En la campiña verde, de la finca de “La Boticaria”, debajo de sus olivos, quedó grabada una mancha con sangre republicana

La memoria es “topófila”: se vincula a territorios, itinerarios, espacios públicos, fronteras, etc.[1] La noción de “lugar de memoria” fue popularizada por Pierre Nora. Este autor ha tratado de dotarla de un sentido referido al locus memoriae de la retórica romana, artificio con el que el orador se fija una idea o un lugar, un punto de apoyo, para hilvanar su discurso. Los lugares de memoria nacen y viven del sentimiento de que no hay una memoria espontánea, y que es necesario mantener aniversarios, celebraciones, archivos para que la memoria no se pierda.

Con la crisis de la memoria tradicional y espontánea surge un nuevo tipo de memoria “moderna”, que ya no es espontánea, sino indirecta: es múltiple, descentralizada y democrática, y ya no está controlada por la familia, la Iglesia o el Estado; se basa más en la rememoración que en la repetición; tiene componentes más psicológicos, individuales y subjetivos que colectivos y se experimenta más como un deber que como una rutina.[2]

Hablar de lugares de memoria en la España contemporánea en relación a la guerra civil, implica dirigir la atención a una clase especialmente controvertida de lieux, aquellos referidos al pasado traumático y a la sucesión histórica de políticas públicas de memoria y movimientos memorialistas de diversa índole relacionados con él.[3]

Fosas abiertas en el olivar del cortijo "Casa de la Boticaria".

Fosas abiertas en el olivar del cortijo “Casa de la Boticaria”.

Nosotros vamos a fijar el foco de atención en un punto de apoyo, un lugar, alrededor de un hecho trágico, un asesinato en masa, que podríamos tipificar como genocidio, acaecido en el olivar de un cortijo denominado “Casa de la Boticaria”.

Al acabar la guerra, una unidad militar republicana que estaba luchando en el frente extremeño, la 109ª Brigada Mixta, se encontraba en las cercanías de la localidad de Talarrubias (Badajoz). El día 27 de marzo de 1939, sus hombres, se entregaron en masa a las fuerzas militares de Franco, en el vado del río Guadiana denominado Barca. De allí los trasladaron al pueblo de Casas de Don Pedro (Badajoz), donde fueron encerrados y pasaron la primera noche en un salón de actos destartalado.

Al día siguiente, los 2.000 o 3.000 prisioneros, fueron conducidos caminando, durante tres kilómetros, a un cortijo llamado Casa de Zaldívar, acondicionado como Campo de Concentración.

 Los detenidos en la finca "La Boticaria", fueron ejecutados en el olivar el 15 de mayo de 1939.

Los detenidos en la finca “La Boticaria”, fueron ejecutados en el olivar el 15 de mayo de 1939.

Oficialmente el Campo de Concentración de Zaldívar (y con él el de La Boticaria que formaban un complejo concentracionario), se clausuró como tal el 26 de abril de 1939,[4] y la mayoría de los 2.284 prisioneros que continuaban todavía allí, fueron trasladados al Campo de Concentración de Castuera (Badajoz), y, otro grupo más reducido, al cercano cortijo Casa de La Boticaria (como lugar de detención), donde se unieron con el resto de los que ya se encontraban en él, en total unos 200 cautivos, mientras “se llevan a cabo el cumplimiento de misiones que no admiten demora”.[5] Permanecieron bajo la custodia de las fuerzas militares de una bandera falangista, que seleccionó a una parte de ellos, mientras al resto los enviaron a Castuera. Los que continuaron en aquel lugar, fueron ejecutados en el olivar el 15 de mayo de 1939, y allí quedaron en medio del sembrado, hasta que la memoria popular, inagotable, los exhumó para “darles un entierro como a seres humanos”[6], con gran acompañamiento de familiares, durante los días 13 y 14 de mayo de 1978, reuniéndolos en varios féretros y trasladándolos al cementerio, tras el debido luto que exige la dignidad humana, el 15 de mayo.[7]

Seguiremos el término, “lugares de la memoria”, acuñado por Nora, para explicar cómo se transforma la relación entre los grupos sociales, la memoria y la historia bajo el impacto de la globalización y el desanclaje de los procesos locales con su pasado[8].

Las fosas comunes de los derrotados, como en este caso, las generadas ya en la retaguardia sublevada durante la inmediata posguerra en cualquier punto del país, han pasado de estar consideradas como desechos políticos, emocionales y simbólicos, factores perturbadores del mecanismo expeditivo franquista, a convertirse en lugares de memoria, con una fuerte e inquietante carga de movilización del debate público.

Puerta de entrada del cortijo "Casa de Zaldívar".

Puerta de entrada del cortijo “Casa de Zaldívar”.

Cuando ocurrieron los trágicos hechos descritos más arriba, en realidad había dos campos de concentración cercanos a la localidad de Casas de Don Pedro; uno era el que daba nombre al complejo concentracionario, “el cortijo o casa Zaldívar […] pertenece al término municipal de Puebla de Alcocer [Badajoz], […] polígono 7, parcela 336”[9], y el otro contiguo al primero, “[la casa o cortijo] La Boticaria, polígono 7, parcela 432”[10]. Ambos cortijos, sitos a escasos tres kilómetros de la localidad de Casas de Don Pedro, estaban orientados a la explotación y transformación de los recursos agropecuarios, función con la que continúan en la actualidad. Cuando las autoridades militares decidieron que, para dar un escarmiento ejemplarizante, había que ejecutar una cantidad indeterminada de prisioneros, necesitaron un lugar apropiado para llevar a cabo la salvaje acción. El dueño de la finca Casa de Zaldívar, aunque inicialmente concedió que fuera empleado el cortijo como lugar de reclusión, más tarde se negó a que en sus campos fueran asesinadas y enterradas un considerable número de personas. Pero Doña ‘Natis’, la registradora, propietaria de la ‘Casa de la Boticaria’ no era del mismo parecer. “Le dijo a la Guardia Civil: «Traigan aquí a todos los rojos de España para matarlos»”[11].

Tras conseguir acometer con éxito todos los pasos previos del día de la exhumación de 1978, solo quedaba obtener el permiso de la dueña de la finca La Boticaria, una descendiente de la terrateniente contemporánea de los hechos, la cual no puso objeción, imponiendo como única condición que, tras finalizar los trabajos, los terrenos quedasen repuestos[12].

La primera jornada bastó para realizar la exhumación, y emplearon los otros dos días hasta la fecha del traslado al cementerio, para velar en la misma finca, durante el día y la noche, los restos encontrados. Una trovadora analfabeta, Inés Mansilla Espinosa[13], hija de uno de los represaliados, Angelillo Mansilla, compuso una serie de romances y coplas, que repentizó durante los desenterramientos en el mismo olivar[14].
img_0070El cortijo Casa de La Boticaria y su olivar, era una finca privada que continúa siéndolo. Durante el desenterramiento llevado a cabo el año 1978, fue suficiente la localización y exhumación de los restos donde se sabía que se había perpetrado una acción ejemplarizante, una atrocidad humana, un hecho genocida en la actualidad. Estos sucesos ya se habían contemplado que ocurrirían desde la publicación, en 1936, de la “Instrucción reservada número 1” del general Mola, que recogía en una de sus bases que “se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta, para reducir lo antes posible al enemigo”.[15] Este término “acción”, evoca los acontecimientos que acaecieron más tarde por toda Europa, durante la ocupación nazi de los territorios invadidos, cuando bajo un plan sistematizado, entraban en los pueblos y ciudades para llevar a cabo una “Aktion”, contra parte de sus habitantes.

Panteón del cementerio municipal de Casas de Don Pedro donde reposan los restos. Mayo de 1978.

Panteón del cementerio municipal de Casas de Don Pedro donde reposan los restos. Mayo de 1978.

Tampoco, en plena Transición como nos encontrábamos, se contemplaban políticas de memoria que pudieran recoger los valores que los Derechos Humanos universales, preconizaban ya por aquel entonces de verdad, justicia y reparación. Además, aquel lugar de memoria y recuerdo, de culto, se trasladó desde su origen, las fosas del olivar, hasta el panteón del cementerio municipal de Casas de Don Pedro, donde se habían depositado los restos encontrados. Había sido colocada una lápida colectiva, sencilla, con un frente en mármol blanco y flanqueada por unas columnas con capitales y un escalón, con unos cincuenta nombres, adornada con claveles rojos. El párroco de Casas de Don Pedro, en representación de los familiares, solicitó al Arzobispado de Toledo la concesión de la sepultura perpetua en el cementerio parroquial, “a favor de los muertos en acción de guerra en dicha localidad”[16]. Le fue concedida la propiedad del panteón nº 220, compuesto de cuatro nichos, el 7 de noviembre de 1978 “en favor de las personas cuyos restos mortales están sepultados en el mencionado panteón”[17]. Allí, desde entonces, cada 1 de noviembre, día de “Todos los Santos” y cada 15 de mayo, fecha de la terrible tragedia, podían visitar a sus familiares desaparecidos, y hacer uso de la memoria, recordarles. Eso quien conocía lo que había sucedido, principalmente se trataba de personas de los pueblos de los alrededores, o que habían visto publicado el reportaje en la revista “Interviú” y lo relacionaron con la última referencia del lugar donde sabían que había estado su ancestro, que fueron muy pocas. Para muchas otras, el hecho permaneció y permanece ignorado. Ha sido investigando, entrando en los foros que las nuevas tecnologías han posibilitado, cómo se han ido conociendo nuevos familiares de aquellas personas asesinadas.

Anverso de una de las dos últimas cartas que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar. 1 de abril de 1939.

Anverso de una de las dos últimas cartas que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar. 1 de abril de 1939.

Mi propio ejemplo, como nieto de uno de aquellos militares republicanos desaparecidos, tal vez, sirva de ejemplo paradigmático. Tratando de apoyar y ayudar en el esclarecimiento de lo sucedido a su padre desaparecido, para que su madre, como viuda de un comisario del Ejército Popular de la República, tuviese derecho a su pensión, nuestro padre y dos hijos varones, nos dirigimos durante la primavera de 1979, desde la localidad guipuzcoana de Renteria, hasta el municipio vizcaíno de Zaldíbar. Todo porque los últimos indicios que tenía la familia de su paradero, eran las dos últimas cartas que había enviado desde el campo de concentración donde estaba recluido, que indicaba: “109ª Brigada, 434º Batallón Ametralladoras. Campo de concentración Zaldívar, Estafeta 43”.[18] Allí nos entrevistamos con el alcalde, Juan Mª Garitonandia, nacionalista vasco, que nos explicó que allí no había existido nunca ningún campo de concentración franquista, lo más que había llegado a haber fue un destacamento de prisioneros penados, dedicados a obras de reconstrucción.

Reverso de la carta que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar, Andrés Barrero. 1 de abril de 1939.

Reverso de la carta que envió desde el Campo de Concentración de Zaldívar, Andrés Barrero. 1 de abril de 1939.

En los años 1940, Petra Calvo, la viuda del desaparecido Andrés Barrero, al ver que no regresaba, tuvo que inscribir la defunción de su marido, instada, seguramente, por el Decreto número 67 de 10 de noviembre de 1936, que argumentaba la inscripción de ausencias, desapariciones o fallecimientos, donde los desaparecidos pasarían a la categoría de “presunción de muerte”[19] a los cinco años de su inscripción. Lo hizo con fecha de 28 de noviembre de 1945, es decir, bajo el tipo de inscripción “diferida”. Pero además no dijo o no pudo decir la verdad, porque, aunque sabía que hasta el día 26 de abril de 1939, su marido, había permanecido con vida, declaró que “falleció en el mes de enero de mil novecientos treinta y nueve, según resulta del testimonio del auto dictado con fecha veintiséis del actual [noviembre 1945], por el Juzgado de Primera Instancia número nueve de esta capital [Madrid]”[20].

Pasaron los años, y, como el trámite administrativo de 1945, garantizó que ella era una viuda y sus hijos huérfanos, pudieron subsistir en el Madrid de la posguerra. Pero, como ya se ha comentado más arriba, se posibilitó, que las viudas de los miembros del Ejército republicano pudiesen beneficiarse de la “ley de pensiones” de septiembre de 1979.[21]

Supuestamente, sus beneficiarios[22] más numerosos fueron los familiares de las personas asesinadas por los sublevados, a los que se aludía como desaparecidos en el frente o en otro lugar, cuando pueda esclarecerse una presunción de fallecimiento, que se encontraron con el problema, que como sus difuntos no habían sido registrados en ningún juzgado, no poseían la documentación probatoria, por lo que la administración obligó a las familias a realizar las inscripciones fuera de plazo, para lo cual tenían que demostrar su muerte en circunstancias violentas o desaparición.

Lo que se hizo, fue obligar a la gente que carecía de inscripción, a que consiguiese testigos del fallecimiento y lo declarasen ante un juzgado o notario, como hizo mi abuela el año 1980, que tuvo que cambiar la declaración realizada en 1945, por otra en la que hacía constar: ”Que su esposo Andrés Barrero fue Comisario Político (Partido Comunista), que al terminar la Guerra, fue ingresado en el Campo de Concentración de Zaldívar, con el que mantuvo correspondencia hasta abril de 1939 […]”.[23] Además, la Ley dejaba al capricho del funcionario la aprobación o denegación de la pensión. Como, además, tanto en los ayuntamientos, que fueron los que gestionaron estas solicitudes, como en los juzgados, quedaban, en aquellos años, suficientes funcionarios afines al régimen franquista, no se facilitó para nada el procedimiento.

Artículo de José Catalán Deus. "El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza", en la revista “Interviú” nº.109 (15/21-VI-1978).

Artículo de José Catalán Deus. “El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”, en la revista “Interviú” nº.109 (15/21-VI-1978).

Ocupada como estuvo mi familia, entre los años 1978 y 1980, para que, la “viuda de guerra del comisario republicano”, tuviese acceso a su pensión, pasó desapercibida para toda ella, la información que apareció en una publicación periódica durante junio de 1978.[24] A pesar de que una de las hijas del represaliado, disponía de una librería donde se vendía la revista mensual Interviú, no pudo relacionar el contenido de un reportaje de una exhumación, aparecida en ella, titulado “El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”, con la desaparición de su ancestro. Entre otras cosas porque en él, no aparecía ninguna referencia al Campo de concentración “Zaldívar”, sino a la finca de “Los Boticarios”, ni que, en el pueblo de Casas de Don Pedro, se encontrase el cortijo “Zaldívar”.

Pero la familia, a través de la constancia investigadora de sus nietos, durante el otoño del año 2001, tuvo ocasión de entrevistarse por primera vez, en el pueblo extremeño donde habían tenido lugar los trágicos sucesos de 1939, con una de las protagonistas que participaron durante la exhumación de 1978[25].

Esta le puso al corriente de todas las vicisitudes atravesadas hasta conseguir el objetivo de dignificar a parte de todas aquellas víctimas asesinadas.

Veinticinco años después, una vez descubierta la trama del suceso, el 15 de mayo de 2003, se desplazaron diez miembros de la familia de Andrés Barrero, hasta el olivar, para dignificar el lugar de memoria, donde otro 15 de mayo de 1939, quedaron los cuerpos inertes de decenas de personas.

Veinticinco años después, una vez descubierta la trama del suceso, el 15 de mayo de 2003, se desplazaron diez miembros de la familia de Andrés Barrero, hasta el olivar, para dignificar el lugar de memoria, donde otro 15 de mayo de 1939, quedaron los cuerpos inertes de decenas de personas.

La familia del soldado Andrés Barrero, no pudo dignificar su memoria aquel año de 1978, porque la desaparición de su cuerpo impidió localizar su rastro. Fue veinticinco años más tarde, una vez descubierta la trama del suceso, cuando el 15 de mayo de 2003, se desplazaron diez miembros de la misma hasta la localidad, para visitar el panteón del cementerio, donde reposan sus restos y, en cuyo lugar, inscrito en la lápida, se hallaba su nombre que se había mandado grabar. Con ellos, se encontraba Felisa Casatejada, una de las activistas que propició la exhumación, ya anciana, igual que los hijos de Andrés, quien les explicó los hechos y les acompañó para mostrarles los “lugares de la memoria”.

 

          CAMPO  DE  DESOLACIÓN[26]

(Octava  acróstica)

             Z arandeados por la guerra,

         A llá por la Extremadura,

                   L os soldados  -cuerpo a tierra-

    D errota digieren dura.

                 I  ndigna y cruel, la posguerra

V aciará su galanura.

   A llí  -olivos y matojos-

       R eposaron sus despojos.

 

[1] Candau, Joel. Antropología de la memoria, Buenos Aires, Nueva Visión, 2002.

[2] Ferrándiz, Francisco (2011), “Lugares de memoria”, en Rafael Escudero (coord.), Diccionario de la memoria histórica, Madrid, Catarata, pág. 27.

[3] Ibid. P. 28.

[4] Archivo General Militar de Ávila, DN, “Información. Prisioneros.- Estados del movimiento de prisioneros en los Campos de Concentración dependientes de esta Agrupación, en los días 13 al 30.- Abril 1939”.A.23/L.1/C.36, D.1.

5 Barrero Arzac, Fernando (2009), Historia y tragedia de la 109ª BM en el Campo de Zaldívar (Badajoz). http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/historia-tragedia-la-109a-bm-en-el-campo-zaldivar-badajoz

[6] Catalán Deus, José. El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza, en “Interviú” n.109 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[7] Barrero Arzac, Fernando (2009), Historia y tragedia de la 109ª BM en el Campo de Zaldívar (Badajoz). http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/historia-tragedia-la-109a-bm-en-el-campo-zaldivar-badajoz

[8] Ferrándiz, Francisco (2011), “Lugares de memoria”, en Rafael Escudero (coord.), Diccionario de la memoria histórica, Madrid, Catarata, pág. 29.

[9] Comunicación mediante correo electrónico. Archivo Histórico Municipal de Puebla de Alcocer. 4 de marzo de 2016. Sigpac.gobex.es

[10] Ibid.

[11] López, Olga. Felisa Casatejada: dos de sus hermanos fueron fusilados en Casas de Don Pedro, en “Hoy digital” (15-VII-2005).

[12] Fernández Sánchez, A.M.; López Ruiz, J.L.; Orellana Arroba, M. y Fernández Sánchez, R.C. (2012). Pioneros de la memoria: Excavación de la fosa de represaliados republicanos en la finca “Las Boticarias” en Casas de Don Pedro (Badajoz) en la primavera de 1978. Seminario Internacional “Memoria y derecho. Reparación de víctimas e investigación histórica”. Proyecto de la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura; Departamento de Derecho Constitucional de la Universidad de Extremadura. Cáceres el 7 y 8 de noviembre de 2012.

[13] Testimonio de Rakel Barroso Morilla, nieta Inés Mansilla Espinosa. Entrevista realizada a través de las redes sociales (Facebook). 4 de octubre de 2016.

[14] Versos que insertamos en el anexo nº 1, y que forman parte de la colección de romances y coplas recitados por Inés Mansilla Espinosa, una trovadora de setenta y cuatro años en 1978, durante los desenterramientos en el olivar de las Boticarias y en otros lugares de Casas de Don Pedro, durante la primavera-verano de 1978. Romances y coplas cedidas por Felisa Casatejada. Transcripción de Fernando Barrero Arzac. Adaptación y arreglos de Paco Buj Vallés.

[15] Beltrán Güell, Felipe (1939). Preparación y desarrollo del Alzamiento Nacional. Ensayo histórico, Librería Santarén, Valladolid, p. 119.

[16] Documentación generada durante la construcción del Panteón para depositar los restos de los fusilados en la localidad durante el año 1939. Octubre-noviembre de 1978.

[17] Ibid

[18] Correspondencia enviada por Andrés Barrero desde el Campo de concentración de Zaldívar. 26 de abril de 1939.

[19] Decreto núm. 67/1936, de 10 de noviembre. (BOE núm. 27, 11 de noviembre de 1936).

[20] Inscripción de defunción de Andrés Barrero. Juzgado de Primera Instancia núm. 9 de Madrid. 28 de noviembre de 1945.

[21] Ley 5/1979, de 18 de septiembre, sobre reconocimientos de pensiones, asistencia médico-farmacéutica y asistencia social a favor de las viudas, hijos y demás familiares de los españoles fallecidos como consecuencia de la Guerra Civil. (BOE núm. 233, de 28 de septiembre de 1979).

[22] Archivo del Ministerio de Hacienda. Delegación de Madrid. Dirección General de Costes de Personal y Pensiones Públicas. Expediente 5005. Madrid. Febrero de 1980.

[23] Ayuntamiento de Madrid. Dirección General de Política Interior. Expediente de Petra Calvo. Marzo de 1979.

[24] Catalán Deus, José. El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza, en “Interviú”, n.109 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[25] Testimonio recogido a Felisa Casatejada en Casas de Don Pedro (Badajoz). Noviembre de 2001.

[26] Poema acróstico realizado exprofeso para la memoria del tristemente conocido Campo de Concentración de Zaldívar. Paco Buj Vallés. Mayo de 2009.

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Las operaciones militares de la bolsa de La Serena, durante su primera fase del mes de julio de 1938: hundimiento y ocupación del territorio republicano extremeño, III

El hundimiento del Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil[1]

El frente extremeño se mueve

La primera quincena del mes de julio trajo de nuevo la calma a este frente olvidado, cuya extensión se había visto reducida al ocupar las tropas franquistas la localidad de Peraleda del Zaucejo [Badajoz] y sierras adyacentes a mediados de junio.

Las fuerzas militares republicanas encargadas de defender el frente extremeño se hallaban encuadradas en las brigadas mixtas 20ª, 91ª y 109ª, integradas las dos primeras en la 37ª División y la última [en] la 29ª (si bien parte del territorio asignado a la 109ª BM dependía tácticamente de la 37ª [División] desde finales de mayo [1938]). A su vez estas dos grandes unidades, junto a la 36ª División, dependían del VII CE que con el VIII CE constituían el Ejército de Extremadura.

Operaciones en Extremadura. Croquis. Estado Mayor del Ejército. Servicio Histórico Militar. Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939. 1968.

Por estas fechas los efectivos del Ejército de Extremadura debían ascender a unos 66.000 o 67.000 hombres, para defender un frente de algo menos de 600 kilómetros que se extendía desde el río Algodor (Toledo) hasta el río Yeguas (Córdoba). De ellos, algo más de 59.000 militares estaban encuadrados en los Cuerpos de Ejército VII y VIII (31.401 y 27.726). A ellos se sumaban la tropa de la 148ª BM (21ª División, IX CE, Ejército de Andalucía) que procedente de Andújar (Jaén) había llegado al frente extremeño a mediados de junio (ofensiva franquista en la zona de Peraleda del Zaucejo) y que actuaba como reserva de ejército; la 12ª Brigada de Asalto (unidad formada por 1.434 guardias de asalto y que dependía directamente  del Ejército de Extremadura); el 5º Regimiento de Caballería (unos 800 hombres según fuentes franquistas) y la dotación correspondiente de artillería (la Comandancia general, el Parque de Ejército y tres baterías, que agrupaban 358 hombres), más el personal del Cuartel General y los servicios auxiliares del Ejército.

Tal y como hemos indicado más arriba, el frente de la gran unidad dirigida por el coronel Ricardo Burillo se organizaba en dos grandes sectores: el asignado al VII CE, que se extendía desde el río Algodor (provincia de Toledo) hasta el río Zújar (límite entre las provincias de Badajoz y Córdoba), y el defendido por el VIII CE que iba desde este último río Yeguas (provincia de Córdoba).

Al encontrarse el frente extremeño en el ámbito del VII CE, conviene dar algunos datos generales de esta gran unidad, que cubría una línea de 388 kilómetros y que, como hemos dicho, agrupaba a casi 31.500 hombres en el mes de julio. La misión asignada a la unidad era de un claro carácter defensivo, al carecer de reservas para realizar maniobras ofensivas. Por otra parte, en este Cuerpo de Ejército se integraban en tres divisiones, la 36ª, que cubría el sector comprendido entre el río Algodor y el río Uso (por lo tanto en la zona toledana), la 29ª, del río Uso hasta la unión del río Zújar con el Guadiana (parte del área toledana pero también de la extremeña), y finalmente la 37ª, cuyas fuerzas cubrían el sector más amplio del frente extremeño, es decir, desde la confluencia de ríos antes citados hasta la conexión con el VIII CE en el Zújar (a la altura de la desembocadura del arroyo del Lobo).

Estas unidades, integradas en el VII CE, contaban con los siguientes efectivos a principios del mes de julio:

Cuadro XXXIII: Efectivos de las divisiones del VII CE (julio de 1938)

Unidad Nº de efectivos
VII Cuerpo de Ejército. Cuartel General 67
VII Cuerpo de Ejército Unidades dependientes 5.523
36ª División 10.669
29ª División 7.378
37ª DivisiónFrancisco 7.912
Total 31.279

[Como se puede ver, la cifra total de 31.279 efectivos, muestra cierta variación con respecto a la cifra señalada más arriba (31.401), pero ello se debe a no contabilizarse en esta nueva fuente a los comisarios (28) y los delegados políticos (6 efectivos), Comandancia principal de Artillería (1.001), Transmisiones (469), Intendencia (8), Grupo Intendencia (571), servicios de Sanidad (152), servicios de Farmacia (6), Servicios de Veterinaria (2), Retaguardia y Transportes (261), Batallón disciplinario (786), Batallón de ametralladoras nº 7 (660), Batallón de ametralladoras nº 20 (390) y Batallón de Zapadores (881). Por otra fuente sabemos que en la Comandancia principal de Artillería había una presencia importante de extranjeros, que debía rondar el 15% o 20%].

Era sobre todo la 37ª División, con sus brigadas 20ª y 91ª, las encargadas de defender gran parte del frente extremeño.

Tal y como hemos señalado, era sobre todo la 37ª División, con sus brigadas 20ª y 91ª, las encargadas de defender gran parte del frente extremeño. En la 29ª División era la 109ª BM la unidad que tenía asignada la zona extremeña, aunque, tal y como hemos indicado más arriba a finales de mayo gran parte de ella había pasado a depender tácticamente de la 37ª División, por lo que prácticamente todo el frente extremeño se encontraba bajo la custodia de esta última unidad.

Un frente, el extremeño, que en estos momentos tenía una extensión de unos 180 o 190 kilómetros, y en el cual las unidades antes mencionadas se asentaban de la siguiente manera. El radio de acción de la 109ª BM se iniciaba al sureste de Guadalupe, pasando  por el puente de la carretera Villanueva de la Serena-Guadalupe sobre el río Gargáligas, siguiendo el curso de este río hacia el oeste, dejando al norte la localidad de Madrigalejo (en manos del Ejército franquista) y al sur el pueblo de Acedera (en zona republicana), hasta las cercanías de Villanueva de la Serena, concretamente en la confluencia del Zújar con el Guadiana, aproximadamente unos 96 kilómetros [Aunque el general Asensio señala en un documento que la longitud del frente cubierto por la 109ª BM era de 46 kilómetros, creemos que se trata de un error; la longitud correcta es de 96, tal y como señaló el comisario del VII CE Benigno Cardeñoso].

En este punto comenzaba el sector asignado a la 20ª BM, siguiendo el curso del Guadiana hasta Medellín, y de ahí bajaba hacia el sureste aprovechando el curso del río Guádamez hasta las proximidades de la localidad de Higuera de la Serena, un sector cuya longitud se elevaba a 64 kilómetros. A continuación, se encontraban las fuerzas de la 91ª BM, que ocupaban una línea dirección sureste que terminaba en la confluencia entre el arroyo del Lobo y la carretera de Zalamea a Peraleda del Zaucejo (concretamente en el kilómetro 12) y que suponía 16 kilómetros. Finalmente, la 12ª Brigada de Asalto, que actuaba como fuerza del Ejército de Extremadura, tenía sus fuerzas situadas en este sector. De hecho, se encargaban de la defensa del terreno comprendido entre la confluencia antes señalada hasta el río Zújar, actuando como enlace con el VIII CE.

Todas estas unidades encuadraban en estas fechas un total de 12.612 hombres, distribuidos de la siguiente forma:

Cuadro XXXIV: Efectivos de las unidades asentadas en el frente extremeño (1 julio de 1938)

Unidad Nº de efectivos
37ª División (Cuartel General) 171
20ª Brigada Mixta 3.718
91ª Brigada Mixta 4.023
109ª Brigada Mixta 3,478
12ª Brigada Asalto 1.222
Total 12.612

 

La siguiente tabla ofrece tales datos desglosados según el grado de los efectivos:

Cuadro XXXV: Efectivos por grados de las unidades asentadas en el frente extremeño (1 julio de 1938)

Unidad Jefes Capit. Ttes. Médicos Veterin. CASE Sgtos. Cabos Soldad. Total
37ª D. 3 2 8 8 20 130 171
20ª BM 3 13 55 6 1 9 173 736 2.722 3.718
91ª BM 3 15 72 5 1 18 123 558 3.228 4.023
109ª BM 3 13 77 5 1 17 90 517 2.755 3.478
12ª BA. 2 43 2 1 43 1.131 1.222
Total 14 43 255 18 3 45 437 1.831 9.966 12.612

[En estos momentos tanto la 20ª como la 91ª BM tenían un importante número de nuevos reclutas, 336 la primera y 863 la segunda].

Miembros del Batallón de ametralladoras nº 7, el teniente Antonio Picó Giner, es el que está de rodillas a la derecha, sin gorra y en pantalón corto, Vicent Mahiques Alberola, el que está sentado en el suelo en el centro de la imagen. Foto cedida por Vicent Mahiques Roig.

A estas fuerzas se fueron añadiendo otras en fechas próximas. Así, en el sector de la 109ª también se ubicaba el Batallón Disciplinario del VII CE, dos de los cuatro escuadrones del 5º Regimiento de Caballería y una compañía del Batallón de Ametralladoras nº 20. Igualmente, en el sector de la 20ª BM se asentaba otra de las compañías del Batallón de Ametralladoras nº 20, junto con otras dos del Batallón de Ametralladoras nº 7, que al igual que la anterior eran fuerzas del VII CE.

Debemos decir que, a mediados de julio, entre el flanco izquierdo de la 91ª BM y el flanco derecho de la 12ª Brigada de Asalto se asentaron en primera línea dos batallones de la 148ª BM, que actuaban de reserva del Ejército de Extremadura, y que contaba con sus otros dos batallones en retaguardia en la misma zona. [Según Antonio de Blas, jefe de la 109ª BM, a mediados de julio se habían movilizado en la zona republicana los hombres comprendidos entre los reemplazos de 1925 y 1941 (ambos inclusive), es decir individuos entre 18 y 34 años (o por cumplirlos en 1938). Los de más edad (33, 34 y 35) estaban siendo encuadrados en unidades de Obras y fortificación, y los más jóvenes ingresaban en los Centros de Instrucción y Movilización republicanos. Además, consideraba inminente la movilización del reemplazo de 1942].

[Con los datos de 766 capturados originarios de las unidades militares del frente extremeño, hemos constatado que el 12,40 % del total de estos prisioneros tenía de 17 a 19 años, el 29,24 % de 20 a 24 años, el 29,89 % de 25 a 29 años, el 18,92 % de 30 a 34 años, el 8,61 % de 35 a 39 años y los mayores de 40 años suponían el 0,91 %].

Debemos decir que, a mediados de julio, entre el flanco izquierdo de la 91ª BM y el flanco derecho de la 12ª Brigada de Asalto se asentaron en primera línea dos batallones de la 148ª BM, que actuaban de reserva del Ejército de Extremadura, y que contaba con sus otros dos batallones en retaguardia en la misma zona. [La 148ª BM tenía 3.517 efectivos en la segunda quincena de julio. A principios de julio se encontraba en el frente extremeño la 25ª BM (63ª División, VIII CE) que con toda probabilidad había sido trasladada al frente extremeño para participar en las operaciones del mes anterior [junio], sin embargo, el 14 y 15 de julio sus cuatro batallones fueron trasladados al sector de Hinojosa del Duque (Córdoba)].

No sería pues descabellado, teniendo en cuenta todo lo anterior, pensar que a mediados de julio el total de hombres instalados en el frente extremeño ascendería como mucho a unos 20.500. [Incluimos también en esta cifra los 881 efectivos del Batallón de Zapadores que en estos momentos se encontraba en el frente de la 37ª División y la mitad de los miembros de las fuerzas directamente dependientes del VII CE no señaladas anteriormente (1.300). En estas mismas fechas se estaba organizando la 3ª Brigada de la 37ª División en la zona de Capilla-Zarza Capilla-Peñalsordo, si bien carecía de armamento y apenas se le había dotado de mandos por lo que no se encontraba dispuesta para el combate. Además, en el frente de la 37ª División se encontraban cinco batallones de Obras y Fortificaciones y seis compañías de carreteras]. Este dispositivo militar poseía un claro carácter defensivo, tal y como hemos apuntado antes, lo que justificaba la existencia de todo un sistema de fortificaciones.

Soldados republicanos posando ante las alambradas para obstaculizar los golpes de manos enemigos.

En efecto, debemos indicar que en el sector de la 109ª BM sólo se había realizado una serie de obras de fortificación en torno a las localidades de Alía, Navalvillar de Pela y Acedera, además del paso sobre el Guadiana en la carretera de Casas de Don Pedro a Talarrubias. Como podemos apreciar, estos núcleos fortificados, que contaban con algunas alambradas, se situaban al norte del Guadiana, pues dicho [río] se erigía como verdadera línea defensiva.

Más consistencia poseía la línea del sector de la 20ª BM, especialmente la denominada “cabeza de puente sobre el Guadiana”. Allí existía un complejo sistema de fortificaciones, consistente en algunos asentamientos para armas automáticas, un “un centro de resistencia” cerca de Don Benito (concretamente entre las carreteras de Medellín y Guareña a dicha localidad) y finalmente, ya en plana vanguardia, se había fortificado el castillo de Medellín con trincheras y asentamientos para armas pesadas. Al girar el frente al suroeste de Medellín por la vertiente oriental del río Guadámez, se había construido una línea de trinchera, con alambradas, asentamientos y abrigos, apoyándose en un centro de resistencia cerca del vértice “Ortigas”. Desde este centro hasta la localidad de Valle de la Serena no existía obra alguna, debido a lo escabros del terreno y la ausencia de vías de comunicación. Este pueblo y el paso del Guadámez estaban también fortificados (“medianamente defendidos”). Desde aquí hasta Higuera de la Serena se conformó una línea defensiva unida con la anterior por una serie de trincheras.

Finalmente, ya en el sector de la 91ª BM y de la 12ª Brigada de Asalto, y a raíz de las pérdidas en la ofensiva franquista de junio, se estaban llevando a cabo algunas obras, si bien tanto la zona de enlace con el VIII CE como en la zona de Monterrubio no existían fortificaciones. Este sistema defensivo se completaba con la existencia de una serie de centros de resistencia con asentamientos de máquinas y abrigos en retaguardia, concretamente en las localidades de Castuera, Almorchón y Cabeza del Buey.

Tal línea defensiva, al margen de su propia consistencia, mostraba, tal y como puso de manifiesto más tarde el general Asensio, “dos zonas débiles: […] una en el Guadiana, en el sector Acedera, medianamente fortificada, y otra en las inmediaciones de Monterrubio”.

De modo parejo a la fortificación del terreno, la dotación del armamento constituía otro elemento fundamental para su defensa. Aunque no disponemos de información para todas las unidades antes señaladas, sí podemos ofrecer un compendio de datos que ilustran sobre este aspecto. Según las plantillas teóricas las brigadas mixtas debían disponer de un armamento, compuesto, entre otro, por fusiles individuales, fusiles ametralladores, ametralladoras, lanzabombas, morteros y cañones ligeros. En este sentido, he aquí, la dotación de armamento de las unidades más arriba estudiadas al iniciarse el mes de julio:

 

Cuadro XXXVI: Armamento de las Brigadas Mixtas 20ª, 91ª y 109ª y de la 12ª Brigada de Asalto (1 julio de 1938)

Unidad Fusiles Fusiles ametralladores Ametralladoras Lanzabombas Morteros Cañones

ligeros

20ª BM 1.869 43 25 12 3 0
91ª BM 1.870 38 23 13 0 0
109ª BM 1.703 44 24 12 2 0
12ª BA 1.387 16 16 0 1 0
Total 6.829 141 72 49 6 0

A estos datos referentes a las brigadas mixtas y la brigada de asalto habría que sumarle, por un lado, el armamento de las unidades dependientes tanto del VII CE y del Ejército de Extremadura asentadas en el frente extremeño, y por otro el de la 148ª BM. En vista de todo lo anterior, no es descabellado pensar que el armamento disponible en el frente extremeño ascendería en estos momentos, como mucho, a unos 9.600 fusiles, 195 fusiles ametralladores, 162 ametralladoras, 55 lanzabombas y 17 morteros. [La dotación global de armamento de las unidades que dependían directamente del VII CE se correspondían de tal manera que el Batallón Disciplinario tenía 441 fusiles para sus 786 hombres; el Batallón de Ametralladoras nº 7 tenía una dotación total de 238 fusiles, 4 fusiles ametralladoras y 32 ametralladoras para sus 660 efectivos, y finalmente los 390 componentes del Batallón de Ametralladoras nº 20 disponían de 90 fusiles, 6 fusiles ametralladoras y 32 ametralladoras; el resto de las unidades apenas poseían armamento, y sumaban entre todas ellas 135 fusiles (de ellos 111 de la Comandancia principal de Artillería), 1 fusil ametrallador, 2 ametralladoras y 9 morteros. No tenemos los datos numéricos del 5º Regimiento de Caballería del Ejército de Extremadura, si bien sus miembros estaban armados de “carabinas, mosquetones y fusiles, todos ellos de tipo “Mauser”; 18 carabinas ametralladoras “Labora” del 9 largo; 2 fusiles-ametralladores y al parecer alguna ametralladora].

Resulta obvio que estas cifras apenas dicen nada si no calibramos la adecuación y calidad del armamento. Respecto a lo primero resulta muy significativo el cotejo de la dotación teórica diseñada por los mandos republicanos con la real de algunas de estas unidades.

 

Cuadro XXXVII: Armamento según plantilla teórica y armamento existente en las Brigadas Mixtas 20ª, 91ª y 109ª (1 julio de 1938)

Armamento Plantilla

Teórica

Armamento

Existente

Diferencia %
Fusiles 8.954 5.442 – 3.512 – 39,2
Fusiles ametrall. 294 126 – 169 – 57,4
Ametralladoras 96 72 – 24 – 25
Morteros 304 5 – 299 – 98
Cañones ligeros 27 0 – 27 – 100

No cabe duda de que, si consideramos estas cifras, el número de armas, al menos de estas tres brigadas mixtas, resultaba claramente insuficiente.

En cuanto a la calidad, las fuentes republicanas consultadas apenas nos ofrecen datos. Cuando se proporcionan, además del número de armas, se indica el calibre de las mismas. Así, debemos apuntar que la mayoría del armamento (fusiles, fusiles ametralladores y ametralladoras) correspondían al calibre 7,62, y solamente los fusiles del Batallón Disciplinario y del Batallón de Ametralladoras nº 20 mostraban un calibre diferente (7 y 7,92 los del primero y 7,92 los del segundo).

Son las fuentes del Ejército franquista las que recogen algunas características sobre el armamento de algunas de estas unidades. Así y al ser hecho prisionero, el jefe de la 109ª BM, Antonio de Blas, declaró a los responsables de Información del Estado Mayor de la Agrupación de Divisiones del Guadiana (franquista) que:

“1º.- Los fusiles de la 109ª Brigada Mixta, son del modelo ruso 1917, calibre 7,62 excepto el 2º Bón. que tiene 410 fusiles del modelo ruso 1937 e idéntico calibre.- La calidad de estos fusiles es mala.

2º.- Las armas automáticas por lo que se refiere a ametralladoras, en la 109ª Brigada Mixta, son rusas del tipo “Massing” calibre 7´62, siendo el número total de ametralladoras en la Brigada el de 24. Los fusiles ametralladores son también de procedencia rusa tipo “Tocaren” calibre 7´62, siendo el número total de la Brigada el de 48. La calidad tanto de las máquinas ametralladoras como la de los fusiles-ametralladores es muy buena.

3º.- 2 morteros de 50, y 12 lanzabombas, los morteros de tipo “Valero” y los lanza-bomba fabricación española ignorando su marca.

[…]

6º.- La dotación por individuos de municiones es de 150 cartuchos, 2.500 para fusil ametrallador y 5.000 para ametralladora; los batallones carecen de reserva de municiones, teniendo las brigadas obligación de tener como reserva, dos módulos base de 100 cartuchos por individuo, 1.500 por fusil ametrallador y 3.000 para ametralladora. Reserva de la que carecían bastantes Brigadas.-

La dotación de granadas de mano es, por lo que se refiere a la 109ª Brigada Mixta es la de 500 granadas por Batallón y 2.000 en reserva de la Brigada.”

Por declaraciones de otros prisioneros sabemos que el 78º Bón de la 20ª BM también poseía fusiles rusos (aunque no se indica la fecha de fabricación), y al menos dos compañías del Batallón de Ametralladoras nº 20 disponían de 12 ametralladoras de carro tipo “Maxin”, siendo sus fusiles de nacionalidad checa.

Finalmente, tal sistema defensivo se complementaba con una dotación artillera. Este tipo de armamento dependía directamente del VII CE, y a principios de julio sumaban un total de 38 cañones (17 del calibre 7.5, 6 del 10.7, 5 del 11.43, 6 del 15.2 y 4 del 15.5). En cuanto al frente extremeño, nos encontramos que en el sector de la 109ª BM no existía dotación artillera alguna, en el sector de la cabeza de puente del Guadiana había una batería 7.5 Ansaldo, y en el sector de Monterrubio se hallaba instalada otra batería de 10.7. Teniendo en cuenta estos datos, el general Asensio concluía:

“La Artillería en este frente no llegaba ni a la dotación mínima, puede decirse que era insignificante, una batería en el sector del Guadiana y otra en el de Monterrubio, en el sector de la 109ª Brigada no había ni una pieza, es decir, 6 piezas para 150 kilómetros de frente”.

[Sin embargo, otra fuente documental localizada, corrige lo indicado por las anteriores, de hecho, en este documento se afirma que, en estas fechas, en el frente de la 109ª BM sí existía artillería, concretamente una batería de obuses de tres piezas del 11.43, una batería del 7.5 de tres piezas y otra batería del 7.5 también de tres piezas].

Todo este entramado militar se estructuraba en un sistema de mando que, tal y como hemos visto, sufrió importantes cambios durante el primer semestre de 1938 respecto al año anterior. Nos encontramos que los máximos responsables de las unidades militares asentadas en el frente extremeño a mediados de julio de 1938 eran[2]:

Ejército de Extremadura:

Mando: Coronel de Seguridad, Ricardo Burillo Stholle.

Jefe E.M.: Teniente Coronel de E.M., Javier Linares Aranzabe.

5º Regimiento de Caballería:

Mando: Mayor de Caballería, Rafael Vicente Lago

12ª Brigada de Asalto:

Mando: Mayor de Seguridad, M. Ángel Sánchez Carmona.

Jefe E.M.: Mayor de Seguridad, Valero Arnal.

148ª Brigada Mixta:

VII Cuerpo de Ejército:

Mando: Teniente Coronel de Infantería, Antonio Rubert de la Iglesia.

Jefe E.M.: Mayor de Milicias de Ingenieros, Agustín Barrios del Castillo.

37ª División:

Mando: Teniente Coronel de Seguridad, Alejandro Sánchez-Cabezudo Fernández.

Jefe E.M.: Mayor de Seguridad, Manuel Luque Molinello.

20ª Brigada Mixta:

Mando: Coronel de Infantería, Juan Bautista Gómez Ortiz (mejicano).

Jefe E.M.: Capitán de Infantería, Juan Pérez Rodríguez.

91ª Brigada Mixta:

Mando: Mayor de Milicias, Diego Martín Montilla.

Jefe E.M.: Capitán en campaña de Infantería, Pedro Tirado Navarro.

109ª Brigada Mixta:

Mando: Mayor de Milicias, Antonio de Blas García.

Jefe E.M.: Teniente de Infantería, Juan Pedro Fernández del Campo.

 

El hundimiento del frente extremeño. Derrotados y “embolsados”

Durante los días 18 y 19 de julio, los efectivos republicanos que defendían el frente extremeño celebraron el segundo aniversario del inicio de la guerra civil.

El jefe del Ejército de Extremadura, el coronel Burillo, se dirigió por tal motivo tanto a los “españoles” como a sus “Camaradas de la Zona del Ejército, soldados del Ejército de Extremadura”. En este último mensaje concluía que la victoria estaba próxima y solicitaba a los soldados “confianza, confianza y confianza”.

Parada militar de las Brigadas.

Además de la alocución, desde la misma jefatura se adoptaron unas medidas que sin duda pretendían elevar la moral de los combatientes. Así, se ordenó que se repartiera “con cargo al fondo material de las Brigadas […] una cajetilla por combatiente y con cargo al Estado, ración extraordinaria de licor los días 19 y 20 de julio”. Por otro lado, en las sedes de las diferentes divisiones se ordenaba que se organizaran “actos de promesa a la Bandera”, tras los cuales debía leerse a la fuerza participante el mensaje del Ministro de Defensa y Presidente de Gobierno, Juan Negrín, con motivo de dicho aniversario. En último lugar, habían de ser puestos en libertad aquellos presos y arrestados que no estuvieran sometidos a procedimiento judicial alguno; además para los “condenados” que hubieran luchado en algunos de los dos batallones disciplinarios del Ejército de Extremadura se les solicitaría la libertad condicional y el indulto.

Sin embargo, durante la celebración de este aniversario, concretamente el día 19 de julio, se produjo un ataque franquista en el sector del Puente del Arzobispo (frente toledano). Al día siguiente se producían dos fuertes embates del enemigo, uno en la zona norte del frente extremeño (desde el noreste de Villanueva de la Serena hasta Navalvillar de Pela) y otro en el sector sur, concretamente cerca de Monterrubio de la Serena.

Ya vimos que el frente franquista en Extremadura se había estructurado en dos sectores guarnecidos por efectivos de grandes unidades militares distintas. En la localidad pacense de Santa Amalia confluían ambos sectores, uno hacia el noreste (Villar de Rena, Miajadas, Madrigalejo, Logrosán y Guadalupe) bajo la cobertura ahora del denominado Ejército del Centro, y otro hacia el sureste (Valdetorres, Guareña, Manchita, Retamal de Llerena, Campillo de Llerena y Granja de Torrehermosa) en la zona de acción del Ejército del Sur, que mandaba el general Queipo de Llano.

En la zona situada al norte del río Guadiana, los efectivos franquistas se agrupaban en la 19ª División (antigua Brigada de Cáceres) que dependía directamente del mando del Ejército del Centro. Por otra parte, en la zona meridional del frente franquista se asentaba la 21ª División, que formaba parte del II Cuerpo de Ejército dentro del Ejército del Sur. Sin embargo, estas fuerzas sólo fueron una fracción, y no precisamente la protagonista, de la ofensiva franquista en tierras extremeñas.

Posiblemente, el origen de los planes de los mandos militares franquistas para eliminar el “saliente” republicano en Extremadura se hallen íntimamente vinculados a la ofensiva republicana proyectada por Largo Caballero durante la primavera de 1937. No en vano en el Estado Mayor del Ejército del Sur franquista se recibía el 2 de junio de 1937 un telegrama cifrado, cuya autoridad remitente no era otra que “el Generalísimo”, en el que entre otras recomendaciones se indicaba:

El cierre de la bolsa de Mérida. Croquis nº 13. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 224.

Ante el ataque probable en dirección Mérida se impone una organización más rápida en el centro Guadámez La China hasta Mérida con sucesivas líneas y tener preparada y en potencia operación de Retamal Campillo de Llerena sobre Higuera de la Serena, Malpartida de la Serena, Valle de la Serena y Quintana de la Serena. De parte Ejército Norte, se lleva a cabo concentración División Africana en la zona de Miajadas, Logrosán, Trujillo operación preparada en potencia sobre las Orellanas, Coronada y Campanario. Para el caso de que el enemigo intente desencadenar ataques sobre Mérida es necesario preparar estas operaciones. Nuestra operación deberá ser la respuesta al ataque enemigo.

El día 18 de junio de 1937, un día antes de la caída de Bilbao en manos de las tropas franquistas, el 2º jefe del Estado Mayor de Franco (el general Francisco Martín Moreno) remitía a Queipo de Llano la “decisión” de operar en el “frente Cáceres-Mérida”. En este documento quedaba claro que los altos mandos franquistas habían diseñado un conjunto de operaciones que tenían como fin último eliminar la presencia republicana en Extremadura. Toda esta estrategia se estructuraba en varias etapas, cada una con unos objetivos muy concretos.

En primera instancia, había que llevar a cabo lo descrito en el telegrama del 2 de junio, que se concretaba de la siguiente forma:

En un principio el 1º día de la acción, ésta debe desarrollarse en la dirección Retamal-Higuera de la Serena y Retamal-Zalamea de la Serena.

El 2º día deberá alcanzarse, en marcha rápida, en las últimas de la noche Acedera y Las Orellanas para caer sobre ellas al amanecer e inmediatamente seguir sobre Campanario y su estación y Coronada.

La fuerza del Sur el 2º de estos días deberían hacer su esfuerzo sobre Quintana de la Serena para caer el 3º día sobre Malpartida y Zalamea de la Serena.

Caso de resistencia y acumulación de fuerzas enemigas permitiera hacerlo con facilidad se avanzará en una nueva etapa sobre Castuera.

En una segunda etapa, se preveía avanzar desde Casas de Don Pedro para tomar Talarrubias y Puebla de Alcocer, para posteriormente conquistar Cabeza del Buey en unión de fuerzas que saldrían de Castuera.

Finalmente, una tercera etapa había de convertir en objetivo a Hinojosa del Duque (Córdoba), y para ello se operaría desde Cabeza del Buey y Peñarroya (Córdoba).

La primera etapa se desarrollaría “tan pronto tengamos franca la situación en el Norte y despejada la amenaza de Aragón”. En esta comunicación, se le solicitaba a Queipo de Llano que estudiara la zona de concentración de fuerzas, la organización de la caballería y la dotación de elementos para todas ellas.

Un mes más tarde, el 18 de julio [1937], el propio Franco elaboró unas “Directivas para operaciones en la Bolsa de Mérida” que insistían en lo anteriormente expuesto.

Emblema del Cuerpo de Ejército de Extremadura o II C.E. del Ejército del Sur.

A mediados de agosto, el 18, el Ejército del Sur concretaba su posible actuación en la primera de las etapas en un denominado “Anteproyecto para la Ocupación del Valle de la Serena”. En tal anteproyecto quedaba ya claramente definido el carácter ofensivo de un movimiento en el que intervendrían “dos grandes Unidades”, una procedente de la zona de Miajadas-Logrosán que en dirección norte-sur se dirigiría a Campanario (Ejército del Centro), y otra que, desde la Sierra de los Argallanes (carretera Llerena-Castuera, km. 100), seguiría dirección sur-norte y tendría como objetivo Quintana de la Serena (Ejército del Sur). Para realizar esta operación, que se iniciaría en la zona meridional, el Ejército del Sur podría contar con un total de 28.667 hombres.

Ahora bien, la marcha general de la guerra, el avance franquista en el Norte, la ofensiva republicana en Belchite (del 24 de agosto al 28 de septiembre [1937]) y la llegada de las lluvias en otoño, con el consiguiente aumento de caudal del río Guadiana y la dificultad de su paso, influyeron con toda probabilidad en la paralización de las operaciones proyectadas.

Durante el resto de 1937 y en los primeros meses de 1938 continuó la elaboración de planes para la supresión de la ya denominada por los franquistas “bolsa de Mérida”. De hecho, la ofensiva franquista sobre Valencia, la conquista de la zona de Peraleda del Zaucejo-Los Blázquez-Valsequillo y la llegada del verano aceleraron la posible puesta en marcha de estos proyectos.

A finales de mayo o principios de junio se entrevistaron Franco, Saliquet (jefe del Ejército del Centro) y Queipo de Llano (jefe del Ejército del Sur) para abordar el cierre de dicha bolsa. Al parecer, en dicha reunión “hubo solamente un amplio cambio de impresiones”, pero sí se acordó la acción combinada de los dos ejércitos desde las bases señaladas en proyectos anteriores.

Sin embargo, el 26 de junio [1938] el jefe de Estado Mayor del Ejército del Sur (José Cuesta Monereo) indicaba a los responsables del Estado Mayor del ejército franquista (entre ellos, Antonio Barroso Sánchez-Guerra) la inoportunidad para su ejército de atacar desde la línea del río Guadámez. Proponía en cambio partir de las posiciones recientemente tomadas en la zona de Peraleda del Zaucejo (desde Puerto Castuera hasta el río Zújar); esta nueva base tendría ventajas considerables:

1ª.- Partir de un frente roto (57 kms.) no teniendo por tanto necesidad de romper por otro sitio, que por cierto está muy fortificado (Guadámez, estación Medellín, Las Gameras, Sierra Ortigas).

2ª.- Efectuar la concentración completamente a cubierto, aunque de hecho está hecha, por no haberse movido las Divisiones 102ª, 112ª y 122ª que han actuado en ese frente.

3ª.- Salvar las Sierras de Castuera y Monterrubio, cogiéndolas de revés y que caerían solas o barriendo de O. a E., apenas se cerrara sobre Cabeza del Buey.

4ª.- Seguridad de coger muchos prisioneros y extraordinario botín, salvando muchas obras de fábrica, de carretera y ferrocarril, que no les daría tiempo a volar y que seguramente irían volando sucesivamente, al ir de frente.

5ª.- Seguridad de coger el ferrocarril Peñarroya-Almorchón, indispensable para nuestros abastecimientos en la línea que quedara y que tal vez no pudiéramos alcanzar al venir de frente.

6ª.- Dificultades de avance, partiendo de la línea del Guádamez […]. Pudiera suceder que nos encontráramos en el llano de Quintana, queriendo acometer Castuera, que encontraríamos de frente, aunque se intentara desbordar y las Sierras de Castuera y Benquerencia, en pésima situación.

En esta comunicación se señalaba la necesidad de disponer de una división más (la 60ª), así como contar con más medios artilleros y camiones.

Fotografía de Antonio Barroso Sánchez-Guerra, jefe del Estado Mayor del Cuartel General del Generalísimo, durante la Guerra Civil, en una época posterior ya como general.

Al día siguiente, Cuesta Monereo se dirigía a los responsables del Estado Mayor del Ejército del Centro (Antonio Uguet Torres). En esta ocasión, aparte de señalar la idoneidad de realizar la operación sobre “Cabeza del Buey” e insistir en la necesidad de tener más hombres y medios, establecía como condición indispensable para que el Ejército del Sur actuase, que el Ejército del Centro diera “las máximas garantías de paso del Guadiana y su llegada al Zújar”. Finalmente, afirmaba que no sería posible hacer un “plan definitivo” mientras no se conocieran perfectamente las fuerzas republicanas, reforzadas en la zona de Peraleda durante esos días debido a la contraofensiva republicana[3].

El 28 de junio [1938] de nuevo José Cuesta se dirigió a Antonio Barroso, le informó de por dónde se pretendía atacar a las unidades republicanas asentadas en el frente republicano, e insistía en la necesidad de disponer de más efectivos y medios. De igual manera le exponía:

“que el éxito de la operación sobre Cabeza del Buey en la forma proyectada, estriba a juicio del General y mío en dos cosas.

1º.- Rapidez en la maniobra de cierre sobre dicho pueblo, mucho más que en ninguna otra operación, con el fin de asegurar el montar en la Sierra de Cabeza del Buey […].

Ello requiere, por tanto, la necesidad tantas veces expuesta de camiones o 2 compañías de transporte por ocho o diez días a lo sumo resolverían la situación.

2º.- Seguridad de enlazar con el Ejército del Centro, esto es que éste, no sólo ocupe las Orellanas, Acedera, Navalvillar de Pela y Cabezas [sic] de Don Pedro, sino que pase el Guadiana y llegue a la orilla derecha del Zújar; con lo cual el enlace estará verificado de hecho con la Caballería”.

Las gestiones del coronel Cuesta corrían paralelas a una mayor concreción en los proyectos para gran parte de la zona afecta a la República en Extremadura, y a un mayor conocimiento de las tropas republicanas en el frente extremeño. En relación a este último aspecto, hay que señalar que los servicios de información de las unidades franquistas tenían un conocimiento exhaustivo tanto de la organización interna como de la disposición territorial de las fuerzas republicanas. Eso es al menos lo que se deduce al leer los boletines de información franquistas, como el de la Agrupación de Divisiones Guadiana correspondiente al 27 de junio, o el del día siguiente, de la 21ª División.

En estos boletines se recoge un análisis detallado de las fuerzas republicanas situadas frente a las unidades franquistas aludidas. El estudio comienza con unas notas sobre la organización del Ejército de Extremadura, el VII CE y las Divisiones 29ª y 37ª (cuartel general, mandos y constitución), y realiza después una descripción pormenorizada de las brigadas mixtas, hasta descender a nivel de batallón (mandos y despliegue).

El servicio de información tenía conocimiento de las tropas republicanas asentadas tradicionalmente en el frente extremeño, pero también de la llegada de otras nuevas. Así, el primero de julio se sabía perfectamente que la 67ª División (del XX CE) con sus Brigadas 215ª y 216ª actuaba de reserva del Ejército de Extremadura, y tenía su cuartel general en Cabeza del Buey. Por otra parte, también se conocía la presencia de la 10ª División (del VI CE) formada por las Brigadas 206ª, 207ª y 208ª, con su puesto de mando en Zalamea de la Serena y que había arribado durante la segunda mitad de junio a la zona para participar en la contraofensiva republicana cerca de Peraleda del Zaucejo. Además, en estas fechas también se había asentado en este frente la 148ª BM (21ª División, IX CE).

Todas estas circunstancias se concretaron finalmente el día 2 de julio cuando desde el puesto de mando del ejército franquista el propio Franco emitía la “Instrucción general para la supresión de la Bolsa de Mérida”. El objeto de la maniobra era claro:

1º.- Suprimir la llamada Bolsa de Mérida, reduciendo el frente que actualmente ocupan nuestras fuerzas en 90 kilómetros.

2º.- Liberar una zona de más de 5.000 kilómetros cuadrados, con muchos pueblos, entre ellos Don Benito, Castuera, Villanueva de la Serena y Medellín, de gran riqueza, tanto agrícola como ganadera.

3º.- Liberar en el caso que se decida continuar las operaciones sobre Cabeza del Buey, el ferrocarril Almorchón-Villanueva de la Serena-Mérida, lo que nos proporcionar duplicar el tráfico de Andalucía con Mérida, descongestionándose extraordinariamente la única línea existente.

4º.- Hacer al enemigo, llevando la operación con la necesaria rapidez, una considerable cantidad de prisioneros y material de guerra.

5º.- Aproximar, en su caso, nuestra línea a Almadén por una parte y a los puertos del Rey y San Vicente por otra, lo que nos pone en postura favorable para emprender operaciones que nos lleven a la conquista de estos importantes objetivos y aún de otros de más envergadura.

6ª.- Descongestionar, aunque sólo sea temporalmente y de algunas fuerzas, los otros frentes, especialmente el de Levante.

Emblema de la 19ª División sublevada. I C.E. del Ejército del Centro.

Las fuerzas actuantes serían una “masa operativa del Ejército del Centro” y otra “masa operativa del Ejército Sur”, esta última tendría finalmente como base de partida las posiciones al este de Puerto Castuera (carretera Peraleda-Zalamea) hasta el río Zújar; las gestiones de Cuesta Monereo, parece, pues, que dieron sus frutos. Además, se explicitaban las modalidades de la maniobra, se indicaba el cariz que debía tener la aviación y se insistía en la necesidad de acuerdo entre los jefes de ambos ejércitos respecto a emprender simultáneamente esta acción.

Sin embargo, y aun emitida la instrucción el día 2 de julio, el ataque no se produjo hasta el 19 del mismo mes. Esta diferencia de algo más de quince días ha de relacionarse con la propia marcha de la guerra en otros frentes, concretamente el de Levante (recuérdese el objetivo 6º de la instrucción).

La bibliografía sobre la guerra civil ya ha insistido sobre tal relación. Así, se ha indicado que esta operación se había planeado “simultáneamente al asalto final de Valencia, con lo que, de paso se descongestionaría el frente de Levante” e incluso se ha llegado a afirmar que “el objeto fundamental de la maniobra era, sin embargo, evitar que nuevas reservas gubernamentales fueran extraídas de los frentes del Sur y dirigidas a Levante donde por aquellos días se libraban los combates decisivos en la línea X-Y-Z. No les debe faltar razón a estos autores si recordamos la marcha de una brigada de cada una de las divisiones del VII CE (62ª, 104ª y 63ª) entre abril y mayo. A finales de mayo también se dirigió a Levante la 68ª División, cuyas brigadas (189ª, 190ª y 191ª) se habían formado sacando “el mejor Bón, de veteranos” de cada una de las doce brigadas del Ejército de Extremadura.

Además, dos de las divisiones que habían participado en el contraataque republicano de finales de junio en la zona suroriental del frente extremeño (cerca de Peraleda del Zaucejo) y en la zona noroccidental del frente cordobés ponían rumbo a Levante en la primera quincena de julio. Así, la 10ª División partió nada más iniciarse dicho mes y a la 67ª División (brigadas mixtas 215ª y 216ª) se le ordenó marchar el 13 de julio[4]. Para no dejar desguarnecido el frente que ocupaba la 67ª División, se trasladó la 25ª BM, que en aquellos momentos se encontraba en el frente extremeño.

Resulta evidente, entonces, que la operación conjunta diseñada era la mejor forma de eludir el trasiego de fuerzas hacia Levante. Además, la retirada de estas tropas representaba una considerable reducción de los efectivos del Ejército de Extremadura situados en la zona de enlace del VII y VIII CE, y en consecuencia se debilitaba claramente el frente extremeño. Los mandos franquistas poseían clara conciencia de ambas circunstancias.

En estos días se aceleraron los preparativos previos, organizándose las dos masas de maniobra que participarían: por parte del Ejército del Centro, la “Agrupación de Divisiones del Guadiana” al mando del general Múgica y compuesta por las Divisiones 19ª, 11ª y 74ª, más una brigada de caballería, artillería propia (siete grupos) y zapadores; respecto al Ejército del Sur se constituyó el denominado “Cuerpo de Ejército de Maniobra”, cuya máxima responsabilidad la ostentaba el general Solans, y que estaba formado por las Divisiones 102ª, 112ª, 122ª, 24ª y 21ª, más una brigada de la 60ª División y una brigada de caballería.

Carga de los jinetes de la división del General Monasterio.

En la zona norte, el protagonismo del ataque había de corresponder a las Divisiones 11ª y 74ª, mientras, la 19ª División serviría de elemento de fijación de las fuerzas republicanas asentadas en la línea del frente; y un regimiento de la 74ª División actuaría de reserva. En la fracción meridional la actuación ofensiva iba a correr a cargo de las Divisiones 102ª, 112ª y 122ª. Las Divisiones 21ª y 24ª tendrían como objetivo fundamental evitar la salida de tropas republicanas de la línea del frente; finalmente la brigada de la 60ª División se convertía en reserva de esta fuerza.

A todo este operativo se le agregarían efectivos de aviación, concretamente “una escuadra y una escuadrilla de Bombardeo, dos grupos de Caza, una escuadrilla de Gran Bombardeo y un grupo de Cooperación. Se utilizaría los aeródromos de Badajoz, Mérida, Trujillo, Calzadilla de los Barros y los que se designaran eventualmente.

Las operaciones se iniciaron el 19 de julio, con el ataque franquista en el sector toledano del Puente del Arzobispo defendido por las tropas de las 46ª BM (29ª División, VII CE). En realidad, se trataba de una acción previa de sondeo, pues la verdadera ofensiva comenzaba al día siguiente con un doble embate, uno que desde el noreste de Villanueva de la Serena llegaba hasta Navalvillar de Pela, y el otro en el sector de Monterrubio de la Serena.

Tanto en el norte como en el sur las tropas franquistas consiguieron romper el frente ese día. Las fuerzas de Múgica consiguieron cruzar el río Gargáligas al sur de Madrigalejo, y tomar el pueblo de Acedera al final de la jornada. En la otra vertiente los efectivos dirigidos por Solans se abrieron paso hacia Monterrubio.

El día 21 [julio] las fuerzas de la Agrupación de Divisiones del Guadiana conquistaron Navalvillar de Pela, Orellana de la Sierra y Orellana La Vieja y llegaron al Guadiana, consiguiéndolo vadear al anochecer. En el sur, los atacantes ocuparon las sierras en torno a Monterrubio.

La siguiente jornada supone la caída de Monterrubio en manos de los soldados de Queipo, quienes además cortaron la carretera Castuera-Cabeza del Buey. En el norte La Coronada cayó en manos de los franquistas.

Durante el 23, se eliminó la fuerte resistencia republicana de días anteriores al noreste de Villanueva de la Serena (macizo Aceuchal, Castillo de la Encomienda y Tamborrío) y continuó el avance hacia los objetivos: Magacela y Campanario. Ese mismo día, cae primero Benquerencia y más tarde Castuera.

Finalmente, el día 24, tropas de estas dos grandes masas operativas contactaron en Campanario, de modo que la denominada bolsa de Mérida ha quedado cerrada por las tropas franquistas.

En tan sólo cinco días el ejército franquista había reducido en gran medida la “cuña Don Benito-Castuera”. No cabe duda de que las tropas franquistas habían cumplido a la perfección lo planificado por sus mandos, ahora bien, ¿cuál había sido el comportamiento del ejército republicano encargado de la defensa de este frente?

Castillo de La Encomienda (Villanueva de La Serena).

Las fuerzas atacadas en un primer momento (19 julio) no son otras que las agrupadas en la 46ª BM (29ª División, VII CE), que guarnecía la zona meridional del frente toledano. Pero durante la madrugada del día siguiente dos nuevas ofensivas tienen lugar una en la zona comprendida entre Villanueva de la Serena-Navalvillar de Pela, y la otra en el sector de Monterrubio de la Serena. Las tropas franquistas se encontraron en la zona norte a los efectivos de la 109ª BM, concretamente al batallón 436º, cuyo puesto de combate se ubicaba en el Castillo de la Encomienda y al 434º que tenía el suyo en Acedera [El puesto de combate de la 109ª BM se encontraba entre Acedera y Orellana la Vieja]. En la zona sur el terreno atacado estaba defendido por la 12ª BA (grupos 24º y 37º) en la margen izquierda del Zújar y por los batallones 409º y 410º de la 103ª BM (38ª División, VIII CE) en la margen derecha del dicho río, a saber, en la zona de enlace entre los cuerpos de Ejército VII y VIII.

En primera instancia, el alto mando del Ejército de Extremadura estimó que el ataque más peligroso era el realizado en el sector del Puente del Arzobispo. De hecho, la debilidad de las fuerzas defensoras (la 46ª BM)[que contaba con 3.180 hombres armados con 1.300 fusiles para atender un frente de 82 kilómetros] y la dureza de tal acometida conllevó la orden de enviar a la 148ª BM (que actuaba de reserva del Ejército de Extremadura y se encontraba en las inmediaciones de Zalamea de la Serena) y a los batallones 98º y 100º de la 25ª BM (en esos momentos asentados cerca de Hinojosa del Duque).

