de Don Pedro 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“…hasta el día 28 [de marzo] que en virtud de orden Superior emprendió la marcha el Batallón para Casas de Don Pedro en donde pernoctó emprendiendo la marcha al siguiente…”
28 marzo 1939 Posición Andandillo 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

1º abril 1939

“En este día pasó a nuestras líneas por la Posición “Andandillo”, la 109ª Brigada roja que guarnecía sectores enemigos frente a nuestras posiciones, efectuando el paso sin novedad.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Línea del Guadiana, desde Ventosilla a la Posición de enlace con el Ejército del Sur 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“A V.E. da parte el Jefe que suscribe, de que en virtud de orden de esa [19] División, en el día de hoy las fuerzas de este Regimiento efectuaron las siguientes Operaciones:

La 3ª Bandera de F.E.T. y de las Jons de Cáceres, ocupa toda la línea del Guadiana, desde Ventosilla a la Posición de enlace con el Ejército del Sur, sin novedad.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Línea del Guadiana, desde Ventosilla a la Posición de enlace con el Ejército del Sur 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“En la madrugada de este día y por orden Superior pasan a ocupar las Unidades de esta Bandera las siguientes posiciones: … posición Calderona, …, posición Calabazones, …, posición Manzano, …, posición Casarente … posición Cogolludo, … Vado del Casar… posición Cerro Gordo, … posición Andandillo, … posición Barca, …, posición Lobillas, …. posición Veras, …, posición Crestones, … Las Secciones Ofensiva y Morteros en Puesto de Mando P.C., la Plana Mayor en Casas de Don Pedro, …”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Talarrubias 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Una Cía. 185º Bon. La Victoria

Una Cía. 261º Batallón de Cazadores de Ceuta

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

 
“El 5º Batallón de Argel emprende la marcha desde Casas de Don Pedro, vadea el Guadiana y sin resistencia por parte del enemigo ocupa en unión de una Compañía del 185º Batallón de La Victoria y otra del 261º Batallón de Cazadores de Ceuta nº 7 el pueblo de Talarrubias, que queda rebasado hasta los Caserones de Mendoza, rindiéndose el enemigo que encontró a su paso.

La Plana Mayor del [1º] Regimiento se traslada en dicho día a Talarrubias, siendo destruido por explosión de una mina colocada por el enemigo, un camión que conducía tropa e impedimenta de la citada Unidad, resultando heridos cuatro soldados y destruida gran parte de la impedimenta.”

29 marzo 1939 Talarrubias 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Agudo [Ciudad Real]

31 marzo 1939

“El día 29 del actual y por orden de la Superioridad, salió este Batallón de la Plaza de Casas de Don Pedro, procediendo a la ocupación del pueblo de Talarrubias (Badajoz), teniendo para ello que atravesar a pie el río Guadiana, quedando rebasado dicho pueblo hasta los caserones de Mendoza, con la rendición del enemigo.”
 
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Talarrubias 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Agudo [Ciudad Real]