Sin embargo, la orden de traslado de tropas no llegó a ejecutarse, de hecho el jefe del Estado Mayor del VII CE (el mayor de milicias, Agustín Barrios), al advertir la mayor gravedad de los ataques franquistas en la zona de Acedera y en la de Monterrubio, logra convencer a Burillo para que rectifique dicha orden. Así, la mayor parte de la 148ª BM permanecerá en Castuera y los dos batallones de la 25ª marcharán hacia Acedera. No obstante, algunas fuerzas fueron enviadas a la zona del Puente del Arzobispo (un batallón de la 148ª BM, el Batallón Disciplinario nº 7 y 200 guerrilleros, entre otras) y, junto a las tropas de la 46ª BM, logran resistir los ataques franquistas de los días 20 y 21. [El jefe de la 29ª División republicana, el teniente coronel Fernando Monasterios, señaló que las tropas franquistas abandonaron más de 300 cadáveres de las “fuerzas moras”].

La misma tarde del día 20, a las 20,40 horas, el jefe del Ejército de Extremadura ordena constituir la denominada “División Zújar” que debía defender el sector atacado en la zona meridional y debía coordinar una serie de fuerzas de diversa procedencia. De esta manera, la nueva unidad se constituyó con las fuerzas que estaban siendo atacadas (la 12ª BA y los dos batallones de la 103ª BM), y dos batallones de la 148ª BM que esperaban en Castuera, a los que se sumaron los batallones 97ª y 99ª de la 25ª BM que habían partido de Alcaracejos y de Valsequillo respectivamente. Se agregó también una serie de pequeñas unidades motorizadas, en total unos 5.000 hombres. Al mayor Sánchez Carmona, hasta ese día máximo responsable de la 12ª BA, se le encomendó el mando de esta particular división.

La aparición de la División Zújar implicaba en la práctica que la 37ª División dejaba de actuar en la zona más meridional del frente extremeño. Por otra parte, estaba clara la actuación de los máximos responsables del Ejército de Extremadura, tropas de reserva (las brigadas 25ª y 148ª) debían ayudar a las fuerzas atacadas (12ª BA, 103ª BM y 109ª BM) a taponar las dos brechas que intentaba abrir el enemigo, quedando las demás unidades en sus posiciones del frente (las brigadas 20ª y 91ª).

Tal y como hemos indicado, el ataque franquista a las posiciones defendidas por la 109ª BM se inicia en la madrugada del día 20 [julio]. En un primer momento las tropas republicanas se defienden bien, de hecho Benigno Cardeñoso (comisario del VII CE y en esos momentos comisario accidental del Ejército de Extremadura) pudo entrevistarse ese mismo día primero con el jefe de la 109ª BM, el mayor de Blas, quien le “informó sobre la cantidad del enemigo y la resistencia magnífica que estaban haciendo las fuerzas propias”, y después con el responsable de la 37ª División, el teniente coronel Sánchez-Cabezudo, “quien encomió extraordinariamente la magnífica resistencia de la tropa, pero lamentándose de la falta de reservas.

Los dos batallones de la 25ª BM toman posiciones cerca de la localidad de Acedera esa misma tarde. A pesar de la resistencia de los efectivos de la 109ª BM y del refuerzo que suponen los de la 25ª BM, las tropas franquistas conquistan el pueblo de Acedera al anochecer y toda la primera línea republicana de este sector, excepto el macizo Aceuchal.

Al día siguiente, el 21, la ofensiva franquista se concentra en las posiciones republicanas de Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra, Sierra de Pela y Navalvillar de Pela. En un primer momento los embates son contenidos, pero la llegada de nuevas tropas enemigas y la inexistencia de reservas propias obligan a las fuerzas republicanas a replegarse y abandonar dichas posiciones.

Durante estas dos jornadas los soldados republicanos han dado varios ejemplos de dura resistencia ante el ataque enemigo. Así, dos batallones defendieron en lucha cuerpo a cuerpo la localidad de Acedera y un episodio similar se produjo en Orellana la Vieja. El propio Benigno Cardeñoso, el mismo día 21, dejó constancia escrita de varias actuaciones dignas de mención:

Soldados republicanos equipados y armados con un fusil ametrallador.

[…] una compañía de la 109ª Brigada Mixta defendía la cota 322 y para conquistarla el enemigo tiene que causarse 20 muertos y 50 heridos; otra compañía de la misma Brigada defiende el Cortijo Torrevirote y lo tiene que ceder cuando es destrozada durante tres ataques, diezmando antes dos Batallones. Las Talarrubias son defendidas durante todo el día con brío y coraje, aún viéndose rebasados por el enemigo en varios kilómetros, viéndose obligadas a cederlas por la noche. Tres Compañías de la misma Brigada permanecen durante todo el día envueltas por el enemigo, se baten heroicamente, no se rinden y consiguen por fin romper el cerco por la noche.

El día 22 [julio] los ataques se centran al noreste de Villanueva de la Serena, concretamente en las elevaciones de Tamborrío, situadas al sur del Guadiana y al noreste de la confluencia de dicho río con el Zújar. Las tropas franquistas (dos compañías) logran tomar esta posición, sin embargo, tres compañías republicanas (una de la 20ª BM, otra de la 109ª BM y la tercera de la 25ª BM) reconquistan este punto y obligan al enemigo a cruzar de nuevo el Guadiana.

Durante esa misma jornada, se pueden contener los ataques lanzados por los franquistas al sur de Orellana la Vieja y hacia Casas de Don Pedro, aunque efectivos atacantes logran vadear el Guadiana al suroeste de Orellana la Vieja, a unos tres kilómetros de la carretera Orellana la Vieja-Campanario.

A las nueve de la mañana del día siguiente, el 23, las fuerzas franquistas atacan violentamente, en la zona del macizo del Aceuchal y el Castillo de la Encomienda, posiciones situadas en la orilla derecha del Guadiana. Tras una intensa preparación artillera y un posterior bombardeo se ocupan dichos lugares, y se retiran los republicanos al sur del Guadiana, donde resisten. Sánchez-Cabezudo describió este episodio:

“El macizo del Aceuchal ha sido completamente machacado por la Aviación y Artillería enemiga. Igualmente ha sido bombardeado con mucha intensidad el Castillo de la Encomienda.

La guarnición de la cota 303 del macizo Aceuchal ha quedado materialmente enterrada entre el bombardeo de la Aviación y artillería; el enemigo la rebasó y ocupó sin que nuestras fuerzas se replegaran; después el ataque fue dirigido entre el castillo y el macizo. Las fuerzas que lograron replegarse lo hicieron sobre Tamborrío. Este Batallón de la 109ª me comunicó su jefe que había tenido más del 60% de bajas”.

Sin embargo, horas más tarde las posiciones al sur del Guadiana (Tamborrío) fueron ocupadas por los atacantes, que avanzan hacia Villanueva de la Serena. La resistencia republicana va cesando.

Esa misma jornada, las fuerzas franquistas que el día antes habían vadeado el Guadiana al sur de Orellana la Vieja, marchan por la carretera que une esta localidad con la de Campanario, incluso algunas patrullas de caballería llegan a las inmediaciones de este último pueblo. El avance ya no encuentra resistencia republicana alguna. Por contra, al suroeste de Casas de Don Pedro los esfuerzos del enemigo por cruzar el Guadiana resultan vanos ante la actuación de las tropas republicanas (433º Bón. de la 109ª BM).

El día 24, las fuerzas republicanas apenas oponen resistencia en este sector, y ello permite a los efectivos del Ejército del Centro franquista ocupar las localidades de Magacela y La Coronada y finalmente contactar con tropas del Ejército del Sur en Campanario. La “bolsa”, pues había sido cerrada.

Un soldado observa el paso de la aviación.

Aunque el cerco se había completado, debemos señalar que una buena parte de las tropas que habían combatido en este sector (de Villanueva de la Serena a Navalvillar de Pela) lograron replegarse a territorio republicano (la mayoría de la 109ª BM, batallones de la 25ª BM y algunas fuerzas de la 20ª BM). En el repliegue destacó la labor realizada por el comisario accidental de la 37ª División, Francisco López Real y por un miembro del Estado Mayor de la 37ª División, el teniente Díaz, quienes con ayuda del comisario accidental de la 109ª BM (Eugenio Humanes Ruiz) y el también accidental de la 20ª BM (Ramón Aragonés Castillo) dirigieron un contingente de unos 1.200 hombres hacia zona republicana. [También destacó la acción realizada por el comisario del 80º Bón. de la 20ª BM, Juan Parejo, quien dirigió la retirada de dichas tropas al pasarse el comandante de dicho batallón al enemigo].

A pesar de ser derrotadas, la actuación de estas tropas fue bien valorada por algunos altos responsables militares y del comisariado. Fernando Monasterios, jefe de la 29ª División republicana, afirmó a finales de agosto que las tropas de la 109ª BM fueron las que mejor combatieron, pues no huyeron o se desmoralizaron en ningún momento. Tales apreciaciones coinciden con las realizadas en las mismas fechas por el Comisario del Ejército de Extremadura, Jiménez Molina; además de señalar la alta moral de estas tropas, incidió en “que en todo momento cedieron terreno peleando con heroísmo constante, pero insuficiente en absoluto en número”.

Tampoco faltaron juicios de altos mandos militares ajenos al Ejército de Extremadura. El propio general Vicente Rojo, máximo responsable del Estado Mayor Central republicano, tras visitar a principios de agosto lo que quedaba de frente extremeño reconoció abiertamente que la 109ª BM había luchado bien.

A tenor de todo lo descrito anteriormente, puede afirmarse que en la zona norte del frente extremeño las tropas republicanas tuvieron un comportamiento aceptable, si bien la superioridad en número de hombres y medios materiales del enemigo terminó con su resistencia.

Si esto ocurrió en el sector defendido inicialmente por la 109ª BM, ¿qué sucedió en la zona sur? En este caso, el comportamiento de las fuerzas republicanas y su constante trasiego durante esos días hace dificultoso el análisis. Además, no debemos olvidar que en el sector atacado se producía el enlace entre el VII y VIII CE, y que dos de las unidades afectadas eran ajenas al frente extremeño. La 103ª BM pertenecía a la 38ª División del VIII CE (frente cordobés), y la 148ª BM (20ª División, IX CE, Ejército de Andalucía) llegó a tierras extremeñas procedente de Andújar (Jaén) para ayudar a contener la ofensiva franquista de mediados de junio, y desde entonces actuaba de reserva del Ejército de Extremadura, tal y como hemos apuntado más arriba.

En cualquier caso, el ataque franquista se inicia en el sector ocupado por el 24º Grupo de la 12ª BA situado al sur de Sierra Picuda, y que logró rechazar la embestida. Ante esta resistencia se produce otro ataque de las tropas franquistas en la zona defendida por dos batallones de la 103ª BM (margen derecha del río Zújar frente a Monterrubio de la Serena). Las fuerzas republicanas resisten cuatro asaltos, iniciándose el primero a las 7,10.  A pesar de ello, y ante el importante número de hombres y medios del enemigo durante la última acometida, éste consigue:

Una columna de soldados sublevados camino de las posiciones del frente.

Envolver sobre las 1,20 de la tarde […] a todo el segundo batallón y parte del primero de la 103ª Brigada. Situación tan comprometida no llega aún a provocar el desconcierto en nuestras fuerzas, las que pegadas al terreno, sin ceder posiciones hacen frente al enemigo llegándose a luchar cuerpo a cuerpo, empleando bayonetas las que los tenían y enarbolando el fusil por el cañón los que carecían de ella. Después de una lucha violentísima en las que nuestras fuerzas quedaron diezmadas se logró salir del cerco, haciéndolo por algunos núcleos, haciéndolos unos por la zona del VII Cuerpo y otros por nuestras posiciones intermedias y la tercera línea. Uno de los batallones de la 103ª Brigada Mixta, se queda tres veces sin Jefe al caer dos de ellos heridos y uno muerto durante la lucha. El 409º Bón. ha quedado con un efectivo de 220 hombres y el 410º Bón. con 100; en cambio una vez recuperado este personal fue inmediatamente puesto en línea.

Esta actuación ofensiva propicia el retraso de la línea ofensiva de las tropas republicanas, cerca de Monterrubio. Ya indicamos que el mismo día 20 [julio] por la tarde se organiza una nueva unidad para defender el sector atacado, la División Zújar, que va a agrupar tanto a las fuerzas atacadas como a los refuerzos que llegarán al día siguiente. El día 21 y para fortalecer la línea republicana llegan a la zona los batallones de las brigadas 25ª y 148ª. A las fuerzas de la 148ª BM se le encarga la defensa de Monterrubio, y para ello se sitúan en las alturas que dominan esta localidad al sur y sureste. Durante la jornada del 22, las posiciones se pierden y las tropas se retiran; ello provoca que “dada la flojísima actuación de estas fuerzas se ordena proceder judicialmente contra sus Mandos”. Al fin, la localidad es ocupada por los franquistas a las 16,50 h. de ese día.

Paralelamente a todos estos hechos y ante el avance de las tropas franquistas, se intenta reforzar las líneas republicanas con nuevos efectivos. En la madrugada del día 22 (2 horas) se ordena sacar una compañía de cada uno de los batallones en línea de la 91ª BM, y marchan hacia la zona. Tras un rocambolesco viaje y en medio de la gran confusión del momento, sólo dos compañías llegan a la zona de los combates, las otras dos aparecen una en Cabeza del Buey y otra en Capilla. Un batallón de la 20ª BM (el 77º) también es enviado a la zona de los combates, concretamente cerca de la localidad de Puerto Hurraco.

Ante la pérdida de Monterrubio, los mandos republicanos ordenan su inmediata reconquista, sin embargo, esta operación no empieza hasta las nueve de la mañana del día siguiente (el 23). Para ello se ha constituido dos columnas atacantes; una formada por un batallón de la 25ª BM, el otro de la 148ª BM, dos compañías de la 91ª BM, el batallón disciplinario del VIII CE y una compañía de camiones y blindados. Esta columna parece que tiene una actuación destacada: “De magníficos resultados durante toda la mañana, en que nuestros tanques llegaron a las inmediaciones de Monterrubio, donde se recogieron monturas de caballos enemigos”. Sin embargo, la otra columna, formada por los dos batallones de la 148ª BM que el día anterior habían perdido Monterrubio, no parece actuar de igual manera, pues sus integrantes se baten en retirada sin apenas entrar en combate:

Por medio del Comisario de la Brigada [148ª], que desde Castuera me telefonea que ha sido envuelto uno de sus Batallones y rechazado otro. La realidad era que los dos Bones. sin previo anuncio de ataque enemigo y ante la simple aparición de éste se disolvieron con tal rapidez y maña.

La retirada no sólo supone la imposibilidad de tomar de nuevo Monterrubio, sino también que el enemigo se infiltre por el sector asignado a estos dos batallones de la 148ª BM y pueda marchar hacia Benquerencia de la Serena. Aunque las tropas republicanas intentan resistir, durante la tarde del día 23 cae en manos de los atacantes dicha localidad. Desde Benquerencia las tropas franquistas avanzan hacia Castuera, que es tomada hacia las diez de la noche de tal jornada sin apenas resistencia.

Al día siguiente se realiza un contraataque republicano sobre Castuera, operación que se ejecuta a sabiendas de la escasez de efectivos y medios frente a los acumulados por el enemigo. La actuación se explica en función del objetivo perseguido, que era que el repliegue de las brigadas 20ª y 91ª, unidades cuya mayoría de combatientes había permanecido en sus líneas durante estos días sin llegar a entrar en combate.

Con esta operación no se consiguió el objetivo táctico perseguido (la toma de Castuera), pero se alcanzó en parte el objetivo estratégico, pues:

 

[…] la Brigada de Asalto, la 20ª Brigada y restantes fuerzas de la bolsa pudieron salir en considerable proporción. Entre estas Unidades venían […] los dos Batallones de la 25ª Brigada […] y tres Cías. de la 91ª Briagada.

 

A pesar de todo, el día 24 las tropas del Ejército del Sur franquista convergían con las del Ejército del Centro en Campanario durante esa tarde, y la bolsa quedaba igualmente cerrada.

Soldado de una sección de ametralladoras defendiendo su posición.

Como se ha podido comprobar, la mayoría de las tropas republicanas situadas en la zona meridional del frente extremeño habían dado muestras de combatividad frente a un enemigo más numeroso y mejor armado. No obstante, en esta zona la desorganización e improvisación resultó ser mayor que en la zona norte; además algunas de las tropas tuvieron un comportamiento poco aceptable a tenor de las valoraciones realizadas posteriormente. En este sentido, resulta clara la alusión que hizo Benigno Cardeñoso al enjuiciar globalmente el comportamiento de los combatientes republicanos durante estos días:

 

Examinadas estas jornadas con la debida reflexión, la consecuencia final que saco no me hace cambiar de criterio en cuanto al comportamiento de la tropa se refiere. Éste ha sido extremadamente heroico, no obstante, la rápida progresión del enemigo, acusando una elevadísima moral […].

La única excepción que cabe hacer en tal sentido y esto es a partir del cuarto día de lucha, tiene relación con la 148ª Brigada, de la que se desmoralizaron rápida y totalmente los dos Batallones de la División “Zújar”, obedeciendo ésta a mi juicio al hecho de tratarse de una Brigada que jamás intervino en combates serios y las de la 12ª Brigada de Asalto de cuyo estado de desmoralización todos teníamos conocimiento.

Tal y como hemos podido comprobar, las medidas iniciales adoptadas por los mandos republicanos se mostraban insuficientes. Ante ello, el día 21 [julio], en una reunión de los “Jefes de Gran Unidad” celebrada en Cabeza del Buey se acuerdan algunas acciones para evitar el avance enemigo. En primera instancia, el propio Burillo se ve obligado a pedir refuerzos al Grupo de Ejércitos de la Región Centro (se solicitan al menos dos brigadas); igualmente se reitera la orden “de defender a toda costa la línea del Guadiana”, y finalmente se cesa al teniente coronel Alejandro Sánchez-Cabezudo como jefe de la 37ª División (“cuya actuación hasta este momento ha dejado mucho que desear por su nerviosismo, falta de seguridad y espíritu y por estar encerrado en Castuera”), siendo sustituido por el máximo responsable de la 109ª BM, el mayor de milicias Antonio de Blas. Además, concretamente a las 12 horas, se ordena sacar esa misma noche un batallón de la 20ª BM y otro de la 91ª (fuerzas en línea) para enviarlos a la zona del Zújar, a los que se les debía añadir los dos batallones de la 25ª BM que luchaban en la zona de Acedera.

A pesar de que estas órdenes se llevan a cabo en parte (los batallones de la 25ª BM no pudieron ser retirados debido al avance enemigo en la zona norte), la situación se sigue agravando. Durante la madrugada del día siguiente, las tropas franquistas logran vadear el Guadiana al suroeste de Orellana la Vieja. Ese mismo día (el 22) Burillo recibe en Almadén al coronel Manuel Matallana, jefe de Estado Mayor del Grupo de Ejércitos de la Región Central para abordar la situación. Precisamente en el transcurso de la entrevista, el teniente coronel Linares da la noticia de la pérdida de Monterrubio, que resulta errónea pues dicha localidad no caerá en manos franquistas hasta las 17 h.

Probablemente el avance de las tropas franquistas y la propia confusión del ejército republicano (nombramiento de nuevos mandos -Sánchez Carmona-, cese de otros -Sánchez-Cabezudo, noticias contradictorias -pérdida de Monterrubio-, etc.), propiciaron la llegada del general Miaja, jefe del G.E.R.C., al “frente de Extremadura” a las nueve de la mañana del día 23. El alto mando militar republicano ordena que se establezca “como línea de resistencia la de Puebla de Alcocer-Almorchón-Belalcázar”, siguiendo la propuesta que Matallana hizo el día anterior. Al mediodía de esa misma jornada (13,30 horas), Burillo, Matallana y el mayor Antonio Garijo (del Estado Mayor del G.E.R.C.) llegan a Cabeza del Buey y mantienen una reunión con el jefe del VII CE, Rubert de la Iglesia, que les informa de la situación. A las 17 horas regresan a Almadén, y es posiblemente esa misma tarde y considerando la nueva línea de resistencia marcada por Miaja, cuando se opta por “replegar las fuerzas a la línea del río Zújar”. Rubert “propone el repliegue de las Brigadas 20ª, 91ª y 109ª” a las tres de la madrugada del día 24 [de julio], aprobándose esta medida a las 4,20 horas. Pero la decisión llegaba tarde, pues buena parte de las tropas quedaron cercadas ese mismo día.

En torno a esta última cuestión, es decir, la evacuación de efectivos militares republicanos (y de la población civil) ante un posible cierre de la bolsa, se habían producido importantes diferencias de opinión entre los altos responsables del VII CE por un lado y los del Ejército de Extremadura por otro. Ello, en cierto modo, nos habla de la capacitación militar de los máximos responsables militares del frente extremeño.

A finales de junio y en una reunión de mandos celebrada a raíz de la pérdida de la zona de Peraleda del Zaucejo, Los Blázquez y Valsequillo, tanto el Comisario Inspector del Ejército de Extremadura, Nicolás Jiménez, como el Comisario del VII CE, Benigno Cardeñoso, expusieron al jefe del Ejército de Extremadura, Ricardo Burillo, la “necesidad imperiosa y urgentísima” de evacuar a la población civil, los víveres y el ganado. Sin embargo, tal petición no fue aceptada por Burillo y ello a pesar de los convincentes razonamientos que Jiménez Molina señaló en dicha reunión:

 

[…] después de perdidos los pueblos de Valsequillo, Los Blázquez, Peraleda-Puerto Castuera y otras posiciones, expuse la necesidad -en vista de la difícil situación en que quedaba nuestra línea y suponiendo que el enemigo insistiría nuevamente hasta cortar si le era posible nuestras comunicaciones con los pueblos del fondo de la cuña, e incluso verificar el cierre total de ella- de proceder a la evacuación de toda la población civil, víveres y ganado con lo que se darían facilidades a nuestras fuerzas en caso de lucha, a la vez que se salvaban los víveres y ganado que suponían una gran riqueza y la población civil que en esa zona se encontraba. Se rechazó esta propuesta mía, alegando que ello desmoralizaría a los combatientes.

El mismo día del inicio de los combates, el 19, se reúnen el jefe del VII CE, el teniente coronel Rubert de la Iglesia, su jefe de Estado Mayor, el mayor de milicias Barrios y el comisario de dicha fuerza, Cardeñoso. En el encuentro se analiza la situación y se concluye “que el objetivo del enemigo no podía ser otro que la conquista de la cuña Don Benito-Castuera”, por lo que se acuerda proponer dos iniciativas con carácter urgente: la primera, la evacuación de la población civil (víveres y ganado) de las localidades “comprendidas en la expresada cuña” y la segunda “el repliegue de la 20ª y 91ª Brigadas Mixtas […] al objeto de establecer una línea más resistente que pudiera comprender Monterrubio-Castuera-Campanario, a enlazar con las fuerzas de la 25ª y 109ª Brigadas Mixtas.

Estas conclusiones son trasladadas al mando del Ejército de Extremadura al día siguiente, pero no son tenidas en cuenta. El día 21 por la tarde, en una reunión convocada por Burillo y a la que asisten los jefes de las grandes unidades (mandos de divisiones y cuerpos de ejército), nuevamente los responsables del VII CE exponen sus propuestas, y de nuevo son rechazadas por el jefe del Ejército de Extremadura.

Paralelamente a todas estas situaciones, se desarrollan una serie de iniciativas adoptadas por el gobernador civil de la provincia, Alfonso Orallo. El cargo institucional se entera de las operaciones en marcha el día 20, cuando es visitado por el jefe de intendencia del VII CE. Éste le informó “de la necesidad apremiante de ordenar la evacuación de productos y ganados en los pueblos de Pela, Orellana y Orellanita, no hablándoseme nada por nadie en cuanto a la población civil. Ese mismo día Orallo tiene conocimiento del ataque en la zona de Monterrubio de la Serena, lo que le lleva a trasladarse a Almadén con intención de entrevistarse con el propio Burillo. Sin embargo, éste no lo recibe “pretextando que tenía mucho que hacer”. Ante la negativa, a primera hora de la mañana del día 21 se dirige a Cabeza del Buey, donde mantiene un encuentro con los máximos responsables del VII CE, Rubert de la Iglesia y Barrios.

Ricardo Burillo Stholle, nombrado jefe del Ejército de Extremadura. Aquí le vemos caracterizado como comandante.

El Señor Gobernador Civil hace una detallada historia de las gestiones por él realizadas cerca de las autoridades militares y en colaboración con el Frente Popular Provincial […]. Las circunstancias militares, cada día más graves, hacían prever un corte que afectase a la mayor parte de nuestra zona extremeña y el ordenar una evacuación total de dichos pueblos afectados probablemente, implicaba una grave responsabilidad en el caso de que los acontecimientos militares no hiciesen que esta evacuación fuese necesaria. Para tener una información real que hiciese ver claramente el momento de ordenar la evacuación, visita al Comandante Barrios y al jefe del Cuerpo de Ejército, quienes de una manera particular le exponen la conveniencia de una rápida evacuación, pero le manifiestan que no pueden proporcionarles medios para realizarla:- En estas condiciones se destaca a los pueblos más directamente afectados por la guerra una comisión del Frente Popular, integrada por los compañeros Casado, Orozco y López para dar normas de esta evacuación con la consigna de que de los pueblos afectados habían de salir todos los hombres útiles para la guerra, los familiares de las personas de izquierda destacadas, la riqueza existente en cada pueblo y aquellas personas que voluntariamente quisieran hacerlo, sin obligar a las mujeres, niños y ancianos a evacuar, evitando así un peso muerto que en nuestra guerra crea graves dificultades.

Como puede apreciarse, las diferencias entre los máximos responsables del VII CE y el jefe del Ejército de Extremadura empezaban a tener consecuencias en la propia población civil. De hecho, durante el día 22 acontecen varios sucesos que ponen aún más de manifiesto estas discrepancias.

Ese día, el Gobernador Civil consigue mantener una entrevista con Burillo, y éste le manifiesta la improcedencia de la evacuación de la población civil que se está realizando, ya que según él ello suponía el hundimiento de la retaguardia y la desmoralización de las tropas. Ante tal apreciación Orallo “no ordena oficialmente la evacuación de los pueblos afectados”.

Por su parte, desde la jefatura del VII CE, se solicita al mando del Ejército de Extremadura una orden de repliegue de las brigadas mixtas 20ª, 91ª y por otra parte se envía otra a la 37ª División. En ésta se indicaba “Disponga que la 20ª y 91ª Brigadas estén dispuestas para si llegara el momento necesario efectuar repliegue para unirse a fuerzas del interior en ordenada retirada. El momento será determinado por este Mando. Si faltase el enlace proceda V.S. según aconsejen las circunstancias”, aunque en realidad se estaba produciendo en esos momentos.

Todo parece mostrar que la orden solicitada al Ejército de Extremadura fue denegada, e incluso puede que a partir de esos momentos cualquier acción relacionada con tal repliegue ya no dependiera de los mandos del VII CE, sino del propio Burillo. Al menos eso se puede deducir del testimonio del que en esos momentos era el jefe de Estado Mayor de la 91ª BM, Pedro Tirado Navarro:

 

Pasa el día 21 y el día 22 es llamado urgentemente a Castuera por el jefe de la Div. Teniente Coronel Cabezudo. Llegado a Castuera se le ordena al informante que redacte urgentemente una orden de repliegue de la 91ª Brigada incluyendo la evacuación de todos los pueblos a retaguardia de la Brig. Puesto que él era el mejor conocedor del terreno por su larga permanencia en este Ejército. Antes de ordenar el repliegue consulta al Cuerpo de Ejército el caso. El Cuerpo de Ejército le contesta que el asunto lo lleva directamente el Ejército, ya que él había consultado varias veces el repliegue de todo el sector que guarnecía la 20ª y 91ª Brig. En vista de ello el Teniente Coronel Sánchez Cabezudo llama por teléfono al Jefe del Ejército. Le plantea el problema del repliegue y la situación grave que se creaba con no retirar hacia las líneas de resistencia de Castuera a la 91º Brigada. El mencionado Jefe del Ejército contesta al Jefe de la Divi. 37ª que eran exageraciones suyas, que la situación no era tan grave como él la pintaba a lo que le contesta el Jefe de la Div. que una cosa era estar en Castuera y otra en Almadén. El Jefe del Ejército manifiesta que él tenía la suficiente hombría para trasladar su P.M. a Castuera. El Jefe de la Div. le dice que él ya sabe que tiene suficiente valentía para permanecer en el mencionado pueblo pero que él no se lo dice con mala intención solamente lo hace para demostrarle que las cosas a 60 Kms. de la primera línea se veían muy diferentemente que donde tenía el P.M. este mencionado Jefe. Entonces el Teniente Coronel Cabezudo dirigiéndose al que suscribe le manifiesta la situación en estos términos “Habrás visto Tirado, que no hay nada que hacer, el Ejército no me hace caso, duda que la situación sea tal como en realidad es”.

Habrá que esperar, tal y como hemos visto, a la madrugada del día 24 para que se ordene el repliegue de las brigadas. Sin embargo, a primeras horas de la tarde de ese día se completaba el cierre de la bolsa y un buen número de combatientes republicanos quedaron cercados, especialmente los componentes de la 20ª y 91ª BM.

No cabe duda de que las diferencias entre el jefe del Ejército de Extremadura y los máximos mandos del VII CE en torno al repliegue de las fuerzas que se mantenían en línea y que no habían entrado en combate hasta el momento (la mayor parte tanto de la 20ª BM como de la 91ª BM) supusieron al final el cerco de un importante contingente de fuerzas en zona enemiga.

Gran parte de las tropas republicanas que habían quedado en el interior de la bolsa intentan salir durante la madrugada del día 25. Así, tres batallones de la 20ª BM (78º, 79º y 80º), una compañía del Batallón de Ametralladoras nº 7 y otra del nº 20, y elementos sin encuadrar de las brigadas 25ª y 109ª y alguna fuerza de caballería forman una columna para intentar pasar a líneas republicanas. Se reúnen a cuatro kilómetros de Campanario (en dirección Magacela) y avanzan hacia Puebla de Alcocer a las 0,30 de dicho día. No obstante, son sorprendidas por fuerzas franquistas que consiguen dispersarla tras provocar un buen número de bajas y prisioneros. Por su parte, tropas de la 91ª BM hicieron un intento similar entre Campanario y La Haba, pero también fracasaron.

La llegada de la 66ª BM (procedente del frente madrileño) y la 81ª BM (del frente valenciano) en los días 24 y 25, y la intervención de la aviación republicana a partir del día 24 (antes no había participado) habían supuesto el reforzamiento defensivo de las líneas republicanas. Por otro lado, prácticamente a la misma hora en que algunos soldados republicanos intentaban romper el cerco franquista en Extremadura, un importante contingente de sus compañeros de armas, iniciaban el paso del Ebro, y empezaba la batalla más dura de la guerra civil. Esta acción ofensiva republicana acarreaba inmediatas consecuencias en Extremadura, pues las divisiones franquistas 74ª y 102ª recibieron la orden de marchar hacia Cataluña el día 25, donde llegarán el día 27 y entrarán en combate el 28.

Militar republicano preparado para el combate.

Tanto el aumento de la capacidad defensiva republicana [en Extremadura, a la que llegarán tropas de la 4ª BM desde el frente madrileño a Cabeza del Buey el día 29 de julio], como la merma de fuerzas franquistas debido al inicio de la batalla del Ebro, suponen por el momento el cese de la actividad ofensiva de las fuerzas franquistas en el frente extremeño. [Aunque el 28 se produce un nuevo ataque franquista en el sector del Puente del Arzobispo en el frente toledano, no afecta al ya reducido frente extremeño]. Y así, una vez rechazados los intentos republicanos por romper el cerco, la misión de las tropas franquistas no fue otra que ocupar el territorio conquistado y “limpiar” la bolsa.

Consecuencias de una derrota

El día 4 de agosto de 1938 el Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Defensa republicano, Juan Negrín, ordenaba que se abriera una “información” sobre lo acontecido en tierras extremeñas. […].

[…] Esta tarea fue encomendada al general José Asensio Torrado. Fue el Secretario General del Ministerio de Defensa, Julián Zugazagoitia, quien transmitió en persona a Asensio la misión asignada:

 

Última encomienda del mismo día [4 de agosto de 1938], ésta del Presidente: que el general Asensio se traslade a la zona del Ejército de Extremadura para informar sobre el desastre que ha sufrido. Instrucciones: que el informe sea exclusivamente militar y determine si todavía es tiempo de corregir la derrota, dando la jefatura de aquellas fuerzas al propio Asensio, en el caso de que se le puedan facilitar los elementos que en su memoria señale como necesario. Llamo al general a mi despacho y se muestra dispuesto a cumplir su encargo con la mejor voluntad, pero suscita temor de que no encuentra ninguna facilidad para su trabajo y apunta la creencia de que revivan antiguos odios, acallados de momento, por razón de táctica política. Le aconsejo que visite al Presidente, lo que me prometer intentar.

[…] Acompañado de tres oficiales, Asensio se trasladó al Almadén el 12 agosto; se inicia así una extensa investigación sobre el “hundimiento del frente de Extremadura, que ha provocado la pérdida de la región de Castuera-Don Benito”. La tarea finalizó el 22 de enero de 1939 cuando remitió al ministro de Defensa (Juan Negrín) la siguiente comunicación:

Excmo. Sr.:

Cumplimentada la orden comunicada de 4 de agosto, me honro en elevarle a V.E. la información instruida en el Ejército de Extremadura, que consta de seis carpetas con un volumen de mil seiscientos cuarenta y seis folios y el informe personal que suscribe con setenta y nueve folios y catorce estados.

 

Antes de dicha fecha, concretamente el 22 de agosto, Asensio elevó un informe al general Miaja en el que se solicitaba la inmediata retirada del mando a algunos responsables de las unidades militares afectadas por el desastre, si bien dejaba claro que esta separación se debía a una clara ineptitud militar, ya que hasta el momento no había encontrado “ningún indicio racional de criminalidad” que pudiera suponer “materia delictiva”. [Los oficiales aludidos eran, además los miembros del Estado Mayor del Ejército de Extremadura y los responsables de artillería, ingenieros e intendencia de dicho ejército, algunos de los jefes de las unidades asentadas en el frente extremeño: el teniente coronel Antonio Rubert (jefe del VII CE), el teniente coronel Alejandro Sánchez-Cabezudo (jefe de la 37ª División), el comandante Sánchez Carmona (jefe de la 12ª Brigada de Asalto y posteriormente de la División Zújar) y el coronel Juan Bautista Gómez (jefe de la 20ª BM)].

[…] El propio general Asensio exponía de una manera exhaustiva las que a su juicio fueron las causas de la derrota. Éstas se hallan intrínsecamente vinculadas al origen y desarrollo del Ejército de Extremadura (“el último constituido”) y a la marcha de la guerra. El alto mando militar las materializa en un listado de errores cometidos. La responsabilidad fue:

 

Del Jefe del Ejército, por tolerar o no conocer el funcionamiento, prescindir en ocasiones de los elementos auxiliares del Mando y dejarse dirigir o influenciar por personas que no tenían responsabilidad ni en la labor militar ni en la política.

Del Jefe del Estado Mayor del Ejército por no recabar el ejercicio pleno de sus funciones, tolerar personal incompetente en los servicios y dedicarse con sus murmuraciones a entorpecer la labor del Mando, dejando de ser un asesor y un auxiliar del mismo, en una palabra, ha faltado al lema del Cuerpo al que pertenece de “Lealtad y trabajo” y es uno de los principales responsables del desorden que existía en el Ejército.

Los Jefes de los Servicios por no desempeñar el ejercicio de sus funciones con entera autonomía y actividad.

El Comisariado por falta de energía para exigir el ejercicio de su alta misión y permitir acciones políticas sin su control e intervención, autorizando críticas y reuniones extrarreglamentarias.

El reclutamiento de los Mandos superiores, hecho en forma caprichosa, sin sujetarse a lo dispuesto por la Superioridad y atendiendo a consideraciones de órdenes que se salen del terreno militar y no teniendo ni valor ni competencia técnica.

El reclutamiento de la tropa realizado con parcialidad y no corregido oportunamente por quienes tenían esta obligación.

Si estos cargos pueden hacerse en el aspecto político y político-militar, no permite tampoco el militar hacer elogios en cuanto a organización, régimen, instrucción y disciplina se refiere.

[…] También resultaba problemático para Asensio el origen de la oficialidad. De hecho este alto mando estimaba que lo idóneo hubiera sido contar con oficiales que poco a poco adquirieran una capacitación militar “uniforme”. Sin embargo, la realidad ofrecía un cuadro muy diferente: “Escalas profesionales, de Milicias, de Escuelas Populares o en Campaña y, dentro de ellas, aún con la diferenciación de Oficiales de Cuerpos dependientes del Ministerio de Gobernación y del resto”. La procedencia heterogénea conllevaba evidentes dificultades a la hora de mandar de manera “uniforme” a la tropa.

Republicanos hechos prisioneros por los fascistas.

Tampoco Asensio estimaba aceptable el sistema de reclutamiento de la tropa. Para justificar su apreciación, apuntaba dos causas; la primera, el origen territorial de los soldados, la mayor parte de ellos oriundos de la zona (“sistema regional”). Esta circunstancia favorecía la comunicación con sus familias, y ello “hacía que se viviera una vida muelle y cómoda”. [Conocemos la procedencia geográfica de la mayoría de los 962 militares republicanos capturados por la 21ª División franquista durante la tercera decena del mes de julio. Sin tener en cuenta a los que no pertenecían a las unidades asentadas tradicionalmente en el frente extremeño, resulta que 532 eran originarios de Extremadura, (sobre todo de la provincia de Badajoz -523-) y 368 eran oriundos de otras tierras (de 32 provincias en total). De los primeros, 445 eran vecinos de 39 localidades situadas en la retaguardia republicana extremeña (destacaban los procedentes de Villanueva de la Serena -83-, Don Benito -48-, Quintana de la Serena -38-, Campanario -32- y Malpartida de la Serena -30-) y el resto (86) eran antiguos residentes de 38 municipios extremeños, ahora en manos franquistas. En cuanto a los llegados de otras zonas, sobresalían los militares originarios de las provincias de Valencia (48), Jaén (44), Ciudad Real (42), Toledo (34), Murcia (28), Alicante (27) y Córdoba (20)].

La segunda causa se refiere a la procedencia militar de la tropa, pues Asensio consideraba que como el Ejército de Extremadura se constituyó el último, todavía “se conservaban muchos hábitos de las heroicas milicias populares de partido”, y en especial señalaba dos: la relacionada con la disciplina militar (entendía que este ejército todavía “no había suficientemente disciplinado”) y la existencia de “quintacolumnistas” en las filas republicanas. Según el general, el Ejército de Extremadura todavía “no había sido suficientemente depurado”, y ello permitía la existencia de:

 

[…] algunos elementos enemigos del régimen o espías al servicio del enemigo, que incrustados en nuestras unidades, servían para informar de nuestro estado, organización y planes, que aprendían con nosotros táctica e instrucción, y luego la aprovechaban en el campo faccioso […]

 

Además de estos errores el general Asensio reconocía la existencia de otros aspectos que habían favorecido la derrota. Entre ellos, la gran extensión del frente que debían cubrir las diferentes unidades militares, la escasez de material bélico, la prolongada estancia de la tropa en las trincheras y la inexistencia de reservas, ante la marcha de unidades a otros frentes republicanos.

Esta última circunstancia, tal y como hemos visto en el apartado anterior, se vio agravada días antes de la derrota republicana en Extremadura. El propio informador recoge la referencia a una reunión de todos los jefes de los ejércitos republicanos con el ministro de Defensa (Juan Negrín) el día 14 de junio de 1938, donde:

 

[…] se manifestó que no se pusieran obstáculos a la salida de las fuerzas pedidas desde Levante, por estimar que toda la atención debía estar concentrada en este frente y ser los demás secundarios a la Causa que se defendía salvando Valencia.

 

[El mayor Antonio Cano Chacón, jefe de la 3ª Sección del E.M. del Ejército de Extremadura (operaciones) de mayo a julio de 1938 señalaba a mediados de agosto de ese año: “… el Coronel Jefe del Ejército apuró hasta el fin el pedir unidades del Ejército de Levante toda vez que según una reunión celebrada el día 12 y 13 de julio del corriente año en Valencia, ante el Sr. Presidente del Consejo de Ministros quedaron los Jefes de Ejército en enviar el máximum de reservas de cada Ejército para el de Levante, aunque se sacrificase el terreno en otras regiones, ya que la situación de Levante era por aquellos día dificilísima].

Recuérdese que dos divisiones (la 10ª y la 67ª) del Ejército de Extremadura

marcharon hacia tierras levantinas durante la primera quincena de julio, con lo que se agrandó la debilidad de dicho ejército. Asensio considera la medida desacertada, de hecho, afirma que si el Estado Mayor del Ejército de Extremadura, en concreto su servicio de información, hubiera funcionado correctamente (y hubieran conocido los propósitos del enemigo) se debería haber impedido esta marcha.

Ahora bien, y a pesar de todas estas reflexiones, el apartado dedicado a consideraciones generales se cierra apuntando a causas ajenas al ejército republicano, pues alude al enemigo, al ejército franquista:

 

Y, explicada la situación del territorio del Ejército de Extremadura y con ello las causas determinantes de los sucesos, pasaremos a examinar los hechos, que fueron ineludible consecuencias de tales causas y de una más que hemos de señalar y es la superioridad de medios del enemigo en blindados y elementos motorizados, mejor utilizados los enlaces tácticos entre las armas y de la cooperación de la aviación.

 

El ejército republicano asentado en tierras extremeñas en julio de 1938 era derrotado por otro ejército superior en número y en medios, y dotado además de una organización militar más eficiente.

En conclusión, todas estas causas deben vincularse al propio origen del Ejército de Extremadura (unidades que defendían frentes secundarios), a su escaso desarrollo en el tiempo (se constituyó a finales de 1937) y a su imbricación en la marcha de la guerra en otros frentes (cesión de reservas), pues como bien apuntaba Asensio “El Ejército de Extremadura, con anterioridad fue condenado al olvido” y con él también el frente extremeño.

[…] El territorio conquistado correspondía a un total de 21 poblaciones, tal como señaló el gobernador republicano de Badajoz a principios de agosto de 1938:

Relación de pueblos perdidos.

Tropas nacionales en formación militar tras la entrada en una población.

Los pueblos que al tomar Castuera y al correrse el enemigo por la zona de Campanario quedaron en la Bolsa y por tanto fueron perdidos, son los siguientes: Castuera-Villanueva de la Serena-Medellín-Acedera-Don Benito-Mengabril-La Haba-Coronada-Magacela-Campanario-Quintana de la Serena-Valle de la Serena-Zalamea de la Serena-Higuera de la Serena-Monterrubio de la Serena-Esparragosa de la Serena-Malpartida-Benquerencia-Orellana la Vieja-Orellana la Sierra y Navalvillar de Pela. [El parte de guerra franquista del 24 de julio de 1938 eleva a veintitrés el número de poblaciones conquistadas, pues a las anteriores les añade Manchita (que estaba en manos franquistas desde finales de septiembre de 1936) y Rena (que estaba en poder de las tropas franquistas al menos desde mayo de 1938).

[…] Los datos facilitados por prisioneros y evadidos se convirtieron en la base de los partes de información diarios de las unidades franquistas. Como puede suponerse, la calidad de la información adquirida se hallaba directamente relacionada con el grado militar del interrogado. En este sentido, sobresalen los interrogatorios realizados a algún mando y varios oficiales republicanos que aportaron gran cantidad de datos.

Así lo manifiesta el interrogatorio que algunos miembros de la sección de información del Estado Mayor de la Agrupación de Divisiones del Guadiana realizaron al Mayor de milicias Antonio de Blas García, jefe de la 109ª BM, desde mediados de 1937 y que, tal y como hemos visto, fue nombrado jefe de la 37ª División en plenas operaciones [de La Bolsa de la Serena] (el 23 de julio). Dicho mando militar republicano fue capturado el 25 de julio, a 8 kilómetros al Norte de la localidad de Campanario [Badajoz] cuando dirigió un intento de ruptura del cerco por parte de una fracción de las tropas republicanas, y que concluyó con fracaso. De Blas llegó a ofrecer una información realmente completa del dispositivo militar republicano en tierras extremeñas y parece ser que fue ejecutado posteriormente.

Junto a él fueron hechos prisioneros varios miembros del Estado Mayor de la unidad que dirigía. Se interrogó al teniente Daniel Sáenz Arenzana, jefe de su primera sección del Estado Mayor de la 37ª División y al también teniente Vicente Ríos Estévez, que ocupaba la 2ª sección de E.M. de dicha División. Tanto uno como otro habían accedido a estas responsabilidades dos días antes, al igual que su jefe, pues formaban parte del E.M. de la 109ª BM […].

 

 Operaciones militares, ocupación y represión de las poblaciones extremeñas[5]

El cierre de la bolsa de La Serena

Así llegamos a las operaciones más importantes de 1938 en el frente cordobés-extremeño, ahora más directamente en tierras de Badajoz, en lo que se llamó El cierre de la “Bolsa de la Serena” (20-24 de julio, 1938), sin saber que esas fechas la República iba a lanzar la gran ofensiva del Ebro. El cierre de la “Bolsa de La Serena”, más que una batalla (que también lo fue) hay que considerarlo una catástrofe republicana, preludio y comienzo de lo que sería el final.

Campaña franquista del cierre de la bolsa de La Serena (20-24 de julio de 1938. Francisco Moreno Gómez, 2013.

Esta bolsa o entrante republicano era una especie de embudo, con una abertura de unos 100 kms. y una profundidad de unos 60. Por el Norte, se extendía hasta el pueblo cacereño de Logrosán (franquista), y por el Sur se delimitaba por las sierras Mesegara y Trapera (Córdoba), ocupadas hacía poco por los franquistas. Los pueblos republicanos del arco de esa bolsa eran (de Norte a Sur): Villanueva de La Serena, Don Benito, Medellín, Manchita (el pueblo más en el embudo), y en el Sur: Higuera de La Serena, Zalamea y Monterrubio. La estrategia de los franquistas consistió en una pinza, lanzándose desde el Norte (Logrosán y Madrigalejo) y desde el Sur (Retamal, Peraleda y Sierra Trapera), para cerrar en un punto de encuentro, que fue Campanario. En el fondo de la bolsa fueron encerradas, de manera trágica, las Brigadas republicanas 20ª y 91ª, sobre todo, entre otros efecticos.

Este entrante republicano hacia Mérida había atraído siempre la atención de cualquier observador de ambas zonas. Por aquí quiso operar Largo Caballero (y Pérez Salas) en mayo de 1937, y en otoño dio materia para el “Plan P” de Vicente Rojo, pero siempre fue aplazado por los imperativos de los frentes del Norte, en los que se decidió la guerra. Cuando al fin se optó por este “Plan P”, en enero de 1939, como veremos, ya era muy tarde, de manera irremediable y fatal.

El Gobierno de la República no parecía preocupado por la situación extremeña en el verano de 1938, obsesionado como estaba por el frente de Levante y por el inicio de la gran batalla del Ebro, donde la República se lo jugó todo a una sola carta (y también el PCE, en cierto modo, que se autoinmoló en aras de una victoria que Hitler y Mussolini habían convertido en imposible), una partida infausta y aciaga para la causa de la democracia española. Después de la pérdida de Teruel, todo era ya triste y aciago para la causa republicana, y comenzó a extenderse la sombra de la claudicación y del armisticio (entre los anarquistas, los socialistas no negrinistas, ciertos republicanos, militares profesionales, nacionalistas vascos y catalanes, además del propio presidente Manuel Azaña, que en el fondo venían a coincidir con el espectro de la Quinta Columna. Todos soñaban cada vez más con el armisticio, del que Franco se burlaría de manera inmisericorde). De nuevo el recuerdo de la cita clásica: Quos Zeus perdere vult, prius dementat.

En una reunión de jefes en Madrid se había coincidido en que “una pulgada de terreno en Levante tenía el mismo valor que el de muchos kilómetros en Extremadura”. Y efectivamente, en el momento del desastre de la bolsa de La Serena, los contingentes republicanos, al mando de Ricardo Burillo (del PCE), eran muy poco consistentes.

Las fuerzas franquistas que se lanzaron al cierre de la bolsa eran muy superiores a las republicanas. Por el Norte, tres divisiones (11ª, 19ª y 74ª) y las brigadas de Caballería del coronel Aldecoa, todas al mando del general Múgica. Al Sur, cuatro divisiones (22ª, 102ª, 112ª y 122ª), más la brigada de Caballería de Andalucía, bajo el mando conjunto del general Solans.

Servidores de una máquina ametralladora.

Las tropas republicanas desplegadas en aquellas fechas a lo largo del frente eran las siguientes, de flanco derecho a izquierdo, y de Norte a Sur: las Brigadas 47ª y 113ª (36ª División), cubriendo el frente del Tajo. Las Brigadas 25ª y 109ª (29ª División), sobre la zona del Guadiana. Las Brigadas 20ª y 91ª (37ª División), sobre las que pendía un destino trágico, al fondo de la bolsa. Seguían a su izquierda: la 148ª Brigada, la 12ª de Asalto y, ya en la zona de Hinojosa, la 103ª Brigada. Estas últimas, de la 38ª División republicana. El conjunto de estas tropas padecía las secuelas de una larga inactividad, se hallaban mal coordinadas y cubrían un frente amplísimo, difícil de controlar eficazmente. Por si esto era poco, el jefe Ricardo Burillo incurrió en errores garrafales de táctica y previsión, que acentuarían el desastre republicano. En principio, no acertó el punto de ataque franquista, dejándose confundir por una acción de distracción por Puente del Arzobispo, el 19 de julio. Allí envió al Batallón Disciplinario del VII C. de Ejército y la 46ª Brigada, pero el 29 de julio asistió sorprendido al fragor de la verdadera ofensiva, contra la bolsa de Mérida. Otro gran error del coronel Burillo fueron sus vacilaciones para ordenar la retirada de las Brigadas 20ª y 91ª del fondo de la bolsa, así como la población civil de muchos pueblos.

El 20 de julio, al amanecer, las líneas republicanas sufrieron la ruptura de sus líneas, por el Norte y por el Sur. Por aquí, los franquistas (Divisiones 24ª, 102ª y 122ª) rompieron el frente desde las sierras Mesegara y Trapera (cerca de Hinojosa), en dirección a Monterrubio (Badajoz), mientras la Caballería cruzaba el río Zújar en la misma dirección, hasta cerca de Monterrubio. Por el Norte, la 74ª División rompió el frente por el pueblo de Madrigalejo (Cáceres), llegando hasta el río Gargáligas, donde hubieron de detenerse, porque los republicanos provocaron un gran incendio en las mieses y arboleda en la cuenca del río, aprovechando la ola de calor y elevadísimas temperaturas, de las que se lamentan varios partes de guerra de aquellos días. A la parte Norte, el pueblo de Acedera, acudieron como refuerzo dos batallones de la 25ª BM, uno desde Valsequillo y otro desde Villanueva del Duque, los cuales ese día defendieron el pueblo hasta llegar a la lucha cuerpo a cuerpo, pero los franquistas lo ocuparon al llegar la noche. La 109ª Brigada, en la misma zona Norte, también resistió de manera ejemplar, hasta merecer los elogios del general Vicente Rojo, cuando visitó este frente en agosto.

Durante el primer día de ofensiva, Burillo se hallaba pesimista y desconcertado, y ordena defender a toda costa el nudo ferroviario de Almorchón, encomendando esta misión a la División “del Zújar”, creada en el mismo día, al mando del mayor Sánchez Carmona, que había mandado la 12ª Brigada de Asalto.

El 21 de julio, la 74ª División franquista logró por el Norte un avance impresionante de 22 kilómetros, llegando a las márgenes del Guadiana, el cual vadean por varios puntos con la caída de la noche. Por el Sur, la iniciativa corre a cargo de la 112ª División, flanqueada por la 122ª (derecha) y la 102ª (izquierda), que consumen la jornada asegurando la ocupación de la sierra de Monterrubio y el puerto de Los Vuelos, encontrando una fuerte resistencia republicana que, al menos en la 102ª División franquista, causó 341 bajas.

El 22 de julio, las divisiones franquistas siguen avanzando por el Sur, la 102ª por la sierra de Monterrubio, y la 112ª ocupa este pueblo después de desbordarlo por ambos lados, poniendo en fuga a las fuerzas de la 148ª Brigada republicana, que lo defendían. La 122ª División franquista avanzó por la derecha, cortando la carretera de Castuera a Cabeza del Buey, mientras la Caballería realizaba una incursión hasta Helechal, capturando 25 prisioneros. Por el Norte, las tropas del general Múgica llegaron al pueblo pacense de La Coronada. Tres compañías republicanas obligaron a los franquistas a cruzar el Guadiana para atrás.

Mientras tanto, Burillo seguía en su empecinamiento de no valorar la ofensiva franquista en toda su gravedad y en no prever la retirada de las Brigadas 20ª y 91ª, y tampoco la población civil, ganados y víveres, confiando en los nuevos auxilios que le enviaba Miaja (tres brigadas más y la 68ª División completa). Cuando el día 24 transmitió, por fin, la orden de retirada ya era tarde.

El día 23 prosiguió el avance franquista por el Norte, en dirección a Magacela y Campanario. Un batallón de la 109ª BM llegó a oponerse con tanto arrojo que perdió más de la mitad de sus efectivos. En cambio, las tropas del Sur, tras vencer por la noche los intentos republicanos por recuperar Monterrubio, ocuparon la sierra y el pueblo de Benquerencia y, al anochecer, entraron en la importante localidad de Castuera, abandonada poco antes por Sánchez Cabezudo, jefe de la 37ª División, que había hecho lo mismo en Monterrubio, por lo cual fue destituido. El coronel Burillo ordenó inmediatamente al teniente coronel Rúbert la recuperación de Castuera, atacando desde el exterior la “División del Zújar” y, desde el interior de la bolsa, las fuerzas allí existentes de la 37ª División. La acción resultó baldía y vanos los intentos de oponerse al avance de la 112ª División franquista hacia Campanario.

En efecto, el 24 de julio por la tarde se producía en el pueblo de Campanario el enlace de las dos grandes columnas franquistas, la del Norte y la del Sur, con lo que se cerró “la bolsa de La Serena”. La orden de retirada de las Brigadas 20ª y 91ª llegó muy tarde, el día 24 de madrugada, y ambas quedaron atrapadas en el interior de la bolsa, salvo dos batallones de la 20ª, que habían escapado por Puerto Hurraco en los últimos momentos. Después, en la noche del 24 al 25 de julio, parte de los republicanos cercados (tres batallones de la 20ª BM, dos compañías de ametralladoras, más algunos elementos de las Brigadas 25ª y 109ª) se reúnen a cuatro kilómetros de Campanario (dirección Magacela) y avanzan en dirección a Puebla de Alcocer, pero son sorprendidos, muertos o apresados. Por otra parte, tropas de la 91ª BM hicieron un intento similar entre Campanario y La Haba, pero también fueron víctimas de los franquistas. Uno de los que se salvó fue el jefe de la 20ª BM, el mejicano y pintoresco coronel Gómez. No así, el jefe de la 91ª, el mayor de Milicias Diego Martín Montilla, que fue hecho prisionero. Se perdieron 21 pueblos, unos 3.000 kilómetros cuadrados, con unos 100.000 habitantes. Así pues, el desastre fue mayúsculo, y la catástrofe humanitaria, inenarrable.

Fotografía de un grupo de soldados conversando con el general Asensio Torrado.

Para evaluar la magnitud y causas del desastre, fue enviado al Ejército de Extremadura (Almadén) el general José Asensio. A él se debe un detallado informe, del que José Hinojosa (ob. Cit., p. 387 y ss.) ofrece algunos cuadros. En cuanto a material se perdieron 6.590 fusiles, entre otras armas y municiones, más once piezas de Artillería, 10 carros blindados, 51 camiones, etc. Las pérdidas humanas (muertos, heridos y prisioneros) ascendía a 6.678. Las grandes sacrificadas fueron las tres brigadas de la 37ª División: 20ª, 91ª y 109ª. Según fuentes franquistas, sólo los prisioneros ascendieron a 4.731 (más unos 1.500/1.600 enfermos o heridos, que quedaron tras las líneas republicanas, y unos 600/700 muertos en combate o liquidados in situ). Otra de las víctimas fue el jefe de la 109ª BM, mayor de Milicias Antonio de Blas García, que acabó fusilado.

Los prisioneros republicanos iniciaron un doloroso calvario. Los llevaron al interior franquista, como Campillo de Llerena o Guareña y a otros lugares donde se instalaron “Juntas Clasificatorias de Prisioneros y Presentados”. Otros, a los campos de concentración de Trujillo y Cáceres. Otros, enviados a Mérida (unos barracones a las afueras) o a Fuenteobejuna. Desde este último lugar pasaron luego a Córdoba capital. Entre los desertores del último momento hay que contar al mayor Leandro Sánchez Gallego, una especie de “quintacolumnista” encubierto. Abandonó su puesto y se presentó a las fuerzas franquistas en La Coronada, el día 23 de julio. En 1940 recuperó su escalafón en el Ejército de Franco. Otro entregado, aunque no tan abiertamente, fue el teniente Vicent Mahiques, de Ametralladoras, que, al ver la situación de cerco total, decidió entregarse con todos los suyos en Campanario, desfilando sin armas, con los mandos en cabeza […].

Coronel Antonio Castejón Espinosa, jefe de la 102ª División sublevada.

Las tropas de ocupación franquistas llevaron a cabo la consabida y programada matanza en los pueblos conquistados. De este programa de exterminio apenas se ocupan los historiadores, que prefieren las operaciones militares simplemente. Pero debe ya anotarse esta conclusión y no olvidarla: lo que realmente interesaba a Franco, más que la dominación del territorio, era la dominación de las personas. El simple estudio basado en operaciones militares siempre estará desenfocado. Más que la conquista de un pueblo, lo realmente importante era el programa de dominación, castigo, “limpieza, exterminio y exclusión social, que toda conquista conllevaba implícita. Lo importante no era un avance militar, sino la catástrofe humanitaria subsiguiente. Ni que decir que los Registros Civiles son completamente mudos con relación a estas matanzas. He recorrido algunos de estos pueblos de la bolsa de La Serena, y no consta nada de la matanza que en cada pueblo se dio tras la ocupación. Ni en Cabeza del Buey, Castuera, Benquerencia, etc. Sin embargo, he aquí una importante fuente oral con relación a Castuera. En diciembre de 2002, tuve ocasión de entrevistarme con Juan M. Sánchez Fernández, de Castuera, cuyo testimonio me confirmó mi intuición y sospecha:

 

“Mi padre, Wenceslao Sánchez Guisado, tenía entonces 50 años, ferroviario en la estación del pueblo, de la UGT, pero no de partidos. Mi madre era Consuelo Fernández Fuentes. Éramos 6 hermanos, entre 22 y 9 años, el más pequeño era yo.

“Llegó la fecha aciaga del 25 de julio de 1938. Mi madre era partidaria de marcharnos del pueblo, pero la radio decía ´que no pasaría nada a quienes no tuvieran manchadas las manos de sangre´. Y mi padre decía:  ´¿Y a dónde vamos a ir?´ Y se quedaron. La noche de la ocupación no salimos de casa. Pero al día siguiente, desfilaron las fuerzas y tuvimos que salir a la puerta, porque obligaron a todo el mundo a salir, con altavoces, ´a honrar a los vencedores´.

“Al día siguiente, mi padre fue a presentarse a las nuevas autoridades. Le dijeron que se fuera a su trabajo, pero todavía no ha llegado.

“Fue culpa de la gentuza que hay en el pueblo. Lo tuvieron preso en una casona vieja, repleta de gente. Los pelaban, los sacaban a limpiar las calles… Cinco días estuvo preso. Mi madre llenó cinco hojas de firmas y las presentó, como aval. Todos los días le llevaba el desayuno y la comida a la cárcel. El primero de agosto le dijeron que ´lo habían trasladado´.

“Mi madre regresó a casa y mandó a un sobrino de mi padre, para que averiguara algo. Supo la noticia, pero no vino a casa por miedo. Entonces, mandó a una hermana de mi madre, Anita, que se presentó en la casa de los caciques del pueblo, y le dijeron: ´Esta noche nos hemos cargado a tu hermano, y la próxima noche nos cargaremos a tu sobrina´ (mi hermana Práxedes).

“La amenaza no tardó en surtir efecto. Cuando mi madre regresó a casa, ya estaba allí la Guardia Civil revolviéndolo todo. La insultaron y se apropiaron de lo que les pareció: un reloj de oro de mi padre, pañuelos, ajuar, etc. Y se llevaron detenida a mi madre y a mi hermana Práxedes, y las pusieron en habitaciones diferentes de la cárcel. Pasó por allí un derechista pariente de mi padre y le dijo a mi hermana: ´¿Tú que haces aquí?´ Se fue, volvió con unos papeles, y llevó a mi hermana a la habitación de mi madre. Luego, supieron que la anterior habitación de mi hermana era de los destinados a la muerte. Es decir, que la tuvieron preparada para morir.

“Tras la detención de mi madre y de mi hermana, mis hermanos menores quedamos abandonados, dos niños y dos niñas. Dos hermanas de mi padre se hicieron cargo de nosotros, a pesar de sus carencias y de sus numerosos hijos. La familia de mi madre, de derechas, nos volvió la espalda.

“Luego supimos que mi padre, camino del cementerio, iba atado con la señora Carolina, que era la esposa de José Sayavera, comunista y del comité del pueblo. De esta familia de los Sayavera mataron a 6 personas. A José lo mataron luego. Carolina no murió en la descarga, salió herida corriendo pidiendo auxilio, pero la cogieron y la remataron. Fue en la noche del 31 de julio a 1 de agosto. Varios meses después, antes de terminar la guerra, una hermana de Carolina, Dolores, llegó a media noche a mi casa, con familiares que había llegado al pueblo. Mi madre les contó lo ocurrido y lo que habían hecho con la familia de los Sayavera. Entonces, aquellos familiares, dejaron allí sus equipajes y se marcharon de inmediato, andando toda la noche, 35 kilómetros, hasta Cabeza del Buey, y de allí se fueron a Sevilla. Esto les salvó la vida.

“Los principales culpables de la matanza fueron una familia de caciques, tan criminales que negaron auxilio a un yerno, al que dijeron ´que no querían rojos en su casa´. Era ferroviario, se fue al tren y se suicidió.

“Al poco de la detención de mi madre se rumoreó que la República iba a recuperar Castuera, y entonces a todos los detenidos se los llevaron a la Granja de Torrehermosa. Poco después -todavía no había terminado la guerra- mandaron a mi madre a casa, sin juicio ni nada. Cuando mi madre entró en casa, no había ningún mueble, sólo las cuatro paredes. Entonces, ella no aceptó caridad ni auxilio social. Montó un lavadero en el corral, y se puso a lavar y a despiojar la ropa de los soldados, de la 21ª División, de Automovilismo. Por alguno de estos soldados supimos algunas noticias más del fusilamiento de mi padre. Además, mi hermano de 11 años, nos había ocultado que el día del fusilamiento, había reconocido a nuestro padre entre los cadáveres, al lado de la tapia del cementerio, porque se pasaba por allí para ir al pilón, a darle agua a una yegua que teníamos, la cual también nos la quitaron. A mi padre lo enterraron con cal en una fosa, con 15 ó 20 más, en el centro del cementerio.

“Mi hermano mayor, Antonio, terminó la guerra en Levante y lo mandaron a Albatera. Mi madre se hizo con avales para traerlo. Vino lleno de piojos y de sarna, como un difunto. Yo estaba jugando en la calle y me asusté cuando lo vi llegar.

“Cuando se organizó en el pueblo el gran campo de concentración, mi madre alquilaba parte de la casa a familias que venían a ver a los presos, pero no les cobraba. Se acostaban en sacos en la cuadra, y las bestias allí también. Eran de pueblos cercanos, hasta de Cáceres, de donde venía una señora.

“A mi padre lo mataron, y ahí se acabó su sufrimiento. El vía crucis fue para mi madre y mi hermana. Mi madre, menudita y pequeñaja, fue una gran luchadora. Con 55 años ya parecía una anciana. Castuera ha sido un pueblo de enconos y rencillas. Mi madre nos pidió antes de morir que abandonáramos este pueblo, y lo hemos cumplido. A veces voy al cementerio y ni siquiera entro en el pueblo”.

 

De estas declaraciones del hijo de una víctima (entonces no tuvieron eso que se llama hoy apoyo psicológico o apoyo moral a las víctimas, ni reparación ni, por supuesto, indemnización. Dice el refrán que “las penas, con pan, son menos”. Entonces, pan ninguno, y penas, al máximo), de estas declaraciones, digo, cabe anotar varias conclusiones: 1) En todas las poblaciones ocupadas, el franquismo cometió siempre, sin excusa ni pretexto, una matanza; 2) Que de estas matanzas casi nunca quedó rastro en el Registro Civil, y que sólo se pueden conocer o vislumbrar o intuir a través de testimonios orales de las víctimas. Una gran aportación es el magnífico de Antonio M. López Rodríguez, sobre el Campo de Concentración de Castuera, al que aludiremos más adelante. 3) Que el Ejército de ocupación, para su “limpieza”, se hacía asesorar siempre por los caciques del lugar; 4) Que la práctica de estas matanzas, apresamientos y desapariciones forzadas, iban seguidas siempre, sin excepción, por la rapiña, el robo y el expolio y pillaje, sin más circunloquios; 5) Que de la matanza franquista (los negacionistas no quieren que se diga “genocidio”. Es un problema de desinformación) de Castuera, sólo tenemos noticia de la saca que ocurrió en la noche del 31 de julio al 1 de agosto de 1938, que fue de 15 ó 20 personas, “desaparecidas”, porque no hay constancia registral. Lógicamente, no fue la única saca, como lo demuestra López Rodríguez. De las demás, poco o nada sabemos.

Volviendo a la secuencia de los hechos, capítulo especialmente caótico y lamentable fue el éxodo de la población civil, una evacuación parcial, en el último momento, a la desesperada, por falta de previsión del E.M. de Almadén. José Hinojosa recoge un informe del gobernador civil republicano de Badajoz, Alonso Orallo, como testigo presencial: “… por visita personal mía a Castuera el día antes de su caída, mucha gente de los pueblos incursos, aún tuvo tiempo de evacuar, si bien mostrando una odisea de trágicos caracteres, sin medio alguno de transporte, motivo por el que muchos no pudieron salir; las poblaciones en masa, la carretera adelante, ametralladas en muchas ocasiones por la aviación enemiga, unos con sus carros y caballería, otros andando, descansando en los caminos bajo los olivares, que les preservaran de los rigores del sol: ancianos, mujeres y niños ponían a este doloroso cuadro la nota amarga de una evacuación trágica. Con muchas dificultades se va orientando la evacuación hacia la provincia de Ciudad Real…”.

Apenas pudo salvarse la intendencia, víveres, ganado, etc. Según este gobernador: “El ganado salvado afortunadamente lo fue en gran cantidad (…). En cuanto al trigo, que en la gran mayoría de los pueblos evacuados estaba en la propia era, como lógicamente se explica ante la celeridad de los acontecimientos y la carencia absoluta de medios de transporte, no pudo ser retirado y allí se quedó, salvo en algunas zonas como en la de Don Benito, que en parte pudo ser incendiado”.

La terrible realidad del ametrallamiento y bombardeo de la aviación franquista contra las columnas de personal civil desplazado fue método genocida que se practicó en las grandes evacuaciones durante toda la guerra. Jamás cosa semejante hizo nunca la República. Con relación a la evacuación de Don Benito, conservo el testimonio de la que fue vecina de mi casa en Getafe, Antonia García. Hablamos muchas veces y anoté lo siguiente: “Salimos de Don Benito cuando se dio la orden de evacuación, pero en Campanario nos cogió el corte: parte de los evacuados quedaron bajo dominio franquista, entre ellos mis hermanos y mi padre, iba conduciendo un cerdo y llevaba al hombro la máquina de coser. Otros hermanos quedamos en zona republicana, sin apenas provisiones ni agua, andando ocho días y ocho noches. Durante el camino, los aviones nos bombardeaban y ametrallaban. Los niños y los ancianos iban delante en carros, hasta que llegamos a la Estación de Veredas-Brazatortas, donde se constituyó nuestro Ayuntamiento ´en el exilio´. Nos alojaron en un polvorín”.

Sobre la autenticidad de los fusilamientos y bombardeos de Don Benito ha escrito Jacinta Gallardo, la cual ha podido relacionar un mínimo de 191 asesinados en esta localidad, entre julio-agosto de 1938, con motivo de la ocupación franquista. Y fueron ejecuciones de manera sumaria. Sirva esto para los que, desconociendo los hechos, siguen erre que erre manteniendo que a partir de 1937 sólo actúan “tribunales militares”. Tienen un grave problema de desinformación. En total, incluida la posguerra, el franquismo se llevó por delante en Don Benito 309 víctimas (49 eran mujeres). Y aporta un dato ilustrador: 90 víctimas por acción de la aviación en los días de la ocupación. Estas son las inscritas, pero otros eran refugiados anónimos y quedarían por las cunetas del trayecto. Con relación a Villanueva de la Serena, Jacinta Gallardo acertó a contabilizar un total de 210 víctimas en el pueblo (17 mujeres), de las que 59 lo fueron por ejecución sumaria en julio-agosto de 1938. También por ejecución sumaria cayeron 30 en abril de 1939. Existe otro estudio posterior, el de Agustina Merino, que ha realizado una gran revisión al alza en Villanueva de la Serena, cifrando en 336 el total de víctimas causadas por el franquismo (de ellas, 23 mujeres). Por el bombardeo de 1938, constan al menos 45 víctimas de esta localidad.

En cuanto los combatientes cercados, no pocos se refugiaron en los montes extremeños y trataron de subsistir en forma guerrillera, incluso llevando a cabo algunos sabotajes. Eran campesinos españoles, a los que el golpe militar y la guerra los había arrancado de sus campos y aldeas. Ahora se veían fugitivos por los matorrales de Badajoz, hasta que las tropas franquistas fueron acabando poco a poco con ellos, a medida que se iba consumando la “limpieza” del interior de la bolsa.

 

[1] Hinojosa Durán, José. Tropas en un frente olvidado: El Ejército republicano en Extremadura durante la Guerra Civil, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2009.Pp. 306-316; 337-361; 363-367; 369-372; 402-403.

[2]AGMAV, D.R., L. 473, C. 7, D. 6, Fs. 4-5. Los datos ofrecidos por esta fuente han sido corregidos y completados por otras señaladas en este capítulo. Desconocemos los mandos de la 148ª BM. Al ser interrogado Antonio de Blas, tras su captura el 25 de julio [1938] por las tropas franquistas, afirmó que “se encuentra también agregado el E.M. del Ejército de Extremadura el Teniente Coronel del Ejército ruso Piotr, el cual actúa en dicho E.M. en calidad de asesor. AGMAV, D.N., Ejército del Sur, L. 11, C. 34, D. 1, F. 3.

[3] Hasta esos momentos, los servicios de información franquista habían localizado diversas unidades republicanas que anteriormente no se encontraban en la zona (brigadas mixtas 148ª, 206ª, 207ª, 216ª, 217ª; el Batallón Disciplinario del VII CE y el Batallón Autónomo de Ametralladoras del VII CE). Tal y como señalaba Cuesta Monereo a su interlocutor (Antonio Uguet): “Como ves, nos hemos traído la gente aquí y en cambio, a vosotros os han dejado tranquilos. Les ha hecho mucha pupa nuestro avance y acercarnos a Zalamea”.

[4] Esta unidad había sido enviada al Ejército de Extremadura en marzo de 1938, participando en diversos combates encontrándose en esos momentos en proceso de reorganización.

[5] Moreno Gómez, Francisco, Trincheras de la República, 1937-1939: Desde Córdoba al Bajo Aragón, al destierro y al olvido. La gesta de una democracia acosada por el fascismo, Córdoba, El Páramo, 2013. Pp. 374-389.

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Las operaciones militares de la bolsa de La Serena, durante su primera fase del mes de julio de 1938 y rasgos generales de la ocupación y represión nacionalista, estudiadas en la Transición a la Democracia, II

Relato del cierre de la bolsa de La Serena por Justo Vila[1]

Caballería mora.

A pesar de los ataques “nacionales”, fueron sacadas fuerzas populares de la zona. Por un lado, se sacó de línea, para ser enviada a Levante, la 10ª División, entre los días 2 y 4 de julio [de 1938]. Poco después saldría también para Levante la División 67ª.

A pesar de haber retirado estas fuerzas del frente de Extremadura, el Estado Mayor señalaba la necesidad de defender a toda costa los nudos de comunicaciones de Almorchón y Castuera, y restablecer el frente roto y la situación anterior.

2 de Julio: Franco firma una “Instrucción General para la supresión de la bolsa de Mérida”

El día 2 de julio firmaba Franco una “Instrucción General para la supresión de la bolsa de Mérida [La Bolsa de la Serena]”, que comenzaba señalando las condiciones en que se desarrollaban las operaciones en Levante y Teruel, donde la República había acumulado “todos los elementos disponibles”, con la consiguiente debilidad en que se habían dejado otros frentes, concretamente el extremeño.

En aquella instrucción, Franco ordenaba operar en el frente extremeño por los siguientes objetivos: supresión de la bolsa de Mérida, reduciendo el frente en 90 kilómetros; ocupación de una zona de más de 5.000 kilómetros cuadrados, de gran riqueza, tanto agrícola como ganadera; toma del ferrocarril Almorchón-Villanueva de La Serena-Mérida, lo que les permitía descongestionar el tráfico de Andalucía con Mérida; aproximación de la línea alcanzada a Almadén.

Las operaciones, siempre según este documento, se llevarían a cabo en dos grandes direcciones: por el norte y por el sur. Por el norte, fuerzas del Ejército del Centro partirían de Madrigalejo y llegarían a Orellana la Vieja, pasando el Guadiana y constituyendo aquí una cabeza de puente, mientras que otra fuerza alcanzaría Navalvillar de Pela y Casas de Don Pedro. Por el sur, fuerzas de Queipo de Llano partirían de sus posiciones en Puerto de Castuera y se dirigirían hacia Zújar para marchar después en dirección a Monterrubio y Castuera.

Una vez llevados a cabo estos objetivos se debía operar sobre Cabeza del Buey, partiendo de Castuera y Monterrubio, y sobre Talarrubias y Pueblo de Alcocer, partiendo desde Casas de Don Pedro.

La aviación actuaría de la forma más intensamente posible. La caballería cubriría extensas zonas cuando se proveyeran grandes progresiones.

Operaciones en Extremadura. Croquis. Estado Mayor del Ejército. Servicio Histórico Militar. Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939. 1968.

Esta doble acción debía contar, en sus primeros momentos, con el factor sorpresa, pero Burillo y sus tropas no estaban ajenos a la maniobra. El Estado Mayor del Ejército Popular de Extremadura había sido, informado por refugiados y evadidos de la zona “nacional”. Se sabía que los rebeldes pretendían atacar Navalvillar de Pela y Villanueva de la Serena, llegando a extender el movimiento ofensivo hasta Don Benito.

En vísperas de la operación, el tiempo era muy caluroso. El ejército invasor se fue acercando o situando en sus posiciones de partida convenientemente. En el Ejército de Queipo de Llano, la 122ª División y las fuerzas de la 24ª se situaron al sur de la Sierra del Torozo; la 102ª, al suroeste de Monterrubio; la 112ª, en la comarca de Peraleda; en el Ejército del Centro, la Brigada de Caballería se situó al sur de Logrosán y las divisiones 11ª y 74ª a ambos lados de la carretera de Zorita a Madrigalejo.

El cierre de la bolsa de La Serena.

Día 20 de julio de 1938

Empiezan las operaciones. Desde Madrigalejo bajan tropas de la 74ª División “nacional” [que] las manda el teniente coronel Villalba Rubio. Intentan pasar el río Gargaligas, pero son detenidos.

Por la derecha de la 74ª División, la 1ª Brigada de la 11ª División, a las órdenes del teniente coronel González Rojas, rompen el frente por el río Ruecas y ocupan el vértice de La Mata, pueblo de Acedera y el vértice Jaroso, cerca de Pela.

Por la División 19ª actúan dos batallones, el 5º de Árgel y el 185º de la Victoria, que esa misma tarde llegan hasta el pueblo de Rena, cuyos habitantes se habían refugiado en tierras de La Serena y La Siberia.

Por su parte, el Ejército de Queipo de Llano cruzaba el Zújar, al sureste de Monterrubio, y la 122ª División, protegida a izquierda y derecha por las 102ª y 24ª Divisiones, llega hasta Los Berciales.

En la noche del 20, Burillo decide, caso de no poder detener al enemigo, marcar tres líneas que defiendan la dirección Puebla de Alcocer-Almorchón-Belalcázar. Asimismo, decide constituir una División, que sea reserva del Ejército Popular, con el mando en Almorchón y la misión de defender a toda costa su nudo ferroviario y detener a las divisiones de Queipo de Llano por la zona del Zújar. Por ello recibe el nombre de División “Zújar”, y estará a las órdenes de Sánchez Carmona. Contaba con las Brigadas de reserva 25ª y 12ª de Asalto.

Día 21. Paso del Guadiana. Traslado de presos

La 74ª División “nacional” cruza los ríos Gargaligas y Cubilar. Navalvillar de Pela cae en sus manos. La 11ª División ocupa Orellana de la Sierra y Orellana la Vieja. Esa noche, dos batallones cruzan el Guadiana por varios vados y se sitúan amenazando Villanueva de la Serena.

Emblema del Cuerpo de Ejército de Extremadura.

El Ejército del Sur avanza hacia Monterrubio. La 112ª División “nacional” se sitúa por la Sierra del Oro o de Monterrubio. La aviación bombardea esta localidad insistentemente y hace viajes de reconocimiento hasta Helechal.

En Monterrubio, desde 1937 al menos, existía un campo de trabajo para presos de derechas. Había en esta localidad unos 300 presos que fueron juzgados por los tribunales de Castuera, Cabeza del Buey y otros pueblos de la comarca. La mayoría de ellos eran falangistas y terratenientes de la zona. Los hombres estaban detenidos en las escuelas, las mujeres, éstas en menor número, en una casa particular. La casa “era grande, nueva, alegre, con patio corral y cerca; sin pared al final. Allí podíamos permitirnos el lujo de recibir visitas” -dice una de las presas-, en un pequeño saloncito que usaban al efecto.

Mientras la población civil era bombardeada desde el aire, los presos de derechas eran evacuados hasta Helechal. Un camión estuvo recorriendo de ida y vuelta los doce kilómetros que separan ambas localidades durante toda la noche, hasta que el último de los detenidos llegó a Helechal. Las primeras en salir de Monterrubio fueron las mujeres, que serían instaladas en el hospital. El comandante Soler, del Ejército de Extremadura, fue el encargado de organizar su evacuación.

A Helechal estuvieron llegando, asimismo, cientos de huidos de la cercana localidad de Monterrubio. Hombres, mujeres y niños, empezaban un largo éxodo que nadie sabía dónde tendría su punto final.

Durante todo el día y toda la noche no dejaron de llegar ambulancias al Hospital de Helechal. El capitán médico que estaba al frente del mismo, Fortunato Juárez, tuvo que habilitar varias casas para acoger a los heridos.

Burillo se dirigió aquella noche a los jefes de sus Cuerpos de Ejército, encareciendo la gravedad de la situación y la necesidad de exigir se defendieran las posiciones a toda costa.

Día 22. Cae Monterrubio. Éxodo hacia la ermita de Belén

Al amanecer se sostienen duros y sangrientos combates en la Sierra del Oro. Hacia mediodía cae Monterrubio en manos de los “nacionales”, y más concretamente en poder de la 112ª División. Las tropas republicanas se repliegan hacia las sierras Buitrera y Tiros donde se hacen fuertes. Sin embargo, al atardecer, la División 122ª de Queipo logra cortar la carretera Castuera-Cabeza del Buey.

Mientras tanto, las fuerzas de la 24ª División se sitúan sobre las alturas de la margen izquierda del Zújar y la caballería llega hasta las afueras de Helechal.

Savoia-Marchetti S.M. 81 italianos. Con estos medios aéreos los sublevados también consiguieron la superioridad aérea.

La aviación fascista somete a un intenso bombardeo este pueblo. Los daños causados son muy elevados. Algunas zonas del pueblo son totalmente destruidas. Al atardecer, la población civil empieza a refugiarse en las sierras; las escenas de espanto y terror se multiplican. Se organiza la huida hacia la ermita de Belén, a través de Navacerrá, paso entre las sierras Montón y Lucas, a la sombra del monte Tiros. No van en la columna solamente gentes de Helechal, van también los refugiados de Monterrubio, La Nava, Puerto Hurraco, Peraleda, etc. Los ancianos, los niños, los heridos hacían que la marcha fuese muy lenta. Eran pueblos enteros los que formaban la caravana, con borricos, gallinas, e incluso algún rebaño de cabras. Estaba visto que estas poblaciones no deseaban se repitieran con ellas las historias de Llerena, Almendralejo, Mérida, Badajoz…

Mientras tanto, la situación se dibuja dramática en el Cuartel General de Burillo, tras la caída de Monterrubio y la cabeza de puente del Guadiana. A la noche y sobre la marcha proyecta constituir un nuevo Cuerpo de Ejército, que será de maniobra, formado por tres divisiones, 37ª, “Zújar” y “A”. La 37ª, con base en La Coronada estará mandada por el mayor De Blas; la División “Zújar”, con base en Almorchón-Helechal-Benquerencia, por Sánchez Carmona; finalmente, la “A”, con cabecera en Belalcázar, estaría a las órdenes del mayor Frías.

Día 23. Castuera

La 11ª División “nacional” toma el Castillo de la Encomienda y el vértice de Tamborrios, apoyada por la 19ª División.

Se proyecta avanzar en dirección a Campanario y hacia la sierra de Magacela, con el fin de cortar por esta zona el ferrocarril Castuera-Don Benito.

En el Ejército del Sur, la 112ª División avanza sobre las sierras de Benquerencia, toman el pueblo de ese nombre y se dirigen hacia Castuera, donde entran a las nueve y media de la noche, tras mantener combate con la División “Zújar”.

Con la caída de Castuera en manos de franquistas, se creaba una grave dificultad al Ejército Popular para que sus fuerzas se comunicasen entre sí a lo largo del frente. Castuera era el más importante nudo de comunicaciones de toda la comarca.

Mientras tanto, miles de personas seguían llegando a las inmediaciones de Belén y Almorchón. Durante todo el día, cientos de refugiados de Castuera se unen a los evacuados de Helechal, Monterrubio… y toman el camino de Cabeza del Buey. Los presos de derechas marchan confundidos con la población civil, sin que en ningún momento se tomen represalias contra ellos.

En la carretera de Almorchón-Cabeza del Buey, la columna es ametrallada por la aviación fascista, sin embargo, se prosigue el camino, éxodo que no tendría ya fin, hasta llegar a tierra manchegas.

Día 24. Campanario. El cierre de la bolsa de La Serena

Croquis donde se muestra el avance nacional entre el Tajo y el Guadiana.

Fuerzas “nacionales” se han concentrado en el kilómetro 15 de la carretera de Villanueva a Acedera. La División 74ª pasa el Guadiana por el vado y paso de barcas situado al suroeste de aquel kilómetro. Más tarde cruzan el Zújar y se dirigen hacia La Coronada y Magacela, que caen en sus manos.

Mientras tanto, fuerzas de la 112ª División, en marchas forzadas, llegan hasta las inmediaciones de Campanario, que cae al atardecer. Desde este momento, prácticamente, la bolsa de La Serena estaba cerrada.

A partir de entonces, fuerzas de la 21ª División, antigua “de Badajoz”, se dedican a perseguir y acabar con los miembros del Ejército Popular que habían quedado cortados en diversos puntos de la comarca.

Dentro de la bolsa quedaban cortadas las brigadas 20ª y 91ª, en muy precarias condiciones de subsistencia. Burillo aprobó lo aconsejado por el teniente coronel Rubert sobre la evacuación de estas tropas hacia la zona del Zújar, pero ya era demasiado tarde. Las dos brigadas fueron copadas, y aunque en la mañana del día 25 [de julio] trataron de buscar una salida, atacando la línea Campanario-Zújar, fueron rechazadas por fuerzas “nacionales”. Las fuerzas de la 21ª División continuaron la “limpieza” de la bolsa, de oeste a este.

Mientras esto sucedía, la aviación extranjera bombardeaba Cabeza del Buey. Se seguía ametrallando a la población civil, entre la que causaron numerosas víctimas.

Tras el cierre de la bolsa de La Serena, quedaban sin salida, en una amplia zona de al menos 550 kilómetros cuadrados, Don Benito, Villanueva de la Serena, Medellín, Mengabril, La Haba, Cruces, La Guarda, Manchita, La Garza, Quintana, Valle, Malpartida, Zalamea e Higuera de la Serena.

 

Operaciones militares en la “Bolsa de la Serena” y rasgos generales del control y represión nacionalista estudiadas por Jacinta Gallardo[2]

Operaciones militares en la “Bolsa de la Serena”: 20-24 julio 1938. Repercusiones en nuestra zona de Estudio: Evacuados y huidos

Como han señalado Juan García Pérez y Fernando Sánchez Marroyo, “A lo largo de 1938, los dominios y posiciones del ejército rojo en tierras extremeñas iban a sufrir un extraordinario quebranto. El extenso y rico territorio que aún controlaban a principios de año (sureste de Cáceres y Valle de la Serena) quedaría reducido a sólo algunos pueblos limítrofes con las provincias de Córdoba y Ciudad Real”.

El cierre de la bolsa de Mérida. Croquis nº 13. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 224.

Del 20 al 24 de julio se producirá la acción principal en la gran ofensiva franquista del cierre de la “Bolsa de la Serena”, que será, en frase de Francisco Moreno Gómez, un “modelo de audacia y perfección”. Era muy importante para las tropas franquistas la adquisición de estos territorios, así como para los republicanos su conservación, ya que les podía servir para la ruptura de la zona nacionalista, de ahí los deseos frustrados de actuar en la zona de Largo Caballero en mayo de 1937 y el Plan “P” de Vicente Rojo. Los nacionales proyectaron en la ofensiva los siguientes objetivos:

  • Estratégicos: La estrangulación de la Bolsa, atacándola por sus dos flancos, permitiría avanzar hasta Almadén, proteger las comunicaciones existentes en zona nacional (Caminos Norte-Sur, que por la cercanía del saliente a Mérida podrían haber estado amenazados en caso de ofensiva republicana) e impedir que las fuerzas republicanas de la zona se trasladaran hacia Levante.
  • Económicos: El dominio del Valle de la Serena suponía adquirir un espacio con pueblos tan importantes como Villanueva, Don Benito y Castuera, y de un gran potencial agrícola y ganadero (calificado como uno de los grandes graneros de España).

El gobierno republicano parece que no se percató, en el verano del 1938, del peligro, atento como estaba al frente de Levante y a la gran batalla del Ebro; el Ejército de Extremadura, al mando de Burillo, era poco consistente y las tropas llevaban bastante tiempo inactivas, mientras que las fuerzas franquistas que intervinieron en la operación fueron considerables.

Se programaron dos masas de maniobra, operando coordinadamente a través de las tropas de las tropas del Ejército del Centro del general Saliquet y del Ejército del Sur, dirigido por Queipo de Llano; el primero seguiría el eje Logrosán-Madrigalejo-Villanueva de la Serena y el segundo el de Peraleda del Zaucejo-Monterrubio, debiendo confluir en la zona Castuera-Campanario.

El día 20 de julio las líneas republicanas sufrieron la ruptura y desmoronamiento por el Norte y por el Sur de la Bolsa y ya al siguiente día, el 21, por el Guadiana y ocupando los pueblos de Acedera, Navalvillar de Pela, Orellana de la Sierra y Orellana la Vieja, continuando igualmente el avance por el Sur. Proseguirán los avances en los tres días siguientes, ocupándose el día 23, entre otras posiciones, el pueblo de Castuera. El día 24, finalmente, las tropas franquistas cerraban la Bolsa, controlando poblaciones como Villanueva de la Serena y Don Benito (por la División 21ª), produciéndose el enlace de los Ejércitos del Centro y del Sur en Campanario.

Toma de casas por las tropas republicanas.

Las Brigadas 20ª y 91ª del Ejército Republicano quedaron atrapadas en el interior de la Bolsa, ya que la orden de retirada les había llegado tarde; un buen número de soldados perecieron, mientras más de 1.000 caían prisioneros. Un vecino de Orellana la Vieja, sargento en el Ejército Popular (Luciano Mendoza Cerro), vivió aquellas trágicas circunstancias y lo relata como un episodio verdaderamente triste para los soldados republicanos; fue hecho prisionero el día 25, siendo enviado a Cáceres donde pasó por Consejo de Guerra que lo condenó a 30 años de reclusión, si bien posteriormente le reducirían la condena. Algunos, sin embargo, conseguirían refugiarse en los montes cercanos engrosando las filas guerrilleras.

De esta forma, en sólo cuatro días, las tropas franquistas, bajo un asfixiante calor, habían [conquistado] unos 3.500 Km2, ocupando 23 pueblos con unos recursos humanos considerables y una riqueza agropecuaria importante. Las bajas republicanas (muertos, heridos o prisioneros), según cálculos del mando nacionalista, eran 5 jefes, 89 oficiales, 8 comisarios y 6.086 de tropa y suboficiales, además se había capturado abundante material bélico.

En cuanto a la resistencia republicana en las poblaciones de nuestra zona de estudio [Don Benito, Villanueva de la Serena, Navalvillar de Pela, Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra y Acedera] parece que fue mínima o nula, entrando las tropas franquistas en los pueblos casi como en un paseo militar. Sí fue destacada la resistencia en el pequeño pueblo de Acedera (nudo de comunicaciones hacia Orellana), el primero ocupado por la ofensiva franquista; se llevó a cabo en sus cercanías un sangriento combate, resistiendo también desde la torre de la iglesia, donde las fuerzas republicanas habían colocado una ametralladora, hasta que fueron hechos prisioneros.

[…]

Algunos de nuestros pueblos quedaban, en consecuencia, muy cerca de la línea de frente hasta la ofensiva de principios de 1939, así Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra y Navalvillar de Pela, muy próximos a pueblos controlados aún por los republicanos, como podían ser Puebla de Alcocer, Esparragosa de Lares… Estas circunstancias van a provocar que se viva en aquellos días una fuerte convulsión tanto para la población militar como para la civil. La población militar sufrió especialmente estas fechas con el recrudecimiento de los combates y la cercanía del frente […], las bajas por ambos bandos serán considerables, pero también la población civil va a vivir una de las fechas más dramáticas de toda la guerra.

Evacuación de una población por soldados republicanos.

En todos los pueblos, ante la inminente llegada de las tropas nacionalistas, las autoridades republicanas ordenan la evacuación de la población; casi toda la gente, familias enteras, se marchan de sus casas y en grupos numerosos se dispersan por lugares propicios. Las personas o familias más destacadas van a huir en gran número hacia las zonas más cercanas aún bajo control republicano, hacia Ciudad Real o Córdoba… Los huidos de nuestros pueblos se refugiarán, sobre todo, en la provincia de Ciudad Real, en pueblos como Ballesteros, Carrián de Calatrava, Villamayor de Calatrava…, aunque no es descartable que se dirigieran también a otras zonas como podría ser la provincia de Córdoba, pero preferentemente lo harán los de pueblos ocupados más al Sur de la provincia. Francisco Moreno Gómez ha escrito a este respecto:

“En el verano de 1938, con motivo de la ofensiva nacionalista por el Valle de la Serena y la cuenca del Zújar se produjo una nueva oleada de refugiados hacia Villanueva de Córdoba. El Socorro Rojo de la localidad inició una campaña de recaudaciones, a base de actuaciones de su Grupo Artístico y proyecciones de películas, para socorrer a las familias de los pueblos evacuados de Extremadura”. Esta masiva influencia de refugiados provocará, a menudo, tensiones y rechazos ante la aglomeración de personas y la intensificación de los problemas de abastecimiento y sanidad en los lugares de recepción.

Comentábamos en otro lugar cómo bastantes vecinos de nuestros pueblos que habían acogido a refugiados pasarán a ser ellos protagonistas de una situación análoga […].

No obstante, no toda la población va a huir hacia zona republicana tras la evacuación, una parte de ella, al conocer la “liberación” (así se ha denominado, durante mucho tiempo y en algunos sectores, a la ocupación por las tropas nacionalistas), va a volver a sus casas, encontrándose los pueblos destrozados, en primer lugar, por la actuación de las fuerzas de la República durante la retirada. En Orellana la Vieja, por ejemplo, incendian las mieses que había en la era, la fábrica de harina, el Registro Civil y casi la totalidad de los archivos municipales y parroquiales (sucediendo algo similar en Navalvillar de Pela y Acedera). En Villanueva de la Serena van a inutilizarse algunos hornos de pan y, al igual que en Don Benito y otros pueblos, se incendian las mieses y se producen otros destrozos.

El robo y el saqueo se generalizan en estos momentos de confusión y serán la nota característica en la entrada de las tropas nacionalistas, la gente recuerda como especialmente salvaje la actuación de los “moros”, soldados procedentes del Ejército de África, los cuales provocaron grandes destrozos en las casas, la mayoría vacías por la evacuación, llevándose lo poco que hubiera de valor o destrozando sin sacar provecho de ello.

Para remediar algo la situación, llegaba el día 22 de julio a Acedera, Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra y Navalvillar de Pela una expedición de Auxilio Social portando víveres para la población. El 25 llegaba, entre otros lugares, a Don Benito y Villanueva…

Así pues, las pérdidas materiales en estas fechas fueron bastante importantes, tanto para familias de derechas como de izquierdas; sin embargo, pese a las dificultades generales, con la vuelta a la “normalidad”, una vez ocupados los pueblos, la diferencia para unas y otras familias sería importante. Las primeras van a empezar a disfrutar de una larga tranquilidad, sobretodo aquellas que no tenían familiares expuestos a los peligros del frente; para las familias izquierdistas la suerte va a ser muy distinta, empezará para ellas el destierro, el exilio o la persecución que, terminará fatalmente con la muerte de los más destacados o más desafortunados.

Rasgos generales de los cambios surgidos en la etapa de control nacionalista

Comenzaba en julio de 1938 en los pueblos objeto de nuestro estudio, al igual que había ocurrido en todas las poblaciones ocupadas por los nacionalistas desde el inicio de la Guerra Civil, una reorganización en todos los niveles de la vida del municipio. Así sucederá en la vida político-administrativa; obviamente, desaparecen todos los órganos de poder de origen republicano (Consejos Municipales…), siendo sustituidas las autoridades civiles por militares que se impondrán en todos los ámbitos, no en vano los nacionalistas habían declarado desde el 28 de julio de 1936 el estado de guerra, mientras el bando gubernamental mantendrá el estado de alerta durante casi toda la Guerra Civil.

De esta forma, al ir ocupando los pueblos, las autoridades militares franquistas se harán con el control político de aquéllos, designando una Comisiones Gestoras con los individuos más derechistas.

En Don Benito se constituye el 25 de julio de 1938 la “Comisión Gestora Provisional”; la Auditoría de Guerra del Ejército del Sur nombra a las … personas […].

El mismo día se constituía en Villanueva de la Serena, será Ramón Prego García, oficial 1º. Honorario del Cuerpo Jurídico Militar, en nombre del General Jefe del Cuerpo del Ejército del Sur, quien nombre a los individuos que formarán parte de esta Comisión […].

En la misma fecha, 25 de julio, quedaba constituida la Comisión Gestora en Navalvillar de Pela, siendo nombrado alcalde, por el Teniente Militar de la plaza […]; más tarde, el 14 de agosto será modificada la Comisión Gestora, por orden de la Auditoría de Guerra […].

En las actas de Plenos municipales quedaba perfectamente reflejado el nuevo “espíritu” del poder municipal y el contraste con el periodo republicano, existe muy poca intervención de los gestores o vocales, normalmente es el Presidente el que expone los temas que se tratan, que, por otra parte, son muy reducidos, limitándose, a veces, a hacer referencia a las cuentas municipales o asuntos administrativos (reposición de funcionarios, depuración de otros…); el poder efectivo residía en el Comandante Militar (Jefe del Cuartel de la Guardia Civil, en muchos pueblos).

Para el mantenimiento del nuevo orden se forman Milicias patrióticas, será la Falange la organización que adquiera mayor protagonismo en este sentido, colaborando con las autoridades en la organización de manifestaciones, cánticos o insultos a izquierdistas y en las operaciones de “limpieza” y represión.

No es necesario insistir en un hecho tan evidente como es la ilegalización, prohibición de cualquier tipo de organización, partido o sindicato obrero, se clausuran las Casas del Pueblo y se incautan todos sus bienes…

[Represión nacionalista en los pueblos de La Serena]

Prisioneros republicanos.

Si en el período republicano se habían realizado detenciones, con el control nacionalista, prácticamente todos aquéllos que no habían huido hacia zona republicana y tuvieran un pasado ligeramente sospechoso de izquierdismo eran encarcelados, debiendo soportar un largo calvario o siendo eliminados a través de asesinatos, los cuales tienen un rasgo diferenciador con los practicados por las milicias republicanas y es que, en algunos casos, están avalados o son ejecutados por las mismas fuerzas del Ejército Nacionalista. Pero, además de las muertes irregulares, las muertes “legales” a través de juicios en Consejos de Guerra, se van a cobrar un buen número de víctimas, sobre todo en la posguerra. En Villanueva de la Serena y Don Benito se establecieron unos Juzgados Militares eventuales que condenarían a muerte y ejecutarían a algunas personas, muy pocas, la mayoría de los muertos por los nacionales fueron simplemente asesinados. Posteriormente pasarían Consejos de Guerra en Mérida, Badajoz, Castuera, Almendralejo o Cáceres individuos de esta zona, lo que quiere decir que en la posguerra no funcionó en nuestra zona ningún Consejo de Guerra, al menos no tenemos evidencia de ello por las inscripciones en el Registro Civil.

Van a ser factores fundamentales en la represión nacionalista el ajuste de cuentas, el revanchismo y la venganza que guiará a los que, de alguna manera, habían sufrido las consecuencias del “período rojo”; a las autoridades militares les impulsará, además, el deseo, de dejar limpia la retaguardia de elementos desafectos, dado el fuerte arraigo de las ideas y organizaciones de izquierda, a lo cual colaborará la Falange […].

En Don Benito, al igual que en los demás pueblos, la represión nacionalista nos ha planteado bastantes más problemas que la republicana; los datos que vamos a manejar (309 muertos) los hemos obtenido en base, fundamentalmente, al Registro Civil, por lo que no sería descartable que las cifras reales de las represalias franquistas sean mayores; así, por ejemplo, a través de la “Causa General” sabemos que 6 personas que sufren la represión franquista y no han sido inscritas en el Registro Civil de Don Benito, de ellas, 4 son asesinados en el propio Don Benito “en aplicación de un bando de guerra”, los otros dos probablemente (uno de ellos con certeza, Doroteo Sánchez Pajares, fusilado en Mérida el 21 de enero de 1941 e inscrito en el Registro Civil de esa ciudad) son fusilados por condena de Consejo de Guerra fuera de Don Benito.

Junto a estas fuentes, nos ha sido útil una “relación nominal de personas que resultaron muertas al ser ocupado el pueblo de Don Benito, en choque con la fuerza pública…”enviada por el Jefe de la Policía Militar [SIPM] de la 21ª División al Servicio Jurídico Militar de la referida División (el 6 de septiembre de 1938); en ella figuraban 178 personas, de las que aún no se han inscrito en el Registro Civil 30 y que probablemente ya no lo harán nunca, a pesar de que con fecha de 7 de septiembre de 1938 dicha relación fue remitida al Juez Municipal de Don Benito (Sr. Manzano) por el Capitán del Servicio Jurídico Militar para su inscripción.

En capilla, preparando su encuentro con la muerte.

Estas 178 personas mueren desde el 24 de julio hasta el 1 de septiembre de 1938, en poco más de 40 días, destacando algunos días del mes de agosto en la ejecución de estas muertes que no se producen por enfrentamientos bélicos como se quiere hacer creer con la expresión “choque con la fuerza pública”, sino que serán muertes irregulares, asesinatos por “aplicación de un bando de guerra” o, en último caso, (creemos que nada probable), serían ejecuciones por juicios sumarísimos de urgencia. En nuestra opinión, esta última posibilidad no sería muy viable ya que, si efectivamente hubiesen sido juzgados, sería el Juez Militar el encargado de confeccionar la lista y no el simple intermediario del envío entre la Policía Militar [SIPM] y el Juez Municipal […].

Definitivamente, podemos calificar a la mayoría de los óbitos producidos en Don Benito por los nacionalistas como asesinatos o muertes irregulares, con una particularidad respecto a otros pueblos que estudiaremos, y es la enorme responsabilidad de las fuerzas militares que se convierten en el verdadero poder en todos los sentidos, auxiliadas en las tareas de “limpieza” por las fuerzas civiles, destacando la Falange. La terminología utilizada para definir la causa de la muerte no deja de ser llamativa y viene a corroborar lo que venimos señalando; se utilizan expresiones como “choque con la fuerza pública”, “aplicación de un bando de guerra”, “acción de guerra” (aún en abril de 1939, cuando el conflicto había terminado) o “la cruzada de liberación”…, excepto en el último caso en Don Benito, que creemos atípico, en que se especifica “ejecutado a pena capital” (“según resulta de orden Judicial Militar. Manifestación del Juzgado Militar nº 53 de esta ciudad”).

[…] En definitiva, todo lo anterior nos viene a indicar el carácter de lucha de clases de la guerra civil española; con el estallido del conflicto la explotación a que habían sido sometidos los yunteros y jornaleros extremeños va a tener una vía de escape violenta, en ocasiones; por otra parte, su protagonismo en asentamientos campesinos por la Reforma Agraria o en otros temas, va a recibir, con la victoria nacionalista, un duro golpe no sólo en la conservación de sus tierras sino, a veces, de su propia vida. El alto número de jornaleros vendría explicado también por ser el sector más numeroso de la población extremeña, aunque, de todas formas, es significativo que por la represión republicana mueran bastantes menos que por la nacionalista.

[…] Lo que es cierto, en consonancia con lo que sucedía en Don Benito, es el carácter no incontrolado de las muertes irregulares cometidas en Villanueva [de la Serena], sino que, como las mismas fuentes franquistas reflejan (”aplicación de un bando de guerra”), la responsabilidad mayor residirá en las fuerzas militares, apoyadas por civiles.

[…] [En Navalvillar de Pela] La represión nacionalista va a ser aún más dura. Hemos podido conocer, por el Registro Civil de esta población, 103 represaliados por el bando vencedor, aunque seguramente la cifra sea mayor ya que, como hemos comprobado en otros casos, no todos los asesinados van a ser inscritos […].

[…] Al igual que en otras poblaciones, en las inscripciones, los asesinados por los vencedores figuran como muertos en “choque con la fuerza pública”, en todas las inscripciones realizadas antes de la democracia, y como “fusilados”, “muertos a consecuencia de la Guerra Civil española” …, en las practicadas a partir de 1979.

[…] En las fechas de la represión franquista, encontramos aquí [Navalvillar de Pela] (al igual que en Orellana la Vieja) una particularidad: su desencadenamiento tras el fin del conflicto; si en Villanueva y Don Benito las muertes se habían producido de forma masiva desde julio y agosto de 1938, extendiéndose durante la posguerra, en Navalvillar de Pela serán abril y mayo de 1939 los dos meses más destacados por el número de muertos, siendo más de 80 los individuos asesinados en esas fechas… Se habían producido, de todas formas, en Navalvillar de Pela asesinatos el mismo 21 de julio de 1938 (fecha de entrada de las tropas nacionalistas) y continúan el día 22; probablemente, según testimonios, serían ocasionados por los “moros”, fuerzas marroquíes que en esta zona tuvieron una actuación lamentable en toda clase de destrozos. Otras muertes aisladas se producen en otros meses de 1938 […].

 

La Guerra Civil en Extremadura durante las operaciones militares de julio de 1938 en La Serena por Julián Chaves[3]

Unidades operativas nacionales en Extremadura en julio de 1938
Cáceres Badajoz
I Cuerpo de Ejército II Cuerpo de Ejército
Divisiones destacadas en Cáceres Divisiones destacadas en Badajoz
Nº 11ª, al mando del general Bertoméu Nº 21ª, al mando del coronel Cañizares
Nº 19ª, al mando del general Múgica Nº 112ª, al mando del coronel Baturone
Nº 74ª, al mando del coronel Arias
Puesto de mando: Puestos de mando:
En Zorita y Trujillo, ambos a cargo del general Múgica En Llerena, el general Solans
En Almendralejo, coronel Cañizares
En Azuaga, coronel Baturone

La caballería acantonada esperando a entrar en combate.

El 2 de julio Franco firmaba una “Instrucción General para la supresión de la Bolsa de Mérida”, argumentando para ello que la acumulación de efectivos republicanos en los frentes de Levante y Teruel había debilitado el extremeño, posibilitando una ofensiva sobre el mismo. Sus informaciones eran bastante acertadas pues, efectivamente, a pesar de los previsibles ataques nacionales y el interés manifiesto de la República en conservar esta zona, el Gobierno Negrín ordenó la retirada de Extremadura y su envío a la zona levantina de la 10ª División entre los días 2 y 4 de julio, y para ese mismo destino, días después, de la 67ª División. Además de considerar que era el momento oportuno, apreciaba una serie de ventajas que se pueden sintetizar en los siguientes apartados:

  • Reducción del frente en unos 90 kilómetros.
  • Ocupación de una zona de más de 5.000 kilómetros cuadrados, de gran riqueza tanto agrícola como ganadera.
  • Liberación del ferrocarril Almorchón-Villanueva de la Serena-Mérida, lo que permitía duplicar el tráfico de Andalucía con Mérida, descongestionando la única línea férrea existente.
  • Aproximación de la línea alcanzada por una parte a Almadén y a los puertos del Rey, y por otra a San Vicente, permitiendo la futura conquista de todos esos objetivos.

Las operaciones nacionalistas se llevaron a cabo por el norte y por el sur del frente, e intervinieron en el primero las tropas del Ejército Centro a las órdenes de Saliquet, y en el segundo, las del Ejército Sur, mandadas por Queipo de Llano.

En lo referente a las fuerzas de Saliquet, en las jornadas previas al lanzamiento del ataque se concentraron unidades nacionalistas en las proximidades de los pueblos cacereños de Logrosán, Zorita y Madrigalejo. Para la operación fue constituida la Agrupación de Divisiones del Guadiana, al mando del general Múgica. Con fecha 15 de julio, el Jefe de Estado Mayor, con puesto de mando en Trujillo, daba por terminada la concentración de fuerzas, ordenando el dispositivo de despliegue, preliminar de futuras operaciones, que duró del 17 al 20 de julio, de acuerdo con la siguiente Orden:

“1) Las fuerzas quedarán concentradas a las 7 horas del día C + 4 que finaliza en las siguientes zonas. División 11ª: Zona de Zorita, Alcollarín, El Campo, Escurial, Miajadas, Villamesías y Abertura. División 74ª: Zona Conquista, Herguijuela, Garciaz y Madroñera. División 19ª: (Sólo los elementos que intervienen en futuras operaciones). Zona Villar de Rena: 1º Rgtº. Infantería, 25ª Cía. Zapadores, 31ª Batª Rgtº. Ligero. Zona Zorita: 20ª Cía. Zapadores. Zona Madrigalejo: 10 Escuadras Rgtº Calatrava y 4ª Cía. de Choque. Brigada Caballería Aldecoa: Zona Cañamero, Logrosán y Zorita.

2) Para pasar del dispositivo de concentración al de despliegue se dispone de los días 17, 18 y 19, debiendo terminar a las 2 horas del 20 [julio].

3) Zona de despliegue Columnas: Columna Oeste; al mando del General Bertoméu. Límites por el Oeste: Casa del Herradero; camino a los bosques próximos, y al norte de Madrigalejo: Cañada de la Laguna. Este: Línea Sur del Cerro de las Marías al Gamonal. Columna Este; al mando coronel Arias: Camino de Trevolosa al vado de la Isla. Guarda flanco izquierdo (Este); al mando del coronel Aldecoa. Destacamento occidental (Villar de Rena); al mando coronel Puente Ruiz. Reserva; al mando jefe de Brigada de la División teniente coronel Luis Blanco Novo. Situación inicial: Alcollarín -Campo Lugar […]”.

De acuerdo con el Ejército Sur, las operaciones se acometieron el 20 de julio. Esa jornada, las fuerzas al mando del general Múgica rompieron el frente en Madrigalejo, ocupando al día siguiente los pueblos de Acedera -en cuyas cercanías se registró un fuerte combate-, Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra y Navalvillar de Pela. Este último, al parecer, estaba evacuado cuando entraron las fuerzas. Esas conquistas prepararon el paso del río Guadiana, objetivo que consiguieron al día siguiente, superándolo por la zona sur de Orellana. Se procedió a continuación a ocupar posiciones próximas, con el fin de constituir una cabeza de puente. El avance efectuado en esos tres días de operaciones alcanzó una profundidad media de 17 kilómetros; el número de prisioneros republicanos superó las 500 personas, con unas 300 bajas.

Por otro lado, las tropas del sur avanzaban en sus posiciones el mismo día 20, una jornada en que encontraron tremendas dificultades atmosféricas debido al viento -según constaba en el parte de operaciones, se registró un “fortísimo ciclón” durante toda la tarde-, que hizo muy difícil el avance, cortando las comunicaciones telefónicas y ocasionando otros desperfectos que tuvieron que ser solucionados por la noche. Al día siguiente, las condiciones meteorológicas volvieron a la normalidad y pudieron continuar con los planes trazados, conquistando las posiciones de Mesa de Zaucejo, Vértice Picuda, Casas de Diego Peña, hasta llegar a las inmediaciones de Monterrubio de la Serena.

Por la tarde, la División 102ª ocupó el Puerto de los Vuelos, continuando la progresión por la sierra de Monterrubio, que fue controlada en la jornada del 22. Pese a ir cumpliendo los objetivos marcados, las tropas de Queipo encontraban en esta zona más resistencia que las del norte, ya que se enfrentaban a unidades republicanas bien pertrechadas, donde no faltaba la utilización de tanques, que hostilizaban continuamente su avance. El día 23 era ocupado Monterrubio por las Columnas a las órdenes de los coroneles Castejón y Redondo. Su población emprendió la huida en dirección a Helechal, llevándose con ellos a los derechistas que estaban detenidos en el campo de concentración. Ese mismo día, siete aviones republicanos bombardearon el municipio. Esta acción no pudo evitar el corte de la carretera que unía Castuera con Cabeza del Buey, y quedaron las fuerzas nacionales cerca de Helechal.

El jefe republicano del Ejército de Extremadura, Burillo, atemorizado por lo que estaba sucediendo, trató de tomar medidas urgentes con el fin de evitar lo peor. La más importante fue constituir un nuevo Cuerpo de Ejército compuesto por tres Divisiones: la 37ª, con base en La Coronada; la conocida por “Zújar”, con base en Almorchón-Helechal-Benquerencia; y la División “A” con cabecera en Belalcázar. Unas iniciativas que llegaban tarde y poco podían solucionar, como quedó demostrado con lo sucedido las jornadas siguientes.

Con las conquistas de días anteriores, los avances conseguidos por los dos Ejércitos franquistas habían profundizado, por uno y otro lado del frente, hacia posiciones que amenazaban ya al municipio de Castuera, capital hasta entonces de la Extremadura republicana.

El día 23 los hombres de Saliquet se adentraban en dirección a Magacela-Campanario. Un parte de operaciones de ese mismo día así lo confirmaba:

Después de una preparación artillera y de servicios de aviación se ha ocupado Tamborrio. Se continúa ensanchando la cabeza de puente del Guadiana, habiéndose ocupado el vértice Almendro y continuando las unidades progresando hacia el Sur para ocupar las alturas próximas al Zújar. En la operación de esta mañana para ocupar Acebuchal y posiciones inmediatas, se ocasionaron al enemigo 60 bajas, haciéndoles 75 prisioneros. La resistencia republicana es pequeña en general en todos los frentes”.

El párrafo final del parte es bastante ilustrativo sobre la falta de resistencia que estaban encontrando las fuerzas de Franco en su avance por el norte. Situación que de alguna forma contrastaba con el elevado número de republicanos que, ante la proximidad de las fuerzas nacionales, lejos de hacerles frente, parte se marchaba de sus pueblos hacia otros con menos peligro de ser ocupados, y otra parte se refugiaban en sierras próximas para evitar ser detenidos.

Pero el día 23 para el Ejército Centro aún no había concluido, y continuaba su marcha, pasando el río Zújar y marchando en dirección a los pueblos de Campanario y alturas de Magacela. Las autoridades republicanas, ante la gravedad de la situación, ordenaron la evacuación de la población. La aviación nacionalista informaba por la tarde de que numerosas personas comenzaban a huir de la Bolsa, sobre todo por la carretera de Castuera hacia Puebla de Alcocer, empleando para ello medios de transporte de todo tipo.

Por su parte, al llegar la noche, las tropas del Ejército Sur llegaron a Castuera, que quedó cercada. A las ocho de la mañana del día 24, las Columnas al mando de los coroneles Baturone y Castejón ocupaban el municipio, ocasionando a sus defensores 183 bajas y unos mil prisioneros. Con esa conquista las tropas nacionales se apoderaban de un importante centro de comunicaciones republicano, provocando el éxodo masivo de su población hacia la zona de Almorchón-Cabeza del Buey. Castuera significaba una importante pérdida para las posiciones gubernamentales en Extremadura, que veían con tremenda preocupación el inminente cierre de la Bolsa de la Serena.

A las 11 de la mañana del día 24 [de julio], las Columnas del Ejército Sur continuaron su avance hacia Campanario, pese a las hostilidades que presentaba la aviación gubernamental. De forma simultánea, su Caballería se desplegaba al norte del ferrocarril Almorchón-Castuera, haciendo numerosos prisioneros.

[…], la 21ª División ocupaba Medellín y su castillo, rodeando Mengabril y Don Benito. También avanzaban hacia el valle de la Serena, cercando Higuera de la Serena. Otras unidades se dirigían a Esparragosa. Esa misma jornada establecían comunicación con [otras] fuerzas de Queipo de Llano a la altura del Puerto de Los Vuelos, entre Peraleda y Monterrubio. Todo apuntaba que, de seguir esos avances y continuar encontrando tan escasa resistencia, la Bolsa quedaría cerrada por la tarde. Una previsión que se cumplió, horas después, con la ocupación de Campanario:

Una Brigada de la 112ª División -informaba un parte de operaciones del Ejército Sur fechado el día 24- ocupó Campanario, llevando en vanguardia Caballería, que cuando envolvió el municipio detuvo camiones republicanos con personal que ha quedado prisionero. El Ejército del Centro vino al encuentro y el enlace lo han hecho al norte de la población […]”.

Esa ocupación, por tanto, significó el cierre de la Bolsa de la Serena, quedando atrapados en su interior no sólo numerosa población civil sino también unidades de su Ejército como las Brigadas 20ª y 91ª, algunas de cuyas unidades intentaron escapar, sin éxito, al día siguiente:

El enemigo encerrado en la Bolsa -informaba un parte de operaciones nacionalista-, a las 0,30 horas del día 25 intentó escapar sin conseguirlo, entre el cementerio de Magacela y la carretera de Campanario. Al parecer se trata de tres Batallones de la 20ª Brigada Mixta, dos Compañías de Ametralladoras y dos o tres unidades de la 21ª (¿?) Brigada. Fueron derrotados en el encuentro. Fuerzas de otra Brigada, la 91ª, chocaron también con nuestras líneas por la zona de Campanario-La Haba. Las informaciones recibidas por el Ejército del Sur apuntan a que había dentro de la Bolsa la 103ª y 91ª Brigadas, y parte de la 25ª y 109ª, junto a algunos escuadrones de caballería […]”.

De esta forma concluían sus operaciones las tropas nacionalistas, que en tan sólo cinco días de combates habían conquistado unos 3.500 kilómetros cuadrados de esta fértil comarca extremeña, dotada de inmejorables recursos agrícolas y ganaderos que pasaban a formar parte de la España de Franco. Del mismo modo pasaban a estar bajo su control 22 pueblos, que en su conjunto suponían unos cuatrocientos mil habitantes. Un balance, pues, muy positivo, que en los días siguientes va a tratar de consolidar en todas sus posiciones.

Hasta aquí la primera fase de unas operaciones que ocasionaron numerosas pérdidas humanas a las tropas gubernamentales, que al parecer superaron los seis mil fallecidos. En el otro bando también las hubo, aunque en mucha menor proporción. El Ejército del Sur fue el más afectado, con unas setecientas bajas. También fue elevado el número de prisioneros republicanos, y no menor el éxodo de sus habitantes a otras zonas.

Sobre esto último es preciso decir que el descalabro republicano llevó a ingentes bolsas de población, como ya se ha indicado, a marcharse de la comarca antes de que ésta fuese controlada por las tropas de Franco. Parte trató de refugiarse, momentáneamente, en las poblaciones pacenses situadas más al nordeste de la provincia, pero la mayoría se marchó a tierras de Ciudad Real, concretamente a pueblos como Ballesteros, Carrián y Villamayor de Calatrava, etc. Su presencia en esas localidades originó, con frecuencia, tensiones con sus vecinos, que observaban cómo el aumento de población llevaba consigo problemas sanitarios y de abastecimiento. Debe distinguirse en ese sentido, la labor del centro de Evacuación y Refugiados de Ciudad Real, que se encargó de distribuir en pueblos al personal evacuado de la Serena.

Pueblos controlados por los nacionales con el cierre de la Bolsa de La Serena
Medellín

Magacela

Mengabril

Valle de la Serena

Malpartida de la Serena

Orellana la Vieja

Monterrubio de la Serena

Don Benito

La Haba

La Coronada

Quintana de la Serena

Esparragosa de la Serena

Benquerencia

Orellana de la Sierra

Villanueva de la Serena

Manchita

Campanario

Higuera de la Serena

Castuera

Acedera

Navalvillar de Pela

En cuanto a las pérdidas materiales, sólo citamos a título de ejemplo, que en las últimas operaciones del día 24 [julio] pasaron a manos nacionalistas una Batería de 3 piezas de 7,5 Ansaldo con sus correspondientes camiones, una Compañía completa de autos-blindados y una sección de antitanques.

En suma, un auténtico fiasco para la República, del que se pidieron responsabilidades. El coronel Ricardo Burillo, jefe hasta entonces del Ejército de Extremadura, fue destituido de su cargo, tras haberlo desempeñado durante ocho meses, siendo nombrado en su lugar el coronel Adolfo Prada, que cogió el mando en una situación de fuerzas muy precaria, hasta el punto, que, lo primero que tuvo que hacer fue tratar de elevar la moral de sus hombres tras el impacto que supuso la pérdida de la Serena.

 

Intervención de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República durante los combates de julio de 1938 en La Serena[4]

Ejército de Extremadura gubernamental

El 31 de julio de 1938 fue destituido [como jefe del Ejército el coronel Ricardo] Burillo por los resultados de la batalla de la bolsa de La Serena, y reemplazado por el coronel de Infantería Adolfo Prada Vaquero […].

20ª Brigada Mixta

Al iniciarse la ofensiva nacional en La Serena, en julio de 1938, la 20ª BM se hallaba en vanguardia en Guareña y pronto se vio en riesgo de ser copada, por lo que tuvo que retirarse a La Coronada para integrarse en una efímera División “B” que se creó y desapareció en un día. Formando parte de la División “A” intentó infructuosamente ocupar Castuera, el día 23 de julio. Al día siguiente, no pudo evitar un nuevo envolvimiento, del que sólo se salvaron los batallones 77º y 79º, que huyendo por Puerto Hurraco llegaron a la Puebla de Alcocer. Entre los desaparecidos estaba el nuevo jefe de la Brigada, el mayor de milicias Eduardo Robledo González, que, este mismo día, había sustituido al coronel Gómez. En la Operación la División [37ª] había perdido a su jefe, dos jefes de brigada, 89 oficiales, 8 comisarios y 6.086 cabos y tropa, además de 3.588 fusiles, 170 ametralladoras, 10 cañones y 10 tanques. De los restos maltrechos de a 20ª Brigada Mixta se hizo cargo el mayor de milicias Gabriel Pareja Núñez que reorganizó sus fuerzas para reintegrarse a su sector frente a Castuera, donde permaneció hasta el final de la guerra.

91ª Brigada Mixta

Al iniciarse las operaciones nacionales para la liquidación de la bolsa de La Serena, la 91ª BM se hallaba cubriendo el frente en las alturas delante de Peraleda del Zaucejo, Cerro del Risco, Sierra Lengua, Vértice Castillejo y Loma Sancha. En los primeros combates, su jefe, López Montilla, cayó prisionero y su sucesor, el mayor de milicias Copérnico Ballester Francés, herido, asumiendo el mando el mayor de milicias Olegario Pachón Núñez, de la CNT. El 20 de julio de 1938, defendía el frente Sur de la bolsa, en Guareña, y después de concentrarse en La Coronada, intentó reconquistar Castuera el día 23. Al día siguiente quedó copada en la bolsa y deshecha. Ya no volvió a intervenir en ninguna acción bélica posterior. Pachón tuvo como jefe de Estado Mayor al oficial de milicias Pedro Prieto y el comisario German Clemente, que lo había sido durante toda la existencia de la unidad, fue relevado una semana antes del final de la guerra por Vicente Pastor Vicario.

109ª Brigada Mixta

En la segunda fase [de la batalla de la bolsa de Mérida], en el mes de julio, la Brigada entró de lleno en combate al intentar impedir el paso del Guadiana por las fuerzas nacionales. La lucha se inició en el sector de la Casa de la Rana y prosiguió en el Vértice Gorbea, sin lograr detener el avance nacional hasta llegar al río Gargaligas, aunque sólo transitoriamente, pues poco después, la 109ª BM tuvo que retirarse a [localidad de] La Coronada. En esta operación la unidad sufrió relativamente pocas bajas en comparación con las demás brigadas participantes, pues sus efectivos después de los combates ascendían a 2.127 hombres, mientras que la 25ª BM había quedado reducida a 630, la 12ª de Asalto a 1.134, la 20ª a 1.552, la 91ª a 1.719 y la 148ª a 2.063. Sin embargo, al continuar la ofensiva la 109ª quedó atrapada en el fondo de la bolsa, siendo totalmente aniquilada. Durante esta batalla, el jefe de la Brigada, mayor de Blas, pasó a mandar la 29ª División y cedió el mando de la 109ª BM al mayor de milicias Timoteo Reboiro Jiménez. Aunque la Brigada fue reconstituida bajo el mando del mayor de milicias Juan Guijarro Iniesta, ya no llegó a participar en la ofensiva final del Ejército Popular en Extremadura, en enero de 1939.

25ª Brigada Mixta

En la ofensiva nacional del valle de la Serena, en julio de 1938, la 25ª BM fue encargada de las defensas de las cabezas de puente sobre el Guadiana, objetivo que no pudo cumplir, pues tuvo que replegarse a la otra orilla con grandes pérdidas, el día 19 [de julio]. Fue adscrita, entonces, a la División de Maniobra para defender la línea desde Casas de Don Pedro hasta Puente del Arzobispo. Dos días después, fue incluida en la División del Zújar en el frente Almorchón-Benquerencia y, al día siguiente, fracasó en su intento de reconquistar Castuera.

148ª Brigada Mixta

Del 24 de junio al 1º de julio, sufrió grandes pérdidas en el contraataque efectuado en los puertos de Castuera y Calabazar, quedando en línea en la orilla izquierda del Zújar. El 20 de julio cedió dos de sus batallones a la División de Maniobras para defender Monterrubio, que se perdió el día 22 [de julio]. Este mismo día, la Brigada pasó a formar parte de la División “A” en Belalcázar. Al terminar la batalla pasó a la 36ª División del VI Cuerpo de Ejército.

 

Intervención de las Divisiones del Ejército Nacional durante los combates de julio de 1938 en La Serena[5]

Ejército del Centro sublevado

74ª División

En julio de 1938, fue enviada al frente de Extremadura para participar en la batalla del cierre de la bolsa de La Serena. El 20 de julio, rompió espectacularmente el frente por la Casa de la Rana, al Este de Madrigalejo ocupando el vértice Gorbea, cruzando el río Cubilar y llegando al río Gargaligas, aunque tuvo que retirarse de nuevo al Cubilar por un incendio de la vegetación provocado por las fuerzas republicanas. Una vez apagado éste, al día siguiente se cruzaron los dos ríos, se ocupó Navalvillar de Pela y la sierra de su nombre, llegando a orillas del Guadiana. El día 24 [de julio], se concentraron las fuerzas en el vado y paso de la barca del camino vecinal de Navalvillar de Pela a Talarrubias y atravesaron el Guadiana y el Zújar, ocupando el vértice Jalías y los pueblos de La Coronada y Magacela y quedando cerrada la bolsa.

2ª División de Caballería

Después de roto el frente [de la bolsa de La Serena], el 14 de julio de 1938, [una Brigada de] la 2ª División de Caballería irrumpió en la retaguardia enemiga, a pesar de la resistencia encontrada, tomando El Helechal y salvando aquí de la voladura el puente sobre el Zújar, Benquerencia y Castuera. La División tuvo que repeler violentos contraataques como, posteriormente, en Campanario, donde se cerró la bolsa. Las cargas realizadas por los jinetes fueron espectaculares y efectivas ante un enemigo en movimiento e incapaz de reaccionar. Pie a tierra se distinguió la unidad en el sostenimiento de las líneas ante los contraataques enemigos.

11ª División

En la batalla del cierre de la bolsa de La Serena, la 11ª División constituyó el flanco Oeste de las fuerzas que intervinieron por parte del Ejército del Centro. El 20 de julio de 1938, la 1ª Brigada cruzó el río Ruecas en las cercanías de Madrigalejo y ocupó el Vértice La Mata y después de establecer una cabeza de puente sobre el río Gargaligas conquistó el pueblo de Acedera y el Vértice Jaroso, llegando así a la Sierra de Pela. Al día siguiente, la División prosiguió su avance ante una débil resistencia dominando el Vértice Mesas Altas y la loma de El Bohonal y entrando en Orellana de la Sierra y Orellana la Vieja. En una acción nocturna atravesó el Guadiana por unos vados, estableciendo sobre el río una nueva cabeza de puente que se fue reforzando, al día siguiente. El día 23 [julio], la 2ª Brigada avanzó, sin encontrar oposición por la zona situada entre los ríos Gargaligas y Guadiana, apoderándose del Cerro Acebuchal, los vértices Tamborrio, Pelado, Almendro y Cabeza Pelada y el Castillo de la Encomienda. El día 24, y tras vencer alguna resistencia al Sur del río Zújar, atravesó éste y, ante un enemigo en franca huida, llegó a ocupar la población de Campanario, donde estableció contacto con la 112ª División del Ejército del Sur y cerró la bolsa dejando en su interior dos.

Ejército del Sur Sublevado

122ª División

Emblema de la 112ª División de I Cuerpo de Ejército del Ejército del Sur.

El 4 de julio [de 1938], toda la División se concentró en Cerro Bonal y, el 12, el 4º Batallón del Regimiento Castilla nº 3 sustituyó al 10º de Oviedo que pasó a transformarse en batallón de Ametralladoras afecto a la División. El 20 de julio, la División con la 3ª Media Brigada en vanguardia rompió el frente, cruzó el Zújar, ocupó la cota 540, Las Casas Cortijos, la cota 514 y el Vértice Sijuela, tras atravesar tres líneas defensivas enemigas, envolviendo Monterrubio que quedó dominado tras apoderarse de las posiciones de Loma Roja y el cementerio. El 21 [julio], se conquistó el Puerto de los Vuelos, el 22, Monterrubio y, el 27, fue relevada por la 60ª División.

112ª División

El 20 de julio, el Alto Mando nacional decidió copar a las tropas republicanas en la bolsa que se había formado frente a Mérida. En esa operación, con un día de retraso sobre el inicio de la ofensiva, la 112ª División rompió el frente desde Sierra Mesegara y ocupó el vértice Sijuela y el Puerto de los Vuelos, donde tuvo que rechazar varios contraataques. La progresión se extendió a la Sierra de Monterrubio y la localidad del mismo nombre, que fueron ocupados el día 22, rechazando aquí también los intentos del enemigo para recuperar la plaza. El día 23, continuó su avance por la Sierra de Benquerencia, ocupando ésta y el pueblo de igual nombre y prosiguiendo hacia Castuera que tomó antes de caer la noche. Al día siguiente, las fuerzas de la División entraron en Campanario, contactando con la 11ª División y cerrando la bolsa formada, en la que quedaron encerradas las Brigadas Mixtas 20ª y 91ª. En esta operación la 112ª División sufrió 63 bajas.

102ª División

Emblema de la 102ª División del Ejército del Sur sublevado.

El éxito de esta operación [para refuerzo de la línea del Alto Zújar] sugirió al mando otra de mayor envergadura, como era el cierre de la bolsa, en que podía convertirse el saliente del frente republicano en la comarca de La Serena. En esta ofensiva la 102ª División debía tomar como eje de marcha la carretera de Peraleda del Zaucejo a Monterrubio y asaltar la Sierra del Oro. El 20 de julio, se inició el ataque con una espectacular penetración por parte de la 102ª División que logró rebasar tres líneas defensivas y ocupar una serie de alturas de la Sierra del Oro: loma Berciales, vértices Sijuela y Picuda y lomas de Saucea y Morrillo del Cuervo hasta alcanzar el Puerto de los Vuelos. En los días siguientes la unidad prosiguió su avance por la Sierra de Monterrubio y Sierra del Oro, cortando la carretera de Castuera a Monterrubio en las proximidades de Puerto Urraco. Al llegar las fuerzas de la 112ª División de Campanario se cerró la bolsa, copando en ella a dos brigadas republicanas y terminando así la batalla.

24ª División

En la batalla del cierre de la bolsa la 1ª Brigada actuó en el extremo derecho del dispositivo ofensivo, protegiendo el avance de la 122ª División y situándose en las alturas de la orilla izquierda del Zújar. Después de realizar el copo de dos brigadas republicanas en el interior de la bolsa, prosiguió la ofensiva, el 10 de julio, pero fue languideciendo ante la creciente resistencia enemiga. El día 23, las fuerzas republicanas lanzaron una fuerte contraofensiva contra las posiciones defendidas por la 21ª División, que provocó el derrumbamiento del frente. La 24ª División pudo defender sus posiciones en el puerto de Calabar sin ceder terreno al adversario. Al terminar estas operaciones, la División pasó a cubrir el sector desde el vértice de Loboso hasta el Este de la Sierra de Mesegara, rechazando varios ataques dirigidos a la posición del vértice Moritos.

60ª División

[…] En julio de 1938 fue llamada [desde su cuartel general de Écija, Sevilla] para constituir la reserva del Ejército del Sur en la batalla del cierre de la bolsa de La Serena. Cuando se aprestaba a entrar en línea, sufrió un intenso cañoneo que le produjo bastantes bajas, entre ellas las mortales del comandante Villalta, jefe del 22º Batallón del Zaragoza, y del capitán Bernabé Rodríguez Frías, jefe de una de sus compañías. También resultó herido el jefe del 4º Batallón de Cádiz, comandante Margelina. El 23 de julio, relevó a la 122ª División en la Sierra de Benquerencia.

21ª División

En la batalla subsiguiente [del cierre de la bolsa de La Serena] para el copo de las fuerzas republicanas, la 21ª División cubrió el fondo de la bolsa y luego procedió a limpiarla en la zona de Higuera de la Serena, Don Benito, Zalamea [de la Serena], Malpartida [de la Serena], Esparragosa [de Lares], Mengabril, Valle [de la Serena] y Quintana [de la Serena]. Después de estos combates la División quedó defendiendo el sector desde el curso inferior del río hasta el puerto de Godoy.

 

Crónica local del cierre de la bolsa de La Serena en Campanario[6]

La bolsa de La Serena se cierra en Campanario

El día 17 de julio, el Estado Mayor de la 21ª División del II Cuerpo de Ejército, Ejército del Sur, recibe la siguiente orden: “S.E. el Generalísimo ha ordenado que se continúe el avance para la toma de Castuera en un movimiento coordinado con el que realizará el Ejército del Centro que pasará el Guadiana y el Zújar por Navalvillar de Pela y Orellana, enlazando hacia Campanario los dos Ejércitos”.

La Caballería avanzará hacia Campanario siguiendo como eje la carretera de Castuera. [Esta caballería la formaban soldados marroquíes con sables. Alejandro Lizarriturri, soldado republicano encuadrado en el Batallón de Trabajadores Prisioneros nº 104, que una vez tomada la localidad de Castuera se encontraba prestando servicio en su hospital, recordaba que “Una mañana fui testigo de algo que no había visto en todo el tiempo que llevábamos en guerra. Pasó a la salida del trabajo, eran las seis de la mañana cuando apareció una tropa de caballería montada por unos jinetes de lo más estrafalarios y variopintos, con unos grandes aros en las orejas y con tranzas. Algunos llevaban huesos atravesados en la nariz y además iban medio desnudos, el color de sus pieles era entre negro y amarillo. Iban armados con unos sables o como se llamen, eran unas armas anchas muy brillantes. Uno de ellos hizo ademán de cortarme la cabeza para asustarme, y lo consiguió. Calculo que eran unos doscientos y según me pude enterar debían ser los que asaltaban las trincheras que solían estar en sitios llanos después de una preparación de artillería y bombardeo de aviones. Era la antítesis de la imagen que aparecía en el cuadro del apóstol Santiago donde los españoles cortaban el cuello a los moros. Desde luego los reclutadores de moros habían pasado por todas las cabilas que existían en África para reunir semejante gentuza.

“A eso del mediodía apareció una escuadrilla de aviones de bombardeo, venían en fila de a tres. Los quince aviones iban en dirección al campo enemigo mientras a lo lejos se oía retumbar los cañones; se estaba preparando el gran combate y, al mismo tiempo, trabajo para nosotros. Lo que ocurrió a continuación es digno de mención. Empezaron a aparecer unos caballos enloquecidos a trote, sin rumbo fijo, desperdigados, sin jinete alguno. Algunos jinetes a caballo trataban de recuperarlos, pero como es lógico, no se dejaban coger. ¿Qué había pasado? Más tarde, nos enteramos de que, la aviación, se había equivocado y había hecho una escabechina con la caballería mora, bombardeándola en pleno campo, y los caballos que quedaron vivos corrían para salvar el pellejo”[7]].