6 abril 1939

“El día 29 y por orden de la Superioridad, se procedió a la ocupación del pueblo de Talarrubias (Badajoz), teniendo para ello que atravesar a pie el río Guadiana, quedando rebasado dicho pueblo hasta los Caserones de Mendoza, con la rendición del enemigo.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Talarrubias 1ª Cía., 4ª Cía., Ametrall. y P.M. 185º Bon. La Victoria Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43, 31 de marzo 1939
“Ordenado por el mando sale el Batallón de dicho pueblo [Casas de Don Pedro] con objeto de ocupar los pueblos de Talarrubias, Esparragosa de Lares, Puebla de Alcocer, siendo conquistado el primero por la 4ª [compañía], 1ª [compañía], Compañía de Ametralladoras y la P.M. Bón., constituyéndose el Comandante como Jefe de la Comandancia Militar organizando los servicios y normalizando la vida ordinaria del pueblo coadyuvando a estos, las fuerzas anteriormente dichas.”
29 marzo 1939 Talarrubias 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43, 31 de marzo 1939
“…[desde] Casas de Don Pedro en donde pernoctó emprendiendo la marcha al siguiente día 29 formando parte del Primer Regimiento de la División número 19ª, atravesando el Guadiana tomando parte en la ocupación de los Pueblos de Talarrubias, Puebla de Alcocer, continuando hasta Siruela y Baterno.”
29 marzo 1939 Puebla de Alcocer 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“El 261º Batallón de Cazadores de Ceuta, después de vadear el Guadiana, en unión del 185º Batallón de La Victoria, ocupa Puebla de Alcocer …, enlazando con el Ejército del Sur en la confluencia del citado rio con el Zújar, sin que ocurriera novedad.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Puebla de Alcocer 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“A V.S. da parte el Comandante Jefe que suscribe… en cumplimiento de órdenes de la Superioridad, las fuerzas de este Batallón ocuparon en el día de hoy la Puebla de Alcocer y Gallizuela, más alturas próximas a la Cuenca del río Guadalemar, enlazando con el Ejército del Sur en posición ocupada en la confluencia del anterior río con el Zújar…”
29 marzo 1939 Puebla de Alcocer 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“[29 Marzo] Ordenado por el mando sale el Batallón [185º Bon. La Victoria] de dicho pueblo [ con objeto de ocupar los pueblos de Talarrubias, Esparragosa de Lares, Puebla de Alcocer, …]. Puebla de Alcocer es ocupada por la 2ª Compañía constituyéndose el Teniente Jefe de la misma en Comandante Militar organizando los servicios y vida ordinaria de aquella plaza.”
29 marzo 1939 Puebla de Alcocer 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43, 31 de marzo 1939
“[desde] Casas de Don Pedro en donde pernoctó emprendiendo la marcha al siguiente día 29 formando parte del Primer Regimiento de la División número 19ª, atravesando el Guadiana tomando parte en la ocupación de los Pueblos de Talarrubias, Puebla de Alcocer, continuando hasta Siruela y Baterno.”
29 marzo 1939 Galizuela 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“El 261º Batallón de Cazadores de Ceuta, después de vadear el Guadiana, … ocupa …y solo el pueblo Galizuela, más alturas próximas al río Guadalemar, enlazando con el Ejército del Sur en la confluencia del citado rio con el Zújar, sin que ocurriera novedad.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Galizuela 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“A V.S. da parte el Comandante Jefe que suscribe… en cumplimiento de órdenes de la Superioridad las fuerzas de este Batallón ocuparon en el día de hoy la Puebla de Alcocer y Galizuela, más alturas próximas a la Cuenca del río Guadalemar, enlazando con el Ejército del Sur en posición ocupada en la confluencia del anterior río con el Zújar…”
29 marzo 1939 Esparragosa de Lares 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“El 185º Batallón de La Victoria, también vadea el Guadiana y ocupa …, más el pueblo de Esparragosa de Lares, sin que tampoco ocurriera novedad, ni encontraron resistencia alguna.”
 
29 marzo 1939 Esparragosa de Lares 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“[29 Marzo] Ordenado por el mando sale el Batallón [185º Bon. La Victoria] de dicho pueblo [ Casas de Don Pedro, con objeto de ocupar los pueblos de Talarrubias, Esparragosa de Lares, Puebla de Alcocer, … Esparragosa de Lares es ocupada por la 3ª Compañía constituyéndose el Capitán Jefe de la misma de Comandante Militar de la misma organizando los servicios y vida ordinaria.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Garbayuela

Agudo (Ciudad Real)

Valdemanco (C.R.)

5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

5º Batallón de Argel ocupa los pueblos de Garbayuela (Badajoz) y los de Agudo y Valdemanco (Ciudad Real)”

“Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20ª, 81ª y 109ª Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldívar y al que se organiza en Siruela.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Baterno

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

El 261 Batallón de Cazadores de Ceuta, los pueblos de Baterno y Tamurejo (Badajoz).

Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20, 81 y 109 Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldivar y al que se organiza en Siruela.”

29 marzo 1939 Baterno 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43, 31 de marzo 1939
“[desde] Casas de Don Pedro en donde pernoctó emprendiendo la marcha al siguiente día 29 formando parte del Primer Regimiento de la División número 19, atravesando el Guadiana tomando parte en la ocupación de los Pueblos e Talarrubias, Puebla de Alcocer, continuando hasta Siruela y Baterno”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Tamurejo

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

El 261 Batallón de Cazadores de Ceuta, los pueblos de Baterno y Tamurejo (Badajoz).