El Ejército del Centro avanzará por la carretera de Orellana [la Vieja], enlazando con el Ejército después de rebasar Campanario.

La mitad de la Brigada de la División 102ª, coronel Castejón, partirá de Castuera limpiando el triángulo Campanario-Quintana-Castuera y, después, el territorio al Este del río Ortigas hasta enlazar con las demás columnas.

Entre las prevenciones:

Las tropas no entrarán por ningún concepto en los pueblos; la ocupación real de éstos la efectuarán después de reconocidos, las fuerzas de policía, S.I.P.M., que marchen en las columnas.

Castigaré con el mayor rigor los desmanes de que tenga conocimiento.

Los prisioneros serán evacuados a Guareña o Campillo.

Por el capitán auditor de la División, se nombrará un oficial jurídico que marche en cada columna para entrar en los pueblos, dándoles instrucciones para el desempeño de su misión. [Esta misión no se señala, pero se refiere a la actuación para con la población civil y nombramiento de autoridades locales].

El jefe de cada columna designará un oficial o suboficial que actúe como secretario del oficial jurídico.

Las fuerzas de policía no permitirán que entre nadie, ni militar ni civil, hasta que el mando lo autorice.

Las unidades de trabajadores prisioneros se retirarán a Retaguardia.

Las mismas instrucciones se dan a la División 24ª, a la 112ª, coronel Baturone, y a la 112ª, coronel Redondo; el coronel de Estado Mayor de la 112ª introduce esta observación: “He visto con profundo dolor cómo algunos individuos se han dedicado a saquear y molestar al sufrido vecindario de la zona liberada con una actuación impropia del Ejército Nacional, advirtiendo a las unidades de su mando que ordenaré la formación de juicios sumarísimos a los autores de saqueos, aplicando diversas penas que por su ejemplaridad sirvan de referente”.

Soldados del bando sublevado entrando en Guareña.

En una orden del General Jefe del II Cuerpo de Ejército (del Sur) al jefe de la División 112ª, comunica al jefe de la División de Caballería que debe situar su Cuartel General en Campanario, en cuyas proximidades se situarán tres agrupaciones y otra al Sur de Benquerencia; las cuatro quedarán a las órdenes del general de la División de Caballería, “debiendo tener muy en cuenta su complejidad”. [Refiriéndose a su heterogeneidad; legión, tabores marroquíes (muy temidos éstos por los saqueos que llevaban a cabo en las poblaciones ocupadas; procedían del Protectorado Español de Marruecos y fueron enrolados por Franco en el Ejército de África con el que invadió la península)].

Ocupada Castuera la noche del día 23 de julio a las nueve horas, se instala el Cuartel General de la [112ª] División en ésta. Con una Brigada se deja guarnecido el pueblo y se ordena a la otra la marcha hacia Campanario que, en un rápido avance, ocupa a las 16 horas [del 24 de julio], estableciendo enlace con el Ejército del Centro (la 11ª División, general Bartoméu), en el vértice Ontanillas a las 20 horas después de haber rebasado ampliamente Campanario; la Caballería actuando entre las dos columnas -División 112ª, del Ejército del Sur, y la 11ª del Ejército del Centro- lleva a cabo el enlace entre las mismas.

La 112ª División en su parte del día califica de “muy distinguido por su valor personal y por la inteligente dirección de sus tropas y su actuación acertada en la conquista del pueblo de Campanario al comandante don Pascual Junquera de la Piñera del 8º Tabor de Regulares de Alhucemas”, si bien más adelante se tacha con lápiz rojo “muy” y “y por la inteligente dirección de sus tropas”, quedando en “distinguido”.

Entre los distinguidos en la operación, del 8º Tabor, figuran nombres árabes.

En el parte del día se dice que el Ejército Nacional tiene 2 muertos y 22 heridos y las tropas republicanas 340 muertos y 680 prisioneros. De una numerosa relación de presos en Castuera, julio 1938, por sus apellidos creemos podrían ser de Campanario unas treinta personas en la que se especifica edad y número de orden.

Posteriormente a la ocupación de Campanario, el General Jefe del II Cuerpo del Ejército del Sur ordena al jefe de la 112ª División que “debe desglosar y remitirme del parte de operaciones, la parte correspondiente a la ocupación de Campanario que remitiré directamente al General Jefe de la 2ª Brigada de Caballería por ser este General quien mandaba la columna según ordenó S.E. el Gral. Jefe del Ejército del Sur”.

Al no estar en Ávila esta documentación, nos priva de una preciosa información; la referida Brigada, a la que pertenecía el 8º Tabor de Regulares de Alhucemas, que ya no existe, tenía su sede en Melilla por lo que, de existir aún la documentación aludida, estaría allí o por lo menos no disponible en Ávila en agosto de 2000.

Las fuerzas del Ejército Popular que van a enfrentarse a la doble ofensiva nacional, ejércitos del Centro y Sur, es el Ejército de Extremadura, coronel don Ricardo Burillo, y cuyo Cuartel General se encuentra en Almadén, algo mermado pues ha enviado a Levante dos divisiones. En un documento, que reproduce Martínez Bande, se señala que “Las fuerzas de este Ejército han hecho una continua vida de trincheras, no han conocido el relevo ni mucho menos el permiso (…) la gente experimentada de los batallones iba disminuyendo progresivamente mientras que los mandos no estaban completos y en armamento había escasez de morteros, antitanques y artillería antiaérea”.

En el diario de Operaciones de la 11ª División [sublevada] leemos: “ocupada Castuera (una brigada de la 112ª División ocupa, como vimos, el día 24 [julio], Campanario), la División 11ª, del Ejército del Centro, cruza este río (Zújar), persiguiendo al enemigo y enlaza con las unidades anteriores en este pueblo (Campanario); a continuación, la 21ª División y la caballería comienzan la limpieza de la bolsa que habían formado”.

Las bajas nacionales -siguiendo a Martínez Bande- son: 535 hombres, entre ellos 44 jefes y oficiales (no figuran entre ellos las de la caballería); las del Ejército Popular: 6.306 hombres, incluidos 5 jefes, 89 oficiales y 8 comisarios; consiguiendo un importante botín en material de guerra.

El día 23 es evacuada de Campanario la población civil de izquierdas (aunque bastantes prefirieron quedarse) en dirección a Peñalsordo con destino a Abenoja y fincas de Alrededor, Almadén, Ciudad Real y a otras poblaciones; previamente se habían dado unas instrucciones por el mando militar para que la evacuación se hiciera por el orden siguiente:

  • Las personas no combatientes
  • La ganadería que radique en el término municipal saldrá hacia los sitios que se le señalen
  • Toda la riqueza de los pueblos que pueda ser útil al enemigo, tales como cereales, aceites, chacinas, lanas, pieles, etcétera

Y como medidas complementarias: En cada pueblo se quedará un grupo de compañeros de absoluta confianza y entereza que en caso de una absoluta evacuación, y siempre de acuerdo con el mando militar se encargará de destruir todo lo que pueda ser útil al enemigo tal como motores, hornos de pan, fábricas y demás elementos análogos, así como las fuentes públicas.

Se fueron en carros, [“unos doscientos carros conducidos por sus dueños, todas personas de derechas”], de intendencia o requisados a sus dueños, librándose así, bastantes de ellos, de una muerte segura, o, si se quiere -en muchos casos- la aplazaron un año.

Como dijimos, sólo el Hoy, diario de la editorial Católica es el único permitido en la provincia: el día 24 de julio de 1938, titula en primera página: “La Serena, liberada. 2.780 kilómetros cuadrados incorporados a España”. Y el día cuatro [de agosto], Reyes Huertas, convertido en corresponsal de guerra, recorre la zona informando de las atrocidades marxistas o de que después de dos años se ha vuelto a comer pescado en La Serena o que quedó íntegro el corte de lana del último año; también se refiere -el día 31 julio 1938- a los carreros de Campanario, unos treinta, que acompañan obligados a los evadidos –“la chusma criminal y sus cómplices”- a zona roja; indicando “que alguno ha aparecido asesinado”: lo que no es cierto [en Campanario se acabaron las muertes en octubre de 1936 y los labradores que, obligados, acompañaron a los evadidos, regresaron todos]. “Ayer -comenta Reyes Huertas, el 7 de agosto- se inauguró en Campanario el comedor de Auxilio Social, cerca de 200 niños vitorearon a España y al Caudillo”.

“De las Brigadas rojas, de la 20ª, 91ª y 109ª, no queda ya ni recuerdo: capitanes, comandantes, tenientes (…), de todo eso ha caído en abundancia en la redada y el que no quiso entregarse como el hijo del comandante Borrego, el conocido sargento de Badajoz, se suicidó. La cosecha de cereales -continua Reyes Huertas- ha quedado intacta; lo que pretendieron destruir los rojos en su huida de Campanario, se redujo al incendio del convento que utilizaron para cárcel, creyendo tal vez que estaban los presos dentro. Lo demás, almacenes de granos y víveres, cayeron íntegros en nuestro poder”.

Reyes Huertas es muy duro con los campanarienses vencidos. Ya conocemos su ideología conservadora y actitud crítica para con la República, también el difícil y dramático momento que se vive, pero el autor de La Sangre de la Raza, convertido en corresponsal de guerra de los vencedores, contribuye con su pluma a la ceremonia de la confusión de la que resulta que los vencidos son los malos, malísimos, y los vencedores más que buenos. [Después de hacer una descripción detallada de la “criminalidad roja”, Hoy, 28 agosto 1938, Reyes Huertas acaba: “Como contraste hemos de hacer otro día una información de nuestros campos de concentración de prisioneros para que se vea la diferencia entre unos y otros”. No la hizo].

Prisioneros esperando a ser fusilados.

La represión fue terrible. Fusilaron en grupos o individualmente en la Plazuela, en la Plaza, frente a la iglesia, en el Torronquero, en la cuesta del Calvario, en la Huerta Jerez, en caminos, a pocos metros del lugar de la detención y, después, en el cementerio y cementerios limítrofes [que sepamos en los de Quintana, Zalamea y Villanueva]; los muertos no fueron registrados en ningún organismo, ni registro civil, ni registro parroquial, aunque -eso sí- un sacerdote solía estar presente en los fusilamientos. [Posteriormente ante la reiterada pregunta del familiar de una víctima a un sacerdote le respondió, estando en el cementerio: “Ahí está enterrado tu abuelo”. Y señaló debajo de los nichos que hay a la entrada, a la izquierda].

Acabada la guerra, los inscribían en el registro civil de los pueblos donde estaban las cárceles en que los fusilaban (Villanueva, Don Benito, Mérida, Badajoz, Almendralejo), no así Castuera adonde fueron bastantes de los detenidos de Campanario.

Cuando en la década de los cincuenta un oficial de milicias, destinado en Melilla, reconoció por el nombre, que figuraba en una calle de nuestro pueblo [Campanario], a un general, en aquel entonces jefe, le saludó diciéndole: “Mi general yo soy de Campanario, todavía nos acordamos de V.E., la calle por la que entró el día de la liberación lleva su nombre”. Éste le respondió: “¡Ah sí! Pues no deberían acordarse ni de mí y menos de aquel día”.

Los exiliados volvieron a finales de abril de 1939; se les llamaba, comúnmente, “Los de Abenoja” [población de Ciudad Real], volvían en tren, en caballerías y andando y el recibimiento fue terrorífico, teniendo que intervenir en algunos casos los soldados para evitar linchamientos; el trayecto de la estación al pueblo solía ser una continua serie de insultos y golpes; según algunos testigos, los peores eran los neófitos: había que hacer méritos; a las mujeres  que venían andando con sus cestas -las famosas cestas de Abenoja- se les podía desvalijar y posteriormente, en muchos casos, darles un humillante paseo por la plaza después de hacerles tomar aceite de ricino.

La entrada más recordada y comentada fue la de don Francisco Albiac: descubierto y denunciado en la estación de Atocha de Madrid por un vecino de Campanario; lo trajeron detenido en el mismo tren en que vino su denunciante; llegó a la plaza convertido en un eccehomo y fusilado en la misma pocos días después; su esposa doña María Gallardo, que estaba embarazada, había sido fusilada unos días antes, a finales de abril, en el cementerio.

En los documentos posteriores, años cuarenta, que se refieren a los fusilados en estos días -por ejemplo, de Juan Gallardo, Francisco Albiac, Antonio Gallardo y otros-, cínicamente se utiliza para con ellos el eufemismo de desaparecidos, lo que evidencia que sus muertes no se registraron.

Los que no murieron conocieron las cárceles franquistas durante años; a algunos les conmutaron la pena de muerte, otros fueron condenados a cadena perpetua, a treinta años y un día, a veinte, a doce por un delito de Adhesión a Rebelión Militar, redimieron penas en campos de trabajo hasta el final de los años cuarenta en que salieron los últimos, aunque posteriormente debían presentarse con la periodicidad fijada en la Casa Cuartel.

 

[1] Vila Izquierdo, Justo, Extremadura en la Guerra Civil, Badajoz, Universitas, [1ª ed. 1983], 2002. Pp. 138-145.

[2] Gallardo Moreno, Jacinta, La Guerra Civil en la Serena, Badajoz, Diputación Provincial de Badajoz, 1994. Pp. 112-118; 131; 136; 139-140; 145; 157; 164.

[3] Chaves Palacios, Julián, La Guerra Civil en Extremadura: Operaciones militares (1936-1939), Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1997. Pp. 245-251.

[4] Engel, Carlos, Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República, Madrid, Almena, 1999. Pp. 35; 39; 86; 99-100; 127-128; 177.

[5] Engel, Carlos, Historia de las Divisiones del Ejército Nacional. Madrid, Almena, 2000. Pp. 31; 65; 71-72; 111; 133; 159; 170; 173; 190.

[6] Diego Jesús Barquero Caballero. “La década de los XXX. Eje cronológico, 1930-1941”, en [Historia de] Campanario: Tomo IV, Personajes y otros aspectos culturales, Ayuntamiento de Campanario (Badajoz), 2003. Pp. 408-410.

[7] Lizarriturri, Alejandro. Memorias de un combatiente de la Guerra Civil, Eibar, 1996; p. 72.

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Las operaciones militares de la bolsa de La Serena, durante su primera fase del mes de julio de 1938 según los historiógrafos franquistas, I

 

Síntesis de las operaciones militares de la bolsa de La Serena durante la primera fase del mes de julio de 1938 expuestas por el Estado Mayor Central del Ejército en 1968[1]

Operaciones en Extremadura. En la región extremeña, después de los combates librados durante la marcha sobre Madrid, no se habían registrado acontecimientos bélicos de verdadera importancia, quedando establecido el frente de tal modo, que las posiciones rojas se adentraban profundamente en la zona nacional por la parte de Mérida y amenazaban muy de cerca las comunicaciones por ferrocarril y carretera entre Andalucía y el resto de dicha zona.

Operaciones en Extremadura. Croquis. Estado Mayor del Ejército. Servicio Histórico Militar. Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939. 1968.

Para corregir el desfavorable trazado del frente en dicho sector, alejando al enemigo de Mérida y liberando al mismo tiempo la extensa y rica comarca de La Serena, el Mando supremo nacional decidió en 2 de julio [de 1938] efectuar una operación en la que debían tomar parte dos agrupaciones de tropas: perteneciente la primera al Ejército del Centro (general Saliquet), con la misión de avanzar desde Madrigalejo [Cáceres] hacia Orellana la Vieja [Badajoz] y pasar el Guadiana por este punto, y la segunda, al Ejército del Sur (general Queipo de Llano), atacando esta última en la dirección Monterrubio-Castuera, para confrontar con la anterior y eliminar así el peligroso entrante rojo en la región extremeña. Seguidamente, ambas agrupaciones avanzarían hacia el Este, conquistando Talarrubias [Badajoz], la Puebla de Alcocer [Badajoz] y Cabeza del Buey [Badajoz].

Con anterioridad a la indicada fecha (del 14 al 18 de junio), el Ejército del Sur había rectificado a vanguardia sus posiciones en los sectores de Fuenteovejuna [Córdoba] y Granja de Torrehermosa [Badajoz], conquistando la Sierra Trapera y los pueblos de Peraleda del Zaucejo [Badajoz], Los Blázquez [Córdoba], La Granjuela [Córdoba] y Valsequillo [Córdoba]; lo que constituía una excelente base de partida para las subsiguientes operaciones.

El cierre de la denominada “bolsa de Mérida” se inició, pues, el 20 de julio, actuando por la parte Norte de aquella la Agrupación de Divisiones del Guadiana, a las órdenes del general Múgica, flanqueada hacia el este por una brigada de caballería, y, por la parte Sur de la misma, un Cuerpo de Ejército de maniobra, a las órdenes del general Solans, reforzado también por una brigada de caballería y otras unidades complementarias.

Las fuerzas del Ejército [por la parte] del Norte, avanzaron rápidamente sobre sus objetivos, cruzando el Guadiana el día 22 de [julio], y alcanzando en la jornada siguiente la rama septentrional de la curva del Zújar. Las del Ejército [de la parte] del Sur tropezaron en su avance con mayor resistencia, lo que no les impidió conquistar los pueblos de Monterrubio, Benquerencia y Castuera, y confrontar el día 24 con las anteriores en Campanario.

Cerrada así la citada bolsa, en días sucesivos fueron ocupados los pueblos de Medellín, Mengabril, Magacela, La Coronada, Don Benito, Villanueva de la Serena y otros de menor importancia; capturándose, al par, millares de prisioneros rojos y copioso botín de material.

 

Las operaciones militares de la bolsa de La Serena durante la primera fase del mes de julio de 1938 en la Historia del Ejército Popular de la República de Salas Larrazabal[2]

 El día primero de julio el número de piezas del VII Cuerpo de Ejército [republicano] era de 41 y el VIII de 39, después de haber perdido en los combates de junio tres baterías: una de montaña, una de 155 y una antitanque. Además de estas piezas habría que contar las de acompañamiento de las brigadas, en su mayoría antitanques de 45 mm. y las que mantuviera como R.G. [Reserva General] el Ejército. Aún, así las disponibilidades artilleras del Ejército eran reducidas pues a las tres baterías que perdieron en los combates de Córdoba se unieron otras tres (séptima, novena y 10ª), que se enviaron al frente de Levante, pero con todo el total general superaba las 100 piezas. Los efectivos del Ejército los cifraba el Estado Mayor Central en su informe de 1 de abril de 1938 en 74.995 hombres.

La bolsa de la Serena

El frente del Ejército [republicano] formaba un saliente muy pronunciado hacia Mérida por donde se acercaba peligrosamente a las comunicaciones por ferrocarril y carretera que unían a Andalucía con Castilla y que resultaban vitales para los nacionales. Era la zona con la que, casi desde el principio de la guerra, soñaba el mando gubernamental que siempre acarició la idea de realizar unas operaciones ofensivas que tuvieran por objetivo dividir en dos el territorio nacionalista. Era por allí por donde Largo Caballero quiso operar en mayo de 1937 con la intención de asestar a sus enemigos un golpe decisivo y ese mismo terreno fue el elegido por Rojo para su proyectado plan “P”. Precisamente en este territorio y con designio contrario el mando nacional proyectó en julio de 1938 una operación de carácter local, pero de cierta envergadura, para estrangular ese saliente que ponía en peligro sus comunicaciones y ocupar el gran valle de La Serena muy fértil y uno de los graneros de España. En caso favorable las tropas nacionales explotarían su éxito avanzando sobre Almadén [Ciudad Real]. El objeto fundamental de la maniobra era, sin embargo, evitar que nuevas reservas gubernamentales fueran extraídas de los frentes del Sur y dirigidas a Levante donde por aquellos días se libraban los combates decisivos en la línea X-Y-Z.

Ametralladora colocada para cortar el paso enemigo.

Para la operación los nacionales agruparon sus fuerzas en dos importantes masas de maniobra. Al Norte del Guadiana, en la zona de acción del Ejército del Centro nacional que mandaba el general Saliquet se constituyó, con la reserva del Ejército, una agrupación de divisiones, que se llamó del Guadiana, al mando del general Múgica y constituida por las divisiones 11ª, 19ª y 74ª y la Brigada de Caballería del general Aldecoa. En el sector de Peraleda del Zaucejo [Badajoz], el general Queipo de Llano reunió todas las divisiones de reserva del Ejército del Sur, constituyendo una masa de maniobra mandada por el general Solans e integrada por las divisiones 22ª, 102ª, 112ª y 122ª y la Brigada de Caballería de Andalucía. Según los informes de Burillo ambas masas de maniobra contaban con una masa artillera constituida por un número de baterías “que sobrepasan de 15”. Es decir, unos 60 cañones.

Por el Norte atacaron las divisiones 11ª, 74ª, quedando en segundo escalón la 19ª y por el Sur las divisiones 102ª, 112ª y 122ª manteniendo la 22ª en el frente pasivo. Era el 18 de julio de 1938.

Cubría el frente del Tajo la división 36ª con las brigadas 47ª y 113ª en línea. A su izquierda se encontraba la 29ª División, que defendía las cabezas de puente sobre el Guadiana con las brigadas 25ª y 109ª; al fondo de la bolsa, frente a Guareña, ocupaban posiciones las brigadas 20ª y 91º de la 37ª División que enlazaban por su izquierda con la 148ª Brigada Mixta y la 12ª Brigada de Asalto. En reserva, el Cuerpo de Ejército mantenía la Brigada 46ª, que estaba mandada accidentalmente por el mayor de milicias Silvestre Gómez Sánchez. Supongo que Alfaro [jefe de la 46ª Brigada], dedicaría su tiempo a proyectar algún mural de carácter épico revolucionario.

A la izquierda del VII Cuerpo de Ejército, ya en tierras cordobesas al otro lado del Zújar, el VIII Cuerpo de Ejército que solo se vio afectado marginalmente por las operaciones, salvo en el frente confiado a la 103ª Brigada de la 38ª División. En total, ocupaban el frente 15 brigadas mixtas, una de Asalto y una de caballería, de las que la 103ª y la 148ª estaban conceptuadas como muy malas.

Emblema de la 24ª División sublevada del Ejército del Sur.

La ofensiva nacional fue precedida por un amago en la cabeza de puente de [la localidad] Puente del Arzobispo [Toledo] y Burillo ordenó que marcharan inmediatamente en aquella dirección el Batallón disciplinario del VII Cuerpo de Ejército y dos batallones de la 25ª Brigada Mixta, pero Barrios, el jefe de Estado Mayor del VII Cuerpo de Ejército, estimó que el ataque principal se desarrollaría siguiendo los ejes Madrigalejo-Villanueva de la Serena y Peraleda-Monterrubio, como efectivamente sucedió, y dejó de cumplir la orden del Ejército, enviando únicamente en la dirección ordenada al Batallón disciplinario, y dejando los otros dos cubriendo las zonas que creía más amenazadas. Burillo también envió al Puente del Arzobispo la 46ª Brigada Mixta, reserva del Cuerpo de Ejército, con lo que se perdieron 12 horas, pues estos movimientos, efectuados el día 18 de julio, tuvieron que ejecutarse en sentido contrario en la jornada siguiente, ya que el día 19, se concretó perfectamente que, el ataque principal, seguía las direcciones supuestas por Barrios, contra las posiciones defendidas por las brigadas 25ª y 109ª al Norte y contra las líneas de enlace de los cuerpos VII y VIII al Sur.

El éxito acompañó a la acción nacional y las fuerzas del general Múgica alcanzaron pronto el Guadiana que vadearon inmediatamente en tanto las tropas del general Soláns, desde las bases de partida conquistadas en junio, en la sierra del Acebuche, avanzaban en dirección a Monterrubio de la Serena, perfilando ambas masas de maniobra el doble envolvimiento de las fuerzas del VII Cuerpo de Ejército situadas al fondo de la bolsa.

Fue en este momento cuando empezaron las vacilaciones de Burillo. El dilema era resistir en las posiciones frente a Mérida, con peligro de que quedaran envueltas, u ordenar el repliegue de todas ellas hasta una línea posterior y más corta, que pudiera ser defendida con energía. Burillo, después de haberse equivocado al ordenar el envío al Puente del Arzobispo de la 46ª Brigada, de dos batallones de la 25ª y del Batallón disciplinario del VII Cuerpo de Ejército, se decide por la resistencia sobre la línea establecida y dispone que la 29ª División, con las brigadas 46ª y 109ª refuercen a la 37ª [División] que defiende la bolsa. El día 20 [de julio] se decide a organizar una división de maniobra, a la que llama División del Zújar, que debía cubrir el hueco producido entre sus dos cuerpos de ejército y amenazar de flanco la penetración de Queipo de Llano. Para mandar la nueva gran unidad, designa al mayor Sánchez Carmona que nombra jefe de Estado Mayor a Luque Mollinedo y cede la jefatura de la 12ª Brigada de Asalto al mayor Valero Arnal, anterior jefe del 11º Grupo de Asalto. Componían la nueva División, la 25ª Brigada Mixta, la 12ª Brigada de Asalto, el 9º Regimiento de Caballería, el Batallón disciplinario del VIII Cuerpo de Ejército, dos batallones de la 148ª Brigada Mixta, una compañía de tanques, un tren blindado y dos baterías de 114, quedando formada la 37ª División por las brigadas 20ª, 91 y 109ª, el Batallón disciplinario del VII Cuerpo de Ejército, un tren blindado, el 5º Regimiento de Caballería y un Grupo de artillería de 75. La nueva División debía defender a todo trance, Casas de Don Pedro, al Oeste de la línea Guadiana-Monasterio-Puente del Arzobispo. Como reservas cuenta con la 46ª Brigada Mixta, un batallón de la 148ª, sendas baterías de 75 y 114 y una sección de 75. La 37ª División y, por lo tanto, todo el frente Sur de la penetración enemiga, la pone a disposición del VIII Cuerpo de Ejército y sustituye a su jefe por el mayor de Infantería Antonio Cano.

Tropas republicanas desfilan junto a su oficial.

El día 22 [de julio] los nacionales entran en Monterrubio que abandonan los dos batallones de la 148ª Brigada Mixta que lo cubrían y tropas del general Múgica alcanzan La Coronada. El VIII Cuerpo de Ejército solicita autorización para retirar las tropas de la bolsa a la línea Monterrubio-Castuera-Campanario, sobre la que enlazaría con las brigadas 25ª y 109ª que resistían en el Guadiana y así, a costa de abandonar al enemigo, la bolsa Don Benito-Zalamea, se evitaba la pérdida de las brigadas 91ª y 20ª. Esta fue ya la idea inicial de Barrios jefe del Estado Mayor del VII, pero Burillo se niega terminantemente y mantiene su criterio de resistencia a ultranza. La llegada de refuerzos procedentes del Centro le reafirma en su decisión y ordena constituir un Cuerpo de Ejército de maniobra, que dirigiría personalmente, compuesto de cuatro divisiones: la División del Zújar que se concentraría en la zona de Almorchón-Benquerencia, al mando de Sánchez Carmona con las brigadas 12ª, 25ª y 66ª, el Batallón disciplinario del VII Cuerpo de Ejército, el 5º Regimiento de Caballería y un grupo [de Artillería] de 75. La División “A” que se reuniría en Belalcázar al mando de Frías con las brigadas 88ª bis y 148ª, el Batallón disciplinario del VIII Cuerpo de Ejército, un regimiento de Caballería, un tren blindado, dos baterías de 114 y una de 107; la División 37ª al mando de de Blas, que se reuniría en La Coronada con las brigadas 91ª y 109ª, el batallón de ametralladoras del VII Cuerpo de Ejército y un escuadrón de Caballería, y la División “B”, que al mando del coronel Gómez estaría integrada por la Brigada 20ª, una nueva, una compañía de blindados, un escuadrón de Caballería y un grupo [de Artillería] de 75.

Sánchez Cabezudo, que había sido destituido por la pérdida de Monterrubio, pasó al Estado Mayor del Ejército; le sustituyó nominalmente de Blas y para la defensa inmediata de Castuera se designó comandante militar de la plaza al mayor de Infantería Luis Espinosa Briones, pero Sánchez Cabezudo abandonó la localidad sin hacerle entrega del mando, y muy pocas horas después las vanguardias de Sólans entraban en la ciudad.

El Cuerpo de Ejército de maniobra con el que soñaba Burillo ya no tenía posibilidades de constituirse y Burillo da contraorden reduciéndole a tres divisiones: la del Zújar, con la composición prevista, la “A”, reforzada con la 81ª Brigada, que acababa de mandar el G.E.R.C., y la 37ª, que mantenía sus brigadas 109ª y 91ª, a la que se unía la 20ª. El mejicano Gómez se queda sin división y se le nombra segundo jefe de la 37ª [División], en tanto Timoteo Reboiro sustituiría a de Blas en el mando de la 109ª Brigada. Se encontraban ya en la zona las brigadas 81ª y 66ª, procedentes de Levante y el Centro, y en camino la 21ª Brigada Mixta del Ejército del Centro y la División 68ª, que no había finalizado su relevo con la 67ª.

Caballería republicana avanza por la carretera.

El día 23 [de julio], Burillo ordena a Rubert que reconquiste a toda costa Castuera, ciudad que ataca Sánchez Carmona desde el exterior con toda la División del Zújar, mientras desde el interior de la bolsa lo hacía de Blas con los dos batallones de la 91ª ó de la 20ª Brigada Mixta y con el Batallón disciplinario del VII Cuerpo de Ejército, apoyados por un escuadrón de Caballería del Quinto Regimiento y el tren blindado. Cada una de las agrupaciones disponía de una compañía de tanques. El ataque fracasa completamente y el día 24, perdida toda esperanza de poderse mantener en la bolsa, se ordena la retirada de de Blas, que debía escapar por Campanario y establecer un frente desde Casas de Don Pedro al ferrocarril de Almadén, al Sur de Don Benito, pero la orden se cursó demasiado tarde y ya las tropas de Saliquet y Queipo habían enlazado en Campanario, consumando el cierre de la bolsa, donde quedó copada casi íntegra la 37ª División.

Durante los días siguientes, Burillo reagrupó una vez más sus fuerzas. Los restos de la 37ª División quedaron en La Puebla de Alcocer, al mando de Antonio Cano Chacón, hasta entonces jefe de operaciones del Ejército. En Almorchón situó la División del Zújar, que entonces quedó constituida con las brigadas 66ª, 21ª y 81ª, todas ellas de refuerzo, y en Belalcázar, la División 68ª, compuesta con las brigadas 189ª, 191ª y 88ª bis. Mientras los nacionales limpian la gran bolsa, que tenía más de 3.000 kilómetros cuadrados, y en la que quedaron incluidas las ciudades de Don Benito, Villanueva de la Serena, Zalamea, Monterrubio, Castuera, Campanario y La Coronada, Burillo intentaba constituir una nueva línea defensiva. El botín geográfico de la operación halló su complemento en la destrucción de la 37ª División, que, según datos oficiales del Ejército de Extremadura, perdió cinco jefes, entre ellos el de la División y los de sus dos brigadas, 89 oficiales, 8 comisarios y 6.086 suboficiales y tropa; 3.588 fusiles, 170 ametralladoras, 11 cañones y 10 tanques. Datos oficiales que deben pecar de optimistas, pues la comandancia de Artillería del Ejército daba como perdidas cinco baterías completas, de ellas cuatro en Campanario (primera, segunda y tercera del VII Cuerpo de Ejército y primera del VIII) y una en Castuera (la segunda del VIII), más una pieza antitanque a dos kilómetros de Campanario, es decir, 18 piezas, 11 de ellas del VII Cuerpo de Ejército y 7 del VIII, lo que nos induce a pensar que las cifras de Burillo se refieren exclusivamente a las pérdidas de la 37ª División, sin incluir las de la 103ª Brigada y las de las fuerzas que acudieron en apoyo de aquella; de ésta solamente se salvaron los batallones 77º y 79º de la 20ª Brigada, que escaparon por Puerto Urraco hacia Benquerencia, donde se unieron a la División del Zújar. El resto de la Brigada y las brigadas 91ª y 109ª quedaron totalmente aniquiladas. En el avance se había conquistado un terreno varias veces mayor que el que días más tarde conseguiría Modesto al Sur del Ebro y habían caído en poder del Ejército nacional un número bastante más elevado de prisioneros, lo que nos da idea de los límites a que debió quedar reducida la famosa batalla.

 

La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida durante la primera fase del mes de julio de 1938 según el Servicio Histórico Militar de 1981[3]

Despliegues tras la batalla del [14 de junio al 1 de julio] En el bando nacional, la 21ª División quedó defendiendo el frente hasta Los Pollos, inclusive; la División 24 se extendía hasta la sierra del Torozo, también incluida, y luego desplegaba la 22.

Croquis donde se muestra el avance nacional entre el Tajo y el Guadiana.

En el otro bando el frente de la 37ª División (orilla izquierda del Zújar) fue cubierto con las Brigadas 91ª (División 37ª) y 148ª (20ª División), figurando a retaguardia y orientadas de Noroeste a Sureste, un batallón de la 47ª [Brigada] (perteneciente a la División 36ª, que defendía la línea del Tajo), las brigadas de la 10ª División (Ejército del Centro), 206ª, 207ª, la 12ª de Asalto y el Batallón disciplinario. Quedaban, pues, más o menos destrozadas y bajo la precisión de ser retiradas inmediatamente para su reorganización, los restos de dos batallones de la 215ª (Reserva), el de la 25ª (63ª División) y partes de las fuerzas de Asalto.

En el frente de la 38ª División (Sur del Zújar, orilla derecha) se encontraban en línea los otros dos batallones de la Brigada 215ª, al parecer en mejor estado, un batallón de la 103ª, dos de la 216ª y la Brigada 88ª completa; en segunda línea, dos batallones de la 217ª y el resto de la 25ª Brigada.

La situación creada. Temores y proyectos. La ofensiva de Queipo de Llano tenía que producir lógicamente hondas preocupaciones en los más altos mandos del Ejército Popular. El terreno conquistado era considerable y su valor, táctico y estratégico, grande también. Por otra parte, las fuerzas empleadas ya no eran las endebles de un año antes. Pero la reacción de Vicente Rojo sería ambigua, bien es verdad que las circunstancias generales de la guerra la justificaban. Por un lado, sacó de línea, para ser enviada a Levante, la 10ª División, y en rigor dos brigadas de la misma, que se trasladaron entre los días 2 y 4 de julio, y pocas fechas después saldría de Extremadura, también para Levante, la División 67ª.

Y es que la situación cerca del Mediterráneo era verdaderamente angustiosa, tanto que a su lado quedaba pálida la extremeña. Pero todo resultaba relativo y la gravedad de esta última se reflejaba en una Instrucción de Rojo, de 19 de junio, en la que señalaba que el Ejército de Burillo debía limitarse a asegurar a toda costa la detención de la maniobra enemiga iniciada, cuyo propósito podía ser “la ocupación del nudo de comunicaciones de Castuera y la caída del frente de Don Benito”. Es más: Rojo consideraba que esta maniobra debía estar seguramente combinada con otra más enérgica por Puente del Arzobispo [Toledo] y dirigida hacia el Sur. Para evitar la conjunción de ambos ataques urgía la reunión de reservas en aquel frente, reservas que debería ser empleadas en el momento oportuno sobre el punto más débil del adversario.

Una instrucción del Estado Mayor del G.E.R.C. para el Ejército de Extremadura, con fecha de 20 de junio, señalaba la necesidad de defender a toda costa los nudos de comunicaciones de Almorchón [Badajoz] y Castuera y restablecer el frente roto y la situación anterior, reuniendo las reservas y empleándolas en dirección Este-Oeste sobre Valsequillo [Córdoba]. Otra instrucción del mismo Estado Mayor, dada ésta a los Ejércitos del Centro y Andalucía, con fecha 21 [junio], puntualizaba la necesidad de “mantenerse a la defensiva, intensificar la instrucción de las unidades de reserva dispuestas, regenerar las unidades desgastadas y fomentar la capacitación de los cuadros de mando”, todo al objeto de acudir en socorro de los Ejércitos de Levante y Extremadura.

El 20 de junio, Rojo decidía el estudio de una operación a cargo del Ejército de Andalucía, posiblemente en la región de Granada, a fin de que el enemigo desplazase allí reservas, desde Extremadura, contrarrestándose entonces las ganancias por él adquiridas.

Finalmente, el 14 de julio el general Rojo daba unas “Directivas” destinadas a todos los Ejércitos. En ellas se decía que el enemigo había desguarnecido notablemente el frente central, el de Cataluña y el de Andalucía, dedicando todo su esfuerzo al frente de Levante. Por consecuencia, en la Región Central se debía crear nuevas unidades de reserva, especialmente batallones de Ametralladoras, llevándose a cabo en Andalucía, en cuanto se dispusiese de medios, una acción local. El Ejército del Centro, en tanto, mantendría sus reservas a disposición de reforzar el Ejército de Levante, actuando sobre el flanco derecho enemigo, caso de que se produjese una amplia rotura en dirección a Utiel [Valencia] o Cañete [Cuenca], y empeñándose en una ofensiva local en el frente del Jarama y su confluencia con el Tajo, o en el de Brunete.

El cierre de la bolsa

(20 a 24 de julio de 1938)

Miembros de las fuerzas republicanas.

Las circunstancias favorables. El 17 de junio, la Sección 3ª del Cuartel General del Generalísimo, en una “cuenta” firmada por el teniente coronel don Antonio Barroso, decía que “las operaciones realizadas habían puesto de manifiesto la poca consistencia de las unidades enemigas y la débil moral de mandos y tropas”. Es más, los Estados Mayores de las unidades propias actuantes aseguraban que “de haber dispuesto de medios de transporte se habría podido fácilmente continuar la progresión, hasta dominar el Valle de la Serena y alcanzar Castuera, Cabeza del Buey y Almorchón, no siendo luego difícil el envolvimiento de las organizaciones defensivas de Pozoblanco [Córdoba] y la invasión del Valle de los Pedroches [Córdoba]”. Esta acción, combinada con otra del Ejército del Centro, de Norte a Sur, mediante la ruptura del frente entre Logrosán [Cáceres] y Cañamero [Cáceres], forzando el Guadiana, “permitirían liquidar la bolsa de Mérida”.

Idea táctica general

El 2 de julio firmaba el general Franco la Instrucción general número 5, que comenzaba señalando la acumulación de elementos enemigos en los frentes de Levante y Teruel, lo que había dejado en evidente debilidad el extremeño. Ello aconsejaba operar aquí, con las ventajas posibles siguientes:

  • Supresión de la bolsa de Mérida, reduciendo el frente en 90 kilómetros.
  • Ocupación de una zona de más de 5.000 kilómetros cuadrados, de gran riqueza, tanto agrícola como ganadera.
  • Liberación del ferrocarril Almorchón-Villanueva de la Serena-Mérida, lo que permitiría duplicar el tráfico de Andalucía con Mérida, descongestionando la única línea férrea existente.
  • Aproximación de la línea alcanzada a Almadén por una parte y a los puertos del Rey y San Vicente por otra, permitiendo la futura conquista de todos estos valiosos objetivos.

Teniendo en cuenta tales posibles ventajas, el Generalísimo decidía actuar según dos grandes direcciones, en una amplia operación combinada:

Por el Norte. En el Ejército del Centro, una fuerza, partiendo de Madrigalejo, llegaría a Orellana la Vieja, pasando el Guadiana y constituyendo aquí una cabeza de puente, mientras que otra fuerza alcanzaría Navalvillar de Pela, para envolver el macizo de Las Orellanas (vértice Repica), ocupando la línea del Guadiana por esa parte hasta Casas de Don Pedro.

                Por el Sur. El Ejército del Sur desembocaría de las posiciones al Este del Puerto de Castuera hasta el Zújar, apoyándose en este río, para marchar rápidamente en dirección Monterrubio-Castuera, apoderándose de Monterrubio y su zona, ocupando la Sierra del Oro o de Monterrubio y cayendo, después, con suma velocidad, sobre Castuera y sierras próximas.

Las dos acciones deberían estar perfectamente coordinadas y conseguido su enlace habría que limpiar el Valle de la Serena, previendo futuras acciones desde Monterrubio y Castuera sobre Cabeza de Buey, y desde Casas de Don Pedro sobre Talarrubias y Puebla de Alcocer.

Como características de la maniobra se señalaban el avance de las divisiones en frentes reducidos, dando profundidad tanto al dispositivo de ataque como al de defensa; el empleo de pasos de línea, a fin de acelerar la marcha, constituyendo, cuando se previeran grandes progresiones, destacamentos rápidos a base de Caballería y dejando entre las divisiones intervalos de 3 a 4 kilómetros, que cubrirían dichos destacamentos, evitando la tendencia general a los frentes continuos y manteniendo en lo posible un permanente contacto con el enemigo, llegando en los distintos saltos del avance a líneas naturales de defensa.

La Aviación actuaría de la forma más intensamente posible.

El Ejército del Centro y la Agrupación del Guadiana

El 12 de julio el general Franco daba la orden correspondiente al Ejército del Centro.

La idea general de maniobra consistiría en romper el frente enemigo por Madrigalejo [Cáceres], avanzando en dirección Acedera-Orellana la Vieja, cruzando el Guadiana y estableciendo una cabeza de puente. Una fracción de la masa, por el Oeste, envolvería las fortificaciones frente a Madrigalejo, cubriendo el flanco derecho del avance principal. A la vez otras fuerzas, partiendo de la zona al Sur de Logrosán avanzarían en dirección Navalvillar de Pela, envolviendo por el Este el macizo de Las Orellanas (vértice Repica), y ocupándolo. Fuerzas de Caballería protegerían el flanco izquierdo (Este) barreando la carretera a Casas de Don Pedro y vigilando el Guadiana. Establecida la cabeza de puente y conquistado el macizo de Las Orellanas, se ocuparía la zona entre el río Gargáligas y el Guadiana, al Oeste de la línea Acedera-Orellana.

Para la operación se constituía la Agrupación o Grupo de Divisiones del Guadiana, conocida también, más modestamente por Columna del general Múgica, al estar por él mandada.

Emblema del Cuerpo de Ejército de Extremadura.

Múgica dispondría, en definitiva, de una Columna Oeste (División 11ª, general Bartomeu), una Columna Este (una Brigada y un Regimiento de la División 74ª, coronel Arias), una fuerza de guardaflanco izquierdo (Este) con la Brigada de Caballería del coronel Aldecoa, un destacamento occidental, en Villar de Rena [Badajoz], con tres unidades de la División 19ª y un Regimiento de la 74ª, al mando del jefe de la II Brigada de esta última División (teniente coronel Luis Blanco Novo).

La Columna Oeste contaría con un total de diez baterías, la del Este con siete, las fuerzas de Caballería con dos, y el destacamento de Villar de Rena con cinco. Habría además, una Agrupación de Artillería de Ejército, a disposición del mando y compuesta de siete baterías.

La Aviación afecta contribuiría a destruir las fortificaciones enemigas en colaboración con la Artillería, llevando a cabo durante el desarrollo de la acción misiones de vigilancia para impedir la llegada de refuerzos y bombardeando las concentraciones que se observasen.

Dentro de la misión de los ingenieros sería destacado el montaje de puentes sobre el Gargáligas por Acedera y sobre el Guadiana al Sur de Orellana, aparte de prever la necesidad de establecer otros puentes en beneficio de la División 74ª y de la Brigada de Caballería, sobre los ríos Cubilar, Gargáligas y Ruecas.

El Ejército del Sur y el Cuerpo de Ejército de maniobra

En la “Decisión” del general Queipo de Llano de 9 de julio, se creaba un Cuerpo de Ejército de maniobra con las divisiones 102ª, 112ª y 122ª, más cuatro unidades de la 24ª, una Brigada de Caballería con tres regimientos y dos escuadrones de Auto-ametralladoras-cañón, una reserva formada por una Brigada de la División 60ª, y luego “posteriormente”, es decir, una vez en marcha las operaciones, las divisiones 21ª y 24ª, al completo. Como Aviación, actuaría la del Ejército del Sur, “debidamente reforzada”.

La idea de maniobra consistía en apoderarse primeramente del nudo de comunicaciones de Monterrubio y de la Sierra del Oro. Castuera se ocuparía fijándola por el Sur y envolviendo las sierras de Benquerencia y Castuera por el Norte, cortando la carretera y el ferrocarril a Almorchón. Se efectuaría el enlace con el Ejército del Centro sobre Campanario y finalmente se limpiaría la bolsa así formada con tropas del Cuerpo de maniobra y de la División 21ª.

Se organizarían tres columnas: una, con la División 112ª (coronel Baturone) y una Brigada menos dos batallones de la División 24ª; otra, con la División 122ª (coronel Redondo), y la tercera, con la 102ª (coronel Castejón). En Artillería, la divisionaria de la columna primera sería reforzada con seis baterías; la de la División 102ª, con dos, y la de la División 112ª, con tres.

Lo más importante del documento se refería a la ejecución de la maniobra. La 122ª rompería el frente enemigo desde el puerto comprendido entre las sierras de Torozo y Mesegara, girando luego hacia el Oeste, pasando el Zújar y ocupando Monterrubio tras envolverlo por la derecha. Las unidades de la División 24ª ocuparían posiciones de guarda flanco derecho.

La División 102ª, siguiendo la carretera de Peraleda a Monterrubio como eje de marcha, ocuparía una serie de alturas de la Sierra del Oro.

La División 112ª y la Brigada de la 60ª seguirían a continuación de la 102ª, y la Caballería protegería el flanco derecho de la 122ª, efectuando un amplio movimiento envolvente en torno a Monterrubio, cortando la carretera de este punto a El Helechal y protegiendo el puente del ferrocarril de Almorchón sobre el Zújar, para evitar su voladura.

Emblema de la 112ª División de I Cuerpo de Ejército del Ejército del Sur.

En la segunda fase, la División 112ª, desde el Norte de Monterrubio avanzaría por el camino a Benquerencia. Esta marcha -señalaba la orden, subrayando además las palabras-, sería precisamente “de noche”, para caer al amanecer sobre las alturas de la Sierra: una Brigada de la División quedaría defendiéndolas, continuando la otra Brigada en dirección a Castuera, tomando como eje de marcha el camino vecinal y el ferrocarril al Norte de los sucesivos macizos montañosos. El avance sería protegido a la derecha por la Caballería y la izquierda por una Brigada de la 102ª.

Las unidades de la División 24ª cubrirían, según fuese avanzando, el flanco derecho del dispositivo, la División 122ª se rebatiría hacia el Este, cubriendo igualmente el flanco derecho, y la División 60ª seguiría a la 112ª. La Caballería flanquearía también por el Este y a distancia la División 112ª, aparte de continuar protegiendo los puentes, ahora el del ferrocarril de Cabeza del Buey a Castuera.

En la tercera fase, las fuerzas de Caballería situadas en las inmediaciones de Castuera avanzarían sobre Campanario, tomando como eje de marcha la carretera entre las dos localidades, hasta enlazar con el Ejército del Centro a la altura del vértice Antanillas. La Brigada de la 102ª seguiría a la Caballería, apoderándose de la línea de alturas situadas al Oeste. El pueblo de Campanario sería ocupado por fuerzas del Ejército del Centro.

La División 21ª, a base de dos columnas, limpiaría, una de ellas -la llamada “de Americanos”- la zona de Higuera de la Serena, Zalamea, Malpartida, Valle, Quintana, etc., y la otra -la columna “del Guadámez”- Medellín, Mengabril, Don Benito, Villanueva, La Haba, Magacela y La Coronada.

El mando supremo correspondería al general Queipo de Llano, el del Cuerpo de Ejército de maniobra, al general Solans, y el de la Caballería, al general de la División del arma (Plácido Gete).

La Aviación

La orden de operaciones de 7 de julio firmada por el general Kindelán, jefe del Aire, señalaba las unidades que actuarían. Eran, en definitiva, una escuadra (Junkers Ju 52) y una escuadrilla (Heinkel He 70) de Bombardeo, dos grupos de Caza (CR. 32), una escuadrilla de Gran Bombardeo y un grupo de Cooperación. Se utilizarían los aeródromos de Badajoz, Mérida, Trujillo, Calzadilla de los Barros y los que se designaran eventualmente.

Las fuerzas del Ejército Popular

Pelotón de fuerzas republicanas cubriendo su avance tras un carro de combate.

El Ejército que va a enfrentarse con la doble ofensiva de las fuerzas nacionales del Centro y del Sur a partir del 20 de julio es el de Extremadura, que tiene por jefe al coronel Ricardo Burillo, estando al frente de su Estado Mayor el teniente coronel Javier Linares Aranzabe. El cuartel general se encuentra en Almadén.

Enviadas a Levante las divisiones 10ª y 67ª, la composición del Ejército es ahora la siguiente:

  • VII Cuerpo. Jefe, teniente coronel Antonio Rubert. Jefe de Estado Mayor, mayor de milicias Agustín Barrios del Castillo. Cuartel general, Cabeza del Buey. Fuerzas: Divisiones 29ª (teniente coronel Fernando Monasterio, brigadas 25ª, 46ª y 109ª), 36ª (teniente coronel Gómez Palacios, brigadas 47ª, 113ª y 114ª) y 37ª (teniente coronel Sánchez Cabezudo, brigadas 20ª, 91ª y 148ª).
  • VIII Cuerpo de Ejército. Jefe, teniente coronel Manuel Márquez. Jefe de Estado Mayor, mayor de milicias Copérnico Ballester. Cuartel General, Pozoblanco [Córdoba]. Unidades: División 38ª (mayor Ruiz García Quijada, brigadas 88ª, 103ª y 115ª) y 63ª (mayor Frías, brigadas 86ª, 88ª bis y 114ª).
  • Reservas y otras fuerzas: 68ª División (mayor López Mejías, brigadas 189ª, 190ª y 191ª), 12ª Brigada de Asalto, 5º Regimiento de Caballería, dos batallones de ametralladoras (uno del VII Cuerpo y otro del XX Cuerpo, que combatía en Levante), un Batallón disciplinario, uno de Guerrilleros (por lo menos con 200 hombres), tres grupos y una batería como Artillería del VII Cuerpo y cuatro grupos y dos baterías como Artillería del VIII.

De estas fuerzas la 36ª División defendía la línea del Tajo hasta el Puente del Arzobispo. A partir de aquí figuraba la 29ª hasta el Guadiana, con las brigadas 46ª y 109ª de Norte a Sur, separadas por Puerto Llano. En este frente estaban intercaladas tres compañías de ametralladoras y un escuadrón, todos de la reserva de Ejército. En cuanto a la Brigada divisionaria 25ª se encontraba a retaguardia.

A continuación de la División 29ª, figuraba la 37ª, con las brigadas 20ª y 91ª, situadas en el fondo de la bolsa de Mérida, desde Medellín a Higuera de la Serena, y la 12ª de Asalto (sacada de la reserva de Ejército), al Oeste de la margen izquierda del Zújar superior. La Brigada divisionaria 148ª se encontraba en reserva.

Luego aparecía el VIII Cuerpo de Ejército, con la 103ª Brigada de la 38ª División, en la margen derecha del mismo río. A continuación, las otras brigadas divisionarias, a 88ª y la 115ª, y luego la 63ª División, que se extendía hasta el río Yeguas, afluente del Guadalquivir, donde se establecía el enlace con el Ejército de Andalucía.

¿Cuál era la organización, disciplina y espíritu de estas fuerzas? Anteriormente y en diversas ocasiones hemos tocado estos puntos, creyendo oportuno agregar aquí algo de lo que dice un documento, al parecer redactado por Linares Aranzabe. Entre otras cosas señala: “Las fuerzas de este Ejército han hecho una continua vida de trincheras, no han conocido el relevo y mucho menos el permiso”. El aislamiento de las unidades, esparcidas por todo el frente, dificultaba en grado sumo la instrucción de especialistas. “Por otra parte -seguía Linares- la gente experimentada de los batallones iba disminuyendo progresivamente”, mientras que “los mandos no estaban completos”. Y en el armamento había escasez de morteros, antitanques y artillería antiaérea.

Los frentes de los Cuerpos de Ejército VII y VIII eran de 388 y 170 kilómetros, respectivamente.

El paso del Guadiana

Vehículos motorizados atravesando el vado fluvial sobre unos pontones improvisados.

En la operación proyectada era un episodio importante el paso del Guadiana, y aun el de varios afluentes suyos, bien que en esta época del año el caudal de todos ellos estuviese sensiblemente mermado.

El Estado Mayor del general Múgica llevó a cabo, a este respecto, un estudio en relación con la viabilidad del paso de dichos cursos de agua, muy interesante.

Según se ve en él, salvo el Guadiana, todos los otros ríos podían ser vadeados por varios puntos, incluso con carros. Y aunque las carreteras fuesen escasas, los caminos eran muchos y en general no suponían un obstáculo para el avance. La frase “transitable para toda clase de vehículos”, en relación con dichos caminos, era muy repetida.

Referente al Guadiana decía el estudio referido: “Es naturalmente el obstáculo más importante que tiene este frente, pero tiene también numerosos vados, que en esta época no ofrecen ningún peligro”. Los más indicados para las fuerzas que tenían que seguir la dirección Norte-Sur eran los llamados de Juntas y Chicarro, junto al camino de Rena a Villanueva de la Serena; el de Cabanillas, dos kilómetros aguas y por el que pasaba un camino de Rena a Don Benito; y el de Aceña, cruzado por el camino que iba a Don Benito desde Miajadas. Hacia el Este, eran de destacar el vado situado frente al Molino del Trompeta, dos kilómetros y medio al Este del vértice Tamborrio, y luego, el de la Casa del Molino en el meridiano de Madrigalejo.

Había cuatro pasos de barca: el correspondiente al camino vecinal de Navalvillar de Pela a Talarrubias, el camino de Orellana la Vieja a Campanario, el situado a dos kilómetros al Este del vértice Tamborrio y el de detrás del cerro de Aceuchal. Hablando de los dos primeros se decía: “Estas barcas pueden ser utilizadas para el transporte de elementos de gran peso”.

Queda por tratar el capítulo más importante en el paso de un río: los puentes.

En el ferrocarril en construcción de Guadalupe a Villanueva de la Serena estaba terminada su explanación, que podría ser utilizada como pista, y también tres puentes: uno sobre el río Ruecas, al Norte de Madrigalejo, que no interesaba por encontrarse en plena retaguardia nacional, otro, el del Gargáligas, dos kilómetros al Este de Rena, y el tercero sobre el Guadiana, al Sur del pueblo; estos últimos de futura gran utilidad si no eran destruidos por las fuerzas que se replegaran ante el avance de los batallones nacionales.

En cuanto a los puentes carreteros, se conservaba el de la carretera de Rena a Villanueva sobre el Ruecas, pero no el que salvaba el Guadiana y que había sido volado. El enemigo había desviado dicha carretera haciéndola pasar por el puente del ferrocarril.

Vísperas

La doble acción que el mando nacional preparaba no cogió de sorpresa al coronel Burillo ni a sus subordinados.

El 15 de julio el Boletín de Información del Ejército de Extremadura recogía rumores no confirmados de concentraciones de fuerzas en Zorita y Trujillo, agregándose que debía extremarse la vigilancia por “el sector de Cáceres y extremeño, donde el enemigo tiene concentradas fuerzas en los pueblos próximos a la línea”.

El 16 se acusa actividad general por carreteras y caminos y se dice como resumen de la información: “El enemigo concentra fuerzas en el sector extremeño, lo que hace temer una acción ofensiva por este frente, de la cual han oído hablar los evadidos llegados últimamente”.

El 17 la conclusión informativa es la siguiente: “Ante la intensa circulación observada, las frecuentes caravanas trasladando fuerzas y los rumores que los evadidos declaran haber oído, es de esperar una acción ofensiva del enemigo en las 48 horas próximas”.

La conclusión del día 18 está en perfecta consonancia con la realidad y señala: “Por evadidos se sabe que el enemigo tiene intenciones de atacar con propósito de ocupar Navalvillar de Pela y Villanueva de la Serena, llegando a extender el movimiento ofensivo hasta Don Benito”.

Acorde con esta información se dieron varias órdenes y directivas, y la del día 14 de julio encomendaba la mejor reorganización de las fuerzas y el reforzamiento de las reservas. Al parecer se completó la plantilla de todas las unidades y la organización de las terceras brigadas en las divisiones que sólo tenían dos.

Un plan de destrucciones preparado de antemano era muy extenso, con 95 en el terreno del VII Cuerpo y 56 en el del VIII; comprendiéndose aquí puentes, terraplenes, túneles, cruces de vías, estaciones de ferrocarril, “eses de caminos”, etc.

Emblema de la 102ª División del Ejército del Sur sublevado.

Víspera de la operación, las fuerzas nacionales se fueron acercando o situando en sus bases de partida, convenientemente. En el Ejército de Queipo de Llano, la 122ª División y las fuerzas de la 24ª, vivaqueaban al Sur de la Sierra del Torozo; la 102ª, al Suroeste de Monterrubio, en la carretera de esta localidad a Peraleda; la 112ª, en la comarca de Peraleda; la Brigada de la 60ª División entre la Sierra de Mesegara y Los Blázquez, y la Brigada de Caballería, bajo la Sierra de Mesegara. En el Ejército de Saliquet la Brigada de Caballería se situó al Sur de Logrosán y las Divisiones 11ª y 74ª a ambos lados de la carretera de Zorita a Madrigalejo.

El mes de julio había ofrecido quince primeros días de paralización total en los frentes andaluz y extremeño. Sólo el 16, la División 31ª (nacional) ocupaba mediante un hábil golpe de mano una posición del sector cordobés de Montoro, posición que sufriría luego varios contraataques los días 18 y 19.

El tiempo era calurosísimo, con fuertes vendavales de tierra y polvo.

La operación

Día 19. Ataque previo distractivo

Croquis que indica la ofensiva final del Ejército sublevado. Servicio Histórico Militar.

La operación principal fue precedida de un ataque por el Puente del Arzobispo [Toledo] el día 19, que tenía por objeto, sin duda, sembrar la confusión en el enemigo, hacer que distrajese hacia la zona afectada algunas de sus unidades y mejorar el despliegue propio con vistas a avances futuros e importantes.

En este ataque tomaron parte cuatro batallones de la División 107ª, cuatro de la 16ª y cinco baterías de diversas unidades, al mando conjunto del coronel Miguel Sanz de la Garza. Se llevó a cabo al amanecer del día 19, ocupándose sin dificultad los pueblos de Azután y Navalmoralejo y la loma de Fuentelapio. El enemigo huyó sorprendido.

Burillo temiendo que fuese esta la operación principal, decidió enviar allí parte de la 25ª Brigada, que sin embargo no se movió, el Batallón disciplinario, 200 guerrilleros y un escuadrón de armas automáticas.

Día 20. Múltiple rotura del frente

Una columna formada por fuerzas de la 74ª División, al mando del teniente coronel Villalba Rubio[4] rompe espectacularmente la línea enemiga frente a la llamada Casa de la Rana, al Este de Madrigalejo, ocupando luego el vértice Gorbea, próximo al río Cubilar, que cruza a la tarde, llegando hasta el río Gargáligas, del que tiene que retirarse al provocar el enemigo un incendio en la vegetación situada entre ambos cursos de agua[5].

Mientras, la Caballería, por la izquierda, ocupa el amplio macizo de Las Talarrubias, llegando en un impresionante avance de 10 kilómetros hasta la Casa del Fraile, en el río Gargáligas.

Por la derecha de la 74ª División, la 1ª Brigada de la 11ª División (teniente coronel González Rojas) rompe el frente por el paso del río Ruecas, al Este de Madrigalejo, envolviendo las líneas de resistencia enemigas, ocupando el vértice La Mata y, tras el cruce del Gargáligas, el pueblo de Acedera y el vértice Jaroso, ya en las estribaciones de la sierra de Pela. El diario de la División [11ª] señala: “Quedando el enemigo tan desmoralizado que apenas opondrá resistencia al día siguiente”.

De la División 19ª actúan dos batallones (el 5º de Árgel y 185º de La Victoria), ocupándose la Casa de Torrevirote y la parte inmediata del bosque en que aquella se encuentra, y el puente de la carretera sobre el río Ruecas, impidiendo su voladura, ya preparada. También se gana el pueblo de Rena.

En el Sector de El Puente del Arzobispo se alcanza el vértice Tejoneras.

Si efectiva es la rotura del frente del Ejército del Centro no es menor la que lleva a cabo el Ejército del Sur. La División 122ª, protegida a la derecha por fuerzas de la 24ª y a la izquierda por otras de la 102ª, ocupa sucesivamente tras líneas de fortificaciones, cruza el Zújar y llega a una línea definida por la Casa de Mataborrachas, loma Berciales, vértices Sijuela y Picuda y lomas de Saucea y Morrillo del Cuervo, avanzando sobre el Puerto de los Vuelos.

El calor es asfixiante, continuando los vendavales de polvo. El diario de operaciones de la 11ª División, después de hablar de las elevadísimas temperaturas del día 20, puntualiza que causaron el 50 % de las bajas, y que la falta de medios hizo que se condujera por hombres el material de ametralladoras y morteros.

Consecuencias. La División “Zújar”

Al terminar la jornada, la impresión de Burillo es sumamente pesimista. Prevé el cierre de la bolsa y decide fortificar, “caso de no poder detener al enemigo”, marcando tres líneas que defiendan la dirección Puebla de Alcocer-Almorchón-Belalcázar. Decide igualmente constituir una División independiente de los Cuerpos de Ejército -que sea reserva de su Ejército- con el mando en Almorchón y la misión de defender a toda costa su nudo ferroviario y detener la penetración enemiga por el valle del Zújar. Se llamará por eso División “Zújar” y estará a las órdenes de Sánchez Carmona, el cual contará como fuerzas con las Brigadas de reserva 25ª y 12ª de Asalto, un Regimiento de Caballería, un llamado “Batallón de Combate” (Disciplinario) del VIII Cuerpo, una compañía de tanques, otra de autos blindados, un tren blindado, un grupo de Artillería procedente de la 37ª División y ocasionalmente unos batallones de la 148ª Brigada, que se encuentran en su zona de acción.

Burillo pide, además, a Miaja el envío de Artillería.

Día 21. Paso del Guadiana

Legionario de Primera con fusil ametrallador.

La 74ª División cruza los ríos Cubilar y Gargáligas, ganando las alturas que dominan por el Oeste Navalvillar de Pela, localidad que es a su vez rebasada por el Este, quedando luego ocupada. Otras fuerzas se apoderan de las alturas al Noroeste de la Sierra de Pela, en tanto que los batallones afectos a la Caballería se establecen en una serie de posiciones a lo largo de la carretera de Villanueva a Guadalupe. Abatida en gran parte la resistencia enemiga se ocupa el resto de la Sierra de Pela, con el vértice Repica, llegando a la orilla derecha del Guadiana. El avance de 22 kilómetros ha sido impresionante.

La Caballería, flanqueando por la izquierda el avance de la 74ª, llega al vértice Noguer, que rebasa, cortando la carretera de Casas de Don Pedro.

Por su parte, la 11ª División se apodera del vértice Mesas Altas, loma El Bohonal y luego de las Orellanas, efectuando reconocimientos al Sur del Guadiana y explorando los caminos que conducen a Villanueva de la Serena. Por la noche cruzan el río dos batallones por varios vados.

En el Ejército del Sur entra en línea la 112ª División y se rechazan varios ataques a las posiciones conquistadas ante el Puerto de los Vuelos, que es totalmente ocupado por la noche, progresándose ligeramente por la Sierra del Oro o de Monterrubio, conjunto de intrincadas elevaciones, aptas para toda la defensa.

A la noche de este día Burillo se dirige a los jefes de sus dos Cuerpos de Ejército, encareciendo la gravedad de la situación y la necesidad de que todos los mandos “cumplan con el deber de exigir la defensa de las posiciones a toda costa, no abandonándolas sin previa y autorizada orden de la superioridad”. Agregando seguidamente: “No puede tolerarse ni un momento más el lamentable espectáculo de ver avanzar al enemigo con el arma colgada, sin que se le ponga la menor resistencia”. Al general Miaja, jefe supremo, Burillo, pide el envío de dos brigadas.

Día 22. Ocupación de Monterrubio

La División 74ª se extiende hasta el vértice Noguer, conquistado el día anterior.

Al medio día, el general Saliquet redacta una orden en la que se señala como misión de la Agrupación de Divisiones del Guadiana “continuar su avance y establecer contacto al Sur del Zújar con las fuerzas del Ejército del Sur”. Para ello se adelantaría la línea hasta el Zújar, entre el vértice Tamborrio y la loma Mingorramos; luego se cruzaría el río en dirección al camino de Campanario a Orellana, estableciendo una cabeza de puente desde aquella loma al río Guadalefra, incluido el vértice Culebras.

La 11ª División, de la que dos batallones habían cruzado ya el Guadiana, organiza aquí una pequeña cabeza de puente.

En el Ejército del Sur se tropieza con mayores dificultades. La División 102ª, por la izquierda, se extiende por la Sierra de Monterrubio; la 112ª avanza desde la base del vértice Sijuela sobre Monterrubio de la Serena, que ocupa, después de desbordarlo por la derecha e izquierda, rebasándolo ampliamente y rechazando luego fuertes contraataques; la División 122ª, desviándose hacia la derecha, progresa profundamente alcanzando la línea definida por el vértice Herradero y el vértice Buitrera, y cortando la carretera de Castuera a Cabeza del Buey. La Caballería hace una incursión hasta el pueblo de Helechal, y las fuerzas de la División 24ª van situándose sobre las alturas de la margen izquierda del Zújar.

Problema: abandono de la bolsa. ¿Un nuevo Cuerpo de Ejército?

La situación, con la ocupación de Monterrubio y la pequeña cabeza de puente en el Guadiana, se dibuja ya dramática para el coronel Burillo.

El primer problema que se le presenta se refiere a la situación de las Brigadas 20ª y 91ª (37ª División), que se encuentran en el fondo de la bolsa, amenazadas de copo. El mayor Barrios, jefe de Estado Mayor del VII Cuerpo, es partidario de su retirada, por tener, sin duda, una más cabal imagen de la situación; pero Burillo se opone, basándose en una supervaloración de sus fuerzas y en el hecho de haber puesto el general Miaja a su disposición una serie de unidades: las Brigadas 21ª, 66ª y 81ª, las dos primeras procedentes del Centro y la tercera de Levante, más la División 68ª completa, que también viene de Levante.

Rubert, jefe del VII Cuerpo, tampoco las tiene todas consigo y por eso envía un telegrama “urgentísimo” al jefe de la 37ª División, donde se le dice: “Disponga que 20ª y 91ª Brigadas estén dispuestas para que si llegara el momento necesario efectúen repliegue hasta unirse a fuerzas del interior en ordenada retirada. El momento será determinado por este mando y si faltara el enlace podría V.S. obrar según aconsejen las circunstancias”.

Mientras tanto y con la ayuda que envía o ha enviado ya Miaja, Burillo proyecta, a la noche, constituir sobre la marcha, un nuevo Cuerpo de Ejército, que será de Maniobra, formado en un principio por cuatro divisiones: 37ª, “Zújar”, “A” y “B”, si bien luego reducirá sus pretensiones a las tres primeras. La 37ª, con base en La Coronada, estaría mandada por el mayor De Blas, con las brigadas 20ª, 91ª y 109ª; la División “Zújar”, con base en Almorchón-Benquerencia y mando de Sánchez Carmona, tendría ahora las dos brigadas 12ª de Asalto y 25ª, más la 66ª, llegada del Centro; finalmente, la “A”, con el mayor Frías como jefe y su cabecera en Belalcázar, dispondría de las brigadas 88ª bis y 148ª.

Día 23. Ocupación de Castuera

Emblema de la 19ª División sublevada. I Cuerpo de Ejército. Ejército del Centro.

La 2ª Brigada de la 11ª División nacional, se extiende sin dificultades entre los ríos Gargáligas y Guadiana, ocupando el cerro Aceuchal y el Castillo de la Encomienda, más los vértices Tamborrios, Pelado, Almendro y Cabeza Pelada. Apoyan a la 11ª División fuerzas de la 19ª; la 74ª no se mueve, iniciando parte de sus efectivos, ante la nueva maniobra que se proyecta, un desplazamiento en dirección Oeste.

A la tarde el general Saliquet da una orden, donde se señala como misión de la Agrupación Múgica: “Continuar con la máxima rapidez nuestro avance hacia el Sur del Guadiana y del Zújar, en la dirección Orellana-Campanario, y a la vez hacia los altos de Magacela, para cortar por aquí la carretera a Guareña y el ferrocarril de Don Benito”.

En el Ejército del Sur, la 112ª División, después de rechazar a la noche varios contraataques dirigidos a la recuperación de Monterrubio, avanza sobre la sierra de Benquerencia, ocupándola, así como el pueblo de ese nombre; prosiguiendo a la tarde su impetuosa marcha, se dirige ahora sobre Castuera, donde entra a las nueve y media de la noche. La 122ª División releva a la anterior en la sierra de Benquerencia y es relevada, a su vez, en parte y por la noche, por una brigada de la 60ª; y la 102ª, por la Sierra de Oro, llega a la carretera Monterrubio-Castuera, cerca de Puerto Hurraco.

Para la operación, que ya se intuye definitiva, del siguiente día, las fuerzas despliegan así, en un gran arco, de izquierda a derecha: un Regimiento de Caballería, Divisiones 102ª, 112ª y 122ª, [otros] dos Regimientos de Caballería y fuerzas de la 24ª División.

Ha sido inútil que la División “Zújar”, desde el exterior de la ya inevitable bolsa, y la División 37ª, desde el interior de la misma, se opusieran a la maniobra de la 112ª División nacional.

La pérdida de Castuera y el pesimismo de Miaja

Castuera, población de cierta entidad, era el más importante nudo de comunicaciones de toda esta comarca, tanto que su posesión por las divisiones nacionales suponía una grave dificultad para que se comunicasen entre sí las fuerzas del Ejército Popular destacadas a todo lo largo del frente.

Por eso no debe extrañarnos que Burillo dispusiera para las seis de la mañana del día 24 su reconquista desde la sierra de Benquerencia, que se ganaría previamente, a cargo de la División “Zújar”.

De este día 23 conocemos el único documento de Miaja relativo a la situación y a las operaciones que tratamos. Es una Instrucción, donde se dan algunas vagas directivas, como el señalar que las acciones del Ejército de Extremadura deben caracterizarse por “la audacia y la maniobra”, pero el documento, en su conjunto, resulta totalmente pesimista, señalando que, dadas las circunstancias, habrá que “desechar toda idea de buscar, en un dispositivo esencialmente defensivo, la detención de la maniobra iniciada”.

Día 24. Ocupación de Campanario. Cierre de la bolsa

Las fuerzas del teniente coronel Villalba (74ª División) se han concentrado alrededor del kilómetro 15 de la carretera de Villanueva de la Serena a Acedera y desde allí parte de ellas, sin encontrar resistencia, cruzan el Guadiana por el vado y paso de barca situados ligeramente al Suroeste de aquel kilómetro, y más tarde el Zújar, ocupando primeramente el vértice Jalías y luego los pueblos de Magacela y La Coronada; otras fuerzas alcanzan unas lomas que dominan por el Este Villanueva de la Serena.

La 11ª División, que al mediodía tropieza con ligeras resistencias al Sur del Zújar, cruza este río, persiguiendo al enemigo, y en un avance rapidísimo enlaza con las unidades del otro Ejército al Norte de la localidad de Campanario.

Parte de la Caballería, actuando entre las dos columnas y adelantada, ha servido de enlace entre las mismas.

Sargento de Regulares.

En el Ejército del Sur ha sido una brigada de la 112ª División la que, en una marcha impetuosa, ha llegado a Campanario. La 122ª y la Caballería continúan defendiendo el flanco derecho del avance, rechazando ataques procedentes de Cabeza del Buey. [En el diario de operaciones de la 11ª División se recoge que el día 24] “Ocupado por el Ejército del Sur el pueblo de Castuera e iniciado su avance sobre Campanario, recibe orden la [11ª] División de iniciar rápidamente el avance para efectuar en este pueblo [Campanario] el enlace con el citado Ejército [del Sur], operación que comienza al mediar el día y en la que el enemigo, replegado en días anteriores en fortificaciones al Sur del Zújar, cortando la carretera y vados de éste, opone una tenaz resistencia que fue vencida en brioso ataque, consiguiéndose el paso de este río [Zújar]; motorizadas dos unidades se continúa la persecución del enemigo, que huye desmoralizado, y en rápido avance se enlaza en Campanario con la Caballería del Ejército del Sur y momentos después con su Infantería; se cierra con ello la bolsa de la Serena y se hacen al enemigo a más del elevadísimo número de muertos, 1.070 prisioneros, recogiéndosele dos piezas de artillería, numeroso material de ametralladoras, fusiles ametralladores y de repetición. En la madrugada de este día fueron deshechos dos batallones rojos que cerrados en la bolsa intentaban escapar, haciendo prisionero al personal que escapó con vida en los desesperados ataques que, para lograr su salida, intentaron repetidas veces por diferentes lugares de este frente”.

En la misma mañana de ese día [24 de julio] se iniciaba por fuerzas de la 21ª División y de Caballería la limpieza de la bolsa que ya en aquellos momentos se estaba formando.

Al Norte, las fuerzas de Caballería y de la 19ª División han alcanzado las serranías de Navas García y Campanitas y el vértice Copo.

El copo de la bolsa de Mérida

A la mañana el teniente coronel Rubert había dicho en un telegrama: “Teniendo presente situación frente Brigadas 20ª y 91ª, en el que solo existe una ligera línea de vigilancia y vista la acumulación de elementos por el enemigo, debieran replegarse estas fuerzas a Campanario y establecer una línea apoyada en el Zújar, continuando Campanario a carretera Quintana, con lo que evitaríamos la progresión del enemigo de Castuera a Puebla [de Alcocer] y, sobre todo, salvaríamos las fuerzas antes citadas de ser atacadas por retaguardia. Así mismo se debería establecer una cabeza de puente con la 109ª Brigada en Casas de Don Pedro, para evitar la progresión por Talarrubias a Puebla de Alcocer, otra línea en Cogolludo para evitar el paso a Puebla [de Alcocer]”. La respuesta del coronel Burillo fue ésta: “En vista de su telegrama sobre repliegue de las Brigadas 20ª y 91ª apoyándose en zona Zújar, lo apruebo en todas sus partes, debiendo proceder a su inmediata ejecución”.

Pero la aprobación de Burillo a la retirada de aquellas Brigadas llega demasiado tarde. El avance ha sido mucho más rápido que el previsto, incluso para las fuerzas nacionales, pues en la orden del día 23 del general Saliquet, de la que ya se ha hecho mención, se decía: “El 26 y el 27 seguirá el avance sobre Campanario, envolviéndolo…”.

Las dos Brigadas 20ª y 91ª fueron copadas, salvo un batallón de cada una de ellas, que habían sido enviados anteriormente para defender Puerto Hurraco. También se encontraban en la bolsa dos compañías de ametralladoras y artillería, según pronto veremos.

En la madrugada del día 25 las tropas encerradas trataron de buscar una salida, atacando la línea Campanario-Zújar, siendo rechazadas y sufriendo muchas bajas. Las fuerzas de la 21ª División continuaban la limpieza de la bolsa, de Oeste a Este.

Habían quedado en aquella zona sin salida, de unos 560 kilómetros cuadrados, las importantes localidades de Don Benito y Villanueva de la Serena, aparte de las de Medellín, Mengabril, La Haba, Cruces, La Guarda, Manchita, La Garza, Quintana, Valle, Malpartida, Zalamea e Higuera, las cinco últimas “de la Serena”.

Bajas y botín

El cierre de la bolsa de Mérida. Croquis nº 13. Monografía de la guerra de España, Servicio Histórico Militar, nº 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 224.

Disponemos de los suficientes documentos oficiales como para poder hablar, sobre una base fidedigna, del tributo de sangre de ambos bandos y del botín capturado.

Las bajas nacionales fueron éstas: 21ª División, 8; 24ª División, 196; 102ª División, 341; 112ª División, 63; y 122ª División, 227. Total, 535; entre ellos, 44 jefes y oficiales. El mayor número de bajas de la 102ª se debe a su difícil conquista de la Sierra de Monterrubio. No figuran en la relación las bajas de las fuerzas de Caballería.

Las bajas del Ejército Popular fueron de 6.306 hombres, entre ellos 5 jefes, 89 oficiales y 8 comisarios. Burillo dio datos sobre el estado en que quedaron algunas Brigadas: 12ª de Asalto, 1.134 hombres; 20ª, 1.552 hombres; 25ª, 630; 91ª, 1.719; 109ª, 2.127, y 148ª, 2.063.

En cuanto al botín capturado por los Ejércitos nacionales, sus partidas más importantes fueron las siguientes: fusiles, 3.588; fusiles ametralladoras y ametralladoras, 170; tanques, 10, y cañones, 18. Había, además, 19 vagones de ferrocarril, con gasolina y víveres, un depósito completo de intendencia, un parque de Automovilismo, un polvorín completo con municiones de todas clases y 14 camiones.

Reflexiones y conclusiones

La oportunidad de una operación

Las operaciones reseñadas tuvieron lugar en un momento psicológico muy oportuno. Concentrada la atención de ambas partes en el frente de Levante, donde se luchaba de modo enconadísimo para alcanzar o defender Valencia, y más aún, puesta la atención del Estado Mayor Central, de su jefe, general Rojo, y del propio ministro de Defensa, Doctor Negrín, en la proyectada operación del paso del Ebro, en la que se fraguaban las máximas esperanzas, es claro que el frente de Extremadura estaba totalmente fuera de la atención de aquéllos.

Burillo contó, en un Informe, que “el día 14 de junio se celebró en la jefatura del Grupo de Ejércitos [Madrid] una reunión de jefes de Cuerpos de Ejército, bajo la presidencia del Presidente del Consejo y Ministro de Defensa, doctor Negrín, en la que se acordó que todos los Ejércitos facilitasen al jefe de Grupo de Ejércitos cuantos elementos precisase para la defensa del Frente de Levante, y que todos estuvieron conformes en que una pulgada de terreno en Levante tenía el mismo valor que el de muchísimos kilómetros en Extremadura”.

Esta última frase posee una elocuencia que nos dispensa de mayores consideraciones. Era, pues, lógico que en Extremadura se dispusiera de los menores efectivos posibles, pero si el enemigo, que tenía igualmente puesta su máxima atención en Levante, donde se encontraban luchando a mediados de julio no menos de diecisiete Divisiones, podía independientemente concentrar en tierras de Cáceres, Badajoz y Córdoba fuerzas suficientes y capaces como para cerrar aquella “espada de Damocles” lanzada sobre la geografía nacional de guerra, no debía desaprovechar la ocasión.

La realidad demostró que la empresa era perfectamente factible. El Ejército del Sur había mejorado notablemente y ello se vio de modo clarísimo en las operaciones del anterior mes de julio en la comarca del Zújar superior. Y el Ejército nacional del Centro tenía varias Divisiones excelentes y muy experimentadas. Además, las repetidas operaciones de junio habían demostrado la debilísima calidad de las Divisiones del Ejército Popular, de sus mandos y de sus Estados Mayores.

Una victoria fácil

Emblema de la 60º División sublevada del Ejército del Sur

Unas nueve Divisiones de Infantería y Caballería arrollaron a unos efectivos muy inferiores, no solamente en número sino, sobre todo, en calidad. Ya hemos apuntado cómo el general Saliquet no esperaba el cierre de la bolsa hasta dos o tres días después.

En líneas generales las fuerzas del Ejército Popular, aun las más selectas, no estaban preparadas para reaccionar ante la audaz operación del cierre de una bolsa. No tenían los mandos sentido de la iniciativa y los soldados prácticamente sólo sabían pegarse al terreno, contraatacar e infiltrarse de noche. Pero además las Divisiones extremeñas, como las andaluzas -y más aún éstas todavía-, eran las de más baja calidad de todo aquel Ejército. De aquí que no fuesen capaces de frenar el avance de las dos fuerzas que buscaban el contacto, o de atacarlas eficazmente por los flancos del avance.

En realidad, puede decirse que no dio tiempo a nada, dada la rapidez de la maniobra, como la formación de las Divisiones que el coronel Burillo proyectó y de las que apenas nació a la vida la División “Zújar”.

Cuando Burillo pasa de juzgar a la tropa a hacerlo con los mandos, su opinión cambia radicalmente y se endurece al máximo. La situación de esos mismos mandos es calificada por él de “caótica”. En todo momento -puntualiza- “dieron prueba de incapacidad, no ocupando ninguno el lugar que le correspondía”. Y explica: “Esto es simplemente producto de la política de sectarismo y despreocupación que se ha seguido en este Ejército, en el que con harta frecuencia se han concedido ascensos a individuos que no poseían otros méritos que un desmedido afán de trabajar y velar por los intereses de su Partido”. Burillo no exceptúa aquí ni a los jefes de Cuerpos de Ejércitos.

La casi totalidad de la oficialidad procedía de las Escuelas Populares, “siendo elementos poco curtidos en la lucha, que con su cobardía han dado lugar al actual desastre, debiendo recaer sobre ellos, exclusivamente, la responsabilidad de lo ocurrido”. Y en otra ocasión agrega: “La oficialidad, en particular, es de una ineptitud manifiesta”.

Sobre todo, la 37ª División -que fue la que sufrió la peor parte- acusaba “falta de moral combativa, exceso de pesimismo y seguridad de la pérdida”, trascendiendo al Estado Mayor de Burillo “el nerviosismo y azoramiento, aumentando el número de los efectivos atacantes y dificultando mis órdenes, no obedeciéndolas”.

Algunas torpes medidas

Fuerzas de Batallón de un Regimiento de nacional recibiendo una arenga de su comandante.

El jefe de Estado Mayor, Linares Aranzabe, consideró que las más importantes decisiones en estos días fueron: la del 22 [de julio], de sacar dos unidades de las Brigadas 20ª y 91ª, semiencerradas en el fondo de la bolsa; la autorización dada el día 24 al jefe del VII Cuerpo para replegarse con sus fuerzas a la zona del Zújar, autorización que llegó demasiado tarde; y la ocupación de los puntos de paso obligados entre Campanario, Puebla de Alcocer y Cabeza del Buey por la 81ª Brigada, en tanto se procedía a reorganizar la línea en esa zona, ocupación que no pudo llevarse a cabo.

Burillo confesó que había intentado sacar de línea toda la División 29ª, sustituyéndola por los guerrilleros y el Regimiento de Caballería, pero “la acción enemiga no dio lugar a que esta idea pudiese haber llegado a término”. Entonces decidió “ir desguarneciendo frentes, que por sí carecían en absoluto de firmeza”, liberando primeramente la 148ª Brigada, después las reservas de las Brigadas 20ª y 91ª, hasta que el día 22 de la orden tajante, en vista de los acontecimientos, “de sacar de línea el mayor número posible de unidades para impedir fuesen cortadas”. Según Burillo, en la bolsa de Mérida sólo se cogió “una cantidad poco importante de fuerzas”.

Castigos

Burillo presentó muy duros cargos, pero no podía borrar un hecho: que llevaba ocho meses al frente del Ejército de Extremadura.

Aquel Ejército nunca bien estimado, formado inicialmente por un aluvión de fuerzas mediocres, se vio de pronto sometido a una prueba muy dura. No podía decir, empero, que no había recibido sobrados avisos, y el más fuerte serían las operaciones del mes anterior, junio, cuando se adelantó rápida y decididamente la línea nacional del Zújar superior.

En definitiva, Burillo se encontró en una mala postura y su reacción natural se encaminó a la privación de mandos. Antonio Rubert, jefe del VII Cuerpo, fue quien primero sufrió esta medida. Encausado, quedó al frente del Cuerpo de Ejército en teniente coronel Manuel Márquez, que mandara el VIII, siendo sustituido en éste por el mayor José Castelló Manzano, que venía de Levante, donde precisamente fuera jefe de la División llamada “Extremadura”.

Pero los relevos no terminaron aquí, llegando al propio Ejército. El general Miaja hizo con Burillo lo mismo que éste había hecho con Rubert, encausándole también y reemplazándole por el coronel Adolfo Prada Vaquero.

El mayor Sánchez Cabezudo, jefe de la 148ª Brigada, y el comisario inspector del Ejército, Jiménez Molina, sufrieron igualmente el castigo de sus destituciones.

La acción distractiva por El Puente del Arzobispo

Iniciada los días 19 y 20 [de julio] con el propósito, que en parte se consiguió, de desorientar al enemigo sobre el carácter de la maniobra general, aquellas dos pequeñas acciones demostraron la suma debilidad de las fuerzas de la 46ª Brigada situadas en este Sector.

Ya realizado el cierre de la bolsa de Mérida y estabilizada la situación de conjunto, se decidió proseguir la presión en el Sector de El Puente, con el objetivo principal de liberar la carretera que desde dicha localidad se dirigía a Guadalupe, cortada entre Villar del Pedroso y Carrascalejo en una extensión de varios kilómetros.

Se habían sufrido 432 bajas, número seguramente excesivo, haciéndose al enemigo 97 prisioneros, con 19 pasados y “gran cantidad de muertos”, y habiéndose enterrado 195 cadáveres. Quedaban destrozados dos batallones de la 46ª Brigada (29ª División).

 

[1] Estado Mayor Central del Ejército, Síntesis histórica de la Guerra de Liberación 1936-1939, Madrid, Servicio Histórico Militar, 1968, Pp. 122-124.

[2] Ramón Salas Larrazabal, Historia del Ejército Popular de la República, Madrid, Editora Nacional, 1973, pp. 2063-2068.

[3] Servicio Histórico Militar, La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida: Monografía de la guerra de España, número 15, Madrid, Librería Editorial San Martín, 1981. P. 221-246.

[4] Las unidades eran las siguientes: batallones 1º de Palma, 25º de Mérida y 285º de Tenerife, tercio de Requetés de Burgos-Sangüesa, banderas de FET de Soria, 2ª de Burgos y General Mola, y tres grupos de Artillería. Dos batallones de la División -7º de San Quintín y 184º de Árgel- fueron afectados a la Columna de Caballería.

[5] El diario de la 74ª [División] dice: “El enemigo, aprovechando el tiempo reinante incendia el bosque y los sembrados situados en la mencionada orilla del río [Gargáligas], lo que obliga a nuestras fuerzas a replegarse, repasando el arroyo Cubilar, no sin experimentarse 22 bajas, que perecieron bajo el fuego”.

Publicado en 1938, Maniobras | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Operaciones de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana sublevada durante la Ocupación de la comarca extremeña de La Siberia, del final de la guerra

Contexto de la ofensiva “de la Victoria” en el Ejército del Centro sublevado[1]

La posibilidad inminente del final de la guerra civil aparece ya en los días en que las fuerzas mal llamadas nacionales ocupaban Cataluña. Ya se veía entonces el próximo e inevitable derrumbe de los otros frentes donde aún combatía el enemigo republicano, lo que empujaba a organizar adecuadamente las operaciones militares en todos aquellos territorios, también en el extremeño.

Había que preparar un verdadero ataque, se llevase o no luego a cabo, aun antes de que terminase la ocupación de Cataluña.

Tropas regulares en una población.

Esta ofensiva, que se llamaría “de la Victoria”, en realidad resultó ser una tentativa, que se anunció ya el 13 de febrero de 1939, en una nueva resolución general del propio Franco, que sentenciaba: “Destruido el Ejército rojo en Cataluña y liberados los Cuerpos de Ejército que han constituido el Ejército del Norte, he decidido llevar la acción de nuestras tropas sobre la Zona Central de España, con el objeto de destruir al enemigo”.

En el Ejército del Centro, la cabeza de puente de Toledo sería la clave de la gran maniobra, que se complementaría con otras dos “operaciones de menor radio”: una sobre Valencia y otra en Extremadura, en los sectores de Cabeza del Buey y Peñarroya, para caer luego sobre Almadén y Almodóvar del Campo en un ataque convergente.

Órdenes posteriores de los diferentes jefes militares dibujarían al detalle la gran acción bélica final de la guerra, que para el caso extremeño podemos concretarla en que, por el norte, el Cuerpo de Ejército de Toledo, al mando del general Ponte, avanzaría alcanzando los montes de Toledo y relevando a las unidades del Cuerpo del Maestrazgo del general García-Valiño allí establecidas; siendo a su vez, apoyada tal operación -por el Oeste- por la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana del general Salvador Múgica Buhigas.

 

Ocupación militar en el noreste de Badajoz durante la ofensiva “de la Victoria” por la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana [2]

Caballería sublevada en marcha hacia su objetivo.

Las fuerzas del Ejército del Centro sublevado, durante su avance desde el Sur para aislar a su adversario situado en la zona “Madrid-Sierra” se apoyaban por el Oeste, con la Agrupación Tajo-Guadiana formada a finales del mes de marzo, por las Divisiones 19ª y 107ª (coroneles Puente y Santa Pau) y mandada por el general Múgica. Los tres regimientos de la 19ª División estaban enclavados a lo largo de las posiciones de la margen derecha del río Guadiana desde el 10 de agosto de 1938. Colocados de norte a sur, el 3er Regimiento, emplazado en Campillo de la Jara, cubría el subsector norte desplegado en la provincia de Toledo, que de cara a la presente explicación no nos interesa de la misma manera por salir fuera de nuestro ámbito geográfico. Van a ser los dos primeros, los responsables de la toma de las últimas poblaciones extremeñas al final de la guerra, localizadas la gran mayoría en la comarca actual de La Siberia, tanto en la zona de los montes como en su llanura, en el noreste de Badajoz. Pueblos adscritos en 1939 a los partidos judiciales de Puebla de Alcocer y Herrera del Duque.

El amplio subsector centro del despliegue divisionario sublevado, lo cubría el 2º Regimiento al mando del teniente coronel Francisco Adame Triana, y tenía su puesto de mando en el Pinar de la Romana, lugar cercano a la población de Cañamero, provincia de Cáceres, cuyo terreno montañoso era defendido por una red de centros de resistencia con máquinas y fusiles ametralladores.

Primeros prisioneros republicanos entregados

El subsector sur franquista en territorio pacense, con una orografía más llana, se encontraba protegido por el 1er Regimiento; sus fuerzas las lideraba el teniente coronel José Calderón Goñi. Tras la caída del frente enemigo, la noche del 27 al 28 de marzo, se presentaron en sus líneas, tres oficiales rojos que fueron trasladados a su puesto de mando que se hallaba en la localidad de Casas de Don Pedro, los cuales manifestaron que la 109ª Brigada Mixta, a la que pertenecían, se rendía. Inmediatamente, uno de los citados oficiales, marchó a Talarrubias, donde hasta entonces había estado el cuartel general de la unidad, con orden de que dicha Brigada al completo, se trasladara hasta la ribera del Guadiana, el cual vadearía, dejando el armamento e impedimenta en la orilla republicana. El día 28, mientras llovía, se dirigieron al lugar convenido, cruzaron el río por la vaguada menos profunda, con el agua al cuello, las maletas sobre la cabeza, pues, la barcaza que debía estar allí había sido volada. Así durante los últimos quince kilómetros que separaban ambas localidades, los 4.000 prisioneros, siempre bajo la lluvia, fueron llevados al Campo de Concentración de Zaldívar, donde quedaron convenientemente custodiados.

Ese mismo día, otras fuerzas de la 81º Brigada Mixta, también se rindieron a los hombres del 185º Batallón del Regimiento La Victoria, mandado por el comandante Antonio Rivera Alted; estos prisioneros atravesaron el Guadiana frente al Valle de Casarente, en la zona de Valdecaballeros, siendo custodiados también hasta el Campo de Concentración de Zaldívar.

Prisioneros republicanos.

La zona de los montes de la comarca extremeña de La Siberia que protegían las brigadas republicanas del VII Cuerpo de Ejército, como ya se ha dicho, tenían enfrente a las fuerzas enemigas divisionarias del 2º Regimiento, concretamente, el 6º Batallón América, al mando de Fernando Prada Canillas, la 4ª Bandera de Falange de Cáceres, de Bernardo Gómez Arroyo y el 505º Batallón San Marcial, capitaneado por Luis Martí Rufilanchas. Más al sur de este espacio, se encontraba el 1er Regimiento sublevado, constituido por unidades del 5º Batallón Argel, conducido por el comandante Francisco Jarque Amador, la 3ª Bandera de Falange de Cáceres dirigida por Fernando Fernández de Liencres y el 185º Batallón de la Victoria, por su jefe Antonio Rivera Alted.

Ocupación militar en el noreste de Badajoz durante la ofensiva “de la Victoria” por el 1er Reg. de la 19ª División de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana

Producido el derrumbamiento, unidades de este último Regimiento, el día 29 de marzo emprenden la marcha desde Casas de Don Pedro, vadean el Guadiana y sin resistencia ocupan el pueblo de Talarrubias, adonde la plana mayor del mismo se traslada, rindiéndose el enemigo que encontró a su paso, y constituyéndose su oficial superior como jefe de la Comandancia Militar, organizando los servicios y normalizando la vida local.

El día 30, prosiguió su avance el 5º Batallón Argel, atravesando a pie varios arroyos hasta llegar a la localidad de Garbayuela que quedó tomada sin resistencia por parte del adversario, procediéndose a su desarme y a la confiscación de todo el material que tenía en su poder, nombrando comandante militar al teniente José Rodríguez Palomino. El 261º Batallón de Cazadores de Ceuta, al mando de su jefe, Humberto García Alonso, continuó su expansión hasta los términos de Baterno y Tamurejo y el 185º Batallón de la Victoria, hizo lo propio en Siruela, Sancti-Spiritus y Risco, donde en la primera de ellas, la unidad militar se encargó de la escolta y custodia del Campo de Concentración, y en la que se quedó encauzando la vida ordinaria como comandante militar, el capitán Pedro García Rielves.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas en los tres últimos días rebasaba ya la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20ª, 81ª y 109ª Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura, que además de conducirlos al Campo de Zaldívar, como ya se ha indicado, serían repartidos con el que se estaba organizando en Siruela.

El 261º Batallón tras atravesar el río Guadiana en unión del 185º Batallón, continuó con su despliegue militar tomando Puebla de Alcocer, Esparragosa de Lares y Galizuela, enlazando con las posiciones que el Ejército del Sur dominaba, en la confluencia de dicho río con el Zújar. Por último, el 2 de abril, al pueblo de Garlitos, pasó una compañía del 261º.

Ocupación militar en el noreste de Badajoz durante la ofensiva “de la Victoria” por el 2º Reg. de la 19ª División de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana.

Por su parte el 2º Regimiento que tenía asignado el subsector centro, más o menos coincidente con el territorio de los montes en la misma comarca, y cuyos municipios correspondían en su totalidad al partido judicial de Herrera del Duque, a la seis de la mañana del día 29 de marzo, también lanzan sus unidades desde la base de partida de sus posiciones en la Cabeza de puente del río Guadalupejo, obedeciendo la Orden General de Ocupación nº 1 de la propia División.

Tropas africanas avanzando en plana marcha.

Al 6º Batallón América, se le designó como objetivo, Herrera del Duque, corriendo a su cargo la limpieza y clasificación de elementos del Ejército enemigo. La misión de la 4ª Bandera de Falange de Cáceres fue la conquista del pueblo de Castilblanco, que una vez alcanzado por la mañana, dejó una compañía en el lugar, marchando, el resto del Batallón al mediodía, a Palacio de Cíjara, siguiendo la carretera que en el cruce del paso de la barca conducía a Talavera de la Reina. El núcleo más numeroso de presentados, en este sector, se cogió en Herrera del Duque, hasta donde también había hecho adelantar el Regimiento su puesto de mando, haciendo un total de 2.030 prisioneros correspondientes a distintas unidades republicanas que estaban allí concentradas para su rendición y entrega, siendo el número recogido en Castilblanco de 35, aunque la cantidad era variable porque aumentaba por momentos.

El día 30 de marzo continuaron las operaciones ordenadas por el Estado Mayor, hasta ocupar los objetivos que aún restaban. El 505º Batallón San Marcial se apoderó de Fuenlabrada de los Montes, donde cayeron presos 289 milicianos, entre ellos varios sargentos y oficiales. La 4ª Bandera de Falange de Cáceres, saliendo de Palacio de Cíjara tomó Villarta de los Montes, apresando a 62 milicianos, 11 guardias de Asalto y 13 guardias urbanos. Tras seguir escalonadamente el orden de maniobra de las fuerzas, el 1er Batallón Mixto de Ametralladoras nº 7, atendió los servicios de vigilancia, policía y clasificación de presentados, y una sección del mismo, se destacó para ocupar el pueblo de Peloche, en donde no quedaba ninguna fracción ni individuo del ejército, haciéndose cargo y  asegurando las comunicaciones y la recogida de diverso material, ya que en dicho lugar había estado apostada una batería republicana del VII Cuerpo de Ejército, por lo que incautó, tres piezas de artillería de montaña del 6´5 y un pequeño depósito de munición de diversos calibres con proyectiles. Por último, una compañía del 2º Batallón Mixto Toledo, encabezado por el teniente Lucio Sierra Torres, llegó a Helechosa de los Montes donde se les entregó una sección de Guardias de Asalto, con un total de 26 individuos, recogiendo 2 cañones del 10´7 sin cierre, 100 proyectiles del 10’7, 3 escobillones de cañón, 6 cajas de espoletas del mismo calibre, 42 fusiles de varios tipos y 2 discos de fusil-ametrallador.

Sección SIPM de Ejército del Centro

Las fuerzas del subsector sur del primer regimiento del teniente coronel José Calderón, siguiendo las instrucciones sobre prisioneros de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana, habían conducido con escoltas a miles de hombres, hasta  las inmediaciones de Casas de Don Pedro, donde en el cortijo llamado Casa Zaldívar habían acondicionado un Campo de Concentración provisional que tenía como objeto primordial, “ante la imposibilidad de evacuar con la rapidez debida, los cautivos hasta los centros de reunión, por el extraordinario número de aquellos, servir como escalón intermedio entre los puestos de mando de los regimientos y el centro de reunión, en el que al propio tiempo que se llevaban a cabo el cumplimiento de misiones que no admitían demora, se hacía posible una mayor permanencia de los prisioneros y presentados”. Con este fin, llegaron a aquel amplio caserío rodeado de una alambrada espinosa que lo circundaba a lo largo de cantidad de metros. Penetraron en el recinto, por una entrada vigilada por unos soldados que portaban un brazalete en el brazo derecho que decía: “Policía”. Este grupo lo constituían, el jefe, un alto y espigado teniente, siempre con una porra en su mano derecha, que paseaba su figura uniformada con relucientes polainas y zapatos, volteando constantemente su porra, que no hablaba para nada. De ello se encargaban doce soldados, gallegos todos ellos, que transmitían las órdenes.

La identidad de esta unidad, la encontramos reflejada en el matasello de una de las cartas de un prisionero que, ya no salió vivo de allí, envió a su familia: “Regimiento de Infantería la Victoria nº 28, Batallón 338º, 4ª compañía. No fue difícil encontrar el nombre del oficial jefe de aquel campo de concentración hasta su clausura el 26 de abril de 1939, Lamberto López Elías. Tanto la unidad como este oficial, prestaban servicio a las órdenes del capitán Manuel Navarro Manzanares, jefe del Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) del Sector C-10, cuya comandancia se encontraba en la localidad de Trujillo.

En primer término con las estrellas de coronel, José Ungría jefe supremo del SIPM.

El 30 de noviembre de 1937 Franco había promulgado la Orden Reservada a los Ejércitos de Operaciones, modificando y ampliando los cometidos del referido Servicio de Información Militar. Con ella, se creaba una Sección del SIPM, cerca de cada Cuartel General de las Grandes Unidades sublevadas. De ésta última, dependerán las Jefaturas de Policía Militar de Sector de Vanguardia, como la de nuestro caso. Pero no es hasta marzo de 1938, cuando se ordenó poner en marcha la organización de la nueva estructura y distribución de este servicio secreto, y en lo que le concernió a la Sección SIPM de Ejército del Centro, su zona de acción fue dividida en diez Sectores con sus correspondientes Comandancias, la última de las cuales, al caer los frentes republicanos, ejerció su jurisdicción sobre las localidades de los partidos judiciales de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer, objeto de nuestro estudio. Además, el Sector C-10 al que correspondían estas fuerzas, era el límite de la zona de vanguardia, a partir del cual comenzaba a hacerse contacto con la Sección SIPM del Ejército del Sur para todo lo concerniente al control y ocupación del territorio y su población.

Los agentes del SIPM destinados en el Campo de Zaldívar, tenían sus ficheros completos allí mismo, según les manifestaron los propios guardianes a los confinados. Por ello, tan pronto como llegaron comenzó la selección. A todos los jefes y oficiales apresados, se les obligó a suscribir una ficha, y se les conminó a que cada uno dijera su empleo y cargos, y expusiera la actividad de los demás que conociera. También se les llamó a todos los soldados, y la Junta Clasificadora les preguntó los mismos datos y la actividad de sus mandos.

La misión de la policía del SIPM era el espionaje, contraespionaje, el Orden público en la zona de vanguardia y la información general, eran los conocedores de los antecedentes político-sociales de los vecinos y los que podían orientar sobre la conveniencia o no de facilitar pasaportes y salvoconductos, así como averiguar los que habían desempeñado cargos políticos para la República o habían sido autores de hechos delictivos.

Por eso su presencia en estos Campos provisionales de Vanguardia, subordinados a la máxima autoridad del Sector, el jefe de la División, cuya labor de policía había de tener todavía “carácter militar”, estableciéndose para ello el fuero de guerra, si al prisionero se le deducían e imputaban gravísimas responsabilidades para la necesaria ejemplaridad de las sanciones, donde no era obligatorio el inicio de la instrucción de un procedimiento judicial, era tan significativa; estos centros servían de escalones intermedios, donde se llevaban a cabo el cumplimiento de misiones que no admitían demora; había que encontrar a los rojos con evidencias de tener las manos manchadas de sangre, antes de trasladarlos a los Campos de retaguardia, donde tanto, a la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros, como a la Auditoría del Ejército de Ocupación, les correspondían tareas de clasificación, control y judiciales, pero también labores de información y difusión, acciones que de haber sido realizadas dentro de los campos de vanguardia, habrían obligado a tener que dar explicaciones comprometidas por las desapariciones, a los generales de las Divisiones militares.

Campos de Concentración provisionales bajo la organización de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana

Además del Campo de Zaldívar, bajo la administración de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana, en el territorio recientemente conquistado de la provincia de Badajoz, había otros cinco recintos concentracionarios con militares republicanos prisioneros: Palacio del Cíjara (cercano a Herrera del Duque) con 2.618 reos, Valdecaballeros con 350, en Castilblanco había 502, en Fuenlabrada de los Montes 651 y en Siruela permanecieron 4.624.

Pero con fecha 22 de abril de 1939, la otra gran unidad que radicaba en la demarcación, el Cuerpo de Extremadura del Ejército del Sur, recogía en un estadillo, 25.094 apresados bajo su custodia, de los cuales 5.950 estaban bajo la jurisdicción de la 21ª División, cuyas fuerzas actuaban desplegadas desde Castuera hasta el sector de Cabeza del Buey y que, tras derrumbarse las líneas enemigas, habían avanzado en todo el frente, alcanzando la línea del río Zújar.

Uno de los Campos que albergaba parte de este último contingente, se encontraba en Puebla de Alcocer, concretamente en el Convento de la Visitación. Aunque la población fue ocupada en un principio por militares del Ejército del Centro, seguramente, los prisioneros instalados en este lugar se entregaron a tropas del Sur, debido a su relativa cercanía geográfica.

Prisioneros republicanos.

Pero la mayor parte de las columnas franquistas que se habían encargado de apoderarse de los últimos municipios pacenses en manos de la República, al pertenecer al Ejército del Centro, alcanzadas las zonas asignadas en las Instrucciones iniciales, tenían que trasladarse a la provincia de Toledo. A su vez, estas unidades que abandonaron la comarca fueron relevadas, con la mayor rapidez posible, por las del Ejército del Sur en todos los pueblos de Badajoz, mientras se dedicaban a la limpieza de pequeños grupos enemigos, mediante batidas y emboscadas, haciéndose cargo también de los Campos de Concentración radicados en este espacio territorial. Estos reemplazos de fuerzas se cumplieron durante los últimos días del mes de abril, concretamente entre el 24 y 26. Tanto el puesto de mando del Primer Regimiento de la 21ª División, como la plana mayor y una compañía de la 4º Bandera de Falange de Badajoz, que se encontraba en la localidad de Capilla, se establecen en Talarrubias. Este último Batallón distribuye el resto de sus fuerzas entre Puebla de Alcocer, Sancti-Spiritus y Casa de Zaldívar. También lo hace el 13º Batallón de Castilla entre Siruela, Garbayuela, Tamurejo y Garlitos. Por último, el 3º Batallón de Granada, hace lo propio en Herrera del Duque, enviando patrullas avanzadas a las poblaciones de Fuenlabrada de los Montes, Villarta, Palacio de Cíjara y Castilblanco.

 

Extracto del Historial de las operaciones militares de la 19ª División sublevada en Extremadura durante los meses de 1939[3]

En la madrugada del día 28 [de enero], fue atacada la posición 111 (Casa Secretario), siendo rechazado el enemigo, así como en los intentos que casi simultáneamente efectuó sobre las posiciones 110, 112, 113 y 114, recogiéndosele algunos efectos, no produciéndose nuevos ataques a la línea hasta el día 3 de marzo, en que una partida de infiltrados, provistos de bombas de mano y subfusiles Schmeiser, intentó un golpe de mano sobre el pueblo de Valdecaballeros, que fue rechazado.

Durante estos días se intensifica el número de pasados a nuestras fuerzas, que culminaron el día 28 [de marzo] en presentaciones en nuestras líneas de Unidades completas del Ejército rojo.]

Constituida la Agrupación de Divisiones del Tajo-Guadiana, pasa esta División a formar parte de ella, en unión de la 107ª, y producido el derrumbamiento del frente enemigo, son dicho día 28 ocupados por fuerzas de la División los pueblos de Castilblanco, Herrera del Duque y Talarrubias, y en el día siguiente y en rápido avance, siguiendo las líneas de penetración previstas, se ocuparon más de veinte pueblos, pasando de 5.000 el número de prisioneros y cantidades enormes de armamento y material recogidos.

Continua la progresión durante los días 30, 31 y 1º de abril, hasta ocupar toda la zona que a esta Gran Unidad se señaló por el Ejército del Centro; haciendo gran número de prisioneros y presentados y recogiendo grandes cantidades de material.

Durante los siguientes días, se procede al reconocimiento del terreno ocupado, hasta que, fijada a esta Gran Unidad la zona Oeste de la provincia de Toledo, procede a ocuparla, intensificando los reconocimientos, especialmente en la zona de los Montes de Toledo, en cuyo cometido y zona continua hasta la fecha.

Torrijos, 2 de junio de1939.

[1] Martínez Bande, José Manuel. El final de la guerra civil, Madrid, Servicio Histórico Militar. Editorial San Martín, 1985.

[2] Martínez Bande, José Manuel. El final de la guerra civil, Madrid, Servicio Histórico Militar. Editorial San Martín, 1985.

[3] Archivo General Militar Ávila. Documentación Nacional. Ejército del Centro. Campaña. Diario de operaciones Div. 19ª. Mes de varios … De 24 marzo 1938 a 2 junio 1939. Extracto del Historial de esta División. Caja 1186, Carpeta 13.

 

Cuadro de operaciones militares de la 19ª División sublevada

División 19ª Cáceres. Estado Mayor. Ejército del Centro

Cuartel General: Logrosán (Cáceres)

General Jefe: General de Brigada Salvador Múgica Buhigas

Jefe de E.M.: Comandante Leocadio Ramírez López-Aguirre

19ª División: Primer Regimiento Subsector Sur: Tte.Coronel José Calderón Goñi (P.C. Casas de Don Pedro, Badajoz)
 
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
27 marzo 1939 Casas de Don Pedro 1º Reg. 19ª Div.

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

28 marzo 1939

“… la noche del 27 al 28 del actual, se presentaron en nuestras líneas y fueron trasladados al Subsector de Casas de Don Pedro, tres Oficiales Rojos, los cuales manifestaron que la 109ª Brigada Mixta, se rendía a nuestras fuerzas, uno de los citados Oficiales rojos, marchó a Talarrubias con orden de que dicha Brigada se trasladara con su armamento a la orilla del Guadiana, el cual vadearía, dejando el armamento e impedimenta en la orilla roja, como lo efectuaron en todo el día de hoy [28], siendo trasladado su personal al Campo de Concentración de Zaldívar, donde quedaron convenientemente custodiados. En el mismo día un Batallón de la 81ª Brigada Mixta, se rindió a fuerzas del 185º Batallón de la Victoria, dicho Batallón rojo vadeó el Guadiana frente al Valle de Casarente [Valdecaballeros], siendo trasladado su personal al citado Campo de Concentración de Zaldívar.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
28 marzo 1939 Casas de Don Pedro 1º Reg. 19ª Div.

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“Cumpliendo órdenes recibidas, el Batallón abandona el sector de posiciones que cubre y se incorpora a Casas de Don Pedro, con objeto de reunirse en dicho pueblo con los demás Batallones que componen el Primer Regimiento.”
28 marzo 1939 Casas de Don Pedro 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“…hasta el día 28 [de marzo] que en virtud de orden Superior emprendió la marcha el Batallón para Casas de Don Pedro en donde pernoctó emprendiendo la marcha al siguiente…”
28 marzo 1939 Posición Andandillo 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

1º abril 1939

“En este día pasó a nuestras líneas por la Posición “Andandillo”, la 109ª Brigada roja que guarnecía sectores enemigos frente a nuestras posiciones, efectuando el paso sin novedad.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Línea del Guadiana, desde Ventosilla a la Posición de enlace con el Ejército del Sur 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“A V.E. da parte el Jefe que suscribe, de que en virtud de orden de esa [19] División, en el día de hoy las fuerzas de este Regimiento efectuaron las siguientes Operaciones:

La 3ª Bandera de F.E.T. y de las Jons de Cáceres, ocupa toda la línea del Guadiana, desde Ventosilla a la Posición de enlace con el Ejército del Sur, sin novedad.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Línea del Guadiana, desde Ventosilla a la Posición de enlace con el Ejército del Sur 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“En la madrugada de este día y por orden Superior pasan a ocupar las Unidades de esta Bandera las siguientes posiciones: … posición Calderona, …, posición Calabazones, …, posición Manzano, …, posición Casarente … posición Cogolludo, … Vado del Casar… posición Cerro Gordo, … posición Andandillo, … posición Barca, …, posición Lobillas, …. posición Veras, …, posición Crestones, … Las Secciones Ofensiva y Morteros en Puesto de Mando P.C., la Plana Mayor en Casas de Don Pedro, …”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Talarrubias 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Una Cía. 185º Bon. La Victoria

Una Cía. 261º Batallón de Cazadores de Ceuta

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

 
“El 5º Batallón de Argel emprende la marcha desde Casas de Don Pedro, vadea el Guadiana y sin resistencia por parte del enemigo ocupa en unión de una Compañía del 185º Batallón de La Victoria y otra del 261º Batallón de Cazadores de Ceuta nº 7 el pueblo de Talarrubias, que queda rebasado hasta los Caserones de Mendoza, rindiéndose el enemigo que encontró a su paso.

La Plana Mayor del [1º] Regimiento se traslada en dicho día a Talarrubias, siendo destruido por explosión de una mina colocada por el enemigo, un camión que conducía tropa e impedimenta de la citada Unidad, resultando heridos cuatro soldados y destruida gran parte de la impedimenta.”

29 marzo 1939 Talarrubias 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Agudo [Ciudad Real]

31 marzo 1939

“El día 29 del actual y por orden de la Superioridad, salió este Batallón de la Plaza de Casas de Don Pedro, procediendo a la ocupación del pueblo de Talarrubias (Badajoz), teniendo para ello que atravesar a pie el río Guadiana, quedando rebasado dicho pueblo hasta los caserones de Mendoza, con la rendición del enemigo.”
 
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Talarrubias 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Agudo [Ciudad Real]

6 abril 1939

“El día 29 y por orden de la Superioridad, se procedió a la ocupación del pueblo de Talarrubias (Badajoz), teniendo para ello que atravesar a pie el río Guadiana, quedando rebasado dicho pueblo hasta los Caserones de Mendoza, con la rendición del enemigo.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Talarrubias 1ª Cía., 4ª Cía., Ametrall. y P.M. 185º Bon. La Victoria Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43, 31 de marzo 1939
“Ordenado por el mando sale el Batallón de dicho pueblo [Casas de Don Pedro] con objeto de ocupar los pueblos de Talarrubias, Esparragosa de Lares, Puebla de Alcocer, siendo conquistado el primero por la 4ª [compañía], 1ª [compañía], Compañía de Ametralladoras y la P.M. Bón., constituyéndose el Comandante como Jefe de la Comandancia Militar organizando los servicios y normalizando la vida ordinaria del pueblo coadyuvando a estos, las fuerzas anteriormente dichas.”
29 marzo 1939 Talarrubias 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43, 31 de marzo 1939
“…[desde] Casas de Don Pedro en donde pernoctó emprendiendo la marcha al siguiente día 29 formando parte del Primer Regimiento de la División número 19ª, atravesando el Guadiana tomando parte en la ocupación de los Pueblos de Talarrubias, Puebla de Alcocer, continuando hasta Siruela y Baterno.”
29 marzo 1939 Puebla de Alcocer 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“El 261º Batallón de Cazadores de Ceuta, después de vadear el Guadiana, en unión del 185º Batallón de La Victoria, ocupa Puebla de Alcocer …, enlazando con el Ejército del Sur en la confluencia del citado rio con el Zújar, sin que ocurriera novedad.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Puebla de Alcocer 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“A V.S. da parte el Comandante Jefe que suscribe… en cumplimiento de órdenes de la Superioridad, las fuerzas de este Batallón ocuparon en el día de hoy la Puebla de Alcocer y Gallizuela, más alturas próximas a la Cuenca del río Guadalemar, enlazando con el Ejército del Sur en posición ocupada en la confluencia del anterior río con el Zújar…”
29 marzo 1939 Puebla de Alcocer 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“[29 Marzo] Ordenado por el mando sale el Batallón [185º Bon. La Victoria] de dicho pueblo [ con objeto de ocupar los pueblos de Talarrubias, Esparragosa de Lares, Puebla de Alcocer, …]. Puebla de Alcocer es ocupada por la 2ª Compañía constituyéndose el Teniente Jefe de la misma en Comandante Militar organizando los servicios y vida ordinaria de aquella plaza.”
29 marzo 1939 Puebla de Alcocer 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43, 31 de marzo 1939
“[desde] Casas de Don Pedro en donde pernoctó emprendiendo la marcha al siguiente día 29 formando parte del Primer Regimiento de la División número 19ª, atravesando el Guadiana tomando parte en la ocupación de los Pueblos de Talarrubias, Puebla de Alcocer, continuando hasta Siruela y Baterno.”
29 marzo 1939 Galizuela 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“El 261º Batallón de Cazadores de Ceuta, después de vadear el Guadiana, … ocupa …y solo el pueblo Galizuela, más alturas próximas al río Guadalemar, enlazando con el Ejército del Sur en la confluencia del citado rio con el Zújar, sin que ocurriera novedad.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Galizuela 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“A V.S. da parte el Comandante Jefe que suscribe… en cumplimiento de órdenes de la Superioridad las fuerzas de este Batallón ocuparon en el día de hoy la Puebla de Alcocer y Galizuela, más alturas próximas a la Cuenca del río Guadalemar, enlazando con el Ejército del Sur en posición ocupada en la confluencia del anterior río con el Zújar…”
29 marzo 1939 Esparragosa de Lares 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“El 185º Batallón de La Victoria, también vadea el Guadiana y ocupa …, más el pueblo de Esparragosa de Lares, sin que tampoco ocurriera novedad, ni encontraron resistencia alguna.”
 
29 marzo 1939 Esparragosa de Lares 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“[29 Marzo] Ordenado por el mando sale el Batallón [185º Bon. La Victoria] de dicho pueblo [ Casas de Don Pedro, con objeto de ocupar los pueblos de Talarrubias, Esparragosa de Lares, Puebla de Alcocer, … Esparragosa de Lares es ocupada por la 3ª Compañía constituyéndose el Capitán Jefe de la misma de Comandante Militar de la misma organizando los servicios y vida ordinaria.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Garbayuela

Agudo (Ciudad Real)

Valdemanco (C.R.)

5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

5º Batallón de Argel ocupa los pueblos de Garbayuela (Badajoz) y los de Agudo y Valdemanco (Ciudad Real)”

“Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20ª, 81ª y 109ª Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldívar y al que se organiza en Siruela.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Baterno

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

El 261 Batallón de Cazadores de Ceuta, los pueblos de Baterno y Tamurejo (Badajoz).

Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20, 81 y 109 Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldivar y al que se organiza en Siruela.”

29 marzo 1939 Baterno 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43, 31 de marzo 1939
“[desde] Casas de Don Pedro en donde pernoctó emprendiendo la marcha al siguiente día 29 formando parte del Primer Regimiento de la División número 19, atravesando el Guadiana tomando parte en la ocupación de los Pueblos e Talarrubias, Puebla de Alcocer, continuando hasta Siruela y Baterno”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Tamurejo

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

El 261 Batallón de Cazadores de Ceuta, los pueblos de Baterno y Tamurejo (Badajoz).

Y el 185 Batallón de la Victoria, los pueblos de Siruela, Santi Spiritu y Risco (Badajoz).

Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20, 81 y 109 Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldívar y al que se organiza en Siruela.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Siruela

 

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

Y el 185 Batallón de la Victoria, los pueblos de Siruela, Santi Spiritu y Risco (Badajoz).

Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20, 81 y 109 Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldívar y al que se organiza en Siruela.”

29 marzo 1939 Siruela 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43, 31 de marzo 1939
[desde] Casas de Don Pedro en donde pernoctó emprendiendo la marcha al siguiente día 29 formando parte del Primer Regimiento de la División número 19, atravesando el Guadiana tomando parte en la ocupación de los Pueblos e Talarrubias, Puebla de Alcocer, continuando hasta Siruela y Baterno
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Sancti Spíritus

 

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

Y el 185 Batallón de la Victoria, los pueblos de Siruela, Sancti Spiritus y Risco (Badajoz).

Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20, 81 y 109 Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldívar y al que se organiza en Siruela.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Risco

 

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

29 marzo 1939

“… las distintas Unidades del Regimiento que a continuación se detallan han ocupado los objetivos siguientes:

Y el 185º Batallón de la Victoria, los pueblos de Siruela, Santi Spiritu y Risco (Badajoz).

Durante las Operaciones de estos días, la fuerza ha dado muestra de entusiasmo y gran espíritu militar, portándose correctamente con los habitantes de los pueblos y cooperando a la organización de la vida ordinaria de los mismos.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas del Regimiento en los tres últimos días rebasa la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20ª, 81ª y 109ª Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. Estos prisioneros serán conducidos a los Campos de Concentración de Zaldívar y al que se organiza en Siruela.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939 Baterno

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

30 marzo 1939

“A V.S. da parte el Comandante Jefe que suscribe que en cumplimiento de órdenes de la Superioridad las fuerzas de este Batallón ocuparon en el día de la fecha los pueblos de Baterno y Tamurejo…”
30 marzo 1939 Tamurejo

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

30 marzo 1939

“A V.S. da parte el Comandante Jefe que suscribe que en cumplimiento de órdenes de la Superioridad la fuerza de este Batallón ocuparon en el día de la fecha los pueblos de Baterno y Tamurejo…”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939 Garbayuela 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Agudo [Ciudad Real]

31 marzo 1939

“El día 30 se continuó el avance, atravesando a pie varios arroyos hasta llegar al pueblo de Garbayuela (Badajoz), Valdemancos (Ciudad Real) y Agudo (Ciudad Real), que quedaron ocupados a partir de este momento, sin resistencia por el enemigo, que se entregó a nuestras fuerzas, procediéndose a su desarme y a la incautación de todo el material que tenía en su poder.”

Las unidades enemigas entregadas en dichas operaciones son: Brigadas 109ª y parte de la 20ª; y parte de la fuerza del VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. En total unos 7.500 prisioneros; finalizando con ello la ocupación de todos los objetivos fijados por su Autoridad a esta Unidad sin novedades por nuestra parte.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939 Garbayuela 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Agudo [Ciudad Real]

6 abril 1939

“A partir de dicha fecha, la situación de este Batallón, era la siguiente: …

El día 30, se continuó el avance, atravesando a pie varios arroyos hasta llegar al pueblo de Garbayuela (Badajoz), Valdemancos (Ciudad Real) y Agudo (Ciudad Real), que quedaron ocupados a partir de este momento, sin resistencia por el enemigo, que se entregó a nuestras fuerzas, procediéndose a su desarme y a la incautación de todo el material que tenía en su poder. Las unidades enemigas entregadas, son: Brigadas 109ª y parte de la 20ª; y parte de las fuerzas del VII Cuerpo de Ejército de Extremadura. En total unos 7.500 prisioneros.

Pueblo de Garbayuela: 2ª Compañía. Comandante Militar del mismo, Alférez Don Vidal Blázquez Pablos, que cesó en su cometido al incorporarse el Teniente Comandante de la misma Unidad, Don José Rodríguez Palomino, que se encontraba disfrutando permiso.”

 
30 marzo 1939 Siruela 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“La P.M. del Bón. con las compañías 4ª y Ametralladoras, salen por jornadas ordinarias a ocupar el pueblo de Siruela, quedando este conquistado ejerciendo las funciones de Comandante Militar el Capitán D. Pedro García Rielves, dedicándose con todas las fuerzas a la normalización de la vida ordinaria del pueblo y organizando los servicios encomendados.”
30 marzo 1939 Sancti Spíritus 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“La 3ª Compañía ocupa el pueblo de Sancti-Spíritus constituyéndose el Capitán en Comandante Militar de la misma dedicándose a la organización de los servicios y vida ordinaria normalizando esta.”
30 marzo 1939 Risco 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“La 2ª Compañía ocupa el pueblo de Risco constituyéndose en Comandante Militar el Teniente Jefe de la misma, organizando los servicios y la vida normal del pueblo.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939 Talarrubias 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43. 31 marzo 1939.
La 1ª Compañía queda en el pueblo de Talarrubias como reserva del Regimiento
31 marzo 1939 Tamurejo 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“… y el 31 quedan en la siguiente situación:

P.M., 2ª y 3ª [compañías] en Tamurejo, 1ª y 4ª [compañías] Baterno, la [de] ametralladoras distribuida entre las demás. En los servicios propios de campaña y en igual situación finó el mes.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
31 marzo 1939 Baterno 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Tte.Col.José Calderón Goñi. 1º Reg.-Subsector Sur. [19ª Div.] Estafeta 43.

31 marzo 1939

“… y el 31 quedan en la siguiente situación:

P.M., 2ª y 3ª [compañía] en Tamurejo, 1ª y 4ª [compañías] Baterno, la [de] ametralladoras distribuida entre las demás. En los servicios propios de campaña y en igual situación finó el mes.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
1 abril 1939 Siruela

 

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43.

30 abril 1939

“Plana Mayor del Batallón, Compañía de Ametralladoras, Máquinas de Acompañamiento y 4ª Compañía de fusiles, en el pueblo de Siruela dedicándose a los servicios de organización de la vida normal del pueblo y escolta y custodia del Campo de Concentración …Reingresado en el Ejército, con el empleo de Alférez, el Sargento retirado, D. Manuel Múñoz Cabezas, causa alta en la Plana Mayor del Bón.”
1 abril 1939 Sancti Spíritus

 

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43.

30 abril 1939

“3ª Compañía guarneciendo el pueblo de Santi Spiritus y dedicándose a los mismos servicios …

Reingresado en el Ejército, con el empleo de Alférez, el Sargento retirado, D. Manuel Múñoz Cabezas, causa alta en la Plana Mayor del Bón.”

1 abril 1939 Risco

 

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43.

30 abril 1939

“2ª Compañía en el pueblo de Risco a iguales servicios que la anterior …

Reingresado en el Ejército, con el empleo de Alférez, el Sargento retirado, D. Manuel Múñoz Cabezas, causa alta en la Plana mayor del Bon.”

1 abril 1939 Talarrubias

 

185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43.

30 abril 1939

“1ª Compañía en Talarrubias como reserva del Regimiento.

Reingresado en el Ejército, con el empleo de Alférez, el Sargento retirado, D. Manuel Múñoz Cabezas, causa alta en la Plana mayor del Bon.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
1 abril 1939 Tamurejo

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Espinoso del Rey [Toledo]

30 abril 1939

“En la misma situación que finó el mes anterior [marzo], prestando las Compañías servicios de guarnición de vigilancia interior y exterior y patrullas, estando las mismas en la forma siguiente: P.M. Tamurejo (Badajoz), 1ª [Cia.] Siruela (Badajoz), 2ª [Cia.] Tamurejo, 3ª [Cia.] Tamurejo, 4ª [Cia.] Baterno (Badajoz) y la de Ametralladoras distribuida entre las fusileras.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
1 abril 1939 Siruela

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Espinoso del Rey [Toledo]

30 abril 1939

“En la misma situación que finó el mes anterior [marzo], prestando las Compañías servicios de guarnición de vigilancia interior y exterior y patrullas, estando las mismas en la forma siguiente: P.M. Tamurejo (Badajoz), 1ª [Cia.] Siruela (Badajoz), 2ª [Cia.] Tamurejo, 3ª [Cia.] Tamurejo, 4ª [Cia.] Baterno (Badajoz) y la de Ametralladoras distribuida entre las fusileras.”
1 abril 1939 Baterno

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Espinoso del Rey [Toledo]

30 abril 1939

“En la misma situación que finó el mes anterior [marzo], prestando las Compañías servicios de guarnición de vigilancia interior y exterior y patrullas, estando las mismas en la forma siguiente: P.M. Tamurejo (Badajoz), 1ª [Cia.] Siruela (Badajoz), 2ª [Cia.] Tamurejo, 3ª [Cia.] Tamurejo, 4ª [Cia.] Baterno (Badajoz) y la de Ametralladoras distribuida entre las fusileras.”
1 abril 1939 Puebla de Alcocer

 

3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Estafeta 43,

5 de mayo 1939

“1 abril. Por orden superior, en este día, se traslada la Bandera por sus propios medios de Casas de Don Pedro, donde se encontraba, a las plazas de Puebla de Alcocer y Esparragosa, quedando distribuida de la forma siguiente: Segunda y Tercera Centuria en Esparragosa, Ametralladoras, Sección de Morteros y Plana Mayor con la Sección Ofensiva, en Puebla de Alcocer. Se prestan todos los servicios de Guarnición y Comandancia Militar, sin novedad alguna.”
1 abril 1939 Esparragosa de Lares

 

3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Estafeta 43,

5 de mayo 1939

“1 abril. Por orden superior, en este día, se traslada la Bandera por sus propios medios de Casas de Don Pedro, donde se encontraba, a las plazas de Puebla de Alcocer y Esparragosa, quedando distribuida de la forma siguiente: Segunda y Tercera Centuria en Esparragosa, Ametralladoras, Sección de Morteros y Plana Mayor con la Sección Ofensiva, en Puebla de Alcocer.- Se prestan todos los servicios de Guarnición y Comandancia Militar, sin novedad alguna.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
2 abril 1939 Garlitos

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Espinoso del Rey [Toledo]

30 abril 1939

El día 2 [de abril] la 2ª [Cia.] pasa al pueblo de Garlitos (Badajoz) donde queda de iguales servicios.
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
6-25 abril 1939 Siruela

 

3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Estafeta 43,

5 de mayo 1939

“Día 6. En este día, la Segunda Centuria de esta Bandera, que prestaba sus servicios en la plaza de Esparragosa, pasa por Orden superior, a la de Siruela, haciendo el viaje por sus propios medios. Sin novedad alguna.

Día 23. La Cuarta Centuria de esta Bandera, pasa a la plaza de Siruela. Siguen prestando los servicios, sin novedad.

Día 24. Sigue la Bandera en la misma situación. Sin más novedad.

Día 25. Por sus propios medios en este día, se traslada la Tercera Centuria al pueblo de Siruela, así como la Primera Centuria, Ametralladoras, Sección Ofensiva, y Plana Mayor, llegando a esta plaza a las 12 horas. Queda por tanto reunida en este pueblo toda la Bandera. Sin más novedad.”

13 abril 1939 Garbayuela 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Polan [Toledo]

7 mayo 1939

“Día 13 [abril]. Plana Mayor, 1ª Compañía, 3ª, 4ª y Ametralladoras, se trasladan al pueblo de Garbayuela (Badajoz) en jornadas ordinarias donde se encontraba destacada la 2ª Compañía, quedando por tanto el Batallón concentrado en este pueblo donde permaneció durante todo el día 14.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
15 abril 1939 Herrera del Duque 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Polan [Toledo]

7 mayo 1939

“Día 15. Se traslada el Batallón por jornadas ordinarias al pueblo del Herrera del Duque (Badajoz).”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
15 abril 1939 Siruela 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43

30 abril 1939

“15 abril. Por orden recibida de la Superioridad la 3ª Cía. se traslada a Siruela para reunirse con el Bón. siendo relevada por una Sección de la 2ª Cía., quedando esta última destacada en los pueblos de Risco, Sancti Spiritus y Garlitos.”
15 abril 1939 Risco 185º Bon. La Victoria (2ª Cía): Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43

30 abril 1939

“15 abril. Por orden recibida de la Superioridad la 3ª Cía. se traslada a Siruela para reunirse con el Bon. siendo relevada por una Sección de la 2ª Cía., quedando esta última destacada en los pueblos de Risco, Sancti Spiritus y Garlitos.”
15 abril 1939 Sancti Spíritus 185º Bon. La Victoria (2ª Cía): Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43

30 abril 1939

“15 abril. Por orden recibida de la Superioridad la 3ª Cía. se traslada a Siruela para reunirse con el Bon. siendo relevada por una Sección de la 2ª Cía., quedando esta última destacada en los pueblos de Risco, Sancti Spíritus y Garlitos.”
15 abril 1939 Garlitos 185º Bon. La Victoria (2ª Cía): Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43

30 abril 1939

“15 abril. Por orden recibida de la Superioridad la 3ª Cía. se traslada a Siruela para reunirse con el Bon. siendo relevada por una Sección de la 2ª Cía., quedando esta última destacada en los pueblos de Risco, Sancti Spiritus y Garlitos.”
16 abril 1939 Pantano de Cíjara 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Polan [Toledo]

7 mayo 1939

“Día 16. Se traslada el Batallón al Pantano de Cíjara, utilizando camiones, excepto el tren e impedimenta del Batallón que efectúan la marcha en carros y por jornadas ordinarias, permaneciendo en dicho Pantano todo el día 17.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
17 abril 1939 Garbayuela

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Espinoso del Rey [Toledo]

30 abril 1939

“El día 17 [de abril] emprende la marcha todo el Batallón por jornadas ordinarias para Garbayuela, donde quedan el mismo día de limpieza y servicios de guarnición.”
18-20 abril 1939 Navahermosa [Toledo] 5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

5º Bon. Argel:

Comte. Francisco Jarque Amador

Polan [Toledo]

7 mayo 1939

“Día 18. En igual forma que el día anterior se traslada la 2ª Cía. y una Sección de la 3ª a Navahermosa (Toledo).

Día 19. El resto de la fuerza del Batallón tiene su llegada a dicho pueblo utilizando los mismos medios que el día anterior, permaneciendo en el mismo hasta el día 20.”

19 abril 1939 Herrera del Duque

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Espinoso del Rey [Toledo]

30 abril 1939

“El día 19 [de abril] en igual forma emprende la marcha para Herrera del Duque (Badajoz), llegando el mismo día y quedando de los servicios anteriores hasta el 21 que…”
21 abril 1939 Pantano de Cíjara

 

261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso 261º Batallón de Cazadores de Ceuta: Comte. Humberto García Alonso Espinoso del Rey [Toledo]

30 abril 1939

“… hasta el 21 que marcha para el Pantano de Cíjara (Badajoz), donde llega el mismo día y queda de iguales servicios, el día 23 [de abril] se reúnen todas las Compañías en Espinoso de Rey [Toledo].”
24 abril 1939 Garbayuela 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43

30 abril 1939

“24 abril. Según orden recibida por la Superioridad sale todo el Bón. reunido con dirección a Garbayuela por jornadas ordinarias, pernoctando en dicho pueblo.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
25 abril 1939 Herrera del Duque 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43

30 abril 1939

“25 abril. Cumpliendo orden de la Superioridad sale el Bón. por jornadas ordinarias con dirección a Herrera del Duque, pernoctando en dicho pueblo.”
26 abril 1939 Pantano de Cíjara 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43

30 abril 1939

“26 abril. Cumpliendo igualmente órdenes recibidas, sale el Bon. por jornadas ordinarias con dirección a Pantano de Cíjara, llegando el Bon. en dicho día siendo transportada la 3ª Cía. en camiones a Oropesa [Toledo] donde pernoctó y el resto del Bon. pernocta en el Pantano.”
27-28 abril 1939 Oropesa (Toledo) 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted 185º Bon. La Victoria: Comte. Antonio Rivera Alted Estafeta 43

30 abril 1939

27 abril. La 2ª Cía. y Compañía de Ametralladoras son transportadas en camiones a la plaza de Oropesa [Toledo] pernoctando en dicho pueblo.

28 abril. Todo el Bon. queda en dicho día concentrado en Oropesa dedicándose a instrucción.

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
26 abril 1939 Garbayuela

 

3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Estafeta 43,

5 de mayo 1939

“Día 26. En este día, emprende la marcha por sus propios medios la Bandera, a la plaza de Garbayuela, donde llega y pernocta sin novedad alguna.”
27 abril 1939 Herrera del Duque

 

3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Estafeta 43,

5 de mayo 1939

“Día 27. Nuevamente emprende la marcha en este día y también por sus propios medios, la Bandera, a la plaza de Herrera del Duque, llegando a ella y pernoctando en la misma, sin novedad alguna.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
28 abril 1939 Pantano de Cíjara

 

3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres 3ª Bandera FET Cáceres: Comte. Fernando Fdez. de Liencres Estafeta 43,

5 de mayo 1939

“Día 28. Emprende la marcha a las 7 horas de este día y por sus propios medios, esta Bandera, para el Pantano de Cíjara, donde llega y pernocta, sin novedad alguna.

Día 29. En la misma situación del día anterior.

Día 30. En camiones emprenden la marcha la Segunda y Tercera Centuria de la Bandera a la Plaza de Espinoso del Rey [Toledo], donde llega y pernocta, sin novedad alguna.”

 

19ª División 2º Regimiento Subsector Centro: Tte. Coronel Francisco Adame Triana (P.C. Pinar de la Romana, Cañamero, Cáceres)
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
28 marzo 1939 Castilblanco.