Y el 185 Batallón de la Victoria, los pueblos de Siruela, Santi Spiritu y Risco (Badajoz).

Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20, 81 y 109 Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldívar y al que se organiza en Siruela.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Siruela

 

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

Y el 185 Batallón de la Victoria, los pueblos de Siruela, Santi Spiritu y Risco (Badajoz).

Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20, 81 y 109 Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldívar y al que se organiza en Siruela.”

29 marzo 1939 Siruela 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43, 31 de marzo 1939
[desde] Casas de Don Pedro en donde pernoctó emprendiendo la marcha al siguiente día 29 formando parte del Primer Regimiento de la División número 19, atravesando el Guadiana tomando parte en la ocupación de los Pueblos e Talarrubias, Puebla de Alcocer, continuando hasta Siruela y Baterno
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Sancti Spíritus

 

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

Y el 185 Batallón de la Victoria, los pueblos de Siruela, Sancti Spiritus y Risco (Badajoz).

Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20, 81 y 109 Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldívar y al que se organiza en Siruela.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Risco

 

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

Y el 185º Batallón de la Victoria, los pueblos de Siruela, Santi Spiritu y Risco (Badajoz).

Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20ª, 81ª y 109ª Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldívar y al que se organiza en Siruela.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939 Baterno

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

30 marzo 1939

“A V.S. da parte el Comandante Jefe que suscribe que en cumplimiento de órdenes de la Superioridad las fuerzas de este Batallón ocuparon en el día de la fecha los pueblos de Baterno y Tamurejo…”
30 marzo 1939 Tamurejo

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

30 marzo 1939

“A V.S. da parte el Comandante Jefe que suscribe que en cumplimiento de órdenes de la Superioridad la fuerza de este Batallón ocuparon en el día de la fecha los pueblos de Baterno y Tamurejo…”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939 Garbayuela 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Agudo [Ciudad Real]

31 marzo 1939

“El día 30 se continuó el avance, atravesando a pie varios arroyos hasta llegar al pueblo de Garbayuela (Badajoz), Valdemancos (Ciudad Real) y Agudo (Ciudad Real), que quedaron ocupados a partir de este momento, sin resistencia por el enemigo, que se entregó a nuestras fuerzas, procediéndose a su desarme y a la incautación de todo el material que tenía en su poder.”

Las unidades enemigas entregadas en dichas operaciones son: Brigadas 109ª y parte de la 20ª; y parte de la fuerza del VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. En total unos 7.500 prisioneros; finalizando con ello la ocupación de todos los objetivos fijados por su Autoridad a esta Unidad sin novedades por nuestra parte.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939 Garbayuela 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Agudo [Ciudad Real]

6 abril 1939

“A partir de dicha fecha, la situación de este Batallón, era la siguiente: …

El día 30, se continuó el avance, atravesando a pie varios arroyos hasta llegar al pueblo de Garbayuela (Badajoz), Valdemancos (Ciudad Real) y Agudo (Ciudad Real), que quedaron ocupados a partir de este momento, sin resistencia por el enemigo, que se entregó a nuestras fuerzas, procediéndose a su desarme y a la incautación de todo el material que tenía en su poder. Las unidades enemigas entregadas, son: Brigadas 109ª y parte de la 20ª; y parte de las fuerzas del VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. En total unos 7.500 prisioneros.

Pueblo de Garbayuela: 2ª Compañía. Comandante Militar del mismo, Alférez Don Vidal Blázquez Pablos, que cesó en su cometido al incorporarse el Teniente Comandante de la misma Unidad, Don José Rodríguez Palomino, que se encontraba disfrutando permiso.”

 
30 marzo 1939 Siruela 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“La P.M. del Bón. con las compañías 4ª y Ametralladoras, salen por jornadas ordinarias a ocupar el pueblo de Siruela, quedando este conquistado ejerciendo las funciones de Comandante Militar el Capitán D. Pedro García Rielves, dedicándose con todas las fuerzas a la normalización de la vida ordinaria del pueblo y organizando los servicios encomendados.”
30 marzo 1939 Sancti Spíritus 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“La 3ª Compañía ocupa el pueblo de Sancti-Spíritus constituyéndose el Capitán en Comandante Militar de la misma dedicándose a la organización de los servicios y vida ordinaria normalizando esta.”
30 marzo 1939 Risco 185º Bon. La