 

4ª Bandera FET Cáceres: Comte. Bernardo Gómez Arroyo Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara.

1º abril 1939

“… ocupó Castilblanco… a las 21 horas del día 28…”
[28 marzo 1939] Castilblanco.

 

10º Escuadrón Calatrava: Cap. Antonio Monfort Alonso Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara.

1º abril 1939

“10º Escuadrón de Calatrava formando columna, primero con la 4ª Bandera de FET… llegó a Castilblanco a las horas señaladas”
29 marzo 1939 Castilblanco 4ª Bandera FET Cáceres: Comte. Bernardo Gómez Arroyo Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 20 horas 29 marzo 1939
“A las 6 horas de este día [29 marzo] concentradas las Unidades de este [2º] Regimiento en la base de partida asignada en la Orden General de Ocupación nº 1 del E.M. de esta División del día anterior (lugar denominado Cabeza de Puente del Guadalupejo, posiciones primitivas nº 80, 81, 82, 85, 86, 87, 88, 89 y 90) se inició el avance a la hora mencionada y llevando las unidades la Orden de maniobra siguiente:

… esta Unidad [6º Bon. América nº 23] siguió en su marcha la carretera que conduce por Castilblanco a Herrera del Duque, corriendo a su cargo la limpieza y clasificación de elementos del Ejército enemigo en la zona comprendida al sur de la total asignada para su ocupación a las fuerzas de este Regimiento, y que limita con el norte del 1º Regimiento de esta División…

4ª Bandera de F.E.T. de Cáceres: el objetivo de esta Unidad fue la ocupación del pueblo de Castilblanco y Palacio de Cíjara: la maniobra de esta Unidad se efectuó al norte de la asignada al Bon. antes mencionado [6º Bon. América]: una vez ocupado Castilblanco, dejó esta Unidad en dicho pueblo una Cia. Marchando el resto de la Bandera al Palacio de Cijara,”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
[28 marzo 1939] Castilblanco 4ª Bandera FET Cáceres: Comte. Bernardo Gómez Arroyo 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 29 marzo 1939
“Hora de llegada de las Unidades a los Objetivos señalados: 4ª Bandera de FET de Cáceres: a Castilblanco (en la noche anterior se adelantó la ocupación de este pueblo por parte de la fuerza de esta Unidad y el Escuadrón de Calatrava, según órdenes recibidas de este E.M.) a las 8 horas, a Palacio de Cíjara a las 12 horas.”
29 marzo 1939 Castilblanco 505º Bon. San Marcial 22: Comte. Luis Martí Rufilanchas Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 20 horas 29 marzo 1939
“… a las 21 horas hizo noche en Castilblanco como descanso para la maniobra del día siguiente.”
30 marzo 1939 Castilblanco 1º Bon. Mixto Ametralladoras nº 7 Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 1º abril 1939
“El 1º Bon Mixto de Ametralladoras nº 7, marcha hacia Herrera del Duque dejando una Cía. En Castilblanco para los servicios de policía, vigilancia y seguridad y desempeño de la Comandancia Militar, mientras que una Sección de esta Unidad ocupa el pueblo de Peloche.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Herrera del Duque 6º Bon. América 23: Comte. Fernando Prada Canillas Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 20 horas 29 marzo 1939
“A las 6 horas de este día [29 marzo] concentradas las Unidades de este [2º] Regimiento en la base de partida asignada en la Orden General de Ocupación nº 1 del E.M. de esta División del día anterior (lugar denominado Cabeza de Puente del Guadalupejo, posiciones primitivas nº 80, 81, 82, 85, 86, 87, 88, 89 y 90) se inició el avance a la hora mencionada y llevando las unidades la Orden de maniobra siguiente:

6º Bon. América 23: se le designo como objetivo, Herrera del Duque: esta Unidad siguió en su marcha la carretera que conduce por Castilblanco a Herrera del Duque, corriendo a su cargo la limpieza y clasificación de elementos del Ejército enemigo en la zona comprendida al sur de la total asignada para su ocupación a las fuerzas de este [2º] Regimiento, y que limita con el norte del 1º Regimiento de esta [19ª] División…

Horas de llegada de las Unidades a los objetivos señalados.

6º Bon. América 23: a Herrera del Duque a las 14 horas.

Personal enemigo presentado.

El núcleo más numeroso de presentados se cogió en Herrera del Duque, haciendo un total de unos 2.030 correspondientes a distintas Unidades del Ejército enemigo aquí concentrado para su rendición y entrega…

Material recogido.

Herrera del Duque, fusiles 55, cajas de municiones 6, camiones 4, coches ligeros 1, un auto-radio ambulante, una ambulancia auto, pistolas y revólveres 12.”

29 marzo 1939 Herrera del Duque 6º Bon. América 23: Comte. Fernando Prada Canillas Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 1º abril 1939
“Día 29: a causa del derrumbamiento de la línea enemiga y asignado a este Rgto. [2º] el orden de ocupación conforme a las órdenes dadas por el E.M. de esta [19ª] División se efectuó la maniobra de ocupación de la zona fijada a tal objeto de la siguiente manera: 6º Bon. América 23, ocupó Herrera del Duque a las 14 horas.”
30 marzo 1939 Herrera del Duque 1º Bon. Mixto Ametralladoras nº 7 Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 1º abril 1939
“El 1º Bon Mixto de Ametralladoras nº 7, marcha hacia Herrera del Duque dejando una Cía. En Castilblanco para los servicios de policía, vigilancia y seguridad y desempeño de la Comandancia Militar, mientras que una Sección de esta Unidad ocupa el pueblo de Peloche.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Palacio de Cíjara 4ª Bandera FET Cáceres: Comte. Bernardo Gómez Arroyo Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 20 horas 29 marzo 1939
“A las 6 horas de este día [29 marzo] concentradas las Unidades de este [2º] Regimiento en la base de partida asignada en la Orden General de Ocupación nº 1 del E.M. de esta División del día anterior [28] (lugar denominado Cabeza de Puente del Guadalupejo, posiciones primitivas nº 80, 81, 82, 85, 86, 87, 88, 89 y 90) se inició el avance a la hora mencionada y llevando las unidades la Orden de maniobra siguiente:

4ª Bandera de F.E.T. de Cáceres: el objetivo de esta Unidad fue la ocupación del pueblo de Castilblanco y Palacio de Cíjara: la maniobra de esta Unidad se efectuó al norte de la asignada al Bon. antes mencionado [6º Bon. América 23]: una vez ocupado Castilblanco, dejó esta Unidad en dicho pueblo una Cia. marchando el resto de la Bandera al Palacio de Cijara, siguiendo la carretera que en el cruce del paso de la barca conduce a Talavera de la Reina, hasta su llegada al objetivo.

Horas de llegada de las Unidades a los objetivos señalados.

4ª Bandera FET Cáceres… a Palacio de Cíjara a las 12 horas.

Personal enemigo presentado.

El núcleo más numeroso de presentados se cogió en Herrera del Duque, haciendo un total de unos 2.030 correspondientes a distintas Unidades del Ejército enemigo aquí concentrado para su rendición y entrega…

Material recogido.

En Palacio de Cíjara, un depósito de municiones, dos coches y dos camiones inútiles.”

29 marzo 1939 Palacio de Cíjara 4ª Bandera FET Cáceres: Comte. Bernardo Gómez Arroyo Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 1º abril 1939
“Día 29 [marzo]: a causa del derrumbamiento de la línea enemiga y asignado a este Rgto. [2º] el orden de ocupación conforme a las órdenes dadas por el E.M. de esta [19ª] División se efectuó la maniobra de ocupación de la zona fijada a tal objeto de la siguiente manera: 4ª Bandera de FET Cáceres ocupó Castilblanco y Palacio de Cíjara… a las 12 horas de este día [29]…”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
29 marzo 1939 Pantano de Cíjara

 

2º Bon Mixto Toledo: teniente Lucio Sierra Torres

Grupo de Obuses de Montaña del 10´5: capitán Manuel Núñez Rojas

10º Escuadrón de Calatrava: Cap. Antonio Monfort Alonso

Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 1º abril 1939
“Día 29 [marzo]: a causa del derrumbamiento de la línea enemiga y asignado a este Rgto. [2º] el orden de ocupación conforme a las órdenes dadas por el E.M. de esta [19ª] División se efectuó la maniobra de ocupación de la zona fijada a tal objeto de la siguiente manera: 2º Bon Mixto Toledo y Grupo de Obuses de Montaña del 10´5, ocuparon el Pantano del Cíjara a las 13 horas.

10º Escuadrón de Calatrava formando columna, … y después con el 2º Bon Mixto Toledo y Grupo de Obuses de Montaña del 10´5, … llegó a … Pantano de Cíjara a las horas señaladas.”

29 marzo 1939 Pantano de Cíjara 2º Bon Mixto Toledo: teniente Lucio Sierra Torres

Grupo de Obuses de Montaña del 10´5: capitán Manuel Núñez Rojas

Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 20 horas 29 marzo 1939
“A las 6 horas de este día [29 marzo] concentradas las Unidades de este [2º] Regimiento en la base de partida asignada en la Orden General de Ocupación nº 1 del E.M. de esta División del día anterior [28] (lugar denominado Cabeza de Puente del Guadalupejo, posiciones primitivas nº 80, 81, 82, 85, 86, 87, 88, 89 y 90) se inició el avance a la hora mencionada y llevando las unidades la Orden de maniobra siguiente:

2º Bon Mixto Toledo y Grupo de Obuses de Montaña del 10´5.: Estas dos Unidades formando columna y marchando por el espacio comprendido al norte de Castilblanco, siguiendo la carretera que conduce directamente al Pantano de Cíjara se les designó como objetivos el referido Pantano y el nudo de comunicaciones en la inflexión del Guadiana con aquel; estableciéndose el enlace en fuegos y vistas conforme a lo ordenado con las fuerzas del 3º Rgto..

Horas de llegada de las Unidades a los objetivos señalados.

2º Bon Mixto Toledo y Grupo de Obuses de Montaña del 10´5: a Pantano de Cíjara a las 13 horas.

Material recogido.

En Pantano de Cíjara, un auto-ambulancia, un Hospital con efectos de farmacia.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939 Fuenlabrada de los Montes 505º Bon San Marcial 22: Comte. Luis Martí Rufilanchas Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 20 horas 31 marzo 1939
“Día 30 de marzo

A V.E. da parte el Tte. Coronel Jefe que suscribe del 2º Regimiento de las operaciones llevadas a efecto durante el día de hoy, por las Unidades del expresado.

Fijada la situación de las fuerzas de este Regimiento en el parte de operaciones que di a V.E., y ordenado por su E.M. el avance de aquella hasta ocupar los objetivos de Helechosa, Villarta, Fuenlabrada y Puebla de Don Rodrigo, se efectuó este conforme a continuación se relaciona:

Comunicada por la Jefatura de este [2º] Regimiento a las Unidades del mismo la hora de salida para la ocupación que se había de efectuar en el día de hoy las Unidades lo verificaron marchando a cada una el objetivo más próximo a su base de partida por este orden:

…. Bon. 505º de San Marcial nº 22: se le asignó como objetivo Fuenlabrada partiendo de Castilblanco.

Hora de llegada de las unidades a los objetivos señalados:

505º Bon San Marcial 22: a Fuenlabrada a las 15 horas.

Personal enemigo presentado

…en Fuenlabrada 289 milicianos, entre ellos varios Oficiales y Sargentos.

Material recogido

En Fuenlabrada: un fusil ametrallador; 96 fusiles de repetición; 6 fusiles lanza-granadas; 3 cajas de piezas de recambio; un lanza-bombas; un mortero; 5 cajas de dinamita; 250 bombas de mano; 12 bayonetas; 30 correajes; 30 cañones repuesto fusil ametrallador; ametralladora y de repetición, 55 escopetas de caza; una pistola ametralladora; 11 pistolas automáticas; 5 revólvers; 30 metros mecha gruesa; 6.000 cartuchos del 7 m/m; 9.000 idem. del 7´17 idem.; 3.500 idem. del 7´92 idem.; 1.500 idem. rusos; un depósito de munición de todos los calibres y armas.”

30 marzo 1939 Fuenlabrada de los Montes 505º Bon San Marcial 22: Comte. Luis Martí Rufilanchas Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 1º abril 1939
“Día 30. Partiendo cada una de las Unidades en la situación fijada en la noche anterior salen a cubrir los objetivos señalados para este día en este orden:

505º Bon. San Marcial 22: a Fuenlabrada a donde llega a las 15 horas.

[6º Bon. América 23: a Puebla de Don Rodrigo, no pudiendo ocupar la jornada de ocupación a causa de la intensa lluvia y larga distancia teniendo que hacer noche en Fuenlabrada.]”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939 Villarta de los Montes 4ª Bandera de FET Cáceres: Comte. Bernardo Gómez Arroyo Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 20 horas 31 marzo 1939
“Día 30 de marzo

A V.E. da parte el Tte. Coronel Jefe que suscribe del 2º Regimiento de las operaciones llevadas a efecto durante el día de hoy, por las Unidades del expresado.

Fijada la situación de las fuerzas de este Regimiento en el parte de operaciones que di a V.E., y ordenado por su E.M. el avance de aquella hasta ocupar los objetivos de Helechosa, Villarta, Fuenlabrada y Puebla de Don Rodrigo, se efectuó este conforme a continuación se relaciona:

Comunicada por la Jefatura de este [2º] Regimiento a las Unidades del mismo la hora de salida para la ocupación que se había de efectuar en el día de hoy las Unidades lo verificaron marchando a cada una el objetivo más próximo a su base de partida por este orden:

…. 4ª Bandera de FET Cáceres: saliendo del Palacio de Cíjara ocupó Villarta de los Montes.

Hora de llegada de las unidades a los objetivos señalados:

4ª Bandera de FET Cáceres: a Villarta de los Montes a las 14 horas.

Personal enemigo presentado

…en Villarta de los Montes 62 milicianos, 11 guardias de asalto y 13 guardias urbanos.

Material recogido

En Villarta de los Montes una ametralladora Coll; 49 fusiles.”

30 marzo 1939 Villarta de los Montes 4ª Bandera de FET Cáceres: Comte. Bernardo Gómez Arroyo Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 1º abril 1939
“Día 30. Partiendo cada una de las Unidades en la situación fijada en la noche anterior salen a cubrir los objetivos señalados para este día en este orden:

4ª Bandera de FET Cáceres: a Villarta de los Montes a donde llega a las 14 horas.”

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939 Peloche 1º Bon. Mixto Ametralladoras nº 7 (una Sección) Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 20 horas 31 marzo 1939
“Día 30 de marzo

A V.E. da parte el Tte. Coronel Jefe que suscribe del 2º Regimiento de las operaciones llevadas a efecto durante el día de hoy, por las Unidades del expresado.

Fijada la situación de las fuerzas de este Regimiento en el parte de operaciones que di a V.E., y ordenado por su E.M. el avance de aquella hasta ocupar los objetivos de Helechosa, Villarta, Fuenlabrada y Puebla de Don Rodrigo, se efectuó este conforme a continuación se relaciona:

Comunicada por la Jefatura de este [2º] Regimiento a las Unidades del mismo la hora de salida para la ocupación que se había de efectuar en el día de hoy las Unidades lo verificaron marchando a cada una el objetivo más próximo a su base de partida por este orden:

…. 1º Bon. Mixto Ametralladoras nº 7: esta Unidad al dejar las posiciones primitivas, siguió escalonadamente el orden de maniobra de las fuerzas del Rgto., atendiendo dicha Unidad los servicios de vigilancia, policía y clasificación de presentados, así como las Comandancias Militares de los pueblos de Castilblanco y Herrera del Duque; una Sección de este Bon. se destacó en el día de hoy para ocupar el pueblo de Peloche, en que no había ninguna fracción ni individuo del Ejército enemigo; haciéndose cargo de los servicios y asegurando las comunicaciones y recogida de material diverso que se datalla a continuación.

Material recogido

En Peloche: 3 piezas artillería montaña del 6´5; material de transmisiones; documentación de la Brigada y pequeño depósito de munición de diversos calibres con proyectiles de artillería.”

30 marzo 1939 Peloche 1º Bon. Mixto Ametralladoras nº 7 (Una Sección) Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 1º abril 1939
“El 1º Bon Mixto de Ametralladoras nº 7, marcha hacia Herrera del Duque dejando una Cía. En Castilblanco para los servicios de policía, vigilancia y seguridad y desempeño de la Comandancia Militar, mientras que una Sección de esta Unidad ocupa el pueblo de Peloche.”
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documento Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939 Helechosa de los Montes 2º Bon Mixto Toledo: teniente Lucio Sierra Torres.

Grupo de Obuses de Montaña del 10´5: capitán Manuel Núñez Rojas

Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 20 horas 31 marzo 1939
“Día 30 de marzo

A V.E. da parte el Tte. Coronel Jefe que suscribe del 2º Regimiento de las operaciones llevadas a efecto durante el día de hoy, por las Unidades del expresado.

Fijada la situación de las fuerzas de este Regimiento en el parte de operaciones que di a V.E., y ordenado por su E.M. el avance de aquella hasta ocupar los objetivos de Helechosa, Villarta, Fuenlabrada y Puebla de Don Rodrigo, se efectuó este conforme a continuación se relaciona:

Comunicada por la Jefatura de este [2º] Regimiento a las Unidades del mismo la hora de salida para la ocupación que se había de efectuar en el día de hoy las Unidades lo verificaron marchando a cada una el objetivo más próximo a su base de partida por este orden:

…. 2º Bon Mixto Toledo y Grupo de Obuses de Montaña del 10´5: Partiendo del Pantano de Cíjara, se designó como objetivo Helechosa.

Hora de llegada de las unidades a los objetivos señalados:

2º Bon Mixto Toledo y Grupo de Obuses de Montaña del 10´5: a Helechosa a las 11 horas.

Personal enemigo presentado

En Helechosa: una sección de Guardias de Asalto con armamento, con un total de 26 individiuos;

Material recogido

En Helechosa: 100 proyectiles del 10’ 7; 6 cajas espoletas de idem.; 42 fusiles varios tipos; 2 discos fusil-ametrallador; 3 escobillones de cañón; 2 cañones del 10´7 sin cierre.”

30 marzo 1939 Helechosa de los Montes. 2º Bon Mixto Toledo: teniente Lucio Sierra Torres

Grupo de Obuses de Montaña del 10´5: capitán Manuel Núñez Rojas

Tte. Col. Francisco Adame Triana. 2º Reg.- Subsector Centro. [19ª Div.] P.C. Pantano de Cíjara. 1º abril 1939
“Día 30. Partiendo cada una de las Unidades en la situación fijada en la noche anterior salen a cubrir los objetivos señalados para este día en este orden:

2º Bon Mixto Toledo y Grupo de Obuses de Montaña del 10´5: a Helechosa de los Montes donde llega a las 11 horas.”

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Operaciones de la 21ª División sublevada durante la Ocupación de la comarca extremeña de La Siberia, del final de la guerra

Contexto previo a las últimas operaciones

 La ofensiva “de la Victoria”[1]

Los últimos días de la guerra de España han sido tratados, lógicamente, con una dedicación especial en la mayor parte de los libros […] Además, esas operaciones militares propiamente dichas se redujeron a la marcha sin obstáculos de las Divisiones nacionales por un territorio ya carente de fuerzas que lo defendiesen: auténticos “paseos militares”.

Génesis de una última gran maniobra

El final de la guerra de España aparece ya clarísimo en los días en que aún se combate en Cataluña. […] [se] había de ver ya entonces el próximo e inevitable derrumbamiento del frente enemigo en toda la Península, lo que empujaba a preparar adecuadamente la ocupación del territorio tras aquel frente.

Croquis que indica la ofensiva final del Ejército sublevado. Servicio Histórico Militar.

[Por eso se entiende que], […] el 31 de enero el general Franco, desde su Cuartel General de “Términus”, diese una Instrucción que comenzase así: “Las noticias que se reciben por conductos que nos merecen crédito respecto a la situación del enemigo, aconsejan aprovechar su decaimiento moral y material para no darle punto de reposo, a fin de terminar la campaña en el menor plazo posible sy emprender cuanto antes la gran obra de reconstrucción y reorganización nacional… Precisa, pues, empezar a adoptar aquellas medidas preliminares que contribuyan a acortar el plazo que ha de mediar entre el fin de las operaciones en Cataluña y el comienzo de las [operaciones] que han de realizarse en la zona Central. A este efecto he pedido que los Ejércitos del Sur, Centro y Levante se dediquen a su inmediata reorganización”.

[Fechas] después [10 de febrero], una nueva Instrucción general comenzaba así: “Dada la situación gravísima del Ejército rojo y su pérdida total de la guerra, consecuencia de la derrota de Cataluña, es muy probable que cualquier día se rindan las tropas que se encuentran frente a nosotros”.

[Había] que pensar -fuese cual fuese el final de todo esto- en montar una verdadera ofensiva, se llevase o no luego a cabo, aun antes de terminarse las operaciones en Cataluña, y al efecto se enviarían por ferrocarril y a las tierras del Sur algunas unidades del Cuerpo de Ejército Marroquí, ya sin frente en que luchar.

Esta ofensiva, que se llamaría “de la Victoria”, y que en rigor fue un conato de ofensiva, se anunció ya el 13 de febrero, en una nueva Instrucción general del Generalísimo, que sentenciaba: “Destruido el Ejército rojo en Cataluña y liberados los Cuerpos de Ejército que han constituido el Ejército del Norte, he decidido llevar la acción de nuestras tropas sobre la Zona Central de España, con el objeto de destruir al enemigo”. A este fin se atacaría con cuatro Cuerpos de Ejército, llevando el esfuerzo principal en la dirección Sur de la línea Toledo-Ocaña-Tarancón, para cortar las comunicaciones de Madrid con Levante y Mediodía, progresando luego en dirección Cuenca, y si las circunstancias lo aconsejaban hacia Ciudad Real.

La cabeza de puente de Toledo sería la matriz, de la gran operación en el Centro, que se complementaría con otras dos “operaciones de menor radio”: una sobre Valencia y otra en Extremadura, sectores de Cabeza del Buey y Peñarroya, para caer luego sobre Almadén y Almodóvar del Campo en un ataque convergente.

Seguían dándose la máxima importancia a la maniobra del Ejército del Centro, cuya misión, en definitiva, consistía en aislar Madrid, en envolverlo. Resucitaba, pues, la idea dominante en el invierno primero de guerra, solo que, como entonces se contaba con una muy reducida fuerza, el aislamiento de la capital debería de tener lugar sobre un punto muy próximo, Alcalá de Henares; ahora, en cambio, al no existir ya penosas limitaciones, las acciones estratégicas podían ser de la amplitud que se deseara y el punto de confluencia de las masas actuantes muy alejado de la capital de España.

Compañía del ejército fascista, de marcha por España durante la Guerra Civil. Foto teniente italiano Guglielmo Sandri.

La misión asignada al Ejército del Sur consistiría en reducir la bolsa Belalcázar-Hinojosa del Duque, extensión del frente extremeño en la provincia de Córdoba. El desarrollo estratégico correría a cargo, principalmente, de los Cuerpos de Ejército Marroquí, al mando del general Yagüe, y de Andalucía (general Múñoz Castellanos), una División de Caballería y dos columnas ligeras: interviniendo después parte del II Cuerpo de Ejército de Extremadura (general Solans), concretamente la 21ª División al mando del coronel Luis Oliver Rubio situada en Castuera.

Rotura del Frente, 26 de marzo de 1939[2]

Desde Madrid, el Consejo, por medio de un último mensaje, la misma mañana en que se inicia la acometida militar, intenta detener la inminente ofensiva franquista, que ya había comenzado con la orden de avanzar en la madrugada del domingo día 26 de marzo, cuando ya estaba roto el frente por el sector extremeño de Cabeza del Buey y el andaluz de Peñarroya, ante lo cual responden: “Ante inminencia del movimiento de avance en varios puntos de los frentes, en algunos de ellos imposible ya de aplazar, aconseja que las fuerzas rojas en línea ante las preparaciones de artillería o aviación saquen bandera blanca, aprovechando la breve pausa que se hará, para enviar rehenes con igual bandera, con el objetivo de entregarse, utilizando en todo lo posible instrucciones dadas para la entrega espontánea”.

El primer cañonazo había sonado en las primeras horas de la mañana. Los tiros iban a retaguardia de las trincheras, pues por algo el ataque era fingido. Quienes disparaban eran las baterías del 1er Regimiento de la 21ª División sublevada, al mando del teniente coronel Julio Almansa Díaz, cuyo puesto de mando, se encontraba en el kilómetro 4 de la carretera Navalpino-Castuera. Una vez en retirada las tropas, el cañoneo siguió tras ellas a una distancia prudencial. Cuando los responsables de organizar el retroceso republicano estuvieron seguros de que todo el frente se replegaba en orden, emprendieron también la marcha a pie rumbo a Siruela.

El 27 de marzo, la 21ª División franquista al completo, avanzó todo el frente, alcanzando la línea del río Zújar. Tomando como base de partida el frente entre Campanario y Gamonital, se desplegó sobre todo el área sin ninguna resistencia.

Primeras ocupaciones militares de la 21ª División en el noreste de Badajoz durante la ofensiva “de la Victoria”

Tropas italianas posando. (Archivio Provinciale di Bolzano. Fons Sandri).

El 28 de marzo, la 4ª Bandera de Falange de Badajoz al mando de su comandante Ignacio Múñoz Aycuens, ocupa la localidad de Capilla, donde permanecerá hasta final de abril. El 13º Batallón de Castilla se apoderó del cercano pueblo de Zarza-Capilla, también este mismo día. El día 29 de marzo se completa el movimiento del día anterior, trasladándose el 8º Batallón de Cádiz a Peñalsordo. La Sierra de Torozo y las poblaciones de Peñalsordo y Zarza-Capilla, ya habían sido tomadas por las fuerzas franquistas en agosto de 1938, durante las operaciones del cierre de la bolsa de la Serena, pero con la contraofensiva republicana de finales de ese mes, volvieron a manos de las fuerzas leales, hasta el final de la guerra, junto con casi toda la llanura que se extiende al oeste de esas poblaciones hasta las proximidades de Castuera y Campanario. Los bombardeos franquistas de aquel mismo mes sobre Peñalsordo y Zarza-Capilla, habían dejado estas poblaciones prácticamente destruidas.

[1] Martínez Bande, José Manuel. El final de la guerra civil, Madrid, Servicio Histórico Militar. Editorial San Martín, 1985.

[2] Fernando Barrero Arzac. Las operaciones militares en el Frente Extremeño durante la fase terminal de ocupación (marzo-abril 1939). XX Cursos de Verano-Otoño Internacionales, Universidad de Extremadura. “En el 80º Aniversario de la terminación de la Guerra Civil. Extremadura al final de la contienda bélica y en la inmediata posguerra (1939-1953). Una perspectiva histórica”, Cáceres, 2019.

 

Cuadro de operaciones de la 21ª División sublevada durante la Ocupación

División 21ª. Estado Mayor. Ejército del Sur.

Cuartel General. Castuera (Badajoz).

General Jefe: Coronel de Infantería Luis Oliver Rubio.

Jefe de E.M.: Comandante de Estado Mayor Jaime Puig Guardiola.

21ª División: Coronel de Infantería Luis Oliver Rubio (C.G. Castuera, Badajoz)
21ª División 1º Regimiento: Tte. Coronel de Infantería Julio Almansa Díaz (P.C. Km. 4 Carretera Navalpino, Castuera, Badajoz)
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documentación Lugar y fecha redacción
26 marzo 1939. [Frente entre Campanario y Gamonital]. 21ª División: coronel Luis Oliver Rubio. [Coronel Luis Oliver Rubio. 21ª División]. [Castuera], Julio 1939
26 marzo. Nuestra artillería hostiga Casa Pila, y posiciones enemigas en las coordenadas (444-465), y (440-468).

“El primer cañonazo había sonado en las primeras horas de la mañana [del día 26]. Los tiros iban a retaguardia de las trincheras, pues por algo el ataque era fingido. Una vez en retirada nuestras tropas [republicanas], el cañoneo siguió tras ellas a una distancia prudencial. Cuando estuvimos seguros de que todo el frente se replegaba en orden, emprendimos también nosotros la marcha a pie rumbo a Siruela”. [Memorias de Elisardo Penas, jefe de Operaciones del E.M. republicano].

Desfile de varias unidades de la 2ª Brigada de la 21ª División del Ejército de Sur junto a las escuelas de Campillo de Llerena (Badajoz). Julio 1937-1938.

27 marzo 1939. Tomando como base de partida el frente entre Campanario y Gamonital, han avanzado sin resistencia del enemigo por el Gamonital y Malpica y ocupado la Casa del Moro. 5ª Bandera FET Badajoz.

5º Bon Pavia.

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre].

1ª Bandera FET Badajoz.

[2º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Diego Écija Villén].

[Coronel Luis Oliver Rubio. 21ª División] [Castuera], Julio 1939.
El 27, avanzó todo el frente de la División, alcanzando la línea del Zújar, donde quedó al finalizar la guerra.

27 marzo. En la mañana de hoy, el 5º Bón Bandera de F.E.T. de Badajoz y el 5º Bón Pavia, ambos del 3º Regimiento, tomando como base de partida el frente entre Campanario y Gamonital, han avanzado sin resistencia del enemigo por el Gamonital y Malpica y ocupado la Casa del Moro en cuyos alrededores han quedado vivaqueando en unión del 1º Bón Bandera de Badajoz que ha sido arrastrado en el anterior movimiento sirviendo de flanco izquierdo a las expresadas Unidades en el mismo.

27 marzo 1939. Vértice Marroquí. 11º Bón. Castilla.

12º Bón. Castilla.

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre].

4ª Bandera FET Badajoz.

8º Bón. Cádiz [1º Reg. 21ª Div.: Tte. Coronel Julio Almansa Díaz].

[Coronel Luis Oliver Rubio. 21ª División]. [Castuera], Julio 1939.
El 11º y 12º Bones de Castilla han alcanzado al mismo tiempo el Vértice Marroquí llevando como eje de su avance el primero en la línea S. de Malpica-Las Tablillas, y el segundo la pista Campanario-Cabeza del Buey.

En el Vértice Marroquí han confluido también el 4º Bón Bandera de FET Badajoz que ha seguido la carretera Castuera-Navalpino a caballo sobre la misma, llevando como reserva al 8º de Cádiz.

27 marzo 1939. Cerro Dorado. 3º Bón. Granada.

13º Bón Castilla.

[1º Reg. 21ª Div.: Tte. Coronel Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
El 3º de Granada por las Minas de Sumosa y Casa de Valdecantos ha ocupado Cerro Dorado flanqueado a su izquierda por el 13º de Castilla.
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documentación Lugar y fecha redacción
27 marzo 1939. Terrines

Observatorio F.53, P.C. de la División.

Trasladan el P.C. al kilómetro 4 de la carretera Navalpino marchando con las tropas que avanza por la misma hasta el kilómetro 13.

8º Bón. Castilla.

6º Bón. Castilla.

1ª Bandera FET Badajoz.

13º Bón. Granada.

[2º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Diego Écija Villén].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
En el 2º Regimiento el 8º de Castilla sin perder la línea ha quedado preparado para concentrarse a primer aviso; el 6º de Castilla se ha concentrado sobre la compañía de su flanco izquierdo al compás del movimiento conjugado del 3º Regimiento y de la 1ª Bandera de Badajoz; y el 13º de Granada se ha reunido en Terrines constituyendo la reserva de dicho Regimiento.

El Grupo del 105 preparado para batir Gamonital, Malpica y Casa del Moro. Y el del 7.5 sobre la carretera Castuera-Navalpino.

El Coronel con el Jefe de E.M. por la mañana en el observatorio F.53, P.C. de la División. Por la tarde trasladan el P.C. al kilómetro 4 de la carretera Navalpino marchando con las tropas que avanzan por la misma hasta el kilómetro 13.

Soldados del bando sublevado entrando en una localidad pacense.

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documentación Lugar y fecha redacción
28 marzo 1939. Terrines.

 

13º Bón. Granada.

8º Bón. Castilla.

[2º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Diego Écija Villén].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
El 13º Bón Granada queda en Terrines concentrado. Y también queda en sus posiciones el 8º de Castilla.
28 marzo 1939 Los Caserones. 6º Bón. Castilla.

1ª Bandera FET Badajoz.

[2º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Diego Écija Villén].

Batería Grupo 105.

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
28 marzo. Continuando el movimiento iniciado ayer en el 2º Regimiento el 6º de Castilla se traslada a Los Caserones, así como también el 1º Bon Bandera de Badajoz.

Una Batería del Grupo 105 cerca de Los Caserones el resto de la Artillería Divisionaria concentrado en Castuera.

28 marzo 1939. Puente sobre el Zújar entre Peñalsordo y Garlitos. 3º Bón. Granada

[1º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
En el 1º Regimiento el 3º de Granada se traslada desde Cerro Dorado hasta el puente sobre el Zújar entre Peñalsordo y Garlitos, […].
28 marzo 1939. Capilla (Badajoz). 4ª Bandera FET Badajoz

[1º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
… el 4º Bon Bandera de Badajoz va a Capilla.

…hasta el treinta de marzo del expresado año que marcha con dirección al pueblo de Capilla, tomando parte en la liberación de este pueblo, donde permanece hasta final de abril marchando después a prestar servicios a Talarrubias, Sancti-Spiritus, Villanueva de la Serena…

28 marzo 1939. Zarza-Capilla (Badajoz). 13º Bón Castilla

[1º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
…el 13º de Castilla se traslada a Zarza-Capilla
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documentación Lugar y fecha redacción
28 marzo 1939. Peñalsordo (Badajoz). 8º Bón. Cádiz [1º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Julio Almansa Díaz]. [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
… y el 8º de Cádiz que tenía que haber llegado a Peñalsordo en camiones no puede efectuarlo por falta de éstos.
28 marzo 1939. Casa de la Higuera. 11º Bón. Castilla.

12º Bón. Castilla

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Y en el 3º Regimiento el 11º y 12º de Castilla se trasladan a la Casa de la Higuera, desde el Vértice Marroquí.

Legionarios avanzando por la carretera. Servicio Histórico Militar.

28 marzo 1939 Sur del Zújar sobre la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer [no pueden efectuarlo por falta de camiones]. 5ª Bandera FET Badajoz.

5º Bon Pavia

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
El 5º de Pavía y 5º Bon Bandera de Badajoz, que tenían que haberse trasladado al Sur del Zújar sobre la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer no pueden tampoco efectuarlo por falta de camiones.
28 marzo 1939. Castuera (Badajoz). Batería Grupo 105.

P.C. 21ª División.

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Una Batería del Grupo 105 cerca de Los Caserones, el resto de la Artillería Divisionaria concentrado en Castuera.

El P.C. de la División en Castuera.

29 marzo 1939. Peñalsordo. 8º Bón. Cádiz [1º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Julio Almansa Díaz]. [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
29 [marzo]. Se completa el movimiento de ayer, trasladándose el 8º de Cádiz a Peñalsordo y el 5º de Pavía y el 5º Bon Bandera al Sur del Zújar sobre la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer.
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documentación Lugar y fecha redacción
30 marzo 1939. Castuera (Badajoz). C.G. 21ª División [Col. Luis Oliver Rubio]. [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
30 marzo. La División queda estacionada en la siguiente forma: Cuartel General en Castuera.
30 marzo 1939. Campanario (Badajoz). Comandancia Infantería Divisionaria: Tte. Col. Manuel Diez Olavarria [21ª División] [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Comandancia Infantería Divisionaria (C.I.D.) en Campanario.
30 marzo 1939. Cabeza del Buey. P.C.: 1º Regimiento.

8º Bon. de Cádiz [21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
1º Regimiento: P.C. y 8º de Cádiz en Cabeza del Buey.
30 marzo 1939. Capilla (Badajoz). 4ª Bandera FET Badajoz

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
4º Bon Bandera Badajoz en Capilla.
30 marzo 1939. Zarza-Capilla (Badajoz). 13º Bón Castilla

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
13º Bon Castilla en Zarza-Capilla.
30 marzo 1939. Peñalsordo (Badajoz). 3º Bón. Granada

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
3º Granada en Peñalsordo.

Las tropas de Franco entran triunfales en una localidad. 1 de abril 1939.

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documentación Lugar y fecha redacción
24 abril 1939. Talarrubias. P.C.: 1º Regimiento.

4ª Bandera FET Badajoz: P.M. y 1 Cia.

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
El 1º Regimiento queda en la siguiente forma: P.C. en Talarrubias.

4º Bon Bandera F.E.T.  de Badajoz: P.M. y una Compañía en Talarrubias.

Nota: Desde el 15 de abril hasta 22 de mayo de 1939 se encargó del mando del 1º Regimiento el Comandante Ignacio Múñoz Aycuens, jefe del 4º Bon. FET Badajoz. El capitán Faustino Múñoz Paniagua se hizo cargo del mando del 4º Bón. FET de Badajoz desde el 15 de abril hasta el 22 de mayo de 1939.

24 abril 1939. Cabeza del Buey. 8º Bon. de Cádiz: P.M.

3 Cias.

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
8º Bon de Cadiz :P.M. y tres Compañías en Cabeza de Buey.
24 abril 1939. Siruela. 13º Bón Castilla: P.M.

1 Cia.

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939
13º Bón Castilla: P.M. y una Compañía en Siruela.
24 abril 1939. Garbayuela. 13º Bón Castilla: 1 Cia.

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Una Compañía [13º Bon. Castilla] en Garbayuela.
24 abril 1939. Tamurejos 13º Bón Castilla: 1 Cia.

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Una [Cia. 13º Bon. Castilla] en Tamurejos.
24 abril 1939. Garlitos. 13º Bón Castilla: 1 Cia.

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Una [Cia. 13º Bon. Castilla] en Garlitos.
24 abril 1939. Puebla de Alcocer. 4ª Bandera FET Badajoz: 1 Cia [21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz]. [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Una Compañía en Puebla de Alcocer.
24 abril 1939. Sancti Spiritus. 4ª Bandera FET Badajoz: 1 Cia

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Una compañía en Sancti Spiritus.
24 abril 1939. Casa de Zaldívar [Puebla de Alcocer. Casas de Don Pedro. Talarrubias]. 4ª Bandera FET Badajoz: 1 Cia

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Una compañía en Casa de Zaldivar.
24 abril 1939. Herrera del Duque (Badajoz). 3º Bón. Granada: P.M.

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
3º Bon de Granada: P.M. en Herrera del Duque.
24 abril 1939. Fuenlabrada de los Montes (Badajoz). 3º Bón. Granada: P.M.

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Una Compañía en Fuenlabrada de los Montes.
24 abril 1939. Villarta de los Montes (Badajoz). 3º Bón. Granada: P.M.

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Una en Villarta de los Montes.
24 abril 1939. Castillo de Cíjara (Badajoz). 3º Bón. Granada: P.M.

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
Una en Castillo de Cijara.
24 abril 1939. Castilblanco (Badajoz). 3º Bón. Granada: P.M.

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
y una en Castilblanco.
10 mayo 1939. Campanario (Badajoz). 6º Bon. Castilla (S.I.P.M)

2º Regimiento. [21ª División. 2º Regimiento: Tel. Col. Diego Écija Villén].

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.]. [Castuera], Julio 1939.
[31 marzo. Se completa el estacionamiento de la División iniciado ayer quedando el 6º y el 8º de Castilla en Campanario].

10 mayo. De orden del general Jefe del Ejército del Sur, el 6º Bon de Castilla a las órdenes del Jefe del S.I.P.M. de dicho Ejército.

Voluntarios nacionalistas entran en una localidad brazo en alto, siendo correspondidos del mismo modo por los que les recibían en la calle. Agencia EFE.

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documentación Lugar y fecha redacción
20 mayo 1939. Villanueva de la Serena. Cuartel General. Cuerpo de Ejército de Extremadura. [Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones]. [Sevilla], Mayo 1939.
Cuerpo de Ejército de Extremadura. Cuartel General: Villanueva de la Serena.
20 mayo 1939. Castuera. Cuartel General. 21ª División. [Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones]. [Sevilla], Mayo 1939.
21ª División. Cuartel General: Castuera.
20 mayo 1939. Campanario. Comandancia Infantería Divisionaria. [Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones]. [Sevilla], Mayo 1939.
Infantería: Comandancia Infantería Divisionaria: Campanario.
20 mayo 1939. Talarrubias. P.C.: 1º Regimiento.

4ª Bandera FET Badajoz: [P.M. y 1 Cia.]

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens].

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones]. [Sevilla], Mayo 1939.
[El 1º Regimiento queda en la siguiente forma: P.C. en Talarrubias.

4º Bon Bandera F.E.T.  de Badajoz: P.M. y una Compañía en Talarrubias].

[El 10 mayo]. De orden del general Jefe del Ejército del Sur, el 6º Bon de Castilla [había sido puesto] a las órdenes del Jefe del S.I.P.M. de dicho Ejército.

Nota: Desde el 15 de abril hasta 13 de mayo de 1939 se encargó del mando del 1º Regimiento el Comandante Ignacio Múñoz Aycuens, jefe del 4º Bon. FET Badajoz, y hasta el 22 estuvo de permiso. El capitán Faustino Múñoz Paniagua se hizo cargo del mando del 4º Bón. FET de Badajoz hasta el 22 de mayo de 1939.

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documentación Lugar y fecha redacción
20 mayo 1939. Cabeza del Buey. 8º Bon. Cadiz 33

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens].

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones]. [Sevilla], Mayo 1939.
8º Bon. Cadiz 33. Cabeza del Buey-Peñalsordo.
20 mayo 1939. Peñalsordo. 8º Bon. Cadiz 33

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens].

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones]. [Sevilla], Mayo 1939.
8º Bon. Cadiz 33. Cabeza del Buey-Peñalsordo.
20 mayo 1939. Sancti Spíritus. 4ª Bandera FET Badajoz

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens].

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones]. [Sevilla], Mayo 1939.
4º Bon. F.E.T. Badajoz. Talarrubias-Sancti Spìritus-Puebla de Alcocer-Esparragosa.

Tropas moras regulares durante la entrada a un pueblo.

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor documentación Lugar y fecha redacción
20 mayo 1939 Puebla de Alcocer 4ª Bandera FET Badajoz

[21ª División 1º Regimiento: Cte. Ignacio Múñoz Aycuens].

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones]. [Sevilla], Mayo 1939.
4º Bon. F.E.T. Badajoz. Talarrubias-Sancti Spìritus-Puebla de Alcocer-Esparragosa.
20 mayo 1939. Esparragosa de Lares. 4ª Bandera FET Badajoz

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens].

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones]. [Sevilla], Mayo 1939.
4º Bon. F.E.T. Badajoz. Talarrubias-Sancti Spìritus-Puebla de Alcocer-Esparragosa.
20 mayo 1939. Herrera del Duque. 3º Bón. Granada

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens].

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones]. [Sevilla], Mayo 1939.
3º Bon. Granada 6. Herrera del Duque-Pantano Cíjara- Castilblanco-Fuenlabrada-Villarta.
20 mayo 1939. Pantano de Cíjara. 3º Bón. Granada

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens].

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones]. [Sevilla], Mayo 1939.
3º Bon. Granada 6. Herrera del Duque-Pantano Cíjara– Castilblanco-Fuenlabrada-Villarta.
20 mayo 1939 Castilblanco 3º Bón. Granada

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
3º Bon. Granada 6. Herrera del Duque-Pantano Cíjara- Castilblanco-Fuenlabrada-Villarta.
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
20 mayo 1939 Fuenlabrada de los Montes 3º Bón. Granada

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
3º Bon. Granada 6. Herrera del Duque-Pantano Cíjara- Castilblanco-Fuenlabrada-Villarta.
20 mayo 1939 Villarta de los Montes 3º Bón. Granada

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
3º Bon. Granada 6. Herrera del Duque-Pantano Cíjara- Castilblanco-Fuenlabrada-Villarta.
20 mayo 1939 Siruela 13º Bon. Castilla 3

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
13º Bon. Castilla 3. Siruela-Garbayuela-Tamurejo-Garlitos.
20 mayo 1939 Garbayuela 13º Bon. Castilla 3

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
13º Bon. Castilla 3. Siruela-Garbayuela-Tamurejo-Garlitos.
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
20 mayo 1939 Tamurejo 13º Bon. Castilla 3

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
13º Bon. Castilla 3. Siruela-Garbayuela-Tamurejo-Garlitos.
20 mayo 1939 Garlitos 13º Bon. Castilla 3

[21ª División 1º Regimiento: Com. Ignacio Múñoz Aycuens]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
13º Bon. Castilla 3. Siruela-Garbayuela-Tamurejo-Garlitos.
20 junio 1939 Puebla de Alcocer 4ª Cª 6º Bon. Castilla (S.I.P.M)

[Ejército del Sur]

[Destacamento] Policía Militar. Puebla de Alcocer. Sargento Comandante Manuel Prieto Puebla de Alcocer, 20 junio 1939
Policía Militar. Puebla de Alcocer (Badajoz). 20-6-39

Teniendo necesidad el personal de la Policía Militar destacado en esta plaza de suministrarse de pan, ruego a Vd. ordene al panadero de esta villa Don Esteban Sánchez Múñoz, realice el citado suministro, que le será abonado por el Jefe de la 4ª Cª 6º Bon. de Castilla donde pertenecemos.

1 julio 1939 Puebla de Alcocer 4ª Cia. 4ª Bon. FET Badajoz

[21ª División 1º Regimiento: Tte. Col. Julio Almansa Díaz]

Rafael Trujillo Diez, teniente jefe Centuria

Comandante Militar: Fernando Fernández Aguado

Puebla de Alcocer, 1º julio 1939
Falange Española Tradicionalista y de las JONS de Badajoz. Cuarto Batallón, Cuarta Compañía. Mes de julio de 1939

Han pasado revista: Un teniente; Un alférez; siete sargentos; diez y seis cabo y ochenta soldados falangistas. Ganado un caballo.

Puebla de Alcocer a 1º de julio de 1939. Año de la Victoria. El teniente jefe de centuria. Rafael Trujillo Diez

Revístese: El Comandante Militar: Fernando Fernández Aguado

17 julio 1939 [Villanueva de la Serena]

Castuera

Jimena de la Frontera (Cádiz)

104º Bon. Trabajadores

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
17 julio. Sale por F.C. para Jimena de la Frontera desde Castuera el Bon 104 de Trabajadores de esta División, destinado al Servicio de Caminos.

 

 

21ª División: Coronel de Infantería Luis Oliver Rubio (C.G. Castuera, Badajoz)
21ª División 2º Regimiento: Tte. Coronel de Infantería Diego Écija Villén (P.C. Casa de La Barca, Entrerríos, Villanueva de la Serena, Badajoz)
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
26 marzo 1939 [Frente entre Campanario y Gamonital] 21ª División: Col. Luis Oliver Rubio [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
26 marzo. Nuestra artillería hostiga Casa Pila, y posiciones enemigas de C/.(444-465), y C/. (440-468).

“El primer cañonazo había sonado en las primeras horas de la mañana [26]. Los tiros iban a retaguardia de las trincheras, pues por algo el ataque era fingido. Una vez en retirada nuestras tropas, el cañoneo siguió tras ellas a una distancia prudencial. Cuando estuvimos seguros de que todo el frente se replegaba en orden, emprendimos también nosotros la marcha a pie rumbo a Siruela”. [Memorias de Elisardo Penas].

27 marzo 1939 Tomando como base de partida el frente entre Campanario y Gamonital, han avanzado sin resistencia del enemigo por el Gamonital y Malpica y ocupado la Casa del Moro 5ª Bandera FET Badajoz

5º Bon Pavia

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre]

1ª Bandera FET Badajoz

[2º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Diego Écija Villén]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
El 27, avanzó todo el frente de la División, alcanzando la línea del Zújar, donde quedó al finalizar la guerra.

27 marzo. En la mañana de hoy, el 5º Bon Bandera de F.E.T. de Badajoz y el 5º Bon Pavia, ambos del 3º Regimiento, tomando como base de partida el frente entre Campanario y Gamonital, han avanzado sin resistencia del enemigo por el Gamonital y Malpica y ocupado la Casa del Moro en cuyos alrededores han quedado vivaqueando en unión del 1º Bon Bandera de Badajoz que ha sido arrastrado en el anterior movimiento sirviendo de flanco izquierdo a las expresadas Unidades en el mismo…

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
27 marzo 1939 Terrines

Observatorio F.53, P.C. de la División

Trasladan el P.C. al kilómetro 4 de la carretera Navalpino marchando con las tropas que avanza por la misma hasta el kilómetro 13

8º Bón. Castilla

6º Bón. Castilla

1ª Bandera FET Badajoz

13º Bón. Granada

[2º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Diego Écija Villén]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
En el 2º Regimiento el 8º de Castilla sin perder la línea ha quedado preparado para concentrarse a primer aviso; el 6º de Castilla se ha concentrado sobre la compañía de su flanco izquierdo al compás del movimiento conjugado del 3º Regimiento y de la 1ª Bandera de Badajoz; y el 13º de Granada se ha reunido en Terrines constituyendo la reserva de dicho Regimiento.

El Grupo del 105 preparado para batir Gamonital, Malpica y Casa del Moro. Y el del 7.5 sobre la carretera Castuera-Navalpino.

El Coronel con el Jefe de E.M. por la mañana en el observatorio F.53, P.C. de la División. Por la tarde trasladan el P.C. al kilómetro 4 de la carretera Navalpino marchando con las tropas que avanza por la misma hasta el kilómetro 13.

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
30 marzo 1939 Campanario P.C. 2º Regimiento. [21ª División. 2º Regimiento: Tel. Col. Diego Écija Villén] [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
2º Regimiento: P.C. en Campanario
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
28 marzo 1939 Terrines

 

13º Bón. Granada

8º Bón. Castilla

[2º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Diego Écija Villén]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
El 13º Bon Granada queda en Terrines concentrado. Y también queda en sus posiciones el 8º de Castilla.
28 marzo 1939 Los Caserones 6º Bón. Castilla.

1ª Bandera FET Badajoz

[2º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Diego Écija Villén]

Batería Grupo 105

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
28 marzo. Continuando el movimiento iniciado ayer en el 2º Regimiento el 6º de Castilla se traslada a Los Caserones, así como también el 1º Bon Bandera de Badajoz.

Una Batería del Grupo 105 cerca de Los Caserones el resto de la Artillería Divisionaria concentrado en Castuera.

30 marzo 1939 La Coronada 13º Bon. Granada

[21ª División. 2º Regimiento: Tel. Col. Diego Écija Villén]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
13º Granada en La Coronada.
30 marzo 1939 Quintana de la Serena 1º Bon. FET Badajoz.

[21ª División. 2º Regimiento: Tel. Col. Diego Écija Villén]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
1º Bon Bandera en Quintana de la Serena.
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
31 marzo 1939 Campanario 6º Bon. Castilla.

8º Bon Castilla.

2º Regimiento. [21ª División. 2º Regimiento: Tel. Col. Diego Écija Villén]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Se completa el estacionamiento de la División iniciado ayer quedando el 6º y el 8º de Castilla en Campanario y el 5º Pavia en Malpartida. Sin novedad.
20 mayo 1939 Campanario Puesto de Mando: [21ª División. 2º Regimiento: Tel. Col. Diego Écija Villén] [Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
2º Regimiento: Puesto de mando: Campanario.
20 mayo 1939 Campanario 6º Bon. Castilla 3 (S.I.P.M.)

[21ª División. 2º Regimiento: Tel. Col. Diego Écija Villén]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
2º Regimiento: 6º Bon. Castilla 3. Campanario (S.I.P.M.).
20 mayo 1939 Campanario 8º Bon. Castilla 3

[21ª División. 2º Regimiento: Tel. Col. Diego Écija Villén]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
2º Regimiento: 8º Bon. Castilla 3. Campanario.
20 mayo 1939 Coronada 13º Bon. Granada

[21ª División. 2º Regimiento: Tel. Col. Diego Écija Villén]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
2º Regimiento: 13º Bon. Granada. Coronada-Don Benito.
20 mayo 1939 Don Benito 13º Bon. Granada

[21ª División. 2º Regimiento: Tel. Col. Diego Écija Villén]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
2º Regimiento: 13º Bon. Granada. Coronada-Don Benito.
20 mayo 1939 Quintana de la Serena 1º Bon. FET Badajoz

[21ª División. 2º Regimiento: Tel. Col. Diego Écija Villén]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
2º Regimiento: 1º Bon. FET Badajoz. Quintana.

 

 

21ª División: Coronel de Infantería Luis Oliver Rubio (C.G. Castuera, Badajoz)
21ª División 3º Regimiento: Tte. Coronel de Infantería Bartolomé Riera Maestre (P.C. Huerta de Fernández, Campanario, Badajoz)
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
26 marzo 1939 [Frente entre Campanario y Gamonital] 21ª División: Col. Luis Oliver Rubio [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
26 marzo. Nuestra artillería hostiga Casa Pila, y posiciones enemigas de C/.(444-465), y C/. (440-468).

“El primer cañonazo había sonado en las primeras horas de la mañana [26]. Los tiros iban a retaguardia de las trincheras, pues por algo el ataque era fingido. Una vez en retirada nuestras tropas, el cañoneo siguió tras ellas a una distancia prudencial. Cuando estuvimos seguros de que todo el frente se replegaba en orden, emprendimos también nosotros la marcha a pie rumbo a Siruela”. [Memorias de Elisardo Penas].

Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
27 marzo 1939 Tomando como base de partida el frente entre Campanario y Gamonital, han avanzado sin resistencia del enemigo por el Gamonital y Malpica y ocupado la Casa del Moro 5ª Bandera FET Badajoz

5º Bon Pavia

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre]

1ª Bandera FET Badajoz

[2º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Diego Écija Villén]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
El 27, avanzó todo el frente de la División, alcanzando la línea del Zújar, donde quedó al finalizar la guerra.

27 marzo. En la mañana de hoy, el 5º Bon Bandera de F.E.T. de Badajoz y el 5º Bon Pavia, ambos del 3º Regimiento, tomando como base de partida el frente entre Campanario y Gamonital, han avanzado sin resistencia del enemigo por el Gamonital y Malpica y ocupado la Casa del Moro en cuyos alrededores han quedado vivaqueando en unión del 1º Bon Bandera de Badajoz que ha sido arrastrado en el anterior movimiento sirviendo de flanco izquierdo a las expresadas Unidades en el mismo…

27 marzo 1939 Vértice Marroquí 11º Bón. Castilla

12º Bón. Castilla

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre]

4ª Bandera FET Badajoz

8º Bón. Cádiz [1º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Julio Almansa Díaz]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
El 11º y 12º Bones de Castilla han alcanzado al mismo tiempo el Vértice Marroquí llevando como eje de su avance el primero en la línea S. de Malpica-Las Tablillas, y el segundo la pista Campanario-Cabeza del Buey.

En el Vértice Marroquí han confluido también el 4º Bon Bandera de FET Badajoz que ha seguido la carretera Castuera-Navalpino a caballo sobre la misma, llevando como reserva al 8º de Cádiz.

28 marzo 1939 Casa de la Higuera 11º Bón. Castilla.

12º Bón. Castilla

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Y en el 3º Regimiento el 11 y 12 de Castilla se trasladan a la Casa de la Higuera, desde el Vértice Marroquí.
28 marzo 1939 S. del Zújar sobre la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer [no pueden efectuarlo por falta de camiones] 5ª Bandera FET Badajoz

5º Bon Pavia

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
El 5º de Pavía y 5º Bon Bandera de Badajoz, que tenían que haberse trasladado al S. del Zújar sobre la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer no pueden tampoco efectuarlo por falta de camiones.
28 marzo 1939 Castuera (Badajoz) Batería Grupo 105

P.C. 21ª División

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Una Batería del Grupo 105 cerca de Los Caserones el resto de la Artillería Divisionaria concentrado en Castuera.

El P.C. de la División en Castuera.

30 marzo 1939 Castuera P.C. 3º Regimiento

11º Bon. Castilla 3

[3º Regimiento: Tel. Col. Bartolomé Riera Maestre. 21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
3º Regimiento: P.C. y 11º de Castilla en Castuera.
30 marzo 1939 El Helechal 12º Bon. Castilla 3

[3º Regimiento: Tel. Col. Bartolomé Riera Maestre. 21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
12º Castilla en El Helechal.
30 marzo 1939 La Nava 5º Bon. FET Badajoz

[3º Regimiento: Tel. Col. Bartolomé Riera Maestre. 21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
5º Bon Bandera en La Nava.
 
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
31 marzo 1939 Malpartida de la Serena 5º Bon Pavia

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Se completa el estacionamiento de la División iniciado ayer quedando el 6º y el 8º de Castilla en Campanario y el 5º Pavia en Malpartida. Sin novedad.
 
20 mayo 1939 Castuera Puesto de Mando

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
3º Regimiento: Puesto de Mando. Castuera.
 
20 mayo 1939 Castuera 11º Bon. Castilla 3

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
3º Regimiento: 11º Bon. Castilla 3. Castuera.
 
20 mayo 1939 Castuera 5º Bon. FET Badajoz

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
3º Regimiento: 5º Bon. FET Badajoz. Castuera.
 
20 mayo 1939 Malpartida de la Serena 5º Bon. Pavía

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
3º Regimiento: 5º Bon. Pavía. Malpartida.
 
20 mayo 1939 Helechal 13º Bon. Castilla 3

[3º Reg. 21ª Div.: Tte. Col. Bartolomé Riera Maestre]

[Col. José Cuesta Monereo. Cuartel General Ejército del Sur. 3ª Sección Operaciones.] [Sevilla], Mayo 1939
3º Regimiento: 5º Bon. Pavía. Helechal.

 

 

21ª División: Coronel de Infantería Luis Oliver Rubio (C.G. Castuera, Badajoz)
[Tropas y servicios Divisionarios no incluidos en los Regimientos]
Fecha de la operación Localidad Unidad militar Autor docu. Lugar y fecha redacc.
30 marzo 1939 Castuera Artillería. [21ª División] [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Artilleria: Jefe principal en Castuera
30 marzo 1939 Zalamea de la Serena Artillería. [21ª División] [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
[Artillería] Los dos Grupos en Zalamea
30 marzo 1939 Castuera Ingenieros. [21ª División] [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Ingeniero: Jefe en Castuera
30 marzo 1939 Campanario 14ª Cia.

Ingenieros. [21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
14 Cia. en Campanario.
30 marzo 1939 Castuera 21ª Cia.

Ingenieros. [21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
21 Cia en Castuera
30 marzo 1939 Castuera Intendencia: Jefatura [21ª División] [Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Intendencia: Jefatura en Castuera
30 marzo 1939 Campanario Intendencia:

Cia. Transporte a Lomo.

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Cia de Transporte a Lomo en Campanario.
30 marzo 1939 Castuera Intendencia:

Cia. de Subsistencias.

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Cia de Subsistencias en Castuera.
30 marzo 1939 Castuera Trabajadores:

Dos Cias.

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Trabajadores dos Cias en Castuera y dos en Campanario
30 marzo 1939 Campanario Trabajadores:

Dos Cias.

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Trabajadores dos Cias en Castuera y dos en Campanario
30 marzo 1939 Castuera Recuperación.

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Recuperación en Castuera
30 marzo 1939 Castuera Transmisiones.

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Transmisiones en Castuera.
30 marzo 1939 Castuera Sanidad: Jefe.

5ª Compañía.

Resto elementos.

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Sanidad: Jefe en Castuera. 5ª Compañía reunida en Castuera. Una ambulancia pequeña en Peñalsordo, otra pequeña en el Helechal, otra idem en Campanario, una grande en Cabeza de Buey y las demás con los restantes elementos sanitarios en Castuera.           
30 marzo 1939 Peñalsordo Sanidad: Ambulancia.

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Sanidad: Jefe en Castuera. 5ª Compañía reunida en Castuera. Una ambulancia pequeña en Peñalsordo, otra pequeña en el Helechal, otra idem en Campanario, una grande en Cabeza de Buey y las demás con los restantes elementos sanitarios en Castuera.        
30 marzo 1939 Helechal Sanidad: Ambulancia.

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Sanidad: Jefe en Castuera. 5ª Compañía reunida en Castuera. Una ambulancia pequeña en Peñalsordo, otra pequeña en el Helechal, otra idem en Campanario, una grande en Cabeza de Buey y las demás con los restantes elementos sanitarios en Castuera.        
30 marzo 1939 Campanario Sanidad: Ambulancia.

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Sanidad: Jefe en Castuera. 5ª Compañía reunida en Castuera. Una ambulancia pequeña en Peñalsordo, otra pequeña en el Helechal, otra idem en Campanario, una grande en Cabeza de Buey y las demás con los restantes elementos sanitarios en Castuera.        
30 marzo 1939 Cabeza del Buey Sanidad: Ambulancia.

[21ª División]

[Col. Luis Oliver Rubio. 21ª Div.] [Castuera], Julio 1939
Sanidad: Jefe en Castuera. 5ª Compañía reunida en Castuera. Una ambulancia pequeña en Peñalsordo, otra pequeña en el Helechal, otra idem en Campanario, una grande en Cabeza de Buey y las demás con los restantes elementos sanitarios en Castuera.     

 

 

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En torno al 80ª Aniversario de los Fusilamientos de 1939 en el olivar del cortijo de La Boticaria (Casas de Don Pedro, Badajoz)

Complejo concentracionario / Campo de concentración provisional de Zaldívar

La memoria es “topófila”: se vincula a territorios, itinerarios, espacios públicos, fronteras, etc[1]. La noción de “lugar de memoria” fue popularizada por Pierre Nora. Este autor ha tratado de dotarla de un sentido referido al locus memoriae de la retórica romana, artificio con el que el orador se fija una idea o un lugar, un punto de apoyo, para hilvanar su discurso. Los lugares de memoria nacen y viven del sentimiento de que no hay una memoria espontánea, y que es necesario mantener aniversarios, celebraciones, archivos para que la memoria no se pierda.

Con la crisis de la memoria tradicional y espontánea surge un nuevo tipo de memoria “moderna”, que ya no es espontánea, sino indirecta: es múltiple, descentralizada y democrática, y ya no está controlada por la familia, la Iglesia o el Estado; se basa más en la rememoración que en la repetición; tiene componentes más psicológicos, individuales y subjetivos que colectivos y se experimenta más como un deber que como una rutina[2].

Hablar de lugares de memoria en la España contemporánea en relación a la guerra civil, implica dirigir la atención a una clase especialmente controvertida de lieux, aquellos referidos al pasado traumático y a la sucesión histórica de políticas públicas de memoria y movimientos memorialistas de diversa índole relacionados con él.[3]

Entorno del olivar del cortijo de La Boticaria donde fueron fusilados un número indeterminado de prisioneros republicanos. Foto cedida Zoe de Kerengat. 15 de mayo de 2015.

En este epígrafe, nos estamos refiriendo a dos cortijos extremeños, habilitados como campos de concentración; uno fue el que dio nombre al complejo concentracionario, “el cortijo o casa Zaldívar […] que en realidad pertenece al término municipal de Puebla de Alcocer [Badajoz], […] polígono 7, parcela 336”[4], y el otro contiguo al primero y, también en el mismo término que el primero “[la casa o cortijo] “La Boticaria”, polígono 7, parcela 432”[5]. Ambos sitos a escasos tres kilómetros de la localidad de Casas de Don Pedro, estaban orientados a la explotación y transformación de los recursos agropecuarios, función con la que continúan en la actualidad.

Cuando las autoridades militares decidieron que, para dar un escarmiento ejemplarizante, había que ejecutar una cantidad indeterminada de prisioneros, necesitaron un lugar apropiado para llevar a cabo la salvaje acción. El dueño de la finca Casa de Zaldívar, aunque inicialmente concedió que fuera empleado el cortijo como lugar de reclusión, más tarde se negó a que en sus campos fueran asesinadas y enterradas un considerable número de personas. Pero Doña ‘Natis’, la registradora, propietaria de la casa de “La Boticaria” no era del mismo parecer. “Le dijo a la Guardia Civil: «Traigan aquí a todos los rojos de España para matarlos»”[6].

El cortijo de Zaldívar y el cortijo de “La Boticaria”

Nosotros vamos a fijar el foco de atención en un punto de apoyo, un lugar, alrededor de un hecho trágico, un asesinato en masa, que podríamos tipificar como genocidio, acaecido en el olivar de uno de los cortijos a los que nos venimos refiriendo a lo largo de la exposición, el denominado casa de “La Boticaria”, habilitado como campo de concentración provisional.

Al acabar la guerra, la unidad militar republicana que estaba luchando en el frente extremeño en aquella comarca, la 109ª Brigada Mixta, se encontraba en las cercanías de la localidad de Talarrubias (Badajoz). Sus hombres se entregaron en masa a las fuerzas militares de Franco, el día 27 de marzo de 1939, en el vado del río Guadiana denominado Barca. De allí los trasladaron al pueblo de Casas de Don Pedro (Badajoz), donde fueron encerrados en un local. Ese mismo día, otras fuerzas de la 81º Brigada Mixta, también se rindieron a los hombres del 185º Batallón del Regimiento La Victoria, mandado por el comandante Antonio Rivera Alted; estos prisioneros atravesaron el Guadiana más al norte, frente al Valle de Casarente, en la zona de Valdecaballeros.

La 109ª BM marcha hacia las líneas enemigas para entregarse

Prisioneros republicanos recorren el trayecto desde sus posiciones al lugar de entrega.

Al día siguiente, los 2.000 o 3.000 prisioneros, fueron conducidos caminando, durante tres kilómetros, a un cortijo llamado Casa de Zaldívar, acondicionado como Campo de concentración, ya dentro del término de Puebla de Alcocer, aunque a quince kilómetros de su núcleo urbano.

Oficialmente el Campo de concentración o Complejo concentracionario de Zaldívar, pasó bajo la jurisdicción del Ejército del Sur, el 26 de abril de 1939,[7] y la mayoría de los 2.284 prisioneros que continuaban todavía allí, fueron trasladados al Campo de concentración de Castuera (Badajoz), y, otro grupo más reducido, al cercano cortijo de “La Boticaria” que formaba parte del complejo, donde se unieron con el resto de los que ya se encontraban en él, en total unos 200 cautivos, mientras “se llevan a cabo el cumplimiento de misiones que no admiten demora”.[8]

Ermita de “Nuestra Señora de los Remedios” (Casas de Don Pedro)

Junto a los dos cortijos de las inmediaciones de Casas de Don Pedro, la ermita que se encontraba en el mismo pueblo, llamada “Nuestra Señora de los Remedios”, también albergaba presos civiles y algunos vecinos militares que habían retornado a su localidad de origen. El 15 de mayo de 1939 por la mañana, en un camión militar, transportaron parte de estos prisioneros desde la ermita hasta el cortijo de “La Boticaria”, donde se unieron a decenas de cautivos de las 81ª y 109ª Brigadas Mixtas republicanas que se habían clasificado y seleccionado en los Campos con anterioridad.

Ángel Mansilla, que se encontraba inicialmente en la ermita, fue fusilado en el olivar de la “La Boticaria”, junto al resto de civiles y militares aquel mismo día. Cuando Inés, su hija, fue a llevarle tabaco al templo, donde estaba encerrado, escasas horas antes de los hechos que acabarían con su vida, uno de los guardias le dijo: “vete niña, donde va tu padre le van a dar tabaco y lumbre”. Ella vio cómo subían a su padre y al resto de los hombres al camión que les conduciría a “La Boticaria”[9].

En este amplio grupo se debía encontrar también el hermano pequeño de Felisa Casatejada, promotora de las primeras exhumaciones de fosas que se realizaron en Extremadura durante el año 1978, Alfonso, de 17 años de edad, que también sería ejecutado junto a su otro hermano, Julián de 19 años; sucedió poco antes de las doce del mediodía del 15 de mayo de 1939. Durante el recorrido, pasaron junto a la casa de su hermana y, aunque esta no llegó a ver a Alfonso (pensó que se agacharía para que no viera que se lo llevaban), se imaginó que los transportaban para fusilarles[10].

Los conducían atados de a dos, con los cables de la luz. En las conversaciones vecinales posteriores siempre se habló que aquel día se habían ejecutado a más de cien hombres, sumando los militares de las brigadas clasificados durante las semanas previas en los propios Campos, más los que habían sido trasladados desde la población, pero a ninguna mujer.

La mayoría de los ajusticiados de la localidad eran civiles, aunque, como ya hemos dicho, había algún militar que, después de acabar la guerra, regresó a su pueblo, como Ángel que debía tener el empleo de sargento. Durante la contienda se había presentado como voluntario al no ser movilizada su quinta, y había estado en la retaguardia del frente de Madrid. Al volver Ángel, le denunció “el Rabiche”, uno de los ricos del pueblo. Por lo visto, al hijo de este último, llamado Arturo, le mató un compañero en el frente de un tiro, antes de terminar la guerra, por lo que su padre, a todo vecino que había pertenecido al ejército y volvía al pueblo desde el frente, lo culpaba de su muerte. Se sabía que era un infiltrado en el Ejército republicano, que enviaba mensajes al bando fascista[11].

Las reuniones donde se denunciaban y seleccionaban a las personas de la localidad que al final serían fusiladas, se realizaban por la noche en casa de Francisco López “el Morco”, donde se había constituido una junta local de depuración. Allí seguramente denunciaron a Ángel y a su mujer, aunque estos ya habían tenido pleitos con “el Rabiche” desde el año 1933, por lo que ya, solo por ello, podían considerarse señalados.

Los jóvenes fascistas de Casas de Don Pedro, nada más acabar la guerra, salían por la noche para golpear a la juventud de izquierdas que había retornado. Julián Casatejada de 19 años de edad, se encontraba prisionero en “La Boticaria” desde que una esas noches, tomó la decisión de que no correría para escapar de los jóvenes violentos. Al verse sorprendido, cogió un madero y golpeó a uno de ellos con él, rompiéndole el brazo. Al día siguiente, mientras estaba cenando, fueron a la casa donde vivía su familia a por él. Mientras se lo llevaban, advirtieron a su padre que se despidiera de él porque no lo volvería a ver con vida.

El militar casareño Ángel Mansilla destinado en Madrid.

Durante los hechos narrados más arriba, la esposa de Ángel, Tomasa Espinosa, también se encontraba en la cárcel de mujeres, en la ermita, al lado de los hombres, pero porque por ella abogó Pilar “la Chiveña”, una amistad de juventud, que dijo que con la muerte su marido Ángel, los miembros de la familia ya habían pagado bastante, no la fusilaron, aunque aquella amiga fue responsable de otras denuncias. Estando encerrada, a Tomasa, le dio una peritonitis y no llamaron ni a un médico ni tampoco la atendieron. Calmaba su dolor tumbándose sobre el suelo frio y, como contrajo una infección, tampoco la operaron. Tras cuarenta días, la soltaron y la enviaron a su casa para que muriera allí, pero sobrevivió, hasta que falleció poco antes de que se llevaran a cabo las exhumaciones de 1978[12].

Los días previos a la desmovilización general del Ejército Popular, Santiago Mijarra volvió a su pueblo desde la zona republicana. Venía con su esposa Cecilia Emilia, que estaba embarazada de siete meses y quería instalarse en el pueblo para dar a luz. Tras cruzar el Guadiana por el paso de la Barca, Cecilia le aconsejó que se volviera porque su vida corría peligro en el pueblo a pesar de las promesas de que no habría represalias, pero Santiago eligió quedarse. No tardaron en ser detenidos y encarcelados al haberse significado ambos como militantes de las Juventudes Socialistas Unificadas. Por otra parte, contra Santiago y toda la corporación republicana existía una denuncia interpuesta por el teniente retirado de la Guardia Civil, Manuel Carracedo Otero, el 20 de agosto de 1938, que hacía responsables a los 16 denunciados del robo de los muebles y bienes de su casa y la colectivización de la misma cuando el 19 de julio del 36 la dejó cerrada, antes de huir a Villanueva de la Serena a unirse a las tropas sublevadas.

Con los detenidos de izquierdas las humillaciones fueron constantes. Para conseguir este objetivo supremo se llegó incluso a la perversión de la liturgia católica de la Semana Santa. Así, Santiago Mijarra fue trasladado a la ermita en procesión nocturna simulando el víacrucis de la pasión de Cristo. En medio de los insultos, pellizcos y patadas, las beatas conocidas como las “Filipinas”, las “Perdigonas” y la “Bubilla”, que le acompañaban desde la iglesia, se acercaban al reo por turnos para quemarle los brazos y las piernas con velas encendidas.

Las mujeres encarceladas eran peladas al cero inmediatamente y tenían que abonar una peseta al barbero por el servicio prestado. En el mismo día eran paseadas por las calleas del pueblo acompañadas y abucheadas por las que se consideraban cristianas. Esta era una fiesta aguada, mientras unas lloraban peladas y humilladas, otras reían, cantaban y bailaban alrededor de ellas[13].

Entre los días 24 al 26 de abril de 1939, los Campos de Concentración y la Comandancia militar de Casas de Don Pedro, pasaron a ser administrados por fuerzas del 4º Batallón de Falange y de las JONS de Badajoz del Ejército del Sur, al mando del capitán Faustino Múñoz Paniagua.

En capilla, preparando su encuentro con la muerte.

Antes de los hechos del mes de mayo relatados más arriba, durante abril, se llevaron a cabo varias sacas que se iniciaban en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios que, con el beneplácito de la Iglesia, era utilizada como cárcel para los detenidos republicanos. Una de ellas se produjo a primeros: “El 4 de abril, Juan Cabanillas entra en la ermita con un farol y lee los nombres de los once prisioneros sentenciados. Solo morirán nueve porque Santiago Mijarra y Julián Arroba, a pesar de estar atados, huyen aprovechando la oscuridad[14]”. El propio Santiago afirma en su sumario que la saca se produjo el 25 de abril, y no el 4, como recoge el artículo de la revista Interviú. De madrugada, paisanos del pueblo y guardias civiles los montaban en un camión, esposados, en parejas atadas con cuerda por el codo, y los conducían a las afueras de la población en dirección a las fincas de Montecillo, las Caleras, las Parideras, los Palillos o La Boticaria.

La saca del 25 de abril estaba compuesta por Juan Arroyo Prieto, Guillermo Cano Fernández, Gregorio María Mijarra Gallego y Celestino Talaverano Ramos, además de Santiago Mijarra Gallego y Julián Arroba Múñoz, oficial del Ejército Popular. Durante el día anterior, Santiago, que sospechaba lo que iba a ocurrir por la noche, elaboró un plan de fuga que propuso a su hermano Gregorio, pero este rechazó unirse a él porque estaba derrotado física y anímicamente por el hambre y las palizas. El resto de sus compañeros se negaron a seguirle por lo arriesgado de la acción; solo Julián aceptó y en el momento de la saca se ofreció para ser amarrado con él.

De camino hacia el lugar de la ejecución, los dos hombres llevaron a efecto lo previsto: se tiraron del camión y se arrojaron por un barranco dando vuelcos hasta perderse en la oscuridad. Mientras tanto, les dieron el alto y a la vez disparaban sobre ellos desde arriba. Los fugitivos cruzaron el arroyo que estaba al fondo de la hondonada y consiguieron subir indemnes la pendiente del otro lado. No pararon de correr hasta llegar a la sierra.

El sacerdote que los acompañaba para darles la bendición antes del fusilamiento fue el que más persiguió a los dos fugitivos con una linterna en una mano y en la otra una pistola con la que no paraba de disparar.

Desde aquella noche del 25 de abril, cuando Santiago Mijarra y Julián Arroba, que iban atados juntos, amparados por la niebla, escaparon con vida mientras los llevaban a la finca del Montecillo, para cometer el primer fusilamiento de los que vendrían posteriormente, determinaron que a partir de entonces se ejecutaría siempre de día.

Cecilia Emilia García y Santiago Mijarra. “Mujeres y hombres de la sierra”, pág. 112.

Como represalia por lo ocurrido aquel día, un mes más tarde de aquellos hechos, el 27 de mayo a las cuatro de la tarde, paró un camión delante de una casa habilitada como cárcel donde se encontraban varios presos republicanos. Hicieron subir a tres mujeres: Rita Moñino Gómez, Cecilia Emilia García Rubio, de 24 años, esposa de Santiago; Petra Eloísa Talaverano Soto, de 23 años, esposa de Julián Arroba y además a Ángel Serrano Gallego y a Pedro Talaverano Soto. A dos kilómetros del pueblo fueron ejecutados cerca del río Guadiana en el sitio llamado las Parideras, después de haber sido torturados. Dejaron los cadáveres abandonados y un retén de dos paisanos que impedía a los familiares ir a darles sepultura bajo la amenaza de recibir el mismo tratamiento. A pesar de las voces de petición de auxilio de Eloísa, embarazada de meses, que estuvo agonizando durante horas, no se permitió el paso ni a la joven Elvira Jiménez Moñino ni a un campesino que intentó dar de beber a los moribundos. Los cuerpos quedaron varios días abandonados a merced de las alimañas, hasta que ya las autoridades ordenaron al enterrador que los sepultara en las trincheras cercanas.

Una vez libres en el monte, Santiago Mijarra y Julián Arroba consiguieron romper a mordiscos la cuerda que unía a ambos por los codos y, aunque Santiago se dejó un diente en el empeño, quedaron separados el uno del otro, pero seguían esposados. Así aguantaron algún tiempo, temerosos de presentarse a los campesinos por miedo a ser descubiertos, pero la necesidad los obligó a abordar a un trabajador que encontraron en el campo y este con un pico sobre una piedra les rompió las esposas, que ya tenía hundidas en las muñecas hinchadas y amoratadas. Iban en un estado lamentable, con el estómago vacío tras llevar varios días comiendo hierbas del campo y durmiendo a la intemperie de la noche, a la espera de poder unirse a un grupo organizado de huidos.

Santiago y Julián no tuvieron más remedio, para sobrevivir, que permanecer huidos en las sierras del entorno. A Santiago Mijarra la Guardia Civil, con el tiempo, le consideró jefe de una partida y se hicieron numerosos intentos para capturarlo. Por un lado, extendieron el bulo de que era el terror de la comarca para restarles apoyos amedrentando a los campesinos, y por otro idearon la trampa de enviar a Santiago Arroba Múñoz “Santiaguillo”, hermano de Julián, a buscarlos al monte bajo la amenaza de matarle si no regresaba con ellos. Pero la operación le salió mal a la Guardia Civil, pues Santiago decidió quedarse con su hermano en la sierra. Formaron entonces un grupo de tres huidos que deambularon por las inmediaciones de Casas de Don Pedro durante dos años, recibiendo la ayuda de campesinos que los conocían y que por lo general también habían sufrido la represión de los vencedores sobre ellos mismos o sobre sus familias[15].

Santiago Mijarra, guerrillero experimentado durante la guerra, y Julián Arroba, capitán del ejército republicano, constituyeron una jefatura conjunta por ser combatientes que contaban con instrucción militar en la guerra de guerrillas y, pudieron, por lo tanto, ocupar el mando, a la espera de la recuperación del jefe de la partida a la que, a finales de 1940, se habían unido, Valentín Jiménez “Sabina”, que actuaba en la comarca de La Siberia, y que resultó herido durante un asalto. Además, llevaban en la sierra desde abril de 1939, cuando escaparon de la saca del día 25 en Casas de Don Pedro, mientras que Valentín se incorporó el 3 de julio de 1940, después de una gran evasión de la cárcel de Puebla de Alcocer[16].

Santiago Mijarra nació el 30 de diciembre de 1911 en Casas de Don Pedro. Hombre de izquierdas, al inicio de la Guerra Civil fue nombrado jefe de la guardia por el comité local del Frente Popular. Se destacó por oponerse a la saca que los milicianos de la columna del capitán Medina quisieron llevar a efecto en su pueblo el 3 de septiembre de 1936. Sabedor de que la columna se acercaba, consiguió arrebatar las llaves de la iglesia a la guardia del comité y liberó a una veintena de desafectos allí encerrados, recomendándoles que se ocultaran donde pudieran. Era experto en el campo y militar curtido, movilizado durante toda la guerra en el frente de Extremadura, en la 91ª Brigada Mixta; pronto pasaría a una unidad de guerrilleros, dedicada a operaciones de sabotaje, que causó varios estragos en la retaguardia del enemigo. Durante un golpe de mano cayó prisionero en zona franquista en tierras de Logrosán (Cáceres); acto seguido fue condenado a muerte; esposado, le subieron a un camión para su ejecución, pero cuando el vehículo circulaba por la carretera, al tomar una curva se lanzó al suelo y logró huir. Le quedaba la difícil prueba de escapar de la zona enemiga. Maniatado y magullado tras la caída, consiguió alcanzar las posiciones republicanas[17].

Fusilamientos en el olivar del cortijo de “La Boticaria”

Manuel Ruiz Martín, sobreviviente de los Campos de Concentración Zaldívar-La Boticaria y Castuera. Noviembre 2004. Foto cedida por José Ramón González.

Retornando a la narración de los hechos que iban aconteciendo en el interior de los Campos de Concentración, podemos comentar que los militares prisioneros en la Casa de Zaldívar fueron seleccionados, evacuados y reunidos con los que estaban en el cortijo de “La Boticaria”. El relato de Manuel Ruíz Martín, que había sido uno de los primeros incomunicados en el doblao de este último cortijo, recinto donde se encontraba desde el 14 de abril de 1939, menciona la llegada de su hermano Anselmo, comisario de la 109ª Brigada Mixta, seguramente el 26 de abril, junto con el resto de militares republicanos apartados en Zaldívar, y nos añade una pincelada de su interior, aquellos días postreros, para conocer los pormenores ocurridos:

“Hasta que llegó la hora de que ya esto se desalojó, y nos quedamos todos aquí [los prisioneros de Zaldívar junto a los de “La Boticaria”]. [Consideraron que ya habían hecho la clasificación]. Sí, éstos [los prisioneros de Zaldívar] fueron todos allí [a “La Boticaria”]. [Anselmo] venía de Zaldívar, [contaba] que él creía que los que tenían metidos -yo no me fiaba-, que los tenían que hacer un juicio de guerra. Pero no hay juicio de guerra, no hay más que, que nos van a matar a todos de punta a punta. Digo: “Vámonos a la sierra. Nos tiramos a ellos una noche, los matamos, cogemos el armamento y nos vamos”. Dice: “No hables, que te van a matar”. Digo: “Sí, que me van a matar, lo sé yo”. Yo [cuando me entregué] estaba [con] mi madre y dos hermanas mías en el pueblo [Orellana la Vieja]. Y dice mi hermano: “Que, si nos vamos, a madre y nuestras hermanas las matan”. Digo: “Voy al pueblo y le pego fuego, de punta a punta”. Cuando llega la hora, mientras más duro eres, más tranquilo me quedo. [Mi hermano intentó convencerme]: “Que te matan”. “Que lo sé que me matan. Si es que nos van a matar, a ti y a mí”. Y claro, no me podía mover.

“Yo en Zaldívar no estuve, estuve en “Las Boticarias”. Todos los que [vinieron de Zaldívar y llegaron a “Las Boticarias”] los fusilaron. [Cuando los fusilaron, se los llevaron] a “Las Boticarias”. De Zaldívar a Las Boticarias. Mi hermano [Anselmo] estuvo en Zaldívar, y luego lo pasaron a “Las Boticarias”[18].

El 14 de mayo, víspera de la ejecución, los hicieron formar dentro del cortijo, para separar a los que habían de permanecer allí. Había reunidos alrededor de 200 prisioneros, de los cuales, los nombrados, iban saliendo de la formación para quedarse para siempre. Uno de los señalados fue Anselmo, hermano de Manuel:

Entonces fue cuando hicieron la clasificación. Ellos iban leyendo: “El que vaya leyendo, ¡venga a formar todos ahí, todos formados!”. Y yo estaba detrás de mi hermano. Y al salir, digo: “Tira para allá, que voy yo”. [Pensando que también me iban a llamar a mí]. Dirían: “Bueno, a éste, no lo matamos, pero, aunque sea, lo matarán más adelante. Para que les vamos a matar a los dos antes”, dirían. Aquí estaba él, allí estaban de militar, los fascistas, estaban de militar. Escoltando, escoltando a la gente. [Allí había] una compañía [militar].

Yo estaba detrás de mi hermano formado. Cuando nos sacaron [a Castuera], íbamos tres camiones, los llenaron, y los demás se quedaron allí, y entonces yo iba… Estaba formado detrás de él, y al nombrarle, digo: “Tira para adelante que ahora voy yo”. Y entonces, al ver yo algo… Yo sabía para lo que era [para fusilarlo], a ver. Entonces yo, a un sargento llamado Benito, del cuartel, digo: “Mi sargento, mire usted, que tengo una toalla aquí, de un muchacho, que ha entrado [que la ha metido] aquí, en mi macuto, y como se queda aquí, quería entregársela”. Dice: “Tira para allá si no te quieres quedar aquí”[19].

El 15 de mayo de 1939, se llevan a cabo el cumplimiento de misiones que no admiten demora, los fusilamientos, bajo la custodia y organización de la 4ª Cía del 4º Batallón de Falange Española de las JONS de Badajoz del Ejército del Sur. Lucía fuerte el sol cuando, a los prisioneros incomunicados en el cortijo de “La Boticaria”, los vieron por última vez, cavando sobre la tierra en el olivar, lo que se suponía iba a ser su tumba.

Croquis del Campo de Concentración “La Boticaria”, realizado por Benito Robles prisionero en el recinto.

Ese mismo día, el padre y el hermano pequeño de los dos jóvenes de la familia Casatejada, uno de los cuales estaba detenido en la finca de “La Boticaria”, se habían acercado para llevarle el almuerzo. Alcanzan a verle junto a otros incomunicados abriendo dos zanjas paralelas en medio del olivar:

“- Yo qué sé, yo qué sé, eso no se sabe… pero allí en el pueblo se decía que unos ciento y pico, sus ciento y pico… Ellos los sacaron por allí, cuando vino mi padre aquí; y aquí se paró la bestia. Había un guardia, aquí, en la puerta y otro guardia allí; y aquéllos les decían a éstos: ‘que se vaya ese señor de ahí, y si no se quiere ir le disparáis’.

– Y mi padre pedía por favor: ‘que salga mi hijo, aunque sea a la puerta que yo lo vea’. Y los muchachos le decían: ‘pero señor, si le estamos diciendo la verdad; ellos no están, no están ninguno ahí; ellos están en el olivar, allí detrás de la casa; que están abriendo una fosa para orinar y cagar allí; porque ellos meaban y cagaban’.

– Era en los trojes de aquellas paredes [donde] ya no hay nada (Felisa señala el vacío de un terreno adosado a las casas actuales), los trojes para echar las aceitunas; y claro, eso olía muy mal. Lo que estaban era abriendo las fosas de ellos que iban el otro día a matarlos; y entonces áquellos dijeron: ‘¡Eh, o le disparáis o le disparamos!’ Y se salieron ahí para fuera y se echaron el fusil a la cara para dispararles.

– Entonces la guardia civil le dijo: ‘por favor, aquí hay muertes, márchese usted’; y mi padre dijo: ‘pues mátenme a mí porque van a matar a mi hijo’.

– Y entonces mi hermano, el de 12 años, se abrazó a mi padre y se echó a llorar. Los muchachos le dijeron: ‘abuelo, por Dios, que nos parte el alma; márchese con este niño, siquiera por este niño’. ‘Padre, por favor, que lo matan. Qué voy a hacer yo sólo con las bestias’.

– Mi padre siguió para adelante, pero llevaba un temblor de piernas que ya no pudo hacer nada en su finca.

– Los sacaron por allí y los mataron… sí. Llegabas aquí y estaba todo lleno de soldados… y los que eran del pueblo recibieron la visita de los familiares [el día 14] porque los iban a trasladar; y sí que los trasladaron, pero al olivar, para toda la vida”[20].

Un poco antes de mediodía, el padre y el hermano, mientras están trabajando en unas tierras cercanas, escuchan las primeras descargas. Los piquetes encargados de los fusilamientos dispararon sus ametralladoras, seguramente las conocidas Hotchkiss. Para asegurar el orden en los alrededores de la campiña, se habría montado un servicio de vigilancia, que evitaría el paso a extraños que pudieran ser testigos del crimen genocida.

“- A las doce de la mañana, pa-pa-pa, porque mi madre lo estuvo sintiendo todo; aquí, aquí estaba la primera guardia, señalando desde el camino un lugar próximo al cortijo de ‘Las Boticarias’ “[21].

Manuel Ruiz, acumula en el siguiente testimonio, con extrema rapidez y brevedad al nombrarlos y describirlos, tremendos datos, un tanto desordenados, rasgos que se adecúan a los hechos relatados que confiere una fortísima intensidad a este trágico final donde son eliminados tantos hombres.

[A Anselmo le llamaron estando en el Campo de “La Boticaria”, hicieron un llamamiento], una lista, a los que se iban a quedar allí. A los que no nombraron, esos a los camiones, y a los que nombraron para fusilarlos.

Entonces mi hermano, al sacarlo(s) [a los primeros que llevaron al olivar], quedaron a él y a otro comisario, a un comisario, -que fue el primero que detuvieron [en el doblao] a él, y luego detuvieron a un comandante y luego a mí, en la casa, al doblao. Entonces, [a] mi hermano -que es a lo que iba-, cuando sacaron a los primeros [para fusilarlos], a mi hermano, lo dejaron, los del pueblo, para divertirse un poco con él. [Lo dejaron allí en la prensa]. A él y al comisario, a los dos. Entonces mi hermano abrió un boquete en la prensa, para darse a la fuga, pero el escombro cayó para el lado de fuera, y entonces al estruendo de caerse el escombro, pues un centinela, le vio, y entonces, le pegó un tiro. [Se dio cuenta]. Y luego le llevaron [donde los estaban fusilando], y uno de aquí, le pegó un tiro en un muslo, conforme llegó, allí, donde los estaban matando. Sí, donde les habían fusilado ya a los otros. [Anselmo fue en una segunda tanda]. Pero fue el mismo día. Al comisario y a mi hermano los dejaron para los últimos. Y entonces a mi hermano, pues ya digo, le pegaron un tiro en el muslo, ya que llevaba al otro [comisario, atado], para que no se pudiera mover, escapar, le pegaron en el muslo y [así] salía. [Ese destrozo que armó cuando intentó fugarse, fue] cuando lo sacaron, habían sacado a los otros ya [para fusilarlos]. Y él y el comisario los quedaron allí para divertirse[22].

Los soldados que salieron voluntarios para realizar los fusilamientos en el olivar presuntamente fueron gratificados con permisos de quince días. Hemos constatado que, al capitán y al teniente del 4º Batallón de Falange Española de las JONS de Badajoz, Faustino Múñoz Paniagua y Emilio Temprano Fernández, respectivamente, les fueron concedidos ambos permisos tras aquella fecha. Por lo visto, junto a los prisioneros, son también fusilados dos soldados nacionales que formaban parte del pelotón de ejecución, por negarse a disparar sus ametralladoras contra los republicanos, después de oír las súplicas del oficial militar Pedro Moreno Moreno, ante el mismo piquete.

Prisioneros esperando a ser fusilados.

Las versiones sobre el número de asesinados ese día varían. Una, habla de “51 soldados del ejército republicano”[23], otra como la que se recoge en la Causa General habla de los 70 “paseados” de Casas de Don Pedro (Badajoz)[24], por último, fuentes también cercanas a los sucesos hablan de “Yo qué sé, yo qué sé, eso no se sabe… pero allí en el pueblo se decía que unos ciento y pico, sus ciento y pico…”[25]. El caso es que los civiles y soldados derrotados caen entre lamentos y gemidos, unos encima de otros, mientras agonizan, con los brazos atados con alambres, en el hoyo que, un rato antes, habían cavado. Debemos tener en cuenta que, durante esa misma mañana, se condujo un camión repleto con los vecinos y paisanos que había encerrados en la ermita del pueblo, hasta el olivar donde se unieron más tarde con el contingente militar que ya estaba esperando allí el trágico final.

La dignificación de los caídos en las fosas comunes

La dictadura franquista que dio comienzo el 18 de julio de 1936, fue la más grande tragedia de nuestra historia contemporánea. Es un agravio que continúa trascendiendo y cerrándose, ya que aún persiste en la memoria de varias generaciones, el terror y la violencia desarrollada en aquella época, así como también el tratamiento insatisfactorio que se la dio durante la Transición.

El Ejército franquista con todos los medios represivos a su alcance, impuso el silencio, ejecutó mediante procedimientos sumarísimos y encerró en cárceles y batallones disciplinarios a miles de hombres y mujeres, ocultó a otros tantos miles de desaparecidos que aún, hoy en día, siguen en fosas y cunetas.

Ni en nuestra primera etapa democrática, ni aún ahora, la defensa de los Derechos Humanos se ha manifestado de forma contundente por parte del Estado español.

Su mayor fracaso ha sido su incompetencia para arropar a todo el país, alejar a todos los españoles del régimen franquista y llevarlos a la democracia. Para muchos supervivientes, la transición no llegó a tiempo. Solo a las fosas comunes exhumadas ha entrado la democracia. El resto permanece, fuera del tiempo y, contra todo sentido común, en la oscuridad franquista.

Los detenidos en la finca “La Boticaria”, fueron ejecutados en el olivar el 15 de mayo de 1939.

Pero ni siquiera las exhumaciones traen la libertad anhelada por la democracia a las víctimas. Muchos familiares cerraran su ciclo de aflicción y deshonra solo cuando estén convencidos de que la verdad sobre sus anónimos allegados sea conocido. Necesitan sentir que aquellos crímenes que acabaron con la vida de sus seres queridos han sido reconocidos y que el carácter injusto e ilegítimo de los mismos es incontestable. En ausencia de una verdadera justicia transicional y restaurativa, sin una Comisión de la Verdad, las víctimas han tenido que construir sus propios espacios de comunicación de la verdad y restitución en el imaginario nacional.

La historia de la familia Casatejada, que reflejaremos en esta conclusión, cuyos dos hermanos fueron asesinados y enterrados en la fosa del olivar del cortijo de “La Boticaria” (Badajoz) en 1939, nos servirá para comprender la utilidad social que una investigación tiene. La recuperación de sus cuerpos, sepultados junto con el resto de los soldados republicanos de la 109ª Brigada Mixta, entre 51 y 100 personas, se hizo en la primavera de 1978, fue la primera exhumación de la guerra realizada en Extremadura, durante la inmediata Transición. Felisa Casatejada, hermana de los muchachos desaparecidos, gestionó, con el resto de familias, el desenterramiento, la construcción del panteón con la lápida en el cementerio de Casas de Don Pedro, el funeral en la iglesia del pueblo y la nueva inhumación de los restos recogidos.

Por los testimonios de algunos supervivientes que lograron salir de allí, sabemos que, en general, fueron ofendidos y humillados, mientras permanecieron cautivos. El trato fue en todo momento vejatorio, e incluso las palizas fueron algo habitual. Les despojaron de sus documentos oficiales que les hicieron entregar para su identificación inicial, pero también les saquearon las pocas pertenencias que poseían. A los militares que fueron seleccionando para formar parte del paredón, les incomunicaron durante las semanas que permanecieron allí. La comida que recibían era a todas luces escasa, y era algo habitual contraer el paludismo y el tifus, por lo que muchos perecían en los hospitales a los que eran conducidos. La posibilidad de correspondencia con el exterior, estaba limitada a la posesión de medios materiales para disponer de papel y pluma, así como a unas normas epistolares formales, donde no cabían las quejas ni denuncias, sino todo lo contrario, la exaltación y el buen trato que recibían, además estaba supeditada a unos determinados días de envío.

El escarnio fue permitido hasta la hora de su fusilamiento, momento durante en el que también se ensañaron con los prisioneros que iban a morir, aplicando durante esos precisos instantes el máximo rigor y violencia. Previamente, durante las horas anteriores, les hicieron acudir al olivar donde iban a ser ejecutados, con la excusa de la construcción de letrinas para sus necesidades, donde cavaron sobre la tierra lo que se suponía iba a ser su tumba.

Exhumación de las fosas en el olivar del cortijo “La Boticaria”: 13 y 14 de mayo de 1978

La losa del miedo incrustado en el cerebro de todos y cada uno de los familiares de los represaliados durante el franquismo, comenzó a abrirse durante los primeros meses de 1978 en Casas de Don Pedro. La familia de los hermanos Casatejada ejecutados aquel 15 de mayo de 1939, inició las acciones para buscar los restos de todos los fusilados y “darles un entierro como a seres humanos” [26]. Pierre Nora, ha acuñado el término “lugares de la memoria”, para explicar cómo se transforma la relación entre los grupos sociales, la memoria y la historia bajo el impacto de la globalización y el desanclaje de los procesos locales con su pasado[27].

Fosas abiertas en el olivar del cortijo “Casa de la Boticaria”.

Los Casatejada, se dirigen en primer lugar al ayuntamiento del pueblo para dar a conocer al entonces alcalde, Juan Grande, sus intenciones. Éste no les pone ningún tipo de objeción, remitiendo el caso al Gobernador Civil de Badajoz para que fuese él quien diese su consentimiento en última instancia[28]. De esta manera, pasado un tiempo, Felisa Casatejada, en calidad de representante del grupo de familiares, es llamada a declarar ante el Gobernador. Inicialmente es instada a hacerlo sola, sin testigos, a lo cual se opone con vehemencia su marido, que la acompañaba. Este hecho refleja el miedo y el recelo que por aquel entonces seguían aún muy presentes en la sociedad[29]. El Gobernador le preguntó a Felisa por sus intenciones a lo que ésta respondió que su única intención era desenterrar los restos de sus familiares para darles cristiana sepultura, tras lo cual dio su permiso, no sin antes hacer una clara advertencia a Felisa: “quedarán prohibidas banderas, vítores y cualquier otro tipo de manifestación política”[30]. En caso de que esta advertencia fuera incumplida, Felisa fue amenazada con el encarcelamiento inmediato. Incluso, se la advirtió de la presencia durante los actos de personas que vigilarían su cumplimiento.

Una vez obtenido el consentimiento del ayuntamiento y de Gobernación, solo quedaba el permiso de la dueña de la finca, una descendiente de la terrateniente contemporánea de los hechos, la cual no pone objeción, imponiendo como única condición que, tras finalizar los trabajos, los terrenos queden repuestos[31].

Superados con éxito todos los escollos, aún quedaba reunir los medios materiales necesarios para realizar la exhumación. A pesar de que la iniciativa se acogió favorablemente en el pueblo, nadie en el lugar estaba dispuesto a ceder una excavadora, debido probablemente a posibles represalias posteriores. Por ello se tuvo que acudir a una localidad vecina para conseguirla. Fueron los propios familiares quienes solidariamente se hicieron cargo de los gastos ocasionados por los trabajos necesarios.

Acordaron que la exhumación de los restos y el funeral religioso, de manera simbólica, habrían de ser celebrados durante los días 13 al 15 de mayo, éste último día además festividad local de san Isidro. Durante el primer día se reunieron en el olivar de Casa de “La Boticaria” el grupo de familiares, acompañados por un elevado número de vecinos, algunos de los cuales acudieron para ayudar.

La forma de llevar a cabo la exhumación tuvo muy poco que ver con los sofisticados métodos actuales de excavación, documentación y tratamiento de los restos humanos[32]. La excavadora hundía la pala en el terreno, extraía montones de tierra y los allí presentes se encargaban de remover a mano la tierra extraída en busca de restos óseos. No tardaron en aparecer los primeros objetos, la suela de una alpargata, que produjo entre los familiares las primeras reacciones emotivas y de dolor. Conforme fueron avanzando los trabajos, los restos aumentaron. Entre los objetos recogidos se reconocieron efectos personales de sus seres queridos. Aparecieron los alambres con los que habían sido atados por los antebrazos los hermanos de Felisa y unas cananas de los militares franquistas que se habían negado a disparar contra los prisioneros y que, por ello, fueron también fusilados. El hedor que desprendía la fosa se hizo insoportable. Los huesos y objetos encontrados fueron ordenados pulcramente sobre unas sábanas blancas que, más tarde, se colocaron en varios féretros.

A pesar de las advertencias gubernativas, viendo que no se ejercía ningún tipo de vigilancia en el lugar de los trabajos de excavación, no faltaron las manifestaciones de índole político, se cantaron himnos izquierdistas y se mostraron banderas con los emblemas comunistas, socialistas y republicanos, dando así paso a la exaltación contenida que flotaba en el ambiente.

Inés Mansilla, en primera fila, la cuarta persona desde la izquierda.

Tras la primera jornada, que bastó para realizar la exhumación, emplearon los otros dos días hasta la fecha del traslado al cementerio, para velar en la misma finca, durante el día y la noche, los restos encontrados. Inés Mansilla Espinosa, hija de uno de los represaliados, Angelillo Mansilla, fue una de las dos mujeres trovadoras que compuso una serie de romances, versos recogidos por el acervo popular, y que recitó, durante los actos que tuvieron lugar. Por aquel entonces Inés tenía 50 años de edad. A diferencia de la otra repentizadora, Herminia Gallego Martín que, como ella misma nos dice, era una “señora analfabeta de setenta y cuatro años”, y que debió elaborar las coplas y seguidillas del audio recogido, Inés sabía leer y escribir[33]. Estos poemas sobre hechos truculentos y emotivos conectaban fácilmente con la sensibilidad popular, y supusieron un auténtico grito de indignación ante la injusticia que se había cometido en Casas de Don Pedro y sus alrededores.

Inés también había padecido la represión en su propia carne. Una noche del año 1947, tras haber aparecido en el cortijo donde vivía junto a otras personas, el grupo de maquis de Joaquín Ventas Cita “Chaquetalarga”, y haberles acusado de entregarles comida y ropa sin haberlo denunciado, la detuvieron junto al resto de las personas que convivían allí. Tras prenderla y torturarla, le cayó una condena de siete años que, por un conocido que intercedió, se la redujeron. Estuvo presa alrededor de siete meses en la cárcel de Badajoz, teniendo que ir, tras salir de la prisión, cada quince días a firmar al cuartel de la Guardia Civil de la localidad.

Gracias a las nuevas tecnologías de hoy en día, conocemos con precisión las coordenadas de referencia donde se encuentra la fosa, situada en 39º08´23.1”N y 5º20´23.6”W, en el término municipal de Puebla de Alcocer (Badajoz).

Siempre quedará la duda de si esta exhumación se realizó íntegramente o quedó alguna sección sin excavar, ya que el volumen de los restos encontrados (tres féretros llenos de huesos) no coincide con el número mínimo de personas que pudieron ser ejecutadas aquel día, cuyas fuentes hablan siempre de cifras por encima de 51 individuos.

Benjamín Rubio que, durante la guerra, había sido teniente en el Batallón de la 81ª Brigada Mixta que se había entregado en el valle de Casarente, y cuyas fuerzas se encontraban detenidas en el Campo de Concentración de Zaldívar, aunque por aquellas fechas se encontraba lejos de allí, realizando un curso de capacitación en la Escuela Militar de Paterna (Valencia), una vez de ser detenido en su localidad natal de Borriol (Castellón), tuvo ocasión de contactar con José Vinuesa, otro oficial de la misma unidad, que ya estaba juzgado y condenado a muerte, a pesar de que, por esta última razón, se hallaba incomunicado. En esa situación, tuvo la oportunidad de hablar un par de minutos con él, en el desarrollo de los cuales le pudo informar de lo acaecido en Casas de Don Pedro al entregarse a las fuerzas fascistas las unidades republicanas de aquel sector. Benjamín quedó horrorizado al saber lo que había ocurrido con un extenso número de compañeros. Se enteró que cayeron bastantes más, tanto comisarios como oficiales, “fue por lo visto una masacre”. José Vinuesa Sorli, no tardó mucho en caer junto con otros en el cementerio de Castellón.

Inmediatamente después de que, la hermana de otro comisario castellonense que se había enterado de los sucesos de Casas de Don Pedro enviara una carta a la familia Casatejada, el 26 de junio de 1978, remite otro escrito a Benjamín Rubio, que tras penar por cárceles y colonias penitenciarias hasta 1945 y formar parte del maquis y quedar libre de toda responsabilidad en 1949, sobrevivió a aquellos años nefandos del franquismo. Supo de este a través de otro familiar, y como conocía también que había sido compañero en la misma unidad militar que su hermano, le escribió para indicarle que se había publicado la información referida en la revista “Interviú”, por si sabía y le podía contar algo más. Benjamín le detalla que la referencia que había leído sobre lo ocurrido en Casas de Don Pedro “solo mencionaba las represalias de la gentuza fascista contra la población izquierdista”. El texto no aclaraba nada respecto de los militares de las fuerzas republicanas[34].

Traslado, misa y entierro de los restos en el panteón construido exprofeso para las personas sepultadas: 15 de mayo de 1978

La exhumación se realizó con gran acompañamiento de familiares, reuniéndolos en varios féretros y trasladándolos al cementerio, tras el debido luto que exige la dignidad humana, el 15 de mayo.[35] Tampoco, en plena Transición como nos encontrábamos, se contemplaban políticas de memoria que pudieran recoger los valores que los Derechos Humanos universales, preconizaban ya por aquel entonces de verdad, justicia y reparación.

Como colofón a una de las primeras exhumaciones de fosas organizadas de represaliados republicanos de la Guerra Civil, mencionaremos que el párroco de Casas de Don Pedro, en representación de los familiares, solicitó al Arzobispado de Toledo la concesión de la sepultura perpetua en el cementerio parroquial, “a favor de los muertos en acción de guerra en dicha localidad”[36]. Le fue concedida la propiedad del panteón nº 220, compuesto de cuatro nichos, el 7 de noviembre de 1978 “en favor de las personas cuyos restos mortales están sepultados en el mencionado panteón”[37].

Allí, desde entonces, cada 1 de noviembre, día de “Todos los Santos” y cada 15 de mayo, fecha de la terrible tragedia, podían visitar a sus familiares desaparecidos, y hacer uso de la memoria, recordarles. Eso quien conocía lo que había sucedido, que principalmente se trataba de personas de los pueblos de los alrededores, o que habían visto publicado el reportaje en la revista Interviú y lo relacionaron con la última referencia del lugar donde sabían que había estado su ancestro, que fueron muy pocas. Para muchas otras, el hecho permaneció y permanece ignorado. Ha sido investigando, entrando en los foros que las nuevas tecnologías han posibilitado, cómo se han ido conociendo nuevos familiares de aquellas personas asesinadas.

Felisa Casatejada junto con la hija de otro represaliado con el autor de este trabajo.

La familia del soldado Andrés Barrero, no pudo dignificar su memoria aquel año de 1978, porque la desaparición de su cuerpo impidió localizar su rastro. Fue veinticinco años más tarde, una vez descubierta la trama del suceso, cuando el 15 de mayo de 2003, se desplazaron diez miembros de la misma hasta la localidad, para visitar el panteón del cementerio, donde reposan sus restos y, en cuyo lugar, inscrito en la lápida, se hallaba su nombre que se había mandado grabar. Con ellos, se encontraba Felisa Casatejada, una de las activistas que propició la exhumación, ya anciana, igual que los hijos de Andrés, quien les explicó los hechos y los acompañó por los alrededores de la localidad, para mostrarles los “lugares de la memoria”.

Por último, el 2 de noviembre de 2019, en el cementerio municipal de Casas de Don Pedro, se celebró un Acto Conmemorativo por el 80º Aniversario de los Fusilamientos de 1939. Al mismo asistieron una extensa representación de familiares y personas sensibilizadas con aquellos asesinatos cometidos en torno a la localidad. Se expuso la posibilidad de que aquel homenaje fuera el germen y el origen que favoreciera la creación de una Asociación o Memorial encargada de velar y recordar la memoria de aquellos trágicos acontecimientos.

 

Romances, coplas y seguidillas compuestos durante los actos celebrados durante la exhumación de mayo de 1978 en Casas de Don Pedro.

Escucha los romances, coplas y seguidillas con la voz de las propias autoras:

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Romance: Veinte hombres

Autora: Inés Mansilla Espinosa[38]

Un día quince de mayo

en las Casas de Don Pedro,

fusilaron veinte hombres

sin darles un juicio previo.

Hoy día quince de mayo,

día de duelo y alegría,

carrozas van pa la ermita,

coronas pa el cementerio.

Unos cabalgan cantando

y otros lloran el recuerdo,

que hoy se cumplen muchos años,

se vistió de luto el pueblo.

Fusilaron veinte hombres,

veinte hombres indefensos.

Con los cables de la luz

les amarraron sus remos,

hasta derramar su sangre

lo mismo que nazarenos.

¡Ay si los campos hablaran

y dijeran lo que vieron!

Lloraban los labradores,

lloraban los ganaderos,

que sintieron las descargas

y escucharon sus lamentos.

 ¡Qué asesinos, qué traidores,

fue la autoridad del pueblo!

Robar leyes al letrado

y justicias al supremo.

Que haga con ellos justicia

el magistrado del cielo,

que les de su merecido

a esos leones sangrientos,

que otro nombre no merecen

por tanto daño como hicieron.

Que no canten cara al sol

los falangistas del pueblo,

que el pueblo viste de luto

mientras que viva el recuerdo.

Que no icen su bandera

que da suspiros al viento,

porque la llevan manchada

con sangre de los obreros.

Que un día 15 de mayo

en las Casas de Don Pedro

fusilaron veinte hombres

sin darles un juicio previo.

 

Romance: A la memoria de los fusilados por el fascismo en Casas de Don Pedro

Autora: Inés Mansilla Espinosa

En honor a la bandera,

levanto yo el puño izquierdo,

y voy a hablarles muy claro

a los fascistas del pueblo.

Donde tienen por patrona

la Virgen de los Remedios,

yo como Virgen la admiro

como Santa la venero.

Que utilizaron su ermita

para encarcelar al obrero,

y sacarles maniatados

como si fueran corderos.

Y llevarlos a los campos

y sacrificar sus cuerpos

y después “afusilarlos”

y tirarlos como perros.

Eso ha sido lo que hicieron

los fascistas de mi pueblo

que mataron a mi padre.

 

¡Sólo mataron su cuerpo,

que la sangre de sus venas

en las mías va corriendo!

Y también sus ideales

quedaron en mi cerebro.

Sé que descansa en la Gloria

junto con sus compañeros,

donde irán también sus hijos,

que los dejaron pequeños.

Sé que, debajo tu manto,

tú, Virgen de los Remedios,

ocultas lazos de luto,

tú llevas lazos de duelo;

que te mataron tus hijos

a los hijos de tu pueblo.

Tú, que tanto poder tienes,

castígales desde el Cielo.

 

Romance: La finca de las Boticarias

Autora: Inés Mansilla Espinosa

En la pintoresca vega

que está el pueblo de las Casas,

tienes tu campiña verde

en la finca (de) Las Boticarias.

Debajo de tus olivos,

quedó grabada una mancha,

que grabaron los fascistas

con sangre republicana.

A los treinta y nueve años,

la ley nos autorizaba

para recoger los cuerpos

de los hombres inocentes

que el fascismo “afusilaba”.

Hay una mujer que dice(n)

Felisa Casatejada:

¡Adelante, compañeros!

¡Adelante, camaradas,

que envuelta está con su sangre

la tierra que se levanta!

Que aquí se pudrió su cuerpo,

se pudrieron sus entrañas

y se pudrieron los senos

que los tuyos encontraban.

Ya se recogen los restos

y se llenaron tres cajas;

con banderas socialistas,

banderas republicanas,

con banderas comunistas

mujeres los ataviaban.

Con muchos claveles rojos

y con rosas encarnadas;

con coronas de laureles

en descanso de su alma.

Con lágrimas de sus hijos

aquel suelo se regaba

y al grito de libertad

que aquellos restos levantan

para darles sepultura,

en tierra cristiana descansan.

Cuando llegamos al pueblo,

redoblaban las campanas;

nuestros pasos en silencio

la Internacional marcaban.

Y, en la iglesia de San Pedro,

una misa se oficiaba;

en donde sus enemigos

a diario comulgaban.

Camino del cementerio

que os llevan tus camaradas.

Con lágrimas en los ojos

todo el pueblo te acompaña,

menos aquellos villanos

que hicieron esta matanza.

 

Hijos que nacen del pueblo

los llevan a fusilar;

su delito sólo ha sido

luchar por un ideal.

Llegamos al cementerio

de nuestro pueblo natal,

donde los restos descansan

para toda una eternidad.

El pueblo volvió llorando

porque el recuerdo está atrás;

porque su sangre y su cuerpo

se quedó en el olivar.

 

Seguidillas y coplas varias (De diversas métricas y rima asonante)

Autora: Herminia Gallego Martín[39]

Habrá quien, al oírme,

tranquilo diga

que yo me invento historias

y biografías.

 

De esas que en las novelas

todo es mentira.

Y digo que es verdad

si cuento mi vida.

 

¡Lo que he sufrido

en treinta y nueve años

con tantas mentiras

y tantos engaños!

 

Escuchad un momento,

que voy a explicar

y ya veréis

que todo es verdad.

 

Compañeros, la Falange

estaba en Casas de Don Pedro;

al terminar la guerra

empezaron por los encierros.

 

A todos los rojos

los metían en la jaula

y los sacaron un día

al Campo (de) las Boticarias.

 

A muchos, allí mismo

“afusilaron”

y a otros, a Castuera

se los llevaron.

 

En el Campo de Castuera

los tenían entre alambres;

los tenían sin comer

y estaban muertos de hambre.

 

Estaban muertos de hambre

y no se podía decir;

los sacaron sin comer

a un batallón de Madrid.

 

Ya llegaron, ya, a Madrid

tranquilitos como perros;

los cogieron maniatados,

los llevaron a Marruecos.

 

Y a nosotras, las mujeres,

no sabían dónde meternos;

como éramos muchas,

nos metieron en la Casa del Pueblo.

 

No consientas tantas injusticias

con los hijos de tu pueblo:

Un dieciséis de Abril…

¡No me quiero ni acordar!

 

A treinta y una en la cárcel,

a veinte y una peladas.

A todas horas, más derechas que un gamón,

todas, con la mano alzada,

cantando el Cara al Sol.

 

Nosotras, las rojas,

con mucha serenidad:

¡Compañeras, no asustarse,

no tengáis que acobardar!

Que nos metan en la cárcel,

presas por un ideal;

(que) nos meterán por rojas,

no por robar ni matar.

Ahora dicen que es mentira

y yo digo que es verdad.

Y yo, por ser roja,

seis años en el penal.

 

En el penal de Saturrarán,

las santiaguitas que había,

que yo tenía por compañeras,

muchas perdieron la vida

de sufrimiento y de pena.

 

Las monjitas que había,

que eran todas tan cristianas,

en vez de darnos comida,

nos daban un cazo de agua.

 

¡Virgen de la Merced,

patrona de los presos!

Tú sabes que es verdad lo que digo.

Por el Niño que tienes en brazos,

que no nos den tanto castigo.

 

Ten paciencia, Dorotea;

ten paciencia y no llores más,

si han matado a tus hijos

y besarlos no podrás.

 

Hay que tener paciencia

y vivir con más valor,

que a mi hermano le mataron,

este fascismo traidor.

 

Cortaron el árbol,

martirizaron su cuerpo,

pero hay raíces muy hondas,

que son las que están doliendo.

 

Y yo si muriera

moriré diciendo:

¡Arriba el Partido Comunista

y las raíces de los que murieron!

Aquí todo son penas

y sufrimientos.

El que no esté en la cárcel

no sabe lo que es infierno.

Pinté el sol, pinté la luna,

pinté la cárcel Modelo,

pero no pude pintar

las penas de un prisionero,

en una celda metido,

entre rejas y hierro.

 

Al pobre preso en la cárcel,

nunca le falta una pena:

o no le entregan las cartas,

o no le entregan las cestas.

 

¡Compañeros! De corazón os pido

que hay que tener valor

y luchar, todos unidos,

hasta triunfar nuestro partido.

 

Varias coplas y romances

Autora: Herminia Gallego Martín

Todo el pueblo sabe

que es verdad lo que digo,

que a otros pocos los mataron

en el Millar del Montecillo.

 

¡Compañeros!, esto es parte de la novela,

que a otros cuatro los mataron

y a tres mujeres,

en las Trincheras de la Paridera.

 

Una mañana temprano,

a dos compañeros sacaron

y, al pasar el arroyo,

en una pechera los mataron.

 

Después de hacer el hecho,

no echaban ni tierra,

que los dejaron tirados,

que los perros se los comieran.

Y aquel pobrecito que siempre

le tendré en mi recuerdo,

que lo quemaron en un chozo,

lo mismito que a un perro.

 

¡Ay, hermanito, hermanito del alma!

Esta historia es muy grande,

que siempre recordaré el día

que mataron a nuestros queridos padres.

Y aquel hermanito que llevaba

en las entrañas nuestra querida madre,

sin haber venido al mundo,

¡qué ofensa había hecho a nadie!

 

Nosotros éramos pequeñitos

cuando este caso pasó;

cuantos más años pasan,

más presente lo tengo yo.

 

Coplas

Autora: Herminia Gallego Martín

A los treinta y nueve años de dictadura,

han reconocido los partidos.

Y ahora estamos en Democracia

y hemos podido conseguir sacar los restos

de los que “afusilaron” en Las Boticarias.

 

Decían que no había nada,

que era una calumnia del pueblo.

Y lo hemos podido comprobar

con tres cajas de restos.

 

No querían decir

dónde estaban sepultados.

Trajimos una excavadora

y enseguida los encontramos.

Recogimos los restos

y se les hizo un entierro.

Se les hizo a su gusto,

que no se hizo al nuestro.

 

Nosotros tenemos paciencia

y con todo nos conformamos:

sólo con recoger los restos

de nuestros padres, hijos y hermanos.

 

Coplas

Autora: Herminia Gallego Martín

Hoy, día 8 de Julio de 1978,

todos los familiares nos juntamos

para recoger los restos

de los que, por un ideal, mataron.

 

Para recoger los restos,

uno de cada familia ha tenido que firmar.

Que el franquismo, para fusilarlos,

no precisó nada.  (Pronúnciese “ná”).

 

Ahora ninguno ha hecho nada,

todos a una boca diciendo.

Pero, si es verdad que creen en Dios,

derechitos irán al infierno.

Por la noche, a los falangistas

se les soltaron los nervios

porque cantamos los rojos La Internacional

en el cementerio, después del entierro.

 

Y ellos, que cantan el Cara al sol

y nosotros, con ellos no nos metemos.

Ellos, que canten lo suyo,

y, a nosotros, que nos dejen cantar lo nuestro.

 

Copla y romance

Autora: Herminia Gallego Martín

Hoy, día quince de Julio

de mil novecientos setenta y ocho,

todos los compañeros y compañeras nos juntamos

para recoger los restos

de los que en La Calera mataron.

 

 

 

En Casas de Don Pedro,

por todos los caminos hay un cementerio;

los franquistas los fusilaron

y nosotros recogemos los restos.

Ahora dicen que son de burro,

ahora dicen que son de perro.

¡Son de personas cristianas

y de mejor corazón que ellos!

Porque lo llevamos

al lado izquierdo.

Ellos, como lo tienen tan malo,

lo tendrán al lado derecho.

¡Ni con cien vidas que tuvieran cada uno

pagarán los crímenes que han hecho!!

 

Copla final. Despedida de la autora

Autora: Herminia Gallego Martín

Éste está recitado por una señora

analfabeta de setenta y cuatro años.

Pero tengo heridas tan hondas

que ¡¡jamás podré olvidarlo!!

 

 

[1] Candau, Joel. Antropología de la memoria, Buenos Aires, Nueva Visión, 2002.

[2] Ferrándiz, Francisco (2011), “Lugares de memoria”, en Rafael Escudero (coord.), Diccionario de la memoria histórica, Madrid, Catarata, p. 27.

[3] Ibid. P. 28.

[4] Comunicación mediante correo electrónico. Archivo Histórico Municipal de Puebla de Alcocer. 4 de marzo de 2016. Sigpac.gobex.es

[5] Ibid.

[6] López, Olga. “Felisa Casatejada: dos de sus hermanos fueron fusilados en Casas de Don Pedro”, “Hoy digital”, (15 julio 2005).

[7] Archivo General Militar de Ávila, DN, “Información. Prisioneros. Estados del movimiento de prisioneros en los Campos de Concentración dependientes de esta Agrupación, en los días 13 al 30. Abril 1939”. A.23/L.1/C.36, D.1.

[8] Barrero Arzac, Fernando (2009), Historia y tragedia de la 109ª BM en el Campo de Zaldívar (Badajoz). http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/historia-tragedia-la-109a-bm-en-el-campo-zaldivar-badajoz.  Consultado el 25 de noviembre del 2019.

[9] Testimonios recogidos a A.B.M. durante los días 6 al 13 de noviembre de 2019 a través de las redes sociales.

[10] Testimonio recogido por el autor, a través de la conversación telefónica con Felisa Casatejada, el 23 de mayo del 2016.

[11] Testimonios recogidos a A.B.M. durante los días 6 al 13 de noviembre de 2019 a través de las redes sociales.

[12] Ibíd.

[13] Benito Díaz Díaz, José Ignacio Fernández Ollero. Mujeres y hombres de la sierra: La guerrilla antifranquista en La Siberia y La Jara toledana (1939-1950), Talavera de la Reina (Toledo), Colectivo de Investigación Histórica Arrabal, 2017.

[14] J. Catalán Deus, “El pueblo desentierra a sus muertos…”, p. 87, nº 109, 15-21 junio 1978.

[15] Benito Díaz Díaz, José Ignacio Fernández Ollero. Mujeres y hombres de la sierra: La guerrilla antifranquista en La Siberia y La Jara toledana (1939-1950), Talavera de la Reina (Toledo), Colectivo de Investigación Histórica Arrabal, 2017. Pp. 111-115.

[16] Ibíd. Pág, 117.

[17] Ibíd. Pág, 111.

[18] Extracto de la entrevista realizada a Manuel Ruiz Martín, superviviente de los campos de concentración de Zaldívar-La Boticaria y de Castuera, en Orellana la Vieja (Badajoz), por José Ramón González Cortés el 27 de noviembre del 2004. Transcripción magnetofónica por Fernando Barrero Arzac.

[19] Ibid.

[20] Testimonio de Felisa Casatejada, recogido en septiembre de 2003. En: Memoria histórica y Guerra Civil. Represión en Extremadura. Julian Chaves Palacios, coord. Diputación de Badajoz, 2004.

[21] Ibid.

[22] Extracto de la entrevista realizada a Manuel Ruiz Martín, superviviente de los campos de concentración de Zaldívar-La Boticaria y de Castuera, en Orellana la Vieja (Badajoz), por José Ramón González Cortés el 27 de noviembre del 2004. Transcripción magnetofónica por Fernando Barrero Arzac.

[23] Catalán Deus, José.El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”, en Interviú; n.109 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[24] Juliá, Santos (Coord.). Víctimas de la guerra civil. Madrid, Ed. Temas de hoy, 2004, p. 334.

[25] Chaves, Julián (Coord.). Memoria histórica y Guerra Civil: Represión en Extremadura. Diputación de Badajoz, 2004, pp. 301-303.

[26] Catalán Deus, José.El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza”, en Interviú .109 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[27] Ferrándiz, Francisco (2011), “Lugares de memoria”, en Rafael Escudero (coord.), Diccionario de la memoria histórica, Madrid, Catarata, pág. 29.

[28] VV.AA. (2012). Pioneros de la memoria: Excavación de la fosa de represaliados republicanos en la finca “Las Boticarias” en Casas de Don Pedro (Badajoz) en la primavera de 1978.

[29] Ibid.

[30] Ibid.

[31] Ibid.

[32] Herrasti Erlogorri, L.; Jiménez Sánchez, J.M. “Excavación arqueológica de los enterramientos colectivos de la Guerra Civil”, Boletín Galego de Medicina Legal e Forense, nº 18, 2012, pp. 29-45.

[33] Testimonios recogidos a A.B.M. durante los días 6 al 13 de noviembre de 2019 a través de la redes sociales.

[34] La mayor parte de la información local de Traiguera (Castellón), ha sido una aportación de Rosa Compte Esteller, a quien agradecemos su colaboración y cesión de la documentación y fotografías.

[35] Barrero Arzac, Fernando (2009), Historia y tragedia de la 109ª BM en el Campo de Zaldívar (Badajoz). http://www.todoslosnombres.org/content/materiales/historia-tragedia-la-109a-bm-en-el-campo-zaldivar-badajoz

[36] Documentación generada durante la construcción del panteón para depositar los restos de los fusilados en la localidad durante el año 1939. Octubre-noviembre de 1978.

[37] Ibid.

[38] Estos versos que insertamos a continuación forman parte de la colección de romances recitados por la trovadora Inés Mansilla Espinosa, durante los desenterramientos en el olivar de “La Boticaria” y en otros lugares de Casas de Don Pedro durante la primavera-verano de 1978. Romances y coplas cedidas por Felisa Casatejada. Transcripción de Fernando Barrero Arzac. Adaptación y arreglos métricos de los versos de Paco Buj Vallés.

[39] Estos versos que insertamos a continuación forman parte de la colección de coplas y seguidillas recitados por la trovadora Herminia Gallego Martín, durante los desenterramientos en el olivar de “La Boticaria” y en otros lugares de Casas de Don Pedro durante la primavera-verano de 1978. Romances y coplas cedidas por Felisa Casatejada. Transcripción de Fernando Barrero Arzac. Adaptación y arreglos métricos de los versos de Paco Buj Vallés.

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Las operaciones militares en el Frente Extremeño durante la fase terminal de ocupación (marzo-abril 1939)

La posibilidad inminente del final de la guerra civil aparece ya en los días en que las fuerzas mal llamadas nacionales ocupaban Cataluña. Ya se veía entonces el próximo e inevitable derrumbe de los otros frentes donde aún combatía el enemigo republicano, lo que empujaba a organizar adecuadamente las operaciones militares en todos aquellos territorios, también en el extremeño.

Había que preparar un verdadero ataque, se llevase o no luego a cabo, aun antes de que terminase la ocupación de Cataluña.

Esta ofensiva, que se llamaría “de la Victoria”, en realidad resultó ser una tentativa, que se anunció ya el 13 de febrero de 1939, en una nueva resolución general del propio Franco, que sentenciaba: “Destruido el Ejército rojo en Cataluña y liberados los Cuerpos de Ejército que han constituido el Ejército del Norte, he decidido llevar la acción de nuestras tropas sobre la Zona Central de España, con el objeto de destruir al enemigo”.

En el Ejército del Centro, la cabeza de puente de Toledo sería la clave de la gran maniobra, que se complementaría con otras dos “operaciones de menor radio”: una sobre Valencia y otra en Extremadura, en los sectores de Cabeza del Buey y Peñarroya, para caer luego sobre Almadén y Almodóvar del Campo en un ataque convergente.

Órdenes posteriores de los diferentes jefes militares dibujarían al detalle la gran acción bélica final de la guerra, que para el caso extremeño podemos concretarla en que, por el norte, el Cuerpo de Ejército de Toledo, al mando del general Ponte, avanzaría alcanzando los montes de Toledo y relevando a las unidades del Cuerpo del Maestrazgo del general García-Valiño allí establecidas; siendo a su vez, apoyada tal operación -por el Oeste- por la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana del general Salvador Múgica Buhigas.

 

Por su parte, la misión asignada al Ejército del Sur consistiría en reducir la bolsa Belalcázar-Hinojosa del Duque, extensión del frente extremeño en la provincia de Córdoba. El desarrollo estratégico correría a cargo, principalmente, de los Cuerpos de Ejército Marroquí, al mando del general Yagüe, y de Andalucía (general Múñoz Castellanos), una División de Caballería y dos columnas ligeras: interviniendo después parte del II Cuerpo de Ejército de Extremadura (general Solans), concretamente la 21ª División al mando del coronel Luis Oliver Rubio situada en Castuera, que cubría el frente contra las fuerzas de la 68ª División republicana, cuyo cuartel general se encontraba en el pueblo de Capilla, en la provincia de Badajoz, compuesta por las Brigadas 191ª, que cubría la zona de la sierra de Torozo y tenía como objetivo defender la carretera de Cabeza del Buey a Puebla de Alcocer. Su jefe era el mayor Leandro Rodríguez Mota. La 194ª cubría la zona más occidental, desde las proximidades de Castuera hasta la altura de Campanario. Su jefe era el mayor Campos Cotero. Y la 189ª que cubría la parte central del sector, y defendía la carretera de Las Golondrinas. Su comandante era el mayor Ignacio Nuevo.

El jefe efectivo de la 68ª División ya no era el mayor López Mejías. Habían nombrado a José Frías González-Nouvelle, militar de carrera y comunista, el cual, unos días después de la sublevación del coronel Casado del 5 de marzo de 1939 en Madrid, tras los violentos sucesos acaecidos en el VII Cuerpo de Ejército extremeño ubicado en Siruela, entre los partidarios de la entrega o la resistencia a ultranza de las fuerzas, prefirió partir, en vista del cariz que estaba tomando la situación contra los jefes republicanos partidarios de esta última opción, y entonces se hizo cargo accidentalmente de la jefatura de esta División republicana el jefe de la 191ª Brigada, es decir, el mayor Rodríguez Mota.

 

Mientras tanto en Madrid, con la idea de que la situación bélica era insostenible militar y socialmente, el día 12 de marzo el Consejo de Defensa designa a los coroneles Matallana y Casado como representantes para iniciar las conversaciones con los delegados de Franco, donde se intentaría fijar las condiciones para facilitar el final de la guerra.

La Sección SIPM, el Servicio Secreto franquista, comunicó al Cuartel General del Generalísimo la disposición republicana para comenzar la entrevista, en la base aérea de Gamonal en Burgos, aunque la actitud de Franco, que el coronel Ungría, jefe del SIPM, se encargó de transmitir a Madrid, fue siempre en términos de pactar la rendición sin condiciones.

Casado, a su vez, propuso al Consejo como representantes en las conversaciones, al teniente coronel de Estado Mayor, Antonio Garijo y al mayor de Caballería Leopoldo Ortega, jefes respectivos de las secciones de Información y Operaciones en el Estado Mayor del Grupo de Ejércitos de la Zona Centro.

El día 23 de marzo aterrizan en las instalaciones de Gamonal los representantes republicanos para mantener la primera entrevista con sus homólogos, los coroneles de Estado Mayor pertenecientes al Cuartel General del Generalísimo, Luis Gonzalo Vitoria y José Ungría Jiménez y los comandantes del mismo Cuartel, Carmelo Medrano Ezquerra y Eduardo Rodríguez Madariaga.

Debemos prestar especial atención al hecho de que durante estas conversaciones tomara parte activa José Ungría, quien fuera jefe de los Servicios Secretos y máximo responsable del aparato informativo y político que facilitó la aplicación de la “Justicia para el que no tuviese las manos manchadas con sangre”, del final de la guerra.

Estos emisarios dan conocimiento de que traen las “Normas para la rendición del Ejército enemigo y ocupación de su territorio”, dictadas por el propio Franco, una vez que comience la ofensiva de la Victoria. Aunque Garijo y Ortega dan por descontado el triunfo del Ejército nacional, expresan que, si acaeciese un desproporcionado ataque, podrían producirse reacciones desastrosas para la paz. En la circular se dice que “El enemigo vencido desea entregarse, habiéndose fijado la forma de llevarlo a cabo”. La Instrucción señalaba que la ocupación del territorio se haría “con la mayor rapidez posible, tendiendo a liberar cuanto antes las vías de penetración que han de ser utilizadas; que el día 27 de marzo se disparasen en todos los sectores del frente salvas de artillería, hecho lo cual por cada Brigada saldría un grupo de emisarios, que se encaminarán a las líneas propias, llevando los datos completos sobre la situación de las fuerzas; que las de primera línea se hallarán formadas por Brigadas, a cinco o seis kilómetros a retaguardia y sin armas; que estas armas se depositarán en edificios o lugares aislados, debidamente custodiados; que los jefes, oficiales y comisarios estarán separados de las tropas; que de cada Brigada se hará cargo una compañía del Ejército nacional”, etc., etc. Garijo que encuentra difícil el cumplimiento de las normas, por su parte, trae un plan de entrega del territorio por etapas y por zonas.

Tras la primera conversación, pensando en la posible evacuación, Casado había elaborado con el coronel Matallana un plan para retirar el Ejército del Centro del frente de Madrid, marchando luego todas las fuerzas y la población civil que lo deseara, escalonadamente, hacia los puertos de Levante.

Durante la segunda entrevista en Gamonal, llevada a efecto el día 25 de marzo, al entender los representantes franquistas que se eludía el concretar la aceptación de las normas que se habían dado en la reunión anterior, y además se insistía en la entrega por zonas y ritmo lento que habían propuesto los republicanos anteriormente y que es lo que no estaban dispuestos a admitir, se deshicieron las negociaciones, la víspera del día que se había fijado para romper el frente enemigo.

 

Desde Madrid, el Consejo, por medio de un último mensaje, la misma mañana en que se inicia la acometida militar, intenta detener la inminente ofensiva franquista, que ya había comenzado con la orden de avanzar en la madrugada del domingo día 26 de marzo, cuando ya estaba roto el frente por el sector extremeño de Cabeza del Buey y el andaluz de Peñarroya, ante lo cual responden: “Ante inminencia del movimiento de avance en varios puntos de los frentes, en algunos de ellos imposible ya de aplazar, aconseja que las fuerzas rojas en línea ante las preparaciones de artillería o aviación saquen bandera blanca, aprovechando la breve pausa que se hará, para enviar rehenes con igual bandera, con el objetivo de entregarse, utilizando en todo lo posible instrucciones dadas para la entrega espontánea”.

En el Cuartel General de la 68ª División republicana que defendía el sector, situado en la localidad de Capilla, por aquel entonces Partido Judicial de Puebla de Alcocer, comarca actual de La Siberia, el mismo día 25 a través de las ondas de “Radio Paris” que escuchaban, supieron que las gestiones de Casado no habían tenido éxito, no solo no había garantías para los vencidos, sino que Franco no aceptaba una entrega honrosa.

La orden oficial de sus superiores llegó a la División, pocas horas después, comunicándoles que se tenían noticias de que el enemigo preparaba un ataque para el día 26 por el sector de Pozoblanco, a la izquierda del frente que defendían ellos.

Con el fin de evitar víctimas ya inútiles entre los hombres de la Gran Unidad, al oír el primer cañonazo, debían abandonar el frente sin ofrecer resistencia, replegándose ordenadamente en dirección a Siruela, Cuartel General del VII Cuerpo de Ejército, a treinta kilómetros de Capilla, donde recibirían nuevas instrucciones.

El primer cañonazo había sonado en las primeras horas de la mañana. Los tiros iban a retaguardia de las trincheras, pues por algo el ataque era fingido. Quienes disparaban eran las baterías del 1er Regimiento de la 21ª División sublevada, al mando del teniente coronel Julio Almansa Díaz, cuyo puesto de mando, se encontraba en el kilómetro 4 de la carretera Navalpino-Castuera. Una vez en retirada las tropas, el cañoneo siguió tras ellas a una distancia prudencial. Cuando los responsables de organizar el retroceso estuvieron seguros de que todo el frente se replegaba en orden, emprendieron también la marcha a pie rumbo a Siruela. Era ya de noche, segunda noche que pasaban sin dormir. Treinta kilómetros que no resultaron muy amenos.

En el Cuartel General de Siruela no quedaba más representante del Cuerpo de Ejército que el jefe de operaciones, que trasladó a los encargados del mando de la División la orden de la Superioridad, para que a su vez la transmitiera a todas sus unidades. Escrita y sellada, indicaba que deberían continuar el repliegue hasta concentrarse en Piedrabuena (Ciudad Real).

Diez mil hombres esperaban la decisión de los oficiales del Estado Mayor que, por iniciativa de su jefe de operaciones, el capitán Elisardo Penas García, convocaron enseguida un consejo, con veinte rostros sombríos y desmoralizados, que acordó que como no había posibilidades de salvación, tendrían más garantías si se entregaban voluntaria y colectivamente, rindiendo la División entera, con los jefes al frente. Pero aún faltaban por llegar a la reunión los comandantes de Brigada y Batallón, que plantearon y decidieron que nada de rendiciones. Por lo que organizaron una evacuación de los jefes y oficiales más comprometidos, junto con algunas mujeres, en tres camiones disponibles, y el resto cada cual que se aplicase el ¡sálvese quien pueda! Casi todos cayeron prisioneros poco después y muchos acabaron en campos de concentración.

Mientras tanto, el 27 de marzo, la 21ª División franquista al completo, avanzó todo el frente, alcanzando la línea del río Zújar. Tomando como base de partida el frente entre Campanario y Gamonital, se desplegó sobre todo el área sin ninguna resistencia.

 

El 28 de marzo, la 4ª Bandera de Falange de Badajoz al mando de su comandante Ignacio Múñoz Aycuens, ocupa la localidad de Capilla, donde permanecerá hasta final de abril. El 13º Batallón de Castilla se apoderó del cercano pueblo de Zarza-Capilla, también este mismo día. El día 29 de marzo se completa el movimiento del día anterior, trasladándose el 8º Batallón de Cádiz a Peñalsordo. La Sierra de Torozo y las poblaciones de Peñalsordo y Zarza-Capilla, ya habían sido tomadas por las fuerzas franquistas en agosto de 1938, durante las operaciones del cierre de la bolsa de la Serena, pero con la contraofensiva republicana de finales de ese mes, volvieron a manos de las fuerzas leales, hasta el final de la guerra, junto con casi toda la llanura que se extiende al oeste de esas poblaciones hasta las proximidades de Castuera y Campanario. Los bombardeos franquistas de aquel mismo mes sobre Peñalsordo y Zarza-Capilla, habían dejado estas poblaciones prácticamente destruidas. Muchas veces los soldados sacaban leña de sus ruinas porque sus casas ya no necesitaban sus vigas ni puertas.

 

Las fuerzas del Ejército del Centro sublevado, durante su avance desde el Sur para aislar a su adversario situado en la zona “Madrid-Sierra” se apoyaban por el Oeste, con la Agrupación Tajo-Guadiana formada a finales del mes de marzo, por las Divisiones 19ª y 107ª (coroneles Puente y Santa Pau). Los tres regimientos de la 19ª División estaban enclavados a lo largo de las posiciones de la margen derecha del río Guadiana desde el 10 de agosto de 1938. Colocados de norte a sur, el 3er Regimiento, emplazado en Campillo de la Jara, cubría el subsector desplegado en la provincia de Toledo, que de cara a la presente explicación no nos interesa de la misma manera por salir fuera de nuestro ámbito geográfico. Van a ser los dos primeros, los responsables de la toma de las últimas poblaciones extremeñas al final de la guerra, localizadas la gran mayoría en la comarca actual de La Siberia, tanto en la zona de los montes como en su llanura, en el noreste de Badajoz. Pueblos adscritos en 1939 a los partidos judiciales de Puebla de Alcocer y Herrera del Duque.

Todavía el día 3 de marzo de 1939, una partida de infiltrados republicanos, provistos de bombas de mano y subfusiles, había intentado un golpe de mano sobre el pueblo de Valdecaballeros, que fue rechazado, y que, seguramente, fue el último episodio bélico acometido por fuerzas leales contra el enemigo en todo aquel frente. Este amplio subsector centro del despliegue divisionario sublevado, lo cubría el 2º Regimiento al mando del teniente coronel Francisco Adame Triana, y tenía su puesto de mando en el Pinar de la Romana, lugar cercano a la población de Cañamero, provincia de Cáceres, cuyo terreno montañoso era defendido por una red de centros de resistencia con máquinas y fusiles ametralladores.

 

El subsector sur franquista en territorio pacense, con una orografía más llana, se encontraba protegido por el 1er Regimiento; sus fuerzas las lideraba el teniente coronel José Calderón Goñi. Tras la caída del frente enemigo, la noche del 27 al 28 de marzo, se presentaron en sus líneas, tres oficiales rojos que fueron trasladados a su puesto de mando que se hallaba en la localidad de Casas de Don Pedro, los cuales manifestaron que la 109ª Brigada Mixta, a la que pertenecían, se rendía. Inmediatamente, uno de los citados oficiales, marchó a Talarrubias, donde hasta entonces había estado el cuartel general de la unidad, con orden de que dicha Brigada al completo, se trasladara hasta la ribera del Guadiana, el cual vadearía, dejando el armamento e impedimenta en la orilla republicana. El día 28, mientras llovía, se dirigieron al lugar convenido, cruzaron el río por la vaguada menos profunda, con el agua al cuello, las maletas sobre la cabeza, pues, la barcaza que debía estar, había sido volada. Así durante los últimos quince kilómetros que separaban ambas localidades, los 4.000 prisioneros, siempre bajo la lluvia, fueron llevados al Campo de Concentración de Zaldívar, donde quedaron convenientemente custodiados.

Ese mismo día, otras fuerzas de la 81º Brigada Mixta, también se rindieron a los homdres del 185º Batallón del Regimiento La Victoria, mandado por el comandante Antonio Rivera Alted; estos prisioneros atravesaron el Guadiana frente al Valle de Casarente, en la zona de Valdecaballeros, siendo custodiados también hasta el Campo de Concentración de Zaldívar.

Habíamos señalado anteriormente, la posición táctica y el objetivo de las brigadas que formaban la 68ª División gubernamental que durante la rotura del frente del Ejército del Sur nacional se hundieron en el sector de Cabeza del Buey. Junto con esta última Gran unidad, formaban parte del VII Cuerpo extremeño, cuyo jefe era el teniente coronel Martín Calvo, también la 37ª que, durante los últimos días, fue dirigida por el mayor Olegario Pachón, y la 41ª División con el Cuartel General en Herrera del Duque, mayor Damián Fernández, que defendían el frente contra el Ejército del Centro sublevado. La primera de ellas, la integraban la comentada 109ª Brigada, a las órdenes del mayor Juan Guijarro Iniesta y la 20ª (mayor Gabriel Pareja), y la segunda de las divisiones citadas, la constituían la 66ª Brigada Mixta (mayor José del Rey Hernández), la ya citada 81ª (mayor Felipe Figueres) y la 91ª.

La zona de los montes de la comarca extremeña de La Siberia que protegían las brigadas republicanas de este Cuerpo de Ejército, como ya se ha dicho, estaba cubierta por fuerzas enemigas divisionarias del 2º Regimiento, siendo estas, el 6º Batallón América, al mando de Fernando Prada Canillas, la 4ª Bandera de Falange de Cáceres, de Bernardo Gómez Arroyo y el 505º Batallón San Marcial, capitaneado por Luis Martí Rufilanchas. Más al sur de este espacio, se encontraba el 1er Regimiento, constituido por unidades del 5º Batallón Argel, conducido por el comandante Francisco Jarque Amador, la 3ª Bandera de Falange de Cáceres dirigida por Fernando Fernández de Liencres y el 185º Batallón de la Victoria, por su jefe Antonio Rivera Alted.

 

Producido el derrumbamiento, unidades de este último Regimiento, el día 29 de marzo emprenden la marcha desde Casas de Don Pedro, vadean el Guadiana y sin resistencia ocupan el pueblo de Talarrubias, adonde la plana mayor del mismo se traslada, rindiéndose el enemigo que encontró a su paso, y constituyéndose su oficial superior como jefe de la Comandancia Militar, organizando los servicios y normalizando la vida local.

El día 30, prosiguió su avance el 5º Batallón Argel, atravesando a pie varios arroyos hasta llegar a la localidad de Garbayuela que quedó tomada sin resistencia por parte del adversario, procediéndose a su desarme y a la confiscación de todo el material que tenía en su poder, nombrando comandante militar al teniente José Rodríguez Palomino. El 261º Batallón de Cazadores de Ceuta, al mando de su jefe, Humberto García Alonso, continuó su expansión hasta los términos de Baterno y Tamurejo y el 185º Batallón de la Victoria, hizo lo propio en Siruela, Sancti-Spiritus y Risco, donde en la primera de ellas, la unidad militar se encargó de la escolta y custodia del Campo de Concentración, y en la que se quedó encauzando la vida ordinaria como comandante militar, el capitán Pedro García Rielves.

Normalmente el modus operandi de las ocupaciones en los municipios, comenzaba con un paseo militar de una pequeña columna, que recorría el territorio asignado a la Gran Unidad, recogiendo el armamento abandonado o en poder de sus habitantes, identificando a los jefes, oficiales, suboficiales y soldados enemigos desmovilizados, enviándolos a los campos de concentración. Se hacían con los depósitos de materiales, víveres, vestuario, etc., que custodiaban, para así evitar incautaciones y requisas.

Proponían a los jefes de las Divisiones nacionales, que eran los que poseían la totalidad del mando y la jurisdicción sobre toda la demarcación que se le había señalado, los nombres de las personas que consideraban aptas ideológicamente, para constituir las comisiones gestoras de cada uno de los pueblos donde aún no habían sido designadas. Estas operaciones de ocupación eran efectuadas exclusivamente por las tropas peninsulares, y estaban vedadas a las africanas, que quedaban como reserva en vivacs alejadas de las poblaciones. La Dirección de los Servicios de Etapas, era quien nombraba al comandante militar en la localidad liberada, y el jefe de la División de quien dependía su jurisdicción, debía procurar facilitar la labor de aquel.

El número de prisioneros hechos por las fuerzas en los tres últimos días rebasaba ya la cifra de 8.000, pertenecientes a las 20ª, 81ª y 109ª Brigadas Mixtas y al VII Cuerpo de Ejército de Extremadura, que además de conducirlos al Campo de Zaldívar, como ya se ha indicado, serían repartidos con el que se estaba organizando en Siruela.

El 261º Batallón tras atravesar el río Guadiana en unión del 185º Batallón, continuó con su despliegue militar tomando Puebla de Alcocer, Esparragosa de Lares y Galizuela, enlazando con las posiciones que el Ejército del Sur dominaba, en la confluencia de dicho río con el Zújar. Por último, el 2 de abril, al pueblo de Garlitos, pasó una compañía del 261º.

 

Por su parte el 2º Regimiento que tenía asignado el subsector centro, más o menos coincidente con el territorio de los montes en la misma comarca, y cuyos municipios correspondían en su totalidad al partido judicial de Herrera del Duque, a la seis de la mañana del día 29 de marzo, también lanzan sus unidades desde la base de partida de sus posiciones en la Cabeza de puente del río Guadalupejo, obedeciendo la Orden General de Ocupación nº 1 de la propia División.

Al 6º Batallón América, se le designó como objetivo, Herrera del Duque, corriendo a su cargo la limpieza y clasificación de elementos del Ejército enemigo. La misión de la 4ª Bandera de Falange de Cáceres fue la conquista del pueblo de Castilblanco, que una vez alcanzado por la mañana, dejó una compañía en el lugar, marchando, el resto del Batallón al mediodía, a Palacio de Cíjara, siguiendo la carretera que en el cruce del paso de la barca conducía a Talavera de la Reina. El núcleo más numeroso de presentados, en este sector, se cogió en Herrera del Duque, hasta donde también había hecho adelantar el Regimiento su puesto de mando, haciendo un total de 2.030 prisioneros correspondientes a distintas unidades republicanas que estaban allí concentradas para su rendición y entrega, siendo el número recogido en Castilblanco de 35, aunque la cantidad era variable porque aumentaba por momentos.

El día 30 de marzo continuaron las operaciones ordenadas por el Estado Mayor, hasta ocupar los objetivos que aún restaban. El 505º Batallón San Marcial se apoderó de Fuenlabrada de los Montes, donde cayeron presos 289 milicianos, entre ellos varios sargentos y oficiales. La 4ª Bandera de Falange de Cáceres, saliendo de Palacio de Cíjara tomó Villarta de los Montes, apresando a 62 milicianos, 11 guardias de Asalto y 13 guardias urbanos. Tras seguir escalonadamente el orden de maniobra de las fuerzas, el 1er Batallón Mixto de Ametralladoras nº 7, atendió los servicios de vigilancia, policía y clasificación de presentados, y una sección del mismo, se destacó para ocupar el pueblo de Peloche, en donde no quedaba ninguna fracción ni individuo del ejército, haciéndose cargo y  asegurando las comunicaciones y la recogida de diverso material, ya que en dicho lugar había estado apostada una batería republicana del VII Cuerpo de Ejército, por lo que incautó, tres piezas de artillería de montaña del 6´5 y un pequeño depósito de munición de diversos calibres con proyectiles. Por último, una compañía del 2º Batallón Mixto Toledo, encabezado por el teniente Lucio Sierra Torres, llegó a Helechosa de los Montes donde se les entregó una sección de Guardias de Asalto, con un total de 26 individuos, recogiendo 2 cañones del 10´7 sin cierre, 100 proyectiles del 10’7, 3 escobillones de cañón, 6 cajas de espoletas del mismo calibre, 42 fusiles de varios tipos y 2 discos de fusil-ametrallador.

 

Las fuerzas del subsector sur del primer regimiento del teniente coronel José Calderón, siguiendo las instrucciones sobre prisioneros de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana, habían conducido con escoltas a miles de hombres, hasta  las inmediaciones de Casas de Don Pedro, donde en el cortijo llamado Casa Zaldívar habían acondicionado un Campo de Concentración provisional que tenía como objeto primordial, “ante la imposibilidad de evacuar con la rapidez debida, los cautivos hasta los centros de reunión, por el extraordinario número de aquellos, servir como escalón intermedio entre los puestos de mando de los regimientos y el centro de reunión, en el que al propio tiempo que se llevaban a cabo el cumplimiento de misiones que no admitían demora, se hacía posible una mayor permanencia de los prisioneros y presentados”. Con este fin, llegaron a aquel amplio caserío rodeado de una alambrada espinosa que lo circundaba a lo largo de cantidad de metros. Penetraron en el recinto, por una entrada vigilada por unos soldados que portaban un brazalete en el brazo derecho que decía: “Policía”. Este grupo lo constituían, el jefe, un alto y espigado teniente, siempre con una porra en su mano derecha, que paseaba su figura uniformada con relucientes polainas y zapatos, volteando constantemente su porra, que no hablaba para nada. De ello se encargaban doce soldados, gallegos todos ellos, que transmitían las órdenes.

La identidad de esta unidad, la encontramos reflejada en el matasello de una de las cartas de un prisionero que, ya no salió vivo de allí, envió a su familia: “Regimiento de Infantería la Victoria nº 28, Batallón 338º, 4ª compañía. No fue difícil encontrar el nombre del oficial jefe de aquel campo de concentración hasta su clausura el 26 de abril de 1939, Lamberto López Elías. Tanto la unidad como este oficial, prestaban servicio a las órdenes del capitán Manuel Navarro Manzanares, jefe del Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) del Sector C-10, cuya comandancia se encontraba en la localidad de Trujillo.

El 30 de noviembre de 1937 Franco había promulgado la Orden Reservada a los Ejércitos de Operaciones, modificando y ampliando los cometidos del referido Servicio de Información Militar. Con ella, se creaba una Sección del SIPM, cerca de cada Cuartel General de las Grandes Unidades sublevadas. De ésta última, dependerán las Jefaturas de Policía Militar de Sector de Vanguardia, como la de nuestro caso. Pero no es hasta marzo de 1938, cuando se ordenó poner en marcha la organización de la nueva estructura y distribución de este servicio secreto, y en lo que le concernió a la Sección SIPM de Ejército del Centro, su zona de acción fue dividida en diez Sectores con sus correspondientes Comandancias, la última de las cuales, al caer los frentes republicanos, ejerció su jurisdicción sobre las localidades de los partidos judiciales de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer, objeto de nuestro estudio. Además, el Sector C-10 al que correspondían estas fuerzas, era el límite de la zona de vanguardia, a partir del cual comenzaba a hacerse contacto con la Sección SIPM del Ejército del Sur para todo lo concerniente al control y ocupación del territorio y su población.

Los agentes del SIPM destinados en el Campo de Zaldívar, tenían sus ficheros completos allí mismo, según les manifestaron los propios guardianes a los confinados. Por ello, tan pronto como llegaron comenzó la selección. A todos los jefes y oficiales apresados, se les obligó a suscribir una ficha, y se les conminó a que cada uno dijera su empleo y cargos, y expusiera la actividad de los demás que conociera. También se les llamó a todos los soldados, y la Junta Clasificadora les preguntó los mismos datos y la actividad de sus mandos.

La misión de la policía del SIPM era el espionaje, contraespionaje, el Orden público en la zona de vanguardia y la información general, eran los conocedores de los antecedentes político-sociales de los vecinos y los que podían orientar sobre la conveniencia o no de facilitar pasaportes y salvoconductos, así como averiguar los que habían desempeñado cargos políticos para la República o habían sido autores de hechos delictivos.

Por eso su presencia en estos Campos provisionales de Vanguardia, subordinados a la máxima autoridad del Sector, el jefe de la División, cuya labor de policía había de tener todavía “carácter militar”, estableciéndose para ello el fuero de guerra, si al prisionero se le deducían e imputaban gravísimas responsabilidades para la necesaria ejemplaridad de las sanciones, donde no era obligatorio el inicio de la instrucción de un procedimiento judicial, era tan significativa; estos centros servían de escalones intermedios, donde se llevaban a cabo el cumplimiento de misiones que no admitían demora; había que encontrar a los rojos con evidencias de tener las manos manchadas de sangre, antes de trasladarlos a los Campos de retaguardia, donde tanto, a la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros, como a la Auditoría del Ejército de Ocupación, les correspondían tareas de clasificación, control y judiciales, pero también labores de información y difusión, acciones que de haber sido realizadas dentro de los campos de vanguardia, habrían obligado a tener que dar explicaciones comprometidas por las desapariciones, a los generales de las Divisiones militares.

 

Además del Campo de Zaldívar, bajo la administración de la Agrupación de Divisiones Tajo-Guadiana, en el territorio recientemente conquistado de la provincia de Badajoz, había otros cinco recintos concentracionarios con militares republicanos prisioneros: Palacio del Cíjara (cercano a Herrera del Duque) con 2.618 reos, Valdecaballeros con 350, en Castilblanco había 502, en Fuenlabrada de los Montes 651 y en Siruela permanecieron 4.624.

Pero con fecha 22 de abril de 1939, la otra gran unidad que radicaba en la demarcación, el Cuerpo de Extremadura del Ejército del Sur, recogía en un estadillo, 25.094 apresados bajo su custodia, de los cuales 5.950 estaban bajo la jurisdicción de la 21ª División, cuyas fuerzas actuaban desplegadas desde Castuera hasta el sector de Cabeza del Buey y que, tras derrumbarse las líneas enemigas, habían avanzado en todo el frente, alcanzando la línea del río Zújar.

Uno de los Campos que albergaba parte de este último contingente, se encontraba en Puebla de Alcocer, concretamente en el Convento de la Visitación. Aunque la población fue ocupada en un principio por militares del Ejército del Centro, seguramente, los prisioneros instalados en este lugar se entregaron a tropas del Sur, debido a su relativa cercanía geográfica.

Pero la mayor parte de las columnas franquistas que se habían encargado de apoderarse de los últimos municipios pacenses en manos de la República, al pertenecer al Ejército del Centro, alcanzadas las zonas asignadas en las Instrucciones iniciales, tenían que trasladarse a la provincia de Toledo. A su vez, estas unidades que abandonaron la comarca fueron relevadas, con la mayor rapidez posible, por las del Ejército del Sur en todos los pueblos de Badajoz, mientras se dedicaban a la limpieza de pequeños grupos enemigos, mediante batidas y emboscadas, haciéndose cargo también de los Campos de Concentración radicados en este espacio territorial. Estos reemplazos de fuerzas se cumplieron durante los últimos días del mes de abril, concretamente entre el 24 y 26. Tanto el puesto de mando del Primer Regimiento de la 21ª División, como la plana mayor y una compañía de la 4º Bandera de Falange de Badajoz, que se encontraba en la localidad de Capilla, se establecen en Talarrubias. Este último Batallón distribuye el resto de sus fuerzas entre Puebla de Alcocer, Sancti-Spiritus y Casa de Zaldívar. También lo hace el 13º Batallón de Castilla entre Siruela, Garbayuela, Tamurejo y Garlitos. Por último, el 3º Batallón de Granada, hace lo propio en Herrera del Duque, enviando patrullas avanzadas a las poblaciones de Fuenlabrada de los Montes, Villarta, Palacio de Cíjara y Castilblanco.

 

El Sector C-10 del SIPM de Ejército del Centro, que hasta ahora había realizado las tareas propias del servicio a lo largo de la región, también debía ser sustituido por los agentes y hombres de la Sección SIPM del Ejército del Sur, cuya jefatura la detentaba el teniente coronel Mario González Revenga. Con el Cuartel General instalado en Peñarroya (Córdoba), tomó parte en la ofensiva final de la campaña durante los meses de marzo y abril de 1939, al mando de sus unidades, estableciendo destacamentos en todos los pueblos liberados de Badajoz, Ciudad Real, Córdoba, Jaén, Granada y Almería.

Una circular secreta, de la Sección SIPM de Ejército del Sur, a los Grupos y Sectores, del 7 de abril de 1939, informaba que, por resolución del propio Franco, la zona de acción del Ejército quedaba incrementada con la parte de la provincia de Badajoz que había sido capturada recientemente, y como consecuencia de ello, el Grupo de Policía Militar formado por los Sectores de Badajoz y Córdoba, quedaba reunido y bajo el mando del comandante de la Guardia Civil, Manuel Carracedo.

El 26 de abril de 1939, se establecían los partidos judiciales que comprendían cada unos de los nuevos Sectores de Policía Militar dependientes de la Sección SIPM de Ejército, sobre los que iba a aplicarse su jurisdicción, que para el caso que nos atañe, el Sector “B” (de Badajoz), se trataba de los de Puebla de Alcocer y Herrera del Duque, así como también se hacía destacar su cabecera, en este caso, Talarrubias.

Durante la última fase del avance, las fuerzas del SIPM que, para su misión de ocupación, fueron reforzadas con nueve batallones de Infantería, al aumentar la extensión del territorio a abarcar en la zona de La Siberia extremeña, necesitó ampliar su número, y mediante una Orden del 10 de mayo de 1939, del general del Ejército del Sur, el 6º Batallón de Castilla quedaba a las órdenes del jefe del SIPM, operando sobre esta área geográfica.

Es decir, Talarrubias se convirtió en la cabecera del “Sector B”, que comprendía los términos municipales de los últimos partidos judiciales ocupados en la provincia de Badajoz, donde, además, se encontraba el puesto de mando del Primer Regimiento de la 21ª División. Desde esta misma localidad, se habían estado organizando y distribuyendo, las instrucciones represivas hasta el 26 de abril, cuando todavía se encontraba bajo la jurisdicción de la unidad del SIPM agregada a la 19ª División del Centro, y, desde ella, continuaban emitiéndose, las directrices informativas y represivas, ordenadas por la Sección SIPM de Ejército del Sur, a partir de entonces, cuya unidad encargada, en este caso, era el 6º Bon del Regimiento Castilla, y cuyo jefe de Sector, era su comandante Manuel Carracedo Blázquez.

 

Así como sabemos que, en las fincas de Zaldívar y la contigua de “La Boticaria”, cercanas a Casas de Don Pedro, el 15 de mayo de 1939 se perpetró una masacre, al ejecutar a un número de prisioneros indeterminado, entre alrededor de 50 y 100 civiles, jefes, oficiales y comisarios militares, en el olivar del segundo de los cortijos, y que estaban custodiadas por la 4ª Cía del 4º Batallón de Falange de Badajoz, al mando de su capitán Faustino Múñoz Paniagua, también conocemos por las investigaciones de la doctora Laura Múñoz que, en Puebla de Alcocer, donde los días 21 y 25 del mes de mayo de 1939, se fusiló en dos sacas a 11 y 26 hombres, respectivamente, se encontraba otro destacamento de la misma compañía, formada por 80 hombres, al mando del teniente Rafael Trujillo Díez, junto con un alférez, siete sargentos y diez y seis cabos. La comandancia militar de la plaza, la ocupaba otro teniente de la misma unidad, Fernando Fernández Aguado.

Pero no solo eso, sino que, en otro documento, al que hemos tenido acceso, por esas mismas fechas, también en la localidad de Puebla de Alcocer, se encontraba una sección de Policía Militar destacada, que pertenecía a la 4ª Cía del 6º Bon del Regimiento Castilla nº 3, al mando del sargento Manuel Prieto Campos, unidad que, como hemos visto más arriba, estaba afecta al SIPM de Ejército, desde el 10 de mayo de 1939.

Estos hechos nos hacen pensar que el patrón de “limpieza” estudiado para el caso del Campo de Concentración de Zaldívar y para la localidad de Puebla de Alcocer, es el que se repitió y aplicó por el resto de las localidades enumeradas, hasta que el 25 de julio de 1939, el Primer Regimiento de la 21ª División abandonara la comarca.

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Tres traiguerinos (Traiguera, Castellón), que cayeron entre los ejecutados en el olivar del cortijo La Boticaria (Badajoz), el 15 de mayo de 1939

José Bort Monroig, Carlos Esteller Borrás y Juan Sans Climent fueron tres traiguerinos (Traiguera, Castellón), fusilados en el olivar del cortijo de La Boticaria el 15 de mayo de 1939 junto con otros cincuenta o cien prisioneros republicanos. Dos de ellos aparecen en el listado nominal de comisarios elaborado por la unidad que los custodiaba en el Campo de Concentración de Zaldívar (contiguo al cortijo de La Boticaria y a dos o tres kilómetros de la localidad pacense de Casas de Don Pedro), Juan Sanz Climent y José Bort Monroig, no obstante, este último aparece con los apellidos alterados (José Boix Ulorroig) y, el tercero, Carlos Esteller, aunque no figura en el mismo, en su localidad natal “siempre se oyó decir que los tres eran comisarios políticos en el frente del Ejército republicano”[1].

José Bort Monroig, (Traiguera, Castellón, 1915 – La Boticaria 15 mayo 1939), comisario del 323º de la 81ª Brigada Mixta, línea del frente de Castilblanco (Badajoz).

José junto a sus hermanos, tenían un taller de fabricación y venta de materiales de construcción, sabía escribir a máquina y llevar las cuentas además de otras tareas. Carlos que había nacido en Traiguera en 1914, era hijo de una pequeña familia de propietarios de la localidad que trabajaba como labrador. Además, tocaba en la banda de música y poseía una pequeña biblioteca cuyos libros alguien se encargó de quemarlos tras la ocupación de la población en abril de 1938. También escribía en un diario de ámbito provincial llamado “Agitación”. Los tres eran personas letradas.

Al poco de producirse la sublevación militar de julio de 1936, ocuparon responsabilidades políticas en el Comité local de Traiguera. Carlos, que por aquellas fechas tendría veintidós años, pertenecía a la CNT, y José, comisario de Abastos que militaba en UGT, un año menor, escondieron a un presbítero de la localidad que tendría aproximadamente su edad. Más tarde este sacerdote se debió ocultar en una caseta de campo, pero finalmente alguien le debió descubrir y acabaron fusilándole. Esta muerte junto a la del cartero del pueblo, constaba en la Causa General de Traiguera y, aunque, esta recoge que ellos no habían sido los responsables, ni la instigaron, ya que, como se comprobó en la misma, Vicente Naquer, exaltado responsable del Comité traiguerino, había sido el culpable, posteriormente, este hecho, pesó sobre ellos. De Juan Sanz Climent sabemos únicamente que militaba en la FAI.

Cuando la ofensiva franquista avanza por el frente de Alcañiz (Teruel), que ocasiona el corte de la zona republicana con la llegada de los nacionales al Mediterráneo y la caída de Vinaroz (Castellón), se produce la desbandada de la población de las localidades aledañas y de las tropas que defendían la zona. Es en este contexto cuando los tres traiguerinos se incorporan a las filas del Ejército Popular, aspecto evidenciado por el hecho de que José Bort todavía, hasta días antes que entraran los franquistas en Traiguera, firmara las actas del Comité revolucionario municipal.

El teniente Benjamín Rubio Domenech, compañero de nuestros tres protagonistas en la 81ª Brigada Mixta, había ingresado anteriormente como voluntario en la columna Torres Benedito, encuadrada posteriormente en el 2º batallón de la mencionada gran unidad y, más tarde, tras las operaciones militares de Teruel donde ascendió, trasladado a Sagunto (Valencia) para la reorganización de las fuerzas. De allí, a Benjamín, le pasaron al 3º batallón (323º) de guarnición en Denia y Santa Pola (Alicante), donde conoció a los tres amigos de Traiguera, José, Carlos y Juan.

Seguramente que también fue durante aquellos días, cuando José Bort visita a su hermano, que se encontraba convaleciente de un pie en el Hospital militar de Villalgordo de Júcar (Albacete) antes de que le trasladasen a otro en Alicante, en el transcurso de un pequeño permiso y, el herido, le aconseja a su hermano José que huyera a Francia. Como estaba convencido que si no tenía “las manos manchadas de sangre” no debía porqué temer  decidió continuar en el Ejército Popular.

El 22 de julio de 1938, la 81ª Brigada fue desplazada al frente de Extremadura, donde se incorporó a la División “A”, para pasar luego a la División “Zújar” en el sector de Almorchón (Badajoz). Tras la victoria nacional en el cierre de la bolsa de La Serena, quedó definitivamente incorporada a la 41ª División del VII Cuerpo de Ejército. Ya no se movería del frente extremeño hasta el final de la guerra[2].

Carlos Esteller Borrás, (Traiguera, Castellón, 1914 – La Boticaria 15 mayo 1939), fotografiado en 1938.

En febrero de 1939, cuando el 323º batallón de la 81ª Brigada Mixta se hallaba guarneciendo la línea frente al río Guadiana, cerca de Castilblanco (Badajoz), Benjamín Rubio ejercía como teniente de máquinas ametralladoras. Allí, durante su permanencia en la unidad, trabó relación, además que con los traiguerinos mencionados, con otros combatientes castellonenses, como el teniente Canet, jefe de la 4ª compañía de su mismo batallón, y con José Vinuesa Sorli y Francisco Puig, ambos de Alcalá de Chivert (Castellón), de este último recordaba que fue cabo furriel. Aquel mismo mes, fue requerido por el comandante jefe del batallón, José María Belenguer Lucena, que le notificó que había sido seleccionado para que, en compañía de otros oficiales y sargentos, asistiera a un curso de capacitación y preparación para el mando de compañía, en la Academia Militar ubicada en Paterna (Valencia). Fue el motivo por el que perdió el contacto con los compañeros de su Brigada, ya que, a partir de esa fecha, los acontecimientos se precipitaron, hasta producirse el desmoronamiento postrero que enlutó a toda la nación[3].

Mientras tanto, en Extremadura, durante el final de la guerra, la situación se complicó aún más. El día 3 de marzo se celebró en Siruela (Badajoz), una reunión de los jefes y comisarios de todas las unidades del VII Cuerpo de Ejército, con el general en jefe del Ejército de Extremadura, Antonio Escobar. En ella no se habló más que de unión y acatamiento a sus órdenes que a los mandos de ideología comunista asistentes no les agradó porque lo entendieron como un paso previo a la rendición sin condiciones. El día 5 se produjo el pronunciamiento del coronel Casado en Madrid, tras lo cual se creó el Consejo Nacional de Defensa que pretendió derrocar al Gobierno de Negrín. Entonces los jefes y comisarios extremeños, que habían participado en la asamblea, no conformes con la nueva situación política, se dan cuenta de la connivencia del general de su Ejército con el Golpe militar que Casado había dado en Madrid. Hubo jefes, como Damián Fernández y Martín Navarro, jefe y comisario de la 41ª División respectivamente, que llevaron a cabo su plan para hacerse con el control de las fuerzas: “[el día 6 de marzo] En cuanto llegamos a la División [Cuartel General de Herrera del Duque, (Badajoz)] tomamos una serie de medidas escogiendo gente de confianza para la vigilancia y poniendo en guardia al camarada del Rey, jefe de la 66ª Brigada Mixta, para que tuviera alertada a su gente y en la mano […] [el día 7] Procedimos a detener a los jefes de las 81ª y 91ª Brigada así como a sus comisarios y jefes de Estado Mayor, lo que se realizó sin dificultad y sin violencia”[4]. La mayor parte de las tropas extremeñas eran afectas al Consejo Nacional, por lo que “Ese protagonismo comunista en la zona duró sólo horas, pues esa misma jornada el general Escobar mandó a Siruela [donde se encontraba el Cuartel General del VII C. de E.] dos batallones de la 20ª BM que se hicieron con el control de la población y de las fuerzas allí destacadas. Muchos comunistas se echaron al monte antes de ser detenidos, y otros se internaron en la provincia de Ciudad Real”[5].

Carlos Esteller Borras, junto a un grupo de compañeros de su unidad militar durante 1938. De pie y a la izquierda.

Tras estos trepidantes sucesos, y después de varias entrevistas entre representantes del Consejo Nacional de Defensa republicano y del Cuartel General de Generalísimo en las dependencias del aeródromo de Gamonal (Burgos), el Consejo acepta la rendición sin condiciones. A partir de ese momento en la línea de todo el frente extremeño que ocupaban la 81ª y 109ª Brigadas, deciden enviar un grupo de emisarios para parlamentar, compuesto por varios oficiales, que se encaminaron hacia las líneas enemigas. Lo que ocurrió durante esa conferencia lo recoge el testimonio documental nacionalista en el parte de operaciones que el jefe del Primer Regimiento de la 19ª División envió al general jefe de la misma, Salvador Múgica Buhigas, el día 28 de marzo de 1939:

“A V.E. da parte el jefe del expresado Regimiento, de que en la noche del 27 al 28 del

actual, se presentaron en nuestras líneas y fueron trasladados al Subsector de Casas de

Don Pedro, tres Oficiales Rojos, los cuales manifestaron que la 109 Brigada Mixta, se

rendía a nuestras fuerzas, uno de los citados Oficiales rojos, marchó a Talarrubias con

orden de que dicha Brigada se trasladara con su armamento a la orilla del Guadiana, el

cual vadearía, dejando el armamento e impedimenta en la orilla roja, como lo efectuaron en

todo el día de hoy, siendo trasladado su personal al Campo de Concentración de Zaldívar,

donde quedaron convenientemente custodiados. En el mismo día un Batallón de la 81

Brigada Mixta, se rindió a fuerzas del 185 Batallón de la Victoria, dicho Batallón rojo vadeó

el Guadiana frente al Valle de Casarente, siendo trasladado su personal al citado Campo de Concentración de Zaldívar”[6].

José Bort Monroig, con un grupo de compañeros. Se encuentra situado a la izquierda de rodillas.

Los soldados de las unidades franquistas citadas en el párrafo anterior, son testigos de la entrega honrosa del 323º batallón de la 81ª Brigada y de la 109ª Brigada republicanas que se encontraban enfrente, durante los últimos días del mes de marzo de 1939. Inmediatamente sus combatientes son conducidos al Campo de Concentración.

Juan, Carlos, José y un cuarto amigo traiguerino, Pedro Compte Ferreres, se hallaban entre los miles de prisioneros que llegaron a Zaldívar. A los pocos días de permanecer allí, aparecieron otros tres soldados conocidos y amigos, uno de Cervera del Maestre (Castellón) y los otros dos de San Jorge (Castellón), poblaciones colindantes con Traiguera. Al principio, cuando los vieron, se alegraron, pero el más viejo del grupo, Pedro, no hacía más que expresar que estaban perdidos.

El Campo se regía por una serie de normas que debían ser aplicadas a los prisioneros. Entre ellas estaba la de una selección escrupulosa, teniendo en cuenta antecedentes, conducta, profesión, etc., para designar los individuos susceptibles de ser empleados en las funciones de mando e información. “Los seleccionados para el Mando, ejercerán este cargo como Jefes de Grupo y serán dados a conocer ante los prisioneros, advirtiéndoles que les deben absoluta obediencia. A dicho fin, se estimará como grupo el que se compone por los que integran un Batallón enemigo. Los Jefes de Grupo se entenderán directamente con el Jefe del Batallón Nacional que ejerza las funciones de custodia y vigilancia”[7].

Pero la labor más rastrera que desempeñaban, era la realizada por los seleccionados para el servicio de información, puesto que además de que “serán advertidos de la grave responsabilidad que contraen, si a sabiendas o por falta de elementos de juicio, informaran maliciosa o erróneamente al Tribunal de Clasificación, emitiendo informes falsos o silenciando antecedentes que deban ser conocidos, los informadores darán cuenta inmediata al Presidente del Tribunal de los datos que posean o vayan adquiriendo. El número de los seleccionados para este cometido será variable, en atención a los que se consideren capacitados para el mismo; pero en general, debe ser siempre inferior al de 15, procurando tener un informador por cada Batallón prisionero”[8].

Quizá por ello Pedro tenía sobrados motivos para pensar que más pronto que tarde serían delatados por sus paisanos, aunque los más jóvenes pensaban, como había prometido Franco, que no tenían nada que perder porque además de ser aquellos amigos, nada les ocurriría si no tenían las manos manchadas de sangre como ellos pensaban.

Pedro, una noche, tuvo la oportunidad de abandonar el Campo y, cuando lo hizo, en vez de dirigirse a su pueblo huye a Francia, donde permanecería muchos años hasta que pudo retornar a España. Para los que se quedaron transcurren los días en el Campo y como sus paisanos los delatan y descubren que son comisarios políticos, debieron ser trasladados a la dependencia donde permanecían los incomunicados.

Por una instrucción del Ejército del Centro franquista de 31 de marzo de 1939, se dictaron unas normas para que las grandes unidades de la Agrupación Tajo-Guadiana, entre ellas la 19ª División (los prisioneros se habían entregado a una de las unidades de esta División), entregaran al Ejército del Sur todos los campos de concentración que tuvieran establecidos en la provincia de Badajoz, y además, se puntualiza que el día y la hora en la que las nuevas normas tienen que entrar en vigor debe ser antes de las 0 horas del día 28 de abril de 1939.

Efectivamente, anticipándose en unas horas a la entrada en vigor de la orden para que se entregaran los campos establecidos en la provincia de Badajoz, el día 26 de abril los 2.284 prisioneros encerrados en Zaldívar pasan a manos del Ejército del Sur y, en teoría, este Campo deja de funcionar. Pero, aunque oficialmente se liquida, ya no aparece entre la documentación militar, no fue así lo que ocurrió. Ya hemos leído antes que el núcleo concentracionario denominado Zaldívar, en realidad, lo formaban dos cortijos: Casa de Zaldívar y Casa de La Boticaria. Pues bien, durante los días anteriores muchos de ellos serán puestos en libertad, como Pedro Compte Ferreres, pero otra gran parte de los prisioneros continuaron todavía allí, mientras esperaban ser trasladados a Castuera, y, por último, otro amplio grupo seleccionado por su mayor responsabilidad política, social y militar, fueron trasladados al cortijo Casa de La Boticaria. Entre estos últimos se encontrarían los tres amigos traiguerinos y otro compañero conocido de su misma unidad militar, Francisco Puig, el cabo furriel de Alcalá de Chivert.

Anverso de la carta con forma de poema. Es una hoja de papel, con texto escrito por las dos caras, invisible con zumo de limón, aparentemente en blanco, y solo legible el texto al trasluz.

Cuando ya se ven perdidos en La Boticaria, después de haberles ubicado allí, ingenian la elaboración de una carta a la que dan forma de poema, para que atraviese la férrea censura militar y llegue a las manos de sus familiares sin generar sospechas, denunciando lo que había sucedido y a sus delatores, pero bajo un código lingüístico especial. La carta propiamente es una hoja de papel, con texto escrito por las dos caras, invisible con zumo de limón, aparentemente en blanco, y solo legible el texto al trasluz. Seguramente el autor del romance fue Carlos Esteller, que lo elaboró para que llegara a manos de su madre. Así ocurrió, pero dos años más tarde, después de que la sacara del Campo, Francisco Puig, que milagrosamente pudo salir de allí y antes de ser detenido en su localidad, entregársela a otra persona, para que el 26 de julio de 1941, llegase a manos de la madre de Carlos.

A lo largo del texto del poema, el autor indicaba de forma camuflada, quiénes eran los que les habían denunciado, aunque con unos determinados códigos sociales que haría imposible descifrarlos a los que no fueran oriundos de la comarca, ya que eran conocidos de pueblos vecinos. A un delator le llama “testigo” y dice que es de Cervera del Maestre y sobre los otros dos chivatos, indica que son dos ancianos de San Jorge (cuando en realidad no eran ancianos, sino que estaban haciendo ver que eran los responsables de su futura desgracia). Además, señala el día en que sucedió la delación, 9 de mayo de 1939, es decir unos pocos días antes de los fusilamientos.

El copista que calcó el texto sobrescrito de la cuartilla, lo transcribe sobre el limón ya con su letra. Aunque sobre las marcas que había dejado el autor original del poema, Carlos Esteller. Por eso se explica la fecha de esta labor que viene al final “26 de julio de 1941”.

Reverso de la misma carta.

Francisco Puig debió permanecer prisionero en La Boticaria, hasta el día anterior de las ejecuciones, y cuando llegó a Alcalá, antes de presentarse en el ayuntamiento de su localidad comunicó los nombres de las personas de la comarca que se habían quedado cautivos allí en Extremadura. Este joven fue apresado en su pueblo y conducido a la prisión de Benicarló (Castellón), donde después de algún tiempo y de habérsele conmutado la pena de muerte varias veces, finalmente fue fusilado. Pero para entonces, ya había regresado la familia de Carlos Esteller del exilio, y tuvieron ocasión de visitarle y entrevistarse varias veces antes de que falleciese. Por este último motivo explicado, las familias de los Traiguerinos represaliados en La Boticaria, ya conocían

Fotografía de 1978 que Felisa Casatejada envió a las familias traiguerinas después de colocar los nombres de los caídos en la lápida del panteón.

lo que les había sucedido.

 

Otro de los compañeros de la Brigada que debió permanecer hasta última hora en el fatídico Campo de Concentración extremeño, fue José Vinuesa Sorli, que tuvo la oportunidad de salir de aquel lugar, pero continuó su desdichado periplo en la cárcel de Castellón. En aquel recinto penitenciario, Benjamín Rubio que, durante la guerra, había sido teniente de su mismo batallón, e ingresado después de ser detenido en su localidad natal, Borriol (Castellón), en aquel mismo sitio, tras algunos meses de estancia, tuvo ocasión de contactar con José Vinuesa, que ya estaba juzgado y condenado a muerte, a pesar de que, por esta última razón, se hallaba incomunicado. En esa situación, tuvo la oportunidad de hablar un par de minutos con él, en el desarrollo de los cuales le pudo informar de lo acaecido en Casas de Don Pedro al entregarse a las fuerzas fascistas las unidades republicanas de aquel sector. Benjamín quedó horrorizado al saber lo de los tres traiguerinos y todos sus compañeros. Se enteró que cayeron bastantes más, tanto comisarios como oficiales, “fue por lo visto una masacre”. José Vinuesa Sorli, no tardó mucho en caer junto con otros en el cementerio de Castellón.

Pero no es hasta que se publica el artículo titulado El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza[9], en la revista “Interviú”, cuando Rosa Esteller Borrás[10], hermana de Carlos, desaparecido en La Boticaria, se pone en contacto con los vecinos y promotores de la exhumación de 1978 en Casas de Don Pedro, Celedonio González y Felisa Casatejada, mujer que había perdido dos hermanos en aquella ocasión. Rosa les envía una carta el 22 de junio de 1978 explicándoles que entre aquellos restos estarían los de su hermano y dos personas más de la misma localidad, a partir de la cual se inician las gestiones para que en la lápida del panteón donde habían colocado los tres féretros con los huesos exhumados, al mismo tiempo que con todos los nombres de los asesinados figurasen los de los tres traiguerinos que habían acabado sus días en el olivar. Celedonio y Felisa acceden a ello y mediante el pago de 6.000 pesetas de la época, se inscriben los nombres de los vecinos de Traiguera en la parte inferior de la lápida. Felisa les envía dos fotografías, una con los féretros que contenían los restos y otra del panteón con los nombres de los tres muchachos ya inscritos, junto con la documentación que la obra generó. Ningún familiar de los represaliados de Traiguera ha visitado aún el panteón dedicado a todos los caídos aquel 15 de mayo de 1939 en el cementerio de Casas de Don Pedro.

Inmediatamente después de enviar la carta a la familia González Casatejada, el 26 de junio de 1978, remite otro escrito a Benjamín Rubio, que tras penar por cárceles y colonias penitenciarias hasta 1945 y formar parte del maquis y quedar libre de toda responsabilidad en 1949, sobrevivió a aquellos años nefandos del franquismo. Supo de este a través de otro familiar, y como sabía también que había sido compañero en la misma unidad militar que su hermano, le escribe para indicarle que se había publicado la información referida en “Interviú”, por si conocía y le podía contar algo más. Benjamín le detalla que la referencia que había leído sobre lo ocurrido en Casas de Don Pedro “solo mencionaba las represalias de la gentuza fascista contra la población izquierdista”. El texto no aclaraba nada respecto de los militares de las fuerzas republicanas.

Detalle con los nombres de los represaliados de Traiguera (Castellón) en la parte inferior. 1978.

 

Carta que Rosa Esteller Borrás escribió a Felisa Casatejada el 22 de junio de 1978

Traiguera 22-6-78

Estimada señora, me dirijo a usted por ver qué informe me da sobre la matanza del 15 de mayo del año 1939, pues tenía un hermano que siempre nos han dicho que lo mataron en este pueblo de Casas de Don Pedro. Era comisario. Soy de la provincia de Castellón, estamos muy cerca de Cataluña, lo cual como usted podrá ver estamos muy lejos y me he enterado por la revista “Interviú” de que han recogido sus restos. Mi hermano lo mataron en Los Boticarios.

Señora si usted recibe esta carta me gustaría que contestase y me diera algún detalle de lo ocurrido.

Aunque no la conozca reciba mi más sincero cariño.

Felisa Casabezada (sic)

Casas de Don Pedro

Badajoz

[Firma con rúbrica]

Rosita [Esteller Borrás]

[hermana de Carlos Esteller, desaparecido en La Boticaria]

 

Romance escrito por Carlos Esteller Borrás en secreto con “tinta invisible” en el Campo de Concentración del cortijo de La Boticaria. 9 de mayo de 1939

“Verso”

Era la primavera,

entrando en el mes de mayo,

nos venimos a juntar,

cuatro amigos muy amados.

 

Era en Extremadura

en un pueblo muy nombrado

de nombre tiene “Don”

el cual no tiene perdón.

 

Casas de Don Pedro se llama,

en donde fue la batalla,

tan dura y encarnizada,

pues lo voy a contar.

 

Estábamos reunidos,

y no diré detenidos,

eran tan buenos amigos

que nos ponemos a pensar

de la alegría pesar.

 

Pues vamos a discutir

y por dónde bien salir,

el más viejo nos habló de esta manera,

y nos dijo con voz muy lenta.

¿Sabéis qué podemos hacer?

es pues dejarnos de tristezas

y ¡pensar en el comer!

¡Este plan quedó aprobado!

y el trabajo en las manos,

unos fueron a buscar la leña,

otros el conejo, ¡bravo!

ya está todo preparado.

 

Con el vino con abundancia,

nos ponemos a comer

y al mismo tiempo a beber,

y tomamos un acuerdo,

que allá se quedaron tres,

y los cuales se llamaban

¡Juan! ¡Carlitos! Y ¡José!

 

Y si así no lo crees,

cerca de ti hay testigos,

es un pueblo muy pendiente,

y lo bautizó la gente,

y de nombre le pusieron

“Cervera del Maestre”

y aun con más confianza

te lo explicaré todo,

dos ancianos de San Jorge,

lo presenciaron todo,

el día 9 de mayo de 1939.

 

[Traiguera a 26 de julio de 1941]

[Rúbrica de firma ilegible]

 

Comentario del texto realizado por el analista literario y profesor Francisco Buj Vallés

Breve preámbulo

El poema que nos ocupa, lleno de sinceridad y hasta de “oído popular”, tiene sin embargo mucho más valor documental y testimonial que el estrictamente literario. En otras palabras: su valor ético -y autobiográfico, y de compromiso, e incluso social- supera bastante a su calidad estética.

Respecto al modo semiclandestino en que fue elaborado (en secreto, con “tinta invisible”, con el temor a ser descubierto) añade un componente humano de primera calidad. Trágicamente humano. Recuerdo cómo mis padres, maestros rurales, me enseñaron en los años 50 a escribir con tinta simpática; al calentar, posteriormente, el papel, podía leerse claramente en cifrado mensaje. Asimismo, un tío mío, prestidigitador aficionado, tenía un manual sobre cómo ocultar mensajes, con diversos procedimientos de escritura no patente, a primera vista.

Notas literarias

Los cuarenta y siete versos del poema, agrupados en ocho estrofas de factura irregular, tienen un comienzo que las asemeja a la clásica “Copla en asonante”. Ese comienzo abarca tres estrofillas de cuatro versos, una más de cinco y otro de cuatro. Antes de perderse en otras estrofas algo más extensas, de ocho, de siete y de once versos.

En cuanto a la rima, nos evoca la tan popular de los “Romances”, tan propios del castellano, así hablado como rimado por gentes no estrictamente pertenecientes al mundillo literario. Así es que encontramos octosílabos pares que riman en asonante, como en las coplas y romances. Otras veces, el autor resuelve los versos con una “Rima de pareado”. Ejemplo de esto último: los finales en “o” tónica (Don / perdón) o en “a”, igualmente tónica (Pensar / pesar). Este ejemplo contiene, además, una valiosa “Paronomasia” (dos palabras que suenan casi igual, con diferencia de apenas un fonema, aunque signifiquen conceptos que no tienen nada o poco que ver entre sí).

El poema adolece de falta de “Isometría”. Es decir, bastantes versos “cojean” o “tropiezan”, sea por falta de alguna sílaba -para ser perfectos octosílabos-, sea por exceso de una o dos.

Valores ético-estéticos del conjunto son, a mi juicio:

* Finalidad didáctico-moralizante.

* Responsabilidad para que no se pierdan valiosas -y dramáticas- informaciones.

* Dar más importancia al fondo que a la forma; a las responsabilidades sociales que a florituras lúdicas.

* Deseo de que pasado el tiempo, se haga justicia. (Noble ideal presente en El Quijote, por ejemplo).

* Astucia en la elaboración, guarda y entrega de tan valioso documento.

* Bellas perífrasis para, semiencriptadamente, aludir a pueblos y personajes de “Tierras del Maestre”.

En resumen, mi admiración quiero que quede clara y sincera. Estoy orgulloso de haber podido colaborar en la valoración, en el aprecio de tan valiente como logrado testimonio escrito.

Cordialmente,

   Francisco Buj Vallés / Calanda y Granada, mayo de 2019

 

Referencias

[1] Información facilitada por Albert Siset Bort, sobrino nieto de José Bort Monroig, al cual agradecemos su colaboración.

[2] Engel, Carlos. Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República. Madrid, Almena, 1999, pp. 78-79.

[3] Carta enviada por Benjamín Rubio Domenech a Rosa Esteller Borrás, hermana de Carlos Esteller, julio 1978, Nules (Castellón). Agradecemos a Rosa Compte Esteller la cesión de la documentación. Archivo familia Compte Esteller.

[4] Archivo del PCE (APCE). “Informe del comisario de la 41ª División, Martín Navarro”. Sección de tesis y manuscritos, carpeta 66.

[5] Chaves, Julián. La guerra civil en Extremadura: Operaciones militares (1936-1939). Editora Regional de Extremadura, 1997, p. 264.

[6] Archivo General Militar de Ávila (AGMAv,). Documentación Nacional (DN). “19 División.- Operaciones.- Partes de Operaciones.- De varias unidades de la División 19.- Marzo 1939”. C.1625, Cp.12, D.1/2.

[7] AGMAv, (DN).“Información. Instrucciones generales.- Instrucción nº 4, del día 10 [de abril] Campos de Concentración de prisioneros.- Abril 1939”. AGMAv, C.1501, Cp.34, D.1/4.

[8] AGMAv, (DN).“Información. Instrucciones generales.- Instrucción nº 4, del día 10 [de abril] Campos de Concentración de prisioneros.- Abril 1939”. AGMAv, C.1501, Cp.34, D.1/5.

[9] Catalán Deus, José. El pueblo desentierra a sus muertos. Casas de Don Pedro, 39 años después de la matanza, en “Interviú” n.19 (15/21-VI-1978), pp. 86-88.

[10] La mayor parte de la información local de Traiguera (Castellón), ha sido una aportación de Rosa Compte Esteller, a quien agradecemos su colaboración y cesión de la documentación y fotografías.

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Biografía del capitán y jefe del Estado Mayor de la 109ª Brigada Mixta, Juan Pedro Fernández del Campo

Biografía e informe de descargo del capitán y jefe del Estado Mayor de la 109ª Brigada Mixta, Juan Pedro Fernández del Campo (1)

 

Juan Pedro Fernández del Campo, cuando comenzó la guerra, era soltero, de 23 años de edad.  Natural de Viso del Marqués (Ciudad Real), partido judicial de Valdepeñas, vecino de San Lorenzo de Calatrava (Ciudad Real). Oficial y jefe de la 109ª Brigada Mixta desde que se constituyó en Villena (Alicante), durante el mes de marzo de 1937 hasta que se entregó el 26 de marzo de 1939 en Casas de Don Pedro (Badajoz).

Hombre de excelente conducta, ideológicamente de derechas así como toda su familia, ni antes ni después del “Movimiento” [Golpe de Estado] perteneció a  ningún partido político ni organización sindical aunque sí a Acción Católica.

Oficinas del Estado Mayor del 436º Bón.

Oficinas del Estado Mayor del 436º Bón.

El 1 de julio de 1933 ingresó en el Ejército como voluntario en el Regimiento de Infantería nº 1 de Madrid. Al iniciarse el “Glorioso Movimiento Nacional” [Golpe de Estado],  se encontraba en San Lorenzo de Calatrava, disfrutando de un mes de permiso. Encontrándose en dicha situación, recibió el aviso que se presentase en el Regimiento, lo que efectuó en unión de otras personas que había en el pueblo y que se encontraban en las mismas condiciones que él. Al llegar a Madrid, y por temer que no lo recibieran bien en el Regimiento nº 1 porque le conocían, efectuó su presentación en el Regimiento de Infantería nº 4, de donde a los pocos días lo sacaron detenido varios compañeros del Regimiento nº 1.

Todos los que eran cabos con anterioridad al “Movimiento” [Golpe de Estado] como él, ascendieron a sargentos en agosto de 1936, no así él que no lo fue hasta octubre del mismo año; posteriormente por Decreto del Diario Oficial del Ejército ascendió a teniente igual que sus compañeros de profesión, y en octubre de 1938 ascendió a capitán.

La primera parte de la campaña estuvo destinado en el frente de Madrid y después en Extremadura, pero nunca estuvo en primera línea. Ese fue el motivo por el que no se pasó al bando de los militares sublevados, y además porque su familia se encontraba bastante perseguida en el pueblo. Hasta el 26 de marzo de 1939, día en el que se presentó a las tropas franquistas, ostentó los empleos de cabo, sargento, teniente y capitán y sirvió en la Plana Mayor del Regimiento de Infantería nº 1 de Madrid y del Regimiento de Infantería  nº 4, en el 436º Batallón de la 109ª Brigada Mixta, así como teniente ayudante en la misma Brigada Mixta y, por último, como Jefe del Estado Mayor de la mencionada Brigada.

Presentado en Casas de Don Pedro (Badajoz), el 26 de marzo de 1939 y recluido en el Campo de Concentración de Zaldívar, tras presentar un aval político firmado por el alcalde, primer y segundo teniente alcalde de Talarrubias (Badajoz), el 9 de mayo de 1939 es trasladado al Campo de Castuera (Badajoz), desde donde es ingresado en la prisión de Almodóvar del Campo (Ciudad Real) y en donde el 12 de abril de 1940 es condenado por el Consejo de Guerra  en la misma ciudad, por un delito de Auxilio a la rebelión, a doce años y un día de reclusión menor, pero que a los cinco días se le conmuta por la pena de seis años y un día de prisión mayor. Aunque el 26 de agosto de 1941 termina de cumplirla, bajo “prisión atenuada” en su domicilio.

En un pliego de descargo que realiza para desmentir la responsabilidad del empleo y puesto militar que ocupó durante la guerra, que le imputaba una mujer, familiar de una víctima, expone una serie de circunstancias muy interesantes para interpretar el pasado con las categorías del pasado. Están extraídas de su expediente judicial y viene a explicar que:

“1º La verdad de mi empleo y cargos son los que han motivado el expediente que se me ha seguido por el Juzgado de Almodóvar del Campo… el que ha visto en juicio el 12 de abril [1940]… y por el cual me encontraba en “prisión atenuada” en mi domicilio.

“2º El que suscribe el 26 de marzo de 1939 en unión de un 70% del personal de la Brigada, entre Jefes, oficiales y soldados después de haber huido el Jefe de la Brigada y [el] Comisario, se entregó a las Fuerzas nacionales en el punto en que estaba de guarnición [La Barca, río Guadiana, término de Casas de Don Pedro]. Formaron un solo campo para todos nosotros [Zaldívar], los de la misma Brigada; allí cada uno de los que nos entregamos hubo de decir la verdad a los jefes de las Fuerzas nacionales a quienes nos presentamos como quieran eran (sic) los que estaban enfrente, de cuántos tenían ficheros completos, según ellos nos manifestaron a todos nosotros, y sabían quiénes éramos cada uno; tan pronto llegamos empezó la selección.

“3º No obstante lo narrado a todos los Jefes y Oficiales se nos obligó a suscribir una ficha que obrará en mi expediente, y se nos invitó a que cada uno expusiera la actividad de los demás que conociera y dijera su [empleo] y sus cargos conforme se puede averiguar por la ficha dicha.

“4º También a todos los soldados y por la misma Junta clasificadora se les llamó y se les

El Ejército Popular marcha por las solitarias carreteras, camino a la "Entrega honrosa".

El Ejército Popular marcha por las solitarias carreteras, camino a la “Entrega honrosa”.

preguntó iguales datos y la actividad de sus oficiales y Jefes, con lo cual fueron encerrados oficiales y soldados, pudiendo el que suscribe significar hoy (como premio a mi conducta y actividad derechista dentro de la unidad y de los que me conocían, y en recta justicia) no haber sido señalado por nadie, ni por soldados ni Jefes, estando en la obligación mis denunciantes de hoy, de haberlo hecho en aquella fecha, que hubiera tenido comprobación rápida y el mentís más rotundo entre los 3.000 o 4.000 [hombres] que de las distintas unidades de la Brigada estábamos.

“5º Un servidor puede dar nombres de cuantos han estado conmigo en las oficinas y he dado y puedo dar los nombres de todos los Jefes que ha tenido la Brigada.

“6º También pueden informarse de que yo no he sido Comandante ni Jefe de Brigada, por los DD.OO [Diarios Oficiales] rojos y por los ficheros de aquellas unidades nacionales que estuvieron enfrente de la Brigada a que yo pertenecía, y que eran unidades del [Regimiento] Castilla [nº 3] y [4ª] Banderas [de Falange] de Badajoz.

“7º Jamás tuve mando de fuerzas, ni como teniente ni como capitán, lo que me hace hipotetizar si tendrían en el Comisariado conocimiento de mi filiación derechista.

Oficiales republicanos.

Oficiales republicanos.

“8º Por otra parte, Sr. Juez, la Jefatura de Brigada como Ud. conoce sobradamente estaba reservada al empleo de Comandante o superior, puesto que era [una] Gran Unidad, y dentro de éstos, para aquellos individuos que tenían un matiz político con anterioridad al G.A.N. [Glorioso Alzamiento Nacional] y eran de confianza de los partidos políticos, que eran los [que los] elegían. Nunca pertenecí a partidos de izquierdas, ni pisé sus locales. Con anterioridad a la guerra pertenecí a las Juventudes Católicas y toda mi familia [era] de derechas. Estos extremos están probados en mi anterior expediente, y por los que del presente se acompañan.

“9º Como todo cuanto digo es el evangelio, y mis denunciantes o me confunden con alguno de los Jefes de Brigada, o están llenos de una mala fe que no debe tolerar la Justicia, por la que siempre luché, solicito un careo con ellos para ver si al reconocerme se atreven a seguir afirmando.

“10º Prueba, puede ser también evidente, de la mala fe y de que no podrán justificar los denunciantes su denuncia, es que enterados por un hermano mío de que yo lo más que he sido es capitán, y que siempre estuve en oficinas en retaguardia, es que también, en este caso, me hace preguntas como la de que “si he sido capitán de la Plana Mayor debe saber los informes que de mi hermano hubieran dado las autoridades rojas del pueblo”. Con respecto a esta pregunta que tiene muy mal fondo como el quererme hacer el Jefe de la Brigada, contesto informando a S.S. [Su Señoría] que las oficinas en que he prestado mis servicios han sido: Pagaduría del 436º Bón, Oficinas de Instrucción de Máscaras Antigás, Sección Cartográfica del Estado Mayor y encargado del mismo finalmente. Así que [si] dichos informes son políticos, no es que no pueda conocer los suyos, sino que tampoco he logrado saber los míos y ver que después que V.S. [Vuestra Señoría] conozca y compruebe mis antecedentes no me serán muy favorables en aquellos.

“11º Como V.S. conocerá en el Ejército Rojo estaba el Comisariado Político, organismo que tenía esa función específica [conocer los informes políticos], por lo que será a él a quién tocará informar de estas cuestiones.

7“12º Por otro lado si por la Brigada han pasado 10.000 o 12.000 hombres, puesto que lo [ilegible] la era de ser mixtas, y mis servicios han sido en oficinas creo no poder conocer más que aquellos que por instancias de trabajo o cosa semejante trabajasen a mi alrededor.

“13º Dice la denunciante que su hermano pertenecía a una de las compañías del 435º Batallón; en este caso concibe el que suscribe que serán las oficinas y los Jefes de su Bón y compañía y Comisarios respectivos los que puedan informarles, pues las oficinas de compª y Batallón son las que llevan la filiación del personal de su plantilla.

“14º Quiero significar a S.S., cómo un hermano mío ha logrado hablar con la denunciante sobre los primeros días de septiembre de este año. Me llamó el Jefe local de Falange y me preguntó: “¿Tú has sido Comandante y Jefe de Brigada?”. Respondiéndole con la verdad, que él ya sabía, y le pregunté que quién decía tales cosas, contestándome que una Sra llamada Anita Serrano, de Cenizate (Albacete). Así las cosas, y sin saber por qué hacía aquella pregunta tan disparatada, haciendo viaje mi hermano, se acercó a saludarla, y para ver si podía enterarse el porqué de aquella pregunta que tanto me subía de categoría. Informándose mi hermano e informando a dicha señora de que yo sólo había llegado a capitán y que estaba en el Estado Mayor al finalizar la guerra. Y probablemente esto, por lo informada que de mi hermano quedó, por lo persuadida que ella debe estar de que yo no he sido ni Comandante ni Jefe de Brigada, es por lo que lanza estas otras preguntas, creyendo que Brigada es una compañía, pero desde luego con mala fe.

10“15º También me pregunta que por qué se destruyeron los papeles en las oficinas. Seguramente la denunciante no sabe que cuantos documentos obraban en la de mi cargo fueron entregados al Jefe de las Fuerzas Nacionales de Ocupación, así como toda clase de material, como obrará en la ficha y antecedente, en mi otro expediente. Si en el Comisariado, oficinas de Batallón o de otra clase lo hicieran concibo que yo nada tendré que ver.

“16º Quiero hacer constar que mis relaciones con elementos de notoria desafección a la causa nacional se limitaron a las oficiales indispensables.

“17º Mis ideales de derechas antes del G.A.N. [Glorioso Alzamiento Nacional] es fácil comprobar y con la continuación de los mismos en la Brigada por los testigos de descargo y fuera de la Brigada por otros que puedo citar.

“18º Testigos de descargo. Sacramento del Amor, Vicente del Campo en Viso del Marqués, D. Eduardo Piedrabuena Ocaña, veterinario de Argamasilla de Calatrava y Miguel Pérez Ayala, médico en Ciudad Real.

“19º De esta forma son mis relaciones y conducta antes de la guerra, y en la guerra, y se me detiene por el sólo hecho de una denuncia de mala fe, puesto que nada ni nadie podría probar más que mi inocencia, y una adhesión y colaboración desde mi sitio al triunfo de la causa que siempre consideré mía y de mis familiares.

“20º Por todo lo expuesto, que es el evangelio, y en apoyo de las razones que al final expongo, pido que con conocimiento de mi inocencia, que no puede ni debe manchar la calumnia, se castigue a los que entorpezcan la Justicia, y a mí, con mi libertad, vuelva mi honor mancillado, y a mi familia la tranquilidad a que tienen derecho por sus ideales de siempre:

“a) Mi filiación política de derechas con anterioridad al G.A.N. y la de toda mi familia (Fui de Acción Católica).

“b) Que no obstante ser cabo en el Ejército con anterioridad al G.A.N., y estar en activo, no me incorporé al Ejército Rojo hasta ser llamado mi reemplazo.

“c) Que fui detenido en los primeros días del G.A. logrando escaparme, después de ser maltratado. De todos estos extremos obran documentos en el expediente anterior en esa Juzgado de Almodóvar.

“d) Que el padre de mi novia fue vilmente asesinado en Castellón de Santiago en los primeros días del G.A.N.

“f) Que se me ha seguido expediente por mi cargo, y me encontraba en libertad como premio a mi recta forma de proceder.

“g) Que jamás hice sino vivir oculto a aquellos que me conocían y si hoy se puede hacer caso a una denuncia tan injustificada, por el sólo hecho de que yo haya estado en aquella Brigada y haber sido capitán, cuyas revelaciones hice el primer día a las autoridades, presentándome a ellas, con todos los que me conocían, y con la alegría natural, por igual razón me recrimino contra aquellos mis denunciantes calumniadores, creyendo haber alegado pruebas bastantes y consideraciones a tener en cuenta.”

(1) Archivo General e Histórico de Defensa, Procedimiento Sumarísimo 5871/39 Juan Pedro Fernández del Campo

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